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CLASIFICACION DE RIESGO | JPMorgan: Chile aún es visto como el país de menor riesgo de la región (Página 2)


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:latercera:

13 Julio 2017

 

 

 

Chile recibe primer recorte en la clasificación de riesgo en 25 años con rebaja de Standard & Poor’s

 

El prolongado crecimiento económico moderado perjudicó la revolución fiscal de Chile, y contribuyó al aumento de la carga de la deuda pública, dijo la agencia.

 

 

 

 

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La agencia Standard & Poor’s bajó la clasificación de riesgo en moneda extranjera a largo plazo de Chile a A + de AA- con perspectiva estable, en lo que constituye la primera rebaja en la nota del país en 25 años.
“El prolongado crecimiento económico moderado perjudicó la evolución fiscal de Chile, y contribuyó al aumento de la carga de la deuda pública”, dijo la agencia.
La agencia estimó que la economía chilena crecerá 1,6% en 2017, 2% en 2018, y 2,4% en 2019.
Pese al recorte, que era esperado luego que en enero S&P cambiara el panorama de su nota para Chile a negativo desde estable, el país mantiene la categoría investment grade, la que tiene desde 1992 cuando entró al mercado de deuda.
En el caso de las otras dos grandes clasificadoras la nota de Chile es de A+, con perspectiva negativa por parte de Fitch y de Aa3, con perspectiva estable en el caso de Moody’s.
La clasificación por parte de estos agentes, refleja la perspectiva que tienen de la capacidad de pago de un país, o del riesgo de quiebra o de caer en insolvencia frente a sus deudas. De la nota que le asignan a los países, depende la tasa de interés que aplique el mercado a sus emisiones de deuda soberana y ello, a su vez, será la referencia para el costo de financiamiento de las empresas que buscan levantar capital en el exterior.
Existen dos categorías de clasificación crediticia: investment grade (grado de inversión) y non investment grade. Fitch y S&P tienen como máxima nota AAA, que define una capacidad de pago muy fuerte, hasta BBB, que considera una capacidad de pago adecuada, pero con riesgos en el mediano y largo plazo. Eso corresponde a la categoría investment grade y de ahí hacia abajo sigue la non investment grade.
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:latercera:

13 Julio 2017

 

 

Valdés y baja en clasificación de riesgo: “Es evidentemente una mala noticia”

 

 

 

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, dijo que el recorte en la nota de riesgo reafirma el compromiso con la regla fiscal.

 

 

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Luego que la agencia Standard & Poor’s recortara la clasificación de riesgo de deuda a Chile, en lo que constituye la primera rebaja en la nota del país en 25 años, el ministro de Hacienda sostuvo que el descenso es una mala noticia y que ratifica la necesidad de mantener la responsabilidad fiscal.
“Esta rebaja, quiero decir sin ninguna ambiguedad, que es evidentemente una mala noticia, es la primera desde que tenemos rating con esta clasificadora y nos retrotrae al rating que tuvimos hasta el año 2010”, dijo Valdés.
Consultado sobre el impacto que tendrá el recorte en la elaboración del Presupuesto para 2018, el ministro afirmó que “incide en que tenemos que reafirmar el compromiso con nuestra regla fiscal, si alguien pensaba que era tiempo de salirnos un poquito o hacer un poco más de gasto, la verdad es que no existe ese espacio, esto demuestra que el tema fiscal que hemos dicho que es importante por bastante tiempo, es importante, esto no es el cuento del lobo”.
El secretario de Estado sostuvo que el origen principal de la rebaja es el efecto fiscal del menor precio del cobre y del menor crecimiento, tanto en el déficit fiscal como en el nivel deuda, “así como también del efecto de las demandas de gasto que hemos tenido”.
Sin embargo, destacó que el nuevo rating y su mantención en el tiempo es coherente con algunos supuestos que hace la propia cladsificadora: primero que la economia recupere su ritmo de crecimiento, que ellos suponen en en 2% el próximo año y 2,5% hacia el 2020; y que el déficit fiscal va a seguir una trayectoria de disminución gradual y persistente, lo que permite que la deuda no sobrepase el 30% en el horizonte de proyección.
Añadió que “ellos suponen que nosotros y los próximos gobiernos van a seguir la regla fiscal y la estrategia fiscal que estamos siguiendo así como una política monetaria del Banco Central prudente como la que ha seguido siempre”.
Valdés enfatizó que el gobierno seguirá apegado a la meta de reduccir en 0,25 puntos anuales el déficit estructural.
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Mal por Chile.... se nota el mal manejo economico del gobierno....

