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CAPÍTULO 4 | Quiero saber...


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1 respuestas en este tema

#1
Aníbal!

Aníbal!
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Temuco, Region de la Araucania

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1. EXT. CALLE PEDRO DE VALDIVIA – TARDE

 

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Antonia (Luz Valdivieso) sigue inconsciente y tirada en el suelo. Nadie se ha acercado a ayudarla, cuando de pronto otro auto pasa por la calle y se detiene al ver a la inconsciente muchacha.

 

El conductor del auto es un hombre que se baja rápidamente para asistir a la muchacha. Trata de tomarle el pulso, pero está muy nervioso y de pronto se le ocurre tomar su teléfono celular y llama rápido a una ambulancia.

 

2. INT. CLÍNICA – HABITACIÓN 214 – TARDE.

 

Beatriz (Ingrid Cruz) se encuentra meditando un momento, recordando las palabras de su hijo Lorenzo que le dijo esa misma tarde, contándole sobre Rafael y Sofía. De repente, transcurre un recuerdo por su mente.

 

FLASHBACK – AÑO 1990 (23 AÑOS ATRÁS)
INT. ANTIGUA CASA GARRIDO – PASILLO – NOCHE.

 

Una joven Beatriz lleva un vientre que indica 5 meses de embarazo. Sin embargo, está teniendo una discusión con Sofía (Alejandra Fosalba), quien había llegado para verla.

 

- ¡Me las vas a pagar! – dice Sofía, con mucha rabia.

- No, no me hagas nada – dice Beatriz, alejándose de ella hasta llegar a la baranda.

- ¡Me las vas a pagar, maldita perra! ¡No te voy a permitir que me arruines la vida! – dice Sofía, quien empieza a zamarrear a Beatriz.

 

Sofía empuja a Beatriz y saca un revólver de su cartera y se dispone a dispararle a Beatriz en su vientre.

 

FIN DEL FLASHBACK.

 

 

Tras oírse un disparo en el recuerdo, Beatriz sobresalta, se pone la mano en el pecho y empieza a respirar aceleradamente. De pronto alguien toca la puerta y Beatriz se asusta. Trata de calmarse y se acomoda para sentarse.

 

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- ¡Adelante! – dice Beatriz, ya más tranquila.

- Con permiso – quien entra es el doctor Espinoza (Patricio Achurra)

- Doctor, ¿cómo le va? – dice Beatriz, mucho más aliviada.

- Bien, Beatriz, ¿y tú como has estado?

- Bien, doctor, ya casi no me duele nada.

- Qué bueno porque según los últimos exámenes que te hice, te encuentras muy bien.

- ¿En serio, doctor? Entonces, eso significa que…

- Así es, Beatriz. Mañana mismo te puedes ir a tu casa.
 

Beatriz sonríe ante tales noticias.

 

 

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3. INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO RAFAEL – TARDE.

 

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Lorenzo (Pedro Campos) se encuentra sentado en la cama que alguna vez fue de Rafael. Ve sobre el velador de Rafael algunos marcos de fotos. Toma uno de esos marcos que contiene una foto de ambos cuando eran pequeños. Lorenzo la mira atentamente con nostalgia y con una lágrima que se desliza lentamente por su mejilla.

 

- Rafael – dice Lorenzo, tristemente y mirando la foto. – ¿Qué te pasó?

 

Lorenzo abraza la foto de su hermano y se quiebra en llanto.

 

4. INT. DEPARTAMENTO GONZALO – DORMITORIO GONZALO – TARDE.

 

Matilde (Mariana Di Girólamo) y Gonzalo (Etienne Bobenrieth) se encuentran conversando recostados y abrazados sobre una cama de dos plazas.

 

- Pobre Lorenzo, me da tanta pena – dice Matilde.

- Lo sé, a mí igual – dice Gonzalo.

- ¿Viste cómo lo trató su hermano?

- Sí, pobre Lorenzo, no se merece algo así. ¿Tú crees que alguien le haya dicho a Rafael algo como… no sé, alguna mentira?

- No sé, pero Lorenzo parecía convencido de algo así.

- Sí – Gonzalo se acomoda – pero ya no hablemos más de eso. ¿Sabes lo que estoy pensando ahora

- ¿Qué? – pregunta Matilde con una sonrisa curiosa.

