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«Oficial» Ignacia Allamand: Es "Olivia Thompson", la villana en "Volver a Amar" la nueva teleserie diurna de TVN. Protagonizará próxima película "Knock Knock"


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221 respuestas a este tema

#1
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre


IGNACIA ALLAMAND

María Ignacia Allamand es una actriz chilena que ha participado en cine y televisión. Es hija del senador y político chileno Andrés Allamand. Debido al trabajo de su padre vivió parte de su adolescencia en Washington. También estuvo radicada en Buenos Aires, ciudad donde cursó estudios de actuación.

Se hizo conocida por su actuación en el año 2005 en la película de Alberto Fuguet, Se Arrienda, así como por su papel de la villana adolescente Eloísa en la teleserie Vivir con 10 de Chilevisión. Es la cara juvenil de la tienda Paris.




Personajes:

Vivir con 10 (2007) - Eloísa
Mala Conducta (2008) - Martina






#2
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
sei.gif

Nuevo Tópic...
Más tarde subo fotos, info y demases tongue.gif


#3
Alve

Alve
  • Ubicación:Lo Rural a lo Urbano...
yahoo8hr.gif

Un nuevo tópic para este año 2008 seeeh.gif


#4
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre


#5
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre

GLAMORAMA

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El trío romántico de Ignacia Allamand




Ignacia Allamand, Rodrigo Bastidas y Tiago Correa serán los protagonistas de una de las historia de amor de la próxima teleserie de Chilevisión, Dos por Uno. Bastidas es la nueva contratación que hizo el canal privado e interpretará a un hombre mayor que pololea con Allamand, hasta que aparece Tiago Correa y se entromete en la relación, desatando el conflicto. Otros nombres que se sumaron recientemente al elenco de la telenovela son Jenny Cavallo y Pablo Macaya.


#6
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre

REVISTA COSAS
Ignacia Allamand "A veces soy insoportable"



Dueña de una tremenda personalidad, esta actriz, hija del senador Andrés Allamand, dejó claro con su talento que su éxito profesional nada tiene que ver con ser hija del senador RN. Divertida y lúdica, Ignacia es una mujer que genera reacciones, que no pasa inadvertida, ya sea para bien o para mal. Dice lo que piensa desde una libertad envidiable y es una caja de sorpresas en sus planteamientos. Sus confesiones agudas, así lo demuestran.


Lograr juntarse con Ignacia es toda una odisea. Como ella lo repite mil veces durante la entrevista, no sabe lo que va a hacer en las próximas tres horas. Vive el día como si fuera una mujer que la vida la lleva, pero su mente analítica no se lo permite. Ella siempre “tiene un plan”. Un plan que construye con mucho detallismo y tiempo, donde analiza y establece lo que quiere hacer, y que, sin embargo, en ciertas ocasiones debe desarmar y aceptar que todo ese tiempo dedicado se le fue de las manos. “Tengo proyectos, planes, sé dónde pongo mi deseo, pero también estoy abierta a que eso se reestructure”.

Ignacia Allamand es inteligente, rápida, aguda, frontal, divertida y honesta. Odiosa para algunos; fascinante para otros. Tiene una mirada que invade a cualquiera y un gesto reiterativo en su expresión que deja ver una inocencia cautivadora, con la que juega, seduce y manipula.

Habla fuerte. Todos la escuchan, pero a ella no le importa y la verdad es que no produce anticuerpos. Es una chica genial, que demostró tener talento, tanto talento, que muchos piensan que tiene la misma personalidad que Eloísa, la mala e insoportable de la teleserie “Vivir con 10”, de Chilevisión. “La Nacha” se ríe y abusa de ese estigma. Y al mismo tiempo sabe que hoy enfrenta un gran desafío con su nuevo personaje en la teleserie “Mala Conducta”, que saldrá al aire en marzo en el mismo canal. “Yo tenía muchas ganas de hacer ese personaje (Eloísa) y estaba muy bien escrito. Siempre fui ‘puntete’, de dar mi opinión, pero jamás fui una mina de armar ‘cagüines’, así que no me parezco mucho. Creo que yo estaba en un muy buen momento. Ahora mucha gente debe considerarme insoportable”, dice.

¿Eres insoportable?
–A veces.

En sus planes está llegar a Tokio –ése es su sueño– y volver al cine. Tiene un estreno pendiente de la película “Cordero de Dios” y, además, va a participar en el segundo largometraje de Coca Gómez, dirigido por Marialy Rivas, llamado “Todas íbamos a ser reinas”, que aún no se filma.
“Soy analítica en todo”

Cuéntanos de tu próximo personaje. ¿Te ha costado construirlo?
–Ha sido un proceso difícil, porque es un personaje que ha ido cambiando. Partió como una joven común y corriente y después le fuimos acentuando los colores, para convertirla en alguien más delineado. Estoy tratando de encontrarme con lo más dulce y romántico de mí misma.

