Saltar al contenido

Cambiar

Foto

[12 & 13] Liza, dime, ¿Qué está causando tu tristeza?


  • Please log in to reply
12 respuestas a este tema

#1
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
Liza, dime, ¿Qué está causando tu tristeza?
[Liza, Liza, triste Liza]


-¿Esto es… la imaginación? –Liza (Zoey Deschanel) preguntó, mirando a su alrededor infinitos kilómetros de agua, espuma y burbujas de baño gigantes.

-A no ser que hayamos visitado un lugar así en el pasado –Nick (Elijah Wood) parecía tan o más sorprendido que ella- ¡Este lugar es genial!

Liza asintió, aún impresionada. El agua estaba tibia, la espuma crecía y le llegaba hasta el pecho, casi no podía ver a su alrededor.

-¿Nick? –Preguntó algo asustada, notando que el joven Nick había desaparecido- ¡Nick!

-Lizzie, mira –El chico apareció a varios metros, lleno de espuma en todo el cuerpo- ¡Esto es impresionante! ¿Cómo es que llegamos aquí?

-Es tu mente, tú deberías saberlo.

-No sé, ¡Pero me encanta!

-Nick, no te vayas lejos… ¡Nick!

Era inútil. El joven Nick parecía embriagado entre toda esa espuma y burbujas, no dejaba de nadar y saltar como un niño. Liza, sin embargo, seguía sintiendo que algo andaba mal. Intentaba acercarse a él pero el nivel del agua aumentaba, como así la espuma a su alrededor.

-Nick, te estoy perdiendo de vista… ¡Nick!

Iba a seguir caminando en el agua pero una burbuja más grande lo habitual se reventó en su cara.

Bésame, mi amor. Abrázame, no me sueltes.

Elizabeth se quedó sin palabras. La frase había salido de la nada, justo después de reventar aquella burbuja. Ésa era su voz, la reconocía.

Buscó con la mirada otra de aquellas burbujas, encontrándola a pocos metros de ahí. Le costaba caminar, el agua era densa y las espumas seguían aumentando con velocidad, pero logró llegar y la reventó, liberando nuevas palabras de su interior:

-¿Prometes quedarte, siempre? No me gustan los finales, pero si tengo que elegir uno, prefiero que sea junto a ti. No te vayas, no te canses de mí.

-Te lo prometo, solo si tú prometes que también lo harás Lizzie, siempre. No importa qué pase.


Liza sonrió, recordando aquel momento. Quiso contarle al joven Nick sobre su descubrimiento con las burbujas, pero él ya no estaba. Lo llamó varias veces, sin
resultado, comenzando a preocuparse.

-¿Nick? No te veo, ¿Dónde estás? ¡Nick, Nick!

¿¡Dónde estabas!? ¡Se supone que debías llegar hace horas!

Las burbujas a su alrededor comenzaron a reventarse solas, liberando frases al aire mientras el agua en donde se encontraba, se alborotaba como un río incontrolable.

-¡Vete al diablo Elizabeth!

-¿Vete al diablo? ¿¡Eso es todo lo que tienes que decirme!? ¡Mira cómo estás, luces patético!

-¿Patético? ¡La única patética eres tú, tan fea, vieja y amargada que tus huesos podrían pudrirse!

-Cállate imbécil, ¡Cállate, no soporto cuando me hablas así, borracho irresponsable!


Liza notaba que mientras más gritos se escuchaban, el agua más peligrosa se ponía. Ya no podía mantenerse en el lugar, intentaba buscar a Nick con la mirada pero no podía ni mantenerse a flote, la corriente comenzó a llevarle sin rumbo.

-¡Beber es la única manera que me hace soportarte!

-¿Sí, eso crees? ¡Vete a la mierda, LARGO DE AQUÍ!

-Eso haré, ¡Muy lejos de ti, de tu asquerosa cara y de tus arrugas, de tu…!

-¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE NICK, CÁLLATE!


Liza, bajo el agua y sin poder salir a la orilla, revivió en su propia mente aquella discusión. Acabó tirando a su marido en la bañera, pensó que sería la única manera de quitarle tamaña borrachera y hacerlo callar, porque más insultos no podrían soportar esa noche. Insistió y logró salir a flote, pero la corriente era tan feroz que otra vez volvió a hundirse y así se mantuvo su batalla por varios minutos, hasta que una burbuja considerablemente más grande que las anteriores se le atravesó, metiéndose de ella en apenas medio segundo.

