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«Oficial» Néstor Cantillana


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104 respuestas a este tema

#81
Loudkilla

Loudkilla
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el se fue al 13 no es cierto??

peleles o soltera otra ves?



#82
Osval

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CITA(Lokillo Briianh @ Apr 13 2011, 17:01) <{POST_SNAPBACK}>
el se fue al 13 no es cierto??

peleles o soltera otra ves?

Peleles



#83
Dinara

Dinara
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CITA(Vincent @ Apr 4 2011, 09:27) <{POST_SNAPBACK}>
Va a ser padre por segunda vez ahabrit.jpg

La Maca Teke está embarazada

Que buena es la noticia tie3.gif


#84
Dinara

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#85
Clanids

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#86
Dinara

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Wiken



Néstor Cantillana, el actor hot del momento:
"Fui, soy y seré un perdedor"


Tras dos años de no estar en pantalla, Néstor Cantillana regresa con todo: "Peleles", "Los archivos del Cardenal" y la nueva película de Pablo Larraín sobre el plebiscito. Además, acaba de ir a Brasil para promocionar "Prófugos", la primera serie chilena realizada por HBO y que debuta este domingo. Todo pasó desde que dejó de ser el típico rostro de un canal. Cantillana se rebeló. Pero, ¿acaso no era cosa de tiempo?

Sergio Paz
Unos días atrás, Néstor Cantillana viaja por primera vez a Sao Paulo en primera clase. Lo hace con un whisky en la mano. Poco después toma otro, con el asiento bien reclinado.


