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CAPÍTULO 6 | Un amargo día

AFV Marcas Profundas

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1 respuestas en este tema

#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

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INT. DEPTO. FERNANDO – DORMITORIO – NOCHE.
 
Fernando (Eduardo Paxeco) lucha para librarse de Sofía (Alejandra Fosalba), hasta que la empuja. Fernando intenta irse, pero Sofía logra retenerlo con un brazo. Lucha con él sobre la cama hasta que logra con ambas piernas sujetarlo de las de él y lleva sus manos al cuello de Fernando para estrangularlo. Fernando intenta luchar para sacar las manos del cuello, pero Sofía aprieta fuerte sus manos contra la garganta de él. Fernando está a punto de hacer una maniobra para librarse de Sofía, pero ya es demasiado tarde. Fernando comienza a sentir que su vida lo abandona, hasta que él finalmente queda completamente inmóvil.
 
 

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Sofía lanza una mirada de satisfacción, al comprobar que, efectivamente, Fernando ha muerto. Cubre el cuerpo inerte y semi desnudo de Fernando con las frazadas de la cama. Luego, Sofía se dispone a salir del departamento, lanzando un suspiro y sonrisa de satisfacción.
 
INT. DEPTO. MONTERO – LIVING/COMEDOR – NOCHE
 
Emiliano (Hernán Contreras) se encuentra viendo la televisión. Se encuentra haciendo zapping cuando Sebastián (Ricardo Vergara) se acerca y se sienta en el sofá al lado de su hermano.
 
- ¿Qué estai viendo? – pregunta Sebastián.
 
Emiliano sólo lo ignora y sigue cambiando de canal en canal.
 

- Emiliano, ¿me escuchaste? -  pregunta Sebastián, algo preocupado.
 
Emiliano sigue ignorando a su hermano y sigue en lo suyo.
 
- Ya, no me digai que todavía seguís enojado conmigo por el escándalo que hice en el restaurante del mercado – dice Sebastián.
 
Emiliano sólo mira a su hermano y luego vuelve a mirar al televisor como si no hubiese escuchado nada.
 
- Ya po, Emi, no sigai enojado. Mira, yo sé que tú no seríai capaz de engañar a la Isabel, pero me sentí abandonado por ti – dice Sebastián.
 
Emiliano de pronto apaga el televisor y se voltea hacia su hermano.
 
- Seba, mira, no quiero seguir discutiendo contigo por algo que ya pasó, pero igual me dio rabia esas cosas que me dijiste – dice Emiliano, por fin. – Además, si te sentíai solo, ¿por qué no me llamaste y punto?
- Porque estabai con la Isabel y jamás pensé que estariai con esos amigos tuyos, así que fui al restaurante para ver si todavía sabiai que yo existo – contesta Sebastián.
- Por supuesto que sé que existís. Tú eres mi hermano y yo te quiero mucho, pero me carga cuando te ponís cabro chico y me andai controlando, como si te creyerai el mayor o el papá.
- No es que me crea el mayor o el papá, pero de repente te desaparecís o salís y no me avisai cuándo vai a llegar. Cuando los papás murieron en ese accidente, me juraste que jamás me ibai a dejar solo y que nunca tendríamos secretos.
- Sí, sí sé que te prometí eso, pero también necesito tiempo para mí. Yo tengo mi vida y tú la tuya.
- Es que desde que los papás murieron, tú eres mi vida – dice Sebastián, a punto de llorar.
 

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Emiliano abraza a su hermano ante esto.
 
- No, no llorís, hermanito – dice Emiliano, tiernamente y luego se separa de él para mirarlo a los ojos. – Mira, sé que muchas veces no estoy para ti y que tú querís estar más tiempo conmigo, pero imagínate que un día yo decido irme del departamento o tú te querís ir a vivir a otro lugar. No siempre voy a estar contigo así físicamente, pero sabís bien que siempre te voy a estar apoyando como sea. ¿Entendiste?
- Sí, pero no quiero pensar en eso ahora.
- Entonces no pensís tonteras – dice Emiliano, abrazando de nuevo a su hermano y de pronto lo suelta. – ¡Ah! Y prométeme nunca más volverme a faltar el respeto diciendo que engaño a la Isabel, ¿de acuerdo?
- Pero si era broma, hermanito – dice Sebastián y sigue abrazando a su hermano.
 

