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[Capítulo 4] "Yo soy culpable"


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4 respuestas a este tema

#1
Cúmulo

Cúmulo

    Vida? Me suena esa palabra...

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Se ha leído es testamento de Jaime y, como era de esperarse, todas las pertenencias pasaron a manos de su hijo, es decir, Daniela. Sin esperarlo, la casa de María Angélica es rematada teniedo que ella y sus hijos irse a vivir juntos con el enemigo a la casa de Jaime. Aunque las relaciones no son las mejores tendrán que vivir así por un tiempo bajo el mismo techo, María Angélica con sus hijos versus Daniela y su novio.
Daniela, luego de haber ordenado la casa a gusto, se sienta en el sofá donde tiene una pequeña discución con su ex esposa. Luego de eso conversa con Max, con quién ya tiene una mejor relación, pero mas tarde los problemas regresaron con la visita de Cecilia quién le increpa y le dice que ni siquiera cambiando su sexo podrá huir del trato que habián pactado producto de la paternidad de "Paty"...

Cuando Cecilia sale caminando imponente desde el antejardín de la casa de Daniela hacia la calle, abre la reja y se pierde por la oscuridad de la sombra de los árboles y con la entrada de la noche. Cuando Daniela se dispone a entrar luego de esta discución se escucha un espantoso disparo que hace que Susanita grite desde la cocina.

- ¡Ay, por Dios, que fue eso!

Susanita aparece en la puerta y da un espantoso grito.

- ¡Está Muerta! por Dios, ¡Está Muerta, ayuda!

Susanita se acerca a Daniela para prestarle ayuda, quién está tirada en el piso con una gran cantidad de sangre. María Angélica y sus hijos aparecen desde el interior de la casa y salen hacia el Antejardín.

- Pero que pasó aquí - dice María Angélica angustiadamente.
- ¡Papá! - grita Max. - Traigan algo, ¡Llamen a la ambulancia!

Bajo la mirada atónita de sus familiares, Daniela sigue tirada en el piso sin mover sus ojos ni decir palabra alguna, al parecer una nueva tragedia ha sacudido a los Montepío.



"YO SOY CULPABLE"



Afueras de la casa de Daniela / Atardecer, 19.00 horas

Susanita corre hacia el interior de la casa en busca del teléfono mientras que afuera María Angélica y Fernando están atónitos con la situación y miran a cierta distancia lo ocurrido. Max es el único que está cerca de Daniela y prestándole ayuda, tocándole su mano y dándole ánimo.

- ¿Qué pasó, por Dios? - exclama Cecilia, mira la situación desde la vereda de la calle.

María Angélica y Fernando ven desde la puerta la situación y escuchan a Max diciendo:

- Por favor, ya llegará la ambulancia, espera un ratito mas - dirigiéndose a Daniela Max a Daniela.
- Si no fue tanto - se queja de dolor. - Es el brazo, el brazo me duele mucho.

En ese momento sale desde la casa Ramón, como es de costumbre, sin polera y despeinado, se sorprende al escuchar mucho ruido fuera de la casa, al mirar descubre a su novia tirada en el piso y corre a ayudarla.

- ¡¿Qué te pasó?! ¡¿Qué te hicieron?! - exclama preocupado tratandola de tomar en brazos.
- No, no me toques, es mejor así - dice Daniela adolorida.
- ¿Dónde estabas tú cuando ocurrió todo esto? ¡¿Cómo no escuchaste nada?! - interrumpe Max muy ofuscado.
- No, no escuché nada - se levanta y mira a Fernando. - Tú fuiste - lo apunta con el dedo. - ¡¿No te bastó con el golpe del otro día y ahora haces esto?!

Fernando queda aún mas sorprendido por la acusación que hace Ramón, pero pronto le responde.

- Hey, compadre, no confundamos las cosas, ¡Yo no fui el que hizo todo esto, mi mamá está de testigo!

María Angélica mira a Ramón afirmando lo que dice su hijo. De pronto vuelve a mirar a su alrededor y ya no puede aguantar mas quebrándose con la situación. Susanita, quién venía saliendo desde el interior de la casa nota que su patrona está mal cuando esta comienza una vez mas a llorar y corre hacia el interior de la casa. Susanita la sigue.

- No es momento para pelear, después aclararemos la situación - dice Max quién está aún junto a Daniela.

En aquel momento se ven acercarse unas intensas luces color azul y blanco, el sónido de sirenas de rescate avisan que ya se acerca la ayuda. La ambulancia ha llegado a las afueras de la casa y rápidamente los paramédicos se llevan a Daniela quién sangra abundantemente de su brazo derecho. Ramón se presta a subir a la ambulancia con su novia, pero al no tener una polera puesta se dispone rápidamente ir en busca de una pero amablemente Max le pasa su polerón color verde.

- Toma - le da el polerón. - Puede que te quede chico pero no hay que perder mas tiempo.
- Gracias - le dice fríamente a Max y luego mira a Fernando. - Cuando regrese voy a arreglar la situación contigo - lo amenaza.

Fernando no le da importancia y con un signo de desprecio hecho por sus manos hacia Ramón, vuelve a entrar a la casa pero aún conmosionado por lo ocurrido. Ramón se sube a la ambulancia y se parten rumbo a la clínica. Max al dejar de mirar la ambulancia y sintiéndo un poco de frío al quedar solo con una polera, se da media vuelta y le grita a su hermano quién estaba entrando a la casa.

- ¡Fernando!

Fernando se detiene a escucharlo.

