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[Capítulo 7] "Misterios Ocultos"


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3 respuestas a este tema

#1
Cúmulo

Cúmulo
  • Sexo:Hombre




"MISTERIOS OCULTOS"



Casa de Daniela / Baño / 18.30 horas

María Angélica, impactada y totalmente avergonzada, no sabe que hacer ni decir ante la llamada de atención de su ex marido, quién desde la puerta los está mirando.

- La típica frase, "es algo que te puedo explicar" - Bromea Ramón, caminando hacia Daniela para darle un abrazo, descaradamente.
- ¡Suéltame! - Le dice Daniela a Ramón, enojada y llorando, golpeando fuertemente a Ramón en su pecho. - Mas encima bromeas con lo que acabo de ver.

María Angélica, atónita y completamente avergonzada, aún no dice nada pero, tapada solo con una toalla, toma valor y camina sin decir nada ni mirar a nadie, sale del baño rápidamente y camina hacia su dormitorio, en el segundo piso. Ramón y Daniela, luego de ver salir a María Angélica, quedan mirandose fijamente, enojados por un rato, pero luego ambos sueltan una abundante pero suave carcajada.

- Debiste haber visto la cara que puso cuando entré - Dice Ramón, sin poder parar de reír.
- ¿Lo hice bien? - pregunta Daniela, sonriendo.
- Pero claro que lo hiciste bien, lo hiciste estupendo. Ahora me debes dos, este favor y el anterior - Exclama el semidesnudo hombre, dándole un frío abrazo. - Está saliendo todo bien, pronto ya nos podremos ir de aquí con nuestra misión cumplida. Mañana vendo aquello y estamos listos...
- ¿Irnos? - Exclama Daniela, sorprendida por lo que escuchó.
- Claro pues, mi amor, irnos de aquí... Pronto ya no tendremos nada mas que hacer aquí, ya está casi todo listo - Responde Ramón, un tanto extrañado mirando a Daniela. - ¿Acaso tú no te quieres ir?.
- No, no es eso - Se excusa. - Sólo que me sorprendió eso de irnos tan pronto - dice Daniela, regalándole una fría sonrisa a Ramón.
- Ya. Ahora veamos que hace la señora esta - dice Ramón, refiriéndose a María Angélica.

Ambos salen del baño y actúan como si estuviesen enojados. Pronto escuchan un bullicio que viene desde el segundo piso y que se acerca por las escaleras, es María Angélica, vestida muy a la rápida y con pelo mojado, viene con una maleta y Max detrás de ella.

- Pero dónde vas, ¿Te volviste loca acaso? - Exclama Max, confuso, tratándola de detener detrás de ella. - ¿Fue porque le conté a Daniela lo del disparo, cierto?
- Le contaste lo del...disparo - exclama María Angélica, sorprendida, quién mira hacia el living y ve a una afectada Daniela que la mira llorando. María Angélica no sigue hablando y continúa bajando su maleta.
- ¿Fue por eso, cierto? - Vuelve a preguntar Max, exaltado y confuso, la sigue.
- No, no fue por eso. Sólo me quiero ir ¡Por que ya no soporto mas este ambiente, esta casa! - Responde la madre, avergonzada y sin mirar a Ramón ni a Daniela, rápidamente.
- Lo que no soportas es no tener un hombre - Bromea Ramón, riéndo, apoyado en la puerta de su dormitorio.
- ¿Y tú desde cuando que hablas riéndote? ¿Acaso sabes algo de esto? - Le dice Max a Ramón, enojado. Luego mira como su madre se va de la casa. - ¿Y a dónde irás? - Le pregunta el hijo a su madre.
- ¡Yo lo sabré! - Grita la mujer, colapsada, cerrando fuertemente la puerta.

Max, muy apenado por todo lo que sucede, mira como su madre se va de la casa y luego voltea su dura mirada hacia Ramón quién entra a su dormitorio y cierra la puerta. Daniela, mientras tanto, llora sentada en el sofá causando la preocupación del muchacho.

