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CAPÍTULO 13 | El pasado que condena [Parte 2]


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#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

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EXT. CENTRO – I/E AUTOMÓVIL – MEDIODÍA

 

Dominga sale del auto y trata de prestar ayuda a los gemelos.

 

- ¡Lorenzo! Hermanito – dice Rafael, entre lágrimas, tratando de despertar a Lorenzo, pero éste no reacciona.

- Perdón – dice Dominga, muy desesperada. – ¿Está bien?

- ¿Cómo querís que esté, loca de mierda? Míralo, si no se mueve.

- Perdón, es que de verdad no andaba atenta, no sé qué me pasaba – se excusa Dominga.

- Claro, seguro andabai hablando por el celular – dice Rafael, enojado y triste a la vez.

- ¿Puedo ayudar en algo? – pregunta Dominga.

- No, ya ayudaste suficiente atropellando a mi hermano.

 

Dominga no sabe qué hacer, pero pronto reacciona llamando a una ambulancia.

 

INT. DEPTO GONZALO – LIVING/COMEDOR – MEDIODÍA.

 

Gonzalo y Matilde están sentados en el sofá, abrazados, mientras Matilde sostiene una taza de té.

 

- ¿Te sientes mejor? – pregunta Gonzalo.

- Sí. Sólo quiero alejarme un poco de mi casa, de mis papás – dice Matilde. – ¿Podría quedarme contigo, aunque sea un poco?

- Sí, mi amor, todo el tiempo que quieras.

 

Gonzalo besa a Matilde en los labios cuando de pronto su celular suena.

 

- Es Lorenzo – dice Gonzalo, viendo la pantalla de su celular.

- Bueno, contéstale. A lo mejor pasó algo – dice Matilde.

 

Gonzalo contesta finalmente.

 

- ¿Aló, Lorenzo? ¿Qué pasa? – pregunta Gonzalo.

- ¡No, Gonzalo! Soy yo, Rafael – dice Rafael con un tono desesperado, entre lágrimas.

- Tranquilo, Rafael. ¿Qué pasa? – pregunta preocupado Gonzalo, lo que capta enseguida la atención de Matilde.

- Estoy con el Lorenzo camino a la clínica en una ambulancia. Trato de llamar a mi mamá y no me contesta. Necesito que vengas.

- Tranquilo, Rafael, voy para allá rápido.

 

Gonzalo cuelga su celular.

 

- ¿Qué pasó, mi amor? ¿Algo malo le pasó a Lorenzo? – pregunta preocupada Matilde.

- Sí. Rafael dice que están en la clínica porque atropellaron a Lorenzo – dice Gonzalo. – Tengo que ir para allá.

- Te acompaño, mi amor.

- No, tú quédate aquí, para pensar tranquilamente.

- No, insisto, mi amor. Lorenzo también es mi amigo y tenemos que ayudarlo en lo que sea.

 

Gonzalo finalmente acepta y ambos salen rápido del departamento.

 

INT. CLÍNICA – SALA DE ESPERA – TARDE.

 

Rafael, Gonzalo y Matilde esperan afuera de la sala de emergencias. Beatriz entra corriendo y Rafael se levanta rápidamente.

 

- Rafita, mi amor – dice Beatriz, preocupada. – ¿Cómo está tu hermano?

- No sé, mamá. El doctor lo está atendiendo ahora – dice Rafael, abrazando a su madre, preocupado.

Beatriz se acerca también a Gonzalo y Matilde para saludarlos cuando el doctor Espinoza (Patricio Achurra) sale de la sala de emergencias.

- Doctor, ¿cómo está mi hermano? – pregunta preocupado Rafael, mientras Beatriz está muy pegada a él, preocupada.

- Tranquilícense. – dice el doctor – Por suerte el auto no iba demasiado rápido, ya que el impacto no fue demasiado fuerte.

 

Beatriz se alivia ante esta noticia.

 

- Lorenzo sufrió algunas lesiones leves producto del impacto, – continúa el doctor – pero resistió muy bien. Claro que cuando llegó estaba inconsciente, pero era un simple desmayo por el susto.

- Pero, doctor, ¿Lorenzo va a estar bien? – pregunta Rafael preocupado.

- Va a estar bien – dice el doctor. – Él se puede ir para su casa, pero asegúrense que descanse bien por unos días y que coma cosas livianas, solo por si acaso.

 

Rafael y Beatriz se alivian al escuchar ciertas noticias.

 

INT. CASA DOMÍNGUEZ – RECIBIDOR – TARDE.

 

Sofía está sentada en los primeros peldaños de la escalera, algo sugestionada por los hechos que ocurrieron, cuando alguien llama al timbre, causando su susto. La persona toca desesperadamente la puerta y luego el timbre. Sofía trata de calmarse y va a abrir la puerta. Resulta ser Isabel quien rápidamente se acerca a abrazarla.

 

- Isabel, ¿qué pasa? – pregunta preocupada Sofía.

- Sofía, no puedo más – dice Isabel, llorando.

- ¿Qué pasó, mi niña? ¿Otra discusión con Emiliano?

- No, Sofía – dice Isabel, separándose de Sofía y secándose las lágrimas. – Yo nunca pensé que me iba a convertir en esto.

- ¿Convertirte en qué?

- Estuve a punto de matar a alguien.

Sofía se sorprende con las palabras de Isabel.

- ¿Cómo? – dice Sofía, preocupada.

