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IGLESIA CATOLICA | Jesuitas nombran investigador por nuevos antecedentes contra sacerdote Guzmán

Iglesia Catolica Conferencia Episcopal

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12 respuestas a este tema

#1
ChicaLiberty

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Historia del topic acá

http://foros.fotech....ien-informados/

 

 

 

 

 

 

 

 

:latercera:

31 Diciembre 2017

 

 

 

Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile: “Desde la Santa Sede siempre hemos recibido acompañamiento”

 

 

 

 

El prelado Santiago Silva Retamales aborda la situación de la entidad en el país y subraya que “el Papa es un pastor y nos visita a todos, no solo a la Iglesia. No es una inspección ni fiscalización en terreno. Viene a hablarnos de Cristo”.

 

 

 

 

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“Quisiera precisar que la visita ad limina (en febrero pasado) no se redujo a tratar temas complejos y negativos, si bien los abordamos en profundidad. Pero también le dedicamos amplio espacio a profundizar, con el Papa y sus colaboradores más cercanos, nuestra misión evangelizadora en el Chile de hoy”, subraya el obispo castrense Santiago Silva, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile (Cech).
 
El prelado marca así, de entrada, los alcances de aquel encuentro en Roma, en el que participaron todos los obispos del país. Y ese diálogo destaca, entre algunos puntos centrales, “el desafío de acompañar a los jóvenes de hoy, la realidad de las familias en su diversidad y el valor que tiene para los chilenos, y las expresiones de fe y piedad popular que no dejan de admirarnos. En fin, el listado es largo. No quisiera que quedara la impresión de que la visita ad limina solo trató de problemas”.
 
Pero ¿se ha comentado al interior de la Cech la supuesta inquietud del Vaticano por el estado de la Iglesia en Chile?
 
Los cristianos estamos llamados a una conversión permanente, es decir, a vivir cada día como un encuentro renovador con Jesucristo, dando testimonio en nuestros valores y en la entrega a los demás. Los desafíos que vivimos en la Iglesia son materia cotidiana de nuestras reflexiones y análisis, no solo de los consagrados, sino también entre los laicos, que son los grandes animadores de la vida eclesial. Es nuestra la tarea de una mirada autocrítica y de asumir los desafíos, corrigiendo posibles errores y aprendiendo de ellos. Desde la Santa Sede siempre hemos recibido acompañamiento, pistas, sugerencias, todo en un clima de corrección fraterna, propio del Evangelio. Pero insisto, no necesitamos esperar la inquietud de entes externos para tener una mirada honesta, transparente, sobre lo que hemos hecho bien, lo que hemos hecho mal y lo que tenemos que hacer en perspectiva de futuro para ser fieles al Señor.
 
¿La visita del Papa Francisco puede contener también, además de un mensaje para la gente, una especie de mirada en terreno a la gestión de la Iglesia en el país y a su relación con la sociedad?
 
El Papa es un pastor y, como tal, nos visita a todos los que vivimos en Chile, no solo a la Iglesia. La visita del Papa no es una inspección ni fiscalización en terreno. Él viene a hablarnos de Cristo, buena noticia que siempre nos interpela. Creo que la mejor manera de prepararnos para esta visita es disponer nuestro corazón y dejarnos interpelar. Si pensamos que el mensaje del Papa es solo para los demás y no para mí, solo para las otras instituciones y no para la mía, no creo que sea ese el mejor espíritu para acoger un acontecimiento de tanta relevancia para la vida de Chile. Yo espero que esta visita, entre otros muchos frutos, ayude a visibilizar el inmenso bien que realizan distintas obras de la Iglesia, en silencio, acompañando a los más pequeños y vulnerables.
 
¿Existe algún grado de preocupación al interior de la Iglesia Católica de Chile, en la jerarquía y el mundo consagrado, en relación a la valoración que de ella tiene la sociedad de nuestro país, y a la injerencia que la Iglesia tiene en diferentes debates a nivel nacional, como la agenda valórica, la pobreza y los sueldos, entre otros?
 
Respondo por la Conferencia Episcopal de Chile. En la asamblea plenaria, donde fui elegido presidente (noviembre de 2016), los obispos tomamos la decisión de ofrecer una palabra a la sociedad chilena durante el año de las elecciones presidenciales y legislativas. No para pretender orientar opciones, que por supuesto son personales, sino para plantear los grandes desafíos políticos, económicos, sociales y culturales en Chile y que, a nuestro juicio, todos debemos asumir, muy especialmente los líderes. Esta reflexión que hicimos se tradujo en la carta pastoral “Chile, un hogar para todos”, que el Comité Permanente dio a conocer a fines de octubre. Porque Chile es nuestra patria y nos importa, porque vemos a diario lo que preocupa a las personas con las que tenemos contacto en todas las realidades donde está presente la Iglesia, no podíamos callar.
 
¿En qué sentido?
 
Desde nuestra convicción cristiana, hemos procurado volver a poner en el centro la vida y la dignidad de la persona humana. Y eso tiene una traducción práctica en las jornadas laborales, en los salarios de los trabajadores y pensiones, en el buen trato en la familia, en la protección de los niños, niñas, jóvenes y ancianos, en la acogida a los migrantes, en el trato digno a los privados de libertad, en el respeto a demandas ancestrales de los pueblos originarios, en la valoración de la política y de la probidad en el servicio público y en la empresa privada. Hemos dicho que el dinero no puede ser el dios que conduce las decisiones políticas y la convivencia humana. Y hemos invitado a los católicos a reflexionar estas interpelaciones en comunidad.
 
 
 
 



#2
ChicaLiberty

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Pero en Chile la Iglesia Catolica esta cada dia mas lejana del pueblo ................ yo fui bautizada catolica pero es algo que hoy por hoy es como si hubiese sido mero tramite.


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#3
ChicaLiberty

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:latercera:

09 Enero 2018

 

 

 

Coordinadora del Consejo de Prevención de Abusos de la Conferencia Episcopal: “El fenómeno es más frecuente y grave de lo que se piensa”

 

 

 

Pilar Ramírez Rodríguez, detalla el trabajo y estrategia de los obispos chilenos para enfrentar el tema de los abusos en el clero.

 

 

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Pilar Ramírez, diplomada en Intervención en Abuso Sexual de la U. Católica.

 

 

Experta en temas de infancia y familia, área en la que ha trabajado desde hace 20 años, Pilar Ramírez coordina desde 2014 el Consejo de Prevención de Abusos y Acompañamiento a Víctimas de la Conferencia Episcopal.

 

 

¿Cómo surgió la idea de crear este consejo el 2011?

Desde hace más de 15 años, la Conferencia Episcopal se ha planteado como desafío el abordaje de la problemática del abuso sexual de menores de edad dentro de la Iglesia. Los obispos chilenos ya en el año 2002 fijaron una clara postura al respecto y en el año 2003 la Iglesia contaba con un primer protocolo. En abril de 2011, frente a los graves delitos y pecados cometidos por clérigos contra personas y familias que confiaron en el cuidado de la Iglesia, los obispos anuncian la creación del Consejo nacional para la prevención de abuso de menores de edad, cuya misión es orientar y dirigir las políticas de prevención de abusos sexuales.

Uno de los propósitos que ustedes han establecido es que no sólo se instruya sobre prevención a los seminaristas, sino que también en un plazo de cinco años a todos los sacerdotes. ¿Se está avanzando en ese objetivo?

Este es un proceso en desarrollo. Los sacerdotes participan de instancias de sensibilización y formación en la temática en sus diócesis, tanto en conjunto con los agentes pastorales como en jornadas exclusivamente destinadas a los presbíteros.

¿En qué consisten los talleres de prevención?

Se ha iniciado, a nivel nacional, un proceso de formación en prevención e instalación de ambientes sanos y seguros denominado “Cuidado y Esperanza”, destinado a todas las personas que prestan un servicio pastoral. Se abordan contenidos acerca de cómo la Iglesia universal y en Chile ha respondido frente a los casos de abusos sexuales de menores de edad; elementos fundamentales para la comprensión del abuso sexual, sus implicancias y efectos; la legislación chilena y la normativa canónica acerca de delitos sexuales.

¿Cuál es el balance?

Se han hecho avances importantes en la sensibilización y comprensión de la temática. Se han ido instalando cuestiones relevantes, como la relación del abuso sexual con el abuso de poder y la necesidad de incluir la revisión de los espacios relacionales para la instalación de ambientes sanos y seguros como prevención del abuso sexual. Con distintos niveles de rapidez y eficacia, estos pasos han contribuido a comprender mejor el fenómeno, que es mucho más frecuente y grave que lo que inicialmente se piensa.

¿Esta será una de las materias que esté dentro de la agenda del Papa Francisco en su visita a Chile?

El Papa Francisco conoce bien las alegrías, dolores y esperanzas de la Iglesia en Chile. Lo ha analizado junto a los obispos en la última visita ad limina. Por otra parte, ha abordado reiteradamente la gravedad de los casos de abuso que involucran al clero y ha pedido a las conferencias episcopales una actitud decidida en esta materia.

 

 

Fuente:  http://www.latercera...e-lo-se-piensa/



#4
ChicaLiberty

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:latercera:

09 Enero 2018

 

 

 

Las 80 denuncias por abuso sexual que ha enfrentado la Iglesia en Chile

 

 

 

En los últimos 15 años, desde el caso de Andrés Aguirre, el “cura Tato”, 80 sacerdotes y religiosos católicos han sido acusados de delitos de connotación sexual. De ese total, 45 fueron condenados por la justicia civil o canónica, y de ellos, 34 tienen como víctimas a menores de edad. La situación más reciente involucra a la congregación marista.

 

 

 

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La investigación sobre abusos cometidos por miembros de la Congregación de los Hermanos Maristas en colegios chilenos sigue en escalada, luego de que ayer el diario catalán El Periódico llevara en su portada un reportaje sobre cómo la orden religiosa silenciaba las denuncias.
 
La Fiscalía Sur maneja antecedentes sobre los presuntos delitos sexuales cometidos por seis maristas -dos de ellos ya fallecidos-, investigación que se inició a partir de una denuncia contra Abel Pérez Ruiz, acusado de abusar de 14 menores, 10 del Instituto Alonso de Ercilla y otros cuatro del Colegio Marcelino Champagnat, en La Pintana.
 
¿Cuántos sacerdotes y religiosos católicos están vinculados a casos de abusos sexuales en Chile? La nómina es mantenida en privado por la Iglesia. El 2011, tras las denuncias de abusos sexuales contra el sacerdote Fernando Karadima, el episcopado decidió subir a su página web un listado con los condenados por este tipo de delitos, que entonces llegaba a 18 presbíteros sancionados por la justicia civil o la canónica. Sin embargo, el 2016 se retiró la lista de nombres cuando los casos sumaban 32.
 
