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  1. 30 Diciembre 2017 Cuatro décadas de adrenalina En pocas semanas, Fantasilandia, el primer parque de diversiones del país, cumplirá 40 años. Apodado por la prensa de la época como el “Disneylandia chileno”, abrió en enero de 1978 y desde entonces ha tenido 80 juegos y ha recibido más de 30 millones de visitantes. La primera montaña rusa del país llegó a finales de 1978. Es jueves, pasadas las 10 de la mañana, y una fila de adolescentes se agolpa en la entrada de Fantasilandia, deseando que pasen rápido las dos horas que restan para que se abran las puertas del recinto, ubicado en pleno Parque O’Higgins. Han pasado casi 40 años desde que se inauguró el primer parque de diversiones del país, calificado por la prensa de la época como el “Disneylandia chileno”, y las ganas de adrenalina parecen no haber cesado. Fue el 26 de enero de 1978 cuando se abrieron por primera vez las puertas del lugar. Olivia Nasser, coordinadora general del parque y funcionaria de la empresa desde hace 40 años, recuerda que la reacción de los visitantes superó todas las expectativas. “Fue una locura, se desbordó todo. Había 10 veces más personas de las que se esperaban, las filas pasaban varias cuadras, no había cajeros suficientes. No estábamos preparados para este boom inicial”, afirma. Con solo ocho juegos, entre los que destacaban El Pulpo, la Mansión Siniestra, el Century 2000 y los autos chocadores, el público quedó deslumbrado y la voz se corrió rápidamente, no solo en Santiago, sino en el resto del país. “De todos los juegos, unos de los más recordados es El Pulpo, que se convirtió en un icono. Todavía llega gente preguntando por él y le decimos que se jubiló. La primera montaña rusa también causó mucho impacto, llegó nueve meses después y fue una locura, porque la mayoría de los chilenos nunca se había subido a algo así. Al principio, la gente salía pálida y había que contenerla”, recuerda Nasser. Alfombra Mágica. Otro de los espectáculos que marcaron una época dentro del parque fue la Mansión Siniestra, y especialmente la participación de la Monga, una bailarina que se transfiguraba en orangután. Una de las anécdotas sobre este juego es que en una oportunidad un funcionario de la policía asistió con su familia, y ante la sorpresa de ver a la mujer convertirse en simio, sacó su arma de servicio para defenderse y fue la Monga quien salió corriendo al verse amenazada. “Yo, que había hecho el guión y había planeado el truco, me llevaron a la Monga, y cuando la vi pegué un grito feroz, imagínate la gente”, agrega Nasser. El origen La idea de crear un parque como Fantasilandia fue del empresario agrícola Gerardo Arteaga, quien a partir de dos anécdotas llegó a la convicción de que Santiago necesitaba un centro de atracciones. Primero, un sacerdote del Hogar de Cristo, Josse van der Rest, le ofreció venderle los autitos chocadores que había traído desde Europa, pero que estaban en desuso. Lo segundo fue un viaje a Brasil, donde conoció un centro de atracciones que fue su inspiración. El Pulpo, uno de los primeros juegos. Con esas dos imágenes en la cabeza, Arteaga se contactó con el alcalde de la época, Patricio Mekis, y le propuso la idea. El edil aceptó y se acordó la concesión de un paño de 6,8 hectáreas que, en ese momento, llevaba abandonado 20 años. No obstante, debido a las aprensiones de los vecinos, que comenzaron a enviar cartas para evitar lo que consideraban “la destrucción del Parque O’Higgins”, las obras debieron realizarse en tiempo récord. En solo 115 días se montó el centro de diversiones y se importaron los primeros juegos. Cuarenta años después, a modo de balance, por el lugar han pasado más de 30 millones de personas, han tenido 80 juegos distintos y son cerca de 300 millones los abordajes (veces en que un usuario se sube a un juego). Además, cada año se gastan US$ 2 millones en mantención para los 210 días que dura la temporada. ¿El mayor desafío? Renovarse en un perímetro tan acotado. La fórmula que encontraron fue reemplazar cada año los juegos más antiguos para instalar los nuevos. “Lo que tenemos es lo que hay. No podemos crecer, porque es el Parque O’Higgins y esta es la concesión. Nos gustaría tener más centros de comida y mayor infraestructura. Estamos muy limitados en ese sentido, entonces hay que ser súper creativos y adaptarse”, finalizó Nasser. Fuente: http://www.latercera.com/noticia/cuatro-decadas-adrenalina/
