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[Grises] 01x08: "X4"


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8 respuestas a este tema

#1
NiKoX

NiKoX

    Rey de Fotech

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Ya ha transcurrido una semana desde aquel viaje al campo. No hemos sabido nada de Alana aquí en la Hostal, desde que bajó el arma para no dispararme y decidió irse en otro sentido… no la he vuelto a ver. Bautista se está recuperando del golpe que, todos pensamos, fue proporcionado por Alana. Estuvo en el hospital por unos días, pero ya se encuentra reposando en la comodidad de su casa. Nadie de nosotros lo ha ido a ver, sólo Celeste atinó a llamarlo, pero la contestadora le respondió.
Tomás ha decido viajar a la ciudad por un par de semanas, superado por los disparos y las cosas de campo. Nunca supo que su novia había recibido una bala que perforó uno de sus pulmones, decidió irse antes, dejando el recado con Beatriz.
Camila ya se encuentra mucho mejor, sólo una pequeña cicatriz en su pecho le recuerda que estuvo a punto de morir y me lo ha agradecido en diversas ocasiones, diciéndome que se siente más viva que nunca.

Aquel viaje dio un giro en la vida de cada uno. Verdades salieron a la luz y hoy… ya es momento de enfrentarlas.


Int. Hostal Viento Sur. Habitación Vedran. Tarde.

En la habitación, Vedran se mantiene de pie frente a Camila, William y Celeste, quienes escuchan atentamente las palabras de aquel joven extraterrestre.



_ Esto no es un juego, chicos – explica Vedran, serio – Lo que menos quería era que los perjudicados sean ustedes, pero ya no tengo más opción… De una u otra forma están en la mira y no voy a permitir que nada malo les vuelva a ocurrir – dice mirando a William y Camila, quienes lo escuchan con en completo silencio – Como bien saben, llegué a Los Molinos con un solo propósito, pero nunca imaginé que podría conocer a gente tan buena como ustedes.

Camila sonríe, amigable, dando una mirada a Celeste, quien escucha sin mirar a Vedran.

_ Quiero que sepan lo que soy – dice Vedran, sin temor – No más secretos.

William mira a Camila, algo angustiado. Desde aquel viaje al campo que se ha mantenido distante y aún no se atreve a hablar con ella.

_ Y bueno – agrega Vedran – Voy a comprender si no aceptan nada de lo que les cuente. No soy nadie como para obligarlos a creerme, pero sí quiero que sepan he aprendido a quererlos en este poco tiempo que los conozco – sonríe, con algo de nostalgia y esperanza.



Flashback.

Desde hace miles de años que el planeta Espiga 4 ha existido fuera del sistema solar. Ese fue el lugar donde me criaron hasta los diez años. Se preguntarán cómo es… ¿Y qué puedo decirles? Es como vivir a oscuras durante todo el tiempo, donde las únicas luces que marcan el día y la noche son completamente artificiales y creadas para producir una temperatura no muy elevada. Ahí crecí, en un lugar parecido a lo que ustedes llamaron, campo de concentración. Desde pequeño fui entrenado por extraterrestres especializados en el estudio de los humanos. ¿Qué aprendí? Diferentes idiomas, diferentes modismos y costumbres. Pero por sobre todo, trataron de inculcarme que los humanos no eran más que unos ignorantes que no aprovechaban todo lo que tienen a su alcance. Muchos, de los que fueron mis maestros, se empeñaron en que los odie. Pero nunca lo lograron, pues sabía que una humana era mi madre y que me había llevado con ella durante cinco meses.
Sabía que no eran completamente un “Gris”. Mi cuerpo no era igual al de mis maestros. Mis ojos son verdes, mi tez es blanca, tengo nariz y boca. Gran diferencia que logró que muchos otros grises, que sí lucían como extraterrestres, opten por hacer grupos aparte de estudios. La única similitud que tenía con ellos, eran los trajes negros que nos hacían usar. Completamente apegados al cuerpo, para mantener nuestros cuerpos temperados.
A los diez años, un grupo de ciento cincuenta extraterrestres, entre híbridos y grises, fuimos destinados a vivir en una nave. Si Espiga 4 era frío, ya se imaginarán como era estar en esa nave inmensa. Ahí fue donde conocí a Alana. Una híbrido destacada en artes marciales y defensa personal, algo admirable entre los Grises para sus doce años. Ella desde pequeña supo que era diferente y fue por eso que quiso ser la mejor, para que nadie la mire en menos. Así me lo hizo saber en la primera batalla cuerpo a cuerpo que hicieron en X4, nuestra nave.
Aquellas batallas entre híbridos, eran la atracción de los Grises mayores. Al lucir como perfectos humanos, era entretención vernos luchar. Nos decían que teníamos que aprender a defendernos sin utilizar ningún poder mental de manipulación.

