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  1. “La Cacería” finalizó liderando en sintonía y con peak de 19 puntos Anoche se emitió el último capítulo de la serie “La Cacería, las niñas de Alto Hospicio” y lideró la segunda franja del prime con 15,9 puntos de rating promedio entre las 23:09 y las 00:23 hrs. Además alcanzó un peak de 19 puntos según datos online. En ese mismo horario la competencia alcanzó: CHV: 13,5 puntos. Canal 13: 9,7 puntos. TVN: 3,9 puntos. Por otro lado, el hashtag #LaCaceríaXMega se posicionó rápidamente como trending topic en Twitter con comentarios muy positivos que apuntaron a la calidad de la de la producción ganadora de $489.579.822 del CNTV. Dirigida por Juan Ignacio Sabatini y escrita por Rodrigo Fluxá y Enrique Videla, “La Cacería” está inspirada en el perfil que Fluxá realizó del psicópata de Alto Hospicio, Julio Pérez Silva, para su libro “Los malos” (2015).
  2. ¿Quién es el asesino de Alto Hospicio? Creció en los años setenta, en Puchuncaví, quinta región, en un entorno más bien rural. Su infancia ocurrió en el campo; salía a cazar con sus hermanos, en interminables caminatas por los alrededores del pueblo. Su vida familiar fue difícil; padre alcohólico que perdió su trabajo como operador en Codelco por su vicio y una madre dueña de casa, bipolar y explosiva. De niño solía refugiarse en las casas de los vecinos, esperando que los gritos de su propia casa cesaran. Fueron precisamente sus amigos de infancia quienes primero comenzaron a notar que había algo raro en él; lo descubrían usualmente masturbándose a escondidas, compulsivamente. De carácter muy solitario y tímido, no lograba empatizar con las mujeres durante su adolescencia; descargaba, más bien, todas sus energías jugando fútbol. Fue seleccionado de Puchuncaví, demostrando una inusual fuerza física, con un cuerpo magro, tonificado. Se sexualidad jamás fluyó por cauces naturales. Por la noche, comenzó a aparecérseles a las mujeres del pueblo de imprevisto, desnudo, solo cubriendo su cara, hechos que motivaron que un equipo de vecinos se organizara para intentar atrapar al exhibicionista, escopetas en mano. Asustado, durante esas barridas, él solía esconderse noches enteras en un pozo de agua de 15 metros de profundad, hasta que la situación se calmara. Esas jornadas en el subsuelo, hicieron aún más extraña su personalidad. A los 20 se casó con una niña de La Calera, a la que apenas conocía, y esperando que una vida marital normal, calmara sus ansias, cosa que no funcionó; pese a tener una vida sexual plena, siguió escapándose en las noches, ahora a los pueblos vecinos, para exhibirse. Su mujer, más que preocuparse por sus ausencias, se preocupaba por su forma de ser; parecía no tenerles ni el menor cariño a ella y a las dos hijas que ya tuvieron juntos; cumplía con las obligaciones de la paternidad, pero no demostraba el apego que suele conllevar de papá. Vecino respetuoso y ejemplar de día, pervertido por las noches. Logró mantener su doble vida y en secreto largos años, pero su hambre fue creciendo. Cuando cumplía los treinta se vio envuelto en un confuso incidente, cuando un circo llegó a Puchuncaví; una de las trapecistas fue golpeada y violada. Ella no logró identificar al agresor, pero varios testigos lo situaron a él cerca de la escena del crimen. El psicópata terminó acusando a su mejor amigo de infancia como culpable. En una época sin pruebas de ADN, la justicia terminó procesando a su amigo. El susto fue grande para el psicópata; sentía que tarde o temprano sería descubierto y, sobre todo, que ya no podía controlarse. Su propia mujer llegó a dudar de él; solía preguntarles a sus dos hijas si su papá les había hecho algo malo. Un día alguien le comentó de la abundancia de trabajos en el norte grande de Chile, por el boom minero. El psicópata no lo pensó; sin siquiera despedirse de su familia tomó el bus y nunca miró atrás. Necesitaba un lugar nuevo, donde