Jump to content

CAPÍTULO 33 | "Noticias Inesperadas" (PARTE I) | FINAL SEGUNDA ETAPA


Recommended Posts

TFsLaQl.png

Idea original: Aníbal!
Guion: 
Aníbal!
Gasparin26

AWq3CR7.png

EXT. CASA FERNÁNDEZ – FRONTIS – DÍA.

La expresión en el rostro de Mónica (Marlene Favela) ante la petición de su hijo biológico, Felipe (Francisco Godoy) es innegable.

-          ¿En serio quieres hacerte el examen de ADN? – pregunta Mónica.

-          Sí, estoy seguro – responde Felipe. – Me quiero hacer el examen de ADN.

-          Yo no tengo problemas para hacérmelo, Felipe. Créeme. Yo también quiero confirmar esta información.

-          Sí, porque tengo muchas dudas y preguntas que hacerle.

-          Y yo te las responderé con mucho gusto.

Mónica esboza una sonrisa, mientras Felipe no sonríe, solo la mira, algo tímido y nervioso. Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen) le toca la bocina.

-          Bueno, me tengo que ir al colegio… mi amigo el Gabo y el tío Juan Ignacio me están esperando – dice Felipe.

-          Bueno, que te vaya muy bien en el colegio… hijo – dice Mónica, pero pronto se da cuenta de que dijo la palabra “hijo”. – Perdón, se me salió.

-          Tranquila… bueno, yo me voy.

Felipe se va corriendo a la casa del frente. Mónica suspira y sonríe.

INT. CLÍNICA ALEMANA – EXT. UCI – DÍA.

Cristina (Antonia Santa María) llega rápidamente a la clínica, encontrándose con sus padres, Bernardo (Bastián Bodenhöfer) y Norma (Catalina Guerra), con su abuelo Bartolomé (Jaime Vadell) y la pareja de su abuela y exrector del colegio de su hijo, Anselmo (Julio Jung).

-          Cristina, ¿dónde has estado? Te he llamado no sé cuántas veces – dice Norma.

-          Perdona, pero… es complicado, después te explico. ¿Qué le pasó a la Nana? – pregunta Cristina.

-          Estábamos discutiendo y… una persona loca llegó y la atropelló y se dio a la fuga – dice Bernardo, angustiado.

Cristina se acerca a abrazar a su padre.

-          Tranquilo, papá. La Nana es fuerte, yo sé que se va a despertar – Cristina intenta consolar a su padre.

-          Dios te oiga, hija – responde Bernardo, separándose de su hija. – Todo es mi culpa, por no perdonarla por lo de mi papá.

-          Es culpa mía, porque yo la eché de la casa – dice Anselmo.

-          La culpa es mía porque yo provoqué esto – dice Bartolomé.

-          ¿Podrían dejarse de echarse la culpa ustedes mismos que me tienen mareada? – dice Norma, cansada. – Siempre con lo mismo, “la culpa es mía”, “no, yo tengo la culpa”.

Norma dice esto último mofándose de todos.

-          No sé cuáles fueron las circunstancias, pero mi mamá tiene razón – declara Cristina. – De nada sirve echarse la culpa de algo que fue un accidente.

En eso, llega el médico.

-          Doctor, ¿cómo está mi madre? – pregunta Bernardo.

-          Lamento decirle, señor Osorio, que no tengo muy buenas noticias – dice el médico, causando la angustia de Bernardo. – La señora Gumucio acaba de entrar en estado vegetativo.

Bernardo se impacta al recibir la noticia. Mismo caso para Bartolomé y Anselmo.

INT. CONSULTORIO – SALA DE ENFERMERÍA – DÍA.

Daniel (Jorge Arecheta) sigue sin poder creer lo que le acaban de informar.

-          ¿Qué? ¿Cómo que el director me quiere echar? – dice Daniel.

-          No, o sea, no es que te quiera echar, pero se veía muy enojado por todas las veces que has estado faltando – dice Marlén.

-          Pero no dependía de mí. Si hubiese sabido que el psicópata de mi ex me iba a secuestrar, hubiese informado.

-          Ya, tranquilo, Daniel. Si tú sabís como es él.

-          ¿Cómo querís que esté tranquilo si me quiere echar? ¿Acaso no ve las noticias?

-          Si hablai con él, seguramente cambia de opinión.

-          Sí, precisamente es lo que voy a ir a hacer.

Daniel deja la sala de enfermería para irse a la oficina de su jefe.

CORTE DIRECTO A…

INT. CONSULTORIO – DIRECCIÓN – DÍA.

