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Capitulo 1 | "Caer, es el inicio"

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6 respuestas a este tema

#1
B.Plebeian

B.Plebeian

I.   Caer, es el inicio

 

Estoy aquí tendido de espaldas con los brazos a los lados que han quedado tal como ha caído el resto del cuerpo; Las piernas algo flectadas en sus rodillas y con los pies que supongo están apuntando a la misma dirección. Tengo la cabeza apoyada al piso, la boca cerrada pero los labios no están sellados, pareciera que la quijada no aprieta y este cierre aunque estático, esta sostenido sin fuerza. La mirada desde el momento que abrí los ojos, apunta al cielo, sin enfoque en nada particular, solo distingo el celeste, alguna nube, algo de humo, no veo el sol,  si es que está distante al este o se ha cubierto por algo más, no lo sé,  solo puedo ver que aún es de día, eso dejan ver mis ojos apenas útiles al estar entre abiertos.

No siento frió alguno, no tengo calor, no siento que este sudando, tampoco siento la humedad, ni si la piel le quema el sol. No puedo moverme para restaurarme del piso y tampoco puedo hacer movimiento en alguna parte de mí, pienso que si me viese desde otra perspectiva, debo lucir sereno, pero con la sombría figura de estar muerto. A pesar de esto, siento que respiro, pero es de tal quietud, que se ha de ver muy tenue; a simple vista casi imperceptible, porque no se expande el pecho lo suficiente para notarlo, entonces si además no puedo pestañar, si no hay indicio de movimiento,  ¿qué hago aquí?, ¿será que iré a perecer?

Los ojos aún me pesan, pero luego de varios intentos he logrado que miren a mi derecha y me han mostrado algún paisaje, uno que fuese tierra, tierra llana y lastimada, rasgada de grandes grietas que la muestran aflorando lo negro de su profundidad, con vegetación quemada y arrancada de raíz, como de igual manera se encontraban los árboles y el resto de la fauna que parecía haber sido recientemente fértil y llena de vida.

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Al orientar la vista nuevamente a mi izquierda; el paisaje no fue distinto, solo que ahí, se le ha sumado los artefactos despedazados y humeantes incrustados sobre la tierra, restos de cosas y escombros desparramados por doquier y cadáveres de gente esparcidos que me ha espantado.  En el recorrido de mi vista de ese lado, me percaté que mi brazo tenía la piel algo más oscura y por debajo del codo, teñida de un evidente hollín que me irrita, que queme un poco y que se hace más intenso paulatinamente a medida que recupero la conciencia. Lo poco que pude ver de mí cuando logré levantar la cabeza sobre el pecho, fue que mi camisa estaba polvorienta, arrugada y rasgada, tornada con el color de la misma tierra que la impregna. No podía permanecer en esta postura por mucho tiempo; el esfuerzo que me agoto solo en esta pasada, pero al menos logré ver que estaba completo y que sentía mis piernas y pies.  Me quede un buen rato, pero en tanto caía en el sueño, de improviso, me percate de una sombra pasar; de esas que alcanza a cubrirte en parte por breves instantes y aun cuando tengas los ojos cerrados, puede notar su evidente presencia al cortar la luz en este acto. Supuse que alguien o algo estaba cerca, pero no lo pude distinguir con mi vista poco clara y lenta. Luego, una vez más sucedió, pero esta vez la sombra se quedó ahí, sobre mi torso, enfrentándome y al levantar la mirada, vi la figura de pie, de alguien, alguna persona que se quedó a contra luz y apoca distancia mirándome. Si fuese bueno o malo este hecho, ya las fuerzas me abandonaron por lo que opte por rendirme a lo que viniese, pero nada de eso sucedió, porque todo termino inesperadamente cuando vino consigo un  gran movimiento, uno que hizo mover la tierra completa al unísono, donde  el cielo se hacía del lugar de la tierra, inclinándose y empujándome a caer por la gravedad. Abrí los ojos del vértigo, me aferre al piso enterrando las uñas en la tierra, porque el mundo giraba y yo empezaría a caer, pero en ese caos que todo dio una monumental vuelta, no resbalo mi espalda más medio metro, para luego sin sentido acabar todo abruptamente, cuando me vi caer de pie.