_ ¿Así que eres el mejor de tu grupo? – me preguntó Alana, mentalmente, mientras esperaba tomarme débil. Yo con diez años y ella con doce, estábamos rodeados de Grises. Demostrando que sabíamos defendernos.

_ Eso dicen – le respondí, sin quitarle la mirada.

Me lanzó un golpe directo al mentón. Lo esquivé. Una patada al estómago. La esquivé. Brincó de su lugar, llegando como una acróbata detrás de mi. Intentó ahorcarme, pero sus brazos me sirvieron para lanzarla hacia delante, donde logró estrellarse contra la fría y dura pared. Desde el suelo me miró con rabia. Impotente.

_ Yo soy más grande – alegó, con su mente – Soy mucho mejor que un niñito como tú.

_ No se nota – respondí, sonriente. Lo cual la irritó, por lo que corrió con fuerzas hacia mi, logrando tumbarme en el suelo. No atiné a defenderme, cuando sentí el primer golpe. Su puño se marcó en mi cara. Una y otra vez. Dejándome en claro que ella era más grande y mucho mejor que yo.

Rompió mi nariz, dos de mis costillas y torció mis dedos. La miré desde el suelo, soportando el dolor y me habló sin pronunciar palabras.

_ No me desafíes nunca… Vedran – me miró con desprecio, para luego irse.












En el interior de la X4, existían diversas separaciones. Incluso podías llegar a perderte si no conocías bien los pasillos y los ascensores. Sí, ascensores. Tenía cuatro pisos. Cuatro pisos de paredes metálicas y sin color. Era casi como vivir en blanco y negro. Supongo que ahora… que estoy frente a ustedes, puedo hacer esa comparación. Es increíble la cantidad de colores que existen aquí en la tierra. Pero en fin.
A nosotros, los híbridos, nos comenzaron a vestir de blanco. Una diferencia más. Mientras que los Grises, se mantenían con sus trajes negros. Un dejo de superioridad siempre se sentía en los pasillos, donde nos cruzábamos todos con todos, pero prefería no centrarme en eso.
Si ustedes me preguntan ¿En qué momento quise conocer a mi madre? Les puedo responder que desde pude ver mi reflejo en un espejo por primera vez. ¿Edad? Tres años. Noté que era diferente y el objeto fue destruido. Volví a verme a los nueve, aún cuando estábamos en el planeta Espiga 4, en un descuido de una híbrido más grande. Anthea.

_ ¡Hey! No puedes… - trató de quitármelo.

Ella en ese entonces tenía catorce años, era tan delgada como delicada, pero con voz madura. Su pelo castaño oscuro formaba una cola de caballo, lo que achinaba un poco sus ojos cafés. Era una de las híbridos que destacaba en belleza y astucia. Por ese motivo, decidieron comprometerla con un viejo Gris, desde temprana edad. Anthea sería la elegida para engendrar más híbridos en X4 cuando estuviera preparada.

_ ¿Mirarme? ¿Ver que somos diferentes a los grises? – le pregunté, sin miedo. Ella no era una híbrido de temer. Todo lo contrario. Era como una hermana mayor.

_ Ellos no pueden saber que tengo uno de estos aquí – me dijo, susurrando y quitándomelo con suavidad. De inmediato lo guardó en una caja, debajo de su “cama”. Que era una cápsula.

_ ¿Sabes quién es tu madre? – le pregunté, de repente, causándole una pequeña impresión.

_ ¿Por qué me preguntas eso?

_ No puedes responder con otra pregunta – le señalé, sonriente.

_ Prefiero no pensar en eso. Es más saludable – me dijo Anthea, protectora – He escuchado de híbridos que han pedido permiso para buscar a sus madres o a sus padres, pero muchos han quedado solos allá abajo en ese planeta azul. Y los grises los han dejado morir sin piedad. No traen a todos de vuelta.

_ Eso asusta – le dije, sorprendido – Yo sé que mi madre existe, Anthea, la he visto en sueños – le conté con entusiasmo – Tiene el pelo castaño, parecido al tuyo y es muy bonita. ¿Nunca has soñado con la tuya?



_ Nunca – me dijo, sorprendida por mi comentario.

_ Tienes que pensar en ella antes de dormir – le expliqué – Por lo menos así ha funcionado este tiempo… Y estoy seguro de que la verás.

Anthea me sonrió, como si estuviese contándole un cuento de hadas y me abrazó con ternura. Me besó en la frente y me miró fijo.

_ Cuídate siempre, Vedran. No hagas cosas por las que después te puedas arrepentir. Todavía te queda mucho camino por delante. Como especie nos quedan muchos cambios aún… y no quiero que te ocurra nada malo. Tienes que controlar esos impulsos humanos. – me dijo, con paciencia y con esa calma especial que la caracterizaba.

Simplemente la escuché y asentí con la cabeza, en señal de haber entendido todo. Antes de volver al sector en el que yo estaba, la abracé fuerte.

