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  1. Esta es mi historia: Mi otro cáncer Este testimonio, de la profesora Francisca Duarte (44), es parte de la sección Esta es mi Historia, que reúne relatos de chilenos comunes y corrientes que vale la pena leer. Paula.cl La primera vez que me embargaron fue el último sábado de noviembre del año pasado, dos días antes de que mi hija, Camila (18), diera la PSU. Ese día tocó mi puerta un relator, acompañado de dos hombres más, con cara de culpa. Habíamos alcanzado a guardar en cajas de cartón nuestros libros, discos y álbumes de fotos, que dejamos en la bodega de mi mamá, y un par de muebles que mi vecina accedió a esconder en su living. Durante tres horas, y mientras mi mamá lloraba, yo veía inmóvil cómo se llevaban toda mi casa. Comedor, refrigerador, lavadora, microondas, tostadora. Un juego de ollas, platos, cubiertos. Cremas, champú, un saco de dormir. Un mes después me embargaron de nuevo, pero esa vez no me dolió tanto. Tengo un melanoma grado 4, debo casi 50 millones a una clínica del sector oriente de Santiago y me van a embargar durante los próximos tres años si no logro congelar la deuda. PUBLICIDAD inRead invented by Teads * Mi familia la componen mi mamá, Cecilia (72), y mi hija, con quien vivo en un departamento de 40 metros cuadrados en Vitacura, que es de mi mamá. Crecí en una familia de clase media alta. Mi mamá es hija de militar y mi papá fue sicólogo, y comunista, razón por la cual nos tocó vivir el exilio en Dinamarca, hasta mis 12 años. Por los contactos de mi mamá, cuando retorné a Chile estudié en uno de los colegios particulares más caros y pitucos de Arica. Más tarde nos vinimos a Santiago, me gradué de cuarto medio en el Saint Georges, y me titulé de profesora en Pedagogía Básica, con mención en Filosofía para Niños, en la Universidad Católica. Desde entonces he trabajado en colegios como el Saint Georges, The Grange School, San Nicolás de Mira, Manquehue, Bradford y Dunalastair, y en colegios rurales en varias regiones del país, y no hubo un solo año en el que no estudiara algo: magíster en Administración educacional, magíster en Religiones Comparadas, Lingüística Inglesa, Dramaturgia. Hasta que me pillaron el cáncer. La primera alerta fue en marzo de 2014, luego de un PAP de rutina en el que mis hormonas salieron disparadas. Mi carótida estaba llena de nódulos, que me sacaron en la Fundación Arturo López Pérez (Falp) junto con la mitad de mi tiroides. Luego vino el fonoaudiólogo, la radioterapia y quimioterapia oral, los vómitos y la caída de mi pelo. Cuatro meses después estaba llena de nódulos de nuevo. Se seguían produciendo y nadie entendía por qué. El geriatra cubano de mi mamá nos recomendó probar otra alternativa: viajar a Cuba a atenderme en la clínica Cira García. * ¿Cómo estás durmiendo?, ¿cómo estás comiendo?, ¿qué es lo que está pasando en tu alma, en tu corazón?, fueron las primeras preguntas que me hizo la oncóloga cubana, quien me atendió al día siguiente de solicitar una hora, sin exigirme rellenar ni un papel o un cheque adelantado. Ese día me indicó iniciar un tratamiento diario con factor de transferencia (derivado de leucocitos de donadores inmunes a receptores no inmunes, a través de células madre humanas y de carnero) y dormir, sin excusas, de 8 a 10 horas al día. También me enseñó a pincharme sola y me sugirió optar por una dieta alcalina de por vida. Dejé el azúcar, la sal, las harinas blancas, las carnes rojas y los colorantes. Salí de las pegas que no me gustaban y corté relación con amigos y parejas que no me aportaban. 14 días después aterricé en Chile con dos ciclos de 30 dosis cada uno. Comencé a pincharme cada tres días, a nivel medular: desde el coxis, tres dedos hacia arriba y uno hacia el lado. Luego de tres meses me realicé una ecografía completa en la Falp. De los 5 nódulos que tenía, no quedaba ninguno. Durante 2015 y 2016 visité un par de veces un doctor, para realizarme exámenes de control. Era una mujer completamente sana. * La segunda alerta fue en marzo de 2017. Un lunar carnoso en el cachete izquierdo de la cola que sangraba con el roce del calzón, y que la dermatóloga que me atendió recomendó sacar y biopsiar, junto a tres lunares más: uno en la nuca, uno en la pechuga y otro en el pie. Meses antes había contratado un seguro de salud en una clínica del sector oriente de Santiago. Eso me alivió. Como mucha gente, para ese entonces debía más de 20 millones de pesos en puros créditos, que destiné a salud, juicios de tuición y pensión alimenticia con mi ex marido, y viajes. Siempre acumulaba más y más deudas. Siempre llegaba en contra a fin de mes. Siempre era financiada o apañada por alguien. 20 días después del examen, un viernes, mientras hacía clases de inglés a un primero medio en el colegio Dunalastair, recibí un mensaje de mi dermatóloga por Whatsapp: Hola Francisca, necesito que te vengas ahora a mi consulta. Los exámenes salieron malos. Pensé: Ok, salieron malos, ¡qué lata!, al menos los sacamos a tiempo. Llamé a mi mamá para que me acompañara y nos juntamos allá. Tienes un melanoma grado 4. Eso quiere decir que lo que sacamos es la punta del iceberg, y que debemos sacar hasta la cuarta capa de la piel. Hay que hacer una ampliación y realizar un estudio para ver cuántos ganglios están comprometidos, me soltó la dermatóloga. Quedé atónita. ¿Me estái hueveando? Yo no tomo sol en el poto. ¿Qué estoy haciendo mal que me estoy auto castigando así?, pensé. Quedamos en shock. Me enojé mucho. Sentí impotencia. Pensé en la Cami. Las posibilidades de la metástasis eran demasiado reales y tenía pavor de dejarla. Esto es grave. Necesitamos operar el lunes, como máximo, agregó el oncólogo, quien se sumó más tarde, ese mismo día. Cuando salí les escribí a mis amigos, un grupo de siete compañeros