 

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INT. CASA GARRIDO – PASILLO PRIMER PISO – MAÑANA SIGUIENTE.
 
Lorenzo (Pedro Campos), vestido con un terno negro, se ve listo para ir al funeral de su padre. Su madre, terminando de bajar las escaleras, se encuentra con un vestido negro y cubierta por arriba con un chaleco negro. Efraín (Alejandro Trejo), junto a su esposa Rebeca Salazar (Josefina Velasco), de 56 años y sus hijos también están vestidos para la ocasión.
 
- Bueno, supongo que estamos todos listos – dice Efraín.
- Así es – dice Lorenzo y luego se dirige a su madre. – Mamá, ¿segura que hoy amaneciste bien?
- Sí, Lorenzo – dice Beatriz, quien de pronto no puede aguantar las lágrimas y se las seca. – ¿Vamos? Nos deben estar esperando.
- ¿Quién lo diría? – dice Rebeca. – Uno de nosotros dejándonos a tan temprana edad.
- Ya, mujer – dice Efraín, algo enojado. – Ten más respeto por Lorenzo y Beatriz.
- No te preocupes, Efraín. Es mejor aceptar la realidad – dice Beatriz.
 

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- Bueno, menos lamentos y más movimientos – dice Efraín.
 
Beatriz y Lorenzo junto a sus parientes salen de la casa.
 
INT. DEPTO GONZALO – LIVING/COMEDOR – DÍA.
 
Gonzalo (Etienne Bobenrieth) abre la puerta, vestido de negro y recién bañado. Quien está en la puerta es Matilde (Mariana Di Girólamo), quien lleva puesto un vestido de color negro
 

- Mi amor, ¿Qué hacís acá? – pregunta Gonzalo, saludando a su novia – ¿No se supone que yo te tenía que ir a buscar a tu casa?
- Sí, pero me preocupé porque te demoraste mucho y decidí venir.
- Es que tú sabes cómo soy yo, muy limpio y detallista. Aunque al principio se me había olvidado que tenía que levantarme temprano para ir al funeral.
- Bueno, ¿vamos? – dice Matilde.
- Espera, le dijiste a tus papás a dónde íbamos, ¿o no? – dice Gonzalo.
- Bueno… a mi papá – dice Matilde.
- ¿Y a tu mamá? ¿La llamaste?
 
Matilde expulsa un gran suspiro.
 

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- Tú sabís que a ella nunca le ha importado lo que yo haga o deje de hacer – dice Matilde. – Aparte, ella todavía sigue en esa clínica de rehabilitación.
- Matilde, tenís que contarle tus cosas a tu mamá. Sólo porque ella tenga problemas con el alcohol, no significa que deje de ser tu mamá – dice Gonzalo.
- ¿Sabís qué? Mejor no sigamos. Tú sabís cómo me carga hablar del tema.
- Ya, mujer si no es para tanto – dice Gonzalo.
 

Ambos dejan el departamento.
 
INT. PARROQUIA – DÍA – 15 MINUTOS DESPUÉS.
 
Lorenzo y su madre se encuentran sentados en los asientos de adelante del lado derecho entrando a la iglesia, junto a algunos de sus parientes. Se encuentran oyendo la homilía del sacerdote cuando atrás, por la puerta de la iglesia entran Sofía (Alejandra Fosalba) y Rafael (Pedro Campos) llevando puestas unas gafas oscuras. Se acercan a uno de los asientos de atrás al lado izquierdo entrando a la iglesia y se sientan.
 

- Me sigo preguntando por qué me trajiste hasta acá – dice Rafael y Sofía le indica que baje la voz.
- Porque están celebrando el funeral de tu padre – dice Sofía en voz baja.
- Pero, ¿por qué si sabemos perfectamente el daño que te ha hecho a ti y a mí?
- Porque mal que mal, él es tu padre. Ahora, silencio y escuchemos al cura.
 
