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B.Plebeian

Capitulo 11 | "Contando Estrellas"

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XI. Contando Estrellas.

-…Descansemos un rato más ¿quieres?- sentí de improviso que su mano me tocaba el hombro. Lo recibí con un sobresalto y creí que me infartaría en ese momento, pero luego volteé a verle y le vi tan serena durmiendo, que no cabía otra señal de que ambos en realidad estamos bien. Me quedé sentado, me tomé la cabeza con ambas manos sin comprender semejante pesadilla vivida, pensé que el episodio era historia del pasado, pero están aquí de nuevo, ya no estoy seguro de nada.

 

Me levanté de la cama con cuidado para no despertarle, caminé hacia los ventanales y mire la ciudad como de apoco despertaba, yo ya no podría dormirme nuevamente, sin embargo al voltearme, estaba ella ahí en la cama, tan tranquila, tan bella.

Fui a su cocina y me preparé un café, me quedé ahí pensando y entendiendo que es lo que estaba contenido en esa horrible pesadilla. Me sentí muy mal, me sentí ansioso y la angustia nuevamente parecía tomarme y opacar este momento increíble que estoy pasando con Nicom, pero no puedo y me consume y me asfixia tal como si estuviera en el centro del remolino hecho al revolver mi café.

 

-¿Supongo que no tendré que revisar el inventario de mis cosas?- dijo ella sacándome del trance.

-Estaba viendo cómo sacar un par de cubiertos y unas ollas que me hacen falta, pero ya me has pillado.-

-¿Qué haces aquí?- me pregunto acercándose para sentarse frente a mí en otra de esas banquillas que tenía en su mesa de la cocina.

-Bebiendo de tu café, despertando aún creo.-

-Te veo preocupado, ¿le sucede algo?- preguntó acariciándome la mejilla.

-Solo fantasmas, demonios que de vez cuando vienen a verme…-respondí sonriendo y tomando su mano para besarla.

-Solo dime si ese fantasma usa falda y no te haré más preguntas…!- decía jugando en tanto me acariciaba los pies con los suyos.

-No es eso…-dije sonriéndome.- hay muchas cosa que me han pasado, no son muy buenas, hay otras que ni siquiera estoy seguro de que las hice…-

-Me estas asustando plebeyo.-

-Hace un tiempo algo me sucedió, no tengo claro que fue, pero ha hecho una brecha en mi vida y me la ha hecho cuesta arriba.-

-No le comprendo.-

-Perdí parte de mi memoria en eso…-le dije sorprendiéndola. -Hay cosas que no recuerdo, gente que no sé quién es, lugares, en fin.-

-Bradco ¿hablas en serio?, ¿Pero has consultado un especialista?-

-Claro que lo hice, un neuro psiquiatra o algo así.- le expliqué.- El Dr., Savoy.-

-…Savoy, Savoy….-repitió.- No sé por qué se me hace familiar.-

-Me ha dicho que será un proceso paulatino.-

-¿Por qué sucedió eso?-

-Fue mi culpa, las drogas…-le dije.-Pero ya no más de esa basura, ya no…-

-¿Por eso es que no recuerdas lugares? ¿A esa gente que te saluda por donde hemos estado y les ves con cara de espanto?-

-Es porque no sé quiénes son…-

-Bradco, que tonta y yo molestándote con el asunto, lo siento….-

-No tenías porqué saberlo.- le argumenté sonriéndole y acariciando su mejilla.

-Es horrible, ¿y a tus amigos?, ¿Tu vida?, ¿de tu empleo?-

-A quienes han sido cercanos en mi pasado solamente y son prácticamente ninguno, pero hay lagunas sobre cosas recientes que no calzan.-

-¿Tiene remedio?-

-Según el doctor, solo es cosa de tiempo para que todo vuelva, que ha visto otros casos y sucederá, claro, siempre que no recaiga con vicios….-

-Puede que no valga mucho traer algunos recuerdos, tu cabeza puede que no quiera y quien sabe, puede que sea mejor.-

-…Como cuando trabajábamos en VComs-

-No me gusta recordarme de eso, fue espantoso en verdad, puede que seas privilegiado en no tenerlo presente en tu cabeza y recordar tantos muertos…- comentó trayendo un mal recuerdo.-Por otro lado, no era gran cosa el haber trabajado allá, en realidad era más aburrido aun que esta planta.-me decía.- Aquí es una maravilla: ya me han visitado el encargado de seguridad, me han bloqueado por culpa de un plebeyo despistado y me tienen en la mira para perder el empleo…-

-Qué barbaridad, tienes muy mala suerte…-le correspondí

-Sí, siempre atraigo al más vago de donde este parada…-

-…En fin ya, está bueno de traer penas, yo tampoco quiero saber ya…-

-¡Si eso ya lo tengo claro desde ese día que acepté salir contigo!, ahora soy una mujer con una vida más complicada-continuó riéndose.

-El que recibió la cachetada fui yo….- Ella se rio con vergüenza y se tapó el rostro con ambas manos.

-¡A ver!, pero no nos desviemos del tema!- dijo tratando de ponerse seria.- Te haré un par de preguntas simples para ver lo de tu memoria ¿Supongo que recuerdas como me llamo?- yo me sonreí.

-Ni siquiera sé qué hago aquí en tu cocina…-le dije molestándola.

-¿Y en mi cama?, ¿Tampoco lo recuerdas?-preguntó copsiosamente.

-Ni idea.- dije con falsa pena.- Pero podemos repasarlo, ya sabes, para traer bien ese recuerdo…- ella se largó a reír haciéndome punzadas en las costillas con su índice. Yo le sostuve las manos jugando y le bese nuevamente, ella me respondió entre algunas risas nerviosas.

-¡Tendré que estar muy atenta contigo, estas al filo de decir la verdad o mentirme descaradamente en todo momento!- me dijo molestando.

-Nicom…-le llamé mirándole a los ojos.

-Dígame, mi dulce y mentiroso plebeyo.-

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-¿Conoces “Sargacious”?.-le pregunté. -…Quiero ir este fin de semana, ¿Me quieres acompañar?- Ella me quedó mirando con esa expresión que busca la segunda lectura en mí.- Pero si no quieres, me respondes con una bofetada, dos serían para decir que si…-

-¡Pesado!- me reclamó.

-Podemos hacer un código de eso.-

-Iré contigo.- me interrumpió sonriente.- ¡Pero eso dependerá si luego no te olvidas de mí y regresas con otra!- dijo bromeando

-Haré mi mejor esfuerzo, lo prometo.- le respondí de igual forma.

-¡Que gracioso!, pero supongo que con eso me basta.- dijo.- ¿A qué hora partimos?-

 

Nos tomó algo más de una hora en salir de su departamento, ella había hecho un bolso con algo de ropa para el viaje, tomo un par de botellas de agua, toallas, bloqueador solar y utencillos de aseo y cosas así y salimos de ahí por mi carro. Tomamos ruta, nuestro objetivo es uno:

 

-Sargacious-

 

 

Nos montamos en el auto, acomodamos el equipaje de ella, yo me haría de algo de ropa ya estando allá.

 

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Antes de arrancar, le dimos una mirada al asistente de viaje que se reflejó en el parabrisas para mostrar el mapa del recorrido, el trayecto a la costa desde donde estamos.

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Debe ser de un poco más de un par de horas de viaje, eso lo pudimos constatar mirando el dibujo un mapa donde la figurita que representaba nuestro carro como una caricatura, que se desplazaría por varias autopista que progresivamente nos alejaríamos del monótono paisaje perfecto de la zona de producción de Halcyon, cruzando los limites urbanos hasta llegar a la línea costera, donde una vía, nos llevará en paralelo al mar, a nuestro punto de destino.

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Hicimos otra breve escala en una estación de recarga de celdas eléctricas para mi carro, en tanto ella, se bajó en dirección al Marquet que estaba a un lado donde se hizo cargo de algunas -misiones- como le llamamos, que constaban de disponer de la música para amenizar el viaje, las cosillas para comer y beber en nuestro trayecto, estar atenta al mapa y por supuesto y la más importante, estar feliz y llenarme de sus dulces besos. Del manejo, alojamiento y el sitio para divertirnos sería lo mío, una misión aparentemente fácil para un tipo que se pasa en ello, pero no tan simple ahora, que no reconocía muchas veces los lugares que se supone frecuentaba. Nos fuimos conversando y riendo en tanto nos alejábamos del centro de la ciudad tomando ya las carreteras aledañas; me contó de otras oportunidades en que había estado ahí en Sargacious, también hubo oportunidad de acordarnos de algunas cosas que hicimos previa a ya estar juntos, de reírnos de esos y de chistes mutuos por lo que hacía uno o el otro para llamar la atención y lo cursi que hemos llegado a ser con ese jueguito de la Princesa de los Moggios. También la noche anterior entró en la conversación, pero ella le daba algo de vergüenza y prefería no entrar en detalles al recordarle algunas travesuras que hicimos y a pesar que no entramos en por menores, le daba mucho pudor y me retaba entre risas para que no dijera nada, mientras se tapaba la cara con las manos. Luego de un rato y con esa música Pop de Erva que ella gusta de fondo para nuestros diálogos.