_ Piensa en ella – le dije, antes de irme.

Al acostarse Anthea, aquella vez… Soñó con su madre y me lo agradeció.

Con el pasar de los años, Anthea siguió educándome de acuerdo a mis impulsos y mis ansias por saber cómo era el planeta tierra. El gris, con el que ella estaba destinada a estar, se preocupaba de mantener su atención con libros, fotografías y objetos humanos, y yo aprovechaba a estudiarlos con agrado y entusiasmo. ¿Dónde los conseguía aquel Gris? En aquellas Visitas de Dormitorio.
¿En qué consistían estas visitas? Buscar hombres y mujeres capaces de procrear. Abducciones, como lo llaman los ufólogos; y Violaciones del Libre Albedrío, como lo llamamos muchos otros. Todo esto realizado para crear más híbridos y evolucionar como especie. Seguir creciendo e incrementando poderes y habilidades. El fin de todo esto: Insertarse en la tierra. Ya sea robando identidades de humanos o simplemente deshaciéndose de estos mismos.
Este plan está hace muchísimos años, sin ser llevado a cabo aún. Muchos híbridos viven hoy en día en la tierra, como personas normales. Tienen trabajos, algunos son jefes, otros empleados. Se visten bien y por lo general son adinerados. Hacen deportes y se desempeñan muy bien en cada rama que se especializan. Varios han tenido hijos, olvidando por completo que vienen de un planeta llamado Espiga 4 o de la misma nave en la que estuve, X4.


A la edad de 18 años, ya conocía prácticamente todo el planeta a través de fotografías y libros. Las abducciones continuaban y yo cada vez las rechazaba más. Fue así como tuve una discusión con Alana, quien a sus 20 años, se había especializado en manejar las naves viajeras, destinadas a las abducciones. Se podía decir que tenía su propia nave, pues nadie más podía manejar la que ella usaba. Era su juguete.

_ ¿Hasta cuándo piensas seguir en esto? – le pregunté, mientras ella la limpiaba como si fuera un auto último modelo.

_ ¿Con qué? ¿Con las abducciones? – supuso, con lo que recibió mi afirmación – Es asunto mío, Vedran. Tú deberías estar haciendo lo mismo, en vez de estar viendo esos libros llenos de letras. Los humanos no te dan de comer… somos nosotros los grises.

_ ¿Una gris? ¿Tú? – reí por un segundo – Eres una híbrido, igual que yo.

_ Soy una gris – me dijo, reafirmándolo con dureza – Ellos son los que me criaron. Gracias a ellos, soy lo que soy.

_ Alana… ¿Nunca has pensando en cómo es…

_ ¿Mi padre? – se adelantó, alzando una ceja – Nunca he pensado en él. Ese humano, fue una herramienta para que yo pueda evolucionar. Nada más. Aparte por los comentarios que una vez escuché, me dijeron que estaba viejo, así que debe estar muerto. ¿Me ves traumada acaso?

_ Cuando llegue el día en el que pienses como una híbrido, puede que te traumes – le dije, preocupado.

_ Hay muchos híbridos, Vedran. Y déjame decirte, que tú, Anthea, Stan, Sirio y Brumer… son los únicos estúpidos que se creen humanos – me dijo, burlesca, refiriéndose a mi grupo de amigos – Pero los voy a ver… cayendo uno a uno. Anthea será la primera en abandonarlos, porque todos aquí en X4 sabemos que evacuará a otra nave con su prometido, ella es una de las elegidas para seguir creando híbridos – me lo recuerda, con gusto, mientras que yo la miro impotente – Stan y Sirio, los hermanitos – fingió ternura – Ellos en un tiempo más pedirán viajar a la tierra a buscar a su madre… Pero les negarán el permiso, porque son los únicos híbridos que enseñan a dominar las energías de las manos y a materializarlas. No pueden dejar a los nuevos sin educación. Y créeme que ningún Gris querrá hacerse cargo. Brumer… - hace una pausa, incómoda – él…

_ Él lo único que esperaba era que cambies y termines con las abducciones.

_ Bru es un estúpido más que cree que somos humanos y hacemos cosas de humanos… Pero estoy segura, que morirá aquí. No tiene la confianza suficiente en él, como para salir de esta nave. Y tú – me dijo, acercándose más – Tú vas a conseguir ese permiso para ir a la Tierra, pero ahí te vas a dar cuenta… que las historias que has creado por culpa de Anthea, son puras ilusiones.

Alana, siempre se destacó por ser fría y concentrada en su trabajo. Siempre la veía entrenando y luchando con otros híbridos más débiles, para sentirse superior. Le gustaba que le tengan miedo. La hacía sonreír. Fue por eso que mis amigos preferían no toparse con ella, me decían que ella nunca iba a cambiar y que estaba completamente cegada en convertirse en la mejor.