 

Pesimo el manejo y eso que en varias oportunidades Valdes dijo NO, y ya ha mandado 3 notificaciones a los ministerios para que reduzcan sus gastos de viaticos , viajes etc........................ osea sin Valdes estariamos peores.

 

 

 

http://foros.fotech.cl/topic/317930-economia-l-banco-central-mantiene-tasa-de-interes-en-25-y-ratifica-sesgo-neutral/?p=22463706

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No veo a muchos fotechos escandalizarse cuando somos el peor país en equidad de la OCDE :ji:

 

No es lo mismo.

 

Aca nos bajaron en clasificacion, despues de 25 que no sucedida, lo que claramente y tal lo dijo Valdes, es volver al 2010.

 

Y reitero, si no fuera por Valdes, estariamos aun peor.

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13 Julio 2017

 

 

S&P recorta nota de Chile ante bajo PIB y mayor deuda, y advierte “presión política” para subir gasto

 

 

 

Agencia de clasificación recortó el rating del país por primera vez desde que retornó a los mercados internacionales, en 1992.

 

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Por primera vez desde que Chile retornó a los mercados internacionales a inicios de la década de los 90 -en 1992 obtuvo su primera clasificación de riesgo- una agencia internacional decidió rebajar su nota soberana. S&P Global Ratings anunció ayer que recortó la calificación crediticia en moneda extranjera a largo plazo desde ‘AA-’ a ‘A+’ dado el continuo bajo crecimiento, el aumento de la deuda y su negativo impacto sobre las finanzas públicas.
La acción, que ubica al país en la misma categoría de mercados como Japón, Israel e Irlanda, se produjo seis meses después de que la firma colocó la perspectiva en negativa, visión que ahora pasó a estable. Con todo, a pesar de este cambio, Chile se mantiene en el segmento de grado de inversión y sigue siendo el mejor calificado dentro de América Latina (ver infografía).
“La rebaja refleja un prolongado crecimiento económico débil que ha dañado los ingresos fiscales, ha contribuido a aumentos en la carga de deuda del gobierno y ha erosionado el perfil macroeconómico del país”, aseguró la agencia en el reporte. “Esto ha resultado en una modesta alza en la vulnerabilidad de Chile ante shocks externos”, agregó.
S&P detalló que los todavía bajos precios del cobre y la baja confianza empresarial continúan restringiendo el consumo privado y la inversión, lo que limita las perspectivas para la expansión del PIB. La clasificadora proyecta un avance de 1,6% para este año -la misma tasa registrada en 2016- y un ligero repunte a 2% en el próximo ejercicio.
Deterioro fiscal
La empresa precisó que el menor dinamismo de la actividad doméstica y la fuerte presión política para elevar el gasto social han contribuido a una mayor deuda gubernamental. De hecho, prevé que la deuda general bruta llegará a 25,7% del PIB en 2017, cifra que podría escalar a 28,5% a fines de 2019, dados los continuos déficit fiscales modestos.
“La combinación de varios años de bajo crecimiento (…) y la fuerte presión política para aumentar el gasto en programas sociales ha contribuido a una creciente carga de deuda gubernamental”, señala el documento, añadiendo que esto ha llevado a varios años de persistentes déficit fiscales, en contraste con un superávit fiscal de 2,3% del PIB, en promedio, durante 2003-2012”, puntualizó el análisis.
La agencia anticipa que el déficit efectivo trepará desde 2,7% el año pasado a 3,1% en 2017, para luego bajar a 2,5% en 2019.
A juicio de S&P, es poco probable que el próximo gobierno aumente los impuestos en los siguientes dos años “luego de la controversia asociada con su reciente reforma tributaria”. Por lo mismo, si el cobre se mantiene bajo y la economía mundial no se recupera, “la carga del potencial ajuste fiscal probablemente caerá sobre el gasto”.
De acuerdo con el documento, la perspectiva podría ser revisada a negativa en los próximos dos años si es que el crecimiento es menor al estimado o en el caso de una debilidad inesperada en el compromiso del país con políticas fiscal y monetaria prudentes.
Por el contrario, la perspectiva podría cambiar a positiva en el mismo plazo si se produce una recuperación sostenida en el crecimiento y si la economía continúa diversificándose.
