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  1. Mario Fernández anuncio su retiro de la política El secretario de Estado confirmó que terminado el Gobierno de la Nueva Mayoría, se reintegrará a "sus tareas académicas". Desde la DC relativizaron su retiro, señalando que "no conocían político que se jubilara". Mientras Chile Vamos analiza nombres para el próximo gabinete, la Nueva Mayoría aún se encuentra realizando el análisis de la derrota presidencial, y bajo este contexto, el ministro del Interior, Mario Fernández, anunció su retiro de la política. En una entrevista concedida a La Tercera, el secretario de Estado confirmó que terminado el Gobierno de la Nueva Mayoría, se reintegrará a "sus tareas académicas" y volverá a la vida universitaria, ya "pensando en el retiro". "Terminado el Gobierno me reintegro a mis tareas académicas, vuelvo a la vida universitaria y quiero mantenerme exclusivamente en ella. Tengo mi nombramiento de profesor en propiedad en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile desde 1998, y ahí me desenvolveré", aseguró Fernández. Desde su partido, el secretario general de la DC, Gonzalo Duarte, realizó el análisis de la derrota y además relativizó el retiro de su compañero de militancia. "Claramente hemos tenido un resultado electoral muy malo, y eso nos debe llevar a reflexionar sobre lo que hemos hecho y lo que creemos que debemos hacer frente aun país que cambió. Lo que él (Fernández) está planteando es que va a abandonar la política más activa, pero yo no conozco político que se jubile", comentó Duarte. Sólo queda esperar las proyecciones que tomará la Nueva Mayoría y cuáles serán los liderazgos del bloque, entendiendo el papel de oposición que deberán cumplir por los próximos cuatro años. https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/politica/democracia-cristiana/mario-fernandez-anuncio-su-retiro-de-la-politica/2017-12-25/161526.html
  2. 25 Diciembre 2017 Mario Fernández, ministro del Interior: “El llamado que haría a mis compañeros de generación es que hay que ir retirándose” El secretario de Estado asegura que no abandonará la DC, pero descarta que una vez que termine el gobierno vuelva a la vida política activa. Dice que ya se debe abrir paso a las nuevas generaciones. El ministro del Interior, Mario Fernández, estaba convencido de que la reciente elección presidencial sería pareja, apretada, donde cualquiera de los dos candidatos, Alejandro Guillier -por la Nueva Mayoría- o Sebastián Piñera -por Chile Vamos-, podía ganar. Por tanto, sentencia, “un resultado tan categórico fue una sorpresa”. Pero antes de analizar en detalle lo que significa para el gobierno y el oficialismo, incluso para el Frente Amplio, qué implica que el abanderado de la oposición haya ganado la elección con nueve puntos de ventaja, quiere dejar en claro que él no dejará de militar en la Democracia Cristiana, pero tampoco, una vez que termine su papel como secretario de Estado, volverá a tener una vida partidaria activa. “Terminado el gobierno me reintegro a mis tareas académicas, vuelvo a la vida universitaria y quiero mantenerme exclusivamente en ella. Tengo mi nombramiento de profesor en propiedad en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile desde 1998, y ahí me desenvolveré”, dice. Es más, recomienda a sus pares de generación que ya es tiempo de ir pensando en el retiro. ¿Cuál es la lectura que hace del resultado de la elección presidencial? Lo que explica el resultado es una diferencia en el agrupamiento político en cada sector. Por un lado, la derecha ya venía unida, incluso antes de la primera vuelta, y en las elecciones del 19 de noviembre tuvo sólo dos candidaturas, lo que es mucho más fácil para incorporar después al candidato que no pase a la segunda vuelta. Y, además, la candidatura de José Antonio Kast se plegó al día siguiente a la candidatura de Piñera. O sea, desde el primer día de la segunda campaña ya estaba unida toda la derecha, mientras que en el lado de la candidatura de Guillier ese proceso fue más lento y menos completo. O sea, había defecciones prácticamente en todas las otras candidaturas. Que no se plegaron inmediatamente… O sea, el plegarse no fue algo unánime, salvo Carolina Goic, que le dio altiro el apoyo, y Beatriz Sánchez, que fue unos días después. Ojo, que no me refiero a los partidos, sino al electorado de Sánchez. Este no se sintió motivado para traspasarse. En eso tuvieron razón los dirigentes políticos del Frente Amplio al señalar que ellos no eran los dueños de los votos. ¿El error de origen fue la división de la Nueva Mayoría? Eso es claramente demostrable hoy día. No sólo por haberse dividido -siempre que una fuerza se divide está más expuesta a perder-, sino que, además, esto trajo consigo la ausencia de primarias. Hoy resulta evidente, por los resultados, que fue un error no haber ido a primarias, porque ésta jurídicamente obliga a juntarse, porque es vinculante. Hoy puede constatarse que no ir a primarias se transformó en una desventaja clara en un doble sentido. Primero, en movilizar adherentes y votantes, aquí la derecha tomó la delantera y la propia Beatriz Sánchez y, en segundo lugar, el nivel de conocimiento del candidato que deja una primaria permitió que Beatriz Sánchez fuera conocida, por ejemplo. ¿Qué otro factor explica esta derrota para la Nueva Mayoría? La cantidad inesperada de nuevos votantes en la segunda vuelta, que no participó en la primera, cuya composición en términos de preferencia era desconocida y resultó ser favorable a Piñera. Esa fue una sorpresa, porque se estimaba en la Nueva Mayoría que una mayor cantidad de votantes traería consigo más votación para Guillier, y no resultó así. ¿Para el gobierno constituye este resultado una derrota política? Esa diferenciación entre derrota electoral y política es meramente analítica y entiendo que se refiere a lo siguiente: lo electoral es perder por una cantidad de votos, perder una elección, y lo político tiene una perspectiva mayor. Entiendo que se ponga en duda de que necesariamente para el gobierno el resultado de esta elección haya sido una derrota política, pero del punto de vista estricto de su obra está por verse qué pasó con el gobierno en términos de balance. Por ejemplo, veremos con cuánta aprobación termina la Presidenta. ¿No cree que hay una respuesta clara de la ciudadanía al apoyar una candidatura que no está en la línea del gobierno? Claro, si esto está bien, por eso es una derrota electoral, porque se perdió esa elección, pero como las reformas que el gobierno ha emprendido tienen un desarrollo y un impacto que sobrepasa este tiempo, que se verán después, vamos a ver ahí si hay o no derrota política. Por ejemplo, revisemos el período del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. La Democracia Cristiana salió tercera en la elección presidencial de fines de ese gobierno, pero actualmente todo el país reconoce los grandes logros del ex mandatario y todos reconocen que fue un buen gobierno que hasta el día de hoy impacta su reforma educacional, pero en su momento no se valoró. Cuesta creer que el análisis del gobierno se remita sólo a votos y no a una autocrítica del rol que tuvieron en estas elecciones… No estoy señalando que no hay una autocrítica, pero ésta tiene que venir cuando termine el gobierno. El gobierno no tiene tiempo para la autocrítica, porque tenemos que seguir trabajando todos los días. Y creo que la autocrítica tiene que ser completa: