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CAPÍTULO 12 | "Marcas profundas..."

AFV Marcas Profundas

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#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

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INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO BEATRIZ – NOCHE.

Lorenzo (Pedro Campos) no puede creer las palabras de su hermano.

 

- ¿Qué? Eso es terrible – dice Lorenzo.

- Sí. Me dijo que lo hizo por mi bien y todo eso, pero sé que es mentira. Aunque eso no es todo – responde Rafael (Pedro Campos). – La oí hablando por teléfono con alguien. Parecía que conociera a esa persona y la oí amenazándola de muerte si contaba lo del accidente.

 

Lorenzo se queda mudo un momento como pensando en algo.

 

- O sea, alguien más sabe que ella fue quien provocó ese accidente – dice Lorenzo. – Alguien más sabe de lo que ella es capaz de hacer.

- Sí – dice Rafael.

- Vamos a averiguar quién es Sofía y la vamos a hacer pagar por todo lo que nos ha hecho.

 

Rafael no dice nada, sólo asiente con su cabeza en señal de estar de acuerdo con su hermano.

 

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INT. DEPARTAMENTO MONTERO – DORMITORIO EMILIANO – NOCHE.

 

Emiliano (Hernán Contreras) se encuentra durmiendo en su cama, cuando de pronto la luz se enciende, haciendo que él se despierte, pero Emiliano aprieta fuerte los ojos, en señal de un fuerte dolor de vista, ante la abrupta luz.

 

- Emiliano – dice Sebastián (Ricardo Vergara), acercándose a su hermano y sacudiéndolo un poco. – Despierta.

- Seba, ¿qué querís? – dice Emiliano con flojera.

- Necesito hablar contigo un momento.

 

Emiliano rápidamente accede a sentarse en la cama, pero aún con la vista doliéndole por la abrupta luz.

 

- ¿Qué pasa, Seba? ¿De qué querís hablar que no podía esperar hasta mañana? – pregunta Emiliano.

- Es que… no puedo dormir y te quería hablar de algo ahora mismo y prefería decírtelo antes de que te enterarai por terceros – dice Sebastián.

- ¿Qué pasa? ¿Qué hiciste? – pregunta preocupado Emiliano.

- No, nada. Es algo que… no sé cómo decírtelo, pero no aguanto más. Emiliano, parece que me estoy enamorando de la Isabel.

 

Emiliano se queda sorprendido por las palabras de su hermano.

 

- ¿Qué es esto, Sebastián? ¿Una broma? – pregunta Emiliano.

- No, no es una broma. Lo que pasa Emiliano es que… - dice Sebastián.

- ¿Me despertai a esta hora cuando deberíamos estar durmiendo y sólo pa’ hacerme una broma de mal gusto? Si ambos sabemos que no soportai a la Isabel.

- Emiliano, esto no es

- Ya ándate a dormir. Y apaga la luz cuando te vayai.

 

Sebastián se queda sin palabras y un poco triste al ver que su hermano no quiere escucharlo.

 

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INT. CASA DOMÍNGUEZ – DORMITORIO SOFÍA – NOCHE.

 

Sofía (Alejandra Fosalba) está sentada a los pies de su cama con un vaso de whisky, el cual sorbe cuando transcurre por su cabeza un recuerdo del día del accidente.

 

FLASHBACK – DÍA DEL ACCIDENTE

EXT. CARRETERA – TARDE.

 

Sofía se encuentra mirando fijamente a Rafael, quien acaba de perder el conocimiento.

 

- ¡Antonia, ayúdame! – dice Sofía.

- ¿Qué pasa? – pregunta Antonia (Luz Valdivieso).

 

Antonia mira fijamente el auto y la patente.

 

- ¡Este es el auto al que le cortamos los frenos! – dice Antonia asustada. – ¡Vámonos!

- ¡No! No nos vamos hasta que nos llevemos a este cabrito – dice Sofía.

- Pero, Sofía, ¿para qué lo quieres? Déjalo aquí, ya lo van a encontrar.

- No. Nos lo llevamos y se acabó. Tengo contacto con un doctor que lo puede atender. Ahora, ayúdame.

 

Sofía y Antonia llevan entre las dos al inconsciente Rafael hasta el auto. Lo dejan en los asientos de atrás y luego cierran la puerta. Antonia toma su celular y marca un número.