nadie lo conociera. Se instaló en Alto Hospicio pensando empezar una nueva vida, pero el desierto y las carencias de un pueblo olvidado terminaron desatando la bestia en él. Francisco Melo es César Rojas Capitán de carabineros de Santiago trasladado a Iquique luego de una crisis personal. Reservado, interesado en criminología y psicología criminal, Rojas ha hecho pocos amigos en la fuerza policial, pero mantiene un particular interés en perfeccionarse y mejorar el trabajo de investigación. Las desapariciones calan hondo en él. Un crimen sin resolver, donde la identidad del culpable se protege en la indiferencia de los policías, le trae fuertes recuerdos, por lo que se obsesiona con encontrar al asesino. Pero el clima de corrupción policial en Hospicio lo hace cuestionar su fé en la justicia y su propia institución. Gastón Salgado es Rodrigo Carrasco Sub teniente de Carabineros, nacido y criado en la ciudad de Iquique, Carrasco lleva toda su carrera trabajando en la prefectura sur de Iquique y comunas aledañas. Está perfectamente habituado a la manera en que se hacen las cosas en el lugar y no solo hace la vista gorda antes las frecuentes irregularidades de sus colegas, sino que ha participado activamente. La relación entre él y Rojas se verá puesta a prueba cuando las investigaciones de Rojas empiecen a apuntar a sus propios compañeros de Carabineros. Jaime Omeñaca es Juan Ávila Pescador de oficio. La desaparición de Valeria, su hija mayor, deportista y alumna ejemplar, dio vuelta su mundo. Ya cansado del poco interés de la policía, intenta empezar a unir él los cabos sueltos en el caso de su hija, lo que lo hace explorar partes oscuras de sí mismo que había dejado atrás y su carácter se va haciendo, con la desesperación, cada vez más explosivo e indomable. Rocío Toscano es Valeria Ávila Hija mayor de Juan Ávila, 15 años. Joven deportista, seleccionada de volleyball del colegio Euleterio Ramírez de Alto Hospicio. Como alumna del liceo, le tocó sentir de primera mano el impacto por las primeras desapariciones en el pueblo: Eran compañeras de ella. Pero ni ella ni su familia pensaron que ella podría ser una potencial víctima; casi no salía de noche, no solía tomar, ni había probado las drogas. Tampoco se juntaba con las "Lagrimitas". Su caso realmente comenzó a movilizar a los vecinos; era totalmente impensable que Valeria hubiese abandonado su casa sin avisarle a nadie. Valentina Mühr es Andrea Valdivia Asistente social, hija de una de las familias más tradicionales de Iquique. Su adaptación al Sename fue difícil; gran parte de los funcionarios llevan años en el cargo, lo ven como un trabajo de oficina. Andrea, en cambio, suele involucrarse en los casos de los niños más allá de lo usual; visita sus casas, hace seguimiento a las causas judiciales de los menores, lo que le genera cierta antipatía entre sus compañeros de trabajo. Ella es desconfiada de todo el aparataje estatal que lidia con los niños vulnerados: policías, jueces, hogares. La irrupción de Rojas también le afecta el plano sentimental; es un outsider en ese mundo y su cercanía con él va creciendo mientras más va conociendo los secretos del pasado del policía. Giannina Fruttero es Ayleen Es una adolescente que vive en Alto Hospicio con su mamá y la pareja de ésta. Su padre biológico jamás se hizo cargo, de hecho, viajó a Santiago cuando ella era una niña. Rebelde, contestataria, Ayleen se retiró del colegio Eleuterio Ramírez, el mismo de las niñas desaparecidas, antes de terminar séptimo básico. Comenzó a pasar más tiempo en la calle, se inició en el consumo de pasta base y pasó a ser parte de un grupo conocido como las "Lagrimitas", especie de pandilla juvenil femenina compuesta por niñas de Alto Hospicio. Erto Pantoja es Mayor Mendoza Mayor de la prefectura sur de Iquique. Mendoza es un hombre que entiende el manejo político que viene con su puesto y se cuida de mantener una buena relación con sus