Ambos se callan justo cuando el sacerdote termina de decir la homilía.
 


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CORTE DIRECTO A…
EXT. CEMENTERIO “PARQUE DEL SENDERO” – DÍA.
 
Es un día normal nublado de verano. Todos los que estaban en la iglesia se encuentran ahora bajo un toldo, esperando el momento para introducir los restos de José Antonio bajo tierra. Lorenzo y Beatriz, cerca del ataúd, están derramando lágrimas cuando de pronto se les acercan Gonzalo y Matilde para darles el pésame. El moreno joven se acerca a darle un abrazo reconfortante de pésame a su amigo, quien corresponde.
 
- Gracias por venir, chiquillos – dice Lorenzo, quien se aparta de Gonzalo.
- Obvio, ¿cómo no íbamos a venir? – dice Matilde, quien abraza a Lorenzo también, a la vez en que Gonzalo saluda y le da el pésame a Beatriz.
- Y lo aprecio mucho, Matilde, de verdad – dice Lorenzo, respondiendo al abrazo de Matilde.
 
Matilde y Lorenzo se separan y ella se dirige a saludar y darle el pésame a Beatriz, cuando Lorenzo se fija que a lo lejos se acercan juntos del brazo Sofía y Rafael. Cuando Matilde se separa de Beatriz, quien seca sus lágrimas con su pañuelo, Lorenzo se acerca a su madre para hacerle notar la presencia de ambos.
 

- Mira, mamá. Ahí viene Rafael – dice Lorenzo. – Y ella es la mujer que estaba con él el día en que me lo encontré.
 
Beatriz sólo mira de reojo a Sofía, quien todavía a lo lejos, se acercan lentamente tomados del brazo. Sofía y Rafael se separan y Rafael camina hacia Lorenzo, quien lo mira con tristeza y a la vez con algo de enojo. Rafael rápidamente se acerca a abrazar a su hermano. Lorenzo se siente confundido, pero rápidamente responde al abrazo de su hermano. Lo abraza fuertemente y se le asoman algunas lágrimas en sus ojos. Sofía, en tanto, se acerca a Beatriz, quien no la recibe con tanta felicidad.
 

- Ándate, Sofía – dice Beatriz, con toda la educación posible. – Sabes que no eres bienvenida.
- Tranquila, Beatriz, no te voy a quitar mucho tiempo – dice Sofía, mirándola a los ojos.
 

Beatriz la mira suspicaz, mientras Lorenzo y Rafael siguen abrazándose.
 

- Rafael, ¿qué es todo esto? Pensé que me odiabas, que pensabas que yo era lo peor – dice Lorenzo, aun abrazando a su hermano.
- Escucha, Lorenzo – dice Rafael, quien se separa de su hermano para mirarlo a los ojos. – Cuando supe que al que iban a enterrar hoy era nuestro papá, de pronto se me vinieron a la mente buenos recuerdos sobre él y también sobre ti. Mal que mal, aunque yo no haya pasado mucho tiempo con él, es mi papá.
- ¿De qué estai hablando, Rafael? Tú pasaste demasiado…
- Déjame hablar. He decidido perdonarte, no me importa lo que me hayas hecho ni el tipo de persona que seas. Yo te perdono.
- Es raro para mí todavía esto porque yo no sé qué crees que te hice – dice Lorenzo, todavía extrañado – pero desde que nos separamos por culpa de ese accidente, es la primera cosa más linda que me hayas dicho.
 

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Lorenzo sonríe a su hermano, aunque con algunas lágrimas en su rostro y lo abraza nuevamente, pero Rafael se muestra todavía confundido. Sofía, mientras tanto, habla con Beatriz.
 