- ¡Qué quieres ahora tú! - exclama con rabia y sin voluntad.
- Quiero pensar que tu no lo hiciste - se acerca a él. - Quiero pensar que tú no tuviste nada que ver en esto.
- Y si hubiera tenido que ver ¡Qué tanto! - ríe. - Yo hubiera hecho lo mismo, pero alguien parece que se me adelantó a mis ideas...

Max se queda mirando con un poco de rabia a su hermano quién luego de responderle ingresa al interior de la casa.


Casa de Daniela / Dormitorio de María Angélica / 20.00 horas

María Angélica está acostada en su nueva Habitación, una habitación mucho mas pequeña y menos alumbrada de la que tenía en su antigua casa. Está acostada y un tanto afectada por lo que le sucedió a Daniela, tiene sentiemientos encontrados por lo sucedido. Susanita la acompaña un momento.

- No se que hacer, Susanita. Ya no se que hacer ni que va a pasar en todo esto - dice María Angélica acostada abrazándo a Susanita.
- Mi cié, esto ya va a pasar - trata de consolarla acariciandole la cabeza.
- No lo sé, es que ni siquiera se que sigo haciendo acá.
- ¿Cómo es eso, mi cié? no me esté asustando...
- Es que ni siquiera con la llegada de esta mujer acá - se sienta en la cama. - puedo olvidarme de Daniel, aún pienso que él está en otro lugar.
- Pero mi cié, las cosas no son así y usted lo sabe - la abraza. - Tiene que aceptar lo que está pasando. El señor Daniel cambió, y fue un cambio sin vuelta...
- Para mí Daniel sigue en algún lugar por ahí, prefiero pensar eso - calla un momento. - Ni siquiera sentí que fue a mi marido al que trataron de matar hoy, me sentí ajena, no se, no sentí... nada - se preocupa.
- A todo esto, mi cié, hoy antes de que ocurriera todo esto la señora Cecilia vino a visitar a don Daniel, o sea, a Daniela - le dice preocupadamente.
- ¿Cómo? - dice extrañada y abriendo sus ojos. - ¿Y qué hacía esa mujer acá?
- Sabrá Dios, pero venía a conversar con Daniela...
- Pero... - queda pensativa. - !Ay! no quiero seguir pensando, me basta y me sobra con todo lo que hemos pasado - se recuesta nuevamente en la cama - Susanita, déjame sola por favor.
- Si, si si - se levanta de la cama y la mira. - Prométame que va a estar bien, señora, yo la quiero mucho y me duele mucho lo que está pasando pero estoy segura que pronto todo esto pasará...
- Muchas gracias, Susanita, siempre por tu apoyo. Ahora anda a ver a Max, por favor, él estaba un poco afectado por todo esto.
- Cómo no, mi cié - sale de la habitación y cierra la puerta.

María Angélica se queda angustiada y confundida recostada sobre la cama pensando en lo sucedido, se limpia sus abultados ojos lagrimosos y continúa recostada sin ganas de nada.


Casa de Daniela / Dormitorio de Max / 20.30 horas

Susanita sigue un tanto preocupada por su patrona y se dirige a la habitación de Max, al llegar a las afueras nota que está la puerta cerrada y se decide a golpear.

- ¡Pase! - exclama max al oir tocar la puerta.
- Disculpe ¿Puedo entrar? - le dice desde la puerta con su caracteristica y permanente sonrisa.
- Si, si, por supuesto Susanita. ¿Llamarón de la clínica? ¿Qué pasó? - dice preocupado.
- No, nada de eso - entra a la pieza y se para frente a él. - Venía a ver como estaba usted.
- Susanita - dice sonriendo. - Ven y siéntate acá - le señala la cama. - Tú como siempre tan preocupada de los demás, ven y háceme un masaje capilar, de esos que tanto me gustaban cuando era mas chico.
- Y usted, como siempre tan regalón - se sienta a un lado de él, mientras Max apoya su cabeza en su falda.
- Tú nos quieres tanto... ¿Por qué?
- Por que nunca tuve el hijo propio como para quererlo como lo hice con ustedes.
- ¿Y nunca mas supiste acerca de tu hijo, Susanita?

Susanita deja de acariciar la cabeza de Max y al parecer se incomoda con la pregunta.

- ¿Te molesta que te hable de él? - dice preocupado.
- No, no para nada, Maxito - vuelve a hacerle masajes en la cabeza a Max. - Es un tema que no me gusta hablar mucho, pero de vez en cuando hace bien recordar- ríe.
- ¿Nunca mas tuviste contacto con él?
- Nunca, me hubiera gustado, pero el padre que tuvo nunca lo quizo y me di cuenta que a mi tampoco, tú sabes la historia, me obligó a darlo en adopción y jamás me dijo en que parte lo dejó, de ahí nunca mas lo ví. Mi precaria económica no me daba tampoco para mantenerlo, además el padre de él nunca mas me dejó verlo... así que lo perdí para siempre no mas.
- ¿Y no te gustaría volverlo a ver? - dice emocionadamente Max. - ¿Cómo se llamaba? ¿Cuantos años tiene ahora?
- No, no vale la pena, Maxito. Él ya debe tener una vida hecha y feliz, no quiero meterle problemas tampoco. Quizás hasta lo adoptó una familia bonita y ni sabe que es adoptado, nada de nada, soy feliz ahora como estoy - se limpia una lágrima aunque siempre con su permanente sonrisa.
- Pucha, Susanita, pero nunca es tarde - trata de consolarla. - ¿Y antes de ese hijo, nunca tuviste otro, nunca tuviste marido?
- No - responde rápida y fríamente. - Yo llegué a trabajar joven con tu abuelo y ahí me olvidé de toda las cosas del sur, dejé todo de lado, hasta que llegué a trabajar acá con ustedes - deja de hacerle masajes. - Me voy mejor, Maxito, voy a ir a preparar la cena.
- ¿Te molestron mis preguntas? - exclama preocupado.
- No, no, Maxito, no diga tonteras. Pero ya es hora de preparar algo para comer y esperar que llamen de a clínica también - responde con su bondadosa sonrisa.
- Ojalá sea así, Susanita. vaya no mas y muchas gracias por los masajes, los necesitaba. - le sonríe.
- Qué este bien, Maxito. Cualquier cosa me avisa.
- Tú también,Susanita, cualquier cosa de la clínica me avisas.