El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, reconoció que “esta rebaja, quiero decirlo sin ninguna ambigüedad, es evidentemente una mala noticia”, destacando que “es la primera desde que tenemos rating con esta clasificadora y nos retrotrae al rating que tuvimos hasta el 2010, aunque nos deja un escalón encima del que teníamos en 2006”.
Sobre el camino a seguir, el jefe de las finanzas públicas advirtió que “si alguien pensaba que era tiempo de salirnos un poquito, de hacer un poco más de gasto, la verdad es que no existe ese espacio”, aludiendo al Presupuesto 2018.
Presión por menor gasto
La noticia conocida la tarde de ayer estuvo muy lejos de ser una sorpresa para el mercado, que desde hace un tiempo ya había internalizado la concreción de esta posibilidad.
En esta línea, los analistas coinciden en que el impacto en materia financiera (primas por riesgo, tasas y tipo de cambio, entre otros activos) será muy marginal, dado que la baja en la calificación ya estaba descontada.
“Cuando uno miraba cómo se estaban comportando los premios por riesgo de Chile y haciendo una comparación con otros países emergentes, lo que aparecía es que -corrigiendo por clasificación de riesgo- estaban relativamente altos respecto de los pares. Eso se interpretaba como que el mercado ya estaba internalizando algo que no era novedad, por lo que el impacto podría ser un alza marginal en los activos locales, pero ya estaba anticipado”, señaló Felipe Jaque, economista jefe de Security.
Diagnóstico similar al de Roberto Zahler, ex presidente del Banco Central, quien sostuvo en entrevista con TVN que “si bien esto es negativo, estaba bastante incorporado por lo que el efecto en los precios será muy marginal”.
Asimismo, Rodrigo Aravena, economista jefe de Banco de Chile, explicó que ya habían muchos indicios del ‘downgrade’ “que se hizo mucho más probable tras los ajustes a la baja en las expectativas de crecimiento, por lo que uno podía discutir respecto del timing, pero estaba absolutamente dentro del panorama esta baja y es probable que no sea el único anuncio”, aludiendo a futuros pronunciamientos en la misma línea de la agencia Fitch y Moody’s.
Sin embargo, los expertos advirtieron que la decisión de S&P sí tendrá un efecto en un tema en particular en el corto plazo; la discusión del Presupuesto 2018.
¿La razón? Según los economistas, el reporte negativo de la agencia implica una presión extra para el ejecutivo en cuanto a la necesidad de apuntar hacia un crecimiento del gasto lo más acotado posible en el erario del próximo año.
“El impacto que hoy es más importante, es la discusión presupuestaria del próximo año. Esto dado que es fundamental tener en consideración que esto ocurre por los aumentos de la deuda, resultado del mayor déficit fiscal”, comenta Aravena.
Visión que comparte Aldo Lema, economista asociado a Security, quien si bien también considera que la baja estaba internalizada y “no necesariamente tendrá gran impacto en las variables financieras”, “esto ratifica la necesidad de seguir con la consolidación fiscal. Eso deber ser prioridad en la Ley de Presupuestos y para el próximo gobierno”. En este sentido, enfatiza que “la consolidación fiscal implicará al menos dos años de crecimiento del gasto fiscal por debajo del crecimiento tendencial de 2,5-3%”.
Asimismo, Pablo Correa, director de Densk Consultores, sugiere que además de ajustar la tasa de crecimiento del gasto, “se deberá disminuir el nivel del gasto público, porque no es coherente con el nivel de crecimiento que tenemos”.
Más preocupado se mostró Sebastián Cerda, economista jefe de CorpResearch. Si bien comparte un impacto acotado en los precios dado que este movimiento estaba internalizado, “lo realmente peligroso es que esto pueda ser la apertura a nuevos recortes”.
Durante esta semana, BBVA Research había dado cuenta que el efecto de una baja en la clasificación de riesgo de un país que mantiene su grado de inversión (tal como Chile en este caso) es más acotado al de quien pierde esta categoría, afectando bastante menos los índices bursátiles, el tipo de cambio y el spread soberano.
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Viendo este grafico salen las siguientes conclusiones

 

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- La clasificacion del S&P sigue siendo buena, el hecho de bajar es la mala noticia, pero el golpe con el descenso es por el hecho de salir de la categoria de Calidad Alto, para entrar a Calidad Media.

- Si la clasificacion de Moody´s pasa a ser A1, ya seria una pesima noticia.

