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CAPÍTULO 37 | "Maldad desenfrenada"


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Idea original: Aníbal!
Guion: 
Aníbal!
Gasparin26

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INT. CASA MONTES – DORMITORIO MATRIMONIAL – DÍA.

Son las 6 de la mañana. Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen) se despierta al fin. Pronto, ve que está desnudo bajo las sábanas y mira a su lado, donde está Cristina (Antonia Santa María), quien lo está mirando.

-        Hola, mi amor, buenos días. ¿Dormiste bien? – pregunta Cristina.

-        Cristina, pero… ¿cómo llegué a la cama? ¿Y… por qué estamos así? – pregunta Juan Ignacio.

-        ¿Así… cómo? ¿Así… desnudos? ¿Así… románticos?

Cristina, coqueta, se acerca a darle un beso a Juan Ignacio, quien pronto la rechaza.

-        ¿Qué te pasa, mi amor? Pensé que te gustó lo que hicimos anoche – dice Cristina.

Juan Ignacio pronto cae en cuenta.

-        ¿Qué le pusiste a mi trago, Cristina? – pregunta Juan Ignacio, suspicaz.

-        ¿Yo? ¿Ponerle algo a tu trago? Me extraña, Juan Ignacio, que pienses que yo sea capaz de hacer una cosa así – Cristina se hace la desentendida.

-        Cristina, dime la verdad. ¿Qué le pusiste a mi trago?

-        ¿Por qué insistes, Juan Ignacio? Tú tomaste más de la cuenta y terminamos aquí.

-        ¡Mentira, no te creo nada! – Juan Ignacio dice esto, alterado.

-        ¡Shh! Más despacio, que Gabriel está durmiendo y tiene colegio más tarde. No te gustaría que despertara con sus papás discutiendo, ¿o no?

Juan Ignacio se levanta de la cama y sigue sospechando de su mujer, mientras Cristina lo mira con malicia.

-        Esto no se va a quedar así, Cristina – Juan Ignacio comienza a vestirse tras encontrar su ropa – voy a saber qué hay detrás de todo esto.

-        ¿Ah, sí? ¿Y qué vas a hacer? ¿Vas a correr tras los brazos de Mónica? ¿Eso vas a hacer? – dice Cristina, intrigante.

Juan Ignacio se sigue vistiendo.

-        Te guste o no, anoche hicimos el amor. ¿Y adivina qué? Lo que anoche te dije del divorcio era mentira. No te lo daré ni cagando, ¿me escuchaste? – dice Cristina, amenazante.

Juan Ignacio no puede creer las palabras de Cristina.

TRANSICIÓN PASO DEL TIEMPO – 1 DÍA DESPUÉS

INT. COLEGIO – GIMNASIO – TARDE.

Es la última clase del día viernes, la de Educación Física. En su tiempo libre, los alumnos juegan algunos partidos. Gabriel (Oliver Borner) y Emiliano (Mikel Mateos) juegan algunos tiros libres de básquetbol, mientras a otro lado, también juegan Felipe (Francisco Godoy) y Joaquín (Nahuel Cantillano).

-        No sé si me guste que el Gabo pase tanto tiempo con Emiliano – dice Felipe.

-        ¿Qué onda, Cabrerita? No me digai que estai celoso – dice Joaquín.

-        No es por eso, Joaquín. Es que… no sé, siento que me cambió muy rápido.

-        Lo mismo debe sentir él de ti.

-        Y él debería saber que no es así, solo que estoy pasando por una situación muy complicada.

-        Pero no se la podís decir, acuérdate lo que hablamos.

-        Es tan complicado.

Joaquín y Felipe siguen jugando. Atrás de Emiliano, se acerca maliciosamente Angulo (Tomás Robertson) y detrás de Gabriel, Cerda (Clemente Rodríguez). En un movimiento rápido, Angulo le baja los pantalones a Emiliano, con ropa interior incluida, mientras Cerda al mismo tiempo empuja a Gabriel para que caiga de rodillas frente a Emiliano, para que parezca un acto indebido.

-        ¡Miren! El Montes se la quiere chupar al nuevo – dice Cerda.

-        ¡Puta que soi’ cochino, Montes! ¿No te podís esperar pa’ la hora de las duchas por lo menos? – dice Angulo.

Las compañeras quedan horrorizadas al ver las partes íntimas expuestas de Emiliano, mientras algunos se ríen de Emiliano.

-        ¡Parece que el nuevo tiene frío! – dice burlescamente un compañero, haciendo alusión burlesca al tamaño.

Emiliano, sintiéndose humillado, se sube los pantalones y corre a los camarines de hombres, llorando. Gabriel se levanta e intenta seguirlo.

