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CAPÍTULO 38 | "Como un balde de agua fría"


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Idea original: Aníbal!
Guion: 
Aníbal!
Gasparin26

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INT. CASA OSORIO – PASILLO – TARDE.

Norma (Catalina Guerra) mira desde la cima de las escaleras a una inconsciente Mónica. En eso, llega la empleada a ver lo sucedido.

-        Señora Norma, ¿qué pasó que oí ese ruido tan…? – alcanza a decir la empleada cuando ve a una inconsciente Mónica. – ¡Señorita! ¿Qué le pasó?

Cuando aparece la empleada, Norma se hace la desentendida e impactada y comienza a fingir lágrimas.

-        No sé qué le pasó – dice Norma, haciéndose la afectada. – Yo estaba de lo más bien conversando con ella y de pronto se desmayó y no la alcancé a agarrar porque fue demasiado rápido.

-        Señora, hay que llamar a la ambulancia – dice la empleada.

-        Sí, sí. Anda a llamarla con el teléfono de la cocina. ¡Anda mujer!

La empleada corre rápidamente. Norma pronto deja de fingir lágrimas de cocodrilo y baja hasta la inconsciente Mónica y se agacha hacia ella para hablarle al oído.

-        Aquí solo pueden pasar dos cosas, Moniquita: o te mueres tras feroz caída o pierdes a ese guacho con el que de nuevo quieres intentar destruir el matrimonio de mi hija, perra de mierda – dice Norma, amenazante.

Norma irradia una mirada de odio ante una inconsciente Mónica que no reacciona, a la vez que esboza una sonrisa.

INT. CASA MONTES – HALL ENTRADA - TARDE

Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen) exige una respuesta por parte de Cristina (Antonia Santa María), a quien sorprendió junto a Esteban (Eugenio Siller).

-        Responde, Cristina, ¿qué significa esto? – pregunta Juan Ignacio.

-        Juan Ignacio… yo… – Cristina intenta improvisar algo.

-        Perdón, yo… es mejor que me vaya – dice Esteban, intentando irse.

-        No, tú no te vas de aquí hasta que ambos me hayan dado una explicación – Juan Ignacio retiene a Esteban.

-        Por favor, Juan Ignacio, déjalo ir – dice Cristina. – Esto es entre tú y yo. Por favor, deja que se vaya.

Juan Ignacio por un momento no lo quiere dejar ir, pero pronto accede ante la petición de su mujer. Acto seguido, el guapo y rubio abogado de mirada cristalina se retira del hogar.

-        Cristina, por favor, dime que no es verdad lo que acabo de ver – dice Juan Ignacio, anonadado. – Dime que no es verdad que te vi besándote con Esteban.

Cristina intenta improvisar algo, pero pronto accede a responder.

-        ¡Sí! ¿Y qué? Me estaba besando con Esteban. Pero estoy en todo mi derecho, ¿o no? Yo me tengo que mamar el que te veas a escondidas con esa perra de la Mónica. ¿Por qué yo no puedo tener mis aventuras, a ver? – grita Cristina.

-        De verdad eres muy patuda – dice Juan Ignacio, anonadado. – Te besas con Esteban, pero no me quieres dejar ir al lado de Mónica y más encima no me quieres dar el divorcio.

-        ¡Mira que eres machista tú! Siempre los machistas hacen lo mismo: se creen con todo el derecho de tener amantes y cuando sus mujeres los tienen, se enojan.

-        No se trata de machismo o de enojarme, Cristina, por la cresta. Se trata de tu cinismo, de tu…

Juan Ignacio y Cristina se interrumpen cuando se percatan de la llegada de Gabriel (Oliver Borner).

-        ¡Ya paren de pelear los dos! – dice Gabriel.

-        Gabriel, hijo – se sorprende Juan Ignacio.

-        Mi amor, no estábamos peleando, solo estábamos… – intenta justificarse Cristina.

-        ¡No mientan! Ustedes estaban peleando. No me quieran hacer que no está pasando nada. ¿Saben qué? ¡Hagan lo que quieran! Si se quieren divorciar, háganlo rápido, pero a mí déjenme de webiar – dice Gabriel, enojado.

Gabriel, muy triste, sube a su pieza.

-        Gabriel, hijo – dice Cristina.

-        ¿Ves lo que provoca tu cinismo? – dice Juan Ignacio.

-        ¿Yo? ¡Tú eres el artífice de todo esto, Juan Ignacio! Si no te la pasaras pensando en esa mosca muerta de la Mónica, nada de esto estaría pasando.

Cristina sube rápido para ir tras su hijo, dejando solo a Juan Ignacio.

INT. DEPTO RICARDO – LIVING/COMEDOR – NOCHE.

Daniel (Jorge Arecheta) llega del gimnasio. Se sorprende al ver que Ricardo no ha regresado. Suspira, pues teme que lo que Ricardo le ha dicho era verdad. Luego de poner su bolso encima del sofá, se dispone a preparar algo para comer posterior al entreno, cuando llega Ricardo (Matías Assler).