Y entonces se encontró en el agua, pero en una pequeña, en el jacuzzi de su casa. Se encontró también en los brazos de Nick, con ropa y llorando. No sabía por qué lloraba, ni qué estaba haciendo ahí, hasta que la voz de su marido le hizo recordar.

-Perdóname, Lizzie, ¡Perdóname!

-Déjame –Sintió furia contra él, ya lo recordaba todo. Era esa noche de borrachera donde él tanto la insultó, y luego culpable de todo, la abrazó dentro del agua y comenzó a disculparse como el niño imbécil que solía ser- ¡Déjame, no voy a tolerar que me insultes así!

-Eres preciosa, mi amor…

-¡NICHOLAS!

-Perdóname Lizzie, ¡Eres linda, te lo juro!

-No, no lo soy, ¡Y ya, déjame ir, me ha quedado bastante claro lo que piensas de mí!

-Te adoro…

-¡YO NO!

El recuerdo comenzó a deshacerse como si se estuviera derritiendo, porque en menos de un segundo se encontraba de nuevo luchando contra la corriente, ahogándose en espuma y en más burbujas.

-¡Ayuda! –Liza escuchó la voz de un niño gritar de algún lado- ¡Ayuda!

Entonces, una necesidad fuera de la razón le hizo buscarle. Se hundió y sumergida lo buscó con la mirada, encontrándolo a varios metros de ella, luchando contra la corriente también. Nadaba y nadaba, pero el niño se alejaba más y más.

Te construiré el laberinto más difícil que hayas encontrado, Lizzie. Te lo prometo, lo haré.

Las voces no dejaban de sonar, incluso bajo el agua. No se rindió y siguió nadando, tan fuerte como nadie, sacando energías inexistentes. Lo iba a salvar, necesitaba hacerlo, algo se lo decía.

Tocó el brazo del pequeño y lo tiró hacia ella, abrazándolo y pegándolo a su pecho firmemente, intentando emerger a la superficie con todo lo que le daban las piernas.

Nuestro problema es que me das demasiado, Nick. Tanto que lo que yo te doy, no puede ni acercarse. Quiero menos de ti, quiero sentir que yo te amo tanto como tú a mí, y no lo siento. Quiero que todo sea como en un comienzo.

De pronto, el flujo del agua comenzó a calmarse y en menos del tiempo que pudo percibir salía a flote en un agua tan mansa y tranquila que incluso le desconcertaba.

Dio un fuerte respiro y tosió varias veces, asegurándose entonces que el niño respirara también. El chico se mantenía agarrado a su cuello.

-Está bien, estamos a salvo –Le decía con dulzura, recordando a su pequeño Thomas. Nadó hasta pisar la orilla, temblando y a penas teniendo fuerzas para caminar, lo arrastró y lo dejó firme en la arena blanca, tirándose ella también, descansado de lo vivido.

-Gracias –Pronunció el pequeño, mirando a Elizabeth con una bonita sonrisa.

Pero ella quedó sin palabras. El chico que tenía al frente lo conocía, o más bien lo había visto varias veces en fotografías. La que más recordaba era la del retrato familiar en la casa de su suegra, en el medio de la sala. El niño era Nick.

-¿Nick?

-Sí, ¿Quién es usted? –El desconcierto de Liza fue aún mayor. Si era raro verlo de esa edad, que no la recordase le parecía insólito.

-¿No te acuerdas de mí? Soy Elizabeth.

-¿Es una amiga de mi mamá?

-No, soy… -Se retractó de decirlo. Era un niño, un simple niño que apenas y sabía de su vaga existencia en la mente de su marido. Seguía ahí su instinto de
protegerle, a sabiendas que no era más que una ilusión- No importa, en realidad.

-Mi mamá me dijo que no debía hablar con extraños.

-Y aún así, no luces asustado, ¿Por qué?

-Porque éste es mi sueño, no me puede pasar nada en mi sueño.

-¿Sueño?

