Saltar al contenido

Cambiar

Foto

CAPÍTULO 11 | Reconciliaciones...


  • Please log in to reply
No hay respuestas a este tema

#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

cwJDdIT.png

 

EXT. PLAZA – NOCHE.

 

Lorenzo y Rafael (Pedro Campos) se encuentran sentados en un banco de la plaza.

 

- No puedo creer que Sofía me haya tenido engañado todo este tiempo – recuerda Rafael. – Me dijo que los papás me abandonaron cuando chico y que ella me adoptó junto con su marido.

- Espera, ¿Sofía es casada? – pregunta extrañado Lorenzo.

- No sé, o sea, eso me dijo. Pero… me dijo que su marido murió en un viaje de negocios, aunque no sé qué tan cierto sea. También me dijo que ustedes lo único que querían era estafarnos para quitarle la fortuna a ella y que tú te habías unido a ese plan de estafa.

- Esa mujer está loca. Odia a la mamá y no sé por qué. La mamá no me ha querido contar nada, pero estoy seguro que algo pasó entre ellas.

- Lorenzo, estoy consciente de todo lo malo que te he hecho y te sigo pidiendo perdón.

- No, Rafael. Habías perdido la memoria y esa mujer se aprovechó de ti, pero ahora te tengo aquí conmigo. Recuperaste la memora, te acordaste de que somos hermanos y eso es lo importante.

 

Rafael y Lorenzo se sonríen, pero Rafael tiene en sus manos la foto que él rompió.

 

- No puedo creer que haya estado tan ciego por culpa de Sofía, tanto que fui capaz de romper este recuerdo tan valioso que tengo de nosotros – dice Rafael, mirando con angustia la foto rota.

 

Lorenzo saca de su billetera otra foto.

 

- Toma esta – dice Lorenzo, pasándole la foto, que es una copia de la misma.

- Pero… esta es tuya – dice Rafael.

- No, no te preocupís. Esa misma foto la tengo en el computador y tengo otras fotos más guardadas.

- Ahora que lo decís, ya me estoy acordando de que tú erís así. Pensai en todo.

- Te eché de menos, Rafael.

- Yo igual – dice Rafael, riendo. – A pesar de haber perdido la memoria y estar enceguecido por culpa de Sofía, sentía que algo estaba mal... sentía que algo me faltaba y era eso. Te necesitaba a mi lado.

 

Los hermanos vuelven a abrazarse tiernamente.

 

brkPhW2.png

 

En otro banco al lado de los gemelos, se encuentran juntos Matilde (Mariana Di Girólamo) y Gonzalo (Etienne Bobenrieth).

 

- Qué tiernos, se pasaron – dice Matilde, viéndolos enternecida. – Me alegra tanto que se hayan reconciliado.

- Sí, a mí también. A propósito de reconciliación, vayamos a eso por lo que Lorenzo nos reunió aquí – dice Gonzalo, quien se aclara la garganta. – Matilde, escucha, te quiero pedir perdón por haberme enojado así contigo.

- No, soy yo la que te debería pedir perdón por no haberte dicho lo de Emiliano. Y sé que también te rechacé las llamadas, pero era más que nada por la angustia. No me sentía con el valor para escuchar tu voz, pero ahora sé más que nunca que no te quiero perder.

- Yo tampoco. Te eché de menos – dice Gonzalo, abrazándola.

- Yo también – dice Matilde, abrazándolo también.

 

Ambos se miran a los ojos luego de separarse y comienzan a besarse apasionadamente.

 

5zPoPOa.png?1

 

Lorenzo y Rafael siguen abrazados y miran contentos a sus amigos.

 

 

eBezm0H.png

 

INT. CASA SANHUEZA – LIVING/COMEDOR – NOCHE.

 

Belinda (Paola Volpato) y Teobaldo (Marcelo Alonso) siguen discutiendo.

 

- ¿Qué? ¿Qué mierda dijiste? – dice Belinda, sorprendida.

- Eso, que Matilde te oyó diciéndome que tienes un amante – dice Teobaldo.

- ¿Yo te dije eso?

- No empieces con las amnesias alcohólicas.

- ¡Es que no me acuerdo! ¡No estaba hablando por mí misma!

- Bueno, pero eso dijiste.

 

Lphqequ.png

 

Belinda se queda muda un momento.

 

- Bueno, pero acuérdate de que tú me llevaste a todo eso – dice Belinda.