- Mira, yo sé que, por culpa de un incidente del pasado, me volví loca y lo único que he querido es hacerte daño.
- Sí…– dice Beatriz, firme. – Ese día me empujaste a la piscina del hotel y trataste de ahogarme. Luego, cuando estaba embarazada, trataste de dispararme en el vientre, y ahora no solo apartaste a mi hijo de mí, sino también de mi otro hijo, separando así el amor que ambos…
- Por favor, no empecemos con los reproches. Lo que te estoy tratando de decir es que, a pesar de todo eso, todavía me queda un poco de respeto hacia ti, sobre todo porque el hombre con el que te casaste, que alguna vez fue mi pareja, ahora no está con nosotros. Y cuando supe que lo enterraban hoy, quise venir y… me vino una nostalgia – dice Sofía, tomándose el pecho y fingiendo dolor y angustia. – Es que no sabes cómo me dolió cuando me lo quitaste.
- Sofía, no, no empecemos con esos momentos amargos – dice Beatriz.
- Es que ahora que murió José Antonio, me di cuenta de que siendo por él que dejamos de ser amigas, todavía tenemos cosas en común. Amamos al mismo hombre y ahora estamos sufriendo por su partida.
 
Sofía finge llorar luego de estas palabras y a Beatriz se le ablanda el corazón.
 


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- No pensemos en cosas malas, Sofía – dice Beatriz. – Mira, yo sé que en el último tiempo ha pasado tantas cosas entre nosotras, pero… todavía conservo los buenos recuerdos de la amistad que alguna vez nos unió. Así que… creo que en momentos como éste es cuando tenemos que aprender a perdonar.
- ¿En serio me perdonas? – dice Sofía, fingiendo alivio.
- Sí, Sofía. Aunque no volveremos a ser tan amigas como antes, pero en este momento hay que estar en paz.
 
Beatriz abraza a su ex amiga con angustia, mientras Sofía la abraza fingiendo mostrar angustia y rápidamente su rostro cambia a una sonrisa de maldad.
 
EXT. PLAZA DE ARMAS – DÍA.
 
Emiliano e Isabel (Luciana Echeverría) se encuentran sentados en una banca.
 

- ¿A dónde quieres ir a almorzar? – pregunta Emiliano.
- No sé. Es que no quiero que el Seba nos arme un escándalo como el de ayer – dice Isabel.
- No te preocupís. Lo tengo todo arreglado con él.
- ¿Y si vamos a almorzar a tu departamento? Hace tiempo que no lo hacemos, aparte tú cocinai muy rico.
- Podría ser – dice Emiliano, sonriendo. – Aparte, así el Seba no nos va a molestar.
 

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Luego, todo se queda en silencio, hasta que Isabel rompe el hielo.


 

- ¿Cachaste lo rara que es esa mina, la Matilde? – dice Isabel.
- ¿Qué tiene de rara? – pregunta Emiliano.
- No sé, no habló durante todo el almuerzo y aparte se vio como muy afligida después de que llegamos todos – dice Isabel, mientras Emiliano se queda un poco consternado.
- Bueno, a lo mejor… a lo mejor ella no quería hablar o… a lo mejor es de pocas palabras con la gente que apenas conoce – dice Emiliano, titubeando un poco.
- No sé, la encontré súper rara. No sé si estoy paranoica, pero caché que te miraba como con odio, como si tú le hubieses hecho algo.
 
Emiliano se queda algo consternado ante estas palabras.
 

- Emiliano, ¿seguro de que tú no la conociste de alguna parte o le hiciste algo? – pregunta Isabel, curiosa.
 


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- No, mi amor, ¿cómo se te ocurre? Si apenas la conozco – dice Emiliano, algo nervioso. – Debe ser que… no sé, a lo mejor me confundió con otro tipo parecido que le hizo algo malo.
- Puede ser. Aparte, yo sé que tú no seríai capaz de hacerle algo a una mujer porque tú eres muy caballero.
- Por supuesto que sí, mi amor – dice Emiliano, quien besa a Isabel.
- Por eso te amo, porque eres tan caballero – dice Isabel, quien lo vuelve a besar y lo abraza, mientras Emiliano también la abraza, algo incómodo tras mentirle a su polola.
 

EXT. CASA GARRIDO – TARDE.
 
El jeep de Efraín se detiene frente a la casa. Atrás de ellos se detienen Sofía y Rafael en su auto. Todos se bajan del jeep, pero del auto de Sofía sólo se baja Rafael, quien se acerca a Lorenzo.
 