superiores. Sabe perfectamente a quien investigar y quienes son los “intocables” en la zona. Al principio, coopera con la investigación de Rojas, quien confía en su superior, pero pronto se hace evidente que tiene conexiones con gente muy peligrosa. No está dispuesto a arriesgar su puesto por investigar a la persona equivocada. Alejandro Goic es Guzmán Dueño del rancho “La Ponderosa”, ubicado en las cercanías de Alto Hospicio, lugar donde abunda la droga, prostitución e incluso la explotación sexual de menores. Sus fiestas son famosas y entre sus clientes se encuentran importantes autoridades de la zona, por lo que sus redes de protección llegan muy lejos, impidiendo cualquier investigación. Aficionado a los lujos y de gustos algo excéntricos, es uno de los principales sospechosos de las desapariciones. Iván Álvarez de Araya es Martín Jefe de gabinete del intendente de Iquique, responde al arquetipo de la generación joven que intentó tomarse la Concertación a finales de los noventa: progresivo en lo valórico, atractivo, ambicioso, en la superficie nada más lejano a los políticos antiguos (de hecho, práctica surf), pero sin reales intenciones de cambiar el sistema radicalmente. Martín es en encargado de recaudar fondos y coordinar la campaña de Ricardo Lagos en Iquique, desde su puesto clave. Francisco Melo como César Rojas Gastón Salgado como Subteniente Rodrigo Carrasco Jaime Omeñaca como Juan Ávila Rocío Toscano como Valeria Ávila Valentina Mühr como Andrea Valdivia Giannina Fruttero como Ayleen Erto Pantoja como Mayor Mendoza Alejandro Goic como Guzmán Iván Álvarez de Araya como Martín Catalina Martin Ignacia Uribe Sara Becker Paula Zúñiga Carmen Disa Gutiérrez Claudia Cabezas Paulina Moreno Víctor Quezada Moises Angulo Idea original: Rodrigo Fluxá Guionistas: Rodrigo Fluxá Enrique Videla Vladimir Rivera Dirección: Juan Ignacio Sabatini Producción: Villano Episodios: 8
  3. ¿Quién es el asesino de Alto Hospicio? Creció en los años setenta, en Puchuncaví, quinta región, en un entorno más bien rural. Su infancia ocurrió en el campo; salía a cazar con sus hermanos, en interminables caminatas por los alrededores del pueblo. Su vida familiar fue difícil; padre alcohólico que perdió su trabajo como operador en Codelco por su vicio y una madre dueña de casa, bipolar y explosiva. De niño solía refugiarse en las casas de los vecinos, esperando que los gritos de su propia casa cesaran. Fueron precisamente sus amigos de infancia quienes primero comenzaron a notar que había algo raro en él; lo descubrían usualmente masturbándose a escondidas, compulsivamente. De carácter muy solitario y tímido, no lograba empatizar con las mujeres durante su adolescencia; descargaba, más bien, todas sus energías jugando fútbol. Fue seleccionado de Puchuncaví, demostrando una inusual fuerza física, con un cuerpo magro, tonificado. Se sexualidad jamás fluyó por cauces naturales. Por la noche, comenzó a aparecérseles a las mujeres del pueblo de imprevisto, desnudo, solo cubriendo su cara, hechos que motivaron que un equipo de vecinos se organizara para intentar atrapar al exhibicionista, escopetas en mano. Asustado, durante esas barridas, él solía esconderse noches enteras en un pozo de agua de 15 metros de profundad, hasta que la situación se calmara. Esas jornadas en el subsuelo, hicieron aún más extraña su personalidad. A los 20 se casó con una niña de La Calera, a la que apenas conocía, y esperando que una vida marital normal, calmara sus ansias, cosa que no funcionó; pese a tener una vida sexual plena, siguió escapándose en las noches, ahora a los pueblos vecinos, para exhibirse. Su mujer, más que preocuparse por sus ausencias, se preocupaba por su forma de ser; parecía no tenerles ni el menor cariño a ella y a las dos hijas que ya tuvieron juntos; cumplía con las obligaciones de la paternidad, pero no demostraba el apego que suele conllevar de papá. Vecino respetuoso y ejemplar de