Daniel está frente a su jefe, el Dr. Moraga.

-          ¿Cómo es eso de que me quiere echar, doctor Moraga? – pregunta Daniel, molesto.

-          Es que… has estado faltando mucho la última semana – dice el Dr. Moraga.

-          Pero ¿acaso no vio las noticias sobre lo que me pasó?

-          Sí, si las vi. Lo que pasa es que… aquí hay gente que te quería mucho. Los pacientes, los adultos mayores, los niños. Y cuando se enteraron que el que te secuestró era tu ex, algunos de ellos se decepcionaron por tu orientación sexual.

-          O sea, que usted me quiere echar porque soy gay. ¿Es eso?

-          Yo no discrimino por la orientación sexual de mis trabajadores. ¿Conociste al nuevo enfermero? También es gay, como tú. Me lo informó. Pero siempre velo porque la vida privada de mis empleados no sea un tema. Pero ya que se supo contigo y los pacientes no se lo tomaron con mucha normalidad, lo mejor es que te suspenda por unos días hasta que los ánimos se calmen.

Daniel se muestra muy molesto.

-          ¿Sabe qué? No va a ser necesario. ¡Yo renuncio! – dice Daniel, molesto.

-          Pero… Daniel… si no quiero que tú… – dice el doctor Moraga.

-          No, si a mí me quedó claro. No quiero estar donde no me quieren.

Daniel se va muy molesto de la oficina del director, quien queda muy perplejo.

INT. “ARAUCALAT” – PASILLO/OFICINA LOURDES – DÍA.

Lourdes (Maite Perroni) está por entrar a su oficina, cuando ve a Jorge Luis (Sebastián Rulli) saliendo de su oficina con sus cosas.

-          Jorge Luis, ¿qué estás haciendo? – pregunta Lourdes.

-          Me voy, Lourdes – dice Jorge Luis. – El proyecto que vine a financiar salió bien, así que me regreso a México.

-          Pero… ¿qué va a pasar con nosotros?

-          Precisamente de eso quería hablarte. ¿Podemos entrar a tu oficina?

Lourdes solo asiente con su cabeza y entra junto a Jorge Luis.

-          Sé que nosotros estábamos saliendo, pero me di cuenta de algo – dice Jorge Luis. – Y es que tú nunca dejarás de amar a Pablo. ¿No es así?

-          Lo mío con Pablo es historia, Jorge Luis – dice Lourdes.

-          No, no es historia. Hace unos días te vi con él, abrazándolo.

-          Es porque… yo había sabido algo que… me afectó mucho y solo… me abrazó porque él es así.

-          Lourdes, no te niegues a la evidencia. Tú amas a Pablo, aunque no lo quieras admitir, aunque digas que te hizo mucho daño.

-          Pero, Jorge Luis…

-          Tranquila. Nunca te voy a obligar a nada que no quieras.

Lourdes se queda en silencio. Jorge Luis se acerca y le da un beso en la frente a Lourdes.

-          Adiós, Lourdes. Fue un gusto haber salido contigo – dice Jorge Luis, despidiéndose.

Jorge Luis se aparta de ella y se va, dejando a Lourdes muy pensativa.

INT. CASA FERNÁNDEZ – PASILLO PRIMER PISO – TARDE.

Luis Fernando (Alejandro Speitzer) sale de la cocina, cuando alguien toca la puerta muy agresivamente. Él abre la puerta. Se trata de Minerva (Itatí Cantoral).

-          Mamá, ¿qué haces aquí? – pregunta Luis Fernando.

-          Tú y yo tenemos cosas pendientes – dice Minerva, evidentemente ebria.

Luis Fernando la mira con miedo.

-          ¿Qué cosas, mamá? – pregunta Luis Fernando.

-          Tú te vienes conmigo – dice Minerva, enloquecida.

Minerva agarra del brazo a Luis Fernando.

-          ¡Espera! ¿A dónde me llevas? – pregunta Luis Fernando.

-          No hagas más preguntas y te vienes conmigo – dice Minerva, enfática, tratando de llevarse a su hijo.

-          ¡No! ¡No me voy a ir a ninguna parte, ni mucho menos contigo en ese estado!

-          ¡No me repliques, pendejo de mierda! ¡Yo soy tu madre y sé lo que te conviene!

-          ¡No! ¡Suéltame!

Luis Fernando intenta oponer resistencia, pero Minerva comienza a llevárselo. En eso, se aparece Carlos Manuel (Benny Emmanuel).

-          ¿Qué chingados pasa aquí? – pregunta Carlos Manuel.

