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Aníbal! last won the day on July 28 2013

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About Aníbal!

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    Conseguí una antena parabólica!!!
  • Birthday 08/09/1989

Profile Information

  • Sexo
    Hombre
  • Ubicación
    Temuco, Region de la Araucania

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  • Website URL
    http://es.teleserieschile.wikia.com
  1. 1. EXT. CASA MONTES – ENTRADA – NOCHE Mónica (Marlene Favela) toca a la puerta de la casa de Juan Ignacio, muy angustiada. Hasta que alguien por fin abre. - Hola ¿A quién busca? – pregunta Gabriel (Oliver Borner). - ¿Eres hijo de Juan Ignacio Montes? – pregunta Mónica, agitada. - Sí, ¿por qué? – pregunta Gabriel, extrañado. - Es que a tu padre lo atropellaron – dice Mónica. Mónica está por explicarle todo al muchacho cuando él se percata de que su padre está tirado en el suelo. - ¡Papá! – dice Gabriel, muy angustiado. Gabriel corre hacia donde está su padre. Intenta despertarlo de todas las maneras posibles. - ¡Papá, despierta! – grita Gabriel, con su voz empezando a quebrarse por la angustia. – ¿Qué pasó? - Tu padre estaba aquí, y de pronto llegó un auto que lo atropelló – dice Mónica. – No sé quién era. Se dio a la fuga. Pero la ambulancia ya viene en camino, pero necesitas avisarle a tu familia. Gabriel accede y toma su celular. Aunque angustiado, trata de estar lo más calmado posible y llama a su madre. De pronto, llega un auto y de él se bajan Milagros y Lourdes. Se percatan de lo sucedido y se dirigen a ayudar a Mónica. - ¿Qué pasó? – dice Milagros. – ¡Mónica! ¿Necesitan ayuda? Mónica solo intenta hacer que Juan Ignacio se despierte mientras esperan a la ambulancia. 2. INT. DEPTO. DANIEL – LIVING/COMEDOR – NOCHE. Daniel (Jorge Arecheta) se encuentra sentado en la mesa del comedor frente al notebook. Sin embargo, pronto revisa su Facebook y ve que Ricardo le ha enviado una invitación para agregarlo. Daniel no duda en aceptar la solicitud, lo cual hace rápidamente. Pronto se le ocurre ver el perfil de Ricardo y ve unas cuantas fotos que le llaman la atención. En una foto, ve a Ricardo en una playa, llevando sólo puesto un traje de baño y torso desnudo. A Daniel parece llamarle la atención aquella foto, mordiendo los labios en señal de excitación satisfacción. Pero al ver otras fotos, ve en una a Ricardo junto a Amanda, quien lo ha etiquetado en una foto, en cuya leyenda se lee: “Las mejores vacaciones de mi vida en Pucón, junto al pololo más lindo de todos. Te amo, mi vida <3” Daniel parece estar incómodo ante el comentario de la foto y lanza un suspiro. 3. INT. CLÍNICA – PASILLO U.C.I. – NOCHE. Cristina se encuentra abrazada de Gabriel, quien está llorando, angustiado por su padre. También se encuentra junto a Bernardo, Norma y Eliana. El médico pronto sale de la U.C.I. y se dirige a la familia. - Doctor, ¿cómo está mi marido? – pregunta Cristina, preocupada. - Mire, señora, el señor Montes se encuentra inconsciente – dice el doctor. – No sabemos cómo pueda sobrevivir al impacto, debido a que también encontramos alcohol en su sangre. - Pero, ¿va a estar bien? – pregunta Norma. - En este momento se encuentra estable, pero inconsciente – dice el doctor. – Pero todo depende de él. - ¿Y se puede pasar a ver? – pregunta Bernardo. - Como les dije, el paciente está en observación, por lo que no se admiten visitas en este momento. Yo les recomendaría que se vayan a descansar a sus casas y les avisaremos si ha habido algún cambio – dice el doctor. Todos le agradecen al doctor, quien se retira pronto a la U.C.I. - No quiero que se muera el papá – dice Gabriel, llorando y abrazando a Cristina. - No, mi amor, no se va a morir, ya escuchaste al doctor – dice Cristina, consolando a su hijo. Cristina sigue consolando a su hijo, pero pronto no aguanta las ganas de llorar. De pronto, se acerca un grupo de carabineros. - Disculpe, ¿es usted la Sra. Osorio de Montes? – pregunta uno de los carabineros, dirigiéndose a Cristina. - Sí, soy yo – contesta Cristina, apartándose de Gabriel. - Vinimos a tomar la declaración sobre cómo sucedió el accidente de su esposo, según el llamado que nos hizo – dice el carabinero. - Sí, sí – dice Cristina. – Bueno, la verdad es que no les puedo ayudar mucho, porque yo llegué aquí apenas lo ingresaron. Mi hijo sabe más de lo que pasó. - Joven, díganos qué sucedió – dice el carabinero, dirigiéndose al joven. Gabriel se siente un poco nervioso, pero Cristina lo alienta a declarar. - Mire, yo no vi nada de lo que pasó, pero igual escuché un ruido – comienza a relatar Gabriel. – Pero no le di importancia hasta que… llamaron a la puerta. - ¿Quién llamó a la puerta? – pregunta el carabinero. - Una señorita… o señora, no sé. Me dijo que habían atropellado a mi papá y que la persona que lo atropelló se dio a la fuga. - Dígame, ¿qué características tenía la mujer que le informó de lo sucedido? La palabra “mujer” llama la atención de Eliana y Norma. 4. INT. CASA FERNÁNDEZ – LIVING – NOCHE. Mónica se encuentra sentada, un poco espirituada y nerviosa por lo sucedido con Juan Ignacio. Milagros se acerca a ella con una taza de manzanilla y se la pasa. - Gracias – dice Mónica, aceptándole la taza. - De nada, mi niña – dice Milagros. – ¿Cómo te sientes? - Me siento muy nerviosa. Todo esto que acaba de pasar. ¿Y Lourdes? - Se fue a dormir, mañana tiene entrevista de trabajo. Mónica sorbe de su taza de manzanilla. - Ahora, ¿me puedes decir qué pasó con ese hombre? – pregunta Milagros. – ¿Tú le hiciste lo que pasó? - No, Milagros – dice Mónica. – Él vino a la casa, completamente borracho, gritando mi nombre y que no me cree lo que le dije que yo ya no lo amo, que no le importa su familia, que no es feliz. Además, me culpó de lo que sucedió. - Es obvio que ese hombre nunca dejó de amarte. ¿Y qué pasó después? - Intenté llevarlo a su casa, pero se negó. De pronto vino un coche y lo atropelló. - Y ahora su vida pende de un hilo – dice Milagros, suspirando. – ¿Quién lo diría? Justo cuando llegaste hoy. ¿Por qué no quisiste ir para allá a la clínica, siendo tú quien llamó a la ambulancia? - No quería arriesgarme a que su familia me viera. Está casado con la hija de quienes fueron mis patrones y… no me gustaría armar algún escándalo. Mónica se queda callada, sorbiendo del té de manzanilla. - Mónica, creo que lo mejor sería que fueras para allá – dice Milagros. – Quien sabe qué pueda pasar con él. Ni Dios ni la Virgen de Guadalupe quieran que se muera, pero él merece saber en este momento que el hijo que esperabas hace tiempo y que estás buscando es de él. - No lo sé, Milagros. Él no lo entendería. Me reprocharía por haberle mentido – dice Mónica. - Tal vez, pero al menos inténtalo. Independiente de si está inconsciente o no, inténtalo. - Está bien – dice Mónica, resignada. Milagros de pronto se pone seria y Mónica lo nota. - ¿Qué pasó, Milagros? – pregunta Mónica. - Nada… es que.. – comienza a decir Milagros. – Hoy me reencontré con Bernardo después de tanto tiempo. Lourdes y yo fuimos al restobar que administra Gerardo. Hablé con Eduardo y Lourdes se puso al día con Gerardo, pero de pronto apareció Bernardo y… bueno, hui del lugar junto a Lourdes. - Creo que las dos estamos condenadas en este país a reencontrarnos con los hombres que nos hicieron daño – dice Mónica. - Sí – Milagros comienza a levantarse del sillón donde está sentada. – Bueno, yo me acostaré. Tú también descansa. No has descansado desde que llegaste, así que deberías dormir un poco. Milagros se despide de Mónica, quien corresponde. Mónica queda sola, sorbiendo de su taza de té de manzanilla y meditando sobre todo lo hablado con Mónica. 1. INT. CASA FERNÁNDEZ – DORMITORIO MILAGROS – NOCHE. Milagros entra en su dormitorio y se sienta sobre su cama. De pronto, piensa en su reencuentro con Bernardo. Es el mismo hombre con quien tuvo una relación pasajera y a quien nunca pudo olvidar. Milagros pronto saca de su cartera un rosario y lo aprieta fuerte contra su pecho, ahogando un suspiro mientras comienza a rezar. 2. INT. CLÍNICA – PASILLO U.C.I. – NOCHE. En la clínica, Cristina se encuentra abrazada de su hijo, quien todavía sigue angustiado por su padre. Mientras Bernardo espera, dando unas vueltas. Norma y Eliana discuten en secreto de la declaración que dio Gabriel. - ¿Puedes creerlo, niña? – dice Eliana. – Esa mujer fue la que ayudó a Juan Ignacio. - No estoy muy segura de que lo ayudó – dice Norma. – Yo creo que ella lo empujó. - Pero que estás macabra, niña. ¿Cómo podría ser ella capaz? - Bueno, perfectamente podría estar enojada con él porque eligió a mi hija en vez de ella. - Pero qué tonteras dices. Aunque puede ser. Bernardo se acerca a ellas, junto a Cristina y Gabriel. - Oigan, yo creo que lo mejor es que se vayan con el Gabo a su casa – dice Cristina. – Lo mejor es que se vaya a descansar. Yo me quedo acá para saber de Juan Ignacio. - No, mamá, yo me quiero quedar contigo – dice Gabriel. - Míralo cómo está, ¿por qué no lo dejas que se quede? – dice Bernardo. - Es muy chico para estar aquí, papá – dice Cristina. - Sí. Tiene 16 años – dice Norma. – No es buena edad para que se quede despierto aquí. Sigue estando en crecimiento. Yo me quedo contigo, hija. - Sí, bueno, mejor que lo vaya a dejar a mi casa – dice Bernardo. - En ese caso, prefiero irme donde el tío Dani – dice Gabriel. Hay silencio en el pasillo. - Mi amor, no creo que sea buena idea que te vayas allá – dice Norma. - ¿Por qué, porque el tío Dani es gay? – pregunta Gabriel, molesto. – A mí no me importa, de hecho, lo encuentro bacán. - Si, mamá. Si el Dani no tiene problema, yo feliz con que se quede ahí – dice Cristina. - Pero si nunca se sabe qué cochinada estará haciendo ahora – dice Eliana. – Quizás se juntó con alguno de sus amigos para hacer… - ¡Ya, ya, mamá! ¡No sea desubicada! – dice Bernardo, interrumpiéndola. – Yo no tengo problema. Él puede decidir donde quedarse. Además, se lleva muy bien con su tío. Cristina se dispone a llamar a su hermano, mientras Norma mira a Bernardo, negando con su cabeza. AL DÍA SIGUIENTE… 3. EMPRESA “ARAUCALAT” – OFICINA BERNARDO – DÍA. Bernardo se encuentra revisando algunos papeles en su oficina, cuando tocan a la puerta de su oficina. Bernardo hace pasar a la persona. Se trata de Pablo Cifuentes (Nicolás Oyarzún), gerente de recursos humanos de la compañía. - Disculpe, don Bernardo – dice Pablo. – Es que me crucé con los empresarios australianos que vinieron por el negocio de importación. - ¿Llegaron ya? ¡Chuta! ¡Justo hoy! – dice Bernardo. – Con Juan Ignacio en la clínica. - ¡Verdad que me contaron! – dice Pablo. – ¿Les digo que no vengan? - No, no, está bien. Hazlos pasar. Pablo sale de la oficina. 