Fue inevitable tomar la postura necesaria para soportar mí caída al piso, así fue que me encontré parado, con los brazos a los lados y las piernas dobladas, pero nada de eso parecía ser útil, pues estaban ya mis pies sobre suelo firme y pavimentado. Al mirar a mi entorno me percate de una mayor oscuridad, ya que estaba dentro de algún lugar. Sé que era de día, porque así se asomaba la luz de sol por distintas entradas y en los traga luces del altísimo techo. Me miré y me palpé con las manos y todo lucía normal, ropa corriente, la habitual, limpia y con los pliegues conocidos, no había señales del tiñe en mi brazo y tampoco tenía dolor o agotamiento alguno, estaba aquí; bajo techo, como el de un galpón, algunos vehículos aparcados y contenedores plásticos apilados en grandes columnas, sin nadie alrededor.

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Camine un poco, internándome, recorriendo el recinto y escuché como el eco del golpe de mis zapatos se replicaba y volvía a mí a medida que avanzaba en cualquiera de los extremo. No tenía claro que hacer o donde ir, pues afuera, tras unos inmensos accesos ubicados en cada extremo, surgía esa inusual luminosidad que me ciega al aproximarme a cualquiera de estos; no puedo saber que hay fuera. Me detuve afirmado con la espalda de uno de los pilares a un par de metros de la salida, desde ahí corría una suave brisa, que entraba por ese frente y que le recorría silenciosamente al interior; la podía sentir, por ende estaba vivo y algo tenía que hacer. Me devolví y escarbe lo que había al paso mirando, también al interior de los vehículos vacíos, de las cargas que estaban igual, de esos contenedores plásticos; me asome por ventanillas de camiones y otros vehículos de ahí, pero no encontré a nadie y a nada que me fuera de utilidad.

 

 

Decidí entonces,  acercarme a una oficina que había ubicada cerca de una de las salidas principales, aunque de lejos ya note que estaba deshabitada, tenía que cerciorarme. La puerta principal de esta se encontraba cerrada, forcejé la manilla pero no conseguí acceder, me detuve un momento y eché un vistazo al interior por los ventanales para revisar y solo me encontré con lápices, cuadernos, computadoras, todo fue dejado tal cual,  como si todos se largaron de improviso, sin tiempo o necesidad de guardar nada o llevarle consigo. No logré entender que pasa, miré en todos los sentidos otra vez y giré a ver por doquier sin saber qué más hacer, me tome la cabeza y la desesperación empezó a ocupar el lugar de mi razón. Mi respiración se aceleró, me coloqué muy nervioso y ansioso y como un loco, corrí de un extremo a otro en dirección a los accesos, pero me detenía frente a estos, a pocos metros, enceguecido cubriéndome la vista con el antebrazo, después retrocedía y me dirigía a otro lugar para terminar en lo mismo y no me atreví a salir.; de pronto, en mi andar, me tropecé con una pesa de metal, una pesa patrón, suficientemente pesada y grande para romper el vidrio reforzado de los ventanales de esa oficina. Me agache a tomarle del aza, coger esos diez kilos o más que debía pesar, me hice de este tomándole con las dos manos y me acerque a la ventana a no más de un metro o algo y le empecé a balancear para prepararme para lanzarle cuando alguien a lo lejos me exclamo.

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- ¡Hey!, ¿espera que haces?-

Esa voz se escuchó con el eco del lugar, pero fue fuerte y claro.

- ¡Bradco!, ¿qué piensas hacer?, ¿quieres que oiga hasta el mismo Rey?- volvió a exclamar mientras su voz se hacía más intensa por la cercanía y le matizaba con una risa como haciendo de esto una humorada.

