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Jeremy Penn

PARTE II "ADELAIDA" Episodio 3

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Posted (edited)

FADE IN

 

INT. OFICINA CASA ADELAIDA – MAÑANA

 

ADELAIDA con cara de no haber dormido se pasea por su oficina muy nerviosa. Habla en voz alta.

 

ADELAIDA

¿Por qué vino?, ¿qué quiere?, ¿qué pretende?

Se tiene que ir, tiene que desaparecer.

Desaparecer.

 

En un instante sale de su oficina y casi corriendo sube escaleras arriba hasta llegar al dormitorio del joven.

 

CORTE A

INT. CORREDOR CASA ADELAIDA – MAÑANA

 

ADELAIDA golpea la puerta pero no recibe respuesta. Golpea nuevamente y lentamente abre la puerta, entra y la cierra tras de si.

 

CORTE A

 

INT. DORMITORIO JORGE – MAÑANA

 

ADELAIDA se acerca al joven que parece dormir sobre el cubrecama con su ropa puesta. Se sienta junto a él y le habla con afecto.

 

ADELAIDA

¿Para qué vino esa ayer, dime?

 

El muchacho no responde.

 

ADELAIDA

¿Qué te dijo?, ¿Te preguntó algo?

 

La mujer comienza a llorar. El joven sigue en la misma posición y no la mira ni le contesta.

 

ADELAIDA

Yo no..., hay algo que tienes que saber. Hubiera deseado que ella nunca volviese, que desapareciera para siempre. No sé para qué vino.

Discúlpame, yo no quiero que te sientas mal por culpa de visitas que no son bienvenidas, no quiero que te pongas mal por estar aquí. Yo te necesito. Te necesito así, tal cual estás. Tal cual estábamos hasta ayer.

Te prometo que no tendrás más malos ratos, no dejaré que nadie te vea. Te protegeré. Te protegeré como no pude antes. Será una nueva oportunidad para arreglas las cosas, para poner todo bien como siempre ha sido.

 

La mujer comienza a acariciar la cabeza del adolescente. Se repone de su llanto inicial,  y toma más fuerza mientras se tranquiliza.

 

ADELAIDA (CONT)

Todo va a estar bien. Desde hoy mismo veré que todo cambie para mejor. Me voy a encargar de eso.

Pero debo salir pronto... es un trabajo que estoy haciendo para pagarle a la virgen que estés aquí.

Hoy es Miércoles, ¿te acuerdas?. Claro que te acuerdas.

Estaré fuera solamente un par de horas. Hoy no viene la otra cocinera. Pero no tendrás que sufrir la comida de Paulina, yo vendré pronto a cocinarte algo rico, lo que a ti te gusta, lo que quieras, mi amor.

 

ADELAIDA besando al joven en la frente se levanta y camina hacia la puerta. Antes de salir, se detiene para contemplar al muchacho. El rostro de la mujer está tranquilo y calmado.

 

CORTE A

INT. OFICINA CASA ADELAIDA – DÍA

 

ADELAIDA prepara sus cosas para salir cuando llega PAULINA con la correspondencia.

 

PAULINA

Pasó el cartero, le trajo hartas cartas hoy día.

 

ADELAIDA

Déjalas sobre la mesita.

Paulina, ¿encontraste la miniatura azul?

 

PAULINA

¿La muñequita? No Señora. Es tan raro que se haya perdí'o.

 

ADELAIDA

¿No la habrás tomado tú por casualidad?

 

PAULINA

¿Qué le pasa, Señora? Nah que ver, poh. No se ponga así, usteh sabe mejor que nadie que yo no soy ninguna ladrona. Mi mamita...

 

ADELAIDA

No he dicho eso. Y no te estoy acusando de nada, pero cuando limpias es obvio que tomas todas las cosas.

 

PAULINA

Ay sí poh, pa' limpiar por debajo no máh.

Y ¿cómo cuándo que la vino a echar en falta?

 

ADELAIDA

No sé, desapareció de un día para otro.

 

PAULINA

De un tiempo a esta parte harta gente a entra'o a esta casa, usted sabe.

 

ADELAIDA

Sí, tienes razón. Con las entrevistas...

