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  1. El estreno de 'El Club', el último film del chileno Pablo Larraín, despertó ampollas entre los feligreses que se acercaron al cine a ver un film estremecedor y tremendamente agresivo con las manchas que han ensuciado la imagen de la Iglesia en los últimos años. Recordamos otras películas blasfemas que no hubiesen sido recomendadas en ningún boletín parroquial. 'LA MALA EDUCACIÓN' (PEDRO ALMODÓVAR, 2004) Almodóvar relaciona el modelo educativo nacionalcatólico de la época franquista con los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia. Algo que, obviamente, disgustó mucho a los creyentes. En Polonia, un cine de Poznan tuvo que cancelar una sesión cuando la proyección sufrió un ataque con gas lacrimógeno por parte de unos vándalos fundamentalistas. LOS NIÑOS DE SAN JUDAS (AISLING WALSH, 2003) Los maltratos físicos y psicológicos a menores en internados católicos son denunciados en este film que retrata el caso real del reformatorio San Judas en Irlanda en 1939. Aidan Quinn encarna a un profesor que entra a trabajar en el centro y se enfrenta a los métodos brutales y abusivos del resto del profesorado, incluyendo vejaciones y violaciones a los jóvenes alumnos. 'LAS HERMANAS DE LA MAGDALENA' (PETER MULLAN, 2002) Ganadora del León de Oro del Festival de Venecia, la película narra la desventura de tres jóvenes irlandesas que en 1964 son internadas en un asilo de las Magdalenas, donde van a parar prostitutas, madres solteras u otras jóvenes que son consideradas ejemplos nocivos para la sociedad. Allí reciben, por parte de las monjas y los curas, todo tipo de abusos sexuales, físicos y psicológicos. 'EL CRIMEN DEL PADRE AMARO' (CARLOS CARRERA, 2002) Adaptación de la novela homónima del escritor portugués Eça de Queirós, es una auténtica bomba de relojería para la institución eclesiástica. Gael García Bernal encarna a un sacerdote recién ordenado que se enamora de una joven, la deja embarazada, y la conduce a practicar un aborto que acaba con su vida. El film, que también muestra las oscuras relaciones entre la Iglesia y el narcotráfico, molestó mucho a los grupos derechistas en México, pero acabó convirtiéndose en el film más taquillero de la historia del país. 'STIGMATA' (RUPERT WAINWRIGHT, 1999) Patricia Arquette interpreta a una peluquera atea que, de repente, empieza a ver cómo brotan estigmas en su cuerpo tras recibir un crucifijo brasileño, obsequio de su madre. Según la Iglesia, sólo las personas con una profunda fe pueden sufrir estigmas, pero además el film hace referencia en diversas ocasiones al Evangelio de San Tomás, uno de los textos herejes que tilda de innecesaria la función de la Iglesia como nexo de unión entre el hombre y Dios. 'DOGMA' (KEVIN SMITH, 1999) Chris Rock es el decimotercer apostol, ninguneado por la Biblia por ser negro, y Alanis Morrisette es Dios (¡!) en esta provocadora película de Kevin Smith, quien acudió a una protesta en USA y se mezcló entre los manifestantes que querían impedir a la puerta de un cine la exhibición del film. Disney decidió desvincularse del proyecto antes de su estreno para no verse salpicado por la polémica. 'LA ÚLTIMA TENTACIÓN DE CRISTO' (MARTIN SCORSESE, 1988) ¿Imaginan que Cristo, clavado en su cruz, hubiese recibido la visita de un ángel afirmando que Dios le daba permiso para descender de su penitencia y seguir con su vida? Pues eso es lo que planteaba la novela homónima de Nikos Kazantzakis y su adaptación al cine en la que es, probablemente, la película más incendiaria con la fe católica de la Historia. Juan Pablo II la tildó de "blasfema", y fue prohibida o censurada durante años en Turquía, México, Chile o Argentina. 'YO TE SALUDO MARÍA' (JEAN-LUC GODARD, 1985) Juan Pablo II consideró que esta película de Jean-Luc Godard ofendía la figura sagrada de la Virgen María. Myriem Roussel interpreta a una joven que trabaja en una estación de servicio y que recibe el anuncio de que va a gestar en su vientre al próximo Mesías. Godard firma la historia sin ironía alguna, pero a los católicos no les gustó esta modernización de la historia de la Madre de Cristo. 'LA VIDA DE BRIAN' (TERRY JONES, 1979) El absurdo humor de los Monty Python al servicio de la más hilarante y blasfema reformulación de la historia de Cristo. Brian es el hijo bastardo de un soldado romano que, al nacer el mismo día que Jesús, es confundido con el Mesías, lo que convierte su vida en un auténtico via crucis (nunca mejor dicho). Irlanda y Noruega prohibieron el film, pero en la Gran Bretaña de los Python se convirtió en la cuarta película más taquillera del año. 'LOS CUENTOS DE CANTERBURY' (PIER PAOLO PASOLINI, 1972) Pasolini fue sin duda un tipo peculiar. Tan pronto se sacaba de la manga la mejor y más franciscana película sobre la vida de Cristo ('El Evangelio según San Mateo', 1964) como defecaba, literalmente, en un montón de clérigos. Y es que en el último pasaje de esta adaptación de la obra de Geoffrey Chaucer, Satanás abre sus nalgas desde el infierno para lanzar sus heces sobre un montón de frailes gritones.
  2. Entertainment Weekly (EW) está cumpliendo sus primeros 25 años y para celebrar, la publicación ha reunido en su portada a los actores de algunas de las películas y las series más recordadas de nuestros tiempos, entre ellos, los protagonistas de la cinta Bring It On. En el retrato vemos a Kirsten Dunst, Eliza Dushku, Jesse Bradford, y Gabrielle Union, 15 años después del lanzamiento de la popular cinta, que cuenta la historia de un escuadrón de animadores de secundaria que después de ganar varios títulos nacionales, deben empezar de nuevo al descubrir que todas sus rutinas son originalmente de otro escuadrón. Otros famosos que posaron para la portada de EW, incluyen al elenco de la serie de los 90 Felicity, integrado por Keri Russell, Scott Speedman y Scott Foley; y los actores de la serie familiar de los años 80 Family Ties, entre quienes está Michael J Fox, que este año también está celebrando el aniversario 30 de la saga de películas Back to the Future. En la portada aparecen también los protagonistas de la legendaria película The Rocky Horror Picture Show, Tim Curry, Susan Sarandon y Barry Bostwick, quienes lucen mejor que nunca a 40 años del estreno de su conocida cinta. Los dejamos con la foto de portada que sin duda los transportará a otros tiempos. http://varietylatino.com/2015/cine/noticias/entertainment-weekly-portada-bring-it-on-reunion-family-ties-felicity-188096/ Más fotos:
  3. No es necesario contar con gran presupuesto y fantásticos efectos especiales para contar una historia... salvo que tu nombre sea Michael Bay. De hecho, existen muy buenas películas que, aunque no sean las mejores del género, destacan por la forma en la que una simple idea en unas pocas locaciones se transforman en una buena película. Si esperas películas famosas, tal vez te veas sorprendido, porque a continuación te mostraremos 7 películas con pocas locaciones que, aunque no sean las más conocidas, sin dudas son muy recomendables. ¿Quieres ver de cuáles hablamos? #7 Pontypool (2008) https://youtu.be/wId1z7Sy4F4 Tal vez una película de "zombies" no es lo más original, y si el virus se transmite por la voz, tampoco es que le sea fácil diferenciarse de una película de clase Z. Sin embargo, dejar de lado los prejuicios nos hace ver una película muy bien narrada, cubriendo el apocalípsis zombie desde la perspectiva de un pequeño grupo de comunicadores, encerrados en un estudio de radio. #6 Exam (2009) Este tipo de películas se prestan a la explotación de las relaciones interpersonales, sea que el suspenso apunte al terror, o simplemente al drama. Exam es un claro ejemplo de cómo un grupo de personas reacciona ante un problema puntual, en un experimento social que, aunque tiene un final que deja bastante que desear, resulta bastante entretenido de analizar. #5 Buried (2010) Y algo que contrasta totalmente con el punto anterior es esta película protagonizada por Ryan Reynolds, cuyo final (aunque predecible para algunos) es uno de los puntos más atractivos. Además, la desesperación de estar enterrado vivo a merced de terroristas iraquíes crece a medida que pasan los minutos, con varios obstáculos a sortear. #4 Cube (1997) https://youtu.be/rZgXB2A9qnI La primer película de esta trilogía es sin dudas la mejor, logrando crear una atmósfera desesperante y peligrosa, al tiempo que explica la lógica que la rodea. Además, nunca se subestima a sí misma y presenta buena cuota de terror, suspenso y drama, dejándole libertad al espectador de interpretar la enorme cantidad de símbolos y metáforas visuales que se suceden una tras otra. #3 La habitación de Fermat (2007) Esta gran película que mezcla matemática y ficción es un fantástico ejercicio para los amantes de los números y los acertijos. Una habitación que reúne un grupo de genios dispuestos a competir entre sí, pero que, por diversas circunstancias, los obliga a luchar por sus vidas. Otra película con una inesperada vuelta de tuerca, y excelentes actuaciones de su elenco, liderado por Federico Luppi. #2 Moon (2009) Mucho menos sencilla pero igualmente disfrutable es la película Moon, que narra la solitaria estadía de un astronauta en la Luna. Obviamente, ya plantear una película en el satélite implica visitar la ciencia ficción, con una alta dosis de análisis filosófico y sorpresas inesperadas... y aunque no es una película fácil de entender en su totalidad, su doble lectura la hace merecedora de su crítica. #1 Sleuth (1972) Finalmente, y en el primer lugar de esta lista, tenemos un film bastante antiguo y extenso, pero sumamente disfrutable si se sabe apreciar. Una formidable actuación de Laurence Oliver y Michael Caine, en un juego que nos tendrá constantemente en duda sobre las intenciones de uno y otro personaje. Dos hombres que se disputan una mujer, y que son excelentes creando planes y subplanes para estafarse, en una de las películas con más giros en la historia del cine, y en la que no conoceremos la verdadera motivación de cada uno hasta los momentos finales del film. ¿Cuál es tu favorita? ¿ Agregarías otra película? Comenta con nosotros !
  4. ¿Qué película viste hoy? ¿La disfrutaste? ¿La recomendarías? ¿Cuántas fichas le das? Comenta
  5. El cine esconde multitud de placeres pero, sin duda, uno de los mejores es su capacidad de sorprenderte. Si una película consigue sumergirte en su historia, hacer que te enamores de sus personajes, que sigas la trama de manera entregada y que plantees mil y una situaciones posibles para su desenlace, ha conseguido una recompensa importantísima. Ahora bien, si a esto le sumamos un giro final que te explote dentro de la cabeza, que te pille completamente desprevenido, que otorgue otra dimensión a la obra y que te deje clavado en la butaca mientras se suceden los títulos de crédito, entonces el triunfo es absoluto. Y el thriller lleva la batuta en este campo. Sus puntos de partida permiten el juego total con el espectador, el despiste, el truco de magia que nos deja con la mandíbula desencajada. Aprovechando el 20 cumpleaños de uno de sus ejemplos más representativos, 'Seven', enumeramos algunos de esos finales inesperados que nos han conquistado en los últimos años. 1 'Seven': La mirada de Pitt Si nos sumergimos de lleno en los mejores trabajos dentro del género, destaca por importancia generacional, por reinvención de códigos y, por encima de todo, por influencia directa en el 90 por ciento de estrenos similares desde su aparición, 'Seven', la obra maestra de David Fincher. Tras su correcta incursión en la saga 'Alien', en la que fue responsable de su tercera entrega, llegaba a la primera división de Hollywood dando un golpe de mesa. Contaba con dos estrellas protagonistas, Brad Pitt y Morgan Freeman, un secundario de prestigio, Kevin Spacey, un (semi)descubrimiento en forma de rostro angelical, Gwyneth Paltrow, y, lo más importante, un guión de Andrew Kevin Walker que le permitía dar forma a un thriller enfermizo, de atmósfera angustiosa, de fotografía excelsa y de ritmo endiablado. Todo funcionaba a la perfección en una película que daba un lavado de cara total al género, convertido en una lección de estilo visual, pero también de narrativa ejemplar. El ya mencionado reparto entregaba todo su carisma en un relato repleto de inteligencia, violencia, terror y provocación que atrapaba a un espectador dividido entre la repulsión y la hipnosis. El suspense fluía como la omnipresente lluvia que caía a lo largo de la gran pantalla y los nervios iban aumentando hasta desembocar en un giro final cuyo dramatismo terminaba por detonar los sentidos. En ese instante, todos compartimos la mirada de Pitt, su sufrimiento, sus gritos, sus lágrimas. ¿Su decisión? Ese es otro tema. Uno que, aún hoy, genera mil y un debates de los que solamente se saca una conclusión común, la de estar ante un clásico del cine contemporáneo. 2 'Buried': Aguantando la respiración Hay historias, que demuestran que los prejuicios, los argumentos expuestos con prisas y sin pausas, solamente existen para ser derribados. Hay películas que, en principio, solamente pueden o ser geniales o ser un absoluto desastre, sin encontrar el ansiado punto medio que te aleja de la gloria, si, pero también del precipicio. Un hombre en una caja, un mechero, un móvil con tres rayas de batería y un bolígrafo. 100 minutos. Con esos instrumentos, que suponen el conjunto de protagonistas visuales y temporales de 'Buried', todo parecía abocado al suicidio artístico, al riesgo tomado sin conciencia ni control. Pero, a veces, en la inconsciencia es donde encontramos la genialidad. Y ahí es donde aparece el director Rodrigo Cortés. Si el guion de Chris Sparling es la cabeza de 'Buried' y Ryan Reynolds su corazón, él es el alma de una historia. El cineasta español ofrece una auténtica lección de cine en cada una de sus decisiones visuales, convirtiendo en acierto todo lo que, sobre el papel, parecía, mínimo, imposible y creando un clima de tensión que se complementa, a la perfección, con la naturaleza claustrofóbica de la propuesta. Cuesta respirar, notas el dolor en los músculos, entiendes a la perfección el drama que está viviendo su protagonista y, por eso, cuando se acerca el final, la butaca se convierte en un lugar demasiado cómodo. Rasgas esa caja de madera, aguantas la respiración, rezas para que todo salga bien. Y sucede el drama. La arena cae sobre el rostro de Reynolds de la manera más cruel e inesperada, dejando la pantalla en un negro insoportable sobre el que una voz termina de redondear la tragedia. Y abandonas 'Buried' sabiendo que, más allá de ser una película extraordinaria, supone una experiencia física y psicológica apasionante. 3 'La niebla': El eco del horror La desolación es otra de las posibles sensaciones que pueden esconder los finales sorpresa. 'La niebla', adaptación de la novela de Stephen King llevada a cabo por, qué sorpresa, Frank Darabont, es uno de sus mejores ejemplos. Ignorada en su estreno, infravalorada desde entonces y prácticamente olvidada en la actualidad, estamos ante una historia que, más allá de su aspecto de película de misterio con monstruos, se descubre como una reflexión profunda y delicada sobre la familia, el miedo, el valor en situaciones de desesperación absoluta y la religión. No es poca cosa. Una niebla llega hasta un solitario pueblo de Maine para descubrir el verdadero rostro de unos vecinos que deben aprender a vivir entre ellos, soportar el paso del tiempo y de las circunstancias. Atmósfera asfixiante, ritmo pausado pero seguro y un control absoluto sobre una historia que se reserva para sus últimos minutos uno de los desenlaces más brutales de los últimos años. Una escena rodada con suma elegancia, con pulso de hierro. Un punto y final valiente en su visión del horror, contundente en no ceder ni un atisbo de piedad ante su protagonista, terrible en su fondo y brillante en su forma. La guinda de un pastel de culto que, con el paso del tiempo, sigue escondida como una mina de oro por descubrir. 4 'El protegido': Giros que importan Hablar de giros finales, de sorpresas en el tiempo de descuento, y no mencionar a M. Night Shyamalan, sería una incoherencia. Director que nos proporciona, incluso, la opción de elegir entre varias opciones dentro de su carrera, hizo del final sorpresa una marca personal que, con el tiempo, se ha convertido más en lastre que en virtud. Cuando uno se sienta a ver una película con su firma, porque hablamos de un autor en toda regla, siempre anda alerta por si alguna pista se ha quedado por el camino, por si hay pequeñas migas de pan que nos lleven a encontrar la casa antes de que nos muestre el verdadero camino. 'El protegido', excelente película que se metía de cabeza en los dramas e inseguridades que habitan en la mente del superhéroe mucho antes de que Christopher Nolan pareciera inventarlo con su saga del hombre murciélago, llegaba después del fenómeno social y cinematográfico de 'El sexto sentido' como una declaración de intenciones. En esta ocasión, Shyamalan exigía más al espectador, apostaba por un ritmo mucho más lento e introspectivo, buscaba constantemente la poesía visual, la grandeza de las cosas más sencillas. Y lo conseguía. De paso, jugaba una vez más la última carta con toda la sabiduría del mundo. Convirtiendo ese giro en epílogo, Shyamalan ofrecía la dimensión total de su mensaje, desvelaba todo el juego, conseguía épica a través de un apretón de manos, terminaba de dibujar definitivamente a sus dos personajes principales y dejaba surgir una emoción que solamente se intuía a lo largo del relato. La que para muchos, incluido el propio Shyamalan, es la mejor película de su filmografía, enseñaba que un giro final puede ser tan necesario para la historia como un prólogo o un hecho clave en su desarrollo. Las sorpresas no son siempre gratuitas. Y en esta obra maestra queda más que claro. 5 'Old Boy': El dolor Uno de los giros finales más perturbadores de la historia del cine. En un thriller tan enfermizo y surrealista como 'Old Boy', cima del director Park Chan-wook, todas las posibilidades podían resultar acertadas pero, llegados a la hora de la verdad, el nudo en la garganta baja inevitablemente hasta el estómago. Corazón en un puño y ojos como platos para una decisión narrativa que pelea todo el tiempo con la belleza apabullante de sus imágenes para evitar la poesía y caer rendida ante la brutalidad. Coronar un laberinto repleto de violencia, tristeza y soledad con un final tan desolador no hace más que aumentar las ya de por sí altísimas dosis de valentía que dan forma a un clásico de nuestro tiempo. Cuando la película termina, comienza una historia paralela en nuestra cabeza, un ancla cinematográfica que se queda en nuestra memoria para siempre. Una obra notable que, de repente, alcanza una profundidad psicológica, un dramatismo antológico, gracias a un desenlace inolvidable. Por su sorpresa. Por su dolor. 6 'Star Wars: Episodio V - El imperio contraataca': Órdago entre palomitas En 2015, año oficial de la resurección galáctica definitiva, no podíamos olvidarnos de la que, aún hoy, es la mejor entrega de todas, 'El imperio contraataca'. Un episodio quinto que abrazaba la oscuridad con todas su fuerzas para, sin dejar de lado la aventura y acción que hizo grande a su predecesora, aportar mayor capa de profundidad a sus personajes, tramas más complejas y, por encima de todo, un número alto de giros que terminaban con el final sorpresa más emblemático del género blockbuster. Sabiendo que los espectadores esperan menos locuras en una propuesta de estas características, George Lucas se guardó el truco perfecto para el desenlace más potente de la saga. Una escena, una frase, un grito. Historia del cine. El universo de 'La guerra de las galaxias' saltaba por los aires convirtiendo, de manera definitiva, a Darth Vader y Luke Skywalker en algo más que figuras de acción. El drama se colaba en sus vidas, las palomitas se caían por el suelo y la saga lanzaba un órdago en toda regla. Ganó. Con semejante carta en la última mano, ¿cómo no hacerlo? 7 'Psicosis': Con P de Perfección Son contadas las ocasiones en las que el cine ha conseguido llegar a la perfección, pero estamos ante una de ellas. Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso, el titiritero más inteligente de la clase y el alumno avanzado que termino convertido en profesor, llegó a su cima con 'Psicosis', una película que disparaba al centro de todos nuestros miedos. Lo que en términos puramente cinematográficos era todo un hito, planificación, fotografía, banda sonora, se convertía en algo más, alcanzando la inmortalidad, gracias a un componente específicamente sensorial. Nunca más volveríamos a ver las duchas y los moteles de carretera de la misma manera. Tampoco la mirada de Anthony Perkins. Ni las mecedoras. Ni las moscas. Muchos aprendimos lo que era el miedo con un cuchillo asesino que se colaba en el baño, con unas escaleras que parecían interminables, con los silencios que nunca terminaban, con unos ojos que helaban la sangre. Una de las obras maestras más incontestables que ha parido el séptimo arte y que convertía su giro final en maniobra genial, coherente con lo que se estaba contando y capaz de provocar la necesidad impaciente de revisar la historia plano por plano. Podías buscar trucos, errores, y no los ibas a encontrar. La perfección no se permite fallos. Y 'Psicosis', desde su inicio hasta su memorable desenlace, es perfecta. En definitiva la madre de todos los giros finales.
