Saltar al contenido

Cambiar

Foto

CAPÍTULO 9 | ¿Justicia o trampa?

AFV Marcas Profundas

  • Please log in to reply
1 respuestas en este tema

#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

cwJDdIT.png

 

1. INT. TRIBUNAL DE JUSTICIA – SALA DE JUSTICIA – DÍA.

La jueza luego de emitir el caso de Beatriz, se dispone a empezar con los testimonios.

 

- El abogado fiscal tiene la palabra – dice la jueza.

- Gracias, Su Señoría – dice el abogado fiscal. – La fiscalía llama al señor… Lorenzo Exequiel Garrido Correa al estrado.

Atrás, Lorenzo (Pedro Campos) se siente asombrado y un poco nervioso ante la convocatoria.

 

n8f2uZE.png

 

- Lorenzo, eres tú. Sal a defender a tu madre – dice Gonzalo (Etienne Bobenrieth).

- Es que… no sé qué decir – dice Lorenzo, nervioso. – ¿Y si no me creen?

- Sólo di la verdad. Da lo mismo si no te creen. Vamos, Lorenzo – dice Gonzalo, insistente, animando a su amigo.

Lorenzo accede a dirigirse al estrado para ser interrogado por el abogado fiscal. Lorenzo se sienta mientras su madre lo mira con una expresión de preocupación. El abogado fiscal se acerca con una biblia para que Lorenzo haga el juramento. Luego, el fiscal le pasa la biblia a la jueza y procede a comenzar con el interrogatorio.

 

- Joven, ¿me puede decir dónde estaba usted el día 16 de enero a las 22:30 horas? – pregunta el fiscal.

- Estaba en mi casa – declara Lorenzo.

- Bueno, y supongo que en ese momento usted sabía dónde estaba su madre.

- Sí. Ella estaba también en mi casa, ya que ese día la habían dado de alta en la clínica, después de su accidente.

- Bueno, pero a esa hora, usted no estaba exactamente con ella, o sí.

- Bueno, no, a esa hora yo me había ido a acostar y ella ya estaba durmiendo.

- Pero como no estaba con ella, Ud. no puede estar seguro de lo que dice, ¿o sí?

- Claro que estoy seguro. Si media hora antes, ella estaba despierta, pero no se podía levantar, tenía que guardar reposo.

- Es obvio que usted media hora después ya estaba acostado, pero seguro usted hubiese sentido si su madre salió – grita el abogado. – Entonces, usted claramente está mintiendo

- ¡Objeción, Su Señoría! – grita la abogada defensora. – El testimonio de mi testigo es claramente verídico.

- Sí, Señoría – dice Beatriz, a la vez en que la gente de la sala empieza a hablar. – ¡Él es mi hijo, él nunca miente! ¡Yo lo conozco!

- ¡Silencio! – dice la jueza. – Abogada defensora, ya tendrá su turno para hablar, lo mismo usted, señora Correa.  

 

Beatriz sigue observando frustrada y mira hacia el lado de Sofía, quien la mira con una sonrisa de maldad y aparente triunfo.

 

Sofia-c5-fin.png

 

 

r7Qa9sF.png

 

INT. CASA SANHUEZA – LIVING/COMEDOR – DÍA.

 

Matilde (Mariana Di Girólamo) y su madre Belinda (Paola Volpato) siguen cara a cara, viéndose después de tantos años.

 

- ¡Matilde, mi amor! – dice Belinda, con mucha alegría de ver a su hija. – ¡Soy yo, tu mamá! ¡Volví!

 

Belinda-c8.png

Belinda sólo abraza a su hija, quien sólo mira todo esto con sorpresa. Ella no responde al abrazo, pero transcurre un recuerdo por su mente.

FLASHBACKS – AÑO 2002 (11 AÑOS ATRÁS).

INT. CASA SANHUEZA – DORMITORIO MATRIMONIAL – NOCHE.