- ¿Vas a estar bien? – pregunta Rafael.
- Sí. Me costará olvidar al papá, pero tengo a la mamá conmigo, así que no voy a estar tan solo – dice Lorenzo. – Aparte, tú me perdonaste y eso significa que vas a volver acá a la casa.
- No, no voy a volver – dice Rafael.
- ¿Por qué no? – pregunta Lorenzo, extrañado. – Esta es tu casa, somos tu familia.
- Es que… no tengo todos los recuerdos claros todavía y… cuando vi al papá en el ataúd… no me pareció reconocerlo.
- Es que él está muerto y… seguro que en un tiempo más volverás a recordarlo – dice Lorenzo.
- Es lo más probable – dice Rafael. – Bueno, yo me voy. Espero que estés bien.

 

Rafael y Lorenzo se abrazan por un buen par de segundos. Luego ambos se separan y cuando Rafael se dirige al auto, ambos se despiden con señas. Lorenzo se queda sonriéndolo un momento, ilusionado con que Rafael al fin podría volver a su lado.
 


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Mientras Rafael sube al auto, Beatriz se acerca a la ventana de Sofía y ésta la abre.
 

- Sofía, sólo quería agradecerte el apoyo – dice Beatriz, sonriendo.
- No es nada. A pesar de todo lo que haya pasado, él era tu marido. – dice Sofía. – Es lo menos que podía hacer.
 

Sofía y Beatriz se despiden de beso. Beatriz y Lorenzo entran juntos a la casa. Mientras, en el interior del automóvil, Rafael y Sofía comienzan a conversar.
 

- No estoy seguro de si quiero seguir con este plan – dice Rafael.
- No empieces a dudar, no es el momento – dice Sofía.
- Pero… no sé si quiera hacerle daño a él y a su madre. Con todo esto que está pasando, creo que estoy viendo lo mejor de ellos.
- ¡No! Te digo al tiro que no – dice Sofía, alterada. – Recuerda que lo que acabamos de hacer fue ganarnos su confianza. Ahora sólo nos queda la segunda fase del plan.
- ¿Y cuál es? – pregunta Rafael.
- Ya vas a ver, Rafaelito – dice Sofía, sonriéndole. – Primero, necesito ir a hacer algo a un lugar antes de decirte.
 

Rafael no sabe a qué se refiere Sofía y solo mira la casa de su familia. Sofía, aprovechando la distracción del muchacho, saca algo de su bolsillo y mira un aro de mujer. Sofía se lo quitó a Beatriz sin que ésta se diera cuenta mientras se abrazaban en el funeral.
 
 

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EXT. PLAZA DE ARMAS – TARDE.
 
Gonzalo y Matilde se encuentran sentados en un banco.
 

- Fue tan lindo de nuestra parte el haber ido al funeral del papá de Lorenzo – dice Matilde, abrazada a su novio.
- Sí. Pase lo que pase, tenemos que apoyarlo, él es nuestro amigo – dice Gonzalo.
- Sí, él y su mamá lo han estado pasando tan mal.
- Sí, pero la vida sigue y sé que ellos lo van a superar muy pronto.
 
Gonzalo y Matilde siguen abrazados, pero sólo acompañados de un largo silencio.
 

- Mi amor, ¿te puedo preguntar algo? Pero no te enojís – dice Gonzalo.
- Depende – dice Matilde, quien luego se separa de su novio. – Si me vas a preguntar sobre mi mamá, te digo al tiro que no.
- No, no es sobre tu mamá – dice Gonzalo, quien vuelve a abrazar a su novia. – Es sobre ayer.

 

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- ¿Y qué pasó ayer? – pregunta Matilde, extrañada.
- ¿Fue idea mía o cuando almorzamos allá en el mercado no te vi muy cómoda con Emiliano?

 

 
Matilde se vuelve a separar de su novio, mirándolo consternada.
 

