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Aníbal!

CAPÍTULO 25 | "Medidas drásticas"

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INT. CASA MONTES – DORMITORIO MATRIMONIAL – TARDE.

Cristina (Antonia Santa María) no puede creer la pregunta que le hizo Juan Ignacio (Francisco Pérez-Bannen).

-          Pero… ¿cómo se te ocurre? – incrédula, Cristina se muestra también muy molesta.

-          Respóndeme, Cristina, ¿tu mamá y tú tuvieron algo que ver con que a Mónica la llevaran presa? – dice Juan Ignacio. – Y no te atrevas a negármelo porque yo las escuché hablar.

-          ¡Ah! Así que me estabas espiando. ¿Acaso no puedo hablar cosas privadas con mi mamá? No, estábamos hablando de… de que Mónica tiene que pagar con cárcel por lo que me hizo.

-          No mientas, Cristina, yo te escuché claramente. ¿Cómo fue? ¿Le tendieron una trampa?

Cristina intenta improvisar algo para que Juan Ignacio deje de sospechar.

-          Ah, no, es que no puedo creer que sigas pensando en esa mina, tanto que escuches cosas que no son y hagas suposiciones falsas – dice Cristina.

-          Cristina, no me tergiverses – dice Juan Ignacio.

-          ¡No! ¡Eres tú el que me tergiversa! ¡Tú eres el que anda enamorado de esa maldita mujer! ¡Ella me disparó, Juan Ignacio! ¿Cómo no lo ves?

-          Cristina, deja de mentir. Y dime la verdad. ¿Tú y tu mamá le tendieron una trampa a Mónica, sí o no?

Cristina no sabe qué responder, pero pronto improvisa.

-          ¿Sabes qué? No me voy a quedar aquí a que me insultes – Cristina se ve muy molesta. – Y no tengo nada de tiempo para andarlo perdiendo.

Cristina toma su cartera.

-          ¿A dónde vas? – pregunta Juan Ignacio, firme.

-          ¿Por qué? ¿También vas a sospechar que quiero tenderle una trampa a otra persona? No, tengo negocios que atender – dice Cristina.

Cristina deja el dormitorio, dejando solo a Juan Ignacio, quien no puede creer la habilidad de Cristina para mentir.

EXT. CENTRO DE LA CIUDAD – TARDE.

Lucía (María Elena Swett) toma su celular con mucha urgencia y llama a Norma.

INT. CASA OSORIO – DORMITORIO MATRIMONIAL – TARDE.

Norma (Catalina Guerra) está sentada en su cama, leyendo un libro, con unos lentes de lectura puestos cuando le suena el teléfono, ve la pantalla y contesta el teléfono. INICIA INTERCORTE.

-          ¿Aló, Lucía? – responde Norma.

-          Hola, Norma. Necesito hablar contigo urgente – dice Lucía. – ¿Nos podemos juntar?

-          Ahora mismo estoy cansada, tuve un intenso almuerzo familiar hoy, pero hablemos aquí mismo. ¿Cómo te fue con Esteban?

-          Es muy porfiado, no quiere por nada renunciar a la defensa de Mónica. Pero no era de eso de lo que te quería hablar.

-          ¿Entonces de qué? Habla pues niña.

-          Cuando hablé con él, él iba saliendo. Esperé a que se alejara un poco y lo seguí hasta una cafetería, donde se juntó con una persona muy particular.

-          ¿Quién?

-          Decía que su nombre era Tadeo Martínez.

-          ¡Ah, don Tadeo! Él trabaja como guardia en la empresa de mi marido.

-          Bueno, resulta que esta persona, Tadeo – relata Lucía mientras camina por el centro – dice que vio lo que ocurrió aquella noche y según él, no fue Mónica quien le disparó a tu hija, sino que alguien más.

Norma muestra preocupación.

-          ¿Dijo el nombre de la persona? – pregunta Norma, preocupada.

-          No, no lo dijo porque, según él, no alcanzó a ver nada – responde Lucía. – Solo alcanzó a ver que a Mónica la noquearon y que a tu hija le dispararon con el revólver en la mano de Mónica.

Norma lanza un suspiro de tranquilidad.

-          ¿Qué hacemos, Norma? Mónica puede salir libre con este testigo – dice Lucía, preocupada. – Y Esteban le aseguró que le dará un recurso de protección contra la persona que le disparó.

-          No te preocupes. Yo me encargo de todo. Has hecho un muy buen trabajo informándome. Cualquier cosa yo estaré disponible – dice Norma.

FIN INTERCORTE. Norma queda perpleja con la noticia que le dio Lucía, ya que, si Tadeo tiene pruebas que respalden su declaración, sus planes de sacar a Mónica de su vida y de la de Cristina podrían peligrar.

EXT. PLAZA DE ARMAS – TARDE.

Sebastián Valenzuela (Raimundo Alcalde) se encuentra paseando por la plaza, añorando su ciudad natal, cuando repentinamente se cruza con Amanda (Josefina Fiebelkorn). Sebastián intenta evadirla, pero Amanda le agarra el brazo.