4. EMPRESA “ARAUCALAT” – PASILLO – DÍA. Pablo hace pasar a los empresarios. Justo en ese momento, cuando se aleja, se topa con alguien que tenía una carpeta con papeles. La carpeta cae al suelo. - Disculpa – dice Pablo. – No te vi. De pronto, Pablo se fija en la persona. Se trata de Lourdes, quien llegó a su entrevista de trabajo. - No, discúlpame a mí. Qué taruga soy – dice Lourdes. Lourdes se fija muy bien en Pablo, un hombre atractivo de deslumbrantes ojos azules. - ¿Tú trabajas por acá? Porque nunca te había visto – dice Pablo. - No, no, vine por un empleo – dice Lourdes. – Supe que buscan a alguien en el área de marketing. - Ah, sí. Para eso debes hablar con don Bernardo, pero está ocupado en este momento. Pero habla conmigo por mientras. - ¿En serio? Qué amable de tu parte – dice Lourdes. Ambos se sonríen, mirándose fijamente a los ojos. Pablo pronto se aclara la garganta. - ¡Ah, verdad! No me presenté. Soy Pablo Cifuentes, gerente de recursos humanos – dice Pablo, presentándose. - Lourdes Santana – dice Lourdes, correspondiendo a la presentación. Lourdes y Pablo se estrechan la mano. - Oye, te escuché decir “taruga” – dice Pablo, curioso. – No eres de acá de Chile, ¿o sí? - No, no. O sea, llevo 5 años viviendo aquí, pero soy mexicana – dice Lourdes. - Ah, sí. Debí haberme fijado en eso. Verdad que allá usan mucho esa palabra. Lourdes suelta una leve sonrisa. - Si me quieres seguir, mi oficina está por allá – dice Pablo. Lourdes agradece la amabilidad de Pablo. INT. DEPTO DANIEL – LIVING/COMEDOR - DÍA. Daniel se encuentra en la mesa, tomando desayuno, vistiendo una musculosa y solo boxers. Gabriel sale del dormitorio de invitados, vistiendo su pijama corto, y se acerca a saludar a su tío. - ¿Cómo estás, campeón? ¿Cómo dormiste? – dice Daniel, levantándose de la mesa para darle un abrazo a su sobrino. - Bien, tío – dice Gabriel, correspondiendo al abrazo, luego del cual se separan. – Oye, ¿no hai sabido nada de mi papá? - No, recién me vengo levantando, como hoy tengo libre. No he hablado con tu mamá. Daniel y Gabriel se sientan en la mesa. - No te pongai así, si todo va a salir bien – dice Daniel. - Es que mi papá, justo venirle a pasar esto cuando ayer llegó de Australia – dice Gabriel, un poco triste. - No te preocupís. Y toma desayuno. Mira, hice huevos revueltos, pan tostado, exprimí jugo de naranja y tengo tecito, café y leche, por si te quieres servir. - Gracias, tío, pero no tengo hambre. Pienso en mi papá y se me aprieta la guata. Gabriel pronto comienza a llorar y Daniel se acerca para consolarlo. - Mira, si el tipo que venía manejando hubiese ido a más de 50 kilómetros por hora, ahora se sabría lo peor, pero hasta ahora no ha pasado nada – dice Daniel, abrazando a su sobrino. – Ya verás que todo va a salir bien. Daniel besa a su sobrino en la cabeza y se separa de él. - Ya, cómete los huevos que están super ricos – dice Daniel. A Daniel le llega un mensaje por WhatsApp y él se sienta a ver su celular. Se trata de Ricardo. - “Hola, ¿en que andai, perro? – dice Ricardo en su mensaje. Daniel se sonríe al leer el mensaje. - “Ahora estoy con mi sobrino. A su papá anoche lo atropellaron” – responde Daniel. - “¡Pucha, qué lata! Ojalá no le haya pasado nada” – responde Ricardo. - “¿Te tinca si nos juntamos a almorzar en mi depto más rato? Así aprovecho de presentarte al Gabo, mi sobrino. Es un cabro super piola. Te va a caer bien” – dice Daniel. - “Ya, bacán. Nos vemos después que termine de pasar mi currículum” – responde Ricardo. - “Ya, nos vemos, un abrazo” – dice Daniel. Daniel se sonríe por los mensaje que se acaba de enviar con Ricardo. INT. DEPTO DANIEL – LIVING/COMEDOR - DÍA. Yadira (Angelique Boyer) se encuentra en un banco de la plaza, hasta que se encuentra con Amanda (Josefina Fiebelkorn), quien camina por ahí frente a sus narices. Amanda se detiene, pero no ve a Yadira, ya que sólo se preocupa de su celular, enviándose mensajes por WhatsApp con Ricardo. Yadira se acerca a ella y llama su atención. - Amanda – dice Yadira, agitando su mano frente a la cara de su compañera de trabajo del restobar. - ¡Yadira, amiga! – saluda Amanda a su amiga. – Perdona, es que ando volada con el WhatsApp que me manda Ricardo por su oferta de trabajo. - ¿Y qué tal le ha ido? – pregunta curiosa Yadira. - Más o menos, no más – contesta Amanda. – Fue a un centro dental en la calle Prat, pero le dijeron que lo iban a llamar, pero él cree que no va a ser así. Tu cachai como son. - ¡Hijole! Pero qué bueno que te vaya informando. Lo que es yo… tengo el peor novio del mundo. - Ya, ¿pero no se supone que tú y Adrián sólo están con una relación abierta… o sea, como decimos acá, son “amigos con ventaja”? - Bueno, pero es que Adrián siempre quiere estar conmigo en horas de trabajo, pero fuera de él… nada. - Bueno, pero tú tampoco te has portado como buena novia con él… - le recrimina Amanda. – Si tanto que le haces ojitos al mino rico del Gerardo. - ¡No digas eso ni en broma! – Yadira se molesta ante el comentario de Amanda, quien ríe. – Bueno, es que… la neta es que me gusta que Gerardo tenga esa imagen de machote, fuerte, musculoso, grande y con barba. - Bueno, ¿qué mujer no se muere por un m’hijito así de rico? – Yadira mira de reojo a Amanda. – Bueno, yo no, como… estoy pololeando con el Ricardo, que como su nombre lo indica, es harto Ricardo. - Pero bueno – continúa Yadira. – Fíjate que anoche llegó esa amiga de la que tanto habla, creo que se llama Lourdes. Y cada vez que Gerardo habla de ella me pongo… - Yadira lanza una especie de gruñido. - Huelo celos de mina – Amanda dice esto con un tono burlesco, causando la molestia de Yadira. Luego de esto, recibe una notificación de un nuevo mensaje de WhatsApp. - ¡Pucha! – dice Amanda, no con mucho entusiasmo. - ¿Qué pasa? – pregunta Yadira, preocupada por su amiga. - Yo le pregunté a Ricardo si le tincaba que almorzáramos juntos, pero me dijo que un amigo que vive frente a su departamento ya lo invitó a almorzar. - ¡Hijole! Bueno, eso es lo malo de los hombres. Siempre aguándonos la fiesta a las mujeres cuando ellos hacen compromisos con amigos. - Pero las mujeres somos igual, ¿o no, amiga? – esto último Amanda lo dice con un tono algo burlesco. Yadira se ríe ante esto y ambas siguen caminando por la plaza mientras conversan. 1. INT. CASA RODRÍGUEZ – LIVING/COMEDOR – MEDIODÍA Gerardo (Alfonso Herrera) se encuentra sentado en su notebook haciendo algunas cosas, mientras Eduardo (Fernando Colunga) está sentado en el sofá terminando de hablar por teléfono, luego de lo cual cuelga. - Llegaron los inversionistas – dice Eduardo. – Y aun no se sabe qué pasó con Juan Ignacio, pero parece que todo va bien. ¿Y? ¿Cómo han ido las ventas en el restobar, hijo? - Todo bien – dice Gerardo, terminando de hacer lo suyo en su notebook – aunque todo ha estado con poco movimiento – Gerardo cierra su notebook. – Quizás deberíamos contratar músicos o algo, aunque es difícil. - ¿No has pensado poner música mexicana o cosas así? Aunque no son mexicanos, pero según he oído, en el sur tienden a escuchar rancheras. - No, no sé – Gerardo se queda pensando un momento. – Aunque sería buena idea. Consultaré a ver qué hay. Gerardo se levanta de la mesa del comedor y camina hacia donde está su padre. - ¿Y? ¿Has sabido de mi hermano o de mamá? – Gerardo se sienta al lado de su padre. - Sí, ayer hablé con tu madre y dice que todo está bien allá en México – Eduardo parece un poco desanimado al hablar de esto. – Pero bueno, ¿cómo te fue ayer con Lourdes? Supe que conversaron un rato. - Bien – Gerardo suelta un suspiro de alegría. – Está tan linda como siempre, aunque algo cambiada eso sí. ¿Y tú, qué tal con la señora Milagros? - También conversamos aunque sea un poco, pero de pronto se puso algo pálida. Creo que se sentía mal. - ¿Habrá comido algo que le hizo mal o qué? - No lo creo, se veía muy bien y animada, pero llegó Bernardo y de pronto ella se puso así, como si hubiese visto un fantasma. - Extraño, hay que reconocerlo. Por eso Lourdes se fue así como así – Gerardo ahoga un suspiro. - ¿Y tú? – Eduardo pone una mano sobre el hombro de su hijo. – ¿Todavía sientes eso por Lourdes? Gerardo se incomoda un poco por la pregunta de su padre y pronto se levanta del sofá. - Mira, papá, yo sé que a lo mejor estaba enamorado de ella, pero… - Gerardo pasa su mano por la cara – la verdad es que… no sé si sienta lo mismo por ella, porque últimamente nos hemos visto muy poco. - Hijo, eso puede ser normal – Eduardo aparta la mirada de su hijo, poniendo ahora una mirada totalmente perdida. – Lo que es yo, creo que aún no he podido olvidar lo que siento por Milagros. Creo que ya es cosa del pasado. Gerardo pronto recibe una llamada en su celular. - ¿Hola? – Gerardo contesta el celular. – ¿Qué sucede, Adrián? – Gerardo se queda callado por largo rato, escuchando lo que Adrián debe decirle. – ¿Qué? ¿Cuándo? – Eduardo se preocupa y se levanta con él. – Allá voy. Gracias. – Gerardo cuelga su celular. - ¿Qué pasa, hijo? – pregunta Eduardo, preocupado. - Creo que intentaron robar en el resto-bar – Gerardo muestra frustración en su rostro. – ¿Cómo es posible, si estaba todo bien cerrado? - ¿Quieres que te acompañe? Gerardo asiente y junto a su padre salen pronto. CORTE DIRECTO A… 2. INT. RESTOBAR – BARRA – MEDIODÍA. Eduardo y Gerardo ya están dentro del resto-bar, conversando con Adrián (Aarón Díaz). - ¿Pero cómo es posible que nadie haya visto nada? – pregunta