Susanita sale de la pieza rumbo a la cocina, al salir de la pieza de Max y al salir de encuentra con Fernando en el pasillo.

- ¿A dónde va, Fernandito?
- Donde mi mamá, ¿Está en la pieza? - le responde mientras sigue caminando
- Si, ¡Pero está descansando!

Mientras Susanita sigue su camino, Fernando llega a la habitación de María Angélica y entra.

- ¡Mamá!
- ¡Fernando! - se levanta de la cama. - Justo iba a hablar contigo.
- Mamá, yo no tuve nada que ver con lo que pasó recien, por favor tienes...
- Te creo - interrumpe. - Me consta que no fuiste tu...
- Y ¿Cómo sabes eso? - queda sorprendido.
- Me consta, que tú no fuiste. Pero no quiero hablar de eso ahora.
- Ya, ¿Y de que sería entonces?
- Mira - María Angélica se sienta en la cama. - Quiero que me des un poco de tu pelo.
- ¿Cómo? ¿Y para que quieres un poco de mi pelo?
- Daniela está en la clínica, mañana aprovecharé de hacerle una visita y de paso haré el examen de ADN.
- ¿Cómo? ¿Entonces no es seguro que esa mujer sea mi papá? - exclama sorprendido y casi sin comprender
- Para mi no, esta es la forma par comprobarlo, a mi por papeles y llamados no me convencen, esta es la preuba fidedigna - camina hacia el escritorio de su dormitorio y toma una tijera. - Con tu pelo podremos saber si esa mujer es relamente Daniel, y si fuera así, tú como hijo de Daniel tendría que decirnos la verdad.
- Pero, vieja, no se me habia ocurrido - exclama alegre y sorprendido. - Esa será la prueba de fuego - abraza a su madre.
- Así saldré de mis dudas, o mas bien, aclararé lo que sospecho.
- Mamá, eres muy inteligente - la besa pero luego cambia su rostro y se pone serio. - Pero... y si yo no soy hijo de Daniel
- ¿Cómo? - se preocupa María Angélica.
- Naaaaa - ríe. - Si era una broma, mamá.
- Ah si - sigue seria. - Piérdele el respeto no mas a tu madre, ah. Lo que sé con mayor certeza en mi vida es que tú y tu hermanos son hijos de Daniel, así que no digas payasadas.
- Lo sé, mamá, no te pongas tan densa - la abraza. - Mañana entonces, mañana será el día de la verdad.


Casa María Angélica / Cocina / 21.00 horas.

Susanita, vestida con un delantal morado, se encuentra cocinando la cena solitariamente. Escucha entrar a alguien a la casa, de inmediato sale a mirar de quien se trata...

- Don Ramón - dice sorprendida limpiándose las manos con un mantel.
- Dime Ramón, no soy un viejo - responde tirando las llaves encima de una mesa y también el polerón que le prestó Max.
- ¿Cómo sigue mi cié Daniela?
- Bien, no le pasó nada - responde fríamente y se dirige a su dormitorio.
- ¿Pero no le dijieron nada? ¿Hasta cuando estará hospitalizada?
- ¡No le pasó nada! ¡Quedó en observación! - entra y cierra la puerta de su dormitorio.

Susanita se queda mirándolo preocupada, se dispone a volver a la cocina es llamada por María Angélica quién en bata de dormir viene bajando las escaleras.

- ¡Susanita!
- ¿Que pasa mi cié? - se detiene y se acerca a ella. - ¿Le pasó algo?
- No, nada, Susanita. ¿Quién llegó recién?
- Ah, Ramoncito fue el que llegó.
- Ah - se muestra desinteresada. - ¿Y qué dijo?
- Dijo que había quedado bien, o sea, el caballero es de pocas palabras así que no dijo mucho en realidad. Quedó hospitalizada ella eso sí.
- Ah, okey - sonríe. - Me dió un poco de sueño así que no cenaré hoy, me iré a dormir, buenas noches, Susanita - le da un beso y sube las escaleras.
- Esta bien, buena noches, mi cié - responde Susanita mirándola algo extraño.

Susanita nuevamente parta a la cocina a terminar lo que estaba haciendo.


Clínica / Mañana, 10.00 horas.

Toda la noche ha estado Daniela hospitalizada, y hasta ahora sigue recostada sobre una cama de sábanas blancas, sin su habitual maquillaje, se encuentra conversando con Cristina, quien ha estado practicamente toda la mañana con ella. Bajo el típico olor a alcohol y lavanda que a veces marean a ambas, llega María Angélica a la pequeña habitación de paredes blancas causando la sorpresa de ambas cuando esta ingresa.

- ¿Y tú, niñita, qué haces acá? - pregunta extrañada María Angélica al ver a Cristina.
- Tía - se acerca y le da un beso. - No podía dejar de pasar esta oportunidad de hablar mas profundamente con mi suegro o ex suegro o actual suegra y/o amiga que tengo - ríe chillonamente arreglándose su ochentera chasquilla.
- Tú no deberías estar acá, ¿Usted no estudia mijita?
- Ay tía que densa, yo no estudio porque no estoy preparada aún, el otro año ingresaré a una universidad top junto con su hijo.