gobierno, partidos y coaliciones cuando terminemos este periodo. Ahí debe haber una evaluación profunda de qué pasó. Insisto en que después del 11 de marzo tendrá que haber una evaluación de todos, de los partidos, de los parlamentarios y del gobierno, pero, además, del propio comando y de la candidatura, para tomar lecciones verdaderas. ¿Tampoco le provocó al gobierno un remezón este resultado tan categórico, como dice usted? No, porque nosotros tenemos que seguir gobernando para todos los chilenos. Pero el gobierno en la campaña de segunda vuelta se la jugó por la candidatura de Guillier. Casi todos los días salían ministros a criticar sus propuestas. Entonces, es difícil creer que no provoque un remezón el resultado… Este es el único país en que se critica a un gobierno que esté al lado de quienes van a continuar con su obra. Es raro que siendo de la propia coalición no se esté con el candidato respectivo. Pero aparte de eso quiero aclarar con todas sus letras, una vez más, que la segunda vuelta coincidió con la etapa final del gobierno en que las realizaciones, las obras, se van inaugurando y entregando a la comunidad, y la mejor muestra de eso es que las visitas presidenciales a terreno han seguido toda esta semana y seguirán invariable hasta marzo. Nuestra tarea es terminar el gobierno el 11 de marzo bien. ¿Qué significa terminar bien? Cumplir con todo lo posible de lo que se prometió. Esto va desde lo material, que se ve todos los días, hasta avanzar lo más posible en las reformas que se prometieron al electorado y que se iniciaron en este gobierno. Algunas ya están instaladas, pero hay una agenda bien densa en enero que puede dar como resultado que las reformas pendientes se saquen. ¿Cómo cuáles? La reforma a la educación: educación superior y universidades estatales esperamos que salgan; está en la fase final de despacho la elección popular de gobernadores regionales y la transferencia de competencias del gobierno central a los regionales. ¿Y cuáles serán los nuevos proyectos que ingresarán al Congreso? El envío del proyecto de nueva Constitución, el primer cuerpo de reformas legislativas sobre la reestructuración de Carabineros y la modificación de la Ley Antiterrorista. ¿El gobierno no leyó que este resultado electoral a favor de Piñera refleja que las reformas no eran lo que la gente esperaba? Las reformas se hacen porque son necesarias para el país, no por una motivación electoral inmediata. Y nadie duda hoy que una reforma a la educación era indispensable para Chile. Ahora, si tienen un impacto electoral inmediato, tanto mejor, pero lo más probable era que no lo tuvieran, porque reformas estructurales de este tipo tienen un impacto posterior. Ahora, es cierto también que era necesario permanentemente explicar este punto para lograr comprensión en la gente respecto de la profundidad de las mismas y luchar con reacciones provisorias. Las reformas tampoco le gustaban al Frente Amplio, que quería algo más profundo, y a sectores más de centro, que no querían algo tan radical… El desacuerdo cubría todo el espectro. Entonces, la persistencia de esa valoración tan múltiple de las reformas explica también, en gran parte, la votación del Frente Amplio y explica también que una parte de los votos de Beatriz Sánchez inevitablemente hayan terminado votando por Piñera, porque es inexplicable aritméticamente que ello no ocurriera. ¿Cuál es su opinión del Frente Amplio? Ya he dado mi opinión. Primero, hay que verlo como un rasgo positivo del sistema político chileno que surja una fuerza predominantemente joven tan poderosa. Segundo, el FA significa un toque de atención para los demás partidos, especialmente del mundo de la centroizquierda. ¿Un toque de atención para qué? Es un toque de atención para su renovación interna. Ahora, esto vale para todos los partidos, desde luego. Hay una señal de renovación de la política chilena que hay que tomar en cuenta muy seria y positivamente. Creo que los jóvenes políticos en Chile tienen un gran potencial. Veo muchos jóvenes líderes prometedores y prometedoras. ¿No sería raro ver en las próximas elecciones que sus protagonistas sean estas nuevas generaciones? No, desde luego que no. Ya en la elección de senadores, donde se requiere más edad, vamos a tener gente de esta horneada, y en una de esas en la elección presidencial. O sea, la generación donde están usted, Ricardo Lagos, ya es tiempo de que se abra para dar paso a estas generaciones… Ya estamos pasaditos. Uno en política nunca se muere, pero hay que tener el sentido de que cuando se pasa de la edad madura ya hay que ir retirándose, ese sería el llamado que haría a mis compañeros de generación: hay que ir retirándose. Volviendo a la reciente elección, ¿de quién es la responsabilidad del mal resultado? La primera responsabilidad en toda elección es de la campaña misma, o sea, de los partidos y de la candidatura. Además, hemos visto que el propio candidato tuvo el coraje de asumir inmediatamente su responsabilidad al día siguiente de la elección, y ya los partidos han empezado con sus debates internos y el gobierno lo hará cuando termine. Ahí verá cuál es su balance. Hay voces que plantean que la Presidenta Bachelet debería haber tenido un liderazgo político mayor para aunar a la Nueva Mayoría… Esa es una crítica completamente injusta, porque en su momento, ya después de la elección municipal, a fines del año pasado, en una cumbre que hubo en noviembre de la Nueva Mayoría, quedaron delimitadas las áreas en que se iban a mover unos y otros: el gobierno se dedicaba al gobierno y los partidos, a sus candidaturas y sus coaliciones. En ese momento todavía no había separación. Por lo tanto, no se puede hacer ningún reparo de liderazgo político de la Presidenta en materia de la coalición de gobierno visto desde el punto de vista electoral. En lo que sí hubo y hay liderazgo de la Presidenta es en la Nueva Mayoría como coalición de gobierno, y ha sido un muy buen liderazgo, pero en materia electoral y partidaria quedó claro que ese es un problema de los partidos políticos. ¿Es como echarle la culpa al empedrado? No es echarle la culpa a nadie, hay que ver bien dónde se juegan los roles no más, y en ese rol no hay reparo alguno. Es cuestión de verla cómo va cumpliendo su tarea todos los días. La coalición de la Nueva Mayoría se mantuvo en el gobierno justamente por el liderazgo de la Presidenta. Donde se dividió fue para esta última elección. ¿Le hubiera gustado ver a una DC liderando este proceso electoral? Como ministro de Estado no quiero involucrarme en la discusión partidaria y sólo quiero recordar, como ya lo señalé en este mismo diario, que por un Chile más justo es necesario un partido cristiano de vanguardia. ¿Eso qué implica? Ir adelante, no en el medio ni en un lado ni en el otro. Entré a la Democracia Cristiana cuando nuestro grito de batalla era: “Juventud chilena, adelante”. Eso es lo que quiero para mi partido. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/mario-fernandez-ministro-del-interior-llamado-haria-mis-companeros-generacion-ir-retirandose/