Matilde, de unos 13 años y a unos cuantos meses de cumplir los 14, se encuentra con su mamá quien está en un evidente estado de ebriedad.

 

- ¡Tú no me faltes el respeto a mí! Soy tu madre – dice Belinda, muy ebria y alterada sosteniendo un vaso de whisky. – Tú no me vienes a decir lo que tengo o no tengo que hacer en mi propia casa, ni siquiera a llamarme borracha porque no lo estoy.

- Mamá, deja de tomar por favor, esto no te hace bien – dice Matilde, preocupada por su madre.

- ¡Ándate! ¡Déjame tranquila! – dice Belinda, quien arroja contra una pared su vaso de whisky, el cual se rompe en mil pedazos.

Matilde sólo corre despavorida de la habitación, mientras Belinda la mira con rabia.

EXT. CASA SANHUEZA – DÍA – 2 DÍAS DESPUÉS.

Matilde y su padre, Teobaldo (Marcelo Alonso) se encuentran en el exterior de su casa, viendo cómo Belinda se prepara para irse a un centro de rehabilitación acompañada de una enfermera.

 

- Señora, vamos – dice la enfermera.

Belinda está dirigiéndose al vehículo en el que la transferirán al centro de rehabilitación, pero se voltea a ver con tristeza a su hija y a su marido, quienes también la miran con angustia. Belinda entra al automóvil, al igual que la enfermera y el auto se aleja, dejando muy triste a la joven Matilde.

FIN DE LOS FLASHBACKS

Belinda se separa de Matilde y la mira a los ojos.

 

- Matilde, mi amor – dice Belinda, sonriéndole a su hija y acariciándole el rostro. – ¿No te alegras de verme? Por fin podemos estar juntas, recuperar el tiempo perdido.

 

tgr1NER.png

 

Matilde no dice nada, sólo mira a su madre a punto de llorar y se va corriendo a su habitación.

 

- ¡Matilde! – dice Belinda, preocupada.

INT. CASA SANHUEZA – DORMITORIO MATILDE – DÍA.

Matilde estalla en un llanto terrible. Está con su cara apoyada contra la almohada de su cama deshecha cuando su padre se acerca a ella.

 

- Matilde, mi amor, ¿estás bien? – pregunta Teobaldo, preocupado.

- Papá, ¿por qué no me dijiste que ella iba a volver? – pregunta Matilde, aún entre lágrimas.

- Yo no sabía que ella iba a volver. O sea, sabía que sería en este tiempo que cumpliría su estadía ahí en el centro de rehabilitación, pero no que sería tan pronto – dice Teobaldo, preocupado y acariciando a su hija.

- Tú no sabís el daño que ella me hizo antes de irse a ese centro de rehabilitación – dice Matilde, llorando y abraza a su padre. – Papá, la odio.

- No digas eso, hija, es tu mamá – dice Teobaldo, tiernamente respondiendo al abrazo de su hija, consolándola.

Belinda entra al dormitorio y Matilde rápidamente se da cuenta de ello y se separa de su padre.

 

- Creo que no es un buen momento para que yo esté aquí – dice Belinda, mientras Matilde se seca las lágrimas.

- Las voy a dejar a las dos solas para que conversen – dice Teobaldo, quien se dispone a irse.

- No, papá, quédate aquí conmigo – dice Matilde. – Es ella la que tiene que irse. Yo no tengo nada de qué hablar con esta señora.

- Matilde, mi amor… - dice Belinda, preocupada.

- ¡Váyase de aquí, señora! – dice Matilde.

 

2Yk9QOr.png?1

 

- ¡No! Yo no me muevo de acá hasta que hable contigo – dice Belinda, autoritaria.

Matilde sigue abrazada a su padre, pero mirando de frente a su madre.

EXT. EDIFICIOS – DÍA.

Isabel (Luciana Echeverría) sigue hablando con Emiliano (Hernán Contreras) al exterior del edificio donde vive él. Ella aún no puede creer las palabras de Emiliano, quien quiere terminar su relación con ella.