Minerva se detiene y solo lo mira con odio, mientras Luis Fernando intenta zafarse de su madre.

INT. CLÍNICA – HABITACIÓN 211 – TARDE.

Eliana (Gloria Münchmeyer) ha sido llevada a una habitación. Está en su estado vegetativo, acompañada de una enfermera. Entra Bernardo.

-          ¿No se ha despertado? – pregunta Bernardo.

-          No, señor, usted sabe cómo es el estado de coma – dice la enfermera.

Bernardo, angustiado, no puede evitar las lágrimas.

-          ¿Me puede dejar a solas con ella, por favor? – pregunta Bernardo.

La enfermera accede y se va, dejando solo al empresario junto a su inconsciente madre. Bernardo se acerca lentamente a su madre y le da un beso en la frente. Luego, le acaricia la cabeza.

-          Mamá, soy yo, Bernardo – dice el atractivo empresario. – Desde que la atropellaron… me puse a pensar en todo lo que me dijo, que yo preferí a mi padre por sobre usted… y tiene razón. Yo estaba enceguecido por la rabia porque… usted me mintió por 48 años diciéndome que él estaba muerto, pero ahí estaba él. Vivo. Pero por mucho que usted me explicó que fue por el dolor que él le provocó al engañarla, yo no lo quise ver.

Bernardo rompe en un desgarrador llanto.

-          Y yo no le hablé en todo ese tiempo porque todavía lo tenía que procesar y quería enfocarme más en recuperar el tiempo perdido con mi papá, no porque estuviera enojado con usted – continúa Bernardo, secándose las lágrimas. – Yo a usted la quiero mucho, mamá, aunque no lo crea. Yo nunca dejé de quererla. Sé que usted es una vieja arrebatada y todo, pero nadie me cuidó ni me crio de la misma forma que usted. Nadie. Y eso es algo que le voy a agradecer toda mi vida.

Bernardo apoya su cabeza sobre el pecho de su inconsciente madre y comienza a sollozar nuevamente. En eso, entran Anselmo y Bartolomé.

-          No ha despertado, ¿cierto? – pregunta Bartolomé.

-          No, y no sé cuándo lo hará – Bernardo levanta su cabeza y se seca las lágrimas. – Me siento tan culpable.

-          No, hijo. Nadie tiene la culpa. En algo tenía razón Norma – declara Bartolomé.

-          Usted ha sido un muy buen hijo con ella – dice Anselmo. – Por como aceptó acogerla en su casa, no se quiso separar de ella.

-          Ella me cuidó y me crio sola. Yo le quise retribuir acogiéndola apenas me casara y tuviera hijos – dice Bernardo. – No la quería dejar sola.

-          Y jamás lo estuvo, dice Bernardo – declara Bartolomé.

Bernardo se levanta y abraza a su padre, quien lo consuela.

-          Hijo, hay algo que quiero decirte – dice Bartolomé. – Me voy de vuelta a Viña.

-          ¿Qué? No, papá – dice Bernardo, sorprendido. – No, usted tiene que quedarse.

-          No, hijo. Desde que yo llegué, solo le causé problemas a tu madre. La acosé para que te dijera la verdad y ahora no la quería dejar tranquila en su relación con Anselmo.

Anselmo baja su mirada, un poco incómodo.

-          Y admito que fue en venganza por haberte dicho que yo estaba muerto, pero la verdad es que yo no tenía por qué vengarme – continúa Bartolomé. – La realidad es que engañé a tu madre con otra mujer y me merecía eso y mucho más.

-          Papá, no diga esas cosas – dice Bernardo. – No se vaya. Lo necesito a mi lado.

-          Hijo, no insistas por favor. Lo mejor es que yo me vaya para que te lleves a tu madre a tu casa para cuidarla.

Bartolomé se voltea hacia Anselmo.

-          Anselmo, le quiero pedir disculpas por todos los problemas que le causé – dice Bartolomé. – Usted es un buen hombre y Eliana se merece toda la felicidad del mundo. Si Eliana despierta cuando yo me haya ido, dígale que voy a firmar los papeles del divorcio y así ustedes puedan estar juntos y sin complejos.

-          No hace falta que se disculpe, Bartolomé – dice Anselmo.

-          Sí, hace falta – Bartolomé voltea su mirada hacia Eliana. – Tenía que pasar todo esto para darme cuenta de que Eliana es una mujer maravillosa.

Bartolomé se acerca a Eliana y le da un beso en la frente. Y luego se vuelve a dirigir a su hijo.

-          Cuídala mucho, hijo – dice Bartolomé y luego se voltea hacia Anselmo. – Y usted también.