- Y a tí ¿Qué te pasó? ¿Tienes algo que ver con que mi mamá se haya ido? - Pregunta el muchacho, sentádose a su lado.
- ¿De verdad quieres saberlo? - Dice Daniela, mirando al muchacho.
- Obvio que quiero saber, es mi mamá... Ya pues, dime.
- Lo que pasa es que... - Daniela duda en seguir, y mira hacia su dormitorio. - Sorprendí a tu mamá con Ramón, recién en el baño - Confiesa, haciéndose la afectada, abrazando a Max, quién queda helado de la impresión.
- Pero... mi mamá es imposible que se meta con alguien, la fidelidad es su mayor virtud - Dice Max, confundido y sorprendido, abrazando a Daniela y con mirada perdida.
- No la culpes - responde Daniela entre falsas lágrimas. - Es tanto el tiempo que lleva sola y por culpa mía - Calla por un momento. - Yo creo que Ramón también tuvo que ver en esto - le cuenta en voz baja.
- No lo puedo creer... - Le dice el muchacho, aún sorprendido pero ya asumiendo. Nada nuevo le parece mucha novedad.
- Disculpa si te molestó lo que te conté...
- Y si es así, ¿Tú piensas seguir con ese hombre tan extraño? - Pregunta el muchacho causando la impresión de Daniela.
- Eso el tiempo espero que lo diga. Sólo quiero que todo esto pase luego, y que no se siga dañando a nadie - Se sincera la mujer, mirando profundamente a Max quien también la observa amablemente.

Daniela, entre falsa tristeza y un grato momento, no deja de mirar a Max e inconsientemente sigue abrazando fuertemente al muchacho. Max, ya cansado con todo lo sucedido, trata de safarse de los brazos de la mujer.

- Ya, Daniela - le dice sin recibir respuesta. - ¡Daniela, me estás apretando fuerte! - le repite Max, lanzando una triste y cansada risa.
- Perdón, discúlpame - Responde la mujer, avergonzada entre su falsa tristeza, deja de abrazar y de mirar a Max.
- ¿Tengo algo en la cara? - dice Max tocándosela.
- ¿Por qué?
- Por que no la dejabas de mirar.
- Ah, no, no tienes nada. Estoy cansada, tengo sueño, creo que me iré a dormir - Se excusa, levantándose del sofá.
- ¿Irás a dormir a tu dormitorio junto a Ramón? - Pregunta Max sin recibir respuesta. - Puedes ir a dormir a la pieza de mi mamá, si quieres...
- No gracias, no quiero tener mas problemas - Responde Daniela, adorada de la ternura de Max, le sonríe.

Se escuchan pasos fuera de la casa que se acercan, alguien abre la puerta, es Susanita, quién entra con bolsas de compras. Con su típica sonrisa sureña, la mujer saluda.

- Buenas noches Maxito y Danielita.
- Hola, Susanita. ¿Y tú, dónde anduviste todo el día? - Pregunta Max, extrañado.
- Mi día libre, Maxito. Tuve cosas que hacer - Responde la empleada, acarreando las bolsas hacia la cocina. Max se levanta y la mira.
- Susanita, en buena eso si, ¿De cuándo que tú tienes día libre?, lo digo porque tu nunca lo hiciste valer cuando te lo ofrecíamos - le pregunta Max nuevamente, curioso.
- Se lo dí yo, y que lo tomara por obligación. Susanita trabaja ahora para mí - Se intromete Daniela respondiéndole a Max, causando la impresión del muchacho. - Pero no te preocupes, ella seguirá trabajando para ustedes, solo que yo pagaré su sueldo ahora que ustedes no pueden - Dice Daniela, un tanto incómoda, mirando al sorprendido Max.