 

- Que me dice ¿acierto con la música?-

-No es lo que escucho siempre, pero está bien.-

-¿Cómo es eso?- me pregunto sorprendida.- ¡Si es lo que está sonando!- me decía en tanto movía sus hombros al ritmo.

-Si vale, pero escucho más sobre lo almacenado en la HV.-

-Ya, y ¿Qué será eso?-

- Algo de Bridges, Composition Of Sound, Dr.Duran….-

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-Increíble, estas atrasado unos veinte o veinte y cinco años…!- exclamo sacando la cuenta.-Dime una cosa.- me cuestionó con curiosidad.- ¿Cuántos años tienes?-

-Mira que pregunta.- le dije.- Te la diré al revés.- respondí.- ¿Cuántos tiene usted? Y le diré la diferencia.- Ella se ríe de la tontería.

-Veinte y ocho…-respondió.- ¡Me dicen que me veo de menos incluso!-agregó.- Ahora usted…-

-Bueno….-dije pensando.- No es tanto, treinta y dos y meses….-

-Mira tú y ¿Cuántos meses serian?- pregunto acercándose a mi expectante.

-Diría yo que unos, ciento veinte…-

-¡Tienes cuarenta y dos!- exclamó. Luego se largó a reír por la tontería de ocultarlo.

-¡Ahora entiendo!- me dijo seria.-¡Buscaré la lista de los clásicos del pop!-

-¡Nicom!- le reclamé jugando también. –No es para tanto…-

-¡Pero qué manera de expresar los años!- me dijo acariciándome la mejilla sin parar de reír.- ¡Te pasaste!-

 

Después de algunas risas extras y chistes, se concentró en sacar fotos; sacó su Bíper de su bolso y saco muchas fotografías del entorno, se sacó a sí misma, nos sacó a ambos acercándose a mi colocando el dispositivo frente a nosotros para retratarnos, también saco una apuntando a sus pies que tenía sobre el tablero del auto y luego que se había pintado de rojo las uñas y otra en que se nos tambaleo el coche, cuando coloque mi pie derecho junto a los de ella para que salieran divertidamente juntos.

 

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-¡Saca tu pata fea del lado de mis piececitos!- me reclamaba, pero al final terminaba riendo igual.

 

Doblamos por una de los nodos de la autopista, seguíamos en ruta perfecta, guiados por el asistente, que hacia iluminar un par de veces un punto sobre ese mapa que dibujaba y nos dejaba saber dónde estamos. Pronto llegamos a la Ruta Oceánica y en realidad su nombre lo tenía bien ganado, por que literalmente, las ocho pistas de esta ruta, pasaban sobre la costa y la bordeaban ya internándose a unos cincuenta metros en el mar para seguir a similar distancia por ambos sentidos, permaneciendo a no sé cuántos metros elevaba sobre las aguas sostenidas por gigantes cables de metal dependientes de unas grandes esferas que flotaban a muchos metros sobre nosotros distanciadas entre sí por varios kilómetros, sostenidas con uno de esos motores de anti gravedad y de los otros cables que a contra presión, se anclaban en las profundidades del mar, haciendo del conjunto de esto una obra de ingeniería simplemente increíble.

 

Tuvimos un muy buen clima, templado y brisa suave. A lo lejos, la pista parecía fundirse con el horizonte y el mar, una combinación nubosa hecha por la brisa marina y los rayos del sol de blanco y celeste donde surgían y desaparecían los otros carros que venían en sentido opuesto o los que nos llevan la delantera. Ella hizo uso de algunos trucos de estos vehículos, cosas que en verdad rara vez he ocupado, pero que en esta oportunidad venía a bien; uno de ellos lo hizo cuando coloco el dedo en la interface del HV que esta al centro del tablero al alcance de ambos ocupantes, que consistió en que el techo se volvió progresivamente transparente, dejando una vista completa del entorno. Sonreímos y nos tomamos de mi mano derecha con su izquierda, entrelazamos los dedos y nos acariciamos con el pulgar, regalándome de vez en cuando como adicional, algunos suaves besitos en la mejilla.

 

-Plebeyo mío, que en los labios para después, concéntrese en el camino ¿de acuerdo?...- me dice luego de unos cuantos; esos detalles, su compañía, este momento y el entorno, han hecho de este viaje, un viaje único.

 

 

No perdí oportunidad de darle una mirada de vez en cuando, de tomarnos la mano, de acariciarle su carita y sé que quizás para muchos puede haber resultado algo meloso, demasiado tierno, demasiado ingenuo, pero este querer es así, porque cuando la veo y tengo su mano con la mía, nos acariciamos moviendo los pulgares y esos ojos inmensos, la forma de su boca, no importa cuán tonto se vea para los demás o que se vea como si viviésemos el primer noviazgo, nada me importa, ni a mi edad me importa que crean, que piensan, ella ahora está conmigo y eso no lo cambiaría por nada, ni por nadie.

 

Vimos al pasar varios letreros, la señalética de pictogramas, que se menciona -Sargacious- ya estamos aquí, lo dice y lo ratifica el guía de viaje del carro también. Ya al adentrarnos siguiendo un desvío a la izquierda recorriendo una rotonda, tomamos el camino que nos lleva a nuestro destino. A lo lejos, en el horizonte hundiéndose entre los valles y bosques que rodean la costanera, vemos esta pequeña localidad, llena de viviendas de verano, edificios e instalaciones de recreación que están cerca o internadas en la costa. Hay mucha gente, muchos caminando, en sus carros o en bicicletas, que van y vienen de la playa, hay mucha juventud, niños y familias completas que vemos pasear, sobresalen las tablas para cruzar olas que cargan los muchachos e incluso se puede sentir un sutil aroma a aceite de bronceado, que llega acompañado de la brisa del mar.

 

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Dejamos el carro aparcado muy próximo a la playa, Nicom se quedó en el vehículo organizando las valijas y me he adelantado para tomar una habitación en la cual nos quedaremos en un hotel pequeño, muy rustico pero acogedor que revise a toda prisa cuando consulte el Bíper sobre hoteles y hosterías de la zona.

 

 

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Conseguí un cuarto no muy grande, pero suficiente para ambos, y se veía a pesar de todo adecuado y suficiente para nuestra estadía. No tardamos mucho en tener todo listo y acomodar nuestras cosas, nos preparamos también alistándonos con ropa más ligera, pantaloncillos, sandalias y alguna polera delgada, cosas de que me he hecho comprando en un negocio local. Salimos con dirección al centro de este balneario, caminamos entre la gente y le dimos una mirada a las tiendas locales con confecciones a mano y obras de artesanía típica de la zona. Nos fuimos abrazados mirando a nuestro alrededor las curiosidades ofrecidas, donde Nicom se probó algunos collares y alhajas, también sombreros y me pidió en más de alguna ocasión la opinión de cómo le hacían ver, yo le miraba y simplemente se veía bellísima, desde el prisma que le quisiera ver, por esa razón para ella, mis repuestas eran acertadas pero faltas de cordura, ya que le veo y me tiene loco con su belleza.

 

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-¡Hey! –Nico-, ¿pero qué te traes bellaca?- le dijo uno de los sujetos que sostenía su tabla para olas a unos pasos delante de nosotros.

-¡Buena mi perro!- le respondió ella con entusiasmo, chocando los nudillos para saludarse y darse un abrazo.

-¿Que hay amiga?, ¡cachorra que andas matando en esta zona!- le decían otros que llegaron sumándose al saludo espontáneo y similar en su estilo.

-Aquí estoy, ustedes saben moviendo las multitudes y ¡dándoles un infarto de pasada!- respondió ella, mostrando en un recorrido rápido de su mano, que se apuntó a si misma de la cabeza a los pies.

-¡Aquí matas Nico!, reina absoluta del verano en Sargasous!- le dijo otro de más atrás levantando la toalla que traía consigo.

-¡Hey!, no te pases, que aquí también están el resto de las princesas ¿o no?- dijo otra, siendo alagada por sus amigas con tales dichos, haciendo gala también de su figura y bronceado.

 

Yo les miraba a todos, no entendía nada; no sabía quiénes eran, también me tope que hay cosas que se decían y referenciaba que no entendí y menos que le llamen “Nico” como si fuese un hombre. Ella delante de mí se reía con sus bromas y hacían alardes que les hacían carcajadas más que lo dicho anterior, yo solo me quede parado, sin comprenderles y sintiéndome particularmente incomodo por ello.