día, pervertido por las noches. Logró mantener su doble vida y en secreto largos años, pero su hambre fue creciendo. Cuando cumplía los treinta se vio envuelto en un confuso incidente, cuando un circo llegó a Puchuncaví; una de las trapecistas fue golpeada y violada. Ella no logró identificar al agresor, pero varios testigos lo situaron a él cerca de la escena del crimen. El psicópata terminó acusando a su mejor amigo de infancia como culpable. En una época sin pruebas de ADN, la justicia terminó procesando a su amigo. El susto fue grande para el psicópata; sentía que tarde o temprano sería descubierto y, sobre todo, que ya no podía controlarse. Su propia mujer llegó a dudar de él; solía preguntarles a sus dos hijas si su papá les había hecho algo malo. Un día alguien le comentó de la abundancia de trabajos en el norte grande de Chile, por el boom minero. El psicópata no lo pensó; sin siquiera despedirse de su familia tomó el bus y nunca miró atrás. Necesitaba un lugar nuevo, donde nadie lo conociera. Se instaló en Alto Hospicio pensando empezar una nueva vida, pero el desierto y las carencias de un pueblo olvidado terminaron desatando la bestia en él. Francisco Melo es César Rojas Capitán de carabineros de Santiago trasladado a Iquique luego de una crisis personal. Reservado, interesado en criminología y psicología criminal, Rojas ha hecho pocos amigos en la fuerza policial, pero mantiene un particular interés en perfeccionarse y mejorar el trabajo de investigación. Las desapariciones calan hondo en él. Un crimen sin resolver, donde la identidad del culpable se protege en la indiferencia de los policías, le trae fuertes recuerdos, por lo que se obsesiona con encontrar al asesino. Pero el clima de corrupción policial en Hospicio lo hace cuestionar su fé en la justicia y su propia institución. Gastón Salgado es Rodrigo Carrasco Sub teniente de Carabineros, nacido y criado en la ciudad de Iquique, Carrasco lleva toda su carrera trabajando en la prefectura sur de Iquique y comunas aledañas. Está perfectamente habituado a la manera en que se hacen las cosas en el lugar y no solo hace la vista gorda antes las frecuentes irregularidades de sus colegas, sino que ha participado activamente. La relación entre él y Rojas se verá puesta a prueba cuando las investigaciones de Rojas empiecen a apuntar a sus propios compañeros de Carabineros. Jaime Omeñaca es Juan Ávila Pescador de oficio. La desaparición de Valeria, su hija mayor, deportista y alumna ejemplar, dio vuelta su mundo. Ya cansado del poco interés de la policía, intenta empezar a unir él los cabos sueltos en el caso de su hija, lo que lo hace explorar partes oscuras de sí mismo que había dejado atrás y su carácter se va haciendo, con la desesperación, cada vez más explosivo e indomable. Rocío Toscano es Valeria Ávila Hija mayor de Juan Ávila, 15 años. Joven deportista, seleccionada de volleyball del colegio Euleterio Ramírez de Alto Hospicio. Como alumna del liceo, le tocó sentir de primera mano el impacto por las primeras desapariciones en el pueblo: Eran compañeras de ella. Pero ni ella ni su familia pensaron que ella podría ser una potencial víctima; casi no salía de noche, no solía tomar, ni había probado las drogas. Tampoco se juntaba con las "Lagrimitas". Su caso realmente comenzó a movilizar a los vecinos; era totalmente impensable que Valeria hubiese abandonado su casa sin avisarle a nadie. Valentina Mühr es Andrea Valdivia Asistente social, hija de una de las familias más tradicionales de Iquique. Su adaptación al Sename fue difícil; gran parte de los funcionarios llevan años en el cargo, lo ven como un trabajo de oficina. Andrea, en cambio, suele involucrarse en los casos de los niños más allá de lo usual; visita sus casas, hace seguimiento a las causas judiciales de los menores, lo que le genera cierta antipatía entre sus compañeros de trabajo. Ella es desconfiada de todo el aparataje estatal que lidia con los