- Un dato curioso... la mayor alza en la clasificacion del S&P fue entre los años 2006 y 2007 años que se paso del A- al A+, eso es reflejo de que el mercado es muy especulativo y quien diga que el Gobierno de turno no influye en las clasificaciones de riesgo, no sabe de economia (me salio muy campaña de Mayol en las primarias)

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Está empresa rebaja la clasificación a chile y cuando estuvo involucrada en la crisis subprime del 2008 NO tiene moral

 

Leyendo al Ministro de Hacienda, donde reconoce que retrocedimos 25 años, no menciona nada del 2008 y dice que esta evaluacion nos hace retroceder al año 2010.

Entonces porque Valdes no se refiere al 2008.

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Si no me equivoco, según S&P Chile no bajara en su clasificación de riesgo hace 25 años....estamos al mismo nivel del 2010, pero la situación no se veía desde los 90.

 

Segun S&P las definiciones AA y A (en las que esta Chile) son las siguientes:

 

AA Una obligación calificada con ‘AA’ difiere solo en un pequeño grado de las que tienen la calificación más alta. La capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros es muy fuerte.

 

A Una obligación calificada con ‘A’ es un poco más susceptible a los efectos adversos derivados de cambios en las condiciones y circunstancias económicas que las obligaciones calificadas en categorías más altas. Sin embargo, la capacidad del emisor para cumplir con sus compromisos financieros todavía es fuerte.

 

Y a modo de explicacion... la de Venezuela significa

 

CCC Una obligación calificada con ‘CCC’ es actualmente vulnerable a un incumplimiento de pago y depende de condiciones favorables del negocio, financieras, o económicas para que el emisor cumpla con sus compromisos financieros sobre dicha obligación. En caso de condiciones adversas del negocio, financieras, o económicas, el emisor probablemente no tendrá la capacidad de cumplir con sus compromisos financieros sobre la obligación

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:latercera:

14 Julio 2017

 

 

Valdés: Me preocupa que se pueda instalar la idea de que no se puede subir la carga tributaria

 

 

 

Asimismo el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, sostuvo que le hubiera gustado entender más y ser más activo ante el efecto de algunas reformas sobre el crecimiento.

 

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El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, manifestó su preocupación respecto a que luego de la rebaja en la clasificación de riesgo por parte de Standard & Poor’s se pueda instalar la idea de que no se puede subir la carga tributaria en Chile.

En entrevista con el programa Hablemos en Off de Radio Duna el ministro afirmó que “pensar que si la tasa de impuesto a las empresas fuese 24% esto sería distinto, es simplificar las cosas de manera alarmante”.

Valdés señaló que sin la reforma tributaria el déficit fiscal sería un par de puntos más altos. Por ello aseveró que “no me gustaría concluir de ahí que es malo subir la carga tributaria a medida de que los países se desarrollan”.

La agencia justificó su recorte en el efecto del prolongado periodo de débil crecimiento económico sobre los ingresos y el déficit fiscal.

Al respecto Valdés señaló que “buenas horas de la semana me las paso intentado destrabar cosas que van contra del crecimiento”.

El ministro reiteró su mea culpa respecto al impacto de las reformas impulsadas por el gobierno en el crecimiento. “La realidad es que nos hicimos cargo de un ciclo económico fuerte. Me cuesta encontrar cosas que habría hecho distintas. Me hubiera gustado entender más y ser más activo ante el efecto de algunas reformas”, aseguró Valdés.

En este sentido Valdés señaló que “algunos proyectos los habría hecho distintos”, pero dijo que “no voy a detallar cuáles”.

El ministro reiteró el compromiso con la regla fiscal y enfatizó que el Presupuesto 2018 se enmarcará en dicha directriz. “Puedo garantizar que vamos a enviar un proyecto en línea con la estrategia fiscal como S&P pide que sigamos”, afirmó.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/valdes-me-preocupa-se-pueda-instalar-la-idea-no-se-puede-subir-la-carga-tributaria/

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Ahora, en todos lados, todos son economistas, por tanto, salieron en masa a criticar una medida que nos deja a la par que Japón, Israel o Irlanda. Por otro lado, los medios dicen medias verdades puesto que no mencionan que una de las causas, ha sido el bajo precio del cobre lo que también perjudicó a toda la minería y la reacción empresarial que durante 4 años años se han mantenido en la "incertidumbre", pero que no ha sido obstáculo para que el 1% más rico del país, haya aumentado sus utilidades el último semestre.

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14 Julio 2017

 

 

Bolsa de Santiago superó los 5.000 puntos por primera vez en 6 años y medio

 

 

 

El Ipsa -que agrupa a las acciones más relevantes de la Bolsa de Santiago- aumentó 0,28% a 5.000,40 unidades, su nivel de cierre más alto desde enero del 2011.