CONTENIDO OCULTO
Durante este vuelo a Brasil, a donde viaja para el estreno de "Prófugos", la primera serie de HBO realizada en Chile y que se estrena este domingo a las 22 horas, su cabeza da vueltas y vueltas. Piensa, quizás, en retomar su trabajo con Maraca, la banda que tiene con Pablo Schwarz. Y en cómo estarán sus dos hijos y su señora, con quienes vive muy cerca de aquel limbo urbano que es la frontera entre Providencia y Ñuñoa.
Allí Cantillana es un asiduo visitante del Tavelli de Manuel Montt, el café donde suele juntarse con amigos o bien concertar reuniones. Y a donde, muchas veces, llega con su pequeño hijo Lautaro.
Hoy en día, el éxito para Cantillana es darse tiempo para ser un buen padre.
Es la revancha final.
Cantillana nunca vivió con el suyo. Y, de hecho, en toda su vida no ha hablado con su padre más de tres, cuatro veces.
En el pasado, todo fue más o menos así: es Santiago. Son los 80. Un flaquísimo Néstor crece en un edificio junto al Parque Bustamante.Vive con su mamá y su abuela en un departamento de sólo un ambiente. Es una familia de izquierda y su abuela es una mujer con carácter: evangélica y comunista. "Vaya mezcla", dice Cantillana.
Néstor, de día, juega sobre el sillón que, de noche, será la cama de su madre.
El pilar, el sostén de la familia, es Igor, el tío actor, militante del MIR, que, tras pasarse dos años preso en Los Álamos, no sólo ha logrado sobrevivir sino que también exiliarse en Suecia, desde donde manda plata casi todos los meses.
Mientras aún vive en Santiago, Igor trabaja en la clandestinidad haciendo contactos, a los que incluso debe ir con Néstor bebé. También con su hermana, la mamá de Cantillana, de la que finge ser pareja cuando la policía está cerca.
En ese tiempo, Igor se queda cuando puede en el departamento de Bustamante. Hay un código de seguridad: una toalla extendida en la ventana es señal de que nada extraño sucede. Si no está la toalla, en cambio, Igor deberá buscar otro lugar para pasar la noche.
-Era como jugar a los espías -dice hoy Néstor Cantillana, quien estuvo en Pudahuel el día en que su tío tomó el avión para salir al exilio. El hombre, para cambiar de aspecto, llevaba el pelo teñido, rulos artificiales y chaleco chilote. Una generosa sonrisa iluminaba su rostro.
En Santiago, la vida sigue. Y, de tanto en tanto, Néstor -también con grueso chaleco- acompaña a su mamá a recoger la leche que les entregan en la Vicaría de la Solidaridad, entonces mucho más que una serie.
-Nunca pasé hambre -explica Néstor- pero claramente vivíamos en un barrio que no nos correspondía.
Néstor Cantillana es un chico como cualquiera. Juega en las casas de sus amigos. Se va caminando al colegio República Argentina, en Matta con Vicuña Mackenna. Después de un tiempo lo asaltan dos veces seguidas, y como el tío de Suecia había ganado algo de dinero con una película de su autoría, compra una casa en Curicó, el origen del particular familión.
En el sur todos estarían seguros. Y, de hecho, allá Cantillana se transforma en una suerte de provinciano al revés; en un santiaguino en provincia. Tiene cancha. Personalidad. Estudia en el liceo de hombres. Pronto coquetea con las Juventudes Comunistas. Pero la relación no dura mucho: él quiere aprender, pero de inmediato lo mandan a los campos de Curicó a arengar a la gente. Néstor, que tiene su genio, prefiere no estar.
Finalmente, con una PAA más o menos, regresa a Santiago para estudiar teatro donde Fernando González. Cantillana, en secreto, siempre ha querido ser actor. A los 9 años había viajado a Suecia a ver a su tío. Y, durante meses, lo acompañó todos los días a los ensayos.
En una coolísima casa, de minimalismo nórdico, un grupo de actores latinos prepara el montaje de "El Abanderado", de Luis Alberto Heiremans. El rito es así: ellos llegan, cambian sus ropas por mallas negras, toman café, hacen ejercicios y repasan sus textos. "De chico -dice Cantillana- tuve la suerte de conocer el teatro por dentro. En cada ensayo ellos conversaban, chupaban, comían. Para mí, el teatro siempre fue sinónimo de pasarlo muy bien".
Ya egresado se pone a trabajar en el Teatro Nacional, donde es dirigido por Alfredo Castro en "Hombres oscuros, pies de mármol". Miguel Miranda hace la música de la obra. Y como el compositor trabajaba con Andrés Wood, lo recomienda para el casting de "Historias de fútbol".
Hasta ahí, el trabajo de Cantillana se había distinguido por una suerte de contención que hasta el día de hoy él prefiere llamar "dignidad". "Si me tocaba hacer una escena emotiva -explica Cantillana- me ponía a llorar, pero paraba. Me tapaba y me sonaba los mocos para no ser tan demostrativo. Es que nadie que tiene pena anda mostrando su pena. A eso es a lo que me refiero con dignidad".
