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ChicaLiberty

ABUSOS SEXUALES EN LA IGLESIA CATÓLICA | El interminable vía crucis de la Iglesia Católica chilena (Página 5)

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13 Junio 2018

 

 

Fiscal Arias por incautación de documentos eclesiásticos: “En Chile todos estamos sometidos a la justicia ordinaria”

 

 

 

El persecutor de O'Higgins indicó posteriormente en un punto de prensa que no se revelarán antecedentes concretos de la información recopilada "por respeto a las propias víctimas". Además, aseguró que "la cooperación de la Iglesia ha sido total".

 

 

 

 

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Esta mañana el fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias, llegó hasta la sede del Arzobispado de Santiago para realizar una incautación de archivos eclesiásticos, en el marco de la investigación que hace algunos meses inició el Ministerio Público por las denuncias de abuso sexual por parte de miembros de la Iglesia.

En su llegada al recinto, el persecutor indicó que “en Chile todos estamos sometidos a la justicia ordinaria, todos, todas las personas”.

Pero fue a su salida cuando entregó más detalles, indicando que pese a que en un momento las autoridades eclesiásticas se negaron a entregar información, ahora “la cooperación ha sido total”.

Sin embargo, y tal como se lo solicitó a la Iglesia, no se entregarán antecedentes en concreto sobre la información recogida “por respeto a las propias víctimas”. Pero según la información a la que accedió La Tercera PM, se tratarían de todas las investigaciones realizadas desde el año 2007 a la fecha, por parte de la Iglesia en que hubieran víctimas menores de edad de abusos sexuales u otros ilícitos cometidos por sacerdotes.

Consultado por la realización de un allanamiento -que también se realizó en Rancagua- el fiscal explicó que “la forma que uno tiene como fiscal investigador en general es pedir la entrega voluntaria de antecedentes. A continuación si es que la autoridad se niega, amparándose en el secreto, el fiscal tiene dos medidas: no hacerlo nunca o acudir a los tribunales de justicia para que den una autorización judicial para hacer la incautación de tales elementos. (Por lo que) se solicitó una autorización judicial y en el desarrollo de las diligencias de la autorización judicial, la cooperación de la Iglesia ha sido total”.

PROCESO HISTÓRICO

 

Arias manifestó, igualmente, que lo que es “histórico” es el proceso que se está viviendo en general. “Es un proceso de crisis y espero que surja de esto algo bueno, porque estamos realizando una investigación hace meses bastante completas”.

Aunque aclaró que “yo no estoy investigando a la Iglesia Católica, sino que a personas naturales que han cometido delitos y que son parte de la Iglesia Católica, pero no es una investigación contra la Iglesia Católica”.

Fuente: http://www.latercera.com/nacional/noticia/fiscal-arias-incautacion-documentos-eclesiasticos-chile-todos-estamos-sometidos-la-justicia-ordinaria/204405/

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13 Junio 2018

 

 

 

Histórico: Fiscalía de O’Higgins inicia incautación de archivos eclesiásticos en Iglesia de Santiago y Rancagua por abusos sexuales a menores

 

 

 

La medida incluye todas las acusaciones que llegaron desde 2007 a la fecha a congregación para la doctrina de la Fe y que recibieron sanciones canónicas como aquellas que constan en los archivos de la curia de la diócesis de Rancagua. En Santiago se requiere información específica sobre el ex canciller del Arzobispado de Santiago, Óscar Muñoz Toledo.

 

 

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A esta hora el fiscal regional de Rancagua, Emiliano Arias, encabeza la incautación de documentos en dependencias del Tribunal Eclesiástico de calle Catedral en Santiago, el Arzobispado de Santiago y en paralelo, según pudo confirmar La Tercera PM otros persecutores del Ministerio Público se encuentra realizando la misma acción en el edificio de la Diócesis de Rancagua. Se trata de un proceso inédito que se vincula a las indagatorias que sigue Arias por presuntos abusos sexuales a menores por parte de miembros de la curia.
La información recabada por este medio apunta a que la Fiscalía ha solicitado a las reparticiones todas las investigaciones realizadas desde el año 2007 hasta hoy por parte de la Iglesia en que hubieran sido víctimas menores de edad de abusos sexuales u otros ilícitos por parte de los sacerdotes de las diócesis de Rancagua. También se incluye a religiosos que no son parte de esta repartición, pero que habrían cometido ilícitos en la zona.
La orden aprobada por tribunales y que está siendo ejecutada con personal del OS9 de Carabineros, incluye tanto las acusaciones que llegaron a la Congregación para la doctrina de la Fe y que recibieron sanciones canónicas como aquellas que constan en los archivos de la curia de la diócesis de Rancagua o que estén en poder del promotor de justicia asignado a cada investigación o del actual promotor de justicia de la diócesis de Rancagua, Marcelo Antonio Lorca Rodriguez. También las que pudieren estar en manos del canciller y notario de esta diócesis, Héctor Pulgar Quintanilla, o del Vicario Judicial de Rancagua, don Juan Luis Ysern de Arce. En Santiago, en tanto, se busca la misma información respecto del imputado Óscar Muñoz Toledo.
Arias había iniciado por oficio una investigación en contra de Muñoz Toledo, quien se desempeñó como canciller del Arzobispado de Santiago y párroco de la Iglesia Jesús de Nazareth en Estación Central, luego de que se conocieran acusaciones de abuso sexual contra cuatro jóvenes de Rancagua. En la zona existen 14 religiosos suspendidos por eventual comportamiento impropio y, en algunos casos, abusos de menores. Por esta última causa, el Obispo de la Región Alejandro Goic renunció a la presidencia de la Comisión para la Prevención de Abusos Sexuales.
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PERSONAL DEL OS-9 DE CARABINEROS SE ENCUENTRA ALLANANDO LAS OFICINAS DEL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO DE SANTIAGO
Los secretos de la Iglesia
En Chile no se había producido una incautación como la que encabeza Arias. En Boston en 2002, la arquidiócesis se rehusó a revelar las carpetas de sacerdotes investigados por abusos sexuales y el Boston Globe los llevó a la corte civil, que obligó a la entrega de los papeles. Así fue como quedó en evidencia que por décadas los obispos habían protegidos a los abusadores sexuales dentro de la curia.
El archivo eclesiástico al que la Fiscalía busca acceder en el caso de sacerdotes que hubieran cometido abusos, se rige por la ley canónica que establece que cada diócesis y arquidiócesis mantenga carpetas o “archivos” personales de cada sacerdote que es parte de su jurisdicción. Aquí se incluyen desde asuntos administrativos a otros especialmente sensibles, como eventuales acusaciones de abusos sexuales.
La doctrina dice que “debe haber también en la curia diocesana un archivo secreto, o al menos un armario o una caja dentro del archivo general, totalmente cerrada con llave y que no pueda moverse del sitio, en donde se conserven con suma cautela los documentos que han de ser custodiados bajo secreto”. La llave del archivo secreto debe ser conservada sólo por el Obispo.
También la ley canónica plantea una política de destrucción “de aquellas causas criminales en materia de costumbres cuyos reos hayan fallecido ya, o que han sido resueltas con sentencia condenatoria diez años antes, debiendo conservarse un breve resumen del hecho junto con el texto de la sentencia definitiva”.

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13 Junio 2018

 

 

 

Estudiantes de la U. Católica se manifiestan frente a la Nunciatura Apostólica

 

 

Las alumnas desplegaron un lienzo con la leyenda "37 denuncias de abuso solo este año en la UC, ¿cuántas aún callan?".

 

 

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Un grupo de estudiantes de la Pontifica Universidad Católica llegaron en horas de la tarde hasta el frente de la Nunciatura Apostólica, en Providencia, para manifestarse a raíz de los casos de presuntos abusos denunciados en la casa de estudios.
Las alumnas desplegaron un lienzo con la leyenda “37 denuncias de abuso solo este año en la UC, ¿cuántas aún callan?”.
Daniela Pinto, consejera territorial de ciencias biológicas de la UC, declaró que “estamos acá porque queremos pedir una audiencia, ya lo hicimos por medios formales, pero queremos tratar de acelerar los procesos dado que los enviados se irán pronto al sur”.
La manifestación se da previo a la reunión que el Fiscal Nacional, Jorge Abbott, y los fiscales regionales del Maule, O’Higgins y Sur, tendrán con los enviados especiales del Papa para tratar las denuncias de abuso sexual que están siendo tramitadas por la justicia civil.

