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Aníbal!

CAPÍTULO 20 | "El Juicio de Mónica" (PARTE II)

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EXT. AEROPUERTO INTERNACIONAL LA ARAUCANÍA – TARDE.

Un joven sale del Aeropuerto Internacional La Araucanía, que se encuentra ubicado en la comuna de Freire, provincia de Cautín. El joven saca su celular y accede a la aplicación Uber para dirigirse a la ciudad de Temuco. En eso, accede a su galería y ve una foto. Dicha foto es de Luis Fernando. El joven que mira dicha foto se trata de Carlos Manuel Vázquez (Benny Emmanuel), exnovio de Luis Fernando.

-          Luis Fernando – dice Carlos Manuel. – Esta vez estaremos juntos.

INT. DEPTO NICOLÁS – DORMITORIO – TARDE.

Amanda no sabe qué responder ante la exigencia de José Miguel, ya que ella ha descubierto que su hijo Nicolás no está muerto, sino que está en estado vegetal. Ella solo quiere irse, pero José Miguel la retiene del brazo.

-          ¡Responde, mierda! – dice José Miguel, muy amenazante.

-          ¡Ay! ¡José Miguel! ¡Suéltame! ¡Me estai haciendo daño! – dice Amanda.

-          ¡Te dije que esto no era de tu incumbencia!

-          ¡Ay! ¡Suéltame!

-          ¿Acaso me andabai siguiendo? ¿Ah? ¡Te dije que no te metierai en esto!

Amanda intenta zafarse, pero pronto solo atina a darle un golpe en el estómago a José Miguel, quien comienza a quejarse en el dolor y Amanda lo empuja contra una silla que hay cerca.

-          ¡Maraca conchetumadre! – dice José Miguel, sentándose en la silla, sintiendo como que fuera a vomitar por el golpe que le dio Amanda.

-          Tú eres el que me va a explicar qué mierda significa esto – dice Amanda. – ¿No que tu hijo estaba muerto? ¿No que Daniel lo había matado? Estamos juntos en esto y merecía saber qué estaba detrás de tus viajes tan misteriosos.

José Miguel intenta respirar.

-          Ya, está bien, te voy a explicar – dice José Miguel, tratando de respirar. – ¡Puta que pegai fuerte!

-          Ay, si tampoco te pegué tan fuerte, ¡oh! – dice Amanda. – Más me dolió a mí la mano con esos abdominales que tenís.

-          Lo que pasa es que Daniel no mató a mi hijo en ese accidente – dice José Miguel, ya respirando mejor. – Solo quedó muy malherido y entró en coma. Por eso he estado viniendo a cuidar a mi hijo, y no de viaje como Daniel cree. Pero, aun así, Daniel le provocó esto y eso nunca se lo voy a perdonar. Le he dicho que, si no me cumple como pololo, lo iba a mandar a la cárcel por haberlo matado. Por eso mentí con que mi hijo estaba muerto, para hacerlo sufrir. Necesitaba vengarme de él, y no solo porque tú me pediste que lo mantuviera alejado de tu pololo gay.

-          ¡Y dale con que Ricardo es gay! No es gay, yo sé que me ama.

-          Piensa lo que querai… pero no debiste venir aquí. Mientras menos gente supiera, mejor.

Amanda analiza todo lo que José Miguel le dijo.

-          Porfa, Amanda, no le digai nada a nadie, ni mucho menos a Ricardo o a Daniel – dice José Miguel. – Necesito que sigamos el plan, que Daniel siga creyendo que Nicolás está muerto.

-          Está bien, no le voy a decir nada – dice Amanda. – Pero con una condición.

-          ¿Cuál?

-          Que esta será la última vez que veas a tu hijo.

-          ¿Qué?

-          Lo que escuchaste. Tú mismo lo dijiste, tenemos que apegarnos al plan. Tú tienes que quedarte con Daniel en su departamento para mantenerlo a raya, amenazado. Además, ¿qué va a necesitar tu hijo de tu presencia? ¿Acaso no hay enfermeras que lo cuidan?