La ONG norteamericana Bishop Accountability, entidad que recopila casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en todo el mundo, ha estado trabajando en un listado de religiosos chilenos que han enfrentado denuncias de este tipo. Anne Barrett Doyle, directora de la organización, presentará el documento en una conferencia de prensa este miércoles.
 
Una investigación de La Tercera compiló toda la información oficial publicada por la Iglesia sobre denuncias presentadas desde 2002 (año en que se destapó el caso de Andrés Aguirre, el “cura Tato”); hizo una completa revisión de los archivos de prensa; consultó al Ministerio Público sobre el estado de las causas, y examinó medios regionales a lo largo de todo Chile para incluir casos locales que jamás fueron conocidos en Santiago.
 
Resultado: 45 religiosos católicos han sido condenados, ya sea penalmente o por el Vaticano, por abusos sexuales; 34 de ellos por abusos sexuales contra menores de edad. Pero, además, otras 11 causas se mantienen pendientes de resolución y otras seis fueron cerradas por traslado o fallecimiento del denunciado (en tres causas los sacerdotes se quitaron la vida poco antes o tras ser acusados). También hay 18 casos en que la justicia decretó el sobreseimiento, la prescripción del delito o absolución por no tener las pruebas que acreditaran las denuncias.
 
Así, en total son 80 los religiosos en el país que han sido acusados por abusos: cuatro obispos, 66 sacerdotes, un diácono, dos consagrados y seis hermanos maristas. También se suma el caso de una monja, Isabel Margarita Lagos, sor Paula, quien falleció el 2012 tras ser removida como superiora de Las Ursulinas, denunciada al Vaticano por abuso sexual contra alumnas.
 
Sólo en los casos donde la veracidad de las acusaciones pudo ser confirmada se registra más de un centenar de víctimas de abusos sexuales.
 
Este listado -que puede revisarse en la infografía adjunta y su detalle en www.latercera.com- no incluye a sacerdotes denunciados como encubridores, tampoco a quienes han sido sancionados por otras faltas, como el párroco Juan Esteban Morales, cercano a Karadima, condenado por la Iglesia por “abuso de poder”.
 
En varios países del mundo se elaboran listados con casos de abusos en el clero. En 2017, una investigación realizada por la agencia Telam detectó 62 denuncias por abusos sexuales contra sacerdotes en Argentina desde 2002. En Italia, 135 sacerdotes fueron denunciados entre 2000 y 2011, 53 de ellos condenados por la Iglesia, según la conferencia episcopal de ese país.
 
Bishop Accountability registra casos ocurridos desde los años 50 y contabiliza más de dos mil denuncias en Estados Unidos, además de publicar un listado con obispos denunciados en 29 países del mundo.
 
Congregaciones
 
Más de una veintena de los casos chilenos corresponde a directores o profesores en colegios católicos y la mayoría de los denunciados son sacerdotes diocesanos. Pero el tema impacta transversalmente a varias congregaciones: según los antecedentes recopilados durante este análisis, la Congregación Salesiana, los Hermanos Maristas y la Orden de la Merced acumulan 14 denuncias por delitos sexuales. Los salesianos enfrentaron acusaciones en Concepción, Puerto Natales, Valdivia y Porvenir, siendo los casos más emblemáticos el del sacerdote Rimsky Rojas, quien se quitó la vida en 2011, y el de Audín Araya, enviado tres meses a Colombia para someterse a un tratamiento psiquiátrico.
 
En tanto, en los cuatro casos en que están implicados miembros de la Provincia Mercedaria, resalta la sanción canónica contra el religioso Pedro Labarca Araya, ex superior de la congregación. Tras ser investigado por denuncias de abusos contra menores, el Papa Francisco lo sancionó en abril de 2017 con la dimisión “del estado clerical”.
 
La Compañía de Jesús tampoco queda ajena a estos hechos. Uno de los casos más conocidos involucró al fallecido sacerdote y ex rector del Colegio San Mateo de Osorno, Juan Miguel Leturia, quien fue condenado por la justicia canónica por cometer delitos contra menores de edad. El religioso jesuita, quien también fue profesor del Colegio San Ignacio de Alonso de Ovalle, fue sobreseído por la justicia civil, ya que los delitos sexuales por los que era investigado estaban prescritos. Otro caso connotado de los jesuitas es el del provincial de la orden en Chile, Eugenio Valenzuela, quien si bien la justicia canónica no encontró delitos por tratarse de mayores de edad, fue suspendido del ejercicio sacerdotal.
 
El Movimiento de Schöenstatt registra una denuncia contra Francisco Basáñez Méndez, ex vicerrector del Santuario Nacional de Maipú. En 2015, la Iglesia abrió una investigación canónica en su contra y, en paralelo, la fiscalía lo investiga en el ámbito penal. Su sucesor en el cargo fue Rodrigo Gajardo, también de Schöenstatt, condenado por abusar de un adolescente mientras este dormía. Y en el caso del ex obispo de La Serena Francisco José Cox, representante de la congregación en Chile, si bien la Iglesia no recibió una denuncia formal, en 2002 fue separado de su cargo y enviado a un monasterio en Alemania, por “conductas impropias” con menores de edad.
 
El Opus Dei es una de las agrupaciones religiosas que no registra casos conocidos de abusos contra menores.
 
En el caso de los Legionarios de Cristo, el sacerdote de origen irlandés John O’Reilly fue condenado por la justicia a cuatro años de libertad vigilada por abusos sexuales reiterados contra una menor del Colegio Cumbres.
 
También hay otras denuncias y condenas contra sacerdotes extranjeros que estaban en Chile, ya sea de forma permanente o como misioneros. En estos casos existen religiosos investigados y sentenciados provenientes de Argentina, Perú (el franciscano Gerardo Araujo), Bélgica, Bolivia, Filipinas, Colombia, y otro sacerdote irlandés en Chile: Jeremiah Healy.
 
En 2013, el Arzobispado de Santiago ordenó disolver la congregación Misioneros de San Francisco de Sales y sancionar a los sacerdotes Roberto Salazar y Héctor Valdés, por casos de abusos en Lebu, que culminaron con el suicidio de un acólito de 13 años.
 
Además de Santiago, las ciudades que más registran casos son San Felipe, Copiapó, Rancagua y Punta Arenas, con cuatro sacerdotes denunciados cada una.
 
La respuesta de la Iglesia
 
Por su gravedad y alcance, este ha sido uno de los temas centrales que ha marcado a la Iglesia Católica en las últimas décadas y se han tomado varias medidas para enfrentarlo, explican en la Conferencia Episcopal.
 
“El Papa Francisco conoce bien las alegrías, dolores y esperanzas de la Iglesia en Chile. Lo ha analizado junto a los obispos en la última visita ad limina. Por otra parte, ha abordado reiteradamente la gravedad de los casos de abuso que involucran al clero y ha pedido a las conferencias episcopales una actitud decidida en esta materia”, señala Pilar Ramírez, coordinadora del Consejo nacional de prevención de abusos sexuales y acompañamiento a víctimas. La instancia fue creada el 2011, tras el caso Karadima, como organismo asesor de los obispos del país.
 
Ese año se actualizaron los protocolos de 2003 para manejar las denuncias de abusos contra miembros del clero y que fijan que los casos deben ser remitidos a la Congregación para la Doctrina de la Fe, la cual determina las sanciones que pueden llegar hasta la expulsión del religioso de la vida sacerdotal.
 
Durante los últimos años se han establecidos talleres y guías de prevención de abusos, tanto para seminaristas como para sacerdotes. El plan es que en un plazo de cinco años, que comenzó a correr el 2015, la totalidad de los religiosos católicos en Chile curse capacitaciones en esta materia, con énfasis en la legislación penal y canónica, para evitar que sigan ocurriendo estos delitos, que han dañado la credibilidad y el prestigio de la institución.

 

 

 

(Para ver en detalle la infografía, haz click aquí o en la imagen)

 

 

 

 

 

 

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Fuente:  http://www.latercera...-iglesia-chile/



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10 Enero 2018

 

 

 

Organización critica a Ezzati por minimizar denuncias de abusos sexuales

 

 

 

Anne Barrett-Doyle, representante del grupo internacional Bishop Accountability, aseguró que sería un "gran gesto" del Papa Francisco que removiera al arzobispo de Santiago y a otros obispos como Cristián Contreras y Horacio Valenzuela, por no haber intervenido adecuadamente en estos casos. En cuanto al Pontífice, señaló que "no ha cumplido con su promesa de tolerancia cero" contra los abusos.

 

 

 

 

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El grupo Bishop Accountability, con sede en Estados Unidos y representado por Anne Barrett-Doyle, lanzó este miércoles el primer banco de datos publicado en Internet sobre los clérigos chilenos que han sido denunciados por abuso sexual de menores. Este nuevo recurso electrónico proporciona detalles de los casos de 79 sacerdotes, diáconos, hermanos religiosos y una monja en nuestro país, que han sido condenados por la justicia. Sin embargo, se indica que de acuerdo a lo estudiado, deben hacer cientos de casos que aún se mantienen ocultos.
 
Barrett-Doyle explicó que este lanzamiento se hizo previo a la visita del Papa Francisco “con la esperanza de que alguno de sus asistentes le haga ver que no ha cumplido con su promesa de tolerancia cero” contra los abusos.
 
“El Papa dice que llora por las víctimas. Pero queremos que transforme las lágrimas en acciones”, dice. Pese a esto, con la llegada del Pontífice a Chile, la investigadora señala que aunque como católica está “llena de esperanzas” y que lo correcto sería que la máxima autoridad eclesiástica remueva de sus cargos a los condenados por abusos, “siendo realista no creo que vaya a tomar ninguna acción contra ninguno de los casos la próxima semana”.
 
Por este motivo, aseguró que la única forma de que se castigue a los abusadores dentro de la Iglesia, es que el Ministerio Público encuentra las herramientas, apoyados por el gobierno, para encontrar culpabilidades. “Cuando hacíamos esta investigación, estábamos atónitos con los abusos en Chile. Tratan bien a los abusadores y duro a las víctimas”, agrega.
 
Sobre el rol que ha tenido el cardenal Ricardo Ezzati, la representante se mostró muy crítica y lo acusó de “no hacer nada” para que se investiguen los abusos a menores al interior de la institución. “Él es el líder más poderoso de la Iglesia chilena. Si él como líder no le da importancia al mensaje cero tolerancia, ¿qué podemos esperar para los demás miembros de la Iglesia?, reflexiona.
 