 

PAULINA

Ahí tiene ve. Pare que alguna de esas no era de los trigos muy limpios.

 

ADELAIDA

Bueno, tengo que salir, pero vuelvo a cocinarle a Jorge.

Paulina...

 

PAULINA

Diga Señora.

 

ADELAIDA

Si alguien viene a ver a Jorge, me llamas de inmediato. Él no está para visitas como la de ayer.

 

PAULINA

Sí Señora, si hasta mi me dio cosa ayer. Ademáh esa señorita preguntando por un tal Igna...

 

ADELAIDA

Ya pues, entonces en eso quedamos. Nada de visitas ni malos ratos.

 

ADELAIDA y PAULINA salen de su oficina. La mujer sin darse cuenta deja su teléfono sobre el escritorio entre unos papeles.

 

CORTE A

 

INT. CASA PARROQUIAL - IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN – DÍA

 

ADELAIDA traduce una de las cartas para el confesor y párroco de la iglesia. Éste, se encuentra leyendo artículos científicos relacionados con milagros. ADELAIDA encuentra una palabra que no puede traducir. La mujer no recuerda el nombre de pila del párroco.

 

ADELAIDA

Padre...

 

CONFESOR

Dígame, Adelaida.

 

ADELAIDA

Estoy traduciendo esta carta, entiendo el contexto, dice que hubo una persona enferma pero hay una palabra que no me es familiar, debe ser un nombre propio.

 

El CONFESOR se acerca y lee la carta desde donde ADELAIDA le señala.

 

CONFESOR

Oh, Ésto. Yo siempre creí que era una especie de mito que corría en la parroquia. Pero, la carta del antiguo párroco lo estaría confirmando.

 

ADELAIDA

Entonces, ¿este es el nombre de algo?

 

CONFESOR

Así es. Una planta. Lo que me habían contado es que es muy similar a otra, ambas existen en Irlanda, y en ese entonces fue enviada a la parroquia para infusiones. Pero resultó ser la equivocada, y esa variedad es tóxica. Al parecer, la única diferencia estaría en el tamaño de sus hojas porque de sabor son muy parecidas.

 

ADELAIDA

¿Qué sabor?

 

CONFESOR

Té.

De hecho ahora que recuerdo la lata con las hierbas debería estar aquí.

 

ADELAIDA

En la carta dice que una persona estaba muy grave por tomar las infusiones.

 

CONFESOR

Y extrañamente estaba siendo tratada con esa hierba, pero se suponía que era la buena.

 

El CONFESOR sale de la pequeña sala y muy pronto vuelve con una lata de té que abre delante de ADELAIDA.

 

CONFESOR

Y han estado todo este tiempo aquí. Es un milagro, y no lo digo a la ligera, que nadie se haya hecho un té con éllas.

 

ADELAIDA

¿Y en una dosis muy alta podría ser letal?

 

CONFESOR

¿Piensa invitar a alguien a tomar el té?

 

Luego de un momento de silencio, mientras ADELAIDA pondera la pregunta entre broma de mal gusto u ofensa, finalmente reacciona.

 

ADELAIDA

¡Oh, no!, jaja. Lo pregunto como doctora. Nunca se sabe que puede pasar en emergencia.

 

CONFESOR

No se preocupe, esta hierba solo existe en Irlanda, y la que tenemos aquí jamás pasaría la aduana hoy en día.

 

ADELAIDA

Obvio.

Supongo que si alguien fuera a emergencia con síntomas de intoxicación por estas hojas, a parte del protocolo, nadie sabría como tratar al paciente específicamente.

 

CONFESOR

Sí es que se pudiera identificar una intoxicación. Lo que dicen es que los malestares que produce son muy generales. Y dependiendo de la dosis, como usted señaló antes, hasta podría ser fatal.

 

Suena el teléfono en el pasillo afuera de la sala. El PÁRROCO sale a responder la llamada. ADELAIDA entonces toma rápidamente varias de las hierbas de la caja de té y las guarda en su cartera. Luego poniendo la tapa sobre la caja metálica la sostiene entre sus manos, y cuando el CONFESOR vuelve, se aproxima a él.

