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CAPÍTULO 31 | "Es nuestro hijo"


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EXT. CASA FERNÁNDEZ – FRONTIS – NOCHE.

Ya oscureció totalmente, siendo las 6 de la noche, como es habitual en invierno. Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen) toca el timbre de la casa donde reside Mónica. Al no haber respuesta, vuelve a insistir. En eso, Mónica (Marlene Favela) abre la puerta. Luce como si hubiese llorado toda una tarde.

-          Juan Ignacio, ¿qué haces aquí? – pregunta Mónica.

-          Mónica, tengo algo muy importante que hablar contigo – Juan Ignacio pronto se fija que Mónica tiene irritada la piel alrededor de sus ojos, como si hubiese llorado. – ¿Estuviste llorando?

-          No – miente Mónica. – No, una… alergia que hizo que mis ojos lagrimearan, pero ya se me pasó. ¿Qué es eso que me tenías que decir?

-          Ya sé, Mónica… ya sé quién es nuestro hijo – la ilusión en Juan Ignacio es grande. – Y yo sé que tú ya lo sabes.

Mónica queda sorprendida.

-          ¿Y tú cómo lo sabes? – pregunta Mónica.

-          Da lo mismo. El punto es que… tú y yo ya sabemos quién es nuestro hijo… al fin – Juan Ignacio está muy ilusionado.

Mónica está muy seria.

-          ¿No te pone contenta? – pregunta Juan Ignacio. – Ya sé, es por esto que estuviste llorando. No te atrevas a mentirme.

-          ¿Y cómo quieres que esté, Juan Ignacio? Él se comportó muy frío conmigo cuando su mamá le dijo quién era su madre biológica. Creo que nuestro hijo me odia, Juan Ignacio.

-          No, no te odia. Te voy a decir algo: nuestro hijo está en mi casa.

-          ¿Qué? – Mónica se sorprende mucho.

-          Se vino a quedar con Gabriel… estaba muy triste por todo esto. Fue así como me enteré que él es nuestro hijo porque le contó todo a Gabriel.

-          ¿Y cómo sabes que él no me odia?

-          Él le dijo a Gabriel que solo necesitaba procesar esto y que un examen de ADN lo confirme. De ahí quería saber cómo fue que lo abandonaste… o en tu caso, cómo fue que lo perdiste.

Mónica lanza una risa de felicidad.

-          ¿Te das cuenta, Mónica? Todo este tiempo tuvimos a nuestro hijo frente a nuestras narices y no nos dimos cuenta – declara Juan Ignacio.

Juan Ignacio se acerca a Mónica.

-          Él es nuestro hijo – dice Mónica.

-          Sí… nuestro hijo – dice Juan Ignacio.

Juan Ignacio se acerca a Mónica y le da un beso en los labios. Mónica se deja llevar por el momento.

INT. INSTITUTO “DIOS Y FAMILIA” – ENTRADA – NOCHE.

Milagros (Victoria Ruffo) y Lourdes (Maite Perroni) vuelven a llegar al pasillo de entrada junto a María Laura (Elisa Zulueta).

-          Qué lata que se nos terminara el cafecito, pero al menos les expliqué cómo funciona todo esto – declara María Laura.

-          Sí, todo quedó claro. Pero el café quedará para otra ocasión – dice Milagros.

-          Por cierto, ¿qué religión son, hermanas? – pregunta María Laura.

-          Católicas – dice Lourdes.

-          Qué lástima. Me convertí al evangelismo, pero al menos compartimos la misma visión y… – alcanza a decir María Laura.

Pero pronto se interrumpe por los ruidos que hay en la oficina.

-          ¿Qué estará pasando en la oficina? – pregunta María Laura.

Milagros y Lourdes se miran, pero pronto se hacen las desentendidas. Justo en ese momento, sale Gerardo (Alfonso Herrera) seguido por Claudio (César Sepúlveda).

-          ¡Tranquilo, Claudio… yo solo…! – dice Gerardo, agitado y nervioso.

-          ¡Jaime, cuando la tentación existe, existe y no hay que resistirse. De verdad me pareces muy gua… – Claudio estaba muy excitado al decir esto, pronto se da cuenta de la presencia de su esposa y se aclara la garganta, haciéndose el loco. – María Laura, ¿cómo… estuvo el café?

-          Claudio, pero ¿qué…? – pregunta extrañada María Laura.

Justo en ese momento, bajan corriendo las escaleras Luis Fernando (Alejandro Speitzer) y Carlos Manuel (Benny Emmanuel), pero detienen sus pasos cuando ven al grupo reunido.

-          ¡Luis Fernando! Pero… ¿Qué significa esto? – pregunta Claudio, molesto.

Milagros, Lourdes, Gerardo, Luis Fernando y Carlos Manuel intercambian miradas.

-          ¡Ahora entiendo todo! – María Laura se oye muy molesta – ¡Ustedes planearon todo para sacar a Luis Fernando de aquí!

Milagros pronto mira a Lourdes y Gerardo para que improvisen algo para detener a María Laura y Claudio.

-          ¿Cómo se les ocurre tentar a mi marido solo para sacar a ese pervertido? – María Laura señala a Luis Fernando, muy molesta. – ¡Pero esto no se va a quedar así!

-          No, para nada, ustedes van a pagar con el infierno lo que… – Claudio también está muy molesto.