 

- ¿Qué? – dice Isabel. – Pero, ¿cómo puedes terminar conmigo de esa manera?

 

Isacel-c15.png

 

- Perdóname, Isabel, pero yo no puedo seguir con alguien a quien le hice daño – dice Emiliano.

- No, si tú no me hiciste ningún daño, mi amor – dice Isabel, quien abraza a Emiliano. – Por favor, mi amor, no me digai eso. Yo te amo.

- Yo también te amo, Isa, pero no puedo seguir así – dice Emiliano, tratando de apartar a Isabel.

- Es por esa perra, ¿verdad? – dice Isabel, quien se separa de Emiliano.

- Isabel, escucha yo…

- ¡No, tú escúchame a mí! Tú no me vai a dejar por esa perra. ¿Cómo crees que se puede comparar conmigo? – Isabel de nuevo se abraza a Emiliano. – Por favor, mi amor. Llevamos casi dos años de relación, ¿cómo podemos terminar una relación de tanto tiempo?

- ¡No! ¡No! ¡Isabel, para! – dice Emiliano, separándose de Isabel. – Yo te quiero y lo menos que querría es hacerte daño, por eso lo mejor es que terminemos. ¿Ya? ¿Entiendes?

- No, no entiendo, no puedo y no quiero - dice Isabel, quien a su vez ve cómo Emiliano se dirige al estacionamiento en busca de su auto. – ¡Emiliano! ¡Emiliano!

Isabel sigue a Emiliano y le insiste, pero él sólo la ignora. Ella lo sigue hasta su auto, pero él cierra la puerta y se va en él. Isabel lo sigue hasta la bocacalle, pero se arrodilla en la calle a llorar, mientras Sebastián (Ricardo Vergara) la mira a una cierta distancia, mostrando lástima en su rostro.

 

C7llLGE.png

INT. TRIBUNAL DE JUSTICIA – SALA DE JUSTICIA – DÍA.

La jueza termina de oír la declaración de Lorenzo, quien seguía respondiendo las preguntas del abogado fiscal. La jueza hace sentarse a Lorenzo en su puesto. Gonzalo pone su brazo encima de los hombros de Gonzalo para darle ánimo. Lorenzo, posteriormente intercambia miradas de odio con su hermano Rafael.
 

- ¿Algún otro testigo al que quiera llamar, señor fiscal? – pregunta la jueza.

- Ningún testigo. – responde el fiscal. – Llamo al estrado a la acusada, la señora Beatriz Correa – dice el fiscal.

- Petición aprobada, señor fiscal. Señora Correa, por favor, proceda.

Beatriz accede educadamente y se sienta en el estrado para ser interrogada. Luego del juramento, el fiscal procede con el interrogatorio.

 

- El testigo a su favor, quien es su hijo, asegura que usted estaba en su casa el día y a la hora en que el señor Fernando Inostroza fue asesinado al interior de su departamento. ¿Es cierto eso? – pregunta el fiscal.

- Sí. Cada palabra que mi hijo ha dicho es cierta – dice Beatriz.

- ¿Qué tan cierta es la palabra de su hijo? – pregunta el fiscal.

- Yo conozco a mi hijo. Él es una buena persona, siempre dice la verdad – responde Beatriz, intercambiando miradas de angustia con su hijo. – Él no sería capaz de mentir porque yo no le enseñé eso.

- Responda a mi pregunta, señora – dice el fiscal, insatisfecho. – ¿Qué tan cierto es que usted se encontraba en su domicilio, descansando?

- Es verdad que yo estaba ahí. Descansando. Me habían dado de alta en la clínica por el accidente que tuve.

- ¿Está segura de lo que dice? ¿No hay ningún error?

- Claro que estoy segura. Mi difunto marido y yo sufrimos un accidente junto con mi otro hijo, el muchacho que está ahí sentado – dice Beatriz, señalando a Rafael, quien se extraña.

