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SOFOFA | Bernardo Larrain M.: La empresa en el debate público

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http://foros.fotech.cl/topic/315373-sofofa-elecciones-bernardo-larrain-matte-recluta-a-alvarez-para-que-forme-parte-de-la-cupula-directiva-de-la-sofofa/?hl=%2Bsofofa&do=findComment&comment=22307502

 

 

El backstage de la asunción de Bernardo Larraín Matte en Sofofa, ¿qué le dijo Luksic a Llugany?

 

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Llugany, al igual que el resto de la directiva liderada por Hermann von Mühlenbrock, fueron simpatizantes de la candidatura del rival a Bernardo Larraín Matte, representada en la persona de Rodrigo Alvarez. En esa línea, Luksic -quien públicamente respaldó a Larraín Matte- se acercó al también director de Carozzi, lo tomó del brazo y en voz baja lo felicitó por su labor y aprovechó de extenderle una invitación.

Abrazos iban y venían. A los ganadores, la sonrisa en la cara no se les borraba. El ex presidente de Colbún y heredero del Grupo Matte, Bernardo Larraín Matte, había sido electo por aclamación. Es decir, todo el empresariado alineado tras su figura.

Sin embargo, desde la otra vereda las caras eran más bien largas. La campaña electoral de la Sofofa había dejado heridos y odiosidades en el camino, que había que atender desde ya en pro de la unidad empresarial.

El primero en dar esa señal fue el empresario Andrónico Luksic. Una vez que Bernardo Larraín terminó su primer Consejo General, acompañado de la nueva mesa directiva integrada por sus dos vicepresidentes, Janet Awad (Sodexo), y Gonzalo Said (Andina), el presidente de Quiñenco se dirigió desde el centro del salón hacia la primera fila, donde se encontraba el ex vicepresidente, José Juan Llugany, quien no paraba de extender la mano tras las muestras de agradecimiento por su gestión en la Sofofa.

Y es que José Juan Llugany, al igual que el resto de la directiva liderada por Hermann von Mühlenbrock, fueron simpatizantes de la candidatura del rival a Bernardo Larraín Matte, representada en la persona de Rodrigo Alvarez.

En esa línea, Luksic -quien públicamente respaldó a Larraín Matte- se acercó al también director de Carozzi, lo tomó del brazo y en voz baja lo felicitó por su labor y aprovechó de extenderle una invitación.

Sabía que su jefe, el controlador de empresas Carozzi, Gonzalo Bofill, quien había criticado públicamente a Larraín Matte por estar en el directorio de la empresa involucrada en la colusión, estaba muy molesto. Por lo que en señal de paz, le pidió a Llugany que le extendiera la invitación de almorzar juntos cuando regresara de su viaje a Hamburgo, donde se encuentra ahora, con la finalidad de dar vuelta la página y limar asperezas, ya que ambos empresarios son amigos, pero las elecciones hicieron que discreparan fuertemente y tomaran distintos caminos, según una fuente conocedora de la conversación.

:elmostrador:

http://m.elmostrador.cl/mercados/2017/06/01/el-backstage-de-la-asuncion-de-bernardo-larrain-matte-en-sofofa-que-le-dijo-luksic-a-llugany/

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:latercera:

02 Junio 2017

 

 

 

Bernardo Larraín Matte: “Las políticas públicas se evalúan por sus resultados, no por intenciones”

 

 

 

El presidente de la Sofofa analiza la situación de la economía y plantea una agenda de simplificación regulatoria. Cree que un punto negativo de la cuenta pública fue la escasa mención al crecimiento.

 

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Han sido días agitados para Bernardo Larraín Matte. En la tarde del miércoles fue elegido por unanimidad como nuevo presidente de la Sofofa, el jueves viajó a Valparaíso a escuchar la última cuenta pública de la Presidenta Bachelet, y ayer comenzó a las 8 de la mañana con una entrevista en radio Duna, después de lo cual conversó con La Tercera.

¿Qué es lo que más le preocupa de la economía chilena?

El dato objetivo es que el crecimiento está bajo, menos que nuestros socios comerciales, menos que el mundo en desarrollo, por lo tanto claramente hay factores internos que están incidiendo. Creo que el desafío más relevante hoy día es la reactivación de la inversión. Para eso es fundamental lo que propusimos en nuestro discurso cuando asumimos la presidencia de la Sofofa, que es proponer esta agenda de simplificación regulatoria.

¿Qué juicio hace de este gobierno que termina?

En crecimiento ha sido un mal período y han incidido factores internos. Ahora, el argumento del gobierno es que las reformas que se han hecho puede que impliquen costos en el crecimiento en el corto plazo y un crecimiento potencial en el largo plazo con mayor igualdad. Eso está por verse. Finalmente las políticas públicas se evalúan por sus resultados y no por sus intenciones.