-          Sí. Si hay enfermeras.

-          ¿Viste? Entonces no tenís nada que hacer aquí. Bueno, yo me voy, pero ya sabís. Ésta va a ser la última vez que verás a tu hijo. Si no haces lo que yo te pido, yo voy y le cuento todo a Daniel y ahí va a quedar la cagá. Pero si haces lo que tienes pensado y lo mandas a la cárcel, quizás ahí puedas volver a ver a tu hijo. Antes no.

José Miguel se siente entre la espada y la pared. Amanda se va de la pieza. José Miguel mira con tristeza a su hijo.

INT. CORTE DE APELACIONES – TARDE.

Gabriel se encuentra declarando sobre Mónica.

-          Hace tiempo, el día en que mis papás celebraban su aniversario de matrimonio, la señorita Rodríguez se acercó a tocarme la puerta para avisarme de algo – recuerda Gabriel. – Ella me dijo que habían atropellado a mi papá. No sé qué habrá pasado ni quién lo atropelló, pero si fue capaz de dispararle a mi mamá, bien pudo haber sido capaz de atropellar a mi papá.

-          ¿Usted la conoce bien como para asegurar eso? – pregunta Lucía.

-          No. O sea, no la conozco mucho, solo sé que vive al frente, con otras dos vecinas mexicanas. Ella parece que llegó ese mismo día del aniversario.

-          Y cuénteme. ¿Sabía usted que la señorita Rodríguez estaba interesada en su padre?

-          Sí, lo sabía.

-          ¿Cómo lo sabía?

-          Porque hace un tiempo la vi con mi papá dándose un beso. No sé si mi papá se lo dio a ella o al revés, pero de que sí está interesada en él, lo está. Si su intención es destruir el matrimonio de mis papás, lo está logrando – Gabriel asegura, muy furioso.

Mónica no puede creer las hirientes palabras del joven hijo de Juan Ignacio, al cual ella creía muy inocente y bondadoso.

-          No más preguntas, su señoría – dice Lucía.

-          ¿La defensa tiene alguna pregunta qué hacer? – pregunta la jueza.

-          No, señoría – dice Esteban, al no ocurrírsele nada.

Mónica suspira.

-          Muy bien, tomaremos un receso de 10 minutos mientras revisamos todas las declaraciones y llegamos a un veredicto con la acusada – dice la jueza.

La jueza se levanta de su puesto y así lo hacen todos.

-          ¿Por qué no le hiciste ninguna pregunta? – pregunta Mónica.

-          Lo siento, Mónica. No se me ocurrió nada – dice Esteban. – Pero tú como abogada debes saber que la justicia a veces es demasiado sucia, cuando quienes te acusan son gente que te odia. Parece ser que estaban mejor preparados, más que yo, porque este juicio ocurrió demasiado pronto.

-          Descuida. Yo estoy segura de que Cristina y Norma hicieron todo para que el juicio ocurriera lo más pronto posible.

CORTE DIRECTO A…

INT. CORTE DE APELACIONES – PASILLO – TARDE.

Mientras ocurre el receso en lo que se decide el veredicto, Norma y Cristina están celebrando un poco.

-          Estoy segura que, independiente de las declaraciones, esa mosca muerta se va a pudrir en la cárcel – dice Norma, segura del triunfo.

-          Yo no cantaría victoria antes de tiempo. No sé qué puede pasar con ella, hay que recordar que es abogada – dice Cristina.

-          No seas pesimista, Cristi. Se va a ir a la cárcel, te lo doy firmado.

-          Ojalá encontraran el arma con sus huellas.

Gabriel se les acerca en compañía de Felipe.

-          Mamá, abuela, no me siento muy bien – dice Gabriel.

-          ¿Qué te pasa, mi amor? – Cristina se muestra preocupada por su hijo.