Con una suerte de candidez, de inocencia, Cantillana hace lo mismo hasta el día de hoy: "Tratar de hacer lo mejor posible, pero piola".
El actor tiene una consigna. Dice que "el mundo es de los piolas".
Se lo escuché varias veces mientras almorzábamos en un restaurante peruano de Bellavista, cerca de Canal 13.
Néstor tiene su propia explicación de lo que en verdad es: "Yo fui, soy y seré un perdedor", dice. Luego corrige: "En verdad un piola. Un perdedor que cree en la felicidad y no en el éxito. El éxito se basa en la comparación. Y, comparativamente, a lo mejor siempre voy a ser un pobre huevón".
Néstor Cantillana explica: "Yo siempre fui el tercero del curso y por eso me molestaron desde primero básico. Mi mamá, mis profesores, todos decían que por qué no era el primero. Y es verdad: quizás si lo hubiera querido, lo hubiera logrado. Pero siempre me ha cargado eso de querer ser el mejor. Soy de los que piensan que ser el mejor no equivale, necesariamente, a ser el más feliz".
Néstor Cantillana cuenta una anécdota: "Una vez, en uno de esos eventos de fin de año en el colegio, justo llegó mi tío Igor desde el exilio. Tras recibir el diploma por el tercer lugar, me dijo: 'Encuentro que lo mejor es ser el tercero. Ser primero es un estrés. ¿Para qué? Aparte, el segundo siempre quiere ser primero. Al tercero, en cambio, no lo molesta nadie. Pasa piola'".
Mientras almorzamos, Néstor explica que -pese al reciente éxito- su norte no es Hollywood. Simplemente quiere ser feliz haciendo su pega. No espera vivir ni en Miami ni en Los Angeles y, aunque admira a Santiago Cabrera y a Cristián de la Fuente, él dice que lo suyo es estar aquí. No habla inglés ni alemán, y eso que, si pudiera concretar un sueño, ese sería trabajar en el Teatro del Pueblo en Berlín.
Así las cosas, se concentra en lo que hace e intenta hacerlo lo mejor posible. Acto seguido se va. No pesca. No ve las repeticiones. No ve los monitores. Pero, claro, siempre se da cuenta de quién está entregando y quién no. Y ahora último en "Los archivos del Cardenal", la serie que emite TVN los jueves, de inmediato reparó en que el guión era especial, que tenía detalles que sólo habría podido escribir alguien que vivió la época. En este caso, la hija de un abogado de la Vicaría.
A los 36 años, Néstor Cantillana asegura ser un agradecido. "Hay que ser un buen pobre", dice él.
Y, probablemente, tiene razón.
Luego de su prematuro trabajo en la película de Wood, Cantillana llega al área dramática de TVN. Ahí hace desde "Iorana" (1998) hasta "Viuda Alegre" (2008).
Hoy es normal ver a jóvenes actores en las teleseries, pero en ese tiempo no. "Los protagonistas de las teleseries en ese tiempo -recuerda Néstor- siempre eran modelos. La tele no estaba en el imaginario de alguien que hubiera estudiado teatro. Cuando estabas en la escuela sabías que la única posibilidad de hacer algo de plata era generar una compañía. Y yo tuve una con Francisco Pérez Bannen".
Quizás por lo mismo, varios años después, cansado de las teleseries y, especialmente, cansado de tener que ir a promoverlas en los matinales, Néstor acepta protagonizar "Sin Anestesia", uno de los primeros productos de ficción de CHV.
-La última teleserie en TVN fue "Viuda Alegre". Y ahí no sólo hacía unas escenas más o menos no más, sino que detrás mío estaba Pepe Soza lavando la loza. Y Pepe Soza es uno de los actores que yo más admiro. Cuando me fui, ya estaba un poco cansado -dice Cantillana.
-Me hinchaba las pelotas, me daba mucha vergüenza tener que ir al matinal a decir que la nueva teleserie estaba súper buena. Especialmente porque no tenía la energía de los conductores como para estar tan feliz tan temprano. Me costaba mucho vender el producto. Me conflictuaba. La última teleserie en la que estuve quisieron promocionarla en "Pelotón". Yo interpretaba a un carabinero y me pidieron que fuera de personaje. Pero yo no podía ir a un programa fascista donde le enseñan a la gente a ser como milicos. Nica. Me negué. "Tienes un contrato firmado", me dijeron. Pero logré aleonar a mis compañeros y nadie fue a "Pelotón".
Hoy Néstor Cantillana no tiene representante ni tampoco un contrato a largo plazo con ningún canal. Él mismo negocia y firma por la serie o teleserie con la condición de que le guste el guión.
-De pronto me di cuenta que lo importante no era ser rostro de un canal u otro, sino que ser rostro de mí mismo -dice.
Plata no le falta. Tampoco le sobra. Pero no gasta tanto: "Digamos que no tengo que llenar la piscina y echarme en eso 500 lucas al mes. Pero en mi casa nunca falta aceite de oliva y café en grano".
Le pregunto si, en el último tiempo, después de dos años de no estar en pantalla, el gran cambio es que ahora interpreta papeles principales en vez de secundarios.