 

Gonzalo comienza a besar a Matilde con mucha pasión. De pronto, se arrodilla en la cama y comienza a sacarse la polera para quedar a torso desnudo.

 

Mi amor, ¿qué haces? – dice Matilde, algo incómoda. – ¿Qué quieres hacer?

- ¿No es obvio? – dice Gonzalo, con mucha seguridad. – Quiero hacer el amor contigo.

- ¿Qué? – pregunta Matilde. – Pero… yo…

 

Gonzalo pone un dedo índice sobre los labios de Matilde y la hace callar con un “shhh”. Se deja caer sobre Matilde en la cama, empezando a besarla apasionadamente. Pero Matilde parece no disfrutar el momento.

 

- Gonza, mi amor – dice Matilde, pero Gonzalo sólo la ignora y la sigue besando. – Gonza. – Gonzalo sigue besándola. – Gonzalo, mi amor, yo… - Matilde trata de decirle algo que Gonzalo sólo ignora. - ¡Gonzalo, súeltame! – dice Matilde, finalmente, empujando a Gonzalo, quien cae abruptamente sobre el otro lado de la cama y Matilde se para rápidamente

- ¡Matilde! Mi amor, ¿qué te pasa? – dice Gonzalo extrañado por la actitud de su novia.

- ¿Acaso no entiendes? Te lo estaba tratando de decir y tú me ignoraste. ¡No estoy lista! – dice Matilde, enojada.

- Pero, mi amor, llevamos 2 años juntos – dice Gonzalo.

- Sí sé, pero no estoy preparada para eso, todavía.

- Matilde, tienes 22 años. No es posible que querai seguir siendo virgen hasta el matrimonio – Gonzalo dice esto con un poco de molestia.

 

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Matilde se acerca a su novio.

 

- Mi amor, si quieres seguimos con nuestra relación tal como está – dice Matilde –. Por favor, no te enojís conmigo. Yo te amo, pero todavía no estoy preparada para esto. ¿Me entiendes?

 

Gonzalo se pone de pie, pone ambas manos sobre su cintura y se da algunas vueltas.

 

- No, no entiendo. No te entiendo. Yo te amo y quiero que demostremos el amor que sentimos el uno por el otro. Pero ya que no quieres, no tengo nada más que hablar – dice Gonzalo enojado y se dirige al baño.

 

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- Mi amor, ¿a dónde vas? – dice Matilde, algo triste.

- A ducharme. Necesito un tiempo a solas para meditar – dice Gonzalo, con una toalla en la mano.

 

Gonzalo comienza a quitarse los pantalones, quedando únicamente en boxers y calcetines. Matilde, cruzada de brazos, se ve algo triste y deja rápidamente la habitación para irse del departamento.

 

- Matilde, espera. ¡Matilde! – dice Gonzalo, quien ve cómo ya Matilde deja el departamento.

 

 

CORTE DIRECTO A...

5. EXT. CENTRO DE LA CIUDAD – TARDE – MINUTOS DESPUÉS.

 

Matilde camina rápidamente, llorando avergonzada por la escena y con la cabeza baja. Al otro lado, está pasando Emiliano (Hernán Contreras), quien se dirige a buscar a su hermano al centro comercial, pero no está mirando a dónde va, ya que se encuentra buscando un número en su teléfono. De pronto, ambos sin ver la dirección en la que van, se cruzan el uno contra el otro.

 

- Perdón – dice Matilde, quien se restriega los ojos para secar sus lágrimas y levanta la mirada para ver a la persona con la que se cruzó.

 

Matilde ve bien al joven, quien es un poco más alto que él, bastante atractivo, rubio, con barba y de ojos color avellana. Mientras, Emiliano sólo la mira.

 

- Hola – dice Emiliano.

 

Matilde sólo lo mira, sin decir nada.

 

- Qué gusto me da verte – dice Emiliano, recordando que la vio hace unos días en el mercado municipal.

- ¿Perdón? – pregunta Matilde, extrañada. – ¿Nos conocemos?

- Ah, no perdón. Soy Emiliano, ¿y tú?

- Matilde – responde Matilde.

- Encantado de conocerte, Matilde – Emiliano piensa en las palabras que quiere decirle. – Mira, sé que no me conoces, pero el otro día te vi en el restaurante del mercado. ¿Te han dicho alguna vez que eres hermosa?

 

 

Matilde se asusta un poco con Emiliano, quien la sigue mirando perdidamente y le toma ambas manos.

