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  1. Cayó la “Chani”: detienen en Australia a Adriana Rivas, la torturadora y exsecretaria del “Mamo” Contreras Adriana Rivas, exintegrante de la brigada Lautaro de la DINA, es requerida por la justicia chilena por su participación en 7 secuestros calificados de miembros de la cúpula del PC. En 2014, la Corte Suprema emitió una orden de extradición en contra de esta mujer radicada en Australia desde 1978 y que no ha tenido problemas en reconocer que “los mejores años de mi juventud fueron los que viví en la DINA". Abogados querellantes en la causa la califican como “una de las criminales más peligrosas y agresivas de la dictadura”. 5 años después de requerida su extradición, personal de la Policía Federal Australiana detuvo esta jornada a la ex agente de la DINA y ex secretaria de Manuel “Mamo” Contreras, Adriana Rivas, también conocida como la “Chani”. Durante la dictadura de Augusto Pinochet, Rivas trabajó como agente en la fatídica Brigada Lautaro de la DINA. Esta unidad, que operaba desde el cuartel Simón Bolívar 8630, tuvo como tarea principal la desarticulación de las direcciones del Partido Comunista. Precisamente por esos casos, Rivas es requerida por la justicia chilena. En 2014, la Corte Suprema emitió una orden de extradición en contra, por su participación en los secuestros calificados de Víctor Díaz, Fernando Ortiz, Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Héctor Véliz y Reinalda Pereira, todos ocurridos entre 1974 y 1977. La exsecretaria del “Mamo” se radicó en 1978 en Australia. En 2006 regresó a Chile para asistir al matrimonio de una sobrina, y fue detenida por su participación en el Caso Conferencia. Procesada en febrero de 2007, estuvo casi tres meses detenida. Cuando se le otorgó la libertad condicional, pero con orden de arraigo, se fugó vía Argentina con destino nuevamente Australia. Tras su detención, Rivas compareció ante el juez Robert Williams en el tribunal de Sydney, pero aún falta determinar si"pedirá o no pedirá una libertad condicional. Está en su derecho de hacerlo conforme a la ley de Australia", explicó la abogada Adriana Navarro, representante de las familias de víctimas de Rivas. “Una de las criminales más peligrosas de la dictadura” En 2013, Rivas dio una entrevista a la radio australiana SBS, con ocasión del 40 aniversario del golpe militar en Chile, donde reivindicó sus años en la policía secreta de la dictadura. “Los mejores años de mi juventud fueron los que viví en la DINA", confesó en un diálogo donde además sostuvo que Pinochet "fue un buen presidente". Si bien la exsecretaria del “Mamo” defendió la tortura señalando que era una técnica "necesaria para quebrantar a la gente", negó haber participado en la aplicación de tormentos. Pero esto es desmentido por el abogado Eduardo Contreras, querellante en el caso: “Ella es una de las criminales más peligrosas y agresivas de la dictadura. Participó personalmente en el asesinato de nuestro inolvidable dirigente Víctor Díaz y en el de muchos otros compañeros antifascistas de diversos partidos”, sostuvo. En esa misma entrevista, al ser consultada sobre el paradero de los más de 1.000 detenidos-desaparecidos, Adriana Rivas contestó que es algo que nunca se sabrá: "Si está muerto, está muerto. ¿Dónde están? No se sabe". La historia de la exsecretaria de la DINA fue relatada por su sobrina Lisette Orozco, en el documental "El pacto de Adriana". Para la autora de este trabajo audiovisual, "todos los que participaron en la DINA hicieron un pacto de silencio y prefieren morir a aceptar y reconocer lo que realmente hicieron. Es un mecanismo de defensa para que puedan vivir en su presente (…) Mi tía se va a morir con su discurso, igual que todos los militares”.
  2. Playas privadas: Denuncian que en playas y dunas de Llico se realizan competencias motorizadas a pesar de estar protegidos y con complicidad de la municipalidad Tras la polémica en el Lago Ranco, una periodista compartió en redes sociales una denuncia de como algunas familias y la municipalidad de Llico utilizan el sector de la playa y dunas como estacionamiento y realizan competencias de motocross a pesar de estar protegidas por leyes medioambientales. También bloquearon la desembocadura del algo inundando las casas de cientos de familias que quedaron aisladas. Esta tarde se hizo pública la denuncia de la periodista Marianela Gonzalez, que a través de un hilo en twitter, explicó como unas pocas familias se sienten en pleno derecho de ocupar el sector de la playa y de las dunas como estacionamientos, además de realizar competencias de carreras motorizadas pese a que estos lugares están protegidos por ley que prohíbe estas situaciones. “Si el Lago Ranco tiene dueño, en la playa de Llico no hay ley. Cuando le dije a este hombre qu pensaba denunciarlo a un juez de policía local por ingresar a la playa con un vehículo motorizado, se rió en mi cara y dijo que los jueces no pierden el tiempo en tonteras. Tenía razón…”, empieza la denuncia que ha sido compartida por redes sociales. Las y los vecinos denuncian también que han recibido amenazas de parte de estas familias, y que el presidente de la unión comunal de Vichuquén, Enrique Waugh, colocó una demanda en contra de los vecinos por haber intentado abrir un canal para no seguir inundados por el agua. Esta situación, suamada a lo ocurrido en el Lago Ranco, pone en cuestionamiento el cómo diversas familias abusan de sus privilegios y posiciones de poder para realizar actividades fuera de la ley, dañando al medioambiente a ya las familias del sector y con complicidad de las autoridades municipales. http://www.eldesconcierto.cl/2019/02/06/playas-privadas-denuncian-que-en-playas-y-dunas-de-llico-se-realizan-competencias-motorizadas-a-pesar-de-estar-protegidos-y-con-complicidad-de-la-municipalidad/
  3. Uno de los episodios más oscuros de la muerte del ex presidente Frei Montalva es precisamente el que involucra al actual subsecretario Castillo Los motivos que llevaron a la dictadura a asesinar a Eduardo Frei Montalva El ex presidente comenzó a tomar distancia del régimen encabezado por Augusto Pinochet desde el año 1975 y con los años comenzó a perfilarse como una de las principales figuras de la oposición a la dictadura. En 1980, realizó un discurso en el Teatro Caupolicán donde afirmó que el plebiscito para refrendar la Constitución no era válido. El reciente fallo del juez Eduardo Madrid, que condenó a 6 personas por el asesinato ex presidente Eduardo Frei Montalva, volvió a poner en la mesa los crímenes de la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet que se caracterizó por eliminar a destacados dirigentes sociales que se opusieron el régimen. A pesar de que apoyó el golpe militar en 1973, el ex mandatario comenzó a ser una piedra en el zapato para la Junta Militar que estimó que era necesario sacar del camino al líder de la DC. Según consigna CIPER, los primeros quiebres entre Frei y la dictadura se dieron en 1975 después de que el ex mandatario concediera una entrevista al semanario colombiano Nueva Frontera donde criticó a la Junta Militar. Sus palabras eran significativas debido a los lazos que tenía el militante de la DC con autoridades internacionales. En ese mismo año la DINA comenzó a vigilar todos sus movimientos. De hecho, en 1977, Frei comenzó a ser vigilado de manera más intensa por los organismos de inteligencia de la dictadura debido a que se integró al foro político mundial más importante de aquel periodo en occidente: la Comisión Norte-Sur encabezada por el ex canciller alemán y presidente del Partido Social Demócrata de ese país, Willy Brandt e integrada por 17 personalidades políticas y económicas. Sin embargo, un punto de inflexión se dio el 10 de agosto de 1980, fecha en que Pinochet anunció que realizaría un plebiscito para refrendar la nueva constitución. Este proceso electoral completamente viciado, sin registros electorales, sin libertad de prensa y con organismos represivos desplegados por todo el país, fue duramente criticado por Frei, quien declaró públicamente que “el plebiscito no es mas que un artificio para perpetuarse nueve años más en el poder”. Tras esto se realizó uno de los episodios más recordados de la resistencia a la dictadura: el Caupolicanazo. Éste fue un acto que fue encabezado por Frei Montalva, que se convirtió en el líder del NO a Pinochet ante un teatro lleno. Su intervención fue transmitida por la radio y todo Chile conoció su propuesta de formar un gobierno de transición cívico militar que se encargara de recuperar la democracia en un plazo de tres años. De ahí en adelante Frei se convirtió en uno de los rostros de la oposición a la dictadura y comenzó a establecer lazos con el mundo sindical, que en 1981 a través de la Coordinadora Nacional Sindical (CNS) lanzó un “Pliego Nacional” de peticiones. Esto motivó la detención de los dirigentes Manuel Bustos y Alamiro Guzmán tras la querella interpuesta por el entonces ministro del Interior, Sergio Fernández. A raíz de esto, el 10 de julio, Frei visitó la Vicaría de la Pastoral Obrera. Al lugar también llegó Tucapel Jiménez, presidente de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), otro de los dirigentes que también fue asesinado por la DINA en 1982. Aquel día se constituyó el comité de defensa de los sindicalistas arrestados. A pesar de que Frei no firmó la declaración de apoyo, fue la primera vez que el ex mandatario participaba en una actividad en conjunto con dirigentes comunistas y socialistas. La constitución del comité tuvo consecuencias debido a que 4 de sus integrantes fueron expulsados del país. Este hecho fue criticado por Frei, quien señaló en una conferencia de prensa que esto constituía “un acto inconcebible en todo país civilizado que forma parte de una escalada que tiende a crear un clima de temor y amenaza”. Para la dictadura esto significaba que Frei estaba en estrecha colaboración con el “marxismo”, cuestión que no podía ser perdonada tal como declaró por aquellos días Augusto Pinochet, quien sostuvo que “esa lacra del terrorismo cuenta con la complicidad de algunos chilenos”. A pesar de esto, Frei continuó con su oposición a la dictadura y comenzó a ser parte de los primeros acuerdos que decantarían en la creación de la Concertación. Su participación en la Comisión Norte – Sur también seguía siendo influyente, sin embargo antes de una reunión de esta organización en 1982, el ex mandatario decidió operarse con el fin de extirpar una hernia de hiato que le estaba generando complicaciones. La intervención fue realizada el 22 de enero de aquel año en la Clínica Santa María, lugar dónde Frei murió días después debido a que fue envenenado. http://www.eldesconcierto.cl/2019/01/31/los-motivos-que-llevaron-a-la-dictadura-a-asesinar-a-eduardo-frei-montalva/
  4. 03 Enero 2019 Salones VIP explicó por qué transmitieron discurso de Pinochet y un video en redes sociales derrumbó su argumento Usuarios en redes sociales denunciaron esta situación, sin recibir respuesta alguna. Fue a través de Twitter donde diversos usuarios dieron cuenta de una extraña situación. En el salón VIP del Aeropuerto Internacional Presidente Carlos Ibáñez del Campo de Punta Arenas, en la Región de Magallanes, se transmitió un discurso de Augusto Pinochet. “Inaudito en Salones Pacific VIP de Punta Arenas transmiten discurso del dictador Pinochet. Encargada no hace nada frente a reclamo”, señaló la usuaria Alejandra Ojeda en su cuenta de Twitter. La mujer contó a Cooperativa que el televisor estaba transmitiendo un canal nacional cuando de un momento a otro, aparecieron las imágenes del dictador. Aunque dio cuenta de esta situación a un funcionario del lugar, no fue tomada en cuenta. “Pasamos a decirle que nos parecía inaudito que estén proyectando discursos del dictador en Chile, y que lo íbamos a publicar en redes sociales… No nos respondieron nada. Por el contrario, (el trabajador) siguió atendiendo a otra persona”, relató, agregando que “había otros pasajeros esperando ahí, por otro vuelo, y ellos quedaron muy sorprendidos. Eran todos turistas, hablaban en inglés, y miraban a todos lados, nos miraron a nosotros; como que se sonrieron, sorprendidos por lo que estaba pasando”. Alejandra Ojeda [email protected]_Ojeda Inaudito en Salones Pacific VIP de Punta Arenas transmiten discurso del dictador Pinochet. Encargada no hace nada frente a reclamo. 388 23:04 - 2 ene. 2019 Desde la empresa Salones VIP declinaron a hacer una declaración oficial respecto a este tema, pero explicaron a La Segunda que “se trataba de la emisión de un noticiario de CNN, canal que habitualmente se exhibe a las visitas de los salones”. Sin embargo, otro usuario de Twitter también dio cuenta de esta situación, consignando que se trataba de un reportaje de T13 llamado “El día en que murió Pinochet”, derrumbando la explicación de la empresa. Abdón Oyarzú[email protected] Ahora en Salones Pacífico VIP de Aeropuerto de Punta Arenas colocan El Día Que Murió Pinochet #puq 4 22:55 - 2 ene. 2019 https://twitter.com/abdonoyarzun/status/1080643729298522112?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1080643729298522112&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.eldinamo.cl%2Fnacional%2F2019%2F01%2F03%2Fsalones-vip-explico-por-que-transmitieron-discurso-de-pinochet-y-un-video-en-redes-sociales-derrumbo-su-argumento%2F Fuente: https://www.eldinamo.cl/nacional/2019/01/03/salones-vip-explico-por-que-transmitieron-discurso-de-pinochet-y-un-video-en-redes-sociales-derrumbo-su-argumento/
  5. 18 Diciembre 2018 Abogado de la familia Pinochet, cercano a Dorothy Pérez y al Bacheletismo: las redes del asesor de Chadwick Hasta este lunes José Ramón Correa asesoraba al ministro en materias jurídicas, pero renunció a su cargo para evitar críticas al Gobierno por su “fluido vínculo” con la subcontralora. Al mediodía de este lunes, el abogado José Ramón Correa presentó su renuncia al Ministerio del Interior. Desde junio pasado, el asesor se desempeñaba en el gabinete del titular de la cartera, Andrés Chadwick, prestando apoyo “en materias jurídicas” -a honorarios y sin una oficina en Palacio- a requerimiento de la jefa de gabinete, María José Gómez. Desde hace algunas semanas, su nombre venía sonando con fuerza en el barrio cívico, en medio de todo el proceso que terminó con el retorno de Dorothy Pérez a la Contraloría. Correa fue jefe de gabinete de Ramiro Mendoza en el organismo y compartió con la subcontralora por años, manteniendo hasta hoy una “fluida relación” con la abogada, según él mismo dijo a El Dínamo. Al interior del órgano contralor era visto con cautela su rol en “la ofensiva que realizó un sector” para que Pérez pudiera retomar el cargo de subcontralora, luego que Jorge Bermúdez la removiera en agosto pasado. Correa afirma que se trataron de rumores sin fundamentos, que se dijeron muchas cosas que no eran ciertas, y que él mismo las desmintió. Finalmente, Correa terminó presentando su renuncia ayer -luego de las consultas de este medio- argumentando que quería “evitar que el fluido vínculo que tengo con Dorothy afecte al ministro”. Así se lo comunicó a la jefa de gabinete de Interior. José Ramón Correa no es un abogado desconocido en el mundo político. Muy por el contrario, al liderar el gabinete de Mendoza durante cuatro años y medio, sembró amistades y relaciones transversales, llegando a compartir asados con las más altas autoridades del país en su parcela en Casablanca, incluyendo la ex Presidenta Michelle Bachelet. Su currículo tiene varios puntos llamativos: fue abogado de la familia Pinochet, defendió a un líder mapuche por petición expresa del ex ministro Rodrigo Peñailillo y tuvo un estudio de abogados con el consejero del CDE Carlos Mackenney. Su círculo, en tanto, incluye a la alcaldesa Evelyn Matthei, el ministro Hernán Larraín, Marco Enríquez-Ominami y hasta José Antonio Kast. Empanadas y vino tinto con Bachelet Tres semanas después de haber asumido como contralor, Ramiro Mendoza llamó a Correa para tomarse un café y le ofreció trabajar en su petit comité como asesor. El abogado nunca había trabajado en el sector público a sus 30 años, pero era una buena oportunidad, aprovechando la buena relación que habían cultivado previamente en algunas actividades profesionales y académicas. Mendoza fue su profesor de derecho administrativo en la Universidad de Los Andes y luego colaboraron en algunos casos. Por casi cinco años trabajaron juntos, hasta que el acelerado ritmo del contralor le pasó la cuenta a Correa y decidió presentar su renuncia. Ese periodo le permitió relacionarse con los más altos cargos de la administración del Estado y líderes políticos, sembrando confianzas y redes hacia el futuro que sigue cosechando en la actualidad. Con Ramiro Mendoza mantenían una cercana relación con el mundo político. En una oportunidad, en 2009, Correa ofreció su parcela familiar en Casablanca para realizar un encuentro social con los más altos líderes del país, entre ministros, jefes de servicio y parlamentarios. Solo había hombres en el encuentro. La celebración de Mendoza y Correa llegó a oídos de la ex Presidenta Bachelet, quien reclamó -medio broma, medio en serio- que parecía un “Club de Toby” y cuestionó que no haya sido invitada. Por lo mismo, en enero de 2010, días antes de la segunda vuelta presidencial, se realizó una nueva reunión, esta vez con la ex mandataria, a propósito de la despedida de varias autoridades que dejaban sus cargos. Fue un asado de cordero al palo, con empanadas y vino tino. También asistieron el entonces presidente del Senado Jovino Novoa, su par en la Cámara Rodrigo Álvarez, el presidente de la Corte Suprema Urbano Marín -que esa semana había dejado el cargo-, los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el general director de Carabineros, el fiscal nacional Sabas Chahuán y varios ministros, entre ellos Rodrigo Peñailillo. Según Correa, todo esto fue pagado del bolsillo suyo y del ex contralor. Sus relaciones también se evidenciaron en su matrimonio, en mayo de 2011. A él asistieron reconocidas figuras y autoridades de la época: el entonces senador Hernán Larraín, la ex ministra Magdalena Matte, Evelyn Matthei, Ricardo Lagos Weber, José Antonio Viera-Gallo, María Antonieta Saa, Marco Enríquez-Ominami, Felipe Bulnes, Francisco Vidal y José Antonio Kast -con quien tenía buena relación en ese tiempo-, entre varios otros. En septiembre de ese mismo año, Correa dejó la Contraloría, aunque con Mendoza mantienen una buena relación; hablan con regularidad y se juntan a comer. Fue reemplazado por Alicia de la Cruz, quien estuvo en el cargo hasta terminar el periodo de ocho años del ex contralor. Dorothy Pérez, el piñerismo y la familia Pinochet Antes de llegar a la Contraloría, José Ramón Correa -con 27 años- había sido abogado de la familia Pinochet. Por vínculos de amistad, el abogado llegó a defender a María Soledad Olave, esposa de Marco Antonio Pinochet, en el caso Riggs, aunque también terminó defendiéndolo a él dentro de la misma causa. En ese amparo también se encontraba el abogado Juan Ignacio Piña, quien al tiempo asumió como presidente del Consejo de Defensa del Estado. Con Piña se ubicaban del Colegio Manquehue al que ambos asistieron, aunque formalmente comenzaron una relación en la misma causa. Al poco andar, a inicios de 2007, Correa fue convocado por Ramiro Mendoza y dejó ese trabajo. En registros de la época en el Congreso, puede verse al ex contralor, su jefe de gabinete y a Dorothy Pérez asistiendo varias veces a comisiones para exponer sobre diversas materias. La buena relación que logró con la hoy subcontralora se mantiene con llamados ocasionales y visitas, según Correa. “Ella fue una excelente contralora regional y aprendí muchísimo de ella”, cuenta. “Fue una gran colaboradora, le tengo mucho aprecio. En el tema (su recurso para regresar a la Contraloría) yo no me podía meter. Yo no he estado en su equipo de asesores, como se ha dicho. Desde que tengo relación con el Gobierno, no me corresponde tomar partido en nada”, contó Correa horas antes de presentar su renuncia al ministerio. El abogado llegó a trabajar con Chadwick por su jefa de gabinete, María José Gómez. A ambos los conocía hace años y muchas veces lo consultaban por materias legales, particularmente por su experiencia en Contraloría y en Tribunales. Por lo mismo, al poco andar de la administración piñerista, le ofrecieron concretar la relación mediante un contrato a honorarios, colaborando en distintos temas. Eso fue en junio de este año, con un sueldo de 2,2 millones mensuales. Siete meses duró esa relación profesional. Nexos con la Nueva Mayoría La colaboración con el piñerismo, en todo caso, no es la primera. Al salir de Contraloría, en 2011, sus buenas redes lo llevaron a trabajar a la primera administración de Piñera. Correa trabajó con Pablo Longueira cuando éste era ministro de Economía. Allí lo representaba en el directorio de Chile Valora y en otras solicitudes puntuales que le pedía para la secretaría de Estado. Y aunque se identifica con la derecha -“pero súper, súper liberal”, dice-, Correa también colaboró con miembros de la Nueva Mayoría. Al comenzar el segundo gobierno de Bachelet se desató un conflicto político en La Araucanía, que terminó con Peñailillo interpelado, y varios años de enfrentamientos, tras la ausencia recurrente de la mandataria en la zona. El propio ministro del Interior solicitó a Correa que defendiera a Juan Carlos Reinao, el controversial alcalde de Renaico y líder de la Asociación de Municipalidades con Alcalde Mapuche, ante el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), por solicitudes de “notable abandono de deberes”. La cercanía de Correa y Peñailillo comenzó cuando éste era jefe de gabinete de Bachelet. En ese entonces, el ex ministro Francisco Vidal los presentó, luego del demoledor informe por subvenciones educacionales que publicó la Contraloría. Las relaciones eran tirantes, por lo que definieron acercarse mediante un encuentro informal. Desde ese entonces son amigos. Comentado fue un cumpleaños del ex ministro celebrado en el Liguria de Luis Thayer Ojeda hace exactamente diez años, un 12 de diciembre. Entre todos los líderes de la entonces Concertación, parlamentarios y asesores de Palacio, se encontraba Correa. En broma, los asistentes hablaban de un acercamiento político con el Ejecutivo. Sus vínculos con la centroizquierda también se mantuvieron tras salir de la Contraloría. Con Carlos Mackenney -consejero del CDE y cercano a Bachelet- abrieron una oficina de abogados, que se formó a través de una “comunidad de piso”, dentro del estudio que tenían en ese entoncesJosé Antonio Viera-Gallo y José Miguel Insulza -quien era secretario general de la OEA en ese minuto-, en calle Antonio Bellet. Pese a esto, la sociedad terminó hace algunos meses debido a que Mackenney debía inhabilitarse en diversas materias. Fuente: https://www.eldinamo.cl/reportajes/2018/12/18/ex-abogado-de-la-familia-pinochet-cercano-a-dorothy-perez-y-al-bacheletismo-las-redes-del-asesor-de-chadwick/
