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NICARAGUA | Sergio Ramírez, escritor y ex Vicepresidente sandinista: Ortega ya tiene todo el poder y un partido único


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Si Sandino levantara la cabeza

 

 

 

 

El nuevo poder en Nicaragua ya no es el sandinismo, si no el modelo familiar impuesto por el orteguismo

 

 

 

 

Una de las imágenes más bonitas de Managua, la capital de Nicaragua, es la que muestra a los capitalinos la silueta de Sandino, erguida, poderosa, que infunde respeto, instalada sobre la Loma de Tiscapa. A sus pies, una hermosa laguna de origen volcánico, encima, un cielo de azul intenso, el despejado cielo tropical nicaragüense. Así la ideó el poeta Ernesto Cardenal, así fue instalada en esa loma, antiguo corazón del poder de la dictadura, sitio de tortura del somocismo, que fue convertida en parque nacional con la la silueta de Sandino, negra, enorme, iluminando la Nicaragua sin dictadura, libre y democrática.

 

Y así estuvo hasta 2013, cuando esa imagen de postal cambió repentinamente. La primera dama de Nicaragua, hoy convertida en compañera de fórmula del presidente Daniel Ortega de cara a las generales de noviembre, decidió que Sandino no debía estar solo y a la par ordenó construir una inmensa estructura de metal, un árbol amarillo decorado con decenas de lucecitas. La bautizó como “Árbol de la Vida” y al colocarla a la par de Sandino, pero más grande y pesada que su silueta, enviaba un mensaje claro como el azul de ese cielo tropical que los cobija: el nuevo poder en Nicaragua ya no era el sandinismo, si no el modelo familiar impuesto por su esposo y ella, el orteguismo.

 

 

 

Un modelo saqueador de la riqueza de este país sumido en la pobreza, de rapiña desatada desde las instituciones del Estado, de alianza con el gran capital, autoritario, antidemocrático, dinástico, en el que el país sería gobernado de nuevo como una hacienda familiar y la soberanía, por la que murió Sandino, rifada como en una subasta de pueblo al capital internacional, un quién da más, quién da más que le abrió las puertas a un empresario chino desconocido, al que Ortega entregó la concesión para construir un Canal Interoceánico que sería -a decir de científicos y ambientalistas- un desastre ambiental de proporciones apocalípticas, que dejaría a decenas de miles de nicaragüenses sin sus tierras y sin comida y acabaría con un recurso tan valioso como el Gran Lago de Nicaragua.

 

Ese lago, hay que decirlo, que se ha convertido esta semana en el cementerio de migrantes africanos que ilegalmente entran por veredas a Nicaragua, en su deseo de llegar a Estados Unidos. Daniel Ortega, autollamado “el pueblo presidente”, critica con dureza la política migratoria de Estados Unidos y Europa, pero cierra con candados las fronteras de Nicaragua para evitar que, primero cubanos y luego africanos y haitianos, pasen por este país en su ruta para lograr el sueño americano. La hipocresía de un mandatario megalómano, que se sueña líder mundial, pero da un portazo a los más desfavorecidos, quienes deben buscar a los llamados coyotes, traficantes de personas, para viajar clandestinos, solos con su pena, solos con la condena de ser los no gratos.

¿Por qué no los defiende el Comandante? ¿Por qué ni una sola palabra de la primera dama Rosario Murillo? No existen. Vidas que no cuentan. Muertos bajo el cielo de la “Nicaragua libre, bendita, cristiana y solidaria”, a decir del eslogan oficial.

Y también están los pobres, decenas de miles de pobres que luchan por sobrevivir en un país sin oportunidades, disminuidos a una masa que acepta migajas a cambio de votos. Gente que mira en televisión al viejo guerrillero transportado en lujosos Mercedes Benz blindados, sus hijos convertidos en ricos empresarios vestidos de finos sacos y viendo la hora en carísimos relojes o -por capricho- trayendo desde Italia a toda el festival Pucciniano, para que el delfín del régimen pueda estrenarse como tenor en el drama de la Turandot.

Sandino mira todo este desde la loma. Su silueta negra, como un hermoso cuervo, observa el pasar de los días en este país sumido en los desmanes de un poder autocrático. Nadie sabe dónde quedó enterrado el gran héroe nacional tras su asesinato. Por eso está ahí esa silueta, para no olvidar su gesta: un país libre, sin familia gobernante, sin intervención extranjera, soberano, democrático, igualitario.

