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  1. 15 Febrero 2019 Carlos Ominami: “Es un tremendo error del PC y sectores del FA seguir defendiendo a Maduro” Exministro dice que Maduro le hace un “daño gigantesco” a la izquierda. En tanto, pone “las manos al fuego por la honorabilidad personal de Lula da Silva”. El exmilitante del PS, Carlos Ominami, realiza un crítico análisis de Nicolás Maduro y la crisis en Venezuela. “Hoy día no está en condiciones de seguir gobernando”, señala. Asimismo, el exministro asegura que volvería a escribir una carta de apoyo al expresidente brasileño, Lula da Silva, quien recientemente recibió una segunda condena de 12 años por delitos de corrupción. “Esta segunda condena no agrega nada nuevo al caso”, dice. ¿Usted considera que Nicolás Maduro es un dictador? Está derivando a eso. Si uno trata de ser riguroso, uno debiera calificar a Venezuela como una especie de régimen híbrido, donde hay formas de la democracia que se mantienen y hay formas propias de las dictaduras que se han ido incorporando. Uno no podría decir que Venezuela es una dictadura como lo fue Chile bajo Pinochet, son condiciones distintas. El chavismo accedió al poder democráticamente, Maduro ha ganado dos elecciones presidenciales, la segunda cuestionada. Pinochet no se sometió nunca a eso. Pero ¿sigue siendo un líder legítimo? Tengo el convencimiento total y absoluto que la revolución bolivariana se desnaturalizó, que Maduro no es Chávez y que hoy día no está en condiciones de seguir gobernando Venezuela. Es totalmente inaceptable que el país, que era el más rico de América Latina en recursos naturales, hoy viva una penuria de alimentos y de medicamentos. Desde ese punto de vista la solución pasa por una nueva elección. Debiera haber elecciones que involucren la Presidencia y también a la Asamblea Nacional. ¿Puede seguir siendo un referente para la izquierda latina, así como lo fue para algunos Lula da Silva? Creo que no. Chávez, que es muy distinto de Maduro y que hizo una contribución importante en un cuadro muy crítico de Venezuela, tampoco era un ejemplo. Chávez había intentado hacer un golpe militar, era un producto de una crisis muy particular, de una descomposición del sistema de partido políticos de la época. Claramente Maduro no lo es, incluso, Maduro desgraciadamente le está haciendo un daño gigantesco a la izquierda latinoamericana y me parece que todas las izquierdas o los sectores que han tenido cercanía con él, la verdad es que hacen un tremendo daño. Hay sectores en Chile que todavía siguen apoyando a Maduro, como el PC y parte del FA. ¿Están en el lado equivocado? Creo que sí, ellos están equivocados. Es una tremenda equivocación seguir defendiendo a un régimen como ése. Lo que también me preocupa es que algunos de ellos que cambian esa posición, se viran completamente al otro lado y terminan en el “antimaduro”, pero sin darse cuenta que tampoco cualquier cosa vale para generar una transición a la democracia en esos países. Me parece bien las declaraciones que han hecho algunos dirigentes del FA siendo muy críticos de Maduro, pero no los he visto hacer la misma crítica a la política exterior chilena ni a la norteamericana. ¿Cómo ha visto el actuar del gobierno chileno respecto a esta crisis? Es legítima la preocupación de un gobierno como el chileno con lo que ocurre en Venezuela, no tengo la más mínima duda al respecto. Lo que no me parece legítimo es que sea una política seguidista respecto de la norteamericana. La política exterior de Chile se ha subordinado a los intereses de la norteamericana, de la política de Trump. Y a mí no me digan que Trump está interesado en la democracia en Venezuela. Antes de la elección en Brasil, cuando se estaba hablando de que Lula da Silva podía ser candidato, hicieron una carta apoyándolo. Ahora, con una nueva condena, ¿lo seguiría apoyando? Lo sigo apoyando. Me parece que la segunda condena es parte de lo mismo, es una condena de primera instancia, más o menos bajo la misma figura. No agrega estrictamente nada nuevo al caso. ¿Haría otra carta ahora? Sí, si fuera útil. Incluso, me habría gustado ver al Grupo de Lima y a Chile, que legítimamente se han preocupado de Venezuela, preocuparse de los derechos políticos de Lula da Silva. Chile ni ningún país del Grupo de Lima dijo nada al respecto. Aquí hay doble estándar. Respecto de Lula, soy crítico sí, de sus responsabilidades políticas respecto del sistema en general, pero pongo un poco las manos al fuego por su honorabilidad personal. Si hubiera que volver a hacerlo, lo volvería a hacer. Fuente: https://www.latercera.com/politica/noticia/carlos-ominami-exsenador-tremendo-error-del-pc-sectores-del-fa-seguir-defendiendo-maduro/529705/