-        ¿Y tú? Yo pensaba que te ibai a tomar algo – dice Daniel, mostrándose indignaod.

-        No, al final no fui nada. Preferí venir a comer algo contigo – dice Ricardo.

Ricardo se acerca a Daniel para intentar besarlo, pero éste se resiste.

-        ¿Qué pasa? – dice Ricardo.

-        Estoy enojado contigo. Me trataste de lo peor – dice Daniel.

-        Pucha, perdona mi amor, estaba enojado, ofuscado, pero con el entreno ya se me pasó. Liberé tensiones y todo.

Ricardo sigue intentando besar a Daniel, pero éste se sigue resistiendo.

-        No, no, no – dice Daniel. – De verdad estoy enojado contigo y tú sabís mejor que nadie que yo soy super orgulloso y que me cuesta un buen tiempo perdonarte.

-        Ya po, Dani. No seai malito – dice Ricardo. – Si perdona. Es que me encantaba esta pega hasta que el weón homofóbico del dueño me quiso quitar el consultorio y me va a costar mucho encontrar pega en otro lugar. Y de solo pensar que tú ibai a ganar más plata que yo… no sé, me ofuscó. Pero de verdad no me gusta estar así enojado contigo. Ya po, perdóname. ¡Oye, mírame!

Daniel sigue mostrándose y evadiendo la mirada de Ricardo, pero éste intenta mirarlo de frente. Ricardo le pone ojos de perrito arrepentido y le pone un puchero.

-        ¿Me peldona, amolchito? ¿Chí? – pregunta Ricardo, hablándole como bebé.

Daniel no se resiste a la expresión del rostro de Ricardo y sonríe.

-        Ya, si te perdono oh – dice Daniel. – Si en verdad no estaba enojado, solo quería ponerte a prueba. Pero de verdad me dolió que te portarai tan frío conmigo. Nunca más me hagas esas cosas, ya.

-        Ya, si perdón. Nunca más, te lo juro – dice Ricardo.

Daniel y Ricardo se besan tiernamente.

-        ¿Y qué vamos a comer? – pregunta Ricardo.

-        No sé, pensaba preparar algo, pero me dio flojera – dice Daniel.

-        ¿Y si pedimos una pizza?

-        Sí, pidamos una pizza.

-        O sushi.

-        No, pizza mejor.

-        Ya, pizza.

-        Pero antes de pedirla, vamos al aperitivo – dice Daniel, coqueto.

-        Ya… ¿y cuál sería el aperitivo? – dice Ricardo, coqueto, entendiendo a Daniel, pero fingiendo no saber nada.

-        Tú sabís, po…

Ricardo y Daniel se besan muy apasionadamente, y comienzan a quitarse la ropa y se van a la pieza.

INT. CASA FERNÁNDEZ – COMEDOR – NOCHE.

Milagros (Victoria Ruffo) pone los platos para disponerse a cenar, con ayuda de Lourdes (Maite Perroni)¸ quien invitó a cenar a Pablo (Nicolás Oyarzún).

-        Mamá, ¿sabes dónde está Mónica? – pregunta Lourdes.

-        Me dijo que tenía algo que hacer, pero no ha regresado en dos horas y ya me estoy empezando a preocupar – dice Milagros.

-        ¿Por qué no la llaman y le preguntan dónde está? – pregunta Pablo.

-        Hace media hora llamé, pero no responde su celular – dice Milagros. Temo que le haya pasado algo.

De pronto, el celular de Milagros comienza a sonar. Ella ve en la pantalla “MÓNICA”.

-        Es Mónica, voy a contestar – Milagros pronto responde el teléfono. – Mónica, ¿dónde estás? Te he estado… ah, sí, sí soy conocida de Mónica Rodríguez. ¿Qué usted es doctor? Pero… ¿Qué le pasó a Mónica? No, no se preocupe, voy para allá.

Milagros cuelga el teléfono.

-        Mamá, ¿qué le pasó a Mónica? – se preocupa Lourdes.

Milagros comienza a mostrar mucha preocupación.

CORTE DIRECTO A…

INT. CLÍNICA – PASILLO SEGUNDO PISO – NOCHE.

Milagros, Lourdes y Pablo están esperando afuera de la habitación. En eso, llega Eduardo (Fernando Colunga), en compañía de Gerardo (Alfonso Herrera), Luis Fernando (Alejandro Speitzer) y Carlos Manuel (Benny Emmanuel).

-        Papá – dice Lourdes, corriendo hacia él.

-        ¿Qué pasó, hija? ¿Cómo está Mónica? – pregunta Eduardo.

-        No sabemos, el doctor no nos ha dicho nada – dice Milagros.

-        Pero ¿qué le pasó? – pregunta Gerardo.

-        No sé, pero el doctor me llamó diciendo que tuvo un accidente – responde Milagros.