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13 Junio 2018

 

 

Iglesia de Santiago tras allanamientos: “Tenemos toda la disposición para colaborar”

 

 

 

Ricardo Ezzati señaló que se entregó a al Ministerio Público "toda la documentación solicitada".

 

 

 

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El Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, se refirió esta jornada al allanamiento realizado por la policía a dependencias del Tribunal Eclesiástico de calle Catedral en Santiago y el Arzobispado de Santiago.
Diligencia encabezada por el Fiscal Regional de O’Higgins, Emiliano Arias, que también incluyó allanamientos en dependencias religiosas de Rancagua.
El cardenal señaló que se entregó a al Ministerio Público “toda la documentación solicitada, reiterando la disponibilidad de colaborar con la justicia civil en todo lo que sea requerido”.
Jaime Ortiz de Lazcano, vicario judicial de la arquidiócesis de Santiago, explicó, en tanto, que la diligencia tuvo relación con un caso específico por presunto abuso, sin dar mayores detalles a solicitud de la Fiscalía.
“No suele ser habitual que se solicite material de la investigación canónica. Pero tenemos toda la disposición para colaborar”, indicó.
Mientras que respecto al proceso canónico, señaló que recibieron la denuncia en enero y que a fines de ese mes la información fue enviada al Vaticano.
En el caso de Santiago, la incautación de documentación es respecto al caso del ex canciller del Arzobispado, Óscar Muñoz Toledo.

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13 Junio 2018

 

 

 

Fiscalía tendrá rol en nueva oficina de denuncias eclesiales

 

 

 

Jorge Abbott se reunió en la Nunciatura Apostólica con el enviado papal, Charles Scicluna: “Nadie está exento de prestar declaración”, sostuvo la autoridad.

 

 

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CHARLES SCICLUNA, JORGE ABBOTT, RAUL GUZMÁN Y EMILIANO ARIAS.

“Si es necesario llamar a declarar a cualquier miembro de la Iglesia, tiene la obligación de hacerlo. Nadie está exento de prestar declaración”. Así lo expresó el fiscal nacional, Jorge Abbott, tras reunirse por la tarde con los enviados especiales del Papa, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote Jordi Bertomeu.

Abbott llegó alrededor de las 16 horas a la Nunciatura Apostólica, acompañado de los fiscales regionales Raúl Guzmán (Metropolitana Sur), Mauricio Richard (del Maule), Emiliano Arias (O’Higgins) y de los directores Antonio Segovia (Cooperación Internacional) y Luis Torres (Unidad de Derechos Humanos y Violencia de Género).
Bertomeu se encargó de recibirlos y dos minutos más tarde se incorporó Scicluna a la reunión. El primero en entablar conversación fue el fiscal nacional, manifestando la “voluntad de colaboración y cooperación” frente a los casos de abuso sexual.
Respecto de la creación de una nueva oficina eclesial para recibir denuncias sobre estos delitos, Abbott indicó que “vamos a establecer un sistema de relación con la institución, de modo que las personas tengan la certeza de que nuestras unidades de víctimas y testigos les van a dar la protección necesaria para lo que requieran”.
De forma concreta, la institución persecutora dispondrá de un miembro directo en la oficina de la Santa Sede. El fiscal Guzmán señaló a La Tercera que “se van a establecer coordinadores y enlaces que permitan la recepción de la información”.
Información voluntaria
En el encuentro, Scicluna y Bertomeu aseguraron que toda la información que requiera el Ministerio Público va a ser voluntariamente entregada. Así, allanamientos como los ocurridos en el Tribunal Eclesiástico de Santiago y en la sede del Obispado de Rancagua (ver nota central) no debieran volver a ocurrir.
Frente a las múltiples investigaciones regionales respecto de casos de eventuales abusos, Abbott señaló que “son indagatorias distintas, con hechos distintos realizados por gente de la Iglesia. Van a seguir, por ahora, a cargo de las investigaciones los fiscales que la están llevando, porque no vemos necesidad de tener una investigación única”.
Al término del encuentro, el fiscal nacional también subrayó que “el compromiso es de la mayor colaboración entre ambas instituciones (Ministerio Público e Iglesia Católica), y particularmente con las víctimas”.
Respecto de los hechos investigados, dijo que “si estos se encuentran prescritos, el Ministerio Público tiene que pedir el sobreseimiento de la causa, pero el compromiso último es establecer la verdad, como reparación a las víctimas que en un minuto sufrieron abuso”.
En relación al “secreto pontificio” y los allanamientos en sedes episcopales, el persecutor fue enfático: “Son normas que están vinculadas al derecho canónico, pero que no anteceden a las investigaciones penales que se llevan adelante. Y frente a una eventual negativa de entregar antecedentes, bajo la excusa de secreto papal, se pueden tener autorizaciones judiciales”.
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14 Junio 2018

 

 

 

Las conversaciones entre Felipe Berríos y el fiscal Arias antes de la incautación de los archivos

 

 

En un análisis sobre escenarios, Emiliano Arias contactó a Felipe Berríos, el sacerdote jesuita que vive hace ya varios años en La Chimba, Antofagasta, y que de tanto en tanto genera revuelo con sus declaraciones sobre la iglesia.

 

 

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28 DE OCTUBRE 2014/ SANTIAGO EL SACERDOTE FELIPE BERRÍOS CONVERSA CON LA PRENSA TRAS ASISTIR AL LANZAMIENTO DEL INFORME ANUAL DE DERECHOS HUMANOS 2014 QUE SE REALIZA EN FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DIEGO PORTALES.

Antes de iniciar la operación ayer de la histórica incautación en el Tribunal Eclesiástico, el Arzobispado de Santiago y la Diócesis de Rancagua de archivos vinculados a sacerdotes involucrados en abusos sexuales a menores, el fiscal regional de O’Higgins, Emiliano Arias, buscó información respecto de cómo operan las investigaciones en la iglesia y los procedimientos que se aplican cuando se reciben denuncias.

En este estudio de los posibles escenarios, Arias contactó a Felipe Berríos, el sacerdote jesuita que vive hace ya varios años en La Chimba, Antofagasta, y que de tanto en tanto genera revuelo con sus declaraciones sobre la iglesia.
Así, en varias conversaciones telefónicas, Berríos le explicó cómo históricamente había funcionado la institucionalidad en este tipo de casos.
El sacerdote le señaló que uno de los cambios, para bien, que había realizado Benedicto XVI cuando fue Papa, es ordenar que todas las investigaciones previas que tuviesen que ver con abusos sexuales se enviaran directamente a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ello, porque hasta antes de eso, el protocolo sostenía que los casos eran remitidos a los distintos Dicasterios -similares a los ministerios- y en ese camino era fácil que nunca la información llegase a instancias finales para su revisión.
También le dijo que existían distintos tipos de secretos en la Iglesia Católica, entre ellos, el de confesión, el Pontificio y el Archivo Secreto, similar a una carpeta de antecedentes de un religioso y que era donde terminaban, muchas veces, las acusaciones que no seguían un proceso canónico. La cultura del clero, según le habría comentado Berríos, durante mucho tiempo fue permisiva respecto de conductas inaceptables. En muchos casos, las primeras indagatorias respecto de un sacerdote acusado las realizaba alguien de su misma orden, con quien eran amigos cercanos, por lo que no existía la distancia necesaria para analizar los antecedentes. El “no dañar” la Iglesia como institución estaba por sobre la protección de las víctimas y, finalmente, se creaba un marco propicio a la impunidad.
Por ello, la decisión de Arias fue respalda por Berríos, quien le habría pedido “no titubear” a la hora de enfrentarse a la Iglesia.

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14 Junio 2018

 

 

Fiscalía inicia catastro de abusos en la Iglesia: por ahora tiene 50 casos

 

 

 

El director de la Unidad de Delitos Sexuales, Luis Torres, pidió antecedentes a todos los fiscales para incluir en la solicitud de información al Vaticano.