-        ¡No, deja al nuevo, weón! ¿No vis lo que le queríai hacer? – dice Angulo, obstruyendo el paso de Gabriel.

Gabriel lo ignora y lo empuja, corriendo tras Emiliano. Angulo y Cerda se siguen riendo, a lo que Felipe y Joaquín llegan.

-        Ahora sí que se pasaron – dice Felipe.

-        No tenían por qué hacer eso – dice Joaquín.

-        ¿Nosotros? No hemos hecho nada, fue el Montes – dice Cerda.

-        No se vengan a hacer las “vístimas” – dice Joaquín. – Se nota que ustedes nunca van a cambiar.

-        Uy, salieron a defender los que quieren orgía – dice Angulo. – Pero el nuevo no es na’ un santito, se quería dejar mamar por el Montes.

-        ¡Eso no es nada así! – dice Felipe, enojado.

Felipe y Joaquín discuten con Angulo y Cerda.

INT. “MÉNDEZ-COLLAO” ASOCIADOS – OFICINA MÓNICA – TARDE.

Mónica (Marlene Favela) está trabajando en un caso en su laptop. En eso, entra Esteban (Eugenio Siller).

-        Mónica, ¿podemos hablar un momento? – pregunta Esteban.

-        Sí, cómo no, Esteban. Pasa – dice Mónica.

Esteban se sienta frente al despacho de Mónica.

-        Mónica, estuve pensando en lo del otro día, cuando me dijiste que estabas embarazada de Juan Ignacio Montes – dice Esteban. – Y también en eso del hijo que tuviste con él.

Mónica se siente un poco incómoda ante los comentarios de Esteban.

-        A tu edad, tu embarazo es de riesgo, por lo que deberías cuidarte – continúa Esteban. – Pero de verdad quiero que sepas que cuentas conmigo para lo que necesites, en cuanto a gastos del médico y pañales para cuando nazca tu bebé.

-        Esteban, no entiendo, ¿a qué viene esto? – pregunta Mónica, intrigada.

-        Mónica, quiero hacerme cargo de tu bebé – Esteban lanza, directo. – Quiero ser el padre de tu bebé.

Mónica queda atónita ante esta particular declaración de Esteban.

INT. COLEGIO – CAMARINES HOMBRES – TARDE.

Emiliano está sentado en la banca, llorando, humillado por lo que acaba de pasar. Gabriel entra.

-        Emiliano, ¿estai bien? – dice Gabriel.

-        Vete de aquí – dice Emiliano, secándose las lágrimas. – ¿Te vienes a burlar del tamaño de mi… de lo que tenemos los hombres?

-        ¿Pero cómo podís pensar que me vengo a burlar de eso? Si nos hemos vuelto tan amigos.

-        ¿Entonces por qué no hiciste nada al respecto?

-        Yo no veía que estaba el Angulo atrás tuyo ni al Cerda atrás mío. ¿Acaso crees que yo a propósito no te lo dije? Si estábamos jugando al básquetbol.

-        Pero ¿por qué no me advertiste que yo sería víctima de ellos, así como tú lo eres?

-        Yo te dije que no les hicierai caso. Yo no pensaba tampoco que te iban a hacer eso… pero… de verdad, igual debí advertirte que como fui nuevo a principio de año, a mí me hicieron cosas peores.

-        ¿Qué cosas?

-        Por ejemplo, ha pasado muchas veces, pero dos sobre todo: la primera clase de educación física del año, cuando el Joaquín me molestaba, junto al Angulo y al Cerda nos robaron la ropa para que salgamos en pelota del gimnasio para que nos vieran todos los compañeros y pensaban que estábamos haciendo cochinadas. Y lo peor es que nos tomaron una foto y un video y la subieron al Instagram.

-        “En pelota” quiere decir algo como dicen, “en bolas”, o como decimos nosotros, “encuerados”, ¿no?

-        Sí. Y otra vez, empujaron al Pipe atrás mío y ambos caímos al suelo y tomaron una foto para que pareciera que él me estaba poniendo su… en mi… - Gabriel hace señas para no ser tan gráfico, ante el pudor verbal.

Emiliano se seca un poco las lágrimas.

-        Vaya, creo que esto no se compara a lo que te pasó a ti con Felipe – dice Emiliano.

-        Sí, pero no dejé que me afectara. O sea, al principio me afectó, pero teniendo al Pipe de amigo pa’ que me defienda y al Joaquín que ahora está de nuestro lado, encontré el valor pa’ seguir adelante – dice Gabriel. – Pero no dejís que esto te afecte. Y te digo altiro que no voy a dejar que el Angulo y el Cerda hagan lo que quieran contigo. ¿Escuchaste? Si se meten contigo, se meten conmigo.