María Angélica calla un momento, se saca sus oscuros lentes y luego mira a Cristina y a Daniela.

- Pareciera como si fueran íntimas amigas...
- Pero si somos íntimas amigas pues, tía - responde Cristina.
- Ya, ya, sabes no me interesa si son amigas o rivales o íntimas... - se acerca a Daniela. - ¿Y tú tan callada que estás?
- Es que... me sorprende que hayas venido - responde Daniela sentándose.
- ¿Y cómo sigue tu brazo? ¿Cuándo sales? - pregunta fríamente
- Tía, si sale mañana parece - se entromente Cristina. - Yo estoy mas contenta...
- ¡Ay! esta niñita, catete - exclama María Angélica, mira nuevamente a Daniela. - ¿y?
- Estoy bien, menos mal la bala rozó en mi brazo, asi que puede ser que mañana salgo - sonríe y pero le da tos.

María Angélica mira un vaso de agua que hay a un lado de la camilla y rápidamente reacciona.

- Toma - le entrega el vaso a Daniela.
- Gracias - Daniela bebe el agua y luego le entrega el vaso a María Angélica.
- Y usted, tía, ¿No se suponía que no estaba enojada con el tío, o sea, mi amiga Daniela?
- Tú no te metas - piensa un momento. - Vine porque Max estaba preocupado y no pude venir, pero ya me voy...
- Chao tía - se acerca y le da un beso que María Angélica rechaza. - Dígale al Fernando que a la tarde voy a ir a verlo para que se le pase el enojo conmigo.
- Llámalo tú, si eres tan top como dices usa tu teléfono "top" y lo llamas, yo no soy mensajera - exclama irónica María Angélica poniéndose nuevamente los lentes.
- Chao, María Angélica, gracias por la visita - dice amablemente Daniela.

María Angélica no responde a la despedida de Daniela y ocultando en su cartera el vaso en que ella tomó agua, sale de la pequeña habitación bajo la mirada extrañada de Cristina. Ambas ya solas siguen conversando.

- A la tía le hace falta un hombre - queda pensativa y luego mira a Daniela. - Disculpa - ríe.
- No te preocupes, y es verdad, María Angelica debería buscarse otro hombre, le haría bien.
- Es que siempre anda de tan mal humor - interrumpe Cristina y luego toma su luminosa cartera y saca sus extravagantes lentes. - Tengo que irme corriendo ahora.
- ¿Qué te pasó? ¿Por qué te vas tan rápido? - se extraña Daniela.
- Es que yo tengo una vida muy ocupada, sabes - se acerca y le da dos besos en la mejilla. - Cuídate de tu brazo y llámame cualquier cosa, niña.
- Gracias por la visita, cuídate.

Cristina sale rápidamente de la sala donde estaba Daniela con sus luminosos lentes color lila y sus altos tacones. Daniela se queda hacia la ventana sintiendo el ya aburrido aroma a Alcohol y lavanda.


Casa de Daniela / Mañana, 10.30 horas

Susanita, como siempre, está haciendo el aseo del living escuchando a canción "chico de mi barrio", con su plumero limpia detenidamente cada lugar hasta que de improviso sale Ramón desde la habitación, solo en boxer, despeinado y de mal humor.

- Y usted - se sorprende Susanita y se da media vuelta para no mirarlo.
- Date vuelta no mas, como si nunca hubieras visto a un hombre - exclama Ramón buscando algo.
- Yo lo hacía por la clínica visitando a su esposa...
- ¿Y para qué? si mañana ya va a estar acá y esta bién - responde malhumorado. - ¿Y ese olor que es? ¡Y esa música tan horrible que me despertó!
- Coliflor, ¿No le gusta? - se da media vuelta y lo mira de reojo. - ¿Y usted siempre anda así como medio pilucho?
- Si, ¿Por qué te llama tanto la atención? - sigue buscando algo.
- Ah - lo vuelve a mirar. - ¿Qué anda buscando?
- Mi toalla que no la encuentro y ayer la dejé por aca - golpea el sofá.- Me da rabia cuando no encuentro las cosas.
- Está en su pieza, ayer la lavé y se la dejé en su pieza...

Ramón deja de buscarla y mira a Susanita y le agradece fríamente.

- Voy a ducharme - se devuelve a su dormitorio mientras Susanita continúa haciendo el aseo.

Afuera, en el antejardín, Paty ronda la casa buscando algo. Se pasea por cada ventana sin importarle pisar el verde pasto o algunas rosas. En el interior, Ramón sale del baño tapado solo con una toalla para que Susanita no arme escándalo. Ramón al llegar a su pieza cierra la puerta y se comienza a secar con la tolla quedando totalmente desnudo frente a los ojos de Paty quien lo mira desde la ventana.

- ¡Por dios santo! - exclama Paty silenciosamente tapándose la boca y poniendo su otra mano en el pecho.

Ramón continúa secándose pero se percata del ruido hecho por Paty desde la ventana. Sin ponerse nada encima y lentamente, como es de costumbre, camina hasta la ventana y abre completamente la cortina y ambos quedan frente a frente separados solo por el vidrio. Paty queda sin palabras y casi sin reaccionar al ver que Ramón lo ha descubierto.

- ¡Y tú ¿Qué haces aquí?! - exclama Ramón con cierto enojo mirando a Paty.
- Es que - no lo deja de mirar y no puede hablar. - Es que...