El pequeño Nick no respondió nada, simplemente sonrió. Liza se volvió a recostar en la arena, torturándose por todas las ideas y emociones que pasaban por su cabeza. Tocó su cuerpo y no tardó en notar que tenía cuarenta y cinco años de nuevo. Ahora sí, no comprendía nada.

-¡Ay! –Gritó el pequeño Nick, haciendo que Liza se parara como un resorte y fuera a socorrerlo. Estaba jugando en las piedras y se había caído- Me caí, Elizabeth.

-No debes jugar ahí –Lo tomó en brazos y lo sentó en la arena, viendo como de su rodilla salía sangre- Mira lo que te has hecho. No te muevas, te limpiaré –Miró
a su alrededor y no encontró nada útil, al parecer estaban en una selva. Miró su ropa y la vio rota, por lo que tiró un pedazo de su camiseta y lo amarró a la rodilla herida- Es mientras encuentro algo mejor, ¿Vale?

-Sí –Nick rió, desconcertando a Elizabeth. El niño sonrió inocentemente- Puedo ver tus senos, Elizabeth.

Elizabeth se miró: el pedazo que había arrancado había dividido en dos la camiseta, dejando al descubierto el sostén blanco que usaba. Inevitablemente sonrió, pensando para sí misma lo raro que resultaba todo. Por un momento pensó en decirle que hasta hace poco él era íntimo amigo de sus senos, pero se contuvo. Era
un niño.

-Nick, ya no me mires –Se tapó con los brazos, riendo ella esta vez. Era sorprendente la inocente mirada que le dedicaba el pequeño- Todas las mujeres tenemos, tu mamá también, estoy segura.

-Mmm, bueno sí, pero los pechos de ella son feos, se caen y están arrugados. Los tuyos son lindos.

-No has visto mis pechos aún.

-No, pero estoy seguro que son lindos.

-Deberías hablar con mi marido, él no piensa lo mismo que tú.

-¿Tienes un marido?

Idiota. Ése fue el primer adjetivo que se dedicó a sí misma Elizabeth, rascando su frente.

¿Cómo había olvidado que ÉL era Nick? Ese niño revoltoso era su esposo y lo había olvidado. ¡Idiota!

-Eh… sí, tengo un marido.

-¿Cómo se llama?

-Se llama… Nicholas.

-¡Como yo!

-Sí, como tú.

-¿Y tienes hijos?

-Tres. El menor tiene tu edad.

-¿Y puedes traerlo? ¡Quizás quiera jugar conmigo!

-Estoy seguro que le encantaría jugar contigo –En eso, Elizabeth se sintió diciendo la más pura verdad. Nicholas amaba jugar con Thomas, y a su hijo le
encantaba pasar tardes enteras con su padre. Usualmente llegaba diciendo que su papá era demasiado inmaduro para algunos juegos- ¿Dónde está tu mamá, Nick?

-No sé, se perdió. Tú también estás perdida, ¿No?

-Estoy buscando a mi esposo.

-¿Y cuándo lo perdiste?

-Ésa… es una excelente pregunta. No lo sé –Bajó la mirada, dándole otro significado a sus palabras. Quizás ésa era la pregunta que debió hacerse desde un comienzo, ¿Cuándo lo perdió? Entre tantos recuerdos, ya no estaba segura de nada.

-Entonces, vamos a buscarlo –Nick tomó su mano y la obligó a pararse, indicándole el bosque a pocos metros de ellos- Allá.

-De ninguna manera, no sabemos lo que hay ahí.

-¿Y? Descubrámoslo.

Antes que Elizabeth pudiera negarse de nuevo, Nick la obligó a ir con él tirándole el brazo. Ella sonrió y decidió seguirle. Grande o pequeño, Nick era igual. Un idiota. Y le encantaba.

13


-Charlie, ¿Puedo pasar?

-Sí, pasa.

Marianne (Keira Knightley) entró a la habitación de su hermano (Daniel Radcliffe), encontrándolo sentado en la cama viendo un álbum de fotos.

Cerró la puerta y caminó lentamente hasta sentarse a los pies de la cama, mirándolo con preocupación. Él, en cambio, parecía tranquilo, mucho más que hace un rato. Ninguno podía dormir.

-Veo las fotos del último cumpleaños de papá.