 

-¿Y este quién es?- preguntó uno de ellos; un tipo alto y moreno del bronceado de varios días, de barba dejada y cabello ondulado quien fuese el primero que reconoció a Nicom. Ella volteó para mirarme y luego le miró para responder. -¡Oye a ti te conozco de alguna parte!- me dijo señalándome, moviendo su índice tratando de recordar. A mí me dolió la panza porque ya me veía con alguna sorpresa que no recordaba o de algún video en la red que me reconociera

-No lo creo, soy una cara común.- le respondí tratando de guardar compostura.

-¡No, yo sé que te he visto antes!-me insistía pero sin resultado de establecer en donde y cuando.

-¿Es tu tío?- se metió otro preguntando.- ¿O es el primo mayor que aún no dejan que salga solo?- continuo otro de los bronceados, largándose a reír todos.

-¡No, no es mi tío, ni primo ni nada de eso!- respondió.- ¡Que tonto te pones!- agregó molesta.- Él es Bradco y viene conmigo.- continuó tomándome de la mano, para acércame al grupo.

-¡Bueno está, pero no te lleves por la furia hermanita!- dijo el sujeto disculpándose.- Pensé que vendrías con -Gran G- continuo extrañado.

-¡Pero que tarado!- le encaro una de las muchachas.- ¡Si ellos ya no están juntos!-

-¡Te lo había dicho!- salto otra más allá, que le dio un manotón en la cabeza corrigiendo la estupidez que decía. El tipo, se sobó adolorido y se quedó ahí acongojado por el comentario fuera de sitio que había hecho.

-¡Hey! no es para golpes tampoco, me ha dolido, yo solo lo dije por que anda aquí eso es todo.- les respondió molesto por la reprimenda.

 

Ese último comentario me hizo sentir una sensación extraña, algo no me gusto de lo que oí y lo reafirmó la forma que sentí como al mencionar a ese tal -G-, ella me apretó la mano con más fuerza, en un acto reflejo involuntario, como si de manera inconsciente, reaccionase a algún estímulo eléctrico con el solo hecho de escuchar ese nombre.

 

Nicom no dijo nada, solo bajó la mirada escuchando las reprimendas que decían a aquel tipo, no hizo mención a lo que se hablaba, pero la note algo nerviosa e incómoda y preferí intervenir entonces.

 

-Mejor quédate con ellos y luego vienes por mí.- le sugerí.- Te esperaré allá en los escaños frente a la bahía, veré de los precios de arriendo de tablas surf- le dije señalándole en dirección a unas bancas dispuestas mirando a la playa.

-Bradco no…- me dijo pidiéndome que no me fuera.

-Habla con ellos tranquila.- le dije suavemente...- Me iré a tomar sol, supongo que me hará bien para los huesos.- continúe levantando la voz, para que me oyesen.-

-¡Bradco..!- me dijo entendiendo el sentido de mi comentario.-!Pesado!-

-Nos vemos...- le dije tomándole la cara con las manos y dándole un beso en la frente, antes de partir de ahí.

 

Sé que aquel sujeto recibió la reprimenda del resto nuevamente, incluyendo a Nicom, les oí mientras partí a otro lado cuando le decían -¡Que desubicado!, ¿cómo le dices que es mi tío?-.Pero la verdad, que aunque el resto le apoyo, no me sentí a gusto; sé que tenemos varios años de diferencia y es tal vez en estas situaciones es que se nota y mucho.

 

Quedé algo inquieto, debe ser ese presentimiento que en ocasiones tengo y que es agudo, pero no quería que esto me llevara a opacar esta salida, preferí relajarme un momento y disfrutar antes de caer en absurdos análisis o conclusiones y suponer. Me senté en una de las bancas que estaba desocupada que estaba a poco más de unos diez metros de donde se quedó Nicom, por lo que se hacía grato quedarse ahí, mirando la playa cercana, la gente, en fin. De vez en cuando le daba una mirada en dirección a ella, que hablaba con sus amigos y que reían mucho con el grupo que le rodeo, por lo que estaba claro que se conocían de mucho tiempo y de muchas aventuras por contar. Cuando la veo así, no siento celos o algo como eso, me gusta verle feliz, es su autenticidad la que me encanta, se ve que es muy querida por la gente que la rodea y al ver eso, no quiero opacarlo, es su esencia, me gusta verle así, como es ella.

 

Pasaron un rato, algo más de un cuarto de hora cuando me había concentrado en mirar el esplendor del mar, cuando sentí sus brazos que me rodearon el cuello, su cabello que caía rodeando mi cabeza y su suave aroma inconfundible. Me dio un suave beso en la mejilla y me hablo al oído.

 

-¿Supongo que no estás mirando a esa rubia que está ahí frente tuyo?- yo le recibí sus manos y nos estrechamos más junto para quedar ambos mirando al frente con su mentón apoyado sobre mi hombro.

 

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-¿Esa del traje de baño rosa diminuto?- le pregunte señalando a la muchacha que estaba saliendo del agua.- En realidad no me había percatado que estaba...-

-¡Te pasaste plebeyo calentón! ¿y me lo dices así como si nada?-

-Es solo mirar, ya estas alturas de la vida solo tengo presión sanguínea para levantar las pestañas.- le dije bromeando.

-A ver Bradco, ¿Estas bien...?- me pregunto cambiando su tono a uno que acentuó preocupación.

-Claro que si- le respondí tomándole con mis brazos para que con un giro rodeara mi cintura y quedara sentada sobre mis piernas. -¿Porque me pregunta eso?-

-Sé que se desubican.-dijo.- Ese –Rare- dice las cosas sin pensar.- se explicaba disculpando al muchacho que había iniciado tal estúpido diálogo al verme.- Que el tamaño no te engañe, aun es un niño para muchas cosas.-

-No hay nada que disculpar, yo sé que te llevo por algunos años, hartos en realidad, se nota también, claro, para mí no es problema. - le dije mientras le acariciaba su cabello. -Y usted ¿cómo esta con ello?-

-¿Con los ciento veinte meses?- preguntó recordando cuando hablamos de nuestra edad y que le causó mucha risa la forma que se lo confesé.-A mí me gustas así, estas muy guapo, nada de mal.- me decía moviéndome la cabeza con las manos como si examinara alguna especie animal que va a comprar.-

-Nicom…- le dije tomándole las manos.- ¿Quién es ese –G-?- le pregunté, viendo como cambiaba su ánimo y expresión. Ella se tomó un par de segundo y dio un largo suspiro antes de responder.

-Es mi ex novio…- dijo con algo de pena y más complicada que nada.

-¿Anda por aquí también no?-

-Así es...-

-Lo entiendo.- le dije sintiéndome incómodo e inevitablemente celoso también.-Quizás prefieras que nos vayamos a otro lugar, hay varios balnearios cercanos, tal vez…-

-¡No, no es lo que quiero!- me interrumpió.- Este es nuestro fin de semana y eso no va a cambiar.- continuó sosteniendo mi cara entre sus manos para mirarme fijamente.

-¿Esta segura que no será problema?, no quiero que te sientas incomoda…-

- Bradco, ya es pasado y eso es, ¿bien?- dijo decidida.- Si él anda por acá pues, allá con eso ¡y que se él que se marche a otro lado!- le quedé mirando y busqué en su mirada si había algo más que decir.

-Dime una cosa, ¿lo de “grande” es porque es algún DJ famoso? o ¿es por su estatura?, ¿Tal vez algún atributo extra?, ¿manos grandes?, ¿otra parte del cuerpo? ¡Muero de celos!- le dije bromeando.

-¡No tontito, nada de eso!, ¿por qué preguntas cosas tan extrañas?- me decía riéndose.- Es un reconocido comerciante, hace de Dj a veces y esas cosas, bueno y es también porque casi tiene los dos metros de altura…-

-Entiendo- respondí imaginándome la figura.-Ya veo...-afirmé pensando que tan grande sería.-…Y ¿si me das otro besito?- le pedí señalándole con el dedo mi mejilla, como si quisiera que ahí acertaran sus labios. Ella me sonrió, y me dio un suave beso. -Puede que otro más me convenza más...- le dije recibiendo un par más, mientras le escuchaba reír. - ¿Tienes presente, que es muy posible que te repita más de una docena de veces las mismas historias?- le bromeaba mientras ella me daba otro beso más.

-Si es una historia buena no importa...- me decía con ternura.- A todo esto, ¿de dónde te conoce Rare?- me pregunto simulando esa molestia.

-Me está confundiendo con alguien.- me explique quitándole importancia.

-Mmm…-. Dijo largamente, colocando su mano en la barbilla, con esa mirada que despertaba la duda.- ¿No será en alguno de esos vídeos que andan en la red?- me pregunto.-

-Nicom, de eso ya nada, de verdad que pienso que me confunde.- le dije.- No me recuerdo de nada, mi memoria está muy frágil.-

-Que conveniente, justo ahora tiene la memoria frágil...- comentó burlándose de mí, pero regalándome un beso en los labios conciliatorio.