del colegio que ese mismo sábado estaban en el living de mi casa planeando cómo ayudarme de ahora en adelante. A mi hija le conté esa tarde. Gordita, me sacaron un lunar y salió malo. Tengo un cáncer, me tengo que operar. Te vas a quedar esos días con tu papá. Ella se enojó mucho. ¿Por qué todo de nuevo?, ¿por qué todo nos cuesta tanto?, me dijo. A mi mamá le dijeron que tenía tres meses de vida. * El lunes a mediodía entré a pabellón. La operación implicó sacar músculo, 26 ganglios y una cicatriz de 10 centímetros que hasta el día de hoy no cierra bien. Me quedé en la clínica hasta el jueves y días después recibí un llamado de mi doctor. Lo que sacamos no es suficiente. El ganglio centinela está comprometido y si no hacemos una disección ganglionar el cáncer podría agarrar la pierna. ¡Cresta! También me realizaron un PET, un examen similar a una resonancia, pero más larga y específica, que observa tu cuerpo por capas. Tenía, además, un tumor en el pulmón, 93% de probabilidades de reincidencia del melanoma en los primeros tres años y los doctores me habían sentenciado a que nunca más podría hacer ningún tipo de ejercicio, estar muchas horas de pie o caminar a pies descalzos. Siete días después estaba en pabellón de nuevo. Ya no tenía susto, tenía rabia. Esta vez me operaron por delante y todo lo que estaba agarrado al tumor, desde la cola hasta la ingle, salió. Y a cambio tenía un hoyo entre mi ingle y mi pierna que no me permitía recostarme de guata ni de lado del dolor. Cuando desperté, sentí unas corrientes en mi pierna izquierda, constantes, como si me estuvieran electrocutando. Tengo poca conciencia de los 18 días hospitalizada que vinieron después. Me acuerdo de estar volada todo el día, sintiendo mucho dolor. Durante esos días la Cami durmió y se duchó en la clínica. Se iba de la clínica al colegio, del colegio al preuniversitario y del preuniversitario a la clínica. Nunca más se fue a dormir con su papá o con sus amigas, y dejó de salir los fines de semana. Mi grupo de amigos del colegio, mi legión de ángeles, se organizó en turnos de cuatro horas, durante el día y la noche, para cuidarme y contener a mi mamá y a mi hija. El día que me dieron de alta no podía mover los pies ni levantarme. Tenía una neuropatía. Y, a diferencia de cómo entré a la clínica, ese día salí en silla de ruedas. Cuando volví a la Falp, los doctores me aseguraron que a ellos nunca les había ocurrido y que se trataba de una mala praxis. Dos meses después llegó la primera cuenta de la clínica. Debía 26 millones y el seguro no me cubriría ni un peso, justificando que había una preexistencia que yo no había declarado. Faltan a la verdad y a la ética. La segunda cuenta sobrepasaba los 30 millones. Se nos vino el mundo encima. ¿De dónde voy a sacar esa plata?, pensé. Quise volver a Cuba. * Mis amigos organizaron una Panchatón. Un evento musical en el local del marido de una compañera, que incluía música en vivo de tres bandas y una rifa, con premios recolectados o financiados por la OGA (Old Georgians Association, organización de ex alumnos del colegio Saint Georges). Ese día llegaron más de 100 personas y yo canté, en silla de ruedas, junto a mi grupo folklórico. En total, se reunieron casi 5 millones de pesos, que costearon mi pasaje y el de mi mamá, y los medicamentos. Los apoderados del curso de la Cami le regalaron el pasaje a ella. Para las vacaciones de invierno llegué a Cuba en silla de ruedas. Me recibió un equipo conformado por una oncóloga, un neurólogo, una enfermera, un fisiatra, un sicólogo. Y un coach, cuya única función es animarte cada vez que quieres tirar la toalla. El día comenzaba a las 7 de la mañana. Nos tomábamos un taxi a la clínica y me recibía María de los Ángeles, una cubana que llevó mi silla los 21 días que estuve ahí. Durante la mañana me administraban mi tratamiento, el mismo factor de transferencia de la vez anterior, pero el triple de fuerte, seguido de una hora de ejercicios inmediata y obligatoria, para que el medicamento circulara, y 5 gotitas diarias de veneno de alacrán azul. Durante la tarde, pasábamos cuatro horas en el mar haciendo ejercicios para mi pierna. Mete la pierna, saca la pierna, sube la roca, baja la roca. Y mientras acá me mandaban a hacer reposo, en Cuba me devolvían al hostal si es que llegaba desarreglada. Hasta que tú no estés bien vestida, con tus ojos y boca pintada, yo no te atiendo, compañera. Tú te quieres, que yo no puedo quererte por ti. ¿Para qué tú te quieres volver a la cama, si las camas son para dormir? Durante el día haces el tratamiento y de noche te vas de rumba, te tomas un roncito y si tú logras hacer el amor con alguien, tanto mejor. ¿Tú sabes cuáles son los beneficios de un buen orgasmo? Son 46. Te limpia arterias, hígado y estómago, engruesa las arterias debilitadas, limpia el recto. Tú no te vas a morir. Esto va a ser estricto, pero vamos a reeducar las células de tu cuerpo y tú te vas a recuperar, me dijo la oncóloga. Paralelamente, le realizaron exámenes a la Cami. Este cáncer es heredable, me dijeron los doctores. Lloré al instante. Compañera, no llores, la vacuna ya está hecha. La vacunamos ahora y ella no lo va a tener nunca en su vida, agregó. A mi hija le quedan tres dosis. Está limpia. Mi tratamiento y el de la Cami costaron, en total, un poco más de 2 millones de pesos. Y de Cuba me traje tres ciclos de inmunoterapia. En Chile, cada ciclo me salía 40 millones, no reembolsables. En Cuba, los tres ciclos me costaron un millón. Casi todo lo financié con lo que se había recaudado en la Panchatón. Luego de 21 días en Cuba, volví a Chile caminando con muletas. * Los siguientes dos meses continué con mi tratamiento diario, siempre en contacto con el equipo de Cuba, quienes me atienden a través de llamadas por videoconferencia. Reemplacé las 4 horas de fisiatría diarias en el mar por una hora al día con una kinesióloga. Y, como no tengo sistema linfático en la pierna, necesito realizarme una hora de masajes de drenaje al día. Volví a trabajar al colegio, pero duré una semana. La pierna no me dio para estar 10 horas al día parada. Tengo una pega que no puedo ejercer y, por ley de inclusión, no me pueden echar. Pero eres un cacho. Deberías tomarte más licencia. Por los niños, por los papás, me dijeron. En el fondo, es por ellos. Al medirme en discapacidad, había retrocedido un 48% de lo que había progresado. El ánimo se me fue a la cresta y mi siquiatra me recetó antidepresivos. Empezó la sicosis. Esto hay que pagarlo, vamos vendiendo la casa entera. * He sacado el cálculo mensual. 