  6. 16 Octubre 2018 Andy McEntee, el abogado clave en la detención de Pinochet: “Frei no tenía interés en desafiar al régimen” El abogado y presidente de Amnistía Internacional en Gran Bretaña durante 1998 relata a La Tercera PM cómo se logró en solo cinco días la inédita detención de Augusto Pinochet en Londres que por primera vez llevó al ex general al banquillo de los acusados por crímenes de lesa humanidad. Hay un episodio que marcó la vida y carrera del reconocido abogado de Derechos Humanos Andrew McEntee: ocurrió el 11 de diciembre de 1998 y se relaciona íntimamente con la historia de la transición chilena. Ese día McEntee -en ese entonces presidente para Gran Bretaña de Amnistía Internacional- fue testigo del momento en que Augusto Pinochet Ugarte enfrentó por primera vez a la justicia en la Corte de Belmarsh, en el sur de Londres, donde fue notificado del proceso de extradición en su contra. -Allí estaba yo sentado a no más de dos metros de distancia de Augusto Pinochet, en uno de los sitios para los abogados. Le había visto entrar a través de la cámara del tribunal en silla de ruedas, hacer su camino con su escolta armada, identificarse, y así subyugarse ante un juez que comenzó a leer una lista de crímenes que incluían tortura, toma de rehenes y varios delitos de conspiración- explica McEntee a La Tercera PM en perfecto español. Para McEntee este era un día “histórico” porque por primera vez Pinochet se sentaba en el banquillo de los acusados tras haber sido detenido dos meses antes en una clínica de Londres, donde se recuperaba de una cirugía. Un arresto que ocurrió un 16 de octubre de 1998 y en el que el activista de Derechos Humanos jugó un rol clave y que le significó una pequeña victorias tras más de una década trabajando por el esclarecimiento de los crímenes contra los Derechos Humanos cometidos en Chile. -En 1998 usted era presidente para Gran Bretaña de Amnistía Internacional ¿Cuál era su opinión de la transición chilena? Yo tenía una perspectiva amplia sobre la ‘transición’ chilena, o sea la ‘continuación’ que el régimen quería asegurar por medio de una Constitución de 1980 a la que aún le faltaban las reformas necesarias para una democracia; un Congreso no reformable que garantizaba una mayoría para la ‘continuación’; tribunales civiles débiles, y dirigidos por jueces tímidos; la impunidad para los crímenes de lesa humanidad, incluso el silencio institucional sobre el paradero de los detenidos-desaparecidos; y un Ejército que seguía bajo el mando de Pinochet hasta marzo de 1998 ,sin olvidar su sucesor nombrado por Pinochet mismo, fuera del control del Presidente de la República. Estos son no más que una selección de los posibles titulares para reflejar los problemas de la ‘transición’ antes del arresto de Pinochet en Londres. En 1998, bien se sabía que Aylwin y Frei habían disfrutado bastante del golpe militar que ambos habían aplaudido en 1973. Cómodos al lograr sus presidencias, sus gobiernos seguían con timidez frente al continuismo del régimen pinochetista, un ‘estado dentro del estado’ por medio del Ejército y otros actores del régimen, en el Congreso y otros lugares. Esto se vio por la manera de responder del gobierno Frei, después del arresto de Pinochet. Chile reclamó a España y Gran Bretaña, asegurando al mundo que Pinochet era una víctima, porque tenía ‘pasaporte diplomático’ -pero sin pruebas, y sin cargo diplomático activo – que le garantizara inmunidad durante su ‘misión especial’ a Londres. Todo esto, mientras ni la embajada de Chile en Londres, ni el Foreign Office (Ministerio del Exterior) británico sabían nada acerca de la visita efectivamente privada de Pinochet. Además, el gobierno de Frei se mostraba algo absurdo por gritar por todo el mundo que el arresto y la ausencia de Pinochet podría arriesgar el camino hacia la democracia dentro de Chile. -¿Cómo se enteró de que Pinochet estaba en Londres para someterse a una cirugía? A partir de la primera visita de Pinochet a Inglaterra en 1991, siempre recibía llamadas telefónicas para decirme cuando estaba a punto de abandonar Chile o que ya había llegado a Londres, lo que se repitió en 1994, 1995 y 1997. Como en marzo de 1998 había dejado de ser jefe del Ejército, su viaje a Europa fue una visita “privada”. Una vez que se supo que estaba en Londres para un procedimiento médico, su ubicación exacta fue confirmada por la comunidad chilena en Londres la mañana del 9 de octubre. Se presumía que se escondería detrás de un nombre falso, pero finalmente se identificó a ‘Ugarte’ en la London Clinic. Mi prioridad era preparar el caso legal, los documentos y los procedimientos, y luego formar un equipo de abogados británicos dispuestos a pasar tiempo ayudándome a mí y a Amnistía Internacional, sin pago, por supuesto. Si un juez estaba dispuesto a emitir una orden para el arresto de Pinochet, entonces la policía tomaría medidas inmediatamente, sin la necesidad de que yo ni nadie más les dijera dónde encontrarlo. Todo lo relacionado con encontrarlo, ponerlo en cámara, protestar frente a su ventana, que es muy importante en una sociedad democrática, en gran medida fue irrelevante para mi trabajo. Sobre todo, necesitaba saber que esta vez no volaría desde Inglaterra antes de que los tribunales y la policía pudieran movilizarse. –En el libro “Pinochet, 503 días atrapado en Londres”, de la periodista chilena Mónica Pérez, se expone que fue usted quien avisó al abogado Joan Garcés para que iniciara los trámites que permitieran la captura de Pinochet ¿Qué recuerda de esa conversación? El sábado 10 de octubre de 1998, supe que Pinochet estaba internado en la London Clinic a través de una llamada telefónica de Vicente Alegría, uno de los miembros de la Comisión Chilena de Derechos Humanos de Londres. Al mismo tiempo Jimmy Bell, también de la comisión, avisó al abogado español Joan Garcés que representaba a varias víctimas chilenas y estaba en contacto con los jueces Manuel García Castellón y Baltazar Garzón quienes lo investigaban por causas diferentes. Ambos me recomendaron que llamara a Garcés para discutir el caso porque sabían que él estaba esperando que pasara algo en Londres, específicamente noticias de un arresto. El abogado estaba disfrutando de un tranquilo fin de semana largo en España y el lunes siguiente era día festivo, lo que mantendría los tribunales cerrados en un momento en que la intervención legal debía acelerarse. Hablamos en español e inglés, saliendo y entrando de la lengua materna de cada uno en varias oportunidades. Recuerdo que él me preguntó: ¿Puede hacer que Pinochet sea arrestado en Londres, por un juez, por genocidio?’ y mi respuesta corta fue “no”. En esa conversación, discutimos las leyes y procedimientos británicos relevantes, principalmente en términos de lo que se había intentado, lo que había funcionado y lo que no había funcionado, y por qué o por qué no. Después de un rato, nuestra conversación llegó a su fin. Joan dijo que iría a consultar con colegas sobre nuestra discusión. Al día siguiente, el domingo a media tarde, Joan me llamó a casa. Tenía algunas preguntas derivadas de nuestra discusión anterior, y quería impulsar el problema del genocidio de nuevo. Así que tuvimos otra larga conversación sobre genocidio, tortura, poderes de jueces, 1991, 1994, 1995, 1997. Finalmente, nos despedimos nuevamente, satisfechos con el alcance y la dirección de nuestras discusiones. Las últimas palabras de Joan para mí fueron: ‘Andy, vamos a hacer lo que podamos. Estamos trabajando en ello’. ¿Cuál era su opinión de las gestiones realizadas por el gobierno del Presidente Eduardo Frei para traer a Pinochet de regreso a Chile? Desde el principio quedó claro que los esfuerzos del gobierno chileno para extraditar a Pinochet desde Londres fueron una maniobra político-teatral, que no deseaba su retorno en absoluto, sino que pretendía aplacar a los partidarios de Pinochet. El abogado inglés de Chile simplemente se presentó ante el tribunal de Londres para argumentar que Chile tenía el derecho prioritario de extraditar, no a España, pero sin que Chile hubiera presentado la solicitud de extradición. No fue un intento serio de asegurar el traslado de Pinochet a Santiago bajo arresto, como prisionero. No había manera de que Chile pudiera cumplir con los requisitos internacionales para la extradición de Pinochet. Desde el momento en que Pinochet aterrizó en Santiago, los militares intervendrían sobre el jefe del sistema de justicia civil. El sistema judicial chileno aún era débil en 1998, casi colonial, no solo porque la mayoría de los jueces superiores habían sido nombrados durante el régimen de Pinochet, sino que también sabían todo sobre los abusos contra los derechos humanos y estaban demasiado asustados para investigar (Y aclara que el juez René García Villegas era una excepción). Yo había conocido a Eduardo Frei diez años antes, durante una visita a Londres que fue organizada por el Ministerio de Exteriores británico y en la que discutimos sobre el rol de la DC y su propia visión para Chile. También visitó mi oficina Andrés Allamand, quien era una bola de fuego y energía. Pero Frei estaba desinteresado, desapegado, con poco que decir, y parecía confirmar lo que era: una figura decorada con el nombre de su padre, sin interés en desafiar al régimen. Para 1998, pude ver que Frei no había cambiado mucho. Nadie en Londres creía que la llamada solicitud de extradición del gobierno de Frei fuera genuina. -¿Qué significado tenía la imagen de Pinochet detenido en Londres? Lo cierto es que Pinochet perdió la batalla por controlar cómo sería retratado en los libros de la historia de Chile. Lo supe tan pronto cuando el Tribunal Supremo de Londres comenzó a leer la lista de cientos de casos de tortura, asesinato y desaparición forzada de hombres, mujeres y niños de los que era responsable. Vi que cuando regresó a Chile en el 2000 los libros escolares habían sido reescritos en su ausencia. Los niños ya estaban aprendiendo sobre su responsabilidad en estos crímenes. Recuerdo también el absurdo teatro de un poderoso general chileno que intentaba escapar de una reunión con un juez ordinario de Londres montando una silla de ruedas en la sala de audiencias adjunta a la prisión de Belmarsh, y suplicando que se le permitiera ir a casa después de ordenarle a su médico que le dijera al juez que estaba enfermo y que había perdido la memoria. -Pinochet finalmente regresó a Chile y nunca fue arrestado por su vinculación con crímenes de lesa humanidad. Es lamentable que Chile no fuera lo suficientemente fuerte como para procesar a Pinochet y a todos sus colaboradores por sus crímenes de lesa humanidad y su malversación de millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero. Sin embargo, también observo la gran cantidad de personas que han ido a la cárcel, aunque a menudo durante muy pocos años. Una parte importante del proceso de justicia es establecer la verdad y la verdad era ampliamente conocida en Chile e internacionalmente incluso antes de su arresto en Londres, a pesar de que los partidarios de Pinochet lo negaban. Al retornar a Chile había sufrido una serie de derrotas y humillaciones, en su mayoría provocadas por su propio mal juicio: al ignorar el consejo de sus abogados de Londres, año tras año después de 1991, creyendo que estaba por encima de la ley de las naciones civilizadas, hasta que visitó Londres con demasiada frecuencia. Al momento de su retorno, en marzo de 2000, los cientos de casos presentados en los tribunales chilenos estaban bien establecidos. Pero, por supuesto, los tribunales, las leyes, la Constitución continuaron siendo débiles, y él continuó reclamando inmunidad y mala salud. -A 45 años del golpe de estado, la figura de Pinochet continúa provocando divisiones en la sociedad chilena ¿Qué necesita el país para reconciliarse? Ricardo Lagos tuvo la mala suerte de que Pinochet regresara unos días antes de que asumiera la presidencia, pero también fue bueno porque ya se había establecido un impulso para el cambio, porque efectivamente habían ocurrido algunos cambios y Lagos pudo realizar más reformas a la Constitución. Aún en 2018 recibo los boletines regulares de FASIC que informan sobre casos de derechos humanos en los tribunales de Chile. A pesar de muchos procesamientos y encarcelamientos, claramente la situación sigue siendo mixta e inestable: por ejemplo, la decisión de 2018 de tres jueces de la Corte Suprema de liberar a cinco responsables de crímenes de lesa humanidad en Punta Peuco, incluida la desaparición continua del Dr. Eduardo González Galeno. Y, por supuesto, el presidente Piñera en 2018 no mostró vergüenza de perdonar al coronel René Cardemil, quien asesinó a seis ciudadanos, pero recibió solo una condena de diez años. El legado de Pinochet debe ser rechazado por el gobierno civil democrático, no aceptado por él, y los agentes y los métodos criminales de Pinochet deben permanecer marginados por las instituciones y líderes estatales, no por el Tribunal Supremo y el Presidente. El legado de Pinochet debe ser rechazado por los gobiernos civiles democráticos, no aceptado. Y los agentes y métodos criminales de Pinochet deben permanecer marginados por los líderes e instituciones democráticas, no ser aceptados por la Corte Suprema y el presidente. El abogado y activista de derechos humanos cierra la entrevista con una frase en español: “No + porque somos +”, “¡Verdad Y Justicia!”… aún en 2018, tal vez sí, tal vez no. Fuente: https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/andy-mcentee-el-abogado-clave-en-la-detencion-de-pinochet-frei-no-tenia-interes-en-desafiar-al-regimen/362205/
  7. 02 Octubre 2018 El desconocido backstage del “dedo de Lagos”: Cómo se preparó su emplazamiento a Augusto Pinochet en Canal 13 Hablan los tres periodistas y un integrante del equipo que participó en el coaching de Ricardo Lagos para el programa De cara al país en 1988 del entonces presidente del PPD y líder de la izquierda partidaria del No. *Este artículo es parte del especial conjunto por los 30 años del plebiscito de 1988 entre La Tercera y la Escuela de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez. “Raquel, usted me va a excusar. ¡Hablo por 15 años de silencio!”. El momento que pasaría a la historia había sido cuidadosamente ensayado, con siete personas frente a las cámaras, el mismo número que hubo en el programa de Canal 13 De cara al país: los cuatro representantes del PPD que fueron al programa -Armando Jaramillo, que provenía de la derecha; Jorge Schaulsohn, del radicalismo; Carolina Tohá, elegida por su juventud, e hija del ex ministro de Salvador Allende, y Ricardo Lagos, el líder del partido- y tres periodistas opositores a la dictadura, cada uno cumpliendo el papel de los tres conductores que puso Canal 13. Fueron Patricia Politzer, que hizo el papel de la periodista Raquel Correa; Carmen Imperatore, que estaba como la historiadora Lucía Santa Cruz, y Jorge Andrés Richards, quien cumplía la función del periodista Roberto Pulido. El set se había armado tal cual era el original, incluso en los colores, disposición de los participantes en la mesa, la iluminación y las cámaras, con tiempos cronometrados igual que en el programa. La mise en scène era muy cuidadosa. Estaban “cada uno al frente, tal como en el set del canal” –recuerda Patricia Politzer–. “Nos preocupamos no solo de ver cómo se respondían las preguntas, porque los tres hicimos las preguntas más incisivas, lo más fuerte que podíamos atrincarlos profesionalmente, pero además nos preocupamos de todos los detalles: de cómo iban a ir vestidos y peinados. Incluso el expresidente Lagos no usaba argolla y nos parecía que un señor que tenía que ser el líder de la oposición necesitaba una argolla. No nos gustó el reloj que tenía, por lo que alguien le prestó un reloj moderno para ir al canal. Carolina Tohá tenía un sweater blanco invierno para dar cuenta de juventud, pureza, energía y luz”. La escenografía la hizo Carlos Lepe, un estilista y pintor ya fallecido. “La estética la armó él. Una de las cosas que decía Lepe era que la Carola (Tohá) tenía que estar vestida de blanco, como una especie de virgen”, precisa Carlos Ominami, entonces representante del PS-Núñez y de Lagos en el Comando del No, y que estuvo en ambos ensayos, según cuenta. Se preocuparon que la corbata no reverbera en la imagen de televisión. “Jorge Andrés y Patricia le hicieron cambiar la corbata (a Lagos) y lo aconsejaban con los colores de la ropa que iba a ponerse. Y él acataba todos los consejos”, afirma Carmen Imperatore. “Me acuerdo que fue una preparación con mucha ansiedad porque había que hacerlo bien. Este programa de televisión era la primera vez que la oposición podía aparecer en televisión, por lo tanto era un momento determinante. Faltaban pocas semanas para el plebiscito, entonces era muy importante”, recuerda Politzer. “Era el momento que tenía Lagos para constituirse como el principal opositor a Pinochet y había que prepararlo muy bien”, dice Ominami. El intercambio Raquel Correa: “Mucha gente en este país se pregunta: ¿qué pasaría la noche del No?” Lunes 25 de abril de 1988. Era el tercer bloque del programa De cara al país, de Canal 13 de Televisión, que duraba en total 45 minutos, a los que se sumaban otros 15 de publicidad. La pregunta de la periodista abría la oportunidad para que respondiera el presidente y fundador del Partido por la Democracia (PPD), Ricardo Lagos. Abogado de la Universidad de Chile, con un doctorado en la Universidad de Duke, Lagos, que un mes antes había cumplido 50 años y al que todavía le faltaban 12 años para llegar a ser presidente de la República, no desperdició la posibilidad. Los opositores a la dictadura casi no tenían acceso a la televisión, y Lagos, que había sido presidente de la Alianza Democrática y después encabezó el Comité de Izquierda por las Elecciones Libres, aparecía con frecuencia en las revistas y diarios de oposición, pero todavía no era masivamente conocido, en especial en el “Chile profundo”, donde reinaba la pantalla chica. En el canal estatal había aparecido años antes por primera vez en una declaración de 30 segundos para hablar de la Alianza Democrática, siempre y cuando no dijera “dictadura” ni se refiriera a Pinochet en “términos inadecuados”, lo que él aceptó a cambio de que le admitieran su imposición de que no le editaran lo que iba a decir y lo transmitieran íntegro, sin cortes. Pero ahora era 1988, el año del plebiscito, y Canal 13, entonces de propiedad de la Universidad Católica, había abierto un espacio de debate político transmitido en directo, en horario prime, que dirigía Gonzalo Bertrán, donde por primera vez cabían los opositores arriba de la mesa. Al comenzar el programa, cuando se sentó frente a Correa, Lagos preguntó cuál era su cámara, “la tres”, le respondieron y se la mostraron. Finalmente interrogó: “¿Si en algún momento quiero dirigirme a la audiencia, ¿la cámara dejará de enfocarme?”