-          Es que… yo nunca había hablado mal de una persona. Yo no sé si todo lo que dije de ella será verdad… ¿y si ella es inocente?

-          Gabriel, no te vengas a arrepentir. Todo sea por proteger el matrimonio de tus padres, ¿o acaso quieres que esa mujer se salga con la suya? – le responde Norma a su nieto.

Gabriel no dice nada y se separa de ellas junto a su amigo Felipe.

-          Tenís que estar tranquilo, Gabo. Declaraste en favor de tu mamá para que esté tranquila. Ahora, no sé si la acusada será culpable o inocente, no la conozco, pero hay que dejar que la justicia haga lo suyo – dice Felipe.

-          Sí, tenís razón. Gracias por venir a apoyarme – dice Gabriel, abrazando a su amigo.

Felipe corresponde al abrazo de Gabriel.

-           Qué bueno que se hicieron amigos de nuevo – dice Cristina. – Se nota que lo pasó tan mal cuando se pelearon.

Mientras, al otro lado, Mónica y Esteban conversan con Milagros, Luis Fernando y Gerardo. En eso, se acerca Eduardo (Fernando Colunga). Mónica se acerca a abrazar a su hermano.

-          ¿Cómo va todo? – pregunta Eduardo, preocupado.

-          Ahora están haciendo el veredicto – dice Milagros.

-          Estoy muy nerviosa – declara Mónica. – Tengo miedo. ¿Y si logran lo que quieren y me voy a la cárcel?

-          Eso no va a pasar. Y si llega a suceder, es posible que solo sea prisión preventiva – dice Esteban.

-          Tía, no sé qué está pasando con esa gente, pero no debes perder la fe – dice Luis Fernando. – Todo saldrá bien.

-          Gracias, Luis Fernando. Aún no puedo creer que estés aquí con nosotros – dice Mónica, abrazando a su sobrino.

-          Papá, con Luis Fernando queríamos hablar contigo de algo que sucedió – dice Gerardo.

-          ¿Qué sucedió? – pregunta Eduardo, preocupado.

Eduardo se aleja junto a sus hijos. Milagros también decide alejarse para dejar solos a Mónica y Esteban.

-          Mónica, confía en mí. Si no tienen pruebas para acusarte, te darán libertad o, como te dije en el peor de los casos, prisión preventiva mientras dure la investigación en tu contra – dice Esteban. – Lamento no hacer mucho para defenderte ahora, pero te prometo que si hay otro juicio para comprobar tu inocencia, ahí estaré. Y si te vas a la cárcel, arreglaré todo para que salgas lo más pronto posible.

-          Gracias, Esteban. En este momento tus palabras me tranquilizan un poco – dice Mónica.

Esteban le toma las manos a Mónica para tranquilizarla. En ese momento, Juan Ignacio vuelve con unas tazas plásticas de café, pero justo ve a Mónica junto a Esteban. Al ver la perdida y enamorada mirada de Esteban, no puede evitar sentir celos. Mónica, incómoda, separa sus manos de las de Esteban.

-          Esteban… espera, se me ocurrió algo – dice Mónica. – Quizás no sirva de nada, pero puede ayudar aunque sea un poco.

CORTE DIRECTO A…

INT. CORTE DE APELACIONES – SALA – TARDE.

La jueza y el jurado ya están en sus puestos. Mónica se encuentra sentada en el estrado.

-          Silencio en la sala – dice la jueza.. – La acusada tiene unas palabras que quisiera dirigirnos antes del veredicto.

-          Su señoría, señores del jurado, abogados, público – comienza a decir Mónica. – Puede ser que a algunas de las personas presentes no les agrade, incluso algunas me pueden odiar, pero… quiero decirles que… si me encarcelan, no solo estarán encarcelando a una mujer inocente, sino… a una madre. Así es… yo tengo un hijo. Un hijo del cual no sé su paradero porque me lo arrebataron hace años. Yo no llegué hace cuatro meses a Chile a separar un matrimonio, ni mucho menos a intentar matar a quien se me acusa de haberle disparado. Yo vine a saber del paradero de ese hijo. Ahora sé quién es la persona responsable de su desaparición.