Esto se demuestra -según sostuvo- en que recientemente el cardenal Ezzati comunicó que Cristián Precht y Julio Dutilh vuelven al sacerdocio, a pesar de haber sido condenados por la justicia canónica. Precht fue suspendido del sacerdocio por cinco años por conductivas abusivas con menores y mayores de edad, mientras Dutilh fue removido de su parroquia por abuso sexual contra una mujer.
 
“¿Qué otra institución en el mundo que tiene niños a su cuidado permite que sus empleados que han sido condenados se mantengan dentro?”, manifestó Barrett-Doyle.
 
Por este motivo, la organización llamó al Papa para que, en el marco de su visita a Chile y como un gesto poderoso del Vaticano, remueva a Ezzatti y a otros obispos que -según acusa Bishop Accountability- habrían encubiertos otros casos como Horacio Valenzuela (Talca) y Cristián Contreras (San Felipe).
 
 
 
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Cabe mencionar que este grupo fue clave para las investigaciones realizadas por el Boston Globe, sobre abusos sexuales en esa ciudad de Estados Unidos, y además fueron consultores de la película Spotlight.
 
EL CASO DE JUAN BARROS
 
Por otro lado, emergió en la actividad la figura del actual obispo de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales cometidos por Fernando Karadima.
 
“En todos nuestros años de investigación nunca vimos tanta pasión de laicos para protestar en contra de un obispo. Es una desgracia que el Papa Francisco haya nombrado a Barros para el cargo que tiene”, señaló Barrett-Doyle.
 
En este sentido, consideró que el Papa tuvo una gran oportunidad para tomar medidas contra Barros: “La gente de Osorno ha sido vista en todo el mundo. Le dan al Papa una oportunidad tan importante (de tomar acciones contra los abusos)”.
 
“Hay tanta diferencia entre lo que dice el Papa en el guión versus lo que dice cuando piensa que nadie lo está escuchando”, fue la reflexión final en referencia a un video de hace un tiempo en que el Pontífice dialoga con Jaime Coiro (ex vocero de la Conferencia Episcopal) en El Vaticano.
 
En aquella oportunidad, Francisco le dijo que “la Iglesia perdió la libertad dejándose llenar la cabeza por políticos, juzgando a un obispo sin ninguna prueba después de 20 años de ser obispo” y que “Osorno sufre sí, por tonta, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente”, agregando que “yo soy el primero en juzgar y castigar a alguien con acusaciones de ese tipo pero en este caso ni una prueba, al contrario, de corazón se lo digo."
 
 
 
 


#6
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10 Enero 2018

 

 

LOS OBISPOS RESPONSABLES DEL EXTENSO PRONTUARIO DE ENCUBRIMIENTO

 

 

 

La Iglesia recibe al Papa ocultando el fallo por abusos sexuales del ex obispo de Iquique

 

 

 

En 2012 el obispo de Iquique fue acusado de abuso sexual a dos menores. Marco Antonio Órdenes se refugió en Perú y su rastro se perdió. CIPER confirmó que está en Santiago y que fue autorizado a oficiar misa. Su causa terminó, pero un grupo de obispos operó para aplazar la difusión del fallo y evitar un escándalo antes de la visita del Papa. Esta es la última página del largo expediente de ocultamiento y protección con que la jerarquía ha manejado el problema que más ha dañado su poder e influencia. Al menos 11 obispos se han visto involucrados como agresores o encubridores. Esta es la historia.

 

 

 

 

En la web oficial de la Iglesia Católica chilena (iglesia.cl) el nombre de Marco Antonio ÓrdenesFernández figura en la nómina de los “obispos eméritos”. Ahí comparte espacio con prelados de extenso trabajo pastoral, como Sergio Contreras, Tomás González, Bernardino Piñera, Manuel Camilo Vial y Juan Luis Ysern. Pero Órdenes no está en esa lista por haberse acogido al descanso tras la jubilación. Está allí porque fue acusado ante el Vaticano de abusos sexuales contra menores en abril de 2012, hace casi seis  años, y se vio obligado a abandonar abruptamente la diócesis de Iquique, que tenía a su cargo. Órdenes ya había sido acusado en 2009 por el mismo joven denunciante, pero ante la justicia civil. Y a pesar de la indagación de la Fiscalía, la Iglesia lo mantuvo en el cargo hasta que el escándalo explotó en Roma.

 

Desde entonces Órdenes está virtualmente “desaparecido”. La iglesia no entrega datos sobre su paradero ni sobre el estado en que se encuentra la investigación canónica que se le sigue. La única información oficial que la Conferencia Episcopal ha publicado sobre él en todo este tiempo es su foto y su nombre en la nómina de los obispos eméritos. Una publicación que le recuerda a los fieles que –a pesar de que en su momento admitió que mantuvo conductas impropias con menores y que circula una grabación donde dice que actuó por “calentura”–  todavía ostenta el primer grado de la jerarquía eclesial y debe ser tratado con la dignidad de “monseñor”.

 

Aunque hay al menos 11 obispos que se han visto envueltos en denuncias de abusos –como posibles agresores o encubridores–, el caso de Marco Antonio Órdenes es emblemático. Lo es por el rotundo testimonio que lo inculpa (un ex acólito que asegura que se enamoró de él siendo quinceañero y que se desilusionó cuando supo que había mantenido una relación con otro menor). Lo es por la crudeza de las propias palabras del obispo en la grabación subrepticia que le hizo la víctima. Lo es porque el fiscal que lo investigó declaró que no había duda sobre la veracidad de la denuncia, pero, por las fechas en que ocurrieron los hechos, debió entregar los antecedentes a la justicia antigua. Y lo es, finalmente, porque ocurrió lo que muchos profetizaron: en los estrados de la vieja justicia penal y en el tribunal eclesial la causa se diluyó hasta conseguir que su recuerdo se evaporara en la memoria de la opinión pública.

 

 

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Papa Francisco

La falta de transparencia en el caso de Marco Antonio Órdenes escaló aún más. En el tribunal eclesial el caso está, en los hechos, cerrado. Nada queda pendiente. Pero, los obispos decidieron postergar el anuncio del fallo hasta después de la visita del Papa Bergoglio.

 

Personas que conocen con precisión lo que se discute en la Conferencia Episcopal –en su asamblea plenaria, en su comité permanente y también en sus pasillos–, confirmaron a CIPER que Órdenes está en Santiago y que oficia periódicamente la eucaristía dominical en el Monasterio de las Hermanas de Belén, en Casablanca, con autorización del obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte. Las mismas fuentes indican que los obispos, en una decisión extraoficial, decidieron postergar el anuncio del dictamen hasta después de la visita de Francisco, aunque un sector de los prelados se opuso a la dilación.

 

El comunicado que anuncia el resultado de la larga investigación ya estaría hecho. Por los detalles que hasta ahora se conocen, todo hace pensar que, a pesar del tenor de las pruebas en su contra y por la continuidad que se le ha dado al ejercicio de su ministerio sacerdotal, es altamente probable que el dictamen –que debe ser sancionado por el Vaticano- sea exculpatorio para Órdenes o con una sanción menor.

En la antesala de la llegada del Papa Francisco, el ocultamiento del fallo para Marco Antonio Órdenes puede ser una chispa que encienda la pradera en el tema que más daño ha provocado en la imagen e influencia de la Iglesia Católica: la opacidad con que ha tratado los abusos sexuales cometidos por clérigos.

 

Históricamente, la Iglesia toleró estas agresiones y sólo trasladó de parroquia a los denunciados, exponiendo a nuevas víctimas, encubriendo sus agresiones. La recurrencia de los abusos sexuales al interior de la Iglesia solo se hizo visible con la judicialización de los casos, tras la denuncia contra el sacerdote José Andrés Aguirre Ovalle, el cura “Tato” (condenado en 2002). Desde entonces el clero se ha dividido en dos: los que están por la transparencia total y aquellos que abogan por la opacidad para proteger a la institución.

La puja entre ambos bandos quedó en evidencia cuando el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, al asumir la presidencia de la Conferencia Episcopal (CECh) dispuso que se retirara de la web oficial de la iglesia la nómina con los nombres de los clérigos que han sido sentenciados por abusos de menores (tanto en la justicia penal como en la eclesiástica).

 

En su momento, la publicación y actualización de esa nómina había sido la bandera más alta conquistada por quienes impulsan la política de “tolerancia cero y transparencia cien”. Ezzati la cambió por una lista sin nombres, solo con el número de sentenciados. Hoy ni siquiera esa nómina se publica y sólo se accede a esos antecedentes pidiéndolos directamente a la CECh.

 

 

 

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Ricardo Ezzati

 

Ezzati está entre los 11 obispos que se han visto envueltos en denuncias de abusos. Se le acusa de haber protegido al religioso salesiano Rimsky Rojas cuando el ahora arzobispo era el superior de esa congregación y solo lo trasladó a Punta Arenas. También operó para que una de las víctimas del sacerdote Fernando Karadima, Juan Carlos Cruz, no pudiese dar testimonio en una actividad de la Iglesia Católica en Roma y para que no fuese nominado en una comisión creada por el Papa Francisco para atender a menores. Así quedó expuesto en una serie de correos publicados por El Mostrador en los que Ezzati coordinó una estrategia con el cardenal Francisco Javier Errázuriz –apuntado como encubridor del sacerdote Karadima– para bloquear a Cruz en el Vaticano.

 

Además de Órdenes, Ezzati y Errázuriz, los obispos involucrados en casos de abusos son Gonzalo Duarte (Valparaíso); Juan Barros (Osorno); Santiago Silva (obispo castrense y presidente de la CECh); Cristián Contreras Molina (San Felipe);  Horacio Valenzuela (Talca); Andrés Arteaga(obispo auxiliar de Santiago); Tomislav Koljatic (Linares); Bernardo Bastres (Punta Arenas), Jorge Medina (obispo emérito de Valparaíso) y Francisco José Cox (arzobispo emérito de La Serena).

 

 

“CARIÑO” Y “CALENTURA” EN IQUIQUE

 

El obispo emérito de Ancud, Juan Luis Ysern, es desde 2012 el abogado defensor del obispo Marco Antonio Órdenes en el proceso canónico. Ysern confirmó a CIPER que Órdenes se encuentra actualmente en Santiago, que oficia misas en un ambiente privado (aunque no aclaró dónde) y que trabaja como jefe de personal en una empresa (pero dijo no tener más detalles sobre el nombre o el rubro de esta).

 

Como abogado defensor, Ysern aseguró que está convencido de la “absoluta inocencia” del obispo Órdenes, aunque aclaró que le ha dicho que debe prepararse para cualquier veredicto.