-Oh, mamá odia esas fotos, no sé cómo no las destruyó.

-Claro que las odia, en todas sale con una copa en la mano y una sonrisa imbécil.

-Charlie, por favor –Marianne miró a su hermano seriamente- Es tan injusta tu actitud con ella.

-No Marie, ella lo merece.

-¿Y por qué?

-Porque por su culpa papá se fue. Si no se hubiera ido, nada de esto estaría pasando.

-Charlie, escúchame: entiendo que estés enojado con ella, sobre todo después de lo que pasó en esa comida. Pero no puedes inmiscuirte en sus asuntos con
papá. Ella lo está pasando muy mal, contigo odiándola, se lo haces más difícil, mucho más difícil. Lo único que deberíamos hacer es apoyarla.

-No, me niego a hacer eso con ella.

-¡Charlie, es tu mamá! No puedes odiarla.

-Ella también me odia.

-¡No, ella no te odia! ¿Cómo puedes pensar eso? Ella daría absolutamente todo por ti.

-Claro, todo. Ah, pero espera, ¿No fue ella quien dijo que no me consideraba más su hijo?

-Fue impulsiva y se equivocó mucho al decirte eso, pero no significa que sea cierto. Estaba sorprendida, nadie sabe cómo responder a eso.

-No Marie, Elizabeth simplemente estaba siendo Elizabeth. Está configurada para ser así.

Marianne tuvo que callar. Veía tanto rencor en los ojos de su hermano, que no había mucho que pudiera hacer. Él tenía derecho a sentirse así, y hasta lo entendía. Lo que su hermano no entendía, es de todo el riesgo que estaba cometiendo su madre en esos precisos momentos, que quizás le costasen la vida. Y estaba segura que se arrepentiría toda su vida si su madre corría la misma suerte de su padre, y no le volvía a ver.

Y todo se remontaba meses atrás, antes del divorcio de sus padres. Era un almuerzo dominical, estaban ellos cinco. Se comía en un relativo silencio, pero esto ya era habitual desde que el matrimonio de Nick(Patrick Dempsey) y Liza (Lisa Edelstein) estaba peor que nunca. Entonces, Charles, cuya piel estaba más pálida de lo normal, se dirigió a su mamá:

-Mamá, hay algo que tengo que decirte.

-¿Sí? –Elizabeth apenas y levantó la mirada, preocupada de cortar la carne de Thomas- Dime.

-Es serio, ¿Me puedes mirar? –El tono de Charles fue demasiado insolente, porque Elizabeth le dedicó una mirada severa, cruzando sus brazos y arrugando levemente el ceño.

-Estoy esperando.

-Es que… –Charles titubeó y miró a Nick- Papá, esto no es una buena idea.

-Charlie, lo sabrá tarde o temprano –Le hizo un cariño en la espalda a su hijo, compartiendo una mirada comprensiva. Esto pareció irritar más a Elizabeth.

-¿Puede alguien decirme qué se traman?

-Mamá –Ahora Marianne intervino- No seas tan ansiosa, lo que sea que quiera decirnos Charlie es difícil, ¿No ves su rostro?

-Charles –Elizabeth ignoró a su hija- Habla, te estoy esperando.

-Yo… -Charles miró una última vez a su padre, y suspirando, dijo:- Creo que soy gay.

Un silencio sepulcral se produjo en el comedor. El ambiente se volvió una tonelada más pesado, ni una mosca volaba cerca.

Elizabeth estaba tan sorprendida que no movió ni un músculo del rostro, solo parpadeó más de lo normal mientras dejaba el servicio que sostenía en el plato.
Todos se miraban asustados, preguntándose si ya había comenzado la crisis nerviosa de Elizabeth Freeman, o había que esperar un poco más. Ella, sin cambiar la expresión de su rostro, tomó el plato y los servicios de Thomas –Quién tampoco se había atrevido a preguntar qué era ser gay- y con un tono aparentemente suave, le dijo a su hijo menor:

-Tommy, termina tu comida en la cocina por favor.

-Pero mami…

-Thomas –Su tono suave se había ido, pero se notaba que aún se estaba controlando- No le discutas a mamá. Termina de comer ahí.