  2. Así luce “La Chelita” a 20 años de la teleserie noventera “Adrenalina” Si bien Graciela “La Chelita”, interpretada por Marcela Leiva, fue un personaje secundario en la exitosa novela noventera “Adrenalina” fue un personaje muy querido y hasta ahora, recordado, pero ¿qué fue de ella después de la teleserie?. El programa de La Red, Intrusos logró llegar hasta la actriz y tras 20 años de la novela pudimos saber en qué se encuentra y cómo luce actualmente. Leiva, la prima de Kathy Winter en “Adrenalina”, contó al programa de farándula que actualmenteconduce un furgón escolar y pese a que intentó permanecer en el mundo de la actuación, no pudo ver realizado su sueño debido a las exigencias por su figura. Marcela tenía 21 años cuando interpretó “La Chelita”, y según contó, entró a estudiar teatro por sugerencia de reconocidas actrices, pero no pudo permanecer en la televisión debido a su físico. “Tu tienes que tener una condición física que te permita poder realizar diversos personajes… Me costó mucho bajar de peso y eso fue la gran piedra de tope en realidad para poder seguir en lo que me gustaba tanto” dijo. Conoce cómo luce a continuación.
  3. Cada semana reuniremos las canciones que fueron parte de las bandas sonoras de nuestras grandes teleseries Semana 4 "ADRENALINA" 1. Atrévete a Amar - Sol Azul 2. Humedad - Javiera y los Imposibles 3. Cielo Market - La Ley 4. Hipnotízame - Fobia 5. Te Pertenezco (Jura) - Ambra 6. Borracho - Venus 7. La Guitarra - Los Auténticos Decadentes 8. La Aurora - Eros Ramazzotti 9. Siempre te Amé - Andrés de León 10. Bakán - De Kiruza 11. Children - Robert Miles 12. Pálido - Christina y los Subterráneos
  4. A 20 años de Adrenalina: Haz tu cabeza estallar Fue la teleserie ícono de los años 90 y también fue un pequeño escándalo con censura incluída. Pablo Illanes, su guionista, hoy escribe para Paula sobre ese proceso: “En la teleserie todos los adultos son aburridos, o corruptos o inmaduros, mientras los jóvenes son resueltos, atrevidos, rebeldes y sobreinformados de cultura popular. Claramente, alguna tranca tenía en la cabeza y Adrenalina me ahorró el siquiatra”. Por Pablo Illanes / Fotografía: Rodrigo Chodil / Producción: Paulina Wiegand / Agradecimientos: Paula Cahen D´Anvers, Cher y H&M Paula 1203. Sábado 1 de julio de 2016. I. PRIMERA DAMA La culpa la tuvo Martita Larraechea. Viña del Mar, 16 de febrero de 1994. Es la noche inaugural del 35º Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Comparten el escenario de la Quinta Vergara: Donna Summer, Plácido Domingo, Ricky Martin y Palta Meléndez. Soy orgulloso miembro de una elite: el team de El Mercurio, encargado de cubrir el certamen. Durante diez días hago de todo: escribo una columna literaria llamada “Desde el jardín”, donde nerdmente y a modo de reportero de farándula cuento quien se emborracha en la muy deprimente discoteque Tatoo, del Hotel O’Higgins. Entrevisto a una rubia Sofía Vergara, doce años antes de Modern Family, y a Paulina Rubio cuando no la conocía ni el viento. Duermo una hora por noche y no me importa nada, porque tengo 20 años y son los 90. Pero la tercera noche de festival a mi editor, el grandioso Patricio Ovando, se le ocurre darme una misión reporteril. Quiere probarme. “Anda a esperar a la primera dama y pregúntale qué le pareció Illapu”, ordena. Son tiempos de transición: lo que diga Martita sobre los intérpretes de “Vuelvo” es fundamental para comprender esa inquietante y ya no tan nueva democracia. Con otros periodistas tomo café en la entrada VIP de la Quinta Vergara. Hace un frío miserable. Esperamos cinco horas. Finalmente, como a las tres de la mañana, la puerta maldita se abre y aparece el presidente Frei con Martita, con cara de aburridos y trasnochados. Los reporteros se lanzan sobre ellos y por pavo me quedo sin cuña y entre gritos alcanzo a oir: “¿Qué le pareció el show de Illapu?”