 

vuNIzsD.png

 

Esto causa el murmullo de la gente.

 

- ¡Esta mujer está claramente calumniando, Señoría! – dice el fiscal.

- ¡Objeción, Su Señoría! – grita la abogada defensora.

- ¡Objeción denegada! – dice la jueza. – Señora Correa, le exijo que responda de acuerdo con la pregunta.

- Su Señoría, estoy diciendo la verdad. La que debería estar aquí es ella, Sofía Domínguez. Mi familia y yo, a excepción de mi hijo Lorenzo, estuvimos en un accidente que ella provocó – dice Beatriz, sacando la voz.

La audiencia empieza a alborotarse ante estas palabras, a la vez en que la jueza pide silencio.
 

- También creo que la que mató a esa persona fue ella – dice Beatriz, aún en voz muy elevada - y me está inculpando a mí.

- Señora Correa, limítese a contestar las preguntas de acuerdo con el tema – dice la jueza.

 

Beatriz-c8.png

Beatriz acepta educadamente, pero ella y Sofía intercambian miradas de odio. Lorenzo, por su parte, se angustia al pensar que, inminentemente, su madre iría a pagar por un crimen que no cometió. Gonzalo le soba la espalda, tratando de reconfortarlo. Rafael, en tanto, mira con satisfacción a su hermano, al verlo angustiado por su madre.

 

INT. CASA SANHUEZA – DÍA.

Belinda y Matilde se miran frente a frente, mientras ésta última aún sigue abrazada a su padre.
 

- No, papá, no tengo nada de qué hablar con esta señora – dice Matilde.

- Hija, sería bueno que escucharas a tu madre – dice Teobaldo, quien se separa de su hija. – Las voy a dejar para que conversen.

- ¡No, papá! ¡No! – dice Matilde siguiendo a su padre, quien ya deja la habitación.

- Te dije que no me iba a mover de aquí hasta que habláramos – dice Belinda, deteniéndola.

- Usted, señora, no se atreva a dirigirme la palabra – dice Matilde, con sus ojos húmedos y mostrando odio.

- Mi amor, yo sé que te hice daño, pero tú no tuviste la culpa de nada. Tú eres una muchacha preciosa, buena, dulce.

- ¡Usted no me conoce, señora!

- Claro que te conozco. El hecho de haberme separado de ti y de tu padre por cuatro años no tiene nada que ver con lo que siento por ti.

Matilde se queda muda y se seca las lágrimas.
 

- Matilde, mi niñita preciosa, yo necesito tu perdón – dice Belinda. – Yo necesito que me entiendas y me perdones porque sé que fui muy violenta contigo cuando tú no tuviste la culpa. La única gran culpable soy yo.

Belinda comienza a darse vueltas por el dormitorio de su hija, quien sigue mirándola.

 

- Mi amor, yo me sentí presionada por muchas cosas: el trabajo, la familia, el matrimonio. Yo quería que todo eso fuera perfecto. Hubo un día en que no pude más y empecé a tomar más de la cuenta, como una forma errada de olvidarme de las presiones que eso implicaba – dice Belinda. – Matilde, mi amor, por favor, yo necesito pedirte perdón por todo esto, por hacerte sufrir cuando tú no lo merecías.

Matilde no miraba a su madre cuando le decía todo esto. Finalmente, voltea su mirada hacia ella.
 

- No, mamá, no puedo perdonarte – dice Matilde. – De verdad quisiera, pero no puedo.

- Mi amor, por favor, piénsalo – dice Belinda, tristemente.

- Ya lo pensé, incluso lo pensé mil veces y… no, no te pienso perdonar. Yo te vi como un ejemplo a seguir hasta que comenzaste con tu alcoholismo y con tu violencia.

- Matilde, no me hagas esto – dice Belinda, quien empieza a llorar.