 

- ¿A quién estás llamando? – pregunta Sofía.

- A la ambulancia – dice Antonia. – No nos lo podemos llevar así y dejar aquí a esta gente.

 

Antonia logra comunicarse con la ambulancia y luego de reportar a los heridos, Sofía y ella se suben al auto y se dirigen a la ciudad.

 

FIN DEL FLASHBACK

 

Sofía no aguanta más la rabia y rápidamente se para y arroja su vaso de whisky junto con un grito de rabia contra una pared, haciendo que el vaso se rompa en pedazos.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO LORENZO – MAÑANA SIGUIENTE.

 

Beatriz se encuentra durmiendo sobre la cama de Lorenzo y con un libro sobre ella. De pronto, al despertarse, se da cuenta de que se quedó dormida ahí. También, repentinamente, se acuerda de sus hijos y rápidamente sale del dormitorio y busca por el dormitorio de Rafael. Luego se dirige a su propio dormitorio.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO BEATRIZ – DÍA.

 

Beatriz (Ingrid Cruz) sigue buscando a sus hijos cuando entra a su dormitorio y los encuentra ahí, tendidos sobre la cama y durmiendo juntos y abrazados. Ella los mira enternecida y se le ocurre una idea y baja rápidamente al primer piso. En eso, Lorenzo y Rafael se despiertan y se dan cuenta de que se quedaron dormidos en la cama de su madre.

 

- ¿La mamá dónde habrá dormido? – pregunta Rafael.

- No sé, voy a ver – dice Lorenzo.

 

Rápidamente Lorenzo busca en su dormitorio y en el de Rafael y no ve a nadie cuando oye algunos ruidos desde la cocina. Luego rápidamente se acerca al dormitorio.

 

- Está abajo. Creo que está preparando el desayuno – dice Lorenzo.

- Puede que quiera que tomemos desayuno con ella – dice Rafael. – ¿Bajemos?

- No, tengo una idea – dice Lorenzo, sonriéndose. – ¡Hagámonos los dormidos! Seguro que vendrá a despertarnos creyendo que estamos dormidos.

- Pero, ¿qué vamos a hacer?

 

Lorenzo se acerca a su hermano y le susurra algo al oído, en lo que Rafael está de acuerdo. Minutos después, Beatriz entra al dormitorio con una bandeja de desayuno y ve que sus hijos están durmiendo aún. Deja la bandeja a los pies de la cama y se acerca a los muchachos.

 

- A ver, los flojitos, despierten – dice Beatriz, sacudiéndolos a ambos. – Vamos a tomar un rico desayuno los tres juntitos aquí.

 

Por más que intenta despertarlos, no consigue nada.

 

- ¡Pucha que me salieron flojos estos hijos! – dice Beatriz. - ¡Ya, ya, ya, vamos despertando!

 

De pronto, Rafael y Lorenzo lanzan un grito, haciendo que su madre se asuste. Ambos ríen tontamente.

 

- ¡Por la mierda, que me asustaron! – dice Beatriz, alterada. – ¡Me carga que me hagan eso!

 

Beatriz los golpea a ambos en la cabeza.

 

- Y yo que les traía un rico desayuno para que tomemos los tres juntitos aquí – dice Beatriz.

- Perdona, mamá, pero queríamos que vieras lo reconciliados que estamos – dice Lorenzo.

- Si sé, principitos – dice tiernamente Beatriz. – Ya, vamos a tomar este rico desayuno que preparé con juguito, pancito tostado con mantequilla y mermelada.

- Qué rico. Ayer casi ni comí con todo lo que pasó – dice Rafael – pero hoy tengo mucha hambre.

- Qué bueno porque justo quiero que tú nos acompañes a mí y a Lorenzo a un lugar – dice Beatriz.

- ¿A dónde? – pregunta curioso Rafael.

- Sorpresa, sorpresa – dice Beatriz, misteriosa.

 

Los tres empiezan a tomar felices un rico desayuno familiar, sentados en la cama.

 

INT. CASA SANHUEZA – DORMITORIO MATILDE – DÍA.

 

Matilde (Mariana Di Girólamo) y Gonzalo (Etienne Bobenrieth) se encuentran durmiendo sobre la cama, pero totalmente vestidos, juntos y abrazados. Apenas se despiertan, se dan cuenta y ríen tontamente.