-Es cierto.- le confirmé.- Puede que no recuerde mi nombre e incluso confunda el tuyo con el de otras mujeres.-

-Si haces eso, te daré una paliza que me inmortalizará en tus recuerdos…- me decía haciéndome cosquillas con su dedos al punzar mis costillas.- Escúcheme, ahora nos vamos a la playa, que esta princesa necesita un buen bronceado, ya sabe que mantener esta fama no es nada fácil y aquí ninguna de estas plebeyas me quita el trono; quien se atreva, créeme, ¡que no lo olvidará!- me dijo muy decidida.- Bradco, ¿qué es eso que te traes?- me pregunto por una hoja de papel doblada que saque de mi bolcillo y sostenía entre mis manos.-

-Bueno, aquí están mis datos: nombre, dirección, donde trabajo, es posible que a mis años pierda la noción de donde estoy, por si me extravío me llevas a casa...- le dije entregándole el papel.

-¡Que niño chico te pones!.- Me reclamó conteniendo las ganas de reír. - Ya, levántese y vamos. - me dijo colocándose de pie frente a mí.

-Me vas a tener que ayudar, no me puedo las piernas. - le dije molestándola.

 

 

Fuimos a almorzar algo sabroso extraído del mar, escogimos uno de los tantos de restaurantes que se encontraban en la orilla o próximos al mar; el que escogimos, en realidad estaba en el mar, una curiosa construcción de cristal en forma de inmensas esferas que se sumergían en la profundidad en los niveles inferiores y que asomaba a pocos metros sobre la superficie en su planta alta. En realidad, no se podía exigir más, este entorno hacia que la gastronomía tuviese otro sentido. Esta vez me leí la carta completa, aunque se usa mucho el pictograma, se adjunta breves descripciones a los platos, procure de no pedir algo exótico y pregunte al dependiente que nos atendió por el contenido de los platos ya que no tenía intención de estar probando los genitales de ninguna fauna marina o de la tierra. Fue algo sabroso, aunque al final un caldo de ojos de otra rara especie que parecía un espantoso pez barbudo y lleno de espinas con la apariencia de un depredador prehistórico, me hiciese titubear por un momento mi elección.

 

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La pasamos muy bien en la playa, yo me quede con la boca abierta viéndole en traje de baño, con una figura increíble, la mire con atención cuando se esparcía la crema del bloqueador solar por sus brazos y piernas y cuando al final de este proceso, tomaba el sol para su bronceado tendiéndose de espaldas sobre su toalla. Luego de un rato, se ha tumbado de panza y me pidió que le ayude con la crema bloqueadora esparciéndola en su espalda, ahí me entrego el frasco de crema y me ha pedido que le unte también en sus piernas mientras se tendía en la arena. La verdad es que esta increíble y recordé el verle por esas primeras oportunidades donde su piel lucia trigueña por el sol. Luego ella se volteó y se colocó de espaldas donde nos encontramos con la mirada y la sonrisa, yo le mire disimuladamente, pero con un gesto que le indicaba mi deseo sobre ella, la que se rio tapándose la mirada con su mano. Y o le puse mucha atención a ella y a sus curvas, le recorrí de esa forma y mi mano, le acaricié suavemente su vientre donde el paso de mis dedos sentí una ligera diferencia en su piel que me llamó la atención, la mirarle y pasar mis dedos nuevamente por ahí, note un delgado hilo que se dibujaba en su costado, uno que debía tener unos cinco o seis centímetro de largo. Pasé de nuevo mi mano y me vino a la mente de inmediato la imagen de ella cuando tenía ese pedazo de vidrio enterrado, de esa horrible pesadilla que tuve, me asusté y me confundió ver esto que coincidía cuando le vi sangrando. De pronto ella, colocó su mano sobre la mía sacándome de ese trance, me quedó mirando sin entender y me habló:

 

-Es una cicatriz que tengo de niña, gracias a mi hermano y una tijera de podar.- me comentó. – !Y yo la tonta que accedía a sus juegos de guerreros espaciales!.- me contó. – En realidad no fue tan grave, ya vez que estoy aquí.-

-Disculpa no quería incomodarte.-

-Bradco, no es nada, casi no se nota, aunque siempre se lo revolcaré en la cara la oportunidad que tengo al tonto ese!- me dijo riendo.

-¡Pensé que sería algún mordisco de alguien, como de algún zombie!- continué riéndonos para cambiar el tema, pero en el fondo, me dejó una sensación extraña de tal coincidencia.

- Venga, vamos al agua un rato, ¿Va conmigo?- me preguntó colocándose de pie, estirando su mano invitándome. Yo accedí, deje mis estúpidas ideas atrás y nos fuimos juntos a sumergirnos en el mar.

 

La pasamos muy bien esa tarde, jugamos mucho tirándonos agua, zambulléndonos, nadando y haciendo cuanta tontería que hacía reír al otro. Nos abrazamos y nos besamos unas cuantas veces, se burló de lo que me había pasado, pero me comentó que no sintiera pena, que sería útil en otra ocasión más íntima. Cuando nos dio frío nos reposamos en la orilla, nos tomamos de la mano y dejamos que las suaves olas nos mojen los pies en su ir y venir. Intercambiamos algunos besos y abrazos, mientras miramos la playa y los niños jugar, nos regalamos sonrisas y mirada insinuantes y cuando vemos que nos ponemos muy cursis y demasiados tiernos uno con el otro, no damos alguna mirada seria y enojada como la que haría el Rey imitándole, eso nos da mucha risa, es una burla y una ofensa a la autoridad sin duda, pero nos hace mucha gracia al imaginarlo en situaciones triviales teniendo siempre ese semblante enojado que lleva consigo.

 

 

Decidimos salir de noche, nos dimos un baño y nos colocamos ropa de salida. Ella se ha cambiado de atuendo y luce uno muy de verano, color crema, un vestido ajustado que marca muy bien sus caderas, una blusa de suave tela de color blanco, se tomó el cabello en una cola, se puso aretes de argolla y se pintó los labios de un hermoso color rojo. Maquilló sus ojos, siendo estos inmensos luceros, que me hacen alucinar con cada pestañar, sus botines como de la milicia y su inconfundible sonrisa. Se dio un giro delante mío, me pregunto qué tal se veía, le dije que hermosa era poco, que sería difícil salir porque estaba seguro que tendría que defenderle de todos esos hambrientos cuervos que estarían rodeándole. Ella se rio y confió que le defendiera, que sería gratamente recompensado por esa tarea, le abrace por la espalda, le bese el cuello y un poco más detrás de su oreja, lo que le dio cosquillas, después nos besamos y nos abrazamos muy estrechamente.

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-¿Estás listo Bradco?-

-¡Claro que sí!-

-¡Entonces, vamos, que tengo ganas locas de bailar!!-

 

La bohemia en esa zona parecía una vida totalmente distinta a la que conocía o reconociera. Esta pequeña ciudad se iluminaba de colores y música, con un ambiente lleno de energía que nadie podía resistir e ignorar. Es Fantástico estar sumergido en este entorno, incluso hay luces en los muelles de atraque de lanchas y yates, también, los recintos cercanos al mar, incluso brillaba la estructura de ese restaurante que fuimos hoy y que está sumergido en el mar, sin duda mejor lo estoy viviendo.

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Me dejé llevar por ella, porqué -conozco un buen lugar- me dijo mientras me llevaba de la mano entre la gente que a esa hora repletaba las principales calles. Después de caminar un poco más de cuarto de hora por la costanera, llegamos a un recinto en altura ubicado entre otros locales de entretención que repletaban la calle, se accedía por un segundo nivel, el cual se hallaba elevado al menos a unos diez metros sobre unas estructuras similares a espirales rígidos y gruesos, complementado con vigas y cables de metal. En el centro, se divisa muy bien iluminada, una especie de plataforma que al elevarse daba un par de giros en su eje entre los espirales de la base y llevaba en si a un par de docena de personas, dejando en paralelo otra que bajaba con demás gente; Un viaje bastante peculiar, pensando en los elevadores verticales que son más habituales y convencionales, pero está claro que es parte del encanto del sitio. El acceso a la plataforma de ascenso se hacía de una fila donde debías registrarte con un contacto HV dispuesto en un pedestal a media altura, custodiado por un corpulento vigilante el cual además tenía la facultad de dejarte o no acceder en caso de que tu condición física no lo ameritaba, tal como le sucedió a un tipo que estaba más adelante que nosotros y que quería acceder y a toda evidencia ya tenía cargado más que un par de copas que le daban un tras pies a su andar. Este registro, además te daba una pulsera fluorescente de color verde que sacaba de una cajita que tenía a su lado y que indicaba como en todos los sitios, que eres un tipo autorizado para estar dentro. Cuando fue nuestro turno, cada uno se registró en el HV bajo la atenta mirada del guardia que tenía una pequeña pantalla direccionada a su lado donde veía si había alguna anormalidad que ameritase restringir nuestro pase; Nicom pasó sin problema ni reparo y le entrego su pulsera que al cerrarle y ajustarle en su muñeca, se encendió en verde, pero cuando me registré, me quedó mirando un momento y me detuvo colocando su mano delante de mi hombro, de inmediato se me vino a la mente algún lío que en que me hallé alguna vez y no recuerde y con esto las explicaciones del mal rato.