 

 

 

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EL ALLANAMIENTO QUE EL MIÉRCOLES EFECTUÓ EL OS-9 DE CARABINEROS EN EL TRIBUNAL ECLESIÁSTICO DE SANTIAGO

“Les he pedido a todos los fiscales regionales de Chile que nos puedan remitir la información respecto de los casos que tienen por delitos sexuales de menores de 18 años en que hay involucrados sacerdotes o funcionarios de la Iglesia. Esto, para que, conociendo los casos que tenemos de Arica a Punta Arenas, los pueda incluir en el requerimiento de información al Vaticano”. Así explicó Luis Torres, director de la Unidad de Delitos Sexuales y de Derechos Humanos (DD.HH.) de la Fiscalía Nacional, las medidas que tomaron en el Ministerio Público para investigar las denuncias que apuntan a integrantes del clero de la Iglesia Católica.

La solicitud, según La Tercera PM, fue enviada el miércoles vía correo electrónico.
Desde la Fiscalía Nacional informaron que luego de reunir los antecedentes en el país, el propósito es enviar el requerimiento al Vaticano, a través de la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones (Uciex), hacia fines de la próxima semana.
En cuanto a qué antecedentes le van a pedir a Roma, Torres precisó que “va a depender de lo que nos informen las regiones respecto de cuántos casos sean, pero en general será la individualización de los involucrados, del imputado y de la víctima, y una breve relación de los hechos”.
Actualmente, se indaga este delito que involucraría a religiosos y miembros en tres regiones: Rancagua, El Maule y en la zona metropolitana sur.
Respecto de estos hechos, Torres indicó a La Tercera que “pueden ser casi 50 víctimas, porque en el contexto de las investigaciones de los colegios maristas (que ve la Fiscalía Sur), ya tenemos como 35 víctimas identificadas. Es preliminar dar una cifra (exacta), pero son cerca de 40 o 50 víctimas”.
Por esto, entre otras razones, el miércoles se reunieron en la Nunciatura Apostólica el fiscal nacional, Jorge Abbott, junto a los fiscales regionales Raúl Guzmán (Metropolitana Sur), Mauricio Richard (del Maule) y Emiliano Arias (O’Higgins), y los directores de la Uciex, Antonio Segovia, además de Torres, con los enviados especiales del Papa, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote Jordi Bertomeu.
Según Torres, al pedir a todas las fiscalías regionales antecedentes sobre estos casos, el Ministerio Público busca “poder dimensionar la magnitud de este tipo de investigaciones y luego poder pedir la información que sea necesaria (al Vaticano)”.
Detalló que esos antecedentes, además, van a servir para “tener un registro e ir generando desde la Unidad Especializada (de Delitos Sexuales) herramientas de apoyo para estas investigaciones que no son fáciles, (debido a que) están en un contexto complejo, donde está involucrado el derecho canónico y reglas especiales”.
Entre esas “herramientas de apoyo”, Torres especificó que están tratando de “levantar rápidamente documentos e información jurídica que apoye los casos y también fijar criterios comunes para que tengamos la misma mirada de Arica a Punta Arenas. Pero ese es un momento dos; primero hay que saber de cuántos casos estamos hablando”.
Asimismo, el abogado advirtió que “el efecto que va a producir que la fiscalía se haya definido por investigar este tipo de casos puede significar, a lo mejor, un aumento en las denuncias”.
Según Torres, hoy existe un desafío: “Mirar esto como una cuestión mucho más compleja que el caso a caso”.
En ese sentido, señaló que “el Papa ha informado que hay una estructura del encubrimiento del abuso sexual, del abuso de poder y del abuso de conciencia”, por lo que es importante “el también poder apuntar a las estructuras que puedan estar incidiendo a que eso se favorezca”.

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.latercera.com/nacional/noticia/fiscalia-inicia-catastro-abusos-la-iglesia-ahora-50-casos/206481/

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15 Junio 2018

 

 

 

Detalles de “ficha” de la fiscalía sobre abusos en la Iglesia

 

 

 

Dirección nacional extendió el plazo para que todas sus sedes envíen datos de causas de los últimos cinco años.

 

 

 

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Pese a que hoy se cumplía el plazo inicial para que las fiscalías regionales de Chile entregaran a la Fiscalía Nacional la información respecto de los casos que tienen por delitos sexuales contra menores de 18 años en que hay involucrados sacerdotes o funcionarios de la Iglesia, este se postergó para la otra semana. Una de las razones fue la complejidad para recopilar los antecedentes, trabajo que aún continúan realizando.
En específico, la Fiscalía Nacional -a través de su Unidad Especializada en Derechos Humanos (DD.HH.), Violencia de Género y Delitos Sexuales- requirió la información comprendida en los últimos cinco años, respecto a causas vigentes y no vigentes, en relación a chilenos y extranjeros.
En particular, se pidió que se informe el Rol Único de Causa (RUC), el nombre del imputado (si es que se conoce), el nombre de la víctima, una breve relación de los hechos del caso, se indique si se encuentra vigente o terminada y el tipo de término al que se llegó en ese caso.
El objetivo del Ministerio Público es recopilar todos estos antecedentes para luego incluir los casos en el requerimiento de información que se busca enviar al Vaticano la próxima semana, mediante la Unidad de Cooperación Internacional y Extradiciones (Uciex).
De hecho, este lunes 18 y martes 19 se realizará el consejo de fiscales, instancia donde se espera que se trate el tema de la recopilación de antecedentes que está levantando cada fiscalía regional. Incluso, algunos fiscales regionales van a plantear la posibilidad de que las investigaciones se agrupen. Esto, debido a que habrían fiscalías que cuentan con muy pocas causas de ese tipo.
Actualmente, el Ministerio Público investiga este delito que involucraría a religiosos y miembros en tres regiones: Rancagua, El Maule y en la zona metropolitana sur. Sin embargo, de acuerdo con las últimas recopilaciones realizadas por las fiscalías regionales, ya se han informado a la Fiscalía Nacional más casos de este tipo en otras regiones.
Por esto, entre otras razones, el miércoles se reunieron en la Nunciatura Apostólica el fiscal nacional, Jorge Abbott, junto a los fiscales regionales Raúl Guzmán (Metropolitana Sur), Mauricio Richard (del Maule) y Emiliano Arias (O’Higgins), y los directores de la Uciex, Antonio Segovia, y de la Unidad de Derechos Humanos, Luis Torres, con los enviados especiales del Papa: el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote Jordi Bertomeu.
En la edición de hoy, Torres dijo a La Tercera que los antecedentes que están pidiendo van a servir para “tener un registro e ir generando desde la unidad especializada herramientas de apoyo para estas investigaciones que no son fáciles”.
Scicluna, en tanto, dijo el miércoles que “debemos, como Iglesia, colaborar con la justicia civil. El abuso de menores no es solo un delito canónico, también es un delito civil”.

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19 Junio 2018

 

 

Charles Scicluna declaró como testigo ante fiscal Guzmán por caso de abusos

 

 

 

En la diligencia se abordaron específicamente las denuncias de presunto abuso cometidas por miembros de la Congregación de los Hermanos Maristas y Marianistas.

 

 

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En dependencias que la Policía de Investigaciones tiene en el aeropuerto de Santiago, declaró esta mañana, en calidad de testigo, el arzobispo de Malta, Charles Scicluna. Lo hizo previo a dejar el país rumbo a Italia y ante los persecutores Raúl Guzmán y Guillermo Adasme, a raíz de los casos de presunto abuso que lleva adelante la Fiscalía Sur.
En la diligencia se abordaron específicamente las denuncias de presunto abuso cometidas por miembros de la Congregación de los Hermanos Maristas y Marianistas.
Raúl Guzmán, una vez concluida dicha diligencia declaró que “los casos en los que no se aplique la prescripción van a ser investigados y perseguidos penalmente”.

 

 

Agregó que “tenemos aproximadamente 25 personas que están siendo investigadas y más de 30 víctimas de estos hechos”.
Respecto a la relación que sostendrán con la nueva oficina de recepción de abusos dispuesta por la Iglesia, que funcionará en dependencias de la Nunciatura Apostólica, el persecutor indicó que “vamos a establecer a través de la fiscalía nacional los nexos con dicha oficina para que se transmitan dichas denuncias al Ministerio Público”.
Concluyendo que “entendemos que existe plena disposición de la Iglesia en orden a aportar todos los antecedentes que el Ministerio Público requiera para sus investigaciones”.