Casa de Cecilia / Living / 18.30 horas

Tamara le ha confesado la verdad a su madre sobre el padre de su hijo. Cecilia, aún impactada, sigue mirando a su hija con rostro de extrañeza y tristeza; Tamara en tanto, sólo abraza llorando a su pequeño bebé, mientras su hermano Paty abraza a su madre.

- ¿Y desde cuando que sabes esto? ¿Él abusó de tí? ¡Contéstame! - exclama Cecilia, un tanto exaltada, pero luego abraza a su hija.
- No, mamá, no me hizo nada que no quisiera. Fue una vez y cuando me enteré que él era el papá no tuve dudas en decirlo pero ya se había ido - Explica la hija, triste.
- ¿A quién se lo dijiste? - interrumpe Paty, seco y frontal.
- A Daniela, o como se llame ahora - le responde Tamara a su hermano.
- Pero niña, tú tenias que contárselo al pobre Max... Es él el que no se merece todo esto que tú le has estado haciendo hace meses. El pobre adora a su bebito y tú como una mujer chancha le sigues mintiendo - Dice el muchacho, con gestos exagerados, retando a su hermana.
- ¡Para, Paty! Tú ni siquiera te imaginas como esa Daniela me trató. Tú ni siquiera te imaginas por lo que estoy pasando - responde la muchacha, rendida y triste, mientras su madre mira atónita todo esto.
- ¡Deténganse! - interrumpe la madre. - Así que Paty, ¿Tu sabías todo esto? - Pregunta curiosa y sorprendida, mirando al muchacho que oculta su cara entre sus manos.
- Ay, si mamá - responde afeminadamente, sacándose las manos de la cara. - Pero fue para protegerla a ella que lo oculté.

Cecilia prefiere no seguir complicando las cosas, en el fondo entiende al muchacho de haber ocultado todo esto. En el momento piensa en decir la verdad a Paty, pero no quiere agregar mas problemas de los que hay. Cecilia, afectada sigue mirando la pelea entre sus dos hijos.

- Por favor, Paty. Ahora que tuve la valentía de contar la verdad, me repochas - Dice Tamara, sollozando, sin dejar de abrazar a su pequeño hijo.
- Daniel nunca se hará cargo de esa guagua. Es a Max, él tiene que saber la verdad... El único de esa familia que vale la pena, bueno y ahora Ramón - Responde un tanto enojado, pero bromeando entre medio.
- No sigas, tú nunca podrás tener un hijo y estar en la misma situación que yo estoy ahora. Por eso es mejor que te calles - Dice Tamara, hiriente pero agotada, causando silencio en su hermano.
- No tenías para que hacerme recordar lo que no me gusta - Responde Paty, menos exaltado y con voz triste. - Mi sueño de convertirme en una mujer plena esta lejos de mí, lo sé, pero no lo perderé nunca - comienza a alzar la voz. - ¡Algún día podré sentirme íntegro y dejar de llevar la vida que mi mamá eligió por mí! - Exclama Paty, muy furioso y fuera de sí, causando susto en su hermana y pena en su madre.

Tamara no sigue conversando del tema y prefiere dejar la discusión hasta acá, siente que no vale la pena seguir y pone al niño en el coche y sale de la casa. Paty luego de gritar aquello se da cuenta que ha hecho sentir mal a su madre quién sube las escaleras muy apenada, el muchacho corre tras ella en busca de una disculpa por su reacción.


Afueras del Departamento de Javiera / 18.30 horas

María Angélica llega al hogar de la única persona en la cual tiene confianza y se siente a gusto: Javiera, su ex yerna. Con sus maletas en mano, un rostro acongojado hace sonar el timbre causando la sorpresa de la joven muchacha que se encontraba leyendo. Javiera, desde el living, se levanta a abrir la puerta.