  3. Cadem: El 77% de los chilenos cree que el Gobierno no reaccionó de forma oportuna a los incendios Según la encuesta, las críticas apuntan a la gestión de la Presidenta Michelle Bachelet y al ministro del Interior, Mario Fernández. SANTIAGO.- Una alta desaprobación a la forma en la que el Gobierno reaccionó frente a los últimos incendios forestales, es la que quedó en evidencia según al última encuesta Cadem. El estudio reveló que un 76% desaprueba la manera en que actúo la Presidenta Michelle Bachelet y un 73% a su ministro del Interior, Mario Fernándes. De hecho, un 77% desaprueba la forma en que actúo el Gobierno frente a la emergencia que afecta a la zona centro y sur del país. La Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) es la institución peor evaluada según los chilenos, ya que sólo un 29% está de acuerdo en la manera en que ha manejado la situación. Mientras que el 93% asegura que Chile no está preparado para enfrentar este tipo de siniestros. Intencionalidad En medio de las investigaciones que realiza el Ministerio Público para determinar el origen del fuego, el 89% de los consultados cree que la mayoría de los incendios son provocados intencionalmente. Los mejores evaluados En contraste con la gestión de Bomberos, aparecen los Bomberos, institución que es la más valorada por los chilenos según Cadem. Esto porque un 98% aprueba la forma en que los voluntarios actuaron frente a los incendios. La institución es seguida por Carabineros y el Ejército, con un 92% y 72% respectivamente. www.emol.com
  4. Denuncian que familia de Collipulli que participó en interpelación a ministro Fernández sufrió un nuevo atentado El diputado Coloma aseguró que la vivienda donde residen recibió ayer "más de diez balazos en su casa". Además, solicitó al secretario de Estado que realice la visita que se comprometió en la interpelación. SANTIAGO.- Durante la interpelación al ministro del Interior, Mario Fernández, realizada por el diputado Juan Antonio Coloma (UDI), el pasado 23 de enero, se conoció el caso de la familia de Arzoindo Bascur, quien ha sufrido reiterados ataques con armas de fuego en Collipulli. Durante el debate, el ministro prometió visitar ese fin de semana a Bascur, pero debido a la emergencia de los incendios forestales no ha podido concretar este viaje. Hoy el diputado Coloma denunció que la familia de Bascur fue víctima de un nuevo atentado en su casa. "No sólo el ministro no ha ido, además, el día de ayer han sufrido un nuevo atentado, más de diez balazos en la casa (...) no le pasó nada a nadie, pero no esperemos tener que lamentar la muerte de don Arzoindo Bascur y su familia para por fin hacer algo", comentó el diputado. Coloma agregó que en La Araucanía se requieren medidas urgentes y no se puede seguir esperando a que el tiempo pase. "No podemos ver como quedan en la indefensión familias que requieren de un Estado que los proteja", comentó. A su vez, el diputado hizo un llamado a Fernández para que "cumpla su palabra, vaya a La Araucanía a reunirse con las víctimas y de señales concretas y claras. Ya dijo que existía el terrorismo, ahora hay que empezar de una vez por todas a enfrentarlo". www.latercera.com
  5. 13 Octubre 2016 Ministro Mario Fernández por presidenciales: “La decisión a la larga será entre Lagos y Piñera, lo otro es fantasía” El titular del Interior afirmó que "hay un estándar muy bajo" en el nivel de la discusión política actual. Aseguró que la Nueva Mayoría triunfará en las elecciones municipales por sobre la oposición. “Hay un estándar muy bajo, lo que me asusta”. Con estas palabras el ministro del Interior, Mario Fernández, se refirió al nivel de la discusión en el mundo de la política actual. “Por lo mismo, creo que la decisión a la larga va a ser entre Lagos y Piñera, lo otro es fantasía”, aseveró Frrnández en conversación con Revista Capital. En esta línea, acotó que “Piñera no me gusta, pero tiene un doctorado; Lagos también. No estoy diciendo que la política deba ser igual a la academia, pero debe haber un estándar mínimo de debate. Hay una tendencia simplista, de reducir todo a eslóganes, a frases hechas. En mis tiempos nos movíamos por ideas, en los 68-70 yo creía que iba a cambiar el mundo, hoy captas un propósito personal. La indisciplina en el Congreso tiene que ver con eso. Cada uno por su lado”. El ministro además se refirió a las elecciones municipales del 23 de octubre, donde vaticinó un triunfo de la Nueva Mayoría sobre la oposición. “Las municipales tienen cuatro formas de medirse. Cantidad de votos, cantidad de alcaldes, cantidad de concejales y cantidad de personas gobernadas. Hasta ahora, creo que está seguro por parte de la Nueva Mayoría un triunfo de 3 a 1. Tendremos más votos, más alcaldes, más concejales. En cantidad de personas gobernadas es más relativo”, manifestó el titular del Interior. En este contexto, sobre consultado sobre si sería un fracaso para el gobierno perder la próxima elección presidencial a manos de la derecha, Fernández enfatizó que “no me pongo en ese caso, porque yo creo que no va a ganar. Estoy seguro”. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/ministro-mario-fernandez-presidenciales-la-decision-la-larga-sera-lagos-pinera-lo-fantasia/
  6. Gabinete a la sombra La presión pública de los partidos oficialistas por un cambio de gabinete se vio desactivada esta semana por la interpelación a la ministra de Justicia, Javiera Blanco, pero mantiene en vilo a los equipos ministeriales. Mientras tanto, a poco más de un año y medio del fin del gobierno, las dinámicas en La Moneda cambiaron y sellaron el retorno del bacheletismo más puro. “Si hay una cosa que sé hacer bien, es resolver”. La tarde del miércoles 8 de junio el ministro del Interior, Mario Fernández, llevaba un par de horas investido con el cargo de máximo jefe del gabinete de Michelle Bachelet y la frase sirvió como una presentación formal ante los presidentes de partido de la Nueva Mayoría, quienes venían saliendo de una tormentosa relación con el anterior ministro, Jorge Burgos. En los días y semanas posteriores, el “Peta” se mostró como un ministro “presente” y “disponible” para escuchar y tomar decisiones. Pero, en los últimos días, varios de los dirigentes que estuvieron en esa reunión le recordaron en privado al titular de Interior aquella promesa inicial. Y se lo enrostraron: “Necesitamos que resuelva”, le pidieron el lunes pasado en el comité político de La Moneda, reunión semanal de los partidos con el gobierno. Aunque en la cita de este lunes el tema más discutido fue si el gobierno debe impulsar o no una ley corta para resolver el tema de las pensiones, hubo un espacio en el que los dirigentes políticos le pidieron al gobierno tomar decisiones en el corto plazo sobre un cambio de gabinete tan anunciado como esperado. “O se descarta o que se haga algo al respecto”, decía el presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber, saliendo de aquella reunión y graficando el fuerte reclamo oficialista. Lo cierto es que la respuesta de Fernández, en ese mismo encuentro, fue clara y precisa: “Tengo los datos, levanté la información y se la entregué a la Presidenta de la República. Es ella quien decide”, les dijo sin titubear a los dirigentes, como buscando cerrar el tema, aunque no fue lo que ocurrió y todos salieron del salón Entre Patios de La Moneda con gusto a poco. En el horizonte estaba la interpelación de la ministra de Justicia, Javiera Blanco, y el sentido común aconsejaba esperar al menos ese hito para tomar decisiones. El miércoles el gobierno amaneció con un sabor de boca un poco más dulce, pues si bien la performance de Blanco estuvo a lo menos “acertada” según los análisis oficialistas, el ejercicio produjo una sensación de unidad en un gabinete más acostumbrado a los triunfos individuales que colectivos. La imagen de los ministros