 

- Nos quedamos dormidos – dice Gonzalo, riendo.

- Sí, pero fue contigo – dice Matilde. – Y fue lo más tierno del mundo.

- Ya, mejor nos levantamos, antes de que pase algo.

 

De pronto, ambos se levantan, pero Matilde empuja a Gonzalo hacia ella y ambos se dejan caer sobre la cama, Gonzalo sobre Matilde y comienzan a besarse apasionadamente. Gonzalo roza la pierna de Matilde con una mano cuando abruptamente entra Teobaldo (Marcelo Alonso).

 

- ¡Matilde Fernanda! – grita Teobaldo. – ¿Qué significa esto?

 

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Gonzalo y Matilde miran sorprendidos a Teobaldo, quien los mira a ambos con rabia.

 

INT. DEPTO. MONTERO – LIVING/COMEDOR – DÍA.

 

Emiliano y Sebastián se encuentran tomando desayuno en la mesa del comedor.

 

- Emiliano, ¿tai enojado? – dice Sebastián.

- No, ¿por qué? – dice Emiliano, sorbiendo de su taza de café y poniéndole mantequilla a su tostada de pan integral.

- Es que no hemos hablado nada desde anoche, cuando te dije lo que te dije.

- No, no empecís con eso de que estai enamorado de la Isabel.

- Pero ¿por qué no me querís creer? De verdad que es cierto.

 

Emiliano deja violentamente la taza sobre su plato y mira a su hermano.

 

- Pero, ¿cómo cresta te pudiste fijar en la ex de tu hermano? – dice Emiliano.

- Yo sé que era tu polola, Emiliano, pero tú terminaste con ella. Está totalmente destruida por eso – dice Sebastián. – Como que sentí pena por ella, pero abruptamente, me di cuenta de que se convirtió en amor.

- ¿Cómo puedes de un día para otro enamorarte de alguien con quien no te llevas bien? Eres harto increíble.

 

Sebastián se levanta de la mesa y se dispone a irse a su dormitorio.

 

- ¡No, Seba! Si te dije algo hiriente, dímelo. Perdón – dice Emiliano, también poniéndose de pie y tratando de detener a su hermano – es que es como para no creer.

- ¿Para no creer qué? ¿El hecho de que me haya enamorado de la mina con la que terminaste? Por favor, Emiliano, ponte en mi lugar – dice Sebastián.

- Sí estoy en tu lugar. Te entiendo perfectamente, es sólo que no quisiera que terminaras herido.  

- Sí, claro, porque la quieres para ti, ¿o no? Aun si terminaste con ella – Sebastián dice esto con la voz empezando a quebrarse.

- Ya, perdón, perdón, hermanito – dice Emiliano. – Yo te quiero mucho.

 

Sebastián sigue molesto, y Emiliano lo abraza, luego de lo cual Sebastián pronto deja de estar molesto con su hermano y corresponde a su abrazo.

 

INT. CASA SANHUEZA – PASILLO – DÍA.

 

Matilde sólo sale de su dormitorio junto a Gonzalo, ignorando a su padre.

 

- ¡Matilde Fernanda! – grita Teobaldo. – ¡Matilde Fernanda! ¡Te estoy hablando, chiquilla insolente!

 

Matilde sale de la casa por la puerta.

 

- ¡Matilde! – grita alterado Teobaldo.

 

Belinda (Paola Volpato) sale de la cocina con un tazón de café.

 

- Teobaldo, ¿qué son todos estos griteríos? – pregunta Belinda.

- Tu hija, Belinda. Tu hija me va a sacar canas verdes – dice Teobaldo. – La pillé besándose con Gonzalo en la cama.

- ¿Y qué tiene de malo? Están pololeando – dice Belinda, mientras sorbe un poco de café. – ¿Acaso los viste sin ropa?

- No. Si yo sé que están pololeando, pero ella todavía es una niñita.

- Teobaldo, tiene 22 años. Técnicamente ya no es una niña.

- Claro, como tú te pasaste todos estos años en el centro de rehabilitación, no has sabido cómo terminar de criar a tu hija.

- ¡No empieces con los reproches, Teobaldo, que no quiero empezar a recordarte tus errores!

 

Teobaldo estaba muy alterado, pero empieza a calmarse con las palabras de Belinda.