¿Crees que va a pesar el estigma de Eloísa?
–No creo, aunque hay gente que dice: “Ella era igual a su personaje de antes y ahora vamos a ver si sabe actuar”.

Coca Gómez (guionista) me comentó que además de ser una actriz inteligente y talentosa, estabas siempre muy involucrada.
–Es que me encanta la producción. Me gusta la construcción de personajes, la estética, me gusta el casting. Esa es la única manera que conozco de enfrentarme a este trabajo, no es de matea. Y a veces meto la cuchara un poco de más y muchos me odian, pero es mi humilde opinión. Me gusta crear munditos, inventar cosas.

¿Cómo es la relación con tus pares?
–Buena. Recibo consejos dependiendo de quien venga y eso es en todo sentido. A mis compañeros los respeto mucho y yo soy bien de armar caparazones, porque hago unos procesos mentales tan gigantes, que cuando me dicen que no, siento todo el tiempo perdido en llegar a esa conclusión. A veces me cuesta reconocerlo.

¿Tu mente es enrollada?
–No, pero es analítica. Y soy ordenada, si vas a mi casa vas a ver el refrigerador ordenado de una manera especial. Soy de estructuras. Mi cartera es igual, llena de estuches. Es una manera de funcionar rápido.

¿Te cansas de ti?
–Sí, pero también soy impulsiva y capaz de desarmar la estructura que hice en dos minutos. Yo siempre tengo un plan, pero dentro de ese plan, considero la variable que ese plan puede cambiar.

Ignacia es una mujer muy libre, de hecho, siempre está pensando en irse de viaje, aunque este año no pudo por el teatro. Pero ahí están sus ahorros, esperando por ella y esas ansias de conocer el mundo. Las únicas vacaciones que tiene por el momento son en febrero. Unas semanas con su papá y hermanos, y otra sola.

Una vez instalada en el restaurante, Ignacia pide champagne, aludiendo a que no engorda tanto. Sin embargo, no necesita ningún esfuerzo porque está flaca y bonita, con un look totalmente renovado. Es curioso, porque ella se ha convertido en un icono de los jóvenes alternativos. “Yo soy de buzo y zapatillas, pero también me produzco cuando tengo ganas. Soy caprichosa en esas cosas”.

Cambia de tema y comenta: “Carola, ¿puedes creer que en una revista salió que había terminado con el Tiago (Correa, con quien es pareja desde hace un año) y que mi familia no lo soportaba? ¡Cómo puede ser que inventen una noticia! Nosotros nunca hemos terminado. ¿Qué les puede importar mi vida?”

¿Cuál fue el daño de eso?
–Ninguno. Una lata porque metieron a mi familia y a la de él, que vive en Brasil. Los papás del Tiago son encantadores. No sé quién lo inventa. Imagínate que pusieron que yo era una mujer que se aburría de los hombres. Fue como plop. Mi familia adora al Tiago.
Se ríe y se desconecta rápidamente. Le da lo mismo.

Eres Ignacia Allamand. Generas noticias.
–Pero mi apellido pesa menos que antes, aunque lamentablemente no para los medios, y a ellos la gente le cree todo lo que dicen.

Pero hoy al menos no generas anticuerpos por ser hija de un político.
–Yo creo que genero anticuerpos, pero no por ser hija de quien soy. Cuando mi papá estaba haciendo campaña, muchas personas se le acercaban a preguntarle por la teleserie. Yo me reía. Eso es gracioso, siento que esa cosa del estigma y el prejuicio lo ha tenido mucho más el resto que yo. Los prejuicios son volátiles. Y me da risa cuando las entrevistas parten diciendo: “No es tan insoportable como se comenta”. ¿Quién comenta eso? Nadie te conoce finalmente.

¿Sigues viviendo con tu papá?
–No, prefiero no hablar de cómo vivo ni de nada de eso.