-        No creí que tuvieras ese valor.

Gabriel y Emiliano se levantan del asiento.

-        Después de todo lo que me hicieron, ya no les tengo miedo. Además, quiero que tú y yo seamos buenos amigos porque… de verdad siento que tú y yo tenemos tanto en común – dice Gabriel. – Yo no voy a dejar que te humillen de la misma forma en que me han humillado a mí.

-        Gracias. Y sí, desde ya te considero mi amigo. Y yo tampoco quiero permitir que te dañen – dice Emiliano.

Emiliano, aún se siente humillado y triste, pero recibe un caluroso y amistoso abrazo de Gabriel. Emiliano, por alguna razón, se siente más tranquilo ante el cálido abrazo de Gabriel, que desconoce que ambos son hijos del mismo padre mexicano. En eso, Felipe y Joaquín entran para ver cómo están ambos, pero se encuentran con que ambos jóvenes están abrazados. Esto causa una especie de celos en Felipe.

INT. “MÉNDEZ-COLLAO” ASOCIADOS – OFICINA MÓNICA – TARDE.

Mónica no puede creer la petición que le acaba de decir Esteban a Mónica.

-        ¿Qué? Pero ¿por qué? – Mónica aún se siente estupefacta.

-        Es que, de verdad, Mónica, me siento muy mal de solo pensar que criarás a tu hijo sola, sabiendo que Juan Ignacio no abandonará a Cristina por lo pronto ni ella a él – dice Esteban. – Por favor, Mónica, permíteme ser un padre para tu bebé que viene en camino.

-        Esteban, pero… esto es… muy repentino.

-        No tienes por qué responderme enseguida, Mónica, pero me quiero asegurar de que esta vez no suceda nada malo con tu hijo y que reciba todas las atenciones posibles y no tengas que cargar con toda esa responsabilidad tú sola.

Mónica no sabe qué responder ante lo que le dice Esteban.

-        Piénsalo, Mónica. No te estoy pidiendo que nos casemos, pero de verdad sería una gran oportunidad de que tu hijo tenga una familia y no te apartes de él ni un segundo – dice Esteban.

Esteban abandona la oficina de Mónica, quien queda pensativa ante la petición que le acaba de hacer Esteban.

EXT. CONSTRUCTORA – ENTRADA – TARDE

Luis Fernando (Alejandro Speitzer) y Carlos Manuel (Benny Emmanuel) salen de la constructora en la que solicitaron un empleo, como ingeniero constructor y arquitecto, respectivamente.

-        ¿Puedes creer que a los dos nos hayan aceptado, amor? – pregunta Luis Fernando.

-        Sí, me parece lo máximo, los dos podremos trabajar en el mismo lugar – dice Carlos Manuel, contento.

Luis Fernando y Carlos Manuel se besan rápido, pero se apartan pronto.

-        Pero recuerda lo que nos dijo Gerardo, no podemos hacer muestras de cariño, porque ya sabes que hay gente que no acepta con facilidad relaciones como la nuestra – dice Carlos Manuel.

-        Pero es que estoy demasiado feliz por trabajar a tu lado – dice Luis Fernando. – ¿Cómo podremos aguantar sin besarnos ni un segundo?

-        Tendremos que acostumbrarnos. Pero ya sabes que si trabajamos arduamente y ahorramos, podremos tener nuestra propia casa y vivir juntos.

Carlos Manuel y Luis Fernando se abrazan románticamente, ilusionados, cuando una señora pasa al lado de ellos.

-        ¿Qué están haciendo, par de cochinos? ¿Qué no ven que hay niños presentes? – dice la señora, señalando a unos adolescentes escolares, que ni siquiera están poniendo atención.

La señora sigue de largo, pero Luis Fernando y Carlos Manuel, molestos, solo la ignoran.

EXT. PICADA – ENTRADA – TARDE.

Gerardo (Alfonso Herrera) está caminando por el centro para hacer algunos trámites, cuando pasa frente a una picada y, por curiosidad, mira al interior y ve a Claudia (Fernanda Urrejola), aquella bella garzona que acababa de contratar. Gerardo se detiene al verla y sonríe, aunque Claudia no presta atención porque está atendiendo clientes. Cuando ella se retira para traer los pedidos a los clientes, se detiene y mira a Gerardo, sonriéndole. Gerardo rápidamente, entra.

CORTE DIRECTO A…

INT. PICADA – MESA – TARDE.

Luego de llevarle sus pedidos a sus clientes, Claudia se acerca a Gerardo, quien está sentado.

-        No sabía que trabajabas en estas… creo que las llaman “Picadas”, ¿cierto? – dice Gerardo. – Pensaba que trabajabas en un restaurante.

