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[Capítulo 01 - Parte 01] Caída del Cielo


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CAPÍTULO 01

 

 

1. Ext. Acantilado. Bosque – Día 14:00

Rafael.

 

Dio un paso más y esta vez quedó al borde. Rafael (Benjamín Vicuña) se encontraba al borde de la muerte. Esa frágil línea que alguna vez había escuchado se llamaba existencia. Le pareció que esa frase la había oído de Adela, su mejor amiga. Respiró profundo mientras calculaba por cuantos metros se extendía el acantilado bajo sus pies. Estaba sucio y cansado, habían sido meses y meses, interminables días e interminables noches que habían acompañado su caminar errante por el bosque. Lentamente fijó su mirada en la mano izquierda y se sorprendió que a pesar del barro, la argolla de ese matrimonio que nunca se llevó a cabo todavía brillara. De un arrebato la sacó de su dedo y la lanzó al vacío. Era su manera de acabar definitivamente su historia con Julia, la mujer que había amado más que nada en el mundo, y que lo había abandonado poco antes de llegar al altar.

 

- A lo mejor nos encontramos allá abajo -pensó Rafael, mientras veía como el anillo se perdía a medida que caía.

 

Volvió a respirar, esta vez tensando los músculos de sus piernas preparándose para el gran salto. El último salto.

 

En eso, escuchó un fuerte ruido, intenso, extraño. Pensó que era el sonido de su propio cuerpo cortando el viento mientras caía. Pero no. Todavía no había saltado y el ruido llenaba todo el espacio. Desconcertado buscó de dónde provenía y se fijó en el cielo. Una avioneta caía a toda velocidad en dirección al bosque. En el momento del impacto, el ruido se intensificó por unos segundos hasta desaparecer abruptamente.

 

Rafael se quedó inmóvil, sorprendido. No se podía mover. El salto tenía que esperar.

 

2. Ext. Bosque – Día 14:15

Rafael.

 

La curiosidad es la más simple emoción en la mente humana. Rafael se guió por el inusual humo que surgía entre los árboles del bosque y caminó los metros necesarios hasta llegar al lugar del accidente. Ahí se encontró con la avioneta que se había desplomado minutos antes y que había interrumpido su suicidio. Complicado y nervioso, decidió entrar y verificar si había algún sobreviviente.

 

3. Ext. Int. Avioneta. Bosque – Día 14:18

Rafael, Verónica, Piloto.

 

Al ingresar a la avioneta descubrió el cuerpo inerte del piloto. Rafael lanzó una manta sobre su rostro ensangrentado y siguió su camino en busca de alguna otra víctima. Fue entonces que la vio por primera vez. Era una mujer hermosa, frágil, de cabello castaño, de unos treinta años aproximadamente, tumbada en uno de los asientos. Pensó que también estaría muerta. Rafael tomó su bolso y lo revisó, encontrándose con su billetera y en ella su identificación.

 

- Verónica Rivas –leyó Rafael, en silencio.

 

Pero estaba equivocado. Verónica (Luz Valdivieso) no había muerto, sólo estaba inconsciente producto del gran golpe provocado por el impacto. Ella se movió intempestivamente, con algo de dificultad. Rafael se asustó en un comienzo, guardó la billetera en uno de sus bolsillos y se acercó a ella, contenedor.

 

- Tranquila, vas a estar bien –le dijo, tratando de serenarla.- No hagas esfuerzos.

- ¿Qué me pasó? –preguntó ella, confundida.

 

Rafael le tomó la mano con suavidad. Verónica trató inútilmente de enderezarse y fue en ese instante donde sus ojos se encontraron. Él le regaló una sonrisa. Ella cerró los ojos y luego volvió a abrirlos, desorientada.

 

- No me acuerdo de nada –le dijo Verónica, perturbada.- ¿Quién soy?

 

Y fue en ese momento que la vida de estas dos personas cambiaría para siempre. Hace unos minutos Rafael tenía decidido terminar con su atribulada existencia y ahora, esa mujer caída del cielo, le ofrecía una segunda oportunidad, una nueva razón para seguir viviendo. Dudó. Dudó por unos segundos, pero no había demasiado tiempo para pensarlo. Fue entonces que tomó la decisión más trascendental de su vida.