¿Te gusta ser dueña de casa?
–Me encanta.
“Respeto a Bachelet”

Ignacia dice que no es reticente a los medios, sin embargo, no le gusta dar entrevistas cuando no tiene nada que contar o cuando no respeta al medio. “Yo no me vendo y es un privilegio, pero existe el mito de que no me gusta dar entrevistas y eso es mentira. Cuando llegué a Chile hablé de la muerte de mi hermano, de la separación de mis papás, pero con eso bastó. A mí no me interesa leer sobre la vida privada de las otras personas”.
¿Es complicado trabajar con Tiago?
–Nosotros nos conocimos trabajando y me entretiene trabajar con él. En esta teleserie vamos a ser pareja y lo que me da pudor es el vouyerismo, ya que se mezcla un poco la realidad con la ficción, pero también tiene que ver con cómo trabajemos la relación de los personajes. Nosotros no llevamos muy bien.

¿Y llegan a la casa y siguen hablando de lo mismo?
–No, aunque a veces sí. No es nuestro tema principal de comunicación.

¿Sientes que la televisión ha sido generosa contigo?
–Sí, absolutamente, y no es un medio que mire en menos. Tiene una exigencia de cabeza y de tiempo importante.

¿Te produjo ansiedad la alternativa de que no renovaras con Chilevisión?
–Uno siempre tiene un poco de ansiedad, pero igual tenía contrato con Paris hasta febrero. Y yo soy una persona agradecida de la vida.

Y eso que no te ha tocado fácil. Ser hija de un político tiene costos altísimos. Tu hermano Juan Andrés tuvo un accidente que por mucho tiempo les cambió la vida a todos ustedes. Después murió y eso te afectó porque eras muy apegada a él. Tus papás se separaron. Iniciaste una relación importante con un argentino, te fuiste a vivir con él y no resultó. Son 26 años bastante intensos.

Pero me gusta vivir, estar feliz, ir recibiendo la vida como viene.

¿Y has superado las penas o las ausencias?
–Uno nunca logra cortar con las penas por completo.

No, me imagino que uno aprende a vivir con la muerte de un hermano.
–Sí, pero también me refiero a los proyectos de vida que uno arma y desarma. Todo es un aprendizaje, por lugar común que suene.

Ignacia, eres como acelerada. ¿Cuándo paras? ¿Cuándo te conectas contigo?
–Los domingos. Tengo minutos de silencio, de introspección. Para mí, los fines de semana son sagrados. Me encanta estar en la casa, con mi perra. Soy acelerada en la forma, porque tengo una tranquilidad interna que me permite estar jugando con esa velocidad.

¿Y cómo construiste esa tranquilidad?
–Creo que tiene que ver con haber tenido tropiezos en la vida y con haber tenido la capacidad de levantarme. Y también cuando uno mira para el lado, ve cosas mucho peores. ¿De qué me puedo quejar?

De la muerte de tu hermano, de la política, del tiempo que tu papá le dedica a ella, de...
–Pero eso es lo que me ha convertido en la persona que soy ahora. No puedo renegar de eso. La vida es así, la gente se accidenta, se muere. Las personas te traicionan, como también te regalonean. Yo me siento muy afortunada, y quizás también tiene que ver con mirar a las personas que uno tiene al lado, ver cómo se caen y levantan con cosas más graves. O también observar a personas que están cerca tuyo y que se hunden en un abismo por mucho menos. Me gusta vivir la vida.

Este año y medio ha sido bien revuelto para tu papá. Inició una relación con Marcela Cubillos, que fue bien publicitada, lanzó un libro de título provocador, se peleó con Pablo Longueira, como si tuvieran 5 años... ¿Te involucras? ¿Lees?
–(Se ríe). Soy adicta a leer los diarios. No me involucro. Si yo me siento a comer con mi papá y le pregunto cómo está y él me dice: “bien”, nada más que hacer. Si me dijera otra cosa, me involucraría, porque es una persona que quiero mucho y que no quiero que esté mal, pero la política es así. Así la entiendo. Además, yo no me creo lo que sale en los diarios.

Sí, pero cuando escuchas a Pablo Longueira “al borde de las lágrimas” en un noticiario...
–Pero conozco más a mi papá que a Pablo Longueira.

En otra entrevista me dijiste de manera categórica que no le creías a los políticos.
–No... haber, no es que no les crea o que me parezcan mentirosos, pero son demasiado adaptables, ambiciosos... Y esas cosas que uno les critica, son elementos necesarios para que ellos estén donde están. Porque si eres de una línea, no resistes estar ahí.

¿Y te gusta el nombre “El desalojo”?
–Me parece un poco polémico y yo soy antipolémica.

Y antisistémica. No estás inscrita en el registro electoral.
–No, porque no me llama la atención. Es un derecho que uno puede o no ejercerlo.

Entonces no puedes opinar.
–Mi opinión es que no quiero votar y no pasa porque mi papá sea senador. El país elige por mí y lo asumo, hasta que me den ganas, hasta que haya un candidato que me motive.