 

Los hechos por los que se acusa a Órdenes ocurrieron en 1997. La víctima, Rodrigo Pino Jelcic, tenía 15 años, era acólito y deseaba ser sacerdote. Las declaraciones del joven sobre su relación con Órdenes causaron impacto:

–Empezó primero con tocaciones, con besos, caricias, más allá de una amistad (…). En un principio los abusos fueron obligados, pero después no lo fueron, porque me enamoré de él –relató Pino a La Segunda en 2012, poco después de que llevó su denuncia a la nunciatura, obligando a Órdenes a abandonar apresuradamente su cargo y refugiarse en Perú. Allí se perdió su rastro. Hasta ahora. Solo se sabía que en 2015 había recibido autorización de Roma para volver a Chile al funeral de su madre.

Rodrigo Pino ha declarado que en 2008 conoció a un joven de 18 años que también fue abusado por Órdenes. Por este motivo al año siguiente hizo la denuncia de manera anónima a la justicia ordinaria. La investigación no prosperó, pero se reactivó en 2012, cuando entregó los antecedentes a la Nunciatura Apostólica.

Tras hacerse público el caso y luego de estar un tiempo ausente, Órdenes comunicó su renuncia. “Estoy crucificado, golpeado y silenciado en la cruz. Espero, en la fe, estar mañana resucitando en un tiempo nuevo”, dijo frente a los micrófonos en octubre de 2012.

 

 

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Ex obispo de Iquique Marco Antonio Órdenes

 

 

La investigación penal continuó. En 2013 el fiscal a cargo, Raúl Arancibia, confirmó que la acusación era completamente veraz: “Los antecedentes reunidos por mí en diversos testimonios, en diversas diligencias, ratifican en todas sus partes que lo denunciado es efectivo”, aseguró. A pesar de ello, y por la fecha en que ocurrieron los abusos, se decretó la incompetencia de la fiscalía y el caso debió pasar a la justicia antigua.

 

Una de las principales pruebas presentadas por Rodrigo Pino es una grabación de dos minutos, donde se escucha una conversación entre él y el obispo:

—Yo contigo experimenté el cariño (…) sentí que te estaba queriendo —dice el sacerdote.

— ¿Y el Camilo? —le pregunta Pino, refiriéndose al otro menor involucrado.

—Estamos hablando para los dos, solo para los dos. Yo creo que él se insinuó, me molestó y eso yo lo tengo que llamar hoy día… porque me lo puse delante de Dios, yo lo he cuestionado entero… eso es calentura —explica Órdenes en voz baja.

—O sea con él tuvo calentura y conmigo no —replica Pino en el audio.

—Sí, tengo que reconocerlo que es así (escuche aquí el audio completo).

Para el defensor Juan Luis Ysern esta prueba no es concluyente:

-Es una grabación muy corta, que está fuera de contexto. Hay palabras que alguien puede interpretar de una forma, pero son de otra.

 

 

LA NÓMINA QUE CENSURÓ EZZATI

 

La recopilación hecha por un reportaje de La Tercera indica que desde 2002, año de la condena al cura “Tato”, se han conocido al menos 80 casos de abusos (a menores y adultos). La cifra es prácticamente coincidente con la información presentada este miércoles 10 de enero por la organización Bishop Accountability, que se dedica a registrar los casos de abusos cometidos por sacerdotes en todo el mundo. La entidad cuenta con 79 nombres de consagrados que han sido acusados de abusos en Chile (vea aquí la base de datos de Bishop Accountability con casos chilenos)

 

Del total de sacerdotes, religiosas y diáconos denunciados, la Conferencia Episcopal solo considera en su nómina aquellos que han recibido una sentencia ejecutoriada por abusos a menores, tanto de los tribunales civiles como de los eclesiásticos. Con ese filtro, la lista se reduce a 32 consagrados: 17 condenados por la justicia civil y 15 por la canónica (vea la nómina que la CECh entregó a CIPER).

 

El criterio establecido por la Conferencia Episcopal deja fuera todos los casos que están siendo investigados, sobre los que no aporta ni un solo dato, aunque algunos se arrastran por cinco o seis años (como ocurre con el obispo Órdenes).

 

 

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Cristián Precht

 

También omite los nombres de los sacerdotes que ya fallecieron. De hecho, el secretario general adjunto de la CECh, el diácono Jaime Coiro, confirmó a CIPER que es una materia en discusión si se debe retirar el nombre del clérigo condenado tras ocurrir su deceso. Otro debate es si seguirán en la lista los sacerdotes que ya cumplieron su sentencia, como sucede con el ex vicario de la Solidaridad, Cristián Precht (vea el reportaje de CIPER sobre las acusaciones contra Precht).

 

Asimismo, cumplieron sus sentencias los sacerdotes Julio Raúl Inostroza Caro, (diócesis de San Felipe, recibió condena canónica a tres años de suspensión del ejercicio público del ministerio y labores pastorales); Juan Carlos Orellana Acuña (también de San Felipe, con condena penal a cuatro años de cárcel, su congregación lo obligó a vivir en una comunidad sacerdotal con acompañamiento permanente y en la actualidad es vicario en la parroquia Santa Ana de Longotoma con prohibición de trabajar con menores); Julio Dutilh (diocesano de Santiago, la sentencia canónica lo obligó a peregrinar todos los meses durante un año para orar por la mujer a la que efectuó tocaciones y tras cumplir el castigo volvió a la parroquia Santa María de Las Condes como vicario) y Francisco Cartes Aburto (claretiano de Talca, condenado a cinco años de libertad vigilada por abuso de menor, absuelto en el juicio canónico, ahora sirve a la misma diócesis como capellán de religiosas en Curicó).

 

También cumplió sus sentencias civil y canónica el sacerdote Víctor Hugo Carrera Triviño, condenado en 2005 a 541 días de presidio menor que cumplió en libertad. La justicia eclesial de Punta Arenas, donde cometió los abusos, lo suspendió de por vida del ejercicio ministerial pero solo en esa diócesis, por lo que puede seguir actuando como sacerdote fuera de esa zona. En el obispado de Punta Arenas informaron a CIPER que en 2007 se unió al movimiento de los Focolares y abandonó la región.

 

En el caso del sacerdote filipino Richard Aguinaldo Apóstol, de la congregación del Verbo Divino, nunca recibió condena canónica pero si fue sentenciado por la justicia ordinaria: cuatro años de libertad vigilada por abusar de un menor en el Liceo Alemán. Tras cumplir su condena, retornó a Filipinas en abril de 2017, donde reside con su madre. Nada le impide retomar el ejercicio del ministerio sacerdotal, pero el superior del Verbo Divino en Chile, Graziano Beltrami, sostuvo que es poco probable que lo haga.

 

El aspecto más discutible de los criterios con que la Conferencia Episcopal elabora su lista, es que deja fuera de la nómina a los abusadores sexuales de adultos. El tema es altamente delicado en una institución donde con frecuencia los fieles someten su voluntad a una supuesta autoridad espiritual. Si bien en este último caso es más difícil probar el abuso en la justicia penal, es una conducta que sí recibe sanción en el Derecho Canónico. Por lo mismo, religiosos y laicos consultados por CIPER estiman que bajo un criterio de máxima transparencia y coherencia con las normas internas, la CECh debiese publicar los nombres de todos los abusadores sin importar la edad de la víctima.

 

Ese filtro utilizado por la Conferencia Episcopal permite que se concreten situaciones absurdas y altamente violentas para los denunciantes. Así ocurre con Jeremiah Healy Kerins, sacerdote columbano conocido como padre Derry, quien está confesó de haber abusado sexualmente de un menor de 16 años en los años 80. El nombre de Healy figuró en la nómina de sentenciados publicada por la CECh hasta 2013. Luego desapareció. En su congregación explicaron a CIPER que se le sancionó por abuso sexual, pero no contra menores, porque en los años en que ocurrió la agresión el Derecho Canónico no  consideraba a los adolescentes de 16 años como menores de edad (vea el reportaje de CIPER donde Healy admite la veracidad de las denuncias).

 

 

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En la nómina de la CECh tampoco aparece un nombre “connotado”: el del ex superior mundial de los mercedarios, Pedro Mariano Labarca Araya. Desde el Vaticano recibió la sanción máxima que puede afectar a un consagrado: la expulsión del estado sacerdotal. El secretario general adjunto de la CECh, Jaime Coiro, explicó a CIPER que Labarca no figura en la nómina porque la congregación Mercedaria –que llevó la investigación– nunca aclaró si los abusos involucraban a menores. La información fue corroborada por el encargado de comunicaciones de los mercedarios, Jorge Paredes (ver reportaje de CIPER).

 

La CECh tampoco aporta información sobre los procesos contra sacerdotes que se suicidaron al enterarse de las denuncias en su contra (como Rimsky RojasRodrigo Allendes y René Aguilera) ni acerca de aquellos  que abandonaron el sacerdocio (como Rafael Villena Alfredo Soiza-Piñeyro).

 

Asimismo, no está en la nómina el sacerdote belga Afonso Gielis, acusado de abusos contra menores pehuenches que vivían en un hogar en Santa Bárbara, en la zona del alto Bío Bío. Gielis fue denunciado en al menos dos oportunidades, se le abrió un proceso en la justicia civil en 1992 que no prosperó, pero solo fue trasladado de diócesis (de Los Ángeles a San Bernardo, por petición del fallecido obispo Orozimbo Fuenzalida). En 2010 fue retenido por la justicia belga y sometido a proceso en su país por los abusos contra niños chilenos (vea el reportaje de CIPER sobre el caso de Gielis).

 

Tampoco hay información sobre la investigación al sacerdote Plácido Soto Quiroz, denunciando en mayo de 2011. Oficiaba como párroco en la diócesis de Linares, pero abandonó ese cargo cuando se le inició una investigación canónica. Nunca se conoció el resultado de esa indagatoria y Soto, aunque dejó de ser párroco, siguió ejerciendo su ministerio como capellán de un hogar de ancianos. Falleció en septiembre de 2017 y en su biografía divulgada por la revista diocesana no se mencionan las acusaciones que enfrentó.

 

No hay datos en la nómina de la CECh sobre el sacerdote Roberto Salazar Soto, a pesar de que sí tiene una condena canónica que lo expulsó del clero en 2013 por abusar de un menor. Salazar integraba la comunidad de San Francisco de Sales, a la que también pertenecía Héctor Valdés Valdés, otro condenado por abuso de menor y removido de por vida del ejercicio sacerdotal. Ambos, Salazar y Valdés, fueron superiores de su congregación.