. Le respondieron que “no podría desviar la cámara si usted estuviera de frente a ella”, cuenta Lagos en sus memorias. La luz roja señalaba cuál cámara estaba saliendo al aire. En el último intervalo antes que terminara el programa, Lagos acotó que quedaban 9 minutos, pero le aclararon que habían tardado mucho en los bloques previos y solo restaban 6 minutos. Era ahora o nunca. Un minuto y 49 segundos históricos Había llegado el momento para emplazar a Pinochet frente a las cámaras. Lagos podría decir la idea que había expuesto una vez en dos ensayos previos al programa, realizados en la productora de Carlos Flores, en la comuna de Providencia. Ricardo Lagos: “Es el inicio del fin de la dictadura” [responde categórico a Correa, enfatizando con un movimiento hacia arriba y abajo de su mano izquierda]. “Y más importante, creo indispensable, que en ese momento el país tenga claro que habremos impedido que el general Pinochet esté 25 años en el poder. El general Pinochet no ha sido claro con el país. Primero dijo [mira de frente a la cámara tres y apunta con la mano derecha entreabierta], primero dijo, usted, general Pinochet, que había acá metas y no plazos. Después, general Pinochet, tuvo plazos, y planteó su Constitución del 80. Le voy a recordar, general Pinochet, que usted el día del plebiscito de 1980 dijo ‘presidente Pinochet no sería candidato en 1989’. La cámara está enfocando, espero”. [Lagos muestra un recorte de El Mercurio del 11 de septiembre de 1980, titulado como él leyó, y que en la bajada agrega “anuncio de S. E. al referirse al final de la transición…”, mientras una cámara situada en su espalda enfoca la noticia]. “Y ahora” [continúa y la cámara tres vuelve a enfocarlo mientras sostiene el recorte con su mano derecha] “le promete al país otros ocho años con tortura, con asesinato, con violación de derechos humanos… Me parece inadmisible que un chileno tenga tanta ambición de poder para pretender estar 25 años en el poder. Chileno alguno nunca ha estado así…” Raquel Correa [interrumpe]. “Ricardo Lagos…” Ricardo Lagos [apunta con su índice, usa un tono conminatorio y continúa impertérrito]: “Y usted va a tener que responder…” Ricardo Lagos [prosigue imponiendo el volumen de voz por sobre la de Correa]: “Usted va a tener que responder entre el Sí o el No”. Raquel Correa [interrumpe]. “Ricardo, lo que el país quiere saber…” Ricardo Lagos [no se deja acallar]: “Raquel, usted me va a excusar. ¡Hablo por 15 años de silencio! Y me parece indispensable que el país sepa que tiene una encrucijada y una posibilidad de salir de esa encrucijada civilizadamente, a través del triunfo del No”. El origen del “dedo” Según rememoran 30 años después, hubo dos ensayos y solo en el segundo, sin que se hubiera estudiado previamente, surgió el emplazamiento de Lagos apuntando a Pinochet con su índice. “Nos sorprendió a todos, fue algo por completo inesperado” recuerda Politzer, mientras que Richards enfatiza: “A él se le ocurrió. Todos nos dimos cuenta que era algo especial, muy importante. Detuvimos el programa y le dijimos que tenía que hacerlo. Se le dieron instrucciones que tenía que hacerlo después del tercer comercial”, cuando iba a comenzar el último bloque. “El dedo fue aporte de él. La preocupación que teníamos era en qué momento lo hacía. Porque también sabíamos que del otro lado sabían que Lagos iba a tratar de hacer algo. Había que tener mucho cuidado que se fuera el tiempo sin hacerlo”, dice Ominami. “Cuando estábamos en el ensayo, en que se hacía todo tal cual iba a ser en la realidad, Ricardo Lagos apunta a la cámara y hace este discurso hablando directamente a Pinochet, al dictador”, relata Politzer. “Todos los que estábamos en el estudio nos dimos cuenta de la potencia que esto tenía, lo importante que era esto. Después que él hizo esto, terminamos la grabación, porque era el final del programa. Ahí le dijimos algo que fue determinante –y así ocurrió en el programa–, que como los periodistas sabemos que en la televisión es el canal el que maneja el tiempo, si esperaba los últimos minutos para hablarle a Pinochet, podía no hablarle nunca y no mostrar nunca su dedo, por lo que le aconsejamos que cuando viniera el ultimo corte comercial, apenas comenzara el bloque final, la primera vez que le pasaran la palabra él tenía que apuntar a la cámara y hacer este discurso, aunque no fuera en el último minuto del programa. Así fue”, explica. Aunque no recuerdan las preguntan que le hicieron a Lagos durante los ensayos, sí evocan el ánimo y tono con que las plantearon. “No me acuerdo exactamente qué le pregunté, pero tengo claro que lo interrogué tratando de hacerlo ‘pisar el palito’ para dejarlo mal parado”, cuenta Imperatore. “Fuimos bien incisivos”, especifica Richards. Tomaron “cero” medida de seguridad en los ensayos, ni siquiera de protección a Lagos, dice Richards. “Éramos bien artesanales para los temas de seguridad. Entramos y salimos como Pedro por su casa del estudio. Lagos andaba con su chofer y punto”. Para Ominami, “ensayar, ver cómo salía antes, fue una demostración de cierto profesionalismo nuestro. Trabajamos mucho. Hubo gente que lo hizo con Jaramillo, Carola, preparando los temas. Pasaron muchas personas en conversaciones bilaterales con ellos, porque teníamos cierta distribución de tareas”. Cómo se gestó el desafío a Pinochet Meses antes del programa, en diciembre de 1987, comenzó en Lagos la lenta gestación de su desafío a Pinochet. En un acto en La Serena al que asistieron unas 300 personas, donde cerca de una treintena le gritaban traidores a él y a Patricio Aylwin porque estaban llamando a inscribirse para votar en el plebiscito, un camino que significaba aceptar las reglas del juego de la dictadura, para intentar derrotarla con ellas. Lagos iba a intervenir, cuando una periodista le entrega un telegrama, en el que se daba cuenta de que Pinochet lo había amenazado en un discurso en Arica, nombrándolo por su apellido: “Por ahí anda un tal Lagos. Estamos siguiendo todos sus pasos”, según relata Lagos en sus memorias del período, el libro Así lo vivimos, La vía chilena a la democracia. Tras leer el telegrama, Lagos le dijo a Aylwin que quería hablar primero “para calmar a la gente” que gritaba “¡Inscripción es traición!”. Pidió calma y leyó el telegrama con la amenaza. “En ese apasionado momento se me ocurrió hablarle directamente a Pinochet, como si pudiera escucharme desde ese lejano lugar. ‘Y yo aquí, desde La Serena, le respondo, general Pinochet’, rugió mi voz. ‘Le respondo desde La Serena. ¡Vamos a continuar nuestra lucha hasta derrotarlo en el plebiscito’”, escribió en sus memorias. Lagos recuerda que todos lo aplaudieron, incluso quienes abucheaban. Entonces comenzó a repetir en los actos en que intervenía la fórmula de interpelar al dictador. Una semana antes del programa de televisión, un partidario de Pinochet le preguntó a Lagos en un foro radial qué iba a decir en De cara al país. Contestó: “Voy a decirle a Raquel Correa algunas de las mismas cosas que se dicen acá”, refiriéndose a la necesidad de democracia y transición electoral. “Un buen amigo se volvió hacia nosotros y sonrió. ‘Sé muy bien lo que vas a hacer, Ricardo. Vas a mirar a la cámara y hablarle directamente al general Pinochet’”, relata Lagos. Todos rieron. Pero eso era lo que Lagos iba a hacer. Para Carmen Imperatore, “emplazar a Pinochet de esa manera debe haber estado en su ADN. Era el único líder que podía derrotarlo…”. Las reacciones Lagos no alcanzó a plantear todo lo que quería decir en el programa. No alcanzó a denunciar “la farsa de plebiscito de 1980, ni a insistir en que esta vez estaríamos atentos y nuestros propios observadores vigilarían la votación”, dice en sus memorias. Aunque después ha estado en numerosas ocasiones en televisión, “nunca he sentido tanta tensión como aquella noche”, confiesa. Al terminar el programa fue a explicar su irritación a Correa. Ella le respondió entonces en un tono que Lagos evoca como mesurado: “Ricardo, no tiene idea de lo que ha sucedido. Con lo que dijo esta noche va a haber una verdadera revolución”. Él cuenta que la periodista le explicó años después que lo interrumpió porque temió por la existencia del canal, una clausura al día siguiente. Años más tarde, en su libro Preguntas que hacen historia, 40 años entrevistando 1970-2010, la periodista confesó que la situación “fue muy incómoda porque no logré cumplir con el deber de conducir la entrevista. Expertos me aseguraron que nadie podría haberlo hecho”. Y recordó que durante el programa Lagos miró tres veces la hora, “seguramente esperando el momento oportuno para lanzar su ofensiva”. Después de la emisión, los entrevistados en el programa se fueron a celebrar en la residencia de uno de ellos, Armando Jaramillo, en Providencia, una casa de tres pisos y de estilo galo. Cerca de 50 personas, muchos de ellos involucrados en los ensayos, habían visto De cara al país. “Después lo fuimos a buscar al programa, y volvimos a celebrar, hasta muy tarde”, afirma Richards. “Recuerdo que fue puro jolgorio, esperanzas y alegría después de tanta desgracia, muerte y destrucción. Todos sentíamos que al fin teníamos a un líder de verdad”, dice Imperatore. Los tres periodistas que lo prepararon para las preguntas coinciden en que la intervención de Lagos fue muy superior en De cara al país que en los ensayos. Salió “muchísimo mejor, porque la adrenalina, sabiendo que estaba viéndolo una muy buena parte del país, efectivamente le dio a Lagos toda la potencia del mundo. Y si Lagos tiene una virtud es su buena oratoria. Por lo tanto, no se equivocó y fue muy bien puesto, medido, lo justo y lo necesario”, dice Richards. Quienes participaron en los ensayos percibían el programa como una oportunidad para contribuir a quitar en parte el miedo inoculado por la represión en esos años en el país. “El miedo en la sociedad chilena sigue vigente” –advierte Politzer–. “Sin embargo, el dedo de Lagos fue muy importante para bajar los niveles de miedo que tenía la sociedad chilena. Si Lagos podía hablarle al dictador en la televisión de esa manera, apuntarlo directamente con el dedo, entonces yo ¿cómo no voy a poder ir a marcar el No en el plebiscito? En ese sentido fue muy determinante… había que seguir el camino de este hombre valiente que se atrevía”, agrega. Pinochet no permaneció indiferente. Estaba viendo el programa en directo. La prensa de esa época informó que se había puesto en pie de rabia, cuenta Lagos en sus memorias. “Su primera reacción había sido ordenar a uno de sus generales que desplegara tanques por las calles”, pero no lo hizo. En ocasiones posteriores se refirió a Lagos sólo por su segundo nombre, Froilán, y en una oportunidad le advirtió: “Digo a los malos chilenos que nos insultan en televisión, porque saben que nos encontramos en democracia y que no les haremos daño: tengan cuidado, porque la paciencia tiene un límite y ese límite ya se acaba”. Un miembro de la Junta de Gobierno, el almirante José Toribio Merino planteó que el emplazamiento de Lagos jugaría a favor de Pinochet y del Sí, porque desacreditaba a la oposición. La réplica de Lagos fue rápida: entonces que retransmitan el programa. En las filas del No, Aylwin felicitó a Lagos por su intervención. El periodista Jorge Andrés Richards recuerda que días después fue con Lagos al acto por el 1 de mayo. “Se vino abajo el acto. Lagos fue mucho más importante que todos los dirigentes de la CUT. Fue un fenómeno. Eso le dio mucha fuerza, le hizo perder el miedo a mucha gente. Mucha gente se entusiasmó y adhirió”. “Que alguien interpelara a Pinochet por la televisión era un cambio muy importante, que daba garantías que lo que venía era algo jugable, era una invitación a atreverse”, plantea Ominami. “Quizás el mayor error de Pinochet fue no haberme detenido después del programa”, reflexiona Lagos en sus memorias. Pero concluye que un don de la campaña del No fue haber caminado tan cerca de la línea de lo tolerable “que hicimos que esta dejara de existir”. El episodio del “dedo de Lagos” amplió los límites de lo posible. Fuente: https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/el-desconocido-backstage-del-dedo-de-lagos-como-se-preparo-su-emplazamiento-a-augusto-pinochet-en-canal-13/338826/
  8. Reportaje : Autor: Andrea Insunza y Javier Ortega 29 Septiembre 2018 “Si Pinochet hubiera sabido con quiénes hablábamos habría hecho una razia” Hace 30 años, semanas después del plebiscito del 5 de octubre de 1988, el diario La Época publicó el último fascículo de La historia oculta del régimen militar, la más completa investigación periodística escrita sobre ese período. Lanzada luego como libro, la obra se convirtió en un clásico del género. Una entrevista con sus tres autores -realizada por académicos de la Escuela de Periodismo UDP- entrega detalles inéditos sobre cómo lograron reportear la trastienda de Pinochet en el poder. -Dame un pucho -dijo el conscripto- No he fumado en todo el día. -¡Nada de cigarrillos! -gritó un suboficial, a cierta distancia-. Mi general dijo que ni una luz. El diálogo ocurre la madrugada del 12 de septiembre de 1973, entre soldados que custodian los escombros humeantes de La Moneda. En Santiago reina el toque de queda y los conscriptos están cansados y nerviosos. Así parte La historia oculta del régimen militar, la investigación periodística que cubre los 17 años de la dictadura de Pinochet, desde las violaciones a los derechos humanos hasta las soterradas disputas entre los miembros de la Junta. La obra fue lanzada por primera vez hace 30 años, en el desaparecido diario La Época, mediante fascículos semanales que culminaron con la cobertura del plebiscito del 5 de octubre de 1988. Los autores eran los periodistas Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Óscar Sepúlveda, tres compañeros de carrera en la Universidad de Chile que, en las postrimerías del régimen, trabajaban en La Época como editores. Amigos, voraces lectores y cinéfilos, se propusieron hacer un relato rigurosamente periodístico, aunque con giros literarios acotados que lo intensificaran. Así surgió la idea de partir con la escena de los soldados custodiando La Moneda destruida. Luego, la trama va ampliando el foco hasta graficar en toda su magnitud la tragedia del quiebre democrático. Se propusieron escribir unos 25 capítulos, robándole tiempo a la frenética labor periodística de esos días. Para no verse “pillados” por la contingencia, tenían listas cuatro o cinco entregas cuando el primer capítulo se publicó con el diario. Pero muy pronto estaban sobrepasados, cerrando los fascículos el día antes. De los 25 capítulos proyectados escribieron más de 50, el último de ellos con detalles de cómo la noche del 5 de octubre un amargado Pinochet, en La Moneda, se vio obligado a aceptar la derrota. La obra completa ha sido reeditada varias veces como libro. Hace algunos años, a instancias de dos periodistas e investigadores de la Escuela de Periodismo UDP, los tres autores hablaron por separado de esa experiencia. El resultado es esta entrevista a tres voces sobre una de las investigaciones periodísticas más emblemáticas de la historia chilena reciente. * “Eran mayoritariamente fuentes de gobierno” ¿Cómo consiguieron que fuentes del propio régimen hablaran para este proyecto? Ó. Sepúlveda: A nuestros primeros entrevistados les contábamos que íbamos a cubrir una serie de hechos que la prensa de la época había omitido. Toda esta gente, en general, entendió, y a eso probablemente contribuyó que los primeros capítulos tuvieran un cierto peso, un cierto tono que influyó mucho: cuando empezamos a publicar, las fuentes se multiplicaron. M. Salazar: En el contexto político del momento, parte importante de la derecha estaba muy dispuesta a la transición. Hubo gente de ese sector que nos ayudó harto, incluso a convencer a otras fuentes para hablar. Otro actor importante fue la Iglesia Católica, partiendo por el cardenal Raúl Silva Henríquez. Esto hizo que personas que nunca imaginamos nos hablaran. Eso sí, con el compromiso ya claramente establecido después de ver los primeros capítulos de que el resguardo de la fuente no se iba a romper. ¿Cuántos entrevistados tuvieron en total? A. Cavallo: Hasta donde recuerdo, eran cerca de 140 personas, aunque las horas de grabación eran muchas más. Eran mayoritariamente fuentes de gobierno. En segundo lugar venían los entrevistados de oposición. Sobre estas últimas, evitamos en lo posible hablar con los dirigentes de primerísimo nivel, salvo para chequear información. Si no, convertíamos la trama en una suerte de santería civil y nuestro foco era el gobierno. Ó. Sepúlveda: Mi cálculo es que usamos cerca de 300 fuentes, aunque es una estimación mía, que los demás autores no tienen necesariamente que compartir. ¿Por qué optaron por usar casi exclusivamente fuentes en off the record confidenciales? M. Salazar: Antes de que los primeros capítulos salieran nos encontramos con bastante gente que estaba dispuesta a hablar, pero que no quería ser mencionada. Nosotros en La Época teníamos un manual de estilo, que decía que todas las fuentes debían citarse, salvo en casos extraordinarios. Pero el libro partía con los primeros años de la dictadura, los más complicados. Y al empezar a reportear, la mayoría de la gente no quería aparecer con su nombre. Ese era un lío, por lo que decidimos no poner fuentes, salvo alguien que pidió expresamente ser mencionado: el abogado Jorge Ovalle Quiroz (asesor del comandante en jefe de la Fach, Gustavo Leigh). A. Cavallo: Si poníamos un episodio con fuentes y otro sin fuentes, el primero iba a ganar fuerza en desmedro del otro. Además, trabajamos sobre la convicción de que en el ambiente de la época pretender tener solo fuentes en off the record era una demencia. Ahora, la inmensa mayoría de las entrevistas las grabamos en cintas, no obstante ser pactado en off the record. Ó. Sepúlveda: Había gente que no tenía problemas en que citáramos su identidad, pero se trataba de casos en que nosotros teníamos información que avalaba lo que nos decían. Sin embargo, la mayoría te pedía inmediatamente el off the record como condición para hablar. ¿Qué reglas utilizaban para trabajar con fuentes en off the record? Ó. Sepúlveda: Teníamos clarísimo el principio ético básico de no revelar jamás a una fuente en la investigación, ni al conversar con otros entrevistados ni en el texto. Tampoco quisimos nunca confundir nuestra misión de periodistas con la de un investigador policial, ni hacer denuncias en los tribunales ni arreglar cuentas con la historia. Simplemente ser testigos y retratar. “Sergio Fernández me prohibió la entrada a La Moneda cuando volvió en 1987 (como ministro del Interior)”. A. Cavallo: Nosotros nunca hemos dicho quiénes nos hablaron, pero una vez Mónica Madariaga (ex ministra de Justicia y Educación de Pinochet, fallecida en 2009), al presentar sus propias memorias, dijo: “Yo quiero decir que fui una fuente”. Con ella la cantidad de horas de grabación fue inmensa. Y ella siempre partió sobre la base de que no revelaríamos unilateralmente su identidad. ¿Qué resguardos tomaron para evaluar la información de las fuentes en off? M. Salazar: Para reproducir un hecho delicado había que encontrar tres fuentes distintas que contaran la historia de una manera aproximada. Ahí entraba el recurso de la novelización de la trama: darle atractivo y estilo al relato, lo que, a mi juicio, fue un acierto. ¿En qué episodios requirieron de tres fuentes para chequear la información? M. Salazar: Uno de los episodios más comentados es una reunión del círculo más pequeño de Pinochet, donde Pinochet golpea una mesa de vidrio y la rompe, en medio de una pelea con el general Gustavo Leigh (en el capítulo 3, Fractura en el piso 22). En esos momentos el episodio era bastante difícil de creer. Ahora, especialmente para la gente que tiene cierto manejo en estos temas, se puede identificar qué fuentes hablaron, pero en ese momento era súper complicado, porque las fuentes eran muy restringidas. A. Cavallo: Al narrar el viaje fracasado de Pinochet a Filipinas (ocurrido en 1980), Óscar Sepúlveda logró reconstruir visualmente detalles inimaginables. Incluso, llegó con la placa de auto que iba a usar Pinochet en esa visita. En algunos pasajes ustedes omiten información, como en el capítulo 14, Los años de gloria de la Dina, donde no ponen los nombres de las empresas proveedoras de la Dina, porque no tenían la certeza de que esas firmas supieran que trabajaban con ese organismo. M. Salazar: Me parece que uno debería dejar espacio para la duda cuando no hay certeza. Decir: “Hay fuentes que dicen esto, pero nosotros no fuimos capaces de saber si es verdadero”. Ese tipo de aclaraciones nosotros tres la compartimos hasta ahora. Probablemente otros periodistas también. Pero muy pocos medios te permiten hacer eso. Los medios quieren acercarse al máximo a la verdad y eso no siempre se logra. * Una delegación de la Dina ¿Dónde se reunían con fuentes confidenciales como exmiembros de la Dina u oficiales de Ejército? M. Salazar: En los lugares más extraños, lo que es típico de esa clase de fuentes. Por ejemplo, en una plaza, con un tipo que se te acercaba y te decía: “Caminemos”. Me acuerdo haberme juntado con una fuente en la ribera del Mapocho, con el tipo súper nervioso. O cuando hablabas con la ultraizquierda, que te hacían subirte a un auto y te llevaban para acá y para allá. A. Cavallo: Hicimos el quinto capítulo del libro sobre la Dina, Las cuatro letras del miedo. Era un capítulo con información más o menos pública, a la que sumamos antecedentes inéditos de Manuel Salazar. Pero luego de publicarlo nos llamaron exagentes de la Dina quejándose porque no les habíamos preguntado. Entonces, hicimos otro capítulo, Dina: los años de gloria, con los datos aportados por una delegación de exagentes que llegó al diario. Los ex Dina sentían que habían tenido que hacer el trabajo sucio, pero que el modelo económico lo estaban disfrutando otros. Se suele olvidar que la Dina tenía un modelo económico propio. Su división económica había investigado a los grupos empresariales, a los ricos, no a los pobres. Entonces, estos entrevistados estaban preocupados de reivindicar esa parte. Pero como eran bastante toscos, de paso te contaban una cantidad de brutalidades desconocidas. Con mucho orgullo