 

- Eres mi mujer –le dijo Rafael, determinado.

 

Y al escuchar eso Verónica se desmayó, perdiendo el conocimiento una vez más. Rafael todavía tenía entrelazada su mano con la de ella. Sintió miedo. Quizás nunca había estado tan aterrado como en ese segundo. Pero lo hecho está hecho. Y no hay vuelta atrás.

 

 

 

 

TOMA DE IDENTIFICACIÓN: RANCHO “ELÍAS PRADO”

 

INICIO DE SECUENCIA

 

4. Int. Escritorio. Rancho – Día 17:00

Elías, Matilde.

 

Elías (Francisco Melo) está de pie junto a la ventana sosteniendo en su mano una fotografía de Rafael. Su mirada es de dolor y desconsuelo.

 

- Hace ocho meses que se fue y no ha dado señales de vida –dijo Elías, preocupado.

- No seas exagerado, Elías -le dijo Matilde (Carolina Arregui), serena, acercándose por su espalda.- Te llamó hace poco y estaba bien.

- ¿Y tú le crees?

- Pero si él te dijo que necesitaba estar tranquilo, que no quería ver a nadie en un buen tiempo... Tienes que dejarlo. Está viviendo un duelo.

 

Elías niega, apesadumbrado. Matilde, siempre afectuosa, ubica sus manos en los hombros de su cuñado y comienza a friccionarlo.

 

- Tienes varios nudos –le dijo Matilde, mientras le da unos suaves masajes.- No deberías preocuparte tanto, oye. Rafael es fuerte y se sabe cuidar.

- Yo no estaría tan seguro. Él no estaba bien cuando se fue.

- Y no es para menos después de lo que le pasó.

 

Elías se aparta repentinamente de Matilde y deja la fotografía de Rafael sobre el escritorio.

 

- No entiendo cómo esa mujer pudo destruir tanto a mi hijo –dijo Elías, con impotencia.

- El amor a veces puede matarte.

- Matar... Te juro que es lo que haría si tuviera a Julia al frente.

- Reconoce que fuiste porfiado. Yo te lo dije el mismo día en que la vi y no me quisiste escuchar... Julia era una mujer de armas tomar y Rafael no estaba preparado para alguien así…

 

CORTE Y CORTE CON:

 

5. Ext. Int. Cabaña. Bosque – Día 17:05

Rafael, Verónica.

 

Verónica está recostada en una cama, todavía confundida y alterada por el incidente. Rafael no la ha dejado sola en ningún momento, siempre atento y diligente con ella. Verónica tiene un vaso con agua en sus manos. Ella toma un sorbo mientras escucha a Rafael.

 

- Tuvimos un accidente en la carretera –le mintió Rafael, sin remordimiento.- Íbamos a ver a mi familia, porque te querían conocer… pero en el camino se nos cruzó un camión, perdí el control y nos volcamos.

- ¿Y nadie hizo nada? ¿Nadie nos ayudó?

 

Rafael niega.

 

- Estábamos solos. Yo te saqué del auto, te aparté de él lo que más pude… Y explotó…

 

Verónica, turbada, cierra los ojos. Rafael, complicado, pensando que en cualquier momento su mentira podría ser descubierta.

 

- No me acuerdo de nada –dijo Verónica, afligida, abriendo los ojos.

- Tranquila, poco a poco vas a ir recuperando la memoria.

- Es que tú no entiendes. Es desesperante no saber quién eres, cómo eres…

- Yo te voy a ir contando todo, Verónica. No vas a estar sola.

 

Verónica lo mira, con inquietud.

 

- Verónica... Ni siquiera me acuerdo de mi nombre -suspiró.- Háblame de mí –le pidió Verónica, confundida, con curiosidad.- Quiero saber cómo soy.

- Eres… Una mujer de armas tomar…

 

CORTE A:

 

- ¿Cómo Rafael no se dio cuenta a tiempo? –se preguntó Elías, molesto.

- Porque estaba enamorado y cuando uno se enamora ve lo quiere ver y no lo que debe –le dijo Matilde, convencida.- Julia era astuta, hizo un trabajo de joyería con Rafael. Logró que él la consintiera en todo.

 

CORTE A:

 

- Te gusta que te consientan en todo –le decía Rafael, con seguridad.