Thomas (Freddie Highmore) asintió, tomó el plato y se fue a la cocina. Elizabeth esperó a oír cerrar la puerta para, con el tono más seco que tenía, dirigirse a Charles elevando su voz:

-¿Qué acabas de decir?

-Que… que creo que soy gay –Charles se sintió imbécil, porque de un momento al otro se había enrojecido totalmente. La mirada de su madre era indescriptible.

-¿Esto es una especie de broma pesada entre tu papá y tú?

-Liza… -Nick iba a tomar la palabra, pero Liza lo calló en seco.

-No he terminado de hablar Nicholas. Charles, ¿Tienes alguna idea la gravedad de lo que me estás diciendo?

-¿Gravedad? No es grave mamá, es normal.

-NO ES NORMAL –Otra vez se produjo un silencio infernal, pero el ambiente ahora iba cargado de desconcierto- No vuelvas a repetir eso, porque no lo es. Charles aún estoy esperando que comiences a reír y que me digas que esto es una broma, de verdad aún lo espero.

-No mamá, no es una broma –Charles comenzó a sudar, jamás esperó que su madre reaccionara así- ¿Qué te sucede? Sabía que no te lo ibas a tomar bien, pero esto…

-Mamá, no puedes reaccionar así –Marianne dijo, pero Elizabeth la calló al instante también.

-¡Tú no intervengas, nadie pidió tu opinión!

-Mamá tu reacción es absolutamente desconcertante, no puedes hablarle a mi hermano así.

-¿Desconcertante? ¿Y qué esperan, que traiga globos, pastel y comience a celebrar?

-No, pero…

-¿Te supone motivo de gozo saber que a mi hijo le gusto meterse en los traseros ajenos?

-¡ELIZABETH POR DIOS! –Ahora Nick gritó, realmente enojado y viendo como Charles estaba a punto de rendirse a las lágrimas- ¡Te exijo que le pidas perdón a Charlie!

-¿Dije alguna mentira?

-¡Elizabeth!

-No Nick, tú puedes tomarte esta noticia como si fuera un milagro, un regalo del Señor. YO NO.

-No es un regalo del señor, pero es su decisión y debemos apoyarlo.

-¿Apoyarlo? ¡Le gustan los hombres, por favor cómo me pides que apoye eso!

-¡Porque es su decisión, es lo que lo hace feliz!

-Bien, es su decisión –Lo miró, casi repudiándolo- Él puede chupar todos los penes que se le venga en gana, pero YO NO VOY A APOYAR ESO.
Charles se levantó, dispuesto a golpear a su mamá, siendo contenido por Nick y por Marianne, que se pararon al instante también. El chico estaba cubierto de lágrimas, pero lleno de rabia le gritó:

-¿¡Qué clase de madre se supone que eres!?

-Una que no tiene por qué aceptar semejante cosa.

-¿Semejante cosa? ¡Soy gay, es todo!

-No, no eres eso, y deja de repetirlo. DEJA DE DECIR ESO.

-No solo lo voy a decir de nuevo, lo voy a gritar, para que TODO el mundo sepa que el hijo de Elizabeth Freeman es un marica que le dan por el culo.

Elizabeth lo abofeteó, haciendo que ahora Marianne intente separarla a ella de su hermano. Pero Elizabeth insistió:

-Mi hijo NO es gay, ¿Me has escuchado? NO lo es.

-Pero sí lo soy, entonces qué, ¿No soy tu hijo? –Charles quedó boquiabierto al ver que su madre no hiciera nada para negar a su pregunta- ¿Eso me estás diciendo, Elizabeth?

-Te estoy diciendo que desistas de esta estupidez…

-¿Desistir, crees que yo lo decidí? ¡Yo no lo elegí, soy así y no hay vuelta atrás!

-Entonces no hay nada más que decir –Con un semblante de hierro, caminó hasta la puerta del comedor, parando un segundo antes y diciendo con una voz temblorosa:- Lo único que te digo Charles, es que yo no soy madre de ningún marica, ¿ENTENDIDO? ¡Yo no soy madre de alguien así!

Y así la relación entre Elizabeth y Charles se rompió en mil pedazos, quizás en forma irreversible.