nos contaron que tenían bajo control a todos los embajadores que vinieron a la Sexta Asamblea de la OEA en Santiago (realizada en 1976), gracias a la “compañía” de sus mujeres de la Brigada Femenina. ¿Hubo información que no lograron chequear y publicar o que omitieron por posibles represalias? Ó. Sepúlveda: Más que omitir información por posibles represalias, lo hicimos por falta de unanimidad nuestra en la credibilidad de las fuentes. O cuando no había pruebas suficientes. A. Cavallo: Teníamos indicios sobre quién era un personaje muy, muy importante del régimen al que le decían el “Cara de Jote” y que presenció continuamente actos de tortura. No estoy seguro si no lo confirmamos completamente, o si preferimos no inferir una acusación tan grave. “El libro también le interesó a Pinochet. Así me lo dijo un general: ‘Mi general empezó a leer los fascículos, dijo que estaba bien, pero que a estos cabros les falta la mitad’”. En el libro sugieren cosas sin decirlas claramente. Una de ellas es cuando a Pinochet le cancelan la visita a Filipinas y su comitiva debe volver. El libro dice que mientras el avión retornaba, en el entorno de Pinochet se temió seriamente por la estabilidad del régimen. ¿Por qué no dicen derechamente que Pinochet temió que le hicieran un golpe en Santiago? A. Cavallo: En ese caso se trata de una especulación que recorrió a la comitiva. Si hubiéramos dicho “golpe de Estado” habríamos tenido que precisar. Lo mismo ocurre después, en 1986, luego del atentado en el Cajón del Maipo, en que hubo un par de horas en que Pinochet buscó detectar desde dónde podría venir el complot. Ó. Sepúlveda: Uno no puede asegurar lo que pasa por la mente de un personaje. Uno a lo más sugiere lo que podría estar pensando. * “Hasta dónde van a llegar” ¿Hubo presiones cuando comenzaron a salir los primeros capítulos? M. Salazar: Publicado el primer capítulo, el director del diario, Emilio Filippi, recibió una llamada del general Santiago Sinclair, entonces vicecomandante en jefe del Ejército, quien le preguntó: “Queremos saber hasta dónde van a llegar”. Y Filippi le explicó lo que pretendíamos, que no queríamos victimizar ni culpar a nadie. A. Cavallo: Yo creo que si nos hubiéramos metido más con los políticos civiles los problemas hubieran sido mayores. En varios pasajes relatan reuniones de Pinochet con su entorno más estrecho. Incluso, describen sus estados de ánimo y rabietas. ¿Cómo lograron ese grado de descripción? Ó. Sepúlveda: La gente en esa época sentía que estaba viviendo la historia. Había fuentes muy locuaces, como Mónica Madariaga, cuya colaboración podemos revelar ahora que murió. Cuando estas versiones coincidían con, por ejemplo, la de un general que te decía “efectivamente así fue”, podías reconstruir episodios y climas internos. Los diálogos reconstruidos reflejan ese tono y esa tensión. Obviamente, eran diálogos y escenas que no tenían una fidelidad total, porque no había grabaciones de las reuniones de Pinochet con sus ministros y generales. A. Cavallo: Siempre he pensado que si Pinochet hubiera sabido con quiénes hablábamos habría hecho una razia, desde el vicecomandante en jefe del Ejército hacia abajo. A mí, Sergio Fernández me prohibió la entrada a La Moneda cuando volvió en 1987 (como ministro del Interior). Igual era una prohibición que tampoco causó tanto efecto, porque no tenía cómo saber que seguía teniendo fuentes en La Moneda. Ó. Sepúlveda: Tuvimos reuniones con ministros en La Moneda. Ellos tenían respeto por nuestro trabajo, más allá de que no compartieran la visión de nuestro diario. Nos tenían cautela y reserva, pero al mismo tiempo confianza. Probablemente preferían asumir el riesgo de hablar con nosotros para que su versión fuera recogida. Ellos también tenían que cubrir sus espaldas, porque era un periodo en que todo el mundo se movía muy sigilosamente. Era importante para un ministro de Pinochet dejar su versión para la historia. Era frecuente la gente que decía: “Mire, yo estuve aquí, pero en esto otro donde me han mencionado no estuve por tal y tal razón”. Aclarar los límites de la participación personal era bien típico. ¿Cuáles creen que eran las motivaciones que tenían autoridades del régimen para convertirse en fuentes del libro? Ó. Sepúlveda: Querían ser escuchados. Nos decían algo así como: “Nos parece seria la forma en que están trabajando, sé que en algún momento van a tocar algún periodo en el que yo participé y quiero que escuchen mi versión, que no pretende ser la verdad, pero sí un aporte”. M. Salazar: Hubo autoridades del régimen y gente muy cercana a Pinochet que estuvo muy dispuesta a conversar, aunque solo sobre algunas cosas. Porque hubo gente que puso esta condición: “Hablamos, pero solo de esto, nada más que de esto”. Con el tiempo uno se da cuenta de que en esa actitud había un cálculo: “Este gobierno se acaba y, por lo tanto, me tengo que acomodar a los cambios”. ¿Qué motivos tuvo Mónica Madariaga para hablar? A. Cavallo: Mónica Madariaga venía bastante de vuelta. Peleó mucho con los militares cuando era ministra. A los almirantes les molestaba que fuera mujer. Incluso, cuando ella asumió en Justicia, el almirante Merino obligó al subsecretario, que era marino, a que renunciara, porque “a un marino no lo podía mandar una mujer”. Los generales de Ejército se cruzaron con ella cuando asumió en Educación y empezó una campaña interna y luego pública contra los rectores militares en las universidades. Una vez ella declaró: “Yo pedí que me dejaran dirigir un regimiento y todavía no me dan autorización”. Pinochet debió darse cuenta de que ella se estaba convirtiendo en un problema. * Pinochet: “A estos cabros les falta la mitad” ¿Se percataron en el reporteo si Pinochet rastreaba las filtraciones a la prensa? Ó. Sepúlveda: Yo creo que tenía sus métodos, aunque no inició ninguna persecución específica con nosotros, porque el libro también le interesó a él. Así me lo dijo un general: “Mi general empezó a leer los fascículos, dijo que estaba bien, pero que a estos cabros les falta la mitad”. ¿Pidieron una entrevista con Pinochet? Ó. Sepúlveda: A través de esa misma gente con la que hablábamos le pedimos entrevista, pero no resultó. ¿Qué ocurrió cuando aparece el primer capítulo? A. Cavallo: Pensábamos que se cerrarían todas las fuentes. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Cuando entre el segundo y tercer capítulo se percibió que era una obra cronológica, empezó un fenómeno. Había gente que nos llamaba para decirnos: “Cuando lleguen al 78 hablen conmigo”. Eso es algo totalmente normal, de reivindicación histórica. Un protagonista nunca quiere que la historia se escriba demasiado en contra suya. Y empezaron a entregarnos documentos, material que en general buscaba reivindicar la propia función de la fuente. Pero como mucho de ese material tenía información objetiva, nos servía. Ó. Sepúlveda: Probablemente aportó el tono y la seriedad del trabajó. Además, en ese momento la gente sentía menos miedo de contar las cosas. Quizás cuatro años antes un proyecto así no hubiese tenido el mismo resultado. M. Salazar: Hubo gente del régimen militar que inicialmente se mostraba reacia a colaborar, pero después del primer capítulo eso cambió. Era gente que de alguna manera quería abrirse un espacio, que suponía que La Época iba a tener un papel relevante en la transición. Muchos ya sospechaban a mitad del 88 que el plebiscito lo perderían y ya se estaban imaginando los escenarios políticos posteriores. Entonces, hubo gente del régimen y de la derecha que llamó para contar episodios pequeñitos, pero que eran útiles para calzar piezas mayores. * Contra el tiempo y a tres manos ¿Cómo se editaban entre ustedes? A. Cavallo: Nos repartíamos alternadamente la redacción de los capítulos semanales, para que a nadie le tocara publicar dos capítulos seguidos. Por esa razón técnica los temas están un poco alternados. La idea era que los otros dos revisaran, pero a la altura de los capítulos 12 o 13 nos fue quedando menos tiempo para eso. A la altura de mayo o junio de 1988 estábamos en una crisis absoluta, despachando semana a semana cada capítulo. Ó. Sepúlveda: Teníamos libertad para opinar todo sobre el capítulo del otro, rayando o aportando antecedentes si creíamos que faltaban. Nos entendíamos bastante bien. M. Salazar: Uno escribía un capítulo y se lo pasaba a otro. Ese otro editaba, agregaba datos y se lo pasaba al tercero. Eso le dio a La historia oculta un estilo de narración particular, unificado, y también permitió profundizar ciertas aristas y eliminar otras. Llama la atención el estilo visual del libro, que privilegia las escenas y la reconstrucción de diálogos por sobre el análisis. Ó. Sepúlveda: Cuando cada uno se hizo cargo de escribir sus capítulos y luego cruzamos los borradores eso nos gustó y decidimos aplicarlo sistemáticamente. Nos parecía más entretenido que recurrir al tono del cientista político. A. Cavallo: Grabábamos a nuestros entrevistados para no tener que tomar apuntes. Así se privilegiaba la reconstrucción de diálogos y escenas. Era la única forma posible de llegar a eso. En Chile tenemos una oralidad muy visual, muy rica para reconstruir diálogos y situaciones. ¿Cómo compatibilizaban la escritura con su labor en el diario? Ó. Sepúlveda: Hacíamos la pauta del diario en la mañana y luego pensábamos en las entrevistas para la serie. Si surgían entrevistas largas, yo, como editor político, me apoyaba mucho en mi subeditor, Rafael Fuentealba. En esos días llegaba de vuelta a las siete de la tarde, para revisar la edición y decidir con Rafael los cambios para la edición nocturna. Entre las 10 y las 12 de la noche retomaba el libro, dependiendo de lo atrasado que estuviera. Como a la una de la mañana nos íbamos con Ascanio y Manuel a conversar sobre los capítulos siguientes, tomando alguna cerveza. Estuvimos un año completo en eso. A. Cavallo: Escribíamos los capítulos en los computadores del diario, que tenían un sistema infernal. Primero, el servidor generaba un calor espantoso y había que mantenerlo en una pieza con hielo para que no se cayera. Segundo, no podías llevarte información para trabajar en la casa. Un viernes, Óscar Sepúlveda estaba escribiendo un capítulo sobre la visita del Papa, que tenía que cerrar como plazo máximo el lunes a las seis de la tarde, para publicarlo el martes. Y ese viernes se cayó el sistema y se perdió todo. El lunes hubo que reescribir el capítulo. No alcanzamos a sintetizar. Esa es la explicación de por qué hay tres capítulos del Papa y no uno en la primera edición del libró. De hecho, la visita del Papa fue la única corrección a fondo que nos permitimos en ediciones posteriores: redujimos los tres capítulos originales a dos. “Hubo gente del régimen militar que inicialmente se mostraba reacia a colaborar, pero después del primer capítulo eso cambió”. * Buceando en las pugnas internas ¿Cuáles creen que fueron los grandes méritos del libro? Ó. Sepúlveda: Transmitir el clima interno al interior del régimen militar, algo sorprendente para su tiempo. Fue valioso describir todas las disputas de Pinochet con sus propios colaboradores, con la propia Junta de Gobierno. Eso fue un aporte, porque en el mundo de la oposición había menos secretos. El cómo se formaba una organización sindical o cómo se organizaba una protesta era menos impresionante que saber cómo había peleado Pinochet con el general Leigh. M. Salazar: Hay algo súper importante para el momento en que salió la serie, pero que lamentablemente no fue recogido en las ediciones del libro: las fotos. Ahí hubo un aporte gráfico que resultó estremecedor. En el primer capítulo venían fotos del Estadio Nacional, con prisioneros desnudos. Había gente que no lo podía creer. Esas fotos están tomadas de un libro que se publicó en la RDA de un famoso documental. Y había también muchas fotos que eran desconocidas, porque no se habían podido publicar en los medios. Óscar Sepúlveda consiguió la patente del ve- hículo que iba a usar Pinochet en Filipinas. Esa foto fue la que abrió el capítulo sobre el tema. ¿Cuáles son sus capítulos favoritos? A. Cavallo: Me gusta mucho el capítulo de Filipinas (Filipinazo, capítulo 27), una historia que estaba completamente virgen y que quedó muy bien detallada y escrita. Otro es el que narra la destitución del general Leigh, que los propios militares me comentaron que tenía detalles impresionantes (La caída de Leigh, capítulo 22). También me gustó el capítulo de la llegada del Papa (El Papa pisa Pudahuel, capítulo 49). El capítulo sobre el plebiscito creo que está bien (5 de octubre, capítulo 53), porque fue la primera interpretación global del plebiscito, aunque a ratos se pierde en detalles obsesivos. De este último me acuerdo de la escena en que el ministro Fernández dice que el 43% logrado por Pinochet es un triunfo, y el general Fernando Matthei le pregunta “dónde está la champaña”. Esa escena apareció casi al mismo tiempo en La Época y en Qué Pasa, pero nadie había explicado en qué contexto fue, qué estaba pasando con Pinochet. M. Salazar: Me gusta el primer capítulo (Los días del “poder total”). Muestra lo que va a ser el libro, rompe con todo lo que se ha hecho hasta ese momento en prensa escrita y abre una ventana. En general, rescato los recursos literarios que usamos, que creo que tiene que ver con la experiencia de reporteo que echo mucho de menos en los periodistas de hoy. Cada uno de nosotros tuvo que hacer el servicio militar cinco años antes de que recién te pusieran una jineta. Hoy, los periodistas jóvenes quieren hacer frentes de inmediato, y que les paguen bien o se van. Ó. Sepúlveda: Me gustan los capítulos sobre el funcionamiento de la Dina (capítulos 5 y 14: Las cuatro letras del miedo y Dina: los años de gloria). Después, los que narran la destitución del general Leigh y el Filipinazo. ¿Qué debilidades tiene el libro? M. Salazar: Probablemente faltó profundizar en temas que tienen que ver con mis obsesiones personales. Temas como los derechos humanos, las negociaciones al interior de la izquierda, las relaciones del PC con la Unión Soviética y con Fidel, aunque quizás todo eso sea materia de otros libros. A. Cavallo: Creo que el libro tiene un cierto desequilibrio estructural, lo que quizás tenga que ver con el método de trabajo, pero echo de menos un reporteo más profundo a los años 1974 y 1975, que cubrimos muy rápido. En cambio, 1978, 1981 y 1982 están muy detallados. También creo que por razones de urgencia renunciamos muy rápido a episodios que deberíamos haber profundizado, como la investigación sobre la muerte del niño Rodrigo Anfruns, que quedó como subcapítulo. Pudimos haber entrado más en eso; teníamos cómo hacerlo. Ó. Sepúlveda: Una debilidad es cierto desorden cronológico, por los flashbacks. Lo que pasa es que esto no fue pensado en un principio como libro. No trabajamos un año entero como una unidad para después publicarlo. Y eso es un problema. Fuente: https://www.latercera.com/reportajes/noticia/pinochet-hubiera-sabido-quienes-hablabamos-habria-hecho-una-razia/335080/
  9. Aniversario de Chacarillas: Los 77 nombres que llegaron al primer gran ritual de la dictadura Figuras como Andrés Chadwick, Joaquín Lavín, Coco Legrand y José Alfredo Fuentes acompañaron esa noche al dictador Augusto Pinochet para entregarle el apoyo de la juventud chilena. "El futuro de Chile está siempre en vosotros", les ratificó el genocida. Fue el aniversario de la Batalla de la Concepción, con el tiempo re-significado como la síntesis entre la juventud y la derecha, la ocasión propicia para que la dictadura se mostrara como algo más sofisticado que la carnicería de los primeros años. No sólo se quería gobernar, sino construir una nueva estética: no sólo se querían destruir los vestigios de la UP, sino refundar Chile y a muy largo plazo. Quedarse en el poder, entonces, dejaba de ser una burda pulsión gorila, sino que suponía disponer del tiempo necesario para impulsar una nueva constitución y un nuevo tipo de democracia, protegida, donde no estuviera en juego el rayado de la cancha. La puesta en escena fue perfectamente extraída de los actos de la Juventud Hitleriana y rescatadas por la cámara de Leni Riefenstahl, con lo cual la forma empalmaba muy bien con el fondo, encargado al ferviente admirador de Francisco Franco y profesor de Derecho de la Universidad Católica, Jaime Guzmán Errázuriz. De hecho, el discurso de Pinochet de aquella noche, brillante, habría sido escrito por el ideólogo: “Mi espíritu de Presidente de la República se llena de justificada esperanza, al contemplar que la juventud de hoy ha sabido descubrir el sello de eternidad y de exigencia que encierra para las generaciones siguientes la sangre que nuestros mártires derramaron pensando en la grandeza futura de Chile”, leyó el dictador. “Jóvenes chilenos”, expresó esa noche. “La posibilidad de materializar integralmente este plan está sujeta a la condición de que el país siga presentando los signos positivos que nos han permitido avanzar hasta la fecha. Para ello se requiere indispensablemente el concurso patriótico de toda la ciudadanía, y muy especialmente, el idealismo generoso de la juventud, que debe encender de mística nuestro camino hacia el futuro (…) El futuro de Chile está siempre en vosotros, cuya grandeza estamos labrando“, cerró. Las antorchas del acto de Chacarillas iluminaron para siempre a quienes lo protagonizaron. Los jóvenes debían subir por la ladera del cerro San Cristóbal, con banderitas chilenas que le rendían homenaje al dictador. Ahí Pinochet definió el itinerario que sería luego refrendado por la Constitución de 1980, cuyo enfoque ha moldeado la vida y la política chilenas hasta el día de hoy, cuando los esfuerzos por derribarla son resistidos incluso por los que otrora fueron adversarios y perseguidos por el dictador. Respecto a los 77, a la mayoría no le gusta que se recuerde que estuvieron allí, aunque todos le bajan el perfil. Es mejor omitir lo que para el resto es obvio: fueron protagonistas del primer gran ritual de la dictadura. Jaime Alcalde (Ex dirigente estudiantil) Gustavo Alcalde (Jefe del Departamento Estudiantil de la Secretaría Nacional de la Juventud) Francisca Aldunate (Periodista de Canal 13) Carlos Alegría (Cantante) Gustavo Alessandri (Ex diputado UDI) Michelle Astaburuaga (Cantante) Ignacio Astete (Coordinador Frente Juvenil de Unidad Nacional) Flor Ayala (Periodista) Herminio Barra (Dirigente campesino) Fernando Barros (Abogado de Pinochet en Londres) Francisco Bartolucci (Ex diputado) Carlos Bombal (Ex diputado y senador UDI) Jaime Bretti (Deportista) Mario Cerda (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud) Andrés Chadwick (Ministro del Interior) Jorge Claude (Secretario del Consejo Superior Estudiantil de la Universidad de Chile) Juan Antonio Coloma (Ex diputado y actual senador UDI) David Contreras (Ex dirigente UDI) Patricio Cordero (Ex presidente de la Fundación Banigualdad) Luis Cordero (Ex vicepresidente UDI) Mario Dalbosco (Presidente del Centro de Alumnos del Patrocinio San José) María de Luigi (Periodista) Jaime Del Valle (Secretario General FEUC) Luis Alberto Echeñique (Tesorero FEUC) Jorge Escárate Patricia Espejo (Periodista TVN) Roberto Espinoza (Compositor) María Olga Fernández (Animadora de TV) José Alfredo Fuentes (Animador de TV y cantante) Leonardo García (Presidente del Centro de Alumnos de Agronomía de la Universidad de Chile) Hans Gildemeister (Tenista) María Graciela Gómez (Animadora de TV) Ricardo Herrera (Jefe comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud) Manuel Félix Herrera (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud) Ignacio Irarrázabal (Dirigente estudiantil del Frente Juvenil de Unidad Nacional) Milenko Ivankivic Cristián Jara (Miembro de la Secretaría Nacional de la Juventud) Cristián Larroulet (Ex ministro de Sebastián Piñera) Joaquín Lavín (Actual alcalde de Las Condes) Coco Legrand (Humorista) Enrique López (Miembro del Consejo Superior Estudiantil de la Universidad de Chile) Luis López (Secretario comunal de Conchalí de la Secretaría Nacional de la Juventud) Julio López Blanco (Periodista y director de Revista Juventud) Rodrigo Martino (Dirigente juvenil de la Región de O’Higgins) Manfredo Mayol (Gerente general de TVN) Oscar Medina (Periodista) Patricio Melero (Diputado UDI) Roberto Meza (Futbolista) Jorge Mitaraki (Dirigente estudiantil del Frente Juvenil de Unidad Nacional. Fernando Molina Juan Carlos Montenegro Juan Esteban Montero (Periodista) Sergio Montes (Dirigente la Secretaría Nacional de la Juventud) Patricio Muñoz (Vicepresidente del Consejo Superior Estudiantil de la UTE) Hernán Olguín (Periodista) Fernando Pau (Presidente del Consejo Superior Estudiantil de la UTE) Gonzalo Pérez Sebastián Pérez (Director del Instituto de Capacitación e Investigación en Reforma Agraria (ICIRA). Nelson Pizarro (Ex subdirector de la revista Juventud) Claudio Sánchez (Periodista de Canal 13) Jaime Sánchez (Jefe de prensa de Canal 13) Nelson Sanhueza (Futbolista) Andrés Santa Cruz (Empresario, ex presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y de la Confederación de la Producción y del Comercio) Max Santelices (Presidente del Centro de Alumnos del Liceo Valentín Letelier) Peter Schuller Marieta Sepúlveda (Presidenta del Centro de Alumnos del Liceo N° 1 de Niñas) Cristóbal Silva (Presidente FEUC) Fernando Embcke Jorge Socías (Ex futbolista y entrenador) Verónica Sommers (Miss Chile) Francisca Soto (Presidenta del Centro de Alumnos del Liceo N° 13) Roberto Viking Valdés (Cantante) Cristián Varela (Primer Vicepresidente en la ANFP) Aníbal Vial (Presidente del Directorio de Fundación Banigualdad) Antonio Vodanovic (Animador de TV) Juan Carlos Yakcic (Secretario comunal de la Secretaría Nacional de la Juventud) Martín Zamora (Deportista) http://www.eldesconcierto.cl/wp-content/uploads/2014/07/chacarillas1.jpg