- ¡María Angélica! - exclama Javiera totalmente sorprendida al abrir la puerta. - ¿Pero que te pasó?. Pasa adelante, por favor - Le dice nerviosa luego de ver su descompuesto rostro.
- Muchas gracias, Javiera. Espero no darte muchos problemas - Dice María Angélica al entrar al acogedor y fresco departamento.
- ¿Qué pasó que vienes con maletas? ¿Aún siguen los problemas? - Pregunta la muchacha, sorprendida.
- Muchas cosas que te contaré. ¿Tienes aquella habitación desocupada aún? - Pregunta la angustiada mujer.

Javiera hace un gesto de "disculpas" en su cara. María Angélica lo entiende.

- ¿Tienes a alguien?. No te preocupes por mí, yo pensaba que... Da lo mismo - Dice María Angélica, comprensiva.
- Si, pero, o sea, no es nada mío - responde la muchacha complicada. - Pero nada que no podamos solucionar, tú si o si te quedas aquí, por lo menos unos días. Mas que una ex suegra tu eres mi amiga - Dice Javiera, abrazando a María Angélica cariñosamente.

María Angélica, mientras abraza a Javiera, se percata que hay un hombre sentado en la cocina, dándole la espalda, causándole un poco de miedo al verlo herido y malvestido. Javiera al percatarse del rostro de María Angélica le explica.

- Él es Javier, mi tocayo - ríe. - Él vive ahora conmigo, lo encontré hace unos días en la calle, tirado, sangrando, al ser atacado por unos maleantes. No tuve otra alternativa y lo tuve que ayudar, pero aún no ubico a su familia. Él quedó sin memoria al parecer y casi no habla, pero lo que sus heridas en su cara sanen veremos que se podría hacer - Le cuenta Javiera en voz un tanto baja, pero muy clara y precisa.
- Tú y tu cristianismo extremo, yo no tendría a nadie desconocido en mi hogar, ¡Imagínate si fueran delincuentes! - Le responde María Angélica mirando de reojo al hombre.
- Quizás ya los tienes - responde Javiera, muy sincera, yendo a la cocina americana a buscar un vaso de jugo.
- ¿A que te refieres? - Pregunta extrañada Maria Angélica, sentándose en el sofá, cansada.
- A Daniela, yo creo que llegó totalmente cambiada, es otra persona - Le dice Javiera, convencida y natural, entregándole el vaso de jugo. - Pero me refiero aún mas a ese Ramón, porque supe que llegó con novio, deben ser dos perfectos desconocidos para tí...

María Angélica calla por un momento. Javiera se da cuenta que la mujer no quiere seguir hablando de aquel tema. Mientras tanto el hombre, muy nervioso e incómodo, sentando en una silla en la cocina varias veces choca miradas con María Angélica. Javiera desde encima de la mesa de centro saca un carnet de identidad del hombre y se lo muestra a María Angélica para cambiar el tema.

- Eso fue lo único que encontré de él - Dice pasándole el carnet. - Quizás tu podrías ayudarme a encontrar a su familia.
- Javier Augusto Lillo Veas - Lee en voz alta María Angélica, mirando extrañadamente la foto del carnet del hombre, causando la curiosidad y asombro de Javiera.
- ¿Lo conoces? - le pregunta la muchacha al ver el rostro de María Angélica.
- Por nombre no - responde sorprendida y un tanto nerviosa. - Pero, pero por rostro es muy familiar - exclama llevandose una mano a su boca, soprendida y levantándose lentamente para ver al hombre mas de cerca.
- ¿De dónde lo conoces? - Pregunta Javiera, impaciente y ahora con algo de miedo, siguiendo a la mujer quién mira extrañamente al mudo hombre que se incomoda y se levanta y se va a la habitación sin decir nada.
- Que horribles aquellas cicatrices en su cara - Dice la mujer en voz baja, nerviosa, al ver que Javier se encierra. - Este hombre yo lo conozco - Confiesa, algo angustiada y nerviosa provocando el asombro de Javiera.
- ¡Dímelo, por favor! ¡¿De dónde lo conoces?! - Clama Javiera, impaciente y nerviosa.