del comité político acompañando en la testera a la titular de Justicia sirvió para bajar las tensiones, las que volvieron rápidamente con la posibilidad de una acusación constitucional que ya al finalizar ese día conseguía tantos apoyos como para volverse una amenaza real. Mientras tanto, la presidenta tiene en su escritorio una lista con prácticamente los mismos nombres que los partidos vienen promoviendo en privado por lo menos desde marzo pasado, según revela un alto dirigente oficialista, para ejecutar los esperados cambios que el oficialismo exige. ¿Qué es lo que hace urgente el cambio? Aquí, algunos elementos de una historia con final abierto. Bacheletista número uno De nuevo fue su frase de entrada. Conocida su llegada a Interior, a Fernández todas las reseñas lo situaron en el ala más conservadora de la DC y sacaron a relucir su pertenencia al Opus Dei. Fue lo primero que le preguntaron los periodistas en su primera conferencia: ¿qué hará al enfrentar el proyecto de aborto en tres causales del gobierno? Su respuesta sorprendió a moros y cristianos: “Estoy de acuerdo con las iniciativas del gobierno sin ningún doblez, el proyecto enviado por la presidenta de la despenalización del aborto por tres causales muy concretas yo lo suscribo”. El Opus Dei reclamó y también cierto sector de la DC. Para otros, fue la señal más evidente de que Fernández llegaba a La Moneda a restaurar el imperio del bacheletismo puro y duro. Y así ha ocurrido. Internamente restableció los nexos de Interior con el Segundo Piso de La Moneda y ya para nadie es un misterio que existe una relación de complicidad con Ana Lya Uriarte, jefa de gabinete de la mandataria. Fernández llegó para cumplir los mandatos de la presidenta: hace poco reactivó el proyecto de descentralización y la elección popular de intendentes para 2017, proyecto resistido en el oficialismo y que todos daban por muerto. El “Peta” se propuso sacarlo adelante cueste lo que cueste. Este nuevo cuadro, que no se daba con Burgos, ha permitido que Fernández lidere el diálogo con los partidos políticos en el proceso de búsqueda de los que podrían ser los protagonistas del acto final del gobierno. En las últimas semanas sus reuniones con dirigentes de la Nueva Mayoría han apuntado hacia allá. El casting estuvo a cargo de Fernández y hasta el lunes estaba todo listo. Por eso su rápida respuesta: “Está todo en manos de la presidenta, ella decide”. Este fuerte rol hacia adentro no se condice con su relación hacia afuera con los partidos y parlamentarios, quienes reclaman del titular de Interior mayor coordinación y liderazgo político. Además, este retorno del bacheletismo representado por Fernández lo ha alejado de su partido: en la DC no olvidan que en un encuentro con la bancada de diputados les pidió obediencia al gobierno y la Nueva Mayoría y que la DC era el “arroz graneado” de esta coalición. En la DC los diputados siguen “furiosos” con Fernández por este calificativo. Algunos diputados creen que a Fernández poco le interesa el partido, y que más importante es tratar de ordenar a la coalición. Es decir, coloca a la NM por sobre la DC en orden de prioridades. Con el resto de las bancadas parlamentarias y dirigencias, el “Peta” mantiene diálogos y ciertas conversaciones muy cordiales. Quienes han sido convidados a su oficina resaltan su estilo afable y cariñoso, casi paternal. En todos sus encuentros ha transmitido que el éxito del gobierno en su última etapa es clave para la proyección del bloque. El ministro quiere que los partidos de la NM hagan un esfuerzo para armar una lista única de candidatos a diputado y senador, además de competir con un candidato presidencial único del pacto. Esto, aparentemente, también causa ruido en la DC donde la tesis del “camino propio”, es decir, de llegar con un candidato del partido a primera vuelta, se mantiene. Todo este rol no es conocido públicamente, lo que se confirma con los análisis de apariciones públicas que manejan en el gobierno y los parlamentarios, quienes se quejan de su silencio y escasa presencia mediática. En La Moneda no evaluaron bien sus dos entrevistas televisivas desde que asumió, en el programa El Informante de TVN y con Tomás Mosciatti, en Mega. Pese a ello, Fernández tiene en las manos la llave del cambio de gabinete, aunque es un misterio si ese ajuste puede incluir a alguno de sus compañeros más cercanos en el comité político. Es en este punto donde quienes conocen las dinámicas actuales de La Moneda reconocen que se han armado dos bloques que pueden ser clave para los cambios futuros: mientras Fernández ha construido una particular relación con el vocero de gobierno, Marcelo Díaz, también se ha apoyado en las ministras del Trabajo, Ximena Rincón, y de Justicia, Javiera Blanco, todos con una relación más cercana a la presidenta; el ministro de Hacienda, por su parte, ha buscado reforzar sus alianzas fuera de La Moneda, en los ministros sectoriales del Comité de Ministros del Área Económica, como el ministro de Energía, Máximo Pacheco; el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, y el titular de Transportes, Andrés Gómez-Lobo, todos economistas igual que Valdés. Quien según todas las fuentes consultadas queda al margen de este cuadro es inevitablemente el ministro de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre. ¿Educación o Segpres? “Más que el ministro Segpres, es un ministro de Educación”. Así define a Nicolás Eyzaguirre un parlamentario de gobierno. Se le ha visto muy interesado en el proyecto de educación superior y su mano en la redacción final de la iniciativa fue notoria. Es acaso su influencia más fuerte de las últimas semanas. Ni en el gobierno, ni en la Nueva Mayoría existe una buena evaluación de su labor como ministro de la Segpres. Su partido, el PPD, también está dividido frente a su permanencia en el comité político. Su rol de nexo —y articulador— entre La Moneda y el Congreso es lo que más le cuestionan. No existe un buen diálogo entre Eyzaguirre y los parlamentarios, lo cual se ha reflejado en varios episodios, como la votación de la interpelación a la ministra Javiera Blanco. Sorprendió en La Moneda que se aprobara con votos oficialistas como los de la socialista Maya Fernández o Camila Vallejo (PC), cuando una de las principales tareas del ministro Segpres es alinear y conseguir los votos en el Congreso. Más que sus atribuciones técnicas, cuestionan que la personalidad del economista y que su carácter temperamental e introvertido no es el idóneo para ese cargo que requiere de mucha negociación política, lo que nunca ha sido su fuerte. Desde afuera, el vicepresidente del PS, Camilo Escalona, afirmó que si Eyzaguirre era ratificado, las bancadas “tendrían que asumir esa realidad”. Desde la Nueva Mayoría le han criticado las “pocas ganas” que le ha puesto a la segunda etapa del proceso constituyente: como botón de muestra, parlamentarios oficialistas reclamaron airadamente a La Moneda cuando hace varias semanas el ministro dio una extensa entrevista en el diario El Mercurio, sin hablar de dicho proceso. El detalle era que el día de la publicación se iniciaban los cabildos provinciales, organizados y promovidos por su cartera. Sus detractores en el oficialismo saben que juega a su favor su cercanía histórica con la presidenta Bachelet, aunque no se sabe si será suficiente. Con quien también cultivó en el pasado un estrecho vínculo fue con el propio Fernández, algo que no ha podido capitalizar