 

- Oye, cálmate – dice Matilde, asustada.
 

Emiliano se fija en que Matilde tiene sus ojos un poco húmedos.

 

- ¿Estuviste llorando? – pregunta Emiliano.

- Sí, pero no es nada que te importe.

 

Emiliano, sin darse cuenta, se acerca a ella para besarla, pero Matilde rápidamente reacciona dándole una cachetada.

 

- ¡Aléjate de mí, jote desubicado! – dice Matilde, furiosa. – Para tu información, estoy pololeando desde hace 2 años.

- ¿Pololeando? – dice Emiliano, acariciándose la mejilla en la que recibió la cachetada.

- Sí, y no voy a permitir que ningún jote como tú me arruine mi felicidad con mi pololo – dice Matilde y empuja a Emiliano hacia un lado para apartarlo y poder alejarse, pero él pareció disfrutar el momento.

 

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6. INT. CLÍNICA – PASILLO SEGUNDO PISO – NOCHE.

 

Fernando Inostroza (Eduardo Paxeco), de 35 años, novio de Antonia, se encuentra esperando al médico a las afueras de la UCI. Luego el médico aparece y se le acerca.

 

- Doctor, ¿cómo está mi polola? – pregunta desesperado joven. – ¿Cómo está Antonia?

- Está muy mal – dice el médico con un tono desalentador. – Producto del accidente, ha tenido algunos politraumatismos y ha perdido bastante sangre.

 

Fernando no puede evitar las lágrimas.

 

- ¿Puedo entrar a verla? Por favor, necesito verla – dice Fernando.

- Eso es imposible. Necesitamos ver cómo evoluciona la paciente y las visitas no están permitidas por el momento – dice el médico.

- Doctor, por favor, tengo que verla. ¿Quién me dice si ella no sobrevive? Si ella se muere, yo también me muero. Por favor, doctor, déjeme verla.

 

Al médico parece haberle conmovido el discurso de Fernando.

 

7. INT. CLÍNICA – UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS – NOCHE.

 

Fernando entra con el médico, quien le pide que se ponga un delantal y un gorro.

 

- Sólo tiene 10 minutos – dice el médico. – Por favor, trate de no hacerla hablar demasiado. Ella no puede hacer ningún esfuerzo.

 

Fernando asiente con la cabeza y el médico sale. Fernando se acerca a la cama en la que está Antonia, quien está con los ojos cerrados y conectada a un tubo de respiración.

 

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- Mi amor, soy yo – comienza Fernando. – ¿Me puedes escuchar?

 

Antonia abre los ojos y los voltea hacia su enamorado e intenta hablar.

 

- No, mi amor, no hagas esfuerzos – dice Fernando. – No hables demasiado. Sólo quiero saber algo. ¿Sabes quién te atropelló? ¿O tienes alguna sospecha de quién pudo haberlo hecho? Mi amor, no digas nada, sólo quiero que me digas el nombre.

 

Antonia, quien está todavía débil, trata de pensar cuando de pronto se le viene a la mente el recuerdo del auto que la atropelló. Recuerda con lujo detalle el auto y reconoce algo familiar en él, y alcanza a recordar un rostro femenino que le parece familiar.

 

- So… So… Sofía – dice Antonia.

- ¿Sofía? – Fernando se queda callado un momento, pero luego analiza bien. – ¡Sofía! ¿A ella fuiste a ver la otra noche?

 

Antonia sólo mira a su enamorado, quien reconoce en sus ojos la verdad.

 

- ¿Cómo te fuiste a meter en algo con ella? – dice Fernando, algo enojado.

 

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De pronto el monitor cardiaco comienza a sonar como loco. Antonia comienza a descompensarse.

 

- Mi amor – dice Fernando. – ¡Mi amor! ¿Qué te pasa?

 

A Antonia le estaba empezando un paro cardiorrespiratorio.

 

- ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Enfermera! ¡Rápido! – grita Fernando hacia la puerta.

 

El médico entra rápidamente y alejan a Fernando de Antonia. El médico toma unos electrodos para tratar de reanimar a la paciente, pero nada parece resultar. De pronto, el sonido del monitor comienza a emitir un sonido prolongado. Fernando queda devastado ante lo que ese sonido significa.

 

- Hicimos lo que pudimos, pero no logramos reanimarla – dice el médico.