-        Sí. Bueno, es que no quería decir que trabajaba en una picada para no quitarle seriedad a mi entrevista con usted, don Gerardo – dice Claudia.

-        Ya lo habíamos hablado, Claudia. Dime solo Gerardo.

-        Perdón, la costumbre. Es que… más que nada por eso no le dije que trabajaba en una picada. Pensé que usted me iba a tomar como una… picante o no sé cómo le dirán ustedes a los… flaites.

-        Nacos. Tranquila, yo no soy clasista. Pero bueno, me sorprendió verte. Estaba en unos trámites.

-        También me sorprendió verlo… digo, verte…

-        Pero insisto en que no deberías trabajar en dos cosas a la vez.

-        No, tranquilo, yo soy super trabajólica y me gusta. Además, como te dije ese día, necesito pagarle un buen colegio a mi niñito.

-        ¿Cómo se llama tu hijo?  

-        Miguel. Creo que ya te dije que tiene 8 años. Bueno, ya casi va a cumplir 9. Está tan grande – Claudia suspira.

-        ¿Y el padre del niño?

-        Perdón que sea maleducada, pero no quiero hablar de eso.

-        Disculpa, es que… soy muy curioso y no sabía que estaba siendo maleducado. Perdón.

-        No, no te preocupes. Quizás en algún momento lo hable, pero no me gusta hablar de heridas recientes.

-        Entiendo.

El jefe de Claudia le habla.

-        ¡Claudia! ¡Ya pue! Hay clientes esperando – dice el jefe de Claudia.

-        Ya voy – dice Claudia. – Disculpa, pero tengo que trabajar.

-        No, tranquila. De todas maneras, nos vemos en la noche – dice Gerardo.

-        Sí, nos vemos en la noche – dice Claudia.

Gerardo y Claudia se despiden, con una sonrisa.

INT. CASA OSORIO – DORMITORIO ELIANA – TARDE.

La empleada de la casa de los Osorio acompaña a Anselmo (Julio Jung) hasta la pieza donde está Eliana (Gloria Münchmeyer). Anselmo lleva un ramo de flores.

-        Aquí está la señora Eliana, don Anselmo, como siempre esperándolo – dice la empleada.

-        Gracias, señorita, pero la verdad no veo por dónde me estará esperando en su estado – dice Anselmo.

-        Yo estoy segura que la señora está encantada con sus visitas, independiente del estado.

La empleada los deja solos. Se ve a Eliana conectada a un respirador mecánico en su pieza, aún en estado vegetativo.

-        Hola, Eliana, ¿cómo está? Vengo aquí como siempre – dice Anselmo. – Mire, le traje flores. Crisantemos, como le gustan a usted.

Anselmo deja el ramo de flores encima del velador que está a un lado de Eliana y se sienta en una silla que hay cerca.

-        Mire, Eliana, yo todavía me siento culpable por lo que le sucedió ese día y no encuentro palabras para pedirle perdón – comienza a decirle Anselmo a Eliana. – Yo a usted la quiero y nunca la he dejado de querer. No importa que usted esté casada aún, si Bartolomé le dio el divorcio o no. Me di cuenta de que usted es el amor de mi vida y no me importa tampoco cuántos años me queden de vida. Yo solo quiero que usted despierte, porque… quiero pasar el resto de mis días con usted.

Anselmo se pone muy emotivo al decir estas palabras a una Eliana aún inconsciente que no parece despertar por lo pronto. Anselmo se seca las lágrimas que empezaron a brotar de sus ojos.

-        Yo sé, Eliana que no tengo ningún derecho a pedirle que vuelva conmigo, pero ojalá lo haga apenas despierte. Yo no me voy a achacar, porque sé que usted se va a despertar – dice Anselmo, seguro.

Anselmo toma la mano de Eliana y la acaricia.

-        Por eso estoy aquí, Eliana. Y planeo venir siempre a verla, para que sepa que yo la quiero mucho y es cierto lo que digo: usted es la persona con la que planeo estar por el resto de mis días – dice Anselmo.

Anselmo esboza una leve sonrisa y acaricia el rostro de la dormida Eliana.

INT. “ARAUCALAT” – PASILLO – TARDE.

Lourdes (Maite Perroni) está saliendo de su oficina cuando se cruza con Eduardo (Fernando Colunga).

-        Perdón – dice Lourdes, disculpándose.

-        No hay cuidado – dice Eduardo.

-        Ah, papá. Quería preguntarte por qué no has ido a casa para hablar con mamá.

-        No quiero hablar de tu madre, hija.

-        Pero ¿por qué? ¿Estás enojado con ella?

-        Es un tema que no quiero discutir contigo, hija.

-        Ambos son mis padres y necesito saber si todo está bien con ustedes.