en este gobierno. El malo de la película El miércoles el ministro Valdés fue invitado al almuerzo de la bancada de diputados de la DC. Fue una cita de trabajo y en el aire se respiraba la tensión instalada por la insinuación de un grupo de esos diputados, liderados por Pablo Lorenzini, de que podrían empujar una inédita interpelación al ministro de Hacienda. Asistentes al encuentro comentaron que el ministro escuchó en silencio y tomó nota de cada una de las intervenciones de los parlamentarios, y cuando le tocó hablar dijo lo que esperaban que dijera: el gobierno no destinará nuevos recursos para proyectos que estuvieran fuera de lo ya acordado. Para varios, eso significó un cierre total de puertas para avanzar hacia una reforma de las pensiones durante este mandato, tema que la DC tomó como una prioridad de la agenda partidaria para el próximo periodo. La cita sirvió para poner paños fríos a la opción de la interpelación, pues se esperará una sesión especial que se convocó en sala para la próxima semana, con la asistencia de la ministra Rincón y Valdés, y en la cual se abordará el tema pensiones. Esta amenaza de la bancada DC se suma al historial de enfrentamientos que día a día suma Valdés en el Congreso, en su cruzada por negarse una y otra vez a aquellos que piden recursos adicionales por aquí y por allá. Su rol del “malo de la película” le está pasando la cuenta y el episodio de enfrentamiento con Camila Vallejo luego que esta presentara una indicación al proyecto de educación pública fue el más tenso de su gestión. Valdés se enojó y resintió fuertemente el episodio. En La Moneda y fuera de ella dicen que, más allá de estos capítulos, el ministro resintió la salida de Jorge Burgos del gabinete, quien se transformó en su sostén en la cruzada por ponerle “realismo” a la gestión del gobierno. Este cuadro de soledad se ve alentado por otro factor: su estilo no ha cuajado con el nuevo jefe de gabinete. “Son diferentes”, dice un asesor ministerial sin entrar en detalles. Así las cosas, Valdés ha optado por apoyarse en sus aliados en el Comité de Ministros del área económica, donde sobresale su vínculo de amistad con Pacheco, Céspedes y Gómez-Lobo. Las tareas que tiene por delante serán más complejas: el Presupuesto 2017, en pleno periodo electoral, anticipa que no se le vienen días fáciles al jefe de la billetera fiscal. Entre ellos sobresale uno: Pacheco cerró hace poco el proceso de licitación del suministro eléctrico con asistencia récord de oferentes. Quienes lo conocen dicen que tras esta notoria gestión en Energía, atrayendo millones y millones de inversión, ha transmitido que está dispuesto a asumir desafíos más políticos. Sus cercanos dicen que le quita el sueño un lugar en el comité político. ¿Dónde está el piloto? “Hay problemas de gestión evidentes en temas de educación, salud, deportes y seguridad”, dijo Gonzalo Navarrete, presidente del PPD, este lunes en radio Duna, al ser consultado por un eventual cambio de gabinete. Sus palabras revelaron los nudos donde, transversalmente, en el bloque de gobierno sitúan los problemas de gestión que requieren de urgentes cambios a nivel ministerial y de subsecretarías. De ellos, el área más sensible, por su carácter simbólico y donde estuvieron puestas las principales promesas de campaña, sigue siendo Educación. Y es ahí donde las palabras de Navarrete terminaron por confirmar un secreto a voces: el PPD le había quitado el piso político a su militante en la cartera, Adriana Delpiano. La crítica —a la pasada pero directa— del alcalde de Lo Prado se sumó a los cuestionamientos públicos que distintos militantes de peso del partido comenzaron a hacer a la gestión de Delpiano, los que se intensificaron luego de que le pidiera la renuncia a la —hasta el cierre de esta edición— rectora de la nueva Universidad de Aysén, Roxana Pey, luego de sus críticas al proyecto de reforma a la educación superior. La molestia habría comenzado a surgir debido a la indiferencia de Delpiano respecto de los consejos de la mesa del PPD, que le insistió con la inclusión de asesores de perfil político al Mineduc para salir de las crisis. Delpiano hizo oídos sordos y centró su gestión en lo técnico, empoderando a su subsecretaria, Valentina Quiroga, quien incluso ha adquirido más notoriedad que la propia titular de la cartera. La apuesta no ha dado resultados: a las críticas por la accidentada implementación de la gratuidad se sumaron los cuestionamientos al proyecto de reforma a la educación superior, que no dejó a ningún actor conforme. En primer lugar, porque según el complejo mecanismo que dispone la ley, la promesa de la gratuidad universal no se alcanzaría antes de 30 años, por lo que mientras se van a mantener los créditos y becas actuales, incluyendo el Crédito con Aval del Estado. “En el Mineduc se ve con una claridad impresionante la falta de conducción total de la presidenta Bachelet. Si hay un lugar donde uno se pregunta, ¿dónde está el piloto?, es acá”, sentencia el diputado Jaime Bellolio (UDI). Blanco de acusaciones Aunque alojó en Valparaíso tras la interpelación del martes en el Congreso, la ministra Blanco estaba a primera hora del miércoles en su despacho en el gabinete ministerial ubicado frente al ala nororiente de La Moneda. Desde allí comenzó a monitorear la nueva ola que se le viene: la acusación constitucional iniciada tímidamente por el diputado René Saffirio fue sumando apoyos después del ejercicio de interpelación. El análisis que hacen los más cercanos es que la interpelación logró “afirmar” a la ministra en el gabinete bacheletista y que, si existen cambios, está la posibilidad de que cambie de ministerio, pero que no salga del equipo de ministros. La misión del gabinete será ahora conseguir bloquear el libelo acusatorio para evitar que Blanco corra la suerte de Yasna Provoste, quien fue destituida del Ministerio de Educación en el primer mandato de Bachelet. La pregunta es ¿estará a la altura el equipo o habrá cambios antes de este desafío final? El final, una vez más, está por escribirse. www.quepasa.cl
  7. 17 de julio del 2016 / 02:05 Hrs Mario Fernández: "Para recuperar posiciones dentro de la coalición, la DC tiene que tener más votos no más" Tras un mes como jefe de gabinete, el ministro Mario Fernández habla del rol de la DC en el gobierno y responde a las críticas de sus camaradas a las reformas de la Presidenta Bachelet. "Los partidos no pueden echarle la culpa al empedrado", afirma el titular de Interior. Hace apenas una semana, el hoy ministro del Interior, Mario Fernández, logró cerrar definitivamente sus pendientes en Uruguay -donde se desempeñó como embajador- y se instaló en Santiago. Su nombramiento en Interior -en reemplazo de Jorge Burgos- lo sorprendió en la etapa final de su carrera política y desde ya esboza cuál pretende ser su impronta en La Moneda: “Proyectar a la Nueva Mayoría”. ¿Cómo calificaría la actual relación entre la Democracia Cristiana y el gobierno? Es una relación normal en un gobierno de coalición. Un gobierno de coalición significa, siempre, una cierta distancia con cada partido. Habiendo varios partidos, es imposible que haya una armonía o una congruencia permanente en todo, con todos. Pero es una relación normal, una buena relación. Hace poco trascendió que en la reunión que tuvo con la bancada de diputados DC, ante las quejas de sus camaradas sobre la relación con el gobierno, usted les respondió que la DC no estaba acostumbrada a no ser