Tras escuchar a la Presidenta, ¿cómo cree que ella va a ser recordada?

Encuentro natural que su discurso haya sido una revisión de sus cuatro años de gobierno. Es su última cuenta pública y me parece natural que lo haga. Ella quiere pasar a la historia como una Presidenta que hizo profundos cambios en el país. Está por verse si esos cambios tendrán un resultado positivo, hasta ahora han tenido un costo en el crecimiento. Los resultados son lo importante, y el crecimiento claramente está alicaído, y en el mundo empresarial pensamos que esos cambios están teniendo un costo en el crecimiento potencial de largo plazo, y no solamente el coyuntural.

¿Qué opina de que el candidato presidencial Alejandro Guillier hable de las trasnacionales voraces para referirse a parte del sector privado?

Hablar de transnacionales voraces es una caricatura simplista.

¿Y no sería adecuado que alguien que use esas caricaturas llegue a la presidencia?

Estas caricaturas se ven de todos lados, también nosotros hacemos caricaturas del mundo político. Una cosa positiva que observé ayer en la cuenta pública, es el respeto. Eso es importante. Como sector empresarial tenemos que valorizar la política, no tenemos que caricaturizarla. Lo mismo debe ocurrir desde el mundo político hacia el empresarial.

En la cuenta pública no hubo mayores menciones al crecimiento económico. ¿cree que este gobierno perdió la oportunidad de reimpulsar el crecimiento?

Nunca es tarde. Como gremio empresarial tenemos que trabajar hasta marzo con este gobierno. El ministro de Hacienda es una persona muy consciente de la importancia del crecimiento y la inversión. Estoy seguro de que es así. Pero por ejemplo, yo le plantearía que esta agenda de simplificación regulatoria no debiera tener colores políticos.

¿Le llamó la atención que el crecimiento no fuera una materia relevante en el discurso?

Me llamó la atención. La parte negativa es que no hubo un protagonismo de la palabra crecimiento.

Si el objetivo es retomar el crecimiento, ¿prefiere que el próximo presidente sea Sebastián Piñera?

El sector empresarial tiene una visión respecto de las políticas públicas que sean pro iniciativa privada, pro mercado, porque queremos ampliar nuestras fronteras de participación. Ese siempre va a ser nuestro punto. Tenemos que convivir con gobiernos de todos los sectores.

Respecto al caso colusión, usted fue director de la filial CMPC Tissue en los años en que se dio la colusión, ¿nunca percibió nada?

No. Los mercados en los que participaba Tissue eran extremadamente competitivos, había mucha intensidad competitiva en las empresas cuyos directorios me tocó participar, que fueron ciertos períodos discontinuos, porque después me fui a Estados Unidos. El principal desafío era la expansión internacional, en Argentina por ejemplo, donde se vivió un momento muy complejo, el foco principal del directorio era la expansión internacional. Estos eran directorios de filiales que hacían seguimiento al negocio. La respuesta es que no.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/bernardo-larrain-matte-las-politicas-publicas-se-evaluan-resultados-no-intenciones/

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:latercera:

04 Junio 2017

 

 

La transformación de Bernardo Larraín en un personaje público

 

 

 

No fue fácil para Bernardo Larraín Matte convertirse en presidente de la Sofofa. En su idea de llevar a una nueva generación de empresarios a dirigir los destinos del gremio aparecieron obstáculos impensados: la colusión del tissue, las recriminaciones hacia el grupo familiar y un núcleo duro de industriales que no quería su ascenso. Esta es la historia del mayor de la tercera generación de los Matte y cómo pasó de ser un introvertido alumno del Tabancura a convertirse en un hombre público.

 