 

 

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La bolsa cerró al alza este viernes impulsada principalmente por un importante avance en los papeles de la minera CAP, con lo que el índice líder de la plaza rompió la barrera de los 5.000 puntos por primera vez en seis años y medio.
El Ipsa -que agrupa a las acciones más relevantes de la Bolsa de Santiago- aumentó 0,28% a 5.000,40 unidades, su nivel de cierre más alto desde enero del 2011.
A este viernes, el índice acumuló un alza de 3%, su mejor semana desde mediados de marzo.
El ánimo de la sesión estuvo marcado por el optimismo de los inversionistas luego de que un dato sobre precios al consumidor en Estados Unidos mostró una inflación benigna que podría disminuir las posibilidades de que la Reserva Federal (Fed) eleve nuevamente sus tasas de interés este año.
El avance de las acciones locales ocurrió pese a que en la víspera la agencia Standard & Poor’s recortó la calificación de crédito soberano de Chile a “A+” desde “AA-“, lo que, según agentes, estaba incorporado a los precios ya que era ampliamente esperado.
Las acciones de CAP treparon un 6,84% a $6.034,60, luego de un dato que mostró que las importaciones de mineral de hierro de China crecieron un 15% en junio.
En tanto, los papeles del grupo Latam Airlines -de gran peso en el Ipsa- ascendieron 1,27% a $7.973,20, mientras que los títulos serie B de la productora de fertilizantes y litio SQM avanzaron 0,87% a $24.198.
El monto negociado en acciones en la Bolsa de Santiago alcanzó el equivalente a US$172 millones, por encima del promedio diario reciente.
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16 Julio 2017

 

 

Juan Andrés Fontaine: “La decisión de S&P es sobre todo un llamado de alerta para que rectifiquemos el rumbo”

 

 

Para el economista, la baja en la nota de deuda de Chile, que podría ser replicada por Fitch y Moody’s, revela que el enfoque de Hacienda para converger al balance estructural no convence al mercado externo. El próximo gobierno, dice, deberá revisar la fórmula y volver a una meta fija.

 

 

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Hubo previo aviso, pero la sorpresa fue inevitable. Después de 25 años, la clasificación de riesgo chilena fue rebajada por parte de una de las tres mayores agencias del mundo, Standard & Poor’s (S&P), la que decidió castigar la nota de deuda desde el nivel AA- a A+ y dejar la perspectiva en estable. Cierto es que pese a la mala noticia Chile sigue estando en la categoría de investment grade; también, que para perderla tendría que caer seis peldaños adicionales. Pero igual de cierto es que lo de S&P no es aislado, que en los próximos meses se podría repetir con Fitch Ratings y Moody’s, y que la razón es la misma en cada caso: para los inversionistas, la economía chilena está detenida, la presión fiscal no se ha contenido y endeudarse no ha sido lo más idóneo.

Para el ex ministro de Economía y miembro del consejo asesor de LyD, Juan Andrés Fontaine, la decisión de S&P revela que el enfoque dado por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, a la política de convergencia al balance estructural no convence al mercado.

“La política seguida por el ministro Valdés es de un compromiso de ajuste del déficit estructural respecto del dato del año anterior, o sea, una meta móvil corregida año a año en base a los últimos parámetros. Eso ha hecho que el déficit estructural sea hoy de 1,7% del PIB, muy superior al 0,5% de cuatro años atrás, medido por los parámetros que correspondía a ese año, aun cuando él pueda decir que el déficit ha bajado si se calcula con los nuevos parámetros. Ese enfoque de que pese a que por cambios de parámetros el déficit suba, mantengo el mismo ritmo de reducción del déficit año a año, no parece muy tranquilizador para los clasificadores de riesgo y creo que la decisión de S&P lo ha reflejado”, dice.

¿Por qué no alcanzó el esfuerzo del ministro Valdés para evitar la rebaja de S&P?

No es que no le creyeran, sino que estiman que el esfuerzo no ha sido suficiente para contener el aumento del endeudamiento público. Este cambio en la fórmula de la regla fiscal no entrega una meta de déficit fija y no asegura la convergencia hacia un nivel de endeudamiento apropiado. Antes había un compromiso de convergencia hacia una meta clara, un presupuesto estructural equilibrado o un déficit estructural de 1% del PIB. Pero esta meta móvil, este nuevo enfoque, que se va ajustando año a año en base a los cambios de parámetros, me parece que no crea suficiente confianza y creo que es lo que subyace a la decisión de S&P.

