Arenita, la animadora de fiestas y polémica líder de los pokemones
“Todos juran de guata que soy hija de Pamela Jiles”
A renita llega apurada a la esquina de Loreto con Bellavista. Hubo una descoordinación en su cita. Mira para todos lados y no encuentra a quien busca. Entonces, se detiene frente a un teléfono público, escarba en su bolso, encuentra una moneda de 100 pesos y hace una llamada. Parece que no funciona, anota unas líneas en una libretita y lo vuelve a intentar.
Es lo que le pasa a la autodenominada líder de los pokemones por no usar celular. Una decisión a conciencia que la platinada justifica por dos motivos fundamentales. “El primero es porque siempre se me pierde o me lo hurtan. Soy muy distraída. Y lo otro es que me gusta estar inubicable. Tener mi privacidad. No me gusta que suene todo el día ni que me controlen”, dice la chica de 19 años que en cosa de semanas se ha transformado en tema de conversación de los programas de farándula y los foros de internet.
Su explosiva historia, desde el anonimato hasta el éxito veraniego, es digna de un cuento. Un lindo día de 2006 fue a carretear a Kmasú con su mejor ropa e impresionó a un grupo de productores que la invitaron a animar fiestas. Su estilo, en total sintonía con la incipiente movida pokemona, fue prendiendo hasta transformarse en una cotizada animafiestas junto a su pololo (Karol Dance). Ahora viaja por todo Chile los fines de semana y, además, es parte de “Yingo”, en Chilevisión.
-¿Por qué no te gusta decir tu nombre verdadero?
-Por un lado es para darle misterio a la identidad. Que todos se pregunten cómo me llamo. Y lo otro es que mi nombre todo el país lo conoce, porque hay una niñita que estuvo haciendo tonterías, la grabaron y bueno… Mi nombre es Natalia. No me gustaría que me molestaran.
-¿Y por qué te pusiste Arenita?
-Viene de la persona que me pulió en la animación, Richard Osorio. Me tocó hacer duplas con él en las discotheques y le decían Bob Esponja, porque chupaba como una esponja. Y a mí, como era su amiga, me pusieron Arenita, de “Bob Esponja”.
-Ahh. ¿Por qué crees que te siguen los pokemones?
-Porque se sienten identificados con mi forma de ser. Con lo que digo, con lo que pienso. Porque somos todos iguales. Carreteo donde ellos carretean, me gustan las cosas que a ellos les gustan, me visto como ellos se visten. Soy una más de ellos y por eso la aceptación que tengo con el público.
-¿Qué define a un pokemón? Uno cree que se la pasan puro ponceando…
-Es que un pokemón no tiene ideología . No son como los punks o los emos. Los pokemones quieren bailar, pasarlo bien, carretear, preferentemente en las tardes.
-¿Y cómo fue que empezaron a aparecer?
-Fue mucha culpa del reggaetón. Se ponía puro reggaetón en las fiestas y los jóvenes empezaron a vestirse como más rudos. Las mujeres, hace dos años, usaban pantalones térmicos, zapatillas anchas, camisas a cuadros, el pelo alborotado arriba, mucho piercing y maquillaje negro en los ojos… Y así fue evolucionando el asunto. Ahora ves por la calle a gente con el pelo parado, teñido, aros…
-¿Cuánta vida le das a esta tribu?
-Más que al estilo pokemón, yo quiero dedicarme a la televisión y a la animación de eventos. Yo sé que esto no va a durar siempre, pero le doy todo el año igual. Ya entró fuerte en la tele.
Mala conducta
El camino de Arenita no ha sido fácil. Sus papás se separaron cuando tenía 7 años y prácticamente se crió con sus abuelos (“mi abuela es como mi madre”, dice). Enfrentó problemas de conducta y pasó por tres colegios (Liceo Tajamar, Guillermo González Heinrich y Santa María de Providencia), porque la echaban de todos. Igual llegó a ser presidenta del centro de alumnos y fue una de las líderes del movimiento pingüino, organizando hasta una toma. “Sí, podría haberse llamado la revolución de los pokemones, en realidad. Porque en la asamblea ya había, pero eran más camuflados”, cuenta.