-          ¿A dónde creís que vai, weón maricón? – Amanda es muy firme. – ¿Acaso creís que me iba a quedar tranquila después de lo que hiciste, hocico de tarro?

-          ¡Suéltame, loca! – protesta Sebastián, soltándose de Amanda. – No digai que no te lo advertí. ¿Te dije o no te dije lo que iba a pasar si no me pagabai?

-          Si no te pagué fue porque no te lo merecías. Ahora, por tu culpa, el muy weón de Ricardo se volvió a encamar con Daniel todo porque tú le fuiste con el cuento y ahora los dos me odian.

-          Bueno, pero no teníai por qué haberlo hecho. Yo te dije o no te dije que el weón era cola.

-          ¡No es cola! ¡Él me ama y yo lo amo! ¡Ya déjate de ver colas donde no lo hay, cola reprimido!

-          ¿Cuántas veces te tengo que decir que no soy cola? Me pagan para hacer videos porno gay, que es distinto.

-          Pero te termina gustando tirar con weones, ¿o no? Weones como tú me dan asco, que por solo ver lucas terminan tirando con otros maricones para satisfacer sus deseos reprimidos.

Sebastián agarra fuertemente del brazo a Amanda.

-          Escucha, maraca homofóbica conchetumadre – dice Sebastián, muy amenazante. – No soy cola reprimido, pero decirles “maricones” no te hace mejor persona. Te juro que te oigo con tus discursos de odio una vez más y me dan ganas de olvidarme de que tú soi mujer. Así que déjate de hueviar al compadre y de paso déjate de hueviarme a mí. No me metai más en tus planes homofóbicos, ¿me escuchaste?

-          ¿Qué te pasa, enfermo? ¡Suéltame! – Amanda intenta zafarse.

Sebastián accede a soltar a Amanda y comienza a alejarse.

-          No sabís nada de la vida, perrita – Sebastián dice mientras se aleja. – Love is love. Amor es amor. Y tarde o temprano lo vai a terminar aceptando.

Amanda lo mira con odio, perpleja.

-          No sabes con quién te estás metiendo, Sebastián Valenzuela… o Matías… no tienes ni idea – Amanda declara, con mucho odio y malicia, como planeando algo en su contra.

INT. EDIFICIO DEPARTAMENTOS – I/E DEPTO RICARDO – NOCHE

Ya es de noche. Daniel (Jorge Arecheta) sale de su departamento. En eso, ve a Ricardo (Matías Assler), quien solo lo mira, sin decir nada y entra a su departamento y cierra la puerta. Daniel lo sigue y toca la puerta.

-          ¡Ricardo! ¡Abre por fa! ¡Déjame que te explique como fueron las cosas! – dice Daniel, tocando la puerta.

Ricardo está al otro lado de la puerta.

-          ¡Por fa, Ricardo, ábreme! Si querís saberlo, sí, con esto era que me tenía chantajeado José Miguel para que esté con él – continúa Daniel. – No sé qué lo trajo hasta aquí, pero yo no lo amo.

Ricardo cierra los ojos, dejando deslizar una lágrima.

-          ¡Ricardo, por fa! – insiste Daniel. – Yo no maté a su hijo. O sea, soy responsable de su muerte, pero fue un accidente. Nicolás era su nombre. José Miguel me pidió que lo fuera a buscar. Nicolás era un cabro super pendejo que quería que sus papás se casaran, se burlaban de él porque su papá era gay y su mamá lesbiana. Estábamos discutiendo, pero yo perdí el control del vehículo y ocurrió ese accidente.

Ricardo sigue sin decir nada.

-          Yo no quería que muriera, pero las cosas pasaron así – dice Daniel. – Por fa, Ricardo. Yo te amo. Si no te lo quise decir es porque no quería hablar del tema… me duele…

Daniel sigue tocando la puerta. Pronto, comienza a sollozar y se rinde.

-          Perdóname por ocultártelo… de verdad no quería que esto afectara nuestra relación – dice Daniel, entre lágrimas.

Daniel, rindiéndose, se va a su departamento. Atrás de la puerta, Ricardo apoya su espalda contra la pared y baja hasta el suelo, sollozando y derramando lágrimas de dolor.

INT. CASA RIVEROS – LIVING – NOCHE.

Joaquín (Nahuel Cantillano) recibe un regaño por parte de su padre.

-          Pero, papá, ¿por qué siempre me estai tratando así? – pregunta Joaquín.

-          Tu madre te dijo que pusieras la mesa y no lo has hecho – dice Cristián (Remigio Remedy).

-          Pero si les dije que lo iba a hacer, pero… justo tenía que hacer algo – se justifica Joaquín.

-          Claro, hablar con tus amigos flaites.

-          Papá, no son flaites.

-          ¡No me hables así, Joaquín Marcelo!

-          ¡Hasta cuando me van a llamar por mi segundo nombre, me carga! ¡Me cagaron con el nombre!