Casa de Daniela / Living / 19.00 horas

Susanita, Max y Daniela siguen en el living. El muchacho aún está extrañado de lo dicho por María Angélica quién le comunicó que la empleada ahora es contratada por ella.

- ¿No será que por eso se fue mi mamá? - dice Max causando la impresión y extrañeza de Susanita quien se entera de la noticia. La empleada mira a Daniela pero no dice nada.
- Tu mamá no lo sabe aún, Maxito. Pero espero que no le diga nada, si mal que mal todo va a seguir igual que siempre, además para que darle otro problema mas a mi cié - lo convence Susanita, tierna y con su sonrisa permanente, le da un cariñoso abrazo. Max sonríe levemente.

En aquel momento un gran bullicio se acerca desde afuera de la casa, Susanita extrañada deja de abrazar a Max y va hacia la puerta y se encuentra con un enfiestado Fernando.

- ¡Y usted, Fernandito, ¿De dónde viene, por Dios?! - Le pregunta Susanita, preocupada por su estado, abrazando a Fernando para ayudarlo a entrar.
- Su, susana, mi nana preferida - Exclama el muchacho un poco borracho y con palabras cortadas, ingresa a la casa. - Maxito, hermanito tontito - dice, risueño entre su distorción y mirando a su hermano. - Danielita, uy, mijita rica, si no fuerai hombre te comería - Vuelve a exclamar el muchacho al mirar a Daniela, quien incluso se asusta.
- Ya pues, Fernandito, mejor vámonos a acostar. Trasciende a trago y mas encima tiene rojos esos ojos y esa nariz
- No, no, Susanita. Déjame quedarme aquí con mi familia linda - responde Fernando, porfiado.
- Yo te acompaño - exclama Max a Susanita, cooperador. Él se lleva a su hermano al dormitorio entre gritos y palabrotas de Fernando.

Daniela, preocupada, sube junto a Max para ayudarle. Susanita, en tanto, se dispone a llevar las bolsas a la cocina pero un saludo la detiene.

- ¡Susan! - Exclama Cristina, quien aparece de sorpresa en la puerta.
- Me viniste a ver, amor, ¿Ya me perdonaste? - exclama Fernando desde la escalera quien escucha la voz de Cristina.
- Ay, no, obvio que no, alcoholizado. Menos si andas así todo distorcionado - le responde la muchacha con gestos de asco. Max y Daniela se lo llevan definitivamente al dormitorio.

Susanita y Cristina quedan solas en el living. Cristina sobreactudamente al ver que nadie habla pone su boca en forma de "O" y mueve sus manos.

- Vengo en busca de mi cartera topísima. Creo que se me quedó acá - La busca con su mirada hacia todos lados, pituca.
- No la he visto, la verdad es que yo llegué recién - Responde la empleada, sonriente y amable.
- ¿Cómo has estado tú? - pregunta Cristina, mas tranquila.
- Ya tengo lo mío, por fin hoy quedó todo completado - Responde la empleada, feliz, quien camia hacia el sofá y se sienta. Cristina hace lo mismo.
- Me alegro mucho, mi empleadita top - Le dice la muchacha, dandole un beso en cada mejilla. - ¿Has sabido de Rosendo? - Pregunta la excéntrica muchacha en voz baja, seria y fríamente, causando la impresión de Susanita.
- Nada - Responde ella, seria y cortante.
- ¿Y tu hijito lindo no sabe nada? - Le vuelve a preguntar.
- No creo, ¿Tú no se lo has preguntado?, si también es tu hermano... - Contesta Susanita, incómoda, mirando hacia todos lados.
- Medio hermano, y no, no le he preguntado - Le responde Cristina reparándole, sonriente..
- Si yo supiera algo te lo diría, pero mejor dejemos el tema hasta acá.
- Ok, mi Susan top - Acepta la muchacha, mostrando nuevamente felicidad. - Por lo menos ahora ya tienes lo que quieres, me vas a tener que invitar y haremos una fiesta top cuando....
- No sé, no sé. A mi me da pena mi cié María, ella sufre tanto y no se lo merece. Ella pasó por lo mismo que yo - interrumpe Susanita, un tanto triste, pero sincera.
- Ay, pero eso da lo mismo, tú no tienes la culpa de esto. Siéntete feliz, tú ahora solo tienes lo que te mereces, ya mujer top levanta el ánimo y ¡zacatrás! a vivir la vida - Cristina le da ánimos y luego un beso en cada mejilla. - ¿Y Daniela? ¿De nuevo no está?, cada vez que vengo esa yegua no está - pregunta la Muchacha.
- ¿No la vió que recién subió con Fernando?, yo la llamo de un tiro - Exclama la empleada, levantándose del sofá mientras Cristina ríe y come chicle impacientemente.