- ¿De verdad soy caprichosa? –preguntó Verónica, asombrada.

- Un poquito –y sonrió, enternecido, nostálgico.- Pero no siempre... Puedes ser muy tierna cuando quieres.

 

CORTE A:

 

- ¿Tú crees que Julia sepa lo que es la ternura? –preguntó Elías, con sarcasmo.

- Fue así como engañó a Rafael –dijo Matilde, segura.- Le hizo creer en ella atacándolo en su punto más débil… El cariño por los animales…

 

CORTE A:

 

- ¿Los caballos? –preguntó Verónica, incrédula.

- Te encantan –le dijo Rafael, sonriéndole.- En realidad, te gusta todo lo que tenga que ver con el campo, con la tierra, con la naturaleza… Eso me hizo enamorarme de ti…

 

CORTE A:

 

- Sí, tienes razón en eso que el amor te vuelve ciego –dijo Elías, asintiendo.

- Pero cuando por fin abres los ojos, es necesario tomarse un tiempo para volver a creer en ti mismo –le dijo Matilde, sólida.- Y eso es lo que está haciendo Rafael... Recuperándose de todo el dolor que Julia le causó.

 

Matilde, cariñosa, se acerca a Elías y le toma la mano.

 

- No te preocupes tanto –le dijo Matilde, mirándolo a los ojos.- En cualquier momento tu hijo va a estar de regreso en esta casa… Y va a estar bien, te lo puedo asegurar…

 

Matilde le da un beso en la frente a su cuñado.

 

- Buenas noches –le dijo ella, sonriéndole.- Descansa.

 

Matilde se acerca a la puerta y sale de la habitación.

 

FIN DE SECUENCIA

 

6. Int. Pasillo. Rancho – Día 17:30

Iván, Matilde.

 

Matilde, con preocupación, cierra la puerta del escritorio y al voltearse se encuentra con Iván (Iñigo Urrutia), su hijo.

 

- ¿Estabas escuchando? –le preguntó Matilde, severa.

- Siempre me ha gustado saber lo que dicen de Julia –le dijo Iván, determinado.

- ¿Vas a seguir con lo mismo?

- ¿Y qué quiere que haga, mamá?... Yo la conocí el mismo día que Rafael. Si ella me hubiese elegido a mí, a lo mejor las cosas hubieran terminado muy diferentes.

 

Iván, dolido, camina por el pasillo y se va. Matilde, preocupada, lo mira alejarse.

 

 

CaidaNoche.jpg

 

 

7. Ext. Bosque – Noche 22:00

Rafael, Verónica.

 

Era una noche sin luna ni estrellas, por lo que las llamas de la fogata brillaban más que nunca. Ahí, sentada sobre un tronco y envuelta en una abrigadora manta se encuentra Verónica, con algo de frío, sosteniendo sobre sus manos una taza de café. A su lado, echándole más leña al fuego, está Rafael, hablándole.

 

- Fue en un cumpleaños de una amiga –le contaba Rafael, convincente.- Yo no tenía muchas ganas de ir, porque había trabajado mucho esa semana y estaba cansado… Pero ella me llamó varias veces y me dijo que si faltaba, no me iba a hablar nunca más.

- ¿Era amiga mía también? –le preguntó Verónica, interesada.- ¿Cómo se llama?

- Lorena –mintió Rafael, sin dudar en ningún momento.- Era tu compañera de colegio.

- Lorena… No, ni siquiera me suena…

- Bueno, tú estabas ahí, en un rincón… Yo me acerqué y te saludé, te pregunté por qué no hablabas con nadie y me dijiste no te llevabas bien con esas personas.

- ¿Y por qué fui entonces?

- Porque Lorena te llamó y te dijo que si faltabas, no te iba a hablar nunca más…

 

Verónica se sorprendió. Rafael le dio una sonrisa y asintió.

 

- Así nos conocimos –le dijo Rafael, con seguridad.- Los dos habíamos ido a ese cumpleaños casi por obligación.

- O por el destino.

 

Rafael la miró a los ojos.

 

- Eso mismo dijiste esa noche…

 

Verónica le sonrió por primera vez a Rafael. A pesar que él era un completo extraño, algo en su corazón la llamaba a confiar en sus palabras. Se sentía cómoda a su lado.