enojado Gerardo. - Lo juro, Gerardo. Lo único que vi fue que el candado de los barrotes ya no estaba. Parece que lo forzaron. - Bueno, pero, ¿se llevaron algo? – pregunta preocupado Eduardo. - No lo sé – pregunta Adrián, nervioso. – Yo sólo los esperaba para que vinieran a ver. Eduardo, Gerardo y Adrián se dirigen a la caja en la barra para ver si hay dinero. Gerardo revisa y se lo ve agitado, viendo los billetes que hay. - ¡No puede ser! – Gerardo se agita aún más. – ¡Faltan como 100.000 pesos chilenos! Eso es más de 200 dólares. - Adrián, ¿seguro que tú no tomaste nada de ese dinero? – pregunta Eduardo, tratando de sonar lo menos desconfiado posible. - Pero… ¿cómo creen que fui yo? Si ustedes llevan años de conocerme – Adrián parece nervioso ante la desconfianza. – Con Gerardo nos conocemos de chamaquitos. ¿Cómo creen que sería capaz de robarme algo? - No es que estemos dudando de ti, Adrián – Eduardo suena aún sereno – pero es que necesitamos saber, hombre. - ¿Cuántas veces se los tengo que decir? Yo no me robé nada – Adrián dice todo esto casi gritando. - Yo confío en Adrián, papá – Gerardo defiende a Adrián – y sé que no sería capaz de robar. - Bueno, está bien. Perdona, Adrián, pero es que en estos casos siempre hay que saber qué pasó o qué hicieron los que trabajan acá – dice Eduardo. - Bueno, yo entiendo, pero por favor no me vean a mí como el principal sospechoso – dice Adrián. - Veré si alguna copia de la llave del candado está perdida – Gerardo corre hacia su oficina. - Yo veré las que están escondidas en la bodega – Eduardo corre hacia la bodega. - Y yo veré si hay algo raro por allá – Adrián corre hacia exteriores. Cuando Eduardo y Gerardo desaparecen, Adrián los mira y sale inmediatamente del recinto. 3. EXT. RESTOBAR – FACHADA – MEDIODÍA. Adrián se aleja un poco del recinto y pronto, en una orilla del recinto, se encuentra con una persona con imagen de delincuente. - ¿Sigues teniendo el dinero? – pregunta Adrián al delincuente. - Sí, lo tengo, hermano – dice el delincuente tratando de sacar su billetera. - Cuidado, que no te vea nadie – Adrián lo detiene. – Si Gerardo y Eduardo descubren que sí tuve que ver con el robo, me despiden. - Tranquilo, hermano, si tengo todo calculado – el delincuente se da unas cuantas palmadas en el bolsillo trasero. – Oye, gracias, te pasaste. Necesitaba que me pagarai el favor, si yo tengo que alimentar a mi polola que está esperando un cabro chico. - Conste que lo hago sólo porque te debía una, aunque no sé qué gano yo o qué gana el resto-bar en esto. Si se trata de una pérdida de casi 200 dólares. - Tranquilo, hermano – el delincuente saca su billetera e intenta pasarle 20 mil pesos a Adrián. – Toma esto, porque te rajaste. - No, ¿estás loco? – dice Adrián, rechazando el dinero. – Si me ven con lana, sospecharán más de mí. - Tranquilo, hermano – dice el delincuente. – Aquí tenís el candado. Lo rompí para que pareciera que entraron a robar. Adrián se lo recibe, pero cuando siente que Gerardo y Eduardo están por salir, el delincuente sale corriendo. Gerardo y Eduardo se acercan a Adrián cuando el delincuente ya no está a la vista - ¿Y? ¿Encontraste algo? – pregunta Gerardo. - Sí, cerca del estacionamiento encontré el candado – Adrián se lo pasa a Gerardo. - Pos que está roto – dice Gerardo. - Pos claro que está roto, si lo forzaron – dice Adrián. - Muy bien hecho – Eduardo felicita a Adrián. - Pero eso no compensará la pérdida del dinero – Gerardo aún se ve molesto. Gerardo y Eduardo siguen preocupados por la situación, mientras Adrián mira hacia donde se fue el delincuente. 4. INT. CLÍNICA – PASILLO U.C.I. – DÍA. Ya es la hora de almuerzo y Cristina sigue sentada esperando noticias sobre su marido. Bernardo, quien salió de la oficina, aprovechando la hora de almuerzo para darle apoyo moral a su hija, se acerca a ella. - No se ha sabido nada, ¿cierto? – pregunta Bernardo. - No, nada – dice Cristina. – Y ya me empieza a angustiar. - Oye, hija, ¿por qué no te vas a la casa, comes algo y descansas? – pregunta Bernardo. - No soy capaz, papá – Cristina se oye hastiada y angustiada. – No soy capaz de ir a la casa a almorzar. - Pero podemos ir a almorzar por ahí. No sé, a algún restaurante, al Portal o a la cafetería que hay en el primer piso de la clínica. - No creo ser capaz de comer nada – Cristina se oye muy angustiada. – De la pura angustia, me duele la guata. - Pero haz un esfuerzo, ¿cómo vas a estar sin comer? Cristina, finalmente convencida, se levanta con su padre y deja la sala. Ya habiéndose alejado lo suficiente, Mónica hace aparición en el lugar y se acerca al mesón. - Disculpe, ¿se puede entrar a ver al señor Juan Ignacio Montes? – pregunta Mónica a la enfermera. - No lo sé, habría que preguntarle al médico, pero está en su casa almorzando – responde la enfermera amablemente. – ¿Quién la busca? Mónica está decidida a responderle algo a la enfermera. Siente que, si dice quién es en verdad, no la dejarían entrar al no estar directamente relacionada con Juan Ignacio. CORTE DIRECTO A… 5. INT. CLÍNICA – UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS – TARDE. Habiendo obtenido el permiso, Mónica entra con una bata y un gorro adecuados para entrar a la Unidad de Cuidados Intensivos. Mónica se acerca lentamente hacia un inconsciente Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen). - Juan Ignacio – Mónica se sienta a un lado de Juan Ignacio. – Soy yo, Mónica. Quiero que sepas que te mentí cuando dije que te dejé de amar. Nada de lo que sentía por ti ha cambiado. Mónica sigue hablándole a Juan Ignacio, quien aún está inconsciente. - Mira, a lo mejor ahorita no me puedes oír – empieza a deslizarse una lágrima en el rostro de Mónica –, pero quiero que sepas que lamento todas las cosas que dije antes. Mónica lleva sus manos a la mano de Juan Ignacio. - Escucha, tengo que decirte algo – dice Mónica. – Algo que llevo guardado desde hace mucho tiempo porque no tenía el valor de decirte. INT. CLÍNICA – PASILLO U.C.I. – TARDE. Cristina se da cuenta de que olvidó su cartera y pronto la ve aún en el asiento. Sin embargo, cuando la toma de nuevo y se dispone a irse, siente que pasa algo en la U.C.I. al ver la puerta entreabierta y se acerca al mesón de la enfermera. - Disculpe, ¿pasa algo en la U.C.I, donde está mi marido? – pregunta Cristina a la enfermera. - ¿Su marido? – pregunta la enfermera, extrañada. – Pero si sólo hay una persona en la U.C.I. en estos momentos… y la señorita que está allá dijo que era su marido. - ¿Su marido? Pero si yo soy… - Cristina no entendiendo nada, pronto tiene un presentimiento y siente un impulso de entrar a la U.C.I. - Señora, no puede pasar – la enfermera trata de detener a Cristina, pero es inútil. – ¡Señora! 5.1.INT. CLÍNICA – UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS – TARDE Mónica continúa hablando con el inconsciente Juan Ignacio, quien aún sigue inconsciente. - Escúchame – dice Juan Ignacio – se trata de… Mónica está dispuesta a decirle la verdad sobre el hijo que esperaba hace tiempo, cuando es interrumpida por Cristina. - Quiero saber quién eres tú y qué mierda haces… - Cristina dice esto furiosa, pero pronto reconoce a quien está junto a Juan Ignacio. – ¿Mónica? Mónica se levanta y se impacta al ver a Cristina, quien está impactada al reencontrarse con la mujer que alguna vez fue la empleada doméstica en su casa. Mónica no dice nada ante esto. - Pero… ¿cómo? – sigue Cristina, estupefacta. – ¿Por qué volviste? - Cristina, yo… – Mónica comienza a decir. Cristina comienza analizar la situación. - Veo que no pierdes el tiempo – dice Cristina, muy molesta. – Te aprovechas de la situación para ver a MI MARIDO, aprovechas que yo no estoy para verlo y hacerte pasar por su mujer para lograrlo. Eres harto patuda. - Cristina, estás equivocada… - Mónica comienza a justificarse. - ¿Yo, equivocada? – Cristina sigue molesta, sin ocultar su rabia hacia Mónica. – ¿Me vas a decir que yo aluciné que la enfermera me dijo que a MI MARIDO lo vino a ver su mujer? ¿O que estoy alucinando con verte aquí, frente a frente? Cristina pronto vuelve a analizar la situación. - Ahora entiendo todo – dice Cristina. – Ahora entiendo por qué ayer Juan Ignacio después de que salió un rato lo vi como alma en pena. Él ya sabía que volviste. Mónica se queda muda. - ¿Por qué volviste, a ver? – dice Cristina. – ¿Por qué tenías que volver? ¿Para qué? ¿Para quitarme a mi marido? - Cristina, no es así – dice Mónica. - “No es así” – dice Cristina, imitando de forma burlesca el acento mexicano de Mónica. – ¿Entonces qué? ¡Dime! Mónica no dice nada. - Escúchame bien y métete esto bien en la cabeza – dice Cristina, molesta. – Juan Ignacio es MI MARIDO, no tenías ningún derecho a meterte por acá haciéndote pasar por su mujer. ¡Yo! ¡Yo lo soy! Esto último Cristina lo dice gritando. Bernardo llega pronto a la UCI al oír la voz de Cristina. - Hija, ¿qué pasa? ¿Qué son todos esos gritos? – Bernardo pronto se percata de la presencia de Mónica. – ¿Tu? ¿Qué estás haciendo acá? Mónica se queda atónita ante la aparición de Bernardo. Una enfermera que pasaba cerca, pronto entra a la U.C.I. - ¿Qué está pasando acá? – pregunta la enfermera, muy enojada. – Esto no es una feria para que anden gritando. No puede estar más de una persona sin autorización de un médico. O sale uno o salen todos. - Perfecto – dice Cristina, quien voltea a ver a Mónica. – Que salga ella y me quedo yo, que soy su mujer. - Hija – dice Bernardo. – Acuérdate que íbamos a almorzar. - Bueno, salgamos todos, pero ella no se queda. Mónica pronto se dispone a sacarse el delantal y el gorro y cuando se encamina hacia la puerta, Cristina pronto la retiene. - Esto no se queda así, ¿me escuchaste? – dice Cristina, amenazante. – Ya nos volveremos a ver las caras. Bernardo toma a Cristina con quien se aleja. Mónica queda ahí, en medio de la puerta de entrada a la U.C.I. con la enfermera - ¡Ya pues, señorita! – dice la enfermera, molesta. – O se queda o se va. Mónica pronto sale de la U.C.I. y la enfermera cierra la puerta por fuera y se aleja. Mónica mira alejándose a Cristina.