 

- Bueno, perdón. Es que no… no quiero que se termine embarazando. Si es mi niñita... – dice Teobaldo.

- A mí me parece que no es por eso que la gritoneas así – dice Belinda. – Es por eso que viste, ¿verdad? – Teobaldo suspira cuando Belinda saca a relucir ese tema. – ¡Ya pues, cuéntame! ¿Qué viste?

- Ya. Pasó que ayer la vi besando a otro tipo que no era Gonzalo.

 

Belinda no puede creer las palabras de Teobaldo.

 

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INT. CASA DOMÍNGUEZ – RECIBIDOR – DÍA.

 

Sofía va rápidamente a la puerta ya que tocan el timbre. Cuando la abre para ver quién es, se sorprende al ver a la persona.

 

- ¡No! ¡No puede ser! ¡Tú…! – dice Sofía, muy sorprendida e impactada.

 

Sofía no puede creer que esté viendo a Antonia frente a sus ojos.

 

- ¡No! ¡Antonia! – dice Sofía como a punto de volverse loca. – ¡No! ¡Tú estás muerta!

- ¿De qué estás hablando? – dice la persona. – Yo no soy mi hermana.

- ¿Hermana? – dice Sofía, extrañada, dándose cuenta de que es otra persona la que ve frente a sus ojos.

- Sí – dice la mujer – Soy Dominga Villaverde.

 

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Sofía analiza bien a Dominga Villaverde (Paloma Moreno), una muchacha de 34 años. Efectivamente, le encuentra un parecido razonable a Antonia.

 

- Ya veo el parecido – dice Sofía, ya calmándose. – Perdona, es que…

- Sí sé – dice Dominga. – Precisamente quería que habláramos de mi hermana.

- ¿De qué quieres hablar?

- Quiero saber en qué mierda estaba metida mi hermana contigo.

 

Sofía no sabe qué responderle a Dominga, quien la mira con una profunda mirada de intriga.

 

EXT. CEMENTERIO “PARQUE DEL RECUERDO” – DÍA.

 

Beatriz y Lorenzo sostienen de ambos brazos a Rafael, quien tiene ambos ojos cerrados.

 

- ¿Ya puedo abrir los ojos? – dice Rafael.

- Todavía no – dice Lorenzo.

- Y no se te ocurra mirar – dice Beatriz.

 

De repente, todos se detienen frente a una tumba en el suelo y Lorenzo y Beatriz sueltan a Rafael.

 

- Ya ábrelos – dice Beatriz.

 

Rafael abre los ojos.

 

- ¿Y? ¿Qué hay aquí? – pregunta extrañado Rafael.

- Mira abajo – dice Lorenzo.

 

Rafael mira la lápida que tiene inscrito:

 

“JOSÉ ANTONIO GARRIDO SALGADO”
“17 de julio de 1964 – 11 de enero de 2013”

 

- ¿Qué es esto? – pregunta Rafael.

- Esto… es la tumba del papá – dice Lorenzo.

- Sí. Aquí fue que enterramos a José Antonio, ¿te acuerdas? – dice Beatriz.

 

Rafael sólo mira la lápida con detención hasta que se le vienen a la mente imágenes de días atrás cuando fue con Sofía al funeral de José Antonio, donde aún amnésico abrazó a Lorenzo como mostrándole afecto, aunque fuera parte del plan de Sofía. Luego, mira en la lápida una foto de él detrás de una pequeña ventanilla de cristal y se le viene a la mente un recuerdo de su padre.

 

FLASHBACK – AÑO 2009 (4 AÑOS ATRÁS)

EXT. DISCOTEQUE – CALLEJÓN – NOCHE.

 

José Antonio (Álvaro Morales) se encuentra delante de sus hijos, pero con un puñal en mano que le logró quitar a un delincuente.

 

- ¡No te acerques a mis hijos, si no te juro que te mato! ¿Me escuchaste? – dice José Antonio, desafiante.

- Tranquilo, viejo, si yo no los quería asaltar, yo sólo quería… – dice el delincuente con un acento bastante coloquial.

- ¡Cállate, weón, si no quieres que llame a los carabineros! ¡Ándate de aquí! – dice gritando José Antonio.

 

El delincuente sale corriendo despavorido y José Antonio lo mira con rabia, mientras Lorenzo y Rafael lo miran asustados.

 

- ¿Están bien? – dice José Antonio preocupado.