-        Es algo entre nosotros, hija. No te quiero contar simplemente porque no quiero que estés en el medio.

Eduardo pasa de largo. Lourdes lo mira preocupada, cuando pasa por ahí también Bernardo (Bastián Bodenhöfer).

-        Don Bernardo, tengo listo el plan de marketing para los nuevos productos – dice Lourdes – para que lo revise.

-        Ah, sí. Gracias, Lourdes – Bernardo recibe la carpeta de Lourdes.

-        Oiga, don Bernardo. Quería saber si usted sabe lo que le pasa a mi papá. Digo, usted y él trabajan más directamente. De seguro le dijo algo de lo que le pasa con mi mamá.

-        Eh… no, hija. Mira, seguramente es algo que pasó entre tus padres y que pronto van a resolver entre ellos.

-        Pero es que él ya no va a casa como antes. Quisiera saber por qué. ¿Seguro que no le dijo nada?

-        No, Lourdes. Mira, son personas adultas y lo sabrán resolver conversando. Disculpa, pero tengo que volver a mi reunión con los clientes.

Bernardo se va rápido, evadiendo el interrogatorio de Lourdes. Ella se queda preocupada. Atrás de ella aparece Pablo (Nicolás Oyarzún).

-        ¿Qué pasa, mi amor? – Pablo la besa dulcemente.

-        No sé. Simplemente no sé lo que pasa entre mis padres – dice Lourdes.

-        ¿Entre tu mamá y don Eduardo? ¿Por qué?

-        Mi papá dio a entender que está enojado con mi mamá y… no sé qué es lo que pasa que está tan enojado con ella.

-        Tranquila, mi amor. Sea lo que sea, ellos van a resolver sus problemas. Mira, despreocúpate y volvamos al trabajo. De ahí cuando llegues a tu casa, conversas con tu mamá sobre lo que pasó entre ella y tu papá. ¿Me entiendes?

Lourdes asiente y abraza a Pablo. Aunque se siente tranquila con él, no deja de preocuparse de sus padres.

INT. “MÉNDEZ/COLLAO ASOCIADOS” – CAFETERÍA – TARDE.

Mónica conversa con Milagros, mientras la segunda se prepara un café y la primera un té.

-        ¿En serio te lo pidió? – pregunta Milagros, curiosa, ante lo que le acaba de contar Mónica.

-        En serio, Milagros. Esteban me pidió ser el padre de mi bebé que viene en camino – dice Mónica, mientras sumerge la bolsa de té en la taza.

-        Pero esta sería una gran oportunidad para ti, querida Mónica. Esteban es un gran hombre y se preocupa por ti.

-        Pero ya sabes, Milagros, que no estoy enamorada de él.

-        Pero él sí de ti. Deberías aprovechar esta oportunidad. No deberías cometer el error de quedarte sin alguien que te proteja y te ayude a criar a tu hijo. Si te pide que te cases con él, deberías aceptar. El amor llegará después.

-        Milagros, es demasiado retrógrada el hecho de casarse con alguien que no amas.

-        Lo sé, amiga, pero un hombre te está ofreciendo su protección y cuidado. ¿Por qué no lo piensas?

-        No lo sé, Milagros. Aún no sé qué hacer para criar a este bebé que viene en camino. Ya sabes que no pude criar a Felipe porque Norma me lo arrebató de los brazos.

-        Lo sé, mi niña. Por eso te digo.

Mónica suspira.

-        Por cierto, ¿cómo va todo? ¿Aún no te habla mi hermano? – pregunta Mónica.

-        No. Y me temo que perdí la amistad de Eduardo para siempre – dice Milagros.

-        No es para menos. Él siempre estuvo enamorado de ti y llegar y enterarse de que tienes una relación con Bernardo.

-        Eso de verdad fue un balde de agua fría para él.

-        ¿Ni siquiera Lourdes lo sabe?

-        No, y no quiero que me odie porque esto sea la causa de que sus padres ya ni se hablen.

Mónica de pronto recibe una notificación de mensaje en su celular. Lo toma y lo lee.

-        ¿Quién es? – pregunta Milagros.

Mónica no responde nada y abre la aplicación WhatsApp, donde lee el mensaje de un número que ella no tiene registrado entre sus contactos:

-        “Necesito hablar contigo. Reunámonos en mi casa. Espero que aceptes lo que te quiero proponer. Atte., Norma”.

-        ¿Norma? – se pregunta Mónica, intrigada.

-        ¿Qué? ¿Qué mensaje te envió? – pregunta Milagros, curiosa.

Mónica le muestra el mensaje a Milagros, quedando ambas muy intrigadas.

INT. COLEGIO – CAMARINES HOMBRES – TARDE.