Si Sandino levantara cabeza…

 

 

 

 

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/03/actualidad/1470195491_737851.html

 

 

 

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06 de agosto del 2016 / 07:20 Hrs

 

 

 

Nicaragua: Ex figuras del sandinismo denuncian la "autocracia" de Daniel Ortega

 

 

 

El escritor Sergio Ramírez, quien fue Vicepresidente sandinista en los 80 y Dora María Téllez, ex comandante de la Revolución Sandinista, coinciden en diálogo con La Tercera que el líder nicaragüense tiene un poder sin límite y que optó por una ruta no democrática.

 

 

Fueron compañeros de armas, compañeros de lucha, compañeros en la Revolución Sandinista (1979-1990) en Nicaragua. Pero hoy sus proyectos políticos y de vida corren por vertientes totalmente opuestas. Ocurre que varios de los líderes sandinistas que estuvieron codo a codo junto a Daniel Ortega en los 80, ahora han acentuado sus críticas contra el Presidente nicaragüense, que en las elecciones de noviembre irá por su segunda reelección consecutiva. El “Comandante” Ortega es amplio favorito para ganar esos comicios, pero sus críticos denuncian que, en realidad, serán una farsa dado que el mandatario controla prácticamente todas las instituciones del país centroamericano, donde el 39% es pobre.

¿Qué está pasando en Nicaragua? El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), liderado por Ortega, volvió al poder a través de las urnas en 2007 y en 2011 repitió su triunfo. Sin embargo, en este tiempo, Ortega no habría hecho más que copar los puestos más estratégicos con miembros de su propia familia, al estilo de lo que ocurría con la dinastía de los Somoza, precisamente a quienes los sandinistas derrocaron gracias a la revolución de 1979. También reina la corrupción.
“Este ha sido un país de caudillos militares en su historia moderna, desde la revolución liberal del general Zelaya. Después vino el general Somoza. Ahora es el comandante Ortega. Todos ellos han querido reescribir la historia a su propia manera autoritaria”, dice a La Tercera el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, quien fue Vicepresidente durante la primera gestión de Ortega en los 80.
Además, recientemente la justicia dejó fuera de carrera al principal partido de oposición y esta semana el Presidente decidió nombrar a su esposa Rosario Murillo como candidata a la Vicepresidencia, preparando la sustitución familiar. Murillo tiene igual o más poder que el propio Ortega al ser la vocera de gobierno y manejar ministerios y alcaldías.
Dora María Téllez, una de las más famosas comandantes de la Revolución Sandinista, conoce de cerca a Ortega. Fue Téllez quien lideró junto a Edén Pastora, el “Comandante Cero”, la toma del Palacio Nacional de Managua en 1978 y meses después dirigió la toma de León, la primera ciudad en caer en poder de los sandinistas, en la ofensiva final contra Somoza. Tras el triunfo de la revolución Téllez se convirtió en ministra de Salud, pero en 1995 abandonó el Frente Sandinista para fundar y dirigir el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), declarado ilegal en 2008.
“Ortega quiere imponer un modelo dinástico como el de los Somoza. Es una dictadura dinástica familiar que se basa en el control total de las instituciones”, Dice Téllez a La Tercera al teléfono desde Managua.
“Ortega traicionó los principios sandinistas desde el momento en que le dio la concesión a una empresa china para construir un canal, que puede expropiar lo que quiera. En lo que es la herencia del pensamiento democrático del sandinismo también, porque él se ha convertido en un dictador y está llevando a cabo una dinastía familiar. No hay política social del orteguismo, sino una relación clientelista”.
“Todas las instituciones civiles y militares, sin excepción están bajo control. En la Asamblea Nacional no queda ya ninguna voz independiente después del zarpazo que quitó la totalidad de los escaños a la oposición. Y esto incluye los poderes del Estado, y aún las universidades públicas que funcionan bajo el control político oficial”, acota Sergio Ramírez, al referirse a un reciente fallo del ente electoral que destituyó a varios diputados opositores.
¿A quién intenta emular Daniel Ortega? Ramírez -autor de obras como Adiós Muchachos- responde sin rodeos: “A sí mismo. El es su propio modelo, una combinación de autocracia criolla e ideología trasnochada. Pero si a alguien admira más, sería a Vladimir Putin”.
En cuanto a las elecciones, para el “sandinismo disidente” -aunque Téllez insiste en que ella es “sandinista”- el panorama no es muy alentador. “Ortega ya tiene todo el poder. Hasta hace poco los expertos políticos no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo de esos analistas, que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta”, dice Ramírez. Y Dora María Téllez complementa: “Si Ortega tuviera apoyo electoral no tendría necesidad de sacar a la oposición de las elecciones. Cuando alguien tiene una mayoría cómoda, simplemente se sienta a sonreír”.
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‘House of Cards’ a la nicaragüense: los abusos de Daniel Ortega

 

 

 

Hace una década, el presidente de Nicaragua Daniel Ortega regresó al poder de manera sorprendente al convencer a los votantes de que merecía una segunda oportunidad de gobernar el país. Fue una victoria reñida para el exlíder de la guerrilla, que venía de sufrir tres derrotas electorales.