Y si él fuera candidato a la presidencia. ¿Te inscribirías?
–Tal vez sí, tal vez no. Jamás me ha dado una cátedra política. No me da cátedras de nada. El me conoce.

¿Cómo te llevas con Marcela Cubillos?
–Bien, no la conocía, pero me llevo bien. No tengo ningún atado y mientras mi papá esté contento, yo feliz. Y mi mamá también está contenta.

¿Qué opinión tienes de la Presidenta?
–Creo que se le han tirado encima, mucho más de lo que se le hubiese hecho a un Presidente hombre. ¿Cómo vas a liderar a un grupo de huevones que no quiere que nadie los lidere? Me da la sensación que todos quieren gobernar por ella y que pensaron que como era mujer la iban a poder manipular. Yo la respeto. No sé si su problema es falta de liderazgo.

¿Te parece que Sebastián Piñera podría ser un buen Presidente?
–Cualquiera con un equipo de trabajo competente puede ser un buen Presidente. A él lo conozco en la intimidad de su persona y sí, creo que podría ser un buen Presidente.

Política ficción. ¿Hubieses votado por Lavín?
–No. Habría votado nulo, por eso no voto.

¿Tu papá sería un buen Presidente?
–No sé, creo que podría ser un buen Presidente.

Pero creciste con la política, tu papá muchas veces priorizó esa parte de su vida a la familiar, ¿cómo no vas a tener una opinión?
–Y te aseguro que los hijos de un director técnico de fútbol importante, también van solos a sus cosas del colegio y nadie dice nada. Hay miles de carreras que son absorbentes y hay miles de papás ausentes, por diversas razones.

¿Nunca le pasaste “la boleta” a tu papá?
–No tengo por qué. Cada vez que lo necesité, estuvo. No tengo la sensación que mi papá estuvo ausente. Tal vez no comíamos todos los domingos juntos.

¿Y te afectó el tiempo que tu mamá le dedicó a la recuperación de tu hermano Juan Andrés?
–Eso es distinto, porque uno tiene otra relación con la mamá, pero ella siempre estuvo. No siento que haya sido una mamá ausente para nada.

¿No sentiste celos del tiempo que no te dedicaban?
–No, porque ese porcentaje de tiempo ellos me dejaban en paz (y se mata de la risa). Tengo amigas que sus papás tienen carreras mucho menos exigentes y que no están.

¿Cómo serías como mamá?
–No sé. Me da pánico la maternidad. No estoy ni cerca. Me encantan las guaguas ajenas y amo a mi perra, supongo que voy a querer algún día.

Frente a temas puntuales, Ignacia no tiene una decisión predeterminada. No sabe si cree en el aborto, no sabe si le molesta la pena de muerte, como tampoco sabe si perdonaría una deslealtad, una mentira e incluso una infidelidad. “Las cosas las analizo de a una. ¿Por qué me fuiste infiel?, y después que me respondas esa pregunta, puedo saber si perdono o no. Creo que lo único que no transo es mi deseo, pero con respecto a lo demás, a mi lo único que me hace funcionar es el porqué”.

¿Por qué te gusta Tiago?
–Porque es exquisito... Es un hombre muy libre y esa libertad que él tiene hace que una se pueda sentir muy libre. Y con esa misma libertad enfrenta y te dice las cosas. Y a nosotros nos resulta, es fácil, fluye, no es grave.
Ignacia prende un cigarro y comenta: “Creo que el que todo sea más fácil, también tiene que ver con que yo estoy más entera, más resuelta, más consciente, donde tengo más claro lo que quiero y eso simplifica tu estar con el otro. Nosotros tenemos una relación donde somos entes independientes que nos juntamos en ese punto”.

¿Te casarías con él?
–Es que no sé si me casaría, pero estamos enamorados.

¿No harías un ritual?
–Sí, pero no creo que me vaya a casar por la Iglesia. Ahora si estuviera enamorada de un personaje que su sueño de vida es ver a su mujer entrar por la iglesia, vestida de blanco, haría el sacrificio, porque no creo en la Iglesia. Creo en Dios, pero no como ese castigador del que habla la Iglesia. Y cuando uno empieza a investigar, te das cuenta de que todas las cosas que son divinas para ellos, son cosas humanas, que ellos las transformaron en divinas para no complicarse la vida.

¿Cómo qué?
–Por ejemplo, la castidad. Eso viene de que la Iglesia no podía hacerse cargo de una familia y de que el cura tenía menos tiempo para sus labores. Todo bien cochinillo.