 

En la nómina de la Conferencia Episcopal al menos hay un caso en que se aplicó una condena canónica que luego se rebajó. El sacerdote Nibaldo Escalante Trigo fue sentenciado en 2008 a la suspensión de por vida del ministerio sacerdotal en público, pero en la diócesis de La Serena informaron a CIPER que actualmente se le permite ejercer algunos actos del ministerio fuera de su hogar con la explícita autorización del arzobispo local.

 

CIPER detectó dos casos de sacerdotes salesianos que no figuran en la nómina de la Conferencia Episcopal, aunque fueron condenados por su congregación. Uno de ellos es por abuso contra un adulto. Y aunque el segundo es por una agresión a un menor, no está en la lista de la CECh porque la familia denunciante pidió la reserva total. Así lo confirmó a CIPER el superior de los salesianos, Alberto Lorenzelli, quien no entregó los nombres de los religiosos sancionados.

 

Una figura destacada que fue objeto de denuncias pero que nunca fue investigada por la justicia eclesial, es el ex superior de los jesuitas Eugenio Valenzuela, quien solo enfrentó una investigación interna de su congregación que lo ratificó como jefe provincial y que determinó que no se configuraron delitos eclesiásticos. Sus denunciantes llevaron la causa a Roma, donde tampoco se dio lugar a un juicio canónico. Pero, la Congregación Para la Doctrina de la Fe delegó en los jesuitas la responsabilidad de aplicar una sanción acorde a los hechos denunciados. Consultado por CIPER, el superior provincial jesuita, Cristián del Campo, rechazó informar cuál fue la sanción impuesta, argumentando que no correspondía a delitos contemplados por el Derecho Canónico.  Hoy Valenzuela está a cargo del templo del colegio San Ignacio de Alonso Ovalle.

 

 

OBISPOS INVOLUCRADOS    

 

La investigación de CIPER identificó al menos nueve denuncias de abusos que siguen a la espera de una resolución canónica aunque algunos superan los cinco años de tramitación.

 

 

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Fernando Karadima y Diego Ossa

 

 

Más allá de los juicios extensos y poco transparentes, hay casos en los que la impunidad ha sido la única respuesta. El más connotado de ellos es el de Diego Ossa, diocesano dependiente del Arzobispado de Santiago y parte del círculo de hierro de Fernando Karadima. A pesar de que enfrentó una denuncia por abuso sexual formulada por un adulto, nunca ha sido investigado por la iglesia. En lugar de eso, desde que salió de la comunidad de El Bosque que lideraba Karadima ha sido trasladado por distintas parroquias, entre Pudahuel, Huechuraba y Lo Prado, enfrentándose al rechazo de los feligreses. Actualmente ejerce como vicario parroquial en el templo de Nuestra Señora de la Paz en Ñuñoa.

 

Ossa solo fue investigado por la justicia ordinaria en la arista económica del caso Karadima, a raíz de los $10 millones que pagó a Óscar Osbén, la persona que denunció haber sido abusado por él en 2003. En julio de 2010, el entonces arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, envió una carta a Ossa explicándole lo que debía decir para disfrazar dichos pagos: “Seguramente recuerdas mi proposición para hacer más verosímil tu versión: que el dinero entregado era una obra de misericordia, y no una medida para acallar a un denunciante”, escribió Errázuriz en la carta publicada por The Clinic.

 

Errázuriz ha sido sindicado por las víctimas de Karadima como uno de los encubridores del influyente ex párroco de El Bosque, pues desestimó las denuncias iniciales e hizo permanentes esfuerzos para invalidar las pruebas en su contra. Una negligencia y complicidad que también le atribuyeron a su sucesor, Ricardo Ezzati.

 

Junto a Errázuriz y Ezzati, también han sido acusados como protectores de Karadima los obispos Juan Barros (quien, por lo mismo, enfrenta una dura oposición de comunidades católicas que lo rechazan como pastor de la diócesis de Osorno), Andrés Arteaga (obispo auxiliar de Santiago), Tomislav Koljatic (Linares) y Horacio Valenzuela (Talca). Los cuatro formados por Karadima. Koljatic y Valenzuela en 2010 enviaron cartas al secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Luis Ladaria, en las que entregaron información falsa para descalificar a las víctimas (vea el reportaje de Ciper).

 

Al obispo Horacio Valenzuela también se le acusa de haber protegido al sacerdote Francisco Valenzuela Sanhueza, a quien solo trasladó de diócesis cuando se conocieron las denuncias en su contra y que fue condenado a 15 años de prisión en 2013. En este caso también es sindicado como encubridor el obispo de San Felipe, Cristián Contreras Molina, quien recibió al clérigo en su diócesis tras su paso por Talca. Todas estas revelaciones las hizo el obispo emérito Manuel Camilo Vial, al declarar en el juicio civil, donde reveló que el cura acusado también había sido denunciado en 1990 cuando dejó embarazada a una menor.

 

También se han visto envueltos en denuncias por abusos los obispos Gonzalo Duarte (Valparaíso, como encubridor y por comportamientos impropios con seminaristas); Santiago Silva (obispo Castrense y presidente de la Conferencia Episcopal, como encubridor de abusos contra seminaristas cuando era obispo auxiliar de Valparaíso); Bernardo Bastres (Punta Arenas, se le acusa de no haber actuado cuando era inspector de la congregación salesiana, respecto de un sacerdote que mantenía pornografía infantil), Jorge Medina (obispo emérito de Valparaíso, por no reaccionar al conocer una denuncia de abusos contra un seminarista) y Francisco José Cox (arzobispo emérito de La Serena, que se refugió en Alemania cuando se conocieron sus múltiples agresiones a menores y jóvenes seminaristas).

 

 

 

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Cristián Contreras Molina

 

 

La situación que enfrenta el obispo de San Felipe, el mercedario Cristián Contreras Molina, es particularmente delicada. Aunque se trata de una diócesis pequeña, San Felipe es una de las que acumula más denuncias por abuso sexual a nivel nacional: al menos seis. Y entre los denunciados se cuenta el propio obispo Contreras. Tres sacerdotes de su diócesis lo acusaron de actos impropios. Uno de ellos en 2013 declaró bajo juramento haber presenciado cómo el obispo tocaba los genitales de un menor por sobre su ropa e incluso denunció que él mismo recibió una proposición sexual por parte de Contreras.

 

La investigación al obispo Contreras quedó a cargo del cardenal mexicano José Francisco Robles, quien a inicios de 2014 envió a dos sacerdotes para investigar en terreno (vea el reportaje de Ciper). En junio de ese año, la Congregación para la Doctrina de la Fe concluyó que las acusaciones eran falsas y absolvió a Contreras. La causa penal, según comunicó el obispado de San Felipe en su momento, fue archivada por “falta de antecedentes”.

 

 

EL ESCÁNDALO DE LOS MARISTAS

 

Cuando toda la Iglesia Católica chilena entraba de lleno en los preparativos de la visita de Francisco, en agosto pasado recibió un verdadero mazazo que reflotó un tema que todos querían dar por superado: el encubrimiento a los abusos a menores. El 29 de ese mes explotó el escándalo de los hermanos maristas. Desde 2010 sabían que uno de sus integrantes había abusado de al menos 14 niños de dos colegios de la congregación (Instituto Alonso de Ercilla y Colegio Marcelino Champagnat) y durante siete años lo ocultaron.

 

El abusador, Abel Pérez Ruiz, fue finalmente denunciado por la misma congregación ante la Fiscalía en esos últimos días de agosto y se inició una investigación interna. El terremoto que sacudió al Arzobispado de Santiago aumentó de intensidad con las declaraciones del vocero y delegado provincial para la protección de menores de la congregación, Mariano Varona, quien intentó justificar por qué no se actuó antes. Contrario a todos los instructivos del Vaticano y de la Conferencia Episcopal chilena, que urgen la presentación de las denuncias, Varona dijo que el “retraso” se debió a que no contaban con protocolos y que todo se destapó en 2017 porque las víctimas se movilizaron para presionar a los maristas.

 

Abel Pérez ejerció como profesor de matemáticas durante 40 años en los colegios de la comunidad marista. Varona explicó que solo cuando se destapó el caso Karadima, Pérez se dio cuenta de que lo que había obligado a hacer a los niños –sexo oral, masturbación y tocaciones, según han relatado las víctimas- eran delitos y no “debilidades”. Fue entonces que confesó sus abusos, pero según Varona, no se hicieron denuncias porque “no teníamos en ese momento esa sensibilidad, esa de denunciar. No se nos pasó por la mente”.

 

La indagatoria traería más sorpresas ingratas: otros cinco miembros de la comunidad marista cometieron abusos. Al menos uno de ellos, Luis Cornejo Silva, también había confesado años atrás, lo que originó su viaje a Bolivia en 2013, donde fue asaltado y apuñalado, por lo que permanece en estado vegetal. Otro acusado es Armando Alegría y de los tres restantes, dos ya fallecieron y la identidad del último se mantiene bajo reserva.

 

El nuevo vocero de la congregación marista, Ernesto Reyes, confirmó a CIPER que ya enviaron al Vaticano los antecedentes sobre Cornejo y Pérez. Según explicó, están a la espera de la respuesta para expulsarlos de la congregación y del clero. También señaló que en marzo Mariano Varona será relevado de su cargo como delegado provincial para la protección de menores.

 

 

Fuente:  http://ciperchile.cl...spo-de-iquique/



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12 Enero 2018

 

 

 

Ezzati responde a ONG que investiga abusos en la Iglesia: “He actuado con verdad y conciencia”

 

 

 

El Arzobispo de Santiago se refirió a los cuestionamientos a su gestión esgrimidos por Bishop Accountability: "Frente a todos los abusos digo que tengo una claridad muy grande, pese a lo que digan algunas mentes desquiciadas en Estados Unidos”.

 

 

 

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Este viernes el Arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, deslizó una crítica a las declaraciones emitidas a Bishop Accountability, organización que investiga abusos sexuales cometidos en la Iglesia, y que en el caso de Chile aseguró que Ezzati “no hizo nada” por esclarecer los casos denunciados.
 
“Los abusos son siempre muy graves. Yo siempre he dicho que aunque hubiera un solo caso, ese caso sería grave”, sostuvo el Arzobispo de Santiago cuando se le consultó por la carta que el Papa Francisco envió en 2015 a la Conferencia Episcopal respecto al nombramiento del obispo Barros.
 
Y agregó: “Frente a todos los abusos digo que tengo una claridad muy grande y he actuado con mucha verdad y mucha conciencia, pese a lo que digan algunas mentes desquiciadas en Estados Unidos”, refiriéndose indirectamente a las declaraciones emitidas por Bishop Accountability.
 