Cantillana dice que no. Que tanto en "Peleles" como en "Los archivos...", él sigue estando atrás. Reconoce, eso sí, que hubo un gran cambio, aunque de otro tipo: "Ya no tengo miedo a no tener trabajo".
Así, hoy sale de Chile al mundo, a Latinoamérica, de la mano de "Prófugos", la serie hot del momento y en la que interpreta a un veterinario que debe hacerse cargo de la banda de traficantes que, hasta entonces, dirige su madre (Claudia di Girolamo), porque ella ha caído presa.
En el grupo están Francisco Reyes, un frentista amargado; Luis Gnecco, un ex agente de la DINA, y Benjamín Vicuña, un policía infiltrado. Ellos intentan una última gran jugada, pero otra banda les hace una "mexicana", y finalmente terminan escapando de la policía y de los otros narcotraficantes. "Prófugos" es una road-serie que parte en San Pedro de Atacama y termina en la Patagonia. Es la serie con más acción grabada en Chile, con ciento cincuenta disparos por minuto, autos que chocan y dan cinco vueltas en el aire antes de caer hechos pedazos.
-Es impresionante el estándar -dice Néstor- y la cantidad de planos por escena. Me atrevo a decir que es lo mejor que he hecho, especialmente en términos audiovisuales.
"Prófugos", para Cantillana, fue una serie en la que se sintió especialmente cómodo: Pablo Larraín, el director, pidió que la actuación fuera contenida, plana, seca. Y, de hecho, en la serie todos hablan en voz baja, al mínimo audible. Claro: están arrancando. Y todos los que los rodean pueden ser sus perros de caza. Un tipo de actuación que a un actor como Cantillana siempre le resulta familiar.
Cuando le queda poco rissotto, Néstor dice que se quiere morir actuando, idealmente en buenos proyectos. "Nunca ha estado cesante y no es miedo a la cesantía. Pero con el tiempo, lo que aprendí fue que lo más importante es que uno tiene que tener paciencia y, en el intertanto, hacer bien la pega".
Hoy administra su éxito: hasta octubre le dura el contrato con el 13 para "Peleles". Luego interpretará a Nacho Agüero en la película sobre la campaña del No que ya anuncia Pablo Larraín: una comedia negra, sobre el arcoíris mula que nunca llegó, con guión de Pedro Peirano. Una película que, se dice, mezclará elementos de ficción con documental. Incluso, sumando actores que estuvieron en la campaña en esa época. Luego intentará remontar para el verano "El amor es un francotirador", la obra que -pese a la mala crítica- la terminó rompiendo hace un tiempo en el Teatro de la Católica.
De tanto en tanto, Néstor Cantillana compra discos y, en general, le gusta comer bien. En su casa tiene una tele antigua, una tele gorda que pocas veces ve. "No soy -dice Cantillana- público de teleseries". Tampoco va mucho al cine. Algo lee. Hasta hace poco, con devoción, a Nick Cave, de quien compró dos libros en Metales Pesados. Uno de ellos: "Y el asno vió al ángel". "Hermoso. Duro. Árido. Pesado", reflexiona Cantillana.
¿Denso Cantillana? Parece que no. Al menos de chico le gustaba ver a Moya Grau y "Los Títeres".
-Me cuesta pensar -dice, consultado por su personaje de extremista en "Los archivos del Cardenal"- que yo podría agarrar un arma y luchar por la revolución
Hoy en día, se declara un tipo de izquierda que está sorprendido con el movimiento estudiantil y sus líderes: "Me quedo con la boca abierta con lo lúcidos que son".
A Cantillana no le gustaría estar en el Ministerio de Cultura. Y dice que, aunque ahora es más cool hacer series en vez de teleseries, seguramente todos se van a aburrir y, de pronto, las series van a querer ser más teleseries.
Puede ser. El mismo Néstor Cantillana va, viene.
-Antes, si la escena no me quedaba bien, no podía dormir. Ahora me importa na'. Antes me angustiaba. Ahora, si las cosas no resultan como me las imaginaba, me tomo un copete y me voy a la casa. Lo único importante es que mis hijos estén bien -dice el actor hot del momento.
-¿Sabes? -dice Cantillana cuando llega un suspiro limeño con dos cucharas- yo creo que ya no es el tiempo de los héroes. No estamos en una película gringa. Aquí, en Chile, siempre se huele la fatalidad.
Han pasado casi dos horas. Y aunque no somos amigos, hay cierta confianza. Yo diría que, incluso, cierta sintonía. Así es que, sin más, cuchareamos el postre.
-Al final -dice Cantillana- es como decía Hamlet. Hay que hacer lo que hay que hacer.
Unos días después, Néstor Cantillana viajaría en primera. Probablemente, sin pensar en sacarse el chaleco.
"Es impresionante el estándar de calidad de 'Prófugos'. Me atrevo a decir que es lo mejor que he hecho, especialmente en términos audiovisuales".
"Yo creo que ya no es el tiempo de los héroes. No estamos en una película gringa. Aquí, en Chile, siempre se huele la fatalidad".