-        Pobre tía Mónica, esperemos no le haya pasado nada malo – dice Luis Fernando.

-        Ni a su bebé. No olvidemos que está embarazada – dice Carlos Manuel.

En eso, el doctor sale de la habitación.

-        ¡Doctor! ¿Cómo está mi hermana? – pregunta Eduardo, preocupado.

-        Tranquilos, la señorita Rodríguez se encuentra estable – dice el médico. – Afortunadamente, la caída no fue grave, aunque si fue de bastantes escalones.

-        Pero el bebé, ¿cómo está? – pregunta Milagros.

El doctor se dispone a decir lo que sucedió con el bebé de Mónica, mientras todos los amigos y parientes de Mónica están expectantes.

INT. CASA MONTES – DORMITORIO GABRIEL/PASILLO 2DO PISO – NOCHE

Cristina está afuera, tocándole la puerta a Gabriel.

-        Hijo, abre, por favor – dice Cristina.

-        No, no quiero hablar contigo, mamá – dice Gabriel.

-        Pero, hijo, si no estábamos peleando con el papá.

Gabriel abre la puerta de su habitación.

-        Mamá, ¿hasta cuándo van a pensar tú y el papá que soy weón? Ustedes estaban peleando y no ahora, desde hace tiempo. Sé que ustedes no están bien – dice Gabriel.

-        Pero, mi amor, tu papá y yo somos personas adultas, nosotros lo vamos a arreglar.

-        No si siguen peleando así. ¿Saben qué? Me tiene chato el tema. Si se quieren divorciar, háganlo rápido, pero a mí no me metan en sus weás, ¿está claro?

Gabriel cierra la puerta de su dormitorio. Cristina queda hastiada y suspirando. Mientras, en su dormitorio, Gabriel toma su celular y hace una llamada a Emiliano, su nuevo amigo. Sin embargo, Emiliano no responde. Gabriel insiste, pero el resultado es el mismo. De pronto, se le ocurre llamar a Felipe, pero no sabe si llamarlo o no, ya que no sabe si siguen siendo amigos o no, pero piensa que no se pierde nada con intentarlo. Es así como finalmente se decide a llamarlo.

CORTE Y CORTE CON…
INT. CASA CABRERA – DORMITORIO FELIPE – NOCHE.

Felipe se encuentra sentado frente a un notebook, jugando una partida online. Justo está terminando cuando le suena el celular. Él no oye, debido a los audífonos, pero alcanza a ver que está brillando. Él se quita los audífonos y ve quién lo llama. Cuando ve que se trata de Gabriel, suspira, pero esboza una sonrisa y responde.

-        Aló, Gabo, ¿qué pasa? – responde Felipe.

-        Aló, Pipe. ¿Cómo estás? – pregunta Gabriel.

-        Estoy bien. ¿Y tú, cómo estás?

-        Bien. Igual dentro de lo que se puede, mis papás cada día peor.

-        Pucha, qué lata. Pero dime en qué te puedo ayudar.

-        Me preguntaba si nos podíamos juntar a conversar.

-        ¿Ahora?

-        Quizás ahora o más tarde, si no tenís mucho que hacer.

-        Quizás mañana. Más tarde tengo que ir a la casa de mis tíos para celebrar el cumpleaños de mi primo el Seba, pero mañana estoy completamente libre.

-        Qué bueno, Pipe. De verdad tengo tanto que hablar contigo.

-        Yo también. Ya, Gabo, te tengo que cortar. Si no, capaz que se me haga tarde.

-        Ya. Cuídate amigo, un abrazo.

-        Un abrazo también, chao.

Felipe cuelga el teléfono. Sonríe al pensar que no hay rencores entre amigos. En eso, entra su madre Lucía (María Elena Swett).

-        ¿Ya tienes el regalo, hijo? Mira que el Sebita no se puede quedar sin regalo. Acuérdate que la última vez que no le llevaste regalo, no te habló por dos meses – dice Lucía.

-        Ya, mamá, pero éramos chicos, teníamos 7 años. Ahora es distinto, pero sí lo tengo – ríe Felipe.

-        Sí po, si siempre dice que eres su primo favorito y no puede faltar su regalo.

-        Siempre tan regalón mi primo. Ya, lo tengo listo.

-        ¿Te voy a dejar en un rato más? Mira que le gusta que seas el primero en llegar.

-        Sí. Déjame cambiarme de ropa y voy.

-        Ya, pero apúrate sí.

Felipe comienza a desvestirse para cambiarse de ropa. Justo se empieza a poner una camisa, cuando de repente le suena el celular. Felipe se muestra sorprendido al ver que en su pantalla se imprime “Mónica”. Felipe responde la llamada.

-        Aló, ¿Mónica? Ahora no puedo hablar, tengo que… – Felipe comienza a decir, cuando hay un silencio al estar atento. – Sí, yo soy hijo de Mónica Rodríguez… - Felipe se sorprende al saber algo, cuando Lucía, curiosa, vuelve rápido – ¿Qué? No, voy enseguida para allá. Gracias por avisar, chao.