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-Amigo si hay un lío, no hay problema vamos a otro sitio…- le dije ante la mirada de Nicom que no entendía que sucedía.

-¿La señorita viene con usted?- Preguntó.

-Si claro, venimos juntos.-

 

El sujeto no me respondió nada en un principio, solo metió la mano en esa caja que tenía y me entrego una pulsera y sonrió.

 

-Bienvenido Sr. Evile, su pase VIP.-

 

Le quedé mirando sin entender y luego me volteé a verla, que me miraba de igual manera. Me coloqué la pulsera y esta encandeció en un tono suave de celeste, como el que adquirió también el que llevaba Nicom.

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Sin un recuerdo preciso de que me había llevado a tener este grado de relevancia en este lugar, entramos al elevador y luego de un par de suaves giros mientras ascendía, nos dejó en el pórtico del local. Dentro, estaba con mucha gente que iba y venía conversando, riendo y bebiendo. La decoración lucía como una combinación de lo moderno con figuras y estética de una mezcla de estilos rústicos de la piedra y cuarzo con los cromados de los metales de la iluminación y el mobiliario. La distribución contenía varios ambientes, como de música, alguna banda que tocaba en directo, estilos musicales y ambiente que pasaba de lo natural mirando la bahía con toques de elementos del mar a lo más oscuro en salas de estilo -undergrown- que permitía mover y dar cabida a todos según sus preferencias; Nos acercamos a la barra y pedimos un par de tragos refrescantes y con algo de alcohol y que no sabían nada de mal. Nos sentamos un momento en una de esas bancas altas que rodean el mesón y miramos este alegre entorno, teníamos que hablar elevando la voz y acercándonos uno al otro ya que el volumen de la música estaba alto y entre la gente que ahí estaba se hacía difícil oír un simple diálogo sin hacer esto. Nicom me pregunto por lo de los pases VIP, ya que le había mencionado de un par de venidas antes, nada relevante por lo demás, pero nada que ganase estar con un pase así, pero no se molestó en verdad aunque me miro con cara de que me las traía guardadas, al final es un pase que nos da regalías, aunque tengo vacíos respecto a cómo me lo gané. Me contó de lo fabuloso del sitio, que venía regularmente con sus amigos en temporada estival, que había buena música para que pudiéramos bailar que es algo que le encanta. A ella se le acercaron varias personas que le conocían y le saludaron, ella me presentó como su acompañante en esta aventura de fin de semana, nos encontramos también con parte del grupo del día y nos saludaron, comentaron un par de cosas y se fueron a otro ambiente de ahí donde se podía bailar. Le sugerí si quería que les siguiéramos, después de todo veía como balanceaba sutilmente su cuerpo siguiendo el ritmo de la música y como sus pies lo hacían también al compás, señales evidentes que quería ir por ello y no estaba lejos, pues ella acepto y le hizo muy feliz el que quisiera ir y adherirme al grupo, después de todo no había sido un buen inicio, pero la idea es conocerles, tal vez nunca seremos amigos como son de Nicom, pero lo son de ella y yo no quiero separarles o excluirles aun cuando se vean diferencias conmigo.

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Bailar es una excelente manera de liberar tensiones y pasar un gran momento y aunque no soy ninguna eminencia, tengo algunos paso y ritmo para llevar y mover el cuerpo y junto a esto inesperadamente, eso creo un lazo más afable con ellos, aunque fuese de primeras no más que un delgado hilo que hace de puente generacional, pero al menos me sentí más aceptados e integrados con ellos y ver a Nicom mucho más relajada y entregada al placer de bailar con esa energía que parece que viene de alguna estrella cercana o de algún elemento radiactivo, porque con el paso de las horas y con todo lo que hemos hecho hoy, a ella no se le agota y su cuerpo se mueve y baila con la misma vitalidad y entusiasmo como fue la primera canción.

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En un momento le dejé con sus amigos bailando, a mí se me agitaba el corazón y sentía el cansancio en las piernas, decidí ir por algún trago bien helado, ella me dejo ir no sin antes regalarme un beso en la boca y una tomada de manos de esas que se extienden largas al separarse y que nos hacen tanta gracias por lo cursi que llega a ser hacer esto. Me tomé un momento para sentarme para recuperar el aliento, me bebí un gran sorbo de esa bebida helada, estaba rendido y ella a lo lejos entre la gente le veía moverse al ritmo sin parar. Al rato y luego de varias canciones, el grupo entero hizo una pausa y se acercó a la barra por algún trago y refrescos, Nicom se sentó a mi lado sonriente, algo agitada aún, me acaricio la mejilla y unos cortos besos en los labios, se veía muy alegre, así lo demostraban sus ojos, brillantes y llenos de vida y de las luces de colores de este sitio, se ve bellísima, realmente bella.

 

Pronto y luego de beber algo, las cuatro mujeres, fueron al baño, yo me quede ahí entonces mirando mientras se iban y yo permanecí junto a los hombres que me rodeaban. Un momento de silencio surgió interrumpido a continuación por algunos diálogos entre ellos, brindaron y rieron, yo no entendía nada, poco también del léxico y modismos, solo les miraba y trataba de simpatizar sin mucho éxito claro, definitivamente, era un extraño entre ellos.

 

-¡Ya recuerdo de donde te conozco!- exclamo uno apuntándome con la mano y llamando la atención de los demás.- ¡Si, si estoy seguro ahora!- me insistía.- ¡Estas en la red!-dijo señalando su Biper.- ¡Tu fiestas amigo, son épicas y degeneradas!, ¡claro que sí!- me exclamaba eufórico. Yo le quede mirando, con el vaso en la mano, con una acides estomacal que me vino del nervio y de saber que habían visto de todas esa basura que está en la red. No sabía que decir, mientras vi como comentaban entre ellos recordando el registro de los videos en la red. Me sentí acorralado, realmente rodeado y sin salida, me temía algún efecto alguna vez, en algún momento esto me pasaría la cuenta otra vez y justo ahora.

 

-¡Oye amigo!- dijo uno de ellos mirando al encargado de la barra.- ¿Sabes quién es este sujeto?- le preguntó, pero el encargado me miró y se encogió de hombros.- ¡Es -Testoreneitor-!-

-¡Hey! ¡Espera un momento...!- le dije acercándome a él tratando de que fuese más discreto.- Me estas confundiendo, no soy ese.- le decía excusándome.

-Vamos hombre que si tienes el brazalete VIP, ¡Qué dice!- me dijo en tanto me mire la fluorescencia que irradiaba mi pulsera que inútilmente trate de ocultar con la otra mano. -¡Mira esto!- decía, mostrando en su Biper uno de esos malditos videos al tipo de ahí al resto de su pandilla.

-Por favor...- le pedí, dando una miradas hacia tras de él viendo si ya volvían las mujeres.-No es necesario que se enteren todos...- cuando vi que a lo lejos ya volvía el grupo.-Estoy de vacaciones, no alteremos el habiente, ¿Les parece?, solo bajo perfil-

-¡Es increíble amigo!- me decía uno dándome una palmada en la espalda. - ¡Fueron increíbles –papurri-!- me insistía.- ¡Que monumentos de mujer, eso sí es quedar hecho mierda con una brava de esas!- me decía eufórico como los demás que veían en sus Biper algún registro de la colección.-

-Está bien, está bien.- les dije a ellos que me miraban con atención.- Si soy él.- respondí recibiendo la euforia como respuesta.- Pero no hagan escándalo, ya saben, tuve muchos problemas con la ley, me echaron de varios sitios morales por estos y no quiero arruinarle el fin de semana a Nicom…bien?.- les dije inventando lo que se me viniera primero a la cabeza.

-Amigo eres una leyenda, no he visto tipo más depravado, como gozaste con esa -Foxies-!- . Me exclamaba con admiración en tanto trataba de contener inútilmente la euforia al momento que ya estaban a pasos las muchachas.

-¡Pero vaya que éxito, sí que te ganas a la gente!- me dijo Nicom cuando llego a mi lado al ver tanta euforia contradicha a la escena que vio antes de ir al baño. Yo le quedé mirando con una sonrisa algo nerviosa, el otro sujeto con los demás reían y comentaban. Yo le mantenía la mirada al sujeto rogándole de esa forma con que no dijera nada y creo que lo comprendió porque me quedo mirando y tranquilizo su entusiasmo, con ello el alma al cuerpo para mí.