- ¿Por qué me preguntai? ¿Crees que él me hizo algo que no me gustó? – dice Matilde, enojada.
- Matilde, no se trata de eso.
- ¡Ah! Ya sé. Crees que Emiliano me gusta ¿o no? Porque te digo al tiro que él no me gusta porque él ya está pololeando, aparte que yo te tengo a ti y…
- ¡Cálmate, mujer! Si no pienso nada de eso – Gonzalo de pronto se ve algo perturbado. – ¿O me vas a decir que Emiliano te hizo algo?
 

Matilde se queda callada y nerviosa.
 

- Matilde, respóndeme – insiste Gonzalo. – ¿Acaso Emiliano… es el que te intentó besar la otra vez?
 
Matilde mira consternada a su pololo, sin saber qué contestar.

 

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INT. CASA GARRIDO – COMEDOR – TARDE.
 
Beatriz y Lorenzo se encuentran sentados terminando de almorzar en la mesa junto a sus parientes. Luego, Rebeca se para de la mesa y se dispone a sacar los platos.
 

- ¡No, Rebe! No, deja que yo lo haga. Tú eres la invitada – dice Beatriz.
- ¡Na’ que ver, Bea! Es una atención por todo lo mal que lo han estado pasando tú y el Rafita – dice Rebeca.
- Lorenzo, tía – responde el muchacho, ante la confusión de su tía.
- Es que me siento mal de verte hacer eso. Mira, déjame hacerlo a mí.
- ¡No, no, no! Tú quédate ahí sentadita y yo retiro todo y servimos el postre – Rebeca empieza a retirar los platos. – Y ustedes niños, ayúdenme. Sean lindos con su tía y su primo.
 

Los primos de Lorenzo también ayudan a su madre a retirar los platos y dejan el comedor, dirigiéndose a la cocina. Efraín también se retira a la cocina para ayudar a su familia los platos, quedando solos Beatriz y Lorenzo, sentados en la mesa.
 
- Mamá, ¿qué crees que hizo cambiar sus pensamientos a Rafael y a esa mujer? ¿A Sofía? – pregunta Lorenzo
- Bueno, mi amor, yo creo que nos querían mostrar sus afectos ante este difícil momento – dice Beatriz.
- Pero, ¿acaso no te acordai que te dije que esa mujer dijo cosas malas sobre ti y del papá? Y seguro que fue ella quien le metió esas ideas malas a Rafael.
- Bueno, pero la gente cambia, mi amor. Las circunstancias unen a la gente.
- No sé, mamá, es muy raro todo esto.

 

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Beatriz está de acuerdo con lo que dice su hijo.
 
- Mamá, te falta un aro – dice Lorenzo, dándose cuenta recién de ese detalle en su madre.
- ¿Qué? – dice Beatriz, quien luego se toca el lóbulo de la oreja. – Bueno, pero ahí lo busco. Seguramente se me cayó en el auto de Efraín.
 
INT. DEPTO FERNANDO – DORMITORIO – TARDE.
 
Sofía entra al departamento de Fernando. Ella había tomado las llaves antes de irse, después de haberlo matado. Entra y destapa el cadáver de Fernando, que sigue ahí, aún sin pudrirse. Sofía saca de su cartera el aro que le sacó a Beatriz, envuelto en una pequeña bolsa sellable. Con un guante, lo toma y lo pone en la mano de Fernando, y ella aprieta la mano de Fernando. Luego, deja la habitación y marca su celular. Cuando contestan, Sofia finge estar angustiada e impactada, como si hubiese recién encontrado a Fernando muerto en la cama.
 
- ¿Aló, PDI? – dice Sofía, fingiendo una voz de angustia. – Quiero denunciar un asesinato.
 
EXT. PLAZA DE ARMAS – TARDE.
 
- ¿Cómo se te ocurre preguntarme eso? – pregunta Matilde. – Tú sabes que yo sólo te amo a ti.
- Sólo quiero saber si es por eso que estabai tan rara con él – dice Gonzalo.
 
Matilde se para rápidamente.
 

- A ver, Gonzalo Emmanuel, ¿cuánto tiempo llevamos juntos, a ver? – dice Matilde, enojada.
- 2 años. Bueno un poco más – dice Gonzalo.
- Pensé que existía confianza en nuestra relación.
- Por eso, mi amor – Gonzalo se para y mira a los ojos a su polola. – Por favor, Matilde, dime. ¿Por qué mirabas con tanto odio a Emiliano?
 