Felipe cuelga la llamada.

-        ¿Qué pasó, hijo, con quién hablabas? – pregunta Lucía, preocupada.

-        Un doctor, mamá. La Mónica tuvo un accidente – dice Felipe.

-        ¿Qué? Pero… ¿dónde? ¿Cómo?

-        No sé, pero… ¿me podrías ir a dejar a la Clínica Alemana? Quiero pasar a verla antes de ir donde mi primo.

-        Bueno, hijo. Igual me quedé preocupada. Termina de cambiarte de ropa y vamos.

Felipe termina de vestirse antes de ir a ver a su madre biológica.

INT. CASA OSORIO – DORMITORIO ELIANA – NOCHE.

Anselmo (Julio Jung) sigue leyendo sentado en un sillón al lado de la dormida Eliana (Gloria Münchmeyer), cuando en ese momento llega Bernardo (Bastián Bodenhöfer).

-        Hola, don Anselmo. Qué gusto verlo. ¿Alguna novedad con mi mamá? – pregunta Bernardo.

-        Hola, Bernardo. No, tu mamá sigue ahí, pero al menos no ha habido novedades malas – responde Anselmo.

-        Gracias por hacerle compañía.

-        Es lo menos que podía hacer. Ese día del accidente la eché como a un perro.

-        Pero yo provoqué todo, con esa discusión que tuve con ella ese día, a causa de mi papá.

-        Bueno, pero no busquemos culpables. Lo más importante es que tu mamá se recupere.

-        Sí, tiene razón.

-        Bueno, hijo, yo me tengo que ir. Me llamas si hay alguna novedad.

-        Claro. Yo le informo, don Anselmo.

Bernardo y Anselmo se despiden. Bernardo queda solo con su madre y se pone a un lado de su madre.

-        Mamá, si usted me pudiera oír, le pediría por milésima vez que me perdone. No me gusta verla así. Ojalá despierte pronto y me diga si me perdona o no – dice Bernardo, triste. – Sí, reconozco que en un momento prefería estar con el papá que con usted. Y sí estaba enojado con usted porque me dijo que él estaba muerto, pero la realidad es que usted todavía estaba dolida con él. Pero yo lo único que quería era recuperar el tiempo perdido con él. No le guardo ningún rencor, mamá. Ojalá despierte pronto.

A Bernardo le brotan algunas lágrimas. Se seca los ojos y le da un beso en la frente a su inconsciente madre.

INT. CLÍNICA – HABITACIÓN 210 – NOCHE.

Mónica despierta, algo debilitada, pero contenta de ver a sus seres queridos alrededor de ella.

-        Mónica, despertaste – dice Milagros, feliz.

-        ¿Dónde estoy? ¿Qué hacen todos aquí? – pregunta Mónica, confundida.

-        Estás en la clínica, hermana, pero ya estás bien – dice Eduardo.

-        Dinos, Mónica, ¿qué pasó? – pregunta Milagros.

-        No lo sé, pasó todo tan rápido. Había ido a la casa de Norma porque me envió un mensaje y… – de pronto, Mónica se preocupa. – Mi bebé. ¿Díganme? ¿Cómo está?

Milagros la mira, muy preocupada.

-        ¡Milagros! ¡Eduardo! Díganme, ¿cómo está mi bebé? – dice Mónica.

-        Tranquila, Mónica. Tu bebé está bien. Sí presentaste unos leves sangrados tras la caída, pero afortunadamente el doctor te estabilizó a ti y a tu bebé – responde Milagros. – Puedes estar tranquila.

Mónica lanza un suspiro de tranquilidad. Repentinamente, entran a la habitación Lucía y Felipe.

-        Lucía, Felipe – se sorprende Mónica.

-        Disculpen, pero él quería venir a verte, Mónica – dice Lucía.

-        Felipe, hijo… ¿cómo estás? – pregunta Mónica.

-        Vine a verte porque me llamaron – dice Felipe. – Estaba muy preocupado por ti.  ¿Cómo estás?

-        Estoy bien. Gracias por preocuparte. Solo fue un accidente. Lo importante es que a mi bebé no le pasó nada – Mónica se toca el vientre, como cuidándoselo.

-        ¿Bebé? O sea… ¿estai embarazada? – pregunta Felipe.

-        Si, hijo.

-        ¿O sea, voy a tener un hermanito? – pregunta Felipe, sonriendo.

-        O hermanita – Mónica se ve ilusionada cuando Felipe llama “hermanito” al bebé que ella lleva en su vientre.

Felipe abraza a Mónica de la emoción, pero es tanta que parece hacerle daño.

-        Ay, cuidado – dice Mónica.

-        Perdón, es que estoy tan emocionado porque no te haya pasado nada – dice Felipe.