- ¿Qué estás diciendo, que fue mi culpa que te volvieras alcohólica y tuvieras un amante? – dice Teobaldo.

- Sí, acuérdate. No seas cínico. Tú no le has dicho toda la verdad a tu hija.

- ¿De qué verdad me estás hablando, mujer? – dice gritando Teobaldo.

- ¡Que tú me engañaste primero! – dice Belinda, gritando. – Tú también tenías una amante y por eso empecé a tomar como loca y a engañarte a ti también.

 

tvD86ZL.png

 

Teobaldo mira impactado a Belinda.

 

- Acuérdate que por eso empezaron los problemas, que por eso nos estábamos separando – dice Belinda.

- Bueno, pero yo no empecé a tomar como loco y a tratar mal a mi hija – dice Teobaldo.

- Yo no entiendo por qué seguimos hablando – dice Belinda, quien comienza a irse al dormitorio de alojados.

 

Belinda se va del living y Teobaldo la mira, consternado.

 

EXT. EDIFICIO – ENTRADA – NOCHE.

 

Emiliano (Hernán Contreras) se dispone a entrar al edificio con unas bolsas de supermercado cuando se da cuenta de que Isabel (Luciana Echeverría) lo está mirando a una cierta distancia.

 

- ¿Isabel? – dice Emiliano – ¿Qué hacís acá?

- Emiliano, ¿podemos hablar? – pregunta Isabel, luego se da cuenta del moretón que tiene cerca de su boca y se preocupa. – ¿Qué te pasó en la boca?

- Nada, nada, una pelea.

- ¿Quién te hizo eso? No me digas que fue Gonzalo.

- No, no. Da lo mismo. ¿Qué querís, Isabel?

- Emiliano, escúchame. Yo no quiero que terminemos así una hermosa relación de casi 2 años, precisamente porque a ti te da la gana.

- Bueno, pero entiéndeme. Ya no siento lo mismo que sentía cuando te conocí.

- Estoy segura que sí – dice Isabel y comienza a acercarse a Emiliano, le toma la cara con ambas manos y lo empieza a besar.

 

Emiliano rápidamente la aparta de él.

 

- ¡No, Isabel! Esto no puede seguir – dice Emiliano, quien se dirige a la puerta.

- ¿Por qué? ¡Ah, ya sé! Seguís pensando en esa perra de la Matilde, ¿o no? – le grita Isabel. – ¡Esa perra no te ama ni te conoce como yo!

- ¡Déjate de decir tonteras, Isabel! Lo nuestro se acabó, entiéndelo.

 

Emiliano rápidamente entra al edificio, dejando a una Isabel afligida.

 

- ¡Te vai a arrepentir de haberme dejado, Emiliano Gabriel! – grita Isabel, enfurecida y afligida. – ¿O es esa perra o soy yo?

 

Isabel-c8-2.png

 

EXT. PLAZA – NOCHE.

 

Matilde y Gonzalo siguen sentados en el banco de la plaza, besándose apasionadamente y luego dándose un romántico abrazo cuando se les acercan Lorenzo y Rafael con un abrazo lateral.

 

- Veo que ya se reconciliaron – dice Lorenzo, sonriendo.

- Sí, Lorenzo – dice Gonzalo. – Teníai razón. No podemos estar peleados toda la vida con la Matilde.

- Me alegro mucho – dice Lorenzo, de vuelta.

- Y yo me alegro mucho que ustedes se hayan reconciliado – dice Matilde – y de que tú, Rafael, por fin hayai recuperado la memoria.

 

Lorenzo se separa de Rafael y se dirige a Gonzalo y Matilde.

 

- Y todo esto gracias a ustedes dos – dice Lorenzo. – En especial a ti, Gonzalo.

- No fue nada, Lorenzo – dice Gonzalo, mientras Lorenzo le da un abrazo de agradecimiento, luego se separan. – Bueno, creo que ya es hora de que nos vayamos a nuestras casas – Gonzalo se levanta del banco junto con Matilde.

- Sí, no puedo esperar para contarle a mi mamá – dice Lorenzo. – Sobre todo ahora que Rafael puede volver a la casa.

- No, yo no puedo volver a la casa, Lorenzo – dice Rafael.

 

Lorenzo no puede creer las palabras de su hermano.

 

- ¿Por qué no? – pregunta extrañado Lorenzo.

- No puedo volver a la casa sin antes hacer algo – responde Rafael.

- Pero ¿qué puede ser más importante?