niños vulnerados: policías, jueces, hogares. La irrupción de Rojas también le afecta el plano sentimental; es un outsider en ese mundo y su cercanía con él va creciendo mientras más va conociendo los secretos del pasado del policía. Giannina Fruttero es Ayleen Es una adolescente que vive en Alto Hospicio con su mamá y la pareja de ésta. Su padre biológico jamás se hizo cargo, de hecho, viajó a Santiago cuando ella era una niña. Rebelde, contestataria, Ayleen se retiró del colegio Eleuterio Ramírez, el mismo de las niñas desaparecidas, antes de terminar séptimo básico. Comenzó a pasar más tiempo en la calle, se inició en el consumo de pasta base y pasó a ser parte de un grupo conocido como las "Lagrimitas", especie de pandilla juvenil femenina compuesta por niñas de Alto Hospicio. Erto Pantoja es Mayor Mendoza Mayor de la prefectura sur de Iquique. Mendoza es un hombre que entiende el manejo político que viene con su puesto y se cuida de mantener una buena relación con sus superiores. Sabe perfectamente a quien investigar y quienes son los “intocables” en la zona. Al principio, coopera con la investigación de Rojas, quien confía en su superior, pero pronto se hace evidente que tiene conexiones con gente muy peligrosa. No está dispuesto a arriesgar su puesto por investigar a la persona equivocada. Alejandro Goic es Guzmán Dueño del rancho “La Ponderosa”, ubicado en las cercanías de Alto Hospicio, lugar donde abunda la droga, prostitución e incluso la explotación sexual de menores. Sus fiestas son famosas y entre sus clientes se encuentran importantes autoridades de la zona, por lo que sus redes de protección llegan muy lejos, impidiendo cualquier investigación. Aficionado a los lujos y de gustos algo excéntricos, es uno de los principales sospechosos de las desapariciones. Iván Álvarez de Araya es Martín Jefe de gabinete del intendente de Iquique, responde al arquetipo de la generación joven que intentó tomarse la Concertación a finales de los noventa: progresivo en lo valórico, atractivo, ambicioso, en la superficie nada más lejano a los políticos antiguos (de hecho, práctica surf), pero sin reales intenciones de cambiar el sistema radicalmente. Martín es en encargado de recaudar fondos y coordinar la campaña de Ricardo Lagos en Iquique, desde su puesto clave. Francisco Melo como César Rojas Gastón Salgado como Subteniente Rodrigo Carrasco Jaime Omeñaca como Juan Ávila Rocío Toscano como Valeria Ávila Valentina Mühr como Andrea Valdivia Giannina Fruttero como Ayleen Erto Pantoja como Mayor Mendoza Alejandro Goic como Guzmán Iván Álvarez de Araya como Martín Catalina Martin Ignacia Uribe Sara Becker Paula Zúñiga Carmen Disa Gutiérrez Claudia Cabezas Paulina Moreno Víctor Quezada Moises Angulo Idea original: Rodrigo Fluxá Guionistas: Rodrigo Fluxá Enrique Videla Vladimir Rivera Dirección: Juan Ignacio Sabatini Producción: Villano Episodios: 8
  4. ¿Quién es el asesino de Alto Hospicio? Creció en los años setenta, en Puchuncaví, quinta región, en un entorno más bien rural. Su infancia ocurrió en el campo; salía a cazar con sus hermanos, en interminables caminatas por los alrededores del pueblo. Su vida familiar fue difícil; padre alcohólico que perdió su trabajo como operador en Codelco por su vicio y una madre dueña de casa, bipolar y explosiva. De niño solía refugiarse en las casas de los vecinos, esperando que los gritos de su propia casa cesaran. Fueron precisamente sus amigos de infancia quienes primero comenzaron a notar que había algo raro en él; lo descubrían usualmente masturbándose a escondidas, compulsivamente. De carácter muy solitario y tímido, no lograba empatizar con las mujeres durante su adolescencia; descargaba, más bien, todas sus energías jugando fútbol. Fue seleccionado de Puchuncaví, demostrando una inusual fuerza física, con un cuerpo magro, tonificado. Se sexualidad jamás fluyó por cauces naturales. Por la noche, comenzó a aparecérseles a las