-        Bueno, hijo. ¿Nos vamos? Para que no se te haga tarde – dice Lucía. – Disculpa, Mónica, él quería pasar a verte cuando supo lo que te pasó, pero nos tenemos que ir. Tenemos un compromiso en la casa de su primo.

-        No, mamá. Me quiero quedar. El Seba puede esperar. ¿Le podís avisar que voy a llegar más tarde? – suplica Felipe.

-        No, hijo, ve a tu compromiso. Una buena persona siempre debe cumplirlos – dice Mónica. – Tranquilo, yo voy a estar bien. Ya habrá tiempo de vernos. Le avisaré a tu mamá si me pasa algo.

-        Bueno, me voy – dice Felipe. – Disculpen todos que me vaya así, pero un gusto conocerlos.

Todos hacen una seña de saludo. Felipe y Lucía se van. Lucía y Mónica se hacen señas indicando que se llamen por cualquier cosa.

-        Así que ése es tu hijo que te quitaron cuando lo tuviste – pregunta Eduardo.

-        Sí. Él es – dice Mónica.

-        Es bastante bien educado – dice Milagros.

-        Sí, es un muchachito bastante agradable. Se nota que Lucía hizo un gran trabajo al criarlo – dice Mónica.

-        Si no fuera adolescente o mi primo, diría que sí es bastante guapo – dice Luis Fernando.

Carlos Manuel le da un codazo en los costados, indicando pequeños celos, pero en broma. Mónica se sonríe.

INT. DEPTO RICARDO – DORMITORIO – NOCHE

Ricardo y Daniel están desnudos bajo las sábanas luego de haber hecho el amor. Daniel está apoyado sobre el pecho de Ricardo.

-        No me importa si ganas más plata que yo – dice Ricardo. – Es que estaba ofuscado, eso es todo.

-        Ya déjate de pedir perdón – dice Daniel. – Si no estoy enojado, no seai leso.

-        Bueno, pero nunca está demás recordarte que no era mi intención ser tan pesado contigo.

-        Sí yo sé.

Daniel y Ricardo se besan tiernamente.

-        Yo voy a tratar de preguntarle a mi jefe si conoce algún consultorio dental que esté buscando gente allá en Cajón o a alguno de mis colegas enfermeros – dice Daniel.

-        No es necesario, si yo voy puedo buscar pega yo solito – dice Ricardo.

-        Si de verdad te quiero ayudar, me carga verte tan achacado con el tema.

-        Si el tema ya no me achaca. De hecho, quiero dejar de pensar en eso.

-        Bueno, pero mi oferta sigue en pie.

Daniel y Ricardo siguen regaloneando. De repente, Ricardo comienza a reír.

-        ¿De qué te estai riendo? – pregunta Daniel. – Te apuesto a que porque estoy siendo demasiado cargante. O lo que me pasó, como me tocó a mí ser activo, eso de que…

-        No, no… si no es por eso que me estoy riendo. Es que… me acordé que estabai super enamorado de mí, pero me las daba de hetero y seguro de estar enamorado de la Amanda, cuando en verdad no era así. Es increíble.

-        Sí. A mí lo que me da risa es que nunca me di cuenta que erai gay cuando éramos los mejores amigos en el colegio, ni siquiera lo pensé del Andrés y que ustedes eran pareja a escondidas.

-        Ni yo lo imaginé de ti. Es increíble como en la sociedad se te tiene que notar que eres gay para que se note.

-        Bueno, igual debo reconocer que a ti nunca te ha gustado el fútbol y erai medio delicado en algunas cosas.

-        ¿Y tú? A ti tampoco te gustaba el fútbol y erai super delicado y asquiento. Casi vomitai cuando viste al Seba Rebolledo vomitando por todo el vodka que se tomó en el paseo de segundo medio.

Ricardo y Daniel se ríen.

-        Pero eran hartas señales y nunca nos dimos cuenta – dice Ricardo. – Será porque siempre fuimos de mentes muy abiertas porque no porque erai una u otra cosa o no te gustaban los deportes de machos como el fútbol significa que erís gay.

-        Sí, yo siempre fui el más “open mind” de mi familia, a pesar que mi mamá es súper pechoña – dice Daniel.

-        Y yo, a pesar que mi viejo era super conservador, todo porque nació de familia momia, como todos en Temuco aquí.

-        Y hablando de la Amanda, ¿hai sabido algo de ella? No te ha hablado ni nada.

-        No. Parece que desapareció de la faz de la tierra.

-        Bueno, espero que donde esté, no esté haciendo locuras.

-        Lo que más me da pena es que creí que era mi amiga, pero en verdad solo estaba obsesionada con no estar sola.

-        Hay cada persona loca en la vida, como el José Miguel. Después de lo que me hizo, seguro estará quemándose en el infierno.

-        ¡El infierno! Y vo’ decís que la pechoña es tu vieja.

Ricardo, entre risas, le hace cosquillas a Daniel, quien ríe descontroladamente al ser muy cosquilloso. Ricardo queda encima de Daniel y se besan muy apasionadamente.