  10. 23 Junio 2018 El fin del Caso Riggs: Por qué los bienes de Pinochet terminarán siendo rematados por la “Tía Rica” Luego de que la Corte Suprema decidiera esta semana que es el Fisco y no su familia el destinatario del patrimonio de más de US$13 millones incautado durante la tramitación del caso, el paso siguiente será definir qué exactamente será objeto del proceso. Todo comenzó -por casualidad- el 14 de julio de 2004, cuando el subcomité permanente de investigación del Senado de Estados Unidos descubrió movimientos bancarios sospechosos en el Banco Riggs de Washington. En realidad, los legisladores norteamericanos perseguían rastros de financiamiento del terrorismo internacional, pero terminaron revelando 125 cuentas -hasta entonces secretas- que mantenía Augusto Pinochet Ugarte y sus colaboradores, en las que se atesoraban más de US$ 21 millones. Catorce años después, la justicia chilena puso término al denominado “caso Riggs”, en que se investigó el origen de la fortuna del fallecido general, logrando establecer judicialmente que Pinochet -ayudado por sus asesores- logró desviar de forma ilícita US$ 6.466.406 de gastos reservados a cuentas que mantenía en el extranjero, algunas de ellas abiertas con nombres falsos. La Corte Suprema revisó el martes 19 y miércoles 20 el último recurso presentado por el Consejo de Defensa del Estado (CDE) para obligar la restitución de los bienes al Fisco y le dio la razón. En un fallo -de carácter inapelable- la Sala Penal del máximo tribunal, por cuatro votos contra uno, ordenó devolver a las arcas públicas el dinero que se mantiene en cuentas confiscadas y los bienes del fallecido excomandante en jefe del Ejército que fueron objeto de comiso durante la tramitación del “caso Riggs” y que -en total- están avaluados en cerca de US$ 13 millones. El patrimonio corresponde, según documentos del CDE que datan del 2014, a US$ 4.894.638,1 y $ 124.566.242 en instrumentos bancarios, tres vehículos y 24 propiedades tasadas en US$ 7,3 millones aproximados. A la fecha de hoy, el Fisco aspira restituir aproximadamente US$6 millones. Hasta ahora, la familia de Pinochet disputaba en tribunales el usufructo de la fortuna luego que se estableciera la responsabilidad en calidad de autor del general ® en el delito de malversación de caudales públicos, pero se le sobreseyera a causa de su muerte el 10 de diciembre de 2006. Fuentes conocedoras de este caso sostuvieron -sin embargo- que aún no se establece con certeza la dimensión de los bienes que deberán ser entregados al Fisco. Y es que si bien la Sala Penal determinó devolver la totalidad de los dineros contenidos en las cuentas hasta ahora congeladas, en los próximos días los ministros se reunirán para revisar si la totalidad de los inmuebles embargados fueron adquiridos directamente con dineros de la malversación o existen algunos que hayan sido comprados con otros fondos. La sentencia, que está siendo redactada por el ministro Jorge Dahm, se votó y quedó en acuerdo la misma semana que uno de los investigadores del “caso Riggs”, el juez Carlos Cerda, abandonó la Corte Suprema. Una vez que quede ejecutoriado el fallo de la Sala Penal, el CDE tiene que ir a un Juzgado Civil y pedir que se inscriban los bienes comisados a nombre del Fisco. Realizado el traspaso legal ante los Conservadores de Bienes Raíces de cada ciudad en que se encuentren las propiedades se procede a realizar los remates de las ex casas de Pinochet a través de la Dirección General del Crédito Prendario, también conocido como la “Tía Rica”. Los últimos alegatos Tac, tac, tac. Con tres golpes en la tabla en que se anuncian los alegatos en el Palacio de Tribunales, el oficial de la Sala Penal de la Corte Suprema dio aviso el miércoles 20 a los abogados de que se daría inicio a la vista de la causa Riggs. Pese a lo histórico del momento, solo hubo abogados. Ningún flash, ni una cámara acompañaron el ingreso de los intervinientes previo a los alegatos. De hecho, se ausentó una de las querellantes clave del “caso Riggs”, la abogada Carmen Hertz. Ese día, optó por ir al Congreso a desempeñar sus labores como diputada del PC. Este sería, además, uno de los últimos recursos que revisaría en su carrera el ministro Milton Juica, quien deja el Poder Judicial mañana, debido a que el martes 26 cumple los 75 años, la edad tope para el cargo de supremo. Juica presidió la sala que también integraron Gloria Ana Chevesich, Jorge Dahm, Andrea Muñoz y Lamberto Cisternas. Éste último fue el voto de minoría del fallo. Por el CDE alegó la consejera María Inés Horvitz. Por la familia Pinochet lo hizo el abogado Fernando Rabat, del estudio de Pablo Rodríguez Grez. No era la primera vez que un Horvitz se sentaba como contradictor ante un defensor de un Pinochet. Dieciocho años antes, su padre, el abogado socialista Gustavo Horvitz, también había alegado ante el máximo tribunal del país el 14 de julio de 2000 pidiendo desaforar al entonces senador vitalicio. Quizás por ese motivo una de las pocas personas que estuvieron en el público de la sala fue la viuda de Horvitz, María Inés Lennon. Su hija, en tanto, solicitó al máximo tribunal del país revocar el fallo del tribunal de alzada capitalino por vicios formales y de fondo. Sin perjuicio a terceros Hace un año exacto, la Tercera Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, en fallo dividido, había ordenado devolver los dineros y bienes decomisados a los herederos de Augusto Pinochet. La sentencia constituyó un revés para el Fisco, pues en marzo de 2015 el ministro Manuel Antonio Valderrama -en una sentencia de primera instancia- había establecido que ese patrimonio debía ser devuelto a las arcas fiscales, pues había sido obtenido mediante conductas ilícitas. Pero el tribunal de alzada decidió que los bienes podrían seguir en manos de los herederos del fallecido general. El análisis de los ministros de la corte santiaguina Jaime Balmaceda y Maritza Villadangos fue que si bien “se dio por acreditada la sustracción de fondos públicos que fueron destinados a acrecentar ilegítimamente el patrimonio de Pinochet Ugarte”, la responsabilidad penal se había visto extinguida con su fallecimiento. Según los mencionados magistrados, “no es posible jurídicamente decretar en la sentencia el comiso después de la muerte del presunto culpable”. A su juicio, “las penas deben ser personales y recaen directamente sobre el responsable y nada más que sobre él, sin que sus efectos puedan redundar en perjuicios para terceros”. El caso dio un vuelco con los alegatos de Horvitz, quien -a nombre del CDE- cuestionó las absoluciones que la corte santiaguina hizo a los oficiales de la Caja Militar que giraban los cheques por orden de Pinochet y aseguró que las acciones en su contra no estaban prescritas, pues se trataba de un delito continuado, cuya última fecha de comisión no superaba el plazo para investigar una malversación. La abogada, en todo caso, puso especial ímpetu en impugnar el análisis de segunda instancia respecto del comiso de los bienes de la familia Pinochet Hiriart. “Si bien las penas son personales, el comiso no tiene como fundamento la culpabilidad del condenado, sino la necesidad de evitar el enriquecimiento patrimonial injusto, esto es, sin fundamento jurídico legítimo”, sostuvo Horvitz. A modo de ejemplo, la abogada expuso ante la Corte Suprema un fallo del mismo máximo tribunal que en junio de 2012 ordenó el comiso de los bienes de Mario Silva Leiva, conocido como “el cabro Carrera”, un conocido narcotraficante de los años 90, a quien la justicia embargó, 13 años después de su muerte, la fortuna heredada a su familia, avaluada en $ 11 mil millones y que fueron resultado de sus actividades ilícitas. En el “caso Riggs”, sostuvo Horvitz, hay que tener en cuenta que “esos bienes en su totalidad eran patrimonio del señor Pinochet Ugarte, que ahora está reclamando su familia, que tampoco se puede considerar terceros que hayan adquirido su dominio de buena fe, puesto que varias cuentas en el extranjero y cheques girados respecto de esas cuentas están a nombre de la señora Lucía Hiriart y de sus hijos, lo que da cuenta de que todos estaban absolutamente concertados en estos delitos y creemos que sería una muy mala señal desde el punto de vista del efecto comunicativo de las penas el que se pudiera retornar, devolver, dejar sin efecto este comiso y restituir a quienes en todo momento estuvieron en conocimiento de los ilícitos cometidos por su padre y se beneficiaran con ello”, concluyó en su alegato la representante del Fisco. La defensa de los Pinochet Al día siguiente de la intervención de Horvitz fue el turno de Fernando Rabat -socio del Estudio Rodríguez, Vergara y Cía.-, quien alegó en representación de Lucía Hiriart, la viuda de Pinochet. El abogado planteó ante los supremos que no podía accederse al comiso de dineros y bienes, pues en estricto rigor el fallecido general nunca fue condenado en el “caso Riggs”. “El general Augusto Pinochet fue sobreseído en esta causa en razón de su muerte (…); al ser sobreseído concluyó el proceso penal a su respecto, y fue en diciembre del año 2006 cuando el proceso se encontraba aún en estado de sumario, de suerte tal que cuando se cierra el sumario en junio del año 2014 no pudo ser elevada la causa a su respecto a la etapa de plenario, y al no ser elevada la causa a plenario no existe tampoco a su respecto acusación fiscal”. Rabat elevó el tono de su alegato e intentó persuadir a la sala. “El general Pinochet no fue emplazado de la acusación fiscal y si no lo fue, entonces la sentencia no lo puede alcanzar, no puede ser condenada ni absuelta una persona si no ha sido emplazado en una acusación fiscal (…), quien ha sido sobreseído en la etapa de sumario no puede ser castigado con una pena”, enfatizó. El abogado de Hiriart expresó, además, que al extinguirse la responsabilidad penal y no habiendo una sentencia definitiva a su respecto, no puede aplicarse la pena de comiso, pues “solo se puede aplicar a quien es parte del proceso penal”. En ese sentido, Rabat defiende que el comiso solo puede aplicarse al responsable del crimen o simple delito, al dueño de los bienes y no respecto de terceros. “Al fallecer el general Pinochet por el solo ministerio de la ley se produjo la apertura de la sucesión, se notificó la herencia (…); por el solo hecho del fallecimiento del general Pinochet su cónyuge como legitimario adquirió el dominio de los bienes que integran su sucesión por sucesión por causa de muerte, es decir, se trata de bienes que pertenecen a un tercero que no es responsable de los crímenes o simple delito que se imputan y, por lo tanto, no puede el comiso alcanzar esos bienes que pertenecen a terceras personas que no son parte de este proceso penal”, alegó Rabat ante la Sala Penal para que se confirme lo obrado por el tribunal de alzada capitalino. La defensa de los Pinochet finalizó sus alegatos contraviniendo lo expuesto por Horvitz. Sobre la viuda y sus hijos, Rabat aseguró que adquirieron los bienes por la sucesión de la muerte de Pinochet, “por el solo ministerio de ley”, y no se puede establecer que esos terceros “estén de mala fe”. “No es posible respecto de mi representada (Lucía Hiriart) imponer este comiso, porque se trata de un tercero de buena fe, conforme es el mérito de los hechos asentados en los fallos que se encuentran en conocimiento de esta excelentísima corte, entonces no son efectivos los argumentos expuestos por la defensa fiscal”, finalizó. Tras esta última intervención, el presidente de la Sala Penal, Milton Juica, tocó una campanilla que da cuenta de la finalización de los alegatos. “Muchas gracias, hemos terminado”, dijo, y todos abandonaron la sala. El último tomo de la causa El “caso Riggs” tuvo 380 tomos bajo el Rol 1649-2004. De él se desprendieron otras tres aristas, la indagatoria tributaria, Cema Chile y tanques Leopard. En esta última causa, que fue alegada por el abogado del CDE Rodrigo Reyes, se condenó a altos oficiales de Famae por coimas en la compra de tanques al Ejército holandés, dineros que también -se presume- fueron a parar a las arcas de Pinochet. En la primera página del expediente Riggs está la firma de Sergio Muñoz, el primer juez instructor del caso, hoy ministro de la Corte Suprema. Luego lo investigó el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago Carlos Cerda, y el último fue Manuel Antonio Valderrama, también hoy en el máximo tribunal. La apertura de esta indagatoria en términos formales data del 21 de julio de 2004. Al finalizar la tramitación de la causa, un informe de la Universidad de Chile cifró en US$ 21 millones el patrimonio que el general ® llegó a tener, de los cuales US$ 17 millones no se pudo establecer cuál fue su origen. La investigación sobre el patrimonio de Pinochet también tuvo efectos políticos. Si las acusaciones a las violaciones a los derechos humanos no lograron permear la férrea defensa al régimen realizada por sus partidarios, sí lo hizo la indagatoria sobre su fortuna. El golpe a la imagen del exjefe militar en los últimos años ha sido demoledor a medida que se conocieron las gestiones que derivaron en la confección de su patrimonio. En el Tercer Juzgado Civil de Santiago yace el testamento de Augusto Pinochet. Fue abierto en julio del 2012, pero nunca ha sido reclamado por sus herederos. Las causas abiertas respecto del origen de su fortuna mantenían en expectación el futuro de la fortuna de los Pinochet que, ahora, tendrá mayores certezas. fuente: http://www.latercera.com/reportajes/noticia/fin-del-caso-riggs-la-trama-tras-fallo-ordena-los-bienes-pinochet-sean-rematados-la-tia-rica/217784/
  11. 24 Junio 2018 La UDI alista su despedida de Pinochet La presidenta de la colectividad, Jacqueline van Rysselberghe, visó el cambio de la declaración de principios en la que se reivindica el Golpe Militar y se rinde homenaje a las Fuerzas Armadas. La cita fue a las 9.30 horas, en Suecia 286. El martes 29 de mayo, la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, recibió en su oficina -ubicada en la sede del partido- a los integrantes de la comisión encargada de actualizar la declaración de principios de la colectividad fundada en 1983. Dos semanas antes, la senadora los había contactado, uno por uno, para convocarlos a participar de la mesa de trabajo que lideraría el histórico cambio: a 35 años de su creación, la declaración de principios no ha tenido ninguna modificación, ya que todos los intentos por cambiarla han fracasado. A la reunión -la única en la que ha participado Van Rysselberghe- solo faltaron el exdiputado y concejal Julio Dittborn y el fundador del partido, Gabriel Villarroel. El resto de los miembros de la comisión escucharon atentos las palabras de la senadora. Entre ellos estaban Carlos Villarroel -hermano de Gabriel-, amigo cercano de Jaime Guzmán y fundador del partido; Jorge Jaraquemada, director ejecutivo de la Fundación Jaime Guzmán (FJG); Germán Concha, abogado e integrante del comité de comunicaciones de la UDI; Claudio Arqueros, director de Formación de la FJG; la exministra y senadora Ena von Baer; el exsecretario general y diputado Guillermo Ramírez; el abogado Diego Riveaux y el fundador y exsenador Jovino Novoa. MÁS SOBRE DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS “Es necesario rescatar la identidad de la UDI y adecuarla a los nuevos tiempos”, les pidió Van Rysselberghe. Todos estaban conscientes de que la tarea no es sencilla. El texto de 18 páginas -que establece los 27 principios que inspiran la existencia de la UDI- fue redactado en 1983 por el ideólogo y fundador del partido, Jaime Guzmán, cuyo asesinato por motivos políticos en 1991 ha neutralizado en la colectividad toda tentativa por modificar su sello. Varios de los asistentes aún recuerdan cada detalle de la alocución de Van Rysselberghe, quien señaló que era partidaria de suprimir de la declaración de principios UDI la adhesión a un determinado gobierno. Los presentes entendieron que las palabras de la senadora apuntaban a las referencias contenidas en el documento al “pronunciamiento militar” del 11 de septiembre de 1973. No era un paso en falso. La presidenta de la UDI había tomado los resguardos necesarios para que su afirmación no abriera una polémica en la colectividad, fundada al alero del régimen militar encabezado por el general ® Augusto Pinochet. Ya a fines del año pasado, cuando el debate sobre este tema aún era incipiente en la UDI, Van Rysselberghe quiso sopesar su postura con dos de las voces más escuchadas del partido: los hermanos Carlos y Gabriel Villarroel. A ambos abogados, reconocidos por ser las figuras más cercanas a Guzmán, fundadores del partido y miembros permanentes de la comisión política de la colectividad, la senadora les adelantó su interés de impulsar una renovación de los principios de la UDI, buscando no sólo modernizar el lenguaje del documento, sino que también abriendo paso a nuevas generaciones alejadas del debate de los sucesos de 1973. En esa oportunidad, Van Rysselberghe explicó a los Villarroel por qué creía necesario separar las alusiones a 1973 de la declaración de principios, sugiriendo, en cambio, que estas referencias, “de carácter histórico”, según sostuvo, quedaran establecidas bajo un contexto de presentación de los orígenes de la colectividad. Pero, además, en la directiva UDI han comenzado a promover cada vez con más fuerza un debate respecto de incluir expresamente en la declaración de principios de la colectividad la defensa por los derechos humanos. Los hermanos Villarroel acogieron el mensaje. Meses después, también lo haría la comisión. “Acción libertadora” Fundada el 24 de septiembre de 1983, la UDI fue activamente partícipe del régimen militar. Su principal líder, Jaime Guzmán, no solo fue el principal ideólogo de la Constitución de 1980, sino que buena parte de sus figuras más influyentes cumplieron roles importantes en la época: El exsenador Jovino Novoa se desempeñó como subsecretario general del gobierno de Chile desde 1979 hasta 1982; el diputado Patricio Melero fue alcalde designado de Pudahuel desde 1985 hasta 1989;el senador Juan Antonio Coloma fue miembro del Consejo de Estado, y el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, fue funcionario del Ministerio de Economía durante los primeros años del régimen. Coherente con su origen vinculado al régimen militar, la declaración reivindica los acontecimientos de 1973. “Consciente del proceso de descomposición política y social que el régimen democrático chileno experimentó en las últimas décadas, cuya derivación totalitaria hizo ineludible el pronunciamiento militar de mil novecientos setenta y tres”, se lee en el principio nueve, correspondiente al Régimen Político. Un poco más adelante, esta vez en el principio 15, sobre la Misión de las Fuerzas Armadas, se destaca “su acción libertadora del once de septiembre de mil novecientos setenta y tres, que salvó al país de la inminente amenaza de un totalitarismo irreversible”. Nueve días después de la reunión que la timonel UDI dirigió y que marcó el debut de la comisión, sus integrantes se reunieron el jueves 7 de junio en la sala del directorio de la Fundación Jaime Guzmán, a las 8.30 am. En el encuentro, la mesa de trabajo -que designó como presidente de la instancia a Carlos Villarroel- quiso despejar de inmediato la discusión en torno las alusiones a 1973 y se acordó formalmente eliminar de la declaración de principios cualquier alusión histórica y todo lo relativo a los años 80. La premisa, explican hoy algunos de los miembros de la comisión, es ofrecer a los adherentes una mirada hacia el futuro y no del pasado. “No es posible sacar eso completamente”, se escuchó en medio del debate. La advertencia venía de los hermanos Villarroel, quienes pusieron el acento en que eliminar completamente un episodio que fue clave en la formación de la colectividad y que, por eso, es parte también de su identidad, podría generar controversia. Así surgió la idea de redactar un “preámbulo” ajeno a los principios del partido, pero que explicara el origen de la fundación de la UDI. La primera redacción será presentada este miércoles 27, en la próxima reunión de la comisión, que se realizará en las oficinas de los hermanos Villarroel, ubicadas en Las Condes. El encargado de redactar la propuesta es el abogado Germán Concha. “La declaración de principios de la UDI tiene que ser un documento que una a todo el partido en lo que hay que hacer hacia el futuro y no un documento que recoja una mirada del pasado. No tiene sentido hacer referencia ni al Golpe de Estado del 73 ni al Muro de Berlín. Tenemos que hablar de las nuevas problemáticas que tiene este Chile”, dijo a Reportajes el diputado Ramírez, quien admitió que en “la comisión están todos en la sintonía de mirar hacia adelante y no hacia atrás”. Von Baer había anticipado en entrevista con Reportajes que “los principios no cambian, pero los contextos sociales y políticos, sí” y, refiriéndose a los hechos de 1973, señaló que“es evidente que hubo un quiebre en nuestra democracia y, por lo tanto, hay que incluirlo como lo que es: como un hecho histórico, pero que no es parte de la discusión política actual”. Resabios pinochetistas Sin fotos de Augusto Pinochet en las paredes de la sede del partido, en los últimos años, en medio de las causas de violaciones a los derechos humanos, pero en especial de acusaciones de enriquecimiento ilícito, en la UDI han intentado de manera sigilosa ir tomando distancia de la figura del general ®. Si bien la misma Van Rysselberghe ha señalado que se trata de una “figura relevante de la historia reciente de Chile”, lo cierto es que la timonel ha señalado en privado que hay que consolidar señales claras de transformación. Una misión que -en todo caso- tendrá sus obstáculos. La declaración de principios deberá someterse al escrutinio del consejo general de la UDI, en septiembre de este año. En la instancia, el nuevo texto deberá enfrentar las voces de sectores de militantes que no esconden su devoción por Pinochet. Uno de ellos es el diputado Ignacio Urrutia, quien en su oficina del Congreso deja ver una foto de Pinochet y asegura:“Si se llega a quitar cualquier alusión a lo que fue el gobierno militar de los principios de la UDI, mucha gente se va a ir, partiendo por mí. Me voy de todas maneras, porque dejo de sentirme identificado”. Urrutia participa anualmente de las misas que conmemoran el fallecimiento de Pinochet y reconoce con orgullo su apego al régimen militar, al igual que en el Senado Iván Moreira aparece como otro de los representantes más puros del pinochetismo. El parlamentario, sin embargo, ha cedido en su postura y reconoce que “si la UDI quiere crecer tiene que mirar el futuro”, pero advierte:“La historia no se borra y no se debe herir a quienes han tenido en la UDI consecuencia y lealtad con la figura del general Pinochet”. Van Rysselberghe pretende realizar una gira por el país socializando el nuevo documento, el que -además de su distancia con la figura de Pinochet- también contará entre sus principales modificaciones la inclusión de cambios en el rol de la mujer, la defensa del medioambiente y la preocupación por la vejez. Hitos de la relación con el general ® 1. La ceremonia de Chacarillas Julio de 1977 y un grupo de 77 jóvenes llegó con antorchas hasta el cerro Chacarillas para conmemorar el segundo aniversario de la fundación del Frente Juvenil de Unidad Nacional. En el lugar, Pinochet dio un discurso con los lineamientos institucionales del régimen y condecoró a los jóvenes presentes. Entre ellos había reconocidas figuras ligadas a la UDI, como Andrés Chadwick, Juan Antonio Coloma, Cristián Larroulet y Joaquín Lavín. 