- Créeme. Tengo que hacer algo, pero necesito que tú y tus amigos me acompañen – dice Rafael, quien luego se dirige a Gonzalo. – Disculpa… Gonzalo es tu nombre, ¿cierto? – Gonzalo asiente. – ¿Podís llevarme a un lugar? Necesito ir a hacer algo.

 

Lorenzo sólo muestra una expresión de extrañeza en su rostro, al no entender a su hermano.

 

n8f2uZE.png

 

EXT. CENTRO – AVENIDA – NOCHE.

 

Isabel se encuentra llorando y caminando por la vereda de la avenida. Se dispone a tomar algún colectivo para que la lleve a casa cuando aparece una pandilla de delincuentes.

 

- Hola, washita rica – dice uno de los delincuentes, acercándose a Isabel, a punto de tocarla –  ¿qué está haciendo un bombón como usted tan sola en este lugar?

- ¡No me toquís, flaite de mierda! – dice Isabel, empujándolo con repugnancia.

- ¿Qué le pasa a la dama? ¿Estuvo lloriqueando? Pero no se preocupe, mi reina, que este papito o cualquiera de nosotros le podemos sanarle las heridas de su corazón – dice el segundo.

- ¿Qué te pasa, roto de mierda? Primero aprende a hablar.

- Pero si sólo la queremos amarla, mi reina. Vamos, déjenos darle un besito que sea – dice el tercero.

- ¡No! ¡Ni aunque fueran los últimos sobre la tierra, flaites de mierda! ¡No tienen ni cejas! – grita Isabel.

- ¡Escucha, maraca chuchetumare! ¡Voh nos vai a aceptar o te juro que no vai a salir viva de esto! – dice el primero, quien saca un cuchillo.

- O virgen – dice el segundo, insinuando algo.

- ¡No! ¡No me hagan nada! – dice aterrada Isabel. - ¡Por favor! ¡No!

- Entonces, elige. ¿Cuál de los tres va a ser?

 

Isabel, con mucho miedo, no sabe qué decir, ya que se trataba de su vida… o su virginidad e integridad.

 

Isabel-c7-2.png

 

- Ya, como no sabí’ a quién elegir, yo voy a elegir por voh – dice el primero. – Yo voy a empezar.

 

El primero se acerca a Isabel para empezar a besuquearla, y se dispone a desabrocharse los pantalones.

 

- No poh, aweonao, yo lo voy a hacer – dice el segundo. – Yo soy mejor dotao’.

- No, yo soy mejor – dice el tercero. – Acuérdense que me dicen “el Fierrito”.

 

Los delincuentes comienzan a discutir entre sí, cuando Isabel comienza a gritar por ayuda, entendiendo a lo que se refieren.

 

- ¡Cállate, maraca chuchetumare! ¡Ya sabí’ ya lo que te va a pasarte si no colaborai! – amenaza el primero.

- ¡Ayuda! – grita Isabel, horrorizada. – ¡Me quieren violar!

- Te lo advertimos, maraca – dice el segundo y todos comienzan a sacar un cuchillo.

 

En eso, Sebastián (Ricardo Vergara) sale de un negocio cercano con una bolsa y alcanza a escuchar los gritos de Isabel y rápidamente se abalanza para darle un golpe al primero de la pandilla que se encontraba al frente de Isabel.

 

- ¡Déjala si no querís que te rompa la cara, weón! – dice amenazante Sebastián.

- ¡Sebastián! – dice Isabel, aliviada.

 

Sebastián mira con rabia al delincuente mientras el golpeado se toca la zona de la boca donde recibió el golpe, y los otros dos lo ayudan.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO BEATRIZ – NOCHE.

 

Beatriz se encuentra en su cama, acostada, pero no puede evitar la preocupación ya que Lorenzo no ha llegado aún.

 

- Lorenzo, ¿por qué te demoras tanto? ¿En qué andas metido? – dice Beatriz preocupada.

 

Luego, toma un portarretratos doble en el que hay fotos de Lorenzo y Rafael cuando niños. Beatriz mira la foto con nostalgia y, aunque ve que cuando niños las diferencias entre ambos no eran nada notorias, reconoce rápidamente a Rafael y acaricia la foto.

 

EXT. CENTRO – AVENIDA – NOCHE.

 

Sebastián sigue discutiendo con la pandilla que se disponía a abusar de Isabel.

 

- Weón chuchetumare – dice el delincuente golpeado en el suelo.