Hace algunos días la organización con sede en Estados Unidos, y representada por Anne Barrett-Doyle, lanzó el primer banco de datos publicado en Internet sobre los clérigos chilenos que han sido denunciados por abuso sexual de menores. Un recurso electrónico que proporciona detalles de los casos de 79 sacerdotes, diáconos, hermanos religiosos y una monja en nuestro país, que han sido condenados por la justicia.
 
Barrett-Doyle explicó que este lanzamiento se hizo previo a la visita del Papa Francisco “con la esperanza de que alguno de sus asistentes le haga ver que no ha cumplido con su promesa de tolerancia cero” contra los abusos.
 
 
 
 


#8
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15 Enero 2018

 

 

Eugenio Tironi, sociólogo y ensayista: “Juzgar a la Iglesia Católica solo por los abusos es desproporcionado”

 

 

 

El sociólogo reflexiona sobre el país que recibe hoy al Papa Francisco, uno muy distinto al que visitó Juan Pablo II en 1987. Además, afirma que sería un “gesto reparador” que el Sumo Pontífice se reúna con las víctimas de abusos sexuales.

 

 

 

 

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El sociólogo y ensayista Eugenio Tironi contrasta el Chile que recibe este lunes al Papa Francisco con el que visitó Juan Pablo II en abril de 1987. Una dictadura versus un sistema democrático consolidado, una Iglesia Católica influyente versus una cuestionada, entre otros factores, marcan las distancias. Por eso -dice- la visita del máximo Pontífice no marcará un hito “tan profundo” en la sociedad chilena ni en el debate político. Con todo, asegura que la Iglesia Católica sigue cumpliendo un rol fundamental.

 

 

¿Cómo ve el Chile que recibe al Papa en comparación al de 1987, cuando llega Juan Pablo II?

El contraste es radical. Juan Pablo II llegó a un país extremadamente polarizado, muy frustrado, muy impotente. Porque recordemos que todos los esfuerzos por superar la dictadura habían fracasado. Entonces, había un sentimiento de impotencia muy grande. Era también un país sin libertad de prensa, con una Iglesia muy potente, muy poderosa, donde no teníamos casi recuerdos de manifestaciones pacíficas. El de hoy día es un país totalmente opuesto, un país que -en mi opinión- está muy poco polarizado, donde hay un régimen democrático súper consolidado.

Con una Iglesia distinta también…

Claro, con una Iglesia mucho menos influyente, una Iglesia muy golpeada por los escándalos de abusos. Pero también con una Iglesia universal muy distinta, porque la de Juan Pablo II era una Iglesia que había estado muy involucrada en los procesos de redemocratización en Europa Oriental, en Europa del Este y, en parte, acá. Una Iglesia bastante comprometida en la lucha contra el comunismo y que comenzaba a hacer propios, con mucha fuerza, los temas de la moral sexual. Y la del Papa Francisco es una Iglesia muy distinta a eso.

Y, en ese contexto, ¿cuál es el sentido que podría tener esta visita?

En el 87, Juan Pablo II nos vino a decir que había esperanza. Levántate y camina, ese fue su gran mensaje. Fue también una demostración de que podíamos reunirnos pacíficamente, eso fue muy importante. Y, en cierto modo, selló la salida democrática que tuvo Chile. Fue el factor que finalmente empujó a la oposición a aceptar el plebiscito como mecanismo de salida. Empujó al régimen a aceptarlo, a poner reglas del juego relativamente ecuánimes para ese plebiscito y a aceptar los resultados. Y fue, como decía antes, lo que devolvió la fe a la gente de que podíamos tener un Chile en paz y un Chile mejor. Yo creo que ese fue el significado. A mi juicio, no habría habido plebiscito del 88 sin Juan Pablo II.

Está más difuso hoy cuál podría ser ese significado…

Sí, esta visita no va a representar en ningún caso un hito tan importante, tan profundo como fue en esa época, tan político. Va a ser una visita más pastoral. Hoy día tenemos libertad de prensa, tenemos las redes sociales, no tenemos necesidad de esa catarsis. Entonces, va a tener menos significado político, menos significado cultural, si tú quieres, social, pero él va a reforzar ciertos temas, entre ellos, la causa por el medioambiente.

¿El tema mapuche?

Es cuestión de ver su agenda. Él va a plantear el tema de los pueblos originarios en general, el tema del conflicto mapuche. Esto de que nosotros no podemos seguir escapando de una responsabilidad pendiente que es encontrar un nuevo entendimiento con los pueblos originarios que han sufrido por siglos el despojo de sus tierras, de su cultura, de sus tradiciones. Y que deben ser escuchados e integrados a la sociedad chilena no marginalmente, sino que como protagonistas. Y creo que un tercer tema es el de la inmigración.

La Iglesia Católica ha sido fuertemente cuestionada por los encubrimientos en casos de abusos sexuales. ¿Cómo marca eso esta visita?

No creo que vaya a ser en ningún caso el tema dominante. Pero el tema está presente y este es un Papa que nos acostumbra a muchas sorpresas, que tiene un nivel de espontaneidad inusual para una persona que ocupa esa posición.

¿Cree que pueda hacer algún gesto hacia las víctimas de abusos sexuales? Hay miembros de la propia Iglesia, como Felipe Berríos, presionando para que eso ocurra.

Yo esperaría que él haga un gesto, porque sería muy reparador para las víctimas y sería muy positivo para la institución. Pero no creo que ese vaya a ser el centro de su visita.

¿Cómo ve que eso ha afectado el rol de la Iglesia hoy día?

La Iglesia sigue siendo una fuerza cultural, social, de mucha importancia. Tiene una presencia enormemente valiosa en los grupos más pobres, más marginados, más castigados de la sociedad chilena. Hay una labor que ahí realiza la Iglesia, que no es solamente la Católica, que tiene un valor extraordinario, porque crea sentido de pertenencia, reconforta, crea comunidad. Todo lo cual contribuye muchísimo al bienestar de las personas. A eso se suma su papel en la educación. Es muy difícil entender lo que llamamos Chile como comunidad sin este ingrediente que provee la Iglesia Católica. Desde ese punto de vista, claro, estamos todos muy sorprendidos y mucha gente muy dolida, muy desconcertada por el tema de los abusos, pero esa no es la única dimensión de la Iglesia Católica. Juzgar a la Iglesia Católica solo por los abusos es desproporcionado, la Iglesia Católica es mucho más que eso.

Pero también se le ha criticado por ser una Iglesia distante. ¿Concuerda con esa visión?

Sí, yo creo que la presencia en el mundo popular es un tema. Quizás tenga menos atractivo hoy día que lo que tuvo en el pasado. Porque en ese entonces había una convergencia entre el mensaje de salvación de la Iglesia y el mensaje de salvación política que era recuperar la democracia. Hoy día eso no existe, no es tan evidente al menos. Yo creo que es imposible que la Iglesia vuelva a ocupar ese papel. Ahora, a la Iglesia le ha hecho mal esta suerte de obsesión que la poseyó durante un tiempo en torno a los temas de la moral sexual como si fuera ese el principal ámbito de su actuar.

¿Cómo podría marcar la propia impronta del Papa esta visita?

Este es un Papa sencillo, que no anda en clase ejecutiva, sino económica, que vive en una pensión, que lleva su bandeja para comer en autoservicio. Él, en ese sentido, puede ser un ejemplo que las iglesias locales debieran seguir. Una lección de humildad, de sencillez. Este es un Papa que ha puesto énfasis en el perdón. Ha sostenido que el signo humano más noble es el perdón, y que el perdón no tiene condiciones. Y también está esta cuestión de replantear nuestra relación con la naturaleza, que es replantear nuestra lectura del Génesis, no es cualquier cosa. Yo creo que el gran sentido que tiene el papado de Francisco para nosotros, sobre todo como latinoamericanos, es que con él la Iglesia podría encontrar nuevamente un punto de convergencia entre la sociedad civil, el mundo laico y la vida religiosa. En el tiempo de la dictadura fueron los derechos humanos y la democracia, hoy día podría ser la protección del planeta.

¿Por qué?

Porque precisamente ese tema podría producir un punto de convergencia con los jóvenes, con los grupos medios más ilustrados, los que han tomado más distancia en torno a la Iglesia. La encíclica de Francisco es el espaldarazo más fuerte que ha recibido la causa ecologista en su historia.

Se cree que el Papa pueda abordar los litigios entre Chile y Bolivia en La Haya. ¿Cree que ocurrirá? y ¿cuánto podría incidir su llamado?

Uno se imaginaría que explícita o tácitamente él llame a resolver esto por la vía del diálogo, que es lo que finalmente se está haciendo, las dos partes recurrimos a un tercero, a la justicia internacional y lo que ésta resuelva no va a ser la solución del problema, cualquiera sea la dirección en que lo resuelva. Lo único que va a hacer es establecer nuevas condiciones para emprender algo que es ineludible, que es el diálogo y la búsqueda de un entendimiento. Yo creo que el Papa nos va a llamar a eso.

Hay sectores que no han tomado con entusiasmo la visita del Papa. Para muchos, el discurso de la Iglesia sigue siendo retrógrado, sobre todo en el tema de derechos sexuales…

Este Papa no rehúye el conflicto, no rehúye la controversia. Más bien dice que si uno es fiel al mensaje de Cristo no puede tenerle miedo al conflicto. En ese sentido, él no se va a reprimir ni a censurar. La Iglesia es contraria al aborto y él se va a pronunciar sobre esos temas. Además, que en una sociedad sana y vital como es la chilena, está bien que las iglesias defiendan sus posturas y que las defiendan con fervor, con vehemencia y con los mejores argumentos que puedan esgrimir para que eso nos interpele. Lo que uno espera de una Iglesia que por definición es mesiánica, es utópica, es si se quiere romántica, es que plantee sus ideas. Me molesta más ese laicismo militante que siente que la condición de tener un Estado laico nos permite decir a todos lo que sentimos y pensamos, pero cuando son las iglesias las que lo dicen, se les condena y se les crucifica diciéndoles: no, ustedes no tienen derecho. Entonces, en qué quedamos.

¿Cree que sus planteamientos tengan una incidencia importante en el debate político?

Yo no creo, porque sus grandes causas están ya siendo recogidas por el sistema político. La causa ambiental, la causa de los más vulnerables, la de la desigualdad está recogida. Lo mismo con la causa de él contra el teocratismo economicista. Todas tienen vida propia en Chile, entonces él puede reforzar, pero no creo que vaya a instalar una nueva agenda en el país.