Ramón intenta abrir la ventana causando el susto de Paty quién sale corriendo rápidamente por donde entró con una mano en el pecho. Ramón al no poder arir la ventana se rinde y vuelve a cerrar las cortinas para continuar secándose el cuerpo. Paty corre por detrás de la casa hasta salir al antejardín, su cara de susto pronto se transforma en una cara de alegría. Al salir por la puerta principal que da hacia la calle encuentra a Cristina quién se sorprende al ver a Paty salir de esta casa.

- ¡Paty! - grita mientras se saca sus luminosos lentes.

Paty pasa raudo corriendo por el lado de ella sin saludarla ni decirle nada pero con una gran sonrisa. Cristina queda con la boca abierta al haber tenido tal desprecio.


Casa de Daniela / Dormitorio de Max / 10.45 horas

El Hijo menor de María Angélica hace poco a despertado y se encuentra vestido aún con su gris polera de dormir en su dormitorio lleno de cajas que aún intenta ordenar. Max descansa un momento y se sienta en su cama, toma el celular y se dispone llamar a Tamara. Marca el número.

- ¿Tamara? - recibe respuesta. - Soy yo, Max. ¿Cómo estás?
- Acá, bien, acostada aún ¿Pasó algo? - responde Tamara
- Ayer sucedió otro suceso no agradable, le dispararon a Daniela...
- ¿Cómo? ¿Y que le paso algo muy grave? ¿Quién fue? - responde preocupadamente.
- No, menos mal que nada grave. Mañana sale de la clínica, por eso...
- Ah, me alegro - interrumpe exclamando de buena manera. -
- Por eso, sabes que quería ver al niño, y si puedes venir hoy sería bueno para verlo...
- ¿Cómo? - cambia su tono de voz y calla por un momento. - Es que tengo cosas que hacer hoy, deberas. No puedo ir hoy...
- Pero... ¿Y si lo voy a buscar?
- No, no creo mejor iré yo si es que puedo - responde de mala manera.
- Pero, ¿cómo? - se preocupa. - Igual hace días que no vienes y no me dejas ir. ¡Yo quiero ver al niño!
- Otro día, te lo prometo. Hoy no por favor, te juro que mañana. -
- Pero ya no es mi culpa que hoy andes de mal humor, pero...
- ¡Te dije que otro día! - Exclama enojada Tamara y cuelga el celular.

Max queda descolocado al ver que su polola le corta el celular. La intenta llamar una vez mas pero suena el buzón de voz y preocupado deja su celular en el velador, se saca su polera de dormir y se pone una para salir, se coloca pantalones y su visera color azul. Toma nuevamente el celular y sale pacíficamente fuera de su pieza. Max, camina por el pasillo y luego baja por las escaleras y llega al ordenado living de la casa hasta llegar a la puerta, al abrirla se encuentra con Cristina.

- ¿Y tú? tan temprano... Fernando aún duerme, tus sabís que ese despierta después del mediodía.
- No vine por eso, cuñadito - Cristina le da un beso en cada mejilla. - Vengo a hablar con - duda un momento. - Ramón me parece que se llama...
- Ah, si... bueno avísale a Susanita que lo llame. Yo voy saliendo rápido ahora, nos vemos - se despide y sale rápidamente por la puerta.

Susanita se acerca a atender a Cristina.

- Hola nanita, ¿Cómo ha estado? - nuevamente la saluda con un beso en cada mejilla.
- Bien, mijita. ¿A quién busca? - pregunta Susanita amablemente.
- ¿Está Fernando en casa? - pregunta preocpuada.
- Si, estará arriba ¿Lo llamo?
- No, no te preocupes, nanita linda - mira hacia dentro de la casa y justamente ve salir a Ramón de la pieza. - Yo vengo a hablar una cosita con él - lo apunta.
- Ah, con Ramón - se aleja de Cristina. - Los dejo entonces - parte rumbo a la cocina.

Ramón se percata que Cristina lo busca a él y se acerca a paso lento y tapado solo con una toalla hacia la puerta. Cristina no se aguanta y entra a la casa ruidosamente al pisar con sus tacos, tira su verde cartera en el sofá y llega al lado de Ramón al que lo saluda con una beos en cada mejilla.

- Muac - exclama. - ¿Cómo estás?
- Bien - responde fríamente con sus manos en la cintura. - ¿A que vienes y que quieres?
- Ay, tan apresurado, venía a hablar contigo una cosa super rapidita.
- Habla luego que me tengo que vestir...

Por la calle, ya casi llegando a su nuevo hogar, viene María Angélica quién luego de haber pasado a hacer unas compras llega a su casa. Al llegar afuera de su casa y con las bolsas en sus manos, se extraña al encontrar la puerta de la reja abierta. Entra y se dirige a entrar al interior de la casa cuando desde la puerta de entrada divisa a Cristina y Ramón juntos.

- No me digas que ahora eres amiga, acá de este señor - dice María Angélica mientras deja las bolsas de compras en una mesa.
- Tía, nuevamente nos volvemos a encontrar - se coloca sus luminosos lentes y toma su cartera. - Pero justo me voy.
- Me imagino que venías a molestar a Fernando... ¿O tu nueva conquista es este señor exhibisionista?
- ¿Está celosa? ¿Ah? - ríe. - Nada que ver, tía. Si, venía a ver a Fernando pero me dijieron que estaba durmiendo aún, no quiero molestarlo. Ya, la dejo tía y no se enoje con la broma, mas tarde vendré cuando Fernando esté despierto - le da una beso en cada mejilla a María Angélica.

María Angélica queda mirando a Cristina quién nuevamente hace ruidos con sus altos tacones y sale por la puerta hacia afuera. Ramón ni siquiera saluda a María Angélica, se da media vuelta y aún tapado solo con una pequeña toalla camina lentamente hacia su dormitorio donde se encierra. Susanita, quién estaba en la cocina haciendo el almuerzo, sale rápidamente a saludar a su patrona.

