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  1. RETRO FORONOVELAS Sinopsis Diego Souper (Pedro Campos) es un joven gay que guarda en estricto silencio su condición sexual por temor a que su padre adoptivo, Germán (Bastián Bodenhöfer), se llegase a enterar, y con ello reabrir una herida que al hombre le costó mucho cicatrizar en el tiempo. Por lo mismo, Diego mantiene una supuesta relación amorosa con Diana (Andrea Velasco), su mejor amiga, quien realmente es lesbiana y está casada con Susana (Celine Reymond); siendo Ignacio (Hernán Contreras) su verdadero novio, a quien hace pasar, ante los ojos de su padre, como su mejor amigo y compañero universitario que arrienda una habitación en su hogar. Las cosas se complicarán para Diego cuando se entere que a su padre le queda poco tiempo de vida, y éste le pida verlo casado con Diana, y que además tenga un hijo, como último deseo antes de morir. Diego no se negará en cumplir lo que el hombre le pide, es por eso que le pedirá ayuda a su novia de mentira, la cual aceptará casarse falsamente con la condición de que sea Susana quien se insemine artificialmente, para criar ambas aquel hijo, y que toda la farsa acabará cuando Germán fallezca. Diego sin más salida aceptará, a pesar de haberle prometido a su novio Ignacio que juntos criarían al recién nacido y que la mujer sólo actuaría como vientre de alquiler. Las cosas se complicarán aún más cuando, después de realizado el falso matrimonio, Germán anuncie una noticia que dejará sorprendidos a todos los presentes: Ya no se morirá. Desde allí las cosas para Diego tendrán un antes y un después, ya que sus mentiras comenzarán a salirse de control y a enredar su perfecta fachada de vida, sin imaginar tampoco que diferentes lazos comenzarán a unirse trayendo de vuelta fantasmas que hablan quedado, supuestamente, enterrados en el pasado.
  2. Idea original: Cùmulo y Juamkar. Guión: Cúmulo. Capìtulos: 12 Ambientación: La Serena, Chile. Año: 2012 Re-estreno: 2016 HISTORIA Diego Souper (Pedro Campos) es un joven gay que guarda en estricto silencio su condición sexual por temor a que su padre adoptivo, Germán (Bastián Bodenhöfer), se llegase a enterar, y con ello reabrir una herida que al hombre le costó mucho cicatrizar en el tiempo. Por lo mismo, Diego mantiene una supuesta relación amorosa con Diana (Andrea Velasco), su mejor amiga, quien realmente es lesbiana y está casada con Susana (Celine Reymond); siendo Ignacio (Hernán Contreras) su verdadero novio, a quien hace pasar, ante los ojos de su padre, como su mejor amigo y compañero universitario que arrienda una habitación en su hogar. Las cosas se complicarán para Diego cuando se entere que a su padre le queda poco tiempo de vida, y éste le pida verlo casado con Diana, y que además tenga un hijo, como último deseo antes de morir. Diego no se negará en cumplir lo que el hombre le pide, es por eso que le pedirá ayuda a su novia de mentira, la cual aceptará casarse falsamente con la condición de que sea Susana quien se insemine artificialmente, para criar ambas aquel hijo, y que toda la farsa acabará cuando Germán fallezca. Diego sin más salida aceptará, a pesar de haberle prometido a su novio Ignacio que juntos criarían al recién nacido y que la mujer sólo actuaría como vientre de alquiler. Las cosas se complicarán aún más cuando, después de realizado el falso matrimonio, Germán anuncie una noticia que dejará sorprendidos a todos los presentes: Ya no se morirá. Desde allí las cosas para Diego tendrán un antes y un después, ya que sus mentiras comenzarán a salirse de control y a enredar su perfecta fachada de vida, sin imaginar tampoco que diferentes lazos comenzarán a unirse trayendo de vuelta fanstasmas que habìan quedado, supuestamente, enterrados en el pasado. PERSONAJES Pedro Campos es Diego Souper Lineros Tiene veintiseis años de edad y hace poco egresó de la universidad, obteniendo su título de Agrónomo. Diego nació en La Serena y se crió hasta la pubertad en un hogar de menores propiedad de Virginia, la fallecida esposa de su padre adoptivo, Germán, quién lo acogió bajo su cálido alero, le dio educación y lo formó como un hombre de bien, entregándole todo lo que tiene hoy en día; por lo mismo, Diego se siente muy agradecido de él, prometiéndose a si mismo jamás fallarle ni causarle daño alguno, como una forma de pago por todo lo hecho. Diego es encantador y correcto ante ojos de la mayoría, sin embargo, por temor a que su padre se llegase a enterar de su condición de homosexual, ha tapado numerosas situaciones con mentiras, a tal punto de tener actualmente una falsa pero perfecta vida ante los ojos de él. Muchas veces, para lograr sus objetivos, Diego demuestra ser un hombre poco empático, calculador y manipulador con sus cercanos, características que comenzará a utilizar a su favor, sin darse cuenta que mas temprano que tarde sus propias acciones lo pondrán en difíciles situaciones. Bastián Bodenhôfer es Germán Souper viudo de Lineros. Germán es el padre adoptivo de Diego, a quién le entregó siempre lo mejor, con la intención de formar un exitoso hombre de bien, siendo su gran orgullo y lo único que tiene actualmente en vida. Es obsesivo por sus ideas y no descansa hasta verlas realizadas; es excéntrico, impulsivo, sumamente ordenado y correcto. De joven se casó Virginia, mujer a la cual amó y sigue amando a pesar de haber fallecido. Al "Loco Germán" -como se le conoce popularmente- se le diagnosticará una enfermedad que acortará su