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25 Junio 2018

 

 

Diócesis de San Felipe: las críticas a la gestión del obispo Contreras Molina en una de las “zonas rojas” de la Iglesia

 

 

 

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Allí se concentra la mayor cantidad de casos de sacerdotes investigados y condenados por abusos, son hechos conocidos y comentados por los vecinos y forman parte de la lista negra que confirman desde el obispado. Un triste récord –según un religioso– que “ha generado gran desazón no solo entre los fieles, sino también en quienes quieren ser sacerdotes, casi no hay vocaciones sacerdotales”. Pero a esta situación se añade un elemento que molesta profundamente: que el lugar sirva para amparar a algunos religiosos cuestionados. “Es muy fácil esconder a alguien ahí”, dice una de las víctimas.

 

 

 

Nadie podía ignorar la brutalidad de la escena: era marzo de 2017 y la Parroquia San Esteban estaba llena de gente. La madre de Susana Sanhueza –una joven encontrada muerta en una bodega en San Felipe– intentaba hablar en medio de un balbuceo doloroso ante quienes despedían a la mujer y los que también querían justicia. Una imagen que era casi igual de brutal también para Mauricio Pulgar, quien no tenía nada que ver con Susana, aunque sí con el sacerdote que dirigía la misa, el que le hablaba de resignación a la familia, haciendo una plegaria sobre el amor de Dios y la fe, era el mismo que a él se la había arrebatado.

 

Allí estaba el sacerdote Humberto Henríquez y viendo esa imagen estaba Pulgar, quien 5 años antes había presentado una querella contra el presbítero por abusos sexuales, hechos que habría cometido después de drogarlo.
“La diócesis de San Felipe es como el patio para trasladar a los curas con problemas. Los pillan en algo y los mandan para allá. Lo que pasa es que se da, también, porque en realidad es una diócesis grande, para llegar a la parroquia son dos horas en auto y además es una diócesis protegida económicamente, se trabaja mucho con mineras y con empresas… es muy fácil esconder a alguien ahí”, dice Mauricio Pulgar sobre el lugar que protegió al sacerdote que llegó a la zona después que, a comienzos de los 90, fuera denunciado por otro ex seminarista, como él.
Las acusaciones contra Henríquez las inició Marcelo Soto, quien a comienzos de la década del 90 ingresó al seminario San Rafael de Lo Vásquez. Quería ser sacerdote, sin embargo –según denunció por esos años– Henríquez y sus conductas lo obligaron a cambiar de rumbo.
Henríquez recién había sido ordenado sacerdote cuando intentó abusar de él y, pese a que Soto recurrió al entonces vicario general de la diócesis, Gonzalo Duarte –hoy renunciado–, y al obispo auxiliar de Valparaíso, Javier Pardo, nadie lo escuchó y su denuncia cayó al vacío.
Solo en 2012 y atendiendo a las denuncias de Pulgar, la diócesis tomó la decisión de investigar. El caso Karadima ya había estremecido a las iglesias por dentro y no eran tiempos de hacer vista gorda. Por eso, el comunicado enviado entonces por el obispo, Cristián Contreras Molina, destacaba que el presbítero había sido liberado de su responsabilidad como administrador parroquial de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en Los Andes, mientras durara la investigación, la que después –de acuerdo a la Iglesia– no tenía “verosimilitud”.
"Si se supone que quienes denunciamos a Henríquez mentimos, entonces no sé por qué igual lo sancionaron", se pregunta Pulgar.
En efecto, desde la diócesis confirman que, en el ámbito canónico, Henríquez se encuentra en proceso penal administrativo, con medidas cautelares y sin encargo pastoral, aunque destacan que en el ámbito civil, el año 2014, se decretó el sobreseimiento definitivo del caso. “Sin embargo, la sentencia señala que el delito habría prescrito con los años, por eso no se podía investigar, no que fuera falso”, retruca Pulgar.
La diócesis –que abarca a las provincias de San Felipe, Los Andes y Petorca– atiende a unos 300 fieles. En ella hay 27 sacerdotes diocesanos y solo uno de ellos ha sido incardinado en los últimos 15 años, es decir, solo uno de ellos ha sido vinculado permanentemente al lugar. Ese sacerdote, nacido en San Felipe, provenía del clero secular.
“Henríquez no es el único sacerdote acusado que se fue a esconder a San Felipe”, comenta un cura que conoce de cerca la diócesis. “Hay muchos de su propio círculo que también están allá”, agrega Pulgar.
Según un sacerdote que vive en Santiago, para nadie es desconocido que San Felipe “le prestó refugio a Henríquez”, pero el mismo puntualiza que hasta ahora ha sido una estrategia común en la Iglesia.
“Hay casos emblemáticos, como el de Rimsky Rojas, trasladado de Aysén a Valdivia, pero también hay otros casos más desconocidos. A veces son lugares muy apartados, la gente va a rezar no más, ni se preocupa de quién es el curita que llegó al pueblo”, comenta el religioso.
“Lo peor de todo es que esto siempre es apoyado por algunos obispos. Yo incluso tengo una grabación donde Henríquez me reconoció que fue monseñor Camilo Vial quien hizo que lo incardinaran en San Felipe”, sentencia Pulgar.
Una diócesis y un récord
Después de la visita a Chile del enviado de Papa, Charles Scicluna, hay varios obispos que presentaron su renuncia, aunque todavía continúan en sus puestos, a pesar de fuertes cuestionamientos al interior de la Iglesia. Entre ellos está el obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, pero también Contreras Molina, quien es obispo de San Felipe desde el 25 de agosto de 2002.
Hasta hace pocos años, San Felipe tenía un récord: la mayor cantidad de sacerdotes acusados y declarados culpables por abusos sexuales en Chile. “Esto ha generado gran desazón no solo entre los fieles, sino también en quienes quieren ser sacerdotes, en San Felipe casi no hay vocaciones sacerdotales”, indica un religioso.
Los casos que cruzan a la diócesis de San Felipe son conocidos en toda la zona, comentados por los vecinos y forman parte de la lista negra que confirman desde el obispado. El 6 de septiembre de 2010, Francisco Valenzuela fue removido de su cargo y suspendido del ministerio sacerdotal, después de confirmarse los abusos sexuales contra tres jóvenes cuando eran menores de edad.
Ese mismo año, Valenzuela, quien hasta entonces era un querido sacerdote en Putaendo, le pidió al Papa Benedicto XVI la dimisión del estado clerical, es decir, deja de ser sacerdote, la cual se aceptó de inmediato. Para los vecinos, el alejamiento del cura “Pancho” fue un balde de agua fría y muchos de ellos, impactados, incluso dejaron de tocar el tema. La justicia canónica fue severa, pero también la civil: actualmente cumple una pena de 15 de años en una unidad penal.
Julio Raúl Inostrosa es otro de los casos. Después de investigadas las denuncias en su contra –contra un menor y un adulto–, fue sometido a un proceso penal administrativo, el cual concluyó con medidas penales. Actualmente, no está ejerciendo el ministerio debido a su avanzada edad.
Un camino de sanciones siguió también la vida de los sacerdotes Juan Carlos Orellana y René Benavides. En cuanto el obispo tomó conocimiento de la acusación en contra del primero de ellos, procedió a relevarlo y suspenderlo del ministerio. Le aplicó medidas cautelares y lo sometió a un proceso penal administrativo, el que culminó con medidas disciplinarias. El segundo, Benavides, fue sometido a un proceso penal judicial cuya sentencia culminó con la expulsión del sacerdote del estado clerical.
En San Felipe el propio obispo enfrentó acusaciones y, en enero de 2012, dos religiosos mexicanos –uno instructor y el otro notario– llegaron a Chile a investigar denuncias de abuso sexual en contra de Contreras Molina. El movimiento del que tenía conocimiento la Nunciatura fue bajo estricta reserva, sin embargo, se filtró a la prensa y la investigación y su término también se abrieron finalmente a la opinión pública. En ese momento, los denunciantes fueron sacerdotes de la propia diócesis: Ricardo Cortés y Pedro Vera.
Entonces, la investigación decretó la inocencia del obispo, quien se defendió diciendo que las acusaciones eran una venganza por las decisiones que había tenido que tomar respecto de otro sacerdote acusado.
“La investigación lo declaró inocente; sin embargo, amparar a sacerdotes acusados de abusos no puede ser una actitud católica de un obispo”, sentencia un religioso.