Bartolomé deja la habitación, dejando solos a Bernardo y Anselmo junto a Eliana.

INT. CAFETERÍA – TARDE.

Cristina y Norma están tomando un café en una cafetería.

-          Y eso fue lo que pasó anoche mientras le pasó todo esto a la Nana – dice Cristina.

-          No lo puedo creer. Juan Ignacio es un desgraciado – dice Norma.

-          No lo culpo. Culpo a esa maldita de la Mónica. Si pudiera, la mandaría de nuevo a la cárcel o de una patada en la raja mandarla volando de vuelta a México. ¡Maldita! ¡La odio! ¡La odio! ¡La odio! – Cristina dice esto último golpeando la mesa, llamando la atención de los otros clientes.

-          ¡Cálmate, hija! – Norma intenta calmarla.

Cristina pronto se serena.

-          Lo peor de todo es que Gabriel me mandó un WhatsApp en la mañana y estaba muy triste porque Juan Ignacio le contó que me pidió el divorcio – dice Cristina.

-          Maldito desgraciado. Pero me va a escuchar. Te juro que me va a escuchar – dice Norma. – Nadie le hace daño a mi niña.

-          No es el daño que me hace a mí. Es el daño que le hace a Gabriel. Desgraciado, maricón. ¡Lo odio!

-          Ya, hija, cálmate. Ya se nos ocurrirá algo contra esa mosquita muerta. Por ahora, estás haciendo bien en no darle el divorcio a Juan Ignacio. Pero dime… ¿qué más pasó anoche, porque como no tienes tu auto?

-          Es que anoche tuve un accidente. Estaba tan enojada por lo de Juan Ignacio que estaba dando vueltas en el auto y choqué con alguien y después…

-          ¿Y después que…? – pregunta Norma, curiosa.

-          Después, yo…

Cristina pronto calla. Pues después del choque intimó con Esteban, pero no se lo quiere decir a su mamá.

-          ¿Después qué? ¡Responde, Cristina! – insiste Norma.

-          Después hablé con la persona y… le pedí que intercambiáramos números por el tema del seguro y esas cosas – miente Cristina.

-          Hija, te conozco bien y sé cuando no me estás diciendo la verdad.

-          No, mamá, no te estoy mintiendo. El tipo también andaba distraído, pero yo fui la culpable, no pensé bien.

-          Bueno, hija, ya cálmate. Igual, hay cosas en qué pensar. Tu pobre Nana está en la clínica.

-          Sí. Pobre papá, estaba tan triste.

-          Sí, pobrecito. Pero es horrible como él, Anselmo y Bartolomé se echaban la culpa ellos mismos. Qué atroz, oye.

Cristina y Norma siguen tomándose sus cafés.

INT. CASA FERNÁNDEZ – PASILLO PRIMER PISO – TARDE.

Carlos Manuel intenta detener a la ebria Minerva.

-          ¿Qué cree que está haciendo con su hijo, señora? – pregunta Carlos Manuel.

-          Tú no te metas, pendejo marica – dice Minerva. – ¡Tú contagiaste a mi hijo y ahora él pagará las consecuencias por tu culpa!

-          Mamá, ya basta de decir eso. ¡No estoy enfermo! – dice Luis Fernando.

-          ¡Cállate si no quieres que te dé una paliza! – amenaza Minerva.

-          ¡Usted no se lleva a su hijo a ninguna parte! ¿Me oyó? – dice firme, Carlos Manuel.

Minerva saca de su cartera una pistola y se la apunta al atractivo joven mexicano de piel canela.

-          ¡No me hagas cometer una locura! Pero si Dios quiere que la cometa, así será – dice Minerva, enloquecida.

Carlos Manuel, asustado levanta sus manos.

-          ¡Quédate ahí! ¡Y no intentes nada! ¡Ay de ti que me denuncies! – amenaza Minerva.

Carlos Manuel sigue asustado. Minerva está por irse, pero pronto Eduardo (Fernando Colunga) llega junto a Gerardo (Alfonso Herrera). Pues había quedado de salir junto a Luis Fernando y Carlos Manuel.

-          ¿Qué crees que estás haciendo Minerva? – pregunta Eduardo.

Minerva apunta su arma contra su ex esposo.

-          ¡No te atrevas a acercarte, Eduardo! ¡O te juro que disparo! – Minerva es muy firme con su amenaza.

-          Minerva. Si quieres dispárame, pero no te llevarás a Luis Fernando a donde sea que te lo quieras llevar – suplica Eduardo.