Pero Gerardo y Lourdes se adelantan en interrumpirlos. Gerardo interrumpe a Claudio con un beso en la boca y llevándolo contra una pared. Lo mismo hace Lourdes con María Laura. Ambos directores del instituto abren ampliamente los ojos. Milagros hace una seña para que Luis Fernando y Carlos Manuel salgan de ahí lo más pronto posible. Cuando se alejan lo suficiente, Gerardo y Lourdes se apartan de los esposos supuestamente “ex homosexuales” y luego siguen a Milagros, saliendo del instituto. Claudio y María Laura se miran, agitados.

EXT. INSTITUTO “DIOS Y FAMILIA” – I/E AUTOMÓVIL – NOCHE.

En el auto, espera Eduardo (Fernando Colunga). En su auto, entra Gerardo junto a Luis Fernando y Carlos Manuel. Mientras, Lourdes y Milagros entran al auto de ella. Rápidamente ambos arrancan sus autos y se van del instituto. En el auto de Eduardo, Luis Fernando y Carlos Manuel se abrazan con mucho cariño.

-          Gracias, mi caramelito de canela – dice Luis Fernando. – No podía soportar más estar en ese lugar.

-          Y yo no podía soportar estar ni un segundo más sin ti – responde Carlos Manuel.

Luis Fernando y Carlos Manuel se dan un beso tierno.

-          ¡Oigan, oigan! ¡Aquí no, que estoy tratando de sacarme el recuerdo de ese beso con ese charlatán! – reclama Gerardo, limpiándose la boca.

-          ¿Qué? – exclama Eduardo, extrañado.

Luis Fernando y Carlos Manuel lanzan una carcajada. Eduardo también ríe. Gerardo está molesto al no encontrar gracioso lo sucedido en el instituto, pero pronto también se pone a reír, mientras Eduardo conduce el automóvil.

INT. CASA FERNÁNDEZ – DORMITORIO MÓNICA – NOCHE.

Mónica y Juan Ignacio lanzan algunos gemidos y desnudos bajo las sábanas de la cama, lanzan algunos gemidos, en pleno acto sexual y luego se dejan caer sobre sus lados de la cama.

-          De verdad valió la pena todo esto – dice Juan Ignacio.

-          Yo no podía seguir negándome – dice Mónica. – Yo jamás dejé de amarte, Juan Ignacio.

Mónica y Juan Ignacio se besan.

-          ¿Y tu hijo no sabe que estás aquí? – pregunta Mónica.

-          No, está muy entretenido hablando con su amigo – dice Juan Ignacio.

-          Dirás su hermano – pregunta Mónica.

-          No, Mónica. No son hermanos.

-          ¿Cómo que no? Gabriel y Felipe son hijos tuyos.

-          Felipe lo será… Gabriel no… al menos, no biológicamente.

Mónica se sorprende.

-          Hace mucho tiempo, un tipo violó a Cristina y en parte por eso me vi obligado a casarme con ella – revela Juan Ignacio.

-          ¿En serio? – Mónica se sorprende ante esta revelación.

-          Sí. Así que Gabriel no es mi hijo, al menos biológicamente, porque legalmente lo es. Le di mi apellido. Además, lo amo como si fuera de verdad de mi sangre.

-          Bien sabes que un padre no es el que engendra, sino el que cría. Y no importa quien sea su padre, Gabriel siempre te considerará como tal. Aunque hubiese sido lindo que ambos sean hermanos.

-          Es verdad. Son muy buenos amigos. Se quieren mucho.

Mónica y Juan Ignacio quedan en silencio. Repentinamente, alguien abre la puerta.

-          Mónica, adivina a quien trajimos de… - dice Milagros, cuando pilla encamados a Juan Ignacio con Mónica y exclama.  

Mónica y Juan Ignacio, paralizados, no saben qué explicación dar.

EXT. CUESTA LAS RAÍCES – TARDE.

2 horas después. Adrián (Aarón Díaz) llega en su auto. Él se baja del vehículo y comienza a buscar el auto de Norma.

-          ¿Señora Norma? ¿Está usted por aquí? – pregunta Adrián.

Adrián sigue buscando a Norma.

-          ¿Señora Norma? – sigue preguntando Adrián.

En un momento deja de buscar. Pronto ve algo que lo impacta: es Yadira (Angelique Boyer), quien está en el suelo, inmóvil.

-          ¡Yadira! – exclama Adrián.

Adrián corre hacia ella. Y comienza a moverla para despertarla.

-          ¡Yadira! ¿Por qué estás aquí? ¡Despierta! – Adrián, agitado, sigue sacudiéndola.

No hay respuesta. Adrián llega a zamarrearla.

-          ¡Despierta, Yadira! – Adrián se comienza a angustiar.

Adrián pone dos dedos sobre el cuello de Yadira para ver si tiene pulso, pero no hay resultado. También revisa su respiración y escucha su pecho. Con esto, ha confirmado su temor: Yadira está muerta. Adrián comienza a llorar desgarradoramente.

-          ¡Yadira! Mi chamaquita – dice Adrián, entre lágrimas.

Él pronto toma el cuerpo de Yadira y comienza a acariciar el rostro de quien fue su novia por mucho tiempo. Adrián besa sus labios y sigue llorando amargamente.

-          Todo esto es por mi culpa. Si no fuera tan ambicioso ni hubiese robado del restobar – Adrián llora mucho la muerte de Yadira.

Repentinamente, llegan policías y con sus armas apuntan hacia Adrián.

-          ¡Alto ahí! – dice el comisario a cargo.

Adrián se levanta.

-          Oficiales, qué bueno que están aquí. Yo… la encontré aquí y… – comienza a decir Adrián.

-          ¡Silencio! Adrián de Jesús Hidalgo Ramos, queda usted detenido por el delito de homicidio calificado en contra de Yadira Guadalupe del Carmen Valencia Ponce de León – dice el comisario.