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Fue algo improvisado. No había comida, sólo algo para picar y champaña. El miércoles 31 de mayo, luego de asumir como presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte celebró de forma muy íntima junto a su familia y amigos más cercanos. Hasta su departamento en el barrio El Golf llegaron sus padres -Jorge Gabriel Larraín y Patricia Matte-, sus hermanos, su primo Leonidas Montes, algunos amigos del colegio, como Arturo Claro, Fernando Acuña y Pedro Ovalle, y otros de la universidad.
Un rato antes de partir a su casa, su grupo de hierro en esta campaña -Gonzalo Said, Richard von Appen, Patricio Jottar, Juan Manuel Santa Cruz, Alfonso Swett y el mismo Larraín- se trasladó desde el Edificio de la Industria hasta el corporativo de CCU, ubicado a unas pocas cuadras de distancia, para compartir un momento tras el triunfo.
Había motivos para celebrar. Mal que mal, se trataba de un plan que venían conversando al menos desde hacía un año y, en específico para Larraín, la culminación de un proyecto personal -al que le viene dando vueltas desde sus años en Icare- y que tiene que ver con el rol que, a su modo de ver, deben jugar los empresarios en la vida pública.
Un conocido miembro del clan familiar cuenta que cuando al abuelo de Bernardo, Eliodoro Matte Ossa, le preguntaban cuál era su rol como patriarca del grupo, respondía que era el encargado de definir cuál era el límite que la familia podía tener en cuanto a poder y riqueza.
Y es que si bien los Matte son reconocidos como una familia a la que le interesa influir en el país, siempre han preferido hacerlo desde un bajo perfil. Esa limitación es la que puso a prueba el mayor de los nietos de Matte Ossa al ingresar esta semana de lleno a la arena pública, con una exposición que en un comienzo no fue bien recibida por toda la familia, algunos de los cuales -cuenta un cercano- no vieron con buenos ojos su candidatura por la Sofofa, más aún considerando los riesgos que implicaba hacerlo en medio del caso colusión que afecta a CMPC. Pero esta situación cambió con el pasar de los meses. “Se le vio tan convencido, que finalmente toda la familia lo apoyó con fuerza”, dice una fuente del entorno. Y agrega: “Hoy, el balance familiar es positivo, en el sentido de que los riesgos no fueron tales y que, al revés, su candidatura logró volver a posicionar a los Matte y sacarlos del tema colusión. Por primera vez en mucho tiempo se ha vuelto a hablar en términos positivos de la familia Matte”.
* Los primeros años
Las definiciones de Eliodoro Matte Ossa sobre el rol de los Matte han cruzado las dos generaciones posteriores y marcaron los primeros años de vida del “Manano”, como le dicen con cariño en su familia y sus amigos. Su madre, la socióloga Patricia Matte, quien lidera la Sociedad de Instrucción Primaria, educó a sus hijos bajo esa premisa: llevar el apellido Matte era una responsabilidad muy grande, y si bien eran una familia de recursos, no había que hacer ostentación de ello.
Quienes crecieron junto a los Larraín Matte comentan que llevaban una vida austera, que incluso a veces rayaba en la exageración. “Por años usaron el mismo auto, una Renoleta que trasladaba a los cuatro hermanos desde su casa en el sector de Pedro de Valdivia Norte hasta el Colegio Tabancura, donde estudió hasta que egresó en 1984. Y era absurdo, porque todos sabíamos que eran parte de una de las familias más ricas de Chile”, explica un cercano.
En el Tabancura, donde le decían “El Perro”, Larraín Matte hizo grandes amigos, que conserva hasta el día de hoy: Fernando Acuña (empresario metalúrgico), Arturo Claro (fundador de MBI), Gonzalo Silva (empresario), Pedro Ovalle (empresario de la industria logística) y David Silva, este último, militante del PS, fue candidato a alcalde por Las Condes en las últimas elecciones y recibió el apoyo de Larraín.
Cuentan que en el colegio era introvertido, poco expresivo, pero que siempre se hacía su espacio en su grupo de amigos, con quienes compartía el gusto por la música, especialmente Fleetwood Mac, Genesis y Supertramp. Hoy, sus amigos suelen bromear respecto de la metamorfosis que vivió Bernardo. “En el colegio no pintaba ni para delegado de curso, por eso es que sorprende cuando hoy se le ve dando discursos en público, siempre con una argumentación muy sólida”, relata uno de ellos.
En esa época ya se intuía lo que haría tras salir del colegio: ingresar a Ingeniería Comercial en la Universidad Católica. Allí amplió su círculo de amigos, conoció a Alejandro Montero, ex Celfin y BTG Pactual. También figuran dentro de su lista de amistades del mundo empresarial: Canio Corbo -hijo del presidente de Pizarreño, sobrino de Vittorio Corbo y que fue multado por unas operaciones en el marco del caso cascadas-; Manuel Cruzat Valdés; el gerente general de la Viña Santa Carolina, Santiago Larraín Cruzat; el abogado y rector de la Universidad de los Andes, José Antonio Guzmán Cruzat, y Rodrigo Galilea Vial, empresario de la construcción y ex intendente del Maule en el gobierno de Piñera.
Tras su paso por la universidad comenzaba una nueva etapa, la preparación para asumir su rol como heredero.
* La responsabilidad del heredero
Tras egresar de la Católica, Bernardo Larraín -50 años, casado, tres hijos- partió al Reino Unido, donde cursó un máster en finanzas en la Escuela de Economía y Ciencia Política de la London School of Economics (LSE).
A su regreso a Chile ingresó de inmediato a las empresas del grupo, en el departamento de estudios de Minera Valparaíso. Era el entrenamiento por el cual tenía que pasar para prepararse para el futuro. “Tengo la sensación de que se da cuenta del peso que significa llevar el apellido Matte y desde esa perspectiva sabía que iba a llegar el momento en que le iba a tocar debutar y para ello se preparó, porque él quería, independiente del apellido que tuviera, demostrar que estaba donde estaba no sólo por ser parte de la familia”, explica un amigo.