5 mil en Eutirox (tiroides), 50 mil en Prosac (antidepresivo), 30 mil en Gabapentina y 30 mil en Tramadol (analgésico), 15 mil en Carbamazepina (para la neuropatía), 50 mil en parches de silicona para las cicatrices y 171 dólares en veneno de alacrán. A eso se suman 15 mil pesos por sesión en kinesiólogo y 10 mil pesos por sesión en masajes linfáticos, que debo realizarme de lunes a viernes, además de 80 mil pesos en siquiatra. Sobrevivir bien me cuesta 750 mil pesos, sin incluir ningún tratamiento para el cáncer y ninguna consulta con oncólogos ni neurólogos. El primer castigo es la falta de sanidad. El segundo, el cáncer sistemático. Después de hacer prórrogas tras prórrogas de pagarés y apelar siete veces al seguro, la clínica -en la cual nunca más volví a atenderme- me ha propuesto pagar 30 millones de pesos como deuda final, a cambio de cancelar mi seguro, el que he seguido pagando sagradamente cada mes sin poder obtener ningún beneficio de él. Ni un examen de sangre. Perder el seguro implica un gasto de un millón y medio de pesos, cada tres meses, que es lo que cuesta el PET. Yo no tengo cómo financiar 6 millones anuales durante los próximos tres años. Llevo siete meses con licencia y sin sueldo, porque el Compin (Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez) considera que faltan antecedentes para un reposo justificado. Cada mes recibo entre 88 y 122 lucas, salvo por el último, en el que por primera vez recibí mi sueldo completo, de 700 mil pesos. Mientras tanto, le he puesto energías a mi Pyme, en la que vendo aceites de oliva y sales con especias, que me da un ingreso mensual de 150 mil pesos en promedio. He intentado participar de ferias gastronómicas, como lo hacía antes del cáncer, pero el dolor de la pierna es insoportable. La deuda sigue creciendo. Y mis amigos, mi legión de ángeles, me sigue financiando a través de una cadena de favores que me hace sentir culpable por ser tan afortunada. Vivo de la caridad de mis amigos y de la OGA, que se están moviendo todo el día, y de mis alumnos y apoderados, y eso me avergüenza, aun cuando dicen que uno cosecha lo que siembra. Mis amigos me pagan el PET. La OGA me proporciona una canasta familiar mensual y un abogado, ex alumno del colegio. Ex apoderados me han obsequiado cheques de hasta 800 mil pesos, porque tú lo vas a necesitar más que yo, y otros han pagado una mensualidad del colegio de mi hija. No tengo idea de lo que va a pasar en marzo. He solicitado al colegio evaluar la posibilidad de reasignar mis funciones, no soy capaz de estar parada tantas horas. Puedo adecuarme, hacer lo que me pidan. Me han amonestado por subir fotos en las que salgo bonita, bien, a Facebook. Por dejar que mis amigas se metan a la ducha conmigo, me maquillen y me saquen a un bar. Capaz que lo está inventando, porque no me veo lo suficientemente enferma. Ese es el tercer castigo, el cáncer social, y eso me hace autoboicotearme todo el tiempo. Si eres rico, tu familia paga por ti. Pero si eres clase media, te vuelves invisible. No tienes beneficios del Estado y todo confabula en contra: seguros, isapres, clínicas, seguridad social. Eres un estorbo. La gente te borra de la lista. Se agota de ti, porque no estamos formados en una sociedad de empatía y solidaridad. Tú cáncer molesta e incomoda a tus amigos, a tu familia y a tu pega. Te vuelves invisible. * En el PET que me realicé en octubre de 2017 salí limpia en cuello, pierna y pulmón. Pero en el que me realicé en febrero, volvieron a aparecer tumores en mi pierna izquierda, y ahora también en la derecha. Vives con miedo a que vuelva, pero de esto no me voy a morir. Estoy determinada a conseguir la sanidad. Pero de momento quisiera justicia y reinserción. Justicia para no depender de mendigar a otra gente. Quisiera un remezón en el sistema, que las isapres dejaran de ser una mafia y que los seguros fueran un poco más humanitarios. Reinserción para no quedarme encerrada en mi casa, para salir del encierro y volver a trabajar y vivir. Para volver a caminar sin muletas, para reinventarme. Para recuperar mi independencia, para sanar el cansancio mental y espiritual, para que mi mamá viva en paz, para que mi hija estudie tranquila.
  2. Profesora por un día: Lady Gaga sorprendió a estudiantes al llegar a su salón de clases Se presentó como la “maestra suplente” en un colegio en Hollywood, como parte de una campaña para promover la educación pública en Estados Unidos La ‘madre monstruo’, como es conocida, habló con los estudiantes de la escuela Walter Reed Middle sobre su futuro y sus sueños. Durante su visita, se grabó un comercial que será utilizado para promocionar la campaña social. La cantante afirmó que se trata de una alianza con dos fundaciones que buscan recaudar dos millones de dólares para garantizar el acceso a la educación. "Quiero que los chicos se amen a sí mismos sin ningún miedo (…) tienen que descubrir sus pasiones y liberar todo su potencial", afirmó Gaga durante el rodaje. A través de su fundación Born This Way, Lady Gaga trabaja para combatir el abuso sexual y el bullying. https://noticias.caracoltv.com/entretenimiento/profesora-por-un-dia-lady-gaga-sorprendio-estudiantes-al-llegar-su-salon-de-clases Qué amor