Matilde se queda callada un momento.
 

- No sé qué responderte – dice Matilde algo nerviosa.
- La pura y santa verdad – dice Gonzalo.
- ¡Ya, ya! – dice Matilde, decidida a contarle la verdad. – Sí, fue él el que me trató de besar la otra vez.
 
Gonzalo se lleva ambas manos a la cara y lanza un gran suspiro.

 

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- Pero… ¿cómo? – dice Gonzalo, enojado. – ¿Cómo puede ese imbécil tratar de engañar a la Isabel?
- Mi amor, yo…
- Y tú, Matilde, me dijiste que no sabías su nombre ni te acordabai cómo era.
- Es que… yo no quería que te pusieras…
- ¿Cómo? ¿Celoso? Por favor, yo no estoy celoso. Estoy indignado que es distinto, porque no me lo quisiste decir desde un principio.

- Mi amor, yo…

 

 

- Pensé que confiabai en mí. ¿Sabís qué más? Esta conversación queda hasta acá.
 

Gonzalo empieza a caminar y Matilde lo sigue.
 

- Gonzalo, ¿a dónde vas? – pregunta Matilde, preocupada, siguiendo a su novio. - ¡Gonzalo!

 

 
Gonzalo ignora a Matilde, quien se queda angustiada, viendo a Gonzalo alejarse.

 

- ¡Gonzalo! - grita angustiada, Matilde, comenzando a llorar.

 

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INT. CASA GARRIDO – PASILLO PRIMER PISO – ANOCHECER – 7 HORAS DESPUÉS.
 
Lorenzo y Beatriz se están despidiendo de sus parientes, quienes ya se van. Apenas dejaron la casa, Beatriz y Lorenzo empiezan a subir la escalera.
 

- ¿Y qué hacemos ahora, mamá? – pregunta Lorenzo.
- No sé, mi amor – dice Beatriz. – Yo me quiero puro acostar para que este día pase rápido.
 
Ambos terminan de subir la escalera cuando pronto oyen el timbre sonar. Lorenzo y Beatriz bajan de nuevo por las escaleras.
 

- ¿Quién será el que toca así? – dice Beatriz.
- No sé, voy a ver – dice Lorenzo y baja algunos escalones para dirigirse a abrir la puerta.
 

Lorenzo abre la puerta y unos policías armados entran rápidamente.
 

- Permiso, joven, ¿la casa de la señora Beatriz Correa? – pregunta un policía.
- Sí, ésta es ¿por qué? – responde Lorenzo.
 
Los policías entran rápido.
 

- ¿Señora Beatriz Correa? – pregunta un policía.
- Sí, soy yo, ¿qué pasa? – dice Beatriz.
- Tiene que acompañarnos. Queda detenida por delito de homicidio en contra de Fernando Inostroza – dice el mismo policía.
- ¿Qué? – gritan impactados Beatriz y Lorenzo y se miran mutuamente, confundidos e impactados al no entender nada de lo que está pasando.

 

- No entiendo, ¿cómo puede ser eso? – pregunta Lorenzo, con ambas manos en alto. – Mi mamá sería incapaz de matar a alguien.
- ¿Pero cómo me pueden acusar de algo grave? – pregunta Beatriz, consternada.
- Tenemos una prueba que la inculpa, señora – dice el policía, sacando una bolsa hermética con un aro. – Encontramos esto junto al cadáver del señor Inostroza.
- ¿Mi aro? Pero… ¿cómo llegó…? – pregunta Beatriz, muy extrañada, mientras Lorenzo la mira preocupado.
- Y no solo eso. Dos testigos aseguran haberla visto entrar al edificio donde vive el señor Inostroza – dice el detective.
- ¿Quién es esos testigos? ¡Quiero hablar con ellos! – dice Beatriz, alterada.

 

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Un policía con unas señas llama a dichos testigos, los cuales entran. Se trata de Rafael y Sofía.
 