Con esa idea se fue a California, a Stanford, para cursar un MBA. Allí llegó junto a su mujer, Bernardita Cosmelli, y ahí nació su hija mayor. Quienes lo conocen señalan que su paso por EE.UU. marcó su carácter y modo de ver el mundo empresarial. Sus cercanos lo describen como “progre” dentro del ámbito de los negocios. Añaden que tiene claro el rol que juegan las demandas sociales, los cambios en la comunidad, “que ya no basta con estar preocupados de la última línea del negocio, sino también de tener una cercanía colaborativa con la sociedad. Valora profundamente la diversidad”, señala un cercano, que conoció su trabajo en Icare.
Leonidas Montes, primo en segundo grado y que pertenece al grupo de amigos más cercanos de Bernardo Larraín, cuenta cómo su experiencia internacional influyó en su personalidad. “Sin duda, una persona nace y también se hace, por lo que, además de su historia e intereses, es posible que sus estudios en el LSE y sobre todo en Stanford hayan contribuido a desarrollar su liderazgo”, sostiene.
* De los negocios a lo público
Bernardo Larraín hizo carrera en Colbún. Llegó a la gerencia general en diciembre de 2005, con 38 años, y en 2012 pasó a la presidencia, cargo que dejó este año para dedicarse por completo a la Sofofa. En 2008 ingresó a Icare, hito que sus cercanos reconocen como el momento en que definió que como empresario debía entrar a la arena pública. “Tanto por la vicepresidencia que tuvo en Icare como por su participación en el Círculo Empresa y Sociedad, empezó a sentir un entusiasmo mayor por lo público. Además, todo calzó con un período del país de una impugnación mucho más fuerte sobre el empresariado, con un discurso más intenso sobre la crisis del modelo”, indica un miembro de su familia.
Bernardo Larraín estuvo en el lugar adecuado para meterse intensamente en esos temas, pero también tuvo la capacidad para saber leer los tiempos. Máximo Pacheco lo grafica: “Hay una columna de Ernesto Águila sobre la derecha y su incapacidad para procesar lo que está pasando en Chile. Bernardo es todo lo contrario, tiene la capacidad para procesarlo. Tiene a su favor que ha sido capaz de meterse a varios grupos, siempre se le veía en reuniones con la sociedad civil, en encuentros para hablar de temas de participación, de cómo se conducían las ONG, los movimientos sociales, ambientalistas, les dedica mucho tiempo a estas cosas, tiene diálogo y línea de comunicación con ese grupo”, señala el ex ministro de Energía.
En su pasada por Icare se notó su impronta. Junto a Guillermo Tagle y varios ejecutivos, formaron un grupo que dio una identidad distinta a la organización. “Recuerdo que fue Bernardo quien propuso que en la Enade tenía que exponer Alberto Mayol, porque era necesario que los empresarios conocieran la realidad completa, no sólo que se hablaran a sí mismos”, señala Claudio Hohmann, ex ministro de Transportes de Eduardo Frei, miembro de Icare.
Con Mayol vinieron otros: Iván Fuentes, el líder emblemático de la crisis de Aysén; la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, y Mario Kreutzberger (Don Francisco).
La “muñeca” de Bernardo Larraín también se notaba en su forma de influir en el sector eléctrico. Fue capaz de enfrentarse más de un par de veces a Máximo Pacheco. Memorable es el impasse que tuvieron en el Centro de Estudios Públicos, CEP, por el rol de la CNE. “Él planteaba que debía ser un ente autónomo como el Banco Central y mi posición era que la CNE era un organismo que tenía peso profesional y prestigio, y que no había necesidad de dar un paso en esa dirección”, recuerda Máximo Pacheco.
Con Pacheco se enfrentó también en el tema de HidroAysén, pero su pelea más fuerte fue con Enap, ya que “Manano” siempre se opuso a la ampliación de giro de la petrolera para que ingresara al sector eléctrico. Él sentía que en esta confrontación estaba solo. “Argumentaba que Colbún era la única empresa de capitales chilenos y que los ejecutivos de las firmas extranjeras preferían mantener relaciones cordiales con la autoridad”, manifiesta un actor de la industria. Por esa razón, empujó la creación del gremio de empresas generadoras.
En su paso por Colbún tuvo éxitos y fracasos. Su gran orgullo es Central Angostura, donde se hizo un trabajo con las comunidades que es considerado como un ejemplo para todo el sector. Su gran traspié fue HidroAysén. “Al interior de Colbún no había una misma visión sobre el proyecto, Bernardo Matte pensaba que ya se había salido de los parámetros y que los costos para su desarrollo eran demasiado altos. Era partidario de no seguir con él. Pero Bernardo Larraín siempre lo impulsó hasta hoy, pues él está convencido del potencial hidroeléctrico, del rol de esta energía en Chile y de que el mercado nuevamente se dará vuelta y volverá a utilizar las tecnologías baratas y convencionales”, explican ejecutivos cercanos al grupo.
* El golpe de la colusión
Estando en Icare, Bernardo Larraín comenzó en 2015 una nueva aventura, llegar a la Sofofa. Un hito clave en este camino por convertirse en hombre público es cuando le propuso a Andrés Navarro postularse a la presidencia del gremio industrial.
Pero él y su grupo fracasaron. La maquinaria de la Sofofa les pasó por encima, tanto que el mismo Larraín estuvo a punto de quedar afuera del consejo. Empató en votos con Antonio Gallart, de CGE, situación que se zanjó con dos papeles, cada uno con un nombre, al interior de una caja. La suerte estuvo con “Manano”. “La dinámica de esa campaña lo terminó convenciendo de que valía la pena continuar. Aprendió de los errores, ya que una de las críticas que se le hizo a Navarro fue que era una persona de afuera”, cuenta una fuente.