2. Partido popular y cristiano Jaime Guzmán, Sergio Fernández, Javier Leturia, Guillermo Elton, Pablo Longueira y Luis Cordero fundan el 23 de septiembre de 1983 la Unión Demócrata Independiente, en pleno régimen militar. El partido nace ligado al movimiento gremial, al Frente Juvenil de Unidad Nacional y al Frente Nacional del Trabajo. Su doctrina se basa en un “triple perfil”: popular, de inspiración cristiana y partidario del sistema social de mercado. 3. Contienda a favor del “Sí” En el plebiscito del 5 de octubre, la UDI se movilizó en favor del “Sí” para mantener a Pinochet en el poder. Un año antes, la UDI se había fusionado con el Partido Nacional y el Frente Nacional del Trabajo para dar origen a Renovación Nacional. Por diferencias internas, Guzmán es expulsado de RN. Masivamente, los exmilitantes UDI se desafilian de RN para apoyar en conjunto a Pinochet. El 22 de octubre de 1988, la UDI se refunda nuevamente como partido político. 4. La paz de Longueira En la conmemoración de los 30 años del Golpe Militar, la UDI -bajo la dirección de Pablo Longueira- redactó el documento La paz ahora. El texto estuvo precedido de encuentros de Longueira con familiares de detenidos desaparecidos y en él se busca una reparación para las víctimas de derechos humanos. En ese momento, la UDI reconoció que “se podría haber hecho más” por defender los DD.HH. después del 11 de septiembre de 1973. 5. Pugna por honores presidenciales Tras el fallecimiento de Pinochet, el 10 de diciembre de 2006, el gobierno en manos de la ex Presidenta Miche-lle Bachelet decide no rendirle honores como exjefe de Estado. La decisión es cuestionada por la UDI, dirigida por Hernán Larraín, y acude en masa hasta la Escuela Militar para despedir sus restos. Fuente: http://www.latercera.com/reportajes/noticia/la-udi-alista-despedida-pinochet/217822/
  12. 30 Mayo 2018 Corte Suprema rechaza demanda de tierras de nieta de Pinochet Francisca Lucía Ponce Pinochet había demandado a comunidad mapuche por tierras ubicadas en Puyehue. “La Corte Suprema rechazó un recurso de casación y una demanda de restitución de terrenos presentado en contra de la Comunidad Indígena Llanquileo por una particular, que alega ser propietaria de los terrenos”. Así informó la web del Poder Judicial respecto del fallo unánime de la Cuarta Sala del máximo tribunal. El Poder Judicial también indicó que el fallo “establece que la demandante no posee legitimación para reclamar la propiedad del terreno, ya que que no se encuentra inscrita a su nombre, sino que al de una sociedad de la que forma parte”. El recurso fue originalmente interpuesto en el Primer Juzgado de Letras de Osorno, en abril de 2015, por Francisca Lucía Ponce Pinochet, hija del empresario Julio Ponce (uno de los principales accionistas de SQM) y nieta de Augusto Pinochet, en contra de Juan Guerrero Castro y la comunidad indígena Llanquileo. Tras un primer dictamen a su favor, la Corte de Apelaciones rechazó la demanda en noviembre de 2016, y ahora la Suprema confirmó aquel fallo, por los terrenos ubicados en la comuna de Puyehue. Fuente: http://www.latercera.com/nacional/noticia/corte-suprema-rechaza-demanda-tierras-nieta-pinochet/186556/
  13. ¿Puede mostrarse la imagen de Pinochet en un museo? Tres expertos contrastan sus visiones Polémica ha causado la destitución del director del Museo Histórico Nacional por exponer una imagen del líder del golpe de Estado. Mientras algunos acusan censura, otros consideran que hubo graves problemas curatoriales. SANTIAGO.- Un golpe noticioso sacudió al mundo del arte chileno durante la jornada del miércoles. En un acto inusitado, Alejandra Pérez, la ministra de Culturas, solicitó la renuncia del director del Museo Histórico Nacional, Pablo Andrade. Esto, a raíz de una imagen y cita de un discurso de Augusto Pinochet que formaban parte de una muestra temporal titulada "Hijos de la Libertad". La exposición, que tuvo que ser retirada por orden de la ministra, recopilaba ideas en torno a la libertad elaboradas por 14 figuras prominentes de la historia chilena, como Andrés Bello, Gabriela Mistral y Michelle Bachelet. En específico, lo que más molestia causó fue la frase atribuida a él: "La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de su libertad". ¿Censura o reprobación justificada? El debate se ha librado tanto en los museos, como en la vida civil y en las redes sociales. En Emol consultamos tres expertos sobre el complejo tema y sobre si es posible o no incluir una imagen de Augusto Pinochet dentro de una muestra museográfica. Esto es lo que nos dijeron. ¿La imagen de Augusto Pinochet no puede mostrarse en un museo? "En primer lugar, me referiré a qué puede hacer Pinochet en una muestra con ese título: 'Hijos de la Libertad'. Creo que hay discursos, 'libertarios' si así se quiere, mejor articulados sobre el (neo)liberalismo en Chile que esa cita de Pinochet, que ante todo fue un dictador y en cierto modo un instrumento. No fue un ideólogo, salvo en el primario sentido de la lucha contra el comunismo. ¿Pero que habría de venir después? Cómo sabemos, después del golpe hubo no pocas pugnas ideológicas entre los golpistas. Estaban Patria y Libertad, los Chicago Boys y algunos políticos de la Democracia Cristiana. La ideología que prevaleció fue el neoliberalismo. Yo habría buscado algo de algún pensador chileno que adhiera a esa doctrina económica, política y social, que en Chile, además, se mezcló con un Catolicismo muy conservador, asunto que no ocurre en el mundo anglosajón o austríaco. Por otra parte, me parece que la figura de Pinochet no es separable de las violaciones a los DDHH. Los empates retóricos de la derecha, en ese sentido, me parecen inconsistentes, pues una cosa es decir que se está por la vía armada (como el MIR) y otra muy diferente dar un golpe de estado, desaparecer, matar, torturar y exiliar. Esa omisión es grave si se considera que se trata de un Museo Histórico Nacional al que van escolares que muchas veces ni siquiera saben quién fue Pinochet". Demian Schopf, artista visual, académico y doctor en filosofía. ----- Creo que es un tema que va más allá del arte, es más bien cuestionarnos cómo hacemos servicio público, qué queremos dejar como reflexión. Estoy convencida de que no hubo mala intención del curador, entiendo la discusión que quería generar, pero es un tema muy sensible. No podemos propiciar a un dictador en temas de libertad cuando bajo esta misma frase se torturó y se mató gente. El problema estuvo en poner a Pinochet a la misma altura que Bachelet, Aylwin y Allende, como si fuera un presidente más. Desde la museografía se pueden ocupar otras estrategias para incluirlo en las muestras, como por ejemplo, poner su imagen más pequeña, o como me tocó resolver para la muestra "Visible-invisible, tres fotógrafas durante la dictadura", donde decidimos utilizar una fotografía de Kena Lorenzini donde sale el dictador de espaldas. Yo estoy segura de que en España no pondrían una imagen de Franco y sí esto pasa en Alemania despiden desde el director hasta el encargado de comunicaciones. Pienso que es un tema delicado porque hay mucho dolor que no hemos superado, culpables que aún no están presos y familias de desaparecidos que aún no tienen respuestas. En todo existe un tiempo y una manera para hablar de los dictadores, no es llegar y hablar. Monserrat Corradi,curadora de arte y cofundadora de la oficina Mo-Ma. --- Creo que el museo cometió un error fatal, porque el nombre de Pinochet está vetado en el colectivo. Por mucho que uno haga una curatoría aparentemente nueva, revolucionaria, donde todos somos partícipes de la historia, a la figura de Pinochet hay que tratarla de otra manera. La frase no fue la mejor elegida, yo creo que obviamente se censuró de manera correcta, pero echar al director me parece exagerado porque él lo había hecho bien y la curatoría es de los curadores. En este plano es un error grave porque todos sabemos en Chile lo que significa el nombre de Pinochet, era para estar atento, también a la frase. Pero me parece un hito bastante imprudente haber expulsado al director del Museo Histórico. Yo soy contrario a todo tipo de censura, pero no hay que perder de vista que la figura de Pinochet la tenemos censurada como sociedad hace casi 40 años. Hay que autocensurarse por ahora. Gaspar Galaz, historiador de arte y escultor chileno.
  14. 16 Octubre 2017 A 19 años: Cómo fue la detención de Pinochet en la London Clinic británica Un día como hoy, pero de 1998, el general fue notificado de su detención tras la emisión de una orden de captura internacional por parte del juez español Baltasar Garzón. A menos de un mes de que el general Augusto Pinochet llegara a la capital británica de Londres para someterse a una operación por una hernia lumbar, fue notificado de su detención. Corría un 16 de octubre de 1998, cuando el dictador chileno -que se encontraba internado en la London Clinic- recibió la información de la Scotland Yard, la policía de Reino Unido, sobre la orden de captura internacional que había sido emitida por el juez español Baltasar Garzón, quien apoyado por el principio de “jurisdicción universal”, logró que se detuviera al senador vitalicio, acusado de crímenes de lesa humanidad. Este hecho motivó el rechazó del Ejército de Chile quien aseguró que la detención era “insólita e inaceptable para los integrantes de la institución”. El Presidente de la época, Eduardo Frei, en tanto, hizo una protesta formal ante las autoridades inglesas asegurando que lo ocurrido atentaba contra la inmunidad diplomática que protegía al general Pinochet. El proceso judicial duró 16 meses. El 11 de noviembre de 1998, el gobierno español solicitó la extradición del ex comandante en Jefe para fuera juzgado en ese país. 14 días después, el 25 de noviembre, la Cámara de los Lores decidió por tres votos contra dos que Pinochet no tenía inmunidad, por lo cual sí podía ser sometido a proceso. Días después su defensa interpuso un recurso para que el fallo fuera revisado. Sin embargo, en marzo de 1999 la Cámara ratificó su decisión, pero recomendaron que el ministro del Interior británico, Jack Straw se pronunciara. Así, Straw autorizó el proceso de extradición el 15 de abril de ese año. Ya en octubre el tribunal británico de Bow Street anunció que la extradición estaba conforme a la ley. Meses después, Pinochet se sometió a exámenes médicos. El ministro del Interior informó que tras obtener los resultados se determinó que el senador vitalicio no estaba en condiciones de soportar un juicio. Dos meses después, en marzo del año 2000, Straw indica que el general no podrá ser extraditado y queda en libertad. Ese mismo día, Pinochet viajó en una avión de la Fuerza Aérea a Chile, tras cumplir 503 días detenido en Londres. Esta decisión del gobierno británico marco un antes y un después en materia de derecho internacional. Según indicó posteriormente a la BBC el profesor Claudio Troncoso de la Universidad de Chile, “fue la primera vez que se estableció que un ex jefe de Estado no tenía inmunidad ante crímenes internacionales como la tortura”. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/19-anos-fue-la-detencion-pinochet-la-london-clinic-britanica/
  15. Historia del topic acá http://foros.fotech.cl/topic/316947-caso-riggs-correa-sutil-ve-sinsentido-en-la-restitucion-de-bienes-a-la-familia-pinochet/?hl=%2Bcaso+%2Briggs&do=findComment&comment=22397384 07 Julio 2017 Caso Riggs: CDE recurre a la Suprema para impedir liberación de bienes Presentó recurso de casación para que se decreten condenas contra ex oficiales absueltos. Un recurso de casación en el fondo y en la forma presentó el Consejo de Defensa del Estado (CDE) para que la Corte Suprema revierta el fallo que absolvió a seis ex oficiales del Ejército y ordenó levantar el embargo de los bienes del ex comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet. Esa decisión fue tomada por la Corte de Apelaciones de Santiago tras revisar los alegatos en el marco del caso Riggs. Según consta en la investigación del caso, los bienes congelados son US$ 5 millones en cuentas corrientes y alrededor de 23 propiedades. El tribunal de alzada estableció el origen ilícito de parte de este patrimonio, pero determinó que el responsable era Augusto Pinochet. Al estar fallecido, se extingue su responsabilidad penal. La misma resolución, además, revocó las condenas contra los ex militares, al estimar que se aplicaba la prescripción. De acuerdo al escrito se debe mantener el embargo de bienes, porque al establecerse que hubo ilícitos, “se debió haberse decretado la pena accesoria de comiso de todos los efectos de los delitos acreditados, esto es, que provienen de estos de modo directo o se corresponden con las ganancias obtenidas en su comisión y que constituyen una fuente de enriquecimiento ilícito para los herederos de Augusto Pinochet”. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/caso-riggs-cde-recurre-la-suprema-impedir-liberacion-bienes/
  16. Corte de Apelaciones ordena restituir bienes embargados a familia de Pinochet en el marco del caso Riggs La sentencia revocó la condena que había dictado anteriormente el ministro Manuel Valderrama en contra de seis altos oficiales del Ejército por malversación de causales públicos. La Corte de Apelaciones de Santiago ordenó devolver los bienes embargados a la familia de Augusto Pinochet. La decisión fue tomada por la tercera sala del tribunal que ordenó en fallo unánime restituir los dineros de las cuentas bancarias, en el marco del caso Riggs, informó Tele 13. Esto último, tras la prescripción de la acción penal por el tiempo transcurrido. La sentencia revocó la condena que había dictado anteriormente el ministro Manuel Valderrama en contra de seis altos oficiales del Ejército – Jorge Ballerino, Ramón Castro Ivanovic, Gabriel Vergara Cifuentes, Sergio Moreno Saravia, Juan Mc Lean y Eugenio Castillo Cádiz- por malversación de caudales públicos. Además ordenó el decomiso de 23 inmuebles, vehículos y documentos bancarios por un valor de US $6.466.000, los que habrían sido malversados por los acusados en favor de Pinochet. Los querellantes en el caso, el Consejo de Defensa del Estado y la abogada Carmen Hertz, sólo pueden recurrir de casación ante la Corte Suprema. www.latercera.com
  17. "Vuestros nombres valientes soldados": estrofa eliminada del himno nacional se escuchó en acto donde asistió Piñera El ex Presidente y actual candidato presidencial asistió a un evento organizado por el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara. El pasado miércoles, Sebastián Piñera asistió a la inauguración del que promete ser el edificio "más moderno de Santiago". El evento se llevó a cabo en la comuna de Lo Barnechea, y fue su propio alcalde, Felipe Guevara, quien invitó al candidato presidencial En la ceremonia se destacó las características de esta obra, que tiene 15 mil metros cuadrados donde concentrará todas las dependencias municipales y los servicios externos como Registro Civil, el SII, la Tesorería General de la República, Chilexpress y otros. Sin embargo, un hecho llamó la atención a los adherentes del ex mandatario. En el acto, se escuchó parte de la tercera estrofa del himno nacional, la cual dejó de entonarse por ley. "Vuestros nombres, valientes soldados...", se alcanzó a oír. No es la primera vez que esta estrofa es escucha por autoridades de derecha. Una situación similar ocurrió en un acto público en Talcahuano, en octubre de 2010. En esa ocasión, estaban presentes el entonces ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y la entonces intendenta del Bío Bío, Jacqueline van Rysselberghe. Y en 2014, también en la Intendencia del Bío Bío, se escuchó: "Vuestros nombres, valientes soldados" en medio de una convención organizada por ex conscriptos de Concepción. En el encuentro estaban presente el entinces seremi de Gobierno, Enrique Inostroza, quien al escuchar las líneas decidió abandonar el salón. “No corresponde, el himno nacional está establecido y regulado por ley, por tanto decidí no estar cuando se entonó la segunda estrofa”, dijo la autoridad. CONTENIDO OCULTO http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/04/13/vuestros-nombres-valientes-soldados-estrofa-eliminada-del-himno-nacional-se-escucho-en-acto-donde-asistio-pinera/
  18. 24 Enero 2017 El fin de una era: la Fundación Pinochet deja su actual casa museo La entidad está en proceso de desocupar las dependencias en la calle O'Brien, en Vitacura. Aún no existe claridad de cuál será su próximo lugar. "Estamos buscando alternativas para reubicarnos y hemos ido guardando algunas pertenencias del Presidente en otros lugares", dice Roberto Mardones, gerente general de la institución. Están en proceso de guardar las pertenencias y los objetos valiosos, sin que aún se decida su destino. Las instalaciones de la Fundación Pinochet en la calle O’Brien en Vitacura, que incluyen un museo dedicado a la figura del ex comandante en jefe del Ejército, deberán ser desocupadas en un plazo breve, sin que aún exista noticias sobre cuál será el nuevo destino de la entidad. La fundación, cuya cabeza visible ha sido el empresario Hernán Guiloff, se ha caracterizado en el último tiempo por tener un programa de becas para jóvenes y realizar eventos vinculados a la figura de Pinochet. Incluso, algunos de sus representantes asistieron a la misa de los diez años de la muerte del general realizada en Los Boldos. Sin embargo, en la institución reconocen que, aunque la intención es buscar un nuevo inmueble que los acoja, por ahora no hay claridad de los próximos pasos que darán. Así, buena parte de las pertenencias que tiene la entidad en O’Brien 2244 estarían, hasta el momento, yéndose a unas bodegas sin un plazo definido, a la espera de que se resuelva de manera definitiva qué recinto los acogerá. “Queremos mantener viva la memoria del presidente Pinochet. Ahora estamos buscando alternativas para reubicarnos y hemos ido guardando algunas pertenencias del Presidente en otros lugares”, señala Roberto Mardones, gerente general de la Fundación Pinochet. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/fin-una-la-fundacion-pinochet-deja-actual-casa-museo/