-          Ya basta, Joaquín. Te vas a tu pieza, castigado. ¡Pásame tu celular!

-          ¿Pa’ qué? Si no hice nada malo con…

-          ¡Pásame tu celular te estoy diciendo!

Joaquín se niega a pasárselo, pero ante la mirada de su padre, está por acceder cuando su madre Tatiana (Alejandra Fosalba) llega.

-          ¿Qué está pasando? – pregunta Tatiana.

-          No te metas, Tatiana. Estoy corrigiendo a tu hijo – dice Cristián.

-          Cristián, es tu hijo también.

-          Por cómo me contesta, por cómo me desobedece, no parece mi hijo.

-          Oye, no tienes por qué tratarlo así. Puede ser rebelde, pero es que está en la adolescencia. Así son – Tatiana defiende a su hijo.

-          Es más que rebelde. Es cabro chico, mamón, es débil. Se nota tanto que lo malcrías.

-          Cristián, yo solo le estoy dando la libertad de que se exprese. Tú sabes como se pone cuando no lo dejan hacerlo.

-          Expresarse no es comportarse como cabro chico. Este pendejo necesita carácter. Estoy pensando seriamente en mandarlo a la escuela militar.

Joaquín no dice nada, solo se muestra afligido mientras sus padres siguen discutiendo sobre su crianza.

-          ¿A la escuela militar? Pero, Cristián, todavía es un niño – dice Tatiana.

-          Un niño que apenas sabe limpiarse el poto, pero no sabe que hay que obedecer a tus padres cuando te mandan a hacer algo – dice Cristián.

-          ¡Ya paren con la wea! – explota Joaquín. – ¡Mi carácter es wea mía! ¿Hasta cuándo van a seguir peleando por mí?

Joaquín corre hacia la entrada de la casa, dejando a sus padres solos.

INT. “AMOR A LA MEXICANA” – BARRA – NOCHE.

Ya son las 10 de la noche. En la barra Yadira (Angelique Boyer) está sirviendo algunos tragos. Se le acerca Adrián (Aarón Díaz).

-          Necesito una cuba libre y un agua de Jamaica para la mesa 3 – dice Adrián.

-          Está bien. Salen enseguida – dice Yadira.

-          Oye, Yadira. Deberías exigirle tu pago a la señora Norma. Después de todo, hiciste tu trabajo.

-          ¿Qué va? – Yadira se dispone a preparar los tragos. – Ya me dijiste que esa señora no considera que yo haya hecho un buen trabajo.

-          Ella siempre promete pagar y no cumple, pero si le insistes te termina pagando. Deberías hacer lo mismo.

-          Adrián, no me insistas con el tema. No creas que a mí me importa tanto el dinero como tú – Yadira toma una botella de Coca Cola y otra de ron para prepara el cubalibre. – Yo no soy tan…

Yadira se detiene cuando ve a Lourdes (Maite Perroni) entrando junto a Jorge Luis (Sebastián Rulli).

-          ¿Qué chingados hace ésa con Jorge Luis? – Yadira muestra muchos celos.

-          ¿Acaso no sabías que trabajan juntos en Araucalat? – aclara Adrián.

-          Sí, pero creí que a ésa después de lo que le sucedió con su hijo, no tenía interés con nadie.

-          Dirás lo que tú le provocaste a su hijo.

Yadira hace callar a Adrián, para que nadie sepa su secreto. En eso, se acercan Lourdes y Jorge Luis.

-          Yadira, qué gusto verte – dice Jorge Luis. – Mira, te quiero presentar a Lourdes, mi colega.

-          No es necesario, Jorge Luis, ya nos conocíamos – dice Lourdes, un poco incómoda.

-          ¿En serio? No me lo habías dicho.

-          Es que… es una clienta frecuente de por aquí – aclara Yadira. – Demasiado frecuente.

Yadira intenta disimular su descontento con la presencia de Lourdes.

-          ¿Es idea mía o ustedes no se llevan bien? – pregunta Jorge Luis, curioso.

-          No… no mucho. Es que… no nos conocemos bien – dice Yadira.

-          Qué curioso. Pero bueno, seguramente se conocerán bien y llegarán a ser muy amigas – Jorge Luis se muestra optimista con eso.

Lourdes y Yadira se miran incómodas la una a la otra.

INT. CENTRO PENITENCIARIO FEMENINO – CELDA – NOCHE.

Una de las gendarmes vigila cada una de las celdas para ver si las reclusas están durmiendo. Mónica (Marlene Favela) está acostada, pero no puede conciliar el sueño. Su compañera, “La Fierro”, está durmiendo. La gendarme pasa por su celda con una linterna y luego de pensar que ambas están durmiendo, pasa de largo.

-          “Fierro” – Mónica la llama en voz baja.

“La Fierro” no despierta.

-          “Fierro” – insiste Mónica.

-          ¿Qué wea? Déjenme dormir – dice “La Fierro”, despertando.