  6. Bryan Singer tiene algo de cineasta mutante, pero sobre todo por indefinido, como si fuera varios, y no acabara de definirse por una de sus personalidades, o las alternara, e incluso, a veces, las reprimiera. Empezó a perfilar con 'The Usual Suspects' cierto prestigio de cineasta singular, con cierta atracción por lo siniestro, pero sin perder demasiado las formas, ni querer realmente jugar con ellas, con la construcción del relato, como puntualizaba la posterior 'Apt Pupil', un punto demasiado correcta, una tendencia que suele amenazar, y lastrar, su cine, como refleja su etapa intermedia, ortodoxa, demasiado ortodoxa, entre un superhéroe que se asocia con Jesucristo, conspiraciones de discípulos para matar una encarnación de lo demoníaco como Hitler, y un cazagigantes que supera discriminaciones de clase para conseguir a la princesa gracias a gestas elevadas. Hay ciertas cuestiones que parecen recorrer su cine, como las discriminaciones y el rechazo a lo diferente, la ambivalencia de las apariencias y la naturaleza corrupta del ser humano, aunque tampoco hace gala de un estilo singular reconocible. En el mejor de los casos, se podría decir que recupera la sobriedad del clasicismo de los setenta, en el peor, que resulta un punto árido y un tanto impersonal Por eso, no me parece que haya realizado una película que considere deficiente, pero tampoco una gran película, aunque 'Sospechosos habituales' esté cerca de serlo. De todos modos, sí que, haciendo honor a quien no ha dejado de cuestionar toda discriminación, es un cineasta que, no teniendo previamente aprecio alguno por los cómics, hizo bastante por dignificar el cine de superhéroes con 'X-Men', a cuya saga ha retornado con nuevos bríos, insuflando vigor creativo a una filmografía que parecía neutralizada en la indefinición. 8 'Superman Returns' Era un proyecto que se intentaba realizar desde hacía diez años, con directores como Tim Burton, Brett Ratner o McG, y guionistas como Kevin Smith o J.J. Abrams. Cuando Singer tomó los mandos rechazó el guion de este por querer transformar la visión del personaje, porque lo reimaginaba un príncipe kriptoniano que, tras ser enviado a la Tierra, conoce a Lois Lane en el instituto, e intenta impedir la invasión de la Tierra por su tío, quien es ayudado por Lex Luthor, realmente un kriptoniano infiltrado. Brandon Routh es una fotocopia de Christopher Reeve, y Singer quiso fotocopiar la sobriedad, característica del cine de los setenta, como homenaje a la película de Richard Donner de 1978, pero lo intenta con tanto esfuerzo que le salió encorsetada como quien aprieta demasiado las cuerdas y deja un cuerpo sin respiración. Sobra demasiada reverencia, y sobrecarga demasiada referencia Crística. Ni Kevin Spacey logró insuflar algo de vida a una obra tan falta de aliento como de vuelo. Para hablar de un superheroe con calzoncillos por fuera no hace falta engolar tanto la voz y vestirse de etiqueta con un traje tan rígido. Diría que es la versión más insulsa que se ha realizado de la figura de Superman si no se hubieran hecho antes las tres secuelas del 'Superman' de Donner, dirigidas por Richard Lester (dos) y Sidney J. Furie, y después Zack Snyder no hubiera realizado la aún más intragable 'El Hombre de Acero' (2013). Más que mala, es una película que deja indiferente. No importa mucho lo que ocurre, no cala nada en el recuerdo. 7 'Valkiria' 'Valkiria' (2008) es la puntillosa y severa ejecución del puzzle de la trama. Los conspiradores son las piezas, el plan para matar a Hitler, el engranaje. El relato es su registro meticuloso, con la distancia de un entomólogo que realiza un documental sobre insectos. El engranaje bien engrasado, pero poco más. Además, 'Valkiria' asemeja una impoluta vitrina. Sus planos recuerdan a esos vestuarios de película de época que se nota que no han sido usados antes de rodar la escena. Se beneficia de unos solventes actores (con la excepción de un Tom Cruise, falto en este caso del carisma que se supone a su personaje), pero carecen de la suficiente dimensión, descritos con demasiado sucintos trazos. La afinada ejecución del resorte narrativo, haciendo honor a la fama de la rigurosa implacabilidad de la mente alemana, se superpone a las resonancias pesadillescas o angustiosas de las emociones puestas en juego por las circunstancias que se vivían. Todo se mira demasiado desde la distancia, no hay tensión, y las figuras más que seres de carne y hueso parecen geypermans. 'Jack the Giant Slayer' Con 'Jack el cazagigantes' (2013), Singer refrendaba que no es un cineasta que destaque por la singularidad de su estilo, ni por una mirada particular. Es una película, como las dos anteriores, que podrían haber sido realizadas por otros cineastas igual de impersonales, y por tanto intercambiables. Una mirada neutra para una película que se parece demasiado a muchas otras, cual producto en una cadena en serie. En este caso, parece que el material no propiciaba que adoptara una pose de severa transcendencia. Simplemente, con cierto dinamismo que impide que la indiferencia se torne somnolencia, narra un relato fantástico con habichuelas que cuando crecen conectan con otro mundo en las alturas en las que habitan unos gigantes no precisamente pacíficos. Suben, bajan, se vive algún instante de tensión que anima episódicamente la función, el chico de humilde procedencia consigue realizar su sueño de amor que parecía innacesible por las alturas que le separaban por posición social de la princesa, y colorín colorado termina un cuento que poca huella ha dejado. 6 'X-Men' Singer no tenía en principio mucha disposición para realizar 'X-men' (2000), porque no era muy entusiasta de los cómics, más bien los consideraba material de segunda categoría. Pero cambió de opinión cuando los leyó y apreció que posibilitaban una sustanciosa reflexión sobre la discriminación por ser diferente. Por eso, uno de los personajes que centró esta primera entrega de una exitosa serie de películas fue uno que no era de los recurrentes en los cómics, Pìcara (Anna Paquin), porque su idea de que mata con el contacto condensaba esa idea del rechazo. Singer combinaba con agudeza esta característica con el otro personaje central, Lobezno (rechazado por Russell Crowe, quien recomendó a Hugh Jackman, tras que Dougray Scott no pudiera interpretarlo por coincidir con otro rodaje), alguien que el tacto lo hace herida con sus uñas de metal, como si fuera el reflejo del resentimiento y la furia por el daño sufrido. La película adolece de cierta sensación de carta de presentación de personajes. Aunque haya una trama con su correspondiente clímax, parece el aperitivo de lo que se desarrollará con más sustancia en la segunda de la serie. 5 'Public access' Su opera prima, 'Public access' (2003), se hizo con un muy bajo presupuesto, utilizando película sobrante de 'Drácula de Bram Stoker' de Francis Ford Coppola u 'Hoffa' de Danny DeVito. Supuso la primera de cuatro colaboraciones con el guionista, y luego también director, Christopher McQuarrie. Consiguió un premio en Sundance pero no ayudó a que consiguiera distribuidor. Como la posterior, 'Sospechosos habituales', es un relato sobre lo engañoso de las apariencias y las manipulaciones siniestras (reflejo de la era Reagan y su uso de los medios para distraer la atención de las cuestiones importantes). Un personaje misterioso llega a al típico pueblo de apariencia idílica y crea un programa de televisión en una cadena de acceso público que posibilita que la gente llame y cuente sus problemas de modo anónimo, pero poco a poco más que realizar un servicio empezará a entresacar las miserias del pueblo, propiciándose una turbia atmósfera social bien reflejada en una narración que, aun así, no logra extraer todo el potencial que ofrecía el conflicto planteado. 4 'Apt Pupil' Antes de que con el rechazo a los mutantes realizara una equiparación con la discriminación de los homosexuales, ya realizó otra entre la homofobia y la persecución de los judíos por los nazis en la adaptación de una novela corta de Stephen King, 'Verano de corrupción' (1998). De nuevo, un pueblo de apariencia corriente en el que no parece pasar nada se convierte en metáfora de una sociedad, un país, que oculta sus miserias de puertas para adentro. La traducción del título en ingles, 'Apt Pupil', define cómo puede no haber mucha diferencia en cuanto al ejercicio de la crueldad entre un nazi criminal de guerra que ha buscado refugio con otra identidad en otro país que fue enemigo y un chico de dieciseis años. Aunque se consiguen momentos de malsana atmósfera, e Ian McKellen ofrece otra muestra de su magisterio actoral, deja la sensación de no ir a fondo con el material que tiene entre manos, como si no quisiera perder demasiado las formas, ni entrar de lleno en la abyección que insinúa con mirada incisiva. Quizá le faltó quitarse los guantes satinados. 3 'X-Men 2' Con 'X-Men 2' (2003), Singer logró armonizar la multiplicidad de personajes y tramas, sin el desequilibrio de la presentación de la película inicial de la saga de mutantes, aunque dotara de más potencia dramática alguna de esas líneas de trama, como la confrontación de Lobezno con su pasado, bien conjugada con el conflicto sentimental del presente, su rivalidad con Cíclope por el amor de Jean, que culmina con un desenlace sorpresivo de índole trágica no carente de efectiva intensidad dramática. Mientras los cortes del montaje afectaron a personajes como Cíclope, el reciente Oscar de Halle Berry propició que se escribieran nuevas escenas para que tuviera más presencia (también, por cierto, dejó de utilizar el acento keniata que utilizaba en la primera). Singer acentuó la consideración de la monstruosidad de lo "normal" a través del humano, demasiado humano, villano, Stryker (un excelente Brian Cox). 2 'X-Men: Days of Future Past' Singer recupera la vertiente más interesante de sus primeras obras, un aprecio por lo siniestro y lo turbio, y un afán por revelar la corrupción de la sociedad o de la naturaleza humana. 'Días del futuro pasado' (2014), se trama sobre un viaje hacia el pasado, y significativamente, hacia otro momento crucial en la historia americana, en cuanto traumático, 1973, en pleno proceso de el caso Watergate que conllevaría la primera dimisión de un presidente norteamericano, Richard Nixon, asi como implicaría la asunción de que la corrupción estaba asentada en el emblema de la sociedad, en los representantes del pueblo. Por eso acierta en el enfoque del núcleo dramático: se centra en Xavier (James McAvoy), alguien que ha perdido la ilusión, apatía que contrasta con la furia sin medida de Magneto. La película transmite una exuberante sensación de armonía entre las partes, entre ese mordaz substrato y un vibrante dinamismo narrativo que fluye con medida progresión, entre un ajustado perfil dramático, que se beneficia de un conocimiento de los personajes previamente establecido, y una emoción que brota como una precisa incisión. Además, contiene una de sus más inventivas ideas de puesta en escena: La secuencia del tiroteo en el interior del Pentágono en la que cobra protagonismo Quicksilver. Por eso, me parece la obra más plena de la saga. 1 'The Usual Suspects' Su giro narrativo final es uno de los más sorprendentes, y celebrados, de la historia del cine. El guion de Christopher McQuarrie, que juega hábilmente con la construcción del relato y la manipulación del mismo según el punto de vista, recibió numerosos premios, incluido el Oscar. También lo ganó el actor que interpreta al memorable manipulador y guionista dentro de la misma historia, Kevin Spacey, como el personaje que parece una cosa y es lo opuesto, actor que ese año entregaría otra asombrosa interpretación, con otro inolvidable personaje, en 'Seven', de David Fincher. El título se extrae de una frase que decía Claude Rains en 'Casablanca', y la imagen de los cinco criminales que se conocen en una rueda de reconocimiento fue la imagen de partida, combinada después con ese misterioso personaje, Keyser Sozé, una siniestra figura que tiene tanto de inventada como de real, como buena falsa apariencia persuasiva que sirve a su vez de camuflaje. En una narración tramada sobre los 'montajes' que presentan (incluso para el espectador) como real lo inventado (McQuarrie ideó su guion a través de un tablón de anuncios, mientras esperaba en una sala del bufete de abogados donde trabajaba, como el personaje de Spacey idea todo su relato con el tablón en la comisaria), resulta fundamental la sorna contenida en el mismo vivaz montaje de su habitual colaborador John Ottman (quien compone también la inspirada banda sonora).