-          ¡Chuta el nombre pa’ largo! – dice otro de los detectives.

-          ¿Qué? – exclama Adrián.

Adrián es separado de su exnovia.

-          Pero ustedes no entienden. ¡Yo soy inocente! ¡No la maté! Fue mi novia, yo la amaba – dice Adrián.

-          ¡Cállate y camina, weón! – dice uno de los detectives.

-          Tiene derecho a guardar silencio. Todo lo que día puede ser usado en su contra.

Adrián no entiende qué pasa. Mientras, desde un lugar más alto y algo alejado, Norma está mirando esto con sus prismáticos, con mucha satisfacción mientras se toma un café con un vaso de plumavit.

-          Ay, Adriancito. Firmaste tu sentencia luego de irte de lengua con mi nieto – dice Norma. – Lástima, hiciste un muy buen trabajo como mi cómplice.

Norma esboza una sonrisa de satisfacción en su rostro.

INT. CASA FERNÁNDEZ – DORMITORIO MÓNICA – NOCHE.

Juan Ignacio ya se fue. Mónica, ya vestida y sentada sobre su cama, está con Milagros, quien espera una explicación.

-          ¿Qué pasó, Mónica? Yo pensaba que no querías nada con Juan Ignacio – dice Milagros.

Mónica suspira.

-          Es que todo lo que pasó hoy… nos llevó a este punto – declara Mónica.

-          ¿Me vas a explicar qué pasó? ¿Por qué estuviste llorando? – pregunta Milagros.

Mónica vuelve a suspirar.

-          Esta tarde, fui a ver a Lucía a su oficina, en el estudio jurídico donde trabaja – empieza a relatar Mónica.

-          ¿Y qué fuiste a hacer allá?

-          Algo me decía que ella ya sabía que su hijo, Felipe, es el hijo que me quitaron hace 17 años, por lo que la fui a enfrentar y decirle que le dijera toda la verdad.

-          ¿Y qué sucedió? ¿Qué te dijo?

-          Por supuesto que lo negó, pero cuando yo le exigí, el muchacho escuchó todo.

Milagros queda sorprendida.

-          ¿Y qué pasó? – Milagros quiere saber.

-          Ella por supuesto se andaba con rodeos para tratar de evadir el tema, y se lo llevó a conversar, pero yo escuché todo lo que le decía. Felipe parecía querer saber desde hace tiempo quiénes eran sus verdaderos padres. Ella le confirmó que sí soy su madre verdadera, pero él… cuando me vio después de eso, no dijo nada y pareció ignorarme.

-          Pobre. Debió haber sido muy difícil para él saberlo.

-          Pero eso no es todo. Juan Ignacio vino a decirme que Felipe fue a su casa para quedarse a dormir con Gabriel y que él aún está procesando todo lo que sucedió…

-          O sea, que Juan Ignacio…

-          Sí. Los oyó hablar y se enteró que él es nuestro hijo. ¿Te das cuenta, Milagros? Por fin mi búsqueda ha llegado a su fin.

-          Me alegro mucho, mi niña.

-          Claro que en cuanto podamos, tendremos que hacernos el examen de ADN para confirmar.

-          Sí, pero estoy muy contenta por ti.

Milagros y Mónica se sonríen.

-          Y dime, ¿qué estabas haciendo esta tarde luego de que llegaste de trabajar? – pregunta Mónica.

-          Bueno, estuve en ese instituto en el que pusieron a Luis Fernando – dice Milagros. – Con Carlos Manuel, Lourdes, Gerardo y Eduardo, teníamos un plan para sacarlo de ahí. Te perdiste todo lo que pasó ahí.

-          En serio, ¿y qué pasó?

-          Todo fue una locura, pero lo importante es que Luis Fernando y Carlos Manuel ya están bien. Ahora mismo se están instalando en la habitación de Carlos Manuel, porque no quieren cruzarse con Minerva.

-          Me alegro tanto. Solo espero que todo vaya bien con ellos y no haya más cosas que impidan que ellos sigan estando juntos.

Mónica y Milagros se sienten felices.

INT. DEPTO DANIEL – LIVING – NOCHE.

Ricardo entra al departamento de Daniel, con unas bolsas con comida china.

-          ¿Daniel? Traje comida china para que comamos – dice Ricardo.

Ricardo se percata de que Daniel está en el baño, duchándose, al oírse el calefont.

-          Bueno, Dani, las dejo encima del comedor. Voy a poner la mesa – dice Ricardo.

Ricardo efectivamente, deja la comida sobre la mesa. Repentinamente, siente ganas de entrar al baño para ver a Daniel.

INT. DEPTO DANIEL – BAÑO – NOCHE.

En el baño adjunto a su pieza, Daniel se baña. El agua caliente de la ducha recorre su desnudo cuerpo, mientras Ricardo entra, al estar la puerta abierta. Ricardo mira el borroso cuerpo desnudo de Daniel por la mampara de la ducha. Se muerde los labios, completamente excitado. Repentinamente, se le ocurre quitarse toda la ropa, quedando completamente desnudo. Entra poco a poco a la ducha donde está Daniel, abriendo despacio la mampara. Daniel solo mira hacia abajo, mientras se relaja con el agua caliente cuando, repentinamente, siente un cuerpo que lo abraza por detrás. Daniel se asusta un poco, pero pronto se voltea a ver a Ricardo.

-          ¿Ricardo, ¿qué estai haciendo aquí? – pregunta Daniel.

