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[Oficial] TV Digital Terrestre: Después de 5 años de trámite aprobada legislación en el parlamento. Se espera promulgación

Oficial TV 2013

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9747 respuestas a este tema

#5161
xAtOn

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Chile: Senadores quieren modificar ley de TV Digital para que los partidos de la selección sean gratis

Los senadores Guido Girardi (PPD) y Gonzalo Uriarte (UDI) presentaron una moción para modificar la la ley de televisión digital (que todavía está en trámite) para que los partidos de la selección chilena de fútbol, los eventos deportivos en que esté representado Chile y los eventos culturales de similares características sean accesibles siempre gratis por TV abierta.

“La selección es un símbolo nacional, tan importante como la bandera y el escudo, en ese sentido nos parece que tenemos que buscar el mejor mecanismo para que todos tengamos acceso”, afirmó el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz, quien se manifestó de acuerdo con la moción.

Cabe recordar que en el actual proyecto de ley existe todavía un punto que permitiría a los canales de TV abierta cobrar por señales especiales. Dentro de esas señales podrían haber estado los partidos de fútbol, pero si se aprueba esto ese ya no sería el caso.

También se busca no repetir lo de temporadas anteriores donde los partidos se transmitieron en diferido. La propuesta también contempla que las ganancias que obtengan los canales de televisión por la transmisión de los eventos deportivos y/o culturales, sean destinadas a un fondo exclusivo para el mejoramiento de contenidos.

Sobre las eventuales disputas con la ANFP, que es el organismo que maneja los derechos de la Selección, el senador Girardi indicó que hay “que devolverle la selección nacional a los chilenos, ésta ha sido expropiada, la ANFP se adueñó de ella sin consentimiento, la ANFP está en deuda con el país”.

Las autoridades de gobierno se comprometieron a estudiar la iniciativa. ”Estamos trabajando muy fuerte para que la ley de televisión digital nos asegure este objetivo. Si en esta propuesta, que vamos a estudiar cuidadosamente, aparece una buena forma de lograr ese objetivo, la vamos a apoyar con fuerza”, enfatizó el ministro Errázuriz.




#5162
Eminence

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Viendo los Archivos del Cardenal en HD...

Sobre lo anterior apoyo la moción de los senadores por eventos de interes público.

Saludos.


#5163
Daiki Mothra

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Pf, si no fuera Girardi estaria emocionado, ademas que yo sepa el ha sido parte de la comision hace tiempo, pero solo lo presento recien, ojala se concrete pero no tengo fe.


#5164
OuKKaN

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    No moleste!! estoy viendo teleseries

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Ojala tengamos la TDT antes del mundial de Brasil.


#5165
PotterSys

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    Definitivamente..estoy viendo mucha tele

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CITA(Eminence @ Jul 21 2011, 22:56) <{POST_SNAPBACK}>
Viendo los Archivos del Cardenal en HD...


No sé si fue en todo el capítulo, pero se veía "pegado" en HD awelo3.gif (onda 2 segundos bien y se ralentizaba). No alcancé a grabar, y cuando dieron el adelanto del capítulo ya se les había pasado.

A ver qué pasará la próxima semana


#5166
NoSeMiNombre

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CITA(PotterSys @ Jul 22 2011, 00:15) <{POST_SNAPBACK}>
No sé si fue en todo el capítulo, pero se veía "pegado" en HD awelo3.gif (onda 2 segundos bien y se ralentizaba). No alcancé a grabar, y cuando dieron el adelanto del capítulo ya se les había pasado.

A ver qué pasará la próxima semana


Yo lo veia como raro... pero era pq tenia activado el TruMotion de la TV... se nota que esta hecha como a 24 o 25fps y pasada a 30 cuadros entrelezados... quizas por eso como que ese efecto un tanto desagradable...

Lo alcance a grabar... si hay gente interesada lo pasaria a 720p para subirlo...



#5167
Kinney

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Hola another.gif Hay alguien que se quiera hacer cargo de este topic para actualizar la página 1 y el titulo constantemente? gaia.gif
Envienme MP si están interesandos another.gif


#5168
xAtOn

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eminence es el mas indicado
y por ningun motivo... POR FAVOR!!! Acid Test
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#eso


#5169
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CITA(NoSeMiNombre @ Jul 22 2011, 08:59) <{POST_SNAPBACK}>
Yo lo veia como raro... pero era pq tenia activado el TruMotion de la TV... se nota que esta hecha como a 24 o 25fps y pasada a 30 cuadros entrelezados... quizas por eso como que ese efecto un tanto desagradable...

Lo alcance a grabar... si hay gente interesada lo pasaria a 720p para subirlo...

Sí, tb se me veía igual...


#5170
Eminence

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CITA(Inacho @ Jul 22 2011, 09:20) <{POST_SNAPBACK}>
Hola another.gif Hay alguien que se quiera hacer cargo de este topic para actualizar la página 1 y el titulo constantemente? gaia.gif
Envienme MP si están interesandos another.gif


Yo no tendría ningún problema

CITA(xAtOn @ Jul 22 2011, 09:31) <{POST_SNAPBACK}>
eminence es el mas indicado
(...)


Oh gracias diva.gif


CITA(xAtOn @ Jul 22 2011, 09:31) <{POST_SNAPBACK}>
(...)
y por ningun motivo... POR FAVOR!!! Acid Test
smile.gif
#eso


ajuajua.gif ¡porque tanto odio! pelea.gif ajuajua.gif



#5171
Daiki Mothra

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Yo tambien apoyo a Eminence. sei.gif

Xaton lengua.gif


#5172
Kinney

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Oki, Eminence te dejaré como creador del topic... al editar el post 1, puedes cambiar el titulo y descripcion another.gif
Si tienes dudas pregunta nomas tie.gif


#5173
Ramonv

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    Tengo ideas para mejorar la TV

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QUOTE (NoSeMiNombre @ Jul 22 2011, 08:59) <{POST_SNAPBACK}>
Yo lo veia como raro... pero era pq tenia activado el TruMotion de la TV... se nota que esta hecha como a 24 o 25fps y pasada a 30 cuadros entrelezados... quizas por eso como que ese efecto un tanto desagradable...

Lo alcance a grabar... si hay gente interesada lo pasaria a 720p para subirlo...

Avisanos si la subes. Me gustaría verlo en HD.
Gracias.


#5174
Eminence

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CITA(Ramonv @ Jul 22 2011, 22:04) <{POST_SNAPBACK}>
Avisanos si la subes. Me gustaría verlo en HD.
Gracias.


La verdad siendo sinceros no estaba en HD, sino que en SD a 16:9, video que se le hizo upscaling a 1080 para la señal de TVN digital.

Si lo quieres ver vé esta página: http://www.tvn.cl/pr...lcardenal/2011/

saludos.png


#5175
brian r

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a alguien mas le xixarrea el CHV HD 1????? la verdad es un ruido super molesto :/


#5176
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CITA(Eminence @ Jul 23 2011, 15:00) <{POST_SNAPBACK}>
La verdad siendo sinceros no estaba en HD, sino que en SD a 16:9, video que se le hizo upscaling a 1080 para la señal de TVN digital.

Si lo quieres ver vé esta página: http://www.tvn.cl/pr...lcardenal/2011/

saludos.png


Yo encontre que se veia muy bien, no me parecia sd a 16:9, eso si note mas "suave" la imagen, pero, supongo que es algun efecto para mostrar que no es contemporaneo


CITA(brian r @ Jul 23 2011, 19:48) <{POST_SNAPBACK}>
a alguien mas le xixarrea el CHV HD 1????? la verdad es un ruido super molesto :/


si, la verdad molesta harto, ojala lo solucionen pronto, hace tiempo estan con ese ruido


#5177
ckin

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Mientras tanto en Japon, una especie de Maratón de la baja de canales análogos que murieron hace minutos. Japón 100% digital menos la zona del tsunami



La transmisión de televisión analógica en Japón llegará a su fin después de 58 años al mediodía de mañana Domingo, excepto en las tres prefecturas afectadas por el tsunami, Miyagi, Iwate y Fukushima, donde la transición a la televisión digital se retrasa hasta finales de marzo de 2012.

A pesar de que ha habido una carrera por comprar televisores digitales en las tiendas de aparatos electrónicos en junio y este mes, el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones dice que todavía 700 mil hogares a nivel nacional aún no han adquirido televisores digitales o sintonizadores y antenas.

El ministerio ha puesto en marcha ”centros de soporte digital” para responder las preguntas sobre qué tipo de sintonizadores son necesarios y cómo operan los mandos a distancia para la televisión digital. Las autoridades dijeron que han estado recibiendo muchas llamadas d

e personas de edad avanzada.

Al mediodía del Domingo la transmisión de TV analógica terminará y habrá un aviso para informar al público donde hacer consultas. El ministerio ha puesto en marcha un servicio que operará las 24 horas una línea telefónica para responder todas las preguntas al respecto.

El cambio de transmisión de T.V. analógica a digital se anunció por primera vez en diciembre de 2003. Desde entonces, unos 80 millones de televisores se han vuelto obsoletos de acuerdo a un estimado de la Asociación japonesa de Industrias y Tecnologías.

Fuente: Kyodo News

Editado por ckin, 24 julio 2011 - 01:14 hrs..


#5178
Daiki Mothra

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INTRODUCCIÓN DE TELEVISIÓN DIGITAL TERRESTRE


El señor LETELIER (Vicepresidente).- Corresponde tratar el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, que permite la introducción de la televisión digital terrestre, con informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones y urgencia calificada de "suma".
--Los antecedentes sobre el proyecto (6190-19) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
En segundo trámite, sesión 8ª, en 13 de abril de 2011.
Informe de Comisión:
Transportes y Telecomunicaciones: sesión 30ª, en 5 de julio de 2011.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- El objetivo principal de la iniciativa es permitir la introducción de la televisión digital terrestre, mediante el otorgamiento de las competencias y facultades necesarias al Consejo Nacional de Televisión. Para ello, se modifican las funciones y atribuciones del Consejo, el quórum de nombramiento de sus integrantes, los requisitos para ser consejero y otras normas relacionadas.
La Comisión de Transportes y Telecomunicaciones discutió el proyecto solo en general por considerar que contiene disposiciones que requieren mayor estudio y análisis.
En su primer informe deja constancia de las entidades y especialistas en la materia, particularmente invitados, que concurrieron a exponer a la Comisión.
El órgano técnico aprobó la idea de legislar por la unanimidad de sus miembros, Senadores señora Rincón y señores Chahuán, Lagos, Novoa y Prokurica. El texto es igual al que despachó la Honorable Cámara de Diputados y se puede consultar en el boletín comparado que Sus Señorías tienen en sus computadores.
Finalmente, cabe señalar que esta iniciativa, que durante la discusión particular será conocida también por la Comisión de Hacienda, contiene disposiciones con carácter de normas orgánicas constitucionales y de quórum calificado, por lo que requieren, para su aprobación, los votos conformes de 22 y 20 señores Senadores, respectivamente.
Las normas de quórum calificado inciden en la organización, las funciones y atribuciones del Consejo Nacional de Televisión, y las orgánicas constitucionales, en lo relativo a la organización y las atribuciones de los tribunales de justicia.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- En discusión general el proyecto.
Tiene la palabra el Honorable señor Prokurica.
El señor PIZARRO.- Tengo una duda.
El señor PROKURICA.- Señor Presidente, durante mucho tiempo...
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Disculpe, Su Señoría, pero al parecer el Honorable señor Pizarro desea plantear un punto de Reglamento.
El señor PIZARRO.- Es más bien una consulta: ¿uno queda inscrito para intervenir realmente cuando oprime el botón en el computador?
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Sí, señor Senador.
Como todos saben, estamos con nuevo sistema computacional. Según este, se encuentran inscritos para hacer uso de la palabra, después del Honorable señor Prokurica, los Senadores señora Alvear y señores Novoa y Pizarro, a menos que se permita al Presidente de la Comisión de Transportes entregar primero un informe.
El señor PROKURICA.- En esa calidad, el colega tiene preferencia.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Por eso pregunto.
El señor PROKURICA.- No tengo inconveniente.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Novoa.