  7. El estreno de la notable 'Everest' nos invita a realizar un breve recorrido por algunas películas que representan diversas tendencias de un subgénero, el del montañismo, que fue muy popular en Alemania en la década de los 20 y 30. Existe una gran variedad de obras de ficción y documentales que narran gestas reales o célebres acontecimientos trágicos de alpinistas. Hay obras en las que la peripecia física adquiere una dimensión simbólica, el enfrentamiento del hombre con la naturaleza o una transposición de su relación con la vida, y hay otras que utilizan la montaña como escenario de una película de acción. 1 'La luz azul' El cine de montaña es al cine alemán lo que el western al cine estadounidense. Reflejaban la lucha con la naturaleza que siempre finalizaba con alguna iluminación de sabiduría para los protagonistas. En la década de los años veinte, hasta inicios de los treinta, fue un género muy popular. El director más célebre fue Arnold Franck, a quién abordó la actriz Leni Riefenstahl porque deseaba participar en las películas de un cineasta que admiraba enormemente. Consiguió protagonizar varias, 'La montaña sagrada' (1926), 'El gran salto' (1927), 'Prisioneros de la montaña' (1928) o 'Tormenta en el Mont Blanc' (1929), incluso realizando, como en 'La intoxicación blanca' (1931), arriesgados descensos con el célebre esquiador Hannes Schneider. Franck sería el montador de la excelente 'La luz azul' (1932), la primera película de la cineasta, luego celebre por ser fichada por Hitler para reflejar su ideario con, entre otras, 'El triunfo de la voluntad' (1935). Riefenstahl encarna a la singular protagonista, la única que logra ascender la montaña en la que, en las noches de luna llena, se advierte una luz azul que provoca que los hombres quieran escalarla. Pero todos pierden la vida en el intento. Por esa singularidad es acusada de bruja, cuando es la única que sabe relacionarse armónicamente con la naturaleza, mientras que para otros la montaña adquiere una dimensión sobrenatural que suscita su miedo, o se convierte en el espejo de su codicia, cuando descubren el material precioso que provoca aquella luz azul. 2 'La montaña trágica' Pueden existir variadas razones para subir a la montaña, que pueden ser reflejo de las diferentes y diversas actitudes con la vida, sobre cómo la confrontan y cómo se relacionan con los demás. En 'La montaña trágica' (1950), de Ted Tetzlaf, la ascensión a la montaña denominada Torre blanca supone para el personaje de Alida Valli la afirmación de la vida frente a la inevitable muerte, la ilusión es una cicatriz pasajera que le hace sentir que, de modo provisional, puede superar a la muerte en el lugar en el que falleció su padre. Hay para quien, como para el personaje de Glenn Ford, significa un paso más hacia la cima que se desea, el amor de quien ama, el personaje de Valli. Hay quien cuya ascensión la plantea en términos de competitividad, además inclemente con los débiles, como el escalador de filiación nazi que encarna Lloyd Bridges. Hay quienes ascienden para sentir que aún están vivos, como Claude Rains, o como gesto generoso y solidario, como el de Cedric Hardwicke, amigo del padre de Alida Valli. Por último, siempre hay quien asciende por la vida a disgusto por tener que realizar absurdos esfuerzos, como el guía que encarna Oskar Homolka. 3 'Licencia para matar' Probablemente la cuarta obra de Clint Eastwood, 'Licencia para matar' (1975), no sea uno de sus logros más estimulantes. Su personaje, antecedente de Indiana Jones combinado con James Bond, profesor de historia del arte que fue asesino a sueldo del Gobierno, para quien realizaba las correspondientes 'sanciones', es reclutado para realizar otra, a la que alude el título original 'Eiger sanction'. La sanción del Eiger, la escarpada montaña alpina que deberá ascender, tras realizar el oportuno entrenamiento en Monument Valley para recuperar la forma. Quien debe ser 'sancionado' es el asesino de un agente norteamericano. No se sabe su identidad, sólo que cojea y que va a escalar el Eiger como parte de un equipo al que se une el propio Eastwood para asesinarle. El rodaje fue un tanto accidentado. Eastwood quería rodar en la montaña, pero fue primero advertido por un experto instructor, que había perdido varios escaladores en la ascensión al Eiger, y el director de fotografía Frank Stanley, que consideraban que no era necesario escalar de verdad la montaña. Simplemente, Eastwood tenía esa fantasía infantil. Un especialista se cayó y perdió la vida. Eastwood decidió continuar para que su muerte no fuera en vano, y optó por realizar él mismo la escalada sin utilizar un especialista. Stanley también se cayó y debió permanecer durante unos meses en silla de ruedas. Acusó a Eastwood de ser demasiado impaciente y no realizar la necesaria preparación, como si considerara que todo fuera llegar y besar el santo. Stanley no volvió a trabajar con Eastwood. 4 'Dispara a matar' Casi pasada la mitad de 'Dispara a matar' (1988), de Roger Spottiswoode, cuando se desvela quién es, entre los montañistas que realizan una excursión, el asesino perseguido por un agente del FBI encarnado por Sidney Poitier, al que ayuda en la persecución un experto montañero (Tom Berenger), pareja, para más señas, de la guía del grupo (Kirstie Alley). La revelación será infortunada para el resto del grupo porque todos se verán empujados al vacío como piezas de un dominó. Para mantener la intriga se eligió a actores que hubieran interpretado a villanos en el pasado (Andrew Robinson, el Scorpio de 'Harry el sucio', Clancy Brown, el villano de 'Los inmortales', o Richard Masur, el traficante de drogas de 'Nieve que quema'). El agente del FBI por su parte, más bien un urbanita poco acostumbrado a lidiar con la naturaleza, deberá enfrentarse a las dificultades de escalar riscos como a la amenaza de un oso (con quien las muecas parecen ser efectivas para ahuyentarle). 5 'Grito de piedra' y 'Gasherbrum' No quedó Werner Herzog muy satisfecho con 'Grito de piedra' (1991), una obra centrada en la divergente actitud de dos alpinistas con respecto a la ascensión a las alturas superando los retos de escarpadas montañas. Ambos compiten para ver quien alcanza antes la cima de la cima argentina Cerro Torre, con la atención mediática de un programa televisivo. Herzog no estaba muy satisfecho con el guión, que desarrollaba una idea del escalador Reinhold Meissner, inspirada en el primer ascenso a esta cima en 1959, en la que uno de los dos escaladores perdió la vida en el descenso. Meissner había colaborado con Herzog previamente en el documental 'Gasherbrum' (1984), que relataba su ascensión, junto a su compañero Hans Kammelander, de dos picos, Gasherbrum I y Gasherbrum II, sin retornar entremedias al campamento de base. A Herzog le interesaba más que el recorrido físico las motivaciones interiores de ambos escaladores. Y eso es lo que cojea en 'Grito de piedra', en el poco consistente contraste entre el joven arrogante escalador, más bien acróbata, que ve las paredes verticales como un campo de juego en el que compite para ganar, y el veterano que no hace alardes y cuyas motivaciones son más profundas. Su desdibujado conflicto dramático tiene el agravante de que ambos comparten interés sentimental por la misma mujer. 6 'Viven' En 1972, el avión en el que viajaba un equipo de rugby uruguayo se estrelló en los Andes. En tal inhóspito paraje, tan lejos de la civilización, en el que permanecieron dos meses, tuvieron que afrontar el dilema de cómo alimentarse cuando se terminaron las subsistencias. Su decisión de nutrirse con la carne humana de los cadáveres, más que la consecución del rescate gracias a la audaz decisión de dos de ellos, Parrado y Canessa, de recorrer cientos de kilómetros, durante doce días, para buscar ayuda, fue el detalle que más resonancia mediática tuvo, y más impacto social causó. Alguna de las montañas que escalaron en su recorrido no habían sido ascendidas por nadie: De hecho, a una se le dio el nombre de Monte Seler, en memoria del padre de Parrado. Su peripecia fue narrada veinte años después en 'Viven! (1993), de Frank Marshall, con eficaz concisión. Destaca particularmente la lograda secuencia del accidente aéreo. 29 murieron, 16 sobrevivieron. 7 'Máximo riesgo' Al personaje que interpreta (es un decir) Sylvester Stallone en 'Máximo riesgo' (1993), del cineasta experto en truños de acción, Renny Harlin, sufre un trauma cuando no logra salvar a una compañera de tareas de rescate, que además era la novia de su mejor amigo. Una panda de desalmados delincuentes se estrellan en las Montañas rocosas y Stallone se encuentra en la tesitura de realizar doble labor, salvar vidas y acabar con otras, lo cual no le crea demasiados conflictos aunque entren en contradicción porque sabe distinguir en qué piedras y en qué cabezas hay que usar el pico. Aunque sí se encuentra con una contrariedad: el guía de los desalmados delincuentes es el amigo cuya novia no logró salvar. Aún así el rostro de Stallone no mueve un músculo y se confunde con la piedra. Quizá no sea tan deplorable como otras de las tantas películas de despliegue de testosterona y músculo que ha protagonizado durante ya cuatro décadas, pero deja también esa sensación de vacío y aturdimiento como si te hubieran fulminado varias neuronas de golpe. Algunos lo llaman entretenimiento de barraca de feria. Yo lo llamo lobotomía. 8 'Límite vertical' Avalancha, caída de los supervivientes en una grieta, y ascenso de varios pequeños grupos de salvamentos con explosivos, componen la columna vertebral de acontecimientos dramáticos de 'Límite vertical' (2000), de Martin Campbell, una película de acción que toma como escenario la montaña del K2 en el Himalaya. La tensión se acrecienta por los roces entre los supervivientes, por la arrogancia del empresario que encarna Bill Paxton, y el mal estado de una de ellos, precisamente, hermana de quien vio cómo su padre se sacrificaba en una ascensión previa para salvar la vida de sus dos hijos. El rescate de la hermana implica enfrentarse a una herida del pasado. Quizá los mimbres dramáticos no sean particularmente destacables (y Chris O'Donnell posee la expresividad de un vegetal), pero Campbell logra imprimir mediante el montaje el necesario dinamismo y la ajustada precisión que también insuflará a las posteriores, y más notables, 'Casino Royale' y 'Al límite'. 9 'Tocando el vacío' El 80 % de los accidentes tiene lugar en los descensos. Eso es lo que le ocurrió en 1985 al británico Joe Simpson, cuando descendía junto a Simon Yates, el Siula Grande, montaña de los Andes peruanos. Se fracturó la pierna. Su compañero le ayudó a descender durante un trecho, pero cuando quedó colgado sobre el vacío tuvo que cortar la cuerda para no precipitarse con él. Dado por muerto, Simpson descendió, arrastrándose con la pierna rota, durante cuatro días, hasta alcanzar el campamento base. Kevin Macdonald, luego director de 'El último rey de Escocia' o 'La sombra del poder', realiza con 'Tocando el vacío' (2003) un intenso documental que combina el relato verbal en retrospectiva de ambos escaladores, y quien les esperaba en el campamento, con la recreación con actores de la peripecia que sufrieron. Aunque se sepa que el desenlace fue feliz, logra transmitir toda la tensión, e incluso incertidumbre, que vivieron. En especial, ese instante en que Simpson, atrapado en la gruta donde había caído, decide internarse y descender por una grieta porque considera que es su única opción de encontrar una salida. Tras dos años y seis operaciones, Simpson volvería a escalar. 10' Everest' En 'Everest' (2015), de Baltasar Kormákur, se remarca que quien manda es la montaña. No se acentúa la épica, porque será avasallada por la fuerza incontestable de los elementos. Se señala el sufrimiento consustancial al ejercicio de la escalada (como si se apuntara su masoquismo inherente), pero no se enfatiza demasiado. Se apunta la necesidad de encontrar aliento vital, frente a los nubarrones de la rutina diaria, en una actividad que pone en riesgo la propia vida, aunque acabes sin nariz por intentarlo. Se siente el vacío de un abismo en el que te puedes precipitar, la distancia que separa tu seguridad de una vulnerabilidad permanente. Su sobriedad cortante, que algunos han calificado de fría, recuerda a otra obra con guión de William Nicholson, 'Tierras de penumbra' (1993), de Richard Attenborough. Respira templanza frente a la adversidad. Se transmite la aceptación de la derrota, la pérdida como inevitable posibilidad en la apuesta. Y se narra con vibrante fluidez, con genuino sentido de la aventura, una peripecia que transmite agreste sensación de realidad. De hecho, ocurrió de verdad, en 1998. La visita guiada (previo pago de una considerable suma), porque también el Everest es ya como una atracción turística en la que hay colapsos para conseguir el mejor turno de subida, se saldó con varias muertes.
  8. Braindead (Tu madre se ha comido a mi perro). Peter Jackson, 1992. Peter Jackson, antes de hacerse mundialmente famoso por dirigir la trilogía de ‘El señor de los anillos’, comenzó su carrera dirigiendo tres películas tremendamente bizarras y provocativas: ‘Bad Taste’, ‘Meet the Feebles’ y ‘Braindead’. Es esta última la mejor de las tres, y la que tiene el “honor” de ser considerada la película más sangrienta de la historia. Para que os hagáis una idea, utilizaron unos 300 litros de sangre falsa sólo para rodar una de las escenas clave de la cinta. Guinea Pig. Satoru Ogura, Hideshi Hino, Masayuki Kusumi, Kazuhito Kuramoto. ‘Guinea Pig’ son una saga de 6 mediometrajes gore de origen japonés de los años 80. Occidente los descubrió cuando Charlie Sheen vio la segunda parte, ‘Flower of Flesh and Blood’, en una fiesta en la casa de Chris Gore. Sheen pensó que se trataba de una película snuff real y acudió a denunciarlo al FBI. Tokyo Gore Police. Yoshihiro Nishimura, 2008. Película japonesa repleta de acción, ciencia ficción y sobre todo mucha sangre. Fue recibida con críticas llamativamente positivas. Les encantará a los amantes del cine gamberro y las emociones fuertes. Holocausto caníbal. Ruggero Deodato, 1980. Se trata de una de las películas más polémicas de la historia. Debe su fama al hecho de que múltiples países prohibieron su exhibición, algo que los responsables de la película utilizaron como publicidad gratuita. Quizá una de sus mayores virtudes sea el haber sido una de las primeras películas en adoptar la forma de “metraje encontrado”. A l’Interieur. Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2007. Siguiendo la estela de la genial ‘Martyrs’ se estrenó esta película, la cual utilizó incluso más litros de sangre que aquella. Sin embargo, el impacto que produce no es tan grande. De todas formas, una obra imprescindible para los amantes del gore. Evil Dead. Fede Alvarez, 2013. Este remake de la cinta de Sam Raimi es más serio que aquél, y contiene muchos más litros de sangre. ¿Mejor? Diferente. The Wizard of Gore. Herschell Gordon Lewis, 1970. Un mago hipnotiza a sus víctimas y las mata delante del público, haciendo creer a este que está viendo una representación. Mucho gore para una película de serie b con toques de humor. Riki-Oh: The Story of Ricky. Ngai Kai Lam, 1991. Adaptación de un manga creado por Masahiko Takajo y Saruwatari Tetsuya, una historia de artes marciales ambientada en una prisión y sazonada con montones de vísceras y sangre. Imprint. Takashi Miike, 2006. Film perteneciente a la serie de películas ‘Masters of Horror’. Takashi Miike vuelve a demostrar (como ya lo hiciera en ‘Ichi the killer’ que su mente es capaz de crear las historias más perversas. Premutos: Der gefallene Engel. Olaf Ittenbach, 1997. Película alemana cutre y con un guion cuanto menos mediocre. Sin embargo, se ha dado a conocer debido a su brutalidad. Men Behind The Sun. Tun Fei Mou, 1988. Esta película pretende representar de manera gráfica las atrocidades cometidas por los japoneses durante la II Guerra Mundial.