- No le volvai a hacer daño a una mujer, ni mucho menos a Isabel, ¿me escuchaste? – dice Sebastián enojado y luego se dirige a los otros dos “flaites”. – Y eso va para ustedes también.

 

El golpeado rápidamente golpea a Sebastián, quien rápidamente cae al suelo. Los otros dos que retenían a Isabel se dirigen a ayudar a su amigo y los tres comienzan a patear a Sebastián. Isabel se preocupa, pero rápidamente empuja a uno de ellos y lo golpea con su cartera.

 

- ¡Déjenlo! – dice Isabel, aún golpeando al delincuente.

 

Luego, Isabel le asesta a otro una patada en el estómago y es azotado contra una pared. Luego al restante le da una patada en los testículos y lo tumba contra el suelo. Luego, toma una de las navajas de los delincuentes.

 

- ¡Váyanse de aquí si no quieren terminar heridos! – dice Isabel, amenazándolos.

 

Los delincuentes huyen despavoridos y adoloridos e Isabel rápidamente deja caer la navaja en signo de repugnancia. Ayuda a levantarse a Sebastián.

 

- ¿Estay bien? – dice Isabel, preocupada.

- Sí, no me hicieron nada – dice Sebastián, por fin de pie, algo adolorido y recogiendo su bolsa, que dejó a un lado. – Pero más importante, ¿tú cómo estay?

- Bien. No pasó nada, menos mal. Me querían violar, pero no alcanzaron.

- ¿Y qué hacís aquí tan tarde? – dice Sebastián, preocupado.

- Acabo de hablar con Emiliano, pero no quiere nada conmigo y… quería caminar un poco para despejarme y llegué hasta acá – dice Isabel, triste.

- Tranquila. Yo voy a ir a dejar esto al departamento y te voy a dejar – dice Sebastián.

 

Isabel no responde a esto y sólo accede a abrazar a Sebastián.

 

- Gracias por salvarme – dice Isabel, agradecida, luego separándose de él.

- De nada, Isabel. No podía dejar que te hicieran daño – dice Sebastián.

 

lPJntUi.png?1

 

Isabel y Sebastián se van juntos al departamento de éste último.

 

EXT. CASA DOMÍNGUEZ – I/E AUTOMÓVIL – NOCHE.

 

El auto de Gonzalo se detiene ante la casa de Sofía.

 

- ¿Y esta tremenda casa? – pregunta Lorenzo con curiosidad.

- Es la casa de Sofía – dice Rafael. – Quiero ir a buscar las cosas que se me quedaron ahí.

- Ten cuidado, Rafa. Esa mujer peligrosa puede estar ahí.

- Tranquilo. Sofía sigue en la cárcel. Además, quiero enfrentarla yo mismo si está ahí.

- ¿Quieres que vaya contigo?

- No, déjame. Yo puedo solo. Además, ella no sabe que recuperé la memoria.

 

Rafael se baja rápidamente del auto y corre hacia la entrada de la casa.

 

INT. CASA DOMÍNGUEZ – DORMITORIO HUÉSPEDES – NOCHE.

 

Rafael rápidamente llega a la habitación en la que se hospedó. Sobre la mesa ve su billetera y en el closet ve su bolso. De pronto, siente que alguien entra por la puerta de la casa.

 

  • ¿Rafael? – dice una voz femenina a lo lejos, la cual rápidamente Rafael reconoce.

 

La persona termina de subir la escalera y corre rápidamente a la puerta de la habitación. Esa persona no se trataba más que de Sofía (Alejandra Fosalba), quien había salido de la celda por no encontrarse motivos para que ella permaneciera ahí.

 

- Rafael, mi amor – dice Sofía, sonriente. – Me sacaron de la celda. Por fin podemos llevar a cabo nuestro plan.

 

Sofía esperanzada se dispone a abrazar a Rafael, pero rápidamente Rafael la rechaza.

 

nJjeV7W.png

 

- Rafael, ¿qué pasa, mi amor? – dice Sofía extrañada.

- Mentirosa – dice Rafael con rabia.

- ¿Qué? ¿Por qué me dices eso?

- ¡Loca enferma!

 

Sofía no puede entender por qué Rafael le habla así.

 

- Pero ¿por qué me hablas así, Rafael? – dice Sofía, extrañada. – Yo jamás en mi vida te he mentido.