Dormitorio de Max

Max y Daniela, cansados luego de haber acostado al borracho y al parecer drogado Fernando, ambos están en el dormitorio.

- ¿Que pasa, Daniela que me miras tanto y me seguiste hasta acá? - Le dice Max, simpático, sonriéndole entre su cansancio.
- Nada, no nada, solo que estoy un poco cansada - inventa Daniela, ya que ni siquiera ella sabe porqué entró al dormitorio del joven.
- ¿Quieres que te traiga una vaso de agua? - Le ofrece el joven, muy amable.
- No, no gracias no te preocupes
- Entonces yo iré a buscar uno para mi - dice Max, sonriendo entre la tristeza que aún expresaban sus ojos.

Max sale raudo en busca de un vaso de agua mientras Daniela, casi como hipnotizada, lo sigue con su mirada, quien luego se pierde al bajar por las escaleras. Max, al llegar al living se encuentra con Susanita y Cristina. El muchacho se detiene.

- Hola Cristina, ¿Cómo estás?

- Quiubo Max, cuñadito lindo, acá estoy buscando a tu papito - responde Cristina, risueña, desde el sillón.

- Mire, justo iba a buscar a Danielita de parte de Cristinita, ¿Ella está arriba? - pregunta Susanita.

- Si, si está arriba en mi pieza - Responde Max. - Si quieres sube no mas - Le dice a Cristina, muy amable.

- Gracias, mi querido - exclama la muchacha levantádose del sofa. - Supongo que tu pieza es la con olor a leche... la ubicaré rápido - Bromea y sube por la escalera, causando una leve risa en Max.

Susanita sin nada mas que hacer se va a la cocina y justo cuando el muchacho se disponía a hacer lo mismo, suena la puerta principal de entrada.

- No te preocupes, Susanita, yo iré, Quizás sea mi mamá - dice Max mientras camina al abrir la puerta.
- Gracias, Maxito - grita Susanita desde la cocina.
- Tamara - exclama sorprendido y muy feliz al ver a su novia con su hijo en brazos. - Por fin me dejas ver al niño - dice con ojos contentos, tratando de tomar al niño.
- No te ilusiones mucho, vengo a hablar contigo algo muy delicado - Le dice Tamara, muy fría y angustiada, sin dejar que Max tome al bebé.
- ¿Que te pasó? ¿Le pasó algo a mi hijo? - Le pregunta muy preocupado.
- ¿Estás solo? - Pregunta Tamara sin querer entrar al interior de la casa.


Casa de Cecilia / Dormitorio de Cecilia / 19.00 horas

Cecilia está sentada en su cama llorando mientras arregla una ropa que tenía desordenada. Paty llega y abre lentamente la puerta e ingresa en busca de perdón.