-          ¿Ya estás despierta?

-          Ahora estoy despierta, po, si me despertaste. ¿Qué querís?

-          Yo no puedo dormir. Estoy demasiado ansiosa.

-          ¿Qué pasa, Gatita? ¿Qué te preocupa?

-          Mi abogado me dijo que apareció un testigo que podría asegurar mi libertad, pero no estoy segura si servirá.

-          Gatita, si todo sirve. Vai a ver cómo ese testigo te va a ayudar a que salgai de aquí. Siempre hay alguien viendo. Me dijiste que vo’ soi abogada, ¿cierto?

-          Sí.

-          Entonces po… no te preocupís del asunto. Vai a ver cómo todo va a estar a tu favor.

-          Gracias, Fierro. Me ayudaste mucho. Y perdóname si te desperté. Vuelve a dormir.

-          No, si ya estoy despierta. De todas maneras, me duele la espalda con estas camas tan duras.

“La Fierro” y Mónica se quedan en silencio.

-          Fierro. ¿Tú tienes hijos?

-          Obvio po. Varias de las presas aquí tenemos hijos.

-          ¿Y cómo son tus hijos?

-          Tengo dos niñitos. Gemelos. Son super lindos. Se parecen a su papá porque los dos salieron rubiecitos. Los echo caleta de menos. Pero ese weón me prometió ayudarme a salir libre, pero lo primero que hizo fue hacer que me quitaran la tuición de los niños. Desgraciado.

-          Qué mal. En cierta forma, te comprendo. No imagino peor dolor que el que te quiten a tus hijos.

-          Oye, ¿tú cómo crees que sea tu hijo, Gatita?

-          No lo sé. Espero conocerlo pronto. Pero me imagino que debe ser un joven muy apuesto, igual que su padre.

Mónica tiene su mirada perdida mientras se imagina a su hijo.

INT. CASA CABRERA – DORMITORIO FELIPE – NOCHE.

Felipe (Francisco Godoy) está solo en su pieza, sentado en su cama. Analiza una foto que tomó de unos documentos. Son sus papeles de adopción. Él analiza e imagina cómo serían sus padres biológicos y por qué lo abandonaron.

-          Imagino que debe ser un niño muy bien criado, alguien muy educado, muy buen amigo – analiza Mónica con voz en off. – Seguro, a estas alturas, es todo un jovencito. Posiblemente en algún momento se burlaron de él por ser adoptado, pero seguramente tiene curiosidad por saber cómo es su madre biológica, o incluso su padre.

Felipe sigue analizando la foto cuando repentinamente le llega un mensaje por WhatsApp.

-          “Acompáñame wn… no quiero estar solo… si querís llevai a tu pololito” – dice un número desconocido.

-          “La vida vale callampa” – dice otro mensaje del mismo número. – “Mis amigos no son mis amigos… mis viejos pelean por mi culpa…”

Felipe ve que el número desconocido se trata de Joaquín. Pronto Joaquín le manda una foto de él junto a una botella de vodka. Felipe se pone de pie de inmediato y llama en su celular a alguien.

-          ¿Aló, Gabo? – pregunta Felipe en su celular.

CORTE DIRECTO A…

EXT. PLAZA – NOCHE.

Cerca de donde vive Felipe, él junto a Gabriel (Oliver Borner) se dirigen a la plaza.

-          ¿Seguro que era él? – pregunta Gabriel.

-          Sí, era él. No sé qué onda, estaba super raro su mensaje – responde Felipe.

En eso, encuentran a Joaquín, recostado en el pasto con la botella, que ya está medio vacía.

-          Joaquín, ¿qué onda? – pregunta Felipe.

-          Cabrerita, mi “parner”, mi yunta, ¿cómo estai? – Joaquín, claramente ebrio, se para a abrazar a Felipe, quien no corresponden. – Ah, veo que me hiciste caso y trajiste a tu pololito Montes.

-          Joaquín, ¿qué te pasa? – pregunta Gabriel, preocupado.

Joaquín, sin decir nada, abraza a Gabriel, quien se siente un poco incómodo.

-          Pero ¿qué te pasa, Montecito? ¿No puedo abrazar a un amigo? Porque somos amigos, ¿o no? – pregunta Joaquín, apartándose de Gabriel.

-          Tú mismo me dijiste que no erai mi amigo cuando te vi llorando en el baño el otro día – dice Gabriel, extrañado. – Así que no, no somos amigos.

-          Ah… soi entero pesao, wn… pero el Cabrerita sí es mi amigo, ¿o no? ¿No te acordai lo que quería que le hicierai a este weón? – Joaquín se dirige a Felipe y señala a Gabriel.

-          Oye, pero no entiendo por qué nos llamaste a nosotros y no a tus amigos, el Angulo y el Cerda. Si no somos tus amigos, nos molestai todo el rato, nos humillai en las duchas en Educación Física – le recuerda Felipe.