Decidió seguir adelante e impulsar los cambios desde la Sofofa. En eso estaba cuando estalló el escándalo de la colusión, a fines de 2015. Un amigo cercano relata cómo vivió ese momento. “Fue sumamente doloroso, porque el juicio crítico de los ciudadanos fue devastador, y me parece que Bernardo no confundió el dolor y la vergüenza con la necesidad de enfrentar el tema, al igual que su hermano Jorge. Pero fue duro, en varias oportunidades se quebró”.
El asunto lo golpeó, además, directamente, pues durante algunos períodos de los años 2000 Bernardo Larraín fue director de la filial CMPC Tissue. Este fue uno de los principales argumentos utilizados por sus detractores, un grupo de consejeros de la Sofofa que se opuso a su elección y que levantaron la fallida candidatura de Rodrigo Alvarez. Larraín ha insistido en que como miembro de la familia sus responsabilidades han estado en Colbún desde hace 12 años y que como director de dicha filial nunca imaginó lo que estaba ocurriendo. El mismo dijo este viernes a La Tercera que “cualquier persona a la que le ha tocado ser director de una empresa que ha pasado por una crisis le caben ciertas reflexiones. Yo por supuesto que he hecho las mías”.
Los hermanos Larraín Matte fueron claves en el manejo de la crisis. Un allegado al grupo desclasifica que “Bernardo Larraín cumplió un rol importante en la discusión interna que se generó tras el caso colusión”. La misma fuente sostiene que su rama familiar tuvo una posición más cercana a la de Bernardo Matte, quienes exigieron cambios fuertes en el directorio de CMPC, lo que precedió la salida de Eliodoro, pero también del padre de los Larraín Matte, Jorge Gabriel Larraín, para darles espacio a las nuevas generaciones.
Un empresario cercano al grupo señala que la disputa entre las tres ramas de la familia -Eliodoro, Bernardo y Patricia- no fue porque consideraran que Eliodoro era el responsable de lo ocurrido. “Las diferencias fueron por la estrategia y el rol de la familia después de estallado del caso. Esa disputa la ganaron las familias de Bernardo y Patricia sobre la de Eliodoro”, dice esta fuente.
Hoy, la relación entre las tres ramas de la familia no es conflictiva, comenta un cercano al grupo, pero tampoco es de cercanía total. “Se evitan”, dice la misma fuente respecto de la relación de Eliodoro con sus hermanos.
En la familia, Bernardo Larraín siempre ha mostrado una mayor cercanía con su tío Bernardo Matte. Tienen sólo 11 años de diferencia y las dos familias veranean juntas en Los Vilos.
* La “toma” de la Sofofa
El escándalo de la colusión fue una prueba difícil, pero también un aliciente para avanzar en la Sofofa. Un familiar agrega que el mismo Larraín Matte ha insistido en que la estrategia de desaparecer de la opinión pública no es la solución a los escándalos. “Al país no le sirven empresarios colgados del arco intentando atajar goles”, dijo Larraín Matte esta semana al asumir en la Sofofa.
Por esa razón, con un grupo de consejeros (Alfonso Swett, Richard von Appen, Juan Manuel Santa Cruz y Gonzalo Said), que después se les denominó “el Grupo de los 5”, comenzaron a trabajar. El 12 de octubre del año pasado enviaron una carta al presidente del gremio, Hermann von Mühlenbrock. En ella proponían cambios y se mostraban disponibles para asumir ese rol. Hacia fines de año ya todo indicaba que Bernardo Larraín era el candidato.
Le dieron curso a un trabajo en terreno, confeccionaron un ideario, viajaron a regiones, se acercaron a los empresarios pyme y empezaron a recibir apoyos. La condición era una: que esos apoyos fueran públicos, ya que no querían que se repitiera lo de la elección anterior.
Sumó como generalísimos al gerente general de CCU, Patricio Jottar, y al director de Embotelladora Andina, Gonzalo Said. Consiguió el respaldo de los principales grupos empresariales y de figuras como Juan Claro. “Fue una campaña con un sentido y táctica política”, sostiene un cercano.
Más en las sombras, tras él, estaba un grupo de amigos aconsejándolo: el abogado ex DC Jorge “Pirincho” Navarrete, el periodista Emilio Sanfuentes y el abogado Gerardo Varela. De hecho, se comenta que en el discurso que leyó cuando asumió la presidencia hay mucho de la mano de los tres.
Un rol distinto fue el de su hermano Jorge, director de CMPC. “Él es la persona que más escucha Bernardo, trabajan juntos, una oficina está al lado de la otra, pero Jorge se mantuvo al margen de su campaña, estaba ahí para ejercer su rol de hermano y confidente”, explica un cercano.
Agregan sus conocidos que tiene amigos de todo el espectro político. “Le gusta conversar sobre política con su primo, el intendente Claudio Orrego, con “Pirincho” Navarrete, y heredó de su tío Bernardo la amistad con Andrés Allamand. Ahora, si me preguntas con qué color político se identifica, creo que con Evópoli”. De hecho, es cercano a Felipe Kast.
* Su rol como un Matte
El trabajo para llegar a la cima del gremio también implicó acercamientos informales con el gobierno. De hecho, hace tres semanas, Bernardo Larraín cenó en El Golf 50 con el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. A la cita también asistieron Gonzalo Said y algunos de los presidentes de los gremios regionales de la Sofofa. No era la primera vez que cenaba con Valdés, hace un año realizó una comida en su departamento, a la que asistieron Jean Paul Luksic, Gonzalo Said, Manuel Santa Cruz, Eduardo Navarro, Juan Benavides y Paulo Bezanilla.
La decisión de ir por la presidencia de la Sofofa la hizo pública en abril y no fue fácil para la familia, quienes en un comienzo no lo vieron con buenos ojos. Hoy, sin embargo, lo apoyan.
Y eso abre otro punto, el rol que jugará en el grupo de ahora en adelante. Un cercano lo grafica: “Bernardo Larraín va a ser el líder de la familia y asumir la presidencia de la Sofofa confirma esa situación. Larraín Matte tomará el bastón que por años tuvo Eliodoro como el líder de la familia y que tras el caso colusión se hizo a un lado. Y lo es porque es una persona trabajadora, estudiosa, inteligente y, sobre todo, porque le gusta…, mucho más que a sus primos”.