Minerva ahora apunta a Luis Fernando en su cabeza.

-          ¿Crees que te daré la satisfacción de dispararte? ¡No! ¡Antes mato a tu hijo! Así que aléjate o le disparo – dice Minerva.

-          Minerva, estás ebria. No estás pensando bien. Tú no quieres esto – Eduardo vuelve a suplicar.

-          ¿Qué vas a saber tú lo que quiero? Tú nunca me amaste. Siempre vas a amar a Milagros y a preferir a esa bastarda de Lourdes. Así que no me vengas con decirme lo que quiero.

Minerva está muy enloquecida. Eduardo intenta lo posible por calmarla.

-          Minerva… por favor, escucha. Abre los ojos. Tú no eres así. Estás enceguecida por una religión que te hace daño, que te alejó de nosotros. Además, tienes una enfermedad llamada alcoholismo. Yo no quería estar casado con alguien así. En cierto modo yo sí te quise, porque eres la madre de mis hijos. Les diste mucho amor. No sé qué te pasó que te hizo comportarte así, que te hizo maltratar a Luis Fernando, pero por favor, no pienses ni por un segundo que no sé lo que quieres. En el fondo amas a Luis Fernando, tú no te atreverías a matarlo, ¿o sí?

Minerva empieza a derramar desgarradoras lágrimas. Pronto, accede a soltar a Luis Fernando, quien corre hacia su novio Carlos Manuel y comienza a llorar del susto. Carlos Manuel lo abraza para tranquilizarlo. Minerva abraza a Eduardo, quien corresponde. Minerva se aparta y mira a Eduardo.

-          No sé por qué hago esto. Perdón – dice Minerva.

-          Lo siento, Minerva – dice Eduardo.

-          ¿Por qué?

Repentinamente, llega un vehículo del cual salen unos enfermeros.

-          ¿Qué? ¿Por qué me haces esto, Eduardo? – pregunta Minerva, impactada.

-          Fui yo, mamá – dice Gerardo. – Estás completamente loca.

-          ¡No! ¡No estoy loca! – empieza a gritar Minerva.

Los enfermeros se llevan a Minerva, quien comienza a protestar para que la dejen.

-          ¡No! – Minerva grita como loca.

Los enfermeros se llevan a Minerva, mientras su familia la mira con tristeza.

EXT. “ARAUCALAT” – ENTRADA EDIFICIO – ATARDECER.

Lourdes se va caminando cabizbaja, pensando en lo que sucedió en la tarde con Jorge Luis. En eso, la sigue Pablo (Nicolás Oyarzún).

-          Lourdes, espera – dice Pablo, desde atrás, corriendo tras ella.

Lourdes se da vuelta. Pablo se detiene y recupera el aliento.

-          No tienes por qué sentirte culpable por lo de Jorge Luis – dice Pablo.

-          ¿Culpable, yo? ¿De qué estás hablando? – pregunta Lourdes.

-          No te hagas la tonta. Te escuché hablar con él.

Lourdes queda sorprendida.

-          Y tranquila… yo creo que aquí sabemos lo que nos pasa a ambos – Pablo se acerca a ella. – No nos podemos seguir negando que aún existe algo entre nosotros.

Lourdes está mirando atentamente a Pablo.

-          Reconozco que yo fui el causante de esto – continúa Pablo. – Fui yo el que mató lo que había entre nosotros, pero… yo lo arruiné de puro pendejo. Tenía miedo de que me dijeras que para ti solo es sexo lo que teníamos… o que tú pensaras eso de mí.

-          Pablo, yo nunca iría a pensar eso de ti. Estaba enamorada de ti, pero… lo arruinaste – dice Lourdes. – Lo siento, pero lo nuestro no puede ser.

-          Lourdes, por favor. Me sentí muy mal cuando me dijiste que el hijo que esperabas y perdiste no era tuyo y cuando supe que la chica del “Amor a la Mexicana”, Yadira, fue la que te produjo el aborto… sentí un alivio porque de verdad la culpa me comía vivo cuando pensé que era yo el culpable de la muerte de nuestro hijo.

Pablo se acerca a Lourdes y le toma ambas manos.

-          Quiero volver a intentarlo contigo, Lourdes. De verdad me di cuenta de que estoy completamente enamorado de ti… y eso nunca va a cambiar – dice Pablo.

Antes de que Lourdes dijera nada, Pablo le da un beso en los labios a la bella mexicana. Ella solo se deja llevar por el momento. Ella se aparta.

-          Pablo… yo… – dice Lourdes.