 

 

 

Sin embargo, las elecciones presidenciales de noviembre no serán un ejercicio democrático. Sin llamar mucho la atención de la comunidad internacional, durante los últimos años Ortega se ha esforzado para consolidar su poder: ha construido una amplia red de apoyo y ha eliminado a la oposición política.

 

 

 

 

A finales de julio, 28 legisladores de la oposición fueron destituidos tras un fallo de la Corte Suprema de Nicaragua, la cual está llena de personas afines al régimen. La semana pasada, Ortega anunció que su esposa, Rosario Murillo, quien ha sido la vocera del gobierno durante mucho tiempo, será su compañera de fórmula como candidata vicepresidencial en las elecciones de noviembre, la señal más clara de que intentan establecer una dinastía autoritaria.

 

 

 

El dominio de Ortega en Nicaragua contrasta con el destino de otros gobiernos de izquierda que alcanzaron el poder durante la década pasada. El atractivo de los líderes de izquierda en Bolivia, Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador ha ido desapareciendo, al tiempo que la bonanza de las materias primas que les permitió distribuir generosos beneficios sociales entró en crisis, lo que dejó al descubierto los malos manejos y la corrupción de sus gobiernos.

 

 

 

 

 

Ortega y su esposa han estado en el centro de la turbulenta historia nicaragüense durante décadas. Fueron miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional, un grupo rebelde de izquierda que destituyó a la familia Somoza, la cual gobernó el país de manera dictatorial de 1930 a 1979. Ortega se convirtió en presidente en 1984 en una elección que los observadores internacionales consideraron la primera votación creíble de esta nación. Su intento de reelección en 1990 fracasó, en gran parte, debido a acusaciones de corrupción.

 

 

 

Después de que Ortega ganó la elección de 2006, se movió sigilosamente para modificar la estructura política del país. El partido sandinista inhabilitó a sus rivales para que no participaran en las elecciones municipales de 2008, y desde entonces ha usado una combinación de incentivos financieros y procesos jurídicos arbitrarios para cooptar segmentos de la oposición y marginar al resto.

 

 

 

 

Ortega llenó tanto los tribunales como la Asamblea Nacional de aliados, lo cual allanó el camino para un cambio legislativo en 2014 que permite que el presidente gobierne indefinidamente en periodos de cinco años. Mientras tanto, Murillo se ha convertido en una figura pública muy visible debido a un programa radial diario. También entrega títulos de tierra y otros beneficios personalmente.

 

 

 

Bajo el mandato de Ortega, de 70 años, la pequeña economía del país ha crecido. Se las ha arreglado para trabajar muy de cerca con donantes internacionales, inversionistas extranjeros y el sector privado, y al mismo tiempo recibe ayuda financiera de Venezuela. Nicaragua, la cual tiene una gran fuerza policiaca que mantiene vigilados de cerca a sus ciudadanos, también sigue siendo el país más seguro de sus tres vecinos del norte: Honduras, El Salvador y Guatemala. Las pandillas y la violencia del tráfico de drogas han hecho que en los últimos años decenas de miles de personas de estos países huyan a Estados Unidos.

 

 

 

 

 

La relativa seguridad del país no es razón para tolerar la represión y el autoritarismo. La competencia política y la libre prensa son el remedio que se necesita para la corrupción y la ineficiencia que a menudo corroe los sistemas autoritarios. La historia política de Ortega debería servir como recordatorio de que derrocar a un gobierno puede ser la respuesta de los ciudadanos cuando el resto de los lugares de disenso han sido eliminados.

 

 

 

 

 

http://www.nytimes.com/es/2016/08/08/house-of-cards-a-la-nicaraguense-los-abusos-de-daniel-ortega/

 

 

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13 de agosto del 2016 / 23:21 Hrs

 

 

 

Daniel Ortega coloca a siete de sus hijos en cargos clave en Nicaragua

 

 

 

El mayor controla la dirección de petróleo y otro negoció el proyecto del Canal de Nicaragua. El gobernante aspira a su cuarto período presidencial en las elecciones de noviembre.