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Yo me giré despacio, con el estupor que me siguió, deje la pesa en piso y me vino una especie de alegría fría, entre la sorpresa y el susto de saber quién surgía, desde ese destello del acceso contiguo y que venía a mí. 

De primeras no pude identificar la silueta que surgía, difusa y oscura en un comienzo, pero que se definía a razón de que reducía la distancia a un sujeto de estatura media, algo masivo y de figura poco agraciada.

-¿Qué haces aquí?- me preguntó.-¡Supongo que te quedaste sin almuerzo, te estuve esperando pero ya entendí que no venias!-comentó recuperando el aliento de la prisa que se tomó en el último tramo mientras llegó a mi lado.- ¡Es esta maldita migración de sistemas!, ¡es una verdadera porquería! así como vamos, nos quedamos sin vida en este empleo….- me decía con voz complaciente y con buen humor, acompañada de una palmadita en el hombro que siguió al resto del relato que no puse atención. No tengo idea quien es en realidad, aun cuando en el fondo creía que le había visto antes, sin duda me conocía, yo no tenía idea de nombres, a pesar de saber en el fondo quién es, solo asentía y nerviosamente sonreía.

-Bueno no te quedes ahí parado, que hay mucho que hacer.- exclamo al final mientras sus pasos se dirigían a la otra ala de salida y con el brazo me rodeaba la espalda llevándome con él.

 

No paso más de unos segundos, cuando desde el mismo lugar donde apareció aquel tipo, comencé a oír murmullos, risas y conversaciones ilegibles, como así mismo un centenar de pasos que golpeaban el piso a destiempo, inundando en un creciente ruido, acompañadas de docenas de siluetas que tal como él, empezaron a surgir entre la luz y que empezaron a ocuparle. Pronto la actividad comenzó con la activación de los motores de las grúas horquillas, del golpe de las puertas al entrar a las oficinas, cargar cajas y hacer andar todo eso como parece que habitualmente lo hacen: un montón de hombres y mujeres que volvían simplemente al trabajo. Yo camine llevado por el tipo este, pero en el trayecto devolví la mirada para verles y ver todos esto sin entender nada, sin saber quiénes son toda esa gente y de donde han salido, con esa extraña sensación que me dice saber que es todo esto, pero que me impide recordarlo con claridad, como si fuese un bloqueo en mi mente que está deteniendo cada recuerdo para que no aflore. Aquel quien supongo era colega, que me hablaba en tanto sobre un montón de cosas que suponía yo saber y que habitualmente supuestamente también hago, viendo al tiempo, como nos rodeó el paso más gente, que hablaba, comentaba y trataba de sus asuntos y que con paso más ligero nos rebasaba o nos seguía en paralelo, tal como otros también se quedaban ahí o bien se desvían en dirección a otros accesos intermedios que se habían abierto automáticamente, cuando un resto alcanzaba el otro extremo de este gigante lugar donde no recibió  la enceguecedora luz del exterior que pareció tragarnos y fundirnos en ella.

 

Solo mantengo un recuerdo vago de  eso,  ya que una vez que cruzamos y estuvimos fuera,  pude con mucha dificultad ver lo que había; para mi asombro, ante mi estaba una inmensa e interminable estructura de lo que parecía ser una imponente y monumental planta de producción, llena de actividad y movimiento de centenares de personas que se desplazaban, vehículos pequeños y pesados y otros tantos más pequeños que sobrevolaban entre la estructura principal. Me quede parado ahí, atónito, el sujeto que me acompañaba tuvo que devolverse unos pasos al ver que ya no le seguía, en tanto yo admiraba todo esto impresionado recibiendo al paso del resto, algunos empujones y roces de la gente que tenía que rodearme para poder seguir su camino. Recuerdo que este tipo me quedo mirando extrañado, me llamo por el nombre un par de veces, yo no respondí, en verdad no pude hacerlo, solo recuerdo que me mareé mucho y sentí que me faltaron las fuerzas en las piernas, supongo que me afirmaron luego de esto; a mí se me giró todo y solo me vine abajo como una piedra que dejas caer, me desvanecí directo al piso.