-          Tranquila, yo sé lo que vas a decir. Y entiendo que no quieras nada conmigo. Fui un completo pendejo y… no merezco estar con alguien tan maravillosa como tú – dice Pablo.

Pablo se voltea para irse, pero Lourdes lo detiene.

-          Pablo, te amo. Yo nunca dejé de amarte. Fui una tonta al engañarme a mí misma – dice Lourdes. – Quiero estar contigo.

Pablo y Lourdes se dan un beso romántico.

INT. CLÍNICA ALEMANA – LABORATORIO – ATARDECER.

Mónica se encuentra en el laboratorio para realizar unas pruebas de ADN. En un sobre tiene un trozo de sus cabellos. En otro, un trozo del cabello de Felipe.

-          Quisiera hacer un examen de ADN – dice Mónica.

-          Ningún problema – dice la enfermera recepcionista. – ¿Cuál sería la razón del examen?

-          Sobre la paternidad del joven Felipe Matías Cabrera Valdemar. Aquí está un sobre con su muestra. Ésta muestra es mía, Mónica Virginia Rodríguez Castañeda.

Mónica saca un tercer sobre, el cual resulta ser de Juan Ignacio.

FLASHBACK – UNA HORA ATRÁS

EXT. MÉNDEZ-COLLAO ASOCIADOS – ENTRADA – TARDE.

Juan Ignacio le pasa un sobre a Mónica.

-          Toma. Ya conseguí un mechón del pelo de Felipe – dice Juan Ignacio. – Aproveché que Gabriel quería cortarse el pelo y Felipe también aceptó para el examen de ADN – dice Juan Ignacio.

-          Gracias – dice Mónica, recibiendo el sobre.

-          Y de paso… - Juan Ignacio toma una tijera de su bolso y se corta un mechón de pelo.

-          ¿Qué estás haciendo, Juan Ignacio? – pregunta Mónica.

-          Toma, también para el examen de ADN – dice Juan Ignacio.

-          ¿Por qué? Si sabes que él es tu hijo.

-          Es que el día en que él sepa que soy su padre quiero tener un respaldo, para que él sepa que tiene un padre que siempre va a estar esperando por revelarle esta verdad.

-          Tienes razón. Muchas gracias – dice Mónica.

FIN FLASHBACK

Mónica le pasa el sobre a la enfermera.

-          Y quisiera pedirle un favor – dice Mónica. – ¿Podría tomar una muestra de Felipe Cabrera para compararla su ADN con el que hay en este sobre, del señor Juan Ignacio Montes Errázuriz?

-          Sí, ningún problema señorita. En dos semanas más estarán listos los exámenes – dice la enfermera. – Me tiene que dar sus datos para que nos comuniquemos con usted apenas tengamos los resultados.

-          Muchas gracias, señorita.

Mónica, amablemente, accede darle los datos a la enfermera.

INT. DEPTO RICARDO – LIVING/COMEDOR – ATARDECER.

Ricardo y Daniel están tomando un té.

-          ¿Cómo que te echaron de la pega? – pregunta Ricardo, preocupado.

-          O sea, no me echaron, me querían echar, pero yo renuncié – dice Daniel.

-          ¿Por qué?

-          Porque el director del CESFAM es un homofóbico de mierda. Dijo que cuando se supo que me secuestró el psicópata de José Miguel, salió a la luz mi orientación sexual para algunos pacientes que no lo sabían y prefirió decirme que me fuera.

-          Viejo de mierda. ¿Y qué vai a hacer?

-          Tratar de buscar pega, pero está super difícil para los enfermeros. Y lo peor es que tengo que terminar de pagar el departamento o sino me lo embargan todo. Y no sé cuánto es lo del finiquito que me van a dar.

Ricardo queda pensando un poco hasta que se le ocurre algo.

-          ¿Y si te venís a vivir acá? – pregunta Ricardo.

-          ¿Qué? – exclama Daniel, sorprendido.

-          Sí po. Si no vai a encontrar pega pronto.

-          Pero… si recién estamos pololeando y ¿Ya nos vamos a vivir juntos? ¿No será muy pronto?

-          Igual vivimos al frente. Dime si no es como un desperdicio que estemos así. Ni siquiera dormimos juntos.

Daniel duda.

-          ¡Ya po, Dani! Piénsalo. Todas las mañanas despertar el uno al lado del otro. Tu carita siendo lo primero que veo en la mañana – dice Ricardo. - ¿Y hacer cochinaditas?

Ricardo dice esto último muy pícaro y haciéndole cosquillas a Daniel.