-          Perdona, Daniel, pero no me aguanté más – dice Ricardo. – Te echaba tanto de menos… echaba de menos tu presencia, tu cuerpo… tus besos.

Daniel y Ricardo se besan apasionadamente bajo la ducha. Muy excitados, exhalan algunos gemidos mientras se besan, con sus cuerpos desnudos pegados el uno al otro. Ricardo besa a Daniel bajando por todo su cuerpo, hasta que Daniel exhala un gemido ante el sexo oral que le hace Ricardo.

CORTE DIRECTO A…

INT. DEPTO DANIEL – DORMITORIO – NOCHE.

Daniel y Ricardo se dejan caer sobre la cama, aún desnudos, besándose apasionadamente.

-          Espera, Daniel, antes de seguir… te quería preguntar algo – dice Ricardo, entre respiraciones agitadas.

-          ¿Qué cosa? – pregunta Daniel.

-          ¿Querís pololear conmigo?

Daniel se sorprende ante la petición de Ricardo.

-          Perdón, yo sé que no te lo debería preguntar así, mientras estamos así, pero… – dice Ricardo.

-          Sí. Obvio – dice Daniel. – Obvio que quiero.

Ricardo y Daniel se ponen muy contentos y se disponen a seguir haciendo el amor. En un momento, Daniel saca un preservativo de su velador y pone boca abajo a Ricardo. Luego de que Daniel se pone el preservativo, comienza a penetrar a Ricardo, quien comienza a exhalar un gemido.

-          Me encanta… sigue así – dice Ricardo.

Daniel prosigue con sus movimientos pélvicos. Ambos gimen en este acto sexual. Luego de un momento, Daniel se saca su preservativo. Ricardo se pone boca arriba y ambos comienzan a masturbarse. Justo en el momento en que acaban, Daniel cae sobre Ricardo, apoyando su cabeza sobre su pecho.

CORTE Y CORTE CON…

INT. CASA FERNÁNDEZ – DORMITORIO CARLOS MANUEL – NOCHE.

Carlos Manuel y Luis Fernando, están en la cama, desnudos, besándose apasionadamente.

-          De verdad te eché tanto de menos – dice Carlos Manuel.

-          Yo también – dice Luis Fernando. – Yo sé que no fuiste capaz de engañarme.

-          Entonces, ¿por qué te metiste en ese…?

-          No hables – Luis Fernando le tapa la boca con la mano a Carlos Manuel. – Y sigamos disfrutando este momento.

Carlos Manuel y Luis Fernando se siguen besando con mucha pasión.

-          Solo una cosa más – dice Carlos Manuel.

-          ¿Qué pasa? ¿Ya no te gusta como lo hacemos? – pregunta Luis Fernando.

-          No, es que… quería preguntarte si… quieres ser oficialmente mi novio.

Luis Fernando se sorprende con esto.

-          No tienes que responderme ahora, pero… – Carlos Manuel declara.

-          Sí, por supuesto que sí – responde Luis Fernando.

Luis Fernando y Carlos Manuel prosiguen con su acto sexual. Luis Fernando baja por el cuerpo de Carlos Manuel y le hace sexo oral, haciendo que Carlos Manuel exhale un gran gemido. Carlos Manuel luego se coloca un preservativo y comienza a penetrar a Luis Fernando, quien comienza a gemir. En un momento, se invierten los roles, con Luis Fernando ahora penetrando a Carlos Manuel. Cuando se detienen, comienzan a masturbarse y con un gemido, al acabar, quedan rendidos el uno al lado del otro y se besan tiernamente.

INT. CASA OSORIO – LIVING – NOCHE.

Bartolomé (Jaime Vadell) entra al living. Ve sus lentes de lectura sobre la mesa de centro. Repentinamente se sobresalta cuando ve a Eliana (Gloria Münchmeyer) sentada en un sillón.

-          Hola, Bartolomé. Justo al hombre que quería ver – dice Eliana, irónica.

-          Eliana, ¿qué estás haciendo aquí? – pregunta Bartolomé, extrañado. – ¿Cómo entraste?

Eliana se levanta del sillón con las manos en su espalda, como ocultando algo.

-          ¿Acaso se te olvida que yo viví en esta, que era MI casa, antes de que tú llegaras y lo arruinaras todo? – Eliana dice esto con mucha malicia.

-          Eliana, ya te lo he dicho muchas veces, fuiste tú la que arruinó las cosas, no yo – Bartolomé parece asustado, pero lo disimula.

-          ¿Tienes miedo, verdad, Bartolomé? – Eliana se da cuenta del miedo que muestra su aún marido.

-          ¿Miedo? ¿De qué… voy a tener miedo, mujer? ¿Tú crees que… voy a tener miedo ahora? – titubea Bartolomé.

-          Pues deberías.

Eliana saca las manos de su espalda, revelando un revólver.

-          ¡Eliana! ¿De dónde sacaste ese revólver? – pregunta Bartolomé, asustado.

-          ¿Tú creíste que me iba a quedar sin nada y que te ibas a quedar tan tranquilo, ah? – amenaza Eliana con un revólver en sus manos.

-          Eliana, por favor, baja esa arma antes de que cometas una locura – Bartolomé se ve cada vez más asustado.

-          Yo vivía tranquila en esta casa, con mi hijo, con mi nuera a la que quiero mucho, recibía la visita de mis nietos y mi bisnieto hasta que apareciste tú. ¡Ésta era mi vida antes de que tú llegaras!

Bartolomé se ve muy asustado.