El señor NOVOA.- Señor Presidente, voy a exponer un informe muy breve.
En poder de Sus Señorías está el primer informe de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones. En él se da cuenta de que recibimos en audiencia a cerca de 40 instituciones vinculadas con la televisión, la cultura y el arte, cuyos representantes tuvieron la posibilidad de formular sus planteamientos, expresar sus puntos de vista y hacer presentes sus observaciones y sugerencias al texto aprobado por la Cámara de Diputados.
Los antecedentes que nos entregaron esas organizaciones se encuentran a disposición de los señores Senadores en la Secretaría del órgano técnico.
El proyecto fue analizado solo en general por la Comisión de Transportes.
Además de oír a las entidades interesadas en el asunto, escuchamos las intervenciones del Ministro de Transportes y Telecomunicaciones y del Subsecretario de Telecomunicaciones, quienes participaron en todas las sesiones en que abordamos esta materia. Ahí recibimos los comentarios del Poder Ejecutivo respecto de los temas centrales de esta propuesta legislativa.
El proyecto contempla modificaciones a la ley Nº 18.838, que crea el Consejo Nacional de Televisión.
Del texto aprobado por la Cámara Baja, el asunto de mayor interés o que genera más debate es el relativo a qué se entenderá por "correcto funcionamiento de los servicios de televisión".
Tal materia es objeto de opiniones y visiones diversas. Si bien es cierto que en la otra rama del Congreso hubo un amplio acuerdo en la aprobación de la iniciativa, no me cabe la menor duda de que en la discusión particular en el Senado el tema aludido también va a suscitar un debate interesante y distintas opiniones.
Otras normas que generarán pareceres diversos son las relativas al Consejo Nacional de Televisión: a su composición; a la forma en que se designa a sus miembros y al quórum de aprobación por parte del Senado; a las condiciones que se requieren para ser consejero; a las inhabilidades o incompatibilidades que dicho cargo pueda llevar consigo.
Dentro de la discusión general y de lo que despachó la Cámara de Diputados hay igualmente innovaciones interesantes, como la obligación de transmitir programas culturales y campañas de interés público.
Esas son las modificaciones que se introducen al Consejo Nacional de Televisión con ocasión de la implementación de la televisión digital terrestre.
Asimismo se produjo un análisis bastante controvertido, diría yo, tanto en la otra rama del Parlamento como en la Comisión de Transportes del Senado, en relación con el nuevo régimen concesional. A raíz de la aparición de una nueva tecnología, se ha estimado que las concesiones y los procedimientos para su otorgamiento ameritan la dictación de una normativa distinta.
En el texto aprobado por la Cámara se observa una novedad bastante sustancial, consistente en la existencia de concesiones de dos clases. Una de ellas son las concesiones de servicio de radiodifusión televisiva con medios propios, vale decir, las que se otorgan a una entidad determinada para que produzca y transmita un programa de televisión con sus propios medios e instalaciones. Se trata de una concesión establecida a largo plazo. Implica instaurar e implementar un canal de televisión y, por tanto, requiere de un horizonte mayor.
Y se crea una figura nueva: la concesión de televisión sin medios propios, con una duración de 5 años, que permite al concesionario, asumiendo en plenitud la producción del contenido y siendo legalmente responsable de la emisión de este, contratar la transmisión de su programación a través de un concesionario que tenga los medios de difusión correspondientes.
Y esto porque, gracias a la nueva tecnología digital y la tecnología de compresión, en el ancho de banda de 6 megahertz (convención internacional que determina exactamente el tipo de frecuencia asignada a cada emisor y que impera en todo el norte, centro y sur de América) se pueden transmitir varias señales, de manera que los concesionarios de televisión con medios propios podrán transmitir su canal o su señal matriz y, adicionalmente, otro tipo de señales, entre ellas una que contenga la producción de un concesionario de televisión sin medios propios.
En materia de concesiones hay varios temas que se plantearon a raíz de la nueva tecnología y que no están definitivamente resueltos o que respecto de ellos por lo menos la Comisión, cuando dio su aprobación en general, entendió que había un margen de discusión que será necesario clarificar con motivo del segundo informe.
¿Cuáles son?
En primer lugar, qué pasa con los actuales concesionarios de televisión que poseen concesiones indefinidas. Al pasarse al nuevo sistema, ¿mantendrán su carácter de concesionario indefinido, o entrarán a la regulación normal, que establece concesiones con plazos?
En segundo término, ¿qué uso le podrán dar los canales que tengan una concesión de televisión abierta al resto del espectro? ¿Podrán emitir o no señales de pago? ¿Podrán usar la capacidad sobrante del espectro para prestar otro tipo de servicios? Naturalmente, lo que sí podrán hacer -porque la ley incluso los obliga a ello- es licitar su capacidad adicional para permitir que los concesionarios sin medios propios transmitan su programación a través de la utilización de sus instalaciones.
Un punto que se analizó inicialmente en la Cámara de Diputados pero que, en definitiva, no fue aprobado ahí -aun cuando, en mi opinión y en la del resto de los miembros de la Comisión, será necesario revisar en la discusión particular-, es la existencia de un concesionario o de un sistema dedicado exclusivamente a la transmisión de señales y no necesariamente a la generación de contenidos.
En el proyecto original del Ejecutivo, presentado durante el Gobierno anterior, figuraba un concesionario de medios.
Es probable que no...
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Perdón, señor Senador.
Usted ha agotado los minutos reglamentarios como informante. Si quiere, le podemos dar algunos adicionales con cargo a su propio tiempo.
El señor NOVOA.- Dos me bastan para terminar el informe, señor Presidente. Porque mi opinión y mi votación ya se encuentran contenidas en el documento emitido por la Comisión de Transportes.
Señalaba que un tema que probablemente deberemos revisar en la discusión particular es la posibilidad de que exista un concesionario de medios o un concesionario de redes que no necesariamente produzca sus propios contenidos pero que sí tenga la capacidad de transmitir los elaborados por otros concesionarios.
Es un asunto pendiente, estudiado aunque no aprobado en la Cámara de Diputados y que no viene considerado en el texto que tuvimos a la vista.
Estas son, básicamente, las materias que la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones analizó antes de dar su apoyo unánime al proyecto.
Es posible que durante la discusión particular también se trate la denominada "convergencia de medios", vale decir, la necesidad de considerar, en la legislación que se dicte el que hoy día existen diversas formas de transmisión de señales de televisión, pero también diferentes maneras de comunicaciones, que eventualmente convergen en un mismo sistema. Me refiero a la televisión transmitida por internet; a la que se transmite por vía celular, a la capacidad de que haya interactividad en la televisión.
Frente a eso -y esta es una opinión personal, pero que hemos compartido en la Comisión-, tenemos la sensación de que puede ser necesario actualizar un poco este proyecto de ley, que fue presentado hace ya algunos años, de manera de no aprobar una iniciativa que en cierta forma nazca obsoleta.
Resulta fundamental aprobar lo antes posible la existencia de este nuevo régimen para la televisión, porque se necesita un plazo de aproximadamente cinco años para pasar de la televisión analógica a la digital. No es conveniente seguir dilatando esta situación. Pero hay que tener mucho cuidado de no rigidizar, por los próximos 20 años, un marco institucional que a poco andar pueda quedar obsoleto.
Entonces, yo invito a todos los Senadores, en primer lugar, a dar su aprobación general a este proyecto, y en segundo término, a que tengamos una participación activa en la discusión particular, porque para la población la televisión abierta sigue siendo algo muy importante. Más de la mitad del país no tiene acceso al cable. Y cuando hablamos de más de la mitad, nos referimos por cierto a los sectores más postergados de la sociedad. Por lo tanto, debemos asegurarnos de que ellos puedan disponer de una televisión abierta de muy buena calidad.
En consecuencia, si bien es cierto que habrá que modificar esta iniciativa, que se tendrá que considerar en detalle, teniendo presente la rapidez con que evolucionan todas estas tecnologías, también lo es que se trata de un proyecto urgente, porque hay que iniciar lo antes posible el traspaso de la televisión actual analógica a una digital, que permita dar más opciones a los ciudadanos y mayor y mejor televisión para todos los chilenos.
He dicho.
)------------)
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Solicito autorización para que ingrese a la Sala el señor Andrés Rodríguez, asesor del Ministro de Transportes y Telecomunicaciones.
--Se accede.
)------------(
El señor LONGUEIRA.- Pido abrir la votación.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- La Mesa ha recibido la solicitud para abrir la votación.
El señor PIZARRO.- Siempre que se mantengan los tiempos de intervención, señor Presidente.
El señor LONGUEIRA.- ¡Por supuesto!
El señor PIZARRO.- Si es así, no habría problema.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Si le parece a la Sala, se accederá a lo solicitado.
--Así se acuerda.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- En votación.
--(Durante la votación).
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Prokurica.


El señor PROKURICA.- Señor Presidente, durante mucho tiempo hemos visto, a través de los medios de comunicación -incluso aquí, en el Congreso-, discutir con respecto a qué se entiende por televisión digital terrestre.
A decir verdad, se escuchan muchas cosas que a veces no tienen que ver en modo alguno con la televisión digital. Y, por eso, quiero partir señalando, en una descripción simple, en qué consiste la televisión digital terrestre, que no es nada más ni nada menos que una plataforma que permite optimizar la transmisión de datos, posibilitando que pasen muchos más canales de televisión por donde antes lo hacía uno.
Se habla de que las concesiones existentes hoy día para la televisión analógica, por la tecnología que poseen, ocupan 6 megas; y al producirse este salto tecnológico del que hablamos, que es la televisión digital -ella comienza allá por los años 60 en Japón y con posterioridad se extiende a Estados Unidos y Europa-, en ese mismo ancho de banda, del mismo espectro radioeléctrico, puede transmitir más de un canal, dependiendo de si la transmisión es en alta definición (en las televisiones de mayor fidelidad incluso podría haber hasta tres canales en el mismo espacio del espectro radioeléctrico que hoy día ocupa un canal análogo).
El proyecto en debate permitirá la introducción de la televisión digital terrestre, otorgando las competencias y facultades necesarias al Consejo Nacional de Televisión, finalidad que se logra mediante la introducción de diversas modificaciones a la ley N° 18.838, que lo regula, las que se refieren al ámbito de las funciones y atribuciones del Consejo; quórum de nombramiento de sus integrantes; requisitos para ser consejero; composición, asignaciones y funciones de sus integrantes; aportes que puedan recibir para el cumplimiento de sus funciones; de las concesiones y el procedimiento para otorgarlas; de los tipos de operadores de servicio de radiodifusión televisiva; del patrimonio, y de las sanciones que pueden aplicarse.
El objetivo fundamental de esta iniciativa es incorporar a Chile en la implementación de la tecnología digital.
Durante su aprobación en la Cámara de Diputados se llegó a un consenso en cuanto a la necesidad de implementar estas normas tecnológicas de acuerdo con el desarrollo en materia de telecomunicaciones en los ámbitos regionales, continentales y mundiales.
La televisión, como es bien sabido, tiene un considerable impacto social y cultural. Prácticamente la totalidad de los hogares en Chile posee uno o más receptores de televisión. De dichos hogares, según los datos de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (SUBTEL), en el 66 por ciento se ve exclusivamente televisión abierta de libre recepción -¡66 por ciento!-, cifra que se incrementa al 91,3 por ciento en los hogares de menores ingresos.
La televisión abierta, gratuita, de libre recepción, es, sin duda, el medio de comunicación pública más importante del país, muy especialmente para las familias de ingresos medios y bajos.
Señor Presidente, superada la etapa del tipo de norma a implementar -Sus Señorías saben que la Administración pasada tomó la decisión de la norma japonesa- y el acuerdo en la Cámara, la discusión ha sido orientada en la Comisión a conocer las diferentes posiciones técnicas, de contenidos y de instrumentos tecnológicos; de materias fundamentales como el espacio geográfico de cobertura de los canales, su regulación, y los distintos mecanismos de incentivo para la entrada de actores regionales y locales.
El proyecto contempla la separación regulatoria entre la autorización para emitir contenidos audiovisuales y la concesión del espectro radioeléctrico para el transporte de señales de televisión como un servicio intermedio.
También propone crear la figura de las concesiones regionales, locales y comunitarias, además de la nacional, estableciéndose derechos y obligaciones diferenciadas con el objeto de protegerlas e impulsarlas en su desarrollo. De esta forma, las concesiones regionales, locales y comunitarias están asociadas a una cobertura geográfica.
La iniciativa considera, asimismo, dos plazos que marcan los hitos en la transición a la televisión digital. El primero es el período de digitalización dentro del que se impone a los canales de televisión actuales lograr una determinada cobertura de servicio digital; y el segundo es el período total de transición, que culmina con el "apagón" de la televisión analógica y el cumplimiento de cobertura total de las transmisiones digitales.
Por razones análogas a las expresadas precedentemente, la iniciativa también contempla la transmisión gratuita de campañas de utilidad o de interés público a través de las señales de televisión abierta, cuestión que no estaba considerada y que se ha discutido muchas veces por algunos canales.
En cuanto a la reforma del Consejo Nacional de Televisión, si bien se pretende realizar algunos cambios por medio de esta iniciativa, sería pertinente revisar de manera amplia la ley que regula a dicho ente, en especial las facultades vinculantes relativas a su composición, así como la fuerza de sus resoluciones, para darles mayor vigor y hacerlas vinculantes en lo que concierne a los contenidos que transmiten las emisoras.
Cabe destacar que existe una corriente para fortalecer el Consejo en cuanto a su deber de velar porque se cumplan, respeten y promuevan derechos fundamentales del ser humano: económicos, sociales, culturales y de otro tipo.
Creemos necesario en esta etapa de la discusión conocer, como medida de transparencia para los actores que intervienen y la ciudadanía en general, el plan de transición y la planificación de la regulación de las concesiones.
En otros aspectos, se requiere conocer el pronunciamiento de la Subsecretaría de Telecomunicaciones respecto a las concesiones existentes. El espíritu de la ley sobre televisión estaba dado por el tema educativo y de alcance nacional, y las concesiones se concedieron originalmente a instituciones sin fines de lucro.
Si bien el aspecto público y privado de las telecomunicaciones puede convivir con reglas claras y regulación establecida, el Estado preserva siempre el derecho de acceso a la información de todos sus ciudadanos. Ello no significa estar en contra de la televisión privada. Empero, quien la norma no debiera ser el mismo ente privado y autorregulador.
Finalmente, debo destacar que se discute en torno a este proyecto de ley lo atinente a la duración de las concesiones: con medios propios, veinte años; con medios de terceros, cinco años.
No olvidemos que primitivamente la mayoría de estas concesiones se entregó sin plazo y que algunos canales de televisión fueron comprados por privados, quienes, por supuesto, reclaman que ellas debieran mantener las mismas condiciones que tenían cuando se adquirieron.
Para concluir, quiero subrayar un planteamiento realizado con mucha fuerza por los Senadores señores Horvath, Bianchi y Cantero en el sentido de incorporar fondos del Estado para apoyar a los canales de televisión regionales, comunales, provinciales, de alcance limitado. Recordemos que esas estaciones televisivas tienen cobertura limitada y que varias funcionan con pocos recursos. La idea es permitirles enfrentar el apagón analógico, pues para subirse a la tecnología digital deberán invertir una cantidad importante de dinero. Y la verdad es que se ha dado una buena respuesta en cuanto a que habrá recursos estatales para respaldarlos.
He dicho.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra la Senadora señora Alvear.