  9. La tecnología 3D a veces puede ser utilizada con fines artísticos, para mejorar lo que se ve en una película, y en otros casos sólo es una manera efectiva de que los productores ganen más dinero en la boletería debido al bajo costo de una patética conversión de 2D a 3D. Por eso, estas películas en que el 3D fue una mala inversión: 1. Dolphin TaleEs increíble que hayan distribuido esta película en 3D, más visto y considerando que tiene pocas escenas que ameriten las tres dimensiones. Las de los trucos de Winter son interesantes, pero no valen el precio de la entrada. 2. Green LanternEste film tuvo muchísimas escenas de acción que hubieran quedado fantásticas en 3D… si no fuese porque el 3D resaltó el pésimo trabajo de animación visual del largometraje, distrayendo al espectador. 3. Sin City: A Dame to Kill ForLa primera película realmente no necesitó del 3D para posicionarse como una adaptación fiel y visualmente muy buena, pero su secuela tomó esta tecnología como una manera de intentar salvar el caos que era. https://youtu.be/bSH6yLwuTf4 4. PoltergeistSi bien tiene más elementos que “saltan” de la pantalla que la original, este remake/reboot se valió mucho en su rodaje en 3D para agregar cosas extra que llamasen la atención en lugar de prestarle atención al guión. 5. Don Gato y su PandillaAunque esta producción parece tener todas las buenas intenciones, una animación en Flash jamás quedará bonita aumentada en 3D, por lo que realmente fue un desperdicio todo ese dinero de conversión. 6. My Soul to TakeNuevamente hablando de 3D para películas en las que no pasa nada, éste es uno de los pocos films de horror en el que la tecnología no parece funcionar, ni siquiera en los momentos “¡boo!” 7. Battle of the Year¡Vamos a bailar! Sin embargo, a diferencia de las más logradas Step Up, esta versión de segunda nunca realmente destaca en sus coreografías, y el 3D parece hecho nada más para las fanáticas de Josh Holloway. 8. Nurse 3DEste film no es tan malo como parece ni como su estrella reclama, pero sí que es algo preocupante su inclusión del 3D desde el título, ya que no se necesita mucha percepción dimensional para ver asesinatos ordinarios. 9. TranscendenceParte de su enorme presupuesto de 100 millones de dólares pudo haber venido del rodaje en 3D, incluso cuando pocos elementos de la trama realmente lo necesitaban, y todo en el film en sí es un mensaje antitecnología. 10. Clash of the TitansNada pudo haber salvado a este fracaso, pero lo más decepcionante de este film es lo mal hecho que está su 3D. Una conversión posterior, se nota en más de una ocasión, como en los viejos experimentos de las revistas para niños. FUENTE: http://www.batanga.com/cine/10423/10-peliculas-en-las-que-el-3d-fue-tirar-el-dinero-a-la-basura
  10. 2000 fue un año confuso para muchos, en especial saliendo del poco popular Y2K y preparándose para un nuevo siglo lleno de adelantos tecnológicos. Afortunadamente para el cine, este año también probó ser hogar de algunos de los clásicos contemporáneos más importantes de la historia del medio. Por ello, recordemos algunas de las películas que cumplieron 15 años en 2015. 1. Mission: Impossible IIParece ayer cuando Ethan Hunt (Tom Cruise) logró volverse un gran agente por su cuenta, en este caso intentando impedir el nacimiento de un peligroso virus por parte de un exmiembro de la IMF. 2. GladiatorLa nueva gran favorita de muchos cinéfilos allí afuera, no hubo héroe de los 2000 que tuviese el valor y fuerza de Maximus (Russell Crowe), al punto en que la película terminó llevándose a casa cinco Oscar. https://www.youtube.com/watch?v=0ZghMKa4jGo 3. Dr. Seuss’ How the Grinch Stole ChristmasSi bien puede ser muy maltratada actualmente, no se puede negar que esta película de Ron Howard nos divirtió mucho en su momento, dándonos un gran protagonista sarcástico y antisocial en el Grinch (Jim Carrey). 4. Meet the ParentsQuién iba a pensarlo: Ben Stiller y Robert De Niro en una comedia –un remake– y el comienzo de la dinastía de los Focker. 5. The Perfect StormAlgunas de las estrellas más de moda en Hollywood se suben a una barca condenada en esta casi melodramática aventura, una favorita de las señales televisivas los domingos por la tarde. 6. X-MenEn 2000, las películas de cómics aún no eran lo que conocemos, pero este film de Bryan Singer llegó para hacer de los simpáticos mutantes una de las propiedades más exitosas y mejor desarrolladas del medio. 7. SnatchProbando que Guy Ritchie no era sólo un director con un acierto en Lock, Stock, and Two Smoking Barrels, este film hizo del talentosísimo elenco completos rufianes, metiéndose en problemas por dinero. 8. Almost FamousLa película que marcó a toda una generación e hizo que los cinéfilos más “añejos” se sintieran identificados, nos mostró el lado tanto melancólico como problemático del rock, desde los ojos de un simple fanático. 9. Cast AwaySólo Tom Hanks puede llevar casi todo un film en sus hombros, acompañado en parte por una simpática pelota de voleibol, demostrando sin duda su enorme talento y esa imagen popular que en ese momento iba en crecimiento. 10. The Road to El DoradoPor supuesto que no podemos olvidarnos de las películas animadas, en este caso este experimento fallido por parte de DreamWorks Animation, aunque hoy en día es un clásico de culto que encontró su público correcto. 11. Crouching Tiger, Hidden DragonSí, fue hace 15 años que surgieron todas esas irritantes parodias en base a este clásico chino, que definitivamente puede destacarse por su paciente trama, excelente cinematografía, y magníficas performances. FUENTE: http://www.batanga.com/cine/10548/estas-11-peliculas-cumplieron-15-anos-en-2015-cual-es-tu-favorita
  11. Encontrar exteriores adecuados para rodar no es fácil, esto obliga a los estudios a repetir en ciertos edificios o calles pese a que las películas narran historias completamente distintas. En Moviepilot han hecho un repaso a 9 de estos característicos lugares, que debido a su versatilidad se han convertido en familiares para el gran público. El edificio Bradbury situado en 304 South Broadway, Los Angeles (California) ha aparecido en Blade Runner, Más fuerte que la ley, Arma letal 4, The Artist, 500 días juntos, Cadena de favores, Yo, el jurado, Préstame tu marido, El hombre indestructible, Las rocas blancas de Dóver, Un detective barato o La ley de Murphy. La Hatfield House está en la ciudad de Hatfield en Reino Unido y en ella se han rodado películas como: Batman vielve, Tomb Raider: La cuna de la vida, Shakespeare in Love, Sherlock Holmes, Mi semana con Marilyn, Todo sobre mi desmadre, Charlie y la fábrica de chocolate, V de Vendetta, Mortdecai o Los Vengadores (1998). El Old Royal Navy College está en Londrés y ha tenido su momento en películas como: Juego de patriotas, Los rebeldes de Shanghai, Cuatro bodas y un funeral, La locura del Rey Jorge, El retorno de la Momia, El caballero oscuro. La leyenda renace, Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, Los Miserables, Sherlock Holmes: Juego de sombras, Thor: El mundo oscuro o Operación U.N.C.L.E. El viaducto de la calle sexta de Los Ángeles (California) ha aparecido en películas como: Drive, Grease, Terminator 2 y 3, In Time, Vivir y morir en Los Ángeles, ¡Qué desmadre de hija!, Seguridad nacional, Armados y peligrosos, 60 segundos, S.W.A.T. Los hombres de Harrelson, Repo Man (El recuperador), La Máscara, Bolt, agente trueno, Cómo acabar con tu jefe, Agárralo como puedas, Anarchy: La noche de las bestias o Fast & Furious 7. El hotel Millennium Biltmore de 506 South Grand Avenue en Los Ángeles ha sido visto en películas como: Cazafantamas, Independence Day, Un, dos, tres... Splash, Ha nacido una estrella, Mentiras arriesgadas, Las seductoras, The Italian Job, De boda en boda, Daredevil, Spider-Man, Crueles Intenciones, El club de la lucha, Despedida de soltero, La búsqueda, En la línea de fuego, El profesor chiflado, El gurú de las bodas o Una noche para morir. La mansión Greystone está situada en el 905 Loma Vista Drive, Beverly Hills (California) y ha sido usada en numerosas películas como: Batman y Robin, El gran Lebowski, Cazafantasmas 2, La red social, la trilogía de Spider-Man, X-Men, Doce del patíbulo, La niñera y el presidente, Eraserhead (Cabeza borradora), Una proposición indecente, El truco final (El prestigio), Las brujas de Eastwick, Pozos de ambición o ¿En qué piensan las mujeres? El Empire State Building está situado en la ciudad de Nueva York y ha sido protagonista de muchas cintas, un ejemplo de ello son: King Kong, Un asunto de amor, Jerry & Tom, Fail Safe. Sin retorno, La máquina del tiempo, Los productores, Tú y yo, Independence Day, Superman II, The Divide, Algo para recordar, Sky Captain y el mundo del mañana, Percy Jackson y el ladrón del rayo, Kramer contra Kramer, Annie Hall o Hancock. El Quality Cafe está en 1236 West 7th Street en Los Ángeles, y ha aparecido en numerosas películas como: 60 segundos, Training Day, Million Dolla Baby, 500 días juntos, Ghost World, El padrastro, Atrápame si puedes, Sexo a la carta, Sr. y Sra. Smith, El vagón de la muerte o You Got Served. El valle de los monumentos se encuentra en Bluff (Utah) y seguro que le recuerdas de películas como: Regreso al futuro III, 2001: Una odisea en el espacio, Forrest Gump, Misión imposible II, Límite vertical, Cars, Transformes: La era de extinción, Centauros del desierto, Hacia los grandes horizontes, Mil maneras de morder el polvo, El llanero solitario, Easy Rider (Buscando mi destino), Hasta que llegó su hora o Thelma & Louise.
  12. En el diccionario, los significados de las palabras morbo o morboso, están siempre relacionados con algo "insano, enfermo, desagradable”. Son interpretaciones morales que a menudo se contradicen con el uso que hacemos a diario, cuando decimos que lo que “tiene morbo” está relacionado con placeres al margen de lo habitual. Estas dos clases de morbo —lo enfermo y lo maravilloso— están presentes en estas ocho películas con escenas morbosas y perturbadoras, que abordan temas tabú. #8 Cape fear, de Martin Scorsese (Estados Unidos, 1991) Los músculos de Robert De Niro se moldean en la cárcel, alternando con libros de derecho que le permiten concluir que su abogado defensor le traicionó. Cuando sale en libertad, este violador-asesino se vengará destruyendo la familia del abogado. La escena en que se reúne con la hija adolescente haciéndose pasar por un profesor de teatro provoca una gran tensión, como si fuéramos a presenciar un acto sexual deseado por ambas partes de imprevisibles consecuencias. #7 When Night is Falling, de Patrizia Rozema (Canadá, 1995) Una profesora de teología cristiana prometida con un hombre de iguales creencias, entra en crisis y en su camino se cruza con una preciosa trapecista. Revelación de un amor inesperado en una sucesión de encuentros a cual más encantador, con un final que enamora, y un epílogo que reconcilia con el poder mágico de la imaginación. #6 Romance X, de Catherine Breillat (Francia, 1999) Nadie había intentado antes esta unión de un drama sentimental, intimista y denso con la necesidad de un renacer sexual a través de secuencias de sexo explícito. Y para este debut de lo intelectual con la pornografía, se invitó a participar a Rocco Siffredi, una primera figura del porno, que aquí logrará elevar al séptimo cielo a la sufrida protagonista. Lo mejor: la exhibición magistral del arte sexual de Siffredi en una película que no se exhibe en sex-shops. #5 The War Zone, de Tim Roth (Reino Unido, 1999) En una familia rural, un hombre abusa de su hija durante años. Una situación de sumisión y creciente excitación en quien no puede controlar su obsesiva necesidad, ni siquiera viviendo con esposa y dos hijos. Nosotros lo vemos por un agujero de la pared, a través de los ojos de un miembro de la familia que se atreverá a terminar con el enfermizo ciclo. Es la única película dirigida por el actor Tim Roth. #4 Les égares, de André Techiné (Francia, 2003) Emmanuelle Beart interpreta a una viuda con dos hijos que debe huir ante el avance demoledor de las tropas nazis sobre París. En la angustiosa fuga encuentra a un joven desconocido que les ayuda con gran habilidad. Es un delincuente que queda fascinado la noche en que besa, acaricia y observa con un mechero el cuerpo de esta espléndida mujer. Ambos disfrutan, pero sobrevuela una tensión añadida: ¿y si también quiere seducir a su ingenuo hijo? #3 In the Cut, de Jane Campion (Estados Unidos, 2003) Meg Ryan, hasta entonces slo conocida por comedias entre románticas y ñoñas, se sumerge en una historia de intriga policiaca donde lo que más interesa son las densas relaciones sexuales de sus personajes. Ryan y Mark Ruffalo tienen secuencias casi completamente explícitas que cortan la respiración en una atmósfera cargada de lujuria, crimen y misterio. #2 XXY, de Lucía Puenzo (Argentina, 2007) Ricardo Darín y su esposa deben tomar una decisión sobre los posibles tratamientos de su hija, una adolescente que tiene los dos sexos desarrollados. La chica tiene su primera relación con un amigo y ambos descubren una sexualidad placentera, pero mientras él descubre un placer inesperado y la quiere retener tal y como es, ella y su familia se disponen a tomar una decisión irrevocable, aunque la joven lanza una pregunta de lo más inquietante: “¿Y si no hay nada que elegir, papá?”. https://www.youtube.com/watch?v=OPL_JHmGX4s #1 No tengas miedo, de Montxo Armendáriz (España, 2013) Una muchacha sufre un aislamiento oscuro, porque adora y teme a su padre, quien ha abusado de ella en su infancia, en un contexto de confort económico, típico de burguesía urbana. Una película fuera de lo común, realizada con gran elegancia y con un desarrollo eminentemente visual. FUENTE: http://www.batanga.com/cine/8223/8-peliculas-perturbadoras-y-con-mucho-morbo
  13. ¿Qué película viste hoy? ¿La disfrutaste? ¿La recomendarías? ¿Cuántas fichas le das? Comenta
  14. Desde que Hollywood abrió la veda del erotismo, después de toda una vida censurando a través de conceptos morales arcaicos, a partir de los 90 hubo una especie de explosión ingenua. Muchos productores exigieron a sus creativos que "colocaran" escenas sexuales, encajándolas en thrillers donde una buena intriga permitiera que el público estuviera colgado… esperando el momento más hot, del que hablaría luego a la salida. En muchísimos casos, “lo hot” se queda Light con una trama forzada y poco verosímil, ya que siempre tienen que tener cuidado para no caer en el cine para adultos, donde la exhibición de las relaciones sexuales es tan evidente que sólo necesitan algunos adornos, no excusas. SIn duda, la experiencia es curiosa en estas películas que solo valen por sus escenas hot: 1. Zandalee, 1991 Una mujer se aburre en su matrimonio. Está dispuesta a todo para liberar tensiones, y encuentra en un amigo del marido el hombre ideal para divertirse a lo grande. Claro, el galán apasionado es un Nicolas Cage en una de sus muchas sobreactuaciones. 2. Body of Evidence, 1993 Madonna no canta, pero podría hacerlo en cualquier momento mientras te pone esposas, te echa en el cuerpo la cera caliente de las velas, y otras cosas parecidas. A quien más se lo hace es al duro de Willem Dafoe, que se deja tan a gusto, hasta que, claro, pasa lo que pasa… 3. Sliver, 1993 Sharon Stone tiene el aura de lo más sexy del mundo del cine después del éxito de Basic Instict, así que le escribieron de prisa y corriendo un guión disparatado y le pusieron de amantísimo a un jovencito como William Baldwin que no le va para nada, ni en las escenas hot ni en las otras. 4. Jade, 1995 Un maestro del cine como William Friedkin, a quien le va mucho lo sórdido, el terror y las pasiones enfermizas, se le escapó esta película que no termina de cuajar, pero que se ve con cierto interés. Linda Florentino cuenta con un carisma erótico que te lleva donde quiera. Y ya ni te cuento cómo juega con el bueno de David Caruso (mucho antes de CSI Miami). 5. Never Talk to Strangers, 1995 Aquí hay momentos en que entre Antonio Banderas y Rebecca de Mornay suben considerablemente la temperatura y la moral. Como el de esta secuencia en que ella actúa con una capacidad resolutiva muy atractiva. 6. Killing Me Softly, 2002 El director chino Chen Kaige, muy hábil en todos los géneros, indaga en una pasión sexual que oscila entre el romanticismo y una obsesión enfermiza. Entre sus imperfecciones se encuentran aciertos que permiten disfrutar de algunos encuentros muy logrados entre Heather Graham y Joseph Fiennes. 7. Basic Instict 2, 2006 La primera fusionaba bastante bien la intriga con las fijaciones sexuales, con una arrolladora Sharon Stone cuyo cruce de piernas dio la vuelta al mundo combinando fantasías sexuales con buen humor. Pero en esta secuela todo es muy obvio y artificial: la mujer fatal en manos de un psiquiatra parece un sketch cómico. 8. The Canyons, 2013 Lindsay Lohan tiene lo que hay que tener para sus objetivos, pero resulta que el joven apuesto es un actor llamado James Deen, y esta arrogancia para equipararse al malogrado James Dean, echa por tierra todos los esfuerzos. La actriz está en horas bajas. En 2014 se hizo un documental para TV en formato de miniserie, en busca de una nueva oportunidad que se resiste a llegar: Lindsay. 9. The Boy Next Door, 2015 Este es un buen material de novela negra, y cuenta con buenos intérpretes, pero quizás el morbo de la historia se les quedó atravesado y no pudieron controlarlo: Jennifer López entra en una ardiente madurez y cae en brazos de un muchacho que no es todo lo desinteresado que parece. www.batanga.com/cine/10608/9-peliculas-que-no-serian-nada-sin-las-escenas-hot