  2. En ese caso, Sabatini se tendría que ir de AGTV, porque él y García se llevan pésimo, sobre todo porque fue él quien lo echó de TVN cuando en el 2015 lo contrataron para hacerse cargo del area dramática.
  3. O incluso hasta su personalidad porque junto con la voz, también hicieron que le volviera su personalidad berrinchuda
  4. Igual cuando suban "Destinos Cruzados", quizás vayan a tener los cortes comerciales con la voz de Davagnino diciendo "En muy pocos minutos volvemos"
  5. Quién diría que estas actrices que estaban bien camiseteadas por TVN ahora terminaron demandandolo tras ser desvinculadas Ahora sí TVN quiebra. Enviado desde mi SM-G9600 mediante Tapatalk
  6. Aníbal!

    CAPÍTULO 1 | "El Regreso"

    Gracias por tus comentarios, Jeremy Mira, lo de predecible igual puede ser, pero mi idea es que, como es bien al estilo culebrón, al principio las cosas sean algo predecibles, pero también le quiero poner algo de misterio y con el tiempo se vayan descubriendo cosas que sorprendan. Pero igual gracias por tu acotación. Haré algunas correcciones. Y sobre eso de ser muy redundante con las palabras, es un error que yo mismo asumo. Así que gracias por hacer esa observación la voy a tener en cuenta antes de publicar.
  7. Puchaaaaa, pobre AGTV Esa teleserie vespertina está meá de perro
  8. DEBAJO DE LAS CUNAS En toda historia se esconde una serie de secretos y curiosidades, tales como el origen de ésta o actores que hubiesen encarnado a algunos personajes. En el marco del estreno de "Cunas Opuestas", que ya se llevó a cabo el viernes 31 de mayo de 2019, te traemos algunos secretos y curiosidades que nos ha revelado Anibal!, autor también de "Marcas Profundas", porque no hay primera sin segunda. Una protagonista diferente. "Mónica Rodríguez" iba a ser secundaria. Originalmente, la historia tenía una tónica diferente. Se centraría igualmente en el regreso de la protagonista, solo que no es la protagonista que actualmente vemos en la cartelera del AFV. La protagonista iba a ser una chilena que residía en México desde hace tiempo y llevaría por nombre "Javiera Cifuentes", que iba a ser por tanto, hermana de los personajes de "Pablo Cifuentes" (Nicolás Oyarzún) y "Ricardo Cifuentes" (Matías Assler). La protagonista recaería en Mónica Godoy e incluso se tenía considerada a Francisca Lewin si acaso no era Godoy. Además, el personaje de Mónica Rodríguez (Marlene Favela), iba a ser un personaje que se integrara a la mitad del desarrollo de la historia, como una mujer sedienta de venganza. Sin embargo, el autor consideraba que su vida era aún más trágica que la que ya lleva de por sí este personaje. El personaje se fue puliendo, hasta que "Javiera" desapareció al no tener un conflicto claro y no aportara mucho a la trama, pensando en que "Mónica" aportaría más, por lo que pasó a ser la protagonista de la historia. El accidente de "Juan Ignacio" sería otro y el personaje quedaría en coma En un principio, "Juan Ignacio Montes" (Francisco Pérez-Bannen) sufriría en el primer capítulo un accidente en que alguien habría intentado matarlo y él se golpea en la cabeza, quedando insconsciente y en estado vegetativo y que al despertar no recordara nada de lo sucedido. Sin embargo, como desde el principio el personaje estaba contemplado para Francisco Pérez-Bannen, el autor consideraba que sería muy repetitivo para él, debido a que él protagonizó "20añero a los 40", donde su personaje cayó en coma y despertaba pensando que todavía tenía 20 años. Es por esto que se cambió su tónica con que alguien intentara atropellarlo. Elenco chileno con mexicano En el momento en que se estaba concibiendo la historia hacia el año 2014, el autor ya había estrenado su foroserie "Marcas Profundas" el año anterior. En dicha foroserie, originalmente había mezclado elenco internacional con elenco nacional. El autor quería volver a mezclar elenco chileno con internacionales, solo que esta vez fuera justificado. La justificación fuera que los personajes con actores internacionales fueran mexicanos y, precisamente, porque los personajes eran mexicanos. Además, como su primera historia era un melodrama, el autor consideraba que el melodrama era su fuerte en cuanto a géneros, por lo que quiso hacer una historia que fuera un melodrama chileno, pero mezclando actores de un país que realizara de forma constante telenovelas muy melodramáticas. "Y qué mejor que actores mexicanos", dice el autor. El personaje de "Gabriel" originalmente era muy diferente En principio, el personaje iba a ser un niño. Este niño se iba a llamar "Joaquín" y al principio su apellido sería "Errázuriz", igual que como lo sería en un principio el del personaje de Francisco Pérez-Bannen. Este niño sería encarnado por Gaspar Vigneaux, el niño que actuó en las teleseries "El Laberinto de Alicia" y "Mamá Mechona". Sin embargo, el niño no era muy conocido. Luego, optó porque fuera un preadolescente encarnado por Francisco Godoy ("Somos los Carmona" y "Valió la Pena", teleseries que llevaba en ese momento antes de integrarse a "Perdona Nuestros Pecados"). También, con Francisco Godoy con el personaje, también el personaje sería un poco "exhibicionista", esto es, a veces no le daba pudor andar en calzoncillos por la casa o incluso desnudo, lo que no se mostraría mucho. Sin embargo, para el autor sería como exponer mucho a un menor de edad. Pronto, para el año 2016, año en que el autor estaba considerando estrenar esta foroserie, la tónica cambió un poco. Al personaje lo iba a encarnar el actor maulino Joaquín Saldaña, quien actuó en la teleserie "Buscando a María" y "Un Caballo Llamado Elefante". Ahí, el personaje se cambió el nombre a "Gabriel" y su tónica era diferente: ya no era exhibicionista, sino más recatado y un poco más retraído y recibiría bullying, pensando en que sería buena idea retratar el bullying hacia un chico retraído, basándose en una experiencia personal. Con esto, el personaje mantuvo su tónica, hasta que al autor se le ocurrió la idea de que no solo fuera por su actitud retraída, sino al tener un amigo que lo defienda, el agresor los molestara con que son una pareja gay, dando lugar al "bullying homofóbico". Historia gay: una historia incorporada a última hora. En un principio, la historia gay protagonizada por "Daniel Osorio" (Jorge Arecheta) y "Ricardo Cifuentes" (Matías Assler) no estaba considerada al principio. Sin embargo, esta fue concebida de manera independiente a esta historia. O sea, fuera de "Cunas Opuestas". El autor lo consideraba como un juego, como para probar cómo abordaría el tema de la homosexualidad en Chile, además de ser una especie de fanservice para algunos usuarios del foro. Él pensaba cómo sería una historia gay protagonizada por Arecheta y Assler. Luego, el autor consideró que sería buena idea incluir esta historia dentro de "Cunas Opuestas", debido a que varias historias en el AFV incluyen personajes gays y él en su primera historia no había incluido ninguna. El autor declara que no se había dado cuenta de que incluiría una historia donde un personaje gay se enamora de un hetero, algo que sucede en la vida real. Milagros y Lourdes llegaban desde México junto a la protagonista Como la protagonista era originalmente una chilena que volvía a su país, se tenía considerado que Milagros y Lourdes fueran también amigas suyas y la siguieran con ella en busca de oportunidades laborales. Al llegar a chile, la extinta protagonista original, "Javiera", era recibida en casa de su hermano Pablo junto a sus amigas, a quienes él también recibiría. Con esto, Lourdes se llevaría mal en principio con Pablo y con el tiempo se enamorarían. Sin embargo, esto sería muy "cliché" para el autor. Además, con la eliminación de "Javiera", también se cambió esto: Lourdes y Milagros llevarían viviendo en Chile desde antes del regreso de la nueva protagonista, "Mónica" y son ellas quienes la reciben.