La señora ALVEAR.- Señor Presidente, la actual regulación de la televisión chilena se dictó en 1989.
Recordemos que fue de espaldas al país, por cuanto se llevó adelante en el año de alargue del Gobierno militar, antes de entregar el poder tras el plebiscito.
Al Gobierno del Presidente Aylwin únicamente le fue posible realizar algunos ajustes en la composición del ente regulador, pero no los cambios de fondo. Estos solo fueron factibles en Televisión Nacional, donde se estableció un nuevo modelo de televisión pública.
El Senado entra a estudiar -me alegro por ello- el proyecto de ley sobre transición a la televisión digital terrestre. Este es, a mi juicio, el momento de discutir a fondo, en forma pública y de cara a la ciudadanía, qué tipo de televisión queremos para el país y el modelo que Chile precisa.
Las razones que hacen necesario regular la televisión no son, ni siquiera principalmente, técnicas, contrariamente a lo que la mayoría de la ciudadanía piensa. Muchos creen que esta iniciativa tiene que ver con el aparato de televisión o con la imagen que van a ver, y no existe en el país suficiente conciencia sobre lo que estamos legislando en la actualidad.
En efecto, hay también razones éticas: los efectos de la televisión en las personas, en los grupos sociales y en la comunidad en su conjunto; razones políticas: temas sobre televisión y democracia; razones culturales: televisión e identidad y cultura nacionales; razones sociales: televisión y reconocimiento de la diversidad y la tolerancia; razones jurídicas: legislación interna y tratados internacionales; razones económicas: televisión y mercados, y mercados de la televisión; y razones tecnológicas: televisión como medio de telecomunicación.
Por ello, a mi entender, una verdadera regulación en esta materia, una verdadera Ley General de Televisión para Chile debe incluir al menos los siguientes elementos.
Primero, las normas generales que regulen el carácter de la televisión en nuestro país, que es una actividad de interés público y no un mero negocio, sin perjuicio de que ese interés pueda ser servido por entidades públicas, universitarias, privadas y sociales, compitiendo en un mercado con reglas que representen el interés de la comunidad.
Segundo, las normas globales que regulen los aspectos generales de la programación y los contenidos de la televisión; las normas especiales sobre determinados tipos de programas en que el interés público es especialmente relevante (infantiles, juveniles, culturales, de análisis y debate de cuestiones públicas), así como las relativas a la producción nacional y la independiente.
No estoy hablando de censurar la televisión. Pero, si se pide una concesión, por ejemplo, para un canal deportivo, el día de mañana él no podrá estar solo dando a conocer productos de venta; o, si se solicita una concesión para un canal dedicado a difundir programación infantil, él no podrá transformarse a los fines de transmitir únicamente programas para mayores de 18 años, por cuanto al hacerlo se estará cambiando la línea editorial.
A eso me refiero, señor Presidente.
Tercero, la regulación de ciertos aspectos cualitativos y cuantitativos de la hoy excesiva publicidad en televisión, así como una clara distinción entre las fuentes de financiamiento de la televisión abierta y de la de pago.
Cuarto, la definición correcta del concepto mismo de "concesión", así como de sus características definitorias esenciales, adoptando normas que, sin desconocer el importante rol que corresponde a los actuales concesionarios, fomente la diversidad de contenidos televisivos y la entrada de nuevos actores de distinta naturaleza.
Quinto, con relación a las entidades concesionarias, la regulación de los caracteres mínimos de su naturaleza jurídica, derechos y obligaciones en cuanto entidades con personalidad jurídica de objetivo único, con normas de transparencia no menores que las de una sociedad anónima abierta y con derecho preferente -pero en ningún caso automático- para la renovación de sus concesiones; y en el caso del capital extranjero, participación sujeta a los mismos derechos y limitaciones de los capitales chilenos en su país de origen.
Al mismo tiempo, me parece de la mayor relevancia -y me alegro de que la Comisión haya hecho presente la necesidad- disponer de recursos con el objeto de llevar la televisión digital a los canales comunales, provinciales y regionales.
Represento a la Región Metropolitana, pero me llama la atención que en otras zonas del país tengan que presenciar en la televisión, por ejemplo, un choque vehicular ocurrido en la avenida Vicuña Mackenna, de Santiago, en circunstancias de que hay una cantidad importante de materias de carácter local que podrían difundirse. Sin embargo, esto no es posible por la inexistencia de programación regional.
Sexto, el robustecimiento de las atribuciones del Consejo Nacional de Televisión como único ente regulador de la televisión en materias no técnicas, así como la reafirmación de su carácter de órgano de origen constitucional, autónomo de toda injerencia en el cumplimiento de sus funciones propias y con un régimen de personal y financiero que garantice su autonomía.
Es ese Consejo Nacional de Televisión, autónomo, con adecuado financiamiento, el que debiera velar por el cumplimiento de las normas de las entidades concesionarias para la televisión digital. Así, si hubiese un cambio en la línea editorial, en los términos que señalé anteriormente, este ente -el Consejo Nacional de Televisión modificado, con autonomía y fortaleza financiera- tendría que establecer las sanciones, e inclusive, caducar las concesiones.
Creo que tal es el marco que debemos tener para regular la televisión: una legislación en serio, profunda y de cara al futuro.
Señor Presidente, antes de terminar, permítame abordar algunas cuestiones claves.
1.- Tal como está planteado este proyecto, me parece que coloca el énfasis más en la industria que en los televidentes y la ciudadanía en general.
En lo que va de tramitación legislativa, si bien se ha avanzado, no se ha logrado introducir mayor democratización en la ya limitada oferta televisiva actual.
2.- Debemos privilegiar a los usuarios; recoger la necesidad de tener contenidos regionales, culturales, locales, y garantizar la diversidad de la oferta televisiva.
3.- A toda costa, hemos de evitar la creación del tag de la televisión: "Si desea ver algo bueno por televisión abierta, tiene que pagar. Y si no puede pagar, se va por la caletera, con programación barata y de baja calidad". No queremos televidentes de primera y de segunda categorías.
Seremos categóricos: si se mantiene lo aprobado en el primer trámite constitucional en cuanto a facultar a los operadores para cobrar por el 50 por ciento del espectro concesionado, vamos a rechazarlo. No es admisible que los actuales canales de televisión puedan cobrar hasta 50 por ciento por su programación. No procede seguir teniendo leyes que fomenten la discriminación entre los chilenos. Y este es un aspecto sustantivo del proyecto, que habremos de mejorar durante el segundo trámite constitucional.
4.- Llamo la atención en el sentido de que la iniciativa aprobada en la Cámara de Diputados significa mayor concentración en manos de los mismos operadores.
Por ello, a mi juicio, el debate en el Senado debe tener en mente -insisto- más a los televidentes, quienes, en un porcentaje altísimo, están recibiendo la información y el impacto social y cultural a través de la televisión.
En Chile, prácticamente la totalidad de los hogares cuenta al menos con un receptor de televisión. En el 66,5 por ciento de ellos se ve exclusivamente televisión abierta; la cifra se incrementa al 78 por ciento en los hogares del quintil más pobre.
De otra parte, quiero felicitar a la Comisión encargada de este proyecto por haber escuchado prácticamente a todos los sectores involucrados, incluidas personas vinculadas a la sociedad civil.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Perdón, señora Senadora, pero concluyó su tiempo.
La señora ALVEAR.- Necesito un minuto más, para terminar la idea.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Lo tiene, Su Señoría.
La señora ALVEAR.- Muchas gracias.
Señor Presidente, solo por mi interés en la materia, organicé dos mesas redondas relativas a ella, con distintos actores, de las más diversas opiniones, para lograr mayor información e intentar ir socializando el tema, dada la importancia que reviste; una se realizó en Santiago, y la otra, en Concepción. Aquí, en el Senado, también hubo un importante seminario sobre televisión digital.
Sin embargo, creo que aún no existe en el país suficiente conciencia y socialización sobre la cuestión que estamos tratando en estos momentos. En otras naciones -en Argentina, por ejemplo- se efectuaron foros y discusiones en cada provincia para finalizar regulando la televisión digital. En Chile todavía no se registra la suficiente socialización.
Señor Presidente, tenemos en nuestras manos una materia de gran relevancia. Debemos, pues, legislar bien. Hemos de considerar que la ley en proyecto regirá durante 20 a 30 años.
Por eso, invito a todos mis Honorables colegas a que dediquemos mucha atención a esta iniciativa, que desde luego aprobaré en general.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Bianchi.


El señor BIANCHI.- Señor Presidente, la Honorable señora Alvear -en gran parte, comparto lo que manifestó, fundamentalmente lo relativo a la discriminación, que es uno de los grandes problemas; y, desde ya, anticipo que no estoy dispuesto a respaldar el cobro que se pretende efectuar- señaló al final de su exposición que vamos a votar un proyecto de ley sobre la televisión para los próximos 20 a 30 años.
Pues bien: yo siento que, como la tecnología está avanzando muy rápido, lo más probable es que lo que votemos hoy día -me baso en planteamientos formulados por numerosos expertos en todo el mundo- dure bastante menos que el período mencionado.
En tal sentido, recordaré una situación registrada en España.
Un alto ejecutivo de Chile llegó a hablar de la televisión digital. Llevaba una extraordinaria presentación en PowerPoint; se paró frente al público, y dijo: "Les vengo a hablar de la televisión digital". Y se levantó un español para expresarle: "Pues, hombre, aquí estamos hablando de la televisión del futuro y no de la del pasado".
Eso es: la televisión digital ya está siendo pasado. Y, en la medida que nos sigamos demorando en votar este proyecto, lo más factible es que otras tecnologías la releguen a la historia definitivamente.
Señor Presidente, con sinceridad, recojo la enorme voluntad del Ministro y de su equipo de trabajo, quienes nos han ido motivando de manera permanente. Y yo, al menos, siento que las dudas surgidas se han ido aclarando.
Ahora bien, me he permitido intervenir en esta oportunidad por una gran preocupación que me asalta -la hemos hecho presente a través de proyectos de acuerdo, de mociones (al ser declaradas inadmisibles, hemos solicitado el patrocinio del Ejecutivo), de conversaciones con el Ministro del ramo-, vinculada a lo que ocurrirá con la televisión en las Regiones.
En otros lugares del mundo, la televisión de las zonas más apartadas desapareció en un gran porcentaje. Y ello, debido a que el costo de la convertibilidad es inalcanzable, prácticamente imposible de solventar.
Hemos alertado sobre el problema; hemos denunciado la situación. El Ministro plantea que existe un mecanismo de financiamiento por la vía de la programación. Pero eso, claramente, no es suficiente. Muchas de las empresas propietarias de canales regionales no cuentan con respaldo financiero, no tienen acceso a créditos para llevar adelante tamaña inversión. Y por eso hemos solicitado que el Estado facilite algunos mecanismos o instrumentos para realizar el cambio.
Al respecto, nos farreamos una tremenda oportunidad.
En efecto, Japón estaba dispuesto, con tal de que Chile se quedara con la norma de ese país, no solo a otorgarnos la tecnología, sino también a instalar industrias en nuestro territorio. ¡Y vimos pasar la micro: no tuvimos fábricas, al revés de lo que sucedió con Brasil y -entiendo- Argentina!
Entonces, lo único que estamos haciendo ahora es comprar una norma. Pero desaprovechamos la gran oportunidad de tener industrias y, con ellas, fortalecer a las Regiones.
Así que estimo que hemos accedido hoy día a una norma que da una absoluta garantía -ello nos parece bien para la calidad de la televisión futura en nuestro país-, pero insisto en mi preocupación por los canales regionales. No me gustaría ver desaparecer a medios que ostentan un sello de identificación regional, que exhiben arraigo local, pero que no cuentan con capacidad económica.
Por eso digo que Chile pudo haberle planteado perfectamente al Gobierno japonés, en su momento, que el hecho de haberse quedado con la norma iba de la mano con acceso a crédito, a tecnología, a industria, de tal manera de no comprar solo el producto, sino también de hacer algo más como país.
Expondré asimismo otra preocupación, señor Presidente. Me apartaré un poquito de la idea matriz del proyecto, pero no puedo quedar ajeno a lo que hoy día nos tocó presenciar y escuchar en la Comisión de Trabajo.
Allí llegó un grupo de actores y otros trabajadores que se vieron en la obligación de seguir un juicio laboral a Televisión Nacional, canal del Estado. Nosotros hemos dicho innumerables veces que el Estado de Chile es un mal ejemplo, un mal empleador, y esta no es la excepción. Se ganó y se obtuvo una cantidad importante de plata, porque se burlaban los derechos de esas personas, muchos de ellos actores con una vinculación por más de 20 años. Y el medio mencionado está dando ahora otro pésimo ejemplo al soslayar la situación por la vía de fomentar y financiar la creación de sociedades de estos grupos de trabajadores, no acostumbrados al sistema, con tal de no mantenerlos con un vínculo laboral.
Entonces, creo que al momento de votar, ya con algunas indicaciones, no será malo que, respecto de la televisión futura para Chile, la digital, incorporemos algunas que vayan en resguardo de quienes le presten servicio, en general. Hoy es el caso de Televisión Nacional, que se repite en los canales privados, pero, obviamente, vamos a hacer ver la situación al exponer las que presentemos.
Y, fundamentalmente, cabe reiterarle al señor Ministro, quien ha manifestado una gran voluntad para recoger todos los requerimientos, todas las inquietudes, que no deje de lado la consideración de una manera concreta, real, de que no muera un solo canal en regiones y de que tengamos cuanto antes toda la convertibilidad de la futura televisión digital.
Estimo que nadie quiere que existan dos tipos de televidentes: en regiones, uno que acceda a la análoga, y en Santiago y otras regiones más grandes, obviamente, otro que cuente con la digital. Para todo Chile se tiene que disponer de una misma televisión de calidad. Y eso es lo deseable. Y entiendo que eso es lo que estamos hoy día aprobando en general.
Gracias.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Pizarro.
El señor PIZARRO.- ¡No sabe lo que le agradezco, señor Presidente...!
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Hubo un problema técnico, señor Senador, porque si se topan de nuevo los botones del micrófono, se borra el registro. Por eso se generó el inconveniente.
Le expreso a Su Señoría mis disculpas.