 

Desperté sobre una camilla, con un terrible dolor de cabeza. Estaba en algún anexo de salud, puesto que al abrir los ojos, me vi en un cuarto completamente de blanco, rodeado de algunas repisas y al parecer instrumentos y cosas por el estilo del mismo tono. A mi lado, un hombre que vestía de blanco, con un delantal y algún artefacto que vi que tenía colgado en el cuello y caía hasta su pecho. Me quedo mirando en silencio cuando notó que estaba despierto. 

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-Pensé que dormirías todo el día.- me dijo sonriéndose. -No es nada más que agotamiento.- dijo a continuación este tipo, girando la cabeza y mirando al otro que venía conmigo que estaba a los pies de esta camilla.

-Ya me lo supuse.- le respondió con tono sarcástico.

 

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-Muy bien Bradco…-se dirigió a mi apagando la linterna terminando de examinar mis ojos- Deberías tomarte las cosas con más calma, ¿bien?, así que tomarás estas vitaminas y el efecto de una inyección que te di mientras estabas soñando, hará el efecto restante.-se explicó, mientras parecía llenar una ficha en algún dispositivo y me dejaba sobre una mesita a un lado de la camilla un pequeño frasco etiquetado. –A todo esto, ¿cómo sigue la quemadura de tu brazo?-pregunto en tanto revisaba la pantalla de su tableta.

-¿De qué habla?- le dije recogiéndome a prisa las mangas para buscar en ambos brazos y encontrarme para mi sorpresa, con la tenue y casi imperceptible cicatriz en la piel que recorría mi brazo derecho.- ¿Cómo sabe de esto?- le pregunte reponiéndome  para quedar sentado en la camilla.

-Yo mismo te atendí, ¡fue un accidente grande ese!- respondió comentando.- casi  una ala completa de la planta se sacudió con la explosión de ese hipercompresor y tu corriste con suerte.- continuó apuntándome con su bolígrafo en señal de la supuesta fortuna que había tenido.- Con un mes más ya casi no se notará.-

-Espere un momento.-le interrumpí.- ¡Si eso acaba de pasar!- reclamé.

 

Él me quedo mirando un instante, hizo un gesto como de molestia; dejo la tableta sobre una mesa contigua y se detuvo ahí dando un suspiro.

 

-Enviaré el reporte y también a su hombre Ronas.- le dijo al otro tipo sonriéndole y levantando la mano en un gesto que evidentemente quería expresar normalidad y control sobre esta situación. El sujeto me miro y luego al médico levantando la mano; se dio por enterado del asunto y se retiró de la habitación.

-Vamos a dejar algunas cosas claras.- me dijo el tipo mirándome detenidamente.-…Sé que consumes; eso no es novedad.- me decía, paseándose a lo largo de la camilla.- Todo indica que te inyectaste la –cinco-, eso no está bueno, ya sabes lo que significa.- se explicaba en un tono grave y con evidente molestia.-No sé cómo reaccionaste, no me explico que estés aquí, ¿cómo fue que llegaste hoy?- se preguntaba sonriéndose como si estuviera sorprendido de mi presencia.-…Pero bueno, supongo que te administraste alguna proteína y el antídoto que te inyecte ahora fueron suficientes al menos para volverte en si.- dijo en tanto se sacaba el estetoscopio que colgaba del cuello para dejarlo sobre una estantería.- ¡Hay gente que ha estado ida por meses!.- me decía, recordando otros casos.- Ahora, esto no es gratis.- dijo dándome una mirada de reojo.-Vas a sentir desorientación y tendrás un cuadro de amnesia por un tiempo, eso además de una sensibilidad a la luz, algo molesta en verdad, en realidad veras todas las cosas muy brillantes, pero pasará.- continuó sonriéndose, sumándole un tono amable a su voz para distender el ambiente.-Procura dormir temprano y concéntrate en el trabajo.- me aconsejo en tanto yo le miraba sin entender ni una palabra de lo que decía.-…No te daré una nota de licencia, ¡te suspenderán si se enteran! así que, esta vez lo hare porque sé que te debo una.- me dijo sonriéndose, como trayendo algún recuerdo agradable y algo incómodo de detallar.- ¡Que fiestas fueron!.- continuaba riéndose solo.- Diré que ha sido una baja de presión arterial, algo anémico…-se explicó.- Debes hidratarte y disimula, si te ven de nuevo que llegas drogado al trabajo, estás perdido. Y recuerda que nosotros no nos conocemos.- me dijo apuntándome con el índice para hacer hincapié de eso.

