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ChicaLiberty

LEY DE MARIHUANA | Así trabajan las temporeras de la marihuana: “Yo adoro a estas plantitas. Les hablo”

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Topic Oficial 2016 Ley de Marihuana

 

 

:latercera:

23 de marzo del 2016 / 16:21 Hrs

 

 

 

Ocho preguntas sobre la cosecha de marihuana de Colbún

 

Por qué la plantación es legal, qué se hará en los ensayos clínicos y cómo se venderá el medicamento, son algunas de las dudas que surgen ante este inusual cultivo.

 

 

Esta semana comenzó la cosecha en la mayor plantación de marihuana del país. Son 1,5 toneladas que servirán para elaborar un fármaco en base a cannabis que será probado en varios ensayos clínicos con pacientes con enfermedades crónicas y dolorosas.

 

No obstante, esta cosecha poco usual en Chile deja varias interrogantes, que se las contestamos aquí.

¿Por qué esta plantación de cannabis es legal?

La Fundación Daya, promotora del proyecto, obtuvo un permiso del Servicio Agrícola Ganadero, SAG, en junio del año pasado, para sembrar cerca de 6.900 semillas de cannabis, cuyo destino exclusivo es la investigación científica en ensayos clínicos con pacientes.

¿Quiénes patrocinan esta plantación?

En este proyecto hay tres grandes involucrados: la Fundación Daya, que se dedica a la investigación y promoción de terapias alternativas; 20 municipalidades que lo financian y Laboratorios Knop, que está a cargo de la elaboración del medicamento.

¿Dónde se almacenará la cosecha de Colbún?

Laboratorios Knop debe solicitar la autorización del Instituto de Salud Pública, ISP, para trasladar, almacenar y mantener la cannabis en sus bodegas, así como ya lo hizo el año pasado con la producción de marihuana que se recolectó en la comuna de La Florida. Sólo dos personas tienen acceso a estas bodegas.

¿Con qué objetivo se realizan los estudios clínicos?

Actualmente se encuentran en confección el protocolo del primer estudio clínico que ocupará el producto derivado de La Florida. En él se probarán la eficacia y no toxicidad del fármaco y que cuáles son las dosis más adecuadas según la enfermedad.

¿Qué pasará con los saldos de cannabis?

En el laboratorio se produce un extracto de cannabis sacando los componentes activos conocidos como THC y CBD para producir el fármaco. El material vegetal restante debe ser destruido. Si quedan saldos del extracto, éste podrá ser ocupado sólo para nuevos estudios clínicos o también se destruirá.

¿Cuánto tiempo pasará antes de que el fármaco de cannabis pueda venderse?

Actualmente, Knop está en la fase final de producción del medicamento elaborado con la plantación de La Florida y podrá ser utilizado, entre tres a seis meses más, en un ensayo clínico. Paralelamente, comenzará con la investigación de un nuevo extracto de cannabis derivado de las plantas de Colbún para otros tres nuevos ensayos que cubren otras patologías. Sumando los tiempos de duración de éstos, además del necesario para obtener la autorización del ISP para comercialización, se estima que no antes del segundo semestre de 2017 se podría ver el fármaco en farmacias.

¿De qué forma se vendería el fármaco?

Se comercializaría en farmacias u otros recintos autorizados, bajo receta médica y con receta “cheque”, una condición de venta en que se establece una cadena de control de datos, de identidad y de saldos para mantener la contabilidad de cada una de las dosis.

¿Existe actualmente otro fármaco en base a cannabis similar a éste?

Según Knop, en Europa existe el medicamento Sativex, que sería similar a lo que se vendería en Chile, mientras en Estados Unidos, hay otros tres fármacos en base a la molécula THC aislada. Este sería el primer medicamento de su clase en Latinoamérica.

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Hombres trabajan en la plantación de cannabis ubicada en Colbún.

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2016/03/680-673584-9-ocho-preguntas-sobre-la-cosecha-de-marihuana-de-colbun.shtml

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Médicos generales, psicólogos, ingenieros, jardineros y voluntarios en general dan vida desde septiembre de 2015 a Fundación Daya Antofagasta.

 

El trabajo de Fundación Daya Antofagasta comenzó con la atención de sus primeros pacientes, además de una charla sobre cannabis medicinal abierta a la comunidad, y posteriores talleres de autocultivo de cannabis y elaboración de aceite para los pacientes y sus familias.