El señor PIZARRO.- Muchas gracias, señor Presidente. Agradezco su explicación.
En primer lugar, quisiera destacar que el proyecto ha despertado una tremenda expectativa, tanto en el Senado como en la opinión pública y los actores u operadores.
Lamentablemente, en la tramitación larga y muy exhaustiva que tuvo lugar en la discusión general del articulado no se contó con una presencia masiva de Senadores, por lo menos como la manifestada en la Sala. Pero espero que la situación se pueda corregir en el segundo informe, cuando estudiemos la materia en las Comisiones unidas de Educación y de Transportes.
Digo que se generó una gran expectativa, señor Presidente, pero, por desgracia, causada fundamentalmente por el problema de la calidad de la televisión, por la necesidad que vemos todos de un mejor contenido, de que prime lo cultural, lo educativo. Se incluye la entretención, por supuesto. pero la idea es que la televisión siga una cierta línea editorial que vaya educando, que vaya formando a quienes integran el sistema como telespectadores.
De ello, el proyecto casi no incluye nada, para los efectos prácticos. Y es bueno que en la Sala lo sepamos. Si creemos que por su intermedio vamos a poder solucionar esas demandas de la ciudadanía, nos equivocamos profundamente. Lo que sí tiene, y mucho, es lo correspondiente al interés propio de quienes forman parte del mundo de la televisión, ya sea la abierta o la del cable o de pago.
Y hemos tenido la oportunidad de conocer y escuchar a todos los actores, fundamentalmente a los operadores, que no solo se han expresado en la Comisión de manera abierta, exponiendo sus planteamientos -legítimos todos-, sino que también imagino que han aprovechado de conversar con todos y cada uno de los Senadores.
Por mi parte, al menos, deseo dejar constancia en el debate en la Sala de que he recibido a cuanto operador o actor interesado en el tema de la televisión me ha pedido audiencia. Y lo digo de manera total y completamente trasparente, para que nadie se llame a engaño respecto a lo que voy a decir después.
Ha venido gente del mundo de la cultura, de organizaciones ciudadanas, de universidades, del Colegio de Ingenieros, etcétera.
Sin duda, se registran conflictos de interés muy marcados en el proyecto. Creo que mis Honorables colegas que me han antecedido en el uso de la palabra ya han explicitado algunos de ellos. Pero al menos quisiera consignar, sobre la base del espíritu con que hemos trabajado en la Comisión quienes participamos en ella, que nos parece fundamental una cosa: legislar a tiempo, de manera que el sistema que busca regular la implementación de la televisión digital sea oportuno y no nos sobrepase la tecnología, ni quedemos total y absolutamente atrasados o a merced de quienes hoy día operan, porque, en la práctica, lo van a seguir haciendo, con ley o sin ella.
Ese es uno de los objetivos que por lo menos en la Comisión hemos tratado en la discusión general, en el sentido de ir recabando todos los antecedentes que nos han entregado y los distintos puntos de vista. Porque lo fundamental es tratar de consensuar un proyecto de ley que permita compatibilizar los intereses de los usuarios y el mejoramiento de la calidad de la televisión. Y cuando hago referencia a la calidad aludo a todo lo que se pueda hacer en términos de mejorar los contenidos y también de garantizar que, desde el punto de vista técnico, las señales que reciban los chilenos sean óptimas.
Como ya lo han expresado los Senadores señores Prokurica y Novoa, el traspaso de la televisión análoga a la digital es un desafío para los operadores. Pero, además, es importante que en el marco regulatorio podamos establecer condiciones que permitan la entrada de nuevos actores u operadores al mercado y mundo de la televisión, y que ello no solo se haga a nivel nacional, sino que también exista, como se ha dicho aquí, una priorización o un privilegio por lo regional y local.
No cabe duda, señor Presidente, de que uno de los aspectos más conflictivos va a ser la definición de si las concesiones que se entregarán con la televisión nueva, en el ancho de banda de 6 megahertz, son nuevas o, para los efectos de los actuales actores u operadores con concesiones, una continuidad de lo existente.
Por mi parte, voy a aventurar un juicio: me parece que son nuevas. Son sistemas distintos, mecanismos diferentes. Por lo tanto, es facultad del Estado, de la sociedad chilena, establecer otros términos para entregarlas. Y ahí es donde viene lo de los años de plazo, la forma de renovación y los requisitos que se le van a exigir a cada uno de los operadores.
Es evidente que quienes están operando hoy día, quienes son titulares de concesiones, van a tener todas las posibilidades del mundo, desde luego, para darle continuidad a sus operaciones y seguir desarrollándose; pero es obvio también que deben hacerlo bajo ciertas condiciones y con una regulación clara y trasparente.
¿Por qué lo planteo? Por una razón muy sencilla: todas las concesiones actuales fueron entregadas a instituciones completamente distintas de los actuales titulares. La concepción del medio como una televisión pública y que perseguía determinados objetivos fue el fundamento de que se les entregaran las señales a las universidades, fundamentalmente. Televisión Nacional fue objeto de una ley especial. El propósito descrito no existe prácticamente hoy día en la televisión chilena, donde la operación es efectuada, ante el traspaso de las señales, por empresas y propietarios, nacionales o internacionales, que no tienen absolutamente nada que ver con las finalidades fijadas años atrás.
Así que me parece fundamental también que en este momento nos planteemos la disyuntiva de si se trata o no de señales nuevas, y si lo son, las condiciones en que se entregan, con plazos definidos. Ese es un cambio esencial en relación con lo que hemos tenido hasta ahora.
El segundo punto son los intereses de los usuarios. Nuestra obligación, a mi juicio, es defenderlos frente a la televisión actual, tal como se halla concebida, y los futuros concesionarios.
¿Y cuál es el propósito básico? Generar requisitos o establecer regulaciones para que quienes aspiren a las concesiones garanticen un mínimo de televisión de calidad. Y, junto con ello, lo que necesitamos es que los usuarios cuenten con la garantía de que el acceso va a ser gratuito. Aquí existe una diferencia bastante de fondo con lo que viene planteado por la Cámara de Diputados, como ya lo han dicho otros Honorables colegas.
El Senador que habla, al menos, es partidario de que la televisión abierta sea completamente gratuita.
Otro asunto es qué hacer con el sobrante del espectro. Porque no solo tiene que ser gratuita la televisión abierta, sino, además, de alta definición, pero se abrirá la posibilidad de desarrollar otros negocios, otras alternativas de utilización, lo que seguramente irá por la vía de mejorar servicios de Internet o de hacer ofertas que puedan permitirles a los mismos actores financiar, en parte, su operación.
Estimo que el establecimiento de un Fondo concursable para apoyar los proyectos regionales y locales es fundamental, pero tiene que mediar un cambio radical en la forma como se determinan los favorecidos. Y no cabe duda de que el esfuerzo ha de ser el de ir orientando a un respaldo para que nuevos actores o los actuales puedan desarrollar televisión en esos niveles.
Y, sin duda, se requiere agregar también un elemento clave, que es lo que puedan hacer canales de televisión que entreguen cultura. Sabemos que para este último efecto resulta muy difícil conseguir algo sin recursos públicos.
En la actualidad existe un Fondo concursable. Lo que piden los creadores, los realizadores, los artistas -es una demanda muy sentida del mundo del arte-, es que opere de manera distinta. Un creador puede plantear hoy día un proyecto -por ejemplo, "Los 80", una serie muy conocida-, pero, lamentablemente, necesita el patrocinio de un canal operador que diga: "Me comprometo a pasar en determinados horarios lo que se ha presentado al Fondo". El problema es que después el realizador queda, no en manos de su creatividad, sino en las del canal operador, que empieza a ponerle las condiciones y a señalarle: "El proyecto es bonito y puedo patrocinarlo, pero pongo los artistas, los rostros, los horarios y todo", y, en definitiva, el programa que se plantea, muchas veces, queda tergiversado. Además, la posibilidad de profitar, desde el punto de vista comercial, es del canal de televisión y no de quien produce.
Hay una serie de otros elementos, señor Presidente. El tema es bastante largo. No vamos a alcanzar a tratarlo completamente ahora. Pero el otro conflicto "grande", por decirlo de alguna manera, es el que tiene lugar entre los canales de televisión abierta y los de pago respecto de la retransmisión de los primeros a través de los segundos. Hoy día, la televisión de pago está compitiendo por el financiamiento que se consigue a través de usuarios que pagan por la parrilla de programas que se les presentan, así como también por la torta publicitaria, con los canales abiertos, que están reclamando, por supuesto, que se genera un problema de falta de garantías para operar...
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Concluyó su tiempo, señor Senador.
Tiene un minuto más.
El señor PIZARRO.- Gracias, señor Presidente.
Para terminar, quisiera solo hacer presente que es preciso trabajar muchísimo más todavía en el fortalecimiento de las facultades del Consejo Nacional de Televisión.
Mi Honorable colega Alvear ha mencionado una serie de medidas que resultan fundamentales. Si no, no vamos a contar con ninguna instancia capaz de regular, de fiscalizar, de comprometer que se cumpla o garantice la parrilla programática con los contenidos educativos y culturales que se plantean respecto de los operadores que aspiran a una concesión. Y ese es un aspecto acerca del cual el Consejo juega hoy día un papel, pero carece de todas las herramientas necesarias.
Me parece que, aun cuando el proyecto se limita fundamentalmente a lo técnico, en materias de contenido y calidad de la televisión debemos introducir modificaciones para que la intervención de ese organismo sea mucho más preponderante.
Insisto, señor Presidente, en que nos encontramos en la primera fase. Vamos a respaldar la idea de legislar, y viene el debate duro en las Comisiones unidas, donde tendremos que presentar indicaciones, efectuar modificaciones y buscar los acuerdos necesarios para garantizarles a los chilenos el acceso a una televisión de calidad en el sistema abierto y, también, que en el sector de la televisión de pago se cumpla con las normas establecidas y no se incurra en un abuso en el servicio que se entrega a los usuarios por los operadores concesionarios de un espectro que, si bien es cierto que es más amplio que lo actual, sigue siendo escaso y un patrimonio de todos los chilenos.
He dicho.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, nos hallamos ante una oportunidad histórica de acceder al más importante medio de comunicación de masas en el mundo, que es la televisión, y es más, a través de una modernización muy relevante.
Se ha debatido en la Sala con el argumento de que nos hallamos en la revolución tecnológica de pasar de la televisión analógica a la digital, pero que también se encuentra involucrado un contenido de alto valor cultural, ciudadano, particularmente educacional. Exijo, por mi parte, que alguno de los señores Senadores presentes -en especial, pienso también en el señor Ministro, quien nos acompaña, y en los integrantes del órgano técnico que lo estudió- nos explique por qué la iniciativa está siendo tratada solo en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones y se marginó de su conocimiento a la Comisión de "Educación", "Cultura", "Ciencia" y "Tecnología".
Si no median hipocresía ni doble estándar en las intervenciones, ya que en los discursos se expone que se trata de un proyecto tecnológico, pero también social y educacional, esa última Comisión tiene que verlo.
No existe ninguna explicación para el hecho que señalo, salvo el cabildeo. Al igual que el Senador señor Pizarro, nosotros recibimos a mucha gente que, "por angas o por mangas", quiere incidir. Pero no sé con quién se hizo lobby para dejar fuera del debate a la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología.
Desde ya, entonces, entro prejuiciado a la discusión. Y lo digo porque no se trata solo de una norma técnica en materia de televisión digital terrestre, sino porque también es la oportunidad de Chile para tener el medio que queremos.
Aquí se han hecho gárgaras extraordinarias con la crítica a la televisión. Hoy día podemos cambiar el curso de la historia de esta última, y, por cierto, tenemos que cuidar que así sea y que ello se garantice.
Nuestra televisión se halla concentrada altamente en grupos económicos, y lo que hoy día se nos propone es acentuar esa situación. Si se prohíbe, en forma absoluta y perentoria, el otorgamiento de dos o más concesiones a la persona jurídica titular de una de ellas, algunos apelarán al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Pero es claro que no resulta coherente haber pasado 30 y más años haciendo referencia a la concesión gratuita otorgada a algunos canales que tenían como deber transmitir cultura, educación -es decir, una función pública-, y que hoy día se encuentran en manos de privados.
Cuando el Presidente de la República, entonces empresario, compró Chilevisión, la Universidad de Chile hizo la pérdida. Cuando el señor Luksic adquirió Canal 13, se lo vendió la Universidad Católica.
Hoy día no estamos hablando de canales de emisión abierta de propiedad de universidades. Lo hacemos acerca de un gran negocio que, por lo demás, resulta altamente rentable no solo en lo económico, sino también en su capacidad de influencia sobre la ciudadanía.
¡El 84 por ciento de los chilenos se informa de la realidad de su país a través de los noticieros televisivos! Y, por lo tanto, además de referirnos al impacto tecnológico de la alta definición o a la influencia de la publicidad en la adquisición de bienes de consumo, debemos considerar que la televisión puede servir como instrumento para cambiar las vocaciones de las mayorías e incidir en las conciencias de los ciudadanos.
Por esas razones, debería estar sujeta a todos los resguardos posibles, teniendo en cuenta que utiliza un espectro radioeléctrico que constituye un bien nacional de uso público.
Entonces, señor Presidente, hay un conjunto de elementos que me gustaría agotar en este debate.
En primer lugar, solicito que la iniciativa vaya a la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología...
El señor NOVOA.- Eso ya se acordó, Senador.
El señor PIZARRO.- Hace tres meses se discutió sobre el punto.
El señor NAVARRO.- Antes no estaba resuelto. El lobby resultó: lo va a tratar esa Comisión...
El señor NOVOA.- ¡En conjunto con la de Transportes!
El señor NAVARRO.- A mí me habría gustado que, antes de venir el proyecto a la Sala, lo hubiéramos analizado en la Comisión de Educación.
El señor PÉREZ VARELA.- ¡Por qué no lo pidió antes, Senador!
El señor NAVARRO.- La verdad es que algunos quisieron llegar con el paquete más amarradito...
¡Pero haremos todos los esfuerzos para desamarrarlo...!
El señor PIZARRO.- Eso ya lo debatimos en la Sala, Senador.
El señor PROKURICA.- ¡Es que andaba con Chávez cortando algunos canales de televisión...!
El señor CHAHUÁN.- ¡Y quiere ir a México con el Presidente de la República...!
El señor NAVARRO.- No voy a viajar a México con él, señor Senador.
¡Nos vamos a quedar aquí para resistir!
Ya que mis colegas lo mencionan, y a propósito del carácter público de la televisión, felicito al Ministro de Transportes, quien hoy nos acompaña, porque hace poco tiempo el actual Gobierno de Derecha, entonces Oposición, cuestionó fuertemente que el Estado de Venezuela interrumpiera un canal de televisión de carácter golpista mediante el término de su concesión.
Sin embargo, tengo en mi poder una entrevista al Ministro de Transportes, publicada en La Tercera del domingo 3 de julio recién pasado, donde señala que el argumento de fondo es que las concesiones son un bien nacional y que con la velocidad de cambio de la industria -y esto lo expresa textualmente- "es razonable que exista la posibilidad de que el Estado las recupere y que no sean un activo que quede para siempre en manos de alguien.".
Esto no lo dice Hugo Chávez, sino el Ministro Pedro Errázuriz, quien concuerda en que estos bienes nacionales pueden ser recuperados por el Estado, principio altamente cuestionado por la Derecha en el caso de Venezuela.
Yo participo del parecer del Ministro de Transportes y, al igual que él, concuerdo de manera indirecta con Hugo Chávez en la idea de que los canales de televisión, al ser bienes nacionales de uso público, pueden ser recuperados por el Estado para ponerlos al servicio de las personas. ¡No de los grupos económicos! ¡No de los grupos de amigos! ¡No de los regalones!
El señor WALKER (don Ignacio).- ¡Del pueblo!
El señor NAVARRO.- Por cierto, ojalá a disposición del pueblo, compuesto por la suma de los ciudadanos que se hallan fuera de los intereses de la televisión, que no son otra cosa que las utilidades comerciales obtenidas a través de la publicidad.
Señor Presidente, las concesiones otorgadas a las estaciones de televisión abierta son gratuitas, sin retribución para el Estado ni los chilenos. ¿Cuánto pagan sus titulares? ¿Cuánto paga Luksic? ¿Cuánto paga Chilevisión? ¿Cuánto pagó Piñera cuando compró este canal para tener acceso a una señal pública y gratuita entregada por el Estado?
Ahora, el proyecto propone que las concesiones sean de carácter indefinido para los que ya las tienen. Es decir, "¡un, dos, tres, momia es!" "El que tiene, tiene y conserva".
¡Esto es peor que la iniciativa que incluye las licitaciones de las cuotas de pesca, que algunos pretenden que también sean a perpetuidad!
¿Qué derecho tiene Luksic para mantener un canal a perpetuidad? ¿Qué derecho tiene Chilevisión, hoy día en manos privadas, para gozar de una concesión de carácter indefinido? ¿Cómo se los ganaron? ¡Con el drama de las universidades! ¡Las mismas casas de estudio que hoy día queremos defender en la iniciativa en debate!
Sin embargo, a nadie le interesa recordar que había canales de televisión que eran propiedad de universidades y hoy día pertenecen a connotados, grandes y respetados empresarios: Canal 13 es del señor Luksic, y Chilevisión, del grupo Time Warner. Además, Megavisión pertenece al Grupo Claro.
En definitiva, ¿qué cambió ahora, que la televisión abierta busca recibir un pago? El proyecto, además de establecer concesiones de carácter indefinido, propone que la mitad de la transmisión pueda ser pagada y la otra, gratuita. Y resulta muy claro conocer la calidad del 50 por ciento que sería gratis.
¡Las posibilidades de que sea de muy mala calidad están a la vista!
Históricamente, han existido dos sistemas de televisión: la señal abierta y la del cable. Por eso, cabe preguntarse -y esto deberá ser parte del debate- si con la innovación que queremos introducir en el sentido de convertir una señal analógica en seis digitales entrarán más actores al sistema. ¡No concentremos la industria televisiva! ¡Diversifiquémosla! ¡Que ingresen más actores regionales! ¡Que la sociedad chilena se sienta representada, lo cual no ocurre en la actual televisión! ¡No hay espacio para gran cantidad de chilenos que no se ven reflejados en ella!
¡Yo quiero un canal del deporte; un canal de la educación; un canal de la tercera edad; un canal recreativo; un canal de la ciencia!
Pero todo apunta a que los que tienen quieren seguir teniendo, y no ofrecen ninguna garantía para que la televisión cumpla un rol público por ocupar un bien nacional de uso público.
Señor Presidente, existen muchas aprensiones respecto del lobby desatado a raíz del proyecto en debate.
Solo espero que el único criterio que se utilice para entregar una concesión -sobre esto hay un informe técnico elaborado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones- obedezca al deseo de lograr un grado mayor de diversidad. Si le correspondiera al Gobierno de turno definir ese parámetro, debería preocuparse y actuar como Estado. ¡No de manera oportunista!
La aspiración de dejar abierta la incorporación de nuevos operadores a fin de que se bajen las barreras de ingreso para vencer la alta concentración del mercado no es recogida en el proyecto. Las dificultades para acceder a él continúan.
Sobre la igualdad en el tratamiento de los concesionarios -ya lo manifesté-, se mantienen los privilegios de los operadores actuales. Se establece un régimen preferencial para su migración a la televisión digital y se profundizan muchas asimetrías de mercado que dificultan la entrada de nuevos operadores.
¡Si los neoliberales, los libremercadistas quieren competencia de verdad, tenemos la gran oportunidad de hacer de la televisión un mercado abierto, competitivo y, por tanto, de alejar de esta propuesta legislativa toda posibilidad de concentración económica, lo que queda abierto en su articulado!
Espero que las concesiones sean limitadas y no indefinidas, por cuanto la perpetuidad es un derecho que se otorgó a las universidades del país y no a los actuales empresarios. Y confío también en que haya transparencia en el debate de esta iniciativa. ¡La máxima transparencia!
El Senador Pizarro dio una señal extraordinaria: sin existir una Ley de lobby, manifestó que una multitud de operadores lo consultó, no para preguntarle acerca de rugby, sino para auscultar su posición sobre el proyecto en análisis.
Siento que nos hallamos en la mira de la sociedad, que tenemos la oportunidad histórica de generar una televisión que salvaguarde lo público y, al mismo tiempo, comprenda lo comercial y lo competitivo, pero que también garantice que no exista un monopolio, sino un acceso igualitario y diversidad.
Espero que el discurso levantado por todos en esta discusión se refleje en la votación de la iniciativa y que el resultado final se oriente hacia el afán de lograr modernización, tener televisión digital, pero que asimismo se aproveche de dar un salto histórico para lograr que ella sea democrática, accesible, pluralista, diversa y, especialmente, de alta calidad.
Por tales razones, voto a favor de la idea de legislar.
¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución ahora!
El señor PROKURICA.- ¡Tenemos una Constitución!
El señor NAVARRO.- ¡Es la de Pinochet!
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Girardi.