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:elmostrador:

26 Junio 2018

 

 

 

Sacar a los lobos de El Bosque: la intención de convertir la parroquia de Karadima en un ícono contra el abuso
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Si bien partió como una idea que da vueltas hace algunos días por redes sociales, diferentes agrupaciones de laicos en Chile la han acogido y están haciendo fuerza para que sea una realidad: convertir ese lugar en un Memorial del Abuso Sexual Eclesiástico en nuestro país. Ya se ha conversado en diferentes reuniones y la iniciativa traspasa el boca en boca con el objetivo de simbolizar un nuevo “Nunca Más”.
“¿Y si organizamos una campaña para convertir la iglesia de El Bosque en un Memorial del Abuso Sexual Eclesiástico en Chile? ¡Comparte!”, dice la fotografía que ha empezado a circular por redes sociales con la imagen que es el ícono del peor registro para los sacerdotes en Chile: la parroquia de Fernando Karadima, donde comenzó a desmoronarse la credibilidad y confianza pública que la Iglesia católica había tejido durante décadas en el país.
Es mucho más que un meme voluntarioso. Es una idea que ha encontrado especial acogida entre los grupos de laicos que se reúnen en distintas ciudades permanentemente y que se han convertido en una voz cada vez más importante en la ruta que ha tomado la Iglesia católica después de los escándalos de abusos sexuales.
“Homologando lo que es el tema de la memoria con los casos de Derechos Humanos –que son perpetrados por los estados– queremos que la iglesia de El Bosque se convierta en el símbolo del ‘Nunca más’”, dice Osvaldo Aravena, integrante de la Coordinación Nacional de Laicos.
Para Carol Crisosto –laica de los Sagrados Corazones de Concepción– la campaña por la transformación en el rol de la parroquia de El Bosque es una oportunidad también para apoyar simbólicamente el cambio que debe sufrir la institución por dentro. “Para la sociedad es un ícono del abuso y del cambio de eclesialidad que permitió en democracia atentar contra los derechos humanos de los niños y jóvenes desde el clero”, precisa.
Crisosto explica que “queremos pedir que sea redestinada para otro uso, quizás un museo de la memoria, para que jamás olvidemos cómo, en nombre de Jesús, hubo un criminal que dominó desde una eclesiología perversa llamada reino de Karadima… que atraía vocaciones entre la élite, algunas con unción episcopal, que sirvieron para reemplazar a esa Iglesia que tanto trabaja por los DD.HH.”.
Después del terremoto que significó el caso Karadima para los fieles de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús –conocida como El Bosque–, la iglesia siguió funcionando. Hay quienes se alejaron para siempre, pero otros siguen creyendo en ese lugar como un motor de su fe.
Aunque ahora el párroco es Carlos Irarrázaval, quien sucedió a Karadima el año 2011 por mandato del arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati, el lugar, para quienes proponen transformarlo, sigue siendo una especie de ‘zona cero’ del dolor que han vivido decenas de personas abusadas sexualmente.
La fuerza de los laicos
La importancia de los diferentes movimientos de laicos parece incipiente en el proceso que está viviendo la Iglesia en Chile, pero siempre ha estado presente. Fue más visible post-Concilio Vaticano II –un evento que marcó la apertura de la institución a fines de los años 50– y se hizo aun más fuerte durante la dictadura de Pinochet.
Entonces era muy común encontrar a párrocos trabajando de la mano de los vecinos, iglesias haciendo talleres de carpintería para entregar herramientas laborales y un largo etcétera, que se camufló en la agenda de la élite de la Iglesia ya entrada la democracia. Sin embargo, nunca ha desaparecido.
Ahora, los laicos están retomando ese espacio de poder para hacerlo visible al interior de la institución. Este fin de semana se reunieron en la parroquia de la Villa Francia y asistieron cerca de 50 personas. Hace dos semanas se reunieron aproximadamente 75 en Chillán; y en un encuentro anterior en Osorno participaron 150.
El vocero de la agrupación Iglesia contra el Abuso, Marcelo Salinas, comenta que la importancia de los laicos es fundamental, porque las personas, los católicos bautizados, son la Iglesia y no están sometidos a una jerarquía clerical: “El clero es una institución a la que se le ha conferido de alguna manera acercarnos y darnos la posibilidad de vivir en comunidad, no son patrones ni son dueños de una verdad. La Iglesia somos nosotros”, enfatiza.
“Esta crisis de la Iglesia en verdad es la crisis de un clero perverso y elitista”, agrega. La Red Laical se comenzó a organizar el año 2010 y agrupa, sobre todo, a las comunidades de base de la Iglesia católica, como Cristo Liberador, de Villa Francia; San Pedro San Pablo, de La Granja; y San Cayetano, de La Legua.
Pero también de otras ciudades, como Temuco, Talca y Osorno. “Sin duda el principal acicate de la reorganización laical es el ejemplar testimonio de los sobrevivientes de abuso, que han reivindicado su fe en el Cristo de la historia”, dice Osvaldo Aravena, quien participa en la parroquia de Villa Francia.
“Nuestro principal objetivo es organizar, unir, activar y articular al laicado de todo Chile para que se convierta en un actor protagónico y vigilante de esta etapa de reconstrucción de la Iglesia”, señala.
Crisosto comenta que las comunidades históricas de los laicos están más vivas que nunca y una muestra de eso fue Osorno y el rol crucial que cumplieron al momento de presionar para lograr la salida del obispo Juan Barros. “El clero les tiene miedo a las comunidades cristianas de base, porque no quieren que vivan en la Iglesia comunidades autónomas fuera de su control, pero las laicas y los laicos debemos seguir organizándonos para sacar la podredumbre y la criminalidad que atenta contra los derechos humanos de todo quien abrace la religión católica”, sentencia.

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26 Junio 2018

 

 

 

Obispo de Chillán no investigó a religiosos que reconocieron conductas impropias en investigación judicial

 

 

El caso de asesinato de sacerdote, en 2009, al menos ocho religiosos reconocieron mantener relaciones sexuales. Solo uno de ellos, fue sancionado, pero sigue recibiendo un pago por parte de la Iglesia, según reportaje de Canal 13.

 

 

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La investigación del asesinato del sacerdote Cristián Fernández Fleta, en abril de 2009 en Chillán, destapó la existencia de un grupo de religiosos con doble vida que reconocieron conductas impropias, lo que no fue investigado por el obispado.

Según un reportaje emitido anoche por Canal 13, en las declaraciones del caso -aún sin resolver- de Fernández, quien murió tras recibir 16 puñaladas en su casa, se determinó que la víctima mantenía relaciones sexuales con jóvenes en situación de vulnerabilidad y que al menos ocho curas cercanos reconocieron tener relaciones sexuales, algunos de ellos con jóvenes.

El único sancionado fue el capellán de la cárcel de Chillán, Jaime Villegas, vecino y amigo del cura asesinado. En su declaración en el caso, dijo que “debo reconocer que han llegado a mi casa personas que han salido en libertad de la cárcel, pero no recuerdo nombres. Sus edades fluctúan entre los 20 y 29 años, nos hemos tocado y nos hemos dado besos en la boca, pero no hemos
llegado a tener relaciones sexuales. Ahí nos colocábamos a conversar y a tomar un poquito y de ahí pasaba lo anterior narrado. Yo no me curaba, por eso yo me acuerdo bien, no teníamos relaciones”.

Villegas fue desvinculado de la Iglesia tras su declaración en el caso, según indicó T13.

“Está con una sanción eclesiástica y está en su casa. Es el único caso que yo conozco con nombre”, dijo el obispo de Chillán, Carlos Pellegrín, quien reconoció que el religioso sigue recibiendo una mensualidad por parte de la Iglesia. “Es como si fuera su hermano que comete un delito, que está sancionado. Usted siempre va considerar a su hermano aunque haya cometido un delito, entonces usted lo ayuda dentro de lo que es posible, pero no son grandes cantidades, es la asignación que los sacerdotes reciben en sus tareas pastorales, que son mínimas (…). Hay una responsabilidad hacia un sacerdote que ha cometido un delito que no se le puede dejar en la calle. De qué va a vivir”.

Pellegrín, señaló que no se indagaron los demás casos de sacerdotes que reconocieron conductas impropias: “No he tenido nunca acceso a ningún tipo de información. Cuando la solicité se me dijo por parte de la fiscalía que no éramos parte del proceso legal, por lo tanto no podíamos tener acceso”. Agregó que “lo que ha sido publicado en distintos artículos, supuestos testimonios, tampoco han sido presentados como denuncias al obispado”.