  3. 09/07/2016 Sentencia en asesinato de Marta Ugarte: Cómplices activos siguen impunes A días de cumplirse los 40 años del secuestro, tortura, asesinato e intento de hacer desaparecer a la profesora, el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Miguel Vázquez Plaza dictó fallo de primera instancia. En ella condena a 28 criminales. El 12 de septiembre de 1976, en la playa La Ballena, de la localidad de Los Molles, fue hallado por Marcel Dupré David, un vecino del sector, el cuerpo de una mujer horrorosamente mutilada y con evidentes señas de participación de terceros en su muerte. La noticia no pasaba de ser una de tantas que las páginas rojas suelen consignar. Sin embargo a partir de su descubrimiento, una parte de la historia comenzaría a reescribirse. Se trataba del cuerpo sin vida de Marta Lidia Ugarte Román, una profesora y dirigente del Partido Comunista que estaba desaparecida desde el 6 de agosto de ese mismo año. Los restos solo estaban cubiertos por "un trozo de tela y uno de alambre amarrado a su cuello, el que estaba cercenado y con signos claros de haber recibido apremios físicos, además, presentaba signos de pinchaduras en sus brazos", señala la sentencia. La puesta en escena La verdad oficial no podía ser esa, los detenidos desaparecidos para el régimen no existían, solo eran presunciones, invenciones de los activistas de derechos humanos, de los contrarios a Pinochet, del marxismo internacional y los tontos útiles. Menos podía aparecer la DINA tras los hechos y menos aún Manuel Contreras, su jefe y mano derecha del dictador. Había que actuar rápido y para ello asumieron que ya se les había escapado el manejo del cuerpo, trasladado primero al hospital de la Ligua y luego al Servicio Médico Legal de Santiago, para las autopsias correspondientes. El primer informe de fecha 14 de septiembre de 1976, "concluyó una muerte violenta en circunstancia de tipo homicida, donde la causa directa de muerte, fue politraumatismo y luxofractura de columna". La segunda necropsia del 9 de septiembre de 1976, sería más detallada: "la causa de muerte fue por un traumatismo tóracoabdómino-pelviano, cuya ampliación de 22 febrero de 2010, determinó que el evento final, que la llevó a la muerte fue la asfixia por el estrangulamiento con alambre". Asumido que no se podría ocultar el hallazgo del cadáver, la experiencia les había demostrado que sí se podía deformar la verdad entregada al público a través de los medios de prensa que les eran adictos. Para ello se redactó desde la DINA una especie de comunicado para que fuera dado a conocer como noticia propia por "Periodistas que se prestaron para eso, pasando por alto todo Código de Ética", avalando montajes groseros, puestas en escena indignas, que buscaban ocultar los horrorosos crímenes, como señaló la presidenta del colegio de la orden Javiera Olivares. ¿Y los "cómplices activos"? No aparecen en la sentencia judicial, sin embargo muchos de sus nombres son conocidos, sea porque fueron sancionados por el Colegio de Periodistas, porque firmaron las notas que daban cuenta de hechos falsos destinados a ocultar el verdadero crimen así como a sus autores materiales o porque sus roles los delataron al firmar resoluciones o comunicados que negaron el vil asesinato. Funcionarios civiles de la dictadura firmaron declaraciones en las cuales negaban que Marta Ugarte se encontrara detenida. Sabían que ello no era cierto, es más, sabían o debían saber de su asesinato y posterior lanzamiento al océano, pues desde las altas esferas del gobierno se autorizó el uso de helicópteros del Ejército, de pilotos y técnicos que recibieron el cuerpo y luego lo arrojaron en altamar. También se autorizó el uso de Peldehue, un recinto militar no clandestino. "Las autoridades políticas de la época, perteneciente al Ministerio del Interior (...) negaron oficialmente la detención de Marta Ugarte Román y conocer su paradero", indica la sentencia. También civiles envestidos de jueces supremos desde tribunales avalaron con su negativa a investigar el asesinato. Sus nombres tampoco se registran en la sentencia que condena a los 28 asesinos directos. Nada se dice tampoco de los periodistas que dieron cuenta del descubrimiento del cuerpo "de una bella joven" a la que se dieron el morbo de describir como "de unos 23 años" que había sido "asesinada en un crimen pasional", a sabiendas o debiendo saber que ello era falso, pues incluso tuvieron la osadía de "posar" junto al cadáver. El montaje Las torturas que eran evidentes en el cuerpo de Marta como su asesinato por parte de la DINA, fue ocultado por la prensa chilena, a través de un montaje periodístico. Parte de ellos fueron los periódicos El Mercurio, La Segunda, Las Últimas Noticias y La Tercera, principalmente. La periodista de "El Mercurio", Beatriz Undurraga firma una nota que rayó en una grosera burla, que tituló: "Crimen en la playa de los Molles. Asesinada hermosa joven de 23 años, presumiblemente estrangulada y abandonada en la playa". Beatriz Undurraga vio el cadáver y aparentó una realidad falsa, buscando engañar al público. La noticia fue burdamente tergiversada, pues Marta tenía 43 años y su cuerpo, tan martirizado, no aparecía de ninguna manera joven ni bello. Imposibilitada de ocultar su deleznable acción, Undurraga intentó justificarse, señalando que "pensó que era más joven por la extrema delgadez de la occisa". Otro periodista, Pablo Honorato, dio a conocer la noticia en el mismo sentido falso en "Las Últimas Noticias". Ambos intentaron hacer creer que se trataba de la acción de algunos delincuentes o de una pareja despechada, tratando de ocultar la verdad evidente que tuvieron frente a sus