. Esa noche decidí que reportear no era lo mío. Había que inventar otra cosa. Me encerré dos semanas en mi pieza, en la casa de mis viejos. Vi Grease y me propuse a escribir una teleserie para Canal 13 que se pareciera un poco a Grease, pero también a Hairspray y Female trouble y a otras películas que me gustaban. Me senté frente al computador y en un triste y azul WordPerfect escribí un proyecto titulado, primero, Corazón de plástico. Y luego de unos meses, Las reinas de la noche. “Nunca más, en las quince teleseries que he escrito, tuve una relación con el elenco tan directa y cariñosa como en Adrenalina. Todos éramos jóvenes, debutantes, asombrados, metidos en un mágico mundo de la TV“. Quería escribir una teleserie romántica con un trasfondo policial, pero también pretendía describir el mundillo de la música electrónica en Santiago de Chile en los 90 y, por supuesto, armar un universo escolar que me sirviera para vengarme de todos los profesores que me habían hecho la vida imposible en el colegio. Además, tenía la ansiedad de homenajear a algunos clásicos y, por supuesto, escribir buenos villanos que hicieran cosas realmente malas. Quería muchas cosas, en realidad. Pero Adrenalina era, por sobre todo, un ajuste de cuentas personal con los peores años de la enseñanza media. II. CATHY WINTER VERSUS LAS REINAS DE LA NOCHE Las reinas de la noche, el proyecto, llamó la atención de mucha gente, pero muy en especial del extraordinario guionista Fernando Aragón y del director Ricardo Vicuña, quien instantáneamente reconoció el lado oscuro en una historia kitsch sobre colegialas bailando sin parar y faltándole el respeto a los adultos. Don Fernando me enseñó el oficio de la teleserie, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Costaba concentrarse en las oficinas de Canal 13, pensando que en esos pasillos helados como el infierno habían nacido La madrastra, Los títeres y Ángel malo. Las teleseries de antaño de Canal 13 habían sido mi imaginario y esos grandes autores, sobre todos los Moyas Graus y los Vodanovics, serían mis mentores. Ricardo Vicuña encabezó el proyecto titulado Las reinas de la noche y tuvo claro desde el comienzo que esta sería una teleserie provocadora, con personajes entrañables y grandes secuencias de fiesta, que hasta hoy pienso que eran el sello inimitable de Adrenalina: esas eternas escenas de vomitiva música house y luces de colores. El siguiente paso en la vertiginosa carta gantt era clave: el elenco. Para Cathy Winter, la chica sureña de trágico pasado que se enfrenta a las más populares del colegio, Ricardo quería a Claudia Conserva. Era perfecta. De hecho, al menos hasta el capítulo 10 lo escribí pensando en ella. Pero venía de grabar Marrón Glacé, el regreso y no podía hacer dos teleseries seguidas, así que Ricardo tuvo que pensar en otra actriz. Francisca Merino había debutado dos años antes en El amor está de moda. Yo no la había visto actuar, pero la encontraba muy bonita. Lo mismo Alejandra Herrera, que había sido la heroína de Amor a domicilio y el público la amaba. Aranzazú Yankovic –para interpretar a la inocente del grupo, Sandra– apareció de un casting. Para el rol de Tamara, la hija de izquierdistas que se enamora del profesor de castellano (Vasco Moulian), Ricardo eligió a Berta Lasala. Como me pasaba todo el día escribiendo en una oficina del canal, a veces hacía algunos trabajos extra. Por eso cuando un viernes llegó la hora de elegir una canción para los créditos de Adrenalina, no fue extraño que el productor me pidiera una idea para la letra. Vuélate el fin de semana y escríbete unas frases, nada muy elaborado, me dijo. Y le obedecí: me volé y escribí lo primero que se me vino a la mente. Casi sin modificaciones, la letra se mantuvo y el tema fue grabado y tocado una y otra vez hasta el paroxismo, durante los últimos veinte años. Atrévete a amar, de Sol azul, es absolutamente transversal: canción obligada en matrimonios, la tocan por igual en carretes de zorrones y en fiestas gay. Cada vez que la tocan me da un poco de vergüenza. No