-          Y más encima, hoy fuiste a la casa de mi pareja para importunarme y darme ese beso que hizo que Anselmo me echara a la calle – una dolida Eliana se ve cada vez más amenazante con su arma.

-          Eliana, yo no quería arruinar tu relación, en serio – Bartolomé sigue luciendo asustado.

-          ¿Y por qué me diste ese beso, entonces, ah? ¡Viejo de mierda!

-          Eliana, por favor, yo no quería provocar eso. Tú sabes que… yo todavía siento algo por ti. Por favor…

-          ¿Tanto como para haberme engañado con esa bataclana? No seas hipócrita, Bartolomé. Fue por eso que le mentí a mi hijo. Aún no te perdono que lo hayas hecho, ni mucho menos te voy a perdonar que mi hijo ya ni siquiera me hable o me llame por teléfono.

-          Eliana, por favor…

-          “Por favor”. Lo mismo te dije yo cuando te pedí que no le dijeras nada a nuestro hijo… no me acuerdo si te lo dije, pero insististe en que se lo dijera, amenazándome con decírselo tú.

Bartolomé se ve muy asustado.

-          Nunca debiste volver, Bartolomé… ¡Nunca! – dice Eliana, firme.

Bartolomé, muy asustado, piensa que encontrará la muerte a manos de su aún esposa. Eliana, decidida, aprieta el gatillo, pero… ¡no está cargada! A Bartolomé se le pasa el susto, pero queda aún tiritón. Repentinamente, comienza a sentir un dolor en el pecho y comienza a reducirse hasta el suelo. Producto de toda la emoción, le ha empezado un infarto. Eliana no hace nada, solo atina a irse de la casa. En eso, Bernardo entra a su casa, pero se sorprende a ver a su madre.

-          Mamá, ¿qué hace aquí? – pregunta Bernardo.

Eliana no dice nada. Bernardo se percata de los quejidos que da su padre y entra rápidamente a verlo.

-          ¡Papá! ¿Qué le pasa? – pregunta Bernardo, preocupado.

Bernardo se acerca rápidamente a su padre para ayudarlo. Ve a su madre, quien solo mira, sin hacer nada.

-          ¿Qué le hizo, mamá? ¡Responda! – Bernardo se muestra alterado.

Eliana solo mira, asustada, temiendo que su hijo la culpe. Bernardo solo atina a desabotonarle a su padre la camisa que trae debajo de su chaleco.

INT. DEPTO DANIEL – DORMITORIO – NOCHE.

Daniel y Ricardo, aún desnudos, pero bajo las sábanas y frazadas de la cama, están descansando. Daniel tiene su cabeza apoyada sobre el marcado pecho de Ricardo, mientras ambos regalonean, con Ricardo acariciando la cabeza de su ahora novio.

-          De verdad esperaba este momento – dice Daniel. – En serio, jamás pensé que de un momento a otro me pidierai pololeo.

-          Tenía que hacerlo, mi amor… tú eres el hombre de mi vida – dice Ricardo.

Daniel besa a Ricardo en los labios, tiernamente. Luego, vuelve a apoyar su cabeza sobre el pecho de Ricardo. Daniel suspira, como recordando algo con nostalgia.

-          ¿Qué pasa, mi amor? – pregunta Ricardo.

-          Es que… todo esto que pasó con José Miguel… igual me apena un poco – dice Daniel.

-          Olvídate de ese weón. Te secuestró, casi nos mata a todos. Era un psicópata.

-          Sí sé. Lo que pasa es que… yo nunca pensé que él terminaría así. Yo sé que él me hizo todo eso, provocó el accidente, casi mata a su propio hijo, casi nos mata a nosotros, pero mal que mal fue mi pareja y… eso igual me apenó. No sé… es que… él no merecía tener un final así. Por último, que pagara con cárcel, pero no que muriera. Fue demasiado traumante, todavía no me puedo sacar esa imagen de la cabeza.

-          En realidad nadie merece terminar así. Pero ya, olvidémonos de José Miguel y de lo que pasó. Lo que más importa es que ahora estamos juntos.

-          Sí, juntos por y para siempre.

Daniel vuelve a besar tiernamente a Ricardo.

-          La Amanda no se ha comunicado contigo, ¿cierto? – pregunta Daniel.

-          No… y no quiero saber más de ella. Después de sabe que fue cómplice de José Miguel, que ella llamó al Matías… o Sebastián, ese que se metió conmigo. De verdad tampoco pensé que fuera capaz de hacer todo eso – dice Ricardo.

-          Al final nunca sabremos quién de nuestros ex o pantallas estaba peinando más la muñeca.

-          Sí, pero yo ya no quiero pensar más en nada de eso. Olvidémonos de Amanda, de José Miguel, de todos los que estuvieron ahí. Como ya te dije, lo más importante de todo es que estamos juntos, que ahora eres mi novio y nada nos va a separar ahora.

-          Sí, mi ojitos de piscina.

-          ¿Vamos a comer la comida china que traje? Sino, se nos va a enfriar.

Ricardo se dispone a levantarse, pero Daniel lo retiene en la cama y lo besa apasionadamente y se pone encima de él y ambos están muy excitados, como si estuvieran empezando nuevamente a hacer el amor.

INT. CASA FERNÁNDEZ – ENTRADA – NOCHE.

Alguien toca a la puerta muy agresivamente. Milagros abre. Es Minerva (Itatí Cantoral), quien entra muy de improviso.

-          ¿Dónde está? ¿Dónde está? – pregunta Minerva, alzando la voz.

-          ¡Minerva! ¿Qué se te ofrece? – pregunta Milagros.