 

-¡Pero que mierda!- exclamo de improviso.- Lo siento amigo, pero no puedo callar esto.-me dijo tratando de disculparse por lo que haría.- ¡Si eres leyenda!- exclamo en voz alta con el grupo de muchachos que grito con él. -¿Por qué no dijiste quién era este sujeto, Nico?- le pregunto otro del grupo. Ella me quedo mirando sin entender nada, pero con la expresión de ver frente de si algo inesperado.

-Debe ser porque también no lo reconozco…-

-…Algo me dice que no entiendes de la palabra discreción…- dije al tipo en voz baja ya resignado.

-¡Escucha amigo!- le dijo llamando efusivamente a un sujeto que se paseaba con un micrófono para animar el ambiente entre la música. El tipo llego frente al otro, le siguieron los demás, de pronto todos se giraron mirándome con la expresión de sorpresa y asombro que no podían contener. Fue así que entonces este animador se acercó a mí, pidió al encargado de la música bajar el volumen para hacer un anuncio.

-Gente bella.- inicio sus palabras mientras se paseaba lentamente frente al público que lo seguía con atención.- ¡Gente que goza este verano ardiente!- daba la introducción, respondiendo el público con gritos y algarabía.- No lo van a creer pero aquí, justo aquí a mi lado...- decía rodeándome el cuello con su brazo y su aroma a aceite de bronceado.- Una leyenda de la fiesta urbana, un icono, de lo que se hace con la mezcla de toda las sustancias y el alcohol…- seguía relatando.- El Gran T.-dijo ya sintiendo que estaba todo perdido.-¡Gran Testoreneeeeeitor!- Luego de eso el grito fue casi unísono del público que atestaba el lugar, seguido de aplauso, silbidos y manifestaciones. Yo levante la mano con un tímido saludo, tratando de bajarle el perfil a la situación, haciendo que exageraban, que no es para tanta euforia, pero parecía que esto funcionaba al revés y con cada movimiento, la gente respondía con gritos y aplausos; Nicom les miró con asombro y se volteó a mirarme como así lo hicieron sus amigas, con la diferencia que note la molestia ante tanta parafernalia.- ¡Lo menos que podemos es escuchar algunas palabras!- me dijo aquel sujeto empuñando el micrófono hacia mí. Uno de los muchachos del grupo, el que me delato, se colocó delante del micrófono solo para decir:

 

-¡Este sujeto viene con nosotros woooow!-

 

-Ehhhh…bueno ya saben….-dije muy nervioso.- si no hacemos cosas estúpidas cuando somos jóvenes, ¿de qué nos vamos a reír cuando seamos viejos?- dije haciéndoles reír.- ¡Cuando la gente es libre de hacer lo que quiere, a menudo imitan a otros! ¡Vamos sean únicos, aunque es factible al menos existan en el mundo varios millones igual a ti!.- continué siguiéndome las risas.- ¡Bebe, baila y hace el amor esta noche, mañana ve como pagarás por todo eso!, pero ya tendrás algo más que sumarle a tu vida y sumarle al que te envidia por vivirla! - termine levantando mi vaso y acentuando mi frase con más energía. La gente respondió de la misma forma, levantando sus vasos y botellas, con silbidos y gritos de hombres como si fuesen a la guerra y de mujeres que enloquecían, sin que pudiera entender la euforia que los encendía.

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- ¡Los tragos para ti amigo y tu gente van por la casa!- Terminó gritando casi frente a mi cara.- Eso sí, si vas por beber en cascada desde alguna parte del cuerpo de alguna chica de por aquí….- dijo mirando al público atento.- !Tengo un cuarto privado que puedes usar!- terminó, seguido de la exclamación de aprobación de los asistentes. La música estallo en enérgicos ritmos y la gente que alguna se acercó para hacerme algún saludo, de esos de tocar las palmas y chocar los nudillos, algunas fotos rápidas y algunas chicas que se acercaron para besarme la mejilla y abrazarme, fotos con ellas y algún papel que dejaron con su nombre en la palma de mi mano acompañada de alguna sonrisa coqueta antes de marcharse - Amigo.- continuo el animador ya sin micrófono.- ¡Gracias por venir, eres todo una leyenda aquí! Dijo dándome una palmada en la espalda antes de irse. Yo me quede tal cual me encontré al principio, totalmente sorprendido con lo que pasaba, los amigos, aun festejando y ordenando trago de la barra que había sido generosamente dado en mi honor, no puedo negar que me sentí bien, había algo de ese otro Bradco que salía espontáneo como otro lado de mi personalidad que no reconocía pero que no le iba nada de mal. A mi lado Nicom me miraba seria sin decir nada, cruzada de brazos, sin duda molesta. Fue así que salió de ahí en dirección a un balcón cercano del piso, al ver esto, no fue difícil concluir que gratuitamente estábamos a puertas de otro mal entendido.

Cuando cruce por el pórtico del balcón, vi a ella que estaba ahí de pie mirando la costa iluminada. Me acerque lentamente, hasta colocarme a su lado en la misma postura.

 

-Se ve tan hermoso el mar...- me dijo sin quitar la vista del frente.

-Si lo está...-

-¿Ves esos reflejos rojos al fondo?- dijo apuntando con el dedo a una pequeña fila de luces rojas que se veían casi al límite de la vista y que flotaban sobre el mar.- Míralas con atención.- me insistió para que no le quitara la vista. Al fijarme vi que aquellas pequeñas luces que flotaban sobre el mar de improviso desaparecían hundiéndose y de pronto volvían a salir y quedar sobre la superficie.

-¿Viste eso, que es?- le pregunte, sorprendido.

-Son peces nocturnos, salen a la superficie y se tragan las luces, creyendo que son insectos, luego al no poder tragarlas, las dejan y se les ve de nuevo.

-Es curioso en verdad.- le dije sonriéndome. Luego vino una de esas pausas incomodas.

-Bradco…no quiero que pienses que te exijo, porque no tengo porque hacerlo.- dijo cambiando de tema, seguido de un suspiro profundo.- Pero esto me incomoda mucho.-

-Si lo noté.-

-¿Sabes que es lo más curioso?- me dijo y mirándome directo a los ojos. -…Cuando te vi ahí de pie hablando, entiendo de la forma que te ve la gente, como te vi alguna vez en esos vídeos…- me dijo acariciándome la mejilla.- Es como si fueses otra persona...- A mí me causo una sensación rara al oírle, pues no conozco a otro -yo-, pero tengo un registro extraño y oscuro, que discrepa de lo que pienso y siento, algo pasó en realidad, soy otro en la contradicción de ser el mismo sujeto pero que hoy mostró su cara nuevamente.

-Puede que necesitaba que alguien se interesase en conocerme.- le comenté.-Este es mi presente y lo estoy viviendo contigo y de verdad que lo hago como nunca.- le conté estrechándole las manos.- No sé quién ese otro Bradco, debe ser un idiota.- le conté –Aún más si no te preguntó el nombre y no se fijó en tus ojos que me enloquecen…-

-Solo hazme el favor y no le andes mirando las tetas a nadie mientras estés conmigo…-me dijo con una sonrisa que ocultaba algo de pena.

-Nicom.- pronuncie su nombre.- Te quiero, no te lo imaginas cuanto.-

-Yo también te quiero mucho.-me respondió agitando mi corazón.- Por eso te lo pido.- dijo abrazándonos.

-…Le prometo- le dije mientras estábamos abrazados.- ...Solo me fijaré en sus tetas…- le susurré al oído.

-¡Tonto!- me reclamo riéndose. -¡No me refería a eso!-

 

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Finalmente y luego de este traspié, volvimos a la pista y bailamos sin parar hasta que ella se sintió por primera vez cansada y luego de algunas horas, con los pies adoloridos y de ganas de sentarse un rato, estando ambos abrazados, riéndonos con el resto de sus amigos, relatando anécdotas y tomado al chiste hasta la menor tontería. Yo la miro y le veo entre el reflejo de las luces, su carita feliz, como se expresa y mueve las manos para acentuar su intensión, ella notó que le miró con detención, aunque es realmente admiración, y ella me devuelve la mirada inclinando la cabeza levemente y sonriendo, me acarició la mejilla, yo a ella, nos dio una especie de escalofrió que se nos reflejó en la cara como un sutil estremecimiento, nos besamos suavemente cerrando los ojos, luego volvimos con el resto, con el ruido y la música y los reclamos de ser tan cariñosos y ñoños: algo nos está pasando, nos está moviendo y hace que el corazón se vuelva loco y al mismo tiempo se vuelve sereno cuando estamos juntos.

 

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Deben ser más de las tres de la mañana y hemos hecho un alto definitivo luego de horas de bailar, reír y cantar esas canciones pop que están en boga. Nos despedimos de los muchachos y hemos salido de local y hemos caminado de regreso al hotel por la principal avenida costera, una larga calle que sube y baja como si fuese un gigante tobogán que a su lado alberga comercio, hoteles y cuanto recinto pueda alojar en el mínimo espacio disponible.