-          El Angulo y el Cerda son como la callampa… los invité, me dijeron que no… son de cartón… los amigos son de cartón, los viejos igual… nadie me quiere… todos me…

Joaquín se siente interrumpido y corre a una esquina de la plaza y se agacha para vomitar, causando el desagrado y asco de Gabriel y Felipe.

-          Qué asco – dice Gabriel, lanzando unas arcadas, y voltea atrás su cabeza, acercándose a Felipe.

-          Mira todo lo que se tomó – dice Felipe, señalando la botella de vodka que está a la mitad, junto a unas dos latas de cerveza ya vacías.

Joaquín deja de vomitar y se limpia un poco la boca. Y comienza a llorar.

-          Soy un asco, ¿o no? Soy un asco de persona… ¿alguna vez todo lo que se han propuesto no lo han cumplido? ¿Alguna vez sus viejos les dijeron que los querían? ¿O sus viejas los regalonean tanto que no se sienten ahogados? – pregunta Joaquín, llorando. – ¡Ya po! Necesito amigos.

Joaquín se acerca a los dos amigos, pero ambos, con desagrado, se alejan de él.

-          Joaquín, de verdad que no estay bien. El alcohol no es la solución a tus problemas – dice Felipe. – ¿Por qué no te vai a tu casa y descansai?

-          No, ¿pa qué? ¿Pa que mi viejo me pegue? Él nunca me ha pegado, pero como no me quiere, es capaz de hacerlo – dice Joaquín.

-          De verdad, Joaquín, te tenís que ir a tu casa y descansar po. Dormís la mona y te recuperai. Nosotros te llevamos.

-          ¡No! A mí nadie me va a llegar y decir qué hacer… yo…

Joaquín de pronto se empieza a volver a sentir mal.

-          Va a vomitar de nuevo – dice Gabriel.

-          No, se va a desmayar, ayúdame – dice Felipe.

En efecto, Joaquín está por irse al suelo, pero justo Felipe lo atrapa.

-          Rápido, Gabo, ayúdame a llevarlo a su casa – dice Felipe.

-          ¿Queda muy lejos? – pregunta Gabriel.

-          No, vive cerca. ¡Vamos!

Gabriel y Felipe cargan con Joaquín en ambos lados.

INT. DISCOTEQUE “RUMOURS” – BARRA – NOCHE.

Minerva (Itatí Cantoral) llega a la disco gay más popular de Temuco. Está cubierta con una pañoleta y unas gafas oscuras. Entra y ve a su alrededor. Oye una música muy fuerte. En la parte donde la gente baila, ve varias parejas gays y algunas mujeres ahí junto a sus amigos. En un momento, muestra una mueca de asco cuando ve a dos gays besándose mientras bailan muy pegados. En eso, un joven se aleja, muy enojado, secándose sus lágrimas. Minerva se acerca al chico, quien pide un trago para pasar penas.

-          ¿Estás muy triste? ¿Qué sucedió? – pregunta Minerva.

-          ¿Y qué le importa a usted, señora? ¡Chi! La pinta con la que anda, si no estamos nada en un solárium – dice el chico. – Oiga, parece que no es de aquí. ¿Es extranjera?

-          Mexicana. Supongo que te rompieron el corazón, ¿no es verdad?

-          No estoy ni ahí con ese weón. A veces me pregunto cómo es que soy gay y no promiscuo como ese weón.

Minerva ejecuta un plan que tenía en mente, mientras el chico toma su vaso con un trago.

-          Oye, chico. ¿Tienes trabajo? – pregunta Minerva.

-          ¿Por qué pregunta, señora? – responde el chico.

-          ¿Quieres ganarte un poco de lana… digo, plata… o lucas, como ustedes dicen?

-          ¿Por qué querría ganar plata yo?

-          ¿No te gustaría pagarle con la misma moneda al chico que te hizo sufrir?

El chico se oye interesado.

-          Primero que nada, deja ese trago porque yo te voy a invitar a tomar al “Amor a la Mexicana”, ¿conoces ese lugar? – propone Minerva.

El chico oye interesado lo que le dice Minerva. Mientras tanto, entra Sebastián, quien quiere pasar un poco el tiempo. Se acerca a la barra a pedir un trago, cuando se le acerca un muchacho muy particular.

-          Hola, ¿qué haces aquí tan solito? – pregunta el muchacho.

-          Nada. Aquí pasando el tiempo – dice Sebastián.

-           

INT. EDIFICIO “ARAUCALAT” – ENTRADA – NOCHE.

Tadeo (Otilio Castro) entra al edificio para empezar su turno de guardia, cuando alguien entra a la empresa. Se trata de Norma (Catalina Guerra).

-          Señora Norma, ¿qué está haciendo aquí a esta hora? – pregunta Tadeo, quien abre la puerta.

-          Hola, Tadeo, ¿cómo has estado? – pregunta Norma. – ¿Mucha pega?

-          ¿Qué quiere, señora? ¿Don Bernardo no sabe que está aquí tan tarde? – pregunta Tadeo.