- ¡Ándate! ¡Déjame tranquila! – dice Matilde.

 

De repente, a Belinda se le vienen a la mente los mismos recuerdos de Matilde de cuando ella le decía las mismas palabras en su estado de ebriedad. 

 

¡Ándate! ¡Déjame tranquila!”

 

357ab157-21dc-40bb-aa3f-42e616c924a5.jpg

 

Belinda cede ante las palabras de su hija y sale corriendo con mucha tristeza. Matilde se lanza contra la almohada de su cama y rompe a llorar.

INT. CASA SANHUEZA – PASILLO – DÍA.

Belinda corre por el pasillo soltando un llanto cuando se topa con Teobaldo, quien preocupado se disponía a ir al dormitorio de Matilde.

 

- Belinda, ¿qué paso? – pregunta Teobaldo.

- Teobaldo, no aguanto más – dice Belinda, quien sigue con su llanto y abraza a su ex marido. – Perdí a mi hija. La perdí para siempre.

Teobaldo, preocupado, consuela a su ex mujer quien está destrozada por la conversación que tuvo con su hija.

EXT. PLAZA – DÍA.

Isabel se encuentra en una plaza, no lejos del edificio en donde se encuentra el departamento de Emiliano.

 

Isabel-c7-2.png

 

Está sentada en una banca donde llora desconsoladamente debido al abrupto término de su relación con Emiliano, cuando se acerca Sebastián.
 

- Isabel, ¿estai bien? – pregunta preocupado Sebastián.

- Sebastián, ¿qué hacís acá? – dice Isabel, secándose las lágrimas. – Ándate, déjame sola.

- No, Isabel. Yo vi todo. Emiliano terminó contigo, ¿no es cierto?.

- ¿Y eso a ti que te importa? Eso es asunto de los dos, así que no te metai.

- Isabel, por favor, no te pongai así. Mira, yo sé que tú y yo no nos llevamos muy bien, pero tú fuiste la mujer con la que alguna vez mi hermano fue feliz y yo no quiero que ninguno de los dos sufra.

- ¿Y por qué te preocupai tanto por mí, a ver?

- Porque a pesar de que nos la pasemos peleando y seai un poco cabra chica, tú erís una mujer buena y simpática y eso fue lo que hizo que Emiliano se enamorara de ti.

- Sebastián… – dice Isabel, queriendo decirle algo, pero al final no aguanta más las palabras del hermano de su ahora ex novio y lo abraza.

Sebastián corresponde al abrazo de Isabel, consolándola.

INT. TRIBUNAL DE JUSTICIA – SALA DE JUSTICIA – DÍA.

Ahora es la abogada defensora quien comienza con los interrogatorios. Esta vez está interrogando a Rafael, quien tiene el rol de testigo de cargo.
 

- Entonces, joven, usted declara no conocer a la acusada, ¿o sí? – dice la abogada de Beatriz.

- No, no la conozco – responde Rafael.

- Pero mi clienta acaba de declarar que usted estuvo con ella en el accidente del día 10 de enero por la tarde.

- Efectivamente. Pero no recuerdo nada desde antes de ese día porque… sufro de amnesia.

- Me parece extraña su amnesia porque usted declara haber visto a la acusada aquella noche en que el señor Inostroza fue asesinado.

- Así es – dice Rafael, mintiendo. – Yo la vi ese día.

- ¿Y qué se supone que hacía usted por ahí? – pregunta la abogada.

Rafael no sabe qué contestar. Claramente no estuvo ese día, pero estaba declarando según lo que Sofía le dijo.
 

- Yo… estaba… - dice Rafael, quien nervioso mira al lado de Sofía, quien le hace algunas señas, pero Rafael aún no sabe qué decir.

- Recuerde, joven, que usted está bajo juramento – dice la abogada defensora.

 

4ZyQR5g.png

 

Rafael no sabe qué decir, mientras Sofía le da una mirada de enojo para que diga lo que debe decir.

