Intensa jornada nocturna de la argentina y el galán en Las Urracas
Rocío Marengo: la nueva conquista del imparable Giovanni Ananías

José A. Castellaro
L a discoteca Las Urracas, de Vitacura, es algo así como el centro de operaciones de Giovanni Ananías. Ahí, el galán de moda se mueve con toda soltura, como si jugara de local. Como la noche del jueves, cuando pasada la medianoche llegó junto a cuatro amigos al sector VIP del lugar y de inmediato todas las miradas se centraron en él.
Media hora más tarde, Rocío Marengo aparecía en el local junto a su mánager y dos amigas. Venía directo de “Vértigo”, tanto así que vestía la misma ropa con que poco rato se le había visto en televisión.
De inmediato, Ananías fijó su mirada en ella y minutos después se acercó a saludarla. Al poco rato, Rocío y Giovanni se apartaban del grupo y conversaban animosamente antes de dejarse llevar por la música y terminar bailando el reggaeton de moda.
A esa altura, la pista de baile del VIP era una vitrina de famosillos. Lola Melnyck e Indio bailaban como los pololos que finalmente reconocieron ser y en la otra esquina Romina Zalazar -acompañada de su nuevo pololo- miraba de reojo los movimientos de Ananías.
Ayer en “S.Q.P.”, Daniella Campos (que no estaba en Las Urracas) aseguró que hubo besos entre Rocío y Giovanni, hecho que Rodrigo Norambuena, de “Mira quien habla” y testigo presencial, avala. Sin embargo, Zalazar dice que no hubo.
“Estaban bailando y hubo besos, yo los vi. Cuando ella nos vio con Andrés Mendoza desapareció”, contó Norambuena junto con asegurar que “el mismo Giovanni contó que Marengo se iba por nuestra presencia. Me espantaron la mina , nos dijo riéndose”.
Marengo partió ayer temprano a Puerto Montt. Desde allá confesó que “a Giovanni lo conocí hace un par de semanas ahí mismo y el jueves era primera vez que hablábamos un rato, pero nada más”.
-Rocío, ¿niegas entonces haber caído en las redes amorosas de Ananías?
-No tengo tiempo ni ganas de conocer a alguien.





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