Sergio Paz.



#87
Dinara

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Editado por Dinara, 05 septiembre 2011 - 13:24 hrs..


#88
Dinara

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Néstor Cantillana es Vicente Ferragut en "Prófugos"



#89
Dinara

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Néstor Cantillana: La verdad
Entrevistas


Lo criaron su madre y su abuela con leche y ropa que les regalaban. Apenas entró en la adolescencia decidió ser actor: creyó en él y ahora el público le cree. En Los archivos del cardenal (TVN), Peleles (Canal 13) y Prófugos (HBO), Néstor Cantillana (36) representa tres personajes muy distintos, pero todos tienen la honestidad y consistencia que se ha convertido en su marca registrada.

Por Lorena Penjean / Fotografía: Sebastián Utreras / Producción: Álvaro Renner / Maquillaje: Patricia Calfio





CONTENIDO OCULTO
Dice Fernando González, director de la escuela donde Cantillana se formó, que talentos como el suyo son una excepción. Primero, porque es poco frecuente que tan buenos actores sean, al mismo tiempo, tan buenas personas. Luego, porque cuando recién empezaba a actuar, ya era capaz de encontrar a los personajes dentro de sí mismo. Eso, dice González, es el anhelo máximo de todo actor. La veracidad. Y Cantillana la tiene.

La misma opinión comparte el director de cine Pablo Larraín, quien realiza la serie Prófugos, en la que Cantillana interpreta a un frío narcotraficante que debe velar por el negocio mientras su madre está en la cárcel. “Néstor tiene las tres claves de un actor extraordinario: misterio, ambigüedad y una verdad que le permite decir prácticamente cualquier cosa, hasta el texto más absurdo o delirante, y se lo crees. Para hacer eso se necesita mucho trabajo. A Néstor no le regalaron nada. Salió a la calle y se comió al mundo”.

Y helo aquí. Sentado en un sillón negro, desgarbado, con un mechón que cae cada tanto sobre su frente, con voz serena pero apasionada, con personalidad, de esas que no necesitan hablar más fuerte para hacerse escuchar. Es más, podría decirse que habla con los ojos.

Evangélicos comunistas

Cantillana creció entre el cemento de Santiago –donde vivía con su madre y su abuela– y las praderas de Curicó, donde también tenía familia. “Mi abuela primero fue comunista y después se hizo evangélica, pero siguió siendo comunista”, cuenta Cantillana. “Leía poemas rusos, vestida como rusa en la plaza de Curicó”.

¿Y qué te marcó de ese pasado evangélico?
Agradezco profundamente sentir la fe, confiar en algo más grande que uno. Imagínate que cuando me bauticé en la Iglesia Evangélica a los nueve años, lo hice porque tenía caries y le tenía terror al dentista, más que al infierno, y tenía que ir el lunes al dentista. Entonces, ese domingo el pastor hizo una prédica que hablaba de que si tienes miedo debes confiar en el Señor. Levanté mi mano y pedí que me bautizaran ante la mirada atónita de todos. Dije: “Sí, me quiero bautizar”, pero en el fondo lo único que quería era que el dentista no me hiciera sufrir tanto. Crecí en la escuela dominical hasta los doce o trece años y creía profundamente todo lo que me enseñaban. Hasta que un día dije: ‘Y, no más. No quiero ser evangélico. Quiero ser actor’.

Y después de quedarte sin Dios, ¿qué?
Dios siempre está. Después de dejar de ser evangélico me dio por ser ateo. No sé, no puedo decir que rezo, pero tengo dos hijos maravillosos. Creo en el amor, creo en la naturaleza, es imposible no sentir algo cuando estás en un bosque con un árbol gigante. Es imposible no sentir amor ahí. Para mí ese es el combustible más grande.

Cambiaste la religión familiar por el teatro.
Es que el teatro también era algo súper familiar. Yo tengo un tío, mi tío Igor, un mirista que estaba exiliado en Suecia y que es actor. Él me sirvió de argumento e inspiración. Cuando tenía 9 años el Igor hizo una película en Suecia y le pagaron tan bien que nos llevó a todos para allá durante tres meses. Ahí yo vi todo el proceso del teatro por atrás. Había niños que se quedaban en guarderías, los tipos se sacaban la ropa y se ponían unas mallas para hacer ejercicios, después tomaban café, leían, fumaban, hablaban, se cagaban de la risa, almorzaban, seguían trabajando… Era perfecto. Ese tío después nos mandaba plata todos los meses y también me pagó los estudios de Teatro.