 

 

De los nueve comandantes de la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) que dirigió el destino de Nicaragua entre 1979 y 1990, sólo uno forma parte del actual gobierno del ex comandante y Presidente Daniel Ortega: Bayardo Arce, quien es asesor económico de la Presidencia. Del resto dos fallecieron, tres son críticos del gobierno y los otros dos “indiferentes”.

Pero desde que retomó las riendas del país centroamericano en 2007, Daniel Ortega no ha requerido ni convocado a sus antiguos camaradas de la lucha armada sandinista que derrocó a la dinastía de Somoza, sino que ha apelado a su propia familia para afirmarse en el poder. El ejemplo más vistoso y reciente es la designación de su esposa, Rosario Murillo, como candidata a la Vicepresidencia en las elecciones de noviembre. Murillo ya ostenta una enorme influencia como vocera de gobierno y coordinadora de ministros y alcaldes. En los próximos comicios, Ortega es amplio favorito para obtener su segunda reelección consecutiva.
Con esta designación, el gobernante sandinista confirmó que su real anhelo es que eventualmente en el futuro Murillo continúe con su saga, en una dinastía familiar que sus propios ex compañeros de armas han dicho que se asemeja a la de los Somoza, en un giro que a muchos les provoca asombro.
Además de Murillo, con quien Ortega sostiene que lleva adelante un “cogobierno”, nada menos que siete hijos de la pareja figuran en altos cargos del Estado nicaragüense.
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Rafael Ortega, el mayor, controla junto a su esposa Yarida Leets la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo, un organismo clave que administra las compras del crudo venezolano a precios rebajados en el marco del programa Petrocaribe.
Otro hijo de Ortega y Murillo que trabaja desde un alto puesto es Laureano, que desde 2009 maneja ProNicaragua, la entidad que negoció con el empresario chino Wang Ying la construcción del Canal de Nicaragua. El proyecto contempla una inversión de US$ 40 mil millones, pero nadie puede asegurar que sea construido de aquí a 2025. Laureano es todo un personaje en Nicaragua y es conocido por sus relojes de marca y trajes finos. Además es tenor, con una activa participación en la ópera local.
“El Frente Sandinista ha sido convertido por Ortega en un grupo de poder familia regido, sin ningún contrapeso, por él y su esposa”, afirmó a La Tercera el ex comandante sandinista Luis Carrión, uno de los nueve miembros de la histórica Dirección Nacional del FSLN. “Ni el Frente Sandinista ni el Estado tienen instituciones. Todo se subordina a la voluntad de la familia gobernante. El nombramiento de Rosario Murillo como ‘candidata’ a la Vicepresidencia solamente hace explícito lo que desde hace tiempo es una realidad”, agregó Carrión, quien fue ministro de Industria y Comercio en los 80 y ahora es consultor.
Pero hay más hijos de Daniel Ortega en importantes puestos. Es el caso de Maurice, quien junto a sus hermanos Daniel Edmundo y Carlos Enrique controlan tres canales privados de televisión (4,9 y 13), además del Canal 6, que es público. La familia Ortega también maneja la Nueva Radio Ya, Radio Nicaragua y Radio Sandino.
Y para que todo quede en familia, en 2010 Maurice se casó con Blanca Javiera Díaz, hija del jefe de Seguridad Pública y subdirector de la Policía Nacional, Francisco Díaz. Hoy, Díaz ocupa la Dirección de la Policía de Managua.
A su vez, Juan Carlos Ortega Murillo, otro de los hijos de la pareja presidencial, controla el Canal 8, que fue comprado en 2009 por más de US$ 10 millones de fondos venezolanos, según la prensa nicaragüense. Juan Carlos es dueño de la productora audiovosial Difuso, estudió cine en Costa Rica y no hace tanto Paramount Pictures le asignó un trabajo en la película Drunk Wedding que terminó en un fiasco.
A su vez, las hermanas Luciana y Camila son asesoras presidenciales. Pero no todo es política, en la familia Ortega también hay glamour. Esto, porque Camila es modelo de pasarela y en 2012 organizó la primera edición de Nicaragua Diseña 2014.
Varios de los hijos de Daniel Ortega suelen acompañar a sus padres en los viajes y visitas oficiales. Quien no posee ningún cargo es Zoilamérica Narváez Murillo, la hijastra de Ortega que en su momento lo acusó de supuestos abusos sexuales y que hoy reside “exiliada” en Costa Rica. “En Nicaragua reina la ilegitimidad”, ha dicho.
“Es una dictadura dinástica familiar que se basa en el control total de las instituciones” planteó a La Tercera, Dora María Téllez, otra ex comandante sandinista y ex compañera de armas de Ortega, de quien tomó distancia en los 90.
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14 de agosto del 2016 / 05:30 Hrs

 

 

 

Sergio Ramírez, escritor y ex Vicepresidente sandinista: Ortega ya tiene todo el poder y un partido único

 

 

 

Sergio Ramírez piensa que Ortega ya tiene asegurada su reelección en noviembre. Además, considera que el líder sandinista admira el estilo de Vladimir Putin.