Cuando ya cumplí los veinte años, sabía lo que quería. Me había informado y entrenado lo suficiente como para sobrevivir en la Tierra. Tenía las coordenadas del lugar en el que vivía mi madre y unos meses antes de viajar, con Stan y Brumer, robamos una nave y bajamos. Estuvimos lo suficientemente cerca como para captarla con las cámaras de la nave. Ahí la conocí. Era ella, la de mis sueños. Era mi madre. Beatriz.

_ Es muy bonita – opinó Stan sin hablar, con sorpresa.

Stan, mi amigo, un híbrido rubio, un poco más alto que yo y de la misma edad. Conocido en X4 por materializar la energía y convertirla en fuego o en agua. Domina la telepatía a la perfección, es por eso que no suele hablar. Protege a su hermana menor, Sirio, ante todo. Él mismo se ha preocupado de seguir entrenándola, porque teme que en algún momento tenga que luchar sola.
Brumer, o Bru como lo llamaba siempre, también observaba a mi madre con admiración. Su timidez le jugaba en contra a la hora de negarse ante alguna misión de abducción, por lo que siempre al regreso se quedaba en silencio por semanas. Es casi de mi tamaño, lleva el pelo negro y tiene ojos cafés, aunque como siempre está trabajando en las curaciones los vuelve negros. Él me enseñó a curar con las manos y a sus 23 años, es uno de los mejores “doctores” dentro de la nave. Está muy conectado con la tierra, por lo que muchas veces me lo encontré meditando y hablando en susurros.
Stan y Bru, mis dos grandes amigos. ¿Qué será de ellos? Recuerdo que aquella vez recibimos un castigo y nos encerraron a los tres en una habitación. Aislados del resto, sin comer, por tres días. Tal como si estuviésemos en un orfanato. Ahí les confesé que planeaba irme de X4 y estar con mi madre. Ellos me entendieron y bromearon con que vendrían a verme en las vacaciones. Eran nuestras bromas de humanos.

Para la despedida, Anthea era la más afectada. Ella ya tenía dos bebés en su interior y otros tres en incubadoras de maternidad, donde estaban junto a muchos otros de otras híbridos y humanas.



La estaban explotando y yo… la dejaría sola. Como les dije, fue mi hermana mayor durante toda mi estadía en X4 y aún lo sigue siendo. Rogó que me cuide y me prometió que algún día nos volveríamos a ver. Así mismo lo hizo la dulce Sirio, la hermana de Stan, quien prometió una visita. Stan y Bru, me desearon suerte y me dijeron que confiaban en mi. Que estaba cumpliendo el sueño de ellos también, que luche contra todo y que sea feliz.
El resto de la nave estuvo en silencio. Alana me dio una mirada despectiva y luego desapareció. Nadie habló nada, más que recalcar las reglas.

“No interceder en los planes de los Grises”
“No revelar ninguna habilidad ante ojos humanos”
“No hablar de temas que los involucren”
“Insertarse dentro de la sociedad sin que los humanos sospechen la procedencia”
“La estadía será manejada por los Grises”


¿Qué quiere decir esto último? Que en cualquier momento ellos pueden intervenir y llevarme de vuelta a X4. Pero ese tema no me preocupa, porque ya he roto las reglas. Al momento de salir de esa nave, me dije que no volvería nunca más a ella. Pasé veinte años de mi vida con ellos y aquí en la tierra me di cuenta que sólo habían pasado diez años desde que me habían arrebatado de mi madre. La edad y el crecimiento no calzarían a la hora de contar la verdad, por lo que me vería obligado a romper las reglas.
Y este soy yo, un híbrido que siempre supo que su conexión y su realización máxima estaban en la tierra. Ahora estoy aquí, frente a ustedes, esperando que puedan entenderme y confiar en mi. Lamento enormemente todo lo que ha pasado. Pero he tratado de hacer todo lo posible por protegerlos. Hoy no me han dejado más armas que revelarles lo que soy, porque no quiero sorpresas, ni rechazos o confusiones futuro.


Int. Hostal Viento Sur. Habitación Vedran. Noche.

William se mantiene con los ojos bien abiertos, sorprendido, mientras que Camila espera que la historia continúe. Celeste ha escuchado todo con atención, pero no evita en tener sentimientos encontrados con la situación.

_ Deberías escribir un libro, Vedran – asegura William, entusiasmado – Es todo… Es tal como se ha descrito en algunas declaraciones de gente abducida. Me calza todo ahora. Toda la información que tenía es poco comparado con todo lo que acabas de contar.

_ Es increíble, Vedran – sonríe Camila – Y de verdad… Muchas gracias por confiar en nosotros.

_ Es lo mínimo que puedo hacer por ustedes – sonríe Vedran, mirando a Celeste y esperando que diga algo.

Celeste sonríe y con calma, se levanta de su lugar.

_ Estoy un poco cansada. Mañana podemos hablar – dice la muchacha, haciendo un gesto de “adiós” con la mano. Sale de la habitación, dejando a Vedran sin palabras.