El tío actor es fundamental en tu vida.
Absolutamente. De hecho, de ahí viene una de las razones por las que yo le tengo mucha admiración y agradecimiento a la Vicaría de la Solidaridad. Cuando yo era chico, guagua, y el Igor estaba preso en Tres Álamos, en la Vicaría le daban leche y ropa ami mamá. Entonces, mi primera infancia creo que fue con pura ropa y leche de la Vicaría.

¿Te gusta hablar de tu papá, que fueunpadre ausente, o lo sacaste de tu vida?
No, no… Como que no me gusta hablar de mi papá. Antes no tenía relación, he hablado un par de veces con él.

Ahora que eres padre, te apuesto.
Claro, hablé con él justamente antes de ser papá, como para tener claro de dónde venía. Es muy importante poder transmitirles a los niños de dónde uno viene. Hablé un par de veces con él y fue muy generoso contándome de su historia, de su infancia, la historia con su papá y su abuelo… Qué se yo. Y después, un par de veces más cuando conoció a mi hijo.

Y fuiste muy generoso también presentándole a tu hijo.
Lo hice por él y por mí también. En el fondo yo ya estoy viejo, ha pasado tiempo y no siento rabia.

Sin rabia.
Nunca. Porque estaba la figura del Igor, este tío que fue mi papá y con quien tenía las conversaciones de hombre que no podía tener con mi mamá ni con mi abuela. Y, a pesar de que estaba en Suecia, nos escribíamos cartas todos los meses.

Tu tío es tu padre.

Es así. De hecho este año, este hermano de mi mamá que siempre me ha dicho que soy como un hijo para él, me adoptó. O sea, me inscribió como su hijo.

¿Legalmente?
Yo ya tengo el apellido, porque soy Cantillana Cantillana, que es el de mi mamá, pero que es el mismo de él. Pero ahora me inscribió como hijo. Soy un milagro de la naturaleza: soy el primer hijo de dos hermanos que sale normal.

La convicción

Entraste a la escuela de Fernando González, ¿cómo fue eso?
Era un estudiante de Teatro de una familia que no tenía mucha plata, o sea nada, pero estaba obsesionado con estudiar Teatro y tenía la sensación de poder hacerlo bien. Para lograrlo viví todo el primer año en una pieza de dos por un metro en Macul con Los Presidentes, que le arrendaba a un alcohólico. A las tres de la mañana el viejo tocaba mi puerta y salía corriendo porque había una bomba o cosas por el estilo, producto de sus delirios.

¿Y le contabas de este viejo loco a tu familia en Curicó?
Jamás les dije nada. Mi pequeña lucha era sobrevivir, pelear por una convicción. Algo en mí me decía que el teatro era importante. Pero el viejo me tenía vuelto loco, no tenía agua caliente, era un desastre. Pero duré poco gracias a mis compañeros de escuela. Leía harto, y en la mañana era el primero en llegar. Hasta que un día no aguanté más, llegué muy cansado, conté la historia y Pancho Pérez-Bannen, Cristián Marambio y varios amigos me dijeron “no hueví, sal de ahí”. Y me que fuimos a buscar mi colchón y un canasto donde yo ponía mis libros, yme fui.

¿A dónde te fuiste?
A la casa de mi amigo Cristián Marambio, a la Gran Avenida. Tenía un departamento con una pieza que compartía con un compañero. Y, cuando no teníamos plata, aperrábamos juntos. Había meses en que el Igor no podía mandar plata y ahí quedábamos. Recuerdo que empecé a vender cosas, lo que tenía para poder pagar y llegó el momento en que caché que no me daba y que tenía que irme de la escuela. Fui a hablar con Fernando González y él me dijo que no me fuera, que lo iba a hablar con los profesores y todos estuvieron de acuerdo y me becaron el último semestre. Todos los profes fueron muy generosos, me querían harto.

¿Y cuál fue el aprendizaje más importante?

Cuando entré a la escuela, Fernando siempre decía que hay dos tipos de actores: los que cambian su personalidad y se transforman en otras personas y los que mantienen su personalidad como actor y acercaban el rol a ellos. Entonces, aunque ha habido directores que me han dicho que soy como camaleón, para mí siempre soy yo. Cuando hago Peleles, donde interpreto a este huevón que es medio nerd, que se come las uñas y se peina para al lado, todos dicen “¡Uy qué lindo, qué tierno, qué pavo!”. Pero cuando lo actúo no hago a un huevón lindo, ni tierno, ni pavo, sino que soy yo en mi más mínima expresión.