 

Antonia ha fallecido. Fernando queda devastado y comienza a llorar desgarradoramente y se acerca a Antonia para tratar de despertarla, lo cual resulta imposible.

 

8. INT. IGLESIA – NOCHE.

 

Lorenzo, quien se encuentra vestido con un terno negro, se encuentra sentado en los asientos delanteros de la iglesia, al lado derecho mirando desde la entrada de la iglesia. Se encuentra sentado al lado un hombre mayor. Se trata de Efraín Garrido (Alejandro Trejo), hermano mayor de José Antonio, a quien están velando.

 

- Gracias, tío Efraín, por venir – dice Lorenzo desanimado.

- No es nada, sobrino – dice Efraín. – Para eso está la familia.

- No entiendo por qué a él. ¿Por qué? Era un buen padre, un gran hombre – Lorenzo comienza a llorar.

- Eso no se discute, pero… ya ves, así es la vida. Injusta.

 

De pronto, el celular de Lorenzo suena. Rápidamente, el muchacho se levanta y sale de la iglesia para contestar el llamado. Efraín corre a acompañarlo.

 

9. EXT. IGLESIA – NOCHE.

 

- ¿Aló? – contesta Lorenzo.

- Lorenzo, habla Dámaso Espinoza, el médico que atiende a tu madre – dice el médico al otro lado del teléfono.

- ¿Qué pasa, doctor? ¿Le pasó algo malo a mi mamá?

-No, hombre. No pasa nada malo con tu madre. De hecho, son muy buenas noticias. Mañana la damos de alta, por la mañana, a las 11.

- ¿Qué? ¿En serio?

- Sí, pues. Ella está muy bien, ha evolucionado bastante en estos días.

 

Lorenzo no puede evitar la inmensa alegría en su corazón.

 

- ¿Qué pasa, Lorenzo? – pregunta Efraín.

Gracias, doctor, hasta luego – dice Lorenzo y cuelga el teléfono. – Tío, a mi mamá la dan de alta mañana.

- Me alegro mucho, Lorenzo – responde Efraín. – ¿Viste? Te dije que tu mamá iba a salir pronto del hospital.

 

Lorenzo con toda su alegría abraza a su tío.

 

10. INT. CASA GARRIDO – DORMITORIO MATRIMONIAL – MAÑANA SIGUIENTE.

 

Ya son las 11:30 de la mañana. Efraín y Lorenzo se encuentran ayudando a Beatriz a acostarse. Finalmente, ella se acomoda.

 

- Gracias por venir a buscarme, Efraín – dice Beatriz.

- No es nada, Beatriz. Lo que sea por la mujer de mi difunto hermano – dice Efraín, sonriente.

- Y tú, Lorenzo, también has sido un siete conmigo. Ahora estamos los dos solos en esta casa, pero por lo menos estoy contigo.

- No tienes que agradecer nada – dice Lorenzo, quien se acerca a abrazar a su madre.

- Y ustedes para nada van a estar solos – dice Efraín – porque me voy a quedar hasta después del funeral de José Antonio.

- Pero tío, ¿y la tía Rebeca? ¿Y los chiquillos? – dice Lorenzo.

- No te preocupes por ellos – dice Efraín. – Ellos van a venir.

- Se pueden quedar en mi pieza y en la de Rafael – dice Lorenzo – y yo duermo acá con mi mamá.

- Por cierto, ¿cuándo van a hacer el funeral de José Antonio? – pregunta Beatriz.

- Mañana – dice Lorenzo – para que puedas descansar bien como te lo recomendó el médico.

- Pero quiero ir a verlo – dice Beatriz.

- No, recuerda lo que dijo el médico – dice Efraín. – Tienes que guardar cama y ya para mañana vas a estar mucho mejor.

 

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Beatriz se queda seria y callada con esto último.

 

- Bueno, los dejo solos para que conversen – dice Efraín. ¿Quieren que les traiga algo de la cocina?

- Yo ya tomé desayuno – dice Beatriz.

- Pero, ¿algún jugo o cosas así? – dice Efraín amablemente.

- El otro día compré jugo y agua mineral – dice Lorenzo.

- Entonces, tráeme agua mineral – dice Beatriz. – Tengo un poco de sed.

- Ya, enseguida voy – dice Efraín, dejando el dormitorio.