  15. La nueva versión de 'Cuatro Fantásticos' venía precedida de cierta controversia desde hace unos meses, cuando se dieron a conocer los nombres de los protagonistas y se supo que Johnny Storm, alias Antorcha Humana, iba a ser encarnado por primera vez por un actor afroamericano, Michael B. Jordan. Dicha polémica parece haber quedado sepultada (para ser ahora objeto de muy negativas críticas por parte de todo aquel que ve la cinta de Josh Trank, así como por los trapos sucios que se están aireando en torno a su caótico rodaje); sin embargo, no queremos olvidar lo sucedido, y, a favor de la igualdad y contra la discriminación por el color de la piel, recordamos otros ejemplos de actores que interpretaron personajes de razas y nacionalidades diferentes de las suyas y nadie salió escandalizado: 1 Orson Welles, árabe En su mejor momento profesional, el inmenso Orson Welles no tuvo reparos en enfrentarse a la compleja obra de Shakespeare. A comienzos de la década de los cincuenta, decidió no sólo dirigir, sino ponerse en la piel del sarraceno esclavo en la corte de Venecia que sufre de amores en la tragedia 'Othelo'. La contundencia de la propuesta, la crudeza de la puesta en escena (cercana al expresionismo) y el notable trabajo del cineasta tanto delante como detrás de las cámaras hicieron que nadie se planteara siquiera que este Otelo no era un moro de verdad. Ganó la Palma de Oro en Cannes '52. 2 Charlton Heston, mexicano Ya lo decía Orson Welles (Vincent D'Onofrio) en aquella inolvidable escena de 'Ed Wood' (Tim Burton, 1994): "Se empeñan en que Charlton Heston haga de hispano", se lamentaba, aun sabiendo que terminaría aceptando el órdago para intentar sacar adelante otros proyectos. Sin embargo, y a pesar de los recelos iniciales (pero no por una cuestión racial, sino simplemente por criterio de casting), Heston supo darle personalidad a su Mike Vargas, y junto con Janet Leigh y el propio Welles conformó un verdadero triángulo de lujo para 'Sed de mal' (1958), excelente obra considerada por muchos como el último gran ejemplo del noir norteamericano de la Edad de Oro de Hollywood. Y Heston no debió hacerlo demasiado mal: tres años después volvería a interpretar a un hispano, pero esta vez a uno que nos pilla bastante más cerca por estas latitudes: 'El Cid' (Anthony Mann, 1961). 3 Mickey Rooney, japonés Este sí que recibió palos (figuradamente), y puede que con razón. Pero no por una cuestión de raza, Dios nos libre, sino porque debemos aceptar que el neoyorquino Mickey Ronney estaba especialmente cargante en su personaje de vecino japonés, irascible y cascarrabias de la dulce Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes' (Blake Edwards, 1961). Y lo mismo nos hubiera dado que interpretase a un centroeuropeo, a un sudafricano, a un hispano o a un asiático, como es el caso. Las críticas no llegaron por una cuestión étnica, sino porque el antiguo niño prodigio ofrecía una interpretación completamente histriónica y desatinada. O quizá hoy nosotros la vemos así y en su momento era la mar de gracioso. Ahí queda la duda. 4 Denzel Washington, español Ahí lo tenéis: cuando William Shakespeare escribió 'Mucho ruido y pocas nueces' y lo ambientó en el medievo italiano con personajes de la corte inglesa y española, seguro que en ningún momento pensó en un afroamericano para interpretar a Don Pedro. El bueno de Denzel Washington no sólo respondía como príncipe aragonés, sino que además se las tenía que ver con su muy blanco hermano carnal Keanu Reeves. Cierto es que, en su momento, hubo cierta sorpresa, pero el festivo y alegre canto al romanticismo que nos proponía Kenneth Branagh en esta jovial y divertida adaptación cinematográfica logró que nos enamoráramos de los personajes sin pararnos a ver el color o la nacionalidad de cada uno. 5 Morgan Freeman, irlandés "¿Por qué te llaman 'Red'?", preguntaba Tim Robbins a su compañero de prisión Morgan Freeman. "Porque soy irlandés", sentenciaba éste esbozando media sonrisa. En realidad, este velado chiste de 'Cadena perpetua' (Frank Darabont, 1994) tenía su explicación en las páginas del original literario de Stephen King: el personaje de Freeman, era blanco, pelirrojo y, efectivamente, natural de las islas británicas. Su físico y su apellido, Redding, daba lugar al juego de palabras para construir su mote. A nadie le pareció nada raro, y Freeman, además, a punto estuvo de ganar el Oscar gracias a este trabajo (lo perdería frente al Tom Hanks de 'Forrest Gump'). 6 Idris Elba, dios nórdico Cojamos la mitología escandinava y pensemos en los Thor, Odín, y las valkirias de turno: altos, corpulentos, bien mazados, rubios y... blancos. Toca hacer la adaptación cinematográfica (esta vez a partir de los cómics y personajes creados por Stan Lee, Larry Lieber y Jack Kirby para Marvel) y Kenneth Branagh, otra vez el bueno de Ken, se decide por un actor de color, Idris Elba (británico, esta vez) para interpretar uno de los místicos guerreros de Asgard. ¿Alguien puso alguna pega? Debatir sobre el color de la piel de Heimdall era tan estéril como discutir sobre por qué Thor (Chris Hemsworth) llevaba el cabello dorado y su hermano Loki (Tom Hiddleston) de negro azabache. Elba repitió en 'Thor: El mundo oscuro' (Alan Taylor, 2013) y en 'Vengadores: La era de Ultrón' (Joss Whedon, 2015), demostrando que el personaje le sienta como un guante. BONUS MARVEL: Kingpin y Nick Furia Antes que Idris Elba en 'Thor', hubo otros casos similares en adaptaciones cinematográficas de cómic que nunca se explicaron, y nadie, absolutamente nadie, le dio ninguna importancia. Kingpin es otro villano de tebeo que, hasta la fecha, sólo ha hecho su aparición en 'Daredevil' (Mark Steven Johnson, 2003) con los rasgos del fallecido Michael Clarke Duncan ('La milla verde'). ¿Que fuese blanco o negro influía en el carácter malvado del personaje? Al contrario, sus imponentes 1,96m. de estatura y 142 kg. de peso le convertían en candidato ideal para interpretar en la gran pantalla al Rey del Crimen que Stan Lee y John Romita habían imaginado a finales de los años sesenta. Para los no iniciados, sobre Nick Furia hay que hacer una aclaración: sí, efectivamente, en su génesis este personaje era de raza blanca, pero su cambio racial no vino dado por su salto del papel al celuloide, sino que éste ya se había producido, tiempo atrás, en las novelas gráficas de Lee y Kirby. A este excombatiente de la II Guerra Mundial y exagente de la CIA, al que se le reconoce por su personalidad marcial y su parche en el ojo, se le otorgó un nuevo origen (y cambio de raza) a principios de la década de los 2000, en la serie Marvel Ultimate. Basándonos en ésta, y tras su contundente aportación en las precuelas de 'Star Wars', que el personaje de Furia fuese a parar a manos de Samuel L. Jackson era una cuestión de pura lógica. BONUS DC: Harvey Dent y Catwoman Sus rivales de DC Cómics tampoco han ido a la zaga en esto de otorgar personajes según el carisma y la calidad del actor o actriz de turno, sin pararse a mirar (ni falta que hacía) el color de la piel. Billy Dee Williams (quien para muchos de nosotros nunca dejará de ser Lando Calrissian en 'Star Wars') fue Harvey Dent en el 'Batman' de Tim Burton, y hubiese llegado a ser Dos Caras en la tercera entrega si el director no hubiese abandonado la serie. Con la llegada de Joel Schumacher y el cambio de casi todo el elenco (salvo Michael Gough y Pat Hingle), incluido el mismísimo Hombre-Murciélago, Williams se vio desbancado por el oscarizado Tommy Lee Jones ('El fugitivo'). Eso sí, recibió una suculenta compensación monetaria... El caso de 'Catwoman' es sutilmente diferente, ya que, al contrario que en el caso de Dent/Williams, aquí sí que teníamos una referencia física en nuestro subconsciente. ¿O no recordáis que, durante años, el rumor de una película propia de este personaje fue constante, y todos dábamos por hecho que el papel sería de nuevo para Michelle Pfeiffer? Si algo nos dejó 'Batman vuelve' (Tim Burton, 1992) fue con ganas de más Selina Kyle, y esperar más de una década para ver el engendro hortera de Pitof no contentó a nadie. Halle Berry no era la 'Catwoman' que esperábamos, pero no por ser afroamericana, sino porque ya se había ganado nuestro corazoncito como Tormenta ('X-Men'). Eso sí, recuperó nuestra simpatía al convertirse en una de las primeras intérpretes (si no la primera) en acudir en persona a recoger su Razzie a la Peor Actriz del Año, logrado por esta película. http://www.ecartelera.com/noticias/24999/10-cambios-raza-cine-tolerancia/
  16. Terminator Genisys Rocky IV Transformers Age of Extinction Pprometheus King Kong Thor The Dark World La Niebla Star Trek: En la Oscuridad Fantastic Four El Planeta de los Simios E.T Cuando Harry conoció a Sally http://www.sensacine.com/peliculas/album/album-18530891/
  17. Hay muchas maneras de que triunfe el temible diablo, también conocido como Lucifer, demonio, Satanás… en sus diversas formas y figuras; a menudo se le asocia al simple mal en estado de éxtasis, enamorado de sí mismo hasta la locura. Pero en estas películas en las que el demonio triunfa su representación es directa, no un símbolo humano, sino una encarnación del legendario protagonismo del rebelde bíblico, empeñado en construir un mundo a su voluntad, a su imagen y semejanza de quien va a darte lo que deseas, aunque el precio sea demasiado costoso… Todas las películas tienen en común una adaptación del fenómeno en diferentes épocas del siglo XX. Vamos a verlas: 1. Rosemary's Baby En 1967, el escritor Ira Levin publicó esta novela con gran éxito: por primera vez se habla de un grupo de satanistas a través de una encantadora pareja de ancianos en la ciudad de New York, época actual. Al año siguiente Roman Polanski dirige la película, fiel a la novela: un actor (John Cassavetes) pacta embarazar a su esposa (Mia Farrow) del hijo de Satanás para triunfar. 2. The Omen Un matrimonio con mucho dinero (Lee Remick, Gregory Peck: dos estrellas debutantes en el cine de terror) adoptan a un niño. Desconocen que el guapo muchachito tiene planes ocultos para arrasar con todo, tal y como mandan los cánones diabólicos. Hubo varias secuelas, pero sólo tiene cierto interés la segunda: Damien: Omen II. También existe un remake de 2006. 3. Angel Heart Imposible resistirse a la elegancia, las medias sonrisas, la ironía finísima de Robert DeNiro (Luois Cyphre: Lucifer), así que el detective venido a menos que asume Mickey Rourke, sigue a pie juntillas un doloroso calvario de extrema violencia y delirio… hasta descubrir que había olvidado pagar una deuda importantísima. 4. The Devil's Advocate Al Pacino es un diablo poderoso que no se priva de nada, con efectos especiales incluidos, aunque también se permite viajar en el metro de Nueva York; su víctima es Keanu Reeves un ambicioso abogado con una esposa maravillosa como Charlize Theron. 5. Fallen Un asesino en serie es ejecutado, pero cunde la sospecha de que reaparece con formas extrañas. El Ángel Caído puede que esté presente. La búsqueda desesperada va por cuenta de Denzel Washington y andan por ahí de manera más o menos sospechosa: James Gandolfini, Donald Sutherland, John Goodman. https://www.youtube.com/watch?v=VO-jGkLzRgM#t=29 6. Devil Es una historia de Night Shyamalan, dirigida por otro: cinco personas que no se conocen entre sí se quedan apresadas en un ascensor. A partir de esa situación todo lo demás será muy extraño, más todavía cuando uno de ellos sea el mismísimo demonio. FUENTE: http://cine.batanga.com/10362/6-peliculas-en-las-que-el-diablo-canta-victoria
  18. El cine, desde sus orígenes, ha experimentado la capacidad de atrapar la realidad, dotarla de una irrenunciable forma de existencia y hacerla visible en la conciencia de aquellos que reparan en ella. Así, a lo largo de generaciones, el espectador se ha visto reflejado en la gran pantalla y ha contemplado la reconstrucción de sus experiencias vitales. Sin embargo, a veces ocurre que se muestran distorsionadas, deformadas de manera intencionada. El tratamiento del amor en el cine es lugar común donde ocurren estas cosas, quizá porque no hay sentimiento que atrape más al ser humano y por tanto, que vaya a despertar mayor interés. Cuando hablo de distorsión, me estoy refiriendo a áquello que la gran mayoría sentimos o sabemos que sólo pasa en las películas y que a fuerza de reiterarse, contribuyen a crear modelos irreales. Un ejemplo que se me ocurre, es la mítica frase de ‘Love Story’: <<Amar significa no tener que decir nunca lo siento>>. Elevada a la cumbre del romanticismo, traspasó la pantalla para instalarse en la vida real, como una máxima en la relación íntima entre dos personas. Personalmente, en este terreno, me decepciona la escasa voluntad, en tantos largometrajes, por tratar el amor de manera honesta. El cine también debe estimularnos la imaginación, pero ya va siendo hora de que deje a un lado los tan manidos clichés con los que se construyen muchas de estas historias. Así, he querido recopilar algunos momentos de película que de manera cómica, agridulce, dura, amistosa, épica, sensible o irónica, han abordado el amor sin florituras innecesarias. La esencia van a ser las palabras. Diálogos de cine que dejan ver como las personas afrontan ese sentimiento. ‘Bringing up Baby’ (La fiera de mi niña, 1938). Howard Hawks. Susan: “Su pelota de golf, su coche. ¿Pero hay algo en el mundo que no le pertenezca? David: “Sí, gracias a dios: usted” ‘The Apartment’ (El Apartamento, 1960). Billy Wilder. Srta. Kubelik: “¿Hay que vestirse para la cena?” Baxter: “No. Venga como está” Srta. Kubelik: “Qué bien maneja la raqueta” Baxter: “Soy un verdadero campeón. Tachán, tachín… y ya verá cómo sirvo las albóndigas” Srta. Kubelik: “¿Quiere que encienda las velas?” Baxter: “Claro, hay que ser romántico” Srta. Kubelik: “¡Ha comprado servilletas!” Baxter: “Hay que hacer bien las cosas. Yo vivía como Robinson Crusoe, era un náufrago entre 8 millones de personas, hasta que un día vi pisadas en la arena y la encontré a usted. Es maravilloso, cena para dos” ‘Barefoot in the Park’ (Descalzos por el Parque, 1967). George Saks. Corie: “¿Qué ha sido eso? ¿Un beso?” Paul: “¿Quieres entrar? Este es un hotel respetable” Corie: “¿Ha sido un beso? Pues mira, si en adelante los besos van a ser así, no te molestes en volver a las cinco y media” Paul: “¡Corie… no puedo besarte más, tengo los labios entumecidos! ¡Y ahora entra!” Corie: “Si no me das un beso, un beso de verdad, te devuelvo tu pijama ahora mismo” ‘Annie Hall’ (1977). Woody Allen. Alvy: “¿Me has hecho venir a las tres de la madrugada porque hay una araña en el cuarto de baño?” Annie: “Ya sabes que asco me dan los insectos, no puedo dormir con un bicho vivo paseándose por el cuarto de baño” Alvy: “¡Mátala por todos los demonios! ¡Haberla matado!. ¿No tienes matarratas en la casa?” Annie: “No” Alvy: “¡Te he dicho cientos de veces que debes tener siempre insecticida en la casa! Nunca se sabe quien aparecerá arrastrándose Annie: “Lo sé, lo sé… y un botiquín y un extintor de incendios” Alvy: “Está bien, dame una revista, estoy un poco cansado. Estas no son horas, te ríes de mí, tengo que estar preparado para todo… una emergencia, una inundación, un terremoto. ¡Eh! ¿Qué es esto? ¿ Has ido a un concierto rock? Annie: “Sí” Alvy: “Ah sí, ¿de veras? ¿No me digas? y qué ¿te gustó? ¿Fue ferolítico? ¿fue de veras super ferolítico? Annie: “Fue grandioso” Alvy: “Ya, escalofriante. Oye porque no llamas al tipo que te llevó al concierto rock y le dices que venga a matarte la araña. Sería una gran idea” Annie: “Yo te he llamado a ti, ¿quieres ayudarme o no? (…) Alvy: “Ya está, he matado a las dos. ¿Qué te pasa, qué tienes, por qué lloras? ¿Qué querías? ¿Qué las capturara y rehabilitara? Annie: “No te marches, por favor Alvy” ‘The Bridge of Madison County’ (Los Puentes de Madison, 1995). Clint Eastwood. Francesca: “¡Cuándo te vayas voy a tener que sentarme aquí el resto de mi vida, preguntándome qué me ocurrió! Tendré que preguntarme si estarás sentado en la cocina de un ama de casa en Rumanía o en cualquier otro lugar, contándoselo todo acerca de tu mundo de amigos, incluyéndome en ese grupo” Robert: ¿Qué quieres que diga? Francesca: “Yo no quiero que digas nada. En realidad no necesito que digas nada” Robert: “Quiero que acabes con esto ahora mismo” Francesca: “Bien, ¿más huevos o quieres que follemos sobre el suelo por última vez?” Robert: “Yo… no voy a disculparme por ser quien soy” Francesca: “No. Nadie te pide que lo hagas” Robert: “Y no voy a permitir que me hagas sentir que he hecho algo mal” Francesca: “No, no te preocupes, no te voy a hacer sentir nada y punto. Porque te has creado ese papelito en el mundo en el que consigues ser