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:elmostrador:

09 Junio 2017

BERNARDO LARRAÍN MATTE

 

 

 

 

La empresa en el debate público

 

 

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El chileno, en su condición de ciudadano empoderado, exigente y más individualista, e independientemente de su condición social, enfrenta a esta empresa grande y exitosa de otra forma. Al percibirla como excesivamente poderosa e influyente, le exige más y la escruta más. Le exige más en cuanto a su aporte a la sociedad más allá de la generación de empleos o la producción de bienes y servicios y le asigna un rol público y social, más allá que cuidar el medio ambiente o aportar a sus comunidades vecinas. El ciudadano tiene una visión crítica de la empresa que soslaya su rol público, función que, dicho sea de paso, es consecuencia de su propio éxito. Y la escruta más en cuanto a sus vínculos con los gobiernos y con la política, las asimetrías de información y los abusos. Un escrutinio que además se ha multiplicado y expandido gracias a las redes sociales, el gran acceso a la información que hoy existe, y que se ha traducido en dos fenómenos universales: una redistribución del poder y nuevos estándares de transparencia.

 

 

 

En su columna del 7 de junio, titulada "La ofensiva política del gran empresariado", Eugenio Rivera expresa una visión crítica de los planteamientos públicos de los nuevos liderazgos de gremios empresariales, entre quienes me cuento.

Aunque obviamente no comparto sus planteamientos, me parece una crítica legítima y necesaria, y su columna me da la oportunidad de abrir un debate.