Marianne entendía a Charles, su madre no tenía justificación. Pero las cosas tampoco eran tan malas. Luego de eso, Marianne oyó quizás una de las peores peleas entre sus padres –Y eso era mucho decir- que terminó con Nick durmiendo una semana en el cuarto de invitados.

Las cosas en su familia iban difíciles incluso antes de lo de Charles, la noticia fue un detonante. Elizabeth siempre ha sido igual: conservadora, chapada a la antigua, con valores éticos y morales sumamente estrictos, que muchas veces sobrepasaban la intolerancia. Charles sabía que su madre siempre ha sido sumamente homofóbica, pero aún así, jamás esperó semejante reacción.

-Sé que mamá se equivocó muchísimo, hermano –Marianne le dijo, notando la tristeza en los ojos del muchacho- Pero debes entenderla.

-¿Entender qué, Marie?

-Mamá venía pasando un muy mal momento desde hace varios meses, lo tuyo simplemente la hizo colapsar.

-Entonces, según tú, ¿Pillé de mal humor a Elizabeth? ¿Por eso reaccionó así?

-No, te estoy diciendo que todos sus problemas agravaron su reacción.

-Elizabeth siempre ha sido un nazi, hermana. Una vieja del siglo XIX. Así hubiese pasado el mejor momento de su vida, me hubiese rechazado igual.

-Pero no de la manera en que lo hizo, Charlie.

-Todo lo que tiene, se lo ha ganado. Mi rechazo, que papá la haya dejado…

-¿Crees que mamá merece todo lo que está pasando? ¡Eres un insensible! Y me queda claro que no tienes la menor idea todo lo que ha vivido mamá estos meses.

-¿Y qué se supone que tenga que saber? Con las discusiones que oí de los viejos, todo me quedó bastante claro.

Pero no era así, Marianne lo sabía. Su hermano ignoraba muchas cosas, demasiadas. Ella sabía que para Charles, el divorcio no significaba más que un alivio, un mero trámite para su madre que al fin se había realizado.

Claro que no era así. Ella podía afirmarlo sin ninguna duda. Ese era el problema de la gente tan orgullosa como su madre, les costaba demasiado demostrar lo que realmente estaban sintiendo.

Lo supo hace poco, cuando el divorcio aún era reciente. Habían salido los tres con su papá, era día domingo. Se supone que estarían todo el día afuera, pero ella tuvo que regresar más temprano a terminar un trabajo de la universidad. Y la vio.

Liza estaba en el sofá, con una copa de vino en una mano y en la otra sosteniendo un álbum de fotos. Marianne quedó sin habla: su madre lloraba como nunca lo había hecho, perdiendo a ratos la misma respiración, sintiendo una presión en el pecho. Un escalofrío atravesó a la castaña.

-Mamá.

El cuerpo de la arquitecta se congeló. Dejó de respirar, de parpadear y sobre todo de sollozar como lo hacía hasta hace un momento, cuando pensaba que estaba sola en la casa. No fue capaz de moverse y enfrentarse a su hija, solo cerró sus ojos y trató bajo todos los medios de calmarse, no podía permitir que Marianne la viera así. Pero sus ojos rojizos, hinchados, humedecidos y cansados, eran absolutamente delatadores. En especial su mirada, una que denotaba derrota, culpa, debilidad. Todo lo contrario a lo que solía representar en el diario vivir. Su garganta apretó más, y sus labios temblaron.

-Mamá, ¿Qué pasa? –Marianne se puso frente a ella, a su altura. Su madre se negaba a mirarla y a decir palabra- Estás llorando, ¿Por qué?

-Nada, no importa –Habló al fin, intentando sonreír y respirando profundamente para no volver a llorar- Estoy bien.

-Ya no soy una niña mamá, no necesitas protegerme de nada –La castaña tomó con suavidad una de las manos de su progenitora y le dijo con dulzura:- Quiero apoyarte.

-Son tonterías, de verdad, no tienen importancia.

-No te creo. Mamá, no quiero que te sigas guardando todo, te hace daño. Sé que no confías en nadie, pero quiero que hagas una excepción.

-Mi amor…

-Sí, soy tu hija, pero ya no necesito que me protejas. Yo quiero protegerte esta vez.