El señor GIRARDI.- Señor Presidente, mientras más conflictos tengamos, más larga será la sesión. Espero que se resuelvan luego.
Debo decir que estamos ante un debate muy relevante. Y quiero valorar que cuando presidí la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones organizamos un Seminario sobre Televisión Digital en el cual recibimos a todos los actores involucrados en esta área.
Es más, junto con el Senador Novoa, solicitamos a diversas organizaciones ciudadanas que elaboraran el programa del encuentro y sugirieran los nombres de los invitados. Al final, trajimos a los expertos más importantes del mundo sobre la materia, asistieron cerca de mil personas y más de diez mil lo siguieron por Internet en directo.
Luego de que el Senador Novoa asumiera la Presidencia de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones también hemos celebrado maratónicas sesiones y recibido a cuanto actor interesado solicitara asistir a tales reuniones.
Digo lo anterior porque siempre cabe la posibilidad de que falte una mayor discusión, y concuerdo con la Senadora Alvear en que se necesita un foro permanente de estudio.
Sin embargo, pocos proyectos se han analizado como el que nos ocupa. De hecho, el año pasado también trajimos a varios expertos provenientes de países que ya realizaron el proceso de conversión a la televisión digital para hacer una evaluación ex post de tal implementación.
Vinieron japoneses, españoles, para ver qué había sucedido y si ello efectivamente había mejorado la calidad de la televisión.
Por lo tanto, debe quedar claro que al menos en el Senado se ha debatido en forma seria sobre este asunto. En el trámite del segundo informe vamos a incorporar a la Comisión de Educación, y estoy absolutamente de acuerdo con eso.
Dicho lo anterior, quiero fijar algunos puntos que me parecen cruciales.
Primero, ¿qué deseamos?
A mi juicio, es evidente que tenemos que fortalecer los contenidos. Porque en el mundo que viene cada vez importará menos el chasis. Es más: en cinco años esta discusión será irrelevante, porque la televisión no va a ser digital, sino vía Internet. En efecto, cuando en Chile -espero que así sea- podamos llegar con banda ancha de 100 megas hacia arriba a todas las casas, la señal de televisión se transmitirá por Internet, no en forma digital.
Entonces, estamos regulando un proceso que tendrá cinco a diez años de duración, pero que va a sufrir una metamorfosis hacia la nueva tecnología, que cambiará muy rápidamente.
En tal contexto, ¿de qué tenemos que preocuparnos? De fortalecer los contenidos. Es lo que necesita el país: mejorar los contenidos, diversificarlos y dar la oportunidad de que existan otros nuevos. Ese debe ser el desafío de esta política.
Además, Chile tiene la posibilidad de generar una nueva industria en este ámbito, y el Gobierno debiera fomentar esa tarea para que vendamos contenidos digitales, de animación digital, al mundo entero, como lo hace Japón, por ejemplo, con los juegos.
Existe un tema de país que no puede ser soslayado y que me parece fundamental. Aquí hay un nicho de desarrollo, y Chile tiene la competencia, por su historia y otras condiciones, de hacerlo posible.
¿Qué debemos garantizar, entonces? Que la misión de la televisión se establezca correctamente.
Por eso, pienso que hay que modificar el artículo 1° de la Ley que crea el Consejo Nacional de Televisión. ¿Por qué? Porque ahí se establece la misión. Debemos contar con una televisión -hoy día digital, mañana de Internet propiamente tal- que garantice el pluralismo, la diversidad; que promueva valores humanitarios, empáticos y no los vinculados a visiones individualistas, excluyentes o discriminadoras.
El Consejo tiene que ser representativo. Hoy día no lo es suficientemente. Está bien que refleje una pluralidad política, pero también debe integrar una pluralidad ciudadana. En él tendrían que participar grandes intelectuales, grandes actores -mujeres y hombres- del pensamiento, que expresaran la diversidad de puntos de vista que existen en el país y no solo las posiciones políticas.
El Consejo cumple hoy una función un tanto decorativa, pequeña. Quien resuelve técnicamente es la Subsecretaría de Telecomunicaciones. Nosotros debiéramos darle más atribuciones, a fin de que resuelva como juez una vez que la SUBTEL haya avisado que el proyecto corresponde técnicamente, tomando en cuenta los planteamientos de más pluralidad, mayor diversidad, mejor calidad de la televisión, en función de ciertos valores que nos interesa que se asignen en buena forma.
Nos parece que tenemos que abrir una audiencia pública para que cuando se desarrollen estos concursos haya ojos de la ciudadanía claramente involucrados, de modo que nadie pueda decir que aquí hay una situación que ocurre en la opacidad, con falta de información. Eso es muy importante.
Si los contenidos son relevantes, ¿qué debemos garantizar? Que existan transportadores públicos, porque -esto se ha dicho poco- la gran novedad de este cambio es que vamos a tener televisión regional, televisión local, televisión comunitaria, televisión cultural, televisión educativa. Pero ¿cómo alguien que se encuentre en una pequeña comunidad, que a lo mejor tiene interés en asuntos de salud, de los pueblos originarios, de la defensa de ciertos derechos, podrá poner sus contenidos en el aire?
De ahí la importancia de garantizar en la ley en proyecto que la transportación será accesible; que vamos a contar con un transportador público que nos asegure que todos los que generen contenidos, y también los productores independientes, los podrán colocar en el aire. Eso es fundamental.
¿Cómo hacerlo? Le podemos dar 12 megas más a Televisión Nacional para que, como única misión, además de la señal que le corresponde para transmisión, administre un transportador. O podemos establecer un ente autónomo con dos señales, 12 megas o 18 megas, que se dedique solo a la transportación. Modalidades hay muchas, pero lo conceptual es que hay que tener un transportador público que impida las barreras de entrada referidas a la capacidad de poner en el aire los contenidos que se generen.
Otro de los puntos controvertidos es la duración de la concesión. Claramente, la televisión digital es un bien nacional de uso público y una tecnología nueva. ¿Por qué vamos a regalar algo de todos los chilenos cuando lo podemos concesionar a 20 años, que es un plazo bastante grande?
Los actores existentes ya gozan de un gran privilegio: van a migrar sin concurso. Eso es una ventaja muy importante: tienen garantizada una señal. Si alguien dijera: "Como yo soy dueño de una señal analógica, tengo propiedad privada", entonces a lo mejor la solución sería entregarle lo que le corresponde: la propiedad no de 6 megas, no de una señal completa, pero sí de 1 mega, si quiere seguir disfrutando de esto como propiedad privada.
Es decir, si alguien quiere cuestionarnos porque estamos entregando 6 megas en concesión y reclama que tiene un derecho -si bien yo pienso que la televisión analógica corresponde a otro ámbito físico-, nosotros podemos responderle: "Le entregamos 1 mega para que mantenga lo que tiene o quédese con su señal analógica".
Pero, evidentemente, en cierta medida este asunto carece de sentido porque, como decía, en quince años más el debate no va a ser la televisión digital, sino la de Internet.
Otro punto importante es la discusión de las señales abiertas de pago. Hoy día se establece que 50 por ciento de las señales pueden ser de ese tipo. ¿Cuál es el problema? Que los canales van a tener mucho incentivo para poner el "filete" de sus contenidos en la señal de pago y dejar la parte más pobre de ellos en la de libre recepción.
Por lo tanto, pienso que hay que restringir de manera bastante más significativa la posibilidad de disponer de una señal abierta de pago. Yo no tendría problema en que 25 por ciento de la señal se pudiera destinar a ese fin, porque no sería de alta definición, con la obligación de poner los mejores contenidos en la televisión gratuita y abierta.
Existe otro tema que para mí al menos es muy claro. Y lo voy a decir con toda franqueza.
Aquí ha habido mucho lobby, muchos intereses. Pero yo soy partidario de que los cableros no puedan utilizar contenidos de la televisión abierta sin negociar previamente con ella. Porque acá está en discusión, según expresaba el Senador Pizarro, el financiamiento de esos contenidos. Hoy día ello descansa en la publicidad. Si los cableros tienen -como se dice- "chicha y chancho", si pueden cobrar por llevar estos contenidos y más encima tener publicidad, van a destruir la televisión abierta.
O los cableros le pagan a la televisión abierta lo que corresponde o se quedan sin publicidad. Una de dos. Pero si quieren llevar los contenidos sin comprarlos, entonces no pueden transmitir publicidad. Porque nosotros estamos obligados a garantizar el sostenimiento del sistema, dado que hemos establecido que no hay financiamiento público de los contenidos. Si es el mercado el que los genera, entonces cuidémoslos. Lo peor que podemos hacer es permitir que los cableros no paguen, disputen la publicidad y dejen sin financiamiento a la televisión abierta.
En seguida, hay un espacio muy interesante que se abre: la convergencia tecnológica.
Acá se va a generar una televisión que convergerá a una plataforma distinta: la de los teléfonos celulares. Existe todo un ámbito que habremos de regular: el de las prestaciones de interactividad. A través de los celulares y de la televisión digital se podrá hacer telemedicina; comprar, generar interacciones. Todos estos aspectos deben quedar claramente regulados.
Por otra parte, soy partidario de aprovechar la oportunidad que brinda la televisión mundial. Televisión Nacional tiene una señal internacional. Hoy día llega a cerca de 10 millones de personas. Nosotros, este Congreso, debiéramos jugarnos por esto. El mejor instrumento para promocionar a nuestro país es disponer de una buena señal de ese tipo. Y debiéramos darle los fondos, todos los que fueran necesarios, para llegar a 2 mil millones de personas.
¡Imagínense a Chile puesto, como TV5 de Francia, o como CNN o como muchos canales españoles, en todos los televisores del mundo! Esa es la mejor promoción posible. Y no cuesta nada desde el punto de vista de su impacto. Esto tiene que ver con decisión, con capacidad de innovar.
Incluso, podríamos contar con una señal internacional colaboradora, administrada a lo mejor por TVN, pero en la que participaran todos los canales generadores de contenidos, sean comunitarios, regionales, culturales, locales o tradicionales. Esto me parece muy importante.
Una última cosa respecto a Televisión Nacional, señor Presidente. Yo creo en la televisión pública. Por tanto, debiéramos darle a TVN 12 megas y no 6; hacer una discriminación positiva para que la televisión pública, que carece de recursos adicionales, tenga ciertos privilegios.
Por último, con el mismo argumento que TVN les plantea a los cableros -esto es, que hay que pagar por los contenidos-, yo creo que la televisión debe retribuir económicamente a los creadores, a los artistas que realizan una producción cuando esta se utiliza de nuevo. Es necesario que la televisión se comprometa con los generadores de contenidos, con los artistas cuando vuelve a usar sus producciones y lucra nuevamente con ellas. Y a mí me parece justa la demanda de los actores cuando dicen: "Nosotros también tenemos derecho a ser parte de los beneficios de esa retransmisión".
Quedan muchos temas por abordar, como los relacionados con el deporte.
Soy partidario de avanzar igual que Argentina en el sentido de que los partidos de fútbol de la selección o los espacios de interés nacional no sean cobrados, sino exhibidos obligatoriamente por televisión abierta.
Hay numerosos asuntos apasionantes que tendremos la oportunidad de analizar con motivo de las indicaciones que formularemos al proyecto.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Ministro de Transportes.