 

- Señoría, este muchacho claramente está mintiendo – dice la abogada. – Si él hubiese estado ese día al interior del edificio, recordaría claramente qué estaba haciendo ese día.

- Bueno, pero él dice que tiene amnesia – dice la jueza.

- Pero si fuera por la amnesia, él no recordaría nada. Claramente este hombre está mintiendo – dice la abogada.

- ¡Objeción, Su Señoría! ¡No está mintiendo! – dice el fiscal.

- ¡Objeción denegada! – dice la jueza. – Puede sentarse, joven.

Rafael accede a volver a su puesto.
 

- ¿Algún otro testigo para declarar? – pregunta la jueza.

- Sí. Ya que la señora Sofía Domínguez está tan segura de que mi clienta es culpable, la llamo al estrado – dice la abogada defensora.

La audiencia se sorprende al igual que Sofía, quien rápidamente accede a las órdenes de la abogada defensora.

 

- Señora Domínguez, ¿conoce usted a la acusada, mi cliente? – pregunta la abogada defensora.

- No, no la conozco – dice Sofía, con cinismo, mirando fijamente a Beatriz.

- ¿Y por qué asegura tanto usted que la vio el día en que murió el señor Inostroza?

- Porque… yo la vi. La vi dejando el departamento y salió rápidamente. Pero la denuncia yo la hice al día siguiente, porque no pensé que ella lo matara.

- ¿Y está segura de que fue ella? Como dice no conocerla.

- Segurísima, fue ella. El mismo color de pelo, el mismo estilo de ropa. Además, usaba el mismo tipo de aros que le encontraron a Fernando… bueno, uno porque el otro lo perdió.

- Perfecto – dice la abogada. – Pero… ¿no será que la confundió? Según el médico que atendió a mi clienta y el hijo de ésta, ella accedió a sus órdenes de guardar reposo absoluto ese mismo día en que la dieron de alta.

- ¡Usted no dude de mi palabra! ¡Fue ella! ¡Estoy segura!

- ¡Cálmese, señora Domínguez! – dice la jueza en tono elevado.

- Pero, Señoría, esta mujer me está ofendiendo. Duda de mi palabra – dice Sofía, enojada.

- Por favor, limítese a responder mis preguntas – dice la abogada defensora.

 

Sofía mira con rabia a Beatriz, quien a su vez la mira con algo de satisfacción.

EXT. PLAZA – DÍA.

Isabel y Sebastián caminan juntos por la plaza.
 

- Gracias por acompañarme, Seba – dice Isabel. – De verdad necesitaba esto.

- No es nada, Isabel. A mí me alegra que te encuentres bien – dice Sebastián.

- Bueno, mejor me voy porque la Sofía está declarando en un juicio y en cualquier minuto puede llegar a la casa y se puede preocupar.

- No, no te vayai. Quedémonos un poco más.

- No, es que de verdad. Yo necesito estar sola.

- Bueno, déjame llevarte.

- ¿Tienes auto?

- Sí – dice Sebastián, pero pronto recuerda – No. Verdad, el Emiliano se lo llevó.

- Bueno, no te preocupís, me puedo ir perfectamente en taxi o colectivo – dice Isabel, quien empieza a alejarse.

- Espera – la detiene Sebastián. – Te quería decir que eres muy linda y… no sé, estoy seguro de que alguien te va a amar de verdad.

- Gracias, Seba, eres tan lindo, pero… mi corazón le pertenece a Emiliano – dice Isabel, quien se despide de beso de Sebastián.

 

De pronto, ambos se miran fijamente a los ojos y por impulso, Sebastián besa a Isabel en los labios. Isabel sólo se deja llevar cuando repentinamente se da cuenta y empieza a alejarse rápidamente de Sebastián, quien la mira como si hubiese disfrutado el momento.

 

INT. TRIBUNAL DE JUSTICIA – SALA DE JUSTICIA – DÍA.