mujeres del pueblo de imprevisto, desnudo, solo cubriendo su cara, hechos que motivaron que un equipo de vecinos se organizara para intentar atrapar al exhibicionista, escopetas en mano. Asustado, durante esas barridas, él solía esconderse noches enteras en un pozo de agua de 15 metros de profundad, hasta que la situación se calmara. Esas jornadas en el subsuelo, hicieron aún más extraña su personalidad. A los 20 se casó con una niña de La Calera, a la que apenas conocía, y esperando que una vida marital normal, calmara sus ansias, cosa que no funcionó; pese a tener una vida sexual plena, siguió escapándose en las noches, ahora a los pueblos vecinos, para exhibirse. Su mujer, más que preocuparse por sus ausencias, se preocupaba por su forma de ser; parecía no tenerles ni el menor cariño a ella y a las dos hijas que ya tuvieron juntos; cumplía con las obligaciones de la paternidad, pero no demostraba el apego que suele conllevar de papá. Vecino respetuoso y ejemplar de día, pervertido por las noches. Logró mantener su doble vida y en secreto largos años, pero su hambre fue creciendo. Cuando cumplía los treinta se vio envuelto en un confuso incidente, cuando un circo llegó a Puchuncaví; una de las trapecistas fue golpeada y violada. Ella no logró identificar al agresor, pero varios testigos lo situaron a él cerca de la escena del crimen. El psicópata terminó acusando a su mejor amigo de infancia como culpable. En una época sin pruebas de ADN, la justicia terminó procesando a su amigo. El susto fue grande para el psicópata; sentía que tarde o temprano sería descubierto y, sobre todo, que ya no podía controlarse. Su propia mujer llegó a dudar de él; solía preguntarles a sus dos hijas si su papá les había hecho algo malo. Un día alguien le comentó de la abundancia de trabajos en el norte grande de Chile, por el boom minero. El psicópata no lo pensó; sin siquiera despedirse de su familia tomó el bus y nunca miró atrás. Necesitaba un lugar nuevo, donde nadie lo conociera. Se instaló en Alto Hospicio pensando empezar una nueva vida, pero el desierto y las carencias de un pueblo olvidado terminaron desatando la bestia en él. Francisco Melo es César Rojas Capitán de carabineros de Santiago trasladado a Iquique luego de una crisis personal. Reservado, interesado en criminología y psicología criminal, Rojas ha hecho pocos amigos en la fuerza policial, pero mantiene un particular interés en perfeccionarse y mejorar el trabajo de investigación. Las desapariciones calan hondo en él. Un crimen sin resolver, donde la identidad del culpable se protege en la indiferencia de los policías, le trae fuertes recuerdos, por lo que se obsesiona con encontrar al asesino. Pero el clima de corrupción policial en Hospicio lo hace cuestionar su fé en la justicia y su propia institución. Gastón Salgado es Rodrigo Carrasco Sub teniente de Carabineros, nacido y criado en la ciudad de Iquique, Carrasco lleva toda su carrera trabajando en la prefectura sur de Iquique y comunas aledañas. Está perfectamente habituado a la manera en que se hacen las cosas en el lugar y no solo hace la vista gorda antes las frecuentes irregularidades de sus colegas, sino que ha participado activamente. La relación entre él y Rojas se verá puesta a prueba cuando las investigaciones de Rojas empiecen a apuntar a sus propios compañeros de Carabineros. Jaime Omeñaca es Juan Ávila Pescador de oficio. La desaparición de Valeria, su hija mayor, deportista y alumna ejemplar, dio vuelta su mundo. Ya cansado del poco interés de la policía, intenta empezar a unir él los cabos sueltos en el caso de su hija, lo que lo hace explorar partes oscuras de sí mismo que había dejado atrás y su carácter se va haciendo, con la desesperación, cada vez más explosivo e indomable. Rocío Toscano es Valeria Ávila Hija mayor de Juan Ávila, 15 años. Joven deportista, seleccionada de volleyball del colegio Euleterio Ramírez de Alto Hospicio. Como