  9. Aníbal!

    CAPÍTULO 1 | "El Regreso"

    1. EXT. CASA MONTES – PATIO TRASERO – MEDIODÍA En una casa ubicada en el sector poniente de Temuco, en el Portal de la Frontera, uno de los barrios más exclusivos de la capital de la Araucanía, se encuentra la familia Montes Osorio, junto a sus familiares, celebrando el regreso de Juan Ignacio Montes (Francisco Pérez-Bannen), el jefe del hogar, quien viajó a Australia durante la primera semana de enero junto a varios de sus colegas tras un exitoso negocio junto a su empresa lechera. Entre quienes celebran el exitoso negocio del empresario están su esposa Cristina Osorio (Antonia Santa María), sus suegros Bernardo Osorio (Bastián Bodenhöfer) y Norma Palacios (Catalina Guerra) y la madre de Bernardo, Eliana Gumucio (Gloria Münchmeyer). Todos los presentes tienen en sus manos unas copas de champaña, y encima de algunas mesas puestas con manteles elegantes se encuentran unas bandejas llenas de picoteo. - Quiero hacer un brindis por mi querido yerno Juan Ignacio – comienza Bernardo – porque es un excelente profesional que logró hacer un gran negocio junto a esta empresa australiana. Cómo olvidar que la empresa Araucalat fue un negocio que iniciamos junto a su padre, don José Javier Montes, que en paz descanse. Gran amigo, gran persona, gran profesional que dejó la empresa en buenas manos, así que me parece suficiente razón para celebrar. ¡Salud! Todos los presentes vociferan “¡salud!” a la vez que levantan sus copas. - ¿Quién lo diría? Quién diría que mi marido se convirtió en un buen negociador – dice contenta Cristina, besando en los labios a su marido. - No exageres, mi amor – dice Juan Ignacio. – El negocio salió bien por pura suerte, eso es todo. - Podrá ser suerte, pero fue porque tú supiste cómo negociar. Estoy tan orgullosa de ti, mi amor. - Gracias, mi amor – dice Juan Ignacio, quien recibe un beso de su mujer. - ¿Y Gabriel? ¿Por qué no viene a celebrar con sus padres y abuelos? – pregunta Norma. - Déjenlo, si está disfrutando junto a sus primos de la Nintendo Switch que le regalé en Navidad – dice Juan Ignacio. - Te dije que no se la compraras. Suficiente tengo con que se la pase pegado al PC como para que más encima se la pase pegado a esa consola – dice Cristina, molesta. - Pero si se la merece – dice Bernardo. – Se sacó muy buenas notas el año pasado. - Sí, pero me carga que por esto se ponga tan antisocial por estas cosas – dice Cristina, quien se acerca a la entrada del living para llamar a su hijo. – ¡Ya pues, Gabriel, ven a compartir con tu familia! ¡Apaga esa cuestión! - ¡Uy! Estos lolitos de hoy – dice Eliana. – Les regalas una máquina y es como si le hubiesen vendido su alma. Cristina se vuelve a acercar a su familia, molesta ya que no obtiene respuesta de su hijo. Norma, de pronto, toma una cuchara para dar golpecitos a su copa. - ¡Escuchen! ¡Escuchen! – dice Norma, en voz alta. – Esta no es la única razón por la que deberíamos celebrar. También debemos celebrar porque hoy, hace 16 años, mi hija y mi yerno contrajeron matrimonio. Así que brindemos por esto también. - ¡Verdad, se me había olvidado! – dice Juan Ignacio. – ¡Perdóname, mi amor, se me olvidó! - A mí también se me había olvidado – dice Cristina, besando a su marido en los labios. - ¿Cómo se les puede olvidar una fecha tan importante? – dice Eliana. – Estos matrimonios de ahora. Yo siempre recordaba el día en que me casé con mi marido, que en paz descanse. - Mamá, déjelos – dice Bernardo. – Además, con Juan Ignacio en su viaje de negocios, y la Cristi con el centro de eventos, es natural que estando ocupado a uno se le olviden las cosas. - A los viejos se nos olvidan, oye, no a los jóvenes – dice Eliana. – Uy, el día de mañana, estos cabros van a tener Alzheimer a los 30. Bernardo intenta ignorar a su madre con sus comentarios desinhibidos. Juan Ignacio muestra una sonrisa, pero de pronto se le borra y mira hacia otro lado, ya que su rostro delata que se le vino a la mente un recuerdo algo doloroso. Cristina se da cuenta de la mirada de su esposo y se acerca a él. - Mi amor, ¿qué pasa? – pregunta Cristina, preocupada. - No, nada, mi amor – dice Juan Ignacio, disimulando un poco. - Mi amor, yo te conozco. Cuando te pones medio distante y en tu mundo, es porque algo te pasa. Juan Ignacio no responde. - No me digas que te sentiste mal porque se te olvidó nuestro aniversario – dice Cristina, sin obtener respuesta de su marido. – Mi amor, si no pasa nada, si hasta a mí se me olvidó. - Si yo sé, mi amor, pero… - responde Juan Ignacio. - Pero nada mi amor – interrumpe Cristina. – Mira, yo sé que a lo que menos nos gusta a las mujeres es que a nuestros maridos se les olvide el aniversario, pero si hasta a mí se me olvidó. Además, es una buena forma de celebrar esto. Para mí, no hay mejor regalo de aniversario que tu regreso de Australia con esta tremenda noticia. Juan Ignacio sonríe y besa a su mujer. Cuando ambos se abrazan, se le vuelve a borrar la sonrisa del rostro, como volviendo a recordar. 2. EXT. CALLE – MEDIODÍA. Un taxi llega a las afueras de una casa, que queda al frente de la casa de los Montes, que continúan su celebración. Del taxi se baja una figura femenina, que resulta ser Mónica Romero (Marlene Favela). El taxista ayuda a Mónica bajando su equipaje del vehículo. Mónica le agradece al taxista, toma su equipaje y se dirige a la puerta. Toca el timbre y espera a que le abran. Pronto, quien la recibe es Milagros Fernández (Victoria Ruffo), también mexicana, una vieja amiga de Mónica. - ¿Mónica? – dice Milagros, sorprendida. – ¡Qué bien que ya llegaste! Mónica saluda a Milagros con un cariñoso beso y abrazo. - Yo que pensaba que ibas a llegar mañana – dice Milagros. - La verdad es que sí, pensaba hacerlo mañana – dice Mónica –, pero preferí venirme ahora porque no podía esperar por verte. De repente otra mujer mexicana se deja ver. Esta vez se trata de alguien más joven que Milagros, Lourdes Santana (Maite Perroni), su hija. - ¡Mónica! – dice Lourdes, sorprendida de verla. – ¡Qué bien que llegaste! Mónica saluda a Lourdes. - Por favor, pasa, mi niña – dice Milagros, haciendo pasar a Mónica. Mónica entra a la casa junto a sus amigas. CORTE DIRECTO A… 3. INT. CASA FERNÁNDEZ – LIVING – MEDIODÍA. Mónica, Milagros y Lourdes están sentadas, bebiendo un poco de café. - …Y luego de eso, la detective me dejó entrar al país – relata Mónica. – Me dijo esto de una ley migratoria en Chile. - Sí – dice Milagros. – Cuando salió el presidente actual… Piñera, creo que se llama, hizo esta ley migratoria para controlar más las migraciones. - Sí, es que hace dos años empezaron a llegar muchas gentes de Haití – dice Lourdes. – Pero hay algunos que se fueron de aquí. - He sabido que la gente los discrimina mucho – dice Milagros. – Pobrecitos. Me parece increíble que exista tanto racismo y xenofobia. - Según leí en internet… un meme – dice Lourdes – esto más que racismo o xenofobia, esto es aporofobia. Es decir, si llega un europeo millonario, la discriminación no existe. - Bueno, pero lo importante es que llegaste bien sin ningún problema – dice Milagros. - Así es – dice Mónica. – Y no vine precisamente a hacer las paces con mi pasado en este país. Todo se pone más serio en el ambiente. - Ya ustedes saben que… estuve antes en este país, exactamente hace 17 años – continúa Mónica. – Trabajé de empleada en una casa donde sufrí demasiado… me embaracé. Luego fui despedida, y tuve a mi hijo, pero no recuerdo nada de cómo lo tuve, ni del momento. Solo recuerdo haber despertado en un hospital. - ¿Nunca supiste qué pasó con tu hijo? – pregunta Milagros. - No. Nunca lo supe, pero espero pronto saberlo – responde Mónica. – Y es por esto que volví. Me dijeron que mi hijo podría haber muerto, pero yo sé que no es así. - ¿Y el padre de tu hijo? ¿Lo has visto? – pregunta Lourdes. - No, y espero no verlo. Ni siquiera se preocupó por mí al preferir casarse con su prometida – responde Mónica. - ¿Nunca le dijiste que el hijo que esperabas era de él? – vuelve a preguntar Lourdes, curiosa. - Jamás – dice Mónica. – Y si de mí dependiera, no lo sabrá nunca. Mónica dice esto muy seria, mientras sorbe de su taza de café. EXT. CASA MONTES – PATIO TRASERO – MEDIODÍA La celebración continúa en la casa de los Montes. Familiares y amigos conversan entre ellos. Cristina se había alejado para entrar a la casa y llamar a su hijo, pero se acerca a su familia. - Ya, por fin viene el Gabo – dice Cristina. – Tuve que amenazarlo con desconectarle la consola para que viniera. - No exageres, hija – dice Bernardo. – Después de todo, hace rato que no veía a sus primos. - Pero que por último jueguen en el patio, pero no a esa consola – responde Cristina. - ¿Jugar? Pero si tiene 16 años, no 9 – dice Norma. - Pero a veces se comporta como de esa edad – responde Cristina. Un grupo de jóvenes se acerca. Entre ellos, se encuentra Gabriel Montes (Oliver Borner), el hijo adolescente de Juan Ignacio y Cristina. - A ver, caballerito, ¿cómo es eso de no saludar a su abuela? – dice Norma, bromeando como si estuviera enojada. - Disculpa, abuela. Me emocioné jugando, pero ya estoy aquí – dice Gabriel, saludando de beso a su abuela. - Como crecen estos niños – dice Eliana, saludando a su bisnieto. – La hacen sentir vieja a una. - Y parecía que fue ayer que le estábamos cambiando pañales – dice Bernardo, también saludando a su nieto con un abrazo. – Hoy ya se sabe limpiar el poto solito. - Ya, tata, no empecís – dice Gabriel, un poco avergonzado por el comentario de su abuelo. - Si lo dice de cariño, mi amor – dice Cristina, acercándose a su hijo. Entretanto, Juan Ignacio da vueltas entre la gente, como pendiente de otra cosa en vez de estar disfrutando junto a su familia. Su mente parece perderse en pensamientos. O tal vez recuerdos del pasado, lo que se puede delatar en una mirada que tal vez irradia nostalgia. Eliana se percata de la actitud del marido de su nieta y se acerca