Al ser consultado si se han acercado víctimas, Pellegrín sostuvo que “últimamente con todos estos casos que usted menciona no hay nada”. Según Canal 13, dos días después de la entrevista, la autoridad religiosa dijo en la prensa local que había recibido ocho acusaciones, que solo una estaba en etapa de investigación y que las otras se cerraron porque los denunciantes no siguieron adelante.

Otro caso mencionado en el reportaje es el del hijo de una mujer que vivió en la Parroquia del Divino Maestro en 2009, en Chillán. La madre sostiene que el menor hablaba sobre “un señor de la capa negra que aparecía en las noches”, y que nunca denunció el caso.

“Y del hombre negro mi hijo siempre soñaba con él. Mi hijo en la capilla fue violado (…). Quedé espantada, no supe que hacer, me lo cayé, me lo oculté, nunca lo comenté, lo estoy diciendo ahora”, manifestó, agregando que “nunca en la capilla hicieron nada, todo lo contrario, tapaban todo con la mano”.

Sobre este caso, Pellegrín dijo que “se habla de alguien con una manta negra, pero no sale ningún nombre. Yo hago la invitación, de que por favor si se tiene ese dato, que se entregue, con mucho gusto lo vamos a investigar”.

Fuente: http://www.latercera.com/nacional/noticia/obispo-chillan-no-investigo-religiosos-reconocieron-conductas-impropias-investigacion-judicial/221952/

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#Talca Por orden de la Diócesis se ordenó apartar de sus funciones al

Pbro. Luis Felipe Egaña Barahona, párroco de la comuna de ,

por el tiempo que dure la investigación en su contra, por el delito de abuso sexual a un menor.

 

 

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Edited by ChicaLiberty

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27 Junio 2018

 

 

 

Obispo Ossandón inicia mesa con denunciantes de abusos

 

 

 

El administrador apostólico de la Diócesis de Valparaíso se reunió con tres exseminaristas que acusaron de supuestos abusos del obispo emérito Gonzalo Duarte y a otros religiosos.

 

 

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EL ADMINISTRADOR APOSTÓLICO DE LA DIÓCESIS DE VALPARAÍSO, OBISPO PEDRO OSSANDÓN

Desde las 16.00 de este miércoles, el administrador apostólico de la Diócesis de Valparaíso, obispo Pedro Ossandón, se reunió con tres exseminaristas denunciantes de supuestos abusos del obispo emérito Gonzalo Duarte y otros sacerdotes.

Marcelo Soto, Sebastián del Río y Mauricio Pulgar, acompañados por su abogado y por el sacerdote Eugenio de la Fuente (denunciante del expárroco Fernando Karadima), llegaron hasta la casa del obispo, en la población La Legua.
Tras el encuentro, que duró tres horas, Del Río señaló que “nos hemos comprometido a avanzar en conjunto con monseñor Ossandón”. Trascendió que se instalará una mesa de trabajo entre los denunciantes, el administrador apostólico y el presbítero De la Fuente para indagar casos de abusos.
Según Soto, el prelado les dijo “cuenten conmigo”, luego de que las víctimas le solicitaran garantía de respaldo y protección a los denunciantes. Si bien solo asistieron tres de los denunciantes, en total son 18 exsacerdotes los que han denunciado posibles abusos cuando eran seminaristas.
Este jueves, en tanto, los obispos Carlos Pellegrín (Chillán) y Luis Infanti (Aysén) se referirán a denuncias respecto de estas diócesis que aparecieron en investigaciones periodísticas. Este miércoles, además, el Obispado de Talca informó que se inició una investigación eclesiástica tras una denuncia por presunto abuso sexual a un menor ocurrido en 1985, en contra del sacerdote Luis Felipe Egaña.

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27 Junio 2018

 

 

 

Sacerdote Sergio Díaz: “Me duele decir esto; en la Iglesia en la que yo estoy no es la de Jesucristo”

 

 

En entrevista con Informe Especial, el párroco De Villa Prat lanzó duras acusaciones contra la institución y pide que el Papa acepte la renuncia de todos los Obispos.

 

 

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Esta noche, en marco de un reportaje de Informe Especial que denuncia nuevos casos de abusos, el párroco De Villa Prat, Sergio Díaz lanzó duras críticas y acusaciones en contra de la Iglesia chilena.
A continuación, algunos de sus dichos:
“Yo tengo una Iglesia de Manuel Larraín, Carlos González Cruchaga, el padre Hurtado, el huaso Correa weon, ¡santo el huaso! Ese cura bueno…¡tengo un candado en mi vida! Agustín Vial, son tipos con olor a oveja, y yo despierto en una Iglesia nada que ver. Una Iglesia apitutada, de elite, oye, ¡si el Papa le sacó la cresta a los Obispos! Yo a veces pienso, y me duele decir esto; ¡en la Iglesia en la que yo estoy no es la de Jesucristo!”
“Pero cómo el Obispo no va a cachar esto (los abusos). No, estos están cagados de la cabeza. (La Iglesia) No ama a la gente, eso es lo que me duele a mí, no ama a la gente. Tengo miedo que toda esta pedofilia nos aleje más de los pobres, ¿me entendís? Que nos aleje de la gente, si la belleza de la Iglesia son los pobres”
“Todos los obispos de Chile tienen responsabilidad, ¡todos! y los curas también!”
“Cuando Errázuriz ya se iba a jubilar, él sabía todo este drama que tenía con Karadima, entonces ¿qué hace? Llama a Ezzatti, que estaba en Concepción como Obispo Auxiliar. Entonces, Ezzati asume me imagino, sabiendo todo esto, tratando de proteger a Errázuriz”
“Estos Obispos de El Bosque no hacen ni un Mea Culpa, ¡nada, nada, nada! Tan cagados”
“El Nuncio, que sea hombre y pida perdón a Chile, a la Iglesia, que pida perdón, por humanidad que pida perdón a Jesucristo. Y los curas igual, mire el daño que hemos hecho. Todos los Obispos de Chile (deben) pedir perdón a las víctimas, cuanto antes. SOn pastores, si el Papa nos enseñó a pedir perdón, ¡y estos carajos como si nada!”
“¿Cómo pueden ser tan maricones los Obispos de Chile? ¿Cómo pueden soportar eso? ¡Ni un cariño por las víctimas!, ¿se da cuenta usted o no?”
“Esto de la homosexualidad en la Iglesia…si usted quiere a sacar a los homsexuales vamos a quedar casi sin curas, po oiga”
¿Debería transparentarse la homosexualidad en la Iglesia? “No debería…¡tiene que hacerlo po oiga! Si Dios te hizo así, Dios te ama así, si son personas. Son personas y después son homosexuales”
“Karadima hizo mucho daño, Sodano hizo mucho daño, el hombre carajo ese, ¿ah? Él le hizo mucho daño a Chile, si destruyó a la Iglesia

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28 Junio 2018

 

 

Por qué el Papa ha tardado 43 días en decidir la salida de primeros 5 obispos

 

 

Hoy fue el turno de Alejandro Goic, de Rancagua, y Horacio Valenzuela, de Talca. Se habla de falta de candidatos y de un chequeo estricto de los currículum.

 

 

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EN LA DIÓCESIS DE RANCAGUA, EL OBISPO ALEJANDRO GOIC (IZQUIERDA) SE DESPIDIÓ Y PRESENTÓ AYER AL NUEVO ADMINISTRADOR APOSTÓLICO, EL OBISPO FERNANDO RAMOS.

Dos nuevas renuncias de obispos fueron aceptadas hoy por el Papa Francisco, en medio del cumplimiento de las medidas de “corto, mediano y largo plazo” que en abril pasado anunció en una carta a los miembros de la Conferencia Episcopal (Cech). En este escenario de crisis de la Iglesia chilena, el Pontífice ha cuestionado el manejo de casos y denuncias por abusos, y ha validado a quienes le entregaron su testimonio al arzobispo Charles Scicluna.