#7
Shania4ever

Shania4ever
  • Ubicación:Desde Antofagasta para Fotech
Wow q buena
la Nacha lo hizo super bien como
eloisa en Vivir con 10 y no me quepa la duda q lo hara tambien
como Martina en mala conducta
no pude votar , me tiro un error

tratare mas tarde , bueno estare visitando este rinconcito super seguido
nos estamos viendo .


#8
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
Se viene Mala Conducta

Banane20.gif


#9
jandri_cony

jandri_cony
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:Antofagasta
  • Intereses:Estrella por vocación, preparándose para la fama.<br />Leer libors culturales, mágicos, románticos, escribir, actuar, cantar, ver las teleseries de canal13.
psando solamente xq me lo pediste fun.gif


#10
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
niahi.gif


Votaste que Eloísa fue un pésimo personaje...

ira.gif

Eres tú, contra 7 fun.gif

Editado por Zhalokz, 04 enero 2008 - 15:16 hrs..


#11
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
Votaste x que pasaron sus 15 minutos de fama
y que se avaya a Mega

chistoso.gif

fuiste tú?


#12
jandri_cony

jandri_cony
  • Sexo:Mujer
  • Ubicación:Antofagasta
  • Intereses:Estrella por vocación, preparándose para la fama.<br />Leer libors culturales, mágicos, románticos, escribir, actuar, cantar, ver las teleseries de canal13.
si, lo hice solamente para molestarte fun.gif


#13
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
ira.gif


La Nacha lo hizo estupendo como
la Elo niahi.gif


#14
Osval

Osval
  • Sexo:Hombre

REVISTA PAULA



Ignacia Allamand: Aperrada



No sólo porque es fanática de los perros, sino también por callejera, empeñosa y corajuda. Convertida en “actriz revelación”, Ignacia Allamand sabe que tiene que enfrentar muchos prejuicios por ser hija del senador de RN y saca a relucir su potente artillería.


La segunda hija de Andrés Allamand tiene 25 años, se ha teñido el pelo de todos los colores, ha vivido tres veces fuera de Chile, piensa que casarse de blanco sería un show, defiende a brazo partido las libertades personales, no está inscrita en los registros electorales y odia la sacarina tanto como ama a sus padres.
Se crió junto a tres hermanos más: Olivia, de 27, que es diseñadora y pintora; Juan Andrés, quien falleció en 2003 y tenía una parálisis cerebral; y Raimundo, que tiene 17 y estudia en el Newland. Ignacia también estuvo en ese colegio, “católico, pero no tanto”, dice ella, aunque admite que siempre fue “anti” y que no participó mucho de las actividades escolares. Viajera empedernida, su mamá cuenta que cuando era chica y le preguntaban qué quería ser cuando grande, contestaba: “Turista”. En segundo medio partió por seis meses a Australia, donde aprendió que nadie le lavaría los calzones ni le haría la cama. Volvió más despabilada y, al poco tiempo, se trasladó a Estados Unidos por dos años, junto a su familia.

A su regreso de Washington entró a estudiar Teatro en la Católica, pero en tercer año se retiró porque quería ampliar el enfoque y tomar cursos sobre puesta en escena, guión y diseño teatral. Su crisis vocacional se sumó a la muerte de su hermano, Juan Andrés, quien, tras el accidente que tuvo al caer a una piscina, quedó con una parálisis cerebral y por mucho tiempo fue el centro de la atención familiar. Al morir tenía 15 años. “Él era increíble”, recuerda Ignacia. “Siempre fue una fuente de energía positiva, que nos mantenía en contacto con las cosas simples. Su muerte fue una tristeza muy profunda, pero también significó un descanso, porque su vida no era fácil”.

Tras la pérdida de su hermano, la familia cerró un ciclo. Su hermana Olivia se fue a vivir sola, Ignacia partió a Buenos Aires con un pololo argentino del que se enamoró perdidamente y, al poco tiempo, sus papás se separaron.

En Buenos Aires, donde vivió tres años, tomó cursos teatrales con maestros de primer nivel y realizó algunos trabajos. Cuando aún no cumplía un año fuera, la llamó Alberto Fuguet para realizar un papel importante en la película Se arrienda, donde personificó a la pareja de Luciano Cruz-Coke. El escritor y cineasta quedó flechado con su energía tras conocerla en Washington, donde había viajado para entrevistar a su padre, de quien se hizo muy amigo.

Los actores del elenco de Se arrienda quedaron impresionados con lo parada en la hilacha que era esta chica. Felipe Braun, quien compartió escenas con ella, comentó una vez: “Llamaba mucho la atención lo bien que se desenvolvía. Nunca se sintió una pendeja y eso que estaba actuando con gallos que tenían años de circo”.