a Norma y la aparta del grupo familiar para hablarle en secreto. - ¿No encuentras que este niño está raro? – le pregunta Eliana a su nuera. - ¿Gabriel? ¿Raro? Si es parte de la adolescencia, suegra – responde Norma. - No, yo hablo de Juan Ignacio – dice Eliana, señalándolo. - ¿Qué tiene de raro? – pregunta Norma. - ¿No ves tú que está como en otro mundo? Me parece que está así desde que mencionaste que hoy cumplen un año más de matrimonio. Norma se percata de lo que dice su suegra. - Ahora que lo dice, sí – dice Norma. – Pero yo creo que debe ser que le da vergüenza haberse olvidado del aniversario. - No, a mí me parece que anda como nostálgico, como echando de menos algo – dice Eliana, a quien de pronto le invade un pensamiento. – Se me ocurre a mí que debe estar pensando en esa chiquilla con la que… - ¡Ni la mencione, suegra! - Pero, si es obvio. Si esa mujer y él tuvieron una relación e incluso… - Eliana dice esto con un tono de voz un poco más alto, pero Norma pronto la hace callar. - ¡Silencio, que la pueden oír! – dice Norma, llamando la atención de Juan Ignacio, quien pronto las ignora. Norma y Eliana se alejan un poco para hablar con más calma. - Recuerde que yo misma me encargué de que esa mujer se fuera de su vida – dice Norma. – Además, ella debe estar en México, en donde pertenece. Y después de lo que pasó, no debe tener ganas de volverse acá. - Tienes razón – dice Eliana. - Y mientras eso siga así, no se menciona el nombre de esa mujer ni en esta casa, ni en la mía ni en ninguna parte, ¿está claro? Eliana asiente con la cabeza, mientras Norma sorbe de su copa de champagne. 5. INT. RESTOBAR “AMOR A LA MEXICANA” – BARRA – TARDE. Ya son las 8 de la tarde, pero todavía sigue claro, como es propio del verano. El restobar “Amor a la Mexicana”, que lleva una semana en funcionamiento, ha sido todo un éxito. En una parte se encuentra otra garzona, mexicana esta vez: Yadira Valencia (Angelique Boyer). Ella pronto ve a Gerardo Rodríguez (Alfonso Herrera) moviéndose hacia su oficina y se queda mirándolo, claramente enamorada de él. Gerardo pronto se da cuenta y se dirige a ella. - ¿Todo bien, Yadira? – pregunta Gerardo. - Sí, sí… todo bien – Yadira se da cuenta de que en vez de trabajar, lo ha visto ilusionada. - Mira, no te quedes haraganeando, ¿eh? Mira que el tiempo es oro. - Sí, sí… no te preocupes, Gerardo. - Don Gerardo, para ti, ¿eh? Recuerda que soy el gerente de este lugar y, por tanto, tu jefe. - Sí, sí… don Gerardo. Gerardo se dirige a su oficina, atrás de Yadira se acerca Adrián Hidalgo (Aarón Díaz), su novio, quien también es garzón. - Otra vez haciéndole ojitos al gerente, ¿no? – pregunta Adrián, celoso. - No, no, ¿cómo crees? – pregunta Yadira, nerviosa. - Mira que te conozco, ¿eh? y no creas que no te vi haciéndole ojitos. - Bueno, es que no lo puedo evitar. Cualquier mujer se ilusiona con él. Es bien guapote. - ¿Y yo no estoy nada de guapote? - Sí, Adrián, pero es que… - Es que nada. Recuerda que tú y yo tenemos una relación. - Relación abierta, ¿eh? Recuérdalo. Adrián se aleja molesto. Por la entrada principal entra Lourdes, junto Milagros. Gerardo pronto sale de su oficina y se acerca al mesón. - Yadira, ¿has visto mi bolígrafo? – pregunta Gerardo. – Ése que siempre uso… Pronto se percata de la presencia de Lourdes y se pone feliz al verla. - ¡Lourdes! – Gerardo se acerca rápidamente a ella. – Qué sorpresa verte. - ¡Gerardo! – responde Lourdes, también alegre de ver a su amigo de la infancia. Ambos se acercan y se abrazan, contentos de verse el uno al otro luego de tanto tiempo. - Hace tanto que no nos veíamos – dice Gerardo. - Disculpa, estuve tratando de encontrar chamba – contesta Lourdes. – Pero no ha habido suerte hasta ahora. - Pos qué mal. Pero qué padre que hayas venido aquí. - Es que tenía ganas de verte y que conversáramos tantito. Desde el mesón de la barra, Yadira mira celosa cómo conversa Gerardo con Lourdes. En tanto, Gerardo se percata de la presencia de Milagros. - Señora Milagros, qué alegría verla también por acá – saluda cortésmente Gerardo a Milagros. - Igualmente, Gerardo – corresponde Milagros –, pero dime sólo Milagros – Gerardo suelta una pequeña carcajada. – ¿Está tu padre por acá? - Sí, justamente estaba con él en la oficina. ¿Quiere pasar a saludarlo? - Sí, eso me gustaría. Gerardo ofrece a Milagros pasar y se dirige con Lourdes a la barra. - Yadira, sírvenos unas chelas, por favor – pide Gerardo. - No, no quiero que se me suba nada a la cabeza – dice Lourdes. – Mañana tengo una entrevista de trabajo y quiero quedar, si la Virgencita de Guadalupe así lo quiere. - Pues es razón para celebrar. Ándale, un poquito no más – suplica Gerardo. - Bueno, está bien – finalmente se convence Lourdes. – Pero un poquito, ¿eh? Yadira mira celosa a Lourdes y Gerardo, mientras éste último le insiste en que lleve sus pedidos. 1. INT. RESTOBAR – OFICINA – TARDE En la oficina se encuentra Milagros junto a Eduardo Rodríguez (Fernando Colunga), ambos abrazados, debido a que se reencontraron luego de varios años. - Qué alegría verte por acá, Milagros – dice Eduardo, separándose de su amiga. - Igualmente, Eduardo – responde Milagros. – Ha pasado mucho tiempo desde que vine por última vez. - A propósito, ¿viste a Gerardo? Se supone que solo se fue a buscar un bolígrafo. - Es que vine con Lourdes y… bueno, ya sabes… - Bueno, mejor dejarlo ponerse al día con Lourdes, si ambos son como hermanos y no se veían de hace mucho. - Lo mismo digo. Milagros y Eduardo intercambian sonrisas cuando de pronto entra Bernardo, quien pasó al restobar luego de terminada la celebración de su hija. - Eduardo, ¿tienes copias de las llaves de la empresa? Es que… – comienza a decir Bernardo cuando se percata de la presencia de Milagros, quien se encuentra de espaldas frente a él. Milagros oye la voz de Bernardo y pronto su rostro empalidece y se voltea a verlo. - ¿Milagros? – Bernardo se impacta al ver a Milagros. - Bernardo – Milagros sorprendida ve a Bernardo. Ambos se impactan al verse una vez más. 6. INT. EDIFICIO DEPTOS. – PASILLO QUINTO PISO – TARDE. Mientras, en uno de los edificios del Barrio Inglés de Temuco, se encuentra Daniel Osorio (Jorge Arecheta), hermano de Cristina e hijo menor de Norma y Bernardo, quien se restó de ir a la celebración. Viene llegando de su trabajo como enfermero en un consultorio. - No, hermanita – dice Daniel, al teléfono, mientras busca las llaves de su departamento. – Perdona, por no ir, tenía mucha pega en el consultorio. Además, imagínate, es el CESFAM de Cajón e igual me queda lejos. Además, vengo llegando del gimnasio y estoy cansado. Además, no hablo con los papás desde que… ya cachai. Aunque igual depende de cómo estén los ánimos, puede que te vaya a saludar a la casa. Bueno, hermanita. Pásenlo bien. Te quiero. Dale un abrazo de mi parte al Gabo y a Juan Ignacio. Besitos, chao. Daniel cuelga el teléfono. Sin embargo, pronto se percata de que hay un joven que se está mudando al departamento al frente del suyo. Daniel parece reconocer al muchacho, pero duda un poco. Se concentra en abrir su departamento cuando de pronto el muchacho lo ve y lo reconoce. - ¡Daniel! – dice el muchacho. Daniel pronto voltea a ver al muchacho y, efectivamente, es quien creía que era. Se trata de Ricardo Cifuentes (Matías Assler), un viejo amigo suyo del colegio. Ambos fueron compañeros en la enseñanza media y se licenciaron el mismo año. Daniel no puede creer a quien ve. - ¡Ricardo! – dice Daniel. Ambos están estupefactos de verse. - ¡Compadre! ¿Cómo estai? ¡Tanto tiempo! – dice Ricardo, feliz de ver a su viejo amigo y acercándose a él. Ambos se acercan el uno al otro para darse un cariñoso abrazo de amigos, un poco largo y con palmadas en la espalda, ya que ambos no se veían desde que estudiaban juntos. - Mira donde te vengo a encontrar – dice Ricardo. - ¿Qué hacís por acá? - Yo vivo acá – responde Daniel. - ¡Qué buena! – dice Ricardo. – Yo estoy terminando de mudarme pa acá. - ¡Que bacán! Si querís te ayudo. Aunque vengo recién llegando del gimnasio después de la pega y… bueno, ando un poco cansado, pero no tanto para ayudarte. - ¿Por qué? ¿En qué estai trabajando? - Soy enfermero. Trabajo en el CESFAM de Cajón. - ¿Y por qué tan lejos? Habiendo consultorios buenos o el Hospital, o la Clínica Alemana o la de la Mayor. - Es que ahí hice mi práctica y me ofrecieron pega apenas me fui. Es que tu sabís, po’. No podís entrar a trabajar sin pituto. - Demás, po. – Ricardo levanta una caja. – Oye, ya po. Ayúdame y seguimos conversando adentro, ¿te tinca? - Ya po – dice Daniel, accediendo a ayudar a su amigo. Ambos entran al departamento de Ricardo para entrar las cosas. 2. INT. RESTOBAR – OFICINA – TARDE. Milagros y Bernardo continúan frente a frente. - Milagros, ¿pero cómo? ¿Desde cuándo estás aquí en Chile? – pregunta Bernardo, sorprendido de verla. Milagros no dice nada, sólo mira con tristeza a Bernardo. - Milagros, ¿te encuentras bien? – pregunta Eduardo, desde su escritorio. - No sabía que habías vuelto. ¿Cuándo volviste? – dice Bernardo. Milagros sigue sin decir nada, sólo corre hacia la puerta y sale rápidamente de la oficina. Bernardo y Eduardo intercambian miradas de extrañeza ante la extraña conducta de Milagros. 