vida, por lo cual le pedirá a Diego un último deseo antes de morir: Verlo casado con Diana y que le de un nieto. Solo así podría morir tranquilo, viendo a su hijo feliz y realizado, y sabiendo que su apellido seguiría vigente y que sus bienes quedarían en las mejores manos. Hernán Contreras es Ignacio Araya. Ignacio es el novio de Diego. Oriundo de la ciudad de Ovalle. Tiene veinticinco años de edad y estudia Ingeniería electrónica; es tierno, gentil, humilde, comprensivo y cariñoso. Conoció a Diego por internet hace dos años y hace aproximadamente uno que viven juntos, luego que su familia lo expulsara del hogar cuando les confesó que era homosexual. Diego se convirtió en su apoyo fundamental, transformándose en su único sostén y familia, a pesar de tener que fingir ser sólo el amigo "zorrón" heterosexual ante los ojos de Germán y los amigos de su novio. Sueña con formar una familia junto a Diego y aceptará que insemine a Susana después de haberle prometido que ambos se harán cargo del recién nacido. Matias Assler es Rodrigo "Galán Hot" Rodrigo es un hombre de treinta años de edad, que gracias a su gran atractivo físico ha logrado salir adelante como prostituto gay. Le encanta llevar su sexualidad de forma ambigua frente a los demás. Es rudo, dominante, engreído y bien dotado, lo que lo hace tener mucho éxito en el mundo homosexual y ser una delicia para sus clientes, entre ellos Diego, quien lo visita permanentemente a espaldas de Ignacio, consiguiendo cosas que con su novio no disfruta plenamente como quisiera. Andrea Velasco es Diana Melgarejo Diana es la mejor amiga de Diego desde la adolescencia, siendo su gran confidente y consejera. Tiene veinticinco años de edad. Proviene de una familia acomodada Santiaguina, instalándose hace algunos años en La Serena luego de casarse con Susana en el país trasandino. Es moderna, directa y muy comprometida con sus cosas, buena amiga y reservada. Con su esposa sueñan con tener un hijo, cuestión que piensa conseguir casándose falsamente con Diego quien donaría semen para la inseminación de su pareja, teniendo que fingir un embarazo para poder concretar el sueño hasta que Germán fallezca. Celine Reymond es Susana Córdova Susana es la esposa de Diana. Tiene veintiocho años de edad pero a simple vista pareciera ser menor que su pareja debido a la inmadurez que la caracteriza. Gastrónoma de profesión. Siempre está riendo de forma nerviosa y pícara; es ansiosa, sensible y empática. Ha aceptado durante años que su esposa actúe como la polola de Diego sólo para irritar a Ignacio, a quien nunca ha soportado, y accederá a que ambos se casen falsamente sólo si ella es la inseminada para tener el hijo que desea criar posteriormente con Diana. Paloma Morena es Melina Roa Es la nana puertas adentro de Germán, aunque prefiere que la llamen "encargada de las labores domésticas". Melina es una mujer a la cual nunca se le ha visto sonreír; es de aspecto frío, correcta, solitaria y sumamente reservada, por lo cual se conoce muy poco acerca de su vida. Los últimos años los ha dedicado por completo al padre adoptivo de Diego, a quien acompaña en todo momento, soportando sus manías y cuidándolo de su complicada enfermedad. Francisco Dañobeitía es Javier Contreras Es un muchacho de veintidos años, completamente obsesionado por Diana, su vecina, desconociendo la verdadera condición sexual de la mujer. Javier es un tanto terco, sumamente infantil, pero muy noble y de buenos sentimientos. Cuando se disponga a confesarle su amor a la muchacha, se dará cuenta que ella ha contraído matrimonio con Diego, su supuesto novio, destrozando su corazón. Pero Javier no se dará por vencido, especialmente cuando se percate que algo extraño sucede en la relación de los supuestamente recién casados. Luciana Echeverría es Constanza Camila Ulloa "Cony Camila" es la media hermana de Javier por parte de padre. Es una bonita muchacha de bajo perfil, mimada y consentida. Desde niña creció con la idea de darle su primer beso al hombre que elegiría para estar toda la vida, sintiendo que ese hombre es Diego, del cual se obsesionó por completo a pesar de saber que está comprometido. Su madre, María Regina, prometió ayudarla a conseguir que su hija conozca hombre alguno por temor a que quedase sola, pero se complicará cuando se de cuenta de quien realmente es el "príncipe azul". Claudia Di Girólamo es María Regina Ulloa Regina es una mujer de cincuenta y cinco años de edad, madre de Cony Camila. Proviene de una familia de campo y posee una residencial junto a la mujer con quien se crió, María Violeta, colindante a la casa de Diana y Susana. Junto con Violeta, sufren desde joven de una extraña maldición: enamorarse siempre del mismo hombre, es por eso que ambas prometieron jamás volverse a fijar en algún varón para que así, el sexo masculino, no las vuelva a distanciar y romper su fuerte lazo por una tercera vez. Carolina Arregui es María Violeta Contreras Tiene cincuenta años, es la madre de Javier e inseparable amiga de "sangre" de Regina; es mucho mas impulsiva y fría que ella pero no por eso menos protectora y de buen corazón; Es chacotera, un tanto ordinaria y de habla rápida. Junto a Regina, han logrado sacar adelante su residencial y han prometido jamás volverse a fijar en algún hombre que las pueda separar, pero las cosas cambiarán cuando Rodrigo “Galán hot” llegue a vivir al lugar, provocando que aquella promesa comience a verse en jaque ante el impulsivo y acumulado líbido de ambas mujeres.