-        Te amo, muñequito – dice Ricardo.

-        Y yo a ti, ojitos de piscina – dice Daniel.

Ricardo y Daniel se besan con mucha pasión.

INT. CLÍNICA – HABITACIÓN 210 – NOCHE.

Mónica sigue en compañía de Milagros, Eduardo, Lourdes, Gerardo, Carlos Manuel y Luis Fernando.

-        Bueno, tía, no quiero ser maleducado, pero debo irme a abrir el bar-restaurante – dice Gerardo.

-        No, ve tranquilo. Es tu trabajo – dice Mónica.

Gerardo se despide de beso de su tía y deja la habitación. Eduardo se acerca a su hermana.

-        En una hora más tengo una cita, pero creo que tengo que cancelar. Quiero asegurarme de que estés bien, hermana – dice Eduardo.

-        No, vete tranquilo a tu cita, hermano – dice Mónica. – Debe ser muy importante.

-        No, no es muy importante. Es una simple cena con la nueva inversionista de la empresa.

Mónica lanza una expresión como de picardía. El comentario llama la atención de Milagros.

-        Creo que mi hermano ya tiene a una nueva mujer en su vida – dice Mónica, molestosa.

-        No, no. ¿Cómo crees? Solo… es para conocerla mejor – dice Eduardo. – Es de México.

Milagros se ve algo preocupada, como si algo le molestara del comentario de Eduardo.

-        Bueno, hermano, creo que es mejor que te vayas a casa y te prepares – dice Mónica.

-        Gracias, hermana – dice Eduardo, y luego se dirige a Luis Fernando y Carlos Manuel. – ¿Ustedes se vienen conmigo?

-        No, queremos quedarnos un poco más – dice Luis Fernando.

-        Ellos se van con nosotros, papá – dice Lourdes.

-        Bueno, nos vemos – dice Eduardo.

Milagros intenta decirle algo, pero Eduardo se va rápidamente. Carlos Manuel y Luis Fernando comienzan a moverse.

-        Iremos por un café – dice Luis Fernando. – ¿Quieren algo?

-        No, gracias, estoy bien – dice Milagros.

-        Si quieren, los acompaño. Quiero salir un poco – dice Lourdes.

-        Bueno, vamos – dice Carlos Manuel.

Lourdes, Luis Fernando y Carlos Manuel se van de la habitación, dejando solas a Milagros y Mónica.

-        Ahora, entre nosotras Mónica – dice Milagros. – ¿Qué sucedió allá en casa de Norma?

-        No lo recuerdo, Milagros. O sea, yo acudí a la reunión que quiso tener conmigo, pero de pronto, perdí el conocimiento en plenas escaleras – dice Mónica. – Es que todo pasó tan rápido.

-        No sé por qué, pero conociendo a esa mujer, estoy segura de que ella te empujó por las escaleras para intentar matarte a ti o a tu hijo.

-        Si no lo recuerdo, quizás no pasó así… pero tienes razón. Si fue capaz de robarme a mi hijo y darlo en adopción o tenderme la trampa para meterme a la cárcel, es capaz de eso y mucho más.

-        De ahora en adelante, debes tener cuidado. No le creas nada de lo que te diga.

-        No creo en nada de lo que me diga esa mujer. Y te juro que haré que pague por todo lo que me hizo, pero por ahora solo quiero disfrutar mi tiempo con Felipe y preocuparme de que este hijo nazca sano.

Mónica y Milagros se toman de las manos.

AL DÍA SIGUIENTE…

INT. CENTRO CUMPLIMIENTO PENITENCIARIO – SALA VISITAS – DÍA.

Guillermo (Carlos Athié) visita a su hermano Adrián (Aarón Díaz) para ponerlo al tanto de todo.

-        ¿Y cómo ha estado Emiliano? – pregunta Adrián.

-        Está muy bien el muchachito. Aunque ayer le sucedió algo en el colegio – dice Guillermo.

-        ¿Qué? ¿Qué le sucedió?

-        Le han hecho bullying. En plena clase de gimnasia, unos compañeros malotes le bajaron los pantalones y todos le vieron sus partes. El pobre se sintió demasiado humillado. Aunque peor fue lo que le hicieron en las duchas, luego de desnudarse lo llevaron a las duchas y lo llenaron de agua fría. Desde entonces anda muy afectado.

-        Pobre muchachito. Pero no es nuevo para mí. A Gabriel le hicieron lo mismo en su escuela.

-        ¿En serio? Vaya, qué hijos tienes. Los dos han sufrido bullying. Pero es curioso. Emiliano dice que hizo un amigo llamado como este muchachito Gabriel. Gabriel Montes.

A Adrián le llama esto la atención.

-        Oye, carnalito. Nunca me dijiste cómo se llama la escuela en la que pusiste a Emiliano – dice Adrián. – Me dijiste que era costosa, pero postuló gracias a una beca.

-        Ah, sí. Creo que se llama Bautista – dice Guillermo. – Una que queda en la avenida principal.

