Comentario de TV
Yo me cambié a “Gran hermano”
Domingo 19 de junio de 2005
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Digamos las cosas por su nombre. Aunque a “En portada”, “Pollo en conserva” y Álvaro Ballero se les ha pasado la mano queriéndome hacer creer que “Gran hermano del Pacífico” es lo mejor que ha transmitido la televisión chilena en años, tampoco este multinacional penal mediático está resultando tan incomible como ha dicho la crítica especializada.
He leído que el reality de Red TV es “tedioso” (¿más que “La granja Vip?”, imposible), “confuso” (alguna gente aún no entiende en qué consiste un reality) y “lejano” (era que no: se transmite desde Bogotá).
En lo personal, prefiero esto al hastío industrializado de “La granja Vip”. En “GH” pasa tan poco como en el de Canal 13, pero al menos no se echa mano a oportunistas fantasmas cazarating ni pastillas misteriosas yendo de mano en mano. Canal 13 es como esos equipos uruguayos de fútbol, que pueden dar vuelta un partido adverso a punta de mañas, alfilerazos y jugadas al filo del reglamento. Red TV optó por el fair play.
Un peruano en bolas tirándose peos a diestra y siniestra (Gianmarco Retis en “El gran hermano”) me da mucha más “realidad” que Pato Laguna recibiendo a la cantante Soraya (a la que no había visto en su perra vida) con cara de “eres mi ídola”. Es menos asqueroso que el doble estándar de Elektra, que pela sin asco a Kathy Barriga y luego le pone carita de “amigui”. Y, por cierto, más entretenido que ver al Coca Mendoza trotando a las 8 de la mañana como si protagonizara “Rocky VI”.
Además, a esos tipos los conozco hace rato y nunca se me ha pasado por la cabeza formar un fans club de ninguno de ellos (salvo pedirle un autógrafo a Elektra antes de saber que le gustaban los cabeza de músculo). Si me van a imponer gente en la pantalla, que por lo menos tengan algo nuevo que contar.
No me vengan a poner los ojos blancos ahora porque Pamela Hinzpeter, a la 1 de la madrugada y con la vista vendada les lame las barrigas a los varones de “Gran hermano” para adivinar cuál pertenece a quién. ¿Acaso dinámicas como ésa y peores no son parte de las onces nuestras de cada día, en “Mekano”?
Y por último, un reality no es más que esto. Gente matando el tiempo de uno y de otro lado de la pantalla.
Yo me cambié a “Gran hermano”
Domingo 19 de junio de 2005
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Digamos las cosas por su nombre. Aunque a “En portada”, “Pollo en conserva” y Álvaro Ballero se les ha pasado la mano queriéndome hacer creer que “Gran hermano del Pacífico” es lo mejor que ha transmitido la televisión chilena en años, tampoco este multinacional penal mediático está resultando tan incomible como ha dicho la crítica especializada.
He leído que el reality de Red TV es “tedioso” (¿más que “La granja Vip?”, imposible), “confuso” (alguna gente aún no entiende en qué consiste un reality) y “lejano” (era que no: se transmite desde Bogotá).
En lo personal, prefiero esto al hastío industrializado de “La granja Vip”. En “GH” pasa tan poco como en el de Canal 13, pero al menos no se echa mano a oportunistas fantasmas cazarating ni pastillas misteriosas yendo de mano en mano. Canal 13 es como esos equipos uruguayos de fútbol, que pueden dar vuelta un partido adverso a punta de mañas, alfilerazos y jugadas al filo del reglamento. Red TV optó por el fair play.
Un peruano en bolas tirándose peos a diestra y siniestra (Gianmarco Retis en “El gran hermano”) me da mucha más “realidad” que Pato Laguna recibiendo a la cantante Soraya (a la que no había visto en su perra vida) con cara de “eres mi ídola”. Es menos asqueroso que el doble estándar de Elektra, que pela sin asco a Kathy Barriga y luego le pone carita de “amigui”. Y, por cierto, más entretenido que ver al Coca Mendoza trotando a las 8 de la mañana como si protagonizara “Rocky VI”.
Además, a esos tipos los conozco hace rato y nunca se me ha pasado por la cabeza formar un fans club de ninguno de ellos (salvo pedirle un autógrafo a Elektra antes de saber que le gustaban los cabeza de músculo). Si me van a imponer gente en la pantalla, que por lo menos tengan algo nuevo que contar.
No me vengan a poner los ojos blancos ahora porque Pamela Hinzpeter, a la 1 de la madrugada y con la vista vendada les lame las barrigas a los varones de “Gran hermano” para adivinar cuál pertenece a quién. ¿Acaso dinámicas como ésa y peores no son parte de las onces nuestras de cada día, en “Mekano”?
Y por último, un reality no es más que esto. Gente matando el tiempo de uno y de otro lado de la pantalla.





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