 

ADELAIDA

Quizás deba deshacerse de estas hierbas, no vaya a ser que alguien se confunda otra vez.

 

CONFESOR

Tiene toda la razón. Ya ve que positivo ha resultado la traducción de estas cartas.

 

ADELAIDA

Muy positivo de verdad.

Pero ahora debo volver a mi casa. Como le dije, los Miércoles son una excepción.

 

CONFESOR

Sí, por supuesto, y ya será la hora del té.

 

ADELAIDA

Así es. Estaba por llamar a la polola de mi hijo para invitarla, pero no encuentro mi teléfono. Seguro lo dejé en el auto.

 

CONFESOR

Bueno, que tenga una buena tarde entonces en compañía de su hijo y su futura hija.

 

ADELAIDA

Muchas gracias. Nos vemos mañana entonces.

Adiós.

 

CONFESOR

Hasta mañana. Adelaida.

 

CORTE A

 

EXT. PATIO EXTERIOR - IGLESIA NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN – TARDE

 

ADELAIDA, ya fuera de la casa parroquial, busca afanosamente su teléfono celular. Como no lo encuentra, corre hasta su auto y lo registra sin éxito. Luego de unos minutos se aleja manejando con rumbo a su residencia.

 

CORTE A

 

INT. RECEPCIÓN CASA ADELAIDA – TARDE

 

ADELAIDA entrando a su casa nota que la puerta del dormitorio del joven está inusualmente abierta. Alterada, se apresura escaleras arriba y al entrar a la habitación no encuentra rastros del joven. La mujer entonces baja y dirigiéndose a la cocina grita llamando a PAULINA.

 

ADELAIDA

Paulina, ¿Dónde está Jorge? ¡Paulina!

 

PAULINA sale al encuentro de la mujer.

 

ADELAIDA (CONT)

¡Jorge no está!

 

PAULINA

Señora cálmese, si vino un ca'allero y lo sacó a dar un paseo pa' la playa… Yo creo que harto bien que le va a hacer el sol y el aire marino a su hijo.

 

ADELAIDA

Pero ¿qué hombre? ¿por qué no me llamaste?

 

PAULINA

Un rucio bien encacha'o pa’ la edad que tiene… Juan creo dijo que se llamaba, y dijo que la estuvo llamando a ustéh todo el día… Yo la llamé también, pero no me contestó nah poh.

 

ADELAIDA

¡Juan José… no! ¿Y dónde están, dónde fueron?

 

PAULINA

Si ya le dije que pa' la playa, poh.

 

ADELAIDA sin esperar más sale de la casa en dirección a la playa, mientras PAULINA busca en su bolsillo y saca su teléfono celular.

 

CORTE A

EXT. - PLAYA REÑACA – TARDE

 

ADELAIDA desesperada corre por la playa a pies descalzos, sus zapatos en ambas manos. La playa le parece inmensa y se siente agobiada por el sol y la brisa de la tarde. Luego de varios minutos buscando, divisa a JUAN JOSÉ y al joven caminando juntos lentamente cerca del agua, y se desespera más aún. Corre hacia ellos gritando.

 

ADELAIDA

!Jorge, Jorge!

 

JUAN JOSÉ se sorprende al ver el estado de ansiedad de la mujer, mientras el adolescente se acerca más aún a él.

 

ADELAIDA (CONT)

!Jorge, vuelve a la casa!

 

JUAN JOSÉ

Adelaida, es el Ignacio.

 

ADELAIDA

¡Jorge, hijo vuelve a la casa!

 

El joven mira a la mujer por algunos segundos y finalmente rompe su silencio hablando de manera calmada pero firme.

 

IGNACIO

Adelaida, el Jorge está muerto.

 

ADELAIDA lo mira no creyendo lo que escucha.

 

IGNACIO (CONT)

Jorge está muerto…

 

ADELAIDA cae de rodillas y se apoya con ambas manos sobre la arena mojada, cabizbaja comienza a sollozar. El joven inmediatamente agrega casi en un susurro, como pensando en voz alta.

 

IGNACIO (CONT)

Yo lo maté.

 

FADE OUT

FIN PARTE II

 

Edited by Jeremy Penn

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