-          No te hagas la tonta. Yo sé que está aquí. ¿Dónde está el imbécil de mi hijo?

-          No creo que esa sea forma de hablarle así a Gerardo.

-          ¡Tú sabes que no me refiero a él, pinche golfa! ¿Dónde tienes a Luis Fernando?

Lourdes y Mónica bajan de ahí.

-          ¿Qué son todos estos gritos? – pregunta Lourdes.

-          Ustedes están en esto, ¿cierto? Están coludidas – dice Minerva.

-          A ver, Minerva. Cálmate un momento – dice Mónica. – Cálmate y dinos en qué te podemos ayudar.

-          No se hagan las mensas ustedes también. Yo sé muy bien que ustedes armaron un plan junto a Gerardo y esta ilegítima – con esto último se refiere a Lourdes – para sacar a Luis Fernando del instituto. Él estaba muy bien ahí. Díganme dónde está o llamaré a la policía para que las lleven detenidas por secuestro.

-          Yo no he secuestrado a Luis Fernando. Es mi hermano, tengo derecho a verlo – dice Lourdes.

-          ¿Dónde está Luis Fernando? Es la última advertencia – grita Minerva.

En eso, bajan Luis Fernando junto a Carlos Manuel de la mano, ambos usando únicamente bóxers y una camiseta manga corta.

-          ¿Qué pasa? ¿Quién grita así? – pregunta Luis Fernando.

Minerva abre sus ojos bien grandes ante el asombro de ver a su hijo de la mano con el muchacho del cual intentó separar.

-          ¿Qué es esto? Seguramente tú armaste todo esto para sacar a mi hijo de ahí, ¡puto pervertido hijo de Satanás! – Minerva, muy alterada, lanza esta descalificación hacia Carlos Manuel.

-          A ver, señora. Ya es hora de que acepte que su hijo y yo nos amamos. Y ahora somos novios oficialmente, le guste a usted o no – dice Carlos Manuel.

-          ¡No te atrevas a hablarme así, pendejo hijo de puta! – Minerva está a punto de golpear severamente a Luis Fernando.

-          ¡Se acabó, mamá! – Luis Fernando le retiene la mano a su madre. – ¡Ya no nos vas a descalificar nunca más! Lo que dice Carlos Manuel es cierto. Nos amamos, ahora somos novios y no puedes hacer nada para evitarlo.

-          Pero, hijo, yo pensé que por fin habías recapacitado, que por fin estabas decidido a abandonar lo que va en contra de la naturaleza – Minerva está muy sorprendida por las palabras de su hijo.

-          No, mamá. Yo nunca quise entrar a esa institución y tú lo sabes – Luis Fernando dice, desafiante.

-          Pero… tú… me dijiste…

-          Yo sé que fuiste, tú mamá. Fuiste tú quien contrató a ese gay para que besara a Carlos Manuel, solo para que me decepcionara y me metiera en ese instituto.

Minerva queda sorprendida.

-          No sé de qué estás hablando, hijo – Minerva se hace la desentendida.

-          Lo sé perfectamente, mamá – dice Luis Fernando. – Yo te oí.

FLASHBACK – 2 SEMANAS ATRÁS

INT. CASA RODRÍGUEZ – DORMITORIO MINERVA – TARDE.

Minerva está conversando en su celular con los directores del instituto “Dios y Familia”.

-          Ya le entregué su folleto a mi hijo – dice Minerva. – Hice todo lo que pude para convencerlo, incluso contraté a uno de esos raritos de esas discotecas del demonio para que besara a su amigo. Parecía muy dolido, pero no se preocupen. Mi hijo no tardará en decirme que sí a internarse con ustedes.

Minerva no se percata de que Luis Fernando está oyendo esto. Luis Fernando tiene la piel alrededor de los ojos irritada, tras haber llorado por la supuesta infidelidad de Carlos Manuel.

-          Cuando me entregaste ese folleto, comencé a sospechar porque me parecía extraño que me lo pasaras de un momento a otro, como si supieras la respuesta inmediata – dice Luis Fernando en off. – Fue ahí cuando te oí hablando con esos sujetos.

FIN FLASHBACK

-          No me metí a ese instituto porque quería sanarme. Me metí porque quería comprobar la charlatanería que hay dentro de ellos, ya que desde que vivíamos en México me insististe en que me metiera a uno – revela Luis Fernando. – Solo vi que había gente que sufría por dentro. No estaba interesado en sanarme. Solo lo hice para que me dejaras en paz y para comprobar que esos tipos son unos hipócritas y charlatanes.

Minerva queda sorprendida por todo lo que revela su hijo menor.

-          Esperaba el día en que Carlos Manuel o mi papá o mis hermanos vinieran a rescatarme y así lo hicieron, porque ellos me aman de verdad, no como tú. Incluso la señora Milagros fue, que para mí es como una madre, a diferencia de ti – dice Luis Fernando. – Tú solo has sido muy manipuladora conmigo.

Minerva, ofendida, le da una fuerte cachetada a Luis Fernando.

-          ¡No te atrevas a hablarme así, mocoso del demonio! – dice Minerva, alterada. – Y sí, yo lo hice. Yo contraté a ese marica para que besara a este otro para que te metieras a ese instituto y te sanaras de esa maldita enfermedad. ¡Lo hice y lo volvería a hacer mil veces si fuera necesario!

Luis Fernando solo mira con ira a su madre.

-          Pero vas a volver ahora mismo a ese instituto, aunque tenga que llevarte a la fuerza – dice Minerva, agarrando del brazo a Luis Fernando.

-          ¡No, mamá! ¡Yo no me voy ni a rastras! – dice Luis Fernando, desafiante.