- Mamita... perdóname por favor, me siento mal por lo que dije recién abajo - Le dice Paty, muy triste y arrepentido, se seca sus lágrimas con sus dos manos.
- No te preocupes hijo, al fin y al cabo lo que dijsite el verdad, de una buena vez tengo que asumirlo - Le responde la madre, muy triste y abrazándo a su hijo.
- En realidad tú no tienes la culpa, mamita. Yo fui el que nací así - le dice Paty, sincero.
- Yo debí haber esperado algunos años antes de haberte criado así - se culpa Cecilia, mirando a su hijo.
- Era obvio que me criarías como hombre si mis organos externos son los masculinos, era natural criarme así - le responde Paty, consolándola.
- El médico me dijo que habian margenes de error, y yo fui uno de esos - Exclama triste la madre. - Lo de adentro es lo que mas vale, es lo que te da la escencia y la forma de ser, hijo, y eso fue lo que yo no comprendí antes.
- Pero la cosa ya está hecha, no te apenes por eso, todo esto pasará y yo lo tengo claro, no sigai mas triste oh, a mi ya se me pasó - Dice Paty dándole ánimo a su madre y un consolador abrazo.


Casa de Daniela / 19.30 horas

Dormitorio de Max

Daniela, aún sigue esperando el vaso de agua que le prometió Max y ve abrir la puerta del dormitorio pero no es Max es Cristina quien alegre e hiperventilada entra a saludar a su amiga.

- Hola, mi amor - saluda alegremente la muchaca, sacandose sus lilas lentes y dándole un beso en cada mejilla.
- Y tú ¿Qué haces aquí?. Ramón aún no hace eso... - Le dice Daniela, extrañada y sorprendida.
- Uf, my good - Dice Cristina moviendo su cabeza y tomandose el pecho con su mano. - Creo que no soy bienvenida acá, no vine por eso...
- Ah. No, nada que ver, Cristina. Es solo que no te esperaba por acá - Se excusa la mujer, riendo sin ganas.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara tan extraña, niña? - Le pregunta preocupada Cristina a Daniela quien mira hacia la ventana. No recibe respuesta. - Ya pues mujer, ¿Ramón no te ha dado la noche de pasión? - Bromea la muchacha.
- Me enamoré - Le confiesa Daniela, sincera y directa. - Me enamoré de mi hijo Max.

Cristina queda totalmente asombrada y desconcertada, con sus dos manos se tapa su boca exageradamente. Daniela, un tanto triste y preocupada mira a Cristina a la espera que le diga algo.

Antejardín de la casa.

Mientras tanto en el antejrdín, Max y Tamara siguen discutiendo.

- Me hiciste salir para afuera, cerré la puerta, estoy solo, ¿Qué mas quieres?. ¡Ya pues!, te espero, rápido, dime lo que pasa por favor - Le pide Max, preocupado.
- Te quiero mucho - Le dice Tamara, angustiada, causando sorpresa y una sonrisa tierna en Max. - Por eso no te puedo seguir mintiendo con esto...
- Por favor dime rápido lo que pasó, ¿Acaso te queries burlar de mí? - Responde extrañándose de todo esto.
- Tu no eres el padre de mi bebé - Confiesa Tamara en voz baja, sin mirar a Max.
- ¿Cómo? ¿Qué es lo que dijiste? - Exclama Max, confuso.
- Tú no eres el papá de mi hijo. ¡El verdadero Papá es tu padre, tu eres hermano de mi guagua! - Dice Tamara, angustiada y sincera, llora sin control frente a Max.

Max queda mirando a Tamara, shockeado y completamente impactado, luego mira sin decir nada al bebé.

- No te creo, ¡No te creo! - Grita Max, confuso, afectado y aún impactado.
- No hagas mas dificil todo esto - le pide la muchacha, cansada y llorando.
- ¡Cállate! Si esto es verdad tú y mi ex padre no tienen perdón de nadie - Grita Max, totalmente descontrolado tomando de un brazo a Tamara para llevarla dentro de la casa.