- ¿Cómo le fue mi cié? ¿Dónde fue? - pregunta mientras se limpia las manos.
- Fui a hacer algunas compras, Susanita y hacer algunos trámites importantes. Nada mas - camina hacia el sofá y se sienta.
- ¿Quiero algo para tomar?... en un ratito mas va a estar listo el almuerzo.
- No te preocupes, Susanita. Aún es temprano...

En aquel instante Ramón sale de la pieza rápidamente, pro primera vez vestido completamente, con una polera musculosa color azul, unos ajustados jeans y extravagantes zapatillas blancas. Ramón camina por el living y pasa por el lado de Susanita y María Angélica sin decirles nada, sale de la casa rápidamente.

- Qué es extraño ese hombre - dice María Angélica a Susanita.
- No sé, mi cié. Pero este de que es raro, es raro - ríe Susanita.
- ¿Y a dónde va?
- Sabrá uno... debe ir al hospital creo yo...


Casa de Cecilia / Mañana, 11.30 horas

Cecilia, como es habitual, se encuentra cocinando con su delantal floreado y conversando con Paty quién aún sigue sorprendido y con su corazón a mil por hora por lo que hizo en la mañana. Sentados ambos en una pequeña mesa de la cocina, hablan.

- ¡Pero, Paty, tu sabiai la condición! - pone su mano en su frente. - ¡Por qué te tuviron que contar!
- Ay, no seai exagerada. De verdad fue lo mejor que me pudieron haber contado - dice Paty quien aún sigue con una mano en el pecho.
- Pero no para que te hayas ido a meter a esa casa pos, Paty - lo reta. - ¿Pero te vió?
- Si, mamá, me vió, pero da lo mismo porque es lo mejor que he visto en mi vida - exclama emocionado.

En aquel momento entra a la cocina Tamara, quién aún sigue en pijamas y se sirve un vaso de jugo.

- No hagan tanto escándalo oye, no ven que el niño está durmiendo - camina hacia la mesa. - Y tú, Paty ¿Que hiciste ahora?
- No te metai, metida, copuchenta - responde paty ofuscado.
- Este niñito se fue a meter a la casa de los Montepío, puro porque le contaron que había un medio mino ahí...
- ¿Y quién será? - queda pensativa. - No vaya a ser el Max po, Paty, ahí te la ves conmigo.
- Nada que ver, no se cómo se llama ni quien es, pero lo único que se es que me enamoré profundamente - exclama dando un suspiro.
- Pobrecito - ríe Tamara. - Ni siquiera sabes como se llama ese tipo y ya te enamoraste - ríe mas fuerte pero luego mira a su madre. - Pero.. ¿Quién fue el que lo dijo?, ni siquiera yo lo sabía - se extraña.
- La Cristina, esa niñita chúcara que anda de allá para acá, esa niñita fue - exclama Cecilia.

En aquel instante, mientras el trío discutía, se siente que alguien desde afuera golpea la puerta de la casa.

- Yo voy, no se preocupen - dice Cecilia, se levanta de la mesa.

Cecilia sale de la cocina entra al living y abre la puerta.

- ¡Max! - se sorprende. - ¿Cómo has estado?, tanto tiempo ¿Qué haces por acá?
- Hola, señora Cecilia - le da un beso. - Nada bueno, además de todos los problemas que supongo que ya sabe...
- Oye, no es por ser metida... pero ¿Quién es ese hombre que ahora vive con ustedes? - pregunta en voz baja.
- Ah - Max ríe. - Es Ramón, es su pareja...
- ¿Pareja de María Angélica? - exclama Cecilia confundida.
- No, de Daniela - corta el tema. - Vengo a ver a Tamara, ¿estará?

Cecilia queda un poco sorprendida por lo dicho, pero reacciona rápidamente aunque un poco menos "curiosa"...

- La llamo de inmediato - camina hacia la cocina y se da media vuelta. - Pero, pasa para adentro, espérela sentado, cómo te vas a quedar ahí parado en la puerta...
- Gracias, señora Cecilia - sonríe Max y entra.

Cecilia entra a la cocina y le avisa a Tamara sobre la visita. Tamara llega al living.

- ¿Por qué esa actitud comingo hoy en la mañana? - pregunta Max.
- Hola, Max - le da un frío beso en la mejilla. - Te dije que no vinieras...
- ¿Y por qué?, me cortaste el llamado, yo me preocupé al escucharte... Yo creo que tengo derecho a ver a mi hijo - ríe. - ¿Dónde está él ahora?
- Está arriba durmiendo... mejor no lo despertemos.
- Pero, Tamara. ¿Cómo es eso de que no lo puedo ver?
- ¡Ay, Max, por qué me haces todo mas difícil!
- ¿Cómo? - Max queda sorprendido.
- ¡Te dije que no vinieras hoy! - se angustia.
- Pero es mi hijo, Tamara - se acerca a ella. - ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así?
- Ándate mejor...
- No me iré hasta que me dejes ver...
- ¡Ándate, por favor! estoy mal ¿Acaso no te das cuenta? - lo interrumpe y llora.

Max ya no sabe que hacer, se siente avergonzado y confundido por la situación y mejor emprende su retirada, aunque muy afectado por el trato que le da Tamara.

- No sé realmente lo que te sucede, pero por hoy mejor te dejaré - se acerca a la puerta de salida. - Ojalá soluciones tus problemas, se suponía que teníamos confianza, pero veo que no es así, volveré otro día - sale por la puerta un tanto afectado.
- Perdóname - le dice Tamara llorando. - Pero tú no eres el problema - exclama en voz baja.