 

-¿En qué piensa?- le pregunte en un momento que silenciamos.

- Estoy muy tranquila.- dijo dando un largo respiro.-…Me siento muy feliz.- dijo con la mirada al infinito.- ¡Bradco, fíjate en las estrellas!, ¡que increíble se ven, no me canso de ver esto!.-

-Es alucinante en verdad, aunque si es de estrellas no veo otra igual a usted.-

-Bradco.-me dijo volteando a mirar.- ¿Me está cortejando?-

-Es solo un cumplido mi bella niña.- respondí.

-Ya estás con tus trucos...-me decía sonriéndose.- ¡Que tienes fama de mañoso!-

-Son solo gente mal intencionada, no le haga caso.- le respondí. De pronto algo me llamo la atención cuando miraba hacia el mar, donde sobre este a una media altura, supongo que más de cien metros sobre la superficie, vi un conjunto de luces rojas y azules que pestañaban, seguida de otras cuatro de color amarillento, muy intensas y muy grandes.

-Mira eso.- me dijo ella apuntando esas luces que veía también.- hace mucho que no me topaba con esto.-

-Es un embarque para alguna factoría, ¿Crees que sea para la planta de Halcyon Foods?

-No lo sé.- dijo- ¡al menos no he visto alguna excavación en los alrededores como para recibir esa mole!-

-¿Y si la derribamos?-le sugerí.-Con eso anulamos la competencia y nos aseguramos el empleo unos años más.-

-¡No seas ridículo!-me dijo riendo.-Con todos los problemas que tenemos en la planta y te las das de anarquista!

-Siempre me he preguntado cómo será llevar una de esas instalaciones prefabricadas volando por sobre la ciudad.-

- Debe ser muy alucinante, ¡sobre todo si se cae!-

- No soy experto, sé que las factorías se mandan a fabricar en otra parte, luego estas las trasladan por el aire como si fueran un globo y las dejan en destino ahí las unen con el resto de la industria y la maquinaria que le ha encargado.- Le explique mientras apuntaba a las luces más pequeñas, las que parecieran ser algún vehículo que va de remolcadores y el más grande de luces que son los motores de sustentación, que sostienen esa gigante estructura que avanza lentamente, hasta perderse gradualmente de vista.

-¿Te imaginas el tamaño que debe ser donde trabajamos?- me preguntó.- ¡Debieron ser muchos de esos o más grande incluso!-

-Toda una hazaña mi princesa.- dije pensando en ello también- Ahora cambiando de tema.- le dije abrazándole de la cintura.-… En la mañana, ¿qué va a pasar?- le pregunte mirándome extrañada.

-¿Porque la pregunta?-

-¿Despertare solo con una nota sobre la cama?- le dije haciendo referencia a lo que me dijo. Ella se sonrió entendiendo.

-¡Muy gracioso Plebeyo!- me respondió a mi sarcasmo.-Bueno, eso dependerá de cómo me hagas el amor.- dijo levantando sus cejas en señal de desafío.

-En ese caso ¿diez minutos serán suficientes?-le pregunte riéndonos.- Dime ¿en algún momento te baja el sueño cierto?- pregunté haciendo alusión a su inagotable energía, que no se comprara con la que dispongo.

-Ya habrá tiempo de dormir…- respondió.

-¡Les estas poniendo presión a nuestra relación..!- le dije bromeando.- ¡Pero si es el caso, muy bien!-

- ¿Aceptas? O ¿quedarás al debe?-

- ¡De eso nada!- exclame colocándome de pie.- ¡Estoy loco por usted!- grité a los cuatro vientos.- ¡Y me muero de ganas de ver que dice ese tatuaje que tienes bajo el ombligo!-grité nuevamente ante la mirada atónita de algunos transeúntes que caminaban cerca de ahí.

-¡Bradco, nos están mirando!- me dijo riendo.- ¡qué vergüenza!- me dijo tapándose la cara con las manos.

- !Esta noche necesitaré de hacer algunas paradas en los jardines de su cuerpo, algunas requerirán de más tiempo, serenidad y paciencia para recorrerles, otras deberé pasar de prisa y volver por ellas y en otras donde estas vuestros prados de flores, me sumergiré al tiempo necesario que ellas requieran de mi!- Continué en el mismo tono, en tanto los que pasaban se reían aunque hubo algunos que incluso vitorearon mi propuesta.

 

Ella me quedó mirando, se sonrió con algo de pudor por lo que le decía, supongo que interpretando donde en ella estaría. Nos quedamos mirando unos segundos, con esa mirada fija que llama a la complicidad, se mordió los labios con sutileza y dejó pasar por la mente muchas, pero muchas ideas por hacer.

 

No tardamos mucho en llegar a la habitación del hotel y tampoco requerimos de mucho más para sacarnos la ropa y repartirla desde el acceso interior del cuarto, para cuando estábamos desnudos besándonos, abrazados y al poco andar, haciendo el amor.

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Jugamos mucho con los mensajes de su supuesto tatuaje, leyendo en el peticiones y fantasías que hicimos en la cama, algunas muy excitantes, en otras nos deteníamos solo para reírnos de lo absurdo que serían siquiera intentarlas, otras hacían de rol sumiso o amo, variantes y deseos eróticos, muy tiernos y dulces en el amor, por lo que no supe de tiempo y medidas razonables, solo en un momento de intensidad, agotados y con el cuerpo sudado, acabamos juntos y quedamos rendidos sobre las sábanas. Le abrace por las espalda, estrechamos las manos, juntamos los piernas y los pies y nos dejamos descansar.

 

Creo que dormí dos o tres horas, aunque estaba agotado, me sentía con una sensación de felicidad que fue ese mismo que me colmo de entusiasmo y que opero de despertador. Al abrir los ojos note que faltaba poco para amanecer, de eso me entere porque vi en el cielo del ventanal de nuestra habitación, una suave iluminación que se levantaba de un tono tendiente al azul y que me indicaba que pronto bajaría como un telón que se alza, hecho de la luz del sol, trayendo el anuncio de un nuevo día. Voltee la cabeza y a mi izquierda estaba la espalda de ella, bronceada y suave, describiendo su figura que se sumergía en las sábanas que compartimos, su cabeza sobre la almohada y su cabellera que reposaba en él. Me levanté sin hacer ruido, haciendo que mis movimientos fueran suaves y acotados, tratando de no alterar su descanso. Miré el Biper, ya cerca de las ocho de la mañana. Camine a la ventana y me detuve ahí, faltaba poco para que se inundara todo de luz y ya la techumbre de esta ciudad comenzaba a revelar los reflejos de los primeros rayos de luz. Ella seguía durmiendo, me acerque a su lado y le contemplé por un momento, luego se me ocurrió algo por hacer, me coloque una polera y un pantalón y salí del cuarto y hablé con un agente de la administración del hotel donde encargué un desayuno para ambos, con pastelitos de tryffel, jugos de fruta y café de grano, así que luego de un rato, prontamente dejaron todo fuera de la puerta. Traté de ser silencioso al recoger la bandeja con todo, aunque igual golpeé un par de cosas que estaban sobre una mesita en la entrada con el borde, supongo que hizo ruido y pero algunas pude retener contra la barriga mientras sostenía la bandeja con las manos, otras cayeron. Me quedé quieto ahí, en silencio, tratando de ver si ella se levantaba o reaccionara con esto, pero me resultó bien, no sentí que se moviese de la cama o preguntara por las cosas caídas, salió todo bien, se despertó muy feliz, por su pastelito en su desayuno, se sentó en la cama, me besó apretado en los labios, me senté a su lado y nos dispusimos a comer.

 

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Después de una refrescante ducha juntos y un poco de jugar ahí con el jabón, le invite a caminar por la orilla de la playa; un paseo romántico, que a esa hora, permitió que la playa fuera prácticamente para nosotros.

 

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Jugamos un poco también, cuando ella me empujo para que me mojara más que los tobillos, yo hice los mismo sin parar de reírnos. Nos besamos, nos abrazamos mirando el mar, dejamos las huellas sobre la arena húmeda como un rastro que serpenteaba y se perdía a momentos en la recogida del agua, nos dijimos lo bien que nos sentíamos estando uno a otro, nos dimos miradas intensas y llenas de amor, sentimos la brisa del mar, el sol que nos bendecía, fue una caminata hermosa, de esas que parecía de una película tan cargada de romance como la mejor novela.