En 2006 decidió que era tiempo de volver a Chile. Dejó a su novio tras la cordillera y se quedó aquí con su papá, con quien todavía vive. También entró a estudiar con Alfredo Castro, mientras evaluaba la generosa oferta de trabajo que le llegó de distintos canales nacionales. Eligió Chilevisión, que recién iniciaba su área dramática, porque le gustó que fuera un proyecto más chico y experimental. Quedó en el casting y asumió brillantemente el papel de una escolar rebelde en la teleserie Vivir con 10, lo que le valió de inmediato el reconocimiento de sus pares. Todos reconocen que es talentosa, profesional y matea, y que aportó muchos elementos atinados a su personaje, como el look y la gestualidad. Desde ahí no ha parado de trabajar y ahora, además de prepararse para otra teleserie del canal, actúa en Cinco mujeres con un mismo vestido, la obra que dirige Willy Semler en el Teatro San Ginés.



CARA LAVADA



Llega puntual, porque “la impuntualidad me empelota”, declara de partida. Anda con una boina, canguro, parka y zapatillas y no invierte ni un minuto en maquillarse. “Prefiero dormir diez minutos más que estar encrespándome las pestañas”, explica.


Ignacia campea muy segura por la vida y tiene claro que su entrada a la televisión no estuvo exenta de comentarios suspicaces, pues se trataba nada menos que de la hija de uno de los mejores amigos del dueño del canal. Pero ella llegó y, en pocos meses, logró descollar. “¿Sabís lo que me pasa?”, dice, “encuentro súper naif pensar que a una persona le dan un rol protagónico en una teleserie porque su papá es amigo del dueño del canal. Si el mundo funcionara así, todos los hijos de gente conocida estarían en roles importantes. Además a mí no me llamó Piñera. El que me seleccionó porque le gustó lo que hice en el casting fue el director de la teleserie. Al final son puras estupideces, porque este asunto no tiene ningún misterio. Si yo fuera incompetente, no habría durado ni cinco minutos. Así de simple”.

–¿Qué tanto te pesa ser hija de tu papá?
–Nada. Es verdad que el ambiente de teatro es más de izquierda y hay prejuicios, pero cuando la gente te conoce, eso se termina. Además, mi papá no es de extrema derecha. Es una persona abierta. Pero en política tienes que aliarte y él se alió a la derecha porque comparte algunas cosas con ellos. Ser su hija me ha abierto ene mundo. He viajado a Cuba mil veces y conozco a Fidel, a Gabriel García Márquez y a otra gente súper interesante. Yo siempre he sentido que mis papás respetan las diferencias.

–Y a ti, ¿qué te pasó con la separación de tus papás?
–Yo ya estaba grande y tenía una relación independiente con cada uno. Son adultos, tienen una historia armada y me parece legítimo que decidan seguir su vida por separado. Nunca me metí en las razones de su separación, porque no me corresponde opinar, ni siquiera me interesa saber demasiado. Respeto sus decisiones y ellos me respetan a mí.

–Mucha gente tiene miedo de separarse porque piensa que los hijos van a sufrir…
–Me parece un tremendo error. Hoy en día la separación es algo súper normal que le permite a mucha gente rehacer su vida y armar nuevos proyectos. ¿Por qué cresta mis papás no tienen derecho a eso? Yo los veo contentos, haciendo sus cosas, y eso es lo único que me importa.

–¿Y no había en tu casa un discurso del matrimonio para toda la vida?
–No recuerdo que haya sido un tema recurrente. Siempre he tenido claro que, cuando las parejas no pueden seguir juntas, el divorcio es lo más justo. Yo no podría defender el matrimonio para toda la vida cuando por siglos ha habido mujeres a las que el marido les saca la cresta y no pueden irse porque son acusadas de abandono del hogar. No… Córtala.

–¿Fuiste una adolescencia rebelde?
–Sabís que no. Fui como bien en la mía, pero responsable.

–¿Pero eras carretera?
–Lo normal, creo yo. Salía con mis amigas, lo pasaba bien, pero nunca hice la cimarra ni llegué curada a la casa.

–¿Y no buscaste límites?
–Los límites los he encontrado en los viajes y también en la actuación.

–¿Y qué piensas de los pitos?
–Encuentro que no tienen absolutamente nada de malo, siempre que seas responsable. No lo recomendaría a cabros que están en el colegio y que tienen que enfocarse en los estudios, pero si eres grande es cosa tuya. Ahora, hay gente que le hace mal. Si eres una persona conflictiva y fumas pitos, eso te va a traer problemas. Pero si eres una persona ordenada, te fumas un pito, te relajas y no pasa nada.