Habitación de Fernando

Fernando, mientras todo esto ocurre, se levanta de su cama sangrando levemente de la nariz. El muchacho se levanta lentamente tomándose la cabeza y con la intención de tomar un vaso de agua. Todo lo que mira se distorciona, se limpia los ojos con su mano y luego la nariz quedandole su brazo manchado con sangre y polvillo blanco. El muchacho se levanta y sale de la pieza, mira a su alrededor y ve la puerta cerrada de las habitaciones de su madre y de su hermano, camina hasta llegar a la escalera, baja lentamente y antes de llegar al baño mira hacia todos lados. Susanita lo encuentra al salir de la cocina.

- Fernandito, ¿Que hace en pié?, está borracho aún y con esa nariz y ojos tan rojos - le reprocha la empleada.
- Susanita, estoy bien, nunca he estado borracho - ríe Fernando. - Vengo al baño y luego quiero comer algo que me dio un diente terrible...
- Acaba de entrar Ramón al baño, espérelo y luego vaya a la cocina y en el refrigerador hay cositas para comer. Vaya mientras yo voy a recoger la ropa - Le dice Susanita, amable y sonriente, quien sale hacia el patio por la puerta trasera.

Fernando, con sus casi dormidos ojos mira hacia la habitación de Daniela, sonríe un tanto malvado, se vuelve a limpiar la nariz y los ojos y camina hacia el dormitorio, abre la puerta pero no encuentra a Daniela, sin perder la oportunidad ingresa y comienza a resgistrar los muebles rápidamente, para su mayor suerte encuentra la cartera de la mujer que está escondida, Fernando la abre con malas intenciones pero encuentra una serie de pinturas, espejos y finalmente un pasaporte con el rostro de Daniela, pero se sorprende al comenzar a leer.

- Alexandra Honores Pallero. Nacimiento 23 de enero de 1967, Santiago de Chile - Lee Fernando en voz alta y se vuelve a limpiar los ojos. - Esto no puede ser - exclama al volver a leer, confundido pero impactado, guarda el documento en su bolsillo y sale del dormitorio, furioso, en busca de ella.




Editado por Cúmulo, 15 diciembre 2010 - 03:20 hrs..




#2
NiKoX

NiKoX
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Punta Arenas
ira.gif ira.gif ira.gif Alexandraaa ira.gif ira.gif

Más encima se enamora de Max y Max se entera de la verdad del guaguo diosmio.gif diosmio.gif
Fernando borracho fun.gif Y Cristina un plato xD.gif
Tengo unas confusiones con las relaciones entre Cristina y Ramón mm.gif y Ramón con Susanita mm.gif

y María Angélica conoce al hombre extrañoo ohmy.gif

Esto se viene bueno yaveras.gif


#3
A.M.

A.M.
  • Sexo:Hombre
scullyin0.gif
Pucha que está buena la historia... te pasaste para ser creativo. Pasan tantas cosas que uno no espera.

Así que finalmente Daniela no es Daniel!!! grindance.gif
Aunque quizás qué excusa invente la impostora.

Y se enamoró de Max!!! ira.gif
Y este se entera de que el bebé no es su hijo. Ahora si que odiará a Daniela y eso hará que se separen mucho más. Me tinca que se terminará para siempre el Max bonachón. Al fin!!! Pobre pavo.

Y todavía estoy ultra confundido con todas las relaciones. O sea que Susanita y Cristina son parientes... y Cristina con Ramón también, o por lo menos tienen una relación. Que heavy todo... ira.gif

Es claro que hay un plan secreto, pero por qué, para qué, de quién!!! scullyin0.gif ¿Qué es lo que tanto se merece Susanita?!!!

pelea.gif
Maldito Cúmulo, empieza a responder dudas po!!!!


#4
NiKoX

NiKoX
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Punta Arenas
Susanita diosmio.gif





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