El señor ERRÁZURIZ (Ministro de Transportes y Telecomunicaciones).- Señor Presidente, simplemente quiero reforzar algunos de los conceptos emitidos ahora y aquellos que ya están incorporados en la iniciativa, a pesar de que queda la instancia de la discusión particular.
El primer punto al que deseo referirme apunta a que el Gobierno es de la idea de la televisión gratuita, de calidad y de libre recepción. Ese es el principal objetivo, según nosotros, de este proyecto de ley. Y lo tendremos que alcanzar en forma diligente, completa y rápida.
Es muy cierto que probablemente sea muy tarde.
Los señores Senadores saben que, en general, más del 50 por ciento del tiempo que los jóvenes dedicaban a la televisión hoy día ya no lo destinan a esa finalidad. Por lo tanto, la televisión abierta cada vez tiene más dificultades para financiarse.
De otro lado, cabe señalar que un aspecto fundamental de las modificaciones que se introdujeron en la Cámara de Diputados se refiere al correcto funcionamiento del sistema, lo cual significa que a los concesionarios que no cumplan se les podrá caducar la concesión.
Y eso quedó definido al decirse que se entenderá por correcto funcionamiento de estos servicios el permanente respeto, a través de su programación, a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, garantizados por la Constitución, tales como la dignidad de las personas, la protección de la familia, el respeto de iguales derechos entre hombres y mujeres, el pluralismo, la democracia, la paz, la protección del medio ambiente y la formación espiritual e intelectual de la niñez y la juventud, así como los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.
Por lo tanto, el proyecto incorpora muchas de las preocupaciones que se han mencionado.
Por otra parte, creo pertinente destacar que la televisión digital es una herramienta que también nos ayudará en los desafíos de alerta temprana. Es una fórmula que se utilizó en Japón para enfrentar terremotos y tsunamis, la que, bien implementada en Chile, podría permitirnos disponer de un mecanismo para llegar a la población en caso de un cataclismo.
También es importante señalar que con esta forma de televisión se amplía sustancialmente la capacidad del medio. El espectro cuenta con 30 canales digitales posibles y cada uno de estos tiene, a lo menos, seis señales. Por consiguiente, estamos hablando de 180 señales, de las cuales un porcentaje muy considerable se está reservando para canales regionales, locales y comunitarios.
Sobre el particular, es preciso aclarar que el canal que no usare toda su capacidad estará obligado a licitar aquella parte que no utilice. Y, en consecuencia, se generará un mercado muy grande de posibilidades para productores pequeños o menores que no disponen de recursos económicos para contar con un canal completo a fin de transmitir su programación.
A lo anterior se suma el Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones -cuya ley fue promulgada hoy-, mediante el cual se podrá ayudar a financiar a los canales regionales o menores. Ello, en adición al subsidio para contenidos que establece la normativa actual.
Por otro lado, respecto de la preocupación por la protección de los trabajadores -asunto al que también se hizo mención aquí-, se dispone que una causal de caducidad tiene que ver con dicho aspecto.
Quizás el punto más discutido y en donde creemos que existe una apertura importante sea el relacionado con el debate vinculado a la televisión de pago. El proyecto originalmente venía casi con libertad absoluta en cuanto al espectro a ser utilizado como televisión de tal carácter. Pero en la Cámara de Diputados se redujo a 50 por ciento. En todo caso, creemos que hay argumentos importantes que discutir a la hora del financiamiento de los canales. Y, por supuesto, en tal sentido, estamos abiertos a asegurar una televisión gratuita, de libre recepción y de calidad, aun cuando ese porcentaje sea menor.
Quiero recordar que las concesiones las entrega el Consejo Nacional de Televisión, órgano para el que se ha propuesto una composición más amplia y, obviamente, con restricciones en lo referente a sus miembros, de modo de garantizar que quienes formen parte de él sean personas de amplio espectro político, pero también de variadas capacidades en materia de intereses culturares y técnicos. La idea es procurar que el Senado nombre a un equipo competente que sea capaz de otorgar garantías para la televisión futura.
Por último, un aspecto que me gustaría enfatizar -tal vez, el más importante- se refiere a lo siguiente: por cierto, estamos regulando la televisión, que es un órgano relevante y un medio de comunicación fundamental. Pero, al paso que vamos, perderá cada vez más su relevancia en el concierto de las comunicaciones en todos los países.
En consecuencia, debemos tener cuidado de no establecer limitaciones en exceso y de esa forma castigar aún más las posibilidades de que la televisión esté vigente en el futuro.
El señor GIRARDI (Presidente).- Correspondía el uso de la palabra al Senador señor Chahuán, pero no está en la Sala.
Puede hacer uso de ella el Honorable señor Gómez.


El señor GÓMEZ.- Señor Presidente, la materia que se está tratando hoy día es de vital importancia desde el punto de vista de la democracia, porque todos tenemos claro que, en general, el 80 por ciento o más de las personas en Chile se informan a través de la televisión. Y eso implica que los canales poseen un poder enorme sobre cómo entregar la información a la opinión pública.
Recuerdo que cuando se inició el Gobierno del Presidente Piñera, mágicamente, disminuyó la delincuencia, porque se aplicó una forma distinta de presentar los hechos que estaba viviendo el país. También se rebajaron los delitos, en fin. Y después, como la situación empeoró, la televisión nuevamente tuvo que comenzar a mostrar y a generar una visión pública que a veces puede resultar concordante o no con las cifras reales.
Por eso, es muy relevante el debate que hoy día tenemos y ver cómo se regula el asunto. Porque, en el fondo, la entrega de concesiones -cada día se concentran en un grupo bastante pequeño-, permite finalmente establecer criterios desde el punto de vista de la información y, también, de la opinión pública.
Para nosotros es fundamental la existencia de un sistema transparente de asignación de concesiones que sea concordante con la forma pública de poder participar e intervenir. Lo que no es admisible es que el lobby o la fuerza de quienes operan hoy día los medios de comunicación logren al final una preponderancia superior a la del resto de aquellos que desean participar en este tipo de concesiones.
Al respecto, creo indispensable mirar esta normativa en relación con las Regiones.
Uno de los problemas fundamentales del desarrollo de la televisión regional es la competencia desleal que enfrenta con la de carácter nacional. ¿Y por qué se produce? Porque esta última puede regionalizar su publicidad, lo que le permite competir con la regional para los efectos de obtener recursos que, en definitiva, pueden ser utilizados en el desarrollo de la televisión digital.
Leí que 480 millones de dólares en publicidad están en el mercado, en competencia. Y los obtienen las estaciones de televisión con cobertura nacional. ¿Por qué? Porque pueden regionalizar su producto y ofrecer paquetes más baratos, lo cual entonces no permite que las de Regiones puedan desarrollar su capacidad sin pedir subsidios. He conversado con representantes de canales regionales (en Antofagasta, por ejemplo, con los de ATV) y me señalan que es buena la existencia de tales subsidios, pero que no es el punto. Lo que quieren es evitar la competencia desleal que les impida el desarrollo de una transmisión local con características propias de la Región, que pueda representar sus problemas.
La Senadora señora Alvear preguntaba por qué las Regiones tienen que enterarse de manera permanente de los accidentes que ocurren en la Costanera Norte y de asuntos que, en definitiva, no les permiten apreciar su realidad.
Por eso, en mi opinión, es indispensable lograr que se establezcan criterios claros respecto a la forma en que puede operar la televisión nacional en relación con los canales regionales, y buscar maneras de protección para que estos logren un desarrollo que represente la diversidad existente en el país.
De otra parte, señor Presidente, me parece importante incluir otras materias en el debate.
Algunas normas del Consejo Nacional de Televisión se refieren fundamentalmente al pluralismo, a su obligación en orden a generar espacios, a fin de que la diversidad chilena pueda ser representada a través de estos medios.
Yo envié un oficio al Consejo mediante el cual solicitaba información acerca de cómo cumple la función que la ley le impone para el establecimiento de criterios, por ejemplo, en materia política: qué programas son de carácter político; cuáles de educación cívica; quiénes participan; cómo se deciden los minutos en que cada cual plantea sus ideas. Dicho organismo no contestó adecuadamente mi requerimiento, sino que planteó variadas argumentaciones. Y yo creo que, en este caso -sin perjuicio de lo referente a las concesiones y a otros asuntos-, debe asegurarse de que en el país haya diversidad. Y eso tiene que estar bien determinado, con criterios y capacidades para que el Consejo Nacional de Televisión cumpla con una responsabilidad que me parece indispensable para el desarrollo de tal diversidad, respecto de la cual en Chile hay distintas posiciones.
Algunas normas disponen que se deben dictar exigencias generales y obligatorias para los concesionarios, en cuanto a la obligación de transmitir gratuitamente campañas de utilidad o interés público. Pero tales campañas ahora están remitidas -aparentemente por lo que he leído- a las que lleva adelante el Gobierno. Y yo creo que otras instituciones nacionales, como el propio Congreso, el Poder Judicial y algunas más, también podrían tener una mayor apertura.
Hay áreas que no están bien definidas. En todo caso, considero que deberían ser abordadas en el momento en que se discuta en particular el proyecto.
En otras materias, las definiciones respecto a las concesiones o a la reserva de concesiones a nivel nacional, regional o local, también debieran orientarse, con mayor preponderancia, hacia las Regiones, porque, según entiendo, para ellas solo hay 40 por ciento.
En verdad, Chile no es la Región Metropolitana y se requiere una mejor y más precisa mirada hacia las posibilidades de las Regiones.
Sin perjuicio de que nos encontramos en el estudio de una ley que debe analizarse con tiempo, a fin de satisfacer la avidez nacional de contar con mayores capacidades de información, se trata de un proyecto que debe discutirse con tranquilidad y en los plazos necesarios para que se despache como corresponde.
Hay una discusión pendiente respecto de si los operadores de TV por cable deben pagar o no por la retransmisión de los programas de la televisión abierta. Que lo hagan o no me tiene sin cuidado. No es mi problema. Mi preocupación radica en que no hay una regulación clara y precisa respecto de la televisión por cable, que día a día aumenta más. Y aquí no existe ni claridad ni criterios precisos para determinar cómo debe procederse. Además, lo grave es que esos operadores, que no están regulados, emiten una señal pública, ofrecen a la ciudadanía los programas de noticias y cobran más caro. Hay que preocuparse de eso, pues se está permitiendo tomar una señal pública y venderla al ciudadano. Porque cualquier persona no contrata un servicio de TV cable si no cuenta con los canales nacionales para ver las noticias y otros programas.
Por lo tanto, esa es mi preocupación, pues esta gente lucra o utiliza estos recursos para cobrar sin que este obtenga algún beneficio.
Me parece que ese punto no está bien definido. Por eso hay que fijar criterios respecto de la televisión por cable que -como digo- día a día aumenta.
Y respecto de ese tipo de transmisión, aquí se señala que "los operadores de servicios limitados de televisión terrestre o cableoperadores deberán llevar, en la Región que operen, a todos los canales regionales y locales en sus respectivas grillas o parrillas programáticas.". No dice si es gratis. Porque, si además estos canales locales pretenden tomar señales de las televisiones regionales y difundirlas gratis y cobrar al público, me parece que no es la forma.
En ese sentido, hay que preocuparse en la ley de regular a los cableoperadores, que son empresas transnacionales que, en definitiva, hacen negocios en Chile y que implican mayores gastos para los chilenos. A mi juicio, en esta materia hay que fijar un criterio claro.
Por supuesto que voy a votar favorablemente la idea de legislar. Y ojalá que en la discusión en particular se propongan las indicaciones necesarias para mejorar el proyecto, sobre todo en los aspectos que he señalado. Eso me parece fundamental, porque representa la posibilidad cierta de que el país conozca diversidad de opiniones y no una unidad monolítica de los canales de televisión que hoy no presentan diferencias.
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Horvath.


El señor HORVATH.- En esta materia se han mencionado los elementos más esenciales e importantes en cuanto a que con la televisión digital va a haber más canales disponibles y una mejor calidad de resolución. Pero el punto es determinar quiénes van a acceder a ello.
En verdad nosotros somos testigos, en casos bien concretos, del poder de las comunicaciones, particularmente de los canales abiertos, y cómo estos en algunas materias se ponen, prácticamente, de acuerdo -consciente o inconscientemente- a través de la influencia de la propaganda.
El caso más específico lo hemos vivido con el proyecto HidroAysén, donde casi ningún canal abierto permite poner en la discusión proyectos alternativos.
Cuando uno plantea las energías renovables no convencionales como una solución más económica y rápida para las distintas Regiones de Chile, sencillamente tal materia no aparece en las pantallas. Si uno pone -me refiero a distintos actores y no a mi persona- la Patagonia chilena como una mejor opción, por su condición de privilegio ecológico, con sus productos y servicios y con todo lo que significa desde el punto de vista económico, ambiental, social y cultural para el país -que es lejos más que estos megaproyectos que se están evaluando-, tampoco se obtiene espacio. Sin embargo, estos cinco o cuatro canales ponen a la misma hora una propaganda favorable al megaproyecto -obviamente eso debe costar muchos millones- y cualquier tema de discusión, de alguna manera, favorece a ese proyecto, o se trata de arrinconar a los que se oponen a él, como una suerte de fundamentalistas, románticos o ecoterroristas.
Algo semejante está pasando en la concentración de los medios de comunicación. Así como en los siglos XVII y XVIII se dieron movimientos para desconcentrar el poder y se logró de alguna manera que el ser humano no fuera lo que dice el conocido refrán de que el lobo del hombre es el propio hombre. Eso podría ser, según la propia cultura latina, siempre y cuando no sepa quién es el otro.
De esa manera, tenemos la división del poder en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como también hay otras concentraciones de él.
Desde luego, quiero que en la televisión digital se den las garantías para que, efectivamente -como ha planteado el Senador señor Prokurica-, los canales regionales tengan una alternativa real de ser y de sobrevivir en el futuro; se den los pesos y los contrapesos, y no se genere el que autoridades o poderes locales monopolicen todo. Hay que asegurar esta garantía.
Hoy en día la ciudadanía funciona de manera distinta. Cuando interpreta que hay estas concentraciones de poder, busca fórmulas alternativas, como las que ofrece Internet: Facebook, Twitter. Estas funcionan, y en forma creciente, gracias a Dios.
Además, la televisión digital tiene otro rasgo, que es muy importante: la interacción. Los televidentes podrán elegir hasta la cámara con la cual ver determinado programa (deportivo, cultural) e interactuar con el canal, pasando a ser de persona pasiva, a sujeto de la propia televisión.
Por consiguiente, estamos enfrentando una cantidad diversa de desafíos que esperamos ver reflejados en plena sintonía y armonía durante la discusión particular.
Por las razones expuestas, votaré a favor de la idea de legislar.
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Chahuán.