  3. Cúmulo

    [01] "El último deseo"

    CAPITULO 01: "EL ÚLTIMO DESEO". 01. EXTERIOR CASA GERMÁN - PATIO - 15.01 HORAS. Una sencilla e impecable celebración se efectúa en el hogar de Germán (Bastián Bodenhöfer), debido a la titulación universitaria de su hijo Diego (Pedro Campos). Diana (Andrea Velasco), Ignacio (Hernán Contreras), Susana (Celine Reymond) y amigos del muchacho están presentes, de pie, conversando y bebiendo con entusiasmo y alegría. Uno de los amigos de Diego se le acerca, con un micrófono en mano. Al detenerse junto a él, comienza a hablar. - Lo mejor, creo yo, viejitas, es que aquí el compadre Diego se tire unas palabritas... ¿O no, público presente? ¿Cierto? ¿Ah? - preguntó el chispeante joven, abrazando a su amigote. - No, mejor que no, creo yo, weòn - respondió el chascón, evasivo y avergonzado. - Yo no tengo esa cosa del don del habla... Déjate de andar armando tanto webeo. - Ayyyy pero, perrito, acá nadie le pide que sea Don Francisco o la monjita del EWTN. Con que sepa hablar basta y sobra. Ya, dele, compadre, ¿o acaso te da miedo, culiao? Todos aclamaron un gran "sí" de apoyo que provocó en Diego mucho nerviosismo, tomando el micrófono. - Bueno... Primero que todo, yo quería agradecerles a todos ustedes por estar acá. A mis amigos; a mi polola Diana, que me ha apañado en todas las cagadas que me he mandado - la miró, recibiendo un guiño y un beso a la distancia. - A Ignacio, mi... gran amigo... mi perro, mi compadre que siempre está en las buenas y en las no tan buenas - lo miró ahora a él, recibiendo una sonrisa incómoda pero conformista-. Pero en particular quiero darle las gracias a la persona que me entregó absolutamente todo lo que hizo de mi un hombre, un hombre de valores, un hombre que pudo destruncar sus limitados sueños, un hombre profesional y aporte para esta sociedad - miró a Germán, quien lo observaba desde más allá, emocionado, limpiándose las lágrimas con su pañuelo regalón (...) - (...) Nada iguala lo que ese hombre ha hecho por mí. Nada podría recompensar toda la preocupación y entrega que ese hombre -apuntándolo- me dio desde que me adoptó a los doce años de edad y me sacó de ese sucucho donde yo vivía hacinado y maltratado, donde se compartía hasta el aire exhalado. Yo, hoy con veintiséis años, puedo decir que soy un agrónomo de tomo y lomo - le muestra a todos su título - pero esto no es mío. Este sueño no me lo gané yo... Te lo ganaste tú, papá. ¡Esto es tuyo, viejo! ¡Tuyo! Emocionado, Diego camina hacia donde está su padre, ahogado en un discreto llanto, en medio de aplausos, dándole un gran y caluroso abrazo. Más allá, Diana se le acerca a Susana para susurrarle al oído, con mirada de gato somnoliento. - Ay, gatita, te juro que si no conociera tan bien al Di guión ego, como lo conozco, ahora mismo estaría pidiéndote un buen poco de ese papel ultra absorbente que usamos para los meados del gato en la cocina, y así secarme las lágrimas por tamaña escenita dramática que hemos presenciado - musitó la rubia, algo chata. - Ay, mi amorcito, tome – dijo Susana, zampándole un dulce de anís y miel en la lengua-. Cálmese y endúlcese. Todo fue super hermoso. Diego es tan sensible. Yo que tú, voy y le chanto un beso en ese hocico perfecto que tiene... - ¿Qué? - Exclamó Diana, asombrada y frunciendo el ceño. - ¿Y por qué tendría que hacer algo así? - Ay, lesa, porque eres su novia forever y deberías estar ahora mismo con él - la tomó del brazo y le pegó una nalgada para incentivarla, enternecida.- Anda y bésalo, ahora yap. Se lo merece, por guachón. - ¿Y tú creís que por ser la polola del mostacero ese, tengo que estar poco menos que chupándole los bóxer? Linda la cuestión ahora... ¡Vos no soy la que se tiene que mamar esas babeadas con olor a chela rancia! - Es su día, Diana. Además, mira, te está observando desde allá con esos ojos de ratoncito mojadito. Como si te llamara hasta con la pirula, raww. - Ay, rata ordinaria, qué asco – rió y la empujó suave. - Ya, weona, anda luego y chùpale el cuerpo. Aprovecha de hacerlo. Bai. Diana, sin ganas, caminó hacia donde estaba el muchacho y lo besó apasionadamente. Los amigos de él lo comenzaron a molestar, riendo y gritando “wena campeón” “cuidado con la guagua que sale doble”. Germán, con gran orgullo, juntó sus manos y suspiró, enternecido. Ignacio, sin embargo, se dio media vuelta y prefirió beber una cerveza, conversando con un compañero. Corte a: 02. INT. CASA GERMÁN - ESCRITORIO - 20.04 HORAS. Germán, siempre con su vestir perfecto, está en su escritorio poniendo el título de Diego en la pared. El muchacho, mientras tanto, lo miraba con admiración desde el asiento. - Quedó perfecto. Justo al lado del cuadro de mi amada señora esposa que también debe sentirse más que contenta, feliz y ORGULLOSA por todo esto que haz logrado - sollozó, siempre exagerado y pituco, para luego suspirar, dar media vuelta y mirar al muchacho. - Hijo... eres simplemente lo máximo. - Tú eres lo máximo, viejito lindo - Diego se paró, regalándole un gran abrazo y un beso. – No hay manera de pagarte ni recompensarte por todo lo que has hecho por mí. - ÑIAJ, leso. No digas tonteritas. Tú eres mi bien más preciado y con verte feliz, yo soy feliz. No sabes cuan contento me pone verte así de realizado, contento, pleno, casi íntegro... ¡Y no sabes lo tranquilo que me dejas! ¡Es uno de mis últimos pasos para alcanzar la felicidad eterna! - le regala un abrazo, con sus ojos llenos de lágrimas mirando hacia el cuadro de su esposa. Diego guardó un silencio por largos segundos y tragó saliva, sin quitarle la mirada de encima a su contento padre, naciendo en sus ojos gruesas lágrimas que trató de contener a duras penas. Germán se percató de aquello, entendiendo perfectamente lo que le sucedía a su hijo, y se acercó para abrazarlo. - Nooo, campeón. No de nuevo, mi amor, mi vida, mi mundo - Exclamó, con una gran calma, cariño y serenidad. - Ya