 

 Luego, me despachó de esa sala dándome una palmada en la espalda y una sonrisa algo cínica, me dejó en manos de un asistente que me llevaría a otra ala del edificio donde me dejó tras un par de amplias puertas. Tras el cierre de las puertas tras mi paso, camine por el inmenso pasillo de conexión, algo que parecía ser un recinto muy grande y amplio, como preparado para hacer circular por este a mucha gente a la vez.  Caminé unos pasos más donde me recibió Ronas, al menos eso decía la chapa que colgaba de la solapa de su chaqueta.

Ronas me es familiar, como algunas caras a pesar de no recordar los nombres y algunas cosas esenciales recuerdo bien, al menos sé lo que hago en mi empleo,  reconozco esta oficina, el puñado de gente que trabaja conmigo,  pero no me resulta grato estar aquí, tengo mis cosas, una terminal, lápices y montón de papeles apilados de trabajo que hacer y una sensación de ansiedad latente que me persigue sin razón de ser.

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Me senté en la silla que está detrás de mi escritorio y active el terminal colocando el índice de la derecha sobre un tenue recuadro que está en ese mismo lado, sobre el cristal de la mesa; en realidad lo hice de manera instintiva, es la interface HV, ese que hace todo. En tanto se encendía el sistema y se habilitaba la sesión de mi terminal, me giré estando sentado en la silla para mirar a mí alrededor y re conectarme con esto que me pareció tan particularmente extraño y lejano, ya que miro a los demás colegas que trabajan concentrados en sus puestos, escucho el ruido de las pulsaciones de los teclados y el movimiento del papeleo y es como si recién llegará aquí o es como si llegara luego de unas largas vacaciones a conectarme con la rutina laboral. Detrás de mí hay otro ventanal interior  a un lado de la puerta para acceder aquí y puedo ver a través de este la gente pasar; no sé quiénes son, tampoco me interesa saberlo, solo van de un lado a otro, con papeles, con carpetas, con sus tabletas digitales.

 

Haciendo de mover las paletas de la espalda en giros, trate de aliviar la contractura que tengo sin un efecto relevante, también moví la cabeza de un lado a otro para soltar los nudos de los músculos antes de empezar y comencé con mi trabajo, no estoy solo aquí, pero nadie presta atención del otro, nadie comenta algo, no me atrevo a decir nada y lo único que distingo son murmullos y conversaciones que no puedo comprender que dictan, eso lo que reconocí enseguida: definitivamente estaba en mi empleo.

 

Algunos días posteriores de reiterar la misma rutina y sumergirme en la confusión de mi mente como una prisión y un castigo que debo llevar en discreción, se acercó Ronas a hablarme y con voz amable me ha pedido que le acompañe al casino, que ya es hora de almorzar. Yo le asentí con la cabeza, dejé lo que hacía y le seguí. En el trayecto, me conversaba de procesos, autorizaciones y complicaciones, mejoras una infinidad de temas que solo me resigne e intervenir con algunos -Sí, claro, seguro que es lo mejor, no hay problema- y todas esa serie de respuestas rápidas para salir bien parado de la situación.

