Jump to content

Search the Community

Showing results for tags 'carton'.



More search options

  • Search By Tags

    Type tags separated by commas.
  • Search By Author

Content Type


Forums

  • Administración
    • Presentación & Bienvenida Nuevos Fotechitos
  • Premios Fotech
  • Portal Fotech
    • Televisión Chilena
    • Teleseries & Ficción Nacional e Internacional
    • Televisión Internacional por Cable y Plataformas Digitales
    • Área de Ficción Virtual
    • Arte, Cultura y Sociedad
    • Cine
    • Música Nacional y Radioemisoras
    • Música Internacional
  • Mundo Animado & Comunidad Asiática
    • Mundo Animado
    • Mundo Asiático
  • Actualidad, Ciencia, Deportes, Afectividad y Tecnología
    • Actualidad Nacional e Internacional
    • Ciencias, Historia y Naturaleza
    • Deportes
    • Afectividad, Salud y Sexualidad
    • Tecnología, Videojuegos y Diseño Gráfico
  • Ciencias, Educación y Tecnología
  • Pasatiempo
    • Recreo

Calendars

There are no results to display.

There are no results to display.


Find results in...

Find results that contain...


Date Created

  • Start

    End


Last Updated

  • Start

    End


Filter by number of...

Joined

  • Start

    End


Group


Ubicación


Intereses


Facebook


Twitter


Instagram


Skype


Website URL

Found 4 results

  1. ¿Han evolucionado los personajes homosexuales en las teleseries chilenas? Personajes homosexuales en las teleseries chilenas han existido desde siempre, aunque claramente hace 30 años su orientación sexual no se explicitaba y sólo se presentaba a través de “características” que en ese entonces eran supuestamente propias de los gays y lesbianas. Sin la idea de realizar una revisión cronológica y detallada de cada producción en la que ha existido algún personaje homosexual, resulta vital para la discusión respecto a los contenidos que entrega la televisión, analizar cómo ha sido la evolución de estos roles (si es que la hay) en más de tres décadas de teleseries. Si miramos hacia atrás, los más viejos podrán recordar a Luisín de La Madrastra (1981), también conocido como el joven del mesón, rol interpretado por el gran actor Humberto Gallardo y quien se mostraba como una persona amanerada, copuchenta y que realizaba constantes desprecios, como si esas fueran actitudes exclusivas de los homosexuales. De todas formas, el contexto era otro, y la teleserie era emitida por un canal profundamente católico como lo eran en ese entonces Canal 13. Desde esa producción nos pegamos un salto a 1992, con Trampas y Caretas, donde Luis Gnecco era un mayordomo llamado Amadeo, que da luces de su orientación cuando coquetea con un nuevo sirviente de la casa. Al año siguiente, Rodolfo Bravo daría que hablar en Ámame, al interpretar Juanito Lyon, el portero del colegio Rivarosa. Ese mismo, pero en Canal 13, Felipe Armas pasó a la historia con su estereotipado rol de Pierre Lafont en Marrón Glacé, un chef delicado, sensible, mañoso y con ademanes que en ese tiempo eran asociadas al género femenino. Pierre Lafont – ‘Marrón Glace’ En Juegos de fuego (1995) de TVN también surgió un personaje que más tarde veríamos representado por el famoso “Cochiguaz”. Allí Claudio Valenzuela interpretaba a José Luis, un masajista muy amanerado que se sentía aparentemente atraído por su jefe. En 1997, Loca Piel nos mostró a Gabriel Prieto interpretando a Rolo, un costurero que cumplía prácticamente con todos los estereotipos gays que tenía la sociedad de la época. Hasta entonces, todos los personajes respondían a una serie de características que los hacían fácilmente identificables: elocuentes, amanerados, delicados y sensibles. Además, ninguno de ellos presentaba una vida amorosa, siempre eran caracterizados como personas solitarias, buenos trabajadores, fieles compañeros, pero nunca siendo parte