El señor CHAHUÁN.- Señor Presidente, Honorable Sala, el proyecto de ley que nos ocupa, desde que ingresó a tramitación, en noviembre de 2008, ha sido objeto de un largo debate en la Cámara de Diputados y en la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones del Senado, donde recibimos a múltiples actores: tanto a representantes de entidades y organismos ligados a los sistemas de transmisión televisiva como a organizaciones ciudadanas, quienes nos han hecho llegar sus opiniones.
A todos los hemos escuchado con atención y respeto. Ellos han expresado puntos de vista que responden a diferentes inquietudes que, legítimamente, les asaltan respecto de tan importante materia. Si bien podemos no compartir algunos planteamientos, estimamos plenamente atendibles sus distintas argumentaciones, tanto a favor como en contra, acerca de las disposiciones del texto que se somete a discusión, consideraciones de las cuales deberemos hacernos cargo cuando tratemos el proyecto en particular.
Nuestro país ya está inmerso -quizá de modo incipiente- en la sociedad de la información y del conocimiento, razón por la cual se hace necesario adoptar una regulación sobre transmisiones televisivas acorde con la tecnología del siglo XXI, que cada día nos plantea nuevos desafíos.
Como sostuve en la Comisión, si bien la televisión digital terrestre ya no constituye una tecnología nueva -en este aspecto hemos avanzado de manera progresiva-, es preciso conjugar una serie de aspectos fundamentales que el proyecto propone.
En este punto se presentan varios conflictos de interés, que tendremos que solucionar en forma abierta, de cara a la ciudadanía. Por ejemplo, habrá que resolver si las concesiones de televisión digital constituirán o no una continuación legal de las actuales y, por tanto, determinar si su duración estará acotada o será indefinida; el derecho a repetición y transmisión de señales abiertas por canales de cable; el derecho de los artistas a recibir pago por la repetición de un programa (inquietud que hicieron ver especialmente en la Comisión); el derecho de los canales a contar con televisión de pago, entre otros aspectos.
En efecto, se hace necesario actualizar las atribuciones normativas y reguladoras del Consejo Nacional de Televisión; modernizar el sistema de concesiones; equiparar el desarrollo tecnológico, que siempre va más rápido de lo que esperamos, y permitir el máximo de transmisiones.
El proyecto requiere un análisis a fondo de muchos aspectos jurídicos que inciden en derechos ciudadanos y garantías que nuestra Carta Fundamental consagra para todos los chilenos, como la libertad de información; la libertad de expresión; la libre competencia; el libre mercado; el trato igualitario para todos los actores del sistema; la promoción de la cultura, y, además, el uso racional del espectro radioeléctrico y el fomento del funcionamiento de canales de carácter regional, local y comunitario, punto que también fue objeto de debate en la Comisión.
Todos esos factores, sin duda de gran importancia para una sociedad democrática, nos han motivado a dar el apoyo unánime a la ley en proyecto que desde hace mucho tiempo se requiere incorporar a nuestro ordenamiento jurídico institucional.
La nueva tecnología que se propone implementar a través de esta propuesta legislativa debe ser usada en forma eficiente, racional, y con pleno resguardo a los derechos ciudadanos y las garantías que enuncié anteriormente.
Debemos asegurar el acceso de nuevos actores al mercado de la transmisión televisiva, pero con reglas claras, objetivas y que garanticen igualdad para todos, tanto para las estaciones de transmisión como para quienes formamos parte del público, a fin de lograr un justo equilibrio: que no haya supremacías de unos canales sobre otros, sino que se guarden las justas proporciones, para que los usuarios tengan derecho a una televisión pluralista y exenta de sesgos y puedan elegir libremente una opción entre las múltiples programaciones que las estaciones estarán en condiciones de ofrecer.
Para ello, requerimos un Consejo Nacional de Televisión con un carácter realmente autónomo y pluralista, que ejerza sus funciones con transparencia y altura de miras, con definiciones claras, exentas de discriminación y que no se presten a interpretaciones ambiguas, como sucede con la expresión de velar por el "correcto funcionamiento" de la programación, que hasta ahora ha sido motivo de múltiples cuestionamientos, dados los variados significados que se pueden extraer de dicha frase.
Nos espera un amplio debate sobre la materia en la discusión en particular, porque, como señalé anteriormente, deberemos hacernos cargo de todas las inquietudes recibidas en la Comisión, que involucran aspectos fundamentales de la vida ciudadana. En esa instancia, habrá que analizar las diversas indicaciones que -estoy cierto- se nos hará llegar.
Sin embargo, se debe dar ese relevante e indispensable paso para tener una televisión acorde a nuestras legítimas aspiraciones y derechos.
Por las razones expuestas y porque Chile requiere contar con una ley de televisión digital terrestre coherente con los tiempos y con el futuro que se avecina, votaré a favor del proyecto en general, por cuanto ello implica dar un paso muy importante en nuestro desarrollo como país y como sociedad democrática.
He dicho.
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Quintana.


El señor QUINTANA.- Señor Presidente, sin duda, este es un tremendo debate.
Como ya se ha expresado, la llegada de la televisión digital va a representar un cambio cultural. Por lo mismo, creemos que esta discusión debe hacerse en el espacio más amplio posible.
En ese sentido, valoro la apertura de la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones. Espero que cuando funcione unida con la de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología podamos profundizar aún más el análisis. Porque no bastan solo las audiencias. Lo importante es que el país se entere de lo que está en juego.
Con relación a esta iniciativa, que modifica el sistema concesional de las transmisiones de televisión, existe consenso en algunos aspectos bastante positivos: la ampliación de la oferta programática de la televisión de libre recepción -todos han coincidido en ello-; la mejora en la calidad de la imagen y del sonido proporcionada por la futura tecnología digital; las nuevas posibilidades de negocios que se producirán -no veo por qué considerar esto como algo negativo-; la creación de canales regionales.
Esos son los elementos positivos.
Pero también surge un sinnúmero de dudas con relación a cómo abordar algo que, como muy bien definieron algunos señores Senadores, constituye un bien nacional de uso público.
Uno se pregunta qué otra actividad económica puede estar sujeta a un sistema similar a este.
Muchas veces, y en distintos debates, criticamos aquí al rubro minero por lo poco que contribuye por las riquezas que extrae.
Sin embargo, se ha establecido una serie de restricciones, impuestos, requisitos.
Cuando vemos la forma en que se pretende llevar adelante la concesión televisiva, no siempre queda clara -al menos no en todos los canales- la misión de prestar servicio. Me refiero al servicio de educar, de informar, de entretener -por qué no-, de transmitir valores. Ello no siempre está suficientemente claro en las emisoras de recepción abierta.
Entonces, válidamente cabe hacer la comparación con el ámbito pesquero, o con el minero. Y la conclusión es que estamos regalando ese espacio radioeléctrico sobre la base del apagón de la televisión analógica.
Hago presente que tengo bastantes dudas de que ese apagón llegue a muy corto plazo; entre otras razones, porque, según datos de la propia SUBTEL, la cantidad de receptores comprados en el último tiempo es de 621 mil y solo el 47 por ciento de ellos resulta completamente compatible con los estándares técnicos mínimos para la venta de los receptores en Chile. Es decir, muchos de esos aparatos no van a servir y son pocos en comparación con los 4,2 millones de hogares que hay en el país.
En suma, nos falta un trecho muy largo aún por recorrer para pensar en el apagón y en que la nueva tecnología podrá ser aplicada de manera masiva.
Por eso, considero muy válidas las prevenciones efectuadas aquí en cuanto a cómo debe comportarse el Estado al concesionar un bien que es de todos los chilenos. Este, por supuesto, no puede entregarse de forma indefinida y el país debe recibir una retribución a cambio.
Ahora, más allá del debate técnico sobre el campo radioeléctrico, también debe considerarse el aspecto cultural.
En tal sentido, habrá que reservar espacios para la cultura, la educación, la ciencia y la tecnología, en lugar de regirnos solamente por lo que es más apetecido según el rating. De lo contrario, nos vamos a concentrar en el fútbol -dicho sea de paso, apenas 13 por ciento de los chilenos tiene CDF Premium, porcentaje que de seguro crecerá mucho más; ese es el debate que viene- y en los programas infantiles, que son muy demandados. Esos van a ser el "filete". Y el resto tendrá que conformarse, probablemente, con programación de no muy buena calidad.
Por eso, comparto algunas de las críticas que se han formulado al proyecto.
Creo que la posibilidad de que los concesionarios de televisión de libre recepción sean al mismo tiempo concesionarios de contenidos de pago constituye un problema; no es un hecho menor. A mi juicio, se requiere definir bien si se opta por lo uno o por lo otro.
La decisión de obligar a las empresas operadoras de televisión por cable a llevar los canales de libre recepción regionales y locales también es un asunto discutible. Por supuesto que los cableoperadores tienen que pagar por lo que trasmiten, especialmente en lo que respecta a la televisión abierta.
La situación actual no puede continuar.
Los operadores de cable ganan por todos lados, independiente de que, como lo hizo presente el Senador señor Pizarro, hay lugares donde ellos representan todo, debido a las escasas inversiones para llegar con señal que ha efectuado la televisión pública en general, incluida Televisión Nacional. A raíz de ello, las únicas opciones son DIRECTV y VTR. Ahí los chilenos no tienen otra posibilidad para informarse, saber lo que está pasando y, al mismo tiempo, entretenerse.
Otra preocupación que comparto es la entrega de concesiones sin concurso a los actuales concesionarios. Entiendo que tal materia ya está más o menos asentada. Pero, a mi juicio, debe haber algo a cambio.
Tal situación guarda relación con una estricta regulación de las concesiones -de todas: grandes y pequeñas- y con una adecuada revisión de lo que está pasando en este negocio. Porque uno ve que el Canal del Fútbol se valorizó en 600 millones de dólares, con utilidades de alrededor de 300 millones, versus TVN, con utilidades de 10 millones de dólares al año. ¡De eso estamos hablando!
Por eso, considero que es el momento de examinar a fondo el negocio de la televisión.
Insisto en la idea: Chilevisión y Canal 13 se vendieron en 200 millones de dólares, y el Canal del Fútbol se halla valorizado en 600 millones. ¿Qué pasó? ¿Cuándo las cifras se dispararon y el negocio se puso tan bueno (a propósito del lucro, que está de moda)?
Señor Presidente, pienso que tenemos una gran oportunidad por delante, y la debemos aprovechar bien.
Son importantes la integración y la convergencia tecnológicas de las que tanto se ha hablado acá. Hay que utilizarlas de la mejor manera. No nos podemos perder la chance enorme que nos brinda el avance tecnológico para integrar Internet, servicios de pago y muchos otros, incluidos los financieros, a través de la televisión, por supuesto con las regulaciones necesarias.
En la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología existe la mejor disposición para incorporarnos al debate sobre la materia durante la discusión en particular -debimos haberla analizado desde el principio-, porque creemos que este es un tema de país; porque los recursos del Estado no se pueden dilapidar ni regalar; porque es preciso preservar el acceso a la televisión pública, así como su calidad y carácter pluralista, y porque, si bien resulta legítimo en este caso el lucro, también es relevante el cómo los chilenos accederán a un servicio de calidad sin que la televisión gratuita quede reservada para ámbitos de inferior categoría.
A propósito de la convergencia tecnológica y de los últimos anuncios efectuados en el ámbito de la educación, informo que la Comisión del ramo invitó al Ministro Lavín para la próxima semana a una sesión que esperamos sea abierta. Si tuviésemos televisión digital hoy día, podríamos propiciar un diálogo interactivo del Ministro con los estudiantes y mucha gente más que confía en que se aterrice la propuesta anunciada. Y lo mismo podríamos implementar a nivel parlamentario, del Senado, de las Comisiones.
Creo que el proyecto nos brinda una gran oportunidad.
Por tales razones, señor Presidente, lo votaré a favor en general. Por supuesto, trataremos de precisar mediante indicaciones varios de los aspectos que todavía despiertan inquietudes.
He dicho.
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Rossi.