_ Se le va a pasar – susurra Camila, acercándose a Vedran – Está como algo impactada por la noticia.



_ Pero ustedes ¿Cómo? – pregunta Vedran, sin comprender.

_ Yo siempre he sido fanático de los extraterrestres – dice William, levantando la mano.

_ Y yo… - agrega Camila, dudando – Y yo… bueno… me parece genial tener un amigo de otro planeta. Lo cuento en clases, cuando vuelva en Marzo, y te juro que seré la envidia de la universidad – dice riendo, junto a todos, para luego mirar a Vedran – Pero dale un poco de tiempo a Celeste… estoy segura que ella lo va a comprender. No te miento que igual el tema es medio extraño y obviamente nadie está preparado como para que alguien te confiese eso… Pero quédate tranquilo, de verdad. Yo la conozco y se está tomando su tiempo.

Vedran esboza una sonrisa, manteniendo viva la esperanza.




Int. Habitación Celeste. Noche.

Celeste está sentada sobre su cama, mirando hacia fuera. Está angustiada y ansiosa. Piensa en las cosas que han ocurrido últimamente y aún siente algo de temor al entenderlas. Del velador, saca el cuaderno con tapa de cuero que fue el regalo que recibió de Vedran en Navidad. Desde aquel día que ha pegado algunos recortes y ha escrito unas cuantas líneas. Lo revisa, llegando a una fotografía de Vedran y, esbozando una débil sonrisa, acaricia su rostro con la yema de sus dedos. No quería perderlo.


Un nuevo día llega inundado de sol a Los Molinos, motivo por el cual Celeste decide levantarse temprano y ayudar a Beatriz con la hostal. Con energías llega a la cocina, donde la encuentra preparando los desayunos para los turistas.


Int. Hostal Viento Sur. Cocina. Día.

_ Veo que el sol les dio harta energía – dice Beatriz, con una sonrisa, viendo que Vedran ha llegado de servir unas bandejas en el comedor.

Celeste baja la mirada, algo tímida y vuelve a mirarlo.

_ Buenos días – saluda Vedran, sonriente.

_ Buenos días – saluda Celeste, nerviosa, avanzando hacia Beatriz - ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?

_ ¿Puedo hablar contigo? – se escucha la pregunta de Vedran, en la cabeza de Celeste.

Ella se voltea de inmediato, algo asustada por la intervención.

_ ¡No hagas eso! – pide Celeste, superada y molesta – Nunca más.

Celeste se retira de la cocina, dejando a Beatriz y a Vedran sorprendidos.

_ ¿Qué le pasó? – pregunta Beatriz, extrañada – Había bajado con tanta energía ¿Tuvieron alguna pelea?

_ No – contesta Vedran, incómodo, viendo que Celeste ha subido las escaleras – Supongo que tengo que esperar… Eso me dijo Camila.

_ Las mujeres somos así – sonrío Beatriz – Si Celeste está inquieta por algo, ten por seguro que hablará contigo. Sólo necesita tiempo.

_ ¿Tú crees?

_ Claro… Quédate tranquilo – sonríe Beatriz, llevando un tazón con café a la mesa - ¿Me acompañas a desayunar?

_ Sí – afirma Vedran, con una sonrisa. Pero con una pregunta en su interior ¿Hasta cuándo sería prudente esperar?


Vedran durante la tarde y parte de la noche, se encierra en su habitación. Extrañaba a sus amigos, los consejos de Anthea y las travesuras con Bru y Stan. Extrañaba contarle historias de humanos a Sirio, quien siempre lo escuchaba con atención. ¿Alana tenía razón? ¿Acaso las historias de Anthea sobre el amor, la esperanza y la amistad eran puras ilusiones? Se estaba deprimiendo y no lo comprendía por completo.




Int. Casa de Camila. Habitación Camila. Noche.


Camila ya está próxima a dormir y se cubre con las frazadas. Aún se le hace algo extraña la idea de tener un amigo extraterrestre, pero sigue estando agradecida por haberle devuelto la vida. Observa un portarretratos donde aparece una foto de ella y Tomás y decide darlo vuelta para no verlo. A pesar de tener una conversación pendiente con él y William, prefiere no seguir pensando en ellos. Ya llegaría el momento para hablarlo y se dispone a cerrar los ojos.



Su silencio se ve interrumpido por la vibración de su celular, que descansa sobre el velador. Al ver un número desconocido, se demora unos segundos en contestar.

_ ¿Aló? – menciona Camila, extrañada.

_ ¿Camila? – se escucha una voz masculina del otro lado. No es Tomás.

_ ¿Sí? ¿Con quién hablo? – pregunta la rubia, sentándose en su cama.

_ Hablas con Fabián.

_ ¿Fabián? – repite Camila, sin recordar.

_ Fabián… el novio de Ángela.