Y pensando en la desilusión que hay sobre la clase política…

Ese es un buen punto, sí. Puede ser un refuerzo, además, para los líderes políticos católicos. Pero sería interesante que él se pronuncie por una mayor participación en la política, que llame a los cristianos a estar presentes en las instituciones políticas, a organizarse para la política, que es el espacio donde se toman las decisiones.

 
 

Fuente:  http://www.latercera...sproporcionado/



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ChicaLiberty

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21 Enero 2018

 

 

Obispo Barros no ofició misas este fin de semana

 

 

 

Ceremonias de hoy en la Catedral, y en la procesión en Purranque, fueron celebradas por párrocos locales.

 

 

 

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“Los cristianos somos falibles, somos humanos, débiles (…) ¿Puede imaginarse luchando con todos? Bueno, el hombre necesita también reponerse un poquito”. De esta manera, el sacerdote Bernard Werth, quien hoy celebró la misa de mediodía en la Catedral de Osorno, ante cerca de 100 personas, justificó la ausencia del obispo de la diócesis, Juan Barros.
 
Con un argumento similar se explicó que el jefe de la Iglesia osornina tampoco asistió el día anterior a la masiva y tradicional Fiesta de San Sebastián, en la localidad Purranque.
 
Durante la semana, el controvertido obispo estuvo en el centro de la polémica, tras ser apoyado por el Papa Francisco ante las críticas de un grupo de laicos de la ciudad, quienes lo vinculan a Fernando Karadima. Ante la consulta de por qué no estaba en las celebraciones litúrgicas del fin de semana en Osorno, el sacerdote Werth dijo: “No tengo idea, yo no soy secretario de él”.
 
Tras la misa, Sonia Kauac, asistente a la Catedral, dijo que “aquí la gente que viene a la iglesia es porque está con el obispo, porque es cristiana. Queremos paz”.
 
En las afueras del templo no se registraron manifestaciones de ningún tipo. Ricardo Torres, residente del sector, opinó que “viendo cómo estaba toda la situación. Barros debió haberse marginado, porque hoy día se está hablando más de él que de lo que dijo el Papa”.
 
En Purranque, Jorge Gómez, párroco del sector, subrayó que lo importante de la jornada del fin de semana es el hecho de que haya llegado mucha gente católica.
 
En relación con la ausencia del obispo Barros y si esperaba que llegara, como era tradicional, año tras año, aseguró que “él tiene su propia agenda y yo no voy a entrar en eso; no hubo una comunicación, entonces no, no lo esperábamos”.
 
Prelado de Iquique
Hoy el obispo de Iquique, Guillermo Vera, reiteró que “él (Papa) ya ha hablado claramente sobre todo esto. Tiene comisiones trabajando. Por lo tanto, cuando el Papa dio una opinión sobre monseñor Barros, él tendrá elementos de juicio para haber dicho lo que dijo. A nosotros nos corresponde escuchar al Papa y hacer lo que él nos pide”.
 
“La primera víctima”
Hoy por la mañana, en tanto, en el programa “Estado Nacional”, de TVN, el sacerdote jesuita Fernando Montes expresó que “el tema de los abusos sexuales opacó la visita del Papa”.
 
Respecto del prelado de Osorno, opinó que “él (Barros) dice que no vio (los abusos); me parece que es tan absolutamente inverosímil que no haya visto, que lo encuentro raro, pero aun así yo digo que es la primera víctima, ciertamente de abuso de conciencia, de generar un estado de encierro donde la gente no piensa, no mira, no habla”.
 
Sobre las decisiones que ha tomado el Pontífice en relación con la diócesis de Osorno, y lo ocurrido en la semana, Montes sostuvo que “lo que encuentro delicado es, dado lo que significa Karadima en Chile para la Iglesia, la poca finura a la hora del nombramiento, porque era previsible que se generara un problema”.
 
 
 
 


#10
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Cura de Osorno instala una bomba atómica en la Iglesia Católica con esta carta sobre Barros

 

 

A propósito de la polémica que copó la agenda la semana anterior, con la presencia del obispo Juan Barros en todas las actividades del papa, el cura católico, Hijo Ilustre de Osorno, Peter Kliegel, escribe una carta a la Iglesia Católica y a la Conferencia Episcopal. Así lo expresa textualmente en la misiva que da a conocer El Mostrador.

Estimados Obispos, hermanos en Cristo:

Siento la necesidad de dirigirme a Ustedes después de estos días intensos de la visita del Santo Padre en nuestra Patria común, Chile. Es un regalo recibir la visita del Sucesor de Pedro, amor y respeto nos corresponde, más aun siendo parte de la Iglesia, siendo sacerdote, en la conducción de los fieles. Una gran misión. Hablamos y actuamos en nombre de Jesús.

Humildemente he entregado mi vida en los últimos 52 años como sacerdote en la ciudad y diócesis de Osorno y me siento parte de todo lo que sucede, como ciudadano, bautizado y ordenado sacerdote por el primer obispo de Osorno, Monseñor Francisco Valdés.

La diócesis de Osorno ha vivido en los últimos tres años una crisis enorme. Es innegable y las vivencias pastorales hablan como libros abiertos. En el mes de septiembre del año 2014 el Santo Padre dijo en un discurso que “la Iglesia parece a un hospital de campaña donde llegan personas heridas buscando la bondad y la cercanía de Dios”. Este “hospital de campaña” es la diócesis de Osorno. Pero en este hospital de campaña no se sana las heridas, más bien sangran cada día más. Para sanar heridas, no sirven palabras bonitas, hay que escuchar y atener al enfermo para sentir y descubrir la razón de su dolor.

Hermanos obispos, a muchos de Ustedes encanta que se les llame “Padre Obispo”, mi conciencia de cristiano me obliga a hablarles con honestidad y asumiendo el sentir y dolor de muchos diocesanos. Me había autoimpuesto en los últimos dos años un silencio en la esperanza de descubrir una luz, una mano tendida, un gesto de un padre, en la crisis vivida. Esta esperanza se me apagó y por eso tengo que hablar. La discrepancia entre las palabras y las actitudes de la jerarquía llegó al límite de lo permitible y aceptable. Callar ahora sería pecar frente a lo que experimentamos como iglesia en los últimos días lo que respecta al Sr. Obispo en Osorno. El asunto no es únicamente uno de Osorno, es de toda nuestra Iglesia chilena. Me explico.

El Santo Padre en su discurso ante los jóvenes insistió repetidamente que se grabaran en su memoria las palabras del Padre Hurtado: “¿Qué haría Cristo en mi lugar?” Leyendo atentamente el evangelio llama la atención que Jesús, en los encuentros con pobres y enfermos, siempre y en primer lugar pregunta: ¿qué quieres, que te haga..?”

Jesús escucha y nunca se impone.

Y esto es exactamente que, frente a nuestro problema en Osorno, nunca se hizo. En tres años la Nunciatura y el Vaticano, a muchas peticiones, nunca se nos dio una respuesta, apenas un “acuso recibo”. No se nos escucha, tampoco el Santo Padre lo hizo y lo hace. El lema inicial de las actuales OOPP canta: “La iglesia escucha…” El Santo Padre en la alocución a Ustedes (día 16 de enero) dijo que las “principales tareas consiste precisamente en estar cerca de nuestros consagrados, de nuestros presbíteros”….y “que los laicos no son nuestros peones, ni nuestros empleados. No tienen que repetir como «loros» lo que decimos”. Siento que hemos sido tratados ni siquiera como empleados, sino como peones. ¡Cuánta verdad vive en esta frase, expresada del Sumo Pontífice! Una verdad muy dolorosa. A la vista de todo el mundo.

No tengo el derecho de enjuiciar a alguien, pero no tomar en cuenta el clamor de víctimas de abuso sexual y no tomar las medidas correspondientes, es gravísimo. (A las víctimas hay que creerles, tanto a aquellas que se juntaron con el Papa privadamente, como a las que se han manifestado públicamente.) Tildar un testimonio honrado de parte de una víctima (afirmado en juicios públicos) de calumnia, es gravísimo. Más aún si viene de la boca del Sr. Cardenal Errazuriz. Con estas palabras no se ofendió a “algunos pocos laicos”, se golpeó fuertemente a una comunidad diocesana, a la iglesia nacional, que ya se cansó en su esperanza de una solución humana, social y pastoral. El abandono de nuestras filas de parte de muchos fieles, es silencioso, el descrédito es enorme. Duele.

En su discurso en el Palacio de la Moneda el Papa manifestó su “dolor y vergüenza ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”. Yo siento dolor y vergüenza ante la actitud de mi obispo diocesano, Don Juan Barros, que en todo este viaje papal se “refugió” aparentemente en la presencia del Papa, pero en tres años, en varias oportunidades, no fue capaz de enfrentar en Osorno la persona de Don Juan Carlos Cruz, víctima de Karadima, para un diálogo aclarador en presencia de nosotros, sacerdotes y diáconos. Cada vez nuestro obispo “desapareció”. Siento vergüenza por mi pastor y obispo. Duele.

Un pastor que se arranca ante una situación incómoda, crítica y complicada, no cuida a sus ovejas. Me es incomprensible e inaceptable el apoyo del Santo Padre a un pastor que actúa de esta manera. Una iglesia que se
autodefina como “experta en humanidad” tiene la obligación moral de aplicar criterios de mayor trascendencia.

En mi misión como sacerdote fui llamado a cooperar como director espiritual en el Seminario Pontificio San Fidel de la Diócesis de Villarrica. El Rector de este entonces, Pbro. René Rebolledo, ahora Arzobispo de La Serena, me instruyó detenidamente sobre mi trabajo, ante todo en la aplicación de criterios (documentos de la OSCHI) para candidatos al sacerdocio, considerando: la capacidad de tomar decisiones ponderadas y en el modo recto de enjuiciar acontecimientos y personas; el ambiente histórico del candidato; las motivaciones para que momentos críticos o fuertes cambios humanos, sociales, eclesiales o incluso culturales no inadecuen a la persona fácilmente; la necesidad de haber llegado a una aceptación sincera de su propia realidad personal y dentro de la sociedad; la importancia de haber asumido su historia personal; la integridad moral y la dotación de cualidades humanas tales como la honradez, el sentido de justicia, la lealtad, la verdad. Criterios indispensables.

Son estos mismos criterios que ponen en juicio la posición de nuestro Obispo Juan Barros. En su nombramiento se subestimó

y esa es la gravedad en la mira

el ambiente histórico en el cual nuestro obispo se movió por más de 30 años, ambiente que él mismo alabó (documentado públicamente) como edificante y que fue el ambiente de un guía pederasta que dañó a nuestra iglesia chilena escandalosamente.