-        ¡Carnal! ¡Colegio Bautista! Es el mismo donde está Gabriel.

-        ¡O sea que…!  

-        Sí… Emiliano se hizo amigo de su propio hermano.

Adrián y Guillermo quedan muy sorprendidos. A Adrián se le dibuja una gran sonrisa.

-        Qué gusto. Mis dos hijos juntos – dice Adrián. – Y lo más curioso es que se han hecho amigos.

-        ¿Tú crees que sería bueno que supieran que son hermanos? – pregunta Guillermo.

-        No. Al menos no todavía. Ambos ya están sufriendo bastante. No quisiera agregarles otra bomba a sus vidas. Ya le basta a Gabriel con que sus padres no se lleven bien o que haya sabido de un día para otro que yo soy su padre.

-        Pero creo que sería una buena oportunidad para Emiliano. Es posible que quiera irse del colegio y quizás encuentre una razón para resistir.

-        Créeme que ya la tiene. Gabriel es un buen muchachito y se ha hecho muy buen amigo de él.

-        Es cierto.

-        ¿Y qué tal te ha ido con la vieja esa? ¿Ya la has mandado a chingar a su madre?

-        No todavía. He intentado ser su jardinero, pero no quiso. Incluso ella me recomendó trabajar en esa chamba en la que estuviste, pero no me han llamado. No sé qué hacer para volverme a acercar a ella.

-        Pues no solo a ella, sino a su casa. Debes tratar de conocer todos sus problemas o puntos débiles para que el momento que menos se lo espere, la expongas y todo.

-        Pero ¿cómo puedo acercarme? Ella ni siquiera quiso que yo trabajara de jardinero.

-        Mira, esto es lo que vas a hacer, carnalito.

Guillermo oye atento el plan que tiene Adrián contra aquella mujer que lo encarceló.

EXT. PLAZA – DÍA.

Gabriel se reúne con Felipe, como habían acordado.

-        Qué bueno que nos juntamos temprano – dice Gabriel.

-        Sí. Igual quería juntarme contigo lo más pronto posible – dice Felipe.

Ocurre un momento de silencio incómodo entre ambos amigos… o ex amigos, según ellos piensan. Hasta que Gabriel rompe el silencio.

-        Pipe, no me gusta estar así contigo – dice Gabriel. – Fuiste el primero que se hizo mi amigo cuando llegué al colegio. Igual sé que al principio era medio farsa porque era plan del Joaquín con el Angulo y el Cerda, pero después vimos que de verdad había una amistad entre nosotros. De verdad me duele lo que pasó el otro día, donde…

-        No, no pasó nada el otro día. O sea, sí me pasó algo ese día, pero no estaba apartado de ti por lo que pasó, eso de que no me respondiste la llamada – dice Felipe. – Es solo que… lo que me pasó el otro día fue tan… personal y delicado que no te quería molestar con eso.

-        Sí, te entiendo, Pipe. Igual si me lo querís contar o no, es cosa tuya, no te voy a presionar a que me lo digai. Y tampoco quiero que pensís que te cambié por el Emiliano.

-        No, si tampoco pienso eso y yo tampoco te cambié por el Joaquín. De hecho, sobre él… te quería decir algo.

-        Sí, yo también te quería decir algo de él.

-        ¿Estai de acuerdo conmigo con que él ya pasó su periodo de prueba?

-        Sí, eso mismo te iba a decir yo de él.

Gabriel y Felipe se ríen al darse cuenta de que pensaron lo mismo.

-        Es que claro, el Joaquín ha demostrado que de verdad cambió y nos ha defendido harto contra el Angulo y el Cerda – dice Gabriel.

-        Y nos ayudó ayer con lo que le hicieron a Emiliano – dice Felipe. – De verdad no se merece ese trato solo porque es de otro país.

-        Sí po – dice Gabriel. – Y de verdad lo quiero hacer sentir lo más incluido posible. Siento una cercanía con él, debe ser porque… como mi papá biológico es mexicano.

-        Si igual siento una simpatía por él y pienso que también debe ser como mi mamá verdadera es mexicana.

Gabriel y Felipe se ríen. Y repentinamente, se miran y se sonríen.

-        Te eché de menos, Pipe – dice Gabriel.

-        Y yo a ti, Gabo – dice Felipe.

Gabriel y Felipe se dan un cálido y sincero abrazo amistoso.  

INT. CLÍNICA – HABITACIÓN 210 – DÍA.

Mónica está tomando agua, cuando repentinamente llega Esteban, con un ramo de flores.

-        ¿Mónica? ¿Puedo pasar? – pregunta Esteban.

-        Pasa Esteban – dice Mónica.

Esteban pasa y saluda a Mónica y deja el ramo de flores en el florero que hay encima.

-        ¿Cómo te has sentido? – pregunta Esteban.

-        Bien. El doctor me revisó hoy y todo parece ir bien con el embarazo. El accidente al parecer no fue para tanto – responde Mónica.