un mirón, un ermitaño y un amante cuando lo deseas, y los demás debemos sentirnos muy agradecidos por ese breve momento que nos tocaste ¡Vete al cuerno! ¡No es humano no sentirse solo y no es humano no sentir miedo! ¡Eres un hipócrita y un falso! ” Robert: “No quiero necesitarte” Francesca: “¿Por qué?” Robert: “Porque no puedo tenerte” Francesca: “Quieres decirme qué importa eso” ‘Martín Hache’ (1997). Adolfo Aristarain. Alicia: “No entendiste, no es que me voy a Madrid. Se acabó. No hay nada que hablar, se acabó, se terminó. Yo no puedo seguir así. No es por las boludeces que decís cuanto te tomás dos copas. No estamos bien Martín, vos lo sabés, prefiero cortar ahora antes de que se pudra todo” Martín: “¿Y desde cuándo no estamos bien? Alicia: “Yo no estoy bien, no se si me querés, no se quien soy, soy tu mujer, pero no soy tu mujer. Hace un año que estamos juntos, pero no estamos juntos, yo sigo estando sola. ¡No puedo estar sola Martín, no puedo!” Martín: “Ya me parecía que la cosa venía por ahí. Vos tenés miedo que se pudra todo. Si vivimos juntos seguro que se pudre todo” Alicia: “¿Por qué seguro? ¿Por qué nos va a ir mal? ¡Y si nos va mal, cuál es el problema!. Si no podemos vivir juntos, nos habremos echado y no pasa nada” Martín: “Pasa, siempre pasa algo. Podemos perder esto que tenemos. No quiero correr el riesgo. No es que no quiera vivir con vos, no quiero vivir con nadie, me acostumbré a estar solo. Me gusta estar con vos, pero me gusta vivir solo ¿Es tan difícil de entender?” Alicia: “Para nada. Está claro. Pensé que yo era distinta, pero soy otro nadie, igual que los demás” ‘As good as it gets’ (Mejor Imposible, 1997). James L.Brooks. Melvin: “Tengo un cumplido realmente estupendo para ti. Y es cierto” Carol: “Me da pánico que vayas a decir algo horrible” Melvin: “No seas pesimista, no es tu estilo. Muy bien. Allá voy… está claro que es un error. Tengo una dolencia. Mi médico, un psiquiatra al que solía ir continuamente, dice que en el 50 o 60% de los casos una pastilla ayuda mucho. Yo las odio, son muy peligrosas. Aquí utilizo la palabra odio para las pastillas ¡odio! Y mi cumplido es que aquella noche, cuando viniste a casa y me dijiste que nunca te… vale, bien, estabas allí, ya sabes lo que dijiste. Bien, mi cumplido para ti es que por la mañana, empecé a tomar las pastillas” Carol: “No logro captar por qué es un cumplido para mí” Melvin: “Tú haces que quiera ser mejor persona” Carol: “Pueda que sea el mejor cumplido de toda mi vida” ‘En la ciudad sin límites’ (2002). Antonio Hernández. Carta de Max a Rancel: “El nombre no se ha borrado, tu cara sí. Se mezcla con otras caras deformándose. No sé si todo es parte de la tortura, ya no distingo. No sé si él te dará esta carta, no sé si es amigo o miente. Hubiera querido abrazarte, pero me muero, queda poco tiempo. He visto el tren, los he visto dentro, muchas veces, esperándote y tú sin saberlo. Otras veces lo sabías y huías a tiempo o lo han inventado para que les diga dónde estás. Tengo que evitar que subas a ese tren porque te va a llevar a la muerte. Otras veces estás ya muerto, como yo. Otras me hablas y sonríes y dices cosas que nunca habías dicho, y que me quieres. Yo hubiera querido quererte, pero no pude. A veces sueño que seguimos allí; y que el tiempo es nuestro; y que tu boca recorre mi cuerpo desnudo y entonces mis hijos nos ven abrazados desnudos, pero ya no son mis hijos, son los hijos de ella. No los conozco, no conozco a nadie. ¿Recuerdas?. La libertad viaja contigo en ese tren, si te encuentran te matarán y la ciudad seguirá creciendo sin salidas para nadie. Sólo tú puedes enseñarles a mis hijos a andar ese camino. Hazlo y así sabré que me has perdonado. ‘Gegen Die Wand’ (Contra la pared, 2004). Faith Akin. Sibel: “¿Crees que mi nariz es bonita? Tócamela. Mi hermano me la partió porque me sorprendió haciendo manitas. Ahora tócame las tetas. ¿Has visto alguna vez unas tetas tan alucinantes? Quiero vivir Cahit, quiero vivir, quiero bailar y quiero follar y no sólo con un hombre. ¿Me entiendes?” Cahit: “No soy tonto” Sibel: “No entiendes una mierda. ¿Te casarás conmigo Cahit?” Cahit: “Olvídalo ¡Casarnos! ¡Estás loca! ¡Casarnos no es un juego de niños!” Sibel: “¡Será de mentira! ¿Es qué no lo comprendes?” Cahit: “¡No, no lo comprendo!” Sibel: “¡Sólo será un pretexto ante mis padres para no tener que seguir viviendo en su casa! Viviremos juntos y te prometo que seré una buena compañera de piso, haré la compra, cocinaré, lavaré, limpiaré el baño, tendremos habitaciones separadas, no follaremos, no haremos nada” Cahit: “¡Y tus padres!” Sibel: “Con tus suegros apenas tendrás ninguna relación” Cahit: “¡Qué tendré que hacer, eh! ¿Quieres hacer el favor de decírmelo?” Sibel: “Sólo deberás visitarlos de vez en cuando” Cahit: “¡Y fingir que somos marido y mujer o qué…! ¡tía tú estás mal de la cabeza! ¿y por qué conmigo? ¡soy un vago, soy un desastre!” Sibel: ¡Por qué te tienen que aceptar, eres turco, mierda!” ‘Before Sunset’ (Antes del Atardecer, 2004). Richard Linklater. Jesse: “Soy tan feliz de poder estar contigo. Me alegro que no te hayas olvidado de mí” Celine: “No lo hice y eso me jode. Vienes a París, tan romántico y casado. Que te den. A ver si te enteras. No quiero salir contigo. ¡Lo último que necesito es un hombre casado! Ha pasado tanto tiempo… Ya no se trata de ti. Ese momento nunca volverá” Jesse: “Dices eso, pero ni te acuerdas de haber hecho el amor” Celine: “Claro que me acuerdo” Jesse: “¿De verdad?” Celine: “Son cosas que decimos las mujeres” Jesse: “¿En serio?” Celine: “¿Qué iba a decir? ¿Que me acordaba del vino en el parque? ¿De cómo mirábamos las estrellas desaparecer? Lo hicimos dos veces, idiota. Jesse: “¿Sabes qué? Me alegro de verte” ‘De rouille et d’os’ (De óxido y hueso, 2012). Jacques Audiard. Stéphanie: “¿Y a ti cómo te fue?” Alí: “Normal” Stéphanie: “¿Te parece bien que hablemos de esto? ¿Qué te pregunte qué tal te fue con la chica de ayer y que me contestes que normal?” Alí: “¿Y qué quieres que te diga?” Stéphanie: “Nada” Alí: “Joder” Stéphanie: “Joder qué ¿Te parece normal largarte con un putón delante de mí? ¿Si yo hiciera lo mismo qué dirías?” Alí: “Pues nada” Stéphanie: “¡Ah, sí!, ¿no te importaría?” Alí: “¡Mierda! ¡Vale ya joder! ¿ Qué coño te pasa?” Stéphanie: “¿Qué soy yo para ti? ¿una amiga? ¿una amiguita? ¿una colega cómo los otros? ¿Tú follas con tus colegas? Si quieres que sigamos habrá que hacerlo bien. Hay que tener modales. Te hablo de delicadeza. Y sabes muy bien que es, hasta ayer siempre habías sido muy delicado ¿Te parece bien? Seguimos, pero no como animales ¿Qué pasa?” Alí: “Estoy opé…, bueno estoy opé y ya está. ¿Por qué me miras así? ¿no te apetece?” Stéphanie: “No” Alí: “¿Y por qué no?” … Y la mejor declaración de amor de todos los tiempos. ‘Some Like it Hot’ (Con faldas y a lo loco, 1959). Billy Wilder. Osgood: “Hablé con mamá. Estaba tan contenta que hasta lloró. Quiere que lleves su vestido de novia. Es de encaje blanco” Jerry/Daphne: “Osgood, no puedo casarme con el vestido de tu mamá. Seguro que ella y yo… no tenemos el mismo tipo” Osgood: “Podemos reformarlo” Jerry/Daphne: “No hace falta. Osgood, he de ser sincera contigo. Tú y yo no podemos casarnos”. Osgood: “¿Por qué no?” Jerry/Daphne: “Pues, primero porque no soy rubia natural” Osgood: “No me importa” Jerry/Daphne: “Y fumo. ¡Fumo muchísimo!” Osgood: “Me es igual” Jerry/Dapnhe: “¡Tengo un horrible pasado! Desde hace tres años estoy viviendo con un saxofonista” Osgood: “Te lo perdono” Jerry/Daphne: “Nunca podré tener hijos” Osgood: “Los adoptaremos” Jerry/Daphne: “No me comprendes, Osgood. (Se quita la peluca). Ahhhh, soy un hombre” Osgood: “Bueno, nadie es perfecto” http://www.elcineenlasombra.com/dialogos-cine-amor/
  19. ¿Qué película viste hoy? ¿La disfrutaste? ¿La recomendarías? ¿Cuántas fichas le das? Comenta
  20. Es muy real cuando hablamos de películas que son alabadas por una fiel fanaticada, a través de décadas. Desde comedias, hasta thrillers psicológicos, no deja de sorprendernos como algunos clásicos envejecieron de repente y como, probablemente, nosotros también envejecimos –o crecimos, algunos– con ellos. Acá te dejamos una lista de películas que acaban de celebrar 20 vueltas al sol: 1. CluelessCher es un ícono fashionista de los 90: muchas quieren ser como ella, con el clóset giratorio y los vestidos Calvin Klein incluidos. Clueless es una película icónica de su época y es, aún, adorada por miles de seguidores, que aunque tuvieron una serie que deja mucho que desear, siguen fieles al elenco original encabezado por Alicia Silverstone. 2. Ace Ventura: When Nature CallsOh, los años noventa. Ace Ventura llegó justo en la época de furor de Jim Carrey y su secuela, que ya cumple 20 años, es aún más descabellada que la anterior, si es que eso es del todo posible. Puede que no haya tenido la mejor premisa, o guión, ni estuviera remotamente cercana a un Oscar. Pero sí logró, en definitiva, ayudar a instalar a Carrey en Hollywood hasta el día de hoy. 3. HeatHeat nos trae a Al Pacino, Robert De Niro y Val Kilmer en la misma película, que ya parece razón suficiente para estar agradecidos. Si a eso le agregamos crimen, un montón de tensión y carreras a plena luz del día con pistolas en mano, tenemos la combinación perfecta para un éxito noventoso duradero. 4. The Bridges of Madison CountyCon The Bridges of Madison County empieza la tradición de hacer películas diseñadas para llorar por horas y no detenerse jamás. A pesar de que cada adaptación de Nicholas Sparks ha intentado hacer lo mismo desde hace un rato, el romance efímero de Robert y Francesca siempre va a ser el primero en el lagrimal de nuestros corazones. 5. CasinoNo sería ni la primera ni la última vez que Scorsese tratara en sus películas temas relacionados con mafia, extorsión y enriquecimiento de maneras fraudulentas. Sin embargo, no nos cansamos de verlo, y este film con Robert De Niro y Sharon Stone no tiene pérdidas. Puede que no haya sido tan aclamada como Goodfellas, pero no tiene nada que envidiarle y cada una de sus casi 3 horas vale la pena. 6. Bad BoysBad Boys son Will Smith y Michael Bay en todo su esplendor: explosiones, policías que son más cool que tú y un soundtrack que hace que cualquiera con una radio a su alcance se aprenda el tema principal de la cinta (la hubiera visto o no). Esta película separa finalmente a Smith del Príncipe del Rap y posiciona a Michael Bay como el príncipe de la acción Hollywoodense. 7. CasperDespués de haber sido olvidada por un tiempo, Universal aprovecha los años 90 para lanzar unas cuantas películas de Casper. La primera versión presenta a Cristina Ricci, viviendo con su progenitor en una mansión con Casper y sus tíos no tan amigables. Aunque unos años después vendría Hilary Duff con su gorrito de bruja, Casper es y ha sido la primera vez en que vemos a una adolescente y aun fantasma, siendo amigos, sin algún contexto terrorífico. 8. The NetSandra Bullock nos muestra por primera vez de una forma, más o menos realista, los peligros de internet y la tecnología, que cada película futurista posapocalíptica venían advirtiéndonos. Puede que después de 20 años subestimemos a The Net y su complot informático, pero vaya temor con el que usamos el computador después de verla por primera vez. 9. Before SunriseÉsta no debería resultar tan sorpresiva en esta lista; después de todo, la trilogía termina en el 2013 y cada cinta está separada por, más o menos, 10 años. Linklater no solo nos permite ver la evolución de un amor sorpresivo, sino también de las personalidades que estaban involucradas. Before Sunrise nos hace esperar más de Jesse y Celine, en Viena, París o cualquier sitio en el que decidieran reencontrarse una próxima vez. 10. Leaving Las VegasAquellos tiempos en los que aún todos le teníamos fe a la carrera actoral de Nicolas Cage, Leaving Las Vegas es deprimente, romántica y honesta, al mismo tiempo. Muestra una visión del alcoholismo aún un poco maquillada, pero mucho más realista de lo que Hollywood había dejado ver en un buen tiempo. Oscar para Cage completamente merecido. 11. A Little PrincessAntes de hacer Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, o una película no tan conocida con Sandra Bullock de una mujer astronauta en el espacio, Alfonso Cuarón se da a la tarea de hacer llorar a cuanta niña viera su segundo intento como director: A Little Princess. Porque todas las niñas son princesas (y las no tan niñas también), el director y su cinta de amor y dolor, tienen un lugar fijo en el corazón de las pequeñas de los 90. FUENTE: http://cine.batanga.com/10331/11-peliculas-que-fueron-estrenadas-hace-20-anos-y-te-haran-sentir-viejo
  21. Si tuviéramos que definir el cine de animación más importante de las últimas décadas en tres apellidos, esos serían: Disney, Miyazaki y Lasseter. Al menos, en cuanto a éxito de crítica y público, a su capacidad de unir los paladares cinéfilos más exquisitos con aquellos que necesitan poco más que el entretenimiento justo. Por supuesto, existen muchos más artistas que han convertido el dibujo en arte mayúsculo, vehículo para alcanzar niveles de sensación a la altura de cualquier personaje de carne y hueso, pero estos tres tipos han sabido llegar de un modo más especial, arriesgado, innovador y diferente a los espectadores. El último en aparecer, el rey de las camisas extravagantes, John Lasseter, es uno de los miembros creadores de Pixar, o lo que es lo mismo, uno de los responsables de la factoría de obras maestras más deslumbrante de los últimos años. Puestos a comparar, usaremos referentes del tamaño de Spielberg, Scorsese o Capra como ejemplos de cineastas cuya obra se podría equiparar a la de este genio y su equipo. ¿Las claves? La mezcla de los ingredientes mágicos del cine de animación, es decir, la diversión y entretenimiento para toda la familia unido a la construcción de personajes, principales y secundarios, repletos de carisma, con inyecciones de inteligencia, calidad técnica y, por encima de todo, emoción. Guiones que consiguen mantener a los más pequeños al borde del asiento, maravillados ante el espectáculo que se despliega ante ellos mientras los mayores vibran, ríen y lloran con historias convertidas, automáticamente, en clásicos. Incluso en sus trabajos menos logrados podemos encontrar escenas con el poder suficiente como para ponernos la piel de gallina, el nudo en la garganta y el lacrimal hundido. A través de este especial, repleto de SPOILERS, celebramos el estreno de 'Del Revés' que, por cierto, ya está en la lista de mejores películas de animación de todos los tiempos y, de paso, descubrimos una vez más los momentos más emotivas de Pixar. Nos sumergimos en el corazón de los genios. 'Toy Story': la mirada triste de plástico El inicio de una de las mejores trilogías de todos los tiempos, en cualquier tipo de género, podría haber conquistado el mundo por ser la primera cinta animada completamente con efectos digitales en la historia del cine, por su categoría de pionera, por ofrecer al espectador algo que no había visto antes. Pero no. La historia del vaquero Woody y el héroe espacial Buzz Lightyear, revolucionó Hollywood, reventó taquillas e instauró el reinado Pixar gracias a un guion que funcionaba como un reloj. Todo estaba en su lugar, todos los personajes tenían su momento de gloria y, de principio a fin, la película mantenía un ritmo imparable. Sin embargo, el momento clave, de esta entrega y y puede que de la trilogía en toda su extensión, corresponde a Buzz. El instante en el que descubre su identidad como muñeco revela una intensidad emocional inesperada en una película vendida como 'aventura de juguetes'. El cine de animación explotó en una escena que, a pesar de la canción de turno, no necesitaba más que un salto al vacío y una mirada triste, perdida, de plástico. 'Toy Story 2': el olvido hecho juguete Tras la notable 'Bichos', Pixar regresaba al universo de nuestros juguetes favoritos con una secuela que no tenía nada, absolutamente nada, que envidiar a su aclamada predecesora. Crecía la historia y, con ella, aumentaban unos personajes que continuaban enamorando a los más pequeños sin dejar de fascinar a los mayores. Aumentaba la diversión, la acción, la profundidad y, claro, la emoción. En esta ocasión, es bastante fácil identificar la escena más representativa ya que funciona como giro dramático y, al mismo tiempo, como reverso oscuro de la idea que 'Toy Story 3' elevó a arte, el olvido. Dejar de lado los elementos que nos acompañaron en la infancia, perder a los compañeros de juegos que pensamos que nunca podrían quedarse perdidos bajo la cama, en un cajón o en una bolsa. Todo está en la mirada de Jessie, una cowboy que, de repente, se convirtió en recuerdo. ¿Duele? Por supuesto. Y Pixar lo sabe, por eso lo cuenta con elegancia, delicadeza. Y tristeza. 