Respecto de nuestro énfasis en comunicar a la ciudadanía la importancia de la empresa y los mercados, Eugenio sostiene textualmente que mis planteamientos tienen una debilidad fundamental, cual es “la incapacidad de ponerse en los zapatos del resto de los ciudadanos. No hay ningún reconocimiento de que estos puedan tener algo de razón en sus críticas. Al defender el 'lucro' sin especificaciones, revela total inconsciencia respecto de la pésima distribución del ingreso en el país y la alta concentración del mismo. ¿O es que acaso los profesores, los trabajadores no hacen bien las cosas, no viven bajo el riesgo permanente de perder el empleo o ser afectados por una enfermedad catastrófica, como para recibir una mejor remuneración?”.

Es razonable que tenga diferencias sobre mi lectura de esa ciudadanía, pero no es preciso sostener que yo no la considero en mi análisis. Y para sustentarlo haré referencia a planteamientos públicos que he realizado y que precisamente se refieren a esa ciudadanía que, según Rivera, simplemente ignoro .

En columna publicada en el diario La Tercera del 31 de diciembre de 2016 sugerí que los empresarios debíamos “profundizar nuestro proceso de adaptación a un nuevo contexto”. Y planteé que era importante que tuviéramos una lectura más matizada y menos autocomplaciente de él. En efecto, si bien sostuve que “el Chile de hoy está marcado por una mayoría silenciosa que considera que ha progresado en los últimos 25 años”, había otra cara de esa misma moneda, por cuanto “lo que esa mayoría silenciosa ha ganado en progreso, ha tenido su precio en inseguridades y temores”. En el discurso que pronuncié luego de ser electo presidente de la Sofofa, indiqué en el mismo sentido que aquello era por la fragilidad de lo logrado, asociado a eventualidades dramáticas como la pérdida del empleo o la enfermedad catastrófica de un familiar.

Siguiendo con la lectura sugerida, sostuve que “también hay una minoría participativa compuesta por grupos organizados de la sociedad civil que se movilizan e inciden en el debate público, algunos atribuyendo los temores e inseguridades de la mayoría silenciosa a quienes ostentan poder político y económico”. Finalmente concluí que, como mundo empresarial, “debemos conectarnos con esa mayoría silenciosa (que al mismo tiempo son nuestros clientes, colaboradores y proveedores) y reconocer a esos grupos organizados de la sociedad civil como actores relevantes del debate público en una sociedad moderna.”

Más atrás, en marzo del 2015, y con motivo de una presentación que hice en el seminario de Icare “Cómo Viene el 2015”, también me referí a este nuevo contexto, sosteniendo que respecto de las múltiples hipótesis que se esgrimían, en vez de descalificarlas como muchas veces hacemos en el mundo empresarial –entre otras cosas, por que se basarían en percepciones que no tienen sustento en la realidad o en una visión ideológica–, debemos prestarles atención. Cuando hablamos de confianza, las percepciones son casi tan importantes como las realidades objetivas.

En dicha presentación sostuve que el chileno, en su condición de ciudadano empoderado, exigente y más individualista, e independientemente de su condición social, enfrenta a esta empresa grande y exitosa de otra forma. Al percibirla como excesivamente poderosa e influyente, le exige más y la escruta más. Le exige más en cuanto a su aporte a la sociedad más allá de la generación de empleos o la producción de bienes y servicios y le asigna un rol público y social, más allá que cuidar el medio ambiente o aportar a sus comunidades vecinas. El ciudadano tiene una visión crítica de la empresa que soslaya su rol público, función que, dicho sea de paso, es consecuencia de su propio éxito.

Y la escruta más en cuanto a sus vínculos con los gobiernos y con la política, las asimetrías de información y los abusos. Un escrutinio que además se ha multiplicado y expandido gracias a las redes sociales, el gran acceso a la información que hoy existe, y que se ha traducido en dos fenómenos universales: una redistribución del poder y nuevos estándares de transparencia.

Continuaba argumentando que, si seguíamos ignorando esta lectura, y asumiendo que el problema que enfrenta la empresa chilena se limitara a que los ciudadanos no entienden nuestro aporte y que el mundo político y los medios de comunicación amplificarían tal incomprensión, o si seguimos anclados en el argumento del aporte al crecimiento, la generación de empleo o las acciones de RSE, seguiríamos chocando con el mismo muro. Y no porque los ciudadanos no reconozcan tales aportes, sino porque los tienen asumidos, los dan por sentado y claramente demandan más, sobre todo de la gran empresa.

Concluía en ese seminario que como mundo empresarial debíamos construir un nuevo estándar que dice relación con el rol público, el escrutinio y el “accountability”, no solo por parte de accionistas, sino que de la sociedad en su conjunto. Tiene que ver con la construcción y luego con la gestión de un patrimonio más relevante que los activos físicos: me refiero a la confianza. Y este nuevo piso no debe debilitar sino que hacer más sustentable lo que sigue siendo un objetivo esencial, cual es la generación de valor para sus accionistas.