Mónica intercambia disimuladamente una mirada con Norma, quien suspira, con mucho resentimiento.

-          Pero este juicio no es para acusarla – continúa Mónica. – Solo les digo que si me encarcelan, estaré pagando por un crimen que no cometí, pero si tengo que hacerlo, será una prueba que me impuso Dios, como un obstáculo que deberé cruzar. Pero bien saben muchos que yo soy abogada, y debo dejar que la justicia haga lo suyo. Sé que estas palabras no cambiarán mi veredicto, pero Muchas gracias.

-          ¡Mentirosa! ¡Cínica! ¡Mosca muerta! ¡Asesina! – vocifera Norma.

La audiencia delibera. Sin embargo, desde su puesto, Gabriel parece haberse conmovido por las palabras de Mónica, dudando aún más de su culpabilidad.

-          ¡Silencio! ¡Orden! – dice la jueza. – Muchas gracias por sus palabras, señorita Rodríguez. Como usted dice, sus palabras no cambiarán el veredicto, pero se valora que, como abogada, sepa que esté a merced del veredicto que será leído. Puede tomar asiento.

Mónica se va a sentar.

-          Bien, como ya les dije antes del receso, el jurado ha llegado a un veredicto – comienza a decir la jueza, comenzando la tensión en Mónica y todos sus simpatizantes. – El jurado ha tomado en cuenta cada uno de los testimonios y con, ello, ha decidido que, en lo que dure una investigación en contra de la señorita Mónica Virginia Rodríguez Castañeda por el delito de homicidio frustrado en contra de la señora Cristina Angélica Osorio Palacios, la acusada…

La jueza es interrumpida por el comisario Rodrigo Castillo (Fernando Olivares), quien viene entrando junto a sus dos detectives acompañantes Román (Max Meriño) y Serrano (Andrés Arriola).

-          Disculpe que la interrumpamos, su señoría – dice el comisario Castillo. – Pero tenemos algo que cambiará el veredicto de la señorita Rodríguez.

El detective Román muestra una bolsa Ziploc con el arma y el detective Román le pasa un papel a la jueza.

-          El arma homicida fue encontrada en la casa de la acusada – dice el detective Román.

-          Y se le hicieron pruebas para detectar huellas dactilares – dice el detective Serrano.

-          Como verá, el documento confirma que las huellas encontradas en el arma homicida pertenecen a la señorita Mónica Rodríguez – dice el comisario Castillo.

Alto impacto en el rostro de Mónica, quien no entiende nada. La jueza analiza el documento.

-          Un cambio en el veredicto – dice la jueza, procediendo a leer otro veredicto que se hizo en caso de encontrarse culpabilidad en Mónica. – Debido a las pruebas que incriminan a la señorita Mónica Virginia Rodríguez Castañeda por el delito homicidio frustrado en contra de la señora Cristina Angélica Osorio Palacios, se le condena a 3 años de cárcel, pena que deberá cumplir en el Centro Penitenciario de Mujeres de Temuco. Se levanta la sesión.

Mónica no puede creer el veredicto que se le dio. Norma celebra junto a Cristina. Milagros, Eduardo, Gerardo y Luis Fernando no pueden creerlo tampoco. Juan Ignacio queda estupefacto al no saber qué creer. Mónica, en tanto protesta un poco y pide ayuda a Esteban, pero el comisario Castillo junto a los detectives Román y Serrano la esposan para llevársela detenida.

CORTE DIRECTO A…

EXT. CORTE DE APELACIONES – TARDE.

Mónica es llevada detenida en un vehículo de la PDI. Norma ve con satisfacción cómo ella es llevada detenida.

-          Lo logramos, mamá – dice Cristina. – Al fin esa perra se va a la cárcel y si es posible, de vuelta a México.