 

Lorenzo sigue abrazado a su madre, la besa y apoya su cabeza sobre su hombro. Beatriz apoya la suya sobre la de su hijo.

 

- Mamá, ¿tú qué crees que vamos a hacer sin el papá? – dice Lorenzo.

- Seguir adelante – dice Beatriz, un poco desanimada. – Claro que será tan triste sin él, pero por lo menos te tengo a ti y a Rafael.

- Rafael no quiere saber nada de nosotros – dice Lorenzo, separándose de su madre y bajando la mirada.

- No, mi amor, no digas eso – dice Beatriz, quien empuja a Lorenzo para que apoye su cabeza sobre las piernas de su madre que están debajo del plumón y las frazadas. Luego comienza a acariciar los ondulados cabellos de su hijo. – Tú me prometiste encontrarlo, aunque te tome toda la vida, ¿te acuerdas?

- Sí, mamá, si me acuerdo – dice Lorenzo.

- Bueno, pero ahora, me tienes que prometer algo.

 

Lorenzo se levanta para mirar a su madre.

 

- Me tienes que prometer que vas a hacer todo lo posible para convencer a tu hermano de volver con nosotros – dice Beatriz, mirando con dulzura a su hijo. – Lo vas a convencer de que somos su familia y que nada ni nadie va a cambiar eso. ¿Entendiste?

- Sí – dice Lorenzo, quien abraza a su madre.

- Mi amor, no sé qué haría yo sin ti – dice Beatriz, abrazando a su hijo y acariciándole la cabeza.

 

11. INT. CASA DOMÍNGUEZ – BAÑO – DÍA.

 

Rafael (Pedro Campos) se encuentra en la ducha, bañándose. Al terminar, gira el grifo de la ducha hasta apagarlo. Toma una toalla, pero de pronto, Isabel entra de golpe al baño y pronto se da vuelta y se cubre los ojos al darse cuenta de la desnudez de Rafael.

 

- ¡Perdón! – dice Isabel, avergonzada, cubriendo sus ojos y dando la espalda.

 

Rafael pronto se da cuenta de que Isabel se cubre la vista ante su propia desnudez y comienza a cubrirse con la toalla.

 

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- ¿Cómo entras así sin avisar? – pregunta Rafael.

- Estaba abierto – responde Isabel. – ¿Acaso se te olvidó con la amnesia que hay que poner llave cuando estés en el baño?

- Bueno, perdona, se me olvidó – responde Rafael. – Ya, tranquila, te podís dar vuelta, si ya me tapé.-

 

Isabel no quiere darse vuelta, pero pronto lo hace para comprobar que el amnésico muchacho efectivamente lo hizo.

 

- Menos mal, porque no soportaré ver otra vez a un hombre en pelota aparte de Emiliano – dice Isabel.

- ¿Cómo? ¿No que es tu pololo? ¿Por qué te complica tanto verlo así? – pregunta Rafael extrañado.

- Es cosa mía – dice Isabel molesta. – ¿Y sabís que más? Apúrate, que tengo que salir.

- Ya, está bien – responde Rafael. – Parece que es cierto que cuando andan con la regla, las mujeres andan locas.

- ¡Otro más! – dice Isabel, molesta.

 

Rafael sale del baño, mientras Isabel cierra la puerta. Se queda un poco pensativa.

 

- Definitivamente, Emiliano se ve mejor desnudo que él – dice Isabel, con cara de satisfacción al pensar en su novio.

 

12. EXT. CASA GARRIDO – DÍA.

Gonzalo se encuentra en el interior de su automóvil deteniéndolo frente a la casa de Lorenzo, cuando de pronto ve a Matilde quien se dirige a la puerta de la casa.

 

- ¿Matilde? – pregunta Gonzalo extrañado.

 

Gonzalo se baja rápidamente del auto y corre hacia Matilde, quien no notó a Gonzalo.

 

- ¿Matilde? ¿Qué haces acá? – pregunta Gonzalo.

- Gonza, mi amor – dice Matilde, y abraza tiernamente a su novio. – Mi amor, perdóname por lo de ayer.

- No, perdóname tú a mí – dice Gonzalo, quien sigue abrazando a su novia. – No debí presionarte para que lo hiciéramos.

- Nada que perdonar, mi amor – dice Matilde. – Yo venía hablar de algo con Lorenzo, pero ahora que tú estás aquí, te lo quiero contar aquí.