ya la mayoría del conglomerado, ¿a qué se refiere puntualmente con eso? Eso, como usted dice, son trascendidos, lo que no quiere decir que no sea cierto, pero el problema de los trascendidos es que no dan cuenta de todo el contexto de la discusión. Esta fue una conversación entre camaradas, franca, abierta. Y, por lo tanto, se utiliza el lenguaje de ese tipo de conversaciones. Pero, desde luego, se toca el punto de la condición de la DC dentro de una coalición. La DC durante dos períodos tuvo el Presidente de la República, los dos primeros después de la recuperación democrática, y después ha sido parte de la coalición sin tener presidente, eso significó un cambio en la correlación de fuerza dentro de la coalición y, por lo tanto, es un dato que hay que tener presente, y eso fue lo que surgió de la conversación. Y para recuperar posiciones dentro de la coalición, hay que tener más votos no más, hay que ganar más la adhesión de la gente en la competencia leal y sana entre los partidos. Es decir, a usted le parece normal que en este nuevo reacomodo de fuerzas se escuche más lo que pueda plantear el PS o el PPD, por ejemplo. No se trata de eso. Durante estas cuatro semanas como ministro, he tenido ya la experiencia de escuchar por igual a los partidos. A todos. Incluyendo a los partidos menores digamos. Es igualitario. En ese sentido, ¿qué le parecen los mensajes que le han enviado por la prensa algunos dirigentes DC para que manifieste al interior del gabinete su sintonía con la Democracia Cristiana? (Ríe).. Yo encuentro muy curioso ese consejo de actuar como democratacristiano, si soy democratacristiano; en política yo actúo siempre como democratacristiano, yo soy militante antiguo de la DC. ¿Hay un sector de la DC que se siente desplazado de la conducción del gobierno? No se puede hablar de desplazados. No se trata de tener voz más fuerte, la voz debe ser más clara, más útil, pero hablar de voz más fuerte no tiene mucho sentido, no se trata de competir dentro de la coalición de quién tiene la voz más fuerte o de quién impone sus criterios. Lo más valioso que ha tenido la Nueva Mayoría de hoy y lo que fue la Concertación antes, es dar cuenta de una amplitud de posiciones, obviamente eso impone el desafío de relacionarse bien, y hasta ahora, para lo amplia que es la coalición, eso ha funcionado muy bien. Comentaba que le ha tocado conversar con todos los partidos en este periodo, ¿no le parece que hay una suerte de desafección con el gobierno mayor en su propio partido, que es la Democracia Cristiana? No, no es así. El ministro del Interior es democratacristiano. Eso ya da cuenta de que la desafección no es real y que el Partido Demócrata Cristiano tiene una posición preponderante en el gabinete. Y en segundo lugar, las dos bancadas, senadores y diputados, han sido impecablemente leales con el gobierno en todas las votaciones de proyectos de ley, especialmente en las más importantes y en las más polémicas. Entonces, no se puede hablar de desafección, porque ahí están los datos concretos. Ahora, es cierto que hay mucho debate siempre. En la Democracia Cristiana hay una antigua costumbre de debatir mucho internamente, cuando se habla de debates internos en la Democracia Cristiana de que hay opiniones, hay grupos o fracciones, eso es normal en la vida partidaria desde su nacimiento. Estamos acostumbrado a vivir con eso, es parte de nuestro modo de ser. ¿Cómo explica entonces que haya tanta crítica pública de personeros DC a la marcha del gobierno? Bueno, pero eso se ve en todos los partidos. No es particular de la DC. De acuerdo con el tema surgen muchas veces cuestionamientos, digamos, bien firmes. Pero de nuevo, es parte de la amplitud y heterogeneidad de la coalición gobernante y eso es también parte de su vitalidad. De su fuerza. Si una coalición representa más puntos de vista, es más poderosa. Es más complicada, pero es más poderosa. ¿Usted le pediría a los partidos y en especial a la DC contener esas críticas? No, mi tarea no es partidaria. Eso hay que tenerlo bien claro. Y debe existir un respeto de quienes tenemos cargos de gobierno con la lógica y la forma de operar de los partidos. Nuestra preocupación es que los partidos colaboren con la función del gobierno, especialmente en materia legislativa. Ahora, cómo se resuelven los debates internos de los partidos es problema de los partidos, no del gobierno. Es impropio mezclarse en eso. Además, no me preocupa mucho eso, para nada. En el último consejo nacional de la DC circuló un documento que afirmaba que la DC era el partido más perjudicado en términos electorales por el desempeño del gobierno, que es el votante de centro, el que se siente más alejado por la gestión de gobierno. ¿Usted comparte ese análisis? Eso forma parte de los análisis propios de toda colectividad. Y por lo tanto, no es más que eso: un análisis. Entiendo que se basa en encuestas, pero para que sea realidad debe confrontarse a la hora de contar los votos. Ahí hay que ver si un partido aumenta o disminuye su poder y eso no está a la vista hasta octubre. En octubre vamos a ver cómo le va a cada partido. Estamos cerquita, a quince semanas más o menos. Por ende, si a la DC le va mal en esa elección, ¿eso quiere decir que sí está siendo más afectada por la gestión de gobierno? Yo tiendo a pensar que nos va a ir bien, en primer lugar. No me pongo en esa situación. La noche esa, o el día siguiente, será el momento de hacer los análisis. La elección que mide el poder de los partidos es la de concejales, porque cada partido va con sus candidatos en todo el país. Todos los partidos tienen candidatos en todo Chile, entonces es una buena muestra para saber efectivamente cuánto tiene cada partido. Por eso es que yo le doy tanta importancia a esta elección municipal, especialmente ahora. Esta es una elección distinta a las otras, además, porque tendrá un efecto sobre la próxima elección parlamentaria, la que además, por primera vez, tendrá más candidatos y distritos diferentes. ¿Usted tiene la convicción de que este gobierno toma en cuenta la opinión de la Democracia Cristiana? Sí. Claro. ¿Y a qué atribuye las quejas de sus dirigentes entonces? Eso no es privativo de la Democracia Cristiana, es de todos los partidos. Este gobierno ha sido, tomando en cuenta el volumen y la importancia de sus desafíos, un bueno gobierno. ¿Por qué? Porque asumió esos grandes desafíos en su cabalidad. No todos los gobiernos hacen eso. En Chile había que reformar profundamente la educación, nadie dudaba de eso y todos los análisis comparativos a nivel internacional indicaban eso. Para competir hoy día en el mundo en el que estamos y al nivel que se encuentra Chile, como parte de la OCDE, no podíamos seguir con el mismo sistema educacional, teníamos que cambiarlo. Algunos hablan de que este es un tema ideológico, ese es un error, la reforma a la educación era un imperativo del desarrollo actual. Y es una empresa colosal. Sin duda alguna, era obvio que la reforma en su globalidad iba a impactar de una manera muy compleja a toda la sociedad. Entonces, era obvio que iban a surgir tantas opiniones, como habitantes hay en Chile, respecto de qué es lo que está bien, de cómo había que organizar la educación, cuál era el financiamiento para este tipo de educación y este tipo de establecimiento. Entonces, con esto estoy diciendo lo siguiente: si era tan multifácetica la reforma, tan compleja y tan amplia, era inevitable recibir todo tipo de opiniones y