_ ¡Fabián! – vuelve a mencionar Camila, sorprendida.

¿Había salido del hospital? ¿Ya no estaba loco? ¿Por qué la llamaba?


Int. Casa de Bautista. Habitación. Noche.

El muchacho, ya mucho mejor de su herida en la cabeza, está recostado viendo una película de acción: “La Guerra de los Mundos”. Abasteciéndose de papas fritas y un vaso de bebida, está concentrado en cómo unas máquinas se preocupan de destruir el mundo: Extraterrestres.
Un ruido se escucha desde el comedor, lo que logra ponerlo alerta, pero sólo por unos segundos. La película está en lo mejor. Un nuevo ruido lo hace mirar hacia su puerta, silenciando el televisor y esperando volver a escuchar algo extraño.
Se levanta de la cama, sólo en pantalones de pijama y avanza hasta la puerta.



No está asustado, pero sí algo nervioso. Gira la manilla con cuidado, abriendo la puerta con rapidez y lanzando un corto grito de susto, al ver que Alana está frente a él.

_ No sabía que era tan fea – dice Alana, con naturalidad.

_ ¿Alana? ¿Qué estás haciendo aquí? – pregunta Bautista, recomponiéndose – O sea… ¿Cómo entraste?

_ Eso da igual… Necesito tu ayuda – pide la muchacha, dejando un poco la seguridad que la ha caracterizado siempre.

_ ¿Ayuda?

_ ¿Puedo vivir contigo? – pregunta, sin rodeos.



Bautista se sorprende, sin saber qué responder. ¿Acaso quería formalizar algo con él? ¿Qué había ocurrido con ella en el campo? No la veía desde ese día. Quizás el loco que le había pegado a él, ahora la perseguía. Ya tendría el momento para aclarar sus dudas sobre Alana, no le tenía la confianza suficiente.


Int. Hostal Viento Sur. Habitación Celeste. Noche.

Celeste, sin la misma energía de la mañana entra a la habitación dispuesta a dormirse de una vez. Se ha mantenido sola durante todo el día y lo único que espera es poder descansar. Antes de abrir las frazadas, un pequeño sobre con su nombre, encima del velador, la detiene.
Frunciendo el ceño, sin saber de qué se trata, toma el sobre y se sienta en su cama para abrirlo. Es una carta.



Celeste:

Nunca fui bueno escribiendo cartas, debido a que allá arriba no nos permitían los comportamientos humanos en exceso. Escribir y cantar, forman parte de ellos. Sólo registrábamos todo en pequeñas computadoras, a la hora de las clases, y nos obligaban a la comunicación telepática. De todas formas, con los libros que me prestaba Anthea aprendí muchas cosas. Viviendo entremedio de paredes metálicas, sin ninguna intensión más que la de aprender a ser hábiles, inteligentes y autosuficientes, me llené la cabeza con las sensaciones del cuerpo humano. Por eso para mi es extraño cuando estoy de pie frente a ti… ¿Te pasa lo mismo? Me recorre un sudor helado por las manos y siento que mi corazón se azota contra mi pecho, tal como si una cadena no lo dejara escapar. También sonrío. Sonrío de la nada. Con sólo verte. Con sólo escuchar tus pasos al bajar la escalera y saber que me voy a encontrar con una de tus dulces sonrisas. ¿Es todo parte del nerviosismo o ahora estoy hablando del amor? Son muchas las preguntas que me gustaría hacerte, y también me gustaría responder muchas de las tuyas… Pero como ya me han dicho Camila y Beatriz, tengo que esperarte. Estoy tratando de estar tranquilo para recibirte con un abrazo cuando estés preparada. Quizás estas letras son presión para ti… pero no lo veas así, por favor. Tómalo como palabras sinceras. Sólo quiero que me conozcas sin ningún secreto de por medio. Y no sé si está bien escribirlo pero… Te Quiero.

Vedran.





Celeste se lleva la hoja de papel hacia su pecho, pegándola junto a sus latidos. Sonríe con emoción, tratando de tranquilizar su ansiedad. Tomando unas cuantas bocanadas de aire, se dispone a salir de su habitación con rapidez.

Sus pasos en el pasillo van directo a la pieza de Vedran. Da unos pequeños golpes, que parecen no escucharse y vuelve a golpear, sólo por si acaso. Mira hacia los diferentes extremos, sin ver a nadie y sin lograr escuchar algún ruido dentro de la habitación. ¿Acaso había llegado tarde?

Sin soltar la carta de sus manos, baja la escalera, llegando a la recepción.

Recepción. Noche.

Beatriz se sorprende al verla tan alerta y no duda en preguntar qué es lo que ocurre.

_ ¿Has visto a Vedran? – pregunta Celeste, acelerada - ¿Sabes si está en su pieza o salió?

_ Me parece que ha salido – responde Beatriz, dudosa, para luego girarse hacia el panel de llaves donde lo comprueba – Sí, salió.