- Sí, papá. Nos salvaste – dice Rafael.

- No vuelvan a desobedecerme ni a mí ni a su madre, ¿me escucharon? – dice José Antonio.

 

José Antonio no puede aguantar la inocencia que muestran sus hijos y los abraza a ambos para calmarlos.

 

FIN DEL FLASHBACK

 

Rafael rompe a llorar y se arrodilla ante la tumba de su padre.

 

- ¿Por qué? ¿Por qué tenía que morir? – dice Rafael, entre lágrimas. – Y yo hablé pestes de él.

- Habías perdido la memoria, Rafael – dice Lorenzo, igual arrodillándose para acercarse a su hermano.

- Pero ¿cómo no lo pude recordar el día del funeral? Lo único que hice fue lo que Sofía me dijo… pero en el fondo sentía que algo no andaba bien.

- Porque tenías amnesia, mi amor – dice Beatriz. – Como dijo tu hermano, pero ya lo vas a terminar de recordar.

 

Rafael se seca las lágrimas y se acerca a la ventanilla en la que se encuentra el retrato de su padre.

 

- Adiós, papá – dice Rafael, secándose los ojos. – Descansa en paz.

 

Rafael se aleja y se levanta junto a Lorenzo y luego se abrazan. Beatriz también se acerca a ambos para abrazarlos. Mientras, alguien los acecha escondido desde un árbol a lo lejos.

 

INT. CASA DOMÍNGUEZ – RECIBIDOR – DÍA.

 

Dominga, la hermana menor de Antonia, sigue esperando una respuesta por parte de Sofía.

 

- ¿De qué estás hablando? – dice Sofía, mintiendo. – Tu hermana y yo nunca hemos estado metidas en nada.

- No me mientas, Sofía – dice Dominga. – Sabes perfectamente de lo que estoy hablando. A Antonia la pillé que estaba metida en algo turbio, días antes de que ella muriera. Y ayer llegué a mi casa y por la noche recibí un anónimo que tenía tu dirección y decía que tú tenías algo que ver con la muerte de mi hermana.

 

Sofía se impacta al oír estas palabras.

 

- No quiero sospechar, pero quiero saber si es verdad – dice Dominga.

- Por supuesto que no es verdad – miente Sofía. – ¿Cómo iba a estar metida en algo turbio con Antonia? ¿Y cómo voy a tener algo que ver con su muerte, por favor?

- ¿Estás segura de que me estás diciendo la verdad?

- O sea, obvio. Mira, yo conocí a tu hermana como… ella estudió derecho y… de verdad me dolió su muerte.

 

Dominga aún sospecha de las palabras de Sofía.

 

- Bueno, te voy a creer – dice Dominga. – Uno nunca sabe con estos anónimos.

- Tienes mucha razón – dice Sofía, quien sólo le sonríe.

 

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EXT. CEMENTERIO – DÍA.

 

Lorenzo y Beatriz siguen consolando a Rafael, quien está apenado al recordar a su padre.

 

- Bueno, principitos – dice Beatriz, separándose de ellos y secándose los ojos. – Mejor nos vamos antes de que se nos haga tarde.

 

Rafael y Lorenzo se separan y se secan los ojos también. Se van junto a su madre, cuando Lorenzo se detiene al sentir que alguien los mira desde el árbol. Sin embargo, la persona se esconde.

 

- Lorenzo, ¿qué pasa? – pregunta Rafael.

- Nada – dice Lorenzo. – Es que… me dio la sensación de que alguien nos estaba mirando.

- Idea tuya, mi amor – dice Beatriz. – No hay nadie más acá.

 

Lorenzo sigue a su madre y a su hermano, a quien abraza lateralmente, pero no puede evitar su preocupación.

 

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EXT. CASA SANHUEZA – VEREDA – DÍA.

 

Matilde y Gonzalo se encuentran lo suficientemente alejados de la casa de la muchacha.

 

- No entiendo por qué tu papá reacciona así. Él nunca había sido así contigo – dice Gonzalo extrañado – ¿Qué le pasa?

- No sé. Él ha estado muy raro últimamente – dice Matilde.

- Bueno, mi amor. Yo mejor me voy a mi departamento para bañarme y de ahí nos juntamos en la tarde.

- Bueno, mi amor, nos vemos – dice Matilde, despidiéndose de su novio con un beso en los labios.