Gabriel y Emiliano están en los camarines. Gabriel se quita la polera, mientras Emiliano también está a torso desnudo.

-        ¿Te sientes mejor? – pregunta Gabriel.

-        Sí. Ya no me importa lo que me haya sucedido o lo que me hagan esos – dice Emiliano.

-        Mientras nos tengamos el uno al otro, no pasará nada.

Emiliano pronto se sorprende, cuando Gabriel se quita su ropa interior, quedando completamente desnudo.

-        Ay, güey, ¿por qué te encueras frente a mí? – pregunta Emiliano, horrorizado, apartando la mirada.

-        Se me olvidó decirte que es obligación bañarse en este colegio – dice Gabriel.

-        Pero ¿de verdad te tienes que encuerar frente a mí?

-        No me digai que te da pudor que te vean en pelota o ver a otros.

-        No, es que… ya ves que todos vieron mis partes ahí afuera y se burlaron de mí.

-        Tranquilo, si no pasa nada. Además, ya te vieron. ¿Qué tienes que perder?

Emiliano, convencido, comienza a quitarse los pantalones, pero en eso, Angulo y Cerda, ya desnudos pero con una toalla atada a sus cinturas, acosan a los amigos.

-        Pero ¿qué tenemos aquí? A la parejita del momento – dice Angulo, burlesco.

-        ¿Qué hacís en pelota frente al nuevo, Montecitos? Como ya le viste el pirulín, ¿le queríai mostrar el tuyo pa’ ver quién la tiene más grande? – se burla también Cerda.

-        ¿Pueden parar la wea, por favor? – exige Gabriel.

-        Está bien que te hayamos advertido que tuvierai cuidado con éste o con el Cabrera y el Riveros, pero ¿por qué te da tanta vergüenza mostrar tus partes, weón? – dice Cerda.

-        ¿Acaso no tenís pirulín? Ah, verdad, sí tenís, pero tenís un manicito – se burla Angulo.

-        ¡Déjenlo tranquilo! ¡Él no les ha hecho nada pa’ que lo traten así! – Gabriel defiende a Emiliano.

-        Déjanos, si vamos a hacerle el ritual de bienvenida al nuevo – Angulo toma de los brazos a Emiliano, mientras Cerda le baja los calzoncillos, haciendo que Emiliano quede completamente desnudo.

-        Ahora, nos vamos a la duchita – dice Cerda.

Angulo y Cerda toman a Emiliano, quien trata de oponer resistencia. Gabriel intenta detenerlos, pero Angulo lo empuja, haciendo que Gabriel quede en el suelo. Gabriel se vuelve a levantar, pero es muy tarde. Angulo empuja contra el suelo a Emiliano y enciende el agua fría de una de las duchas y comienza a mojarlo con ella. Emiliano se queja por el agua fría. Gabriel intenta llegar a defenderlo, pero sus desnudos compañeros le bloquean el paso para ver lo que los matones le hacen a Emiliano. A las duchas también entran Felipe y Joaquín, desnudos, pero tampoco pueden pasar por el tumulto. Finalmente, Gabriel se abre paso para ayudar a Emiliano, tomándolo. Joaquin y Felipe también se abren paso para ayudarlos, empujando a Angulo y Cerda y apagando la ducha fría.

-        Ahora sí que se pasaron de la raya ustedes – dice Felipe.

-        Yo jamás le hubiese hecho algo así – dice Joaquín.

-        Obvio po, si vo’ soi más amariconao, igual que estos dos – dice Angulo.

-        O los tres digamos, si ya vimos que el nuevo es igual de huequito que estos tres – dice Cerda.

Angulo y Cerda y los demás compañeros vuelven a sus duchas, mientras Gabriel abraza a un asustado Emiliano, quien llora y tirita de frío. Joaquín y Felipe los apoyan, ayudándolos a levantarse..

EXT. ARAUCALAT – ENTRADA – NOCHE.

Ya es casi de noche. Eduardo (Fernando Colunga) sale de la oficina y se dirige a su casa. Es seguido por Marcela (Thalía), quien lo alcanza.

-        Eduardo – dice Marcela.

Eduardo se da vuelta.

-        Marcela, ¿qué sucede? – pregunta Eduardo.

-        Solo quería decirte que me gustó mucho cómo aprobaste mi proyecto – dice Marcela.

-        No fue nada. Es que tu proyecto de inversión estaba muy bien planteado. De verdad se nota que tienes experiencia en esto de las finanzas.

-        Claro, es que… bueno, cuando se tiene estudios que te acrediten – dice Marcela, modesta.

-        Oye, sobre esa invitación que te hice el otro día…

-        Sí, la verdad no te la había aceptado antes porque no encontraba el tiempo, pero justamente hoy estoy libre.