de algún conflicto amoroso como todo el resto de personajes. ¿Con el 2000 cambiaron los estereotipos? Pasando al 2000 podríamos pensar que el panorama podría cambiar, pero no. Un ejemplo claro fue el papel de Andrés Velasco en Amores de mercado (2001), donde interpretó a Mauricio “El Rucio” Jiménez, un coreógrafo que lucía prácticamente como la copia de Tony Esbelt. Sus gestos y sonsonete al hablar lo hacían un personaje totalmente de comedia. Otro factor más a la hora de presentar a un homosexual en televisión: objeto de risas. ‘El Rucio’ de Amores de Mercado No fue hasta el 2003 que Canal 13 decide presentar un personaje gay en Machos, alejado de los estereotipos que hasta ese entonces imperaban, pero que al mismo tiempo carecía de credibilidad debido a que todo el peso se sustentaba en el drama de su orientación y el miedo a enfrentarse a su padre y hermanos. El papel de Ariel Mercader fue encarnado por Felipe Braun, un homosexual al que simplemente teníamos que creerle que le gustaban los hombres, cuando hablaba por teléfono con un supuesto pololo que jamás se mostró. Lo rescatable, eso sí, fue que al menos el rol tenía su propia historia y fue importante para el desarrollo de la trama. Curiosamente, ese mismo año en TVN, con Puertas adentro, se muestra por primera vez en televisión una relación homosexual de una pareja mayor, interpretada por José Soza y Luis Alarcón, quienes debían vivir su amor de manera clandestina, haciéndose pasar por primos. Tanto en el caso de Machos como de Puertas adentro, ambas temáticas estaban muy acorde a los tiempos. En ese entonces la diversidad sexual iba ganando un poco más de terreno en cuanto a la discusión de problemáticas que afectaban a la comunidad LGBTI, y era necesario visibilizar los problemas a los que se enfrentan sus integrantes por miedo a la discriminación, al rechazo y la violenciatanto al interior de las familias como en la sociedad en general. Ariel Mercader en ‘Machos’ Desde entonces surgieron muchísimos otros personajes que tocaron la misma tecla. Romper los estereotipos que asociaban al homosexual con un rol de comedia, exagerando su comportamiento y asignándole una serie de características que socialmente son entendidas como femeninas, sin embargo, este importante cambio también se quedó pegado y avanzamos hacia escenarios bastante más oscuros que si bien pueden ser parte de una ficción, termina transformándose en una visión sesgada y poco diversa. En Los treinta (2005) Juan José Gurruchaga sufría con Benito, un chef asumido sexualmente pero que sufría de amor eternamente y era víctima de la homofobia de su entorno. Algo que hasta el día de hoy ocurre, pero que debería apoyarse con una visión más esperanzadora. El 2006 en Cómplices, TVN se la jugó un poco más al mostrar a una pareja homosexual casi al mismo nivel que acostumbrábamos a ver en una pareja heterosexual. Sebastián (Néstor Cantillana) y Javier (Ricardo Fernández) enfrentaron dramas típicos de una relación amorosa de teleserie, sin embargo, nunca pudimos ver un beso. Sí, al parecer para el canal de ese entonces las parejas homosexuales no se besaban. Además, dieron la peor excusa posible: se censuró el beso del capítulo final por el horario en que se emitía la teleserie, por lo tanto, dejaban en claro que un beso homosexual no era equivalente a uno hetero. Y esto ocurrió sólo 12 años atrás. El 2007 Chilevisión también apostó por la visibilización en Vivir con 10, mostrando a un joven escocés llamado Colín Mackenzie (Wil Edgar), quien tenía dudas sexuales pero que iba a discos gays y hablaba abiertamente del tema, encontrando finalmente el amor. ¿Y las mujeres? Evidentemente no sólo los hombres homosexuales han tenido participación en teleseries, ya que las lesbianas también han estado presentes, sin embargo, costó mucho más la aparición de