 

- ¿Así nos fuimos enamorando? –le preguntó Verónica, confundida.

 

Rafael asintió, se acercó a ella y se sentó a su lado. Le quitó suavemente la taza de sus manos y la dejó en el suelo, para luego entrelazarla con las suyas.

 

- Yo te amé desde el primer momento –le dijo Rafael, mirándola a los ojos.- Desde que te vi.

- Rafael –le dijo Verónica, complicada.- Dame tiempo, por favor…

- Todo el que quieras… Yo no te voy a apurar ni nada de eso. Lo único que te voy a pedir es que confíes en mí.

- En este momento, eres la única persona en la que creo… Porque eres la única persona que conozco, aunque suene estúpido…

 

Verónica y Rafael sonrieron. Él la abrazó, cariñosamente.

 

- Muy pronto vas a conocer a mi familia también –le dijo Rafael, determinado, sereno.- Y vamos a seguir adelante con nuestros planes de matrimonio.

 

Verónica lo miró, sorprendida. Rafael, afectuoso, acercó las manos de Verónica a su boca y las besó suavemente. Verónica sonrió, enternecida.

 

 

CaidaDia.jpg

 

 

SEMANAS DESPUÉS

 

8. Int. Recepción. Rancho – Día 12:00

Elías, Gonzalo, Matilde.

 

Gonzalo (Tiago Correa), complicado, está sentado frente al escritorio revisando el computador. Elías está frente a él, excesivamente molesto.

 

- Por la cresta que eres inútil, Gonzalo –le dijo Elías, firme y con rabia.- Si hasta los cabros chicos pueden hacer que un computador parta.

- Usted no se preocupe, patrón, yo lo voy a arreglar –le dijo Gonzalo, sin mirarlo.

- ¿Cuándo? ¿Ahora? ¿Mañana? ¿Pasado?... La gente que está alojada en el rancho lo ocupa y no quiero que anden reclamando porque no tienen internet.

- Ya le dije que no se preocupe.

- ¡Es que sí me preocupa, pues! ¡Ni siquiera eres capaz de darme una fecha para el arreglo!

 

Gonzalo, sobrepasado, prefiere quedarse callado. Matilde está observando la discusión desde la puerta, con reproche. Elías insiste en su mal trato.

 

- ¿Y te vas a quedar callado? –le preguntó Elías, determinado.- Te pedí que me dijeras para cuándo crees que va a estar listo… ¡Mírame cuándo te hablo!

- Elías, por favor –le dijo Matilde, acercándose a su cuñado.- ¿Qué te pasa?

- Es que este tarado no es capaz ni siquiera de—

- ¡Baja la voz!... Es peor que los huéspedes te escuchen gritar como un energúmeno a que no se puedan conectar por un día.

 

Elías enmudece, sin poder responder. Él mira hacia la ventana. Matilde, quien probablemente lo conoce mejor que nadie, lo mira conmovida.

 

- No te desquites con nosotros –le dijo Matilde, serena, en voz baja.

- Es que no me cabe en la cabeza –le dijo Elías, afectado.- Es la primera vez en toda mi vida que mi hijo no va pasar conmigo un cumpleaños.

- Hablas como si estuvieras solo… Alexis también es tu hijo. Y aquí estoy yo, está Iván, y está toda la gente que te quiere.

 

Elías, complicado. Matilde se acerca aún más y le acaricia la mejilla.

 

- Ven, que están llegando los invitados –le dijo Matilde, cariñosa.

 

Matilde le toma la mano a Elías y lo conmina a caminar hacia la puerta.

 

- Apúrate con eso, Gonzalo –le dijo Elías, antes de salir.

 

Gonzalo asiente, solícito. Matilde y Elías salen de la recepción.

 

 

9. Ext. Rancho – Día 12:30

Elías, Matilde, Adela, Ilse, Iván, Extras.

 

El lugar está completamente adornado para la ocasión. Hay globos, guirnaldas de color blanco, azul y rojo, todo muy chileno. Un gran lienzo que dice “Feliz Cumpleaños, Elías” cuelga de un árbol. En un costado está Iván, afanado junto a la parrilla, fileteando y condimentando unas carnes. A su lado está Ilse (Celine Reymond), manteniendo una bandeja en sus manos.