-        ¡Perfecto! ¿Te parece si te recojo a eso de las 9 de la noche? Me das la dirección donde estás residiendo.

-        Sí, me parece muy bien.

Eduardo y Marcela se sonríen el uno al otro.

INT. DEPTO RICARDO – LIVING/COMEDOR – NOCHE.

Ricardo (Matías Assler) llega del consultorio dental y se sienta en el sofá, muy agotado por un mal rato que acababa de pasar. Ni siquiera enciende la luz, aun con la oscura noche de invierno que acababa de caer. En eso, entra Daniel (Jorge Arecheta).

-        ¿Ricardo? Mi amor, ¿qué estás haciendo ahí tan solo y a oscuras? – pregunta Daniel.

-        Puros malos ratos, Daniel – dice Ricardo. – Me acaban de avisar que no puedo seguir usando el lugar como consultorio dental porque quieren arrendárselo a otro profesional.

Daniel se sienta al lado de su novio.

-        Ya, pero ¿por qué? Si estabas haciendo un buen trabajo – Daniel intenta consolarlo.

-        Sí, pero no se trata de hacer bien la pega. Al dueño del departamento alguien le dijo que yo era gay y por eso me quiere echar de ahí – dice Ricardo, enfurecido y triste a la vez.

-        ¿Cómo puede existir gente tan retrógrada?  

-        ¿Y sabís lo que me da rabia? Es que no entiendo quién le fue con el cuento de que soy gay, si nadie en la pega lo sabe más que yo.

-        Igual tú sabís que de repente hay gente copuchenta. Seguro alguien nos habrá visto entrar juntos.

-        Pero no nos hemos besado ni nada en público. No entiendo cómo, de verdad que no lo entiendo.

-        Ya, pero no pensís en eso. Mira, podís encontrar otro lugar. O incluso comprar otro lugar.

-        ¿Y con qué plata? Si estas weás son tan caras. ¡Puta que me da rabia, Daniel, por la cresta!

Ricardo se lleva ambas manos a la cara. Daniel apoya su cabeza sobre el hombro de Daniel.

-        Tranquilo, mi amor, todo va a salir bien. Ya va a aparecer algo – dice Daniel, tratando de consolarlo.

Daniel intenta besar a Ricardo, pero éste se aparta de él.

-        Gracias por intentar animarme, pero de verdad no es el momento para mí – dice Ricardo, frío.

-        Pero, Ricardo… - dice Daniel.

-        Me voy al gimnasio. Y seguramente pase a tomarme algo. No me esperís despierto.

Ricardo se va al dormitorio a buscar sus cosas para ir al gimnasio. Daniel está muy dolido por la actitud fría de su pololo.  

INT. CASA MONTES – HALL ENTRADA - TARDE

Cristina está dirigiéndose al centro de eventos donde trabaja. Se pone frente al espejo y se pinta los labios. En eso, transcurre en su mente un recuerdo.

INICIA FLASHBACK

Cristina levanta la mirada, y se topa con la boca de Esteban muy cerca de la suya. Impulsivamente, Cristina le roba un beso al guapo abogado mexicano de rubios cabellos y ojos azules.

FIN FLASHBACK

Cristina exhala un suspiro y se toca su vientre con delicadeza.

-        ¿Por qué fui tan débil, por la cresta? Ahora estoy metida en un gran problema, esperando un hijo de otro hombre que no es mi marido.

Sus divagaciones pronto son interrumpidas por el timbre. Cristina lo abre y se sorprende al ver al mismísimo Esteban.

-        Cristina, tenemos que hablar – dice Esteban.

-        No, no tenemos nada de qué hablar, Esteban – dice Cristina. – Disculpa, pero me tengo que…

Cristina intenta cerrar la puerta, pero Esteban la retiene.

-        De verdad necesito que hablemos sobre lo que me pasa contigo – dice Esteban.

-        ¿Conmigo? Esteban, lo que pasó entre nosotros fue…  – intenta decir Cristina.

-        Lo que pasó entre nosotros fue lo más transcendental que me ha pasado en la vida, Cristina. Me ha hecho comprender muchas cosas. Que mis sentimientos por Mónica son solo un espejismo de lo que sentí en el pasado.

Cristina queda deslumbrada por las palabras de Esteban.

-        Esteban yo…

-        Cristina… el amor el amor puede llegar a nuestras vidas de la manera más inesperada. Todo esto que pasó entre nosotros me ha hecho entender que… te amo. Te amo con todas mis fuerzas.

Y sin darle tiempo a la menor réplica, Esteban estrecha a la hermosa mujer entre sus brazos, atrapando su boca en un tierno beso. La hija de Norma se va dejando llevar por aquel nuevo sentimiento que la invade. De pronto, una voz grave y sorprendida los sobrecoge a ambos.