 

 

Conocimos sitios realmente hermosos y fuimos a cuanta feria de artesanía y costumbrista al paso, fue también donde nos detuvimos en un sector cercano a -Sargacious- en una pequeña bahía de pescadores, que proveen una variada carta en sus restaurantes y una hermosa artesanía que ella no pudo resistir pasar. La dejé un momento en un puesto de alhajas, donde se probó varias cosa, yo fui por un par de helados, le pedí que me dejara elegir por ella para acertar en el sabor. No creo que tardé más unos diez minutos entre el pedido y mi turno de atención donde elegí los sabores que estaban en las cubetas tras el mostrador. Desde ahí, mientras los preparaban, voltee a verle entre el tumulto, aunque algo lejos me encontraba de ella y era imposible no perderse de vista en algunos momentos entre la gente que cruzaba mi vista. Cuando llego mi turno, pedí un par de variedades que seleccioné entre la docena de cubetas que contenían los helados, el que según creí, pudiesen ser refrescantes y de sabor intenso que fuesen de preferencia por Nicom, a lo que el dependiente, les ha armado ye me ha entregado ambos conos, cada uno con un par de bolitas de delicioso y cremoso helado, adornado de unas chispitas de sabores a xocolate, vainilla y tryffel que tanto le gusta. Con uno en cada mano, me dirigí cuidadosamente camino de vuelta que estaba a un poco menos de un cuarto cuadra evitando toparme con la gran cantidad de gente que circulaba y arruinar el pedido antes que llegara a destino, sin embargo, cuando dirigí la mirada en su dirección, noté que no estaba sola: estaba con un sujeto junto a ella, que le hablaba muy cerca en tanto ella bajaba la mirada y solo parecía escuchar; procure apurar el paso, procure llegar lo antes posible para ver que sucedía, ya que tal situación me pareció incomoda por la postura que tomó, pero el tumulto me lo hizo difícil, esquivándoles y tratando de avanzar sin que los conos cayesen, sin embargo a pesar de la prisa que llevé y ya a unos pocos metros, aquel tipo, se marchó, no antes de tomarle la barbilla para levantarle la mirada y darle un beso en la mejilla.

 

Me moleste muchísimo, sentí mucho coraje, porque no tolero que viniese cualquiera y le moleste y menos le toque siendo evidente el hecho que ella no lo quisiera. Cuando llegué a su lado, ella estaba algo acongojada, permanecía ahí, mirando al piso y deprimida, tan sumergida en la situación que pasó, que ni siquiera se percató de mi presencia. Yo me coloque frente a ella y busque su mirada agachándome un poco.

 

-Nicom, ¿qué sucede?-

-!Me asustaste!...- me dijo recobrando su semblante feliz rápidamente, pero intranquila y ansiosa por demostrarlo.

-¿Quién es ese sujeto?- le pregunte por el tipo que se perdía a lo lejos entre la gente.

-Es Gonzze…G…Mi ex...-

-Ya veo, algo me decía.- le dije concluyendo la cercanía a ella.

-Está todo bien Bradco.-dijo tranquilizándose.- Solo nos encontramos y platicamos un momento.- me respondió sin darle mayor importancia.

-¿Estás segura? no lo vi de esa forma.- le pregunté.

-Todo esta bien, de verdad.- insistió.

-Nicom…- le reiteré al verla distraída.

-Oiga si está todo bien- me aseguró- ¡Bradco me estas goteando helado!- me exclamó mirando como sostenía los conos que ya empezaban a gotear en sus pies.

-¡Que tonto!- exclamé haciéndoles a una lado.- No se preocupe, es cosa de pasar la lengua y lo resuelvo.-

-¡No, que dices!-me reclamó riendo dando un paso atrás como evitando esta propuesta, en tanto tomo un pañuelo de papel para limpiarse.

-Coja su helado antes que termine yo escurriéndolos.- le dije entregándole su cono.-Espero que sea de tu preferencia.- le dije en tanto ella le sacó un bocado que degustó, me devolvió una sonrisa, pero aún estaba fuera de sí, inquieta y alerta me prestaba atención y daba una mirada más allá en forma disimulada, como si quisiera saber si aún esta ese sujeto cerca.

 

La tarde nos fue amable, ella volvió de apoco a su alegría habitual pero fue algo ausente por un buen rato, a momentos parecía ir y volver, como así sucedió con su atención sobre las cosas y nuestros diálogos que completaba con respuestas simples y rápidas. Opté por no reclamar, no fue difícil concluir que ese encuentro con su ex le dejo algo más que las sensaciones propias de verle: está intranquila y ansiosa, en gestos que se reflejaron en morderse las cutículas y una especie de hiperquinesia en el movimiento de sus ojos y en su actitud.

 

Más avanzada la hora de la tarde y con mi bella Nicom compartiendo su tiempo conmigo y en controlar su ansiedad, se nos vino pronto la hora de partir, pues había no menos de dos o tres horas de viaje y ya no restaba mucho del día. Recogimos nuestras cosas del hotel, a la salida nos aguardaban sus amigos y ella se despidió de ellos, no le notaron bien, le hicieron preguntas, sus amigas le abrazaron en una actitud con lo que confirmé a pesar de estar lejos, yo les hice una seña de más allá donde cargaba el equipaje en el carro. Tomamos viaje de vuelta, enfilándonos detrás de una autopista marítima bastante más ocupada que cuando veníamos; pronto los letreros nos indicaban que salíamos del balneario y el asistente de viaje nos guiaba de rumbo a casa, cerca de la zona industrial del Halcyon del Este. Colocamos música, ahora una colección de canciones de ella pero más tranquilas, más serenas y que coreaba a ratos suavemente y que a ratos solo permanecía callada, al menos la primera media hora, solo miraba al frente y de vez en cuando me regalaba una sonrisa tímida.

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Pronto nos encontró el atardecer, le dije lo bello que se veía, le tomé la mano y ella respondió apretando la mía. Aún hacía calor, a pesar que ya estábamos cerca de las ocho, pero fue un buen momento en que ella se ha hecho del contacto del HV colocando su índice ahí y luego de algunos sonidos de engranajes y motorcillos se escucharon sobre nuestras cabezas, muestra que había activado el modo –aire libre- del coche, haciendo que el techo se desmontara y retrocediera como una especie de mecano que se plegó en la parte trasera y dejando este pequeño carro hecho un convertible.

 

-¿Deberíamos haber hecho esto antes?- exclamé al ver lo práctico y refrescante que se volvía esto.

-¡Pues nos pasó de pájaros nada más!- dijo riendo.

-¿Y usted, como esta?- le pregunté ya viéndole a reír.- Te ha vuelto el ánimo por lo que veo.-

-No pasa nada, es solo que hay que trabajar mañana y todo eso…tonterías mías-

-Déjalo ya, ya está, no tienes porqué explicarme…-

-Estoy agotada, plebeyo mío.- dijo estirando sus brazos sobre el tablero del coche, para luego hacerse para atrás donde acomodo más la espalda al asiento.

-Finalmente se agotaron tus energías, pensé que eso no sucedería.- le comenté.

-¡Pesado!, eso se llama juventud.- me dijo burlandose.

-Nicom….-

-Bradco, gracias por el viaje…de verdad fue muy bueno.-

-Estuvo genial princesa mía.- le respondí dándole una mirada en tanto manejaba el carro.- Espero que le repitamos…- Ella se sonrió. me estrechó la mano y me miró con mucho cariño, pero a pesar de eso, no pudo disimular ese asomo de tristeza que está presente en sus ojos.

 

No pasó mucho rato, cuando Nicom se acomodó en su asiento y se quedó profundamente dormida. Yo cerré el techo del carro, bajé un poco la música y calefaccioné el interior. A pesar de todo, no estaba relajada, no volvió a estarlo después de ver a ese sujeto, ahora duerme allí, casi en posición fetal, con sus manos y pies empuñados.

 

No hubo nada en particular en nuestro retorno, más bien diría que me quedo una espina clavada en el estómago, con esa sensación de que pasa algo con ella. Le desperté cuando llegamos, se veía cansada, fue muy claro que no durmió bien, o no fue lo suficiente. Estaba algo somnolienta y un poco desorientada en un principio, pero después volvió en sí. Le acompañé a su piso y le ayudé con su equipaje, pero al momento que tras su puerta bajé su mochila, me ha pedido que le dejara, que necesitaba descansar y organizarse para el día siguiente. Yo asentí con la cabeza, estaba de más decir que se había enfriado el ánimo y que ya era momento adecuado de partir. Me besó tiernamente en tanto sostenía mi cara entre sus manos, después le tomé su mano, se la besé y la extendimos unidas mientras salí de su departamento esa noche viendo como su mirada confundida y preocupada volvía y se perdía cuando ella cerró la puerta.

 

Tal inquietud me contagió, parecía ser que el asunto aquello con su ex, no es tan simple y no estaba tan cerrado como ella lo comenta; esto puede hacer cambiar de rumbo a nuestra relación de forma que no lo pensé. Tengo que saber que le ha hecho este sujeto a Nicom.

 

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Continuará....

Edited by B.Plebeian

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