El señor ROSSI.- Señor Presidente, primero deseo valorar el que hoy día estemos discutiendo esta materia.
El modelo de televisión que opera en nuestro país está obsoleto, es totalmente anacrónico y no responde al tipo de sociedad que hemos ido construyendo.
Una primera aproximación es que, lamentablemente, la televisión, a pesar de su importancia, solo ha sido considerada como un mero medio de explotación comercial y no como un instrumento democrático que busque promover el desarrollo social y cultural, el progreso, el fortalecimiento de la democracia, y también, informar, educar, dar cabida de alguna forma a la identidad nacional, que no es una, sino diversa, plural, distinta, y cada vez más.
Por eso, este es un debate tremendamente relevante. Y siento que a ratos ha estado demasiado encapsulado en el Congreso. Hemos caído en una discusión excesivamente técnica respecto a un asunto de notable interés público.
Ya lo dijo el Senador señor Quintana: 4 millones de hogares tienen televisor. Basta ver cuántas horas televisivas consume una persona. ¡Enhorabuena -como expresó el Ministro de Transportes- los jóvenes hoy están mirando menos televisión!, la que, por lo demás, es de bastante mala calidad.
Dicho Secretario de Estado indicó también que el objetivo es contar con una televisión gratuita, de calidad y de libre recepción. Yo comparto el desafío. Y ese objetivo tiene que ser coherente con el articulado del proyecto.
Por eso, creo que hay que revisar todo lo relacionado con el otorgamiento de concesiones televisivas, donde deben primar la transparencia y el pluralismo.
Es cierto que la composición del Consejo Nacional de Televisión es plural y diversa. Pero, si uno examina el texto de la iniciativa -yo lo hice-, se da cuenta de que, al momento de tomar una decisión sobre el otorgamiento de una concesión, el principal criterio es el informe técnico que elabora la Subsecretaría de Telecomunicaciones, entidad dirigida -todos lo sabemos muy bien- por una persona del Gobierno de turno.
Yo no quiero que las concesiones se entreguen con poca transparencia y de acuerdo al signo político de la Administración gobernante. Ese es un punto a revisar en la discusión particular.
Y hay otro aspecto importante.
Hablamos del pluralismo, de la diversidad, de la identidad nacional y regional. Yo represento a dos Regiones. Cada una de ellas tiene sus particularidades, sus raíces, su cultura, sus propios debates, independientes de los que se dan a nivel nacional. Todo ello también debe reflejarse en medios de comunicación masivos, como la televisión.
Por eso, me preocupa la existencia de barreras de entrada no resueltas en el proyecto. Este contiene varias. De hecho, ya contempla una discriminación positiva en favor de los actuales concesionarios al permitir la migración digital sin más, sin concurso.
A mi juicio, el Estado -alguien ya lo planteó; no recuerdo quién- debe tener una capacidad de transmisión que también les permita a las personas o agrupaciones carentes de infraestructura y recursos mostrar sus contenidos, su producción, y expresarse a través de un medio de comunicación que -según dije- no debe ser solo un instrumento comercial, sino, además, una herramienta que fomente el desarrollo y el progreso social, humano, político, cultural de una nación.
Por ello, creo que el Estado tiene que asumir un rol en esta materia, como también debe hacerlo respecto a la existencia de un canal público.
Veamos la experiencia francesa.
Los canales TV5 y TV6, me parece -el señor Presidente es muy experimentado en las cosas de Francia-, no transmiten publicidad, no contaminan con publicidad, no venden publicidad que nadie quiere ver. ¿Por qué? Porque son financiados por el Estado. ¿Cómo? Cada persona paga una pequeña cantidad por televisor. De esa manera, el canal público cumple un rol y una misión distintos, pues tiene la obligación de responder a ciertas exigencias.
Ello no ocurre con la televisión chilena, que es pública pero financiada con aportes privados. Entonces, finalmente renuncia al objetivo que tiene como canal público.
Así es que, desde ese punto de vista, considero muy importante facilitar la incorporación de nuevos operadores y establecer una reserva específica para canales educativos o culturales. Eso no lo resuelve adecuadamente este proyecto.
La concesión -se ha dicho claramente- es un bien público, es de todos los chilenos, y, por lo tanto, uno puede colocar ciertos requisitos para gozar de este privilegio que se entrega al operador, al concesionario. Por eso debe haber canales que tengan la obligación de ofrecer programas de deporte, arte, cultura, en fin.
Creo que ello es muy importante.
Otro aspecto que me parece primordial -ha habido todo un debate sobre este punto- es quién paga la cuenta al final del día.
Hay que ver quién la paga primero -alguien lo mencionó acá- respecto de la televisión de cable, la cual (lo conversé con el Senador Gómez) vende publicidad que no está en el contrato que uno suscribe. El canal HBO, por ejemplo, termina una película y luego transmite publicidad, la que le reporta importantes ingresos al operador de cable. Y finalmente la persona la paga. O sea, ganan por todos lados.
Eso, señor Presidente, debe ser regulado. En la discusión particular debemos abordar este asunto, porque no es posible que el usuario esté consumiendo y pagando por algo que no contrató.
Es bien relevante esta materia.
En cuanto al pago o no por parte de los concesionarios de cable a la televisión abierta por tomar sus contenidos, siento que es lo más razonable del mundo. Es obvio. Alguien ha de solventar los dineros invertidos en la producción de tales contenidos. El operador del cable debe pagar a la televisión abierta. Tiene que existir un contrato entre ambos. Esa relación debe resolverse, porque efectivamente hay un costo involucrado.
Entre paréntesis, el 50 o 60 por ciento de lo que consume la gente que contrata cable es televisión abierta, por la cual los concesionarios no pagan ni un solo peso, y sí aquella.
Del mismo modo, creo que va en contra de la esencia de la televisión abierta, gratuita, pluralista, de libre recepción, el hecho de que hasta un 50 por ciento sea televisión de pago.
Claro, algunos dicen que la publicidad se concentrará en donde esté la masa, la mayor cantidad de personas.
Pero eso es bien relativo, señor Presidente. La gente a veces hace un esfuerzo, y si la mejor programación se encuentra en la parte pagada de un canal abierto, los auspiciadores irán en esa dirección.
Me opongo, entonces, a la posibilidad de tener televisión pagada por parte de los canales abiertos, así como también creo que los concesionarios de canales de cable deben pagar por los contenidos que toman de la televisión abierta.
Otro punto trascendente es el relativo a las Regiones.
A las Regiones hay que apoyarlas. Tiene que existir un subsidio a los canales regionales. Estos de alguna manera son expresión muy nítida del acontecer social, político, cultural; del tejido social; de la cultura y de la identidad de una Región, y cumplen un rol de mucha relevancia que hay que apoyar.
Por eso, pienso que debe contemplarse una ayuda específica a los canales regionales.
Un aspecto que también deseo resaltar -lo mencionó el señor Ministro- dice relación con que el canal que no use el espectro completo tendrá que licitar.
Ello parece obvio, pero es importante que quede absolutamente precisado.
Con respecto a la duración de la concesión estimo que está bien el plazo de 20 años. Pero resulta preocupante que para aquellos que deban arrendar a terceros la capacidad de transmisión sea de 5 años.
El Presidente hizo una propuesta en el sentido de que el Estado asuma un rol en relación con la capacidad de transmisión a fin de permitir el ingreso de nuevos actores que favorezcan la expresión diversa en la televisión.
Bueno, tendremos mucho tiempo para perfeccionar este proyecto que, indudablemente, es necesario e importante. Pero creo que requiere cambios bastante sustantivos.
El señor GIRARDI (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, seré muy breve.
Quiero dejar constancia de que aprobaré en general este proyecto.
Creo, al igual como lo manifestaron muchos de mis Honorables colegas que me antecedieron en el uso de la palabra, que esta es una legislación importante. El tipo de regulación que se establezca para la televisión digital contiene bastantes aspectos que incidirán de manera significativa en la vida de los chilenos.
Hay numerosas materias involucradas: la duración de las concesiones; la forma en que se aprueben; quiénes van a participar en ese proceso; qué criterios se utilizarán: solo los técnicos que rigen actualmente, a través de la Subsecretaría de Telecomunicaciones, o tal vez habrá otros elementos que serán considerados por el Consejo Nacional de Televisión, y, por cierto, quiénes lo compondrán para la aprobación de las concesiones.
Sin embargo, deseo resaltar dos o tres elementos que en mi concepto resultan bien medulares en este proyecto.
El primero es que existe la posibilidad, con la televisión digital, de contar en el futuro con un espectro, con un número de señales tan importante que generará genuinamente el apetito de diversos actores por tener una participación en la televisión abierta en nuestro país.
Y para plasmar distintas visiones, inquietudes, intereses en las diversas áreas de la sociedad chilena, se requiere un tratamiento que garantice el acceso a esa televisión digital.
Si bien esta última ofrece un mayor espacio para esa participación, también creará quizás barreras de entrada muy difíciles de sortear para las pequeñas productoras o agentes que quieran participar del proceso televisivo, y pienso muy en especial en la forma en que las Regiones puedan estar representadas.
Mucho se dice en el papel que esto ofrece una infinita oportunidad para las Regiones, para desarrollar contenido local, visiones propias y discutir las cuestiones que afectan a una particular comunidad.
Pero eso que se ve bonito en el papel, en el discurso, si no se materializa con recursos para lograr esa participación, con una institucionalidad que les permita hacerlo también a aquellos agentes más pequeños, todo esto será letra muerta, y nuevamente terminaremos con un mercado televisivo dominado, de una parte, por la televisión abierta de los grandes canales, y de otra, por los cableoperadores.
Entonces, creo que lo medular acá es establecer un criterio por el cual se les permita el acceso a la televisión digital a un número importante de operadores.
Una cuestión recurrente respecto de la cual pienso que es bueno dejar plasmada la opinión de cada uno dice relación con la retransmisión de señales de televisión abierta a través de los cableoperadores (ello incluso se halla en proceso judicial).
Señor Presidente, me parece del todo evidente que quien usa una señal de televisión abierta, en la que hay inversiones detrás, propiedad intelectual, un trabajo, debe remunerar por ese contenido.
Por otra parte, la televisión pública ha fallado en llegar a muchos lugares de Chile de manera adecuada, donde -tal como indicaron otros colegas- es solo la televisión por cable la que brinda ese beneficio.
Sin embargo, quiero llamar la atención sobre lo siguiente: pretender decir que la televisión abierta, que es transmitida simultáneamente por cableoperadores, no es parte del negocio de estos, me parece una falacia.
Si así fuera, no veo por qué cuando los chilenos y chilenas no pueden pagar el cable y se les corta el servicio no les dejan funcionando la señal de televisión abierta. Porque si sostienen que no es un negocio transmitir los canales 13, 7, Mega, Chilevisión y la Red, entonces, cuando la gente no pague el cable deberían dejarle el acceso a esos canales de televisión, por cuanto ello no es lucro para los cableoperadores.
Pero como eso no es cierto y no ocurrirá nunca, porque ahí está el principal negocio, creo que debemos sincerarlo.
De igual forma, me parece un exceso de ambición y una distorsión absoluta que los canales de televisión abierta, que ya tienen muchas concesiones y beneficios -como expresó el Senador Rossi-, accedan a la televisión digital sin haber concursado -por ley, derechamente-, y además que pretendan que un porcentaje de su transmisión sea de pago.
Me parece que lo anterior altera completamente el sentido que se encuentra detrás en esta materia.
Señor Presidente -y con esto termino-, uno aspiraría a que en la discusión en particular se tomara en consideración también lo que está ocurriendo con el proyecto que modifica la ley de Televisión Nacional. Creo que es la oportunidad para plantearnos cuál es el rol de la televisión pública.
Y si hablamos de acceso a la televisión digital, tal vez la televisión pública (Televisión Nacional de Chile) tendrá que hacer un esfuerzo para permitir la transmisión de televisión abierta por parte de pequeñas productoras, de futuros pequeños operadores, que quieren participar de la televisión digital, que tienen un mensaje que dar, pero que carecen de la capacidad financiera para enfrentar tal cambio.
Eso nos va a permitir contar con un sistema de televisión pública distinto.
Por último -aunque no se halla directamente relacionado-, los canales de televisión abierta han señalado que la propiedad intelectual debe respetarse, y que, en consecuencia, aparte de no estar en condiciones de solventar, encuentran injusto el pago a los cableoperadores para transmitir.
Ahora, de la misma forma que los canales de televisión abierta rasgan vestiduras respecto a su derecho, debo señalar que lo que hemos conocido hoy día sobre lo que ocurre en las estaciones televisivas, tanto en Televisión Nacional como en otras, en cuanto al trato a funcionarios y a actores es inaceptable. Porque se está exigiendo a cualquier actor o actriz nacional para participar en un canal la formación de productoras propias, aunque sea con una sola persona, para así pactar con personas jurídicas y no con personas naturales, con lo cual se evitan pagar una serie de beneficios sociales, suscribiendo contratos que, a todas luces, son de carácter permanente.
Acá hay una martingala por parte de todos los canales de televisión, que se presta casi para pensar en la existencia de un mecanismo orquestado. Porque todos ellos, sin excepción, exigen ahora que cada actor o trabajador de un canal, que va a salir al aire, debe tener su productora propia, cuya materialización jurídica llegan incluso a financiar.
Entonces, cuando realicemos la discusión en particular de este proyecto sobre televisión digital, que tal vez tomará bastante tiempo, razón por la cual a lo mejor será necesario retrasar el "apagón" de la televisión analógica -aunque el Senador Prokurica no lo crea-, espero que lo hagamos en forma seria, porque será la oportunidad de abarcar no solo las materias contenidas en la iniciativa, sino muchas otras, y dejarlas plasmadas en un cuerpo legal sobre televisión que nos regirá por los próximos 30 o 40 años.
He dicho.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor GIRARDI (Presidente).- Terminada la votación.
--Se aprueba en general el proyecto (36 votos a favor), dejándose constancia de que se reúne el quórum constitucional exigido.
Votaron las señoras Allende, Alvear y Rincón y los señores Bianchi, Cantero, Chadwick, Chahuán, Coloma, Escalona, Espina, Frei (don Eduardo), García, Girardi, Gómez, Horvath, Kuschel, Lagos, Larraín (don Hernán), Larraín (don Carlos), Letelier, Longueira, Muñoz Aburto, Novoa, Orpis, Pérez Varela, Pizarro, Prokurica, Quintana, Rossi, Ruiz-Esquide, Sabag, Tuma, Uriarte, Walker (don Ignacio), Walker (don Patricio) y Zaldívar (don Andrés).
El señor GIRARDI (Presidente).- Corresponde abrir plazo para indicaciones.
Los Presidentes de las Comisiones de Transportes y de Educación, porque se acordó la elaboración del segundo informe por ambos organismos, sugieren...
El señor PROKURICA.- Diez días, señor Presidente.
El señor GIRARDI (Presidente).-... el 28 de julio, a las 12, que parece razonable.
Si le parece a la Sala, se acogerá lo propuesto.
--Así se acuerda


#5179
-Alex-

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    Tengo mis ojos enrojecidos

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CITA(ckin @ Jul 24 2011, 00:10) <{POST_SNAPBACK}>
Mientras tanto en Japon, una especie de Maratón de la baja de canales análogos que murieron hace minutos. Japón 100% digital menos la zona del tsunami



La transmisión de televisión analógica en Japón llegará a su fin después de 58 años al mediodía de mañana Domingo, excepto en las tres prefecturas afectadas por el tsunami, Miyagi, Iwate y Fukushima, donde la transición a la televisión digital se retrasa hasta finales de marzo de 2012.

A pesar de que ha habido una carrera por comprar televisores digitales en las tiendas de aparatos electrónicos en junio y este mes, el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones dice que todavía 700 mil hogares a nivel nacional aún no han adquirido televisores digitales o sintonizadores y antenas.

El ministerio ha puesto en marcha ”centros de soporte digital” para responder las preguntas sobre qué tipo de sintonizadores son necesarios y cómo operan los mandos a distancia para la televisión digital. Las autoridades dijeron que han estado recibiendo muchas llamadas d

e personas de edad avanzada.

Al mediodía del Domingo la transmisión de TV analógica terminará y habrá un aviso para informar al público donde hacer consultas. El ministerio ha puesto en marcha un servicio que operará las 24 horas una línea telefónica para responder todas las preguntas al respecto.

El cambio de transmisión de T.V. analógica a digital se anunció por primera vez en diciembre de 2003. Desde entonces, unos 80 millones de televisores se han vuelto obsoletos de acuerdo a un estimado de la Asociación japonesa de Industrias y Tecnologías.

Fuente: Kyodo News



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Asi se ven los canales analogos ahora



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everythingnot98

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nuevamente el 13 puso el HD en pantalla





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