ojos. La campaña de tergiversación noticiosa resultó definitivamente inútil, ya varias personas habían reconocido a Marta Ugarte en las fotografías del cadáver aparecidas en la prensa. También sus hermanas. El Colegio de Periodistas sancionó a Beatriz Undurraga, luego de escuchar sus descargos. En una entrevista en un medio de televisión, declaró más tarde que "lo que más le había dolido, era la sanción del Colegio de Periodistas". Patricio Martínez, vicepresidente del colegio de la orden, señala a Cambio21 que la "sanción se les aplicó (a los periodistas) entre otras cosas, por no haber cumplido con la premisa básica de los colegiados, cual es defender los Derechos Humanos". La verdad oficial La sentencia consigna que "Las Ultimas Noticias", de 14 de septiembre de 1976, señaló sobre el hecho: "hubo un crimen de estrangulamiento con un alambre a una joven desconocida de la zona, cuyo cuerpo fue encontrado desnudo en una playa solitaria, con señas de brutal violencia, con un alambre y un pañuelo, siendo Pablo Honorato el autor de la nota. (...) La teoría barajada, dice relación con la presencia de un peligroso maniático sexual. Con fecha 15 de septiembre de 1976, el mismo periódico establece que a Santiago envían sus huellas, que autores podrían ser drogadictos, que el cadáver fue arrojado en la playa "La Ballena", que la muchacha presentaba signos de haber ingerido estimulantes con pinchazos en sus brazos, que podrían corresponder a agujas utilizadas por drogadictos para inyectarse, donde el ensañamiento quedó demostrado, con la herida corto punzante en el brazo derecho, asfixiándola con un pañuelo blanco y estrangulándola con un alambre el cual apretaron alrededor de su cuello". Las Últimas Noticias siguió deformando la verdad: "Titulares de publicación de 16 de septiembre de 1976 establecen que el informe de los médicos legistas, contempla que los asesinos simularon un estrangulamiento colocándole un pañuelo y un alambre alrededor del cuello, puesto que las causas de fallecimiento son consecuencia de contusiones internas múltiples y un traumatismo torácico provocado por golpes violentos. El mismo diario, con fecha 17 de septiembre de 1976, consigna que trasladan al Instituto Médico Legal de Santiago su cadáver para una segunda autopsia, que el estrangulamiento quedó descartado y que la joven no había sido violada, por el contrario, se trataba de una virgen". "El 18 de septiembre de 1976, el mismo periódico documenta que preparan el cadáver para una segunda necropsia, sin descartar una caída de altura provocada por terceros; es decir, que la mujer hubiera sido lanzada desde un edificio o desde un acantilado y que se hubiera falseado el sitio del suceso. El 19 de septiembre de 1976, el diario señala que la causa de fallecimiento sería el estrangulamiento y ahogo por inmersión en el agua, presumiendo que fue asesinada lejos del lugar y que junto al alambre habría sido atada una pesada piedra que al soltarse permitió que el cadáver saliera a flote". Por su parte el diario "La Segunda", también perteneciente a la cadena El Mercurio, "publica que asesinaron a mujer por estrangulamiento, cuyo cadáver semidesnudo se encontró en la playa "La Ballena". El 14 de septiembre de 1976 los titulares del mismo periódico indican que nadie reclama el cadáver y que la mujer tiene quebraduras en ambas muñecas y en las dos piernas, además de signos evidentes de golpes en la región de la pelvis, antecedentes que indican que después de ser estrangulada fue arrojada desde una altura determinada y, posteriormente arrastrada hasta el lugar donde finalmente se produjo su hallazgo. Con fecha 15 de septiembre de 1976, los encabezamientos enfatizan que a la joven la mataron a golpes, que no fue estrangulada, dado que su muerte se debió a traumatismos múltiples en distintas partes del cuerpo, puesto que el alambre que se encontró alrededor de su cuello fue colocado después que murió". Continúa el fallo: "Otra página del mismo boletín, indica que practican otra autopsia al cadáver y que lo que más ha llamado la atención de los detectives, es que el alambre amarrado al cuello es importado y, que el Informe realizado por el hospital de La Ligua, indica que el alambre fue utilizado para arrastrarla y no para estrangularla. El viernes 17 de septiembre de 1976 los titulares indican que existen nuevos detenidos y que fuentes policiales deseaban comprobar si el cadáver estuvo o no sumergido bajo el agua, dado que en caso afirmativo, el alambre amarraba en un principio un peso, el cual se desprendió arrojando las aguas el cuerpo a la arena". De la otra cadena también se aportó en el montaje: La Tercera realizó "diversas publicaciones desde el 14 al 20 de septiembre de 1976. Sostiene que con alambre de púas estrangularon en la playa a una mujer, que la Policía especializada estima que se trataría de una venganza pasional, que tres serían los asesinos del brutal homicidio, que harán segunda autopsia en el Instituto Médico Legal, que el alambre es utilizado en embalajes provenientes del extranjero y que existe la posibilidad de que la mujer haya sido ultimada en un lugar muy distante de la costa siendo su cadáver trasladado hasta la playa "La Ballena". La verdad se impone Marta Ugarte fue secuestrada el 9 de agosto de 1976 por "agentes de la DINA, pertenecientes a la Brigada Purén (...) en la consulta del Dr. Insunza, oficina que estaba siendo vigilada; fue trasladada al centro de detención clandestino conocido como Villa Grimaldi, donde se le mantuvo privada de libertad, interrogada y sometida a apremios físicos", consigna la sentencia. "El 9 de septiembre de 1976, Marta Ugarte Román fue trasladada desde Villa Grimaldi a Peldehue, por agentes de la DINA, lugar donde se le dio muerte, siendo cubierto su cuerpo con un saco y amarrada con alambre en su