'Monstruos S.A.': buenas noches Las despedidas siempre tienen un componente emocional indiscutible. ¿Quién no ha llorado viendo a Clint Eastwood despidiéndose con la mirada en 'Los puentes de Madison'? ¿Quién ha superado el adiós entre Elliot y E.T.? Yo, desde luego, NO. Son dos ejemplos pero podríamos haber mencionado muchos más y, entre todos, no podría faltar nunca esa mirada de la pequeña Boo tras recibir un último abrazo de Sulley, una criatura diseñada para asustar pero que, a la hora de la verdad, no era más que otra (maravillosa) creación de los genios de Pixar para, en compañía de su inseparable Mike Wazowski, arrebatarnos el corazón a base de sentido del humor y amistad verdadera. Si ellos son el espíritu de 'Monstruos S.A.', Boo, con su mirada gigante capaz de destrozar el escudo de los más fuertes, es el corazón de una propuesta que encontraba, en medio de su torrente de ideas geniales, el tiempo suficiente para hacernos llorar. De la carcajada a la lágrima en cuestión de segundos. O en cuestión de un buenas noches. 'Buscando a Nemo': la pérdida convertida en prólogo Bienvenidos al trauma general. Ríete tú de la muerte de la madre de Bambi y de Mufasa, 'Buscando a Nemo' iba a convertir todos esos momentos en pura anécdota usando un mecanismo tan efectivo como contundente, el despiste. Lo menos que se podía esperar uno cuando se sumergía en el universo de la extraordinaria película que comenzó, en cierto modo, la etapa más gloriosa de la compañía, era un prólogo tan dramático. La madre de Nemo fallecía y la película hacía toda una declaración de intenciones. Esto ya no era un juego solamente de niños, si es que alguna vez lo fue. Construida con maestría, diseñada con pulso firme, con un manejo del suspense y el drama a la altura de los mejores, aquel prólogo volvía a presentar a Pixar como maquinaria perfecta para crear emociones sin aparente esfuerzo, tan solo con el uso de una historia que estuviera a la altura. Y 'Buscando a Nemo' lo dejaba bien claro desde el principio. As en la manga con el que ganar la partida en la primera jugada. 'Ratatouille': lección de arte La escena que hizo que todos los críticos cinematográficos nos emocionáramos la podemos encontrar en una película protagonizada por una rata que cocina. Tal cual. Dentro de todo el catálogo de excelencias Pixar, 'Ratatouille' siempre ocupa un lugar injustificadamente menor. Deliciosa en todos sus apartados, la película de Brad Bird reflexionaba sobre el arte y sus conceptos, sus orígenes y consecuencias, la capacidad puramente humana de infravalorar a los que intuimos más débiles. De paso, convertía al mundo de la cocina en un personaje más, en unos años en los que NADIE tenía esa aspiración loca por ser un chef de postín. Sí, antes de que todos descubriéramos al cocinero que, suponemos, habita en nosotros, apareció el inolvidable Remy y nos robó el corazón sin opción a la resistencia. Su épica victoria como genio de los fogones sobre los incrédulos se certificaba a lo grande con la reflexión final del implacable crítico gastronómico Anton Ego, emocionado hasta la lágrima por un plato dirigido como una bala al centro de la diana de la nostalgia. Sin florituras, sin artificios ni grandes despliegues, Remy cocinaba desde las entrañas, el impulso y el entusiasmo, para llegar directamente al corazón. Lo mismo que una película que conseguía con un espectador que, tras escuchar las palabras de Ego, no podía más que combinar la sonrisa y la lágrima sin dejar de reflexionar acerca del valor auténtico de los genios en la sombra. Si hay que reivindicar una película, un momento, una escena en la trayectoria en la filmografía de Pixar hasta la fecha, aquí está. 'Wall-E': bailando en las estrellas Lo que se intuía en 'Ratatouille', un salto cualitativo de altos vuelos, se terminó confirmando en la siguiente propuesta Pixar. 'Wall-E' llegaba a nuestras vidas para quedarse, dispuesto a convertirse en el trabajo más arriesgado, adulto y fascinante de la compañía y, especialmente durante su primera hora de metraje, no solamente conseguía esa meta sino que superaba el resto de expectativas depositadas. Mucho se ha hablado desde entonces de la diferencia entre ese tramo inicial y una segunda mitad mucho más convencional pero, con el paso del tiempo, 'Wall-E' se erige como una obra maestra de principio a fin, un clásico contemporáneo que tiene mucha parte de culpa de la admiración actual que despierta el cine de animación entre la crítica cinematográfica especializada. Para la posteridad queda el diseño de los dos personajes protagonistas, pura ternura, y su historia de amor, arrebatadora en los detalles, delicada, atemporal y representada a la perfección en un baile espacial que no ha perdido ni una pizca de su capacidad para hipnotizar a todos aquellos espectadores que, desde el verano de 2008, abrazaron a 'Wall-E' como una de las grandes películas de la pasada década. 'Up': la aventura de toda una vida La cima. Si hablamos de emociones, 'Up' se lleva la palma. Y lo consigue en menos de cinco minutos. Tal cual. Si eres de los afortunados que aún no la han visto y están a punto de hacerlo, advertirte que estás a punto de presenciar una lección de cine en toda regla. Toda una vida cabe en un flashback, el amor, la ilusión, las expectativas, las esperanzas, las aspiraciones, el miedo, los sueños rotos, la realidad y la imaginación, las risas, las lágrimas, lo cotidiano y lo especial, el principio y el final. Todo, absolutamente todo, estaba presente en un tramo inicial que, al igual que ocurría en 'Wall-E', parecía eclipsar el resto del metraje. Y, de nuevo, error. La inolvidable aventura que vivían Carl Fredricksen y el pequeño Russel contenía momentos de una emoción desbordada, contenida en la mirada de un anciano que leía la última página de un libro que, más allá de los recuerdos, escondía una lección de vida que estaba por encima de cualquier crítica u opinión que se pueda describir. Es cierto que todo estaba en aquellos cuatro minutos iniciales pero, en esta ocasión, recordaremos otro de los instantes por los que 'Up', para muchos, sigue siendo la mejor película de Pixar. O lo que es lo mismo, una de las mejores películas de la historia del cine. 'Toy Story 3': hacerse mayor Somos muchos los que seguimos buscando a la persona que consiguió aguantar las lágrimas tras la escena final de 'Toy Story 3'. ¿Eres tú? ¿No? Normal. Cima emotiva, guiño al espectador que ha crecido con Pixar desde sus comienzos, tenía como protagonistas, no podía ser de otro modo, a los personajes más memorables de la factoría. Andy se hacía mayor, como todos, y cedía sus juguetes a una niña que servía perfectamente como metáfora de las nuevas generaciones de espectadores que nunca terminarán de entender el valor real de ese vaquero y sus amigos. La mejor entrega de la saga cerraba la etapa más gloriosa del cine de animación reciente, con una escena para la historia, un retrato implacable, melancólico y prodigiosamente familiar que nos recordaba dos cosas. La primera, que es imposible crecer sin las despedidas y, la segunda, que Pixar ya tiene el cielo ganado. Una mano de trapo diciendo adiós y los lagrimones cayendo entre las butacas. 'Mostruos University': el sentido de la amistad Escribir un artículo sobre la presencia de la emoción en la obra de Pixar parece una excusa tan perfecta como cualquier otra para reivindicar 'Monstruos University'. Secuela recibida con ese aire de semi decepción que rodeaba a toda propuesta de sello Pixar estrenada después de la, también infravalorada, 'Cars 2' y la correcta, a secas, 'Brave', la sensación general fue la de estar ante una película perezosa, una propuesta que iba a lo seguro sin asumir más riesgo que el de ofrecer una factura técnica cada vez más apabullante. Cumplida esa meta con creces, lo que nos queda es una historia de superación con lema de aceptate tal y como eres y encuentra al gigante que habita en ti que, si bien es cierto que no suponía ningún triunfo especialmente destacado para Lasseter y compañía, contenía escenas de levantarse y aplaudir. Entre todas ellas, una conversación bañada por la luz de la luna, entre nuestros dos protagonistas, Sulley y Mike, que condensaba todo el espíritu del universo monstruoso, tanto de la primera parte como de la segunda, y que, al mismo tiempo, funcionaba como definición exacta, en fondo y forma, de un concepto tan complejo como el de la amistad. No es poca cosa para un trabajo menor, ¿no? (A falta del vídeo del momento, siempre nos quedará el baile. Porque la carcajada también es emoción pura y dura) 'La Luna': los pequeños (grandes) tesoros No debemos hablar de Pixar y la emoción sin mencionar, al menos, uno de sus cortometrajes. Elementos esenciales, casi tan importantes como el largometraje posterior, los chicos del flexo no se permiten acomodarse ni a la hora de contar una historia en seis minutos. Las virtudes deben ser las mismas, los logros idénticos, las sensaciones calcadas a las que después se intentarán conseguir con una hora y veinticinco minutos extra. Desde el año 1984, se han ido perfeccionando las técnicas hasta alcanzar una perfección que parece imposible que envejezca en algún momento, sin embargo, el alcance emocional de estas propuestas se ha mantenido siempre con la musa de su lado. Y es complicado escoger uno entre el amplio y maravilloso catálogo pero, en esta ocasión, vamos a centrar nuestra mirada en 'La Luna', por su naturaleza de cuento tradicional, lección de vida, inyección de belleza visual y capacidad de hipnosis masiva. Como una brisa de verano, un buenas noches antes de apagar la luz o un abrazo alargado durante cinco minutos, el cortometraje dirigido por Enrico Casarosa conseguía, también, ser mejor que el largo al que acompañaba, la correcta 'Brave'. Un logro más para una historia inolvidable, hermosa hasta el más mínimo detalle. Un tesoro diminuto que, instalado en la memoria, terminaba convertido en gigante. Y una demostración más de que el talento de Pixar no entiende de pilotos automáticos. http://www.ecartelera.com/noticias/24046/emociones-pixar-10-escenas-inolvidables/
  22. No todos pueden permitírselo Entre los objetivos de la carrera de un actor no se encuentra precisamente el de trabajar en malas películas. Su ambición les lleva a buscar proyectos serios que catapulten su carrera, la baza más segura, o una vez consolidados en la industria del cine, apostar por nuevos filmes, porque pueden permitírselo y quieren probar cosas nuevas, enfrentarse a retos para salir fortalecidos. Pero en ocasiones esas decisiones terminan jugándoles una mala pasada. ¿Cómo es posible que actores de la talla de Robert De Niro y Al Pacino, con premios Oscar y otros galardones a su nombre, hayan sucumbido a películas como «Asesinato justo»? Los intérpretes que han demostrado su talento durante toda su carrera, pueden permitirse uno o dos patinazos, y salir ilesos. Otros, los más afortunados, consiguen volver de la oscuridad renovados tras deshacerse de lastres que les habían dejado fuera de juego, como Ben Affleck después de «Gigli, una relación peligrosa» o Matthew McConaughey, asombrando a todos con su reinvención y ganando un Oscar después de años participando en mediocres comedias románticas. Pero otros no tienen tanta suerte. Negocian proyectos para impulsar sus carreras y se topan con un muro que les impide escalar puestos. Un muro que bloqueará su futuro en el séptimo arte. Todo por una elección. Una mala y seguramente bochornosa elección que no han sabido superar. Recopilamos cinco actores que arruinaron su carrera por formar parte de ciertas películas. Hayden Christensen en «La guerra de las galaxias. Episodio II» Debido a la diferencia de edad significativa entre Anakin Skywalker en el «Episodio I» y «Episodio II», George Lucas tuvo que reformular el papel. Eligió a Hayden Christensen, que venía del aclamado drama «La casa de mi vida» (por la que obtuvo una nominación al Globo de Oro, entre otros reconocimientos). Christensen quizás pensó en ese momento que se beneficiaría de la exposición mediática que parecían garantizar las últimas dos precuelas de George Lucas, y que éstas le catapultarían hasta la estratosfera, pero en lugar de eso se convirtió en una de las figuras más vilipendiadas en «Star Wars». Aunque existe cierto debate sobre si fue la capacidad de actuación de Christensen o los pobres diálogo escritos por George Lucas lo que lo arrastró hacia el foso, el actor nunca fue capaz de superar la gran sombra que ese papel volcó sobre él. Por si sirve de algo, Christensen ha sido capaz de lograr críticas positivas por su trabajo en películas más pequeñas, como «El precio de la verdad» (por la que ganó mejor actor en el Festival de Cine de Las Palmas). Pero en realidad no volvieron a confiar en él para grandes producciones (con la excepción de «Jumper»). Su carrera estuvo llena de promesas, por lo que cabe preguntarse lo que podría haber sido sido este actor si hubiese seguido los pasos de Leonardo DiCaprio (has leído bien) y hubiera rechazado el papel de Anakin cuando tuvo la oportunidad. Elizabeth Berkley en «Showgirls» Elizabeth Berkley estaba buscando mejorar la imagen que cosechó interpretando a la inteligente Jessie Spano en la comedia adolescente «Salvados por la campana» cuando aceptó el papel principal en el drama erótico de Paul Verhoeven. La película generó mucha atención, ya que fue el primer NC-17 en recibir un gran estreno en los cines estadounidenses. Después de que Verhoeven lanzara exitosamente a Sharon Stone al estrellato con su otra película «Instinto básico», la esperanza era repetir la jugada y convertir a Berkley en una chica mala cinematográfica. Por desgracia, fue un desastre épico. En la actualidad algunos consideran «Showgirls» una película de cierto culto, pero en el momento de su lanzamiento fue considerada uno de los peores filmes jamás realizados. Batieron el récord de Razzies de entonces por ser de «mal gusto» y «una película no sexy a pesar de su objeto obsceno». El guión y la actuación, lo salvable, no pudo rescatar la cinta ya que, para muchos, sus pecados fueron demasiado grandes para pasarlos por alto. Además de todo eso, «Showgirls» recaudó apenas 20 millones de dólares en su país, poniendo fin a la carrera cinematográfica de Berkley incluso antes de que realmente comenzase. Cuba Gooding, Jr. en «Boat trip» Gracias a su interpretación de la enérgica y buenrollista «Jerry Maguire», Gooding, Jr. ganó un Oscar a mejor actor de reparto y estaba en la cima del mundo. Los espectadores, sin duda recuerdan su gran discurso al recoger el premio, ilustrando por qué todos le adoraban y el gran futuro que le esperaba. Y por un tiempo, Gooding, Jr. fue capaz de encadenar algunos buenos golpes, apareciendo en películas como «Mejor... Imposible». Pero tras «Boat Trip» esos golpes se convirtieron en tumbos. Una sucesión de secuencias estereotipadas en una «comedia romántica» insulsa sobre un crucero de solteros criticada por homofobia. Al final, «Boat Trip» fue vista como un desastre de película menor y ofensiva de muchas maneras. Linsday Lohan en «Sé quien me mató» Después de protagonizar la exitosa «Chicas malas», Lohan parecía ser la actriz más sexy de Hollywood. La continuación lógica en la industria para una intérprete que estuvo bajo la lupa desde su más tierna infancia. Se ganó el cariño de la meca y del público por su doble papel en la entrañable «Tú a Londres, yo a California» que la dio a conocer cuando era todavía una niña. Cuando le llegó el momento de impulsar su carrera, se unió al proyecto «Sé quién me mató», que llegó a romper el récord de Razzies, incluyendo el Zinger: «la peor excusa para una película de terror». Desde entonces no ha vuelto a protagonizar ninguna película reseñable desde entonces. En lugar de ser el drama emocionante que prometía, a «Sé quién me mató» le llovieron las críticas por rozar el ridículo en su intento de acercarse al género del suspense, algo que indudablemente no consiguió. Esta película y sus lamentables actuaciones fuera de pantalla terminaron con las posibilidades de que Lohan consiguiese algún papel «legítimo» Mike Myers en «El gurú del buen rollo» Alumno de «Saturday Night Live» y protagonista de muchas comedias memorables (la más famosa «Austin Powers»), Mike Myers ha hecho reír a los espectadores durante décadas. Pero ni él mismo es inmune a la elección de un pobre guión. En 2008, encabezó un pequeño proyecto llamado «El gurú del buen rollo», que pasó a convertirse en un desastre de crítica y público hizo desaparecer en la oscuridad al cómico. Salvo por un cameo en la película de Quentin Tarantino «Malditos bastardos» no ha vuelto a aparecer en la gran pantalla. FUENTE: http://hoycinema.abc.es/personajes/20150619/abci-peliculas-carrera-actores-201506190946_1.html