hemos hablado de esto muchas veces, mi campeón... - Es que... es que sabes que para mí es complicado y me da la cosa acá en el pecho po` - acongojado, intentó calmar su angustia de a poco. - Me harás tanta falta, papá. - Campeón mío - suspiró fuertemente, sin dejar de abrazarlo. - Yo sé que me queda poco tiempo de vida. Pero ya nada puedo hacer... Y deberías estar feliz porque yo no he sufrido, no estoy postrado, ¡es más!, lo que más deseo es que el tiempo pase rápidamente - Germán, emitió ahora una sonrisa y parpadeo rápido de ojos. - Suena como si me alimentara de egoísmo, pero ya no puedo esperar más las horas de reencontrarme con mi esposa y escaparme de este mundo lleno de gente depresiva y medicada, sin futuro en medio de la venganza de la naturaleza. ¡La ansiedad me está matando, hijo! ¡Y yo te he dicho que nos vayamos juntos, pero tú no quieres! - Lo sé, lo sé, pero... - Campeón, ya hablamos de esto y quedamos claro en que nada de lloriqueos, ni caras largas, ni menos de esas congojas raras con olor a autopsia pasadas de moda, iban a estar presentes en el futuro antes conversado. Seguramente Virginia le pidió a Dios que me llevase con ella... ¡Y él seguramente me dio el tiempo necesario para dejar las últimas cosas tiqui taca acá, en TU paraíso terrenal! - Sé que hemos discutido el tema antes, viejito, pero debes entender que para mí no es tan fácil tragarme estas... estas excentricidades que tanto te caracterizan - complicado, suspiró fuertemente para emitir finalmente una sonrisa de empatía. - Tú tienes una imagen de la muerte bastante peculiar, pero yo no. Para mí la vida es ésta y ninguna más. Y también comprende que para mí no será fácil dejar de ver a mi querido padre en la casa día a día, y tener que hacerlo luego en un... en un cementerio. - Ay, campeón, eso no tendrás que hacerlo nunca. Te dije que yo quería estar acá en mi casa luego de perecer. Ser embalsamado desnudo, con mis manos en la cara, imitando mi cuadro favorito: El grito. Me tendrás siempre a tu lado... ¿Te imaginas? ¿Te imaginas cuando vengan tus amigos y vean la estatua original del loco Germán de las papayas? Seguramente querrán darte mucho dinero a camio; o no, peor, ¡robarme! ten mucho cuidado con eso si es que... - ¡Papá! - lo interrumpió el moreno, completamente desconcertado. - ¿Y pensaste en qué será de mí luego de que suceda esa cuestión? ¿Cómo voy a poder vivir sin ti? ¿Pensaste en eso acaso? - Pero claro, campeón. Tú tienes una novia perfecta, un amigo perfecto, eres ya un profesional y elegiste la carrera perfecta, tendrás el trabajo perfecto, la casa perfecta... Tú eres el hijo prácticamente perfecto - lo tomó de los hombros, mirándolo con gran esmero y esperanza. - Solo falta algo que mí me dejaría completamente tranquilo y realizado antes de morir, y como sabes que te conozco, sé que también a ti te dejará completamente íntegro, en tu paraíso tropical, y supliría en gran parte mi falta y con ello mi vacío humano sobre tu persona – movió sus manos, incrédulo, ante la teoría que él profesaba sobre lo “astral” y “espiritual”.- Solo falta esa última pieza de este rompecabezas que tanto me ha costado armar, y en donde tú serás esencial... - ¿Yo? - Preguntó, confundido y frunciendo el ceño. - ¿Y qué cosa sería? CORTE DIRECTO A: 03. EXT. PUB ARENA - 22.06 HORAS. Diego y Diana conversan sentados en una mesa en las afueras de un juvenil y concurrido pub serenense, en la Avenida del Mar. Se ve que el muchacho, algo afligido, le habla a la muchacha con gran exaltación. - ¡¿Te volviste loco, Diego?! - Gritò Diana, lanzando toda la bebida que tenía en la boca a la cara de Diego, producto de la impresión. - ¡¿Qué te estuviste metiendo, loco?! - ahora riendo y llevando las manos a su boca. - ¿Tú y yo? ¿Casarnos? - Y tener un hijo - le recordó, limpiándose la cara, para luego sonreír y cruzar sus brazos. - ¿Y para decirme esta weá de broma de mal gusto me citaste con tanta urgencia a este lugar? que ya me tiene así de inflado el cráneo con esa música electrónica imposible - siempre relajada con el tema, prendió un cigarro, pero emulando que le dolía la cabeza. - Já... Podrías haber sido un poquito más considerado y haberme mostrado un anillo, aunque sea, o haberme invitado a otro sour o algún traguito maricón. - Ya po´, si no te estoy weando, Diana. Es súper serio lo que te estoy pidiendo, perri. - A ver, déjame adivinar... - pensó por unos segundos, entrecerrando sus verdes ojos. - Tu papá, ¿Cierto? - preguntó, recibiendo una avergonzada afirmación del muchacho. - ¿Hasta cuándo seguís avivando las mañas de ese caballero, oye? ¿Hasta cuándo le seguís haciendo creer a ese pobre viejo antropocéntrico que tiene el hijito perfecto? - Se va a morir, Diana - interrumpió, acercando su rostro al de ella. - Mi padre se va a morir en poco tiempo más y tengo que cumplir su último deseo, sea como sea. ¡Es lo mínimo que puedo hacer por el viejo! ¡Jamás le fallaría! - ¡Le hai fallado toda la vida, mitómano! Lo mínimo que deberías hacer por él es contarle que te gusta el pico. Ya basta de tanta weà junta. Si igual, siguiendo su creencia, él va a ver todo lo que haces acá, después que se muera. Es obvio que desde el cielo te va a observar cuando estís con el Ignacio, y no precisamente cheleando o jugando a la pelota, dele que dele, y también se va a dar cuenta que gran parte de tu vida es toda una farsa más chanta que las tetas de la Kenita Larraín. - Ya, reiníciate, perri... No digai esas cosas, que te pueden oír - clamó, algo asustado, mirando hacia todos lados. – Le dai color igual. Mientras mi padre sea feliz hasta en sus últimos días, recién me voy a dar por pagado, de alguna manera, por todo lo que él hizo por mí, desde que me sacó de ese hogar de menores y me entregó un futuro, para mí antes impensado. Si no hubiese sido por él, yo no sería nadie en este instante. No tendría profesión, casa, ni una vida por delante. Para él yo