-En “Yingo” algunas chicas dicen que tienes una carácter muy fuerte…
-Sí y una de las fortalezas grandes fue vivir con mis abuelos y no tener la vida de la mayoría de las personas. Pero igual estoy súper agradecida de todas las personas que constituyen mi familia. Nunca le vieron mucho futuro a la animación. Mi abuela y mi mamá preferían que trabajara en un mall, pero tuve la suerte de que fui la líder de las pokemonas mucho antes de que esto se fuera masificando. Yo ya tenía mi nombre, mi logo y todo el mundo me conocía antes de llegar a los medios.
-¿Por qué eres la líder de las pokemonas? ¿Hubo alguna asamblea con voto a mano alzada?
-No, no hay ninguna asamblea ni votación. Podría ser por Fotolog, porque si uno es bien visitado, toda la gente te conoce. Como yo soy animadora, todo el mundo me ve. Las dos mil personas que van a una fiesta me conocen por eso. Y por los reportajes que se me han hecho… Pero desde la primera entrevista de diario me presentaron como la líder de las pokemonas.
-¿Fue muy complicado enfrentar la separación de tus papás?
-Igual fue fuerte, porque absorbía todo lo que pasaba. Tuve bastantes problemas sicológicos por el asunto. Estuve con pastillas y era una niña problema en el colegio. Después era la niña mimada de mi abuelita. Todavía recuerdo que una vez estaba acostada, me levanté a las 3 de la mañana gritanto y llorando que quería jugar con caracoles. “¡Quiero caracoles!”, gritaba. Y mi abuela tuvo que salir con una vela al patio a buscar caracoles. Jugué con ellos en la cama y después me quedé dormida. Mi abuela tuvo un poco la culpa de mimarme tanto.
-¿No juzgas un poco a tus papás?
-Trato de ponerme en el punto de vista de los dos. No quiero juzgarlos por sus actos. Sólo me queda de moraleja que si me caso algún día no voy a separarme nunca de mi familia, pase lo que pase. Voy a tratar de escoger bien a mi pareja para no cometer los errores que mis padres cometieron. Eran súper jóvenes, tenían 19 años cuando se casaron… Un poco obligados… Yo ya venía en camino y el papá de mi mamá los obligó a que se casaran. Mi papá era carretero y mi mamá no toleraba mucho eso. Vinieron peleas y peleas.
-¿Qué piensa tu mamá de que salgas en la tele y los diarios?
-Bieeen, está contenta, jejé. Me da risa, porque todos piensan que mi mamá es Pamela Jiles. Una vez que fui con mi pololo a “S.Q.P.”, Pamela Jiles tomó un rol de madre y dijo “yo me llamo polvillo, porque mi hija es arenita y no quiero que esté con ese Karol”. Dijo que era mi mamá y todo el mundo jura de guata que es verdad. No solamente los pokemones, también la gente mayor. Me dicen “con razón estái en la tele poh, si estái más apitutá”.
-¿Cómo te ves a futuro? ¿Estudiando algo?
-Quería estudiar ingeniería civil industrial, después comunicación escénica, pero no tiene mucho campo laboral. Así que voy por audiovisual. Y cuando tenga 50 años, quizás sea directora de un programa. Admiro mucho a Álex Hernández. Es súper profesional y detallista. Aunque uno de mis objetivos en este momento es llegar a conducir un programa.
-¿Y si te piden ser más sexy y salir con menos ropa?
-Eso se viene. Está dentro de mis planes, pero será cuando esto muera. Ahí me voy a llamar Arena. No voy a dar más detalles. Por ahora soy la niña simpática y un poco inocente.
-¿Y los desnudos, Arenita?
-Jamás, ja-más. Yo creo que la mujer es mucho más que cuerpo. Es mente, sentimiento. No es un pedazo de carne que mostrar. Sí me abro a otras posibilidades, pero ser como la Luciana Salazar, jamás.
-¿A quién admiras, entonces?
-A Tonka Tomicic. Es una de las mujeres más exitosas que hay en el país. A Cecilia Bolocco también la admiro bastante, porque no necesitaron mostrar su cuerpo para surgir.
Fui la líder de las pokemonas mucho antes de que esto se fuera masificando.





Volver arriba