- Es que… esa perra de la Matilde tiene la culpa de que Emiliano terminara conmigo – dice Isabel. – Y cada vez que la veo tengo ganas de matarla o no sé.

- ¡No! ¡No vuelvas a hacer una cosa así!

- Es que no sé qué hacer para que Emiliano vuelva a estar conmigo.

- Lo único que puedes hacer es luchar por su amor – dice Sofía. – Pero no vuelvas a hacer algo así. No me gustaría que te llegaras a manchar las manos de sangre como…

- ¿Cómo qué? ¿O como quién? – pregunta extrañada Isabel.

- Como… esas mujeres celópatas capaces de matar por amor. Mira, las dos vamos a ir al comedor a almorzar tranquilas y de ahí me cuentas todo, pero no vuelvas a hacer una cosa así, ¿te queda claro?

- Bueno, Sofía. En estos momentos, tú eres lo único que tengo.

 

Isabel angustiada vuelve a abrazar a Sofía, quien accede tiernamente, pero luego emite una mirada como de odio al ver que su sobrina y ahijada estaba pasando por lo mismo que ella pasó.

 

INT. DEPTO. MONTERO – LIVING/COMEDOR – TARDE.

 

Sebastián (Ricardo Vergara) está solo, esperando la llegada de Emiliano sentado en el sofá, cuando repentinamente entra su hermano por la puerta. Emiliano está todo alterado y luego de colgar las llaves del auto, se da unas vueltas.

 

- Emiliano, ¿qué pasa? – pregunta Sebastián, preocupado.

- Seba, ya no puedo más – dice Emiliano, desesperado.

- ¿Qué pasa? Dime.

 

Emiliano no dice nada, pero solo abraza a su hermano. Sebastián se extraña por el raro comportamiento de su hermano, quien pronto comienza a llorar desesperadamente. Sebastián sólo sigue abrazándolo, tratando de calmarlo.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO LORENZO – TARDE.

 

Lorenzo se encuentra acostándose en su cama, con un poco de dolor. Mientras Rafael le acomoda la almohada y Beatriz lo arropa.

 

- No tienen para qué preocuparse por mí – dice Lorenzo, sintiéndose mal por toda la atención de su hermano y su madre.

- No, tú tenís que descansar – dice Rafael. – Te lo dijo el médico.

- Y además dijo que tienes que comer bien – dice Beatriz. – Y por eso, voy a preparar el almuerzo para que comas aquí.

- Yo quiero comer también aquí – dice Rafael. – No lo quiero dejar solo.

Beatriz se va de la habitación y baja por la escalera, dejando solos a los hermanos.

- Todo es mi culpa – dice Rafael, sentado en la silla del escritorio de Lorenzo.

- ¿De qué estás hablando, Rafael? – pregunta Lorenzo.

- Mírate cómo estai. Por salvarme la vida. Soy como una carga para ti.

- No, Rafael. Tú no tienes la culpa de nada.

- Sí, sí la tengo. Tú solo lo has pasado mal por mi culpa, porque te hice daño cuando perdí la memoria. Y ahora esta loca que te atropella – dice Rafael.

- No, Rafael. Tú jamás me has hecho daño. Aquí la única que nos ha hecho daño es Sofía. Ella y nadie más.

- Además, con esto de la mamá en la clínica, la muerte del papá y todo eso. No sé, tanta responsabilidad que te tocó.

- Para mí no es estresante tratar de hacer que recuperes la memoria o ayudar a la mamá o encargarme del velorio y funeral del papá. Además, en esas dos últimas cosas me ayudó mucho el tío Efraín. Pero ahora lo que importa es que todos estamos bien y que tú estás a mi lado y si eso sigue así, de esa forma es como me voy a sentir mejor.

 

Rafael y Lorenzo se sonríen.

 

- Me teniai tan preocupado – dice Rafael. – Hasta lloré de lo preocupado que estaba por ti. Por favor, no me volvai a asustar así.

- No te preocupís – dice Lorenzo – porque yo sé que mientras tú estís a mi lado, nada malo me va a pasar.

 

Rafael se acerca a su hermano para abrazarlo, conmovido con estas palabras.

 

EXT. PLAZA – TARDE.

 

El enmascarado hombre que estaba enfrentando a Sofía corre, pero evita ser visto. Se esconde tras un gran árbol. Ve que en la plaza sólo hay un niño pequeño de 4 años jugando mientras su madre lo mira. El enmascarado se quita el pasamontaña, revelando su identidad. Se trata de José Antonio Garrido (Álvaro Morales), el padre de Lorenzo y Rafael y marido de Beatriz, quien no ha muerto como todos creían.

 

José Antonio se apresura en tomar algo de su pantalón y saca una fotografía impresa, en donde sale con sus hijos y esposa.

 

- Bea, Lolito, Rafa – dice José Antonio, con angustia. – Yo sé que nunca van a entender por qué estoy haciendo esto, pero… créanme que es por su propio bien.

 

Pronto, guarda la foto de su familia y saca otra foto impresa, donde él aparece junto a Sofía, cuando eran pareja hace muchos años atrás.

 

Spoiler

 

- Sofía, sé que todo lo que está pasando es por mi culpa, pero esto no justifica todo el daño que le estás haciendo a mi familia – dice José Antonio, mirando con rabia la foto. – Te juro que no voy a descansar hasta que pagues por todo lo que has hecho.

 

José Antonio, sin dudarlo, rompe por la mitad la fotografía.







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