Actualmente atendemos a 19 pacientes con diversas patologías como autismo, cáncer, epilepsia refractaria y dolor crónico”, comenta el Representante de Fundación Daya Antofagasta, Stavros Galiachi, quien asegura que “ha sido un trabajo continuo de orientar a los pacientes en todo el proceso de obtener su medicina”.

 

Actualmente, los 19 pacientes de Fundación Daya Antofagasta tienen sus cultivos de cannabis, y cinco de ellos ya generan sus propias preparaciones y están en terapia de aceite medicinal de la planta con la ayuda de voluntarios de Daya.

 

Uno de ellos es un niño diagnosticado con el Síndrome del Espectro Autista. “Nos ha ido muy bien con la terapia de aceite de cannabis; mi hijo ha tenido un cambio notable, está más conectado, duerme mejor y está menos inquieto, lo que han reconocido en la escuela”, comenta el padre del paciente, quien aseguró que “gracias al apoyo que nos brinda Fundación Daya, hemos ido mejorando y aprendiendo con su experiencia”.

 

 

 

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El día 22 de marzo, se realizó en la capital regional una charla de reclutamiento para nuevos colaboradores, con el fin de dar respuesta a todos los casos que vayan llegando. “Pronto realizaremos más reuniones y charlas, que iremos comunicando oportunamente”, agrega Galiachi.

De todas maneras, esperamos que más colaboradores se puedan sumar para poder llegar a más personas que lo necesitan, sobre todo del área de la salud, por lo que hacemos un llamado a los interesados a que se comuniquen con nosotros”, puntualizó.

 

Para contactarse con Fundación Daya Antofagasta, escribir a [email protected]

 

 

 

 

Fuente: http://www.fundaciondaya.org/seis-meses-de-trabajo-lleva-fundacion-daya-antofagasta/

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:theclinic:

29 Marzo 2016

 

 

RECURSO DE FUNDACIÓN DAYA:

Fallo de la Suprema valida tenencia de plantas de cannabis para uso medicinal y consumo personal

 

La resolución del máximo tribunal del país se produjo luego de interiorizarse del amparo presentado por la Fundación Daya, recurso que atendió a que -según la entidad presidida por Ana María Gazmuri- desde hace algún tiempo, se vienen produciendo detenciones de ciudadanos por parte de Carabineros y la PDI según el criterio de que se observan o reciben denuncias de plantas de Cannabis Sativa cultivadas en jardines o macetas dentro de las casas de estas personas, luego se comprueba este hecho y, posteriormente, los responsables del inmueble son detenidos, muchos de ellos siendo incluso llevados ante la justicia.

 

 

El pasado 22 de marzo de este año, la Corte Suprema resolvió que las policías no pueden hacer ingreso a moradas, decomisar plantas y detener a sus dueños tan solo por haber observado que hay Cannabis Sativa cultivándose en su interior.

La resolución del máximo tribunal del país se produjo luego de interiorizarse del amparo presentado por la Fundación Daya, recurso que atendió a que -según la entidad presidida por Ana María Gazmuri- desde hace algún tiempo, se vienen produciendo detenciones de ciudadanos por parte de Carabineros y la PDI según el criterio de que se observan o reciben denuncias de plantas de Cannabis Sativa cultivadas en jardines o macetas dentro de las casas de estas personas, luego se comprueba este hecho y, posteriormente, los responsables del inmueble son detenidos, muchos de ellos siendo incluso llevados ante la justicia.
“Esta situación ha afectado a numerosos pacientes de Fundación Daya, que cultivan plantas de Cannabis para uso medicinal de algún miembro de la familia, descontinuándose su tratamiento con severas consecuencias para ellos”, observó la institución.
De acuerdo al fallo de la Suprema, esto no implica limitación alguna a las facultades del Ministerio Público de investigar y perseguir los delitos de tráfico ilícito de estupefacientes, sino reafirma la vigencia de los principios de inocencia y proporcionalidad. Esto, porque las medidas de ingreso, registro y detención -por entrar en considerable tensión con garantías constitucionales- deben ser siempre el último recurso a utilizar por quienes persiguen los delitos. Salvo en el caso de flagrancia en la comisión de un delito; esto es, un hecho tan evidente que no necesita mayores pruebas.
Tras lo resuelto por la Suprema se determina entonces que la sola tenencia de Cannabis Sativa no es antecedente suficiente para dar por acreditada la flagrancia. Esto por dos razones: Primero, porque esa tenencia es legal y lícita cuando se trata de un consumo personal, exclusivo y próximo en el tiempo, así como también su uso medicinal.
De este modo, se hacen necesarios otros indicios, además de la simple observación para poder presumir un delitos, como la presencia de materiales necesarios para la comercialización y/o testigos que den cuenta de acciones de venta, entre otros.
Solo la existencia de estas evidencias de ilegalidad pueden motivar a las policías a implementar medidas intrusivas como ingreso, registro, decomiso de plantas y detención de personas.
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Fuente: http://www.theclinic.cl/2016/03/29/527697/