-          Nada, pasaba por aquí y… pensaba que a lo mejor te gustaría que te invitara un café para que te rinda la noche. ¿Te parece?

-          Pero yo tengo mi cafecito en mi termito, ¿ve?

-          Sí, pero nada como el café de grano para mantenerte bien despierto. ¿Te parece?

-          Bueno, si usted invita.

-          Sí. Aprovechando, quería hablar contigo sobre una palabrita.

CORTE DIRECTO A…

INT. “COPEC” AV. ALEMANIA – NOCHE.

Norma ve cómo Tadeo se toma con ímpetu su taza de café cargado.

-          Mira, lo que te voy a decir es bien simple – dice Norma. – Yo sé que sabes más de la cuenta.

-          ¿De qué está hablando, señora? – pregunta Tadeo, mientras sorbe de su taza de café.

-          Sé que viste cosas esa noche donde mi hija, la Cristina, recibió ese disparo. Y no niegues que yo lo sé.

-          No me diga que el abogado le fue con el cuento. Él me prometió que…

-          No, no fue él. Da lo mismo cómo me enteré. Pero me gustaría que no dijeras nada a la hora de testificar. No soportaría que a mi hija se la llevaran presa.

-          Perdóneme, señora, pero la señora Cristina estaba ahí como loca, aun si ella fue a la que le dispararon. Lo siento, pero quedé tan espirituado y necesito que me escuchen.

-          Yo sé que es traumático ver una escena así, pero algo así puede perjudicar a mi hija.

-          Lo siento, señora, pero prometí testificar y eso voy a hacer. Soy un hombre de palabra. A quien metieron presa es a una señorita inocente, así que no me pienso quedar callado.

Tadeo toma el resto de su café. Norma lo mira con una mirada extraña.

-          Muchas gracias por el café, señora, pero me tengo que ir a trabajar – Tadeo se pone de pie, y de pronto siente un mareo. – ¡Ay! ¡Oh! ¡Por la virgen del Carmen!

-          ¿Qué te pasa, Tadeo? – Norma muestra preocupación.

-          Me vino un mareo. ¡Oooh!

-          Te paraste muy rápido. ¿O tienes la presión muy alta?

-          No, si yo estoy super bien… oooh, no sé que me pasa, por la chita…

De pronto, Tadeo se desmaya. A Norma se le dibuja una sonrisa en su rostro.

-          ¡Pobrecito! Los guardias trabajan tanto, no ha dormido. No se preocupen, yo lo llevo – dice Norma a las empleadas de la bencinera.

Norma pronto toma su celular y hace una llamada.

INT. HOTEL – HABITACIÓN 202 – NOCHE.

Bernado (Bastián Bodenhöfer) y Milagros (Victoria Ruffo) se encuentran en la cama, pasando una noche de pasión. Milagros se encuentra con su cabeza apoyada sobre el pecho de Bernardo.

-          ¿Cuánto crees que debamos estar así? – pregunta Milagros.

-          No sé. Eso solo depende de nosotros – declara Bernardo.

-          Ni siquiera lo saben tus hijos, ni tu esposa.

-          ¿Quieres que se haga público?

-          No. Ya acordamos que queremos ir poco a poco, pero no me gusta estar a escondidas y mentirle a mi propia hija sobre mis salidas.

-          A mí tampoco me gusta andarle mintiendo a Norma, pero tú ya sabes… yo no la amo como te he amado a ti.

Bernardo y Milagros se besan en los labios.

-          Todavía me siento mal por haberte hecho creer que eras tú el padre de Lourdes – declara Milagros.

-          No te preocupes por eso. Ya pasó – dice Bernardo. – Además, ya me acordé lo que pasó esa noche. Estábamos enfermos de curados, tanto que yo me quedé dormido.

-          Luego de eso, me crucé con Eduardo y… no me acuerdo cómo terminé en su cama, pero… pasó.

-          Bueno, pero lo importante es que todo pasó. Aunque me habría gustado que Lourdes fuera mi hija.

-          Habría sido bonito.

Todo queda en silencio.

-          Milagros, ¿te puedo hacer una pregunta? Espero que no te enojes – comienza a decir Bernardo.

-          Pregúntame lo que quieras, mi amor – Milagros responde muy entusiasmada.

-          ¿Tú sientes algo por Eduardo?

Milagros queda sorprendida por esta pregunta.

-          Es que… como ustedes tuvieron un pasado, ambos tienen una hija en común… solo me preguntaba si a lo mejor sientes o sentiste algo por él – continúa Bernardo.

-          Claro que no, Bernardo – responde Milagros. – O sea, no es que no sienta nada por él. Yo lo quiero mucho como amigo. Nada más.

-          Bueno, eso no hay que negarlo. Eduardo es muy buen socio, es muy buena persona, muy preocupado. Simplemente quería saber qué sentías por él.

-          Ya te lo dije, por él solo siento una gran amistad. Tú sabes que tú siempre serás el amor de mi vida.