soy su vida, y si tengo que mentir para seguir haciéndolo feliz, puta, lo voy a seguir haciendo. - ¿Y te parece que para tu papito sería agradable saber que su hijo sacrificó toda su dicha personal por verlo feliz a él? - le preguntó, ahora más seria. - Perri, ya haz hecho demasiadas cosas contra tus gustos para satisfacerlo... Le inventaste una nuera, entraste al equipo de fútbol amateur sólo porque a él le gustaba, tienes viviendo a tu novio bajo su techo haciéndolo pasar como tu yunta zorrón, ¡estudiaste una carrera que a ti nunca te gustó, sólo porque él necesitaba un sucesor encargado de sus plantaciones de papayas en el Valle del Elqui! Asume que nunca te gustó la agricultura ni las plantas ni nada de eso, y que tu sueño hubiera sido estudiar teatro y hacer ese curso de tejido en cochayuyo que quieres imponer como moda. ¿Te parece que para él sería agradable saber todo eso? - ¿Me estás amenazando acaso, perri? – preguntó después de un rato, intrigado, para luego sonreír levemente. - Yo no amenazo, yo advierto, gatito - sentenció, sonriendo, para luego seguir fumando. - Y escribe la weà que te voy a decir... Nada de esto tendrá un buen final y todo el estrés que se podría crear debido a lo que planeas irá derechito a tu estómago, directo a tu úlcera. Va a ser como vinagre a ese chorito virgen. - ¿Entonces estás aceptando casarte conmigo y tener un hijo? - consultó, ilusionado, tomando las manos de su amiga. - Mátate, rata sucia - le golpeó las manos, frunciendo el ceño, pero siempre relajada. - Yo, Diego, ya hice mucho por ti haciéndome pasar por tu polola frente a tu papá y tus amigotes. Ni ahí con seguir calugueándome contigo… además ni siquiera sabis dar buenos besos, me dejai toda baboseada; mas encima tú cachas que la barba me da alergia, puaj, por eso me gusta ser lesbiana; y siempre estai pasado a esa chela rancia zorrona, más encima. - Pero tienes que reconocer que gracias a mí, tú y Susana están juntas, felices y casadas. - Y ya te pagué el favor transformándome en tu pantalla; claro, porque para ti nada es gratis, ¿cierto?. Y acabas de tocar un detalle muy importante, perri, yo no me puedo volver a casar porque ya estoy casada. Ni ahí con ser bígama, eso ya pasó de moda hace rato. - Perri, el matrimonio sería FALSO, FAKE, TEATRO, ¿entiendes? Y duraría sólo hasta que mi papá muera. De ahí, chao. - Ah claro, ¿Entonces la guagua que quieres tener sería el pipo gestitos o la chiquitín cucú? – ironizó, burlesca, - Estúpido. ¿Además tú crees que yo voy a sacrificar este bello, esbelto y envidiable cuerpo por una cría llorona y que me va a comer la mitad de la billetera cuyo único hijo que soporta son las manos de cinco? - Yo no sé por qué le dai tanto color ahora, si tú misma con la Susana me pidieron hace algunos meses que les donara esperma para poder tener un hijo, ¿En qué cambia eso ahora? - En que es la Susana la que pretende arruinarse el cuero, no yo - le recordó, siempre con una relajada sonrisa, pero ya medio cansada del tema. - Si quieres un hijo, pídele al Ignacio que te ayude po´ - rió. - Y a todo esto, ¿Qué opina él de todo este entuerto? Diego guardó silencio por unos segundos, sin responder. - Yo no sé cómo ese pailón te aguanta tanta tontera... debe estar muy enamorado de ti, el pobrecito. Tienes suerte en eso. Como que la vida te premia a pesar de todo. - Mi perro me apoya en todo, porque él me ama, me entiende, confía en mí y me apaña en todo. - Ay, él, el hétero zorrón y su "perro" - molestó a su amigo. - Él po´, el macho alfa, el Chuk Norris, el Rambo, el que prefiere comer melones antes que banana. El pechopelúo semental. - "Perro" de cachorro, maraca hedionda - refutó, un tanto molesto pero conociendo el humor de su amiga, quien seguía riendo. – Te gusta wear, ah… Te gusta el webeo… ¿cierto? De pronto Diego vio como el lugar estaba cada vez más repleto de gente y como dos grupos grandes de jóvenes universitarios se acercaban al local. Astuto, se puso de pie, y ante la extrañeza de Diana, tomó un micrófono que estaba sobre el mesón de más allá y llamó la atención de todos. - ¡Diana! amor mío - exclamó, arrodillándose y tomando las manos de su supuesta novia. - Yo sé que debes estar un poco confundida en estos momentos, con el corazón corriendo más rápido que las lauchas de la recova. Pero debo decirte aquí, adelante de todos estos muchachos que son el futuro de nuestro país, que te amo, te amo tanto que ninguna enfermedad terminal como la que estoy sufriendo, impedirá casarme contigo antes de perecer... - Diego... ¿Qué mierda estás haciendo, ridículo? - dijo Diana, completamente shockeada, entre dientes. - No es necesario que me respondas de inmediato – interrumpió, observando cómo cada vez más cabros tomaban atención. - Aunque yo no me puedo seguir aguantando las ganas de pedirte que te cases conmigo... ¡No sigamos cayendo más en el pecado a la hora de hacer el amor y desde ahora hagámoslo en una cama bañada por la venia del señor! Diana, completamente impactada y desconcertada, no puede hablar, ante la frialdad de su amigo y la atención de los presentes que se agolparon alrededor. Tenía una sonrisa pasmada de asombro, sin poder creer hasta donde podía llegar la manipulación de su amigo. - Diana... ¡Tú eres todo lo que un hombre heterosexual como yo necesita! ¡Eres un bombón, más dulce que cualquier algodón, tú eres la persona perfecta de la cual se enamoró mi diabético corazón! - Awww - respondió la multitud, enternecida por la escena, comenzando a gritar. - ¡Qué acepte! ¡Qué acepte! Diana, sonrojada y avergonzada, miró a su alrededor con una cínica sonrisa, para luego posar sus ojos sobre el sonriente y frío Diego, quien esperaba una respuesta, en medios de risas, chillidos de mujeres y gritos como “romeo”, “hazme tuya”, “yo quiero uno así”; o zorrones que seguían la frase “wena po´…” con su propio nombre. CORTE DIRECTO A: 03. EXT. CASA SUSANA Y DIANA - ALTO