 

Ronas ha sido amable conmigo y ha procurado acompañarme para almorzar en los días siguientes, a pesar que no soy buena compañía, ya que solo le respondo con monosílabos y frases hechas.

De vuelta le he preguntado a Ronas y le interrumpido en su afán y entusiasmo sobre lo que hay que hacer, le detuve colocando la mano delante de él para tener su atención y que escuchase.

 

-¿Qué sucedió en el accidente del híper motor, compresor o como sea que dijo el médico?- le pregunte con tono casual, como si fuese una pregunta capsiosa.

Me miro algo extrañado y la verdad es que note que pensó un poco la respuesta y estirando algo las vocales me respondió.

-…Bueno  ya sabes, fue un mal funcionamiento de un equipo muy costoso por lo demás y género algo así como una explosión, eso sé…-

-¿Pero tú estaba ahí también?-  le repetí forzándole a atender mi pregunta.

-En realidad no…- respondió.- ese día me ausente por problemas personales…-se justificó bajando la mirada.

-Ya veo…-comente incrédulo.- ¿y dónde estaba yo?, ¡no me recuerdo de nada!-

-Pasabas cerca de ahí, como mucha gente.- dijo reflexivo.-Fue un accidente, eso es todo y paso hace muchos meses, ya nos trasladaron de ahí hace tanto, ¿qué es lo que te pasa?-

-Supongo que tengo que empezar a moderarme de inyectarme porquerías, estoy completamente ido de lo que pasó…- comenté desalentado en tanto seguimos caminando de vuelta al trabajo.

-De eso amigo, debería ser de mucho rato.-

 

 

 

En una ocasión, de una semana sucesiva, me dirigí a la cafetería de mi sección por un revitalizador café; estaba solo en esa oportunidad, aunque realmente da igual, ahí por alguna razón nadie habla, menos a mí. Curiosamente me da por abstraerme de recuerdos, llamándoles para que vuelvan de ese desorden y pedazos que dan vuelta en mi cabeza y este lugar es perfecto de hacerlo mientras bebo café. También  me va a bien de mirar detalles triviales y sin asunto en verdad, es un distractivo cuando la mente se vuelve torpe, pero me ha permitido notar que todo es tan monótono y falto de distinción; lo digo porque todos vestimos de traje y corbata,  colores similares o iguales incluso, ninguna forma de ningún objeto destaca del otro, no resultan cosas mal hechas o defectuosas, pero todo cae siempre en lo común.

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El café no sabe nada mal, se prepara en una de esas máquinas controladas por el HV; un artefacto de curiosa forma, que parece más algún robot de ensamblaje de partes que en si una cafetera. Es de un pulcro color blanco y algunos bordes cromados que posa tras el borde de la mesa.  Coloque mi dedo índice sobre el contacto HV disponible al frente de esta mesa y se activó el artefacto, girando su brazo rápidamente a mi posición, pero desafortunadamente, más allá del movimiento inicial, según figuraba en la pantalla, es todo lo que haría por mí: me avisaba que la cuota semanal la había agotado, luego este mensaje desapareció, como así mismo retornó a su posición de espera. Me quedé ahí resignado, apoyado a un lado de este mesón mirando los pequeños ventanales circulares que rodean las paredes esos que simulan ser las claraboyas de los camarotes de algún barco, distrayendo la vista con esos estampados "old style" que tratan de darle un toque más ameno a este sitio. De improviso, justo antes que retomaba la postura para largarme, se abrió la puerta y vi ingresar una muchacha dentro que se quedó a unos pasos de mí.

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-¿Me permites?- me pregunto apuntando la vista al contacto de control que estaba en la mesa detrás de mí  y que bloqueaba mi espalda.

-Claro le respondí, adelante.- continúe desplazándome unos paso más allá.

-… ¿Problemas con el café?- dijo en tanto hizo contacto con la maquina la cual entre sonidos de motorcillos y engranajes, iniciaba a desprender un denso chorro dentro de la taza que saco desde su interior y que disponía a la vista para la preparación.