- Sí, sí me mentiste – dice Rafael. – Te aprovechaste de mi amnesia para armar un complot contra mi familia, cuando ellos no me hicieron nada. Tú sí.

- Pero, mi amor, yo siempre te he dicho que esa familia me hizo mucho daño. Tú lo sabes, si hasta querías…

- ¡Cállate! Tú no tienes perdón de Dios, tú estai loca. Estai enferma.

 

Sofía, sin saber qué hacer, empieza a fingir un llanto desesperado.

 

- Rafael, ¿cómo te atreves a pensar eso de mí? Esa familia quiso estafarme, ellos te abandonaron y yo te cuidé como si fueras mi hijo.

- ¡Mentira! Ellos nunca me abandonaron. Siempre crecí al lado de mi hermano y de mis padres. Todavía no me acuerdo mucho de ellos, pero sí de mi hermano y es porque todo lo que has dicho de él es mentira.

 

Rafael, rápidamente saca de su bolsillo la foto que rompió y de otro bolsillo saca la que Lorenzo le acababa de regalar.

 

- ¿Ves esta foto? – dice Rafael, mostrándole la foto rota. – Él me la regaló cuando cumplimos 20 y por culpa de tus mentiras, yo la rompí. Y esta me la acaba de regalar. Mi hermano no es una mala persona como tú decías.

- Recuperaste la memoria – dice Sofía, asombrada.

 

Lf5pcB2.jpg?1

 

- Sí. Nunca había estado tan seguro en toda mi vida. Mi hermano me quiere de verdad y yo a él.

- ¡Pásame esa foto! – dice Sofía, quien quiere arrebatarle la foto nueva con intención de romperla.

- ¡No! – grita Rafael, empujando a Sofía, quien rápidamente cae al suelo y se golpea en la cabeza con la madera de los pies de la cama.

 

Sofía queda aparentemente inconsciente y Rafael empieza a preocuparse, pero rápidamente toma sus cosas. Lentamente, está dejando su habitación y da la espalda justo cuando Sofía le agarra un pie.

 

- ¡Tú no te mueves de aquí, pendejo de mierda! – dice Sofía, amenazante.

 

Rafael da unas pequeñas patadas para que Sofía lo suelte y rápidamente corre hacia la entrada de la casa.

 

- ¡Rafael! – grita Sofía con rabia.

 

EXT. CASA DOMÍNGUEZ – ENTRADA – NOCHE.

 

Rafael abre la puerta y corriendo se dispone a cruzar la calle para llegar al auto de Gonzalo, cuando Sofía también sale por la puerta.

 

- ¡Rafael! ¡Tú no te mueves de esta casa! – grita Sofía, quien lo alcanza, poniendo un brazo alrededor de su cuello y le roza la sien un revólver.

 

Rafael no reacciona, paralizado por el miedo al sentir en su sien la pistola. Lorenzo no aguanta más la preocupación y sale rápidamente del auto para acudir al encuentro de su hermano.

 

- ¡No! – grita Sofía, aún apuntando a Rafael – ¡No te acerques ni un metro a él o te juro que lo mato!

 

Lorenzo también es paralizado por el miedo a que la desquiciada mujer mate a su hermano, a quien acababa de recuperar.

 

- Mira, tu hermanito, tu angelito de la guarda te vino a salvar – dice Sofía, con un tono sarcástico y con una expresión de locura en su rostro. – Ya quiero ver la cara de esa perra de la Beatriz cuando sepa que maté a sus bastardos.

 

Rafael siente mucho miedo.

 

- Sofía, por favor… - ruega Lorenzo. – Suéltalo.

 

Lorenzo intenta convencer a Sofía de que suelte a su hermano, pero Sofía hace más intensa su amenaza contra Rafael. Gonzalo y Matilde también se bajan del auto para ayudar, pero Sofía los apunta también a ellos.

 

- ¡No se acerquen! – grita Sofía.

 

Gonzalo y Matilde se paralizan ante el miedo, mientras Sofía vuelve a apuntar a Rafael.

 

- ¿Qué onda? ¡Esta mina está loca! – dice Matilde, asustada.

- No sabes nada, mi amor - dice Gonzalo. - Hoy día lo comprobé. Después te cuento.

 

Nadie sabe qué hacer ante una desquiciada Sofía, cuando llegan Sebastián e Isabel y se bajan del auto y corren a detener a Sofía.

 

- ¡Sofía, no! – grita Isabel y la aparta de Rafael, mientras que Sebastián intenta quitarle la pistola.