–Parece que no te educaron en el decálogo de la derecha católica o, si lo hicieron, les salió mal…
–Yo encuentro que les salió súper bien. Nunca fue la intención de mis papás moldearme la cabeza.

–Políticamente, ¿con qué sector te identificas?
–Con nada. Ni siquiera estoy inscrita en los registros electorales, pero igual me importa lo que pasa en el país. Lo que pasa es que en este momento las ideologías son eso: ideologías. Y nada más. No me interesa si alguien es de derecha o de izquierda, ni que me reciten un discurso político de memoria. Lo que me atrae son las cabezas pensantes y hay personas de distintos lados que me parecen inteligentes y creativas.

–¿Y en tu casa se hablaba de la dictadura?
–Obvio que sí.

–¿Y se le decía dictadura o gobierno militar?
–No sé, pero al menos yo crecí sabiendo que en Chile hubo una dictadura.

–¿Y qué idea tienes de ese período?
–Que antes hubo un gobierno desastroso y que con los militares la cosa se ordenó. Pero nada justifica las violaciones a los derechos humanos que se cometieron. Para mí no se trata de política, sino de moral.

–Siguiendo con los asuntos morales, ¿qué piensas de la pastilla del día después?
–Encuentro ridículo que una niñita de catorce años no pueda tomarse una cerveza, ni comprar cigarros ni atravesar la cordillera sin permiso de sus papás y, por otro lado, pueda ir a un consultorio y pedir la pastilla del día después sin preguntarle a nadie. Ahí veo una incongruencia grave.

–¿Y si la pastilla se entregara a mayores de 18 años?
–Creo que está bien, porque es una responsabilidad personal. A esa edad tienes derecho a decidir por ti mismo en varios planos de la vida.

–¿Estarías de acuerdo con legalizar el aborto?
–Me parece que si una niñita se queda embarazada porque la viola el tío, el aborto debería ser una opción legítima.

–¿Y si se acostó con el pololo y se embarazó?
–Obviamente que encuentro terrible hacerse un aborto y me imagino que para quien lo vive debe ser algo muy doloroso. Pero no soy nadie para condenarlo, porque entiendo que es una decisión muy personal. Es súper fácil juzgar sin entender lo que le está pasando a esa niña o esa mujer concreta que decide abortar. ¡Cuánta gente se llena la boca con discursos pro vida, pero cuando su hijita se queda embarazada hacen un viaje fugaz y listo! Esa hipocresía no me la trago.



AZÚCAR A LA VENA



Ignacia se fuma un cigarrillo tras otro, en parte para palear el frío que hace en la terraza de la galería Animal, donde se desarrolla esta conversación. Pero también “por pura ansiedad”, especula ella, aclarando que sólo cuando da entrevistas le viene la compulsión de tener algo entre los dedos.


En general fuma y bebe poco, pero no renuncia a los placeres de la vida. Admite que en los asados se sobrepasa con el choripán, que le gusta el vino tinto y el vodka tónica y que la madre de sus vicios es la coca-cola. “Pero la coca-cola normal”, aclara. “La light, ni cagando. A mí me gusta el azúcar”.

Más allá de su fama de pesada “porque me niego a darles entrevistas a medios que considero charchas y mentirosos”, se defiende ella. Ignacia es muy puesta en su lugar. Trabaja bastante y asegura que nunca se ha estresado ni ha tenido una depresión importante. “Es que trato de no hacer cosas que no quiero. Si no quiero ir a un cumpleaños, no voy. No me gusta cumplir por cumplir, lo encuentro injusto”, explica.

–Parece que tuvieras todo muy resuelto…
–Igual me enrollo, como todo el mundo, tengo mis contradicciones, pero en general trato de aperrar con mis decisiones.

–¿Y sientes que esa parada es compartida por tu generación?
–No sé, pero me parece que la gente de mi edad tiene un pensamiento más independiente. Por ejemplo, uno ve que en las generaciones anteriores de actores había más conflicto con el tema de estar en la televisión y ganar plata haciendo publicidad. Había un mito de que si eres actor tienes que ser pobre y esforzado. Yo creo que para nadie de mi generación eso es un modelo ético, al contrario, si puedes ganar plata, genial, porque eso te permite sacar adelante tus proyectos. Y obviamente que para mí, como actriz, es más válido ganarme esa plata en la tele que como mesera. Yo soy feliz si gano plata en una buena campaña publicitaria, porque todo eso lo ahorro para viajar.