roles claramente lésbicos. La realidad de la mujer lesbiana ha sido comúnmente invisibilizada por décadas en la televisión chilena. Paradójicamente, lo que sí se ha visto son acercamientos eróticos entre mujeres, de las que se desconoce su orientación sexual, pero que se presentan como un factor complaciente para los hombres, alimentando una fantasía sexual que sólo responde a la cosificación de la mujer. Recién en 2004, en la teleserie nocturna Ídolos de TVN, se mostró a una mujer madura y madre de familia que sentía atracción por su secretaria. Emilia fue interpretada por la actriz Liliana García y, afortunadamente, ellas sí pudieron demostrar su amor con besos, como cualquier otra pareja. Tres años más tarde, en Vivir con 10 Pastora (Javiera Hernández) vivía un difícil proceso de aceptación de su homosexualidad, y se le vio conociendo mujeres y siendo parte del “ambiente gay”. En 2008 El señor de la Querencia fue lejos la teleserie más atrevida hasta entonces, pues mostró la homosexualidad asumida de Lucrecia Santa María (Lorena Bosch), quien llegó a la hacienda a revolver las cosas con su pensamiento libre, europeo y muy coqueta. Si tomamos en cuenta que la ficción estaba ambientada en 1920, su forma de actuar era una verdadera locura. Lucrecia se enamora de Herminia y ambas viven diversos encuentros románticos, sensuales y hasta eróticos. Por lo mismo, la interpretación de Bosch se llevó varios aplausos de los televidentes de esa época. Lucrecia en ‘El señor de la Querencia’ Otro rol importante fue el de Catalina Guerra en Mujeres de lujo, quien interpretaba a la administradora del burdel. Pero en esta teleserie no sólo ella mostraba una orientación homosexual, pues también lo hizo el “malo” de la historia, Ronny (Héctor Noguera, en su primer papel gay para televisión) quien se mostraba como un galán y seductor de mujeres pero que en realidad era homosexual y tenía una relación con Valentino (Paulo Brunetti), pianista del prostíbulo, claro que el mafioso lo oculta a como de lugar. Las actrices Catalina Olcay y Tania Court también vivieron experiencias lésbicas. Luego vinieron otros más frescos como Macarena (Marcela del Valle) y Nina (Ignacia Allamand) en Infiltradas (2011), quienes incluso se casaron en el capítulo final de la teleserie, escena ampliamente aplaudida por la comunidad LGBTI. Pese a que el matrimonio homosexual aún no es legal en Chile. Alejandra Fosalba y María José Illanes también fueron alabadas por la crítica en sus interpretaciones de Carla y Daniela, respectivamente; una pareja de mujeres que luchaban por convertirse en madres en No abras la puerta (2014). Carla y Daniela en ‘No abras la puerta’ Dos años atrás Tamara Acosta y Karla Melo dieron vida a Elsa y Paola, respectivamente. Dos reclusas que escaparon de la cárcel en Preciosas y que viven su amor a concho y nadie alrededor cuestiona su relación ni viven con miedo al qué dirán. Y para qué hablar de Mercedes Moller (Soledad Cruz) y Bárbara Román (María José Bello) romance lésbico de época de Perdona nuestros pecados (2017-2018) que debió luchar contra la discriminación y el conservadurismo de una sociedad machista e ignorante. Fue tanta su popularidad que en redes sociales bautizaron su romance como Barcedes. ‘Barcedes’ en ‘Perdona nuestros pecados’ Afortunadamente, podríamos pensar, la lista de personajes homosexuales en ficciones nacionales es larga durante la última década. Pero realmente no vale la pena detallar todos los roles que han existido porque, como señalábamos anteriormente, ninguno representa una historia interesante que no tenga que ver exclusivamente con su orientación sexual, sea cual sea el objetivo. Todos los personajes han respondido a estereotipos que si bien pueden estar presentes en la sociedad actual, no aportan a una visión integradora y a una lectura más