-          Ya, ya – dice Daniel, quien se lo piensa. – ¡Bueno, ya! Me parece buena idea. Y yo ver tus ojitos de piscina todas las mañanas y besar esa boca tan esponjosa que tienes.

Ricardo y Daniel se sonríen y se besan.

-          No te vas a arrepentir – dice Ricardo.

-          Eso sí, me tienes que ayudar a traer todo aquí – dice Daniel.

-          Obvio po.

Ricardo y Daniel se vuelven a besar.

2 SEMANAS DESPUÉS…

INT. CASA DOMÍNGUEZ – COCINA – DÍA.

Mónica está sentada en el comedor de diario, con las manos en la cabeza, como si se sintiera mal. Milagros la acompaña.

-          Me siento muy mal, Milagros – dice Mónica.

-          Te dije que no comieras tantos tacos anoche – dice Milagros.

-          Bueno, fue por la ansiedad. Estaba con muchas ansias de comer, pero además estoy muy nerviosa. Hoy salen los resultados del examen de ADN con Felipe y… no sé qué irá a pasar.

-          Todo va a ir bien. Si de pronto te apareció la información de que él es tu hijo, por algo será. Y lo sabes muy bien.

-          No sé si podré con esto, y a la vez poder ir a trabajar.

-          Tranquila, si quieres yo te ayudo y te reportas enferma para que estés tranquila.

-          Gracias, Milagros. De verdad no sé qué haría con tu apoyo.

-          No es nada, para eso estamos.

Mónica le sonríe a Milagros.

INT. CENTRO CUMPLIMIENTO PENITENCIARIO – PASILLO – DÍA.

Adrián (Aarón Díaz) camina por los pasillos del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco, con esposas en sus manos y en compañía de dos gendarmes. Recibe burlas de los demás reos. Algunos le hacen burlas.

-          Washito rico – dice un reo, burlesco.

-          Mírenlo, si parece malo de novela mexicana – se burla otro reo.

Adrián solo mira con enojo, pero solo se muestra abnegado a este nuevo destino que le tocó, mientras recuerda la sentencia de la jueza a cargo de su caso.

-          Por tanto, por el delito de homicidio en contra de la señorita Yadira Guadalupe del Carmen Valencia Ponce de León, por el homicidio contra el señor Tadeo Alberto Belmar Melillanca y el homicidio frustrado en contra de la señora Cristina Angélica Osorio Palacios” – resuena la voz de la jueza en la mente de Adrián, en el juicio llevado a cabo hace pocos días – “se le confieren 15 años de cárcel al señor Adrián de Jesús Hidalgo Ramos, pena que deberá cumplir en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco”.

Adrián es insertado en su celda, sus esposas le son quitadas de sus manos y la celda se cierra. Adrián se sienta en la cama y comienza a derramar lágrimas.

INT. CASA OSORIO – ESTUDIO – DÍA.

Norma se sirve un vaso de whisky, como celebrando algo.

-          Ay, Adriancito, en este momento te debes estar revolcando de pena en la cárcel – dice Norma, para sus adentros. – Menos mal que se me ocurrió todo para que te fueras a la cárcel. Debiste haberlo pensado mejor antes de decirle a mi nieto que tú eras su padre, y mucho mejor debiste haberlo pensado antes de chantajearme, delincuente de mierda.

Norma irradia una mirada de rabia y sorbe de su vaso de whisky.

INT. CASA MONTES – DORMITORIO MATRIMONIAL – DÍA.

Cristina está sentada, pero aún acostada en su cama. Tiene una mano sobre su rostro. Se ve su rostro muy pálido. Gabriel (Oliver Borner) entra al dormitorio, con todo listo para irse a clases.

-          Mamá, ya estoy listo – dice Gabriel. – ¿Me vas a ir a dejar?

-          No, mi amorcito, no me siento muy bien – dice Cristina.

Gabriel se acerca a su madre.

-          Mamita, ¿qué te pasa? – pregunta Gabriel, preocupado por su madre.

-          No me siento muy bien – dice Cristina. – No sé qué me pasa.

-          Pucha, mamita. ¿Será la carne que comimos ayer donde los tatas?

-          No, hijo, no fue eso, sino…

Cristina se lleva la mano a la boca y comienza a sentir náuseas. Gabriel, preocupado, intenta ayudar a su mamá a que se levante.

-          No, hijo, estoy bien. Tú ándate tranquilo al colegio. Dile a tu papá que te vaya a dejar – dice Cristina.

-          ¿Segura? Porque si quieres puedo faltar para cuidarte – dice Gabriel.