 

Lorenzo está muy preocupado, ya que aún no sabe cuál sería el destino que le depara a su madre.

 

- Tengo miedo, Gonzalo – dice Lorenzo, mostrándose un poco nervioso y asustado. – Capaz que a mi mamá la vayan a condenar.

 

Cr3NPN3.png?1

 

- Cálmate, Lorenzo. Estoy seguro de que todo va a salir bien – dice Gonzalo.

- Es que no ha quedado claro si mi mamá es culpable o inocente, pero tampoco han aparecido pruebas que demuestren su inocencia. Y tengo miedo de que la metan presa.

- Si no la van a meter presa, Lorenzo, tranquilo.

- Pero si ella no mató a nadie. Yo la conozco. Es súper obediente con el médico. Y ella no sería capaz de matar a nadie.

La jueza se acerca al micrófono para pedir silencio y la audiencia rápidamente accede.
 

- Muy bien – dice la jueza. – El tribunal ha llegado a un veredicto, luego de analizar todos los testimonios de los testigos a favor y en contra de la imputada Beatriz Magdalena Correa Alegría.

Beatriz mira atentamente a la jueza para escuchar atentamente el veredicto. Sofía, Rafael y Lorenzo, desde sus respectivos asientos, también están atentos y ansiosos por escuchar el veredicto de la jueza. Cuando de pronto, un guardia se acerca a Lorenzo y le entrega un sobre grande amarillo. Lorenzo abre cuidadosamente el sobre sobre para ver su contenido y Gonzalo también está atento a su amigo, quien ya vació el contenido. Todo esto capta la atención de Rafael, quien desde su asiento mira lo que hace su hermano. Ve un sobre que contiene un DVD, unos papeles que se trata de los informes de alta médica firmados por el médico Dámaso Espinoza, donde declara el alta de Beatriz y las recomendaciones médicas, y otro sobre blanco que contiene un papel con letras recortadas de diarios y revistas que dice:


“PRESENTA ESTAS PRUEBAS Y TU MADRE SALDRÁ INOCENTE”.

Mientras Lorenzo analiza el DVD, la jueza procede a leer su veredicto.

 

- Debido a la falta de pruebas contundentes, que prueben tanto la inocencia como la culpabilidad de la señora Beatriz Correa de los cargos que se le imputan, – comienza la jueza – se ha decidido que, mientras dure una investigación, la imputada quede en prisión preventiva en la cárcel de…

- ¡Espere, Su Señoría! – grita Lorenzo, quien se para rápidamente de su asiento luego de analizar el DVD y doblar el papel con el acta. Esto capta la atención de la jueza y de la audiencia, incluyendo a Sofía, Rafael y Beatriz.

- Señor Garrido, le pido, por favor, que coopere y escuche el veredicto que le dictaminaré a su madre.

- Señoría, esto puede ser importante – dice la abogada defensora, quien le hace señas a Lorenzo para que se acerque a su mesa y hable por el micrófono.

- ¡Sí, es urgente! ¡Tengo algo que le puede interesar! – dice Lorenzo, al micrófono, mientras Sofía le dice algo a su abogado.

- Señoría, le sugeriría que proceda con el veredicto. Claramente, el joven la quiere sobornar – dice el abogado defensor.

 

La audiencia murmura. Gonzalo se muestra algo molesto ante las palabras del abogado fiscal, quien intenta hacer que la jueza dude de la palabra de su amigo Lorenzo.

 

UHtnKC0.png

 

quien a su vez le muestra las pruebas a la abogada, quien analiza las pruebas.

 

- ¡Orden! – dice la jueza, golpeando con el martillo. – Señor Garrido, no se aceptan chantajes ni ningún tipo de soborno, así que, si no coopera, tendré que pedirle que deje el tribunal.

- No, Su Señoría, si no la quiero sobornar. Sé que es de última hora, pero me acaban de hacer llegar unas pruebas que pueden demostrar la inocencia de mi mamá.