- ¿Rafael? – dice Lorenzo, asombrado al ver a su hermano gemelo.
- ¿Sofía? – dice Beatriz extrañada.
- ¿Cómo? ¿Cómo pudieron? Rafael, ¿cómo… cómo pudiste? – dice Lorenzo, acercándose a él.
- ¿Y tú, Sofía? ¿Qué no estabas tan arrepentida? – dice Beatriz.
- No entiendo de qué me hablas. – dice Sofía, cínica. –  Asume tu crimen. Tú mataste a ese pobre hombre. ¿Cómo fue? ¿Lo sedujiste y lo mataste?

 

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- ¡Mentira! ¡No le crean! ¡Esta mujer está loca! – dice Beatriz, alterada dirigiéndose a los policías. – Ella mató a ese hombre. Me sacó el aro y lo puso con él para inculparme.
- Y tú, Rafael. Yo pensé que te habías acordado por fin de mí y de la mamá – dice Lorenzo, decepcionado – ¿Cómo te prestas a algo así? ¿Cómo?

 

 
Lorenzo abraza a su hermano, aunque todavía esté decepcionado, pero Rafael rápidamente lo empuja.
 
- ¡Suéltame, imbécil! Te dije que tú y tu mamá nos las iban a pagar – dice Rafael. – Ahora por fin están pagando por haberme hecho creer que me querían cuando en realidad querían nuestra plata.
- ¿De qué plata estai hablando? Somos tu familia, entiéndelo – dice Lorenzo.
- ¡No! ¡Nunca voy a ser hermano de un mentiroso como tú! ¡Nunca! – dice Rafael, enojado. – ¡Y tampoco tú vas a ser nunca mi mamá! ¡Asesina!
 
Lorenzo rápidamente pierde la paciencia y le da una cachetada a Rafael.
 
- A mí me puedes insultar lo que quieras – dice Lorenzo, enojado – pero a mi mamá no la vuelvas a insultar así, ¿escuchaste?
 

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Rafael no dice ni hace nada más que acariciarse la zona en que recibió la bofetada.
 

- ¡Llévensela! – dice el detective finalmente.

Los policías retienen a Beatriz, la esposan y empiezan a llevársela. Lorenzo queda muy impactado ante este hecho. Ve cómo los policías se llevan a su madre detenida injustamente y atrás de ellos, se van Sofía y Rafael. Lorenzo mira con odio a ambos, sobre todo a Rafael quien también lo mira, pero con una mirada de odio y satisfacción a la vez, al igual que Sofía. Luego todos dejan la casa, dejando solo a Lorenzo ahí, derramando algunas lágrimas junto con una expresión de odio.
 

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CONTINUARÁ...




#2
Chrisfe

Chrisfe

    Vida? Me suena esa palabra...

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  • Ubicación:Osorno, haciendo clases: En el Colegio, en el Preu... donde sea

Al final, murió estrangulado Fernasndo. :qepd:. El cuchillo fue para causar falsa ilusión y suspenso. :P

 

Tengo mi teoría sobre la relación rnytr los hermanos Montero, pero esperaré algunos capítulos más, antes de expresarla.  :cahuin:

 

Sofía haciendo su teatro frente a Beatriz en el funeral. Y ésta cae redondita, parece.

 

Isabel sospechando de Matilde y su reacción con Emiliano. Buen sexto sentido, la niña.

 

Sofía maquinando su plan de venganza, involucrando a Rafael. Haciéndose la buena amiga otra vez con Beatriz. Aunque Rafa desconfía.

 

Sofía inculpará a Beatriz de la muerte de Fernando, con la evidencia del aro. :chok: :negraalpiso:

 

Matilde le contó s Gonzalo del beso que le quiso dar Emiliano.  :pordios: :jul:

 

Se llevaron detenida a Beatriz, gracias al plan de Sofía y ayudada por Rafael. Este último, en realidad, por muy desmemoriado que esté, se merecía hace rato una cachetada.  :atroz:  :carlota:

 

Cuatro capítulos que se pasaron volando. A uno de quedar al día.  :)

 







También se etiquetó con una o más de estas palabras clave: AFV, Marcas, Profundas

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