- Dime, mi amor, ¿qué pasó? – dice Gonzalo, preocupado.

- Ayer… cuando me fui de tu departamento… - dice Matilde, algo nerviosa.

 

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- ¿Qué cosa? ¿Qué pasó, Matilde? Me estás asustando – dice Gonzalo, aún más preocupado.

- Ayer luego de que me fui de tu departamento, choqué con un tipo y…

- ¿Qué te hizo? – interrumpe alterado Gonzalo.

- No, no me hizo nada. Bueno, estuvo a punto, pero no alcanzó – dice Matilde.

- ¿Qué te quería hacer? ¿Te quería hacer daño? ¿Te quería asaltar? – pregunta Gonzalo, aún alterado.

- ¡Cálmate, mi amor! – dice Matilde, preocupada. – Ese tipo era raro. Parecía de tu edad o un poco menor. Decía que me vio esa vez en el mercado, en el “Donde Hernán” cuando fuimos a almorzar allá con Lorenzo la otra vez. Y luego de eso, él…

- ¿Él qué, Matilde? ¿Él qué? – pregunta alterado Gonzalo.

- Él me trató de besar – dice Matilde.

 

Gonzalo se queda perplejo y muestra algo de celos y rabia.

 

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- Pero no alcanzó. De hecho, le pegué la media cachetada y le aclaré que yo ya estoy contigo. Así que yo creo que no lo voy a volver a ver después de eso. Por favor, Gonzalo, no te enojes – dice Matilde, preocupado.

- ¿Por qué me habría de enojar contigo? – dice Gonzalo aliviado. – Si esta es la mejor prueba de tu fidelidad.

- Gracias por confiar en mí – dice Matilde, besándolo.

- Y… ¿sabes su nombre o te acuerdas de cómo era?

- No, no me acuerdo – miente Matilde, por miedo. – Pero no vale la pena, no quiero que empieces con tus ataques de celos.

- Bueno, está bien. Pero ya que estamos aquí, frente a la puerta, ¿te tinca si vamos a ver a Lorenzo?

- Sí – dice Matilde. – Quiero saber cómo está él y su mamá.

 

Gonzalo y Matilde tocan el timbre.

 

13. EXT. CASA DOMÍNGUEZ – DÍA.

 

Isabel sale de la casa y se encuentra con Emiliano, afuera de su auto, esperándola.

 

- Hola mi amor – saluda Isabel a Emiliano, acercándose a darle un beso.

- Hola mi amor – responde Emiliano a Isabel. – Que te veís rica así, toda arreglada.

- Bueno, me tenía que ver bien para salir con mi pololo, ¿o no? – dice Isabel, coqueta.

- Supongo que no te demoraste tanto en arreglarte en el baño.

- No, no me demoré tanto – dice Isabel. – Claro que tuve que esperar porque Rafael se estaba bañando y… bueno, como se le olvidó cerrar la puerta…

- No me digai que lo viste en pelota – dice Emiliano, consternado.

 

De pronto, en el asiento del copiloto, asoma su cabeza por la ventana Sebastián (Ricardo Vergara), entrometiéndose en la conversación.

 

- Parece que no perdís el tiempo, Isabelita – dice Sebastián, burlándose de la situación que acababa de vivir Isabel. – Parece que te gusta harto ver los pirulines de los hombres.

- ¿Qué hace este weón acá? – pregunta Isabel, consternada.

- Bueno, es que lo tenía que ir a buscar y justo se me cruzó con ahora, cuando nos teníamos que juntar – responde Emiliano.

- No me pienso ir con este weón aquí – dice Isabel, incómoda por la presencia de Sebastián.

- Isabel, no empecís – dice Emiliano, molesto.

- Si po, Isabelita, no seai cabra chica, si yo no voy a molestar – dice Sebastián. – Además, yo me voy a ir al departamento, así que no te preocupís por mí. Puedo estar en pelota sin que tu me mirís.

 

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Sebastián ríe con esta broma que le hace a Isabel, quien claramente se enoja, pero luego muestra dignidad, para no incomodar a Emiliano.

 

- Bueno, pero si nos vamos a ir todo, yo me voy adelante – dice Isabel, abriendo la puerta del copiloto y forcejea para sacar a Sebastián de ahí.

 

- ¡Oye, para, loca! ¡Yo estaba acá primero! – dice Sebastián.