de críticas, y desde luego los partidos, que se supone van absorbiendo, canalizando ese tipo de opiniones, no iban a coincidir. O no coinciden hoy día en todo. Si usted ve los rectores, por ejemplo, son un crisol de opiniones también, no hay una sola opinión de todos los rectores, salvo que la reforma no los deja contentos. ¿Usted cree que la DC todavía no se acostumbra a que ya no es mayoría en la coalición? No sé si es acostumbrarse o no. Pero los partidos no pueden echarle la culpa al empedrado por la posición que tienen dentro de una coalición. Los partidos son más importantes cuando tienen más votos, cuando tienen más acogida en el pueblo. Esa es una regla fundamental de la democracia. Independiente de las expresiones que me atribuyen, lo que dije fue como una apelación a que estamos frente a una elección y la Democracia Cristiana debe emplearse a fondo para obtener la mayor cantidad de votación posible. Porque eso, además, contribuye a que la Nueva Mayoría tenga más votos. La Nueva Mayoría es un acopio de votos que le van sumando todas sus fuerzas. Y esa mayor votación, a su juicio, se obtiene sumándose de manera más fehaciente al programa de gobierno o tomando una actitud crítica, sobre todo ahora que las encuestas reflejan una alta desaprobación al gobierno... La Democracia Cristiana forma parte de una coalición de gobierno y, por lo tanto, su primer mensaje es ser muy decidido adherente de lo que el gobierno hace, en primer lugar. Ahora, después de eso viene el componente que la DC le agrega a la coalición, cada partido le agrega un componente a la coalición. ¿Y cuál usted cree que es el aporte más importante que le agrega la DC al gobierno? Bueno, su inspiración cristiana. Somos un partido de inspiración cristiana, no somos un partido clericalista. Eso desde luego le ofrece una impronta a la coalición. Y en segundo lugar, yo diría nuestra trayectoria. De cambios dentro de la democracia. No hubo nada más elocuente de esto que el reciente funeral del presidente Aylwin. Yo creo que más allá del honor que se le rindió al presidente, muy merecido, este suceso mostró a la DC en su trayectoria, y eso vale también en momentos de enfrentar al pueblo para pedir los votos, es decir, mire, vengo a pedirle que usted me apoye, que apoye a nuestros candidatos por lo que hemos sido. ¿No le preocupa que en su partido haya una sensación de que son maltratados por el gobierno y sus socios de coalición? No, a mí no me preocupa. No tengo ninguna inquietud por eso. Yo tengo en mi ADN una cultura de comportamiento democrático. Yo valoro el disenso, la política se hace discutiendo, disintiendo. Y resolviendo la diversidad de opiniones. Esa es la democracia y esa es la política democrática. Por lo tanto, la capacidad política se mide en la capacidad para entender las distintas posiciones e irlas adaptando al curso que está teniendo un gobierno. En torno a una reforma, a una iniciativa o a una postura frente a los problemas. Se trata de aunar, de escuchar, ver en qué coinciden las posiciones y en las divergencias ver cómo se van resolviendo. A mí no me asusta para nada, ni me preocupa tampoco; mientras más diversidad de opiniones hay en un conglomerado, mayor es la cantidad de gente que se gana para ese conglomerado. Cuando llegó el ministro Burgos a esta cartera lo hizo con la impronta del realismo sin renuncia, en el entendido de que había que poner cierta lentitud a la ejecución del programa de gobierno dado el escenario que se abría. ¿Cuál va a ser su impronta, ministro? ¿Usted me está pidiendo un eslogan? (Ríe)... Parece que siempre hay que tener una definición. La mía es: cumplir y ganar ¿Cumplir el programa y ganar la próxima elección? Proyectarse. Cuando usted habla de que este es un buen gobierno, ¿cómo conjuga esa convicción con el hecho de las malas encuestas, la baja adhesión que tiene este gobierno, que tiene rankings históricos de mala evaluación? La acción del gobierno ha sido una buena acción. Este ha sido un buen gobierno. Segundo, en las preferencias, porque no es rechazo, sino más bien es desacuerdo. Es desaprobación, ministro. Bueno, es lo mismo. Desaprobación. Esa desaprobación que se dice que hay a través de las encuestas proviene justamente de lo que yo he señalado recién, de la diversidad de opiniones que hay frente a lo complejo de las reformas propuestas, y era inevitable eso. Ahora, si usted pregunta si era necesaria una reforma a la educación, la enorme mayoría de los chilenos sigue pensando que sí; entonces, es muy importante hacer esa distinción. Cuando este gobierno termine su tarea y se juzgue si cambió la educación en Chile, la respuesta va a ser sí, la cambió. Y como la cambió y la mayoría de los chilenos quieren una reforma a la educación, van a coincidir las dos variables. Sí, pero ahí la variable es si la cambió para mejor o para peor... El gobierno va a triunfar, el gobierno de la Presidenta Bachelet va a ser un gobierno exitoso, porque al finalizar su período, Chile va a ser menos desigual. Por eso se le eligió. Todas la reformas son instrumentos para esa meta; a la Presidenta Bachelet se le eligió para que Chile resolviera el problema de su desigualdad, que era patente, que era estructural. Pero esos compromisos en cierta medida no han terminado ejecutándose de la forma en que habían prometido... Bueno, pero vamos en la mitad del gobierno, poquito más de la mitad. En términos futbolísticos, estamos empezando el segundo tiempo recién. Lo que pasa es que ha sido tan intenso el primero que da la idea de que ya se ha completado gran parte, pero no, vamos a tiempo. O sea, las reformas estructurales están casi todas planteadas ya, en desarrollo y algunas ya terminadas. La Presidenta señaló que la obra gruesa ya estaba terminada, pero al parecer, por la alta cifra de desaprobación, da la sensación de que la gente no siente que las reformas cumplieron el objetivo de lograr una mayor igualdad... Es que estamos en las terminaciones. Si usted ve una obra gruesa en cualquier lado, una casa en obra gruesa, lo que ve no le dice mucho, salvo que efectivamente están los cimientos, están las paredes, el armado, eso está, pero usted no puede tener una valoración de eso hasta verla completa. ¿Eso quiere decir, ministro, que no le importa mucho el tema de las encuestas en este minuto, porque cree que al final eso se va a revertir? No, no he dicho eso. Yo estoy dando una explicación de las encuestas existentes, nada más. Y estoy señalando que es una situación transitoria y explicable. Pero eso no es resignarme, ni mucho menos que me de lo mismo, se toman en cuenta, obviamente. ¿Y cómo se toman en cuenta si no es un dato para cambiar el rumbo? Es que cuál es el rumbo que hay que cambiar. Si las encuestas sólo dan cuenta de una determinada valoracion de algo que no está terminado; bueno, entonces el rumbo es terminar las cosas. Por eso que es tan importante, desde mi punto de vista, entender que las encuestas reflejan un momento, que es transitorio en una secuencia, es una parte del camino la que se está valorando y no dan cuenta de todo el camino. Y cuándo debiera empezar a modificarse esa tendencia, porque al gobierno le queda un año y medio.... Una primera modificación clara va a ser el día del recuento de la elección municipal. Ahí va a ver una valoración concreta, cuando se diga estos son los votos de la Nueva Mayoría, de la coalición de gobierno. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/politica/2016/07/674-689163-9-mario-fernandez-para-recuperar-posiciones-dentro-de-la-coalicion-la-dc-tiene-que.shtml