cuello, luego fue subida a un helicóptero Puma del Comando de Aviación del Ejército, cuya tripulación estaba constituida por un piloto, copiloto, un mecánico tripulante y un agente operativo de la DINA, aeronave que se elevó con destino a la costa, adentrándose en el mar, para enseguida desde la altura, lanzar su cuerpo en alta mar", relata el fallo. Las declaraciones de uno de los asesinos, Emilio Hernán Troncoso Vivallos, integrante de la agrupación "Purén", a cargo del Oficial Germán Barriga, señala textualmente: "(...) Marta Ugarte Román, fue trasladada junto a 7 u 8 detenidos vivos, en una caravana desde Villa Grimaldi a un sector eriazo de Peldehue, donde fue inyectada a pretexto de ser vacunada, sustancia que no la mató inmediatamente, por lo que tuvieron que abrir el saco entre "todos" y ahorcarla con un alambre, amarrarla e introducirla a la fuerza a un saco que fue subido a un helicóptero, para posteriormente ser lanzado desde las alturas al alta mar (...) la inyección que le puso (Osvaldo) Pinchetti, no le hizo mucho efecto, porque cuando la estaban echando al saco seguía viva o semi inconsciente y como estaban apurados, entre todos abrieron el saco y la ahorcaron con un alambre". Los horrores que se intentó ocultar El vil asesinato sirvió para dejar en evidencia los procedimientos perversos aplicados por la dictadura de Pinochet con otros más de 1.000 compatriotas que aún se encuentran en el fondo del océano, a la espera de verdad y justicia, la misma que Marta acaba de alcanzar en parte. También dejó en claro que los montajes usaron a empresas las periodísticas del duopolio, las que se prestaron para la mascarada, lo mismo que los "comunicadores sociales" que divulgaron notas falsas sobre la muerte. Nada dijeron acerca de que "la bella joven" presentaba "luxo fractura de columna, traumatismo tóraco abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera, y una fractura doble en el antebrazo derecho", todas heridas causadas a Marta Ugarte en vida. Tampoco señalaron que resultaban evidentes las marcas de su padecimiento. Fuente: http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20160708/pags/20160708224748.html
  4. 12 Julio 2016 La profesora que derrotó a los pacos de la Legua El 27 de noviembre del año 2015, un grupo de carabineros ingresó a la fuerza en la casa de Katherine Venegas, conocida profesora de la población Legua Emergencia. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de las denuncias por abuso policial en la población, en enero de este año la Corte Suprema le dio la razón. Con el apoyo del Comité de Defensa y Promoción de los DD.HH. de La Legua, y la asesoría jurídica de docentes de la UDP, el caso se transformó en el primero en que un tribunal chileno califica de ilegal un procedimiento policial llevado a cabo en La Legua. Este año, sin ir más lejos, se cumplen 15 años del cuestionado Plan de Intervención. Katherine Venegas (29) se encontraba junto a sus colegas profesores en un bar en Gran Avenida, cuando su teléfono comenzó a sonar insistentemente. Se trataba de una amiga, quien hacía una semana le había pedido ayuda por una hija en riesgo de repetir el año. “Cuando salga le hablo”, pensó. Pero las llamadas continuaron. Kathy salió del local y un mensaje de texto ingresó a su celular. “Están allanando tu casa”. Kathy tomó un taxi que en minutos la dejó en Santa Rosa con Jorge Cunning, una de las entradas de La Legua. “Hasta aquí nomás llego, para allá no me meto”, le dijo el chofer, por lo que Venegas tuvo que correr las tres cuadras que la separaban de su casa, ubicada en el pasaje Sánchez Pinzón. En el camino, pasó por varios de los vehículos blindados que Carabineros mantiene instalados 24/7 en la población, en el marco del “Plan de Intervención de La Legua” que en octubre cumplirá 15 años de actividad en la población. En la esquina, frente a la sede del club Juventud Norambuena (donde brillaron los futbolistas Luis Núñez y Francisco Huaiquipán), observó a varios de sus vecinos agrupados fuera de su casa. En la mitad del pasaje se encontró con su mamá. “Kathy, están adentro con tu papá y la guagua”. En ese entonces, el hijo de Kathy tenía menos de un año. La puerta de su casa estaba cerrada, al igual que las ventanas y cortinas. Desde dentro, nadie respondía a sus llamados. En la desesperación, y alentada por el grito de sus vecinos, comenzó a patear su puerta. Otros hombres comenzaron a imitarla, hasta que lograron ingresar. Dentro de su casa, todo era caos y desorden. Plan de intervención Sobre los orígenes del Plan de Intervención, muchos legüinos coinciden en que uno de los mayores hitos lo marcó la “Tía Nena”, la autoproclamada “Reina de la Pasta Base”, que en septiembre de 2001 jurara públicamente “venganza” tras el asesinato de uno de sus sobrinos. En ese entonces, el subsecretario del Interior, Jorge Correa, calificó los hechos como de “suma gravedad para la seguridad pública”. El gobierno decidió tomar cartas en el asunto. Pocas semanas después se anunció la creación del Plan de Intervención, “que en términos concretos se tradujo en una ocupación policial a través de carros blindados, furgones, policías con rifles y subametralladoras y chalecos anti balas”, sostiene Pascual Cortés, abogado de la Universidad de Chile y uno de los miembros del Comité de Defensa y Promoción de Derechos Humanos de La Legua, organización creada el año 2010. Al poco tiempo, comenzaron los primeros roces entre policías y pobladores. Controles de identidad periódicos, detenciones arbitrarias y violencia policial explícita, que incluían desde desnudamientos en la vía pública hasta golpizas, maltrato verbal y físico, y allanamientos sin órdenes judiciales. Todos estos casos fueron recopilados por Paulo Álvarez, historiador y poblador de La Legua. El 2009, a ocho años del inicio