La igualdad

Dicen, al menos en twitter, que hoy se acaba el mundo.

Ehhh, no tengo twitter. P

Pero juguemos. Hoy se acaba el mundo: ¿Qué temas te tienen tomado? ¿Cuáles son tus preocupaciones?
Más que mis preocupaciones, lo que más hago en el día es pensar en mis hijos. Santiago es el más chico, tiene recién dos meses y está muy rico, muy simpático, se ríe todo el rato. Lautaro, el mayor, tiene tres años y dos meses. Ellos son mis pasiones. Estoy muy embalado con ellos, tanto, que ayer con la Maca (su pareja, la actriz Macarena Teke) cambiamos de una cama de dos plazas a una súper king. Mis hijos son lo más importante para mí hoy, pero una de mis mayores preocupaciones es lo que está sucediendo con el tema de la educación. No puedo creer las declaraciones de Labbé, todo esto es muy raro… Siento que vivimos en un país hecho de muchos países. No entiendo cómo este señor Labbé, que uno siempre supo que tuvo conexiones con la CNI y la DINA, es alcalde.

Y elegido democráticamente.
Con mayoría y todo. Pero se olvida su pasado y luego aparece con esta demencia y estas reacciones fascistas, propias de una cabeza tan, pero tan pequeña.

¿Pero qué te pasa con el movimiento estudiantil? Me ha hecho pensar muchas cosas. Hay cosas que no están bien y que al parecer no van a mejorar. Y, en ese sentido, si hay que ir a paro, si hay que perder cuatro meses e incluso el año escolar, hay que hacerlo para poner sobre la mesa los temas importantes y exigir al gobierno que se tomen cartas en el asunto, sea el gobierno que sea. Hoy le tocó a Piñera. Todos los días me voy a trabajar pensando en darles buena educación a mis hijos y cada vez que ahorro plata lo hago pensando eneso, tal vezenincentivarlos paraqueestudienenArgentina, porque aquí es carísimo. Bueno, lo que me han hecho pensar es que en vez de hacer todo eso, hay que ponerse las pilas para cambiar el sistema.

El levantamiento estudiantil coincide con una serie como Los archivos del cardenal.

Hay una historia que se repiensa. Si yo vi algo en ese tiempo fue el miedo, ese que te paraliza, que te deja inmóvil, y los dictadores se encargan de hacértelo sentir. Es bien brutal y es lo que me pasa cuando hacemos Los Archivos del Cardenal. Me tocan textos y escenas que me hacen recordar mi niñez, cuando escuchaba las conversaciones de mi mamá o de mi abuela con las vecinas. El miedo de decir lo adecuado, en el lugar indicado y con la gente apropiada. Tenías que encontrar un código para que la persona entendiera que tú estabas en desacuerdo con Pinochet. Eran tiempos muy difíciles.

Y en este ambiente tan agitado, de tanta indignación, ¿cuál es el aporte de Los archivos del cardenal?
Te lo pregunto porque hay gente a la que le parece inadecuado remover heridas . Es indispensable que se repase la historia, si no, es muy probable que se vuelvan a repetir hechos así. Hay algo que me quedó de mi educación, y que es una mezcla entre la Iglesia, mi abuela, mi mamá y el comunismo: la igualdad. Somos todos iguales ante Dios, somos todos iguales ante la ley.



#90
Ray

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#91
Dinara

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LOS 11 ELEGIDOS







#92
Dinara

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#93
Dinara

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#94
Cúmulo

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Lo ha hecho excelentísimo en Peleles. De hecho, de los 6, es el que mejor representa a su personaje.

Es tan bueno y noble tie.gif


#95
Dinara

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#96
Dinara

Dinara
  • Sexo:Mujer
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En la grabación de la serie "Prófugos".
Fotos: Sergio Collao.








#97
Dinara

Dinara
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#98
Néstor_Cantillana_FC

Néstor_Cantillana_FC
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Se puede revivir este topic? :another:  

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#99
ChicaLiberty

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Su actuacion en SEEJ ha sido excelente.


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#100
Néstor_Cantillana_FC

Néstor_Cantillana_FC
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Excelente el final de Los Archivos del Cardenal. Néstor se ha ganado las felicitaciones de todo el público.
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