-          ¡Lindo! Pero no hagas eso. Si estaré bien. Yo creo que durmiendo un poco se me va a pasar. Yo creo que fue porque anoche no dormí muy bien.

-          Bueno, mamita. Pero cualquier cosa me llamas al celular o al papá.

Gabriel se va para irse al colegio. Cristina sigue acostada por su malestar.

INT. DEPTO ESTEBAN – BAÑO – DÍA.

Esteban (Eugenio Siller) está en el baño, después de bañarse, con su cabello mojado y solo usando una toalla atada a la cintura. Se está lavando los dientes. Luego de escupir la pasta de dientes y enjuagarse la boca, comienza a recordar lo sucedido hace unas semanas con Cristina.

FLASHBACK – 2 SEMANAS ATRÁS

INT. DEPTO ESTEBAN – DORMITORIO – NOCHE.

Esteban y Cristina, desnudos y bajo las sábanas, están besándose con mucha pasión. Cristina baja por el cuerpo de Esteban y éste exhala un gemido cuando la esposa de Juan Ignacio le hace una evidente felación. Cuando ella termina, se pone encima de Esteban y se mueve de arriba hacia abajo. Esteban exhala otro gemido y comienza a tocar a Cristina, y le toca sus pechos. Ambos disfrutan el momento.

FIN FLASHBACK

Esteban exhala un suspiro tras haber recordado aquella noche.

-          ¿Qué hiciste, Esteban de la Cruz? – se pregunta Esteban para sus adentros. – Ella es una mujer casada, lo sigue siendo por ley. No te puedes enamorar de ella.

Esteban se pasa la mano por la cara.

INT. CLÍNICA ALEMANA – LABORATORIO – TARDE.

Mónica está recibiendo por parte de la enfermera los exámenes de ADN que le hizo a Felipe. Incluso están los que se hicieron con las muestras de ADN de Juan Ignacio.

-          Aquí están los exámenes de ADN del joven Felipe Matías Cabrera Valdemar junto al suyo, señorita Rodríguez – dice la enfermera.

-          Muchas gracias – dice señorita.

-          Incluso están listos los que se hicieron con las muestras del señor Juan Ignacio Montes Errázuriz.

Mónica recibe los exámenes y los abre. Cuando ve el examen de ADN donde comparan sus muestras con las de Felipe, ella queda sorprendida. También queda sorprendida al ver la comparación del ADN del joven Cabrera junto al empresario Montes. Mónica queda trémula al saber los resultados.

CORTE Y CORTE CON…
EXT. CLÍNICA ALEMANA E INT. ARAUCALAT – ENTRADA CLÍNICA Y OFICINA JUAN IGNACIO – TARDE.

Mónica llama a Juan Ignacio por el celular. Juan Ignacio entra a su oficina luego de culminar una reunión cuando le suena el celular y él lo contesta.

-          ¿Aló, Mónica? ¿Qué pasa? – pregunta Juan Ignacio.

-          Tengo los resultados de los exámenes – dice Mónica.

-          ¿Y? ¿Qué dicen?

Mónica no puede evitar llorar luego de saber los resultados.

-          ¿Qué? ¿Qué pasa, Mónica? – pregunta Juan Ignacio.

Mónica sigue sin responder ante el llanto.

-          Mónica… no me digas que él no… – Juan Ignacio sospecha lo peor.

-          Sí es. Felipe es nuestro hijo – interrumpe Mónica, emocionada.

Juan Ignacio queda estupefacto con los resultados, pero a la vez queda muy contento de saberlos.

CONTINUARÁ...

  • Me encanta 1
Link to post
Share on other sites
  • Replies 1
  • Created
  • Last Reply

Top Posters In This Topic

Popular Days

Top Posters In This Topic

Popular Posts

Idea original: Aníbal!Guion: Aníbal!Gasparin26 EXT. CASA FERNÁNDEZ – FRONTIS – DÍA. La expresión en el rostro de Mónica (Marlene Favela) ante la petición de su hijo biológico, Felipe (F

👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Otro capitulo magistral y mágico mi querido Aníbal. Otra muestra más de tu enorme talento!! 

Join the conversation

You can post now and register later. If you have an account, sign in now to post with your account.

Guest
Reply to this topic...

×   Pasted as rich text.   Paste as plain text instead

  Only 75 emoji are allowed.

×   Your link has been automatically embedded.   Display as a link instead

×   Your previous content has been restored.   Clear editor

×   You cannot paste images directly. Upload or insert images from URL.

  • Recently Browsing   0 members

    No registered users viewing this page.

×
×
  • Create New...