A las seis de la madrugada llegó el comunicado del Vaticano, donde se informaban los nombres del segundo grupo de obispos que dejan sus diócesis: el de Rancagua y expresidente del Consejo de Prevención de Abusos a Menores, Alejandro Goic, y el de Talca, Horacio Valenzuela, vinculado a Karadima. Ambos serán reemplazados por los obispos auxiliares de Santiago Fernando Ramos y Galo Fernández, en calidad de administradores apostólicos. Las dimisiones se suman ahora a los ya retirados Juan Barros (Osorno), Gonzalo Duarte (Valparaíso) y Cristián Caro (P. Montt).
Víctimas y denunciantes de distintas diócesis agradecieron el nuevo paso, pero también manifestaron dudas por la lentitud del proceso. Muchos esperan la salida de más obispos de la Conferencia Episcopal, compuesta por 32 prelados activos. Sin embargo, el Papa Francisco ha optado por aceptar de a poco las dimisiones. De hecho, solamente cinco en 43 días, desde que todos pusieron los cargos a su disposición, el 17 de mayo. ¿A qué se debe el cuentagotas?
El corresponsal de ABC España en el Vaticano, Juan Vicente Boo, dijo que “en circunstancias normales, la sustitución de un obispo es un proceso que lleva de uno a dos años, pues requiere consultar a muchas personas y verificar muchos detalles antes de encargar una responsabilidad tan delicada y de largo plazo”.
En el caso de la designación de obispos en Chile, Boo es enfático: “Es mucho más difícil, por la contaminación de encubrimiento en la nunciatura, la cúpula de la Conferencia Episcopal y la Arquidiócesis de Santiago. Seleccionar obispos buenos, con vistas a una responsabilidad multifacética, tanto espiritual, administrativa y caritativa, para el resto de su vida, es muy complejo”.
El sacerdote Eugenio de la Fuente, uno de los denunciantes de Karadima ante el propio Papa, añadió que “una restauración con estas características tiene que generar una circunstancia institucional donde se pueda ir reemplazando a quienes van saliendo. Si se hacen las cosas a la rápida, se saca a todo el mundo y no hay a quién poner; así se puede generar una situación mucho peor de la que empezó”.
Según han manifestado fuentes de Iglesia, una de las dificultades que ha enfrentado el Pontífice en el nombramiento de nuevos titulares de las diócesis es la falta de candidatos, ya que varios -particularmente en Santiago- se habrían negado ante la opción o habrían mostrado su reticencia frente a lo que se pueda ir conociendo en el camino.
Otra razón responde a la importancia del currículo y la absoluta “limpieza de denuncias” que deben tener los postulantes. El abogado canonista de Voces Católicas, Alejandro Álvarez, indicó que “el Papa no tiene margen de error. Se ha ido tomando todo el tiempo necesario para responder y dar cuenta de las más apropiadas decisiones para que la Iglesia chilena pueda retomar su rumbo y lugar”.
Agregó que “cometer un nuevo error en un nombramiento sería fatal para todo el proceso. Por eso, el Papa está analizando detenidamente cada paso que se da. Y también se puede haber encontrado con una escasez de personas consagradas dispuestas a asumir esta responsabilidad, que por cierto tiene riesgos”.
La canonista y académica de la U. de los Andes Anastasía Assimakopulos señaló que “ser obispo es tener una serie de características que no son fáciles de encontrar, porque corresponde a un servicio especial a la Iglesia. Ello requiere la prudencia del Papa para buscar a las personas adecuadas en las circunstancias actuales, y también porque tiene un plan paulatino mirando la Iglesia de Chile”.
Los salientes
Si bien se esperaba que la salida de Goic (78) se concretara por cumplimiento del límite de edad (75), Boo explicó que “la aceptación de esa renuncia, por desgracia, no es solo por edad, como todo el mundo sabe ahora”. Sus últimos días a cargo de la diócesis de Rancagua se vieron empañados luego de que se hicieran públicas una serie de denuncias de conductas impropias y presuntos abusos cometidos por sacerdotes de distintas parroquias del sector, lo que obligó al prelado a suspender a 14 presbíteros y a renunciar a su cargo como presidente del Consejo de Prevención de Abusos.
Valenzuela, en tanto, era uno de los primeros candidatos para que el Papa aceptara su renuncia, al ser cuestionado por pertenecer al denominado “círculo de hierro” del expárroco de El Bosque Fernando Karadima, junto a los prelados Juan Barros, Tomislav Koljatic (Linares) y Andrés Arteaga (auxiliar de Santiago).
Ahora, el único prelado renunciado por edad, pero aún activo, es el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati.

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30 Junio 2018

 

 

 

El interminable vía crucis de la Iglesia Católica chilena

 

 

Esta semana, el Papa decidió dar un paso más. La salida de los obispos de Rancagua y Talca puso de nuevo en alerta al clero. Ya son cinco las renuncias que ha aceptado Francisco y se dice que podría aceptar 10 más. Por ahora, las miradas están puestas en el futuro del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati. En Chile, los prelados activos procuran concentrarse en sus diócesis, aunque viven una tortuosa espera: saber si son los próximos en la lista.

 

 

 