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:theclinic:

31 Marzo 2016

 

 

Un día en la cosecha de marihuana más grande de Latinoamérica

 

 

Sin tener la legislación más avanzada, Chile se ha convertido en un referente para el resto del continente. Desde hace cinco meses, la Fundación Daya y la agrupación Mamá Cultiva, se han dedicado a gestionar las 6.400 plantas de marihuana que servirán para dar tratamiento a cuatro mil pacientes de diversas patologías. Hace algunos días, en Quinamávida, comenzó la recolección de la siembra. Se espera que para mediados de mayo estén disponibles 1.500 kilos de cogollos para transformarse en aceite. Un nuevo paradigma que amenaza al millonario negocio de la industria farmacéutica.

 

-Vida. La planta nos devolvió la vida -dice Andrea Bello, mientras sostiene en sus brazos a Sofía, su hija de siete años, que luego de una infección cogestacional quedó con una parálisis cerebral, una cuadraplejia espástica severa, y una epilepsia refractaria.
Hace 19 meses, esta escena –ellas abrazándose en silencio- era imposible. A mediados de 2014, a Sofía le habían recetado de por vida un cóctel de remedios que no mejoraban su estado. Ni las seis cucharadas de jarabe, ni las diez pastillas diarias, lograban estabilizar las convulsiones que se apoderaban de su cuerpo cuando la atacaba una crisis. El último remedio que le agregaron, incluso, le provocó ataques de ira. En su peor momento, Sofía dormía 20 minutos al día y el resto se lo pasaba en caos.
-Tenía episodios de gritos, era como la escena del exorcista. Me sentaba a llorar con ella, eran momentos en que pensaba agarrarla y tirarme por la ventana. Era terrible verla sufrir así -agrega su madre.
Andrea recuerda el momento exacto en que su vida cambió. Era tarde y hacía vigilia para cuidar a su hija, cuando en la televisión apareció Ana María Gazmuri, directora de la Fundación Daya, contando de las exitosas terapias con cannabis que se estaban haciendo en su organización. Habló especialmente de la epilepsia. Andrea no dudó en escribirle un mensaje por Twitter y a los minutos ella le estaba relatando su drama por teléfono. A los pocos meses, Andrea decidió a tratar a Sofía con marihuana y retiró todos los anticonvulsivantes y el antipsicótico que le había recetado la doctora. Los resultados fueron inmediatos.
-Hablamos con amigos y nos donaron los cogollos. Hicimos un macerado con aceite de oliva y Sofía estuvo 15 días sin convulsiones -recuerda.

 