¿Volver a una meta fija es lo necesario ahora, dada la lectura de las clasificadoras?

Lo que las clasificadoras leyeron, primero, fue que estás más endeudado. Segundo, que no tienes una regla suficientemente clara que impida que ese mayor ritmo de endeudamiento siga acumulándose y, tercero, que hay un crecimiento muy moderado que hace que la carga de la deuda se sienta con más peso cada año. Dicho todo eso, el endeudamiento de Chile, como porcentaje del PIB, tanto deuda bruta como deuda neta, aún está lejos de los niveles críticos y no hay que confundirse. S&P nos está reclasificando desde un nivel muy alto a un nivel que sigue siendo muy aceptable, lo mismo las otras agencias si lo hacen; no hay que dramatizar las consecuencias de esa decisión. Pero sí es claro que esta baja en la nota refleja un cambio en la apreciación de Chile, cuyo efecto más importante es que es una señal de advertencia para los inversionistas.

¿Pero no es Chile un país más riesgoso hoy?

No es que la recalificación signifique que Chile se ha transformado en una economía riesgosa, pero sí es una advertencia de que no hemos seguido respondiendo a las expectativas que sobre nosotros se habían cifrado.

¿Qué indica el outlook estable?

A juicio de S&P, invertir en Chile es ahora algo más riesgoso que antes. Por eso nos bajó la nota. Pero no nos otorga un outlook negativo. De hecho, indica que Chile bien puede mejorar su desempeño en crecimiento, beneficiarse de mejores precios del cobre y adoptar una política fiscal que estabilice la deuda pública a un valor razonable. Su decisión es sobre todo un llamado de alerta para que rectifiquemos el rumbo.

¿Cuánto de la baja en el rating se asocia a la gestión del gobierno y cuánto a factores como precio del cobre, menor inversión?

Sacamos mala nota porque hemos perdido capacidad de crecimiento e incurrido en alzas excesivas del gasto público. La debilidad del crecimiento en parte se explica por la caída del precio del cobre, pero también por la desconfianza causada por reformas que en vez de favorecer inversión y crecimiento de los ingresos, se enfocan sólo en redistribuir los ingresos, vía más gasto público, impuestos y regulaciones. S&P prevé un crecimiento de sólo 2% del PIB hasta fines de la década y una deuda fiscal que pasa desde 12% del PIB en 2013 a 26% este año y a 29% en 2020.

Fitch también reclasificaría al país. ¿Si ocurre, será grave o preocupante?

Lo primero es decir que aún estamos bastante arriba, por tanto, una baja en la clasificación es una señal de advertencia. Lo segundo, es que es probable que la reclasificación ya estaba prevista, así es que no cabe esperar efectos inmediatos en los mercados. Lo crucial es entender la reclasificación como una señal de advertencia, mejorar nuestro desempeño productivo y fiscal para evitar nuevas reclasificaciones negativas a futuro.

El país sigue con grado de inversión…

Por ahora sí, pero por ahora. Lo más importante, y esto más allá del tema específico de la clasificación, es que como país habíamos proyectado al mundo que estábamos en un camino al desarrollo, habíamos hecho cosas para que los inversionistas nos miraran con interés, había expectativas muy favorables respecto de nuestro desempeño y hemos estado los últimos años frustrando esas expectativas. La reclasificación es como ponerle el sello a ese desempeño decepcionante.

¿El recorte de clasificación marcará la gestión del ministro Valdés o sería injusto?

Lo consideraría injusto. El ministro Valdés heredó un programa muy ambicioso de expansión estatal y una situación fiscal muy comprometida. Ha corregido en alguna medida esas tendencias, pero no lo suficiente. No ha logrado rectificar el signo antiinversión y anticrecimiento del programa de gobierno. Ha transferido compromisos fiscales para el próximo gobierno, lo que limita mucho el espacio de maniobra a futuro.

Después de esto, ¿se puede caer más?

Desgraciadamente, siempre se puede caer más. Tres reclasificaciones negativas nos harían perder el “grado de inversión” exigido, por ejemplo, por los grandes fondos de inversión. Pero prefiero pensar que esta degradación de Chile, aunque humillante, nos ayudará a asumir la tarea de rectificar el rumbo.

¿El nuevo gobierno tendrá sí o sí que reestudiar la fórmula de convergencia?