Cecilia y Paty, al sentir que Max se ha ido, salen desde la cocina y se acercan a Tamara...

- Pero, ¿Por qué tratas así a Max, Tamara? - pregunta Cecilia acariciandole el hombro.
- Yo estaba que venía a ver que sucedía, pero mi mamá no me dejó, ¿Que pasó, Tamara? - dice Paty preocupado.
- No se metan - se limpia las lágrimas...
- Tú no puedes quitarle el derecho a Max de ver a su hijo ¿Por qué lo haces? - le dice sensata y cariñosamente Cecilia.
- Yo se porqué lo hago, pensé que sería mas fuerte pero veo que no... ¡Me afectan muchas cosas!

Tamara sale corriendo a su dormitorio.

- ¡No quiero reclamos!, ¡no quiero preguntas!, ¡No quiero nada! - exclama Tamara.
- A esta ya le dieron los 5 minutos - dice Paty.
- No sé como se le podrá quitar ese genio a esta niña, pero lo que hizo estuvo bien mal... Bueno, ya se le pasará - se convence Cecilia y mira a su hijo.
- Paty... oye
- ¿Qué querís?
- Recién cuando vino el Max le pregunté quién era Ramón... es la pareja de Daniel.
- ¡¿Qué?! - se sorprende Paty, queda con la boca abierta. - Cómo tanto lo que cambió ese hombre por Dios. Aunque no puedo negar que tiene buen gusto... - sonríe.
- Paty, tu sabís que yo te puedo aguantar muchas cosas, he sido re tolerante contigo pero que te fijes en ese hombre, es mejor que no - lo abraza.
- ¿Pero cómo, mamá? - se aleja de ella.
- Paty, nosotros podemos ser muy tolerantes y compresivos contigo... tú sabes que yo me siento re culpable por todo esto, por haberte criado así...
- Mamá, no me gusta hablar de este tema - Interrumpe Paty y se pone serio.
- Pero hay gente, que como ya sabes, no te tratará de la misma forma... Hay gente mala, y no quiero que vuelvas a pasar por lo mismo que viviste en el colegio y tantas otras partes - lo vuelve a abrazar.
- Mamá, yo se cuidarme solo, créeme. No perderé esta gran oprotunidad, si él no me acepta no importa, ahí lo sabré. Además igual le debe gustar el leseo, por algo está con quien está - se esperanza y ríe.
- Tú no entiendes nunca, siempre llevado a tus ideas... Conste que yo te lo dije - se aleja de él y camina hacia la escalera. - Iré a ver como sigue esa niña bruta.

Paty no responde ya que se encuentra pensando sonriente en Ramón. Cecilia, en tanto, lo mira y da un suspiro y emprende camino rumbo a la pieza de su hija Tamara.


Casa de Daniela / Mediodía, 12.00 Horas.

María Angélica está en su dormitorio, recostada sobre la cama leyendo una revista de modas y gastronomía. Fernando, aún en pijamas, llega a la pieza de su madre.

- Hola - abre la puerta. - ¿Puedo entrar?
- Pero por supuesto, hijo, entra - sigue leyendo la revista.

Fernando entra rápidamente y se sube a la cama de su madre y se sienta.

- ¿Hiciste lo que acordamos?
- Si - lo mira y deja la revista a un lado. - Hoy fui en la mañana y dejé tu pelo y un vaso dónde tomó agua, el doctor Cáceres me dará el resultado.
- Y si es verdad, si el adn es positivo y esa mujer es mi papá... ¿Qué harás?
- No creo, no quiero creer eso, estoy segura que esa mujer que vive ahora junto a nosotros no es mi Daniel, nunca le creí...
- Pero entonces ¿Por qué llegó junto a nosotros?
- No sé pues, Fernando... Pero con el examen lo descubriremos, estoy segura - se alegra y ríe de emoción.
- Pero, de ser así, ¿Por qué te pones alegre por tener a alguien desconocido viviendo con nosotros?
- No es eso lo que me alegra. Así sabría que Daniel puede estar por ahí, no sé dónde pero igual que siempre... Eso me da esperaznas de volverlo a encontrar..
- Mamá... - ríe. - Bueno, estás alucinando creo yo. Pero prefiero saber que mi papá se ha ido a comprobar que esa Daniela es él...
- También yo... Oye - lo mira con curiosidad. - Hoy cuando fui a ver a Daniela estaba tu pololita allá...
- ¿La Cristina? - se sorprende. - ¿Y qué hacía allá?
- Lo mismo me pregunto yo, pero a mi nada me sorprende de esa niñita... ¡Si no tiene ni padres que la controlen!, hace lo que quiere...
- Estoy enojado con ella, no quiero verla...
- Pero, hoy supuestamente vino a verte a tí y no subió porque, Susanita creo yo, le dijo que tú estabas durmiendo. Pero cuando llegué la vi muy junta a Ramón...
- ¿Cómo? ¿Con ese tipo raro?
- Si, pero no los vi en nada malo - vuelve a tomar su revista y la comienza a leer. - Esa niñita siento que no es para ti.
- Ay, mamá, no empecemos con lo mismo de siempre, por favor - se levanta de la cama un tanto enojado. - A tí te hace falta un hombre, andas siempre así como amargada...
- No me faltes el respeto, Fernando - deja su revista a un lado. - No soy de tu edad, soy tu madre - vuelve a tomar la revista.

Mientras Fernando ríe molestando a su madre, Max, un tanto apenado y acongojado, ingresa hacia el dormitorio de esta a encarar a su hermano. María Angélica deja su revista a un lado y, sorprendida, se sienta en la cama al verlo...