por el tema en sí, sino por lo lejano que se ve todo. La sensación que tengo del proceso de escritura, producción, exhibición y promoción de la teleserie es la misma que experimentaba cuando era chico y llegaba la semana del colegio. Todo era intenso, a mil, recargado, como los colores de la ropa de las reinas de la noche y las luces de la discoteque. Nunca más, en las quince teleseries que he escrito, tuve una relación con el elenco tan directa y cariñosa como en Adrenalina. Todos éramos jóvenes, debutantes, asombrados, metidos en un mágico mundo de la TV, por eso celebramos muchos cumpleaños, despedidas, cambios de casa, aniversarios, lanzamientos y otras fiestas de guardar. Al menos, durante un año. Pero además de bailar, bailar sin parar, había que trabajar. Durante seis meses escribí catorce horas diarias. Comía pizza con el WordPerfect y me quedaba dormido con la luz azul. Hasta que llegó el día de la salida al aire y no escribí más. Por tres semanas me quedé en blanco. Hubo una fiesta de lanzamiento apoteósica en la discoteque Las Brujas. El rating fue correcto, pero no para saltar en una pata. Los números subieron después. Con el escándalo. III. JUMPERS CORTOS, BESOS LARGOS No me acuerdo si fue el Porvenir de Chile, pero es probable. Hubo una denuncia al Consejo Nacional de Televisión. O quizás alguien levantó la voz por una escena. La sintonía iba en aumento, la gente había enganchado con la historia, aunque no era un éxito avasallador. Un día, los ejecutivos pidieron cambios. Empezaron a cronometrar la duración de los besos y a alargar los jumpers. Parejas que no estaban casadas no podían dormir juntos, ni siquiera compartir una cama, entonces había que explicar que fulanito había dormido en el sillón o en la pieza de alojados, lo que sonaba a una moral muy 1956. Las legendarias escenas de Alexis hablando por teléfono en sostén y calzón fueron regrabadas: ahora se le veía en una coqueta batita de polar. Todo era una cuestión de piel. La gerencia de producción puso el grito en el cielo, me acuerdo, por una escena donde Tamara (Berta Lasala) se besaba en pijama con Morrison (Cristóbal Gumucio). Una vez pregunté por qué había generado tanto escándalo y me explicaron que lo que inquietaba a los ejecutivos era la posibilidad de una “reacción” del actor durante la grabación. De un minuto a otro toda la diversión se terminó. Tenía que escribir tres capítulos a la semana, meta que rara vez alcanzaba, porque había problemas: cortes varios, cambios en el guión, atrasos de producción y varias enfermedades de actores, incluyendo una hepatitis de Luciano Cruz-Coke que me obligó a mandarlo a San Pedro a reflexionar sobre su amor hacia Cathy Esfínter, como la llamaban sus detractoras. Inventar historias durante catorce horas diarias no es lo mismo que reescribir o corregir. Finalmente, el escándalo estalló con una secuencia de acción: una pelea entre DJ Billy (Juan Pablo Sáez) y una pandilla liderada por Fabián (Guido Vecchiola). Una escena difícil, de noche, con extras, en La Pirámide, que plagiaba descaradamente a Rebelde sin causa, de Nicholas Ray, pero que también era un homenaje muy sentido. Siete minutos de teleserie cortados sin misericordia, sólo porque alguien había cacareado más de la cuenta. La secuencia no era violenta ni sexual y sin ella la historia resultó incomprensible. Pensé que eran los gajes del oficio, pero no quedó ahí. Siguieron los cortes y los reclamos. Los padres chillaban, porque en las pantallas del canal de la Pontificia los hijos habían aprendido varias cosas: a hacerse unas chasquillas enormes que levantaban con una pinza; a vestirse con ropas colorinches y definitivamente homosexuales; a oír música punchi punchi, que no es música; y sobre todo, y esto era lo que más dolía, a faltarles el respeto, tal como lo hacía la malévola Alexis (Alejandra Herrera) con su pobre padre (Patricio Achurra). Una vez, en un restorán, una mujer me acusó de pervertir a la juventud con el lenguaje soez y “los malos modos” de los jóvenes con sus padres, pero sobre todo con sus profesores. En la teleserie todos los adultos son aburridos, o corruptos o