“Yo me pregunto cada día si pude hacer más, si debí hacer más. Qué me faltó para entregarme mejor al servicio de todos estos hermanos, víctimas sufrientes”. Con la voz entrecortada, minutos antes de esas palabras, el ahora obispo emérito Alejandro Goic leyó un comunicado de prensa luego de que el Papa Francisco aceptara su renuncia. En apenas un minuto presentó a Fernando Ramos, el nuevo administrador apostólico que quedará a cargo de la diócesis de Rancagua.
Luego hizo una pausa, tomó aire. Y con un nudo en la garganta habló de lo que no quería hablar: de su despedida.
La caída
Fue el sábado 23 de junio cuando sucedió. En Rancagua sonó un teléfono, el de Alejandro Goic. Lo llamaba el nuncio apostólico, Ivo Scapolo.
Francisco había aceptado dos renuncias: la de Horacio Valenzuela, obispo de Talca, y la suya.
El obispo de Rancagua -a pesar de haber dimitido hace tres años, al cumplir los 75- sintió la amargura.
Goic es uno de los sacerdotes más emblemáticos de la Iglesia Católica chilena. Y Rancagua, su diócesis, es la cuarta más grande de Chile. Es una diócesis donde, dicen, termina un obispo, por la importancia que tiene. Es un premio. Por eso, sus últimos días a cargo de la diócesis de Rancagua Goic nunca se los esperó. Ni él, ni nadie. Justo después de que todos los obispos llegaran de su visita al Vaticano, cayó la bomba sobre él. Un reportaje de Canal 13 dio a conocer una serie de denuncias por presuntos abusos cometidos por sacerdotes de su diócesis.
El apuntado fue, obviamente, Goic.
Lo primero que hizo fue escribirle al Papa. Le pidió tiempo. Quería seguir como obispo hasta solucionar el tema.
La respuesta fue inmediata: no.
Las gestiones del hoy obispo emérito de Rancagua no fueron suficientes. Goic alcanzó a suspender a 14 presbíteros y también a renunciar a su cargo como presidente del Consejo de Prevención de Abusos. Incluso -justo después de la controvertida visita de Francisco a Chile y al ver la crisis que se había desatado luego de las permanentes apariciones de Juan Barros durante ella-, Goic fue de los primeros en reaccionar. Fue él quien propuso realizar una asamblea plenaria extraordinaria, que ya es oficial. Entre el 30 de julio y el 3 de agosto en Punta de Tralca. Ahí estaría Goic.
Eso, hasta que Scapolo lo llamó el sábado antepasado.
Se había acabado el tiempo. Llegaron a un acuerdo: el jueves 28 darían a conocer la salida de Goic.
Fuentes cercanas al obispado de Rancagua explican que la única gestión que pudo hacer el prelado fue negociar su misa de despedida con Fernando Ramos, el administrador apostólico ahora a cargo de la diócesis. Al principio, Ramos pensó hacer una misa el viernes pasado, pero será el viernes 6, para que puedan asistir los más cercanos a Goic.
Aunque era el más viejo de los renunciados, aunque su salida era inminente por sus problemas de salud, al corazón y la columna, el obispo quedó devastado. Sin embargo, explican colaboradores del prelado, él ya tenía preparado su retiro. Que comenzó el jueves pasado en el Monasterio de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, en Rancagua. Allí, desde hace tiempo, le tenían preparado un departamento.
Pero Goic no imaginaba su salida así. Esperaba hacerlo en mejores condiciones, no con la imagen que quedó.
-Menos justo después de Barros, porque Goic no es Barros -comenta un cercano.
Ezzati en la mira
-La única autoridad creíble es la que nace de ponerse a los pies de los otros para servir a Cristo.
Así comenzó el discurso de Francisco la tarde del jueves 28 de junio. La ocasión era especial: en la Basílica de San Pedro el Papa presidió el Consistorio ordinario público, en el que nombró a 14 nuevos cardenales.
Allí, muchos pensaron, estaría el arzobispo Ricardo Ezzati, quien, además, es cardenal. De hecho, fue el mismo Francisco quien lo nombró como tal el 22 de febrero de 2013. Pero no, mientras se celebraba el Consistorio, Ezzati estaba en Santiago, en una reunión con los nuevos vicarios de la arquidiócesis.
Esa ha sido la señal que ha puesto, nuevamente, los ojos del mundo en las nuevas renuncias que pueda aceptar el Papa.
-Y en ese grupo tiene que estar Ezzati. El problema que tiene Francisco es que para hacer efectiva la renuncia de Ezzati necesita sacar a un obispo que ya esté en funciones, que tenga experiencia. Porque Santiago es la diócesis más visible y grande de Chile. Pero ¿quién no está salpicado con toda esta crisis? -dice un conocido sacerdote jesuita.
Solo hace dos semanas, el Papa confirmó en una entrevista en Reuters que aceptará la renuncia de “dos obispos por límite de edad”. Uno fue Goic, solo resta Ezzati en esa categoría.
¿Y quiénes son los candidatos para Santiago? Tres. O eso se creía. Santiago Silva, el actual obispo castrense, fue el primer perfilado. Eso hasta que se supo su vinculación con el caso de los exseminaristas de Valparaíso.
-Su candidatura está muerta -sentencia un conocedor del tema.
El otro es René Rebolledo, arzobispo de La Serena, quien ha mantenido un perfil activo, pero en medios regionales. Y el último es el actual líder de la arquidiócesis de Concepción, Fernando Chomalí. Fuentes eclesiásticas afirman que, a pesar de que el Papa tiene una deuda con él por haberle informado sobre Barros, su nombre es resistido en algunos sectores, especialmente por sus posturas conservadoras.
Sin embargo, la semana pasada, cuando Ricardo Ezzati podría haber estado en Roma, el chileno que se paseaba por la ciudad italiana era otro.
Era Fernando Chomalí.
La lista
Francisco ya ha aceptado la renuncia de cinco obispos: Juan Barros (Osorno), Gonzalo Duarte (Valparaíso), Cristián Caro (Puerto Montt), Horacio Valenzuela (Talca) y Alejandro Goic (Rancagua). Y en sus puestos ha designado como administradores apostólicos a cuatro de los seis obispos auxiliares que tiene en total la Arquidiócesis de Santiago: Jorge Concha en Osorno, Pedro Ossandón en Valparaíso, Galo Fernández en Talca y Fernando Ramos en Rancagua. Así, entre dimisiones y enroques, el Papa ha hecho un recambio de un quinto de la Conferencia Episcopal.
Pero el recambio, para algunos, no es tal. Menos cuando todos los administradores apostólicos, y posibles futuros obispos de sus diócesis, fueron cercanos colaboradores del arzobispo Ricardo Ezzati.
Y hay otro problema más que Francisco debe sortear. Cada vez que acepta la renuncia de algún obispo, se le acaban opciones conocidas.
Richard Raho, profesor estadounidense de Teología y entendido en los temas del Vaticano, añade otro dilema para el Papa:
-El problema es en quién se puede confiar en Chile para ser nombrado obispo de los ya existentes.
Según fuentes eclesiásticas, hay cinco obispos más en la mira de Francisco: Tomislav Koljatic (Linares), Carlos Pellegrin (Chillán), Cristián Contreras Molina (San Felipe) y Cristián Contreras Villarroel (Melipilla).
En total, explican cercanos al Vaticano, los obispos salientes serían en total 14.
Pero ¿por qué la mayoría de la llamada “limpieza” que Francisco está haciendo en la Iglesia Católica chilena es en la zona centro-sur?
Juan Carlos Claret, vocero de los laicos y laicas de Osorno, explica que el que aún no haya novedades en el norte de Chile no es sinónimo de falta de problemas.
-Los laicos de allá recién se están agrupando. Pero con todo lo que está pasando, por ejemplo, han comenzado a organizarse grupos en Iquique, Antofagasta y La Serena -dice.
Aunque no es de los obispos activos, el cardenal Francisco Javier Errázuriz es otro de los sacerdotes a los que se le atribuye un rol en la crisis de la Iglesia chilena. Por lo mismo, se especuló su salida del Consejo de Cardenales, conocido como C-9. Ese rumor se terminó la semana pasada, cuando se comunicó que Errázuriz asistiría a una nueva reunión del grupo en septiembre.
-La salida del cardenal no es tan fácil, necesita “maquillaje”. Pero en octubre podría concretarse la salida de Errázuriz, porque Francisco quiere que el C-9, una vez que termine el proceso de reforma de la curia, se mantenga como su grupo de consejeros. No sería consistente con los cambios que está comunicando el Papa el que Errázuriz siga -comenta un jesuita.
La selva de Scicluna y Bertomeu
Si bien la misión del arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y el sacerdote español Jordi Bertomeu comenzó como una investigación centrada en los antecedentes del exobispo de Osorno Juan Barros, finalmente llegó más allá. Mucho más allá incluso de los otros prelados del círculo más íntimo de Fernando Karadima y de la parroquia El Bosque.
Las 2.300 páginas del informe Scicluna son apenas el comienzo.
A las 64 entrevistas realizadas en febrero pasado por los dos enviados especiales de Francisco, se suman las más de 50 que hicieron Scicluna y Bertomeu en su segunda misión en Chile, entre el 12 y el 19 de junio pasado.
O sea, algo así como una segunda parte del llamado “Informe Scicluna”.
Conocedores del tema explican que Scicluna y Bertomeu están haciendo un seguimiento del caso Chile, pero que no todo iría en un solo informe de miles de páginas. Serían varios reportes específicos, diócesis por diócesis.
Scicluna y Bertomeu deberán reportar todo ese material tanto a Luis Ladaria, el prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, como a Francisco.
El estatus que hoy tiene el arzobispo de Malta y promotor de justicia para la Congregación para la Doctrina de la Fe frente al Papa es privilegiado. Tanto así que tiene acceso directo a Francisco. Incluso, tiene su celular.
Pero con los privilegios también vienen las obligaciones.
El 23 de junio pasado, el sacerdote Joseph Galea Curmi fue nombrado obispo auxiliar de Malta. Algunos vaticanistas dicen que se debe a que la cantidad de trabajo que Charles Scicluna tiene hoy, a cargo del caso chileno, es tal que se necesitó nombrar a este auxiliar para ayudarlo.
Aún sin respuesta
Aunque quedan algunas dudas en relación a las decisiones del Papa. Una de ellas en relación a las acusaciones de encubrimiento que recibieron Scicluna y Bertomeu contra algunos ahora exobispos, como Juan Barros y Gonzalo Duarte.
-Lo que está haciendo Francisco es aceptar renuncias, no remover obispos. Muchos han argumentado que aceptar sus dimisiones, en lugar de expulsarlos, les brinda una salida fácil. Algunos canonistas argumentan que estos obispos deberían enfrentar un juicio eclesiástico o incluso un juicio civil -dice Richard Raho.
En simple: aceptar las renuncias hace mucho más difícil que prelados que hayan encubierto abusos enfrenten las consecuencias de aquello. Especialmente aquellos que, ya renunciados, aún no han cumplido los 75 años. Como en el caso de Barros y Duarte. El futuro de ellos aún no es concreto.
Algunos cercanos a la jerarquía eclesiástica explican que, probablemente, Francisco los sancione de alguna manera. Podría, incluso, despojarlos de la condición de obispos.
La segunda duda tiene relación con los tiempos que maneja el Vaticano.
¿Francisco está aceptando renuncias cada dos semanas para no cometer errores o lo hace solo para que se reconozca que está reaccionando y tomando medidas?
-La crisis en Chile es un llamado de atención para la Iglesia universal. Es el momento decisivo del Papa y la forma en que maneja las consecuencias sentará un precedente para el mundo. Lo que está haciendo Francisco en Chile es establecer un modelo de cómo manejará la crisis de abuso a nivel mundial -explica Raho.
Esta puede ser la mayor reforma del Papa en la Iglesia, algo que sus predecesores no han podido manejar.
Por eso, Roma no descansa. Para Chile, los cambios vienen sin prisa, pero sin pausa.

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