 

- ¿Ya está listo? –le preguntó Ilse, con tono suave.

- ¿Por qué? ¿Te pesa mucho la bandeja acaso? –le preguntó Iván, desagradable.- Te dije que cuando estuviera listo te iba a avisar.

- Pucha, perdóname, yo quería ayudar no más.

- Más ayuda el que no estorba, así que mejor anda a darte una vuelta por ahí.

 

Ilse, asiente, cabizbaja, y se aparta de Iván, que la mira, negando. Ilse siempre ha sido bastante fuerte y, a pesar de tener mucho dolor en su alma, trataba de no demostrarlo.

 

- Ilse –la llamó Adela (Catherine Mazoyer), quien fue testigo de todo.- Ven.

- No me retes tú también –le pidió Ilse, avergonzada.

- Yo no te voy a retar, pero tampoco me puedo quedar callada. Escúchame bien. Tú no tienes por qué aguantar los malos tratos de Iván ni de nadie.

- Él no me trata mal… Es así. Yo lo conocí así y lo quiero así.

- Pero tú—

- Por favor, Adela, no te metas en mis cosas.

 

Ilse, determinada, aunque en el fondo encontrándole la razón a Adela, se va con la bandeja a otra parte, cruzándose con Elías y Matilde que vienen llegando desde el rancho.

 

- ¡¿Y este milagro?! –exclamó Elías, sorprendido.- No pensé que ibas a venir.

- No me podía perder su cumpleaños –le dijo Adela, dándole un tibio abrazo.

- ¡Ah, da lo mismo la fecha, hija! ¡Ésta es tu casa!

 

Adela y Elías se separan, fraternales, con afecto. Siempre hubo mucho cariño entre ambos. Ella era la mejor amiga de Rafael y fue quien más lo ayudó cuando ocurrió lo de Julia. Matilde se acerca a Elías y le toma el brazo, marcando territorio, como si fuera la señora del hogar.

 

- Qué bueno que hayas venido –le dijo Matilde a Adela, insidiosa.- A ver si me ayudas a que este tonto entienda que tiene que celebrar aunque no esté Rafael.

- ¿A ti te ha llamado o te ha escrito? –le preguntó Elías, preocupado, a Adela.

- No, no he sabido nada de él –dijo Adela, seria, complicada.- Pero estoy segura que en cualquier momento lo vamos a tener de vuelta, así que usted preocúpese de pasarlo bien en su día con la gente que lo quiere.

- ¿Ves? Adela piensa igual que yo –le dijo Matilde a Elías, convencida.- Rafael no es tu único hijo… A propósito, ¿dónde está Alexis?

 

Matilde mira hacia todos lados, buscando a Alexis.

 

10. Int. Recepción. Rancho – Día 12:45

Gonzalo, Alexis.

 

Gonzalo está muy concentrado revisando el computador del rancho. Alexis (Cristóbal Tapia-Montt), a su lado, lo mira atentamente, preocupado.

 

- ¿Qué onda, Gonzalo? -preguntó Alexis, impaciente.- ¿Tiene arreglo esta cosa?

- Demás que sí. Tú tranquilo, no hay virus que me la gane -le respondió Gonzalo, seguro.

- ¿Para cuándo crees que va a estar listo?

- Cuando tenga que estar no más, pues -le contestó Gonzalo, de mala manera, sin despegar la vista de la pantalla.- ¿Qué les pasa a todos en esta casa que andan tan apurones?

- Es que necesito mandar un mail urgente.

 

Gonzalo se incorpora, sorprendido, y se acerca a Alexis, más relajado.

 

- ¿Y a quién, si se puede saber? -le preguntó Gonzalo, interesado.- No me digas que tienes una minita escondida por ahí.

- Puede ser, puede ser -respondió Alexis, confiado.

- ¿Y de dónde salió? ¿Es de Pucón?... Ya, cuéntame, si yo soy una tumba.

- Es que todavía no pasa nada, así que por ahora es mejor no decir nada… Para que resulte, digo yo… Oye, ni una palabra de esto a mi papá, ¿escuchaste?

 

Gonzalo asiente con la cabeza. Alexis, sonríe y sale del rancho. Gonzalo, divertido.

