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NACIONAL | Crimen en las alturas: Nuevos antecedentes de asesinatos de Alice Meyer y Delfín Díaz

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Crimen en las alturas: Nuevos antecedentes de asesinatos de Alice Meyer y Delfín Díaz

 

Por Mario López M.

• En un canal de regadío en Lo Barnechea, apareció el 18 de diciembre de 1985 el cadáver de una muchacha. Presentaba un golpe en el cráneo que le habría causado la muerte.

• Ropas interiores desgarradas daban cuenta de abuso sexual. Lo que parecía un delito común se transformó en escándalo al conocerse pormenores del homicidio y a los vinculados a él.

• Dinero, poder, intrigas y la firma de la dictadura, son develados por Cambio21, que tuvo acceso exclusivo a las nuevas declaraciones judiciales del policía que dirigió las pesquisas.

Alice Meyer Abel, era una joven deportista de apenas 24 años, de ascendencia alemana, hija del empresario dueño del restaurant “München”, ubicado en el sector oriente de la capital. La PDI se apuró en dar a conocer el 26 de diciembre del mismo año que había resuelto el caso y que el autor estaba identificado… y muerto. Se había suicidado y en su cuerpo habría aparecido una evidencia, el reloj de la joven asesinada. El móvil, robo y violación.

 

“Caso ¿cerrado?”

El otrora jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI, Juan Fieldhouse, fue quien comunicó la “nueva”. “El crimen está resuelto”, aseguró. Se trataba de Delfín Díaz, un muchacho de escasos recursos que deambulaba por el lugar fisgoneando a las parejas que utilizaban ese sector eriazo para furtivos encuentros amorosos. Díaz había empleado un chaleco para acabar con su vida, se afirmó. Fue hallado colgando de un árbol a tres metros del suelo, exhibiendo en su muñeca el reloj de Alice Meyer.

 

La versión “oficial” fue rápidamente desmentida. Si se trataba de robo, ¿por qué el cuerpo mostraba todos sus objetos de valor, incluida la moto en la que se movilizaba la víctima, salvo el reloj? La rama donde apareció el cuerpo del “presunto criminal” era solo una varilla, incapaz de resistir el peso y además que inhibían que Díaz se haya colgado sin “ayuda”, dada la altura y ubicación. También aparecieron testigos que desmintieron que el autor del homicidio fuera Díaz. Reconocían por el contrario a un hombre fornido y de bigotes, muy distinto al debilucho Díaz. Todos ellos fueron descartados.

 

El juez encargado del caso, Fernando Soto Arenas, no creyó la versión oficial y ordenó múltiples diligencias al OS-7 de Carabineros, quienes tras investigar, descartaron la participación de Díaz y por el contrario, dieron cuenta que habían identificado al misterioso hombre fornido de bigotes que acompañó en la moto a Alice Meyer antes de su muerte. Se trataba de Mario Santander Infante, un acaudalado empresario que fue reconocido no solo por la familia Meyer, sino que también en rueda de testigos. En abril de 1986 Santander fue encargado reo como presunto autor de la muerte de la joven.

 

Intrigas y mentiras

Las presiones sobre tribunales y policías no se hicieron esperar y terminaron con el juez acusado de prevaricación por la defensa del procesado y con la causa en otras manos, la magistrado Raquel Camposano quien liberó el 24 de junio de 1987 a Santander bajo fianza de 100 mil pesos. La curiosa decisión fue revocada por la Corte y el 3 de julio, después de pasar 19 meses en prisión preventiva, Santander fue definitivamente liberado. El crimen de Alice Meyer se cerró sin culpables.

 

Un testigo clave, el compañero de andanzas de Delfín Díaz, José Contreras Araya, conocido como el “Topo Gigio”, no fue considerado como verosímil por los jueces. Este había relatado que había visto junto a Díaz cómo Santander había intentado abusar sexualmente de Alice Meyer. Al no lograr su objetivo por la resistencia de la muchacha, la había golpeado hasta hacerla perder el conocimiento. Pero sus dichos fueron más allá. Contreras afirmó que Díaz extorsionó al empresario y descartó su suicidio.

 

Treinta años después, en Concepción, el 26 de agosto pasado en la Inspectoría General de la Policía de Investigaciones de Chile, prestó José Luis Aguilera Díaz, ex oficial de Carabineros de Chile ante el juez del 34 Juzgado del Crimen de Santiago, en que entregó nuevos antecedentes acerca del homicidio de Alice Meyer Abel, ocurrido en 1985 en Lo Barnechea. Díaz no se suicidó ni fue el criminal. Los dardos apuntan definitivamente a Mario Santander Infante.