  2. 14 Julio 2018 Carlos Ominami, exministro y exsenador: “Una elección sin Lula es igual de ilegítima que una sin Capriles en Venezuela” El exministro defiende la carta de apoyo al exmandatario de Brasil y dice que el entorno del líder del PT ha promovido visitas de líderes como Bachelet a su lugar de detención. EL EXSENADOR Y HOY PRESIDENTE HONORARIO DE FUNDACIÓN CHILE 21, CARLOS OMINAMI. ¿Cómo se gestionó la carta de apoyo a Lula? Tiene que ver con el conocimiento que tenemos varios sobre Brasil. Jaime Gazmuri, que estuvo cuatro años de embajador, a mí varios me dicen que soy el más brasileño de los chilenos porque conozco a Lula hace muchos años. La última vez que estuve con él fue diez días antes de su encarcelamiento, en actividades de campaña. La carta es una petición que a través mío hizo Luiz Dulci, exministro de Lula, y Celso Amorim, excanciller. En conversaciones con ellos salió la idea de iniciar y tomar más iniciativas a nivel internacional. ¿Lula está al tanto del apoyo? Sí, nos dijeron que el martes, Luiz Dulci lo visitó en Curitiba y le llevó el texto y algunas fotos; que Lula estaba muy agradecido y consciente del esfuerzo que se está haciendo en Chile por él. Se especula con la opción de que Bachelet lo visite en Curitiba. Ese es un tema que la presidenta tiene que resolver. Lo que sí sé es que ella está comprometida para estar en Río de Janeiro el 24 de este mes y que la gente cercana a Lula ha estado promoviendo la visita a él de personalidades de relevancia internacional (…) Para la policía, que tiene la custodia de Lula, que haya una petición de un expresidente, de una figura de gran relevancia, es mucho más difícil negarse a esa autorización. ¿Han transmitido que sería importante la visita de Bachelet? Sin duda. ¿Por qué considera inocente a Lula? Nuestra principal motivación tiene que ver con la defensa de la democracia en Brasil y América Latina, oponerse a un autoritarismo de derecha, conservador, que puede ser extremadamente peligroso. No es la vieja fórmula de los golpes de Estado militares, pero bajo nuevas formas se busca algo bastante parecido. ¿Ve una responsabilidad de la justicia entonces en eso? Pienso que sí. En el caso de Lula lo que hay es una condena en segunda instancia por lavado de dinero y el tema del departamento. No tengo ninguna duda de que Lula es inocente. Me parece que es un proceso injusto, que muchos juristas han dicho que no se sostiene. Además, no es una sentencia firme, todavía hay recursos posibles y podría ocurrir que en una instancia superior se revisaran los argumentos del caso y se dijera “sabe qué más, el juez Moro, que investigó y lo condenó, lo que ya es un sistema extraño (presentó) pruebas para sustentar la acusación que son extremadamente frágiles, basadas únicamente en declaraciones de dos personas que entraron en el régimen de delación premiada y que están inculpando a otras personas para salvarse ellas”. Tras la carta se les acusó de interferir en un sistema extranjero. Muchas de esas personas lo hacen con buena intención pero con cierta ignorancia, porque lo que hay en Brasil no es un sistema judicial que esté actuando de manera objetiva e imparcial (…) A aquellas personas que dicen está interfiriendo respecto del Estado de derecho y el sistema judicial brasileño, se está interfiriendo respecto de un sistema que está profundamente en crisis, y que una parte de este poder judicial está actuando de una manera arbitraria. Fuad Chahin cuestionó la carta y dijo que no se puede minimizar la corrupción cuando compete a los cercanos a uno. Es una acusación bien injusta (…) Tenemos un juicio respecto de las malas prácticas en Brasil, hay una responsabilidad del conjunto de la clase política, pero el proceso respecto del cual se acusa al