Milagros y Bernardo sellan este momento con un apasionado beso.

INT. “AMOR A LA MEXICANA” – BARRA – NOCHE.

Adrián está en su puesto de trabajo, esperando algún pedido, cuando repentinamente le suena el celular. INICIA INTERCORTE.

-          ¿Bueno? – responde Adrián.

-          Adrián, necesito que me vengas a ayudar – dice Norma.

-          ¿Por qué? ¿Dónde está?

-          En la Copec del centro. Necesito que te vengas inmediatamente.

-          Señora, estoy trabajando.

Adrián no se percata de que Yadira estaba viendo y escuchando todo.

-          Pero sabes que te voy a pagar mejor. Ven rápido.

-          Bueno, allá voy.

FIN INTERCORTE. Adrián cuelga el teléfono y se saca su delantal. Yadira se le acerca.

-          ¿A dónde vas? – pregunta Yadira.

-          Lo siento, debo salir. Hubo una emergencia. Avísale a Gerardo – dice Adrián, rápidamente.

Yadira ve a Adrián salir con preocupación, ya que encuentra esta salida muy extraña.

Entretanto, entra al restobar Pablo (Nicolás Oyarzún) junto a Carolina (Carmen Zabala), quienes se dirigen a la barra. En eso, se dirigen a la barra Lourdes y Jorge Luis, quienes se disponen a irse, pero justo se topan con ellos.

-          ¡Jorge Luis! ¡Lourdes! ¡Qué sorpresa! – dice Pablo.

-          Pablo. ¿Qué tal, cómo estás? – pregunta Jorge Luis.

-          Yo… bien, estoy bien. Justo venía entrando. Ah, Caro, te presento a Jorge Luis, el inversionista mexicano de Araucalat – Pablo le presenta a Carolina a Jorge Luis. – Jorge Luis, ella es Carolina, mi polola.

-          Encantada – saluda educada Carolina.

-          El gusto es mío – dice Jorge Luis, tomando la mano de Carolina para besársela.

-          Uy, qué caballero, me gustó – Carolina queda encantada con el gesto de Jorge Luis.

-          Y bueno, por supuesto ya conoces a Lourdes – dice Pablo.

-          Sí, si me acuerdo – Carolina muestra algo de seriedad, pero disimula con una sonrisa.

-          ¿Vamos? – pregunta Lourdes, intentando irse para evitar la conversación.

-          Bueno, ya… disculpen, debemos irnos. Tenemos una reservación – dice Jorge Luis.

Jorge Luis y Lourdes se van. Pablo mira muy triste a Lourdes.

-          Ay, Pablo, cambia esa cara. Es obvio que la Lourdes iba a seguir adelante con su vida – dice Carolina.

-          No… no es eso… es que hay algo que no me tinca de Jorge Luis – dice Pablo.

-          Ya, pero no te pongai celoso… vinimos a pasarlo la raja, ¿o no? – dice Carolina.

Carolina arrastra a Pablo a la pista de baile, mientras él solo mira triste a Lourdes.

INT. CASA RIVEROS – ENTRADA – NOCHE.

Alguien llama a la puerta. Desde el living, sale Tatiana, quien abre ante los insistentes golpes en la puerta. Son Gabriel y Felipe, quienes cargan a un ebrio Joaquín.

-          ¡Joaquín Marcelo! ¿Qué haces en este deplorable estado? – dice Tatiana, quien luego huele y da una mueca de asco. – ¡Ay! ¡Qué asco! ¡Estás pasado a trago y a vómito!

-          Lo encontramos así en esa plaza de cerca – dice Gabriel.

-          No sé qué pasó como para que se pusiera a tomar así – dice Felipe.

-          Gracias por traerlo. Tuvo una pelea con su papá. ¿Me ayudan a llevarlo a su pieza?

-          No, llevémoslo al baño para trata de quitarle la curadera – propone Felipe.

Felipe y Gabriel entran a la casa y suben por la escalera.

CORTE DIRECTO A…

INT. CASA RIVEROS – BAÑO – NOCHE.

Joaquín, bajo la ducha y completamente desnudo es bañado por Gabriel y Felipe con agua fría, mientras Tatiana coge con asco la ropa de Joaquín, que no alcanzó a estar toda vomitada. Tatiana deja solos a los amigos, quienes intentan lo posible por desembriagar a su acosador.

-          ¡Ay! ¡Está helada la wea! – reclama Joaquín.

-          ¿Cuánto se demora esto en hacer efecto? – pregunta Gabriel.

-          Yo nunca tomé hasta estar así, así que se va a demorar su buen – dice Felipe.

-          Ya, yo creo que suficiente. Si no, por nuestra culpa va a despertar con gripe – Gabriel muestra preocupación.

-          Tenís razón – dice Felipe.

Felipe corta el agua de la ducha. Ambos levantan a Joaquín y le pasan una toalla. Joaquín aún parece estar ebrio, pero ya menos de lo que estaba antes. Está tiritando de frío, pero Gabriel le frota la espalda sobre la toalla para que se le pase. De pronto, Joaquín se acerca de golpe a él y le da un abrazo.