alumna del liceo, le tocó sentir de primera mano el impacto por las primeras desapariciones en el pueblo: Eran compañeras de ella. Pero ni ella ni su familia pensaron que ella podría ser una potencial víctima; casi no salía de noche, no solía tomar, ni había probado las drogas. Tampoco se juntaba con las "Lagrimitas". Su caso realmente comenzó a movilizar a los vecinos; era totalmente impensable que Valeria hubiese abandonado su casa sin avisarle a nadie. Valentina Mühr es Andrea Valdivia Asistente social, hija de una de las familias más tradicionales de Iquique. Su adaptación al Sename fue difícil; gran parte de los funcionarios llevan años en el cargo, lo ven como un trabajo de oficina. Andrea, en cambio, suele involucrarse en los casos de los niños más allá de lo usual; visita sus casas, hace seguimiento a las causas judiciales de los menores, lo que le genera cierta antipatía entre sus compañeros de trabajo. Ella es desconfiada de todo el aparataje estatal que lidia con los niños vulnerados: policías, jueces, hogares. La irrupción de Rojas también le afecta el plano sentimental; es un outsider en ese mundo y su cercanía con él va creciendo mientras más va conociendo los secretos del pasado del policía. Giannina Fruttero es Ayleen Es una adolescente que vive en Alto Hospicio con su mamá y la pareja de ésta. Su padre biológico jamás se hizo cargo, de hecho, viajó a Santiago cuando ella era una niña. Rebelde, contestataria, Ayleen se retiró del colegio Eleuterio Ramírez, el mismo de las niñas desaparecidas, antes de terminar séptimo básico. Comenzó a pasar más tiempo en la calle, se inició en el consumo de pasta base y pasó a ser parte de un grupo conocido como las "Lagrimitas", especie de pandilla juvenil femenina compuesta por niñas de Alto Hospicio. Erto Pantoja es Mayor Mendoza Mayor de la prefectura sur de Iquique. Mendoza es un hombre que entiende el manejo político que viene con su puesto y se cuida de mantener una buena relación con sus superiores. Sabe perfectamente a quien investigar y quienes son los “intocables” en la zona. Al principio, coopera con la investigación de Rojas, quien confía en su superior, pero pronto se hace evidente que tiene conexiones con gente muy peligrosa. No está dispuesto a arriesgar su puesto por investigar a la persona equivocada. Alejandro Goic es Guzmán Dueño del rancho “La Ponderosa”, ubicado en las cercanías de Alto Hospicio, lugar donde abunda la droga, prostitución e incluso la explotación sexual de menores. Sus fiestas son famosas y entre sus clientes se encuentran importantes autoridades de la zona, por lo que sus redes de protección llegan muy lejos, impidiendo cualquier investigación. Aficionado a los lujos y de gustos algo excéntricos, es uno de los principales sospechosos de las desapariciones. Iván Álvarez de Araya es Martín Jefe de gabinete del intendente de Iquique, responde al arquetipo de la generación joven que intentó tomarse la Concertación a finales de los noventa: progresivo en lo valórico, atractivo, ambicioso, en la superficie nada más lejano a los políticos antiguos (de hecho, práctica surf), pero sin reales intenciones de cambiar el sistema radicalmente. Martín es en encargado de recaudar fondos y coordinar la campaña de Ricardo Lagos en Iquique, desde su puesto clave. Francisco Melo como César Rojas Gastón Salgado como Subteniente Rodrigo Carrasco Jaime Omeñaca como Juan Ávila Rocío Toscano como Valeria Ávila Valentina Mühr como Andrea Valdivia Giannina Fruttero como Ayleen Erto Pantoja como Mayor Mendoza Alejandro Goic como Guzmán Iván Álvarez de Araya como Martín Catalina Martin Ignacia Uribe Sara Becker Paula Zúñiga Carmen Disa Gutiérrez Claudia Cabezas Paulina Moreno Víctor Quezada Moises Angulo Idea original: Rodrigo Fluxá Guionistas: Rodrigo Fluxá Enrique Videla Vladimir Rivera Dirección: Juan Ignacio Sabatini Producción: Villano Episodios: 8
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