PEÑUELAS - 23.54 HORAS. Susana, la esposa de Diana, se encuentra fumando un cigarro en las afueras de su hogar mientras se sacaba selfies para subirlas a Snapshat, esperando a su joven señora. De pronto alza su mirada, al oír el sonido de unos conocidos tacones que se acercan por el pasaje. - Ay, esa cara, gatita - reaccionó Susana al verla entrar por la reja, extrañada, regalándole un beso. - ¿Acaso fue muy malo el guión que hoy te tocó interpretar junto al Dieguito? ¿O el muy perro te hizo pagar la cuenta de nuevo? - ¿Me vas a creer que el Diego me acaba de pedir matrimonio? - aún algo molesta, ingresó a la casa para tirar su cartera al sofá, realizando luego lo mismo con su cuerpo. - ¡Me armó una escenita tremenda de chula ahí mismo, frente a una mangá de suricatos que le compraron todo el show paabre que hizo! - ¿Qué hizo? - Me pidió matrimonio como todo un Romeo, weona, a viva voz, solo para que yo aceptara una weà rancia que me propuso... Ahí mismo, frente a todos, pero le dejé en claro mi posición sobre el asunto. El Diego estaba seguro que yo le iba a premiar su regia actuación regalándole un "si", pero el único "sí" que recibió fue un tremendo cachuchazo que le mandé como respuesta. - No te creo. Mentira esa cuestión. Esa escenita es nueva - lanzó una carcajada tan fuerte como la sirena de las doce, acostumbrada ya a esas situaciones. – Ay, lo améeee. - ¿Me puedes creer que además, ahora, quiere jugar a la familia feliz, al papá y a la mamá, pero así en serio? Onda, con volàs de pañales, cordón umbilical, sin condón, amateur, papa niño papa... - ¿Por qué? - sin entender, se acercó a ella para comprender los gestos que le hacía. – Mentira que te regaló esa colonia de guagua retro que tanto te había gustado la otra vez. La del osito con el globo. - No, weona. Además de querer que me case falsamente con él, quiere que tengamos un hijo... ¿Me lo podís creer? ¡UN HIJO! Todo por cumplir una fétida promesa que le hizo al viejo loco rayao del Germán, que está por estirar la pata como vos sabís. Susana, boquiabierta y completamente asombrada, comenzó lentamente a esbozar una sonrisa que confundió a su esposa. - ¿Un hijo? ¡Ay, gati! ¡Ay, cosita! - sonrió, emocionándose y tirándose aire a los ojos con sus manos. - ¡¿Supongo que aceptaste de una?! - ¿Qué? - Te pasarías de tontilla, muchachilla, si hubieras rechazado tal ofertona, muchachona... - ¿Ah? - Sorprendida, la observó severamente por largo rato. - O sea que a ti te da lo mismo que yo deba reprimir mis sentimientos y tenerlos que amoldar para complacer a un mitómano. ¡Linda la cuestión! ¡Yo siempre pensando en ti y en nuestro matrimonio, y tú deseando que dos anillos falsos me aten más de lo que ya estoy planchada al Diego! - Amor... A mí, en dos años no me ha molestado que lleves una relación falsa con el Diego, ¡¿Qué más da que ahora se casen?! - Le confesó, entregándole confianza. - Cómo si tuviera que temer algo de Dieguito - Rió. - Pero es que "casarnos", "matrimonio", "atarse a un hombre", aunque sea de mentira, son palabras mayores, ¿No creís? - Sin embargo tú misma me acabas de decir que va a ser falso. Además sería la oportunidad perfecta para cumplir nuestro sueño, amor. ¡Nuestro sueño de ser madres! - La abrazó, con gran emoción e ilusión. - ¿Tú crees? – se alejó un tanto, tragando saliva-. ¿Qué te estuviste metiendo? - Si, mira - Se acomodó, algo atarantada, mirándola fijamente a los ojos. - Escúchame... Tú sabes cómo es el Diego. Él hará todo lo posible por cumplir lo que le prometió al viejo, sea como sea y de la forma que sea, utilizando todos los métodos posibles. Por eso ahora eres tú la que tiene la sartén por el mango, niña... No ves que Don Gé te ha visto como la nuera perfecta, obviamente tú eres esencial. - ¿Cómo? No te entiendo, gatita. Explícame con manzanas que con naranjas no entendí ni una cuestión… - Dile que la única forma que tú aceptarías casarte con él, sería que yo fuese la mujer inseminada, como siempre hemos estado de acuerdo ambas; y que después ese hijo será criado por nosotras. Y él, que se olvide que la criatura salió de sus testículos. ¿Comprendes? - ¿Tú estarías dispuesta a aceptar que yo finja ser la esposa del Diego a cambio de cumplir nuestro sueño de ser madres? - Le preguntó, ahora más convencida, frunciendo el ceño. - Obvio, gatita. Por nuestro sueño, soy capaz de todo. ¡Es cosa que te pongas la calza y el pareo bien puesto y tomes las riendas de esta oportunidad que no solo nos la está dando Diego, sino que nos la está regalando la vida misma! ¡Ponte viva po´, longi! Diana analizó lo dicho por su esposa durante algunos minutos. Luego, más segura, miró a Susana y sonrió, para después tomar el celular y marcar. - ¿Aló, mentiroso? - Preguntó, comiéndose una uña. - ¿Estás en tu casa ahora? CORTE DIRECTO A: 04. INT. CASA GERMÁN - DORMITORIO DIEGO - 10.28 HORAS. Diego se encuentra durmiendo en su desordenado y poco alumbrado dormitorio, siendo despertado por Diana y Susana, quienes ingresaron dando un fuerte portazo. - ¡Uf! Parece que la caña está fuerte por estos lados, mi alma. Y de nuevo por esa cerveza rancia que te gusta tanto tomar - reclamó Diana, con sus manos en la cintura, de pie frente a la cama. - ¿O será que aún te tiene aturdido el tremendo aletazo que te pegué ayer? - lanzó una corta carcajada. - Erís salvaje, perri... Aún tengo delicado mi pobre pómulo. Me hiciste pasar un ridículo increíble. Menos mal que no había nadie conocido entre medio - Exclamó Diego, sentándose en la cama, aún medio dormido y chascón. - ¿Y ustedes qué cresta hacen acá? ¿Mi viejo las llamó? - Ahora te hacís el cuico Ruttenmeyer, weoldo... O quizás lo maraco te hace más olvidadizo ¡O no, al pobre de Diego se le murió el gallito y se le olvidó que nos citó hoy a las diez treinta de la mañana para conversar sobre un tema que para él es de vida o muerte! - Diegui, anda preparándote porque desde hoy, ninguna mañana