-          Montes… Montecitos – dice Joaquín. – Te quiero weón. Soi’ tan bueno conmigo.

Repentinamente, Joaquín le da un beso a Gabriel en la mejilla, que luego se desliza hacia la boca, sin darse cuenta. Gabriel queda completamente impactado, mientras Felipe ríe en silencio. Gabriel lanza una arcada, ya que Joaquín todavía tenía aliento a trago y a vómito. Ambos amigos llevan al ebrio Joaquín a su pieza para acostarlo.

EXT. CALLE – TARDE.

Algunas horas más tarde, Sebastián sale completamente ebrio junto al misterioso joven.

-          ¡Ésta ha sido la mejor experiencia, weón! – dice Sebastián, ebrio.

-          Tranquilo, weón, tampoco exagerís, si solo bailamos y tomamos unos tragos. Pero a ti se te pasó la mano con la piscola – dice el joven.

-          Es que cuando tomo, tomo weón. Nadie me para. Soy el rey de los ebrios jajajajaja.

-          Erís tan rico, weón. ¿Y si vamos a mi casa y tiramos?

-          Te dije que no soy gay. Me pagan por hacerlo… pero te confieso que me queda gustando… no tengo problema.

De pronto, Sebastián se siente muy mal y siente ganas de vomitar y se aparta a un rincón, agachándose un poco para intentar vomitar. El joven se acerca a él, como mostrando preocupación.

-          ¿Tai bien, weón? – pregunta el joven.

-          Sí… estoy bien, pensé que quería buitrear, pero falsa alarma – dice Sebastián, quien se levanta y se voltea hacia él.

Sebastián recibe repentinamente un golpe en la cara por parte del joven. Sebastián cae al suelo. Un grupo de jóvenes sale de un rincón de la calle para seguir golpeando a Sebastián, dejándolo muy malherido.

-          ¿Vo’ creís que me voy a meter contigo, hueco culiao? – dice el joven, identificándose como un neonazi encubierto. – Nosotros nacimos para eliminar de este mundo a lacras como vo’.

Los jóvenes lo siguen golpeando. En un momento, uno de los neonazis toma a Sebastián, quien comienza a toser sangre. Frente a él, se acerca una figura femenina, quien resulta ser Amanda, quien contrató al grupo de neonazis para golpearlo.

-           Te metiste con la persona equivocada, Sebastián Valenzuela – dice Amanda, muy amenazante.

Amanda se aleja y uno de los neonazis le clava un cuchillo en el abdomen. Luego de ello, los neonazis salen arrancando. Amanda mira cómo Sebastián cae al suelo. Luego, Sebastián queda solo y ensangrentado, agonizando lentamente. Amanda esboza una sonrisa, habiendo cumplido su venganza.

DÍA SIGUIENTE…

INT. BODEGA DESCONOCIDA – DÍA.

Tadeo despierta, completamente desorientado. Ve a su alrededor, encontrándose en una bodega desconocida. Intenta pararse, pero se da cuenta de que está atado de manos y pies. También se da cuenta de que su boca está cubierta con una mordaza, imposibilitando que pueda gritar por ayuda. Repentinamente, ve que una persona entra a la bodega. Él levanta la mirada y ve de quién se trata: Norma. Pues fue ella quien lo dejó ahí.

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👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Como siempre un capitulo EXTRAORDINARIO! Tantas cosas que suceden a la vez, que impresionante! Amanda ya se volvió loca y se convirtió en psicópata! Me dio pena Sebastián. 

Pobre Tadeo! A ver que le hará la bruja de Norma.  

Me dio risa ver a la homofóbica de Minerva en una disco Gay 🤣🤣🤣🤣. Pero por supuesto seguro está planeando algo para separar a su hijo de Luis Fernando. 

Un capitulo REDONDO!

Cariños!!

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hace 29 minutos, Gasparin26 dijo:

👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Como siempre un capitulo EXTRAORDINARIO! Tantas cosas que suceden a la vez, que impresionante! Amanda ya se volvió loca y se convirtió en psicópata! Me dio pena Sebastián. 

Pobre Tadeo! A ver que le hará la bruja de Norma.  

Me dio risa ver a la homofóbica de Minerva en una disco Gay 🤣🤣🤣🤣. Pero por supuesto seguro está planeando algo para separar a su hijo de Luis Fernando. 

Un capitulo REDONDO!

Cariños!!

Gracias por tu comentario, Gaspar. 

Tienes razón, Amanda se volvió loca. Pero ya se empezará a ver de lo que ella es capaz. 

Tadeo peligrará :pordios: se verá de lo que Norma es capaz

Es que Minerva tiene un plan para que Carlos Manuel se aleje de su hijo Luis Fernando. Por eso andaba por esos lares. 

Gracias por tu comentario una vez más. Se viene con todo... 

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