Nuestra propuesta de validación de la empresa y de los mercados en el proyecto de desarrollo nacional tiene una dimensión dinámica y adaptativa, en ningún caso estática y defensiva del statu quo, como parece sugerir Rivera. Pero tiene también una dimensión relacionada con validar la esencia del ser empresa, cosa que sí rescata Eugenio al citar una mención que hice sobre la legitimidad del lucro como “lo que mueve el capital en el mundo y la legítima retribución al capital invertido, al riesgo asumido, al trabajo bien hecho y tiene un sentido ético cuando esa fuerza movilizadora finalmente genera emprendimiento, puestos de trabajo y valor al entorno”.

Porque, tal como indiqué en un foro posterior, cuando no se comprende o directamente se niega la esencia del otro (la empresa en este caso), la convivencia se acerca a una más transaccional y por lo tanto frágil, cuando lo que debemos salir a buscar es una sustentable de largo plazo. Compartirá Rivera que la empresa en cualquier latitud del globo es sustentable en el largo plazo si genera valor para sus accionistas. Es precisamente a lo que me refiero cuando sostengo que el diálogo con otros actores se hace difícil “si consideran que el lucro es malicioso per se” o, en otras palabras, si esos otros actores niegan un elemento constitutivo del ser empresa, cual es la generación de valor para sus accionistas, lo que no tiene ninguna contradicción con la generación de valor público o social; por el contrario, lo hace sustentable.

Cuando me refiero a la importancia de validar el vilipendiado lucro, no me he referido, como sugiere Eugenio, a la distribución del ingreso, ni a la concentración de riqueza, ni si el lucro es excesivo o no en algunos sectores, o bien si hay ámbitos que la sociedad chilena rechaza que se organicen como negocio. Me parece que no se puede desprender de mi posición sobre el lucro, que soy indiferente a esas temáticas, sobre las cuales me parece muy pertinente el debate.

Un comentario final. Dice Rivera que algo que no termina de reconocer el liderazgo empresarial es que en los últimos años no han surgido nuevas actividades productivas significativas en el país. “El empresariado se duerme en los laureles”. Y de ello responsabiliza a los empresarios locales.

Me parece que hay una contradicción en este argumento. Por un lado, Eugenio parece criticar la alta concentración de la economía en pocos grupos económicos y, por otro, le reprocha a los mismos no haber sido activos en el surgimiento de nuevas actividades productivas. Mi experiencia personal ha sido diferente al concepto de dormirse en los laureles.

Me tocó liderar Colbún por 12 años como gerente y luego como presidente. En los 10 años que fue estatal, solo construyó cuatro centrales de generación. En los 12 años que me tocó liderarla, agregamos 19 centrales, multiplicando casi por 4 el número de colaboradores, más que duplicando la capacidad instalada, y por primera vez ampliamos nuestras operaciones a Perú. Yo creo en el foco. Y junto con un equipo, mi foco en los últimos años fue hacer crecer a Colbún. Y no de cualquier forma. Hacerlo generando valor para los accionistas, para nuestros colaboradores, nuestro clientes, proveedores y para las comunidades donde nos insertamos.

Una demostración de ello es el principal proyecto que hemos desarrollado, la central hidroeléctrica Angostura, que no solo generó valor para nuestros accionistas, sino que al mismo tiempo se transformó en un polo turístico a través de un parque abierto que desarrollamos en torno a la central, que ha sido visitado por 400.000 personas desde que se abrió el 2014, generando oportunidades de empleo y de emprendimiento para los habitantes de las comunas de Santa Bárbara y Quilaco.

Estoy seguro que muchos otros empresarios pueden dar un testimonio similar. Los grupos nacionales han optado por focalizarse en sus industrias “core” y las han hecho crecer, modernizarse y expandirse internacionalmente. ¿Acaso son también responsables de desarrollar nuevas industrias?.

Los niveles de diversificación de nuestra economía, la inversión en I&D, la desigualdad y los niveles de concentración, entre otros que menciona Rivera, son temas complejos y muy pertinentes, que deben ser debatidos tanto en relación con su foto actual, como sobre todo a su evolución. El espacio de una columna no es suficiente para analizarlos en toda su complejidad y, por lo tanto, invitamos a Eugenio Rivera y a otros actores del debate público a discutirlos en la Sofofa, en su condición de foro de conversaciones relevantes para el país.

Bernardo Larraín
Presidente Sofofa

Fuente: http://www.elmostrador.cl/destacado/2017/06/09/la-empresa-en-el-debate-publico-2/

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