-          ¡No me discutas, mocoso del demonio! ¡Tú te vienes conmigo!

Milagros interviene, agarrando del brazo a Minerva.

-          ¡No te atrevas a tocarlo, bruja del demonio! – Milagros le dice, desafiante.

Minerva, sintiéndose pasada a llevar, le da una fuerte cachetada a Milagros. Ésta le devuelve la cachetada, volándole la cara. Minerva comienza a mechonear y forcejear con Milagros, quien también hace lo mismo, quedando ambas peleando en el suelo. Mónica y Milagros intervienen, separando a Minerva y Milagros, respectivamente, poniéndolas de pie. Minerva se suelta del brazo de Mónica.

-          ¡Me las van a pagar! ¡Todos ustedes me las van a pagar por haberme desafiado a mí y al Señor! – Minerva muestra una expresión de enloquecida y se dirige a los atractivos jóvenes mexicanos. – Sobre todo ustedes, engendros de Satanás. ¡Me las pagarán!

Minerva se va, enfurecida. Luis Fernando y Carlos Manuel se quedan abrazados. Milagros se acerca al primero, dándole apoyo sobándole su espalda.

INT. “AMOR A LA MEXICANA” – BARRA – NOCHE.

Gerardo está preparando todo para abrir el restobar, siendo ya la hora de apertura.

-          Ésta es la segunda vez que Yadira no se presenta a tiempo, ni tampoco Adrián – declara Gerardo. – ¿Les habrá pasado algo? ¿Qué sabes tú, Romina?

-          No sé. Yadira a mí por lo menos no me ha dicho nada – dice una de las garzonas.

-          Lo siento, pero creo que tendré que comunicarme con ellos para decirles que estám despedida. No puede ser que lleguen dos veces atrasados.

Gerardo toma su celular e intenta comunicarse con Yadira. El celular da el tono de marcando la llamada, pero no hay respuesta.

-          ¿Qué le sucederá a esta chica? – se pregunta Gerardo. – Ni siquiera me responde. Intentaré con Adrián.

Gerardo marca en su celular el número de Adrián. Mismo resultado: tono de llamada, pero sin respuesta.

-          ¡Con un demonio! ¿Qué les pasa a estos dos? ¿Se habrán puesto de acuerdo o se estarán acostando juntos justo cuando deben venir a trabajar? – dice Gerardo.

Gerardo comienza a preocuparse. En eso, llegan unos agentes de la PDI, entre ellos el Comisario Castillo (Fernando Olivares).

-          Disculpe. ¿Es usted el gerente de este lugar, el señor Gerardo Samuel Rodríguez Acevedo? – pregunta el comisario Castillo.

-          Sí, soy yo, ¿qué sucede? – pregunta Gerardo.

-          Necesitamos hacerle unas cuantas preguntas sobre dos de sus empleados.

-          ¿Sobre quiénes?

-          La señorita Yadira Guadalupe del Carmen Valencia Ponce del León y el señor Adrián de Jesús Hidalgo Ramos.

-          ¿Qué pasó con ellos?

-          Ambos fueron encontrados en la Cuesta Las Raíces, que queda en la zona cordillerana de esta región. ¿Conoce usted ese lugar?

-          Sí, conozco fui allá una vez con mi padre de vacaciones. ¿Por qué?

-          Lamentamos decirle esto, señor Rodríguez, pero la señorita Valencia está muerta.

-          ¿Qué? – Gerardo, impactado no puede creer la noticia.

-          Y no solo eso. Recibimos una denuncia de que el señor Hidalgo fue quien la asesinó.

Gerardo toma una silla de la barra y se sienta, tratando de procesar esta shockeante información.

-          ¿Está bien, señor? – pregunta el comisario.

-          ¿Yadira muerta? ¿Adrián un asesino? – Gerardo parece no creer aún esta información.

-          Sé que es difícil de creer y por eso necesitamos tomarle algunas declaraciones sobre ambos empleados suyos, señor. ¿Le importa?

Gerardo no responde nada. Sigue sin procesar la muerte de Yadira.

INT. CASA OSORIO – LIVING – NOCHE.

Bartolomé ya está mejor. El dolor de su pecho desapareció y respira un poco. Bernardo está conteniendo a su padre, con ambos sentados en el sofá, mientras Eliana está ahí, sin haberse ido aún.

-          ¿Se siente mejor, papá? – pregunta Bernardo.

-          Sí, hijo, muchas gracias – dice Bartolomé.

-          Pero ¿cómo se le ocurre apuntarlo con un arma, mamá, que ni siquiera estaba cargada? ¿Está loca? – Bernardo se muestra molesto con su madre.

-          Yo… no sé en qué estaba pensando, hijo… – se justifica Eliana.

-          A mí me parece que usted sabía muy bien lo que hacía. ¿Acaso no sabía que mi papá está enfermo del corazón? – pregunta Bernardo.

-          Te está manipulando como lo hizo conmigo, hijo, ¿cómo no lo ves? – dice Eliana.

-          No, Eliana, es verdad. Estoy enfermo del corazón – dice Bartolomé.

-          Mentira, eres un manipulador. Usas una enfermedad para manipular a tu hijo, porque sabes que él es tan débil que cae – Eliana sigue sin creer esto.

Bernardo saca del cajón de un mueble cerca del sofá y le pasa unos papeles a Eliana, que consisten en un examen que le hicieron a Bartolomé.

-          Esto lo confirma, mamá – dice Bernardo. – Mi papá no está mintiendo. Está muy enfermo.

Eliana mira estos exámenes.