amplia del tema por parte de las nuevas generaciones. Básicamente les estamos diciendo que ser homosexual sigue siendo un conflicto y, peor aún, que asumirlo en un entorno de confianza, primero, para luego “salir al mundo” sin tener nada que ocultar o disimular, tampoco garantiza seguridad. Un claro ejemplo es la última teleserie nocturna de Mega, Casa de muñecos, donde vemos al actor Álvaro Morales interpretando, básicamente, el mismo papel que en ¿Dónde está Elisa? de casi una década atrás. Lo anterior, porque José Luis Hurtado (personaje en la ficción) se presenta como un gay reprimido que debió ocultar su orientaciónpara responder a la norma y llevar una vida heterosexual que incluye esposa e hijos. Evidentemente su matrimonio no es feliz, la mujer se complica la vida pensando en que su marido la engaña, es un tanto alcohólica y adicta a las pastillas, y sus hijos no entienden muy bien qué pasa. ‘Casa de muñecos’ | Mega José Luis, por su parte, mantiene amoríos con un tipo del gimnasio, Mauro, del que supuestamente se enamoró, y cuando tiene el valor de enfrentar a su familia, se presenta como el gran “destructor de hogares”, haciendo sufrir a su esposa, quien finalmente le ruega inventar una nueva mentira para mantener el orden de la casa y “proteger” a sus hijos. José Luis y Mauro en ‘Casa de muñecos’ Es cosa de leer en redes sociales la reacción de los televidentes ante este tipo de problemáticas para darse cuenta que los homosexuales aún son percibidos como sujetos oscuros, mentirosos y malos padres, aún cuando esa misma persona da a entender que ha vivido una vida difícil, llena de conflictos internos que no le han permitido asumir como debe ser su sexualidad. El tema es que ni siquiera se ha ahondado en este punto, para darle un poco más de humanidad a su rol, sino que simplemente se le presenta como un hombre maduro que finalmente está intentando ser honesto consigo mismo sin importar lo que pase a su alrededor. La pregunta es ¿Por qué aún las teleseries chilenas no presentan personajes en los que su orientación sexual no sea un tema de conflicto? ¿Por qué no puede existir un hombre o mujer que se enamore perdidamente de otra y que el ‘drama’ sea sólo ese? o ¿Por qué no puede existir un personaje homosexual que escape de lo convencional pero que no por eso caiga en estereotipos añejos y de mal gusto? Ser homosexual en Chile y en 2018 sigue siendo difícil. En la calle siguen golpeando y matando a personas por su orientación sexual y los discursos de odio son pan de cada día entre líderes religiosos, políticos, ‘celebridades’ y otros actores de la sociedad civil. Entonces, entendiendo todo esto, ¿No sería mejor aportar, desde la ficción, con una visión más amable de la homosexualidad, donde no les estemos comunicando a los televidentes que ser gay o ser lesbiana es objeto de culpa, vergüenza y temor? https://www.biobiochile.cl/noticias/opinion/tu-voz/2018/11/17/han-evolucionado-los-personajes-homosexuales-en-las-teleseries-chilenas.shtml
  2. Televidentes critican evidente detalle en escena de "Sres. Papis" La nocturna de Mega, Sres. Papis protagonizada por Jorge Zabaleta, Francisco Melo y Simón Pesutic, ya se encuentra en su recta final y aún quedan historias que deben resolverse. Una de ellas es la muerte de Amparo, la hermana de Coca y mamá de Lucas, hijo de Julián, quien al parecer no habría fallecido como a todos les hicieron creer. Es por eso que Coca decide ir a Concepción en busca de Emilio, un antiguo trabajador de su padre y que habría dejado entrever que Alberto tuvo algún tipo de responsabilidad en el hecho. Ante esta información entregada por su cuñada, el personaje de Simón Pesutic decide acompañarla donde Emilio, para que de una vez por todas confiese qué es lo que sabe. Sin embargo, Alberto se enteró que iban a reunirse con él, por lo