de la ocupación, el mismo Álvarez solicitó a través de la Ley de Transparencia los detalles de este plan. La idea era conocer qué estipulaba, cuáles eran sus objetivos, métodos y cuáles eran los presupuestos asignados para ellos. La respuesta que obtuvo fue insólita. Tras varios requerimientos, el ministerio del Interior declaró que el “Plan de Intervención” era un nombre de fantasía, que solamente designaba un conjunto de políticas estatales que se llevaban a cabo en la población La Legua. No satisfechos, en 2013 el Comité presentó otro requerimiento para ahondar en sus objetivos. La respuesta, nuevamente, fue muy pobre. Luego de otro recurso presentado ante la Corte de Apelaciones de San Miguel, Carabineros de Chile aseguró que ellos no hacían nada distinto a lo que actualmente hacen en todo el país. Según Pascual Cortés, el “plan” ha cambiado de nombre al menos cinco veces, siendo el último de ellos “Iniciativa Legua”. Un proyecto que se ha especulado con que podría replicarse en otras poblaciones problemáticas, como La Parinacota o El Castillo. “La última información que tenemos provino de un seminario realizado en la Universidad de Chile”, afirma Pascual. Allí, un poblador le consultó al actual subsecretario de Prevención del Delito, Antonio Frey, por el “Plan de Intervención”. “Nunca ha habido tal cosa como un plan”, fue su respuesta, y agregó que la Intendencia está por realizar una evaluación de qué es lo que se ha hecho y en qué se han gastado los recursos. “Es decir, recién ahora, después de casi 15 años de intervención policial, se hará un balance de lo realizado”, sostiene Cortés. La denuncia En el recurso de amparo presentado por abogados del Comité ante la Corte de Apelaciones de San Miguel, consta que luego de botar su propia puerta, Kathy ingresó a su casa junto a una vecina, quien grababa la escena. Avanzando por el estrecho pasillo se encontró con su padre, sentado en el living. “Entraron sin decir por qué”, le dijo a su hija. Katherine pidió explicaciones en voz alta, pero a su alrededor los carabineros hurgaban y revolvían sin decir nada. Ninguno llevaba identificación. Mientras uno registraba debajo de la escalera, Kathy lo increpó con rabia “¿Estai mirando los juguetes de mi hijo? ¡Mira, mira nomás!” y volteó una caja de juguetes sobre el suelo. El carabinero le respondió con un golpe en el pecho. Cuando su padre quiso intervenir, Katherine escuchó cómo otro policía lo empujó contra la pared. “Ahora te hacís el choro, viejo conchetumadre”, le habría dicho. A los pocos minutos, comenzaron la retirada. Antes de subir al vehículo, el último policía cargó su arma, y apuntó a la concentración de pobladores, en señal de amedrentamiento. “¡Tira el balazo po, paco culeado!”, fue lo más suavecito que le gritaron. Cuando estuvo sola, Katherine se percató de que faltaban 200 mil pesos que ahorraba en una mamadera para los regalos de navidad. Al comentarlo, su madre le dijo que tampoco encontraba la plata que juntaron con los vecinos para la navidad de los niños del pasaje. Decidieron denunciar el allanamiento en la 50 comisaría de San Joaquín. La primera respuesta que le dieron fue que dicho procedimiento nunca se realizó. Ante la negativa, Katherine decidió llamar a Pascual, a quien conocía del Comité. Hacía dos meses, la mujer había firmado como testigo en el recurso de amparo presentado por otro allanamiento ilegal, a pocos metros de su casa. “Sólo cuando llegamos, los funcionarios accedieron a ver a Kathy”, sostiene Pascual. Las explicaciones fueron confusas. El mayor de Carabineros que luego los atendió, sí reconoció la existencia del allanamiento, pero justificándolo en que un sujeto detenido anteriormente habría señalado que en la casa de Katherine vendían droga. Por la noche, ya de vuelta en su hogar, los Venegas encontrarían en su living dos bombas lacrimógenas que no alcanzaron a detonar. Los excluidos En la esquina de Karl Brunner con Jorge Cunning, un taxista que limpia su vehículo saluda a Paulo Álvarez. Le cuenta sobre su último encontrón con uno de los “pacos brígidos” de la población. “Si te llega a pillar cargado, te pide la droga y la plata que andai trayendo”, dice. Luego complementa, “la gente no es hueona, prefiere irse con menos lucas que presa”. Se refiere a “El Cantinflas”, uno de los primeros policías en llegar con la intervención. Más adelante, en la calle Zárate, un grupo de mujeres comenta la balacera ocurrida anoche en el pasaje. Entre ellas está Pamela del Carmen Peña, una madre de 47 años. Hace dos semanas, un grupo de carabineros rompió con un mazo la puerta de su casa, encañonó a su familia, y, según cuenta, “cargaron” a su esposo con 137 gramos de clorhidrato de cocaína. Actualmente, él está en prisión preventiva mientras se investiga el caso. “El sábado fui a verlo con mi hijo. Está deshecho, llora todos los días, no sabe por qué le hicieron esto”, sostiene Pamela. En su casa, distintos adornos y fotografías, entre ellos un cuadro de Felipe Camiroaga, recuerdan a familiares fallecidos. Uno de ellos corresponde al de su padre, uno de los primeros “colonos” del sector Emergencia, y de quien Pamela heredó esta casa. El resto corresponde a rostros jóvenes. “Yo qué daría por irme de aquí”, dice. “¿Pero cómo? Si no tengo los recursos, trabajo con mi máquina de coser. Ganaría más trabajando afuera, pero temo que si me voy mi hijo caiga en todo esto”. Para Paulo esto no es una historia nueva. En su libro, “Legua Emergencia: Una historia de dignidad y lucha”, publicado por ediciones UDP el año 2014, Álvarez da cuenta de las vicisitudes que han acercado a un número importante de la población hacia el narcotráfico. “Somos parte de un problema mayor. En Chile existen ejércitos de excluidos. Cientos de personas en situación de calle o extrema pobreza; que son atraídas por esta forma de vida y que terminan de soldados o pistoleros de los grandes narcos de las poblaciones”. Afuera, la voz de Germaín de la Fuente resuena por el pasaje desde un kiosko ubicado en la calle principal. Los gatos comenzaron su movimiento matinal, y algunos niños aprovechan la calma para jugar mientras sus madres, tías y abuelas preparan el almuerzo. Aquí, se habla de tal o cual “pistolero” como si nada, y del último lío de “calzones” de los grupos de traficantes más fuertes de la población. Antes de que dejemos su casa, Paulo le pregunta a Pamela por el abogado que sus vecinos le recomendaron. “¿No estará vinculado al mundo de los narcos, cierto?”