_ ¿No te dijo dónde iba?

_ No quise preguntar – dice Beatriz, observando el nerviosismo que lleva Celeste consigo - ¿Celeste? ¿Qué pasa?

_ Nada – responde con rapidez – Tengo que encontrarlo.

Celeste, sin despedirse ni dar ninguna otra explicación, sale de la hostal con pasos ligeros, deteniéndose en la entrada para mirar a ambos lados. ¿A dónde habría ido? ¿Se sentiría ajeno a Los Molinos? ¿Querría volver? ¿Acaso la estaba esperando aún? Piensa en la primera vez que lo vio.



Y en cómo en la lluvia de estrellas se aferró a su brazo, tímidamente, a causa de la oscuridad.

_ El lago – murmura Celeste, comenzando a correr hacia el lugar.

En su mente, sólo se recrimina al recordar lo distante que se ha comportado con Vedran. Comprende lo difícil que debe ser acostumbrarse a otro planeta. Claro, otro planeta. Vedran tenía que tener un gran poder de adaptación o tenía que haber estudiado mucho el comportamiento humano para aguantar todo. Se estaba sintiendo mala y algo mañosa, pero con la esperanza de poder remediar las cosas.
Cansada y con la garganta algo seca, llega al Lago Santa Clara, el cual se mantiene iluminado por algunos faroles. No divisa a nadie. Su angustia no tarda en desanimarla, cuando ve una silueta familiar, al final de aquella pasarela de madera, que la calma. Es Vedran.

Celeste sonríe para sí misma, para luego seguir corriendo hasta llegar a Vedran, quien se sorprende al verla tan exhausta.

_ Celeste – menciona el muchacho, tomándole el rostro con suavidad, preocupado.

_ Discúlpame, Vedran… Me he comportado como una tonta toda esta semana – dice Celeste, tomando aire a ratos.

_ Calma…

_ Tengo que decírtelo ahora – interrumpe Celeste, obstinada – La verdad es que… estoy aterrada… Y no porque no seamos iguales… O sea, somos iguales pero – dice confundida y acelerada, tomando otro poco de aire – Estoy aterrada al pensar que en cualquier momento te puedes ir… que en cualquier momento ellos pueden tomarte de la nada y separarnos para siempre… Desde aquella conversación que tuvimos cerca de la plaza he buscado información… Sé quiénes son los Grises y ayer me has confirmado su fría forma de hacer las cosas… Pero ya no les tengo miedo… No les tengo miedo si tú estás conmigo – dice Celeste, quien ahora ha llenado sus ojos de lágrimas – No quiero perderte, Vedran.

Vedran, conmovido por las palabras que ha escuchado, la abraza sin dudar.

_ No tendría que haber reaccionado así – insiste Celeste, quien no controla sus lágrimas – Tendría que haberte apoyado, más aún al saber que has estado salvando la vida de mis amigos. Ese es un regalo que no sé cómo hacer para agradecerlo. Por eso te quiero ayudar en todo… Voy a ayudarte a hablar con Beatriz. Voy a hacer lo que necesites para ella pueda entenderlo como yo… Pídeme cualquier cosa, estoy en deuda contigo – sigue hablando, acelerada.

_ Calma, Celeste – pide Vedran, en un susurro, acariciándole su corto cabello.

La muchacha se separa de él para mirarlo a los ojos. Aquellos ojos verdes que tanta protección y sinceridad le inspiraban.

_ No te voy a dejar sola – dice Vedran, acariciando su rostro – Nunca.

Celeste, sonríe con algo de nervios y se acerca a los labios de Vedran. En un beso logra calmarse y sentir que han empezado de nuevo.

_ Te quiero – susurra Celeste, sin miedo.

_ Yo también te quiero – repite Vedran, volviéndola a besar.


Ambos en aquella pasarela comienzan de cero, confiándose secretos y conociéndose más. Estaban tranquilos con el sólo hecho de estar juntos. Se juntan en un abrazo, prometiéndose que nunca se dejaran. Sin ni siquiera imaginar que desde una nave están siendo observados.





#2
Brittana

Brittana

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Que buen episodio willy.gif

amé el flashback tie.gif conocer a otros híbridos....espero que salgan más adelante.... me gustó conocer sobre el planeta de Vedrán y un poco su infancia ....notable

Vedrán y Celeste amor.gif amé la secuencia final .... que lata que los están observando... quién será?