- ¡No! ¡Suéltenme, mierda! – grita Sofía.

 

Rafael aprovecha la confusión y logra zafarse de Sofía. Corre hacia Lorenzo, quien rápidamente lo lleva hacia el auto. Gonzalo y Matilde entran también.

 

- Rafael, ¡no! – dice Sofía, cuando ve el auto partir e intenta dispararle al auto, pero es detenida por Sebastián quien le quita la pistola.

 

Sofía sólo llora desgarradoramente e Isabel intenta consolarla.

 

EjHgOFI.png

 

Mientras, al interior del auto, Rafael abraza fuertemente a su hermano. Está llorando de miedo y Lorenzo trata de calmarlo.  

 

INT. CASA SANHUEZA – DORMITORIO ALOJADOS – NOCHE.

 

Belinda se encuentra mirando por la ventana que da justo al patio de su casa, cuando transcurre un recuerdo por su cabeza.

 

FLASHBACK – AÑO 2009 (4 AÑOS ATRÁS)

INT. CASA SANHUEZA – LIVING/COMEDOR – NOCHE.

 

Belinda está en estado de ebriedad junto con un vaso de whisky y discutiendo con Teobaldo.

 

- ¿Por qué mierda me engañaste? – pregunta Belinda, enojada.

- Yo no te engañé con ninguna mujer. Métetelo en la cabeza – dice Teobaldo.

- No te creo. Yo te oí hablándole a una mujer hace unos días y besándola en los labios. Sólo quiero saber por qué mierda me estás engañando.

- Bueno, porque me siento atrapado contigo. ¡No sé! – grita Teobaldo.

- ¿Atrapado? ¿Cómo si yo fuera tu verdugo? ¿Sabes qué? Haz de tu puta vida lo que quieras, weón maricón – grita Belinda.

 

Matilde se acerca lentamente por el living al oír los gritos de su madre.

 

- No me importa lo que hagai ni adonde vayai – dice Belinda – porque yo tengo un amante. Y él me ama mucho más que tú.

 

Matilde se asombra al oír estas palabras de su madre totalmente ebria.

 

FIN DEL FLASHBACK

 

Belinda acaba de recordar perfectamente la noche en que su hija comenzó a odiarla.

 

- Perdóname, Matilde – dice Belinda, dejando deslizar una lágrima en su rostro. – Por favor, perdóname. Yo no quería hacerte daño.

 

4ocv9mL.png

 

EXT. CASA GARRIDO – CALLE – NOCHE.

 

Lorenzo y Rafael se despiden de Gonzalo y Matilde y se bajan del auto. Lorenzo y Rafael miran frente a frente la casa, que se acompaña únicamente del auto de Beatriz.

 

- Bueno, Rafael, aquí estás de nuevo frente a tu casa. Sólo que esta vez con tu memoria recuperada – dice Lorenzo. – Entremos rápido. La mamá debe estar preocupada.

 

Rafael rápidamente recuerda a su madre en distintas imágenes y termina con las hirientes palabras que ella le dijo luego del juicio. De pronto, empieza a llorar de nuevo.

 

- ¿Qué pasa, Rafael? – pregunta Lorenzo, preocupado.

- La mamá… no me quiere ver – dice Rafael, aún entre lágrimas. 

- ¿Por qué decís eso? Ella te echa de menos.

- No. Me lo dijo claramente en el juicio. 

- No, Rafael – dice Lorenzo, rodeándolo con un brazo. – Ella sólo estaba dolida, pero ya verás lo contenta que se pondrá cuando sepa la gran noticia.

- Pero… ¿acaso no te acordai de las palabras que me dijo en el tribunal?

- Sí, me acuerdo, pero hoy estuvo llorando por ti – dice Lorenzo, a la vez que Rafael se interesa. – Ella te echa de menos. Por eso pienso que se va a poner muy contenta cuando te vea ahí.

 

Rafael se seca las lágrimas y Lorenzo saca de su bolsillo las llaves de la casa y entra junto a Rafael con bolso en mano.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO BEATRIZ – NOCHE.

 

Beatriz no aguanta más la preocupación, por lo que está totalmente vestida. Termina de ponerse los zapatos cuando entra rápidamente Lorenzo.

 

- ¿Lorenzo? ¿Por qué vienes llegando a esta hora? – dice Beatriz, quien preocupada empieza a elevar el tono de su voz – Mira lo preocupada que me tenías, incluso me tuve que levantar para…

- Mamá, escucha – dice Lorenzo. – Yo sé que llegué tarde, pero no sólo fue porque logré lo que te dije, sino por una muy buena razón, algo que los dos queríamos.