-Bueno, en realidad si.-le respondí.-Agoté la cuota y ¡me muero por un café..!-

-mmm…-comentó moviendo la cabeza como entendiendo el dilema, mientras la maquina movía la punta de su brazo articulado y cambiaba de boquilla para agregar algo de lácteo.

-¿Parece que estas algo necesitado de cafeína?- dijo dando unos pasos más allá afirmando las manos en la madera de esta mesa y sobre estas asentó su cintura en una postura más relajada. En pocos segundos, la cafetera se desplegó su brazo a lo largo de la mesa y se detuvo suavemente al lado de ella. Con el brazo articulado, dejo sobre la cubierta, su taza de café recién servida sin derramar una sola gota. Ella se volvió y le cogió del platillo dejando una suave columna de vapor y aroma que inundo la habitación después bebió un sorbo, le saboreo y cerró los ojos por un momento disfrutándole con un dejo de satisfacción y de burla. Luego se sonrió sutilmente y dejo la tasa sobre la madera.

-¡No me mires de esa forma!- me reclamó.- ¡Pareciera que me lo vas a quitar!- dijo riéndose.

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-No, no, lo lamento.- le respondí con vergüenza por este gesto tan evidente.- Que estúpido...- le dije.- Realmente deseaba un café, ¡lo necesitaba en verdad!- le expliqué sonriéndome de la torpeza de mi frustración enfilándome en sentido de la salida.

-Eres un verdadero esclavo de esto.- me dijo deteniéndome.

-También de esta realidad.- le respondí recorriendo los alrededores con la vista.

-¿Esclavo también?-

-Todos lo somos.- le dije.

-Si tú lo dice plebeyo…-

-Oye no uses esa palabra, realmente la detesto.-

-Vamos ¿por qué? todos los somos.- dijo riéndose, para luego darle un sorbo más a su exquisito y humeante café.

-Es tan despectiva.- le reclamé.- ¡Se debería legislar sobre eso!-

-Seguro que sí, para más derechos y deberes y deberes y deberes….-

-Es justo pedir algo de respeto, ¿no lo crees?-

-Por supuesto, Sr. Plebeyo.- me dijo sonriéndose en tanto sostenía la taza entre sus manos. -Por ahora postula algún cargo de gobierno y consíguenos elevarnos la cuota de café, esa es una medida urgente.-  me respondió con sarcasmo.

- Esta bien, me has calado.- le dije riéndome.- Es la falta de café, en otras circunstancias no te sería así de simple.- le dije rindiéndome, para quedarnos seguido en silencio.- Por cierto soy Bradco.- interrumpí.- De administración, a unos pasos de aquí.

-Si lo vi en tu plaquita.- me dijo señalando la que llevo en la chaqueta donde está escrito mi nombre. –Nicom, por si no lo viste.- me dijo, tomando luego otro sorbo más.- Trabajo al otro lado pero a muchísimos pasos…- me decía.- También eres “asilado laboral”.- me afirmo, señalándome la placa con mi nombre.- Somos muchos, después de que voló todo.- continuó haciendo un gesto con la mano como si algo hubiese explotado y volado por los cielos.

-¿Qué es lo que pasó?, ¿Te sucedió lo mismo?- le pregunte sorprendido entendiendo que tal vez ella llegó aquí de improviso como me pasó, cuando en esto, entró Ronas de sopetón casi derribando las puertas cargado un montón de papeles que sostenía con dificultad entre sus manos a decirme de un asunto urgente y no sé qué otro problema que debíamos resolver.

-¿Asilo laboral? ¿A qué te refieres?-

Ella sonrió y bebió el resto antes de dejar la taza sobre la mesa para que la misma cafetera con su brazo articulado la retirara y la depositara en el lavado automático.

-Debo marcharme plebeyo, me regañaran si tardo.- me decía excusándose en tanto consultaba algo en el panel de la cafetera.