Al final a Bautista no le pasó nada 27gt6.png y Tomás arrancó ....volverá? mm.gif

¿Qué onda Fabián?? ¿Qué querrá decirle a Camila?? Me imagino que le contará que vio a Tomás raptando a Ángela mm.gif o algo así....al menos que sea relacionado con los grises Hein42.gif

Sigo pensando que hay algo raro en Camila....quizás nada que ver, pero es lo que siento xD.gif

Buen capítulo, Nikox


#3
Elliot

Elliot

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Era lo que estaba esperando, me gustó la narración en primera persona del flashback tie2.gif

Otros hibridos bolocco.gif

El otro día recordé grises mm.gif y pensé en el novio traumado de Angela opra.gif
que será de él? y en el cap de hoy llama a Camila que.gif

Tomás ydale.gif estoy seguro que Camila no va reaccionar como una fiera al "completar"
la verdad Hein42.gif poco a poco se está dando cuenta que Tomás no la merece diva.gif

Hay que recordar que William tiene la confesión de Tomás grabada yaveras.gif

La escena final es memorable willy.gif
muy romantica amor.gif

Alana yaveras.gif
me está cayendo mal la bitch ydale.gif


espero el 9 yaveras.gif

Editado por Nacho-21, 19 enero 2011 - 20:10.


#4
Neutro

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para ser sincero no me gustó este capítulo ME ENCANTÓ!!!!!!!!!!!!!!!! Es que no puedo creer cuánta imaginación hay en tu cabeza y cuanta sensibilidad para relatar cada detalle, en verdad me he quedado sin palabras con el espisodio de hoy! No hay gifs que puedan expresar lo bkn que me gustó el capítulo!! jajajaja pero ya que está de moda poner gifs aquí irá uno seeeh.gif X232 jajajaja!!!!

Celeste y Vedrán!!! Demasiado romántico todo!!! pero igual que Celeste, no quiero que haya un adiós!! bye2.gif hasta me llegué a pasar tres mil películas y teorías y las voy a contar pero en spoil



CONTENIDO OCULTO
Teoría 01: Celeste es una híbrido y es mala, todo el tiempo ha estado investigando a Vedrán para fines maquiavélicos de los Grises





CONTENIDO OCULTO
Teoría 2: Alana se termina convirtiendo en la heroína y se queda con Vedrán, pero en verdad es todo una trampa porque Celeste siempre ha sido buena de corazón





CONTENIDO OCULTO
Teoría 3: De los amigos de Vedrán, el tímido, llega a la tierra y se enamora de Williams, mientras que el otro de Camila. Pero Tomás hará todo para separarlos y matarlos, es un hombre de negro



soyturey.gif FElicitaciones por el capítulo!!!
Saludos!!!

Estaré medio desaparecido, bueno ya lo esoty, pero cuanod regrese me pongo al día con los siguientes capítulos.


#5
NiKoX

NiKoX

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amor.gif Gracias por sus comentarios!!
Igual no sabía como iban a tomar tanto texto y poco diálogo, pero lo bueno es que les gustó!
Me gustan las teorías que hacen billy.gif

Prepárense para el 01x09 "Visitantes" yaveras.gif


#6
Neutro

Neutro

    Estoy para Director Ejecutivo de canal

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ira.gif ¿Llegarán los amigos de Vedran?


#7
Brittana

Brittana

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Visitantes???

ojalá lleguen los amigos de Vedrán tie.gif


#8
A.M.

A.M.

    Posteando con fundamentos

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opra.gif Lloré con la carta de Vedran a Celeste. nuttycry.gif No estaba seguro cómo se escribía Te Quiero. Ahí me mataste.

Que precioso el capítulo. Y sí, te entiendo... uno se asusta al poner estos capítulos sin tanto diálogo y con más descripciones, pero creo que son útiles. Ayudan a contar la historia desde otras perspectivas. Y al final, enriquecen la lectura.

Me encantó el capítulo de principio a fin. Y ya quiero que Anthea se encuentre con Vedran. icon_miedo.gif
Más te vale llevar a ese personaje a la Tierra.

Y Fabián ira.gif ¿Qué onda? ¿Acaso le dirá lo que vio?

preocupa.gif
Termino cada capítulo de Grises sin que se me ocurra cómo terminará esta historia.

Felicitaciones.


#9
Bento

Bento

    Vida? Me suena esa palabra...

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Que miedo la historia que cuenta Vedran icon_miedo.gif
Vedran soyturey.gif lanzando a la pared a la perra qla. de Alana..
qLAA.. Le pegó al pequeño Vedran opra.gif
Que bien explicado todo eliza.gif Lo de la X4 Me llega a dar miedo icon_miedo.gif
Pobre Anthea opra.gif con dos bebés y otros mas en encubadoras opra.gif
eliza.gif O sea que Vedran tiene solo 10 años humanos y por eso Beatriz es tan joven eliza.gif
Camila amor.gif tan tierna ella, queriendo contar a la universidad lo del extraterrestre...
Celeste qla. pelea.gif No te podí perder un hombre tan mino como Vedran pelea.gif
Awww.... La carta de vedran tie.gif
La leyó y lo fue a buscar eliza.gif
ira.gif Amour32.gif Amour32.gif Se besaron.. Amour32.gif
Que buen capítulo, me encantó, NiKox... Saludos another.gif



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