inmaduros, en especial los profesores, mientras los jóvenes son resueltos, atrevidos, rebeldes y sobreinformados de cultura popular. Claramente, alguna tranca tenía en la cabeza y Adrenalina me ahorró el siquiatra. El escándalo de Adrenalina llegó a tal nivel que el propio jefe del área dramática, Ricardo Miranda, un hombre fascinante y muy respetuoso de los autores, fue despedido de un día para otro. Se comentó que la plana ejecutiva había pedido una cabeza y había caído la suya. La recomendación viene muy de cerca, pero hasta hoy pienso que Adrenalina es una buena teleserie. No puedo decir lo mismo de todas las cosas que he escrito. Tiene personajes extremos, un par de buenos villanos, una heroína encantadora y varias tramas, a veces demasiadas. Como todas las buenas y malas teleseries quizás ha envejecido demasiado rápido. Porque, a diferencia de las películas, los libros y las reinas de la noche, las teleseries sí envejecen. http://rudo.vod.digitalproserver.com/vod/oT3iebteLY
  5. El regreso de los 90: Revive la efervescencia por recordados personajes de teleseries viernes, 03 de junio de 2016, Cristopher Ahumada y Eduardo Miranda, El Mercurio Las protagonistas de "Adrenalina" alistan un montaje teatral y la inolvidable Olguita Marina ("Sucupira") se presentará en un evento. Otros roles generan interés en redes sociales. Fue una de las décadas más relevantes y fructíferas de la ficción nacional. Teleseries como "Sucupira", "Adrenalina", "La fiera" o "Fuera de control" se transformaron en exitosos productos de los años 90, pero sus historias aún perduran en la memoria del público. Hoy, a casi 20 años de sus estrenos, algunos de sus personajes revivirán en espectáculos teatrales, mientras otros generan amplia repercusión en redes sociales. Olguita Marina, la inolvidable mujer que abandonaba constantemente a su marido en "Sucupira" (TVN), es uno de ellos. El popular rol, interpretado por Carmen Disa Gutiérrez, volverá el próximo sábado 11 de junio en un evento de la discoteque Blondie titulado "Kitsch teleseries", donde compartirá con los asistentes a la fiesta. "Parece que es una especie de ícono de cierto tiempo. Pero lo que más me impresiona es que ha ido creciendo con los años, incluso más de lo que fue en esa época", dice la actriz, que lo interpretó en 1996. Además del espectáculo, el personaje también inspiró el nombre de una banda de cumbia -que lanzó su primer disco en 2015- y un "síndrome" que se asocia popularmente al deseo de huir en momentos vitales. "Se ha transformado en un concepto, y es increíble la cantidad de gente que se identifica con ese síndrome", agrega Carmen Disa. Pero hay más personajes de teleseries que reviven esta temporada: las cuatro protagonistas de "Adrenalina" regresan 20 años después de aparecer en la pantalla de Canal 13, pero esta vez sobre el escenario. "Las reinas de la noche" es la apuesta teatral que dirige Felipe Ríos y que protagonizan Francisca Merino, Alejandra Herrera, Berta Lasala y Aranzazu Yankovic. "Son personajes emblemáticos que pasaron y marcaron la televisión. Es interesante y novedoso ver cómo han evolucionado, pero en otro género, como el teatro", cuenta Ríos sobre el montaje que verá la luz durante el segundo semestre. El actor Juan Pablo Sáez hizo lo suyo en 2009, cuando volvió a vestir la chaqueta de DJ Billy -también de "Adrenalina"- para una fiesta en Blondie: "Es un personaje al que le tengo mucho aprecio, pero estoy cansado del tema. No me da vergüenza, pero siento que hoy estoy más cercano al teatro". También hay otros roles de teleseries que se mantienen en el recuerdo colectivo gracias a las redes sociales y en la voz de sus fanáticos. Sarita Mellafe, la villana de Paulina Urrutia en "Fuera de control", tiene cuentas en Twitter y Facebook. Lo mismo pasa con DJ Katia (Tamara Acosta), de "La fiera", y con personajes de "Romané" y "El circo de las Montini". "Es divertido ver en internet fotos o videos del Perhan. La gente recuerda a esos personajes porque estaban muy bien construidos desde el guión y la actuación", dice Felipe Ríos sobre su rol en la ficción de TVN centrada en el pueblo gitano.