cual mandó a que lo atropellaran para que su secreto se mantenga en reserva. Pero hubo un detalle que los televidentes notaron de inmediato. Mientras Coca y Julián esperaban a Emilio en una plaza, varios comentaron que no se trataba de la ciudad señalada, es decir, Concepción. Allí saltaron los penquistas o conocedores de la capital de la región del Bío Bío, quienes se manifestaron en Twitter: A continuación te dejamos algunos de los comentarios de los seguidores de la nocturna de Mega, ante este ‘detalle’, donde además expresaron que los colectivos tampoco correspondían a los que existen en la zona:
  3. Patricio Hernández: "Ojalá algún día podamos venderles telenovelas a los propios turcos" Tras liderar el rating por 25 meses seguidos, Mega planea ahora conquistar el mercado extranjero. Patricio Hernández, el hombre al mando de Mega y quien ha liderado el éxito por 25 meses seguidos del canal, abre su billetera en medio de la entrevista. Está en su oficina, entre medio de cuadros familiares y otros con las producciones estrella de su era en la señal del grupo Bethia. Viene llegando de Los Angeles Screenings, el mercado donde los ejecutivos nacionales viajan todos los años para comprar productos envasados o formatos, y uno de los eventos vitales para moverse en la industria. Aterrizó feliz -o tan feliz como puede demostrar el siempre amable pero inalterable Hernández- y abre su billetera para demostrar que lo que dice es cierto: que Mega, a través de su alianza con Telemundo, fue uno de los protagonistas del evento. Que cuando llegaron al hotel Intercontinental, los recibió una pantalla donde pasaban su teleserie Pobre Gallo (hoy, lo más visto de la TV chilena). Que en el ascensor estaba Pituca sin lucas, en su versión para Norteamérica, Silvana sin lanas, descrita en los medios del evento como uno de los productos más importantes de Telemundo. Hay fotos. Y en su billetera, Hernández aún guarda la llave de su habitación, una tarjeta donde está impreso: “¿Qué harías si te reencontraras con tu ex?”; una promoción de su reality ganador de las noches. Entonces, Hernández comienza a explicar la nueva etapa de Mega, a dos años de la renovación del canal y de su triunfo arrasador: como diría un famoso dibujo animado, Mega quiere dominar el mundo, con un ambicioso plan de exportación de contenidos y producción. “Una de las limitaciones que ha tenido el desarrollo de la TV en Chile, tiene que ver con la escala del mercado. Chile tiene 17 millones de habitantes, y por lo tanto, tiene un retorno publicitario a esa escala”, explica Hernández. “El mercado chileno, desde un punto de vista de los costos, no nos permite financiar producciones de alta calidad. Y por lo tanto, tenemos que evolucionar a un modelo de negocios que incluya la distribución digital e internacional de nuestros contenidos. Pronto vamos a estar estrenando un modelo de Over the top (como Hulu, Netflix), y también empujamos una estrategia fuerte de exportaciones hechas, concebidas y creadas en Chile”. Lo que partió con la venta de Pituca sin lucas, continúa con la de Papa a la deriva a Televisa, y la exportación del formato de su último reality. “Mientras la producción de telenovelas, en otros mercados como Argentina, se ha ido debilitando, el producto chileno producido en Mega es el que ha estado otorgando la cuota de innovación en la telenovela familiar con contenidos de humor, historias universales y exportables”, dice el ejecutivo. ¿Eso es lo que le pide a María Eugenia Rencoret para las teleseries de Mega? Claro, historias universales que incorporen a la familia y todos sus grupos de edad, con el bálsamo del humor. Ese es el concepto de telenovela, la comedia romántica con contenido social, como el empobrecimiento de un rico, un padre solo que tiene que criar a sus hijos o una persona muy estresada