-Espera, no me has dicho…- le pedí, tratando de hacerme a un lado del montón de papeles que insistía este tipo en poner delante mío y quitarme de la vista a ella. - ¡Pero hazte un lado!, ¿no ves que estoy?…– ¿dónde?…. -Le decía solo gesticulando, moviendo la boca. Ella me quedo mirando, se rió de lo que sucedía disimuladamente y se giró para rodearnos y salir de la cafetería.

-Lo siento, me debo marchar, pero pregúntale a tu jefe.- me dijo señalando al inquieto de Ronas.-  Y por cierto, modera tu café plebeyo, te matará a ese ritmo.- dijo con  burla antes de salir de ahí, cerrándose la puerta tras ella.

Quedé mirando a Ronas seriamente.

-¿A qué se refiere con ser una asilado laboral?- él no respondió nada, solo se reservó a  mirarme con los papeles en sus manos.

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-No le prestes atención, hay mucho que hacer Bradco.-  se explicó algo nervioso, excusándose  para salir de regreso con la misma agilidad que lo hizo para interrumpir. 

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Me quedé solo ahí, pensando un momento con lo que me ha dicho esa muchacha, tal vez a ella le pasó lo mismo, o sabe de esto, fueron muchas ideas que llegaron de esa frase tonta, cuando en eso, sentí que la cafetera empezó con sus ruidos y movimientos a preparar una taza de café que dejó suavemente sobre la cubierta.

 

 

Continuará....


Editado por B.Plebeian, 21 agosto 2017 - 21:13 hrs..

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Petercat

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Felicitaciones B y que tengas mucha suerte en tu serie!!! :another:

 

Estaré leyendo atento para hacer un buen comentario :cahuin:


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#3
B.Plebeian

B.Plebeian

Felicitaciones B y que tengas mucha suerte en tu serie!!! :another:

 

Estaré leyendo atento para hacer un buen comentario :cahuin:

Gracias master,  tuve puros atados para subirla hoy ajajaj, el internet se transformó en internit jajaj , pero ya está! :yaveras:  

y atrasado , típico chileno como diría el Coco jajaj

 

:soraya:


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Gracias master,  tuve puros atados para subirla hoy ajajaj, el internet se transformó en internit jajaj , pero ya está! :yaveras:  

y atrasado , típico chileno como diría el Coco jajaj

 

:soraya:

 

:ajuajua: No te preocupes. A cualquiera le sucede :xD:



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B. Plebeian, leí el capítulo completo y mi consejo es el siguiente :janin2::

 

 te dejas llevar por una narración bastante extensa y detallista, te recomiendo que la agilices un poco y puedas centrarte en las acciones más importantes para mantener atento al lector, y así dar un buen pase a los diálogos de los personajes. Todo lo que digo es para que tu historia pueda fluir de mejor forma y tenga el dinamismo de un guion de ficción :comadre:

 

En otros aspectos, me interesa lo que le pasó a Bradco y el personaje de Ronas :cahuin:  ¿A dónde irán a parar y cuál es el secreto que se está ocultando? :janin:

 

 

Saludos :another:


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#6
B.Plebeian

B.Plebeian

Gracias Don PeterCat, haré los ajustillos necesarillos en el next capiloss  :ahabrit:



#7
Chrisfe

Chrisfe
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  • Ubicación:Osorno, haciendo clases: En el Colegio, en el Preu... donde sea

Concuerdo con Petercat: La descripción en general , el manejo de detalles me parece bastante bueno, pero hay que ir agilizándola con acciones de los personajes, que otros vayan interactuando entre sí, para que ésta se haga más vívida y se enganche al lector Que no todo se centre siempre en Bradco, por muy protagónico que sea..

 

Cuida un poquito la ortografía. Hay problemas de tildes (o ausencia de éstos) en varias palabras. 

 

Fue bueno el encuentro entre Bradco y la joven. :soto:

 

Ronas sabe más de lo que aparenta. :cahuin:

 

 


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