No haber “visto nunca nada” en 30 años indica incapacidad de ver al mundo real, de ver la historia personal con mirada crítica. Nuestros feligreses no son tontos y reclaman dignidad. Si yo como sostenedor de un Colegio emplearía a un profesor que trabajó 30 años bajo la guía de un pederasta sin haberse dado cuenta, tendría miles de familias protestando frente a mi casa por tal decisión escandalosa. Mi colegio quedaría sin alumnos. Y con razón. Y nosotros como diócesis. ¿Qué se espera?

Una persona puede cometer errores y tiene derecho al perdón

enseñanza de nuestro Maestro Jesucristo

pero hay que reconocerlos en vez de insistir en la inocencia, que no aparece como creíble. La carta del Santo Padre de enero del año 2015, recién publicada, ha revelado que nuestro obispo en su presentación ante la diócesis no fue veraz con nosotros.

Esto duele y aflige.

Esta mencionada y ahora publicada carta indica que Ustedes como obispos tuvieron clara conciencia de la situación personal e histórica del ahora obispo de Osorno y de lo que esperaba una diócesis entera. Ustedes con clara deliberación querían preservar al Santo Padre de una fatal equivocación, sabiendo que el Papa se puede equivocar. (El mismo Papa declara en una entrevista: “Soy un hombre pecador y falible y no debemos olvidar nunca que
idealizar a una persona es una latente agresión. Cuando me idealizan me siento agredido” –

“Die Zeit, N° 1,1 2017”)

Pero las autoridades de mi iglesia miraron más la conveniencia del poder administrativo que la máxima regla en la pastoral: la salvación de las almas. Esto duele y pone en jaque la dignidad de todos nosotros. La dignidad es un derecho humano inalienable, el mismo Papa nos lo grabó recién en nuestras conciencias. Seguir a dicha premisa es obligación moral.

Exijan- como hermanos en el episcopado – que por su propia dignidad como persona y obispo y por el derecho a la dignidad de todos nosotros, fieles y consagrados, el Sr. Obispo Juan Barros se decida a repensar su posición en bien de la iglesia de todo un país. Aquí no se trata de querer tener la razón, está en juego un bien mayor: la paz entre los hombres.

Como obispos hagan suya la amonestación del apóstol Pablo en su carta a los romanos: “Ustedes no han recibido el espíritu de esclavos, para recaer en el temor..” (Rom 815). ¡Liberen con grandeza y magnanimidad a nuestra iglesia
chilena de este ambiente de amargura!

“Escuchar”, actitud clave para Jesucristo. Debe, tiene que ser nuestra.

El Papa usó recién frente a las autoridades las palabras del Padre Alberto Hurtado, que “Una Nación….es una misión a cumplir». Es futuro. Y ese futuro se juega, en gran parte, en la capacidad de escuchar que tengan su pueblo y sus autoridades”.

Estas palabras hay que aplicar con urgencia a nuestra Iglesia chilena y entonces habrá paz y ante todo futuro pastoral y eclesial. Pero entre palabras y hechos tiene que haber una congruencia para convencer. Apremia y urge un gesto para nuestra Diócesis.

“Una Iglesia con llagas es capaz de comprender las llagas del mundo de hoy y hacerlas suyas, sufrirlas, acompañarlas y buscar sanarlas.”

(El Papa a los consagrados en la Catedral de Santiago).

 

:theclinic:

 

http://www.theclinic...a-carta-barros/



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29 Enero 2018

 

 

Obispo por abusos: “Decir que la Iglesia no ha hecho nada es faltar a la verdad”

 

 

 

Juan Ignacio González aseguró que en 2015 “se emitieron líneas guías de la Conferencia Episcopal que se llaman ‘Cuidados y Esperanza’, que regulan todo lo que tiene que ver con estos casos".

 

 

 

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Luego de que la Compañía de Jesús informara la semana pasada que el sacerdote Jaime Guzmán cumple condena desde 2012 por abuso impropio a menores, ayer el provincial de la orden, Cristián del Campo, dijo en entrevista con La Tercera que hubo lentitud en la reacción tras las denuncias. Los hechos ocurrieron durante los años 90 en el Colegio San Ignacio El Bosque.
 
Tras darse a conocer, varios ex alumnos han criticado la forma en que la Iglesia Católica manejó las denuncias. Las que se suman a otras que se han hecho públicas, como las que involucran a los Hermanos Maristas.
 
El obispo de San Bernardo y miembro del Consejo Nacional de Prevención de Abusos a Menores, Juan Ignacio Gonzalez, defendió la labor que han realizado y señaló que “decir que la Iglesia no ha hecho nada es una falta a la verdad. Hemos hecho todo lo que está en nuestras manos para que esto no se produzca más”.
 
En ese sentido, el prelado aseguró que en 2015 “se emitieron líneas guías de la Conferencia Episcopal que se llaman ‘Cuidados y Esperanza’, que regulan todo lo que tiene que ver con estos casos. Antes de esa fecha no existía un procedimiento para este tipo de delitos que se llaman de ‘especial gravedad’”.
 
Juan Ignacio González añadió que en el Consejo Nacional de Prevención de Abusos de Menores “se ha trabajado por años visitando todas las diócesis para explicar cómo proceder en caso de denuncias, hemos preparado más de 20 mil personas, entre ellos agentes pastorales, catequistas, trabajadores de colegios, etcétera, para que adviertan cuando ocurran estos hechos. Estamos en una batalla a fondo para extirpar de la vida de la Iglesia este mal”.
 
 
 
 
 


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30 Enero 2018

 

 

Enrique Mujica: "El actual provincial de la Compañía de Jesús sabe in situ lo que pasó"

 

 

 

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Cristián del Campo, que fue alumno del sacerdote Jaime Guzmán, sabía de la costumbre de tomar fotos a jóvenes desnudos del Colegio San Ignacio El Bosque. En una entrevista reciente reconoció que "nos avergüenza mirar esos hechos y darnos cuenta de que ni nosotros ni la comunidad escolar reaccionamos a tiempo".

 

 

 

En el contexto de la difusión de los casos que derivaron en una sanción contra el sacerdote jesuita Jaime Guzmán Astaburuaga, quien fue castigado en un procedimiento canócico en 2012 a partir de cuatro denuncias por abuso sexual, el periodista de Canal 13, Enrique Mujica, ex alumno del Colegio San Ignacio del Bosque, habló sobre el impacto de estos hechos en la Congregación, pero además contó que Cristian del Campo, actual provincial de la Compañía de Jesús, presenció como alumno estas situaciones, en el marco de jornadas de retiro espiritual.

 

"Los que estuvimos en el San Ignacio sabemos que habian fotos que circulaban de alumnos desnudos,que era como un ritual de boy scouts. Se exhiben estas fotos, en una cuestión insólita, en un diario mural a vista y paciencia de todos los exalumnos. Es más,el actual provincial Cristián del Campo, es de la generación del 87, vivió también eso, tiene conocimiento de causa el padre Cristian y sabe in situ lo que pasó ahí", contó en el programa Mesa Central 

 

En una línea similar, describiendo la conducta de Guzmán, se expresó el abogado Jorge Navarrete, también ex alumno del mismo establecimiento.

 

Me consta una actitud inquisitiva y persistente sobre el tema sexual, especialmente en las confesiones, donde inquiría un nivel de detalle, donde puesto en estos días es absolutamente descuadrado, obsceno y desproporcionado,pero a ojos de esos días, nos parecia hasta gracioso. Confieso al mismo tiempo que nunca bajo ninguna circunstancia a lo menos respecto de mi y mis amigos, el padre Guzmán, tuvo una actitud que fuera más allá de los verbal, que es mucho, pero no fue más allá de eso. Las fotos que se relatan, tapados con hojas de parra, no me tocó, no lo vi. Pero no tengo razón para dudar de mis compañeros", aseguró Navarrete.

 

En tanto, Cristián del Campo, reconoció hace dos días a La Tercera que "aunque hayan pasado hace muchos años, nos avergüenza mirar esos hechos y darnos cuenta de que ni nosotros ni la comunidad escolar reaccionamos a tiempo”, admitió. "Necesitamos pedir perdón a todos esos ex alumnos que fueron vulnerados", afirmó.

 

 

Fuente:  http://www.elmostrad...tu-lo-que-paso/



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ChicaLiberty

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30 Enero 2018

 

 

Jesuitas nombran investigador por nuevos antecedentes contra sacerdote Guzmán

 

 

"Por tratarse de denuncias sobre abusos de menores de edad, todos los antecedentes reunidos por el investigador serán enviados a la Congregación para la Doctrina de la Fe", señaló la orden en un comunicado.

 

 

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La tarde de este martes, y a través de un comunicado, la Compañía de Jesús informó que designó a un investigador para indagar las acusaciones en contra del sacerdote Jaime Guzmán Astaburuaga.
 
De acuerdo al texto, el provincial de la orden, Cristián del Campo, “ha nombrado al señor Waldo Bown Intveen como investigador para llevar adelante la investigación previa por los nuevos antecedentes recibidos contra el padre Jaime Guzmán Astaburuaga”.
 
Bohn es abogado de la Universidad de Chile y experto en derecho penal. Según el comunicado, “esta investigación podrá recibir información, testimonios o denuncias que se quieran hacer llegar por el caso referido, así como llevar adelante las diligencias de toda índole que el investigador considere pertinentes”.
 
Además, el texto resalta que “por tratarse de denuncias sobre abusos de menores de edad, todos los antecedentes reunidos por el investigador serán enviados a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es el órgano eclesiástico competente para estos casos”.
 
“Conviene hacer notar que para el derecho canónico, aun cuando los delitos de abusos contra menores tienen una prescripción de veinte años, esta prescripción puede ser levantada por la Congregación para la Doctrina de la Fe”, agrega el documento.
 
Junto con ello, los jesuitas designaron a la abogada Joanna Heskia Tornquist como interlocutora “en vistas a facilitar la entrega de información, testimonios o denuncias concernientes a otro miembro de la Compañía de Jesús en Chile”.
 
“Reiteramos nuestro compromiso de actuar con la máxima diligencia, colaborando con las instituciones civiles y eclesiásticas competentes, en virtud del cuidado y transparencia con las personas víctimas de abuso”, cierra el comunicado.
 
El domingo pasado, Reportajes de La Tercera publicó un artículo detallando las acusaciones contra Guzmán Astaburuaga y una entrevista a Del Campo, donde éste señaló que “somos parte de una cultura que no fue capaz de poner límites a lo que era absolutamente inapropiado”.
 
 
 
 






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