  19. 09 Diciembre 2016 Bachelet recibe bandera que colgaba en La Moneda para el golpe de 1973 La Presidenta entregará el símbolo patrio al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos para que evalúe su condición y determine los mecanismos para su conversación. En una ceremonia solemne celebrada en el Palacio de Gobierno, la Presidenta Michelle Bachelet recibió la bandera que colgaba en La Moneda justo para el golpe militar de 1973 y que fue guardada secretamente por más de 40 años. El símbolo patrio será entregado hoy al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos para que evalúen su estado y consideren cómo se puede restaurar y conservar. “La bandera que vamos a entregar no es solo un símbolo del horror, su conversación nos recuerda también que la memoria es una herramienta poderosa, incluso invencible, cuando se trata de mantener viva la llama de la libertad, la democracia y la justicia”, señaló Bachelet. La bandera fue rescatada tras el golpe desde el primer piso de La Moneda, entre escombros, por una persona que solicitó mantenerse en el anonimato. Posteriormente, le fue entregada al ex ministro el gobierno de Salvador Allende, Roberto Cuellar quien la hizo llegar a las autoridades. “Es a don Roberto a quien debemos tanto como a ese chileno anónimo, la supervivencia y restitución de esta bandera, testimonio del dolor que se abatió sobre miles de conciudadanos nuestros por defender democráticamente un gobierno electo, que juró respetar la Constitución y las leyes”. La Mandataria agregó que “esta bandera dañada por el uso, el paso del tiempo y el incendio de La Moneda, fue custodiada por más de 40 años por una persona”. Acciones de usuario Seguir Prensa PresidenciaCuenta verificada‏@presidencia_cl Pdta. Bachelet: "Si #LaBanderaDel11 vuelve a casa es porque la luz de la democracia ha vuelto a nuestra patria", gracias a quienes lucharon. “Nuestra bandera fue en la tierra entera un sinónimo de dolor, de herida, de búsqueda, de libertad. Nuestra bandera flameó en decenas de países, en las casa de exiliados y también en las de quienes eran solidarios con nuestra historia. Mientras esta otra bandera esperaba quietamente en algún lugar de Chile que pasaran los años oscuros, con sus propias rasgaduras, con el impacto del fuego en su tela, con la huella de lo ocurrido, como prueba de lo ocurrido”, añadió. “Si esta bandera hoy vuelve a casa es porque la luz de la democracia ha vuelto a nuestra patria”, dijo la Presidenta. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/bachelet-recibe-bandera-colgaba-la-moneda-golpe-1973/
  20. 25 Noviembre 2016 Juan González: “El general Pinochet no está muerto, está en transición” Hoy Augusto Pinochet cumpliría 101 años y el presidente honorario de la corporación 11 de Septiembre está en la misma posición que sostiene desde que él falleció: salir al paso, defender a "su" general y esperar encontrarse en alguna otra vida. Para González no ha sido fácil. Ya más retirado del ala más extrema del pinochetismo, su último deseo es que "dejen traquila a Lucía Hiriart". Aquí, repasa estos diez años sin el hombre que le cambió la visión de la muerte y con el que hoy solo se relaciona a través de sus sueños. Ahí, en una pared, se ve a un adulto Juan González (88): terno gris, corbata roja y camisa blanca. Está dichoso. A su lado derecho, su razón de muchas batallas: el general Augusto Pinochet, uniformado y parado casi estratégicamente cerca de un bastón donde cuelga la bandera de la República, posando. Ambos, quizá sin que sea coincidencia, con bigote blanco. Ambos, además, con un rostro medio rosáceo sonriendo a la misma cámara. “Eran otros tiempos”, dice González, presidente honorario de la Corporación 11 de Septiembre del Círculo Militar de Oficiales en retiro “Gral. Adolfo Silva Vergara”,. La invitación fue del living a su habitación. Allí, en un espacio no muy amplio, se pueden ver un montón de fotografías de él participando en actividades del ejército, algunas de su familia y muchas de Pinochet. Algunas con dedicatorias, otras simplemente ahí. Hoy, el general cumpliría 101 años. Celebraría él y sus seguidores, quienes les enviarían presentes, cartas y realizarían alguno que otro homenaje. Con él presente o sin él, como para mantener el fanatismo. Esos son supuestos. La realidad es que el próximo 10 de diciembre, se cumplen diez años de su muerte. Un tiempo que se ha pasado lento para González. Tanto, que ha tenido espacio para reflexionar sobre la muerte de de su general. Así, como le dice él: con adjetivo de posesión. González habla de “una transición” en vez de muerte: –Yo no hablaría del aniversario de la muerte de Pinochet, porque hace tiempo que dejé de pensar en la muerte. El general, como todo ser humano, no está muerto, está en transición. Eso no quiere decir, y eso que quede bien claro, que la figura del general Pinochet haya desaparecido. Juan González es ex oficial del ejército. Se salió en la década del 50 para instalar una fábrica que mantuvo hasta el plebiscito. En esa época, tenía 80 personas trabajando a bajo su responsabilidad. Sin tapujos, cuenta, transparentaba su apoyo al régimen sin involucrarse en las posiciones políticas de sus trabajadores, sino más bien imponiendo su postura. “El día del plebiscito, les dije: no les voy a preguntar por quién van a votar pero les contaré por quién votaré y les daré mis razones”, asegura. Así, cuenta, convenció a varios. O varios, por lo menos, lo siguieron y terminaron instalados en las reuniones de campaña que se hacían para que ganara el “Sí”. –¿Lo insultan mucho en la calle? –No. Desde que estoy en esto, tres veces he encontrado gente en contra y que me trató de insultar. Una vez uno me miró y dijo: ese que viene caminando vale un hongo. Yo me hice el leso. Después, a la salida del metro, me pasó otro que dijo que no quería estar cerca mío. Antes, cuando iba al Café Haití también me identificaban. La huella del general Juan González fue apoyador en la sombra hasta los días agónicos de Pinochet, cuando la salud del general empeoraba y sus seguidores les hacían guardia afuera del Hospital Militar. Ahí, llegaban diariamente unas 50 personas. Entre ellas, una pareja con micrófono que cedía la palabra a quienes querían demostrar ante los medios de comunicación entonces presentes, que pese a los cuatro gobiernos transcurridos en democracia “Pinochet seguía siendo el mejor presidente de Chile”, dice González. Luego de un largo discurso aplaudido por la multitud, le ofrecieron aparecer en un reportaje de televisión que, finalmente, lo llevó a tomar un liderazgo en el ala pinochetista. Con el protagonismo asegurado, Juan González partía solo todos los días al Hospital Militar al taxi. Sin quererlo, terminó haciendo extendidas vocerías recordando “la excelencia del gobierno militar”. Estaba en eso, cuando llegó la noticia que González no quería escuchar: la tarde del domingo 10 de diciembre de 2006, el Hospital Militar lanzó un comunicado confirmando la muerte del general ocurrida a las 14:15 en la UCI del recinto. Ese día, quedó consagrado en sus recuerdos: “cuando supe, yo estaba en la clínica, afuera. Estábamos esperando el desenlace. Cuando ocurrió esto, pensé que se había ido un hombre grande”. Al mismo tiempo, el gobierno la presidenta Michelle Bachelet aseguró que no se le rendirían honores de Estado. “Fue de un mal gusto terrible eso de no rendirle honores, terrible. Muy injusto”, dice. González. Él no no veía seguido a Pinochet. A veces, cuando podía sumergirse en alguna actividad, lo buscaba para tres cosas: sacarse una foto que llevara dedicatoria, conversar y recitarle poemas. –¿Qué cosas hablaban? –Del país. Yo lo felicitaba mucho y también le recitaba poesía. La mayoría de las veces, era Oda a la infantería, porque él era infante de la patria. Por “su” general, el presidente de la Corporación 11 de septiembre pensó, por primera vez, en su propia muerte. Ahí, encontró que sería mejor llamarla “transición”, donde existe un espacio en el que podrá reencontrarse con sus queridos muertos. También cambió hábitos del sueño para acordarse de sus sueños recurrentes. Muchos de ellos, con Pinochet. “Hay un momento en que el ser humano puede decir ‘yo ya no duermo’. Eso tiene que ver con la tercera del sueño, que es la más linda. Ahí puedes decir: los sueños son mi otra vida”. En su velador, al lado de su cama, el hombre de 88 años puso un cuaderno en su velador titulando la primera hoja como “Mi otra vida”. Ahí, escribe las cosas que sueña y las va vinculando con otras experiencias: –Antes, con el general conversaba mucho en mi otra vida. Supe muchas cosas de su vida en esas conversaciones. Por ejemplo, cosas sobre sus bienes materiales. Él mismo me las dio a conocer, aunque prefiero no hablar mucho de esto porque luego se desparrama. -¿Qué es lo que más extraña de Pinochet? –La grandiosa posibilidad de que si él estuviera en este plano, hoy sería el candidato más importante que tendría Chile para tener un excelente gobierno otra vez. Estos diez años de muerte y hoy, el día de su cumpleaños, no han pasado con glorias para el pinochetismo. El lanzamiento del documental que sacaron en 2012 enalteciendo la figura del dictador, terminó en hechos con golpes y protestas a las afueras del Teatro Caupolicán, donde se estrenaba. Los homenajes fueron restringidos a ocasiones íntimas y en lugares privados, la calle 11 de septiembre pasó a llamarse Nueva Providencia y, tras innumerables intentos, no han logrado conformar un partido que se vincule directamente con la figura del general. También, el día del cumpleaños del general va en caída. Los primeros años de su muerte, se movilizaban en buses hacia la capilla que Lucía Hiriart tenía en Los Boldos para celebrarlo espiritualmente. A los cinco años, ya solo iban algunos autos. Hoy, esa tradición está perdida: “yo estoy retirado de la Corporación. Principalmente, porque ya estoy más viejo, pero también porque cada vez hay menos pinochetistas asumidos en Chile”. “Dejen tranquila a Lucía Hiriart” Pareciera que el filtro entre lo que piensa y habla Juan González ha desaparecido. Por lo mismo, sus hijos le pidieron que no diera más entrevistas: “dicen que convenzo muy fácil a los otros”, se justifica. Hoy está preocupado. La delicada salud de Lucía Hiriart, esposa de Augusto Pinochet, lo tiene expectante y siguiendo las noticias desde las afueras del entorno familiar. Sí: González no ha vuelto a ver a algún integrante de la familia Pinochet en años. Tampoco quiere incomodarlos intento saber de ellos por su propia boca. A ella, dice, tienen que dejarla tranquila. Le da pena la posibilidad de que Hiriart muera. Igualmente, le molesta el acoso, según él, de los medios a cosas que la señora no puede resolver hoy. “Comparado con los sueldos que se gana hoy día, 2.600.000 no es nada”, afirma Juan González sobre la pensión que Capredena le da a Lucía Hiriart. Dice que es una cantidad razonable para una mujer que fue “casi vicepresidenta para Chile”. Es que el general hizo buenos negocios, afirma. “Lícitos y bien contables, pero se han encargado de dibujarle una figura de corrupto”, dice. González compartió poco y, quizá, nada con Hiriart. Las veces que visitaba a Pinochet, él solo se limitaba a las fotografías y conversaciones. Luego lo retiraban del lugar. La gratitud, sin embargo, es por su “gestión de Estado”, dice. Su silencio ante los medios y desaparición del bloque más firme de Pinochet, tiene una razón, según se comentaba en la Corporación 11 de septiembre: “Ella tuvo cosas muy agradables y muy lindas mientras fueron gobierno, pero también tuvo la amargura de ver que muchos hombres que estuvieron al lado de su esposo, como Iván Moreira, luego no fueron capaces de defender ese gobierno y, al contrario, se callaron. por eso creo que ella no quiso saber nunca más nada”, dice González. –¿Por qué, si fue tan buena, genera tanto rechazo Lucía Hiriart? –No existe rechazo, lo que pasa es que una poquita gente no la quiere, y esa gente mete más bulla que toda la demás gente que está en silencio. Da la impresión de que fuera más gente. –¿Se han organizado en caso de que muera? –No tenemos nada programado. Ahora estamos haciendo pocas cosas, porque cada vez hay menos gente que es pinochetista. Además, ¿sabe? No me gusta pensar que ella se puede morir. Me da pena. –¿Qué le da tanta pena? –Ya es muy triste no tener a mi general acá; no pasar su cumpleaños y que se cumplan 10 años de su muerte. Me da pena pensar que Lucía Hiriart pueda pasar, pronto, a ser parte de la transición. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/juan-gonzalez-general-pinochet-no-esta-muerto-esta-transicion/
  21. 14 Noviembre 2016 Juez perseguidor de Pinochet recibe premio Edelstam en Suecia El Premio Edelstam 2016 es otorgado a Juez Juan Guzmán Tapia, por "su relevante contribución y valor excepcional manteniendo sus propias convicciones en la defensa de los Derechos Humanos". El premio será entregado en una ceremonia en la Casa de la Nobleza en Estocolmo, Suecia, el 15 de Noviembre de 2016. El Premio Edelstam es otorgado por contribuciones importantes y coraje excepcional en la defensa de las propias convicciones a favor de la defensa de los Derechos Humanos. El Juez Juan Guzmán Tapia, magistrado conservador en el Chile de los 70’, en 1973, después del golpe de estado, incluso simpatizante de Pinochet que pensaba que el país necesitaba “algún orden”, y apoyó implícitamente al gobierno militar. Sin embargo, en 1998, las convicciones de Guzmán cambiaron en la dirección opuesta; él era uno de los jueces de la Corte de Apelaciones de Santiago, e inesperadamente fue designado para investigar al ex dictador Augusto Pinochet por los delitos cometidos durante la dictadura. En su papel de juez, Guzmán se entrevistó con los sobre vivientes y se dió cuenta de la magnitud de la brutalidad sistemática que los militares habían cometido durante la dictadura, quien luego confesó que “las víctimas abrieron los ojos de mi alma”. Asimismo Guzmán concentró su investigación en los crímenes cometidos en la "Caravana de la Muerte", y procesó después al Pinochet por cargos de secuestro y asesinato. Realizó investigaciones por todo el país con el fin de encontrar los restos de cerca de 1.200 presos políticos que seguían desaparecidos. Además, estableció que el secuestro de personas que posteriormente desaparecieron era un delito permanente que debía ser perseguido a pesar de las amnistías o la prescripción mientras se desconociera el destino de los desaparecidos. Guzmán acusó entonces a un gran número de miembros de las Fuerzas Armadas. A través de su trabajo logró abrir un nuevo camino de justicia e inspirar a otros jueces a asumir su responsabilidad en casos similares en Chile y en otros países. "Es importante encontrar maneras de hacer cumplir el derecho nacional e internacional y promover la responsabilidad por los graves abusos cometidos contra los derechos humanos y la responsabilidad de los Estados donde se han producido violaciones y la responsabilidad de la comunidad internacional para establecer la justicia, asegurar la protección de las víctimas y evitar la impunidad. El procesamiento de Pinochet simultáneamente en España, Francia, Bélgica, Suiza e Italia es hasta hoy el mejor ejemplo de la cooperación internacional por la justicia, un precedente extraordinario de países cumpliendo con su obligación, ejerciendo para las víctimas su responsabilidad de proteger. El derecho internacional debe disuadir a los regímenes de cometer crímenes atroces contra sus propios pueblos para que la historia no se repita " según dijo Caroline Edelstam, Presidenta del Jurado del Premio Edelstam y co-fundadora de la Fundación Edelstam. Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/11/14/juez-perseguidor-de-pinochet-recibe-premio-edelstam/
  22. 06 Noviembre 2016 Escribió el texto para hacerle contrapeso a la propuesta de Gabriel Salazar Pablo Ruiz-Tagle y su nuevo libro: “No, no estamos viviendo bajo la constitución de la dictadura de Pinochet” Según el abogado, la actual constitución es muy distinta a la concebida por el dictador, aunque se parecen en el aspecto dogmático, “en la parte de los principios, que contiene los derechos de las personas y en la distribución de ideas que hay entre cómo nos vinculamos a la sociedad y el Estado”. Asegura que, a pesar de ser la constitución más reformada en la historia, todavía tiene un largo camino por recorrer: “A la constitución española de 1978 se le hicieron mil cambios; nosotros llevamos cerca de 300, así que todavía nos queda la mitad, al menos”. En su nuevo libro, discute acerca del momento constitucional que vive actualmente Chile. “El problema es que la propuesta de Salazar entronca con un modelo que no acepta los supuestos básicos de la democracia constitucional, y en ese sentido su proyecto es en verdad una alternativa utópica que no reconoce el valor de integración social, cultural y económica que ha proporcionado en nuestra historia la multiplicidad de formas políticas y sociales en que se ha encarnado en Chile, el proyecto republicano”, consigna el libro “Cinco repúblicas y una tradición”, escrito por Pablo Ruiz-Tagle. El propósito de la publicación era hacer un contra punto “frente a toda esa gente que dice que en Chile nunca hemos tenido democracia, ni república ni nada; que toda nuestra historia es una historia de abuso y dominación”, apunta el abogado, que tomó el libro de Salazar, “En el nombre del poder popular constituyente”, y quiso hacer algo parecido, “tratando de hacerlo en un lenguaje sencillo, que llegue a los jóvenes”. En el texto, el doctor en derecho argumenta que en Chile existe un poder constituyente radicado en el presidente y en el Parlamento, pero también lo que se puede llamar un poder de control constitucional constituyente. “Sin siquiera considerar la existencia de estos mecanismos de control constitucional, algunos voluntariosos del cambio de nuestra Carta Fundamental han llegado a proponer casi en un estado de misticismo faccioso y jacobino cambiar la Constitución por las buenas o por las malas, imponer una Constitución por decretazo”, escribe. -Su libro está dedicado a analizar el republicanismo constitucional chileno, en su organización del poder del Estado, la estructura de los derechos y sus sujetos políticos principales. Y llama la atención que, por diferente que son cada una de las repúblicas, usted habla de “una tradición”. -Sí, pues hay una cierta continuidad, una tradición en el sentido que se han buscado fórmulas republicanas que implican someter el poder público y privado al derecho, y fomentar el sufragio, como también promover la educación pública. Es decir, hay rasgos comunes, que se remontan hasta 1810. -También señala que muchos de los que hablan de una Asamblea Constituyente todavía no producen un texto que defina en qué términos va a realizarse. ¿En qué circunstancias se debería materializar esta alternativa? -Si se va a hacer hay que tener buenas razones y hacerla de una forma que sea de acuerdo con el derecho y con el apoyo de las grandes minorías, y no como un grupo iluminado, que al final de cuentas no tiene gran diferencia con el iluminado que puede ser un grupo que da un golpe de estado, o un grupo tal como los Chicago Boys, o como pueden ser los jacobinos, que se creían dueños de la voluntad popular y que veían al resto como enemigos. Eso en Chile lo hemos visto muchas veces y también lo vemos hoy, e mi libro me levanto contra esa idea. La Asamblea Constituyente tiene muy buenas razones para ser promovida cuando hay problemas de legitimidad en las instituciones representativas, cuando no se quiere que el Congreso concentre mucho poder. -¿Cómo evalúa el desempeño de Bachelet en materia constitucional? -Creo que lo ha hecho con un sentido muy grande de responsabilidad; quizás, yo le habría recomendado que la energía que tuvo al inicio de su gobierno la usara para hacer el cambio constitucional y no para discutir la reforma tributaria y educacional; pero ella tomó una decisión distinta y creo que el camino por el que vamos es un camino positivo. Tendrá dificultades, pero quizás con toda esa energía que había al comienzo se podrían haber hecho las cosas más rápido en materia constitucional, pero la derecha, que también es importante, quizás no se habría embarcado en el proyecto. En cambio ahora, después de los encuentros locales y regionales, hay mucho más discusión interna en la derecha: están más proclives a hacer una modificación sustancial de la constitución, mediante los caminos republicanos y democráticos. -Entre las razones que usted enumera, que justifican una nueva Constitución, se encuentra el origen en dictadura, el hecho que no se garantizan derechos sociales como la educación y, también, que no reconoce los pueblos originarios. ¿Cuál es, por así decirlo, la más grave? -Es difícil ponerle un barómetro, una medida. Yo creo que la constitución tiene cosas muy negativas, pero yo no tengo una receta, un algoritmo, para decir tenemos que partir por tales temas. Incluso en el libro propongo una vía de reformas parciales, el tema del agua, la descentralización, el combate con el nepotismo, cosas que podrían reformarse en la constitución sin cambiarla por entero, y al mismo tiempo avanzar hacia una conversación y un diálogo constitucional para cambiar de manera total la constitución. Se debe avanzar tanto a nivel de reformas parciales como de reformas totales. No tengo ni una bala de plata ni creo en un Santa Claus constitucional, ni que alguien tenga el diseño completo. El que lo tenga, quiere decir que está equivocado, porque eso debe ser un proceso de conversación colectiva, deliberativa, participativa. -¿En qué sentido se puede decir que la actual constitución es herencia de la dictadura? -A ver, yo en verdad sostengo algo que es, digamos, un tanto distinto: nosotros no estamos viviendo bajo la Constitución de la dictadura de Pinochet, estamos viviendo bajo la Constitución que se adoptó en las transacciones políticas y en el plebiscito del año 89 y 90. Esa no es la constitución de Pinochet; es distinta. Se parecen, sin embargo, en el aspecto dogmático. Recordemos que las constituciones tienen dos partes: una es la que se considera ideológica, la de los principios, que contiene los derechos de las personas: esa es la parte dogmática e ideológica (ahí se parecen mucho); y está la otra parte que es la parte orgánica, de organización del Estado, y la mayor parte de las reformas que ha tenido esta constitución, cerca de 300, han afectado en su mayor parte a la estructura del Estado. -¿Cuánto queda para el advenimiento de la “Sexta República”? -Deberíamos acercarnos a ese proyecto, de tener un estado social y democrático y una Constitución para el bicentenario, cerca del año 2018…Sería muy hermoso que todos pudiéramos decir “estamos más tranquilos, tenemos un sentido patriótico mayor”. Ese es el verdadero patriotismo. No solo las empanadas, el vino tinto, la cordillera y sus hermosas mujeres. Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/11/06/pablo-ruiz-tagle-y-su-nuevo-libro-no-no-estamos-viviendo-bajo-la-constitucion-de-la-dictadura-de-pinochet/