-          Ahora sí que se pasó, mamá – dice Bernardo. – Usted ya llegó a este límite. No quiero que vuelva a pisar esta casa nunca más. No quiero volver a verla en mi vida. Para mí, usted está muerta.

Eliana comienza a sentir dolor tras estas hirientes palabras de su hijo.

-          ¡Lograste lo que querías, Bartolomé! Separarme de mi hijo – dice Eliana, entre lágrimas. – Ahora mi hijo me odia por tu culpa.

-          Eliana, tú sabes que no es así – dice Bartolomé.

-          Y tú, Bernardo José, ¿cómo se te ocurre hablarle así a tu madre, ah? Hacerle este hiriente comentario hacia quien te dio la vida, quien te alimentó, quien te apoyó para que te convirtieras en el empresario que eres hoy. Aun eres un débil de carácter, pero serías mucho peor si no te hubiese obligado a casarte con Norma.

Bernardo solo mira fríamente a su madre.

-          Pero está bien, ¿quieres que me vaya? Bien. Echa a la calle a tu pobre madre, que tiene una miserable pensión, que no tiene dónde caerse muerta, ahora que Anselmo me echó – dice Eliana. – Sí, me echó, y eso se lo puedes agradecer a tu padre, que no para de acosarme. ¡Dile, Bartolomé! ¡Dile que tú fuiste a darme un beso a la casa de Anselmo y que por eso él me echó!

Bartolomé no dice nada.

-          Decididamente son tal para cual, pero va a llegar el día en que me muera y lo vas a lamentar, Bernardo. Vas a lamentar el haber preferido a tu padre por sobre mí – Eliana sigue dolida. – Pero ya. Me voy, voy a vivir en la calle, pidiendo limosna o vendiendo verduras aunque los carabineros me lleven presa. ¡Y eso va a ser tu culpa!

Eliana rápidamente se va. Bernardo se siente mal por su madre.

-          Anda tras ella, hijo – dice Bartolomé.

-          No, papá – dice Bernardo. – Déjela.

-          ¡No! Anda tras ella. Con lo loca que anda hoy es capaz de cometer alguna locura.

Bernardo encuentra razón a su padre y va tras su madre.

EXT. CASA OSORIO – FRONTIS – NOCHE.

Eliana derrama algunas lágrimas y solloza tras las hirientes palabras de su hijo, quien va tras ella.

-          Mamá, no, no se vaya – dice Bernardo, tratando de detenerla.

-          ¡Suéltame! No sabes el dolor que me provocaste, Bernardo – dice Eliana, muy dolida. – Si quieres que esté muerta para ti, lo voy a estar.

-          No, mamá, de verdad no estaba pensando cuando lo dije.

-          Pero lo dijiste y no sabes cuánto me dolió.

Eliana se va a la calle. Entretanto, Amanda (Josefina Fiebelkorn) conduce su auto muy rápido.

-          No me van a atrapar por ser cómplice de José Miguel, ni mucho menos por haber matado a Sebastián – dice Amanda, para sus adentros, enloquecida. – Pero quiero que Daniel pague por haberme quitado a Ricardo. ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo odio! ¡Lo voy a matar!

Bernardo se percata de que el vehículo se acerca a su madre.

-          ¡Mamá! ¡Cuidado! – exclama Bernardo.

Eliana solo se da vuelta hacia su hijo y solo alcanza a ver el auto cuando éste la impacta. Justo en ese momento, Amanda detiene el auto, pero ya es tarde. Eliana se cae al pavimento, quedando inconsciente. Amanda queda paralizada.

-          ¡Mamá! – grita Bernardo, impactado.

Eliana yace inconsciente, en el pavimento de la calle.

INT. CASA MONTES – DORMITORIO – NOCHE.

Cristina (Antonia Santa María) ordena un poco de ropa que la empleada lavó. En eso, entra Juan Ignacio.

-          Hola – dice Juan Ignacio.

-          Hola – responde Cristina.

-          ¿Cómo estaba Daniel?

-          Bien. Menos mal no le pasó nada. Fue tan raro saber que lo secuestraron a mi pobre hermanito.

-          Sí, él no se merecía eso.

Cristina nota que Juan Ignacio está muy serio.

-          ¿Qué pasa, Juan Ignacio? – pregunta Cristina.

-          Cristina, necesito que hablemos seriamente – dice Juan Ignacio.

Juan Ignacio sienta a Cristina a los pies de la cama. Él también se sienta.

-          ¿Qué pasa? Me estás asustando – dice Cristina, nerviosa.

-          Esto ya no puede seguir, Cristina – dice Juan Ignacio. – Desde hace tiempo no estamos bien en nuestro matrimonio. Ya no podemos seguir aparentando frente a Gabriel.

-          ¿De qué estás hablando?

-          Cristina, esto no te lo voy a volver a pedir. Quiero que nos divorciemos.

Cristina se impacta al oír estas palabras de boca de su marido.

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Como siempre, BRILLANTE mi querido Aníbal, un capitulo BRILLANTE!!

 

Me encantaron las escenas románticas en paralelo de Luis Fernando y Carlos Manuel y Daniel y Ricardo! Preciosas!!

 

Ese catfight de Milagros y Minerva estuvo ÉPICO 🤣🤣🤣🤣😂😂.

 

Eliana me dio tanta ternura! Está loca pero es tan dulce! 

 

¡Mónica y Juan Ignacio volvieron a amarse 😍😍😍😍😍😍.

 

De verdad, ESPECTACULAR! 

 

 

Un gran talento mi hermoso amigo!! 

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