-          ¿Qué te dije, hija? Que todo iba a salir bien, ¿o no? – dice Norma.

En eso, llega Bernardo (Bastián Bodenhöfer) a saber todo.

-          ¿Y? ¿Cómo estuvo el juicio? – pregunta Bernardo.

-          Estuvo perfecto, Bernardo. Encarcelaron a la Mónica – responde Norma.

-          ¿Qué? Pero… ¿cómo? – dice Bernardo, incrédulo.

-          Sí, papá. Se comprobó que fue ella quien me disparó – dice Cristina.

-          No, no puede ser. ¿La Mónica? ¿Cómo pudo ser capaz de hacer algo así? – Bernardo sigue sin poder creer esto.

Milagros se acerca furiosa a Norma y Cristina.

-          Estarás satisfecha, ¿no? Lograste lo que querías, deshacerte de Mónica – dice Milagros, desafiante.

-          Sí, linda, estoy satisfecha de que por fin me desharé de ilegales y rompehogares como ella, y como tú, porque perteneces a la misma calaña – dice Norma, furiosa.

-          Eres una pinche mentirosa y descarada. A tu hija no vale la pena insultarla porque se nota que nació igual que tú – Milagros sigue furiosa, mientras Eduardo intenta tranquilizarla.

-          ¿Qué te has creído, puta de mierda? – Norma, furiosa, está por darle una cachetada a Milagros cuando es retenida por Bernardo.

-          ¡Milagros, a mi hija no la vienes a insultar! – Bernardo se dirige a Milagros, mientras tranquiliza a Norma. – ¿Cómo sabes que Mónica es inocente?

-          ¡Bernardo! ¡Abre los ojos! Ellas le tendieron una trampa a Mónica para encarcelarla. ¿Cómo no puedes verlo? – Milagros no puede creer las palabras de Bernardo.

Eduardo intenta llevarse a Milagros, pero ella sigue desafiante contra Norma.

-          Esto no se quedará así, Norma Palacios, porque Esteban y yo haremos todo lo posible por comprobar la inocencia de mi hija. Y si se comprueba que fuiste tú quien estuvo tras este complot, estaré feliz de mandarte a la cárcel, cabrona – Milagros diciendo esto, se retira al fin, junto a Eduardo y sus hijos.

-          Sigue soñando, linda – Norma no teme a esta amenaza de Milagros.

Bernardo y Cristina se disponen a irse.

-          ¿Vienes, Norma? – pregunta Bernardo.

-          No, vinimos en mi auto. Váyanse ustedes.

-          ¿Te llevas a Gabriel y Felipe? – pregunta Cristina – Ellos no se quieren ir aún. Están ahí conversando en la plaza, al frente.

-          Sí, cuando termine de hablar

Mientras ellos se alejan, Norma se acerca a Lucía, quien sale de la corte de apelaciones.

-          Muy buen trabajo, Lucía – dice Norma. – Eres una excelente abogada. Cuando llegue a mi casa te hago la transferencia.

-          No es necesario, Norma. Solo hice mi trabajo. Ya me pagaste lo suficiente – responde Lucía.

-          Es necesario. Me ayudaste mucho con la mujer que le disparó a mi hija. Te agradezco mucho.

-          Al contrario, te agradezco a ti por confiar en mí. Y además, te agradezco por hacerme ese favor de advertirme sobre mi hijo.

Lucía le hace una seña a Felipe, quien resulta ser su hijo.

-          Se lleva tan bien con tu nieto – dice Lucía, mientras Norma asiente. – Me voy. Me despides de Cristina.

Norma se despide de Lucía. Cuando ésta se retira, Norma la mira fijamente.

FLASHBACK – 2 DÍAS ATRÁS.

EXT. “MENA & GALLARDO LTDA.” – TARDE.

Al exterior del estudio jurídico “Mena & Gallardo Ltda.”, Norma se presenta ante Lucía, quien viene saliendo de su trabajo.