3. INT. RESTOBAR – INT/EXT BAÑO DE MUJERES – TARDE. Milagros se encuentra en el lavamanos, frente al espejo, haciendo un esfuerzo por reprimir sentimientos. Milagros ahoga un suspiro ante el sentimiento de volver a ver a Bernardo después de tantos años. Pronto, alguien llama a la puerta. - Milagros, ¿estás bien? – dice Bernardo, tocando la puerta. Milagros suelta un suspiro y sale del baño. - ¿Estás bien? Me preocupaste cuando saliste corriendo de la oficina – dice Bernardo, aún preocupado. - ¿Crees que es fácil volver a verte la cara después de tantos años? ¿Después de todo lo que sufrí? – dice Milagros, molesta. - Milagros, eso pasó hace varios años. Mira, tú te casaste allá en México y yo me casé acá en Chile. Yo sé que lo nuestro fue una aventura, pero… - Sí, precisamente, fue una aventura. Pero… no puedo quedarme más. - Pero, Milagros… - Despídeme de Eduardo. Debo ir por mi hija. Milagros se acerca a su hija, quien sigue en la barra, conversando con Gerardo. - Hija, ¿sabes? No me siento muy bien. Quiero irme a casa – dice Milagros. - ¿Qué pasa, mamá? ¿Te enfermaste? – pregunta preocupada Lourdes. - No, es sólo que… me siento un poco… cansada. Si quieres te quedas un poco más, pero yo me voy. - Pero no hay problema, yo me voy contigo. Pediré Uber para que nos lleve – dice Lourdes, y luego se dirige a Gerardo. – Disculpa, Gerardo. Mi mamá no se siente bien y debo ir a dejarla. - No te preocupes – responde Gerardo, comprensivo. Lourdes toma su celular y llama un Uber. Milagros aún siente algo de angustia en su interior, mientras mira a Bernardo, quien la mira, desde lejos. 7. EXT. CASA FERNÁNDEZ – ENTRADA – TARDE. Mónica, camina un poco afuera de la casa. Coincidentemente, al frente de la casa, sale Juan Ignacio de la suya, quien se quiso alejar un poco de su casa, habiéndose ya acabado su celebración. También camina un poco. Sin embargo, cuando mira al frente, se sorprende mucho al ver a Mónica. - ¿Mónica? – dice sorprendido Juan Ignacio. – ¿Eres tú? Mónica se sorprende al ver a Juan Ignacio también. - ¿Juan Ignacio? – pregunta Mónica. Juan Ignacio sonríe al verla, pero Mónica no sonríe nada. - Mónica, ¿en serio eres tú? – dice Juan Ignacio, muy contento. Mónica está muy sorprendida de ver a Juan Ignacio, aquel hombre que ella alguna vez amó, pero ahora juró nunca más volver a ver. En tanto, él ve a la mujer que precisamente es de quien se acordó durante la celebración tanto de su regreso como de su aniversario de matrimonio. 8. INT. DEPTO. RICARDO – LIVING-COMEDOR – TARDE. Luego de terminar de ordenar y poner cosas en su lugar, Ricardo y Daniel se sientan en el sillón y beben unos vasos de agua mineral. - Así que erís kinesiólogo, ¿cierto? – pregunta Daniel. - No, odóntologo, compadre – responde Ricardo. – Oye, disculpa que no tuviera chelas, compadre, pero recién me estoy mudando, así que va a quedar pendiente – dice Ricardo. - No te preocupís, además estoy en un momento donde estoy dejando de tomar – dice Daniel. - ¿Por qué? - Porque cada vez que yo tomo de más, me desubico ene. Digo cosas que a otros les molesta y eso. - Ah buena, porque yo también estoy dejando de tomar por lo mismo. - ¿En serio? - Sí po’. Pero eso pasa muchas veces. Si dicen que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad. De pronto, hay silencio en la sala. - Oye, ¿y tenís alguna minita por ahí? –pregunta Ricardo, curioso. - No, nada de mina – dice Daniel. – Es que… ¿no sabís? - ¿Qué cosa? - Pucha, erai mi mejor amigo y no te dije. Pero igual era complicado el tema. - ¿Qué cosa? Dime. Ahora es el momento. - Soy gay. A Ricardo le toma por sorpresa esta revelación de Daniel. - ¿La dura? – pregunta Ricardo, sorprendido. - Sí. ¿Por qué? No me digai que tenís problemas con eso. - O sea… no, yo soy súper open mind, pero me pareció raro. No se te nota pa’ náh, pero me parece súper piola. Y hablando de eso, ¿algún mino que te guste? - No. O sea, tuve pareja, pero… bueno, me dejó por otro. - Puta, hueón. Disculpa – dice Ricardo, a quien de pronto le suena el celular. - No, no te preocupís. Ricardo contesta el celular. - ¿Aló? Hola, mi amor – dice Ricardo. – Es mi polola – le dice Ricardo a Daniel –No, es que aquí estoy, recién cambiándome al depto. Sí. Si mi hermano me ayudó. Daniel mira a Ricardo de una manera especial. No solo se alegra de que su viejo mejor amigo haya aceptado su orientación sexual, sino que además lo encuentra muy atractivo. Sin embargo, se incomoda un poco tras saber que tiene polola. - Ya mi amor. Nos vemos más rato. Te amo. Chau – dice Ricardo, colgando el teléfono. - Ya, compadre. Yo me tengo que ir – dice Daniel, levantándose del sofá. – Tengo muchas cosas que hacer en mi departamento. - Ya, compadre – dice Ricardo y se despide de su amigo con un choque de manos y un abrazo corto. – Que estís bien. Fue un gusto volver a verte. Y gracias por ayudarme. - Sí, perrito – contesta Daniel. – Ahí hablamos. Daniel sale del departamento de Ricardo. Exhala un suspiro y una especie de sonrisa al ver a su amigo, a quien encuentra muy atractivo desde ya. 9. EXT. CASA FERNÁNDEZ – ENTRADA – TARDE. Mónica está afuera de la casa junto a Juan Ignacio, quien la visitó de sorpresa. - Pero qué sorpresa encontrarte por acá – dice Juan Ignacio, alegre. Mónica intenta alejarse de él, pero él pronto la retiene. - Espera. No te vayas – dice Juan Ignacio, reteniéndola del brazo. – Pero… ¿cómo? ¿Por qué volviste? - Eso no tiene importancia – dice Mónica. – ¿Y tú qué quieres? ¿Por qué estás aquí? - Yo vivo aquí – responde Juan Ignacio, señalando su casa. – ¿Y tú, por qué estás acá? ¿Vives aquí? - No, vive mi amiga Milagros – responde Mónica. – Me acogerá en lo que me quede en Chile. - ¿Cómo? ¿No te piensas quedar? – pregunta preocupado Juan Ignacio. - No, no me pienso quedar por mucho tiempo – responde Mónica, seria. – Si vine aquí es por un motivo especial y no precisamente para volverme a encontrar contigo. Y en cuanto lo haya cumplido, me vuelvo a México. No pienso quedarme en el mismo país donde rompieron mi corazón. - A ver, perdóname, pero yo no te rompí el corazón. Yo decidí casarme con quien estaba comprometido. - Pues claro, como fue más importante para ti – dice Mónica, muy enojada. – Yo sí le di importancia a lo que tuvimos. A diferencia de ti, que decidiste seguir adelante con tu matrimonio. - Para mí sí fue importante lo que tuvimos. Significó mucho, me hizo sentir más liberado, menos atado. Mientras ellos discuten, Eliana sale un rato de la casa, pero ve a Juan Ignacio discutiendo con Mónica. Se sorprende al ver a la mujer mexicana y se esconde tras una columna de piedra del porche. - Mónica – dice Juan Ignacio, quien toma las manos de Mónica – es de verdad que te digo esto. Lo que tuvimos fue importante para mí. Yo sí te amé, aunque después te embarazaras del que fue tu pareja. Yo nunca dejé de amarte. - ¡Suéltame! – dice Mónica, enojada, zafando sus manos de las de Juan Ignacio. – Jamás te perdonaré el que me hayas dejado por Cristina. Tenía todas mis ilusiones puestas en ti. Te amé. Pero yo era muy ingenua en ese entonces, pensaba que dejarías todo por mí. Ahora, esa Mónica que conociste ya murió. El amor que yo sentía por ti murió. Así que ándate de aquí. No quiero verte nunca más. Juan Ignacio se ve sorprendido ante la actitud de Mónica, y también un poco dolido. - Insisto en que me alegra volver a verte después de tanto tiempo – dice Juan Ignacio. Mónica solo ignora a Juan Ignacio. Eliana sigue viendo todo esto. - Ojalá que el tiempo que estés acá en Chile sea de tu agrado – dice Juan Ignacio, quien comienza a alejarse. Juan Ignacio se dispone a entrar nuevamente a su casa, mientras que Eliana entra de nuevo a la casa, intentando no ser vista. 14. INT. CASA MONTES – LIVING – TARDE. Juan Ignacio entra a la casa, ya vacía luego de culminada la celebración. Cristina entra desde el patio para ver en donde se había metido su marido. - ¿Dónde estabas, mi amor? – pregunta Cristina. - Nada yo… - dice Juan Ignacio, mintiendo – quería tomar un poco de aire… me sentía un poco ahogado. - ¿Cómo? Si ya todos se fueron – Cristina se percata de la expresión en el rostro de su marido. – Mi papá fue a buscar las llaves de la oficina que se le quedaron y vuelve para buscar a mi mamá y a mi abuela. ¿Qué pasa mi amor? ¿Por qué tienes esa cara? - Nada, mi amor – dice Juan Ignacio, intentando improvisar alguna mentira. – Me llamaron y… parece que había un problema con la negociación, pero… fue un malentendido. Habían leído mal algo. - Si esas cosas pasan, mi amor. Ya, voy a ayudar a ordenar allá afuera. Cristina sale al patio. Eliana sale de la cocina, pasando justo al lado de Juan Ignacio, pero éste no se percata. Sale por el ventanal y toma a Norma y la aparta un poco. - ¿Qué pasa, Eliana? – pregunta Norma. – Ni que hubiera visto un fantasma. Eliana acerca a Norma para decirle algo al oído. - A que no adivinas con quien vi a Juan Ignacio allá afuera – dice Eliana. - ¿A quién? – pregunta Norma, extrañada. Eliana susurra algo al oído de Norma, quien parece sorprendida. 15. EXT. EDIFICIO DEPTOS – CALLE – TARDE. Ricardo sale del edificio y se dirige a su auto, con la intención de ir al supermercado para comprar algunas cosas. De repente, una mujer se acerca atrás de él y le cubre los ojos con ambas manos. - Adivina quién soy – dice la muchacha. Ricardo se descubre los ojos y se voltea a ver a la joven, quien resulta ser Amanda Cabrera (Josefina Fiebelkorn), su novia. - Hola, mi amor – dice Ricardo, saludándola. – Qué sorpresa. Justo me pillaste yendo al súper. - ¿Acaso una mujer no puede sorprender a su pololo, el hombre más rico de todo Temuco y de toda la región de la Araucanía? – dice Amanda. - No exageres – dice Ricardo. - Oye, qué onda que me dijiste que te encontraste con un amigo de la media y que ahora son vecinos. - Sí, la verdad es que fue super raro. Si fíjate que de repente él llegó al frente y ahí nos encontramos. - Qué buena igual, encontrarse con un viejo amigo. ¿Y qué onda, de qué hablaron? - Nada, de cosas de la vida, poniéndonos al día con todo lo que ha pasado en nuestras vidas. Y bueno… me dijo algo que me tomó por sorpresa. - ¿Qué cosa, mi amor? – pregunta curiosa, Amanda. - Me dijo que era gay – responde Ricardo. Amanda se sorprende al oír esto. - Me tomó por sorpresa porque jamás me imaginé que lo fuera – dice Ricardo. – Si no se le nota para nada. Si se ve super hombre. - Bueno, pero acuérdate que no todos los gays son femeninos – dice Amanda. – Pero igual está bien que sea gay, siempre que no le ande haciendo ojitos a este hombre que tengo por acá. Amanda besa a su pololo. - Bueno, ¿vamos al súper? – dice Amanda. – Si yo te acompaño, que justo tengo cosas que comprar también. Amanda y Ricardo se van juntos al auto. Sin darse cuenta, Daniel estuvo viendo esto, mirándolos con una expresión de tristeza en su rostro. 