  8. 8 Junio 2016 Ex ministro de Ricardo Lagos, Mario Fernández (DC), asume Ministerio del Interior Tras la renuncia de Jorge Burgos, el ex miembro del TC y actual embajador de Chile en Uruguay liderará la cartera. El ex ministro de Ricardo Lagos, Mario Fernández Baeza (DC), asumirá el Ministerio del Interior tras la renuncia de Jorge Burgos. A través de una declaración pública, Presidencia indicó que Burgos renunció a la cartera "por razones personales" y que será el actual embajador de Chile en Uruguay quien asumirá el cargo. Fernández fue ministro de Defensa en 2000 durante la administración de Ricardo Lagos y posteriormente encabezó la Secretaría General de la Presidencia, entre 2002 y 2003. Luego fue designado embajador en Alemania y en 2005 el Senado lo nombró ministro del Tribunal Constitucional, cargo dond einclusó voto en contra del gobierno y apoyó un requerimiento de la Alianza sobre la píldora del día después. REVISA LA DECLARACIÓN PÚBLICA DE PRESIDENCIA: La Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria, ha aceptado, hoy miércoles 8 de junio, la renuncia que por razones personales ha presentado hoy el hasta ahora Ministro del Interior y Seguridad Pública, don Jorge Burgos Varela. La Presidenta de la República agradece la dedicada labor que el ex Ministro desarrolló en el ejercicio de su cargo. Su excelencia, la Presidenta de la República, ha procedido a designar como Ministro del Interior y Seguridad Pública, al señor Mario Fernández Baeza, quien hasta ahora se desempañaba como embajador ante la República del Uruguay. El recién designado Ministro del Interior es abogado de la Universidad de Chile, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Heidelberg, ex ministro de Estado, ex integrante del Tribunal Constitucional, ex embajador, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile y militante de la Democracia Cristiana. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/politica/2016/06/674-684170-9-ex-ministro-de-ricardo-lagos-mario-fernandez-dc-asume-ministerio-del-interior.shtml
  9. Ministro Mario Fernández: "La Nueva Mayoría va a ganar la elección presidencial de 2017" El titular del Interior afirmó que confía en la proyección de la coalición oficialista y aseguró que después de la elección municipal las malas cifras de aprobación "quedarán muy atrás". "Supongo que va a seguir existiendo la Nueva Mayoría y va a ganar la elección" presidencial de 2017. Con estas palabras el ministro del Interior, Mario Fernández, se refirió a la confianza que tiene en la coalición oficialista y en su proyección. En conversación con radio Cooperativa, el secretario de Estado valoró la fortaleza del bloque considerando las dificultades a las que se ha enfrentado con las investigaciones por corrupción en la política. "Veo la proyección de la Nueva Mayoría, que es una coalición muy sólida en los fundamental, si no fuera sólida no habría enfrentado todos los graves problemas políticos que hemos tenido durante este tiempo. Tengo fundado, tranquilo, sereno optimismo de que se va a proyectar en el próximo gobierno", dijo Fernández. Consultado por las malas cifras de aprobación que tiene la Nueva Mayoría en las encuestas al igual que la Presidenta Michelle Bachelet, el titular del Interior aseveró que "me inquietan algo (las cifras de apoyo), pero estoy seguro que en octubre, cuando se cuenten los votos en la elección (Municipal) esa desaprobación va a quedar muy atrás". “INICIATIVAS” PARA LA ARAUCANÍA Por otro lado, el ministro Mario Fernández se refirió a la violencia en La Araucanía y anunció que en los próximos días el Ejecutivo presentará “iniciativas” al respecto. "El tema de La Araucanía es un tema en sí mismo y la violencia hay que insertarla en ese tema específico", sostuvo el secretario de Estado. En esta línea, el jefe de gabinete indicó que “el tema de La Araucanía es una preocupación específica del gobierno y estoy en condiciones de adelantar que pronto, en las próximas semanas, habrá iniciativas muy concretas respecto del tema para intentar afrontar de manera más global". Asimismo, el ministro hizo un llamado al diálogo en la zona: "Hay que tomar cuenta, el diálogo siempre es importante y aun cuando muchas veces no resultan los diálogos, parece ser una fórmula para tranquilizar, el diálogo es siempre importante", concluyó. www.latercera.com
  10. Santiago, 9 de junio de 2016 | Hora: 00:56:53 Analistas descartan “giro conservador” de nuevo ministro del Interior pero insisten con que el cambio de gabinete “debe ocurrir” Mientras el sociólogo y académico Manuel Antonio Garretón dice que la llegada de Mario Fernández "no puede ir en contra de los lineamientos respecto a los avances de las reformas y del proceso constituyente", el investigador del Instituto Libertad Pablo Rodríguez afirmó que "lo que realmente importa es que el cambio en el gabinete debe ocurrir cuando antes". A pesar de tener una cercanía con el ex diputado y líder de la Democracia Cristiana, Gutenberg Martínez, considerado como conservador al interior de la Nueva Mayoría, y de manifestar hace algunos años que la Iglesia Católica influye en sus decisiones personales, el nuevo ministro del Interior, Mario Fernández, no constituye un giro a la moderación de parte del Gobierno de la Presidente Michelle Bachelet. Al menos así lo cree el sociólogo y académico Manuel Antonio Garretón, que en diálogo en Cambio21 manifestó que la llegada de otro jefe de gabinete "no puede ir en contra de los lineamientos respecto a los avances de las reformas y del proceso constituyente en todas sus fases. No habrá ningún cambio de switch". "Es por eso que no veo un giro conservador, porque ya hubo un giro conservador con la salida de Rodrigo Peñailillo y la llegada de Jorge Burgos el año pasado. Ya lo fue. Además, lo más importante es que más allá de la postura con la que llega Fernández es que la visión del Ejecutivo es muy clara en lo que falta por hacer", agregó. Y no solo eso. El analista destacó que "mientras Burgos nunca se entusiasmó con la asamblea constituyente, incluso en su primera declaración como ministro, a Fernández le gusta esta materia, sumado que con experiencia en el Estado le permitirá tener menos rigidez y un mejor manejo en la relación con los partidos de la Nueva Mayoría... yo le restaría dramatismo". Liderazgo más conciliador Más crítico en sus planteamientos se manifestó el investigador del Instituto Libertad, Pablo Rodríguez, quien afirmó a este diario que "más que la llegada de un hombre del mismo partido del ministro saliente (DC), lo que realmente importa es que el cambio en el gabinete debe ocurrir cuando antes". "Eso es lo que nos muestran las encuestas en carteras como Trabajo, Economía, Transporte y otras, porque se sabe que Mario Fernández no llega a cambiar las cosas de una manera profunda. Es pronto para aventurar juicios personales", añadió. De todas formas, el profesional alabó la "capacidad de llegar a acuerdos que podría aplicar con los partidos del oficialismo" y que "respecto a su experiencia en materia de relaciones internacionales y los juicios que se sostienen con Bolivia en la Corte de La Haya, es posible que la Mandataria quiera potenciar ese tipo de liderazgo más conciliador". Fuente: http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20160608/pags/20160608162536.html
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