Elizabeth volvió a bajar su mirada, sintiendo como sus lágrimas pedían a gritos salir y mojar de nuevo su rostro. Sintió un escalofrío, un frío recorriendo su cuerpo. Miró a su hija a los ojos, y tal como ella le había dicho, se sentía protegida. Como nunca antes, se sentía protegida por alguien, y nada menos que su hija.

Su propia hija.

-Es solo que –Liza volvió a respirar profundamente, luchando contra esa permanente presión en el pecho- Esta casa es tan terriblemente grande y fría sin ustedes. Y acabo de darme cuenta que desde ahora, siempre será así.

-No, desde ahora no volveremos a irnos los tres. Nos turnaremos, no te volverás a quedar sola.

-No solo me refiero a ti y tus hermanos.

La sonrisa triste de su madre se lo dijo todo. Ambas miraron el álbum de fotografías y a Nick Freeman en una de ellas. Su padre sonreía a la cámara mientras que armaba una maqueta.

-Extrañas a papá…

-Se fue hace un mes de esta casa, y solo hace unas horas me di cuenta que será por siempre.

-No, mamá, nada de esto es definitivo, no digas eso.

-Tu padre me dejó… y acabo de aceptarlo.

-Mamá –Marianne la abrazó.

-No, no… por favor cielo, no…

Elizabeth se aferró más a su hija y se largó a llorar, esta vez acurrucándose en sus brazos como si se tratase de una niña pequeña a quien necesitaban
desesperadamente consolar. Marianne jamás la había visto así, estaba sin palabras. Su madre era otra persona.

-Lo siento Marie… de verdad, no me reconozco, es que… soy tan idiota, ¡Tan imbécil!

-No digas eso…

-¡Destruí totalmente a nuestra familia!

-No, no lo hiciste, no lo vuelvas a repetir, ¡Te lo prohíbo!

-Tu padre y tu hermano me odian, ¡Me odian! Y lo merezco, todo lo que ellos sienten por mí, lo merezco.

-Nadie merece lo que estás pasando.

Pero sus palabras fueron en vano, porque su madre lloró por horas ese día, y varios venideros.

¿Cómo iba a enterarse de eso su hermano? Él solo la veía cuando ella estaba haciendo su clásico papel de madre estricta, mujer invencible y superpoderosa.

La situación era difícil. Demasiado.

-Lo único que te digo, Charlie –Marianne usó un tono maternal- Es que mamá no es la mujer que piensas. Dale una oportunidad.

-No.

-Papá se lo habría dado.

-Claro, por eso se estaban divorciando.

-Hay demasiadas cosas que no sabes, hermano. De verdad, piénsalo.

Marianne se levantó y salió de la habitación de su hermano, quien se quedó pensativo en el mismo lugar. Aún se sentía demasiado herido como para perdonar.

Continuará.

Sad Lisa - Cat Stevens




#2
Guest_Diveeewayy ~_*

Guest_Diveeewayy ~_*
  • Invitado
conmovedor wink.gif


#3
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
Gracias smile.gif


#4
Isra

Isra

    Forista S.N.D.V.

  • Noter@
  • 49.047 Mensajes
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:kelokekere za nena
ufff que brígido todo :c me encantó la redacción y cómo se plantea el capítulo, definitivamente Liza tiene corazón xD.gif
Saludos, esperando los siguientes con ansias another.gif !!!


#5
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
amor.gif

al fin vieron su corazón tie.gif y pensé que la iban a odiar por la escena con Charles, queeee lindo que no.

gracias por leer lindo precioso amor.gif


#6
Bento

Bento

    Vida? Me suena esa palabra...

  • Usuari@ en Invierno
  • 37.997 Mensajes
  • Sexo:Hombre
  • Ubicación:Los valles transversales
willy.gif willy.gif
Pero qué capítulo mas bueno. El mejor de los mejores hasta ahora amor.gif
Primero que todo muy buena la fuente de las burbujas, la isla, Nick Pequeño y Liza protegiéndolo a como de lugar amor.gif
Odié a Nick cuando discutieron y le decía "Fea, vieja" a Liza ira.gif Eso para una mujer es terribleeee ira.gif pero después odié a Liza con la reacción al saber que Charles es gay ira.gif (Cosa que jamás imaginé ira.gif ) Pero después de todo ella es así, todo le explotó en la cara... Casi lloro al final opra.gif
Y Nick apoyó a su hijo, cosa que generalmente es lo contrario xD.gif
Marianne, la amo amor.gif Es tan, no sé, la siento una heroína dentro de la historia...