volverá a ser igual que las anteriores - le informó Susana, mientras abría las cortinas de la pieza, siempre sonriente y radiante. - Anda preparando el anillo, las copas, el traje de pingüino y por sobre todo la torta, que debe ser de durazno o de selva negra, por obligación ¿ok? Muac - lanzó un beso y guiñó un ojo. - ¿Me están webeando? - exclamó el muchacho, saltando a darle un abrazo a la inalterable Diana, completamente feliz. - ¡Yo sabía que no me ibas a fallar...! - ¡Eh! - lo detuvo, siempre con su característica pero inquietante tranquilidad. - Te "vamos" a ayudar, sólo con una condición... - ¿Qué? - Yo me voy a casar contigo, falsamente, obvio, si y sólo si la Susana se insemina artificialmente de ti... Y obviamente tú te tendrás que olvidar para siempre de la criatura, ya que seremos nosotras quien le daremos un hogar y una familia. ¿Estamos? - Pero... ¡Diana... yo! ¡Tu sabes que con el Nacho…! - Dieguín... - interrumpió Susana, más cordial, tomándole las manos. – Diana está dispuesta a fingir un embarazo y todo lo que eso conlleva, hasta que tu padre... bueno... hasta que le suceda “eso” - se persignó, respetuosa. - Pero con esa condición... En todo caso, en nada cambiaría al trato en que habíamos quedamos de acuerdo hace algunos meses cuando quisimos que nos donaras esperma y tú repentinamente cambiaste de decisión. Bueno, ahora te queremos ayudar a ti; y tú, aceptando, también nos ayudarías a un montón a nosotras. Diego frunció el ceño por unos minutos para luego persuadirse. Sabía que era la única forma que tendrá para conseguir lo que quiere. - Está bien - dijo finalmente, poniéndose se pie y abrazando a Diana. - Me parece lo más sensato. Acepto el trato... Pero yo voy a ser el padrino de la guagua, ¿Ok? - ¿Y, entonces, cuándo nos casamos, po´ perri? - preguntó Diana, irónica. - ¿Casorio? ¿Matrimonio? ¡Me muero de felicidad! - Exclamó Germán, con sus manos en el corazón, quien iba pasando por fuera de la habitación y escuchó la conversación. - ¡¿Virginia, oíste eso?! – mirando hacia el cielo. El trío, sorprendido, se miró entre si decir palabra alguna. Diego, al rato, sonrió levemente. CORTE DIRECTO A: 05. INT. CASA GERMÁN - LIVING - 12.56 HORAS. Germán, con guantes de cocina, sostiene una champaña, la cual reparte en las copas que sostienen Diana, Susana y su hijo Diego. De pronto, Ignacio ingresa por la puerta, quedando sorprendido al ver tanta parafernalia. Melina (Paloma Moreno), la "jefa de las labores del hogar", siempre impávida y seria, observaba desde más allá el evento. - Ay, llegó... ¡Llegó tu amiguito, Diego! - gritó Germán, llevándole una copa a Ignacio para que celebrara con ellos. - Ven, entra rápido, niño. ¡Llegaste en el momento justo y preciso! - ¿En el momento justo de qué? - preguntó, mientras dejaba su mochila en el sofá, mirando de inmediato a un nervioso Diego. - ¡Venga! ¡Venga, amigo de mi hijo! - lo invitó, radiante. - ¡Venga y entréguele un abrazo a su compadre que está a punto de ponerse el anillo en su anular; a su gran amigo que está a punto de convertirse en el mejor marido del mundo y en el mejor padre del mundo también! - ¡¿Qué?! - exclamó Ignacio, completamente impactado, abrazando a Diego por inercia. - Te lo explico todo en un momento, pero por favor ahora sólo finge felicidad y abolengo - Le dijo Diego al oído, para luego besarle la mejilla y darle la mano fuertemente. - Es increíble como este Diego se convierte en un mentiroso profesional cuando está frente a su padre - le replicó Diana a Susana, desde más allá, sosteniendo su copa e intentando ocultar su tedio. – Qué paja esta situación, weona. De verdad que me estoy arrepintiendo de haber aceptado. - Ay, te apuesto que ese tartamudo del Ignacio le va a poner mala cara o le va a hacer algún show al pobre Dieguito - respondió Susana, de malas ganas y mirando con odio al novio de Diego. - Es un mal agradecido, esa insoportable lapa con olor a leche, aprovechador y malcriado. - ¿Y qué quieres que haga, gatita? ¿Que lo felicite? ¿Qué le haga un queque y se lo de en la boca?... Yo si fuera Ignacio, hace rato que tendría mi pie derecho puesto sobre su entrepierna, con fuerza y odio. Bueno, ese pailón también bien aweonao que es… - ¡A ver, a ver! - Interrumpió Germán, sosteniendo una taza. - Levanten sus copas, aunque yo lo tenga que hacer con agüita de paico, igual quiero brindar, porque debo tomarme más ratito mis pastillas y mis últimos días de vida cuidar. ¡Por Diana y Diego! ¡Por su felicidad! ¡Por el futuro matrimonio perfecto! ¡Salud! - ¡Salud! - Exclamó la mayoría. Ignacio, ahora esbozando una sonrisa, miró a Diego con intención. - Buena, "perro"... ¿Y cuándo se supone que es el gran y sagrado matrimonio? ¿Cuándo le pidió la mano a la dama? Yo nunca supe nada de eso. - No, no, no - interrumpió Germán, intrigado. - Queremos saber CÓMO le pidió la mano. ¡Fue muy rápido todo! - Desvió su mirada a su hijo. - Pero con lo galán que eres, campeón, supongo que tu esfuerzo fue al más puro estilo de la energía potencial, ¿O no? - No fue nada – exclamó Diego, canchero, tocándose levemente su aun adolorido rostro para mirar fugazmente a una impaciente Diana. - Tú sabes, papá... Velas, olas, un traguito piola, mar, corazones... Lo demás ya te lo puedes imaginar. - Patético - celó Ignacio, aguantando su rabia. - ¿Qué dijiste, amigo de mi hijo? - Preguntó Germán, extrañado. - Sentí que exclamaste algo pero no logré oír bien. - Dije que era patético... patético que Diego no le haya pedido matrimonio antes a Diana - cínico, sonrió, mirando a su nervioso novio. - se notaba desde hace mucho que el amor salpicaba entre ellos a tal punto de exclamar por el altar. Se notaba en todos lados... Cuando le dedicabas las canciones de Rihanna, o le contabas el final de la teleserie de la tarde antes que nadie supiera. Pero quedé completamente NEGRO ahora que supe que, además de casarse, quieren tener un hijo... ¿Y, ya saben