 

11. Ext. Rancho – Día 12:50

Rafael, Verónica, Alexis, Elías, Matilde, Adela, Ilse, Iván, Extras.

 

Ilse reparte copas de vino entre los presentes al cumpleaños de Elías. Se vendría el tradicional brindis que se hacía todos los años, pero en esta ocasión algo sería distinto: Rafael, el hijo mayor, por primera vez, no estaría presente. Elías mueve suavemente la copa en su mano, con la mirada fija en el vino moviéndose.

 

- ¿Qué le pasa? –le preguntó Adela, preocupada.

- No sé si quiero hacerlo –le dijo Elías, complicado.

- Todos lo estamos esperando… Todos los que quisimos acompañarlo hoy…

 

Elías mira a los presentes, quienes esperan sus palabras, sonrientes y expectantes. Elías, resignado, encontrándole la razón a Adela, alza su copa y se decide a hablar. Adela sonríe, satisfecha. Cerca de ellos, Matilde los mira, con algo de celos y molestia.

 

- Ya que se dieron la molestia de venir-- –dijo Elías, serio.

- ¡Espere, espere! –le gritó Alexis, interrumpiéndolo, llegando rápidamente a su lado y sacando una copa de la bandeja de Ilse.- Ahora sí, dele no más.

- Como decía, ya que se dieron la molestia de venir, quería brindar por… por…

 

En ese momento, Elías se queda sin palabras. Matilde, rauda, se acerca a él, pasando por el lado de Adela, y ubica su mano en el hombro de su cuñado, para apoyarlo. Elías asiente y sigue con su discurso.

 

- Quería brindar por… ustedes… porque están acompañándome en este día –le dijo Elías, emocionado.- Y porque sé que ninguno de los aquí presentes tiene la culpa de que yo no esté con ánimos de celebración.

- ¡Arriba el ánimo, tío! –le dijo Iván, alzando su copa.

- Gracias, sé que los tengo a todos ustedes, pero hay alguien que no está conmigo hoy y si lo estuviera, todo sería perfecto.

- ¿Y usted pensaba que me iba a perder su cumpleaños?

 

Elías, impresionado, se voltea y se encuentra frente a frente con Rafael, su primogénito, el hijo al que no veía hace tantos meses y que era su mayor preocupación. Rafael le sonríe, contento, sin soltarle la mano a Verónica, que estaba a su lado, inquieta y confundida.

 

- ¡Volviste! –exclamó Elías, con gran emoción.

- Sí, papá, aquí estoy –le dijo Rafael, impaciente, nervioso.- Sé lo importante que es este día para usted y no podía fallarle.

 

Iván notoriamente se complica con la presencia de su primo. Alexis se adelanta a todos y le da un fuerte abrazo a Rafael.

 

- ¡Buena, hermanito! –le dijo Alexis, contento, mirando a Verónica.- Y por lo veo, no pierdes el tiempo tú.

- Por supuesto que no… Quiero presentarles a todos a Verónica, la mujer que amo y con la que me voy a casar.

 

Verónica, temerosa, sonríe tímidamente ante la familia de su novio. Rafael se muestra seguro y decidido. Todos los presentes impresionados, especialmente Iván.

 

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Me gustó mucho :eliza:

Encontré medio turbio eso si a Rafael, dolido. Me confunde algo eso sí, y si Verónica le dice a la familia

de Rafael que ya se conocían hace meses, los tiempos no calzarían con Julia :karina::pordios:

Me gustó Ilse :tie:

La cuñada le tiene ganas a Elías :soto:

Melo con el mismo papel de 40 y tantos en un momento :huyo: Pero es frágil :tie:

Me encantó :another: voy a leer la segunda parte..

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  • 2 months later...
  • 3 months later...

Zer :willy:

 

me encanta lo que leo, y eso es lo mejor que se le puede decir a un escritor y guionista!!!...

 

refael me desconcierta, por una parte me da pavor lo que esta haciendo, pq parece enfermo... pero por otro lado, me da pena, pq se nota que lo que hace es desde el dolor, lo que me preocupa es que este haciendo de veronica, una julia mas :miedo:

 

Matilde no me parece una mujer tan fragil :intriga:

 

 

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