que tiene que irse a vivir al campo. Esto es un producto que hoy está produciendo básicamente Chile y básicamente Mega. Eso nos ha dado una visibilidad única. Estamos prontos a cerrar nuevos acuerdos de venta de nuestras telenovelas. Y no solo vamos a exportar telenovelas, sino formatos de entretención. Además, haremos coproducciones internacionales. Abrimos el mercado de Latinoamérica para las turcas, lo que dio una visibilidad al esquema programático de Mega, que ha sido replicado en muchos países. Y nuestra alta audiencia ha puesto el foco internacional en nuestros contenidos. Hoy recibimos en este mercado cuatro invitaciones formales para coproducir telenovelas con distribución internacional de grandes compañías norteamericanas, dos latinas y una europea. ¿La idea es tener una fábrica internacional de teleseries de Mega? ¿Para incluso estrenar antes en el extranjero? Siempre nuestro plan fue convertirnos en la gran fábrica de contenidos del Pacífico sur. Llegando a producir seis telenovelas por año, y con el estreno de Señores Papis, estamos cumpliendo con la meta, a dos años de haber partido el proyecto. Hay muy pocos productores en países de nuestro tamaño que produzcan esa cantidad de ficción al año. Más allá de sus ganancias en 2015, ¿es rentable hoy Mega? Sí, el resultado publicado en las Fecu hace evidente que hoy la gestión de Mega en términos económicos es rentable. Pero hoy día si quieres sobrevivir en un mundo globalizado, segmentado, de consumo de contenidos, la vocación es que nuestro contenido pueda colonizar otros territorios. Nosotros podemos hacerlo, porque el nivel de calidad que hemos logrado hace que se valore el producto chileno. Y si hay que doblar una teleserie, va a ser doblada. Llevarle nosotros las teleseries a los turcos. Claro, uno debería aspirar a que podamos distribuir nuestras telenovelas al mercado americano, al europeo, y que idealmente, guardando las proporciones, ojalá algún día podamos venderles telenovelas a los propios turcos. Este plan le daría sentido a la grúa de actores, que no se detiene para Mega. Da algunas dudas si necesitan tanta estructura. Tenemos un elenco de 40 actores, cuando uno dimensiona la cantidad de producto versus la cantidad de elenco estable que tenemos, es bastante pequeño. Pero se ha traído a los rostros más grandes, por grandes sumas de dinero. Pero es para producir mucho más horas. Nadie produce seis telenovelas al año en Chile, salvo Mega. La contratación de talentos es proporcional a eso. Los talentos contratados están siendo ocupados intensamente. ¿Qué productos compraron en Los Angeles para Mega? Volvimos a comprar tres teleseries turcas. Como lo ha demostrado el mercado internacional, es un producto de alta calidad, que no se agota en sí mismo por ser turco. El tema de la moda de las turcas es un eufemismo, una falsedad, Turquía sigue produciendo TV de muy buena calidad. Está el rating tradicional, y el rating comercial, que es clave en la economía de un canal. ¿Hoy valen más los avisos de Mega? Hoy Mega tiene el rating promedio hogar más alto de la industria, y tiene el promedio de rating comercial más alto, por lo que tiene la venta más alta de la industria. Nosotros estamos en este minuto batiendo récords de participación en la torta publicitaria, acercándonos al 35% de la torta, y eso solo se explica porque tenemos un rating comercial altísimo. ¿Por qué? Porque los estratos altos que históricamente no estaban en la pantalla de Mega, ahora sí lo están. Tras estos 25 meses, ¿ya se olvidó de que la TV es cíclica y se puede volver a bajar? La TV no es cíclica, si tú crees que porque logras un buen resultado de audiencia tienes que repetir el mismo esquema y no innovar, eso te lleva a una disminución de audiencia. En este minuto, estamos por innovar y no dormirnos en los laureles. TVN tuvo un ciclo, durante el retorno a la democracia, de estar 10 o 15 años en el primer lugar y eso te demuestra que la TV no es cíclica. Si no innovas, puedes perder a la audiencia. Lo que hacemos hoy es tratar de no repetir fórmulas.