 

Isabel no hace caso y sigue intentando sacar a Sebastián.

 

- ¡Ya, ya! ¡Para! – dice Sebastián, resignado. – Ya, me voy adelante, su majestad.

 

Sebastián se para del asiento del copiloto, mientras Isabel le hace unas muecas, como remedándolo. Pronto, Emiliano hace andar el auto y se alejan del lugar.

 

Mientras, por atrás de donde estaba el auto de Emiliano, Fernando se acerca a la casa de Sofía, al interior de su automóvil. Se detiene frente a la casa y la mira atentamente. En su cabeza recuerda fugazmente 3 noches atrás, cuando siguió a Antonia hasta quedar a unos metros de ella, quien quería hablar con Sofía. Fernando decide bajarse de su auto y se dirige a la casa de Sofía.

 

14. INT. CASA DOMÍNGUEZ – SEGUNDO PISO – DÍA.

Sofía se encuentra con un pequeño espejo, pintándose los labios. De pronto se cruza con Rafael, recién bañado, secándose el cabello con una toalla, sólo con su pantalón de pijama. Sofía al terminar de verse por el espejo, se asusta.

 

- ¡Ay, Rafael! ¡Me asustaste! – dice Sofía.

- Perdón – dice Rafael.

- ¿Se puede saber qué haces ahí sin polera y descalzo? – pregunta Sofía.

- Bueno, me iba a acostar porque eso dijo el médico, ¿o no? – dice Rafael.

- No pues, niñito, acuérdate que era ayer y que hoy podías levantarte.

- ¡Ah sí! – dice Rafael. – Perdón, esto de la amnesia…

- Sí, sí, ya sé, pero ¿puedes apurarte en vestirte, por favor? – dice Sofía.

- Bueno, bueno, pero no entiendo la prisa – dice Rafael.

- Porque quiero que me acompañes a un lugar – dice Sofía. – Ya anda a ponerte ropa.

 

Sofía empuja a Rafael para que vaya hacia su dormitorio. De pronto, oye el timbre sonar.

 

- ¡Lo que me faltaba! – dice Sofía, enojada y empieza a gritar. – ¡Isabel! ¡Isabel, abre la puerta!

 

No hay respuesta alguna.

 

- ¡Isabel! – sigue gritando Sofía, aún sin respuesta. – ¿A dónde se habrá metido esta niñita?

 

Sofía baja por la escalera para ir a abrir la puerta, maldiciendo a Isabel.

 

15. INT. CASA DOMÍNGUEZ – RECIBIDOR – DÍA.

 

Sofía se dispone a abrir la puerta.

 

- Disculpe, pero no puedo atenderle en estos… - dice Sofía, quien se interrumpe al ver de quién se trata. – ¿Fernando?

- Hola, Sofía – dice Fernando, mirando a Sofía a los ojos. – ¿Podemos hablar?

- No, no podemos hablar porque yo voy saliendo, así que ¿te puedes ir, por…? – Sofía intenta cerrar la puerta, pero Fernando detiene la puerta y entra a la casa.

- Perdón, pero no me voy a ir hasta que me digas algo.

- ¿Y qué quieres saber? – pregunta Sofía. – Habla rápido, porque no tengo mucho tiempo.

- Quiero saber por qué mierda mataste a Antonia – dice Fernando, desafiante. – Y quiero saberlo ahora.

 

Sofía no sabe qué decir ante la petición de Fernando.

 

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CONTINUARÁ




#2
Chrisfe

Chrisfe

    Vida? Me suena esa palabra...

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Intrigante la escena del flash back con Sofía, Beatriz y el arma que saca la primera, para dispararle :cahuin:

 

Me tinca que en algo esconde Matilde. Tanto que se incomoda con hacer el amor con Gonzalo. Emiliano no perdió oportunidad de besarla.

 

Por lo menos, Antonia alcanzó a decir el nombre de Sofía a Fernando, antes de :qepd:

 

Isabel ahora ve a Rafael desnudo y se hizo la :sole: Igual pudo comparar y parece que Emiliano salió mejor dotado o parado, por ahora :P

 

– Parece que te gusta harto ver los pirulines de los hombres.

 

 

:memeo: Isabel, “la mira pirulines” :ajuajua:

 

El final :ira: .Ojalá Fernando no corra la misma suerte que Antonia.

 






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