Está tan genial, disculpa por la demora de leer tie.gif
Una vez más, mi capítulo favorito hasta ahora amor.gif

Saludos!


#7
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
Que lindoooooooooooooooooooooo amor.gif a mí también me gustó muchísimo escribirlo. La escena de Charles me costó mucho, fue fácil ponerme en el lugar de Liza pero no en el de Charles ataque.gif así qe traté de ser cuidadosa, repetí varias cosas que leí aquí en el mismo fotech.

Lo de la homosexualidad de Charles se me ocurrió porque sería lo peor que a una mujer tan conservadora como ella le pasaría. Ojo, no voy a desarrollar el tema propiamente tal, será tomado solo el conflicto con Liza y desde su punto de vista. No soy una particular amiga de escribir eso.

Nick, igual que un pendejo, no mide lo que dice mm.gif por eso mismo, por lo pendejo qe es, apoyó a Charles, alguien debía ser el apoyo del cabro tie.gif

graciaaaas por leer amor.gif


#8
Neutro

Neutro

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.313 Mensajes
  • Sexo:Hombre
ira.gif ¡Excelentes capítulos! De verdad se pasaron! Siempre cuando leo hay uno que sobresale más que el otro, y a pesar de lo mucho que me encantó el capítulo 12, con la escena de las burbujas rompiéndose en pedazos e incluído el pequeño Nick embobado con los pechos de Lizzie, el capítulo 13 fue mucho mejor!!! Pobre Lizzie!! Su reacción al saber la verdad de Charlie! Que heavy debe ser para una madre tan conservadora, intolerante y cerrada de mente como Lizzie enfrentarse a algo así, y lo que es peor es que todo la hace parecer más malvada de lo que es, y en verdad es un tesoro!!! smile.gif

Felicitaciones por el capítulo, niña! Me ha encantado!


#9
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
Qué bueno que te gustó tie.gif el 13 es uno de mis capítulos favoritos heart.gif

Cuando partí escribiendo esto, no había decidido cuál era el motivo del odio de Charlie hacia Liza. En el camino, cuando aún faltaba para este, pensé "¿Qué cosa sería lo peor que le podría pasar a Liza, que le haga decirle cosas terribles a su hijo?" y pensé en mí misma, si yo tuviera la personalidad y los valores éticos de ella, probablemente reaccionaría así si supiera eso.

Traté de hacer la escena lo más pulcra posible, no hacerlo sobreactuado pero tampoco quitarle importancia. Me costó. Hasta que salió amor.gif

En fin.. gracias lindo por leer amor.gif


#10
Neutro

Neutro

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.313 Mensajes
  • Sexo:Hombre
tie.gif de nada Muneh!!! De verdad se nota que eres muy profesional con tu trabajo!! Felicitaciones smile.gif


#11
Muneh

Muneh

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

  • Usuari@ en Invierno
  • 11.972 Mensajes
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:unos Campos de Fresas :D
arggggg heart.gif gracias amor.gif I'm doing my best.


#12
chino

chino

    ¿Estaré viendo mucha tele?

  • Usuari@ en Invierno
  • 399 Mensajes

No recuerdo donde me dejé con la lectura de esta novela que está interesantísima. Me alegra que la hayas terminado, cuando pueda, lo retomo. Si la he ido leyendo de a pocos el capítulo, pero, no he dejado un comentario hasta dejarlo de leer. Solo he escrito este mensaje para que sepas que la estoy leyendo. :)

 

Saludos,

 

Renzo



#13
chino

chino

    ¿Estaré viendo mucha tele?

  • Usuari@ en Invierno
  • 399 Mensajes
Finalmente, termine de leer este capitulo, y de todos los que leí fue el que mas me gusto, la escena de Liza ayudando al niño fue muy tierna, y la revelación del hijo de Liza fue sorprendente como amenazadora. Al igual de los demás, simpatizo con Liza. Felicitaciones, Muneh. :)

Renzo





1 usuarios están leyendo este tema

0 miembros, 1 invitados, 0 usuarios anónimos