–¿Y hay, entre los actores jóvenes, un cierto modelo a seguir o un director top con el que todos quieran trabajar?
–No tanto. Ahora se valora más la individualidad. Hacer algo tuyo es más valorado que el hecho de que te llame un gran director para hacer un papel en una obra consagrada. Mi generación aprecia la autogestión y la capacidad de aportar algo diferente.

–¿Y en qué otras cosas sientes que tu generación ha superado prejuicios?
–Hay más apertura en todos los ámbitos. Antes, el país era como en blanco y negro y ahora cada uno anda con su pinta, con su onda, con su pensamiento. Es mucho más frecuente que una punkie sea la mejor amiga de una abogada que anda con traje dos piezas y taco alto.

–¿Y tú andarías con un hombre que se vistiera de traje y corbata?
–Si el traje está bonito y el hombre también ¿por qué no? Pero igual tengo mis preferencias. Por ejemplo, yo me muero con un huevón que ande con visos en el pelo y bronceado de solárium. Eso me produce un rechazo total. Pero no escupo al cielo, uno nunca sabe.

–Ahora, ¿en qué estás con el tema de pareja?
–De eso no hablo nada, nada, nada.

–¿Para que no te persigan los paparazzi?
–No. Los paparazzi me dan lo mismo. ¡Oye, si no estamos en Hollywood! Lo que me pasa es que encuentro que tener una relación ya es suficientemente difícil como para agregarle la presión de que se meta la prensa. Me parece que hablar de la pareja públicamente es un acto suicida.

–¿Y por qué es tan difícil tener una relación?
–Porque cuesta convivir y cuesta aceptar al otro.

–¿Eres muy montada en el macho?
–No, yo creo que puedo transar bastante si estoy enamorada, pero no estoy dispuesta a dejar de ser yo misma para estar con alguien. Lo ideal es estar con una persona que te resulte natural. Ésa es mi apuesta, aunque no es fácil.

–¿Y has tenido varios pololos?
–He sido súper polola. Me enamoro absolutamente y de personas súper distintas. No tengo algo así como “el hombre ideal”.

–¿Y qué es lo que te seduce de un hombre?
–El tema de la conversa para mí es fundamental. Puedo estar con un tipo y de repente me doy cuenta que llevo tres horas conversando y eso me hace un clic. Aunque igual encuentro rico estar con un tipo guapo. ¿Pero cuánto te dura un mino rico y con plata si no tienes otra conexión?

–¿Y te importa que tenga plata?
–No. Desde chica tengo la idea de que voy a mantenerme solita.

–¿No esperas que te paguen cuando sales a comer con un hombre?
–Encuentro rico que un hombre sea caballero, que te seduzca, pero eso es en la conquista. Si llevas más tiempo con alguien tienes que compartir y ponerte. Así fue cuando viví con mi ex pololo en Argentina.

–¿Y qué dijeron tus papás cuando decidiste convivir con él?
–Estaban contentos de que estuviera acompañada. Además ya era grande, tenía 22 años.

–¿Y te imaginas casándote por la iglesia?
–Si me lo preguntas ahora, te digo que no. Lo encontraría como montar un show, porque no voy a misa y no tengo ninguna relación con la Iglesia Católica. Pero no descarto la posibilidad de enamorarme de alguien muy religioso y, si para él fuera importante, lo haría como un regalo. Para mí sería lo mismo que casarme en una ceremonia judía si mi novio es judío. En todo caso no tengo idea si voy a casarme. Tal vez no. No pienso en eso, porque no me proyecto mucho. A mí me gusta el presente. Me gusta estar aquí y ahora. ¿Cachái?


#15
Shania4ever

Shania4ever
  • Ubicación:Desde Antofagasta para Fotech
Jajaja buenisima entrevista , son super divertida las poca entrevista
q la Nacha ha dado ...


#16
valiisskiu

valiisskiu
ella es la mejor icon_miedo.gif


#17
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
Editado tongue.gif

Sacaron la promo de youtube fun.gif

Editado por Zhalokz, 16 enero 2008 - 22:52 hrs..


#18
Aratna

Aratna
  • Sexo:Mujer
Ella es seca!
seguro que lo va a hacer muy bien!
seeeh.gif


#19
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
Este lunes comienza mala conducta tie2.gif

Veremos que tal lo hace la nacha anxe.png


#20
Kvothe

Kvothe
  • Sexo:Hombre
Martina y Félix


tksrSeGGEFA

Editado por Zhalokz, 03 marzo 2008 - 11:49 hrs..





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