 

Sergio Ramírez (74 años) es un escritor de larga trayectoria, que entre 1985 y 1990 ejerció como Vicepresidente de Nicaragua durante el gobierno sandinista de Daniel Ortega. Hoy, los caminos de ambos corren por veredas opuestas, tal como sostiene a La Tercera.

En las elecciones de noviembre Daniel Ortega irá por su segunda reelección, pero el principal partido de oposición no podr competir. ¿Cómo visualiza aquello?

Como unas elecciones de partido único, con un solo candidato que desde ya es ganador. Hay inscritos 16 candidatos más, pero nadie sabe sus nombres, porque son candidatos fabricados. En Nicaragua a este tipo de políticos se les llama zancudos, porque viven de la sangre del presupuesto.

Quien sí podrá participar es el ex “contra” Maximino Rodríguez. Es decir, dos ex guerrilleros frente a frente, pero ahora en las urnas ¿Qué simboliza aquello?

La antigua contra está divida en muchas facciones. Una de ellas va en la alianza con el partido de Ortega, otra se quedó en la oposición ilegalizada, y esta, a la que pertenece Rodríguez, es parte de la facción liberal de Arnoldo Alemán, condenado por lavado de dinero y eximido luego gracias al pacto con Ortega, a quien a cambio le hace el juego. Rodríguez es solo una ficha de relleno de Alemán.

Días atrás el Tribunal Electoral dejó a la oposición sin parte importante de sus escaños parlamentarios ¿Con ese hecho Ortega ya controla todos los estamentos de la institucionalidad de Nicaragua?

Todas las instituciones civiles y militares, sin excepción están bajo control. En la Asamblea Nacional no queda ya ninguna voz independiente después del zarpazo que quitó la totalidad de los escaños a la oposición. Y esto incluye los poderes del Estado, y aún las universidades públicas que funcionan también bajo el control político oficial.

Tomando en consideración todos estos hechos ¿Cuál es el proyecto final de Daniel Ortega?

Ya tiene todo el poder. Hasta hace poco los expertos políticos no se atrevían a decidirse si esta era una democracia limitada, un gobierno autoritario, o simplemente una dictadura. Hoy queda claro ante el más benévolo de esos analistas, que se trata de un régimen camino del partido único, a la usanza más obsoleta. Ahora se trata de seguir avanzando en el control social de la población, y anular todo espacio de vida independiente en el país. Sólo queda una estación de televisión libre, y un diario.

¿A quién intentaría emular Ortega?

A sí mismo. El es su propio modelo, una combinación de autocracia criolla e ideología trasnochada. Pero si a alguien admira más, sería a Vladimir Putin.

¿Tendrán legitimidad unas elecciones que no contarían con observadores internacionales?

Será un problema serio para las cancillerías latinoamericanas y europeas de gobiernos democráticos, libremente electos, concederle esta legitimidad cuando pasen las “elecciones”. Quien anunció que los “observadores sinvergüenzas” de la Unión Europea, la OEA y el Centro Carter no serían admitidos como observadores, fue el propio Ortega, no el Consejo de Elecciones. Es decir, el propio candidato les prohibió la entrada.

¿Es Rosario Murillo el verdadero poder en las sombras en Nicaragua?

Es un poder compartido con su esposo, mitad y mitad, como él mismo ha declarado. Pero el poder de ella es el que él quiere darle, no es un poder propio porque no tiene sustento por sí mismo.

¿Por qué la disidencia del sandinismo no ha logrado penetrar de forma mayoritaria en la sociedad?

Cuando esa disidencia nació en 1995 como partido político, el Movimiento Renovador Sandinista, no cupo en la polarización feroz que había entre el sandinismo tradicional y el liberalismo de retorno al somocismo.

 

 

 

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Fuente: http://www.latercera.com/noticia/mundo/2016/08/678-692509-9-sergio-ramirez-escritor-y-ex-vicepresidente-sandinista-ortega-ya-tiene-todo-el.shtml

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