16. INT. CASA MONTES – LIVING – NOCHE. Son las 10 de la noche. Juan Ignacio se sirve whisky en un vaso, sentado en el sillón y comienza a beber. Cristina se acerca desde la escalera. - Mi amor, yo voy a… - Cristina se da cuenta de que Juan Ignacio está bebiendo. – Pero, mi amor, ¿cómo se te ocurre estar bebiendo? - Bueno, hoy celebramos nuestro aniversario y el éxito de mi negocio. ¿Qué? ¿Acaso eso está mal? – dice Juan Ignacio, molesto y claramente ebrio. - Pero ya te tomaste como dos o tres copas de champaña en la tarde y mírate como estás – dice Cristina, pero al ver que Juan Ignacio la ignora, pronto desiste. – Bueno, mi amor. Mira, yo me tengo que ir al centro de eventos porque se me quedó algo allá. Gabriel está arriba, así que vigila que no se quede hasta muy tarde jugando a la consola. Cristina abandona la casa, dejando a Juan Ignacio solo, bebiendo su vaso de whisky en la comodidad de su living. Y pronto la nostalgia invade su rostro, como si un recuerdo se le viniera a la mente. De pronto, espera un poco a que Cristina se vaya y se levanta del sillón una vez que oye el auto que se va. 17. EXT. CASA MONTES – ENTRADA – NOCHE. Cristina ya hizo partir el auto. Lo mueve y luego se va en él hacia su destino. Juan Ignacio sale de la casa, habiéndose percatado de que Cristina se fue. Se dirige al frente, cruzando la calle, para ir a la casa donde vive Mónica. Llega a la puerta y toca el timbre. 18. INT. CASA FERNÁNDEZ – DORMITORIO MÓNICA – NOCHE. Mónica se encuentra leyendo un libro, pero de pronto detiene su lectura. Piensa y recuerda lo que pasó aquella tarde, cuando Juan Ignacio la visitó de sorpresa. Ella apoya su cabeza sobre el respaldo de su cama, cuestionándose si fue buena idea el haberle hablado de esa forma tan cortante a Juan Ignacio. De pronto siente el timbre tocar y se dirige a ver quién es. De pronto, oye gritos que dicen “Mónica”. - Increíble – dice Mónica para sus adentros, reconociendo la voz de quien emite esos gritos. 19. EXT. CASA FERNÁNDEZ – ENTRADA – NOCHE. Mónica abre la puerta y Juan Ignacio se aleja un poco. - ¿Qué haces aquí, Juan Ignacio? – dice Mónica, enojada. – Te dije que no te quería volver a ver. - Dímelo a la cara – dice Juan Ignacio, desafiante y ebrio. – Dime a la cara eso que me dijiste, que el amor que sentías por mí murió. Porque yo no te creo nada. - ¡Estás ebrio! ¡Mírate! – dice Mónica, enojada. – ¡Vete a casa antes de que tu familia note que no estás ahí! - ¿Qué me importa a mí mi familia? Solo me importas tú. - Eres patético. Vete a casa, lo digo en serio. Mónica lo toma de un brazo, con la intención de llevarlo a casa, pero al llegar a la vereda, Juan Ignacio se zafa de ella. - Suéltame. No necesito que me lleven a una casa donde no soy feliz – dice Juan Ignacio, enojado. - ¿Cómo está eso de que no eres feliz? Tú mismo decidiste casarte con Cristina – dice Mónica, enojada. - Pero yo no quería, lo tuve que hacer por obligación. - ¡Por obligación! No me hagas reír. Nadie elige casarse obligado en estos días. - Lo habría dejado todo por ti si no te hubieses embarazado de otro hombre. Mónica queda atónita ante esto. - Si me hubieses dicho que estabas con otro hombre, quizás habría dejado todo por ti, pero tú tuviste la culpa. Tú eres la que quedó como suelta, no yo – dice Juan Ignacio. – Tú fuiste la que me dejó por otro y prefirió tener una guagua con otro y… - Mónica lo interrumpe con una cachetada. - Basta. ¡No voy a tolerar que vengas en ese estado a insultarme! ¡Lárgate! ¡Vete a tu casa! – Mónica dice esto enojada. - ¡Está bien! – dice Juan Ignacio, quien comienza a alejarse. Juan Ignacio retrocede y llega hasta la mitad de la calle. Mónica se percata de la presencia de un auto que se asoma. - Me voy, pero si me hubieses dicho desde el principio que … – continúa Juan Ignacio. - ¡Cuidado! – grita Mónica, interrumpiéndolo. Juan Ignacio se percata del auto que toca la bocina, pero ya es tarde. El auto, aunque se detiene, atropella al hombre. Juan Ignacio cae al suelo, inconsciente tras el impacto. Mónica tiene sus manos cubriendo su boca, impactada por lo que acaba de pasar. CONTINUARÁ...
  10. Aníbal!

    NOTAS C.O. | Notas y entrevistas

    MAITE PERRONI Y ALFONSO HERRERA, JUNTOS EN "CUNAS OPUESTAS" Los ex RBD se reúnen en la nueva apuesta del Área de Ficción Virtual de Fotech La nueva foroserie de Aníbal! suma más sorpresas. Y es que dos ex integrantes de la banda juvenil RBD, derivada de la teleserie mexicana "Rebelde" (versión libre de Rebelde Way), se reúnen en el elenco de "Cunas Opuestas". Ellos son Maite Perroni y Alfonso "Poncho" Herrera. Luego de ser parte de la banda y la serie, ambos han hecho sus respectivas carreras como actores. Perroni ha actuado en teleseries como "Cuidado con el Ángel", "Triunfo del Amor", "La Gata" y "Antes Muerta que Lichita", entre otras. Herrera en tanto ha sido parte de la teleserie "Camaleones" y de la serie de Netflix "Sense8". En esta ocasión, ambos tendrán roles co-protagónicos. Ambos encarnarán a dos mexicanos radicados en Chile. Perroni será "Lourdes Santana", quien no ha tenido suerte en el amor hasta que conoce a un hombre en la empresa donde trabajará. Herrera en tanto encarnará a "Gerardo Rodríguez", el gerente de un restobar fusión que está enamorado de Lourdes, quien es su amiga de la infancia. Sobre la inclusión, el autor dice "Maite se ha convertido en un rostro importante para las telenovelas allá en México, además formó parte de la banda RBD, que en su momento fue muy popular. Así que me pareció buena idea incluirla dentro del elenco mexicano, porque tuvo bastantes protagónicos. En cuanto a Poncho, me pareció buena idea reunirlo con Maite tras haber sido parte de la teleserie Rebelde y del grupo." Sobre los roles que tendrán, relata "tienen el cliché del chico que se enamora de la chica y trata de conquistarla, pero ella solo lo quiere como amigo, lo tiene en la friendzone (risas). Son cosas que pasan, pero lo quiero relatar desde mi perspectiva, además como inspirado en series que he visto donde ha existido mucho la friendzone. Es así, la foroserie tiene sus inspiraciones de cosas que he visto y leído."
  11. Aníbal!

    NOTAS C.O. | Notas y entrevistas

    MARLENE FAVELA SERÁ LA PROTAGONISTA DE "CUNAS OPUESTAS" La actriz mexicana será quien encabece el elenco de la nueva foroserie de Aníbal! Porque no hay primera sin segunda, el autor de "Marcas Profundas" está ad portas de estrenar su próxima obra, que se estrenará durante la semana del 13 de mayo. Y ha pasado unas semanas desde que la foroserie fue aceptada para formar parte de la cartelera del AFV y ya una de las historias seleccionadas, "Transplantado", estrenó sus capítulos. Aníbal!, el autor de la otra historia seleccionada, que lleva por título de "Cunas Opuestas" ha preferido estrenar después su obra, debido a que quería una semana más para promocionar y preparar el estreno. Pero ya se sabe qué trama tendrá y qué actores la compondrán. Quien se encargará de encarnar a la protagonista de la historia es la actriz mexicana Marlene Favela, conocida por haber sido la protagonista de "Gata Salvaje", telenovela miamense. Según detalles ya revelados, Favela encarnará a Mónica Rodríguez, una mujer mexicana que hace tiempo residió en Chile y sufrió la pérdida de su hijo en extrañas circunstancias, ya que no recuerda cuándo lo dio a luz, debido al estrés generado por ciertas circunstancias. Luego de eso, volvió a su país de origen. Sin embargo, ya recuperada del shock de haber perdido a su hijo, regresa a Chile en busca del mismo, que a estas alturas ya sería un adolescente. Sin embargo, los caprichos del destino volverían a cruzar su camino con su gran amor de la juventud en su primera estadía en el país criollo. Su llegada también generaría una serie de conflictos. Sobre el personaje, el autor ha revelado que originalmente no iba a ser la protagonista, sino un personaje que se integraría a la mitad de la trama, como una mujer sedienta de venganza. "La protagonista iba a ser una chilena que residía en México", revela el autor, "pero no tenía mucho cuento, solo su pasado amoroso con Juan Ignacio (el protagonista masculino, encarnado por Francisco Pérez-Bannen). Decidí eliminarla por ese mismo motivo y, en su lugar, hacer protagonista a Mónica, ya que ella tenía más cuento y una trama más construida, claro que un poco más modificada". Y sobre la elección de Marlene, el autor revela "Conocí a Marlene cuando hizo a Rosaura Ríos en 'Gata Salvaje'. Sin embargo, he visto sus últimos trabajos y me han parecido muy buenos. Y bueno, ella tiene como un expertise en personajes de sedienta de venganza, pero tratando de no caer en el típico cliché mexicano/venezolano. Pero claro, cambié un poco eso y la hice más protagonista, no vengativa como al principio, pero sí bien determinada a conseguir su propósito, aun con los obstáculos que se le interpongan." Y precisamente, esos obstáculos son la mujer de "Juan Ignacio", "Cristina Osorio" (encarnada por Antonia Santa María) y la madre de ella, "Norma Palacios" (encarnada por Catalina Guerra). "Ellas creen que Mónica quiere destruir el matrimonio que Cristina construyó, ya que Mónica y Juan Ignacio fueron amantes. Y como Mónica trabajó como empleada doméstica de su familia, Norma se deshizo de ella despidiéndola al enterarse de ese secreto y de que además, producto de esa aventura, Mónica quedó embarazada. Sé que es bien melodrama mexicano, pero también como dije en algún momento, quiero que tenga elementos del melodrama chilleno o incluso agregar elementos de melodrama brasileño. Y la idea también es sorprender a quienes vayan a leer la historia, ya que habrá varios secretos que se develen con el tiempo".
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