- ¿De qué estás hablando? – pregunta Beatriz extrañada.

 

Lorenzo se aleja un poco del dormitorio de su madre y entra con Rafael.

 

- ¿Rafael? – dice Beatriz.

- Sí, mamá – dice Lorenzo. – El Rafa recuperó la memoria.

 

Rafael no aguanta las lágrimas al ver a su madre.

 

- Mamá – dice Rafael. – Perdóname.

- Rafita, mi amor – dice Beatriz, emocionada.

 

Rápidamente, Beatriz se acerca a su hijo para abrazarlo tiernamente. Beatriz acaricia la cabeza de su hijo, mientras Rafael sigue llorando desgarradoramente.

 

- Mamá, perdóname por todo – dice Rafael, aun llorando.

- No, mi amor, no hay nada que perdonar – dice Beatriz, abrazándolo tiernamente y con algunas lágrimas. – Perdóname tú a mí por lo que te dije, no fue de corazón.

 

Rafael y Beatriz se separan, mientras Rafael se restriega las lágrimas, al igual que Beatriz.

 

- Me alegro tanto de que hayas recuperado la memoria – dice Beatriz, acariciándole el rostro. – Voy a prepararte un tecito, ¿te preparo también, Lorenzo?

- Sí, gracias, mamá – dice Lorenzo.

 

Beatriz deja la habitación, y a su vez Lorenzo y Rafael se sientan a los pies de la cama de su madre. Rafael vuelve a llorar y abraza a su hermano

 

EXT. CASA DOMÍNGUEZ – ENTRADA – NOCHE.

 

Sebastián está esperando al exterior de la casa, cuando Isabel sale por la puerta y la deja entreabierta.

 

- ¿Cómo está la Sofía? – pregunta preocupado Sebastián.

- Ya más calmada. Se encerró en su pieza – dice Isabel.

- Me pregunto qué habrá pasado con esa gente que estaba ahí.

- Parece que Rafael ya recuperó la memoria, como lo vi irse.

- ¿Con el niño que se parecía a él? Sí, Emiliano me contó que Rafael tenía un hermano gemelo.

- Sí, eso tenía entendido también.

 

Isabel y Sebastián se quedan mudos.

 

- Gracias por traerme hasta acá, Sebastián, y por haberme salvado de esos flaites – dice Isabel.

- De nada. Yo no podía dejar que te hicieran daño alguno – dice Sebastián.

 

Isabel y Sebastián vuelven a quedarse mudos, pero de pronto Sebastián siente deseos de besarla nuevamente, pero ella rápidamente reacciona.

 

- No, Sebastián, porfa – dice Isabel. – Mira, te tenís que ir.

- Pero, Isabel, yo… - dice Sebastián.

- No, de verdad, Sebastián. Es tarde – dice Isabel, un poco nerviosa. – Gracias por todo.

 

Isabel sólo se despide de él con un beso en la mejilla y entra a la casa, pero Sebastián mira cómo ella entra a la casa y se queda un poco pensativo.

 

C7llLGE.png

 

INT. CASA SANHUEZA – PASILLO – NOCHE.

 

La puerta se abre y entran Gonzalo y Matilde, contentos y tomados de la mano. Las luces están apagadas cuando de repente se encienden.

 

- ¡Papá! – dice Matilde, asombrada al ver que su padre había encendido las luces y la esperaba en la oscuridad.

- ¿A dónde estabas, jovencita? – pregunta Teobaldo, enojado.

- Ya te lo dije. Me fui a juntar con un amigo.

- Sí, yo sé que me dijiste eso, pero no me dijiste que te ibas a juntar con Gonzalo.

- Tío, disculpe – comienza a decir Gonzalo – pero es que la Matilde y yo…

- ¡Cállate! ¡Estoy hablando con mi hija! – dice autoritario Teobaldo. – Matilde, yo te prohibí que salieras, pero no me hiciste caso. Además, ¿no se supone que tú y Gonzalo estaban peleados?

- No, papá, ya no – dice Matilde y le sonríe a Gonzalo. – Nos reconciliamos.

- ¡Mira, qué lindo! – dice Teobaldo, irónico. – Y se supone que yo les crea a ambos luego de lo que vi hoy día.