qué nombre le pondrán a su hijo? ¿Ricky? ¿Judas? ¿Bigamia? La sonrisa de Diego se esfumó poco a poco, dejando ver su incomodidad. - ¡Lo que pasa es que tú estás celoso, perrito, porque sabes que nunca, pero nunca, podrás ser como Diego ni podrás tener un poquito de la clase que él tiene y que desborda a cada segundo! - Se entrometió Susana, irritada, siendo calmada al instante por su esposa. - ¿Celos? ¿Celos de Diego? - preguntó Germán, sin comprender nada. - Yo entiendo que Ignacio pueda ponerse celoso, ya que cuando aparece el matrimonio, el espacio para los amigos queda más reducido que antes, pero nunca para que lo trates así, Susan... Además no tienes por qué temer, Ignacio. Esta es tu casa, y puedes quedarte todo el tiempo que quieras para que termines tus estudios. No influye en nada que Diego se case y forme su familia... - ¿Celos de qué? - interrumpió Diego, nervioso, le dio una severa mirada a su novio, tomándole el hombro para luego dirigirse a su padre. - Si este weón sabe que tendrá a su lado siempre a su perro, su amigo, su huacho - lo miró fijamente a los ojos, con sinceridad. – Ignacio, además, sabe que tiene y tendrá siempre a su lado a la persona que más lo ama por sobre todas las cosas... ¿O no, Ignacio? - ¿QUÉ? ¿Tienes una noviecita por ahí, Ignacio?... Picarón - exclamó Germán, asombrado. - ¡¿Por qué no me la habías presentado?! ¡Ven y tráela, antes que me muera! El muchacho de cabellera rubia y ojos color avellana guardó silencio, mostrando un poco de arrepentimiento por sus palabras; emitió un sí con su rostro, para no seguir entorpeciendo la celebración y esbozó una leve y fingida sonrisa. 06. INT. CASA GERMÁN - DORMITORIO IGNACIO - 13.34 HORAS. Ignacio, muy serio, se encuentra ordenando su ropa. Al terminar, con algo de congoja, se sienta en la orilla de la cama con su guitarra. De pronto ingresa Diego, abriendo la puerta muy lentamente, quedando de pie frente a su novio, lleno de emociones encontradas. - Cachorrito... amor... - buscó la mirada esquiva del sentido Ignacio. - Oye, ¿Me puedes oír un ratito? - Sal de acá, Diego. La verdad es que no tengo ganas de conversar ahora contigo - respondió, intentando ocultar sus ojos llenos de lágrimas. - ¡Si no te dije nada fue porque no tuve tiempo, cachorrito! Fue todo súper acelerado - le intentó explicar, sentándose a un lado de él. - Anoche saliste súper tarde de clases y cuando te fui a ver a tu dormitorio ya estaba raja; y hoy entrabas muy temprano a la universidad. Mírame aunque sea, por favor. Diego tomó el rostro del muchacho y pudo ver las lágrimas que se aferraban a los ojos color castaño de su novio. Sintió congoja, y los limpió. - ¡Siempre tu viejo! ¡Él es todo y yo soy el cordón embarrado del zapato! Ese que nadie quiere amarrar hasta que lo pisan. ¡Estoy cansado de ser ante la mayoría tu amigo zorrón; estoy chato que me presentes como tu yunta y no como la persona que amas! - Exclamaba Ignacio, en voz baja, afectado. - Porque supongo que a pesar de todo esto me amas, ¿cierto? - Claro que te amo, Ignacio. ¡Claro que te amo! - Si po´, es muy fácil decirlo. Quizás igual te estoy pidiendo demasiado, como yo no tengo mucho que perder... Pero yo he soportado miles de cosas, llevo años así y veo que aún esto no rinde ningún fruto para nosotros... ¿Cuándo será el día en que podamos gritar a los cuatro sentidos del viento lo mucho que nos amamos? ¿Cuándo será el día en que hagamos el amor y yo no me tenga que aguantar el gritar con fuerza lo mucho que te quiero? ¡¿Cuándo será el puto día en que tu papá no intervenga en absolutamente todo lo que hagamos y soñamos?! - ¿Sabes cuándo? - interrumpió Diego, ahora molesto. - ¡¿Sabes cuándo?! Será cuando él se muera. En unos pocos meses más, no más que eso, te lo aseguro. ¿Te alegra saberlo, cierto? ¿Te alegra recalcármelo siempre? Ignacio, arrepentido de sus palabras, guardó silencio y agachó su mirada. Diego, también arrepentido de su reacción, se acercó a él para abrazarlo. - Soy un egoísta. Perdón - exclamó el rubio, luego de un momento, dejando caer una lágrima que limpió rápidamente. – Disculpa… - No, perdóname tú a mí - le dijo Diego, abrazándolo más fuerte, arrepentido. - Eres un hombre de oro y mi deber es cuidarte... ¡Y lo estoy haciendo pésimo! Perdóname. - Es que quedé completamente descolocado al saber todo esto de golpe. Mas encima eso que dijo tu papá sobre un hijo, ¿Es verdad? ¿Qué tienes en mente ahora? - ¿Recuerdas que hace algunos meses Diana y Susana me pidieron esperma para que pudieran tener un hijo y tú no me dejaste porque la condición era que me vetarían de acercarme al bebé como padre? - le recordó, haciendo que el muchacho asintiera. - Bueno, ahora Diana me ayudará con la promesa que le hice a mi padre antes de morir y se casará conmigo falsamente, a cambio que yo le done mi esperma... No sé qué tendrá de especial mi esperma que tanto llamado a la acción ha tenido – rió, más relajado. - ¿Tú lo sabes acaso? - Bueno, Diego, ¿Y en qué se diferencia a la vez anterior? - consultó Ignacio, confuso. - Tú sabes que puedo soportar todos tus entuertos y enredos, excepto que te pongas a tener guaguas por el mundo y no te permitan tener influencia sobre la criatura, mucho menos si sabes que mi gran sueño es ser padre y tener un hijo contigo. - Es que eso es lo que justamente tengo más que claro. Yo seré quien tome las riendas del asunto y seremos nosotros los padres de esa criatura - Lo miró fija y seriamente a los ojos y con gran seguridad. - Esa criatura que Susana traerá al mundo quedará bajo mi total custodia. Mi hijo, nuestro hijo, será sólo de nosotros, y de nadie más. Ignacio, impactado, abrió los ojos de par en par. Diego, decidido, sonrió triunfal.
  4. HOY, A LAS 20:00 HORAS, GALA DE REESTRENO DE UNA GRAN HISTORIA: ADEMÁS, EN EXCLUSIVA, LE HAREMOS UNA ENTREVISTA A SU AUTOR Cúmulo NO FALTES TE ESPERAMOS
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