presidente Lula es un proceso que no resiste el más mínimo análisis. Usted hablaba de ignorancia. Yo llamaría al exdiputado Chahin a que se informe. Me encantaría poder discutir con él respecto de estos antecedentes y quiero hacerle ver que algunas personalidades distintas de la DC, como el señor Francisco Huenchumilla, se han manifestado en un sentido distinto, dejando de manifiesto que las opiniones del exdiputado son legítimas pero desprovistas de fundamento. Internamente, algunos firmantes resintieron que se los acusara de injerencia y, según ellos, el propio Piñera ha pedido la liberación de opositores en otro país, Venezuela. Más allá de diferencias importantes que hay entre la realidad venezolana, con su crisis humanitaria, y la realidad de Brasil, el problema de fondo en última instancia es el mismo, la legitimidad de los procesos electorales. Valoro el esfuerzo del Presidente Piñera haciendo ver la necesidad de una elección legítima en Venezuela, porque una elección sin Leopoldo López, sin Capriles, es una elección que adolece de legitimidad. En Brasil, una elección sin Lula, que es a todas luces el seguro ganador, es igual de ilegítima que una sin López o Capriles en Venezuela. “No quiero morirme de independiente” ¿Cómo ve el papel que está jugando la oposición? Esta es una oposición que está en crisis, que desgraciadamente viene eludiendo los debates de fondo desde hace más de 20 años. Ya tuvimos a fines de los 90 un debate que desgraciadamente fue ridiculizado, unos terminaron siendo los autocomplacientes, otro terminamos siendo los autoflagelantes y esa discusión no se hizo. Luego, cuando había que hacer una discusión respecto de qué habíamos hecho bien y qué mal, en 2009, esa discusión se congeló porque existía la posibilidad de volver rápidamente al poder en brazos de la popularidad de Michelle Bachelet. Eso impactó en la calidad del gobierno. Valoro el impulso reformador de la presidenta, pero soy muy crítico de la forma en que se adoptaron las reformas y de la secuencia. ¿Y el rol del PS? No soy militante del PS, me fui el año 2009, creo que no me quedó otra alternativa. No me gusta mi condición de independiente, porque creo que los procesos políticos los hacen las fuerzas sociales. ¿Ha pensado en volver? Tengo una discusión conmigo mismo. ¿Está pensando en fichar? No quiero morirme de independiente, echo de menos el ser parte de un espacio colectivo. ¿Echa de menos eso o al PS? Invertí más de 30 años en el PS, tengo muchos amigos y tengo nostalgia de ese periodo. Pero también tengo críticas bien profundas. De momento estoy en algo que puede parecer un poco utópico, que es buscar formas de convergencia entre lo mejor de la izquierda histórica y lo mejor de la nueva izquierda. Muy “milésimamente”, creo que esta declaración (de Lula) tiene algo de eso. Puedo aportar con mi experiencia. No me voy a jubilar de la política, voy a morir en esto. Me interesa también que no terminemos en una brecha generacional. Si esto va a continuar como una confrontación generacional, vamos a terminar mal, con los viejos nostálgicos recordándose de los buenos tiempos de los acuerdos y, por el otro lado, una cierta soberbia de quienes creen que la historia comenzó con ellos. Les he dicho a mis amigos de esta iniciativa de la Casa Común, que me interesa ser parte de ella. Fuente: https://www.latercera.com/politica/noticia/carlos-ominami-exministro-exsenador-una-eleccion-sin-lula-igual-ilegitima-una-sin-capriles-venezuela/244131/
  3. Opinión Ya nada es como antes: el lloriqueo de la elite por Mirko Macari 19 febrero 2016 El tiempo que viene recién lo empezamos a palpitar, pero intuimos sus contornos. Su tono es el de las redes sociales: directo, coloquial, un tanto insolente. Su jerarquía es horizontal. Su valor, la transparencia; su desvelo, los privilegios. No siempre es razonable ni educado, pero es auténtico. No hay espacio aquí para los eufemismos, las frases vaticanas ni los políticos florentinos. (Buena parte del siguiente texto es un extracto de la introducción del libro Las Crónicas imperdibles de El Mostrador). El ex canciller Insulza pone el grito en el cielo. Dice que el actual clima político del país es el peor que ha vivido nunca, salvo los meses previos al 