-          Soy Norma. ¿Me recuerdas? Yo fui quien te entregó a tu hijo… Felipe – dice Norma.

-          Sí me acuerdo. ¿Y cómo sabes que se llama así? – pregunta Lucía.

-          Porque ya lo conozco. Es el mejor amigo de mi nieto – responde Norma. – Y lo reconocí por su segundo apellido y por el mismo color de piel.

-          En todo caso, yo solo quería una hija, mi Amanda, pero me terminé encariñando con él. Salió muy dulce. Vieras cómo era de niñito, todo un angelito.

-          Sí. Bueno, te quería advertir sobre su madre biológica. Ella regresó hace tiempo, salió del psiquiátrico y lo quiere reclamar.

-          No lo puedo creer. ¿Y sabe que mi Felipito es su hijo?

-          No, no sabe. Además, no puede hacer nada. Está loquita. Incluso, ella le disparó a mi hija.

-          ¡No! ¡Qué loca!

-          Por eso quería que me devolvieras este favor de la advertencia. ¿Te puedes hacer cargo de este caso? Yo te entrego todos los antecedentes.

-          No, yo encantada. No quiero que esa mujer se acerque a mi hijo. ¡Por ningún motivo!

-          Sí, no te preocupes. Aquí te traigo todo lo que tienes que saber sobre lo que hizo esa mujer. Su nombre es… Mónica Rodríguez.

FIN FLASHBACK.

Norma mira a Gabriel y Felipe mientras ambos conversan a distancia.

-          Si Mónica se llega a enterar de que Felipe es el hijo que tuvo ella con Juan Ignacio, todo estará perdido – dice Norma para sus adentros. – Pero mandarla a la cárcel solo es el primer paso. Yo me voy a encargar de que Mónica se vaya de vuelta a México y no vuelva nunca más. Y juro por Dios, mi patria y mi familia que este secreto me lo voy a llevar a la tumba.

Norma se ve firme en su decisión, pero está segura de que sus planes contra Mónica no se verán turbados.

INT. CENTRO PENITENCIARIO FEMENINO – CELDAS – TARDE.

Unas horas más tarde, luego de que Mónica hiciera entrega de sus pertenencias en la entrada de la cárcel, es acompañada por una gendarme para ser llevada a su celda, con ambas manos esposadas. Mónica mira con miedo a su alrededor, al ver el aspecto matón de muchas de las reclusas de la cárcel. Algunas la miran amenazantes, como si fueran depredadoras que acechan a su presa. Otras reas lesbianas le tiran piropos al encontrarla muy guapa. Mónica se siente muy asustada, incómoda y afligida. Cuando por fin llegan a su celda, la gendarme abre la puerta de la celda, le saca las esposas a Mónica y la entra a la cárcel. Luego cierra la puerta con llave.

Mónica se sienta en la cama. Comienza a derramar lágrimas, ante este fatídico destino que le tocó y del cual ella sabe que le será difícil salir de él. Sin percatarse de su alrededor, tiene una compañera de celda con un aspecto fornido y matón, mirándola como el depredador mira a su presa. Mónica no la mira, solo está como alma en pena, sumisa ante este destino.

  • Me encanta 1

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Woooow!!! Tremendo capitulo!!! Felipe hijo de Monica 😲😲😲😲😲😲😲. Y Mónica ya llegó a la cárcel 😈😈. Lo que le tocará sufrir aún 😈😈😈. Precioso capitulo mi querido amigo Aníbal!! 

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Gracias Gaspar

Y bueno, la pista de que Felipe fuera hijo de Mónica ya estaba (el ser adoptado), pero se necesitaba lo esencial para que se supiera

Claramente Mónica tenía que tener alguna etapa donde sufriera harto, donde Norma le hiciera algo para que no lograra su objetivo de llegar a su hijo. 

Gracias, Gaspar como siempre por tus palabras :amor:

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