Desde ese momento, Andrea se enroló en la agrupación Mamá Cultiva, un ejército de madres que han defendido el uso de la marihuana terapéutica, y que en conjunto con la Fundación Daya, han generado los mayores avances tendientes a legalizar esta planta. El testimonio que da Andrea, es escuchado atentamente por Ana María Gazmuri y otras madres que pertenecen a la organización. Todas están reunidas para participar de la cosecha de los primeros cogollos del cultivo de cannabis más grande de Latinoamérica: 6.400 plantas que aún maduran las últimas gotas de resina antes de pasar a la etapa de secado y luego transformarse en medicina.
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-Si no fuera por el coraje y la inspiración que ustedes nos dan, no habríamos tenido la fuerza para empujar este carro. Ustedes han abierto un camino y han dado la cara como madres cultivadoras, como no ha pasado en ningún otro país del mundo –las anima Gazmuri, mientras corta las hojas de un cogollo, un proceso que en jerga técnica se denomina ‘manicurado’.
Llegar a esta etapa ha sido una épica batalla.
TIERRA SANTA
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Tierra Santa. Así se llama el terreno donde crecieron las 6.400 plantas de marihuana que hoy se están cosechando. Está ubicado al norte de Linares, en una zona rural llamada Quinamávida, un pueblo de poco más de mil habitantes distante a 300 kilómetros de Santiago. Aunque no hay un letrero visible que diga que uno se está aproximando a la plantación, el olor a cannabis se ha convertido en un indicador para saber qué tan cerca o lejos se está del cultivo. Adentro, donde el aroma se vuelve más intenso, varios guardias custodian el recinto. Hay cercos eléctricos, casetas de seguridad que controlan el perímetro, y cada cierto rato, patrullas de la policía hacen ronda.
Desde hace cuatro meses, todos los habitantes del lugar saben de la historia de la Fundación Daya, de Mamá Cultiva, y de cómo la planta de marihuana ha comenzado a usarse medicinalmente. En general, el pueblo y el cultivo han tenido un buen diálogo. A media cuadra de la entrada de la parcela, por ejemplo, en la pared de un almacén, está pegada la invitación que la organización extendió a la comunidad para integrar el equipo de cosecha. Al encuentro, llegaron casi todos los vecinos y de allí salió seleccionado el primer grupo: 45 personas que fueron contratadas para cortar, trasladar, manicurar, y secar los cogollos. En Quinamávida, donde hasta ahora se vivía de la cosecha de morones y frambuesas, la revolución de la marihuana ha cautivado la atención de los lugareños. Se espera que en las próximas semanas, cuando el cultivo alcance su peak de madurez, el número de temporeros aumente a 90.
-Estar acá es una avalancha de emociones. Esto uno lo veía solo en los documentales. Fue una pelea larga y dura, donde incluso nos llegamos a tomar el Servicio Agrícola y Ganadero porque estaban demorando el permiso –recuerda Paulina Bobadilla, fundadora de Mamá Cultiva.
El SAG autorizó la plantación el 23 de octubre del año pasado y el 16 de noviembre la fundación concretó la siembra. Una hectárea con 16 cepas distintas: Delahaze, Jacky White, Original Cheese, Wappa, y Durga Mata II CBD, entre otras. Desde el primer día, Pablo Meléndez, constructor civil de 31 años, ha sido el encargado de la implementación. Para que hoy se cosechen plantas que varían entre los dos y tres metros de altura, se necesitaron 6.400 semillas, 2.500 palos, 25 kilómetros de manguera y alambre, 12.000 metros de plástico y malla, 1.000 litros de fertilizante orgánico, y construir un tanque de agua con capacidad para 750 mil litros.
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-Cada una de estas plantas debería rendir alrededor de 250 gramos de materia vegetal seca. Con dos de ellas solucionas la vida de un paciente y la de su familia durante un año –cuenta Pablo.
Se espera que las plantas generen aproximadamente una tonelada y media de cogollos para convertirse en medicina. Con esa cantidad, se proveerá de tratamiento anual para 4 mil pacientes, que participarán de tres estudios clínicos que analizaran los efectos del primer fitofármaco de cannabis hecho en Latinoamérica, y que será producido por el laboratorio Knop. Los 20 municipios que participan del proyecto y la fundación serán los encargados de la selección de los beneficiados.
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-Estamos produciendo a muy bajo costo y la idea es que esta medicina llegue de manera gratuita a los pacientes. No entendemos cómo un gramo de cannabis en el mercado negro cuesta casi lo mismo que un gramo de oro –se pregunta Pablo.
El bajo costo y la posibilidad de que cada familia cultive para sus parientes enfermos, son las mayores aspiraciones de la fundación.
-A nosotros el cannabis nos resucitó. Durante mucho tiempo fuimos víctimas de las sociedades médicas, que nos tuvieron presos de sus remedios: nuestros hijos sumidos en las tinieblas de sus drogas lícitas y nuestras familias en la ruina financiera. Ahora, ya no más –agrega Paulina Bobadilla.
LA REVOLUCIÓN VERDE
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esde que comenzaron la cosecha a fines de la semana pasada, diariamente se cortan cerca de 200 plantas. El proceso es en serie: mientras unos podan, otros deshojan los cogollos, y el resto cuelga las varas al interior de un galpón de 500 metros cuadrados. Con los días, en ese lugar ha ido creciendo una espesa cortina de marihuana que reposa a 25 grados Celsius. En la fundación han sido muy cuidadosos a la hora de diseñar el enfoque de la cosecha. Pese a que aspiran a ser un actor importante de la industria, la mecanización de los procesos es justamente lo que han querido evitar. Allí, todas las actividades son realizadas por humanos que visten overoles azules, que llevan puestos guantes de goma, y que trabajan desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde.
Cuando el cultivo aún estaba en crecimiento, a comienzos de diciembre del año pasado, Ana María Gazmuri fue invitada a Brasil para exponer sobre el proyecto de la fundación. Participó del encuentro Emergencias, organizado por la agrupación Fora do Eixo y el ministerio de Cultura, y dio tres conferencias ante un público latinoamericano interesado en la marihuana medicinal. Sorprendió a todos al decir que de forma legal habían conseguido plantar 6.400 matas. Su intervención causó tanto revuelo, que pocos días después, una delegación de brasileños interesados en replicar el modelo visitó el cultivo. Chile, sin tener la legislación más avanzada de la región en políticas de droga, se había convertido en un referente para el resto del continente.
-Esto es pionero, no hay otro en Sudamérica. Lo más importante de este proyecto es la idea de enseñarles a las madres a hacer sus propios medicamentos y empoderarlas en la lucha. La experiencia de Mamá Cultiva es revolucionaria… son el ‘brazo armado’ del proyecto –dice Paulo Orlandi Mattos, farmacéutico de Sao Paulo que vino de visita a la cosecha.
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Los brasileños no han sido los únicos en recorrer las instalaciones. Plantar el cultivo de marihuana más grande de Latinoamérica le trajo a la fundación un reconocimiento internacional. Agrupaciones de Argentina, Colombia, y México, entre otras, quieren imitar el modelo. Para Ana María Gazmuri, este es un nuevo paradigma en el mercado de la marihuana que amenaza al millonario negocio de la industria farmacéutica.
-Van a entrar los grandes de la industria y frente a eso hay que tener respuestas locales sustentables, ecológicas, y cercanas a la gente. Queremos democratizar el acceso al cannabis. Hemos hecho charlas y talleres de autocultivo y de extracción, y nos hemos dado cuenta que al dotar de este conocimiento a las comunidades, esto se ha vuelto una revolución imparable.
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05 de abril del 2016 / 21:38 Hrs