73. Queda claro que los inmediatamente posteriores a dicha fecha no fueron tan malos para él. Salió a decir que Longueira era un estadista y el abucheo desde la galería fue muy superior al aplauso que alguna vez le brindó la derecha en el Congreso, cuando se fue como secretario general a la OEA. Mariana Aylwin se queja amargamente del clima de linchamiento. Cual María Antonieta, observa horrorizada y dice que “el juicio es en la plaza pública y las mayorías quieren ver correr sangre”. Su cuello transpira. Lo propio hace el decano de la Universidad del Desarrollo (UDD), Eugenio Guzmán, un tipo más bien frío y simpaticón que no se inmutaba por nada, pero que ahora se nota alterado por lo que califica como ‘la cultura del circo romano’. Su tesis es que “en los últimos años en nuestra sociedad se ha instalado un ambiente en que lo único que vale es el veredicto público”. Mi amigo, el transversal Jorge ‘Pirincho’ Navarrete, nos alerta que en la cultura de las redes y la información digital el “descubrimiento de la verdad adquirió una estatura desproporcionada. Ya no se trata del papel fiscalizador de la prensa al poder, sino del hallazgo de lo estimado secreto como un bien en sí mismo, independientemente de su relevancia”. Y al ex ministro y senador Carlos Ominami se lo nota incómodo e irritado con lo que denomina en clave fuguetiana “la mala onda”: “Estamos viviendo en una atmósfera tóxica que favorece las acusaciones falsas, los comentarios tendenciosos, la propagación de todo tipo de rumores infundados que terminan haciendo un grave daño. Prácticamente ninguna de las instituciones se salva de estas malas prácticas”. Qué duda cabe –como diría el ex Presidente Ricardo Lagos o nuestro predicador favorito, el rector Peña–, las elites están remecidas, a contrapelo del espíritu de los tiempos. Sin duda los arrulla la nostalgia de ese periodo dorado llamado la transición. Ese en el que brilló una generación que fracasó en su ideario juvenil de construir el socialismo, pero se irguió triunfante en su conversión al paradigma neoliberal. Ambas apuestas absolutamente ideológicas, aparentemente opuestas y contradictorias, pero unidas por una misma necesidad: un partido único en el poder. Es un tiempo plebeyo y por eso Óscar Contardo puede escribir una columna en un diario del establishment haciendo sorna de un ex Presidente que se ve a sí mismo como el Rey Sol, seguramente con nostalgia de esos tiempos en que él golpeaba la mesa cuando alguien osaba levantarle la voz. Una pena: ya nada es como antes y de poco sirve el lloriqueo. Ese partido, construido al alero de la privatización de la vida y la política, es el que hemos denominado el partido del orden. Del orden, porque su sustrato y composición oligárquica, que incluye elites de las viejas izquierdas y derechas, poder político y económico –separados solo para efectos del espejismo electoral–, entronca con la tradición más profunda de las clases dirigentes chilenas, cocinada al alero de la historiografía conservadora. Augusto Pinochet rebautizó el edificio de la UNCTAD como Diego Portales, y Ricardo Lagos tenía en su despacho presidencial un retrato del ex ministro del siglo XIX, cuya idea del gobierno fuerte, autoritario e impersonal era condición sine qua non para la prosperidad de hombres de negocios y comerciantes. El templo de esta religión no fue La Moneda sino el centro de eventos Casa Piedra. Sus mantras fueron el crecimiento y el consenso; su sumo sacerdote el ex ministro Edgardo Boeninger y su representante en la tierra Enrique Correa; sus salones, las páginas sociales y de opinión de El Mercurio y los encuentros a puertas cerradas en el Centro de Estudios Públicos. Su negrito de Harvard, Camilo Escalona. Su fantasma, el desborde. El fin de las reglas claras, le llaman. La incertidumbre les da pánico. Pero la incertidumbre ha llegado para quedarse. No de la mano del viejo Marx, sino más bien de Ilya Prigogine y su teoría del caos, expresada en una sociedad más indócil y compleja, y de “el fin del poder”, tan bien descrito por Moisés Naím, hijo predilecto de sus seminarios de corbatas caras. Este tiempo fue fuerte y largo, consistente y exitoso respecto a sus propias expectativas. Pero ese tiempo ya fue o, más bien dicho, está