 

Una “ayudita” desde arriba

“Recuerdo que participé en la investigación y de acuerdo a los antecedentes recabados, no se pudo establecer la participación de Delfín Díaz, no obstante los antecedentes obtenidos orientaban era Mario Santander, quien en algún momento mantuvo una relación de amistad con Meyer, quien entonces tenía mucha influencia en el entonces poder político del país”.

 

Efectivamente, fuentes cercanas a la causa aseguran que las presiones vinieron desde “muy arriba”. La fuerte protección de Santander se explicaría en que su madre era prima hermana nada menos que del confesor de Lucía Hiriart de Pinochet y capellán militar Florencio Infante.

 

Para el carabinero que participó de las pesquisas, las pruebas eran evidentes: “De los relatos de los testigos, determinamos que ven pasar una motocicleta logrando una identificación morfológica de su conductor, pero por sus declaraciones no se puede determinar que la contextura física de la persona que conducía dicha moto correspondía a Delfín Díaz, además, se estableció que este sujeto usaba bigotes y las bastillas de los pantalones hacia arriba, lo que no correspondía a Díaz en ese momento.”

 

La misma firma…

Las fotografías de la época, muestran a Mario Santander Infante como una persona fornida y de bigotes, las mismas señas del asesino. Puede considerarse que esos eran características comunes en muchas personas, pero no todas eran cercanas a Meyer y fue reconocido por numerosos testigos. “Alice Meyer, tenía relaciones con muchas personas entre ellas Santander, no obstante que en esa fecha tenía una relación de pareja con Jaime Flores, quien además era presidente de la Federación de Tenis.”

 

Para el policía, “Respecto al suicidio de Delfín Díaz, siempre quedó la duda que esta muerte haya sido auto-inferida, sospechando que fue concretada su muerte con intervención de terceros, ya que las evidencias encontradas en el lugar eran contradictorias con los elementos utilizados, principalmente debido a que el vínculo utilizado correspondía a un chaleco, pero el surco encontrado en el árbol, era delgado y similar al provocado por una cuerda”. No era poco común ese “procedimiento” en dictadura, basta recordar el asesinato de Tucapel Jiménez y el “suicidio” del carpintero Alegría, a quien se culpó de la muerte para luego reconocer que fue la CNI.

 

“Otro antecedente que nos generó dudas, era la aparición del reloj de Alice Meyer, en el cuerpo de Delfín Díaz –señala en su declaración el carabinero-, lo cual se pudo establecer que fue retirado por Díaz directamente desde el cadáver de Meyer, para después extorsionar a Santander, a quien le habría mostrado el reloj, como prueba de que lo vio matar a Meyer, razón por la cual recibió una considerable cantidad de dinero, entregándole dicho reloj en ese momento (…) el cual debiese estar en poder de Santander, de acuerdo a los antecedentes establecidos”, aseguró Aguilera al Juez.

 

Agentes del Estado

A tres décadas de cometido el alevoso asesinato, se abren las puertas sindicar al verdadero culpable. Aunque en el caso Meyer el autor ya no llevará castigo por estar prescrito el caso, no sucede lo mismo en el crimen de Díaz, donde se sospecha que hubo participación de agentes de Estado. En tal caso se trata de un delito de lesa humanidad e imprescriptible.

 

Las causas de Meyer y Díaz fueron reabiertas por el ministro en visita, Mario Carroza, ante quien hace un año la familia de Delfín Díaz presentó querella en contra de los médicos legistas de la Brigada de Homicidios y del Servicio Médico Legal de la época que habían entregado la tesis falsa del “ahorcamiento de tipo suicida”. Pero hay más antecedentes. La querella de la familia de Díaz también busca investigar a varios detectives –Álvaro Mena, Luis Opazo y Fernando Lobos, entre otros–, quienes la madrugada del 26 de diciembre habrían secuestrado a Díaz desde el Restaurant “El Pollo Chico” para simular el suicidio, según la querella.

 

www.cambio21.cl

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No puedo creer que pasadas tres decadas y sin ningun reclamo por parte de la familia Meyer, vuelvan al caso.

Lo encuentro una maldad, solo sirve para abrir heridas que deben haber costado tanto cerrar, ademas enlodar mas a la familia Santander.

 

:patetico: y cruel.

Edited by ChicaLiberty

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Que atroz.... tres décadas y los responsables de estos homicidios , bien gracias....

 

esperar que se resuelva , por lo menos el caso de Díaz ...

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