  4. CRITICA: La flagrante copia a Pituca Sin Lucas de la nueva teleserie de Mega, Pobre Gallo Pobre Gallo, la nueva teleserie de Mega, fue un exitazo en su debut, doblando en rating a la telenovela chilena de Canal 13, 20añero a los 40. Es una comedia con una producción sin peros, el carisma de actores como Alvaro Rudolphy, Paola Volpato o Ingrid Cruz, y una factura impecable. También es una copia de Pituca Sin Lucas, pero con peor banda sonora Ambas tienen el mismo elenco. El mapa de personajes y tramas son movidos por hilos muy similares. Los conflictos amorosos que se dibujaron en el primer capítulo de Pobre Gallo son interpretados por idénticos tríos de actores que en Pituca. Junto con la celebración por el triunfo, en las redes sociales hubo una ola de comentarios haciendo notar lo “iguales” que parece ambas producciones. El trío principal vuelve a ser interpretado por Rudolphy, Volpato e Ingrid Cruz. En Pituca, Volpato personificó a una dueña de casa ABC1 severa pero con encanto. A ella la dejó el marido y emprende un exilio forzado junto a sus hijos a otro barrio, un mundo absolutamente diferente. Allí protagoniza un choque automovilístico nada simpático con el personaje de Alvaro Rudolphy, maduro y carismático galán con quien de inmediato se nota que habrá amor. En Pobre Gallo Rudolphy personifica a un maduro y carismático galán, un jefe de hogar súper ABC1 a quien lo deja la esposa y emprende un exilio forzado junto a sus hijos al campo, un mundo absolutamente diferente. Allí protagoniza, en plena vereda, un choque nada simpático con el personaje de Paola Volpato, una Carabinera y dueña de casa severa pero con encanto. De inmediato se nota que habrá amor. En Pituca la tercera del trío fue Ingrid Cruz, “La Reineta”, la mujer más llamativa de la historia, sexy, súper arreglada, muy popular, un papel hecho para lucirse, que tiene un romance con Rudolphy, a quien pierde y busca recuperarlo. En Pobre Gallo Ingrid Cruz es la alcaldesa, la mujer más llamativa de la historia, sexy, súper arreglada, muy popular, un papel hecho para lucirse, que tuvo un romance con Rudolphy cuando escolar y busca recuperarlo. Es una versión más arribista de La Reineta. El trío pasional secundario de Pituca y Pobre Gallo es interpretado por los mismos actores: Montserrat Ballarín, Francisco “Chapu” Puelles e Ignacio Garmendia. En ambas Ballarín personifica a una estudiante “cuica” de fuerte personalidad atraída por dos hombres: el que le da pasión y el que le brinda tranquilidad. En ambas “Chapu” es un galán esforzado y apasionado, en la anterior vendedor de una pescadería y en la de ahora capataz mapuche de un fundo. En ambas Garmendia es el tercero del trío, en Pituca un joven muy correcto y hoy también, al parecer. En ambas historias el talentoso Augusto Schuster busca el amor de Mariana Di Girólamo. En Pobre Gallo se vislumbra una atracción tan contenida como en Pituca. Fernando Godoy interpretó una dupla con harto humor con Otilio Castro en Pituca y ahora hace dupla humorística con Andrés Velaco. La popular abuelita “Lita” de la teleserie anterior ahora es la abuelita mapuche Rayén, siempre junto a Fernando Farías, como antes. Buscar similitudes puede volverse un eficaz pasatiempo, pero la fórmula funciona igual de bien en ambas producciones. Anoche, en su primer episodio, y según las cifras online, Pobre Gallo promedió 29,5 puntos de rating, con peaks de 32, entre las 22.24 y las 23.34 horas. Luego se ubicaron Canal 13 con la también chilena 20añero a los 40, con 13,1; TVN con 7,9 y CHV con 7,6. Por eso el “homenaje” valió la pena para Mega.
×