dejando de ser. El tiempo que viene recién lo empezamos a palpitar, pero intuimos sus contornos. Su tono es el de las redes sociales: directo, coloquial, un tanto insolente. Su jerarquía es horizontal. Su valor, la transparencia; su desvelo, los privilegios. No siempre es razonable ni educado, pero es auténtico. No hay espacio aquí para los eufemismos, las frases vaticanas ni los políticos florentinos. Es más digital que análogo. Su energía viene de abajo más que de arriba. No tiene problemas con el dinero pero no lo idolatra. Habla de calidad de vida y no de rendimiento ni productividad. No transforma en deporte la siguiente elección presidencial ni comulga con la rueda de carreta de que la democracia es ir a votar cada cuatro años. ‘El pensamiento complejo’, de Edgard Morin, es una buena herramienta conceptual para analizarlo. Es un tiempo plebeyo y por eso Óscar Contardo puede escribir una columna en un diario del establishment haciendo sorna de un ex Presidente que se ve a sí mismo como el Rey Sol, seguramente con nostalgia de esos tiempos en que él golpeaba la mesa cuando alguien osaba levantarle la voz. Una pena: ya nada es como antes y de poco sirve el lloriqueo. Fuente: http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2016/02/19/ya-nada-es-como-antes-el-lloriqueo-de-la-elite/
  4. 12 de mayo de 2015 La diligencia también incluyó las oficinas de la firma ligada a Giorgio Martelli Aguas Andinas entra al club de empresas investigadas por la Fiscalía: entregan contabilidad por pagos a director de CHV Jaime de Aguirre dijo en Ministerio Público que recibió $30 millones desde la sanitaria a través de boletas por encargo de Bancard, propiedad de Sebastián Piñera, como forma de pagarle un bono por desempeño. Con esto la compañía de capitales españoles se instala en el grupo de las compañías que son indagadas por posibles irregularidades tributarias, como Penta y SQM. por El Mostrador En el marco de la investigación por delitos tributarios y eventual financiamiento irregular de campañas, que encabeza el Fiscal Nacional Sabas Chahuán, un equipo de la Brigada de Delitos Económicos de la PDI llegó a las oficinas de la empresa Aguas Andinas para entregar un oficio que pide de manera voluntaria, parte de la contabilidad de la empresa sanitaria. Como informa Emol, la diligencia tiene relación con los pagos que habría recibido en 2010 el director de CHV Jaime de Aguirre. Según lo declarado por el ejecutivo, emitió tres facturas entre enero y marzo de ese año, por un total de $30 millones. De Aguirre aclaró que no se trató de recursos para financiar campañas, sino que emitió esas boletas de su empresa La Música por encargo de Bancard, la sociedad de inversiones ligada a Sebastián Piñera que era dueña del canal, para que se le pagara una serie de bonos por desempeño. En este contexto, Jaime de Aguirre también entregó boletas de su sociedad a SQM para cumplir este objetivo por un total de $45 millones. Con este operativo la empresa controlada por capitales españoles se suma al grupo de compañías investigadas por delitos tributarios y presunto financiamiento ilegal de campañas, en el que ya están el holding Penta y la minera SQM. Además existen otras cuyos nombres han aparecido en la investigación, aunque no hay denuncias de por medio hasta ahora. Sin embargo, el trabajo policial durante esta mañana, en el marco de esta indagatoria, también incluyó la incautación de papeles y datos desde las oficinas de la firma Asesorías y Negocios SpA, empresa que pertenece al ex recaudador de Bachelet durante su primera campaña, Giorgio Martelli. El allanamiento se realiza después de que el SII presentara una querella contra esta sociedad y la contadora ligada a la campaña presidencial de Eduardo Frei en 2009, Clara Bensan. Asesorías y Negocios ha entregado pagos a varios funcionarios de gobierno, incluyendo el propio director del SII Michel Jorratt, quien de todas maneras ha sido enfático en afirmar que se trató de trabajos efectivamente realizados. Fuente: http://www.elmostrador.cl/pais/2015/05/12/aguas-andinas-entra-al-club-de-empresas-investigadas-por-la-fiscalia-incautan-contabilidad-por-pagos-a-director-de-chv/?preview=true
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