. Ella lo medita un segundo y responde, “¿sabís qué Paulito? No tengo idea. Sólo sé que se veía buena gente y que quería sacar luego al Julio”. Una vez afuera, Paulo confiesa levantando los hombros “Si es que fuera abogado de narcos, seguro sabría más triquiñuelas que nosotros”. “Balacho, ¡pam pam!” En la audiencia por el caso de Katherine, la Corte de Apelaciones de San Miguel falló a favor de Carabineros, argumentando que ante una denuncia de violencia policial, toda la responsabilidad de probar los hechos recae en el ciudadano. Los abogados del Comité, tomando en cuenta ese argumento, decidieron llevar su caso ante la Corte Suprema. “Queríamos relevar el desequilibrio brutal que existe entre un ciudadano común, especialmente si vive en La Legua, respecto a la institución policial”. Para sorpresa de todos, la justicia les dio la razón. En su fallo del 13 de enero, la Corte Suprema destacó que Carabineros jamás le informó al Ministerio Público del allanamiento, y que la institución no tenía registro de la persona que supuestamente había denunciado la casa de Katherine. El fallo señala que la “actuación intrusiva afectó, con violencia, la libertad personal y seguridad individual, sin que hasta la fecha Carabineros de Chile haya dado una explicación satisfactoria y coherente acerca de sus motivaciones para entrar al inmueble”. Además, explicitó la existencia de “una actuación ilícita por parte del ente policial” y aclaró que, en lo sucesivo, “Carabineros de Chile, deberá abstenerse de realizar actuaciones como la que dan cuenta estos antecedentes”. Para Pascual, esto constituye un hecho histórico. “Nosotros apuntábamos a conseguir algo que nunca se había logrado: que un tribunal de Chile declarara que esta forma de comportarse, de llevar a cabo allanamientos sin orden judicial, sin dar explicaciones, dejando a las víctimas en la total indefensión, no era justo. Esto sienta un estándar que en el futuro podrá ser invocado en casos similares, y eso es muy relevante”, sostiene. Con este antecedente, el Comité espera conseguir una reparación para las víctimas mediante una demanda al fisco, la que se concretará durante este mes. “Ahora se abre otra arista interesante, un nuevo juicio en el que habrá que probar que hubo una actuación negligente por parte de funcionarios estatales, y que eso amerita una reparación patrimonial a las víctimas de este caso”, finaliza Pascual. Katherine, por su parte, espera dejar la población en marzo. Luego del allanamiento, negoció su salida del Colegio Manuel Vicuña. Con el finiquito pudo pagar el pie de una casa en el sector de San Nicolás, no tan lejos de su actual domicilio. “Necesitaba una casa lejos de todo esto, pero cerca de la población. Ya que mi mamá es quien cuida a mi hijo. Así estaré a sólo 10 minutos en auto”. Sobre sus expectativas por la demanda al fisco, Kathy sostiene que “más allá del tema de la plata, espero que cambie el trato de Carabineros. Sé que es algo súper difícil, pero también lo es para los niños y adolescentes del sector que están viviendo con una violencia constante. ¿Qué respeto tendrán de Carabineros o cualquier autoridad si crecieron toda su vida viendo cómo ellos trataban mal a sus familias y vecinos?”, se pregunta. “Mi hijo es chiquitito, no habla. Pero yo lo noto un poco más acelerado después del allanamiento. Dentro de las pocas cosas que dice, repite con frecuencia ‘balacho, ¡pam pam!’. Con eso a mí me dan ganas de llorar”, finaliza. Fuente: http://www.theclinic.cl/2016/07/12/la-profesora-que-derroto-a-los-pacos-de-la-legua/
  5. La comentada entrevista del estudiante de 15 años abusado por su profesora de 30 Caroline Berriman salvó de ir a la cárcel por su delito, pero deberá cumplir varias penas por involucrase sexualmente con el alumno. El joven afectado rompió el silencio.  Mundo29 de septiembre, 2015 Autor: El Dínamo La noticia dio la vuelta al mundo: Caroline Barriman, una asistente de profesora que trabajaba en el popular Abraham Moss Community School de Manchester, había mantenido relaciones sexuales con uno de sus alumnos, de 15 años. Luego de la investigación, la docente se declaró culpable y deberá cumplir 250 horas de trabajo comunitario y pagar 100 libras a la víctima. También deberá alejarse de la casa de su ex alumno o tener nuevos encuentros sexuales, todo para no ir a la cárcel. Pues bien, en medio de la polémica, ahora fue el propio adolescente quien entregó su versión de los hechos, en una entrevista ampliamente comentada en Reino Unido. El joven declaró que vivió “una pesadilla” con su profesora y que todo había sido “muy enfermizo”. Además aseguró sentirse “asustado” porque sus relaciones sexuales fueron “sin protección”. “Nos enviábamos mensajes y llamábamos todo el tiempo. Se volvió en un tipo de relación cada vez más y más seria. Después me llamaba los fines de semana y me pedía que las pasara a buscar. Lentamente se volvió más serio, hasta el punto de que su hija me llamó papá”, aseguró a The Sun. Fuente: http://www.eldinamo.cl/mundo/2015/09/29/la-comentada-entrevista-del-estudiante-de-15-anos-abusado-por-su-profesora-de-30/
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