-        Qué bueno. ¿Cómo fue que pasó? ¿Dónde estabas?

-        La verdad, Esteban, no quiero hablar de eso. Lo único que quiero es olvidarme de este asunto.

-        Entiendo, Mónica.

Esteban se sienta a un lado de Mónica.

-        Mónica, no solo vine a ver como estabas, sino también vine a verte por un asunto muy personal – dice Esteban.

-        ¿Qué cosa, Esteban? – pregunta Mónica.

-        Quería preguntarte si has pensado en esa propuesta que te hice.

-        Esteban, no, no quiero que me presiones a…

-        No, no te he presionado a nada. Solo quiero que me digas si lo has pensado.

-        No, Esteban, ahora mismo no tengo cabeza para eso.

-        No te preocupes, yo sé que ahora mismo no es un buen momento, pero si sientes la necesidad de hablar de eso o si ya tomaste una decisión, me dices.

Esteban se levanta y toca el vientre de Mónica con delicadeza.

-        La verdad es que no me gustaría que tu hijo creciera sin un padre – dice Esteban.

Mónica y Esteban se quedan mirando frente a frente. Repentinamente, Esteban siente el impulso de besar a Mónica en los labios. Ella no hace nada y solo corresponde, por impulso.

INT. CASA OSORIO – DORMITORIO – DÍA.

Cristina entra al dormitorio y ve la ropa deportiva de Juan Ignacio en el suelo, mientras él se está bañando.

-        ¡Ay, pero Juan Ignacio! Qué eres cochino – dice Cristina. – ¡Deja de tirar tu ropa al suelo cuando sales a trotar!

Cristina toma la ropa de Juan Ignacio. Cuando toma el Beston de Juan Ignacio que se había caído al suelo, ve que hay un sobre. Cristina no puede evitar la curiosidad. Se trata de los exámenes de ADN que Juan Ignacio le había tomado a Felipe, pero ella no sabe eso. Solo analiza el sobre.

-        ¿Qué es esto? – se pregunta la hija de Norma.

Cristina, como toda esposa celosa, puede pensar que sea una carta de amor que se manda con Mónica, pero pronto analiza bien que viene de un laboratorio clínico.

-        ¿Exámenes? Juan Ignacio, ¿estarás enfermo y no me lo quieres decir? – se pregunta Cristina para sus adentros.

Cristina no evita la curiosidad y abre el sobre. Ve el papel, lo analiza y se impacta al ver su contenido y al leer la parte donde se confirma la paternidad de Juan Ignacio con Felipe.

-        “FELIPE MATÍAS CABRERA VALDEMAR” – lee Cristina. – ¡Felipe! El amigo de Gabriel. ¡Felipe es hijo de Juan Ignacio! Pero no puede haber estado con Lucía, si él es adopta…

De pronto, Cristina recuerda algo de la otra noche en que drogó a Juan Ignacio.

FLASHBACK – CAPÍTULO 36 – ESCENA 18

INT. CASA MONTES – DORMITORIO MATRIMONIAL – NOCHE.

Cristina toma el celular de Juan Ignacio, lo desbloquea y ve el mensaje de Whatsapp que le envió Mónica:

-        “Juan Ignacio, no sé cómo decirte esto, pero siento que este hijo que viene en camino nos está uniendo más que nunca. Es nuestro, así como Felipe, aquel jovencito que pude conocer y compartir con él como mi hijo. Espero tengas una linda noche. No lo niego, aún te amo” – dice Mónica en el mensaje.

Cristina no puede creer lo que dice Mónica en el mensaje.

FIN FLASHBACK

Cristina no recordaba el detalle de que Mónica había mencionado a un tal Felipe como hijo de ella. Pues ella pensaba que se referían a otro Felipe, pero pronto ella asocia el examen con el mensaje de aquella noche.

-        ¡Felipe! ¡Felipe es el hijo perdido de esa perra con Juan Ignacio! – dice Cristina, impactada.

Cristina aún no puede creer esta noticia.

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Idea original: Aníbal!Guion: Aníbal!Gasparin26   INT. CASA OSORIO – PASILLO – TARDE. Norma (Catalina Guerra) mira desde la cima de las escaleras a una inconsciente Mónica. En eso,

Genial, genial!! Cada capítulo más infartante que el anterior!!    Demasiado tierna la reconciliación de Daniel y Ricardo 😍😍😍.    Esteban sigue insistiendo con Mónica a pesar de am

Genial, genial!! Cada capítulo más infartante que el anterior!! 

 

Demasiado tierna la reconciliación de Daniel y Ricardo 😍😍😍

 

Esteban sigue insistiendo con Mónica a pesar de amar a Cristina ! Seguro es despecho puro y duro! 

 

Cristina ya se enteró que Felipe es hijo de Mónica 😲😲😲

 

No, no, de infarto masivo cada capítulo Aníbal!!! Woooow! Eres un GRANDE! 

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