- Papá, no empecis – dice Matilde.

- ¡Nada de “papá, no empecís”! ¿Cómo cresta tengo que decirte que no me gusta que andes haciendo cosas así a escondidas mías? – dice Teobaldo, levantando la voz.

 

En eso, Belinda hace acto de aparición desde su dormitorio.

 

- ¡A ver! ¿Qué son todos estos griteríos? ¿Acaso no se puede dormir en esta casa? – pregunta Belinda.

- ¡A ver, Belinda! ¡Ándate a acostar! Tú no te metas – dice Teobaldo.

- Disculpe, ¿quién es usted? – pregunta extrañado Gonzalo.

- Soy Belinda Gallardo, la mamá de Matilde – Belinda se acerca sonriente a Gonzalo y le extiende la mano.

- Mucho gusto, señora. Soy Gonzalo Urrutia, el pololo de su hija – Gonzalo le estrecha la mano a Belinda.

- Belinda, este no es momento de formalidades, mira que con tu hija… - dice Teobaldo.

- ¡A ver, Teobaldo! ¿Te puedes calmar un poco? – dice Belinda. – Yo ya sé que Matilde pololeaba con alguien, pero no pensé que fuera alguien así de guapo. ¿No te sientes ni un poco feliz porque tu hija haya vuelto con él?

 

Teobaldo se queda sin nada que decir y se vuelve a su dormitorio.

 

- Bueno, yo también me tengo que ir a acostar – dice Matilde, quien se dispone a irse a su dormitorio.

- Espera, Matilde. ¿No me vas a dar tiempo de conocer al hombre que te robó el corazón? – dice sonriente Belinda.

 

Matilde ignora a su madre y entra rápido a su dormitorio junto a Gonzalo, mientras Belinda los mira con una sonrisa.

 

Belinda-c8.png

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO BEATRIZ – NOCHE.

 

Beatriz está sentada a los pies de su cama con una taza de té, mientras sus dos hijos están sentados sobre la cama.

 

- ¿Te sientes mejor, mi amor? – pregunta dulcemente Beatriz a su hijo Rafael.

- Sí, me siento mejor – dice Rafael, sorbiendo un poco de té. – Se me había olvidado cómo era tu té.

- ¿Viste cómo vas recuperando la memoria estando en tu casa? – dice Lorenzo, sonriendo.

- Bueno, mejor los dejo aquí solitos – dice Beatriz, quien se levanta con su taza de té.

- No, mamá. El Rafa y yo nos vamos enseguida – dice Lorenzo.

- No se preocupen. Quédense aquí conversando un ratito, como se me olvidó hacer unas cuantas cosas, ya que la licencia me va a vencer pronto – dice Beatriz, quien deja la habitación dejando a sus dos hijos.

 

Rafael y Lorenzo sólo miran cada uno sus tazas de té, sin decir nada.

 

- No entiendo por qué hizo eso – dice Rafael, rompiendo el hielo. – No entiendo cómo Sofía me pudo mentir así.

- Se aprovechó de ti y tu amnesia – dice Lorenzo, acariciándole el pelo a su hermano. – Pero ya va a pasar todo.

- No, no va a pasar hasta que esa mujer pague. Además, no entiendo por qué odia tanto a la mamá. Sé que lo de la estafa y lo de mi abandono era todo mentira, pero quisiera saber si es cierto lo que ella me dijo, eso de que los papás le hicieron daño.

- No sé, pero a la mamá no le gusta hablar del tema.

 

Rafael deja su taza de té sobre el velador, mientras Lorenzo da un sorbo a la suya.

 

- Lorenzo, hay algo que te tengo que decir – dice Rafael.

- ¿Qué pasa, Rafa? – pregunta Lorenzo, con curiosidad y dejando su taza de té sobre el velador de su lado.

- Sofía dijo algo terrible antes de que pasara todo lo del juicio.

- ¿Qué cosa?

- Ella dijo que mató a dos personas. Una de ellas era ese tipo por el que culparon a la mamá de haberlo matado.

 

Lorenzo se queda helado ante la declaración de su hermano.

 

- Y no sólo eso – continúa Rafael. – También dijo que ella causó ese accidente en el que el papá murió y ese con el que perdí la memoria.

 

Lorenzo se queda sorprendido ante las palabras de su hermano.

 

6VCjtND.png

 

CONTINUARÁ...








0 usuarios están leyendo este tema

0 miembros, 0 invitados, 0 usuarios anónimos