 

A lo lejos, Emiliano se encuentra dentro de su auto estacionado y divisa con rabia cómo se besan Matilde y Gonzalo. Cuando Gonzalo cruza la calle para ir hacia su auto, Emiliano hace andar el auto y conduce rápidamente para llegar hasta Gonzalo para atropellarlo.

 

- ¡Gonzalo, cuidado! – grita Matilde.

 

Gonzalo alcanza a darse vuelta y en eso, Emiliano detiene su auto y Matilde queda impactada.

 

- ¡Gonzalo! – dice Matilde, quien corre a ver a su novio. – ¿Estás bien?

- Sí – dice Gonzalo, un poco asustado. – No me pasó nada, menos mal.

 

Matilde mira hacia el auto enojada.

 

- ¿Qué te pasa, imbécil? ¿Querías matar a…? – dice Matilde, quien de pronto se da cuenta de quién está en el auto y se acerca a su puerta. – ¡Emiliano!

 

Emiliano sólo mira impactado todo esto y Matilde trata de abrirle la puerta, pero él se adelanta.

 

- ¿Qué querías? ¿Matar a Gonzalo, imbécil? – grita Matilde, furiosa.

 

Emiliano no dice nada.

 

- ¡Contesta imbécil! – grita Matilde.

- ¡Sí! – grita Emiliano, desquiciado por la rabia. – Y lo haría mil veces si fuese necesario.

- ¿Por qué? – pregunta Matilde, asustada.

- Porque quiero que este imbécil se muera para que yo pueda estar contigo, mi amor – dice Emiliano.

- ¿Cómo se te ocurre llamarla así? – grita furioso Gonzalo, acercándose a él, tomándolo de la camisa. – Ella es mía, ¿entendiste? ¿Cómo podís engañar así a la Isabel?

- ¡Yo ya terminé con la Isabel, weón! – dice Emiliano y luego se dirige a Matilde. – Y tú, Matilde, deberíai terminar con este weón.

- ¿Cómo se te ocurre? – dice Matilde, enojada. – Yo no voy a terminar con él, aweonao.

- ¿Ah no? ¿Acaso no le contaste a tu pololito lo que hicimos el otro día? – pregunta Emiliano, con tono irónico.

 

Gonzalo comienza a preocuparse por las palabras de Emiliano.

 

- Matilde, ¿de qué está hablando Emiliano? – pregunta Gonzalo, preocupado.

- Tú pololita y yo nos besamos el otro día – dice Emiliano, desafiante – y parece que disfrutó mucho el beso.

 

Gonzalo se impacta con las palabras de Emiliano, mientras que Matilde se preocupa, ya que tiene miedo de que Gonzalo le crea a Emiliano.

 

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EXT. CENTRO – PLAZA DE ARMAS – DÍA.

 

Isabel se encuentra sentada en una banca frente a la fuente, recordando aquellas palabras que se dijeron en la plaza de armas.

 

- Tenemos que seguir juntos, sin importar lo que pase o lo que nos digan – dice Emiliano.

- Pero si tú sabís que nadie nos critica por eso. dice Isabel.

- Sí sé, pero también hay gente que no ve a una pareja con futuro.

- Bueno, pero dejemos que hablen no más. Por el momento, dediquémonos a disfrutar de nuestro amor – dice Isabel, quien coquetamente se acerca a Emiliano para besarlo.

 

Isabel deja deslizar una lágrima sobre su mejilla al recordar estas palabras y rápidamente se le viene a la mente el recuerdo de aquella fiesta en que pilló a Emiliano en estado de ebriedad besando a Matilde. Y rápidamente, recuerda más palabras.

 

- Por favor, mi amor. Llevamos casi dos años de relación, ¿cómo podemos terminar una relación de tanto tiempo? – dice Isabel, abrazada de Emiliano.

- ¡No! ¡No! ¡Isabel, para! – dice Emiliano, separándose de Isabel. – Yo te quiero y lo menos que querría es hacerte daño, por eso lo mejor es que terminemos. ¿Ya? ¿Entiendes?

 

Isabel sigue llorando destrozada tras recordar cuando Emiliano terminó con ella.

 

 

 

EXT. CASA SANHUEZA – CALLE – DÍA.

 

Gonzalo está impactado por las palabras de Emiliano.