 

 

 

Marihuana: Suprema absuelve a pareja que cultivó 15 plantas

 

Fallo considera que la sustancia sería usada con fines medicinales, para tratar un dolor crónico. Según el tribunal no se acreditó que la cannabis estaba destinada a terceros o que sería traficada.

 

 

Por considerar que el uso de la marihuana era medicinal para el tratamiento de un dolor crónico, y luego que no se acreditara que las especies estaban destinadas a ser vendidas a terceros, la Corte Suprema absolvió a una pareja que había sido condenada a 83 días de presidio y una multa de 40 UTM ($ 1.812.640), por cultivo y cosecha de cannabis sativa.

En la condena anulada, que había sido dictada por el Tribunal Oral en lo Penal de Rancagua, se constató el hallazgo de 15 plantas vivas de marihuana y alrededor de 2,4 kilos de cannabis a granel, en posesión de Feliciano Canales García y Mirta Adelina Viviani, en marzo del año pasado.
La defensa, sin embargo, planteó al máximo tribunal que la sustancia estaba destinada al consumo personal, exclusivo y próximo en el tiempo de Canales, con fines medicinales, como calmante para un dolor crónico de cadera.
“No pueden pasarse por alto las circunstancias establecidas por el propio fallo, donde se determina que el acusado consume marihuana para mitigar el dolor crónico que padece por una secuela de una intervención a una de extremidades inferiores, lo que supone entonces la necesidad de un consumo permanente e indefinido”, dice el fallo unánime de la Segunda Sala, que añade que la pena original no explícita “qué entiende por consumo próximo y por qué”, para definir las cantidades de plantas. “El hecho de haber descubierto marihuana a granel, tampoco fue un indicio de distribución de la misma, pues no se tuvo noticia de la incautación de algún otro elemento destinado a la dosificación (...)
Así, la Corte Suprema acogió que “las especies vegetales no estaban destinadas a su comercialización o distribución a terceros”, y que el fin del cultivo era “el consumo personal y exclusivo del acusado”.
Según el académico de Derecho de la U. Alberto Hurtado, Angel Valencia, “si se consume de forma directa e inmediata, está permitido, por lo que no puede entenderse perseguir a la persona que se provee de los medios para hacerlo”. Añadió que “las sentencias de la Corte Suprema influyen en la decisión de los jueces, así que este es un razonamiento que después podrá ser invocado por abogados”.
Ana María Gazmurí, directora de Fundación Daya, dijo que “es una correcta interpretación y está sentando precedentes jurídicos muy importantes. La Ley 20.000 no busca perseguir el autocultivo de uso personal, sino las acciones vinculadas al tráfico, por lo que cultivar cannabis para uso personal es perfectamente legítimo”.
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:theclinic:

8 Abril 2016

 

 

Así trabajan las temporeras de la marihuana: “Yo adoro a estas plantitas. Les hablo”

 

Las había visto sólo por televisión. Nunca había tenido la oportunidad cerca de una de ellas, de tocarlas, de sentirles su aroma. Son mucho más lindas vistas así, en persona, además que yo las vi guagüitas, chiquitas, y las planté con estas mismas manos. Nosotros hicimos todo esto”, cuenta Irma Vásquez, una de las mujeres que trabaja en el fundo Tierra Santa.

 

 

El pasado 31 de marzo, The Clinic publicó el reportaje “Un día en la cosecha de marihuana más grande de Latinoamérica”. En éste, se cuenta que Chile se ha convertido en un referente para el resto del continente, y que desde hace cinco meses, la Fundación Daya y la agrupación Mamá Cultiva, se han dedicado a gestionar las 6.400 plantas de marihuana que servirán para dar tratamiento a cuatro mil pacientes de diversas patologías. Hace algunos días, en Quinamávida, comenzó la recolección de la siembra. Se espera que para mediados de mayo estén disponibles 1.500 kilos de cogollos para transformarse en aceite. Este viernes, la revista del mismo nombre que diario La Segunda recoge el testimonio de dos temporeras que trabajan en la recolección. Esta es la historia.

 

“Las había visto sólo por televisión. Nunca había tenido la oportunidad cerca de una de ellas, de tocarlas, de sentirles su aroma. Son mucho más lindas vistas así, en persona, además que yo las vi guagüitas, chiquitas, y las planté con estas mismas manos.

Nosotros hicimos todo esto”, cuenta Irma Vásquez, quien nunca antes había metido las manos en la tierra, pues siempre se las arregló para trabajar lejos del mundo rural.

Irma recuerda que “cuando las plantamos había mucho viento y al otro día estaban todas dobladas en el suelo. Daba mucha pena verlas, pobrecitas. Pero comenzaron a crecer, y de a poco, las niñas estaban más afirmaditas”.

A propósito del sustantivo niñas, reconoce que “yo adoro a estas plantitas. Les hablo. De repente pueden pensar que estoy loca, pero a mí me gustan. Además, tenía ansiedad de ver cómo eran los cogollos porque como hablaban tantas maravillas pensaba ¿será tan así? Para mí, que no cosechaba ni tomates, esto es algo nuevo”.

“Mejor fúmate esto otro”

Silvana Muñoz tiene 50 años y es otra de las mujeres que trabaja en la recolección de los cogollos. A diferencia de Vásquez sí ha sido temporera.

“Yo sabía algo de la planta. Como fumo mucho cigarro, mi hijo trataba que lo dejara e insistía en que me hacía mal. Me decía: Mejor fúmate esto otro, que no te va a hacer tanto daño. Y hasta el día de hoy no lo he probado, pero dejo que él fume, porque sé que no le hace daño, al contrario, lo relaja”.

Dice que para ella trabajar en la cosecha ha sido muy beneficioso, pues “me di cuenta que es una planta que hay que quererla mucho, porque sirve para muchas cosas”.

Me siento bien viniendo a trabajar aquí, estamos haciendo algo importante”.

“Vengo feliz”

Edith Cortínez, de 49 años, también se desempeña en la cosecha.

“Yo vengo feliz, sobre todo para la finalidad que tiene esto para ayudar a los niños con cáncer y a la gente que sufre de dolores crónicos”.

A todas estas mujeres y todas las otras que también hablaron con Viernes, se les pagan 350 mil pesos mensuales, además de bonos y horas extras, platas que al parecer se ubican por sobre lo que habitualmente se gana en un trabajo como temporero.

Un día en la cosecha de marihuana más grande de Latinoamérica – The Clinic Online

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Fuente: http://www.theclinic.cl/2016/04/08/asi-trabajan-las-temporeras-de-la-marihuana-yo-adoro-a-estas-plantitas-les-hablo/

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