  23. Una película siempre está sujeta a muchas visiones, interpretaciones. . . y visionados. De este modo, cintas que vimos a los 15 años no nos resultan igual de interesantes que cuando volvemos a visualizarlas a los 30, al igual que tampoco es igual ver una película de trama compleja una vez que dos, o incluso tres. Al final de todo, el resultado siempre son buenos filmes, películas que necesitas ver dos veces para apreciarlas al 100%. 1. Memento La brillante cinta de Christopher Nolan habla de un hombre con amnesia cuyo pasado queda tatuado en su cuerpo. La película, narrada hacia atrás, es un apasionante ejercicio de concentración para un espectador que requerirá de un segundo visionado para apreciar la pura esencia de la cinta y entender todos esos detalles que pasaban demasiado rápido. En menor medida, otras películas de Nolan como Inception o Interstellar bien merecen también un segundo visionado. 2. La aldea La película de M. Night Shyamalan se vio afectada en su momento por una errónea campaña de promoción que vendía el filme como una cinta de terror puro y duro. Sin embargo, La aldea era más que eso, salvo que su simbolismo y filosofía debían descubrirse nuevamente tras superar la decepción inicial de un filme dotado de un terror sutil e incluso teatral que escondía una poderosa fábula sobre los miedos del mundo actual. 3. Piratas del Caribe: En el fin del mundo Sí, el cine comercial también requiere de algún que otro visionado para retener todos esos pequeños detalles que moldean su trama, y la saga de Piratas del Caribe es el mejor ejemplo de ello. Apoyada por un Johnny Depp en estado de gracia y unos efectos visuales notorios, el fallo de esta saga millonaria recaía en una trama de muchas peculiaridades tipo "piratas que no pueden pisar el mar en 10 años", "diosas camufladas en monstruos que eran amantes de cierto capitán", "corazones en cofres para controlar el mar" y otros mil detalles más que en lugar de entretener, nos confundían algo más. 4. Donnie Darko Convertida en un fenómeno de culto, la cinta protagonizada por un joven Jake Gyllenhaal requiere de dos, e incluso tres visionados, a juzgar por un su contenido simbólico. Ese conejo que descoloca al espectador, las flechas que brotan del pecho de sus personajes o el contenido psicológico de una película singular, única, ideal para visionar en estos tiempos de paranoia colectiva y diagnósticos psiquiátricos que nunca alcanzan a saber si la esquizofrenia conduce a sus enfermos a lugares a los que el ser humano "sano" aún no está preparado para descubrir. 5. Fight Club Una de las mejores películas de los últimos veinte años vino firmada por David Fincher, protagonizada por un aún encasillado Brad Pitt y acompañada de una promoción que, al igual que La aldea, poco tenía que ver con el resto del contenido. Esta crítica al consumismo, a la sociedad capitalista, el ego y las aspiraciones envolvían una trama que conducía al personaje de Edward Norton hacia un huracán de revelaciones que se intuían pero no aceptábamos. Finalmente, lo supimos, siendo testigos de una obra de arte absoluta. 6. Lucía y el sexo Al igual que otras muchas películas españolas como la genial Abre los ojos, la cinta de Julio Medem estrenada en 2001 comienza con la huida del novio escritor de Lucía (Paz Vega) y, hasta su desenlace, la cinta explora otras muchas vertientes que no sólo tienen que ver con el sexo y el amor, sino también con historias que nunca sabemos de donde proceden, si sucedieron o no, tan oníricas como la bella isla de Formentera cuyo faro se convirtió en uno de los iconos de la película. 7. La naranja mecánica Stanley Kubrick es un genio en eso de crear películas de gran simbolismo y varias interpretaciones. Desde 2001 hasta Eyes Wide Shut, pasamos por una de sus grandes obras, esta joya distópica cuyo contenido iba más allá de simples pirados profanando vidas y casas en una Inglaterra futurista. Un carácter nihilista envuelve la película, preguntándonos si esos protagonistas critican una sociedad controladora en la que salirse de la recta establecida nunca estuvo permitido. Estas películas que necesitas ver dos veces para apreciarlas no solo merecen tu atención por su calidad inmejorable, sino también por una trama que, superada la reacción inicial del espectador, merece un nuevo visionado con tal de captar su esencia, su objetivo como pieza artística, el encanto de un puzzle de muchas piezas. ¿Has visto alguna de estas películas más de una vez? FUENTE: http://cine.batanga.com/10028/7-peliculas-que-necesitas-ver-dos-veces-para-apreciarlas
  24. ¿Qué película viste hoy? ¿La disfrutaste? ¿La recomendarías? ¿Cuántas fichas le das? Comenta
  25. A casi nadie escapa que las películas (sobre todo las producidas en Hollywood, dado su alcance) proyectan una imagen de la realidad que influye en la propia imagen que las personas tenemos de la sociedad en que vivimos y, en consecuencia, de nosotros mismos. Así ha sucedido con las guerras, los roles femenino y masculino, el amor, la violencia, etc., y tantos otros conceptos, concretos y abstractos, variando según las épocas y circunstancias adscritas a cada una de ellas. La homosexualidad, como es lógico, no ha escapado a esta influencia. Si repasamos la historia del cine estadounidense, desde sus inicios hasta nuestros días, no es difícil advertir que el tema de la homosexualidad ha sufrido una evolución considerable, tal y como lo ha hecho en la sociedad. Hasta aquí todo normal. Pero si nos detenemos a indagar más concienzudamente sobre el asunto, y a poco que reflexionemos sobre ello, surgen un par de interrogantes inquietantes: ¿ha modelado Hollywood la imagen que la sociedad tiene sobre la homosexualidad, o solo se ha hecho eco de lo que la sociedad percibía por sí misma? Y en cuanto a los potenciales afectados, los homosexuales, ¿ha sido el cine norteamericano el encargado de dictarles cómo actuar y sentir, o se han regido según sus propios códigos, es decir, con el margen de libertad y autonomía digno de cualquier otro colectivo humano? Si tenemos en cuenta que, aún a día de hoy, la homosexualidad sigue generando controversia e incluso es tema tabú en multitud de círculos y contextos, estos interrogantes no son poco relevantes. Con el siguiente repaso al tratamiento que Hollywood ha hecho de la homosexualidad no pretendemos hallar culpables, ni siquiera resolver las preguntas enunciadas (al menos no directamente). Más bien, buscamos arrojar luz sobre un tema que, pese a estar presente desde los inicios de la historia del cine, ha sufrido fluctuaciones significativas y, a nuestro entender, injustas. Es esa injusticia la que buscamos, humildemente y solo en cierta medida, subsanar a través de la mera exposición. Los inicios La primera escena cinematográfica en la que se aprecia una actitud homosexual data de 1984. Se trata de un cortometraje de 17 segundos titulado 'Dickson Experimental Sound Film', en el que vemos a dos hombres bailar al son de un fonógrafo. La secuencia resulta un tanto cómica, y será precisamente esa comicidad la que acompañe a todo comportamiento o figura que remita a la homosexualidad hasta los años 30. Cualquier actitud afeminada por parte de un hombre será recibida con risas por parte del público. Estereotipos En 'Behind the Screen' (Charles Chaplin, 1916), Chaplin besa a una mujer vestida de hombre (sabiendo que en realidad es una fémina). Otro personaje, rudo y masculino, los ve y, confundido y alterado ante la obscenidad del acto, reprende al personaje de Chaplin. Recordemos que se trata de un film mudo, y pese a ello la escena no pierde un ápice de la comicidad pretendida. Es decir, no hacen falta más que unos cuantos gestos y el atuendo adecuado para que el espectador comprenda qué sucede, decodifique el chiste: es el ejemplo perfecto de cuán asentados estaban los estereotipos en la sociedad de la época. En torno a los años 30, la figura del mariquita se hace bastante recurrente, como vemos en la imagen extraída de 'The Gay Divorcee' (Mark Sandrich, 1934). Así recibe el cine sonoro hollywoodiense a los homosexuales, dotándolos de una voz aguda y ridícula. Es cierto que, hasta este punto de la historia, apenas hay dimensión psicológica en los personajes homosexuales representados en pantalla, pero, pese a este tratamiento en apariencia amable e inofensivo, se esconde una cruda realidad: la sociedad no sabe cómo tratar a los homosexuales y, en consecuencia, los homosexuales, sin referentes a los que seguir, deben guiarse por sus propios códigos de conducta. La censura En 'Morocco' (Josef von Sternberg, 1930) asistimos a una escena legendaria: Marlene Dietrich, una cantante de cabaret, interpreta uno de sus números vestida de hombre y, en cierto momento, besa a una mujer del público. En realidad, el único trasfondo que hay detrás de esta escena es el que un espectador ávido de interpretaciones desee otorgarle, pues el personaje de Dietrich es heterosexual y lo demuestra a lo largo de la trama. Con todo, esta secuencia sí sirve para observar un cliché que aún hoy se mantiene: una mujer vestida de hombre resulta más sensual que cómica, y en ella el atuendo masculino no se relaciona forzosamente con la homosexualidad. En cambio, un hombre vestido de mujer, entonces y aún hoy en día, se traduce en uno de dos significados: o es un perturbado sexual, o pretende divertir a aquellos que lo observan. En esta época entra en vigencia el llamado Código Hays, o sistema de censura en las producciones cinematográficas hollywoodienses. Concebido por miembros de distintas asociaciones conservadoras, el código intentó instaurarse sin mucho éxito en 1930, pero no fue hasta 1934 cuando, tras la creación de la PCA (Administración del Código de Producción), las productoras se rindieron ante la presión y aplicaron el código a sus películas. Entre otras representaciones, el código prohibía: besos con la boca abierta, abrazos lujuriosos, perversión sexual, seducción, violación, aborto, prostitución y esclavitud blancas, desnudez, obscenidad y profanación. El código estaría vigente hasta 1966, si bien es cierto que a partir de los años 50 la censura fue haciéndose más laxa. La censura, lejos de erradicar a los personajes homosexuales de las pantallas, los sofistica. Ya no hay maricas ni marimachos, sino caracteres más complejos, misteriosos e insinuantes. Los guionistas y realizadores se las ingeniaban para sugerir aquello que querían contar pero no les estaba permitido. Así, la interpretación final siempre quedaba en manos del espectador. Subyacen dos tipos de mensajes a lo largo de esta época: a los gais les espera un camino sombrío, plagado de peligros y cuyo final es, ineludiblemente, fatalista; por su parte, una mujer atraída por otra mujer debía, a la fuerza, endurecerse y alejarse de su feminidad, lo cual sería -del mismo modo inevitable- condenado por la sociedad. En 'La Soga' (Alfred Hitchcock, 1948), los dos protagonistas masculinos no son solo pareja sino, a la vez, asesinos. Este es un claro ejemplo de cómo los realizadores debían ingeniárselas para sortear la censura (que, al menos en apariencia, tampoco era especialmente perspicaz), algo que contribuyó al enriquecimiento de las tramas y sus personajes. Destino fatal Quizás, lo que más daño provocó en los jóvenes espectadores de la época cuya identidad sexual estaba todavía en construcción fue la siguiente pauta: todos los personajes que mostraban una tendencia sexual dudosa, manifiesta o esbozada, acababan mal, la mayoría de las veces muertos. Esta fatalidad, sin duda, debió calar hondo en la sensibilidad de aquellos espectadores que buscaban su reflejo en la pantalla, y que solo lo encontraban en los personajes que se sentían atraídos por otros de su mismo sexo. Suicidios, asesinatos o trágicos accidentes ponían fin a la vida ficticia de todos y cada uno de los personajes de sexualidad ambigua paridos por Hollywood. Son cuantiosos los ejemplos de esos personajes (siempre secundarios) cuyo destino se decide de manera fatal: Judith Anderson (Mrs. Danvers, la siniestra ama de llaves) en 'Rebecca' (1940), Sal Mineo (Platón) en 'Rebelde sin causa' (1955) o Stephen Boyd (Mesala) en 'Ben-Hur' (1959) son solo algunos de los casos que ponen de manifiesto cómo castigaba Hollywood cualquier indicio de desviación sexual. Hacia finales de los 50's, y salvo algunas excepciones, la censura comienza a tornarse más permisiva con las producciones hollywoodienses. Pero no será en USA sino en UK donde se produzca uno de los grandes pasos de cara al aperturismo: en la producción británica 'Victim' (Basil Dearden, 1961), Dirk Bogarde interpreta a un abogado gay, constituyendo el primer caso de un homosexual en el rol de personaje protagonista. Y no solo eso, sino que Bogarde era una auténtica estrella cinematográfica en su país. Si bien es cierto que a lo largo de los 60's los personajes homosexuales concebidos en Hollywood son cada vez más abundantes y manifiestos, no lo es menos que esa mayor visibilidad no se traduce en una proyección más beneficiosa. Los homosexuales continúan muriendo en los tramos finales de las historias en que participan, siguen moviéndose en las sombras, en ambientes siniestros. Y, lo que es más pernicioso de cara a la audiencia, esos personajes deben arrastrar a sus espaldas una inmensa carga de vergüenza y culpa. Sirva como ejemplo el personaje interpretado por Shirley MacLaine en 'The Children's Hour' (William Wyler, 1961), que confiesa a Audrey Hepburn que se siente "sucia y enferma". MacLaine termina suicidándose al final del film. En esta década se establecen con fuerza varios patrones de la mano de los personajes homosexuales: ser gay o lesbiana significa ser infeliz, lo que se traduce en la imposibilidad de encontrar el amor verdadero. Asimismo, la homosexualidad se representa como una patología a la que se está abocado y de la que no se puede escapar. Aunque en este punto en particular, tal vez el cine de Hollywood solo recogió lo que era una realidad socio-cultural: recordemos que, por entonces, la homosexualidad aún era considerada enfermedad y delito en EE.UU. Apertura Con 'The Boys in the Band' (William Friedkin, 1970) Hollywood da un paso al frente: una película en la que un grupo de gais aparece alegre, en un ambiente luminoso y normal, y en la que los protagonistas reflexionan sobre su condición de homosexuales. Y no, en este film ninguno de los personajes muere. A partir de entonces, el tema de la homosexualidad será tratado más explícitamente. Pero los daños que Hollywood ha causado, tanto en el imaginario colectivo como en los propios homosexuales, no será fácil de reparar: ya liberado de la mirada censora, ahora el cine norteamericano debe pasar un filtro más riguroso todavía, el de la sociedad, un muro que el propio cine ha ayudado a levantar. En el aclamado musical de 1972, 'Cabaret' (Bob Fosse, 1972), el personaje masculino interpretado por Michael York no solo reconoce abiertamente su homosexualidad, sino que es presentado como un hombre decente y cabal, lejos de la típica figura atormentada que hasta entonces venía repitiéndose. En 'Making Love' (Arthur Hiller, 1982) Hollywood recoge el testigo tendido por el cine británico dos décadas antes, en 'Victim', y lo hace a lo grande: Michael Ontkean interpreta, en el papel protagonista, a Zack, un prestigioso médico que descubre y acepta su homosexualidad pese a estar casado. En este film asistimos a escenas de amor entre los dos amantes protagonistas como nunca antes habían sido representadas. De hecho, fue proyectado con un mensaje a modo de introducción en el que se advertía del tema sobre el que versaba la historia. Supuso un importante punto de inflexión en el tratamiento de la homosexualidad, no solo por la explicitud de las imágenes, sino porque el protagonista gay era un actor famoso y atractivo. Liberación Como ya pasase con 'Dos hombres y un destino' (George Roy Hill, 1969), la relación entre las dos protagonistas de 'Thelma & Louise' (Ridley Scott, 1991) resulta ambigua, y si bien en ningún momento se explicita que exista atracción sexual entre ellas (como tampoco sucede con Newman y Redford), son muchos los que dan por sentado que tal atracción es no solo evidente, sino que forma parte sustancial de la trama. De hecho, el final de estos dos films es el mismo: la pareja protagonista acaba suicidándose, lo que podría ser interpretado como un símbolo del amor verdadero y recíproco. No deja de ser sintomático que de una película a otra hayan transcurrido dos décadas y, sin embargo, la salida que se da a ambas sea prácticamente idéntica. ¿Sigue Hollywood sin saber solucionar el conflicto? ¿O es en la sociedad donde continúa el problema y el cine solo se hace eco de ello? Esta cuestión podría extenderse hasta nuestros días, con todos y cada uno de los temas abordados por el cine, pero veamos el último caso paradigmático sobre el asunto que nos ocupa. 'Philadelphia' (Jonathan Demme, (1993) representa el eslabón final (y lógico) en la escalada de la cuestión homosexual hacia su merecida legitimación. Representado por Tom Hanks, el protagonista de la historia es gay y seropositivo. La Academia premió al actor con el Oscar al Mejor Actor Protagonista, pero no es este el punto clave. Al fin y al cabo, el personaje es presentado como alguien débil (inofensivo) y termina muriendo, características que, como hemos comprobado, vienen de lejos. Lo que marca la diferencia en 'Philadelphia' es que el amor triunfa entre dos personas del mismo sexo. Y, sobre todo, lo hace de manera explícita y sin concesiones. Así, mostrando que el amor entre dos hombres es posible y legítimo, Hollywood abría por fin las puertas de par en par a la homosexualidad, poniendo fin a casi un siglo de representaciones más que cuestionables. FUENTE: http://www.ecartelera.com/noticias/23352/homosexualidad-cine-hollywood-condenados/
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