 

Beatriz sonríe esperanzada, mientras Sofía y Rafael se muestran algo confundidos y frustrados. La jueza lanza un suspiro.
 

- Abogada defensora, entrégueme esas pruebas – dice la jueza, dirigiéndose a un guardia de la puerta.

La abogada defensora se pone de pie y se dirige a la jueza junto con las pruebas.
 

- ¿Qué es esto? – dice la jueza, sacando el DVD de un sobre y analizando los papeles.

- Si se fija bien, es un DVD que contiene una fecha – dice la abogada. – Y en cuanto a esos papeles, se trata de informes de alta médica firmada por el doctor Dámaso Espinoza, quien atendió a mi defendida durante su accidente.

La jueza toma el DVD y se asombra al ver que se trata de una recopilación de cámaras de seguridad, la cual muestra el pasillo del departamento de Fernando. En dicha cámara, se hace un zoom, el cual muestra a una persona que no concuerda con las descripciones dadas por Sofía. Además, analiza cuidadosamente el informe médico.

 

- ¡Un cambio en el veredicto! – dice la jueza.

Sofía muestra unos gestos de frustración y Rafael una expresión de sorpresa, al igual que Beatriz.
 

- Se me hizo llegar unas pruebas, que consiste en los informes médicos y el alta firmada por el doctor Dámaso Espinoza Moraga, quien atendió a la señora Beatriz Magdalena Correa Alegría – comienza a decir la Jueza. – En cuanto al contenido del DVD muestra a una persona, claramente femenina, pero que no concuerda con la descripción física de la imputada.

- Bueno, pero perfectamente… - dice el fiscal.

- Y considerando esto – interrumpe la jueza elevando la voz – junto con la gravedad del accidente y las recomendaciones médicas, aquí firmadas por el doctor Dámaso Espinoza, es imposible que la imputada haya cometido el crimen.

- Pero, Su Señoría, yo la… - vuelve a decir Sofía.

- ¡Por lo tanto! – dice la jueza, quien la interrumpe con un tono elevado de voz – Tomando en consideración todo esto, se declara inocente a la señora Beatriz Magdalena Correa Alegría de los cargos que se la imputan.

- Su Señoría, lo que le dije… – empieza a decir Sofía, nerviosa.

- Y considerando las declaraciones de la demandante Sofía Domínguez como falsos testimonios y la manipulación del testimonio del señor Rafael Antonio Garrido Correa, se le confiere prisión preventiva en la comisaría hasta nuevo aviso. ¡Se levanta la sesión!

La audiencia celebra y rápidamente Lorenzo y Gonzalo se paran y se abrazan como celebración de triunfo. Rafael sigue sentado y sólo golpea la mesa en señal de frustración, derrota y enojo y mira con odio a su hermano, quien sigue abrazado a su amigo con mucha felicidad.  

 

brkPhW2.png Wy0l04q.png

 

nJjeV7W.png

 

Mientras, Beatriz solo emite algunas lágrimas de felicidad, las cuales rápidamente se enjuga e intercambia una mirada de triunfo contra Sofía, quien la mira igualmente con odio y derrota, maldiciéndola, mientras unos guardias se acercan a ella para tomarla detenida.

 

6f01yxi.png?1 MaPy3bR.jpg?2

 

CONTINUARÁ...


Editado por Aníbal!, 28 mayo 2018 - 12:14 hrs..




#2
Chrisfe

Chrisfe

    Vida? Me suena esa palabra...

  • Moderador
  • 39.510 Mensajes
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Osorno, haciendo clases: En el Colegio, en el Preu... donde sea

Bien escrita y desarrollada toda la escena del juicio, al igual que las escenas entre Belinda y Matilde :soto:.







También se etiquetó con una o más de estas palabras clave: AFV, Marcas, Profundas

0 usuarios están leyendo este tema

0 miembros, 0 invitados, 0 usuarios anónimos