  23. 06 Octubre 2016 Adelanto del libro “Pésima memoria” Augusto Pinochet: exterminador sistemático, acomplejado y vengativo Carlos Prats, Augusto Lutz, Orlando Letelier, José Tohá, son algunos de los nombres dentro de la siniestra Lista del dictador, mencionados en un nuevo libro de Eduardo Labarca. Eran quienes debían morir, “como exorcismo del oscuro complejo de inferioridad que siempre lo había corroído”. Refiriéndose a Augusto Pinochet, el general Tulio Marambio solía lamentarse: —Yo tengo la culpa de que este miserable haya llegado a donde llegó. En Chillán, en sus últimos años de vida, Marambio contaba a sus amigos que a fines de 1968, siendo él ministro de Defensa del Presidente Eduardo Frei Montalva, la Junta Calificadora de Oficiales había dado al coronel Augusto Pinochet una nota insuficiente que lo obligaba a pasar a retiro... pero entró en acción doña Lucía Hiriart. —Vino a mi oficina, me tomó la mano y se hincó, sí, de rodillas en el suelo, y me rogó con lágrimas... y yo me apiadé y cedí, y ascendimos a su marido a general de brigada —contaba Marambio, quien en 1988, tratando de enmendar su error, llamará a votar “NO” en el plebiscito. Hasta el 11 de septiembre de 1973, la carrera de Pinochet estuvo jalonada de promesas de lealtad y actos de servilismo como el protagonizado por su mujer, enviada por él a llorarle al general Marambio. Pero a partir del día del golpe, un Pinochet despiadado sacará las garras y mandará meticulosamente a la muerte, uno tras otro, a los superiores a quienes poco antes obedecía y hacía la pata y a chilenos sobresalientes, como Orlando Letelier, un intelectual y político brillante que, según los documentos desclasificados en Estados Unidos, mandó “personalmente” a matar. Esa nómina siniestra es la Lista de Pinochet de quienes debían morir como exorcismo del oscuro complejo de inferioridad que siempre lo había corroído. Encabezaba la Lista, por supuesto, Salvador Allende, el Presidente que lo había nombrado y al que había adulado y jurado lealtad hasta conseguir que lo ascendiera a general de división y finalmente lo nombrara comandante en Jefe. La Lista incluía a dos ministros de Defensa a los que había obedecido haciendo genuflexiones, José Tohá y el mencionado Orlando Letelier, y a su antiguo superior, el general Carlos Prats, soldado culto y visionario que confió en él y lo propuso a Allende para que lo sucediera en la Comandancia en Jefe. Llegado a la cúspide del poder, Pinochet fue puliendo, ampliando y aplicando su siniestra Lista mientras el jefe de la DINA Manuel Contreras ponía en pie una escuadra asesina que viajará por Chile y el mundo para cumplir fielmente cada “contrato” del dictador, cuyo sicario estrella será el chileno-estadounidense Michael Townley. Son conocidas las palabras que Pinochet dirigió al almirante Carvajal el día del golpe acerca del avión ofrecido para que el Presidente saliera del país: “Se mantiene el ofrecimiento... pero el avión se cae, viejo, cuando vaya volando”. Lanzada en tono de pachotada cuartelera y dado que se trataría de un avión de la Fuerza Aérea, más que expresar una intención real de derribarlo, la frase constituye un acto fallido que deja al desnudo el ansia de Pinochet por ver muerto a Salvador Allende, del que se había despedido tres días antes, el sábado 8 de septiembre en La Moneda. En presencia del Director General de Investigaciones, Alfredo Joignant, Pinochet había retenido la mano de Allende en su diestra y dándole con la izquierda golpecitos supuestamente afectuosos, le había dicho en tono zalamero: —Descanse, Excelencia. Al combatir en La Moneda y suicidarse, Salvador Allende se convirtió en el primer integrante de la Lista de Pinochet junto a cuyo nombre el dictador pudo marcar una cruz. En la ejecución de la Lista siguió cronológicamente un hombre que sin haber estado en el corazón del gobierno fue incluido por Pinochet por motivos de torvo resentimiento personal: el brillante ingeniero David Silberman Gurovich, quien a los 35 años había sido nombrado por Allende gerente general de Cobrechuqui, el mineral de cobre de Chuquicamata nacionalizado. Silberman, alto y desgarbado, se destacaba por su eficiencia y palabra certera. Tras el golpe, en un remedo de consejo de guerra celebrado en Calama, fue condenado a 13 años de cárcel y enviado a la Penitenciaría de Santiago a cumplir la pena. Pero de allí fue sacado por los sicarios de la DINA el 4 de octubre de 1973, llevado al centro de torturas de José Domingo Cañas y luego al campo de Cuatro Álamos, donde su rastro se pierde para siempre. En un intento por encubrir el crimen, la DINA hizo aparecer un cuerpo descuartizado en Argentina correspondiente supuestamente a Silberman, quien según esa versión habría sido “asesinado por un comando del MIR”. Las pruebas científicas demostrarán que se trataba de otra persona. ¿Qué importancia tenía David Silberman para que Pinochet ordenara secuestrarlo y asesinarlo, y la realización de un operativo a través de la frontera con el fin de despistar? Los hechos. Siendo Pinochet comandante en Jefe de la Sexta División del Ejército con sede en Iquique durante el gobierno de Allende, hubo una reunión de autoridades locales en la que participaron el gerente de Chuqui y el jefe militar. Ante una pregunta boba de Pinochet, Silberman, hombre mordaz, le habría espetado: “General, no pregunte tonterías”. Sin saberlo, en ese momento el ingeniero firmaba su sentencia de muerte. Pinochet no olvidará la afrenta y, como el capo mafioso ha sido desafiado, encargará a Manuel Contreras que “lave” su honra torturando y haciendo desaparecer a David Silberman. La lista de Pinochet ya estaba en marcha y tocará el turno a José Tohá, que había precedido a Letelier como ministro de Defensa de Allende entre el 8 de enero de 1972 y el 5 de julio de 1973. Tras permanecer como prisionero en isla Dawson, el 1 de febrero de 1974 Tohá fue trasladado muy debilitado al Hospital Militar, donde murió el 15 de marzo. La dictadura dio la versión de un suicidio, pero los peritajes científicos demostraron que fue estrangulado por terceros, según se consigna en el fallo del ministro en visita Jorge Zepeda. Buen lector, pintor aficionado, poseedor de una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad Católica y un doctorado por la Complutense de Madrid, el general Carlos Prats González era, en comparación con el militarote Pinochet, la cara opuesta de la medalla. Sus Memorias escritas en elegante prosa demuestran que se trataba de un militar culto y con sentido de la historia, que hasta el último momento se esforzó por mantener al Ejército cohesionado y buscar una salida política que evitara el golpe. Hombre afable y afectuoso, siendo ministro Tohá mantuvo una relación personal muy estrecha con Pinochet cuando este era jefe del Estado Mayor del Ejército, vale decir, el segundo hombre de la institución. El 29 de junio de 1973, fecha del llamado “tanquetazo”, Tohá era ministro de Defensa y el general Prats, comandante en Jefe. Ese día Pinochet dirigió las fuerzas “leales” al Presidente Allende que avanzaron hacia el centro e hicieron abortar el alzamiento del Regimiento Blindados número 2. El matrimonio Tohá-Morales y el matrimonio Pinochet-Hiriart compartían como amigos en encuentros sociales en los que el tuteo y las bromas eran frecuentes. A los oídos de Tohá, el general Pinochet juraba lealtad inquebrantable al gobierno de Allende y soplaba “confidencias” y chismes sobre los demás generales. Frente al nombre de ese incómodo testigo de su servilismo, Pinochet, satisfecho, marcó en su lista una nueva cruz. Buen lector, pintor aficionado, poseedor de una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad Católica y un doctorado por la Complutense de Madrid, el general Carlos Prats González era, en comparación con el militarote Pinochet, la cara opuesta de la medalla. Sus Memorias escritas en elegante prosa demuestran que se trataba de un militar culto y con sentido de la historia que hasta el último momento se esforzó por mantener al Ejército cohesionado y buscar una salida política que evitara el golpe. Durante el gobierno de Allende, Pinochet se desempeñó junto a Prats simulando compartir sus posiciones por lo que, al renunciar, Prats lo propuso como su sucesor. Tras la muerte del Presidente, en la Lista de Pinochet la gran figura a abatir pasó a ser el general Prats. En Buenos Aires, el 30 de septiembre de 1974, Townley y su mujer, la escritora Mariana Callejas, detonaban una bomba bajo el automóvil en que iban el antiguo comandante en Jefe y sus esposa, Sofía Cuthbert. Con el asesinato del matrimonio Prats-Cuthbert, Pinochet iniciaba una nueva fase en la implementación de su Lista: la de los asesinatos fuera de las fronteras de Chile. Con satisfacción marcó una cruz frente al nombre de su antiguo compañero de armas. Dos meses después del asesinato de Prats, el 28 de noviembre de 1974, en el Hospital Militar moría en extrañas circunstancias el general Augusto Lutz, que en el alto mando había chocado con el jefe de la DINA, Manuel Contreras. Lutz, antiguo jefe de inteligencia del Ejército, propiciaba un cierto retorno a la democracia y se había opuesto abiertamente a las intenciones de Pinochet de instaurar un régimen militar prolongado. Augusto Lutz fue objeto de diagnósticos contradictorios y de varias operaciones y finalmente murió de septicemia en el Hospital Militar, muerte que su hija atribuye a un envenenamiento provocado. Con una cruz frente al nombre del general Lutz, Pinochet se aseguraba la fidelidad incondicional del alto mando. Durante el gobierno de Allende, mientras Pinochet simulaba lealtad al Presidente, el general Óscar Bonilla aparecía dentro del Ejército como la cabeza visible de los oficiales partidarios de derrocar al gobierno. Había sido edecán del Presidente Eduardo Frei Montalva y se le consideraba cercano a la Democracia Cristiana. El día 11 de septiembre de 1973, Bonilla era el general más antiguo después de Pinochet y se trasladó a la Central de Telecomunicaciones en Peñalolén, donde se instaló el puesto de mando del golpe. Estaba convenido que Pinochet llegaría a las 7.30 y que, si algo le pasaba, el mando lo asumiría Bonilla. Pero a la hora indicada... Pinochet no llegaba... Cosa inconcebible de parte de un militar en esas circunstancias, finalmente se apareció tan campante con diez minutos de retraso. ¿Qué había pasado? Pinochet quiso aprovechar esos minutos decisivos para comprobar si las unidades del país se estaban sumado al movimiento, pues, en caso contrario, tendría la posibilidad de echarse atrás, traicionar a los compañeros con quienes estaba juramentado y permanecer a la cabeza del bando leal a Salvador Allende. Bonilla, ministro del Interior y luego de Defensa de la Junta, propiciaba un gobierno militar transitorio que organizara elecciones y garantizara los derechos de los trabajadores. Incluso se presentó por sorpresa en la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas Verdes y allí, al comprobar las terribles torturas que se aplicaban, puso bajo arresto al entonces coronel Manuel Contreras. Pinochet no tardó en incluir a Bonilla en su Lista personal de los que debían morir. El 3 de marzo de 1975, bajo la forma de un inexplicable accidente de helicóptero, el “contrato” contra el general Óscar Bonilla quedó cumplido y Pinochet pudo marcar una nueva cruz en su Lista. Ese mismo año, 1975, Augusto Pinochet extendió al mundo su temeraria e insensata empresa criminal, cuyo primer episodio extraterritorial había tenido lugar en Buenos Aires con el asesinato del general Prats. Su odio se concentraba ahora en aquellos destacados chilenos que denunciaban en el ámbito internacional sus actos criminales. Encabezados por Hortensia Bussi, la viuda de Allende, eran recibidos por gobernantes y figuras mundiales, incluso en las Naciones Unidas, instancias a las que Pinochet, aislado internacionalmente, jamás habría podido acceder. De ahí su odio, su envidia, su rencor. El 6 de octubre de 1975, la escuadra asesina debutó en Europa baleando en la cabeza en su domicilio de Roma al dirigente democratacristiano Bernardo Leighton, quien sobrevivió al atentado con graves secuelas. Se sabe que en la Lista de Pinochet figuraban también el dirigente socialista Carlos Altamirano y el intelectual y político comunista Volodia Teitelboim, con gran presencia internacional, que se salvaron gracias al azar. Al año siguiente, el 21 de septiembre de 1976, los asesinos fueron enviados a Estados Unidos: en la Lista de Pinochet era el turno de Orlando Letelier. Pinochet conocía a su nueva víctima de muy cerca. Aunque en medio de la crisis que atravesaba el país solo había alcanzado a ejercer como ministro de Defensa de Allende durante los 19 días que precedieron el golpe, la relación de Letelier con Pinochet, comandante en Jefe del Ejército, había sido intensa. Al salir del campo de prisioneros de Isla Dawson, Letelier se convirtió en Estados Unidos y a escala internacional en una de las figuras más conocidas y escuchadas del exilio chileno, con acceso directo a las altas esferas de varios gobiernos, incluido el norteamericano. Mientras a Pinochet los gobernantes extranjeros le volvían la espalda, Letelier gozaba de prestigio en los más importantes ámbitos académicos y políticos. No es de extrañar que este hombre culto, apuesto y elegante, que recorría el mundo haciendo campaña contra Pinochet y su régimen represivo, haya concitado el odio del oscuro oficial de infantería que había ascendido lamiendo culos. Ese resentimiento rumiado a lo largo de tres años, llevó al tirano a ordenar uno de los actos más brutales e insensatos en la ejecución de su Lista personal: el atentado terrorista que acabó con la vida de Letelier y su secretaria nada menos que en el corazón de Washington, la capital de Estados Unidos, el país que había movido todas sus fichas a favor del golpe militar contra Allende. Si su finalidad hubiera sido dañar definitivamente las relaciones de Estados Unidos con su régimen, Pinochet no habría podido idear algo más eficaz. Es cierto que Orlando Letelier había contribuido a alinear a la opinión publica mundial y norteamericana contra la dictadura militar, pero tras su asesinato esa mañana del 21 de septiembre de 1976 la condena contra Pinochet se multiplicó en Estados Unidos y el mundo entero y la balanza terminó de cargarse drásticamente y sin contrapeso contra el criminal que lo había mandado a matar. A comienzos de 1982 el ex Presidente Eduardo Frei Montalva fue hospitalizado en la Clínica Santa María. Aunque inicialmente había apoyado el golpe, andando el tiempo Frei desafió a Pinochet y se situó a la cabeza de quienes reclamaban públicamente un retorno a la democracia. Tras una operación de hernia al hiato, el ex Presidente falleció en la clínica el 22 de enero en forma inesperada. Los exámenes toxicológicos de sus restos han revelado trazas de mostaza sulfúrica, talio y sarín, poderosos venenos que demuestran que fue asesinado. La Lista de Pinochet, que se había iniciado con el nombre del Presidente Allende, se cerraba así con el nombre de un ex Mandatario. El fallecimiento de Frei trajo satisfacción a Pinochet, que pudo asignarle una cruz. La descripción hecha por Gregg O. McCrary, agente del FBI especialista en perfiles criminales, se había cumplido: “A los asesinos en serie les gusta tener el control sobre la vida y la muerte de la gente. Juegan a ser Dios. Es la megalomanía en máximo estado”. Con la muerte de Manuel Contreras, no queda nadie que pueda revelar la totalidad de los nombres que integraban la Lista de Pinochet y los de aquellos muertos cuyo asesinato se debió a un “contrato” personal del dictador. Lo que sí está claro es que Chile fue gobernado por un obseso asesino que se sentía con derecho a disponer a su antojo y sin dar cuenta a nadie de la vida de sus compatriotas dentro y fuera de Chile. Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/10/06/augusto-pinochet-exterminador-sistematico-acomplejado-y-vengativo/
  24. 18 Octubre 2016 ¿Cómo veía la CIA a Augusto Pinochet? Un archivo reciente liberado por la agencia estadounidense lo describe como un hombre "cálido y afable", que "disfrutaba de fiestas, le gustaba fumar, beber whisky y pisco sour”, mientras que en sus tiempos libres gustaba de actividades como el esgrima, boxeo y las carreras de caballos. La Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) liberó hoy documentos que retratan, según su visión, un perfil del ex general del ejército Augusto Pinochet, entre 1972 y 1976. De acuerdo al documento, en ciertos pasajes lo describen como “un hombre poco carismático, aunque genuinamente popular en Chile”. “Se convirtió en presidente después que dirigió el golpe de septiembre en 1973 contra el presidente Salvador Allende. Pinochet está totalmente dedicado a la creación en Chile de un nuevo orden político y económico”, señala un extracto del archivo. El 17 de marzo de 1976 se le definió como un hombre “rudo, rígido y disciplinado. Pinochet (60) puede ser cálido y amable. Tranquilo, afable y de negocios, es dedicado y trabajador, aunque también disfrutaba de fiestas, le gustaba fumar cigarros, beber whisky y pisco sour”. De acuerdo a la publicación, una de las cosas que muestra el reporte de la CIA insiste que Pinochet no estaba realmente interesado en la política, pero que explica que sus planes eran deshacerse del rastro de la influencia marxista en el país. La CIA además escribió que a Pinochet le interesaban los deportes, hacía gimnasia todas las mañanas, incluyendo esgrima, boxeo y carreras de caballos. También habla sobre su odio al senador Ted Kennedy, quien quería detener el flujo de dinero estadounidense hacia Chile. Para leer partes del extracto ingresa a este enlace (en inglés). Fuente: http://www.latercera.com/noticia/veia-la-cia-augusto-pinochet/
  25. 19/09/2016 A la familia de Augusto Pinochet la sigue viendo dura, demandados y embargados por más de $3 mil millones por el Estado Los dineros mal habidos del dictador y traspasados a su mujer e hijos, como se acreditó en el caso Riggs, siguen dándoles de cabeza. El no pago de impuestos o una declaración inferior a la que les correspondía hacer, gatilló una serie de demandas e investigaciones. Y eso que no incluye el tema de Cema Chile. Así, varios de sus hijos enfrentan litigios, como la hija primogénita del dictador, Inés Lucía Pinochet Hiriart, quien sufre un embargo de la Tesorería General de la República por una deuda de $354 millones en impuestos no pagados. Por su parte a Verónica Pinochet Hiriart se le ordenó reabrir una causa por más de $ 64 millones de tributos no enterados en arcas fiscales y que había sido declarado prescrito, cuestión que la Corte de Apelaciones desestimó ordenando al Juez Tributario continuar con la acción. Y en la Corte Suprema se encuentra radicada otra causa, esta vez contra otra de las hermanas, Inés Lucía y que está pendiente de embargo. Marco Antonio Pinochet también se ha visto involucrado a través de la sucesión de Augusto Pinochet, que posee según el SII un incumplimiento tributario de más de $2.500 millones. No solo eso, En noviembre del año pasado y a petición del Consejo de Defensa del Estado (CDE), la Corte de Apelaciones decidió unificar la tramitación de las cinco causas por impuestos impagos entre el SII y el exgeneral Augusto Pinochet y la de su hijo, Marco Antonio. Las deudas tributarias del fallecido dictador ascienden a $2.500 millones y la de su hijo a $380 millones. Y suma y sigue, pues está en pleno apogeo el caso por impuestos impagos en tribunales cuyo origen es el caso Riggs (2004). Tal como señala Bío-Bío, el Servicio de Impuestos Internos fiscalizó el patrimonio familiar, determinando que Pinochet y parte de su familia "subdeclararon rentas, pagando así menos impuestos". Se liquidaron en consecuencia tributos por más de $3 mil millones que hoy se demandan. Ah y doña Lucía, la viuda del dictador, recién está siendo investigada por los dineros provenientes del acaudalado patrimonio de Cema Chile en sonde propiedades y cuentas y depósitos han sido embargados y en que el Fisco reclama su restitución al Estado, depredado en cientos de inmuebles. Fuente: http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20160919/pags/20160919102531.html
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