  6. Muere actor y dramaturgo chileno autor de "Monos con navaja" Rodrigo Achondo fue el creador de "Rojas Magallanes" y "MunChile", obra en la que se basaría la película del año 2000 "Monos con navaja". Actores como Blanca Lewin, Claudia Pérez y Juan Pablo Bastidas lamentaron su partida. SANTIAGO.- La noticia fue confirmada a través de un comunicado de prensa enviado por Sidarte: a los 46 años falleció el actor, dramaturgo y director chileno Rodrigo Achondo debido a un daño hepático irreversible. Achondo se caracterizó por retratar el mundo criminal, trabajo que retrató en importantes obras como "Rojas Magallanes", "Asesinos benditos" y "MunChile", que finalmente llegaría a la pantalla grande a comienzos de la década pasada bajo el nombre "Monos con Navaja" bajo la dirección de Stanley y con el mismo Achondo como parte del elenco. En esa misma época actuó en la película "Campo minado" de Alex Bowen. También apareció en televisión, como la teleserie "Feroz" de Canal 13, y llevó a escena obras emblemáticas de otros autores, como "El rucio de los cuchillos" de Luis Ribano. Actores y personajes relacionados con el mundo de las artes, como Blanca Lewin, Carmen Romero, Natalia Valdebenito, Claudia Pérez, Elvira Cristi y Juan Pablo Bastidas, lamentaron su partida a través de redes sociales. El actor está siendo velado en la Parroquia San Juan Apóstol de El Quisco, ubicada al lado del Municipio, según informó el comunicado. El funeral se realizará mañana en el cementerio El Totoral. Fuente: Emol.com - Domingo, 13 de marzo de 2016, 14:55. http://www.emol.com/noticias/Espectaculos/2016/03/13/792780/Muere-actor-y-dramaturgo-chileno-autor-de-Monos-con-navaja.html
  7. "Cinco años más tarde, las reinas de la noche se pusieron de acuerdo para ir juntas a una discotheque...ninguna llegó" Era 1996 y así de desoladora terminaba la historia para Kathy Winter (Francisca Merino) Alexis Opazo (Alejandra Herrera) Tamara (Berta Lasala) y Sandra (Aranzazú Yancovic), el grupo de colegialas de la ya mítica teleserie de Canal 13 "Adrenalina". Hace 2 años, esta fotografía subida al Instagram de Pablo Illanes abría las puertas al esperado reencuentro, el cual el propio Illanes contó sería en las tablas, en una obra de teatro que nos contaría del por qué ninguna llegó a esa discoteque cinco años terminada la historia y en la cual conoceríamos que había sucedido con estas cuatro amigas, todo muy al estilo de "Sex and the City". Dicho proyecto nunca se concretó. Ahora, en el 2016, 20 años después del termino de la exitosa y ya clásica producción dramática de Canal 13 sabremos por fin el por qué no llegaron a la cita "las reinas de la noche", pero no de la mano de Canal 13 ni tampoco sobre las tablas. Las veremos por las pantallas de un docureality de Chilevisión, en donde se juntarán a 4 famosos, que por alguna razón estén ligados en el pasado, presente o futuro, y deberán cenar 4 noches en la casa de cada uno de ellos, y el mejor anfitrión gana. En esta fotografía se ve el reencuentro de las "reinas de la noche". Fuentes al interior del nuevo docureality de Chilevisión, dicen que el encuentro se viene "grosso".
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