-        ¿Cristina? – exclama Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen).

Cristina se suelta rápidamente, mirando azorada a su marido y al guapísimo abogado de hito en hito.

INT. CENTRO CUMPLIMIENTO PENITENCIARIO – CELDA – TARDE.

Adrián (Aarón Díaz) está recostado en su cama, mirando hacia el techo. Piensa en las palabras que le dijo su hermano Guillermo y mira la foto de Emiliano. Y pronto comienza a recordar a Amalia, su ex novia.

FLASHBACK – 17 AÑOS ATRÁS

EXT. PLAZA – DÍA.

Un Adrián más joven se encuentra junto a su entonces novia, Amalia García (Sachi Tamashiro), discutiendo sobre algo.

-        Pero ¿cómo quieres que nos vayamos tan lejos, Adrián? – pregunta Amalia.

-        Entiende de una vez, Amalia – dice Adrián. – Aquí he buscado chamba por doquier y no me ha ido bien. ¿Cómo puedo quedarme aquí sin oportunidades? Además, tú y yo nos lo merecemos

-        Pero no tenemos por qué alejarnos de México. ¿Por qué tiene que ser en Chile? Mi amor. Yo no puedo viajar… porque… estoy… – Amalia está por decirle algo a Adrián.   

-        ¿Estás qué, Amalia?

-        Estoy…  – Amalia pronto desiste de decirle – convencida de que aquí estaremos mejor que en otro lugar.

-        ¿Sabes qué? Si quieres te quedas tú aquí y yo me voy. Si no me vas a acompañar o apoyar en esto, preferiría que no siguiéramos.

-        ¿Qué? ¿Estás rompiendo conmigo?

-        ¿Tú qué crees?

Adrián se va, dejando sola y afligida a Amalia.

-        ¡Adrián! ¡Vuelve! – dice Amalia, angustiada.

Adrián sigue angustiada, mientras Amalia queda muy afligida, sin haber aprovechado de decirle que estaba embarazada.

FIN FLASHBACK.

Adrián suspira ante ese recuerdo.

-        ¡Me lo iba a decir en aquella ocasión! – dice Adrián. – ¡Adrián tarugo! ¿Cómo no te diste cuenta?

Adrián sigue suspirando, mientras ve la fotografía de Emiliano, luego de haber recordado que en aquella ocasión Amalia estaba por revelarle que estaba embarazada de él.   

INT. CASA OSORIO – ENTRADA – TARDE.

Mónica llega a la casa tras haber sido invitada por Norma a través de mensajes. Mónica es recibida por la empleada de la casa.

-        Hola, ¿qué desea, señorita? – pregunta la empleada.

-        Disculpe, vengo a un asunto formal. La señora de la casa me está esperando – dice Mónica.

-        Ah, sí. Pase, la señora está en su pieza – dice la empleada.

Mónica pasa a la casa y la empleada se retira a la cocina. Mónica sube por las escaleras.  

-        Es tan raro ese mensaje que me envió Norma. ¿Por qué me habrá llamado? – se pregunta Mónica. – Pero estoy segura que está planeando algo en mi contra.

Repentinamente, Norma se aparece ante Mónica.

-        ¿Yo, algo en tu contra? – dice Norma, irónica. – ¿Cómo se te ocurre, mujer? Si te invité para que hablemos como dos personas adultas.

-        ¿Qué quieres, Norma? ¿Por qué me llamaste? – dice Mónica.

-        No te hagas la tonta, mosca muerta. Yo sé que tienes otro guacho en tu vientre y del mismo hombre que te embarazó hace 17 años.

Mónica empalidece.

-        Pero no te preocupes, porque yo no voy a dejar que ese guacho nazca – dice Norma.

Acto seguido, Norma comienza a forcejear con Mónica para intentar matarla.

-        ¡Suéltame, Norma! – Mónica intenta zafarse de Norma, pero se le hace difícil.

En un momento, Mónica pierde el equilibrio y Norma atina a empujarla. Mónica lanza un espantoso grito y comienza a rodar escaleras abajo hasta llegar al suelo. Desde arriba, Norma Palacios sonrie, con una mirada siniestra que brilla con intensidad.

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¡FANTÁSTICO!!! Otro capitulo fenomenal!!! Pobre Emiliano, da tanta lástima el bullying que está sufriendo.  

 

Esteban se le declaró a Cristina 😍. Aunque, conociéndola, seguro se justificará ante Juan Ignacio echándole la culpa a Esteban.

 

Norma tan perra como siempre 😅😅😅🤣

 

Esperando pronto el próximo capítulo!

 

 

Eres un genio!

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