 

- ¿No querías contarle acaso, Matilde? – dice Emiliano con tono irónico. – Entonces por algo será.

- Gonzalo, es mentira – dice Matilde, afligida – yo te amo a ti. No me digai que le creís a este weón enfermo.

- Deja que lo crea, mi amor. Él no es ni la mitad de hombre de lo que soy yo. Seguro que se va a arrodillar para llorar y se va ir corriendo a su casa.

 

Gonzalo en efecto está algo afligido, pero con algo de rabia acumulada en su interior.

 

- Acéptalo, imbécil – dice Emiliano, acercándose a Gonzalo. – Perdiste a Matilde y esta vez para siempre. Pero no te preocupes porque yo la voy a cuidar muy bien, incluso mejor que tú.

 

Gonzalo explota en rabia y rápidamente le asesta un tremendo golpe a Emiliano, en el mismo lado en que Teobaldo le pegó el día anterior.

 

- ¡Weón, imbécil! – dice Emiliano tocándose el labio que comienza a sangrar.

 

Rápidamente, Emiliano le asesta un golpe a Gonzalo en la boca.

 

- ¡Gonzalo! – grita Matilde impactada.

 

Gonzalo, en el suelo, se toca el labio inferior, el cual sangra producto del golpe. Se vuelve a levantar y comienza una gran pelea con Emiliano con golpes por montón hasta que Emiliano le da un golpe en el estómago y lo tumba contra el suelo y le da unas cuantas patadas. Al estar Gonzalo aparentemente inconsciente, Emiliano se acerca a Matilde.

 

- Y tú – dice Emiliano con un tono algo amenazante y agarrando fuertemente a Matilde del pelo – me vas a amar a mí o no vas a amar a nadie, ¿me escuchaste? – Matilde comienza a forcejear para tratar de zafarse de Emiliano.

- ¡Suelta a mi hija, imbécil! – grita Teobaldo a lo lejos.

 

Emiliano rápidamente mira al padre de Matilde, suelta a la muchacha y corre rápidamente a su auto. A su vez, Matilde ayuda a Gonzalo a levantarse cuando Emiliano hace partir el auto y se aleja rápidamente. Gonzalo se levanta, se suelta de Matilde y corre rápidamente a su auto y lo hace partir para alejarse también.

 

- ¡Gonzalo! ¡Mi amor! – dice Matilde, impactada y algo triste.

 

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Teobaldo se acerca rápidamente a su hija quien empieza a llorar y la consuela. A lo lejos, Isabel divisa escondida toda esta escena con una mirada de odio hacia Matilde.

 

INT. CASA GARRIDO – PASILLO PRIMER PISO – DÍA.

 

El timbre suena y Lorenzo baja rápidamente la escalera para dirigirse a la puerta y abrirla. Cuando lo hace, ve que no hay nadie frente a la puerta, pero ve que sobre el felpudo hay un sobre blanco. Lo analiza cuidadosamente para ver si tiene algún remitente, pero sólo ve que el sobre va dirigido a “FAMILIA GARRIDO”.

 

- ¡Lorenzo! ¿Quién es? – pregunta Rafael desde arriba.

- No es nadie – dice Lorenzo, aún extrañado, pero decide subir las escaleras para ir donde su hermano.

 

INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO RAFAEL – DÍA.

 

Rafael se encuentra secándose el cabello con una toalla luego de bañarse, cuando Lorenzo entra de golpe a su dormitorio.

 

- ¿Qué pasa, Lorenzo? – pregunta Rafael, curioso.

- Llegó este sobre – dice Lorenzo, enseñándoselo. – No tiene remitente, pero me imagino de quién será.

- ¿Y quién crees que sea?

 

Lorenzo no responde y abre rápidamente el sobre y abre el papel doblado y lee en voz alta lo que dice en el papel con letras impresas:

 

Romper promesas o herir a alguien a quien quisimos tanto, puede dejar marcas profundas en nuestros corazones”.

 

Lorenzo se muestra extrañado ante estas líneas, al igual que su hermano Rafael.

 

  • ¿Sabes quién la envía? – pregunta Rafael.

 

Lorenzo mira un remitente, pero el sobre no dice nada, ni tampoco el papel está firmado. Lorenzo sólo intercambia miradas de confusión con su hermano.

 

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CONTINUARÁ...








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