- ¿Qué te pasó, hijo por Dios? - exclama María Angélica.
- Problemas y mas problemas - se sienta al aldo de su madre. - Quiero que todo esto se termine luego - responde Max, casi llorando.
- ¿Te patió tu pololita? - ríe Fernando.
- No te burles, Fernando...
- Déjalo, mamá... No vale la pena pelear con él.
- Pobreciiiiiiiito - se burla Fernando. - Quiere tomar la papa de mamá - ríe fuertemente.

Max se levanta de la cama e increpa a su hermano.

- Porque todo esto debe ser culpa tuya. Tamara anda rara, seguro tú le metiste cosas en la cabeza, tal como hace algunos meses cuando la andabas joteando...
- Eso fue hace meses, no tengo nada que ver con esa niñita ahora, ¡No me interesa!, chao... - Fernando se da media vuelta y se va.
- Tú no te vas a ninguna parte - lo sostiene del brazo. - Todo lo que está pasando es culpa tuya, tú siempre tienes la culpa de todo.
- Ya, ¡Cálmense por favor! - grita María Angélica levantándose de la cama ero sin éxito.
- Tú eres el causante de todas las cosas malas que nos suceden y claro, que mas se puede esperar de un violento y sin vida como tú...
- Yo no soy ningún sin vida - dice Fernando alejándose de Max. - No es mi problema que a tí las cosas siempre te salgan mal y te hayan querido menos que yo...
- ¿Tú crees que me olvidé de lo que hiciste ayer? - se exalta. - ¡Un asesino entre nosotros, qué mas nos faltaba!
- Yo puedo ser todo lo que tu pienses pero menos, asesino... ¡Ya te dije que yo no mandé a matar a Daniela!
- ¡Pero dijiste que alguien se te adelantó! ¡¿Tú crees que yo me voy a tragar eso?!

Fernando se enfurece y se acerca para golpear a su hermano.

- Deja de decir tonteras - Fernando agarra del cuello a su hermano.
- ¡Cálmense, por favor! - Interviene María Angélica separándolos.
- Qué mas se puede esperar de tí... Esto lo voy a arreglar altiro, los carabineros sabrán que hacer contigo, es hora de denunciar lo que hiciste con Daniela - Max saca su celular del bolsillo.
- Dejen de pelear, deja ahí eso Max - María Angélica comienza a llorar nuevamente.
- Tú no harás nada - Fernando se acerca a Max y trata d quitarle el celular sin éxito. - Dame eso, ¡Yo no hice nada! - toma a Max de un brazo e intenta golpearlo con un puño.
- ¡Paren! ¡Para, Fernando! - interrumpe María Angélica. - ¡Yo fui! ¡Yo lo hice!
- ¡¿Qué?! - Se sorprende Fernando, se aleja de su hermano. - ¿Qué dijiste, mamá?

María Angélica queda en medio de ambos, los mira con temor a los dos y les confiesa. Max la mira con extrañeza.

- Yo fui - comienza a llorar.
- Imposible, Tú estabas conmigo, mamá - dice Fernando.
- Yo mandé a alguien que le hiciera eso - mira a Max. - Pensé que era lo mejor, discúlpame.

Ambos hermanos quedan totalemnte sorprendidos y sin palabras ante la revelación de su madre, quién se sienta en su cama angustiada y buscando con su mirada el perdón de ambos.







#2
Elliot

Elliot

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yo dudaba de Mª angelica y Tamara... como autora del disparo.
Buen capítulo aun que le falta más salsa a la novela, comenzó bien
pero está girando en lo mismo...

Espero el cap 5!

Editado por ignacio21, 17 noviembre 2010 - 22:19 hrs..


#3
NiKoX

NiKoX

    Rey de Fotech

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ira.gif ira.gif ella mandó a alguien!
Ma angelica del orto, llora por tooodo!!!
Es verdad le falta un hombre para que se alegre xD.gif

Susanita y un hijo perdido Hein38.gif
Paty enamorada de Ramón con verlo desnudo billy2.gif quizás estaba bien dotado el hombre uy.png

Cristina y sus tacos xD.gif

Espero el 5to!


#4
Cúmulo

Cúmulo

    Vida? Me suena esa palabra...

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CITA(ignacio21 @ Nov 17 2010, 22:19) <{POST_SNAPBACK}>
yo dudaba de Mª angelica y Tamara... como autora del disparo.
Buen capítulo aun que le falta más salsa a la novela, comenzó bien
pero está girando en lo mismo...

Espero el cap 5!


fun.gif
Ojalá los capítulos próximos te gusten, creo que se pondrá sabrosa rolleyes.gif ...

CITA(NiKoX @ Nov 17 2010, 22:57) <{POST_SNAPBACK}>
ira.gif ira.gif ella mandó a alguien!
Ma angelica del orto, llora por tooodo!!!
Es verdad le falta un hombre para que se alegre xD.gif

Susanita y un hijo perdido Hein38.gif
Paty enamorada de Ramón con verlo desnudo billy2.gif quizás estaba bien dotado el hombre uy.png

Cristina y sus tacos xD.gif

Espero el 5to!


Quien sabe nosenabrit.gif

Gracias Nikox


#5
A.M.

A.M.

    Posteando con fundamentos

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María Angélica mandó a alguien a matar a Daniela!! soyturey.gif

Paty enamorada de Ramón juajua.gif

Y qué onda el hijo perdido de Susanita. 132zj9.gif ??
Espero, realmente, que luego se sepa que Daniela no es realmente Daniel. Eso le daría un gran giro a la historia... haciéndola mucho más turbia. andro.gif

Se me hizo un poco lento el capítulo. No como los anteriores.

another.gif





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