Primero, habrá que reestudiar la fórmula específica que da la convergencia de 0,25% por año con cambios de parámetros. Me parece que no es un instrumento que transmita un compromiso real por contener el crecimiento de la deuda pública, que es lo que subyacía a la meta original de un déficit estructural fijo. Hay que revisar más bien ese concepto, pero cómo hacerlo está por verse. En segundo lugar, habrá que administrar con gran austeridad el gasto público y redoblar los esfuerzos por allegar ingresos combatiendo la evasión y mejorando la gestión de las empresas públicas.

¿Luz al final de túnel?

 

Hacienda actualizó la ejecución presupuestaria 2016 y proyecciones 2017, bajando el crecimiento a 1,5% desde el 2,25%. ¿Fue tardío?

El ministro Valdés simplemente sinceró las proyecciones a la visión de consenso de que este año el crecimiento será muy magro. Incluso, el 1,5% que ahora prevé y que creo es plausible, exige un repunte significativo hacia fines de año, por lo que no hay novedad. Dicho eso, sí aprecio que hay ciertos tímidos signos de repunte y, en consecuencia, participo de la visión de que hacia fin de año la economía estará creciendo más rápido y va a quedar preparado el camino para que en 2018 crezca sobre 3%.

¿Cuáles son los tímidos signos de repunte?

Ver que pese al alza del desempleo, la caída de las horas trabajadas y la moderación de las remuneraciones, el consumo está más fuerte de lo esperado y en especial en bienes durables como, por ejemplo, automóviles, con alzas de 15% en los últimos 12 meses. Las importaciones de bienes de consumo y de capital, excluyendo cierto material de transporte, también crecen sobre 20% en 12 meses en el segundo trimestre, desde números muy bajos, pero de todos modos revela la aparición de cierta luminosidad en las cifras. Además, la expansión monetaria, tema que varios economistas erróneamente pasan por alto y que con satisfacción vi que el ministro mencionó en su última exposición, también ha repuntado. El M1 -el dinero en su definición más básica- reporta un alza de 10% en los últimos 12 meses, lo cual se condice con la política del Banco Central de bajar la tasas dos veces los últimos meses.

¿Y la variable ambiente influye?

Todo esto va naturalmente aparejado de un cambio de expectativas sobre la economía mundial y nacional, esto último asociado al cambio de gobierno, que se ha reflejado en un alza de la Bolsa de casi 20% este año. Hay un conjunto de factores que hacen pensar que estamos en el momento más oscuro de la noche, pero ya cerca de la madrugada.

¿Cuánto debiera crecer el país el último trimestre para cerrar el año en 1,5%?

Cerca de 3%, lo que no parece demasiado difícil, pues, además, la base de comparación del cuarto trimestre de 2016 es muy baja. Otra cifra que engloba lo mismo es el Imacec no minero; no hay que olvidar que el Imacec total estuvo muy influido la primera mitad de 2017 por la huelga de Escondida y problemas puntuales en la minería. Para prever o explicar la tendencia de la economía es correcto mirar el Imacec no minero, cuya tasa de crecimiento declinó sistemáticamente en 2016, pero este año ha repuntado y ya se acerca al 2%. Una tasa muy modesta, reflejo de cuánto caímos, pero al menos mejor de la que había a fin de 2016.

¿Cuánto del repunte es base comparativa y cuánto crecimiento? ¿Estamos en el punto de inflexión?

Siempre se puede estar más abajo y en ese sentido un mérito de la economía chilena los últimos cuatro años, pese a su desempeño insatisfactorio, es que ha evitado una recesión. Eso habla bien del manejo de los instrumentos macro para evitar el evento más negativo. Pero también es cierto que la economía arrastra un ritmo muy insatisfactorio y las tasas de crecimiento reflejan la base, por lo que es relativamente fácil crecer a tasas más altas.

¿El cambio de administración que viene, influye?

Es un factor de todas maneras. Las expectativas de los agentes económicos, personas, familias y empresas toman mucho en cuenta las señales de política económica, y así como fue clave en el repunte de la economía en 2010 y 2011, la percepción de que se había votado a favor de un programa para hacer de Chile un país desarrollado y que adoptaríamos las políticas necesarias para promover la inversión y la eficiencia, el mensaje que se obtuvo de la elección siguiente fue lo contrario. Las decisiones del actual gobierno, las reformas que muy temprano echó a andar, confirmaron esa dirección.

¿Tanto puede influir?

Influye, pero no participo de la idea de una especie de efecto automático. Un cambio de gobierno ayudaría a confirmar que el país se reencaminaría a un proceso de crecimiento, pero hay que acompañar esa percepción con medidas. De otro modo se conduce a la frustración detrás de expectativas.

¿Cuánto puede crecer Chile en 2018?

Entre 3% y 3,5%. Estoy trabajando entre 3,2% y 3,3%, pero es preliminar.

El vacío fiscal

 

Hacienda subió el déficit fiscal estructural estimado 2017 de 1,5% a 1,7% del PIB, pero bajó el efectivo de 3,3% a 3,1%. ¿Cómo afecta eso al impulso del nuevo gobierno?

La situación fiscal es una restricción muy relevante para los planes del próximo gobierno. La holgura presupuestaria a la que nos acostumbramos los últimos 10 años quedó atrás y ahora hablamos de holgura negativa. Los programas de gasto o de uso de recursos deberán evaluarse para que el alza total del presupuesto sea limitada y probablemente bajo el PIB potencial. Es un tono de política fiscal distinto.

El Presupuesto 2018 asumirá harto de gasto desplazado.

Ese es un gran tema que no fue suficientemente debatido en el Parlamento. Cuando el gobierno presentó su proyección fiscal de mediano plazo -septiembre de 2016-, planteó que con los compromisos asumidos y los asociados a proyectos enviados al Congreso, aunque aún no aprobados, ya estaba el total del gasto comprometido e incluso más allá, de manera que había una llamada holgura negativa. El gobierno siguiente estará muy limitado en su manejo fiscal y habrá que buscar alternativas.

¿Como recortes de gasto, reasignaciones?

Hay áreas en las que el nuevo gobierno puede reducir gasto, reestructurar presupuesto o conseguir ingresos con mayor eficiencia de las empresas públicas, y eventualmente considerar la herramienta tributaria. También puede ser revaluada la meta de convergencia estructural… Lo nuevo y complejo es que la tradición había sido que el gobierno saliente le heredaba al siguiente una holgura positiva que permitía a las candidaturas, por ejemplo, en un año electoral como éste, programar gasto a futuro y hoy eso está limitado o casi descartado.

¿Cómo se financiará el próximo gobierno?

Una fuente importante es el crecimiento económico. Si el potencial empieza a subir desde 3% irá elevando los ingresos estructurales y permitiría, sin comprometer la meta estructural, abordar nuevos gastos o dejar espacio para bajar paulatinamente impuestos que dañan el crecimiento. Esa visión dinámica del proceso permite cierto manejo, pero habrá que revisar con lupa los programas de gasto. Creo que el Fisco ha acumulado mucha grasa estos años y que hay importantes bolsones de ahorro.

¿Cuánto debe crecer el gasto fiscal en 2018?

No tengo un cálculo específico para un año. Sí como tendencia debería crecer algo por debajo del PIB potencial y éste crecerá del orden de 3,5% o un poquito menos. Pero hay que ver el Presupuesto 2018, porque en la proyección financiera de mediano plazo que acompaña al actual se consideraron ingresos por la reforma tributaria en régimen y la última Operación Renta revela que esos cálculos fueron algo alegres, pues la baja del crecimiento mermó las utilidades de empresas y dañó la recaudación.

¿Una reforma tributaria no se descarta?

La candidatura del ex Presidente Piñera ha planteado aliviar la carga tributaria de las empresas respecto de lo que sería, según la reforma, la tasa a pagar en 2018, de 27%, aunque no así respecto de la tasa con que se pagó la renta este año, de 24%. Es un alivio que tendría un costo fiscal en torno a 0,6% del PIB, y si la reforma subía la recaudación en 3% del PIB, sería un ajuste relativamente menor, pero una buena señal y acorde a la estrechez presupuestaria. Si es gradual, es financiable con austeridad en el gasto, combate a la evasión, mejor gestión de empresas públicas y crecimiento.

¿Pero si no alcanza?

Si no se dan las condiciones que mencioné, se pueden considerar impuestos específicos que se hagan cargo de esa diferencia.

¿Y subir el IVA, lo descartan?

Es una pregunta hipotética. El IVA es un impuesto rápido y eficiente, pero de mucho impacto económico y social. Insisto en que una reducción moderada de impuestos sobre el ahorro de las empresas tiene efectos positivos en la economía y un impacto fiscal acotado, perfectamente financiable.

 

 

 

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/juan-andres-fontaine-la-decision-sp-llamado-alerta-rectifiquemos-rumbo/

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